edir la forma y estructura de un racimo de uva, ya no depende únicamente de observaciones visuales o de extensas labores manuales en terreno. Al menos, así lo demuestra el creciente uso de la biotecnología y las herramientas digitales en viticultura. Es así como en la actualidad diversos avances disruptivos como las imágenes tridimensionales, el análisis automatizados y la genética molecular están permitiendo abordar este tipo de caracteres complejos con un nivel de precisión inédito para el sector. Ese fue el foco del workshop “Viejos senderos y nuevas autopistas: feno/genotipado de alto rendimiento en vides”, realizado en el Auditorio de INIA La Platina. La actividad se desarrolló en el marco del Proyecto FONDECYT N°1221410, orientado a estudiar la compacidad del racimo en uva de mesa y sus bases genéticas, un rasgo clave tanto para el manejo agronómico como para la eficiencia productiva. El encuentro reunió a investigadores de INIA y especialistas internacionales, abordando nuevas metodologías de fenotipado y genotipado de alto rendimiento, aplicadas al mejoramiento genético. El coordinador de la jornada, Patricio Hinrichsen, investigador de INIA La Platina y especialista en biotecnología, explicó el momento que atraviesa el proyecto y la proyección de estas herramientas. “Estamos terminando un cuarto año de este proyecto FONDECYT, donde hemos ido avanzando desde la implementación de nuevas metodologías, muy nuevas para nuestro medio, de mediciones morfológicas basadas en máquinas, basadas en imágenes tridimensionales, que permiten ahorrar mucho esfuerzo”, destacó el especialista. Hinrichsen precisó que el proyecto también considera proyectar el uso de esta tecnología en otros cultivos, especialmente aquellas que necesitan estudiar volúmenes, rendimientos y diferencias pequeñas en morfología, donde actualmente hay muchos campos de proyección. Para tales efecto, el trabajo se ha complementado con proceso de análisis genético molecular orientado a entender la base de los diferentes rasgos productivos. “Hemos ido escudriñando las diferencias menores y mayores del genoma, para poder tratar de encontrar las regiones, los genes y luego más allá, las variaciones dentro de cada gen, que son finalmente las responsables de que las plantas tengan una u otras características”, indicó. “A partir de esos datos -agrega el investigador-, podemos deducir pequeñas señales que nos sirven como puntos de anclaje para desarrollar marcadores de selección, todo esto pensando en el desarrollo de nuevas variedades”. CONCLUSIONES RELEVANTES Durante la jornada de presentación de resultados, Marco Meneses, doctor en Ciencias Agropecuarias e investigador de INIA La Platina, destacó que los principales hallazgos están relacionados con la localización de regiones específicas del genoma de la vid, que tienen relación con caracteres que determinan a su vez la compacidad del racimo, proceso en el que se han encontrado numerosos genes candidatos relacionados a este tipo de características. Meneses también puso en valor la incorporación de nuevas metodologías de análisis, “como la implementación de metodologías de escaneo 3D, que son metodologías complejas, pero bastante precisas y reproducibles de un lugar a otro”. “Los tiempos de medición disminuyen bastante, lo que nos permite concluir que esta tecnología eventualmente pueda aplicarse a nivel de industria, para acelerar procesos que hoy son muy costosos en términos de manualidad”, agregó el investigador. El workshop también permitió relevar el rol de los recursos genéticos como base del desarrollo científico. En este contexto, Erika Salazar, investigadora de INIA La Platina, explicó que la institución resguarda una colección estratégica para este tipo de estudios. “Formamos parte de la Unidad de Recursos Genéticos y somos responsables de la colección de INIA, que incluye 205 genotipos representados en 374 accesiones, y ahí está la diversidad que sirve y es la base para el estudio que se está desarrollando en este proyecto, pero también en otros proyectos que desarrolla INIA”. Salazar también detalló que su trabajo apunta a habilitar el uso efectivo de esa diversidad, para que también lo puedan usar las otras líneas de investigación que hoy buscan respuestas a distintos rasgos o necesidades”. “Hoy tenemos una colección con buena diversidad, muy bien caracterizada, que está siendo usada no solo por distintos grupos de trabajo de INIA, sino que también es demandada por grupos de investigación fuera de la institución, pues la conservación por la mera conservación no tiene mucho sentido, si no se pone al servicio del desarrollo”, enfatiza. El encuentro contó además con la participación de la investigadora Katja Herzog, del JKI Geilweilerhof (Alemania), quien abordó el uso de sensores e inteligencia artificial para el fenotipado de vides, reforzando el carácter colaborativo e internacional de esta línea de investigación. GALERIAOTRAS INFORMACIONES
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no de los principales desafíos que enfrenta la moderna industria alimentaria, consiste en desarrollar productos que tengan la capacidad de cuidar tanto la salud de las personas como del planeta. En ese contexto, la academia y diversas instituciones de investigación público-privadas, han llevado a cabo diversos estudios orientados a revalorizar el potencial funcional y nutracéutico de una gran cantidad de subproductos agropecuarios que hoy simplemente se desechan luego del procesamiento de los frutos como, por ejemplo, orujo de uva, bagazo de cerveza, y pulpa y cáscaras de naranjas, entre muchos otros. Uno de los casos más destacados corresponde al calafate (Berberis microphylla), fruto endémico de la Patagonia rico en antioxidantes, minerales y vitaminas, que se usa principalmente para elaborar jugos, mermeladas y otros productos procesados. A pesar de este gran valor nutricional y funcional, gran parte del fruto, incluyendo la cáscara, semilla y pulpa, se considera como subproducto sin valor, por lo que se desecha durante su procesamiento y se transforma en residuos que se descomponen en vertederos o en el medio ambiente, generando gases de efecto invernadero y contribuyen al aumento de la huella de carbono agroindustrial. Para hacer frente a esta contingencia, un equipo académico del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos, INTA, de la Universidad de Chile, realizó una investigación donde se demostró que estos residuos del calafate concentran una alta fracción de compuestos antioxidantes altamente bioactiva. El estudio, publicado en la revista científica Food Research International, bajo el título: “Insoluble-bound phenolics from calafate byproducts: Impact on redox status and oxidative protection in Caco-2 cells”, fue liderado por los académicos de INTA Dr. Adriano Costa de Camargo, Dr. Omar Porras y la estudiante del Doctorado en Nutrición y Alimentos Alina Concepción Álvarez, en colaboración con los investigadores María Fernanda Arias-Santé, Miltha Hidalgo, Bárbara Railef, Miguel Ángel Rincón-Cervera, Raquel Bridi y Severino Matias de Alencar. Según explican los líderes de la investigación -que se enmarca en el proyecto FONDECYT regular 1220470, y contó también con la participación de académicos de la Universidad de Almería, España; y de la Universidad de São Paulo, Brasil-, esta iniciativa surgió del interés por estudiar fracciones fenólicas que no suelen ser consideradas o analizadas, “especialmente aquellas unidas a la matriz de subproductos de frutas”. “DESECHOS” DE ALTO POTENCIAL El foco de la investigación liderada por los científicos de INTA estuvo en los compuestos fenólicos insoluble-bound (insolubles-unidos). Es decir, los polifenoles que se encuentran unidos químicamente a la fibra vegetal. Estos, a diferencia de los compuestos solubles, no se absorben en el intestino delgado, lo que les permite llegar prácticamente intactos al colon. Según explica la investigadora Alina Concepción Álvarez, el estudio reveló que los polifenoles unidos a la fibra han sido tradicionalmente subestimados para elaborar productos con propiedades funcionales. “Sin embargo esa característica es la que les permite eludir la digestión y ser bio-transformados y/o liberados por la microbiota intestinal, donde pueden ejercer efectos locales mucho más potentes (que los ingredientes tradicionales)”. Para llegar a esta conclusión, los investigadores utilizaron un modelo de células intestinales humanas, que les permitió comparar el efecto antioxidante de los compuestos insolubles con el de los extractos libres. De este modo, el equipo observó que solo se necesitaba una cantidad hasta mil veces menor de la fracción insoluble para generar el mismo, o incluso mayor, efecto protector frente al estrés oxidativo. “En términos simples -explica Álvarez-, esto significa que se requiere una dosis muchísimo menor de esta fracción, para provocar un efecto biológico relevante”. En otras palabras, el potencial funcional y nutracéutico del calafate, queda notablemente subestimada, si solo se consideran para este objetivo los extractos solubles tradicionales. Consecuentemente, el equipo liderado por los científicos de INTA demostró que la funcionalidad de un alimento no depende únicamente de la cantidad de antioxidantes que contenga, sino también de cómo estos se integran en la matriz alimentaria. PROYECCIÓN PRODUCTIVA A partir de estas conclusiones, es posible obtener evidencia clave que puede impulsar el desarrollo de nuevos ingredientes provenientes de los desechos del calafate, y que estén específicamente orientados a la salud intestinal y metabólica, así como a aplicaciones nutracéuticas. “Nuestros resultados abren la posibilidad de diseñar ingredientes donde la funcionalidad no dependa solo de polifenoles solubles, sino de su asociación con la fibra, lo que podría tener un impacto directo en la protección epitelial y la modulación del estrés oxidativo”, destacan los investigadores. Más aún, el estudio también refuerza el potencial que muchos otros subproductos de frutas y verduras chilenas, hoy subutilizados y desperdiciados a lo largo de todo el país, pueden tener dentro de un enfoque de economía circular. “Chile genera grandes volúmenes de residuos agroindustriales que aún no se valorizan. Son subproductos que pueden transformarse en ingredientes de alto impacto, reduciendo desechos y generando nuevas cadenas de valor basadas en biodiversidad local”, enfatizan los investigadores. Y si bien es un potencial extremadamente alto, también se requiere de otras herramientas para lograr su aprovechamiento absoluto, pues tal como explica el profesor Adriano Costa de Camargo, los principales desafíos hacia el futuro para implementar nuevas iniciativas de reaprovechamiento y reutilización (conocidas como food upcycling) no son científicos, sino regulatorios y de incentivo público, “para avanzar desde la investigación hacia aplicaciones concretas”. NUEVA PERSPECTIVA ALIMENTARIA El equipo de INTA también enfatizó la importancia de reconsiderar como se evalúa la funcionalidad de los alimentos, recalcando el potencial real de los compuestos investigados. En tal sentido, el estudio pudo demostrar que una fracción que normalmente se descarta, puede ser la más activa y potencialmente más relevante para la salud intestinal. “Es una invitación a avanzar hacia una investigación más integrada entre química, biología celular y sostenibilidad”, destacan los científicos. Dicho de otro modo, la ciencia pudo demostrar que la parte del calafate que normalmente se ignora y arroja a la basura (con todos los graves efectos que ello tiene para el cuidado del medioambiente), puede ser mucho más beneficiosa para nuestras células, que los extractos tradicionales del fruto que hoy se utilizan para elaborar pulpas, mermeladas o jugos. Resultados que también llaman a una profunda reflexión, respecto de la lógica que hoy tienen los paradigmas productivos, y a brindar más espacios de participación y escalamiento al ecosistema emprendedor, que en su gran mayoría ha tenido la visión y la valentía para descubrir el valor de los subproductos agropecuarios, transformándolos en alimentos de alto valor funcional que poco a poco han ganado posicionamiento de mercado, pero que requieren de más apoyo, para impulsar de verdad una bioeconomía circular que se convierta en la base principal de crecimiento de la industria alimentaria presente y futura. GALERÍAOTRAS INFORMACIONES l chocolate es un alimento que generalmente se asocia a placer sensorial, gratificación y conexión con momentos placenteros, como celebraciones, infancia, disfrute personal y compartir con afectos, entre una larga lista de otras emociones. Sin embargo, también está asociado a lo se que conoce como “placer culpable” (aquel que nos genera remordimiento o arrepentimiento), debido a que su alto contenido de nutrientes críticos como azúcares, grasas o calorías, muchas veces se asocia (no siempre con razón) con estilos de vida poco saludables. Todos estos aspectos fueron debidamente considerados por la investigadora de la Universidad Católica del Maule, Dra. Ileana González, quien lideró un trabajo académico que permitió crear bombones de alto valor organoléptico, atractivo sabor y que además permiten prevenir el cáncer gástrico a quienes los consumen. FUNCIONALIDAD CIRCULAR Una de las características más destacada del proyecto de la Dra. González, que fue financiado con fondos del Gobierno Regional del Maule, consiste en que se basa en los principios de la economía circular, pues transformó subproductos de la industria vitivinícola nacional —específicamente de la cepa país— en un alimento funcional. “Lo que hicimos fue tomar los subproductos que se botaban de la agroindustria del vino y les dimos valor agregado, buscando compuestos con propiedades antioxidantes”, explica la académica. Para lograr dicho objetivo, la investigadora ideó un método que permite extraer dichos compuestos del orujo de la cepa país, y utilizarlos como materia prima para elaborar chocolates enriquecidos con extractos antioxidantes, los cuales demostraron, en todas las pruebas realizadas, ser capaces de inhibir la acción de la bacteria Helicobacter pylori, principal causante del cáncer gástrico. De este modo, las personas que consuman estos chocolates, podrán mantener de mejor forma el equilibrio frente al sobrecrecimiento de esta bacteria, lo que permite disponer de un producto que no solo ofrece una solución preventiva de salud, sino que también ayudará a impulsar la economía circular en diversas comunas del Maule. APORTE A LA INNOVACIÓN REGIONAL Estos bombones funcionales, que actualmente están en proceso de licencia y patente, fueron el hito central de la ceremonia realizada por el Gobierno Regional del Maule para lanzar el “Concurso Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo”, que dispone de más de $3.000 millones para productividad y desarrollo. Durante dicha ceremonia, el gobernador regional Pedro Pablo Álvarez-Salamanca destacó que desde la gobernación existe un fuerte compromiso de seguir apoyando proyectos que fortalezcan la investigación a nivel local. “Tenemos tremendas universidades que tienen las capacidades para generar este tipo de proyectos que ayudan tanto a los maulinos como a nivel nacional. Por ello, queremos recordar que los equipos interesados pueden postular a proyectos de innovación con montos de hasta $200 millones, con una duración de 24 meses", enfatizó la autoridad regional. Por su parte, el rector de la UCM, Dr. Claudio Rojas Miño, destacó que este apoyo financiero es destacado motor para la academia. “A nosotros nos ayuda a estimular a que nuestros equipos de investigadores busquen soluciones relevantes, que tengan que ver con las necesidades que existen en el entorno y en la sociedad”, precisó el directivo. La relevancia de estos fondos también fue realzada por la Dra. Ariela Vergara Jaque, directora de Innovación y Transferencia de la Universidad de Talca, quien asistió a la ceremonia. “Estos fondos promueven el desarrollo científico y, sobre todo, la innovación desde nuestros estudiantes y académicos, lo cual es fundamental para nuestras instituciones de educación superior”, comentó. GALERIAOTRAS INFORMACIONES n el marco del concurso “Construye la Casa Perfecta para Tío Jengibre”, la Universidad Finis Terrae fue el escenario de una dulce y creativa celebración navideña, donde Soprole Food Professionals premió a los mejores talentos en la construcción de casas de jengibre. Este evento, que reunió a maestros, entusiastas y amantes de la repostería, tuvo como objetivo principal encontrar el espacio ideal para el personaje de fantasía navideña conocido como “Tío Jengibre”, una galleta viajera, curiosa y dulce, que llegó a Chile en busca de un nuevo hogar. La iniciativa, impulsada por Soprole Food Professionals en colaboración con la Universidad Finis Terrae y el fabricante especializado de equipos de cocina Rational, buscó potenciar la creatividad, la innovación y el espíritu festivo en la comunidad. Al respecto, Carolina Cumsille, Directora de la Escuela de Artes Culinarias de la Universidad Finis Terrae, destacó la importancia de esta actividad señalando que “el trabajo colaborativo con Soprole Food Professionals viene de años y, en esta oportunidad, la Navidad y las casas de jengibre nos permiten vivir una experiencia distinta, que fomenta la innovación y la creatividad”. “Para la universidad, esta actividad es una oportunidad para que los alumnos vivan el backstage de un evento con un concepto novedoso, enriqueciendo su formación y vivencias”, enfatizó la académica. El concurso contó con una participación diversa, donde incluso quienes no tienen un negocio formal en el rubro de la pastelería demostraron su talento y pasión por la repostería. En tal sentido, María José Riquelme, Subgerente de Marketing de Soprole Food Professional, resalta el valor de iniciativas como estas, comentando que “buscamos inspirar a quienes se emocionan con las casas de jengibre y rescatar esos sentimientos de infancia y unión familiar. Por ello creemos que este tipo de concursos ayuda a desarrollar talentos, desafiarse y conectar emocionalmente con la Navidad, además de apoyar a emprendedores y amantes de la repostería a explorar su potencial y crecer en este hermoso arte”. El momento culminante de la jornada fue la premiación de la ganadora Josefina Ureta, quien construyó una encantadora y detallada casa de jengibre que conquistó a los jueces. La afortunada se llevó un increíble premio: un viaje de cuatro días y tres noches a Buenos Aires, Argentina, con vuelos y estadía incluidos, para participar en una exclusiva Masterclass en las instalaciones de Rational Argentina, junto a la reconocida chef pastelera Andrea González. Además, recibirá un premio en efectivo de $400.000 como viático para su aventura internacional, una oportunidad única para potenciar aún más su talento y creatividad en la repostería. Este concurso no solo celebra la pasión por la repostería y la creatividad, sino que también reafirma el compromiso de Soprole Food Professionals con el desarrollo del talento en Chile. A través de iniciativas como esta, la compañía busca inspirar a nuevos talentos, apoyar a emprendedores y fortalecer la industria gastronómica del país, promoviendo la innovación y la conexión emocional que la Navidad inspira en todos nosotros. GALERIAOTRAS INFORMACIONES n los últimos años han surgido, en todo el mundo, diversas voces críticas que buscan desincentivar el consumo de edulcorantes no calóricos, debido a que podrían generar potenciales efectos negativos en la salud de los consumidores. Sin embargo, la evidencia científica más reciente no solo cuestiona la veracidad de estas alertas, sino que, al mismo tiempo, reafirma la seguridad e inocuidad de estos aditivos, en tanto su consumo se mantenga dentro de la dosis diaria máxima recomendable. Así se concluyó durante el seminario “Avances y Desafíos en el Uso de Edulcorantes No Calóricos”, realizado en el campus Bellavista de la Universidad San Sebastián (USS) y organizado en conjunto por dicha casa de estudios superiores y la Asociación de Alimentos y Bebidas de Chile AG (AB Chile). El encuentro reunió a tres referentes de Chile y Argentina, el Dr. Samuel Durán, la Dra. Susana Socolovsky y el Dr. Brian Cavagnari, quienes presentaron datos actualizados sobre seguridad, regulación y efectos metabólicos de estos aditivos alimentarios. Todo ello en un contexto donde tanto la academia, como la propia industria, buscan rebatir con evidencia técnica y científica, la desinformación que hoy domina el debate público en esta materia. CREENCIAS INFUNDADAS Los especialistas coincidieron en que muchas alarmas provienen de una interpretación errónea de algunos estudios científicos (como podría ser, por ejemplo, atribuir una equivocada relación causa-efecto a partir de resultados provenientes de estudios observacionales incompletos). Sin embargo, la evidencia científica hoy disponible, permite desmentir con argumentos sólidos los principales mitos que circulan especialmente en las redes sociales: 1. “Dañan la microbiota intestinal” Los estudios clínicos de mayor calidad muestran que, si bien algunos edulcorantes no calóricos tendrían la capacidad de modificar la composición de la microbiota intestinal, esta modificación no alteraría ni la glucosa en sangre, ni la insulina en sangre. La evidencia disponible indica además que, cuando estos aditivos se utilizan dentro de una dieta equilibrada, los alimentos y bebidas con edulcorantes no calóricos son una herramienta útil para colaborar con una estrategia de descenso de peso, siempre y cuando se utilicen en el marco de una dieta equilibrada y como reemplazo de alimentos y bebidas azucarados. 2. “Aumentan la glucosa o la insulina” Una revisión amplia de estudios clínicos demuestra que los edulcorantes no calóricos no elevan los niveles de glucosa ni de insulina, incluso en personas con diabetes. Esta evidencia de alta calidad permite calmar un temor común entre pacientes y algunos profesionales de la salud, y confirma que estos aditivos no generan efectos metabólicos adversos. 3. “Producen cáncer” Las evaluaciones toxicológicas internacionales han demostrado de forma consistente que los edulcorantes aprobados no son carcinogénicos. Organismos como la FDA, la EFSA y el JECFA (Joint FAO/WHO Expert Committee on Food Additives) realizan reevaluaciones periódicas y reafirman su aprobación, ya que estos compuestos han demostrado no ser teratogénicos, mutagénicos ni dañinos en las dosis habituales de consumo. EVIDENCIA VERSUS PERCEPCIONES Durante la jornada organizada por la USS y AB Chile, también se abordó el impacto desmedido que ciertos informes internacionales han ejercido sobre la opinión pública, generando percepciones equivocadas dado que se basan solo en estudios observacionales. Al respecto, el Dr. Samuel Durán enfatizó que “lo que buscamos es actualizar conocimientos con evidencia real, no con percepciones. Muchos de los mitos que circulan no tienen respaldo en los estudios clínicos”. A su vez, la gerenta general de AB Chile, Marisol Figueroa, destacó el valor del trabajo conjunto entre academia e industria, recalcando que esta colaboración “promueve un círculo virtuoso en el avance del análisis y búsqueda de soluciones que contribuyan a un mayor bienestar de la población, con base a la evidencia científica”. “En este sentido, valoramos el trabajo de vinculación con el medio que efectúa la Universidad San Sebastián para fomentar la discusión sobre los desafíos en el uso de los edulcorantes no calóricos, de la mano de grandes expertos internacionales como los doctores Durán, Cavagnari y Socolovsky”, agregó la directiva. Los tres especialistas viajarán próximamente a México para participar en una jornada organizada por la Fundación FiNUT, donde presentarán nuevamente estos resultados, en una discusión que está tomando fuerza en la agenda científica internacional. GALERIAOTRAS INFORMACIONES on una destacada participación de investigadores, representantes del sector público y actores clave del ecosistema I+D+i, se realizó el IX Seminario Internacional CREAS “Retos y oportunidades para I+D+i en tecnología y sostenibilidad alimentaria”. Durante la jornada se presentaron destacadas experiencias de estudio y desarrollo de conocimiento, así como perspectivas estratégicas y experiencias nacionales e internacionales que proyectan el futuro de la industria alimentaria, desde la ciencia y la innovación. Este encuentro, que fue posible gracias a los proyectos FOVI 240217 y ANID Regional R23F0004, apoyados por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), contó con exposiciones de especialistas provenientes de países como Brasil, México, Portugal y República Checa, además de destacados expositores nacionales, quienes abordaron tendencias globales, avances tecnológicos e investigaciones para fortalecer la sostenibilidad en sistemas alimentarios. Asimismo, se presentaron diversos desarrollos emergentes y desafíos que hoy marcan la agenda del sector. La jornada comenzó con la exposición de las autoridades del ecosistema de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación nacional y regional (CTCi), quienes destacaron la relevancia de CREAS y su rol articulador a nivel regional y nacional para impulsar soluciones que aportan al desarrollo productivo sostenible nacional, así como su trabajo a futuro como nuevo Centro Tecnológico en el ámbito alimentario. Al respecto, Rodrigo González, Seremi de Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Valparaíso, resaltó que “este tipo de instancias, que permiten una transferencia tecnológica virtuosa”. “Cuando hablamos de soberanía alimentaria, alimentación saludable y de tributar al objetivo de desarrollo sostenible, estamos hablando también de mejorar la vida de las personas con la ciencia, con la innovación que viene de la región de Valparaíso siendo líder a nivel nacional”, destacó el directivo. A su vez la subdirectora de Centros e Investigación Asociativa de ANID, Nicole Ehrenfeld, destacó la importancia de fortalecer la investigación con impacto territorial y la relevancia de los Centros Tecnológicos. “Gracias al Fondo de Vinculación Internacional y el de Asociatividad Regional, se ha podido trabajar y discutir sobre las oportunidades que tenemos a nivel nacional de poder crecer como industria alimentaria con tecnología y conocimiento generado desde esta linda región de Valparaíso”, enfatizó. Por su parte, la directora de CREAS, María Elvira Zúñiga, relevó “el compromiso del centro con una agenda de investigación y desarrollo orientada a resolver los reales desafíos del sector alimentario, impulsando innovación sostenible y colaborativa junto a empresas, universidades y organismos públicos”. El seminario finalizó con un espacio para la conversación entre asistentes y expositores, invitando a los presentes a reforzar la importancia de construir redes, compartir conocimiento y continuar potenciando la transferencia tecnológica como motor para un sistema alimentario más saludable, eficiente y sostenible. “Sin duda este encuentro destaca la importancia de reforzar y construir mayores nexos entre nuestros pares nacionales e internacionales”, expresó la Dra. Zúñiga, quien también enfatizó la importancia de “seguir trabajando en la creación de estos espacios, de los que surgen nuevas sinergias entre instituciones e investigadores en el área de los alimentos sostenibles”. INNOVACIÓN Y CONOCIMIENTO INTERNACIONAL El IX Seminario CREAS se estructuró en dos bloques temáticos, que incluyeron presentaciones de destacados expositores nacionales e internacionales, en las cuales se abordaron temáticas de alto impacto estratégico, como tecnología, sostenibilidad, procesos productivos y el rol de la ciencia para enfrentar los desafíos ambientales y nutricionales del futuro. Desde el extranjero participaron el Dr. Cristóbal Noé Aguilar, el Dr. José Luis Martínez y el Dr. José Sandoval de la Universidad Autónoma de Coahuila (México); el Dr. José Antonio Teixeira, de la Universidade do Minho (Portugal); el Dr. Tomáš Ruml, de la Universidad de Química y Tecnología de Praga (República Checa); y el Dr. Evandro Leite de Souza y la Dra. Thatyane Mariano Rodrigues, de la Universidad Federal de Paraíba (Brasil). Por parte de Chile, expusieron la Dra. Carolina Pizarro Torres, de Alimentos y Bebidas de Chile A.G.; y desde CREAS, la directora del Centro, Dra. María Elvira Zúñiga, y las investigadoras Dra. Lida Fuentes y Dra. Carmen Soto. GALERIAOTRAS INFORMACIONESDesarrollan aceites saludables para mitigar progresión de enfermedades crónicas no transmisibles11/28/2025 uidar la salud nutricional mediante prácticas sostenibles y circulares, es esencial para asegurar mayor calidad de vida a una población que envejece y sufre los efectos de la contaminación ambiental y la acumulación de gases de efecto invernadero. En este contexto, una de las estrategias más efectivas para potenciar la nutrición saludable, consiste en evitar la propagación de enfermedades crónicas no transmisibles, como obesidad, diabetes o hígado graso, entre otras. Este es, precisamente, uno de los objetivos del proyecto de ANID-Fondecyt Regular, liderado por el profesor e investigador de la Escuela de Agronomía de la PUCV, Cassamo Mussagy y la doctora en biotecnología, Angie Caicedo, ambos pertenecientes al Laboratorio de Desarrollo de Bioprocesos. El proyecto, tiene por nombre “Greenchar” y, tal como lo señala el profesor Mussagy, busca “aprovechar integralmente los residuos agroindustriales, agregando valor a cada etapa del proceso”. "En el caso de la palta, por ejemplo, los descartes pueden utilizarse para obtener pigmentos antioxidantes y aceites para desarrollar otras bioformulaciones que se aplican directamente en la producción de insumos destinados a las industrias agrícolas y alimentarias. De esta manera, promovemos procesos más sostenibles, eficientes y con menor impacto ambiental", enfatiza el académico e investigador. El profesor Mussagy agrega que “en estos momentos estamos desarrollando una investigación que va en la línea de los aceites saludables y biomateriales inteligentes en colaboración con países como Francia, Canadá, España, Colombia, México, Brasil y Portugal. Se trata de un proyecto con un fuerte componente de cooperación internacional, que no solo promueve la investigación conjunta, sino que también favorece el intercambio y la transferencia de conocimientos desde nuestra universidad hacia el mundo”. ACEITES SALUDABLES La doctora en Biotecnología e investigadora del proyecto, Angie Caicedo, explica que lo aceites saludables son “lípidos con funciones beneficiosas para el organismo”. “También se conocen como lípidos funcionales o triglicéridos estructurados, y en proyecto, lo que hacemos es modificar de manera intencional aceites convencionales mediante tecnología enzimática. Al cambiar su estructura, podemos mejorar su digestibilidad, su estabilidad y su impacto en la salud, obteniendo aceites con propiedades más favorables para el metabolismo humano”, detalla Caicedo. El trabajo desarrollado por los investigadores y su equipo comienza con la utilización de aceites provenientes de residuos agroindustriales como materia prima. Estos son posteriormente modificados mediante tecnología enzimática. “En la primera etapa del proyecto hemos logrado obtener aceites de excelente calidad a partir de estos residuos, con resultados muy prometedores. Actualmente estamos trabajando específicamente con aceite de palma, sobre el cual estamos realizando distintas modificaciones utilizando enzimas seleccionadas”, detalla la Dra. Caicedo. “Nuestro objetivo -agrega-, es incorporar ácidos grasos que puedan ser metabolizados rápidamente por el organismo, lo que se traduce en un aceite más saludable y adecuado para el consumo humano”. APORTES MULTIGENERACIONALES El equipo del Laboratorio de Desarrollo de Bioprocesos Sostenibles (LABISOST) de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, también trabaja en el diseño de otros tipos de aceites saludables, como, por ejemplo, de uva, con el cual han demostrado beneficios en la prevención y reversión de enfermedades crónicas no transmisibles mediante modelos animales. Al igual que en otras investigaciones, el profesor Cassamo Mussagy incorporó en este proyecto a estudiantes de pregrado, para que participaran en el trabajo de laboratorio. Fue así como los alumnos de la carrera de Ingeniería en Agronomía de la PUCV, Antonia Cruz, Camila Osses y Cristóbal Alvarado, contribuyeron con sus conocimientos adquiridos en el aula en el proyecto. GALERIAOTRAS INFORMACIONES na atractiva solución biotecnológica para revalorizar los desechos de la industria vitivinícola, propone el proyecto liderado por el estudiante del doctorado en Ciencias de la Ingeniería con mención en Ingeniería Bioquímica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Fabián Otálora. La investigación, realizada en el marco del Concurso de Valorización a la Investigación Universitaria (VIU), financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), plantea convertir residuos como orujo y lías, en materia prima base para otras industrias. MICROORGANISMOS BENÉFICOS La solución propuesta por Otárola consiste en un utilizar un microorganismo específico conocido como Clostridium kluyveri (bacteria no patógena capaz de unir moléculas para formar estructuras más grandes), para impulsar cambios químicos en los materiales de desecho. De este modo se logra una transformación que revaloriza los productos desechados, reduciendo su impacto en el medioambiente y contribuyendo a la consolidación de un importante polo de economía circular regional, que también podría replicarse en otras zonas vitivinícolas del país. Al respecto, Fabián Otárola comenta que este bioproceso permite tomar moléculas de bajo valor agregado, como acetato y etanol, y a partir de ellas obtener moléculas de alto valor agregado y con estructuras de carbono más complejas, como butirato, caproato y caprilato, todas susceptibles de ser utilizadas en otros procesos industriales. “Su principal característica -explica- es que tienen densidad energética más alta, por lo que pueden utilizarse como precursores de biocombustibles, pero también tienen otras cualidades de interés para la industria de los plásticos, cosméticos y alimentación animal, entre otros sectores estratégicos”. El joven investigador de la PUCV también enfatiza que este producto final es una mezcla líquida de ácidos grasos de cadena media, que puede ser de utilidad para diversas industrias, pues constituye una plataforma a partir de la cual se pueden extraer compuestos como C4, C6 o C8 (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas formadas por cadenas complejas de carbono), que pueden cumplir los requerimientos específicos de materias primas para diversas industrias. APORTE DECISIVO PARA LA VITIVINICULTURA Valparaíso es la cuarta región en producción de vino en Chile, y genera más de 27 mil toneladas anuales de residuos vitivinícolas, que incluyen orujo (residuo sólido generado a partir del prensado de las uvas, compuesto por pieles, pulpa, semillas y tallos) y lías (materia sólida que queda en la barrica después de la fermentación, formada principalmente por las levaduras muertas). Si bien este residuo es rico en etanol, ácidos orgánicos y micronutrientes, sólo se aprovecha entre 20 y 25% del mismo (principalmente gracias a iniciativas de algunas viñas y centros especializados como CREAS), mientras que el resto se subutiliza o simplemente se desecha. Esto no solo representa una carga ambiental negativa para el ecosistema y el incremento en las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también es una oportunidad perdida de revalorización circular, debilidades que este este proyecto busca corregir. Objetivo doblemente valioso si se considera que nuestro país depende en más de 95% de la importaciones para abastecer su demanda de ácidos grasos de cadena media, los cuales provienen en su mayoría de aceite de palma que se trae desde el sudeste asiático y que a partir de este proyecto, podrían generarse mediante este bioproceso. Esta dependencia del mercado internacional, genera un riesgo económico y, simultáneamente una alta carga contaminante, ya que para producir esta materia prima se deforestan amplias zonas de países como Malasia e Indonesia, perjudicando la flora y fauna nativas. “El tercer problema que hemos identificado es que estos ácidos grasos son traídos a Chile y se usan tal como llegan. En contraparte, nuestro proyecto ofrece a la industria chilena acceso a una tecnología que permite utilizar los ácidos grasos presentes en los desechos vitivinícolas, y ponerlos en valor”, puntualiza Fabián Otárola. “De este modo -añade-, en lugar de importar, proponemos aprovechar los residuos orgánicos para elaborar un producto de alto valor que incluso podría exportarse a su vez. Esto se traduce en menos costo, menos impacto ambiental y más ganancias, pues se reutilizan residuos de las industrias. Todo, en el marco de una auténtica economía circular”. Si bien esta investigación está centrada en los desechos de la industria vitivinícola, también permitiría tratar residuos orgánicos de distintas fuentes, en especial los provenientes de la industria alimentaria, para revalorizarlos. En tal sentido, el autor del proyecto explicó que eventualmente podrían trabajar con materia prima proveniente de casinos escolares, cervecerías e industrias pisqueras, entre otras opciones. GALERIAOTRAS INFORMACIONES ntre el 5 y 7 de noviembre, en el Auditorio Andrónico Luksic del Campus San Joaquín de la Universidad Católica, se desarrollará el XXV Congreso de Nutrición, organizado por la Sociedad Chilena de Nutrición, Bromatología y Toxicología, SOCHINUT. El evento, que abordará los más importantes ejes temáticos de la producción segura y sostenible de alimentos más inocuos y nutritivos, así como su impacto en la salud y calidad de vida de la población, contará con la presencia de destacados expertos internacionales provenientes de Argentina, Italia, México, España, Perú, Bolivia, Brasil, Ecuador y Estados Unidos, entre otros países. También participarán expertos, líderes de opinión y destacados representantes del mundo científico, académico y tecnológico de nuestro país, quienes aportarán su visión sobre la importancia de impulsar nuevas estrategias de nutrición saludable en Chile y el mundo, desde el punto de vista del emprendimiento, la innovación, la ciencia, la medicina y la producción industrial. El programa del Congreso contempla la realización de múltiples charlas, presentaciones técnicas y mesas redondas que abordarán los siguientes ejes temáticos:
Esta orientación temática permitirá llevar adelante un debate técnico, científico y académico de alto nivel que, tal como explica el Dr. Rodrigo Chamorro, presidente de SOCHINUT, “recoge en detalle los intereses manifestados por la comunidad científica, abordando temáticas de vanguardia, con relevancia nacional e internacional”. “Contaremos, por ejemplo, con la participación de diversos expositores internacionales como la Dra. Sonia Sayago Ayerdi (Licenciada en Química por la Universidad La Salle A.C. de México), quien compartirá su experiencia en dietas sostenibles en personas mayores, un enfoque cada vez más relevante frente al envejecimiento poblacional y la necesidad de promover patrones alimentarios saludables, accesibles y respetuosos con el medioambiente”, detalla el académico. El Dr. Chamorro también destaca la presencia de la profesora Caterina Rondoni (Profesora adjunta en el programa de maestría en Sistemas Alimentarios Saludables y Sostenibles de la Universitat Oberta de Catalunya, España; docente en la Universidad de Santiago de Chile e investigadora postdoctoral en la Universidad de Ferrara, Italia), quien presentará la conferencia “Sistemas alimentarios en la encrucijada: complejidad, gobernanza multiescalar y políticas públicas para una transformación justa y sostenible”, donde ofrecerá una mirada crítica y estratégica para avanzar hacia sistemas alimentarios más equitativos y resilientes. El programa del Congreso también contempla la realización de importantes conferencias y mesas redondas, en las cuales expondrán distinguidos protagonistas del mundo científico y académico, quienes entregarán su visión crítica respecto de temáticas de alto impacto para el sector y la sociedad en su conjunto, como revalorización de alimentos ancestrales, nuevas clasificaciones alimentarias, nutrición, sostenibilidad, salud integral, investigación e innovación en alimentos. El Dr. Rodrigo Chamorro recordó, asimismo, que durante el Congreso se expondrán, en formato póster, diversos trabajos sobre nutrición y alimentos, realizados por académicos, profesionales e investigadores de Chile y el extranjero, quienes tuvieron la oportunidad de enviar sus respectivos papers hasta el 10 de octubre. “Los trabajos más destacados serán seleccionados para aparecer en la Revista Chilena de Nutrición, brindando a sus autores una excelente oportunidad para difundir sus aportes al campo científico”, explica el presidente de SOCHINUT. El programa también contempla diversas actividades de encuentro social y networking, “lo que permitirá contar con una instancia enriquecedora para compartir y actualizar conocimientos, así como para generar redes de interacción y colaboración entre distintas especialidades y fortalecer los lazos dentro de nuestra querida Sociedad Científica”, enfatiza el Dr. Chamorro. Quienes estén interesados en participar del XXV Congreso SOCHINUT y asistir a sus diferentes jornadas de sesión y trabajo, que también incluyen un atractivo precongreso programado para el marte 4 de noviembre, pueden visitar la página web del evento o informarse través de las redes sociales de SOCHINUT en Instagram, Facebook y LinkedIn. GALERIAOTRAS INFORMACIONES ntre el 12 y 14 de noviembre, en la sede Puerto Madero de la Universidad Católica Argentina, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, académicos y representantes del quehacer científico alimentario sudamericano se reunirán en el XIX Congreso CYTAL 2025. Este evento, organizado por la Asociación Argentina de Tecnólogos Alimentarios (AATA) y al cual fue invitada Revista Indualimentos, reunirá a profesionales, académicos, investigadores, representantes de la industria alimentaria y autoridades gubernamentales, con el objetivo de generar un espacio de intercambio científico y técnico sobre los principales avances y desafíos del sector. Este año, el congreso tendrá el lema “Alimentos del futuro: innovación, sostenibilidad y salud”, con el cual se busca promover el desarrollo de soluciones que respondan a las nuevas demandas del consumidor, integrando la innovación tecnológica con la responsabilidad social y ambiental, en medio de un contexto de creciente demanda por productos más saludables, sostenibles y tecnológicamente avanzados. Al respecto, el presidente de AATA y del Comité organizador de CYTAL, ingeniero Gabriel Busnardo, comenta que los temas que se abordarán durante los tres días del Congreso, “proporcionarán información valiosa sobre la diversidad educativa, los avances científicos y las innovaciones tecnológicas, el liderazgo y la experiencia laboral de los miembros de la academia y de la industria de alimentos”. Los participantes del evento también podrán beneficiarse con la realización de diversos cursos precongreso, organizados en colaboración con la Pontificia Universidad Católica Argentina, los que permitirán enriquecer su formación especializada. “La AATA reafirma así su compromiso de impulsar vínculos que favorezcan la cooperación, el conocimiento compartido y la mejora continua en la calidad y seguridad de los alimentos que llegan a la mesa de los consumidores”, destaca el ingeniero Busnardo. Valores que reafirman el compromiso institucional con la generación y difusión de conocimiento, en el entendimiento de que, tal como detalla Busnardo, “la colaboración entre los diferentes actores del sistema alimentario latinoamericano, es clave para impulsar soluciones innovadoras que respondan a las necesidades del consumidor actual y futuro”. PROGRAMA Durante los tres días del Congreso se abordarán diversas áreas temáticas estratégicas, mediante exposiciones, charlas magistrales, simposios y mesas redondas, en las que participarán destacados académicos, tecnólogos y científicos alimentarios de Argentina y otros países de Sudamérica. Las áreas temáticas abordadas, serán las siguientes:
PREMIACIÓN A TRABAJOS ORIGINALES Durante el acto de clausura del Congreso CYTAL 2025, el viernes 14 de noviembre, se entregarán los Premios AATA a los trabajos de investigación libres mejor evaluados (ganador y dos menciones honrosas), cuyos autores expresaron específicamente su intención de participar en el concurso. Los trabajos debían ser originales e inéditos, y se recibieron a través de la página web del evento, hasta el pasado 8 de agosto. Su evaluación estuvo a cargo de distinguidos profesionales representantes de la industria y de la ciencia de los alimentos, cuya identidad se hará pública durante la ceremonia de entrega del Premio. Para evaluar los trabajos recibidos, los miembros del jurado utilizaron los siguientes criterios de selección:
Los autores del mejor trabajo y de las dos menciones honrosas recibirán, así mismo, el Premio Dr. Juan Carlos López Musi. Este galardón se instituyó para rendir homenaje a la figura del Dr. Juan Carlos López Musi, miembro fundador de AATA, y será entregado por segunda vez en este XIX Congreso CyTAL®2025. Su objetivo es reconocer el mejor trabajo con foco en innovación en tecnología de alimentos, en los siguientes ejes temáticos: procesos, ingredientes, envases, tecnología, producción sostenible y desarrollo de productos que constituyan una innovación. Quienes deseen asistir al Congreso y solicitar más información de las exposiciones, simposios y mesas redondas que se realizarán durante las tres jornadas, pueden ingresar a la página web https://cytal.org/ AATA: 56 años de continuo esfuerzo
La Asociación Argentina de Tecnólogos Alimentarios (AATA) es una entidad nacional sin fines de lucro, fundada en 1969 y con personería jurídica desde 1971. Es una organización aliada al Institute of Food Technologists (IFT) de Estados Unidos, miembro de la International Union of Food Science and Technology (IUFoST), de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Ciencia y Tecnología de Alimentos (ALACCTA) y representante de Argentina ante la IAEF. Su sede central se encuentra en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con una filial en Mar del Plata, y promueve el desarrollo científico y tecnológico del sector alimentario, impulsando la obtención y elaboración sustentable de más y mejores alimentos, la cooperación con instituciones nacionales e internacionales y la capacitación continua a través de congresos, cursos y conferencias. Su misión es unir a profesionales, técnicos y estudiantes vinculados con la ciencia y tecnología de los alimentos, fomentando el intercambio, la actualización y la mejora permanente del nivel profesional y científico del país. GALERIAOTRAS INFORMACIONES |
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