a ciencia de frontera se ha posicionado durante los últimos años como una herramienta trascendental e imprescindible para el desarrollo de una agroindustria más eficiente y sostenible. Así lo ha demostrado un revolucionario proyecto apoyado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), que permitió incorporar tecnología de nanoburbujas en diversos cultivos de agricultura regenerativa emplazados en la Región de Los Lagos. La producción a gran escala de hortalizas en esta zona representa un desafío de alta complejidad, debido a las duras condiciones climáticas imperantes. Esto se suma a la necesidad de reducir la alta dependencia del abastecimiento de alimentos desde la zona central del país, en un contexto donde el cambio climático también obliga a trazar nuevas estrategias de producción que permitan enfrentar tanto la degradación de las tierras de cultivo como a la escasez del recurso hídrico. En ese contexto, el proyecto ha tenido un desarrollo exitoso, tal como pudo comprobarse durante una reciente visita técnica realizada a la zona de Puerto Varas, la que permitió conocer en terreno los avances de esta innovadora iniciativa. INICIATIVA DE TRIPLE IMPACTO El objetivo de este proyecto es validar un modelo productivo de triple impacto (económico, social y ambiental), mediante la integración de tecnologías aplicadas al riego, el manejo regenerativo del suelo y la producción hortícola local. Al respecto, Nicolás Pérez, Ejecutivo de Innovación Agraria de FIA, destacó que “este proyecto es un ejemplo concreto de cómo una tecnología de punta, ampliamente usada en sectores principalmente acuícolas como son las nanoburbujas, puede adaptarse y ponerse al servicio de la agricultura regenerativa para responder a desafíos locales”. “Desde FIA -añade-, nuestro interés no es solo la validación en condiciones reales de cultivo, sino que también demostrar la factibilidad técnico-económica de su implementación en un contexto hortícola regional, permitiéndoles mejorar la salud de sus suelos y avanzar hacia un modelo productivo más resiliente y sustentable”. TECNOLOGÍA VIABLE Y EFICIENTE El proyecto contempla el uso de esta tecnología en distintas concentraciones de gases, tales como aire y oxígeno, con el objetivo de identificar las condiciones más adecuadas para mejorar la productividad de los cultivos y favorecer el equilibrio biológico del suelo. Para ello, a través de mediciones en terreno y análisis especializados se busca observar los cambios en la microbiología del suelo, considerando a hongos, bacterias y otros organismos clave para su regeneración. De este modo, y tal como explica Sofía Plaza Cuevas, agrónoma y ejecutora del proyecto, “se está desarrollando una nueva forma de mejorar la producción, no solo aumentando los rendimientos incorporando nanoburbujas en el proceso productivo, sino también con la proyección de reducir los tiempos de cosecha, disminuir enfermedades y lograr una propuesta sólida para que el mundo del agro vea y conozca que la agricultura regenerativa tiene mucho que decir”. La iniciativa cuenta con la participación de actores públicos, privados y académicos, entre ellos la Universidad de Chile, que apoya con análisis físico-químicos; Zerocorp, a través del aporte de compost base; y la Municipalidad de Puerto Varas, mediante su programa de desarrollo rural y el vínculo con productores locales. Además, en esta instancia se cuenta con la participación de Kran como socio estratégico, empresa local que provee la tecnología aplicada al sistema de riego. También se considera la transferencia de conocimientos como componente central, para que otros agricultores puedan evaluar la incorporación de estas prácticas en sus propios contextos. Los resultados finales se proyectan para 2027, fecha en la que se espera contar con información detallada sobre el comportamiento del suelo y los cultivos frente a la aplicación de nanoburbujas en el riego. Hasta el momento los avances han sido positivos y permiten visualizar el potencial de esta tecnología para fortalecer la agricultura regenerativa y los procesos de transición hacia sistemas productivos más sostenibles. GALERÍAOTRAS NOTICIAS
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Más de 200 agricultores participaron en seminarios que abordaron innovación, seguridad alimentaria y valorización de productos locales como el cordero, la miel y el aceite de oliva. as comunas de Marchigüe y San Fernando, en la Región de O'Higgins, constituyeron el escenario ideal para los seminarios “Saberes y Sabores del Territorio: Oportunidades para el Desarrollo Rural”. Ambas actividades fueron organizadas por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) con el apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA). La actividad reunió a más de 200 agricultores, productores, estudiantes y representantes del sector agroalimentario y gastronómico de la Región de O’Higgins, quienes participaron en un programa orientado a la innovación, agregación de valor y seguridad alimentaria. El director regional de INIA Rayentué, Cristián Aguirre, subrayó la importancia de estas instancias para el agro de la región, destacando que “estos seminarios son un aporte concreto a la seguridad alimentaria y a la competitividad del agro en O’Higgins”. “Nos permiten vincular a agricultores con investigadores, empresas y el sector gastronómico, generando redes que fortalecen nuestro territorio. La participación que vimos en Marchigüe y San Fernando confirma el interés por avanzar en una agricultura innovadora, con valor agregado y con identidad”, agregó el directivo. PONENCIAS DESTACADAS Las jornadas incluyeron ponencias técnicas y actividades prácticas que permitieron conocer experiencias de distintas regiones del país aplicables a la realidad de O’Higgins. La investigadora de INIA Remehue (Osorno), Dra. Iris Lobos, expuso sobre estrategias de diferenciación en mieles chilenas, destacando atributos físicos, botánicos y nutricionales, así como el uso de sellos de origen como herramienta comercial. Posteriormente, la investigadora Verónica Arancibia, de INIA Intihuasi (La Serena), presentó el proceso que dio origen a la Denominación de Origen del aceite de oliva del Valle del Huasco, único en América con esta certificación, abordando el modelo de gobernanza implementado y los beneficios alcanzados por más de 300 olivicultores y otros rubros vinculados al territorio. Por su parte, el Dr. Rodrigo De la Barra, de INIA Remehue, expuso estrategias de valorización integral de la producción ovina en Los Lagos, considerando carne, lana, cuero y reproductores, y profundizando en los cambios necesarios en los sistemas productivos para generar valor agregado. A continuación, la investigadora Mariela Silva condujo un panel sensorial en el que los asistentes degustaron embutidos, paté y otros productos elaborados a partir de subproductos del cordero, instancia en la que se aplicaron fichas de evaluación para recoger percepciones sobre la aceptación de estos alimentos. En un bloque orientado específicamente a la Región de O’Higgins, el Dr. Christian Alfaro, subdirector nacional de I+D de INIA, presentó un análisis de las oportunidades para la agregación de valor en productos del secano costero, valle central y zonas precordilleranas, con énfasis en la diferenciación y en el fortalecimiento de las cadenas de valor locales. Finalmente, la Dra. Iris Lobos condujo la clausura gastronómica “Cordero y Compañía: Mitos, Sabores y Maridajes con Identidad”, en la que se mostraron preparaciones y combinaciones culinarias con cordero, aceite de oliva y miel, destacando el potencial de la integración entre tradición, producción local e innovación culinaria. La coordinadora del proyecto, Dra. Iris Lobos, destacó el carácter práctico de las experiencias compartidas, enfatizando que el objetivo de estas iniciativas es “entregar herramientas para que los agricultores puedan diversificar su producción y diferenciar sus productos en los mercados”. “Casos como el aceite de oliva del Huasco o la miel de Patagonia Verde -explicó-, demuestran que la innovación aplicada al origen territorial abre oportunidades reales de desarrollo rural. La Región de O’Higgins tiene un enorme potencial para avanzar en esa línea”. De esta manera, INIA y FIA refuerzan su compromiso con la innovación agroalimentaria y la seguridad alimentaria, generando espacios de transferencia de conocimiento y diálogo que contribuyen al desarrollo sostenible y competitivo de la Región de O’Higgins. GALERÍA
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