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Organizaciones y entidades participantes en iniciativa que busca implementar sistemas de packaging más sostenibles, mostraron las iniciativas desarrolladas hasta la fecha, y detallaron los pasos necesarios para poner en marcha en el corto plazo, una estrategia de recolección y valorización de plásticos compostables. l desarrollo de envases y embalajes más sostenibles, que contribuyan a reducir el severo impacto ambiental provocado por la acumulación de plásticos desechables en los ecosistemas, es uno de los objetivos más importantes y ambiciosos que se ha trazado la industria nacional e internacional. Dentro de ese contexto, el martes 1 de julio se realizó el sexto Taller del III Acuerdo de Producción Limpia (APL), oportunidad en que las empresas participantes mostraron los avances realizados y acordaron los próximos pasos para implementar un plan piloto de recolección y valorización de plásticos compostables. Este taller permitió avanzar en la definición del piloto, recogiendo propuestas concretas y alineando expectativas entre los actores clave de la cadena de compostaje. La jornada comenzó con la exposición de Sara Contreras, consultora de CyV Medioambiente, quien presentó los principales aspectos del acuerdo, incluyendo sus metas, objetivos y alcance, así como el estado de avance de las actividades comprometidas por las empresas. También se revisó la programación de la primera fase del APL y los requerimientos mínimos para el ingreso de residuos plásticos compostables al proceso de compostaje. Uno de los puntos centrales fue la Meta N°4, que busca implementar un piloto que involucre a toda la cadena de valor. En dicho contexto, la representante de CyV presentó los datos preliminares del piloto y los requerimientos para su diseño. “Es clave que este piloto se construya desde la experiencia práctica de quienes están operando hoy el compostaje. Esta instancia nos permite escuchar propuestas concretas y sentar las bases de un piloto robusto y replicable”, manifestó durante su presentación. A continuación, los representantes de las demás empresas vinculadas al compostaje compartieron sus respectivas propuestas para el desarrollo del plan piloto. Camila Cabrera e Iván Urzúa, de Ecomaule, propusieron utilizar sus pilas y maquinaria para iniciar el proceso en octubre, trabajando con un mayor volumen de residuos, para facilitar la identificación de los plásticos compostables durante el proceso. A su vez, Nicolás Romero de Zerocorp, compartió los parámetros fisicoquímicos que se deben considerar en los lodos y en la mezcla de compostaje, junto con una propuesta de ensayo en una pila estática aireada a nivel piloto. Desde Ecología en tu Barrio, Hugo Muñoz presentó una propuesta basada en la incorporación de compostaje in situ mediante equipos compostadores modulares, complementada con acompañamiento técnico a través de consultoría especializada. Finalmente, Juan Lazcano de Armony, propuso coordinar la recolección de residuos con locales establecidos y realizar una caracterización detallada de los mismos, para identificar cuáles están autorizados o no, y evaluar el nivel de contaminación presente.
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Las soluciones de envasado y procesamiento con bajas emisiones de carbono, son esenciales para evaluar y reducir la “huella hídrica” de la industria e identificar los puntos de mejora continua. egún estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en 2050 se requerirá 35% más de agua dulce para satisfacer la demanda de alimentos. A su vez, estudios recientes enfatizan que los principales desafíos futuros de las operaciones comerciales se relacionarán con los efectos de la escasez hídrica, inundaciones y sequías derivadas del cambio climático, así como con el acceso a este recurso. En este contexto, a medida que aumenta la cantidad de productores de alimentos, la industria intensifica los esfuerzos para implementar nuevas formas de conservación y reducción en el uso de agua. INNOVACIONES RECIENTES El ahorro de agua en las operaciones requiere un enfoque integral a lo largo de todas las operaciones de planta, desde el ingreso de la materia prima hasta la logística interna y distribución. Al respecto, en el ámbito del envasado y procesamiento, están surgiendo herramientas que permiten minimizar su consumo, especialmente en los procesos de limpieza y desinfección. Esto resulta trascendental, si se considera que en 99% de estas operaciones se usa agua, y una mala gestión no solo implica importantes costos económicos y ambientales, sino que también afecta el mantenimiento de las máquinas y la inocuidad de los alimentos. Además, el uso eficiente del agua brinda una valiosa posibilidad de reducir significativamente las emisiones de carbono, lo que es cada vez más crucial para el desarrollo sostenible y eficiente de nuevos equipos y líneas de productos. Una de las compañías internacionales que ha impulsado importantes iniciativas para abordar este desafío, es Tetra Pak, que hoy aplica diversos métodos de tratamiento de agua, mediante dosis optimizada de luz UV y filtración. Al respecto, Mauricio Borgeaud, director de Servicios de Tetra Pak Cono Sur, comenta que gracias a esta tecnología, en conjunto con una función de mezcla continua, “nuestros clientes pueden reducir el uso hídrico hasta en 50%; y el de energía, en 67%, en comparación con las líneas convencionales”. Borgeaud explica que este método se utiliza en la elaboración de determinados productos tales como, por ejemplo, jugos y bebidas lácteas. De este modo, una vez que los alimentos están listos para el envasado, las máquinas de llenado que ahorran recursos, pueden aumentar la eficiencia y la velocidad de la producción, a la vez que reducen el consumo y el costo de eliminación de residuos. “La tecnología de esterilización más nueva, por ejemplo, da como resultado un consumo de electricidad y una huella de carbono cinco veces menor en comparación con otros métodos”, asegura el ejecutivo. Borgeaud agrega que la combinación de las nuevas tecnologías de procesamiento y envasado también permiten a los consumidores reducir el uso de energía en 70%. “Además, se suma la ventaja de reducir las emisiones totales de GEI en 20%, y de 30% en la pérdida de producto”, asegura. USO EFICIENTE DE DATOS El aumento de la eficiencia en las operaciones para reducir el desperdicio de agua también depende del desbloqueo de los puntos de datos ocultos dentro de las plantas de producción. Consecuentemente, la implementación de nuevas tecnologías para identificar y visualizar estos puntos de datos, permitirá que los productores puedan: ● Hacer diagnósticos de procesos con facilidad. ● Tomar decisiones más informadas. ● Acceder a una capacidad adicional dentro de la infraestructura actual. “Con la tecnología adecuada, los productores pueden hacer un mejor seguimiento de su consumo de agua y reducir al mínimo los gastos operativos, pues mediante la representación visual de su rendimiento operativo, podemos identificar y abordar los problemas específicos y, por lo tanto, ampliar la capacidad sin necesidad de hacer grandes inversiones adicionales de capital”, enfatiza Mauricio Borgeaud. “Por ejemplo -agrega-, una línea que funciona al 26% del rendimiento efectivo total del equipo, puede alcanzar 60% con (estas) mejoras de eficiencia, lo que le brindaría al cliente un volumen de producción adicional”.
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