n destacado avance ha tenido la cartera de proyectos del Programa TT Green Foods que, tras tres años de intenso trabajo, actualmente se encuentra en etapas cada vez más avanzadas de desarrollo, validación y transferencia tecnológica. En este período, la iniciativa -financiada por Corfo- ha impulsado una serie de iniciativas de investigación, desarrollo e innovación científica y biotecnológica orientadas a optimizar la producción de alimentos de última generación, saludables, funcionales y sostenibles, capaces de impulsar el posicionamiento efectivo de Chile como potencia ecoalimentaria. Entre estos proyectos destacan diversas acciones implementadas para alcanzar objetivos de impacto estratégico tanto para la industria agroalimentaria como para toda la sociedad, entre las que destacan iniciativas para:
Al respecto, Julissa Santis, gerente de TT Green Foods, comentó tras tres años y medio de ejecución del programa, “se observa una importante madurez tecnológica, con iniciativas que ya registran ventas incipientes o recurrentes en el ámbito nacional e internacional, mientras otras avanzan en su escalamiento y muestran un alto potencial para llegar al mercado". La ejecutiva, puntualizó que el comité técnico constató avances sostenidos en iniciativas con proyección comercial impulsadas por el Centro Científico Tecnológico CREAS; y en tecnologías desarrolladas junto a Centro Ceres para promover una agricultura más sustentable mediante la reducción del uso de pesticidas. También se registró un desarrollo profundo en soluciones basadas en extractos naturales de Plantae Labs que continúan fortaleciendo su presencia en mercados internacionales; y un progreso notable del Módulo de Digestión Anaerobia implementado por ProCycla en el Bioparque de Quilpué, el cual avanza en una nueva etapa de puesta en marcha. Santis también destacó el aporte de los proyectos transversales del programa para fortalecer la transferencia tecnológica y el desarrollo de negocios, afirmando que “estos avances no serían posibles sin el apoyo de las iniciativas transversales, que permiten entregar una visión vinculada a la transferencia tecnológica, el desarrollo de negocios y la sostenibilidad de estas soluciones en el tiempo". GALERÍA
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a búsqueda de materiales más sostenibles para la construcción ha llevado a investigadores de la Universidad de La Serena a desarrollar paneles aglomerados utilizando semillas de papaya. Esta revolucionaria iniciativa busca transformar este subproducto en una alternativa viable, circular y sostenible a los tableros tradicionales de madera, aportando a la reducción del impacto ambiental y al aprovechamiento de residuos orgánicos que, de otro modo, contribuirían a aumentar la crisis de desperdicio. “Observamos que la semilla de papaya, que queda tras su procesamiento comercial, puede tener potencial para generar un material alternativo para la construcción”, comentó el académico del Departamento de Ingeniería en Construcción de la Universidad de La Serena, Dr. Amin Nazer Varela (quien es uno de los investigadores que participa en este proyecto). “Consecuentemente propusimos utilizarla como sustituto de madera aglomerada, por sus propiedades biológicas y fibrosas, y basándonos en experiencias previas con residuos como cáscaras de nuez y orujo de oliva. Además, descubrimos que no existían investigaciones internacionales previas sobre el uso de semillas de papaya en este tipo de materiales”, agregó el investigador. Este trabajo se enmarca en la publicación de la tesina titulada “Evaluación técnica de un panel aislante aglomerado basado en semillas de papaya”, desarrollada por el exalumno de la Universidad de La Serena Franklin Ogalde junto con el Dr. Nazer. Dicho estudio evaluó la viabilidad técnica de reutilizar semillas de papaya en la fabricación de paneles aislantes para construcción, aportando a la valorización de residuos agroindustriales y al desarrollo de materiales más sostenibles en la región de Coquimbo. Respecto de este punto, el doctor Nazer, quien es especialista en Ingeniería de la Construcción y cuenta también con un Máster en Energías Renovables, explicó que durante los estudios de laboratorio se logró transformar la semilla de papaya en un material con potencial para la construcción, con propiedades térmicas, acústicas y buena estabilidad, “aunque requiere protección frente a la humedad”. “Más allá de eso -añade-, se cumplió el objetivo de recuperar y valorizar un residuo de manera interesante para el sector”. Nazer también enfatiza que “el proceso comenzó con el muestreo, lavado y secado de semillas de papaya provenientes de una empresa familiar. Luego, una etapa clave fue definir el tamaño adecuado de las partículas mediante curvas granulométricas y pruebas de trituración, hasta lograr una distribución óptima con menos espacios vacíos”. El investigador también puntualizó que para conformar las placas se utilizó un adhesivo comercial, acetato de polivinilo (PVAc), que es de bajo costo y fácil acceso, probando distintas dosificaciones hasta obtener un material estable y resistente. “Para optimizar este proceso trabajamos con las semillas en condición de humedad controlada denominada ‘saturado superficialmente seco’, lo que permitió reducir a la mitad la cantidad de adhesivo necesario, y conformar las placas del prototipo denominado internamente como Papaya SIP”, detalló. El Dr. Nazer también recalcó que aun cuando el objetivo inicial era desarrollar un material para construcción sustentable y de bajo costo, “el producto también permite fabricar elementos biodegradables como maceteros, cajas o souvenirs, ya que puede moldearse, pintarse y adquirir gran solidez al endurecer”. El siguiente paso del proyecto es avanzar hacia la transferencia tecnológica y acercar esta innovación a pymes o empresas que tengan la capacidad de producción industrial necesaria para su lanzamiento al mercado. GALERÍAOTRAS NOTICIAS l actual escenario de cambio climático, estrés hídrico y fenómenos atmosféricos extremos que enfrenta nuestro país, representan un complejo desafío para la producción segura y eficiente de alimentos. Tomando en cuenta dicho contexto, el Doctor en Recursos Genéticos Vegetales y académico del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3), de la Universidad de O’Higgins (UOH) Virgilio Gavicho Uarrota, puso en marcha una interesante investigación denominada “Crecimiento y asignación de carbono en maíz en respuesta al sombreamiento”. Este estudio busca aportar nuevas estrategias para el desarrollo de variedades más resilientes de este cereal para enfrentar en forma más efectiva eventuales escenarios de disminución de radiación solar, alto crecimiento poblacional e incremento exponencial de la demanda alimentaria. Para el investigador esta variables ya están presentes en el escenario actual, lo que exige producir mayor cantidad de alimentos en condiciones cada vez más complejas, entre las cuales destaca una disminución constante de la radiación solar, que abarca 4% en los últimos 50 años. “Nuestro primer paso en el estudio -explica el académico de la UOH- fue comprender cómo respondía el maíz híbrido de variedad T-540 frente al efecto de sombreamiento, desde la etapa del crecimiento vegetativo V6 hasta el final del crecimiento vegetativo (etapa VT), caracterizada por la aparición de la panoja (flor masculina), obteniendo resultados sobre parámetros morfológicos y fisiológicos”. En esta fase del estudio se verificó que las plantas en condiciones de sombreamiento presentaron mayor altura y contenido de clorofila b, “como una estrategia para captar más luz con la cual sostener la producción de carbono”, puntualiza el Dr. Uarrota. Esto significa que ciertas plantas de maíz poseen mecanismos naturales para adaptarse a condiciones de baja luz y mantener parcialmente su desarrollo, así como el rendimiento del grano, lo que, en opinión del académico representa indicios prometedores en términos de proyecciones de cultivo. IDENTIFICACIÓN GENÉTICA El Dr. Uarrota, quien también se desempeña como docente de la escuela de Ingeniería Agronómica en la UOH, asegura que en futuros estudios incorporarán mediciones asociadas a temperatura del suelo, intensidad lumínica y velocidad del viento en las parcelas experimentales, “además de evaluar variedades provenientes de distintas regiones del país orientadas a comparar el comportamiento genético, fisiológico y productivo”. Uarrota considera que esta actividad prevé el mayor aprovechamiento de la diversidad genética disponible, especialmente de aquella que se encuentran en las semillas cultivadas por agricultores locales que ya pudieran tener cierta tolerancia al sombreamiento, o estar adaptadas a diferentes territorios debido al paso del tiempo. “Los agricultores locales, que en su mayoría son los guardianes de semillas conservan materiales genéticos que han sido cultivados por generaciones en distintas condiciones ambientales del país”, enfatiza, especificando que muchas de esas variedades tradicionales probablemente ya desarrollaron mecanismos naturales de adaptación a la menor radiación solar. “El desafío -agrega el académico- consiste en identificar y aprovechar esa diversidad genética a partir de ensayos agronómicos en distintas condiciones de luz, análisis fisiológicos, bioquímicos, caracterización molecular del ADN, y evaluación de bancos de germoplasma para identificar genes asociados a tolerancia al sombreamiento que nos permitan avanzar hacia cultivos de maíz más resilientes, productivos y preparados para las futuras condiciones climáticas”. MAYOR SEGURIDAD ALIMENTARIA Virgilio Uarrota, también considera que esta investigación constituye una estrategia para la seguridad alimentaria del país de cara a las próximas décadas, considerando que Chile podría enfrentar mayores exigencias de producción agrícola asociadas al crecimiento demográfico, variaciones climáticas y reducción de condiciones óptimas para los cultivos. En tal sentido, el académico cree necesario continuar con la validación de semillas en distintas zonas agroclimáticas, desarrollar nuevas líneas adaptadas y posteriormente incorporar estos cultivos a sistemas productivos capaces de sustentar rendimientos estables frente a escenarios de menor luminosidad, estrés hídrico y altas temperaturas. “En los próximos 20 años -asegura- Chile necesitará producir más alimentos utilizando menos recursos y enfrentando condiciones ambientales distintas a las actuales. Por eso debemos avanzar desde ahora en investigaciones que permitan seleccionar materiales más eficientes y adaptados”. Para el Dr. Uarrota la idea no es solamente obtener maíces que toleren menor radiación, sino también cultivos capaces de mantener productividad, estabilidad y calidad en diferentes territorios del país. “Todo este trabajo requiere etapas de evaluación fisiológica, análisis genético, validación en campo y transferencia tecnológica para que, a futuro, podamos responder a las nuevas demandas agrícolas y alimentarias”, concluye el docente de la UOH, reiterando la importancia de avanzar en investigaciones sobre tolerancia genética en otras semillas. GALERÍAOTRAS NOTICIAS n la actualidad, la industria mundial de alimentos y bebidas experimenta una constante y profunda transformación, impulsada por la compleja evolución de un contexto social y comercial cada vez más complejo y disruptivo. Este escenario, que para muchos expertos constituye una auténtica “Revolución 5.0” que supera los límites de lo meramente digital, se caracteriza por la multiplicación de avances tales como, por ejemplo:
Todas estas variables, que cada día cobran más relevancia tanto en el sector industrial como en el ecosistema emprendedor, están redefiniendo la forma en que se diseñan, producen y valorizan los alimentos. Esto implica la necesidad de actualizar y perfeccionar constantemente, los conocimientos, competencias y habilidades de todos los profesionales que hoy se desempeñan en este sector, de modo que puedan adaptarse en forma más ágil y eficiente a estos cambios. IMPULSANDO LA MEJORA CONTINUA En este desafiante contexto, la Escuela de Alimentos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, impartirá un nuevo diplomado diseñado para impulsar el crecimiento moderno, eficiente, seguro y sostenible del sector. El programa está dirigido a todos los profesionales de Chile y Sudamérica vinculados a la industria alimentaria, nutrición, ingeniería, I+D, innovación, calidad, producción, emprendimientos Foodtech y áreas afines, que busquen actualizar sus competencias y fortalecer una mirada estratégica sobre el futuro del sector. Según explican desde la dirección de la Escuela de Alimentos, la propuesta formativa del nuevo diplomado integra cuatro ámbitos clave:
Además, considera el análisis de casos reales, una aproximación multidisciplinaria y la conexión entre academia, industria y transferencia tecnológica. MODERNIDAD Y PRESTIGIOSO EQUIPO DOCENTE El programa se desarrollará en formato online executive, lo que permite la participación de profesionales que se desempeñan en distintas regiones y países, compatibilizando la formación con sus responsabilidades laborales. Contempla 120 horas de formación, con clases los viernes de 18:00 a 20:00 hrs y algunos sábados durante el semestre, con acompañamiento permanente mediante sistema de Aula Virtual, actividades aplicadas, foros de discusión y espacios de trabajo colaborativo. El cuerpo docente reúne académicos de la Escuela de Alimentos PUCV, especialistas de la Universidad Autónoma de Barcelona y profesionales activos del ecosistema Foodtech El proceso de postulación y matrícula se inició el lunes 1 de junio y las clases comenzarán el 10 de agosto de 2026. Como requisitos de ingreso, se solicita lo siguiente:
De acuerdo con las informaciones proporcionadas por el área administrativa de la Escuela de Alimentos de la PUCV, el costo total del programa es 50 UF, pero se ofrecerán descuentos de hasta 30% a quienes se inscriban durante el presente mes. Quienes deseen más información, inscribirse y participar en el primer llamado a postulaciones, pueden visitar la página web de la Escuela de Alimentos de la PUCV, descargar el catálogo adjunto con los contenidos del diplomado, y llenar el formulario de preinscripción. También pueden comunicarse directamente y solicitar más información al correo electrónico [email protected] GALERÍAOTRAS NOTICIAS l Programa Estratégico “Sistema Agroalimentario de Arica y Parinacota” presentó recientemente su hoja de ruta para transformar las limitaciones geográficas y climáticas de la región en ventajas competitivas globales a nivel nacional e internacional. Esta iniciativa Corfo, financiada por el Comité de Desarrollo Productivo Regional (CDPR) con el apoyo del Gobierno Regional de Arica y Parinacota y, gerenciada por Gedes Chile, es clave para el desarrollo de la zona y para la imagen país como proveedor de productos y servicios más resilientes. De hecho, su gran objetivo es consolidar en los próximos 10 años a la región de Arica y Parinacota como referente mundial en producción de alimentos sostenibles desde el desierto más árido del mundo. Al respecto, el director regional (s) de Corfo, Alfredo Cancino Heredia, comenta que “Tras detectar brechas y oportunidades con el diagnóstico y contar con una hoja de ruta con una visión de futuro a diez años para el sistema agroalimentario de Arica y Parinacota, es necesario que a esta estratégica se sume con mayor participación el ámbito privado para así incorporar innovación, agregar valor y competitividad sostenible en la agricultura regional”. AGREGANDO VALOR La región, actualmente, es un pilar estratégico para Chile, pues alberga centros de I+D de multinacionales semilleras, produce más del 30% del aceite Omega 3 a nivel mundial y es el principal proveedor hortícola de contraestación para el país. A pesar de estos logros, el sector enfrenta desafíos críticos, entre los que destacan:
Por eso, esta nueva estrategia propone dejar atrás el modelo centrado en el volumen para transitar hacia uno basado en eficiencia, agregación de valor y posicionamiento estratégico. “El compromiso -puntualiza el seremi de Agricultura, Jorge Heiden Campbell- es traer a los mejores representantes del mundo privado a esta mesa público-privada para fortalecer y lograr en el tiempo, el sueño de que Arica sea un hub de agricultura del desierto”. En ese contexto, el Heiden destacó que el trabajo realizo hasta la fecha ha sido positivo. “Vamos en buen camino, siempre hay cosas que mejorar, pero tenemos una base sólida para empezar a buscar lo que queremos como agricultura del desierto, como zona importante para producir alimentos en condiciones extremas, de desierto sin agua”, agregó. EJES CENTRALES Para alcanzar este objetivo, la Hoja de Ruta se estructura sobre la base de cuatro pilares estratégicos interdependientes:
En tal sentido, la gerente de planta de Benexia, Claudia Silva Jones, destacó la importancia de este proyecto, así como el papel de su compañía como uno de los actores privados que creyó en su trascendencia a largo plazo. “Es una excelente iniciativa y por eso como Benexia nos unimos a ella. Todos los que nacimos en Arica o somos adoptados por ella queremos verla pujante, verla crecer y (para eso) tenemos mucho potencial”, puntualizó la ejecutiva. “Hemos apostado por esta región -añadió- y por eso estamos apoyando esta iniciativa. Se unen todas las miradas desde lo público, desde lo privado, desde la academia, y eso va a hacer que los resultados sean muy beneficiosos para la región”. FUTURO SOSTENIBLE El plan busca crecimiento económico y sostenibilidad ambiental. Por ello, al utilizar el Desierto de Atacama como laboratorio vivo, se espera potenciar el know-how para producir alimentos en condiciones extremas, contribuyendo directamente a la seguridad alimentaria mundial en un contexto de cambio climático. “En solo cuatro meses logramos convocar a más de 70 actores clave a través de talleres, entrevistas y reuniones de trabajo”, destacó Carolina Muñoz, directora de Asuntos Estratégicos de Transforma Alimentos y parte del equipo de Economic Transformation Group, consultora a cargo del desarrollo de la iniciativa. “Juntos diseñamos una visión conjunta y una hoja de ruta estratégica que busca transformar a Arica y Parinacota en una potencia agroalimentaria, tanto a nivel nacional como internacional, y la “Hoja de Ruta” es un proyecto que desafía a construir capital social y confianzas, cuyo próximo paso es levantar el financiamiento necesario para que, especialmente el sector privado, impulse este trabajo a 10 años”, agregó la ejecutiva. GALERÍAOTRAS NOTICIAS l mercado global del queso hoy supera los USD 200 mil millones y proyecta un crecimiento sostenido durante la próxima década, consolidando a Estados Unidos, Francia y Alemania como los principales productores a nivel mundial. A pesar de esta exitosa expansión, el sector aún enfrenta desafíos complejos y relevantes como, por ejemplo, avanzar hacia modelos industriales más sostenibles y al desarrollo de productos con “etiqueta limpia”. Uno de los casos más emblemáticos de este reto evolutivo, es el queso azul, cuya demanda ha experimentado diversas vicisitudes durante el último tiempo, debido a los cambios de conducta experimentados por un mercado consumidor que demanda cada vez mayor transparencia alimentaria. Así lo asegura un reciente informe publicado por la consultora internacional Global Market Insights, cuyos autores concluyen que los compradores de queso azul no solo buscan productos de alta calidad, sino que también tengan etiqueta limpia, origen más orgánico y garanticen el origen controlado de los ingredientes. En este contexto, el Dr. Renato Chávez, académico de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile, encabezó el desarrollo de un método para elaborar queso azul, mediante cepas de Penicillium roqueforti modificadas genéticamente para desactivar la producción de micotoxinas. BIOTECNOLOGÍA DE FRONTERA En la iniciativa también participaron la Dra. Delimary Rodríguez, quien comenzó este trabajo hace cuatro años en el marco de su tesis para el Doctorado en Biotecnología de la Usach; y la Dra. Inmaculada Vaca, académica de la Universidad de Chile, quien colaboró en el análisis químico de estas sustancias. Asimismo, durante el desarrollo de la investigación se integraron otros académicos y académicas de la Universidad de Santiago. Respecto de los fundamentos de la investigación, el Dr. Renato Chávez comenta que el hongo Penicillium roqueforti entrega las propiedades características al queso azul. “Sin embargo, durante el proceso de maduración también genera micotoxinas, las que podrían tener efectos adversos en la salud humana, según algunos estudios, por ello nuestro objetivo fue eliminar la capacidad de este microorganismo de producir estos compuestos”, detalla el académico. Para alcanzar esta ambiciosa meta, el equipo de investigación trabajó primero en el desarrollo de nuevas cepas modificadas (que no produjesen micotoxinas) y luego realizó pruebas de laboratorio, donde se comprobó que el hongo podía crecer y colonizar el queso, manteniendo sus propiedades biológicas y enzimáticas. Posteriormente, se analizaron muestras del producto y se verificó que no contenían estas sustancias tóxicas. Para el académico, este avance representa un aporte no solo para la industria del queso azul, sino también para la inocuidad alimentaria y la biotecnología aplicada a productos fermentados. “Hasta donde sabemos, este tipo de aproximación no se había desarrollado antes en alimentos de estas características”, enfatiza. PROYECCIONES FUTURAS Esta tecnología alcanzó un nivel de madurez tecnológica de un TRL 3 a 4, y hoy se busca dar continuidad al proyecto mediante una nueva investigación, orientada a estudiar las propiedades organolépticas del queso, como sabor, textura y aroma. En caso de lograr y validad los resultados esperados, esta innovación podría impactar a toda la industria alimentaria internacional. Al respecto, el Dr. Renato Chávez recalca que “los productos con mayores estándares de seguridad alimentaria tienen mejores posibilidades de posicionamiento comercial”. Por ende, “en países con alto consumo de queso azul, como Estados Unidos, Francia o Australia, una tecnología como esta podría tener una muy buena recepción”, puntualiza. Asimismo, el investigador destaca que esta línea de trabajo se inserta en una problemática mayor relacionada con la seguridad alimentaria y la contaminación fúngica, fenómeno que podría intensificarse debido al cambio climático. “Estamos observando que (esta condición climática) favorece la proliferación de hongos y de las sustancias químicas que producen, lo que puede impactar alimentos agrícolas, productos procesados e incluso la salud humana”, advierte. Consecuentemente, el perfeccionamiento y masificación industrial y comercial de esta nueva tecnología podría ayudar a controlar una gran cantidad de riesgos relacionados con contaminación por micotoxinas en todo el mundo, lo que constituye un salto cuántico en materia de inocuidad alimentaria global. PROTECCIÓN DEL CONOCIMIENTO En la actualidad, esta innovación cuenta con registro de microorganismos y una solicitud de patente en Chile, proceso respaldado por la Dirección de Gestión Tecnológica de la Vicerrectoría de Investigación, Innovación y Creación. Para el Dr. Renato Chávez, resguardar este tipo de desarrollos es clave tanto para proteger el trabajo científico como para facilitar su eventual transferencia hacia la industria. “Las patentes permiten reconocer oficialmente la calidad de inventores y el desarrollo en el que hemos trabajado, además de demostrar que desde la universidad pública también es posible generar tecnologías con impacto real”, concluye. GALERÍAOTRAS NOTICIAS na de las enfermedades más complejas que puede sufrir la población, tanto en Chile como en el mundo, es la disfagia, cuyo diagnóstico representa un desafío complejo en el ámbito clínico y alimentario. Este cuadro es particularmente más complejo entre los adultos mayores y pacientes neurológicos, para quienes es fundamental adaptar toda su dieta, de modo de poder garantizar seguridad en la deglución. Sin embargo, las soluciones disponibles hoy en el mercado, para tratar esta enfermedad desde el ámbito nutricional, suelen tener baja calidad organoléptica, lo que impacta de manera negativamente en la experiencia alimentaria de los pacientes. Esto se traduce directamente en disminución e, incluso, pérdida de atributos vitales como sabor, aroma, textura y apariencia de los alimentos, lo cual no solo afecta la ingesta, sino también la calidad de vida de las personas, al restringir componentes esenciales y directamente asociados al acto de comer. Más aún, un alimento que pueda deglutirse, pero que es insípido o desagradable para el paciente, puede contribuir al desperdicio alimentario, debido a que su mal sabor se traduce mayoritariamente en rechazo y pérdida de gran cantidad de porciones, afectando tanto a la nutrición de las personas como a la preservación del medio ambiente. INNOVACIÓN NACIONAL AVANZADA Frente este complejo escenario, la startup nacional Fagiafood ha desarrollado una línea de soluciones que permiten a las personas afectadas por esta enfermedad, optimizar considerablemente su ingesta nutricional y calidad de vida. La gama de productos comercializada por Fagiafood, está basada en ciencia de alimentos y reología aplicada, orientadas a estandarizar la viscosidad y estructura de alimentos y líquidos, procurando mantener sus propiedades sensoriales. Esta innovación biotecnológica se traduce en un amplio portafolio de soluciones, pensado para adaptarse a los distintos cuadros de esta enfermedad, y que se compone de tres tecnologías complementarias: DEGLUTEX®: espesante tipo clear a base de hidrocoloides, diseñado para modificar la viscosidad de los líquidos, manteniendo su transparencia, sabor y apariencia. Presenta estabilidad en el tiempo y resistencia a la acción de amilasa salival, permitiendo una mayor reproducibilidad en entornos clínicos y domiciliarios. GELYTEX®: sistema gelificante que permite estructurar purés y preparaciones líquidas en matrices firmes y estables, mejorando la presentación del alimento sin comprometer su seguridad. Su aplicación contribuye a mejorar la adherencia y nutrición, además de reducir el desperdicio en servicios de alimentación. AIRETEX®: texturizante aireante que permite generar espumas aireadas a partir de líquidos, orientado principalmente a la estimulación sensorial en pacientes con disfagia severa, donde la vía oral funcional está limitada, permitiendo reintroducir estímulos de sabor y aroma de manera segura. Según explican los especialistas de Fagiafood, “estas soluciones han sido desarrolladas considerando marcos internacionales de estandarización de textura, como IDDSI, y buscan aportar a la implementación de prácticas más seguras, eficientes y reproducibles en la industria alimentaria y de salud, sin perder de vista la dimensión sensorial y humana de la alimentación”. Para complementar estos esfuerzos, el equipo investigador de la startup nacional, que tuvo una exitosa participación en la versión 2025 de Espacio Food & Service, ha continuado avanzando en nuevas líneas de desarrollo y expansión vinculadas a alimentación clínica y foodtech Estas actividades incluyeron vinculaciones comerciales en Perú asociadas al ámbito de disfagia y alimentación adaptada, que les permitirán expandir en el corto plazo sus ventas en el mercado sudamericano. GALERÍAOTRAS NOTICIAS nfatizando el desarrollo estratégico regional y el fortalecimiento de los territorios desde la transferencia de conocimiento, CREAS lanzó oficialmente el Programa de Transferencia y Promoción de Capacidades de Preservación Térmica de Alimentos Innovadores, “CONFIA”. Esta iniciativa (Código BIP N°40074600), es financiada con aportes del Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo (FRPD) 2025 del Gobierno Regional de Valparaíso. El Programa CONFIA se sustenta en experiencias previas impulsadas por CREAS junto al Gobierno Regional, como “Valpo Emprendimientos Alimentarios” y “Programa de vinculación entre la agroindustria alimentaria y la AFC mediante D+i en productos alimentarios”. Su objetivo es fortalecer las capacidades productivas y comerciales de emprendedores y MiPyMes del sector alimentario de la Región de Valparaíso mediante la transferencia de conocimientos en preservación térmica. La actividad contó con la participación de diversas autoridades como Víctor Bahamonde, jefe de la División de Fomento e Industria del GORE Valparaíso; Shadia Sufán, encargada nacional del Programa de Apoyo a la Seguridad Alimentaria del Ministerio de Desarrollo Social y Familia; y Victoria Muena, directora de INIA La Cruz; además de representantes de INDAP, municipalidades, instituciones colaboradoras y emprendedores locales. La directora de CREAS, María Elvira Zúñiga destacó la importancia de innovar en la industria alimentaria y responder a las necesidades del sector, señalando que “para nosotros, lo que vale es que la solución al problema por el que emprendedores y MiPymes vinieron a preguntarnos la puedan desarrollar. Hay un compromiso que va por ahí y nos encanta poder trabajar en ello”. Los alcances de CONFIA, fueron detallados por Andrea Muñoz, directora del programa en CREAS, quien explicó que la iniciativa busca fortalecer las capacidades de procesamiento de alimentos para aumentar su vida útil y abrir nuevas oportunidades de mercado. “Nosotros podemos ser el puente entre las necesidades y las oportunidades”, afirmó. Por su parte, Víctor Bahamonde destacó el carácter estratégico del programa para la región, recalcando que “busca entregar valor a productos que pueden conservarse por más tiempo y ampliar sus posibilidades de comercialización, tanto dentro como fuera de la región, impactando finalmente en la alimentación de las personas que consumen este tipo de productos innovadores”. Bahamonde también valoró el trabajo que CREAS desarrolla en innovación alimentaria y revalorización de recursos, puntualizando que “en este proyecto en particular, CONFIA, es muy importante el apoyo que van a tener emprendedores y productores locales de la agricultura familiar campesina y de la pesca artesanal, porque efectivamente va a generar un impacto positivo en el desarrollo regional”. EXTENDIENDO PUENTES DE INNOVACIÓN Durante la jornada, diversos emprendedores y pequeños empresarios del sector entregaron su testimonio y valoraron significativamente el aporte de CREAS para el posicionamiento de sus respectivas iniciativas. Al respecto, Meyling Tang, vicepresidenta de la Fundación Cocinamar y socia del restaurante Tres Peces, comentó que “es super interesante lo que pasa al sentirse respaldado con una idea al entrar al mundo de la innovación alimentaria, cómo se empiezan a abrir las puertas”. La empresaria gastronómica también destacó el apoyo entregado por CREAS durante el desarrollo de su proyecto, asegurando que le permitió acercarse a la innovación alimentaria desde una perspectiva positiva y concreta. En esa misma línea, Shadia Sufán señaló que la sociedad enfrenta desafíos relevantes en torno a la sostenibilidad alimentaria, especialmente debido a la escasez hídrica, lo que exige soluciones innovadoras. “Muchas personas tienen potencial y conocimientos, pero enfrentan barreras institucionales que dificultan su desarrollo, especialmente en temas como las resoluciones sanitarias para emprendedores alimentarios”, manifestó. En ese contexto, también destacó el rol que puede cumplir CREAS a través de CONFIA, acortando esas brechas y entregando mayores conocimientos que ayudarán a los emprendedores a avanzar en perspectivas de desarrollo e innovación. Finalmente, Andrea Muñoz relevó el valor de la colaboración para fortalecer el ecosistema alimentario regional, enfatizando que el objetivo principal es fortalecer a pequeños productores que hoy tienen grandes pérdidas de alimentos y generar encadenamiento productivo a través de la colaboración. “Creo que eso es lo trascendental, junto con las alianzas que hemos creado y el interés de las personas de confiar”, agregó. GALERÍAOTRAS NOTICIAS a ciencia de frontera se ha posicionado durante los últimos años como una herramienta trascendental e imprescindible para el desarrollo de una agroindustria más eficiente y sostenible. Así lo ha demostrado un revolucionario proyecto apoyado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), que permitió incorporar tecnología de nanoburbujas en diversos cultivos de agricultura regenerativa emplazados en la Región de Los Lagos. La producción a gran escala de hortalizas en esta zona representa un desafío de alta complejidad, debido a las duras condiciones climáticas imperantes. Esto se suma a la necesidad de reducir la alta dependencia del abastecimiento de alimentos desde la zona central del país, en un contexto donde el cambio climático también obliga a trazar nuevas estrategias de producción que permitan enfrentar tanto la degradación de las tierras de cultivo como a la escasez del recurso hídrico. En ese contexto, el proyecto ha tenido un desarrollo exitoso, tal como pudo comprobarse durante una reciente visita técnica realizada a la zona de Puerto Varas, la que permitió conocer en terreno los avances de esta innovadora iniciativa. INICIATIVA DE TRIPLE IMPACTO El objetivo de este proyecto es validar un modelo productivo de triple impacto (económico, social y ambiental), mediante la integración de tecnologías aplicadas al riego, el manejo regenerativo del suelo y la producción hortícola local. Al respecto, Nicolás Pérez, Ejecutivo de Innovación Agraria de FIA, destacó que “este proyecto es un ejemplo concreto de cómo una tecnología de punta, ampliamente usada en sectores principalmente acuícolas como son las nanoburbujas, puede adaptarse y ponerse al servicio de la agricultura regenerativa para responder a desafíos locales”. “Desde FIA -añade-, nuestro interés no es solo la validación en condiciones reales de cultivo, sino que también demostrar la factibilidad técnico-económica de su implementación en un contexto hortícola regional, permitiéndoles mejorar la salud de sus suelos y avanzar hacia un modelo productivo más resiliente y sustentable”. TECNOLOGÍA VIABLE Y EFICIENTE El proyecto contempla el uso de esta tecnología en distintas concentraciones de gases, tales como aire y oxígeno, con el objetivo de identificar las condiciones más adecuadas para mejorar la productividad de los cultivos y favorecer el equilibrio biológico del suelo. Para ello, a través de mediciones en terreno y análisis especializados se busca observar los cambios en la microbiología del suelo, considerando a hongos, bacterias y otros organismos clave para su regeneración. De este modo, y tal como explica Sofía Plaza Cuevas, agrónoma y ejecutora del proyecto, “se está desarrollando una nueva forma de mejorar la producción, no solo aumentando los rendimientos incorporando nanoburbujas en el proceso productivo, sino también con la proyección de reducir los tiempos de cosecha, disminuir enfermedades y lograr una propuesta sólida para que el mundo del agro vea y conozca que la agricultura regenerativa tiene mucho que decir”. La iniciativa cuenta con la participación de actores públicos, privados y académicos, entre ellos la Universidad de Chile, que apoya con análisis físico-químicos; Zerocorp, a través del aporte de compost base; y la Municipalidad de Puerto Varas, mediante su programa de desarrollo rural y el vínculo con productores locales. Además, en esta instancia se cuenta con la participación de Kran como socio estratégico, empresa local que provee la tecnología aplicada al sistema de riego. También se considera la transferencia de conocimientos como componente central, para que otros agricultores puedan evaluar la incorporación de estas prácticas en sus propios contextos. Los resultados finales se proyectan para 2027, fecha en la que se espera contar con información detallada sobre el comportamiento del suelo y los cultivos frente a la aplicación de nanoburbujas en el riego. Hasta el momento los avances han sido positivos y permiten visualizar el potencial de esta tecnología para fortalecer la agricultura regenerativa y los procesos de transición hacia sistemas productivos más sostenibles. GALERÍAOTRAS NOTICIAS a ciudad española de Valencia será sede de la primera edición de FEBIO – Future Eats Biotech Valencia, congreso internacional organizado conjuntamente por FEDACOVA, AINIA y BIOVAL. El evento, que se realizará entre el 24 y 25 de noviembre próximo, reunirá a empresas alimentarias, startups, centros tecnológicos, inversores y expertos internacionales para analizar el impacto de la biotecnología en la transformación de la industria alimentaria europea. Este foro inédito, que contará además con el patrocinio de Vicky Foods y Aceitunas La Española, se celebrará en el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, y nace con el objetivo de convertir a Valencia en uno de los principales puntos de conexión entre ciencia, industria y negocio dentro del ecosistema foodtech europeo. DEL LABORATORIO AL MERCADO En un contexto marcado por la presión regulatoria, la necesidad de avanzar hacia modelos productivos más sostenibles y la creciente demanda por alimentos más saludables y personalizados, FEBIO buscará poner foco en tecnologías con alto grado de madurez industrial y capacidad real de escalado. De hecho, el congreso va más allá del simple concepto de feria tecnológica y se plantea como foro estratégico orientado a facilitar decisiones empresariales, generar conexiones cualificadas y acelerar la transferencia de innovación al mercado. Al respecto, Cristina Del Campo, directora general de AINIA, comenta que “FEBIO nace de una visión compartida entre FEDACOVA, BIOVAL y AINIA sobre la necesidad de generar un espacio que conecte conocimiento científico y capacidad tecnológica con visión empresarial”. “Creemos -indica- que es el momento de impulsar un foro para ayudar a la industria alimentaria a convertir todo el avance biotecnológico en oportunidades reales”. Para tales efectos, el programa reunirá durante un día y medio a algunos de los principales referentes internacionales en biotecnología alimentaria y proteínas alternativas. Asimismo, las sesiones abordarán temas directamente relacionados con ciencia de frontera como, por ejemplo:
Además, el encuentro incorporará paneles técnicos con casos reales de aplicación industrial, debates sobre regulación y políticas públicas y espacios de networking premium. La jornada también contempla un FEBIO Challenge, competición de startups diseñada para identificar soluciones con potencial de escalado e impacto en la industria alimentaria. EXPERTOS DE PRESTIGIO MUNDIAL Entre los primeros expertos confirmados figuran Marjoilan Brasz, CEO de FoodValley; Alex Holst, subdirector de políticas en The Good Food Institute Europe; Klaus Kienle, cofundador y director de producción de Food Brewer; Thomas Gassler, investigador en ingeniería biológica en el Centro Bezos para las Proteínas Sostenibles del Imperial College; y Emilia Nordlund, directora de investigación del departamento de Biotecnología Industrial y Alimentación del VTT de Finlandia. En opinión de Ángela Pérez, presidenta de BIOVAL, la presencia de estas personalidades claves para el desarrollo de nuevas soluciones alimentarias basadas en biotecnología, “realza la importancia del ecosistema biotecnológico valenciano y su capacidad para liderar proyectos de impacto internacional”. “FEBIO -puntualiza Pérez- permitirá visibilizar ese potencial y generar nuevas conexiones entre empresas, centros tecnológicos, startups e inversores”. El congreso contará, además, con una zona expositiva activa durante todo el evento dirigida a empresas biotecnológicas, proveedores tecnológicos, startups y scaleups, concebida como entorno estratégico para la generación de leads cualificados y el contacto directo con tomadores de decisión de la industria alimentaria. En ese sentido, el presidente de FEDACOVA, Rafael Juan, advierte que “el mayor reto que tenemos como sector es pensar en que la alimentación del futuro sea saludable, sostenible y llegue a todas las personas”. “Nuestra ambición es que FEBIO en 2026 sea el primer congreso de muchos, porque queremos convertirlo en un referente a nivel nacional e internacional”, concluye. La elección de Valencia como sede refuerza el posicionamiento de la ciudad como hub emergente de innovación alimentaria en el arco mediterráneo. De hecho, su ecosistema científico-tecnológico, su conexión con la industria agroalimentaria y su identidad vinculada a la Dieta Mediterránea, convierten a la ciudad en un enclave estratégico para impulsar el desarrollo de soluciones biotecnológicas con proyección internacional. LOS ORGANIZADORES
a organización del primer congreso internacional de biotecnología alimentaria FEBIO, será realizada, en forma conjunta, por el centro tecnológico AINIA, BIOVAL y FEDACOVA.
AINIA es un centro tecnológico privado con más de 35 años de experiencia en I+D+i, dedicado a impulsar la innovación en sectores estratégicos como alimentación, envase, farmacia, cosmética y químico. Con una red de más de 800 empresas asociadas y 1.700 clientes al año, trabaja en áreas clave como alimentación del futuro, seguridad alimentaria, salud, transición verde y transformación digital. Sus instalaciones, que superan los 16.500 m², cuentan con tecnología avanzada para el desarrollo de proyectos innovadores que aportan soluciones eficientes y sostenibles a la industria. BIOVAL es la asociación de empresas y entidades que constituyen el clúster Bio de la Comunitat Valenciana. Su trabajo se enmarca en la biotecnología, o de forma más amplia, en el sector Bio, entendiendo como tal aquellas actividades relacionadas con las ciencias de la vida y la bioeconomía, que incluyen las disciplinas de biomedicina, agrobiotecnología, biotecnología agroalimentaria, ambiental, marina e industrial, principalmente. Fue creado en 2006 y desde entonces ha dinamizado el sector, actuando como interlocutor entre sus más de 125 asociados, incluyendo empresas, Institutos Tecnológicos, Centros de Investigación, Universidades y otros. La Federación Empresarial de Agroalimentación de la Comunidad Valenciana, FEDACOVA, representa a 30 asociaciones que representan el 72% del Sector Agroalimentario de la Comunitat Valenciana, desde el pequeño Comercio y producción ganadera avícola y acuícola, pasando por la Industria de Transformación Alimentaria y llegando a la Distribución Minorista. También están presentes en la Federación 70 empresas, directamente asociadas. El sector agroalimentario representa el 9,6% del Valor Añadido Bruto y genera más del 12% del empleo de la Comunitat Valenciana, lo que constituye un total de 237.848 empleos en 2021. GALERÍAOTRAS NOTICIAS |
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