eafirmando su compromiso para combatir y derrotar la inseguridad alimentaria, Red de Alimentos y Carozzi reinauguraron la “Despensa Social de San Bernardo”, espacio que busca acompañar con dignidad, cercanía y respeto, a personas y familias en situación de vulnerabilidad. Las Despensas Sociales de Red de Alimentos, ubicadas en las comunas de San Bernardo, Puente Alto, Renca y La Florida, Región Metropolitana de Santiago, hoy brindan un aporte esencial para la nutrición saludable de los sectores más desprotegidos de la sociedad, en especial los adultos mayores. De hecho, más de 7.200 personas que integran este grupo etario accedan semanalmente a una canasta complementaria de alimentos y productos esenciales, rescatados y donados por las diversas empresas e instituciones aliadas de la Red. “Estas despensas nacieron con el propósito de que los adultos mayores en situación de vulnerabilidad y que no están institucionalizados, pudieran acceder directamente a alimentos y artículos de primera necesidad”, comenta Alicia Hidalgo, gerenta general de Red de Alimentos. “Sin embargo -añade la ejecutiva-, hoy se han transformado en espacios de encuentro, donde las personas participan en talleres y actividades, generando lazos que les ayudan a combatir la soledad”. Una función social de gran relevancia, si se considera que cerca del 80% de los beneficiarios de esta red declaran vivir solos, característica que se traduce en que muchos de ellos acudan a estos espacios en búsqueda de compañía y redes de apoyo. COMPROMISO CONJUNTO El proyecto de renovación de la Despensa Social de San Bernardo se enmarca en una alianza de largo plazo entre Carozzi y Red de Alimentos, donde la compañía ahora se suma como patrocinador de este espacio. Este apoyo incluye un aporte anual y la entrega mensual de productos como pastas y salsas de tomate, contribuyendo a la seguridad alimentaria de quienes más lo necesitan. La actividad contó con la participación de Santiago Valdés, gerente general de Carozzi y Luz María Rojas, gerente corporativo de Sostenibilidad y Marketing de Carozzi; Alicia Hidalgo, gerente general, Carolina Reyes, gerente de Alianzas y Financiamiento; y María José Vergara, gerente de Gestión Social y Sostenibilidad de Red de Alimentos. También estuvieron presentes equipos técnicos de ambas entidades, beneficiarios del programa y representantes de la comunidad. “En Carozzi siempre buscamos ser un aporte y estar cerca de las comunidades donde estamos presentes, pues aquí no solo se entregan alimentos, sino que se genera un espacio de acompañamiento, dignidad y encuentro, especialmente para muchos adultos mayores de San Bernardo”, comentó Luz María Rojas, gerente Corporativo de Sostenibilidad y Marketing de Carozzi. La ejecutiva también precisa que esta alianza permite “canalizar ese compromiso y hacernos parte de un desafío país, como es apoyar a quienes más lo necesitan, en un contexto donde cada vez vivimos más años”. ACOMPAÑAMIENTO PERMANENTE La Despensa Social es un modelo innovador que permite a las personas acceder a una canasta complementaria de alimentos en un entorno digno, fortaleciendo al mismo tiempo los vínculos comunitarios y el acompañamiento humano. En tal sentido, Alicia Hidalgo destacó que la renovación de las instalaciones de San Bernardo representan un hito trascendental en la constante misión de entregar dignidad, cercanía y respeto a las personas y familias de la comuna, pues “este lugar no solo entrega alimentos, sino que también genera comunidad, vínculos y esperanza”. La renovación de esta Despensa Social también representa un avance significativo en el compromiso de ambas organizaciones por mejorar el acceso a productos para quienes más lo necesitan en la comuna. Por ello, se espera que este espacio beneficie directamente a cerca de 2.500 personas mayores, consolidándose como un apoyo concreto y permanente para uno de los grupos más vulnerables de la sociedad. La jornada también contó con la presencia del conocido “Oso Ambrosoli”, quien aportó alegría y cercanía a la reapertura de un espacio que busca ser un lugar de encuentro y apoyo para toda la comunidad. GALERÍAOTRAS NOTICIAS
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os probióticos son microorganismos beneficiosos y no patogénicos que, si se consumen en cantidades adecuadas, pueden colonizar el intestino humano y entregar diversos beneficios para la salud. Sin embargo, su eficacia depende en gran medida de su capacidad para sobrevivir a las condiciones adversas del tracto gastrointestinal y a la acción de los ácidos gástricos y las sales biliares. Estos criterios son claves para evaluar su tolerancia y, por consiguiente se consideran fundamentales para el diseño de nuevos alimentos a base de probióticos. En este contexto, la investigadora postdoctoral del Centro Científico Tecnológico CREAS, Doctora María José Vargas, se adjudicó recientemente un proyecto Fondecyt de Iniciación en Investigación, financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, ANID (Fondecyt N°11261274). El objetivo de esta iniciativa es desarrollar y caracterizar probióticos basados en biopelículas de Lactobacillus, formadas sobre bagazo de cerveza, con el fin de mejorar su tolerancia a la digestión gastrointestinal. CULTIVO DE BIOPELÍCULAS El aspecto más innovador del proyecto, consiste en el desarrollo de formulaciones probióticas basadas en biopelículas (Biofilms), que son estructuras microscópicas capaces de constituir una forma natural de organización microbiana. En ellas, los microorganismos se adhieren a una superficie y la colonizan, formando una red de sustancias poliméricas extracelulares. Las bacterias que forman biopelículas presentan un estilo de vida colectivo denominado sésil, que es diferente al estilo de vida planctónico, donde las bacterias permanecen suspendidas de manera individual en un medio líquido sin adherirse a superficies. La clave de esta diferencia radica en la resistencia a factores de estrés, pues el estilo de vida sésil ofrece mayores ventajas para el desarrollo de probiótico, gracias al efecto protector que entrega la biopelícula. Esta característica convierte a los probióticos basados en esta estructura, en una alternativa más robusta comparada con los probióticos convencionales. POSITIVO IMPACTO SOSTENIBLE Y CIRCULAR La Dra. Vargas explica que entre los géneros bacterianos más utilizados para el desarrollo de probióticos a nivel mundial se encuentra el Lactobacillus sensu lato. “Al respecto -comenta-, diversos estudios han demostrado que los probióticos basados en biopelículas de Lactobacillus presentan una mayor tolerancia a procesos simulados de digestión gastrointestinal, en comparación con sus contrapartes planctónicas”. Sin embargo, la formulación de este tipo de probióticos requiere el crecimiento de biopelículas sobre superficies de grado alimentario ricas en carbohidratos no digeribles (como el bagazo de cerveza), compuestos que también se encuentran en la mayoría de los prebióticos comerciales. De este modo se asegura que los probióticos lleguen intactos al intestino grueso, donde son fermentados selectivamente por la microbiota intestinal, generando mayores beneficios para la salud. La clave de esta investigación radica precisamente en esta característica, pues el trabajo de la doctora Vargas permite generar biopelículas en residuos de una gran industria, lo que genera un doble impacto positivo, tanto a nivel de salud como de economía circular y sostenibilidad. Otra característica importante del proyecto es su enorme valor innovador, pues aun cuando la administración de probióticos basados en biopelículas puede proporcionar una barrera protectora natural contra la digestión gastrointestinal, “esta estrategia sigue siendo minoritaria a nivel mundial en comparación con otras formulaciones probióticas”, explica la investigadora. “En este contexto -agrega-, el enfoque del proyecto no sólo explora un nuevo uso del bagazo de cerveza en la industria alimentaria humana, sino que también introduce un formato innovador para la administración de probióticos, constituyendo una contribución relevante a la ciencia y tecnología de los alimentos”. PRÓXIMOS PASOS Tal como detalla la Dra. María José Vargas, el proyecto propone desarrollar y caracterizar probióticos basados en biopelículas de Limosilactobacillus reuteri, utilizando un residuo agroalimentario rico en prebióticos emergentes, tales como arabinoxilanos y β-glucanos. Estos compuestos se encuentran precisamente en el bagazo de cerveza, que es el subproducto más abundante de la industria cervecera, pues representa aproximadamente el 85 % del total de residuos generados por este sector. Otra característica que resulta clave, pues la industria cervecera nacional ha crecido en forma exponencial durante los últimos años, lo que abre importantes perspectivas de reutilización para un desecho que, gracias a esta iniciativa, pasaría a convertirse en un recurso valioso para la elaboración de materias primas alimentarias. Para la ejecución del proyecto, la investigadora detalla que, en una primera etapa, se evaluarán las condiciones operativas que permitan el desarrollo más eficiente de biopelículas sobre distintas matrices alimentarias elaboradas a partir de bagazo de cerveza. Posteriormente, se comparará la tolerancia de estas biopelículas frente a un proceso simulado de digestión gastrointestinal con la de su contraparte planctónica. Finalmente, se seleccionará una de las matrices desarrolladas para su caracterización estructural, morfológica y química. Esto permitiría avanzar hacia un futuro escalamiento y producción comercial, abriendo nuevas perspectivas para el desarrollo de una bio industria que podría reposicionar a Chile como la gran potencia alimentaria del futuro. GALERIAOTRAS INFORMACIONES no de los principales desafíos que enfrenta la moderna industria alimentaria, consiste en desarrollar productos que tengan la capacidad de cuidar tanto la salud de las personas como del planeta. En ese contexto, la academia y diversas instituciones de investigación público-privadas, han llevado a cabo diversos estudios orientados a revalorizar el potencial funcional y nutracéutico de una gran cantidad de subproductos agropecuarios que hoy simplemente se desechan luego del procesamiento de los frutos como, por ejemplo, orujo de uva, bagazo de cerveza, y pulpa y cáscaras de naranjas, entre muchos otros. Uno de los casos más destacados corresponde al calafate (Berberis microphylla), fruto endémico de la Patagonia rico en antioxidantes, minerales y vitaminas, que se usa principalmente para elaborar jugos, mermeladas y otros productos procesados. A pesar de este gran valor nutricional y funcional, gran parte del fruto, incluyendo la cáscara, semilla y pulpa, se considera como subproducto sin valor, por lo que se desecha durante su procesamiento y se transforma en residuos que se descomponen en vertederos o en el medio ambiente, generando gases de efecto invernadero y contribuyen al aumento de la huella de carbono agroindustrial. Para hacer frente a esta contingencia, un equipo académico del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos, INTA, de la Universidad de Chile, realizó una investigación donde se demostró que estos residuos del calafate concentran una alta fracción de compuestos antioxidantes altamente bioactiva. El estudio, publicado en la revista científica Food Research International, bajo el título: “Insoluble-bound phenolics from calafate byproducts: Impact on redox status and oxidative protection in Caco-2 cells”, fue liderado por los académicos de INTA Dr. Adriano Costa de Camargo, Dr. Omar Porras y la estudiante del Doctorado en Nutrición y Alimentos Alina Concepción Álvarez, en colaboración con los investigadores María Fernanda Arias-Santé, Miltha Hidalgo, Bárbara Railef, Miguel Ángel Rincón-Cervera, Raquel Bridi y Severino Matias de Alencar. Según explican los líderes de la investigación -que se enmarca en el proyecto FONDECYT regular 1220470, y contó también con la participación de académicos de la Universidad de Almería, España; y de la Universidad de São Paulo, Brasil-, esta iniciativa surgió del interés por estudiar fracciones fenólicas que no suelen ser consideradas o analizadas, “especialmente aquellas unidas a la matriz de subproductos de frutas”. “DESECHOS” DE ALTO POTENCIAL El foco de la investigación liderada por los científicos de INTA estuvo en los compuestos fenólicos insoluble-bound (insolubles-unidos). Es decir, los polifenoles que se encuentran unidos químicamente a la fibra vegetal. Estos, a diferencia de los compuestos solubles, no se absorben en el intestino delgado, lo que les permite llegar prácticamente intactos al colon. Según explica la investigadora Alina Concepción Álvarez, el estudio reveló que los polifenoles unidos a la fibra han sido tradicionalmente subestimados para elaborar productos con propiedades funcionales. “Sin embargo esa característica es la que les permite eludir la digestión y ser bio-transformados y/o liberados por la microbiota intestinal, donde pueden ejercer efectos locales mucho más potentes (que los ingredientes tradicionales)”. Para llegar a esta conclusión, los investigadores utilizaron un modelo de células intestinales humanas, que les permitió comparar el efecto antioxidante de los compuestos insolubles con el de los extractos libres. De este modo, el equipo observó que solo se necesitaba una cantidad hasta mil veces menor de la fracción insoluble para generar el mismo, o incluso mayor, efecto protector frente al estrés oxidativo. “En términos simples -explica Álvarez-, esto significa que se requiere una dosis muchísimo menor de esta fracción, para provocar un efecto biológico relevante”. En otras palabras, el potencial funcional y nutracéutico del calafate, queda notablemente subestimada, si solo se consideran para este objetivo los extractos solubles tradicionales. Consecuentemente, el equipo liderado por los científicos de INTA demostró que la funcionalidad de un alimento no depende únicamente de la cantidad de antioxidantes que contenga, sino también de cómo estos se integran en la matriz alimentaria. PROYECCIÓN PRODUCTIVA A partir de estas conclusiones, es posible obtener evidencia clave que puede impulsar el desarrollo de nuevos ingredientes provenientes de los desechos del calafate, y que estén específicamente orientados a la salud intestinal y metabólica, así como a aplicaciones nutracéuticas. “Nuestros resultados abren la posibilidad de diseñar ingredientes donde la funcionalidad no dependa solo de polifenoles solubles, sino de su asociación con la fibra, lo que podría tener un impacto directo en la protección epitelial y la modulación del estrés oxidativo”, destacan los investigadores. Más aún, el estudio también refuerza el potencial que muchos otros subproductos de frutas y verduras chilenas, hoy subutilizados y desperdiciados a lo largo de todo el país, pueden tener dentro de un enfoque de economía circular. “Chile genera grandes volúmenes de residuos agroindustriales que aún no se valorizan. Son subproductos que pueden transformarse en ingredientes de alto impacto, reduciendo desechos y generando nuevas cadenas de valor basadas en biodiversidad local”, enfatizan los investigadores. Y si bien es un potencial extremadamente alto, también se requiere de otras herramientas para lograr su aprovechamiento absoluto, pues tal como explica el profesor Adriano Costa de Camargo, los principales desafíos hacia el futuro para implementar nuevas iniciativas de reaprovechamiento y reutilización (conocidas como food upcycling) no son científicos, sino regulatorios y de incentivo público, “para avanzar desde la investigación hacia aplicaciones concretas”. NUEVA PERSPECTIVA ALIMENTARIA El equipo de INTA también enfatizó la importancia de reconsiderar como se evalúa la funcionalidad de los alimentos, recalcando el potencial real de los compuestos investigados. En tal sentido, el estudio pudo demostrar que una fracción que normalmente se descarta, puede ser la más activa y potencialmente más relevante para la salud intestinal. “Es una invitación a avanzar hacia una investigación más integrada entre química, biología celular y sostenibilidad”, destacan los científicos. Dicho de otro modo, la ciencia pudo demostrar que la parte del calafate que normalmente se ignora y arroja a la basura (con todos los graves efectos que ello tiene para el cuidado del medioambiente), puede ser mucho más beneficiosa para nuestras células, que los extractos tradicionales del fruto que hoy se utilizan para elaborar pulpas, mermeladas o jugos. Resultados que también llaman a una profunda reflexión, respecto de la lógica que hoy tienen los paradigmas productivos, y a brindar más espacios de participación y escalamiento al ecosistema emprendedor, que en su gran mayoría ha tenido la visión y la valentía para descubrir el valor de los subproductos agropecuarios, transformándolos en alimentos de alto valor funcional que poco a poco han ganado posicionamiento de mercado, pero que requieren de más apoyo, para impulsar de verdad una bioeconomía circular que se convierta en la base principal de crecimiento de la industria alimentaria presente y futura. GALERÍAOTRAS INFORMACIONES l Consejo de Subsecretarios y Subsecretarias de la Agencia Chilena para la Inocuidad y Calidad Alimentaria, ACHIPIA, aprobó la nueva Política Nacional de Inocuidad y Calidad Alimentaria 2026–2036. Este instrumento estratégico está destinado a reforzar el compromiso del Estado de Chile con la protección de la salud de las personas, los derechos de los consumidores y la competitividad del sector agroalimentario. La aprobación del Consejo se concretó en una sesión realizada el 22 de diciembre, en dependencias del Ministerio de Agricultura, presidida por el Subsecretario de Agricultura, Alan Espinoza, y que contó con la participación de autoridades de los ministerios y servicios con competencias en inocuidad y calidad alimentaria. A la reunión asistieron la subsecretaria de Salud Pública, Andrea Albagli; el representante de la subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Pino; la subsecretaria (s) Economía y Empresas de Menor Tamaño, Beatriz von Loebenstein; el subsecretario (s) de Pesca y Acuicultura, Javier Rivera; el representante del ministerio Secretaría General de la Presidencia, Sebastián García; y el Secretario Ejecutivo de ACHIPIA, Dionisio Faulbaum. Asimismo, participaron como observadores la directora del Instituto de Salud Pública, Catterina Ferreccio; el subdirector de Inocuidad y Certificación de Sernapesca, Héctor Escobar; y el director nacional del Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, Óscar Camacho. Durante la sesión, el subsecretario de Agricultura destacó la relevancia de la política como una herramienta concreta para fortalecer el sistema alimentario nacional, enfatizando que no se trata solo de un marco conceptual, “sino una orientación práctica para mejorar cómo el Estado previene riesgos, protege la salud de las personas y fortalece la confianza en los alimentos que se producen y consumen en Chile”. “Hablamos de sistemas de control más preventivos, de mejor trazabilidad frente a alertas sanitarias y de apoyar al sector productivo para que cumpla estándares cada vez más exigentes, especialmente en los mercados internacionales”, recalcó Alan Espinoza. COMPROMISO DE ESTADO La nueva Política Nacional de Inocuidad y Calidad Alimentaria establece un compromiso del Estado para abordar, de manera integral y multisectorial, los desafíos actuales y futuros en esta materia. De hecho, su enfoque sistémico promueve una mayor coordinación entre las instituciones públicas, el sector productivo, la academia y la ciudadanía, incorporando principios de alto valor, entre los que destacan los siguiente:
El Secretario Ejecutivo de ACHIPIA, Dionisio Faulbaum, comentó que esta firma representa un hito institucional, que realza el trabajo realizado durante 20 años por la agencia, coordinando el sistema nacional de inocuidad alimentaria. “La aprobación de esta política representa un avance significativo, porque entrega una visión común de largo plazo y sienta las bases para una institucionalidad más articulada, moderna y preventiva, centrada en la protección de la salud y en el fortalecimiento del sector agroalimentario”, afirmó. La política proyecta su acción para la próxima década, con énfasis en fortalecer la capacidad del país para anticipar riesgos de inocuidad; enfrentar desafíos emergentes que puedan afectar la inocuidad, como el cambio climático; avanzar en trazabilidad y control del fraude alimentario; modernizar la red de laboratorios; fortalecer la formación continua de las personas que trabajan en inocuidad; y promover una mayor participación de las regiones en la toma de decisiones. Después de esta aprobación, la política debe ser tramitada en la Secretaría General de la Presidencia para consideración de la firma del Presidente de la República. GALERÍAOTRAS INFORMACIONES l chocolate es un alimento que generalmente se asocia a placer sensorial, gratificación y conexión con momentos placenteros, como celebraciones, infancia, disfrute personal y compartir con afectos, entre una larga lista de otras emociones. Sin embargo, también está asociado a lo se que conoce como “placer culpable” (aquel que nos genera remordimiento o arrepentimiento), debido a que su alto contenido de nutrientes críticos como azúcares, grasas o calorías, muchas veces se asocia (no siempre con razón) con estilos de vida poco saludables. Todos estos aspectos fueron debidamente considerados por la investigadora de la Universidad Católica del Maule, Dra. Ileana González, quien lideró un trabajo académico que permitió crear bombones de alto valor organoléptico, atractivo sabor y que además permiten prevenir el cáncer gástrico a quienes los consumen. FUNCIONALIDAD CIRCULAR Una de las características más destacada del proyecto de la Dra. González, que fue financiado con fondos del Gobierno Regional del Maule, consiste en que se basa en los principios de la economía circular, pues transformó subproductos de la industria vitivinícola nacional —específicamente de la cepa país— en un alimento funcional. “Lo que hicimos fue tomar los subproductos que se botaban de la agroindustria del vino y les dimos valor agregado, buscando compuestos con propiedades antioxidantes”, explica la académica. Para lograr dicho objetivo, la investigadora ideó un método que permite extraer dichos compuestos del orujo de la cepa país, y utilizarlos como materia prima para elaborar chocolates enriquecidos con extractos antioxidantes, los cuales demostraron, en todas las pruebas realizadas, ser capaces de inhibir la acción de la bacteria Helicobacter pylori, principal causante del cáncer gástrico. De este modo, las personas que consuman estos chocolates, podrán mantener de mejor forma el equilibrio frente al sobrecrecimiento de esta bacteria, lo que permite disponer de un producto que no solo ofrece una solución preventiva de salud, sino que también ayudará a impulsar la economía circular en diversas comunas del Maule. APORTE A LA INNOVACIÓN REGIONAL Estos bombones funcionales, que actualmente están en proceso de licencia y patente, fueron el hito central de la ceremonia realizada por el Gobierno Regional del Maule para lanzar el “Concurso Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo”, que dispone de más de $3.000 millones para productividad y desarrollo. Durante dicha ceremonia, el gobernador regional Pedro Pablo Álvarez-Salamanca destacó que desde la gobernación existe un fuerte compromiso de seguir apoyando proyectos que fortalezcan la investigación a nivel local. “Tenemos tremendas universidades que tienen las capacidades para generar este tipo de proyectos que ayudan tanto a los maulinos como a nivel nacional. Por ello, queremos recordar que los equipos interesados pueden postular a proyectos de innovación con montos de hasta $200 millones, con una duración de 24 meses", enfatizó la autoridad regional. Por su parte, el rector de la UCM, Dr. Claudio Rojas Miño, destacó que este apoyo financiero es destacado motor para la academia. “A nosotros nos ayuda a estimular a que nuestros equipos de investigadores busquen soluciones relevantes, que tengan que ver con las necesidades que existen en el entorno y en la sociedad”, precisó el directivo. La relevancia de estos fondos también fue realzada por la Dra. Ariela Vergara Jaque, directora de Innovación y Transferencia de la Universidad de Talca, quien asistió a la ceremonia. “Estos fondos promueven el desarrollo científico y, sobre todo, la innovación desde nuestros estudiantes y académicos, lo cual es fundamental para nuestras instituciones de educación superior”, comentó. GALERIAOTRAS INFORMACIONES l alto consumo de alimentos por las fiestas de Navidad, Año Nuevo y el inicio de las vacaciones, exige a la industria chilena una adecuada preparación logística con varios meses de antelación. Este despliegue necesariamente debe apoyarse en soluciones tecnológicas y soporte técnico provisto por empresas especializadas, para asegurar la calidad e inocuidad de los productos que llegan a la mesa de los consumidores. Tal premisa es fundamental, debido a que este periodo representa la fase de mayor actividad del rubro alimentario, y, para afrontar este desafío, las compañías deben garantizar que sus líneas de producción operen a velocidades superiores a las habituales, pero sin comprometer la excelencia del producto final. Al respecto, Jaime Vicente, gerente comercial de Silbertec, explica que el actual escenario de mayor demanda y competitividad, exige una preparación más temprana y sostenida que en otros años. “Hoy, las empresas se empiezan a preparar en octubre y durante noviembre parte un aumento paulatino en la capacidad para contar con los stocks que se requieren y abastecer de diciembre a febrero”, enfatiza. Vicente también enfatiza la importancia optimizar la planificación de las compras de materias primas, así como la necesidad de realizar un mantenimiento exhaustivo de los equipos, para trabajar a velocidades superiores y pasar, por ejemplo, de 700 a 1.000 kilos por hora. “Para las pequeñas y medianas empresas que necesitan capacidad extra por periodos acotados, existe la opción de comprar o arrendar maquinaria reacondicionada a la firma GoTec (asociada a Silbertec), que permite ahorrar costos al no realizar inversiones cuantiosas”, puntualiza el ejecutivo. A su vez, en los procesos de manipulación de productos sensibles, como cárnicos y lácteos, la trazabilidad digital y el control de la temperatura son cruciales, ya que la vida útil de estos alimentos depende de su mantención adecuada durante todo el proceso de abastecimiento, desde la fabricación hasta el punto de venta. EVOLUCIÓN DE MERCADO La temporada de mayor consumo también llega con nuevas tendencias. De hecho, durante los últimos dos años, Silbertec ha detectado un reemplazo de proteínas cárnicas clásicas por opciones más económicas. Para Jaime Vicente esto se traduce, por ejemplo, en que 2025 “ha sido el año de mayor venta de salchichas en Chile en los últimos 20 años”, destacando al respecto el auge en el consumo de salchichas y hamburguesas (de carne, pavo o pollo), que a su vez exigió a la industria fortalecer su capacidad de elaboración. En esta época estival también adquiere relevancia la compra de alimentos de mayor estacionalidad y costo, demanda que debe ser cubierta mediante la importación de proteínas congeladas. Dicha tendencia impone, simultáneamente a las empresas el reto de apoyar a sus clientes en el descongelamiento correcto, lo que implica una optimización de la cadena de frío. Otro de los desafíos tecnológicos actuales es la producción a peso fijo, impulsada por el auge del e-commerce y el retail moderno. En este punto “la principal brecha radica en cómo las empresas pueden trozar o dosificar en un peso fijo, para entregar un producto envasado que el retail pueda vender en forma simple”, explica Vicente. La planificación de fin de año se centra, asimismo, en la sostenibilidad, buscando aumentar la productividad bajo el contexto de la Ley de las 40 horas y el incremento de los costos energéticos. Para esto se requiere un control de energía constante, para lo cual las plantas cuentan con generadores especialmente pensados para estas fechas peak, ya que es uno de los principales costos de la industria. Simultáneamente, la Ley REP (Responsabilidad Extendida del Productor) impulsa el uso de empaques sostenibles que aseguren la protección del alimento y el cumplimiento normativo. RETOS ESTRATÉGICOS Tras un 2025 de alta productividad, la expectativa para 2026 es de extrema exigencia, proyectándose que la industria alimentaria crecerá al doble del promedio nacional. A partir de esta proyección, el gerente comercial de Silbertec indica que es fundamental contar con asesoría especializada y los equipos necesarios para orientarse correctamente al cumplimiento de los objetivos trazados. Esta disponibilidad, sumada a la aplicación permanente de buenas prácticas y al apoyo de proveedores de alta calidad, permitirá identificar a tiempo los puntos críticos de la cadena y entregar soluciones acordes con los requerimientos de la industria alimentaria, que a su vez debe ser capaz de brindar respuestas rápidas, oportunas, nutritivas e inocuas a un consumidor cada vez más exigente y empoderado. GALERÍAOTRAS INFORMACIONES l viernes 19 de diciembre se realizó el último Comité Ejecutivo del Programa Estratégico Transforma Alimentos, que conmemoró sus 10 años de vida y reunió a destacados representantes del mundo público, privado y de la I+D+i, vinculados a la industria alimentaria. En la instancia, se abordaron los avances del sector y la contribución de esta iniciativa impulsada por CORFO, para dinamizar el ecosistema, fomentando la colaboración y desarrollo de una nueva generación de empresas y startups. Durante esta década, Transforma Alimentos promovió más de 200 iniciativas estratégicas, movilizó más de US$70 millones en inversión público-privada, visibilizó más de 300 nuevos productos y servicios con valor agregado y conectó a más de 2.000 entidades (80% de ellas privadas). Además, produjo 6 ediciones del “Catálogo de Innovación Alimentaria de Chile”, lo que se sumó a la participación en más de 150 eventos sectoriales, incluyendo cuatro versiones del “Pabellón Innovación Alimentaria de Chile”, en Espacio Food & Service. "Los programas Transforma de Corfo nacieron con el espíritu de alcanzar un mayor desarrollo productivo y tecnológico mediante un mayor despliegue de innovación, productos con valor agregado, conocimiento incorporado y conexión entre la investigación aplicada y la industria”, destacó el gerente de Desarrollo Territorial de CORFO, Claudio Maggi. El directivo agregó que hoy el escenario es muy distinto, pues presenta nuevos y desafiantes requerimientos, que exigen capacidades de innovación y transferencia tecnológica, así como vinculación con distintos actores. “En esa línea, este programa tiene mucho por delante a través de sus distintos componentes, líneas de apoyo y de las capacidades de su equipo para seguir articulando e impulsando el desarrollo de un sector tan clave para nuestro país y el planeta", puntualizó. Además de impulsar la diversificación, sofisticación y competitividad de la industria, uno de los focos del programa ha sido promover la internacionalización de las empresas y startups innovadoras junto a ProChile. De este modo, durante esta última década el programa también promovió la internacionalización de empresas y startups innovadoras junto a ProChile, lo que se tradujo, solo en los últimos cinco años, en un crecimiento de 30% de las exportaciones del sector de innovación alimentaria, con 80 empresas destacadas en el Catálogo de innovación que aportaron US$500 millones FOB (2% del total de las exportaciones de alimentos entre 2021 y 2024). VISIÓN DE LARGO PLAZO Durante la última sesión del Comité Ejecutivo, los diferentes actores coincidieron en la importancia de continuar apoyando el rol de Transforma Alimentos. “Es un proyecto apolítico, del que todos somos parte. Hace falta una visión país de largo plazo, ya que los resultados los veremos en 20 o 30 años más. Estamos enfrentando cambios rápidos y si no tenemos una mirada colaborativa, no será posible crecer”, expresó el director comercial de Espacio Food & Servicio, Andrés Ilabaca. Por su parte, Marcela Samorotto, asesora de la Dirección Ejecutiva de la Fundación para la Innovación Alimentaria (FIA), concordó que este trabajo requiere una perspectiva de largo aliento, subrayando que la tarea del programa no ha terminado. En tanto, la gerente Innovación & Desarrollo Tecnológico de Granotec, Ximena López, relevó su importancia en el crecimiento sostenible y competitivo del sector, asegurando que “la red que se formó en estos 10 años nos sirve de impulso y de base para dar el salto cuántico que necesitamos. Y lo digo desde el seno de la industria, la cual tiene que cumplir con muchos los requisitos ambientales, de calidad y sociales” ALIANZA CON ACTORES PRIVADOS A partir de 2026, Transforma Alimentos comenzará a operar a través de una corporación sin fines de lucro. Para estos efectos, ya cuenta con su primer socio estratégico, la empresa Nutrisco, y se encuentra en conversaciones para sumar a otros actores. “En estos 10 años, Transforma Alimentos ha demostrado que la innovación colaborativa sí genera impacto en la industria alimentaria. Hoy cerramos una etapa como programa estratégico y abrimos otra con el desafío de consolidar lo construido y proyectarlo con visión de largo plazo, fortaleciendo así un ecosistema diverso, articulado y con capacidad de escalar”, afirmó la gerente de Transforma Alimentos, Graciela Urrutia. Visión que comparte plenamente el asesor externo de Nutrisco, Andrés Barros quien recalcó que Transforma Alimentos “es un vehículo necesario en un país, porque une todos los esfuerzos públicos, privados y de la academia en una gran plataforma, que logra no solamente convocar, sino también evitar duplicidades, potenciar, influenciar y acelerar”. “Esperamos que muchísimos actores se sumen, convocados en torno a la innovación, el emprendimiento y el escalamiento del sector alimentario”, valoró el experto. GALERIAOTRAS INFORMACIONES n los últimos años han surgido, en todo el mundo, diversas voces críticas que buscan desincentivar el consumo de edulcorantes no calóricos, debido a que podrían generar potenciales efectos negativos en la salud de los consumidores. Sin embargo, la evidencia científica más reciente no solo cuestiona la veracidad de estas alertas, sino que, al mismo tiempo, reafirma la seguridad e inocuidad de estos aditivos, en tanto su consumo se mantenga dentro de la dosis diaria máxima recomendable. Así se concluyó durante el seminario “Avances y Desafíos en el Uso de Edulcorantes No Calóricos”, realizado en el campus Bellavista de la Universidad San Sebastián (USS) y organizado en conjunto por dicha casa de estudios superiores y la Asociación de Alimentos y Bebidas de Chile AG (AB Chile). El encuentro reunió a tres referentes de Chile y Argentina, el Dr. Samuel Durán, la Dra. Susana Socolovsky y el Dr. Brian Cavagnari, quienes presentaron datos actualizados sobre seguridad, regulación y efectos metabólicos de estos aditivos alimentarios. Todo ello en un contexto donde tanto la academia, como la propia industria, buscan rebatir con evidencia técnica y científica, la desinformación que hoy domina el debate público en esta materia. CREENCIAS INFUNDADAS Los especialistas coincidieron en que muchas alarmas provienen de una interpretación errónea de algunos estudios científicos (como podría ser, por ejemplo, atribuir una equivocada relación causa-efecto a partir de resultados provenientes de estudios observacionales incompletos). Sin embargo, la evidencia científica hoy disponible, permite desmentir con argumentos sólidos los principales mitos que circulan especialmente en las redes sociales: 1. “Dañan la microbiota intestinal” Los estudios clínicos de mayor calidad muestran que, si bien algunos edulcorantes no calóricos tendrían la capacidad de modificar la composición de la microbiota intestinal, esta modificación no alteraría ni la glucosa en sangre, ni la insulina en sangre. La evidencia disponible indica además que, cuando estos aditivos se utilizan dentro de una dieta equilibrada, los alimentos y bebidas con edulcorantes no calóricos son una herramienta útil para colaborar con una estrategia de descenso de peso, siempre y cuando se utilicen en el marco de una dieta equilibrada y como reemplazo de alimentos y bebidas azucarados. 2. “Aumentan la glucosa o la insulina” Una revisión amplia de estudios clínicos demuestra que los edulcorantes no calóricos no elevan los niveles de glucosa ni de insulina, incluso en personas con diabetes. Esta evidencia de alta calidad permite calmar un temor común entre pacientes y algunos profesionales de la salud, y confirma que estos aditivos no generan efectos metabólicos adversos. 3. “Producen cáncer” Las evaluaciones toxicológicas internacionales han demostrado de forma consistente que los edulcorantes aprobados no son carcinogénicos. Organismos como la FDA, la EFSA y el JECFA (Joint FAO/WHO Expert Committee on Food Additives) realizan reevaluaciones periódicas y reafirman su aprobación, ya que estos compuestos han demostrado no ser teratogénicos, mutagénicos ni dañinos en las dosis habituales de consumo. EVIDENCIA VERSUS PERCEPCIONES Durante la jornada organizada por la USS y AB Chile, también se abordó el impacto desmedido que ciertos informes internacionales han ejercido sobre la opinión pública, generando percepciones equivocadas dado que se basan solo en estudios observacionales. Al respecto, el Dr. Samuel Durán enfatizó que “lo que buscamos es actualizar conocimientos con evidencia real, no con percepciones. Muchos de los mitos que circulan no tienen respaldo en los estudios clínicos”. A su vez, la gerenta general de AB Chile, Marisol Figueroa, destacó el valor del trabajo conjunto entre academia e industria, recalcando que esta colaboración “promueve un círculo virtuoso en el avance del análisis y búsqueda de soluciones que contribuyan a un mayor bienestar de la población, con base a la evidencia científica”. “En este sentido, valoramos el trabajo de vinculación con el medio que efectúa la Universidad San Sebastián para fomentar la discusión sobre los desafíos en el uso de los edulcorantes no calóricos, de la mano de grandes expertos internacionales como los doctores Durán, Cavagnari y Socolovsky”, agregó la directiva. Los tres especialistas viajarán próximamente a México para participar en una jornada organizada por la Fundación FiNUT, donde presentarán nuevamente estos resultados, en una discusión que está tomando fuerza en la agenda científica internacional. GALERIAOTRAS INFORMACIONES on una destacada participación de investigadores, representantes del sector público y actores clave del ecosistema I+D+i, se realizó el IX Seminario Internacional CREAS “Retos y oportunidades para I+D+i en tecnología y sostenibilidad alimentaria”. Durante la jornada se presentaron destacadas experiencias de estudio y desarrollo de conocimiento, así como perspectivas estratégicas y experiencias nacionales e internacionales que proyectan el futuro de la industria alimentaria, desde la ciencia y la innovación. Este encuentro, que fue posible gracias a los proyectos FOVI 240217 y ANID Regional R23F0004, apoyados por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), contó con exposiciones de especialistas provenientes de países como Brasil, México, Portugal y República Checa, además de destacados expositores nacionales, quienes abordaron tendencias globales, avances tecnológicos e investigaciones para fortalecer la sostenibilidad en sistemas alimentarios. Asimismo, se presentaron diversos desarrollos emergentes y desafíos que hoy marcan la agenda del sector. La jornada comenzó con la exposición de las autoridades del ecosistema de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación nacional y regional (CTCi), quienes destacaron la relevancia de CREAS y su rol articulador a nivel regional y nacional para impulsar soluciones que aportan al desarrollo productivo sostenible nacional, así como su trabajo a futuro como nuevo Centro Tecnológico en el ámbito alimentario. Al respecto, Rodrigo González, Seremi de Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Valparaíso, resaltó que “este tipo de instancias, que permiten una transferencia tecnológica virtuosa”. “Cuando hablamos de soberanía alimentaria, alimentación saludable y de tributar al objetivo de desarrollo sostenible, estamos hablando también de mejorar la vida de las personas con la ciencia, con la innovación que viene de la región de Valparaíso siendo líder a nivel nacional”, destacó el directivo. A su vez la subdirectora de Centros e Investigación Asociativa de ANID, Nicole Ehrenfeld, destacó la importancia de fortalecer la investigación con impacto territorial y la relevancia de los Centros Tecnológicos. “Gracias al Fondo de Vinculación Internacional y el de Asociatividad Regional, se ha podido trabajar y discutir sobre las oportunidades que tenemos a nivel nacional de poder crecer como industria alimentaria con tecnología y conocimiento generado desde esta linda región de Valparaíso”, enfatizó. Por su parte, la directora de CREAS, María Elvira Zúñiga, relevó “el compromiso del centro con una agenda de investigación y desarrollo orientada a resolver los reales desafíos del sector alimentario, impulsando innovación sostenible y colaborativa junto a empresas, universidades y organismos públicos”. El seminario finalizó con un espacio para la conversación entre asistentes y expositores, invitando a los presentes a reforzar la importancia de construir redes, compartir conocimiento y continuar potenciando la transferencia tecnológica como motor para un sistema alimentario más saludable, eficiente y sostenible. “Sin duda este encuentro destaca la importancia de reforzar y construir mayores nexos entre nuestros pares nacionales e internacionales”, expresó la Dra. Zúñiga, quien también enfatizó la importancia de “seguir trabajando en la creación de estos espacios, de los que surgen nuevas sinergias entre instituciones e investigadores en el área de los alimentos sostenibles”. INNOVACIÓN Y CONOCIMIENTO INTERNACIONAL El IX Seminario CREAS se estructuró en dos bloques temáticos, que incluyeron presentaciones de destacados expositores nacionales e internacionales, en las cuales se abordaron temáticas de alto impacto estratégico, como tecnología, sostenibilidad, procesos productivos y el rol de la ciencia para enfrentar los desafíos ambientales y nutricionales del futuro. Desde el extranjero participaron el Dr. Cristóbal Noé Aguilar, el Dr. José Luis Martínez y el Dr. José Sandoval de la Universidad Autónoma de Coahuila (México); el Dr. José Antonio Teixeira, de la Universidade do Minho (Portugal); el Dr. Tomáš Ruml, de la Universidad de Química y Tecnología de Praga (República Checa); y el Dr. Evandro Leite de Souza y la Dra. Thatyane Mariano Rodrigues, de la Universidad Federal de Paraíba (Brasil). Por parte de Chile, expusieron la Dra. Carolina Pizarro Torres, de Alimentos y Bebidas de Chile A.G.; y desde CREAS, la directora del Centro, Dra. María Elvira Zúñiga, y las investigadoras Dra. Lida Fuentes y Dra. Carmen Soto. GALERIAOTRAS INFORMACIONESDesarrollan aceites saludables para mitigar progresión de enfermedades crónicas no transmisibles11/28/2025 uidar la salud nutricional mediante prácticas sostenibles y circulares, es esencial para asegurar mayor calidad de vida a una población que envejece y sufre los efectos de la contaminación ambiental y la acumulación de gases de efecto invernadero. En este contexto, una de las estrategias más efectivas para potenciar la nutrición saludable, consiste en evitar la propagación de enfermedades crónicas no transmisibles, como obesidad, diabetes o hígado graso, entre otras. Este es, precisamente, uno de los objetivos del proyecto de ANID-Fondecyt Regular, liderado por el profesor e investigador de la Escuela de Agronomía de la PUCV, Cassamo Mussagy y la doctora en biotecnología, Angie Caicedo, ambos pertenecientes al Laboratorio de Desarrollo de Bioprocesos. El proyecto, tiene por nombre “Greenchar” y, tal como lo señala el profesor Mussagy, busca “aprovechar integralmente los residuos agroindustriales, agregando valor a cada etapa del proceso”. "En el caso de la palta, por ejemplo, los descartes pueden utilizarse para obtener pigmentos antioxidantes y aceites para desarrollar otras bioformulaciones que se aplican directamente en la producción de insumos destinados a las industrias agrícolas y alimentarias. De esta manera, promovemos procesos más sostenibles, eficientes y con menor impacto ambiental", enfatiza el académico e investigador. El profesor Mussagy agrega que “en estos momentos estamos desarrollando una investigación que va en la línea de los aceites saludables y biomateriales inteligentes en colaboración con países como Francia, Canadá, España, Colombia, México, Brasil y Portugal. Se trata de un proyecto con un fuerte componente de cooperación internacional, que no solo promueve la investigación conjunta, sino que también favorece el intercambio y la transferencia de conocimientos desde nuestra universidad hacia el mundo”. ACEITES SALUDABLES La doctora en Biotecnología e investigadora del proyecto, Angie Caicedo, explica que lo aceites saludables son “lípidos con funciones beneficiosas para el organismo”. “También se conocen como lípidos funcionales o triglicéridos estructurados, y en proyecto, lo que hacemos es modificar de manera intencional aceites convencionales mediante tecnología enzimática. Al cambiar su estructura, podemos mejorar su digestibilidad, su estabilidad y su impacto en la salud, obteniendo aceites con propiedades más favorables para el metabolismo humano”, detalla Caicedo. El trabajo desarrollado por los investigadores y su equipo comienza con la utilización de aceites provenientes de residuos agroindustriales como materia prima. Estos son posteriormente modificados mediante tecnología enzimática. “En la primera etapa del proyecto hemos logrado obtener aceites de excelente calidad a partir de estos residuos, con resultados muy prometedores. Actualmente estamos trabajando específicamente con aceite de palma, sobre el cual estamos realizando distintas modificaciones utilizando enzimas seleccionadas”, detalla la Dra. Caicedo. “Nuestro objetivo -agrega-, es incorporar ácidos grasos que puedan ser metabolizados rápidamente por el organismo, lo que se traduce en un aceite más saludable y adecuado para el consumo humano”. APORTES MULTIGENERACIONALES El equipo del Laboratorio de Desarrollo de Bioprocesos Sostenibles (LABISOST) de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, también trabaja en el diseño de otros tipos de aceites saludables, como, por ejemplo, de uva, con el cual han demostrado beneficios en la prevención y reversión de enfermedades crónicas no transmisibles mediante modelos animales. Al igual que en otras investigaciones, el profesor Cassamo Mussagy incorporó en este proyecto a estudiantes de pregrado, para que participaran en el trabajo de laboratorio. Fue así como los alumnos de la carrera de Ingeniería en Agronomía de la PUCV, Antonia Cruz, Camila Osses y Cristóbal Alvarado, contribuyeron con sus conocimientos adquiridos en el aula en el proyecto. GALERIAOTRAS INFORMACIONES |
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