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Más de 200 agricultores participaron en seminarios que abordaron innovación, seguridad alimentaria y valorización de productos locales como el cordero, la miel y el aceite de oliva. as comunas de Marchigüe y San Fernando, en la Región de O'Higgins, constituyeron el escenario ideal para los seminarios “Saberes y Sabores del Territorio: Oportunidades para el Desarrollo Rural”. Ambas actividades fueron organizadas por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) con el apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA). La actividad reunió a más de 200 agricultores, productores, estudiantes y representantes del sector agroalimentario y gastronómico de la Región de O’Higgins, quienes participaron en un programa orientado a la innovación, agregación de valor y seguridad alimentaria. El director regional de INIA Rayentué, Cristián Aguirre, subrayó la importancia de estas instancias para el agro de la región, destacando que “estos seminarios son un aporte concreto a la seguridad alimentaria y a la competitividad del agro en O’Higgins”. “Nos permiten vincular a agricultores con investigadores, empresas y el sector gastronómico, generando redes que fortalecen nuestro territorio. La participación que vimos en Marchigüe y San Fernando confirma el interés por avanzar en una agricultura innovadora, con valor agregado y con identidad”, agregó el directivo. PONENCIAS DESTACADAS Las jornadas incluyeron ponencias técnicas y actividades prácticas que permitieron conocer experiencias de distintas regiones del país aplicables a la realidad de O’Higgins. La investigadora de INIA Remehue (Osorno), Dra. Iris Lobos, expuso sobre estrategias de diferenciación en mieles chilenas, destacando atributos físicos, botánicos y nutricionales, así como el uso de sellos de origen como herramienta comercial. Posteriormente, la investigadora Verónica Arancibia, de INIA Intihuasi (La Serena), presentó el proceso que dio origen a la Denominación de Origen del aceite de oliva del Valle del Huasco, único en América con esta certificación, abordando el modelo de gobernanza implementado y los beneficios alcanzados por más de 300 olivicultores y otros rubros vinculados al territorio. Por su parte, el Dr. Rodrigo De la Barra, de INIA Remehue, expuso estrategias de valorización integral de la producción ovina en Los Lagos, considerando carne, lana, cuero y reproductores, y profundizando en los cambios necesarios en los sistemas productivos para generar valor agregado. A continuación, la investigadora Mariela Silva condujo un panel sensorial en el que los asistentes degustaron embutidos, paté y otros productos elaborados a partir de subproductos del cordero, instancia en la que se aplicaron fichas de evaluación para recoger percepciones sobre la aceptación de estos alimentos. En un bloque orientado específicamente a la Región de O’Higgins, el Dr. Christian Alfaro, subdirector nacional de I+D de INIA, presentó un análisis de las oportunidades para la agregación de valor en productos del secano costero, valle central y zonas precordilleranas, con énfasis en la diferenciación y en el fortalecimiento de las cadenas de valor locales. Finalmente, la Dra. Iris Lobos condujo la clausura gastronómica “Cordero y Compañía: Mitos, Sabores y Maridajes con Identidad”, en la que se mostraron preparaciones y combinaciones culinarias con cordero, aceite de oliva y miel, destacando el potencial de la integración entre tradición, producción local e innovación culinaria. La coordinadora del proyecto, Dra. Iris Lobos, destacó el carácter práctico de las experiencias compartidas, enfatizando que el objetivo de estas iniciativas es “entregar herramientas para que los agricultores puedan diversificar su producción y diferenciar sus productos en los mercados”. “Casos como el aceite de oliva del Huasco o la miel de Patagonia Verde -explicó-, demuestran que la innovación aplicada al origen territorial abre oportunidades reales de desarrollo rural. La Región de O’Higgins tiene un enorme potencial para avanzar en esa línea”. De esta manera, INIA y FIA refuerzan su compromiso con la innovación agroalimentaria y la seguridad alimentaria, generando espacios de transferencia de conocimiento y diálogo que contribuyen al desarrollo sostenible y competitivo de la Región de O’Higgins. GALERÍA
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Proyecto busca desarrollar especies adaptadas al cambio climático y a la escasez hídrica en territorios con condiciones de desertificación, como la zona norte del país, lo cual es muy importante para abrir la frontera productiva nacional. n nuevo y trascendental logro científico alcanzaron los expertos del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), al sembrar en la región de Arica y Parinacota, una variedad arroz que resiste las duras y extremadamente áridas condiciones hídricas del desierto chileno. En esta primera etapa del proyecto, los investigadores sembraron variedad de arroz Jaspe FL INIA, adaptado al cambio climático y a la sequía, ya que es de ciclo corto, y puede producirse con hasta 50 % menos de agua, respecto del arroz tradicional que se cultiva en zonas de inundación. Los líderes de esta iniciativa, junto a autoridades de gobierno, realizaron una visita al predio Pampa Concordia del Centro Regional INIA Ururi, ubicado en Arica y Parinacota, para verificar el crecimiento del cultivo sembrado a fines de mayo de 2025, y corroborar en terreno el estado del arte del innovador proyecto en ejecución. El director nacional de INIA, Carlos Furche, expresó durante la actividad que “es un hito muy significativo, porque estamos poniendo en producción la parcela que tiene INIA en Pampa Concordia, y basta mirar alrededor para entender que hacer agricultura en el desierto requiere mucho trabajo, determinación e inversión, lo que el equipo de INIA Ururi ha hecho”. “Además, esto representa un hito importante porque significa poner al servicio del trabajo de investigación y desarrollo todos los recursos que cuenta y dispone INIA, y la inversión hecha aquí no solo acelerará los procesos de investigación y la multiplicación de semillas, sino que también pone la investigación al servicio de los productores. Así mismo, es una señal para la región de que la agricultura en zonas desérticas o áridas, como esta, es una opción que se puede desarrollar, para generar empleo y riqueza, y diversificar la matriz productiva local”, agregó el ejecutivo. La técnica speed breeding que INIA incorporó a sus programas de mejoramiento genético, permite acelerar el proceso de desarrollo de nuevas variedades, validando su resistencia y productividad en condiciones de estrés que, eventualmente, irán prolongándose a la zona altamente agrícola del centro-sur de Chile (según detallan todos los modelos predictivos que analizan el actual cambio climático). En este sentido, la directora regional de INIA Ururi, Marjorie Allende, señaló que “este ensayo confirma el potencial de las zonas extremas como plataformas para la innovación, y las características agroclimáticas de Arica y Parinacota ofrecen condiciones excepcionales para generar conocimiento transferible a otras regiones del país”. Por su parte, el Seremi de Agricultura de Arica y Parinacota, Ernesto Lee, destacó que “contar con un centro en la región es sumamente importante, ya que va avanzando al alero de la política de zona extrema. En este caso, INIA Ururi tiene especial relevancia para estudiar el agua, el suelo y las plagas en la región. Hoy vimos cómo va avanzando el proyecto de construcción del centro que está en etapa de diseño, y que cuenta con los recursos regionales y gubernamentales para su ejecución”. INNOVACIÓN DE PUNTA Los ensayos de Jaspe en Pampa Concordia están bajo dos modalidades: con bioestimulantes a base de hongos endófitos; y con cultivos sin este producto, para así evaluar simultáneamente su desempeño (ambas modalidades usan sistema de riego por goteo y subterráneo) Los especialistas de INIA prevén que en cinco a seis meses se pueda realizar la primera cosecha de arroz en la región limítrofe, un hito agrícola para la región y la agroindustria nacional. Además, en la parcela hay ensayos de 15 líneas avanzadas que son candidatas para el desarrollo de nuevas variedades de cultivos INIA, dentro del Programa de Mejoramiento genético (PMG) de Arroz. Así mismo, en el corto a mediano plazo también se iniciarán ensayos con otros cultivos de gran interés productivo para el país. CULTIVO CLIMÁTICAMENTE INTELIGENTE La variedad de arroz Jaspe FL INIA es de grano largo y blanco, descendiente del cruzamiento tradicional entre germoplasma ruso y nacional. Este destaca por su ahorro de agua y mayor flexibilidad a la hora de la siembra. Ha sido evaluada bajo riego en ausencia de inundación y bajo riego por goteo, obteniendo excelentes rendimientos de hasta 10 t/ha, en Maule y Ñuble. Esto permite que el cultivo ahorre mayor volumen de agua y agroquímicos, permitiendo el uso de suelos no arcillosos e ingresando al sistema de rotación de otros cultivos, tales como maíz, trigo y porotos, entre otros. Además, es la primera variedad que se libera en el marco del Convenio FLAR – Chile, que permite acceder a nuevos germoplasmas y a mayor biodiversidad genética, lo que fortalece la investigación en mejoramiento genético realizado por INIA, a través de su Programa de Mejoramiento Genético de Arroz, liderado por la investigadora Karla Cordero.
OTRAS INFORMACIONESIniciativa contempla, entre otras acciones, el uso en predios de la zona central de nuevas tecnologías de monitoreo y control de riego, tales como sensores de humedad y microtensiómetros. l Instituto de Investigaciones Agropecuarias INIA La Cruz, presentó oficialmente el proyecto “Uso eficiente del agua en nuevas variedades y porta injertos de uva de mesa en la zona central de Chile”. Esta iniciativa es financiada por CORFO a través del Programa de Absorción Tecnológica para la Innovación (PATI). Durante la presentación, se reunieron investigadores, asesores, productores y autoridades, quienes destacaron la relevancia de este proyecto para la fruticultura regional, especialmente en ámbitos de eficiencia hídrica y sostenibilidad productiva. La jornada contempló dos presentaciones centrales. En primer término, el Dr. Carlos Zúñiga, Investigador/transferencista de INIA La Cruz, presentó una descripción general del proyecto, destacando sus objetivos, etapas y alcance. Posteriormente, el ingeniero agrónomo Jaime Otárola Investigador/transferencista de INIA Rayentué, abordó el “Uso de sensores para definir una estrategia de riego en uva de mesa”, explicando cómo estas herramientas optimizan el recurso hídrico en condiciones de alta variabilidad climática. ESCENARIO COMPLEJO Por diversas razones, hoy la zona central de Chile atraviesa una situación agrícola compleja. Entre estas causas destacan, por ejemplo: ● Disminución de la disponibilidad de agua. ● Incorporación acelerada de nuevas variedades y portainjertos de uva de mesa, cuya respuesta hídrica aún es poco conocida. ● Baja competitividad de predios medianos y pequeños. Más aún, según estimaciones de Fortalece Pyme Aconcagua Quillota, solo 12% de los productores utiliza tecnologías de riego eficiente. Esta realidad obedece principalmente a la falta de información local sobre su rentabilidad, productividad y manejo técnico. Ante este complejo escenario, el proyecto de INIA busca cerrar la brecha de conocimiento en el manejo hídrico de nuevas variedades y portainjertos de uva de mesa. Ello mediante la incorporación y evaluación de nuevas tecnologías de monitoreo y control de riego, tales como sensores de humedad y microtensiómetros. A esto se suma: uso de caudalímetros e imágenes multiespectrales, para generar evidencia local sobre su efectividad; y establecimiento de modelos replicables para la zona central. Según explican desde INIA, las etapas claves del proyecto son las siguientes: 1. Diagnóstico y vinculación: Identificación de problemas y necesidades de los 10 productores beneficiarios. 2. Capacitación inicial: Formación en uso eficiente del agua y tecnologías disponibles. 3. Absorción tecnológica: Instalación de 4 unidades demostrativas en predios de los beneficiarios, con sensores y estrategias de riego eficiente, comparadas con las prácticas habituales. 4. Monitoreo y evaluación: Medición de impactos fisiológicos en las plantas (conductancia estomática, potencial hídrico, peso de poda), evaluación de producción, calidad y condición de fruta. 5. Análisis y cierre: Elaboración de informes de buenas prácticas, reporte de absorción tecnológica y difusión de resultados para su proyección a otros productores. El impacto del proyecto apunta, asimismo a:
El valor estratégico de este proyecto, fortalece el compromiso de INIA de generar valor para la agricultura nacional a través de investigación, desarrollo y vinculación. Además, entrega un aporte valioso a la adaptación del sector al cambio climático, y a la sostenibilidad de la producción. La iniciativa considera una inversión total de $251.030.320, financiada por Corfo junto al aporte de los beneficiarios, y se desarrollará en un plazo de 24 meses.
OTRAS INFORMACIONESAjustes en componentes claves de los pulverizadores, permiten reducir hasta en 40% el uso de estos productos, mejorando la eficiencia de los cultivos de cítricos y reduciendo el impacto ambiental global del sector agroalimentario. n gran éxito ha alcanzado el proyecto implementado por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), para optimizar el uso de agroquímicos en el campo chileno. Esta iniciativa se tradujo en importantes ajustes en la carga de productos aplicada a los cultivos, lo cual contribuye a optimizar costos y a reducir la contaminación y los riesgos de intoxicación. Al mismo tiempo, constituye un paso importante para cumplir el compromiso adquirido por Chile en 2010 por Chile, ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), de reducir en 50% el uso de plaguicidas. El proyecto, conocido como “Plataforma interactiva para el desarrollo de mejoras en el control de plagas en cultivo de cítricos a través de la pulverización hidroneumática”, es apoyado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y Frutas de Chile a través de su Comité de Cítricos. Esta iniciativa, que contempla una inversión total de $173 millones, representa un avance importante en la búsqueda de nuevos conocimientos, además de estar alineada con los desafíos climáticos y ambientales actuales. Además, constituye un avance importante en la búsqueda de nuevos conocimientos, alineándose simultáneamente con los desafíos climáticos y ambientales actuales. BENEFICIOS TRASCENDENTALES El proyecto de INIA tiene como objetivo optimizar el uso de plaguicidas en los cultivos de cítricos, mejorando su eficacia en el control de plagas. Para ello incluye el desarrollo de una plataforma digital, que será alojada en el sitio "MIP Citrus" del Comité de Cítricos de Chile. Esta herramienta permitirá ajustar los parámetros operativos de los pulverizadores, considerando factores como volumen de vegetación, condiciones atmosféricas y calidad del agua, entre otros. Dicha tecnología permitirá ingresar y obtener respuestas sobre variables clave tales como: • Especie vegetal y dosis de mezcla por cada 1.000 m³ de vegetación. • Dimensiones del cultivo y volumen de aplicación. • Características del cultivo (densidad foliar, dimensiones de las plantas y tipo de plaga). • Ajustes técnicos necesarios (número de boquillas, presión de trabajo y velocidad de avance). También incorporará recomendaciones basadas en las condiciones atmosféricas y características del agua (dureza, salinidad y pH), factores críticos que afectan la eficacia de control de plagas y enfermedades desde la región de O’Higgins hacia el norte del país. Este enfoque se inspira en el éxito de la plataforma DosaCitric y CitrusVol, desarrolladas en España por la Universidad Politécnica de Valencia y el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), respectivamente. Ambas, durante más de una década, han demostrado ser eficaces para reducir el uso de plaguicidas, aumentar la eficacia en el control de plagas y disminuir los costos y riesgos asociados al mal uso de estos productos. Los beneficiarios de esta iniciativa son productores y socios del Comité de Cítricos de Chile, que abarcan principalmente desde la región de Coquimbo hasta la región de O’Higgins. El programa también está diseñado para beneficiar a asesores, técnicos y agricultores no asociados al Comité, promoviendo prácticas agrícolas sostenibles y eficientes en todo el sector cítrico. Para ello, el proyecto contempla jornadas de capacitación, ensayos en campo y la creación de manuales de regulación e inspección de pulverizadores. DEMOSTRACIÓN EXITOSA Como parte de las actividades de difusión del proyecto, cinco fabricantes de equipos de pulverización agrícola con tecnologías avanzadas se reunieron en el huerto de cítricos de la empresa SFC Comercial, dedicada a la exportación de frutas, para hacer una demostración práctica. La actividad, liderada por Patricio Abarca, investigador del INIA y Emilio Gil, catedrático de la Universidad Politécnica de Cataluña, experto en inspección y regulación de pulverizadores agrícolas, mostró cómo se puede reducir hasta en 40% el uso de plaguicidas, mediante el ajuste de parámetros claves, como boquillas, presión y velocidad. Todo ello, sin comprometer la eficacia y eficiencia del proceso de aplicación, en cultivos hoy abarcan aproximadamente 24 mil hectáreas y representan el 85% de las exportaciones nacionales. Durante la jornada, se utilizaron papeles hidrosensibles para evaluar el cubrimiento y la calidad de la pulverización en los árboles, demostrando que ajustes simples pueden mejorar la cobertura y minimizar el impacto ambiental. “Menos deriva, menos contaminación y menos costos para el agricultor”, destacó Emilio Gil, quien también subrayó la importancia de la formación técnica para maximizar el potencial de las máquinas. El catedrático catalán también enfatizó la necesidad de implementar en Chile normativas similares a las europeas para regular y optimizar el uso de fitosanitarios, al tiempo que destacó el desafío del relevo generacional en la agricultura. “Necesitamos que los jóvenes vean este sector como un campo de innovación, con tecnología de punta y oportunidades reales”, aseguró.
OTRAS NOTICIASInstituto de Investigaciones Agropecuarias reafirma su misión de mantener y proteger la biodiversidad nacional, posicionándose al mismo tiempo, como referente de la conservación genética adaptable a los desafíos del futuro. n una histórica contribución, el director nacional del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), Carlos Furche, participó en el depósito de semillas provenientes de Chile, Brasil, Georgia, Malasia y Malawi al Banco Mundial de Semillas de Svalbard (Seed Vault). Con esta entrega, ya son 86 las naciones que han aportado semillas a este resguardo internacional, conocido también como la “Bóveda del Fin del Mundo”, reforzando de este modo la seguridad alimentaria y la conservación de la biodiversidad. El Seed Vault, respaldado por el gobierno de Noruega y Crop Trust, es un esfuerzo pionero para proteger la diversidad genética de los cultivos y garantizar su disponibilidad para las generaciones futuras, enfrentando desafíos como el cambio climático, la degradación ambiental y eventuales desastres que puedan causar extinciones masivas de especies a nivel global. En representación de Chile y en su calidad de miembro del Comité Ejecutivo de Crop Trust, el director nacional de INIA, Carlos Furche, participó en la ceremonia de entrega, reafirmando el compromiso de nuestro país con la conservación de los recursos fitogenéticos. En este banco global se encuentran variedades de trigo desarrolladas por INIA y de maíz de Chile, bajo el “Acuerdo de caja negra”, que asegura su uso exclusivo para el país en caso de emergencias agrícolas que amenacen la producción nacional. Tras su visita, la autoridad expresó que “este esfuerzo es un claro ejemplo de cooperación internacional con una visión a largo plazo, que permite resguardar la capacidad de la humanidad para garantizar la alimentación y la biodiversidad”. CONSERVACIÓN FITOGENÉTICA Desde su creación en 1964, INIA Chile ha sido líder en recolección, conservación e investigación de semillas y microorganismos esenciales para la agricultura nacional. Actualmente, la Red de Bancos de Germoplasma de INIA alberga más de 33.000 accesiones de recursos fitogenéticos, que incluyen tanto especies cultivadas como flora nativa. Además, la Colección Chilena de Recursos Genéticos Microbianos resguarda cerca de 5.000 accesiones de microorganismos con potencial agrícola, como biofertilizantes y agentes de control biológico. INIA también ha integrado tecnologías avanzadas de conservación de semillas, como la criopreservación en nitrógeno líquido a -196°C, método crucial para proteger especies clonales y recalcitrantes de alto valor alimentario, como la papa. Luego de su paso por Svalbard, Carlos Furche destacó que “esta experiencia ha sido muy gratificante para entender y valorar aún más nuestra Red de Bancos de Germoplasma, y trazar una ruta de trabajo hacia su expansión”. “Esto nos permitirá, como instituto tecnológico del Ministerio de Agricultura, continuar con el trabajo de conservación de los recursos genéticos y microbianos de nuestro país”, agregó. LA BÓVEDA DEL FIN DEL MUNDO El Seed Vault, se ubica en el archipiélago de Svalbard, Noruega, fue inaugurado en 2008 y alberga más de un millón de muestras de semillas de todo el planeta. En sus instalaciones se resguardan semillas de más de 70 instituciones internacionales, incluidas las de INIA Chile. Este depósito asegura una colección de variedades de trigo desarrolladas por INIA y de maíz, bajo el “Acuerdo de caja negra”, que solo podrán ser utilizadas por Chile en caso de emergencia agrícola. Además de esta contribución, parte de la flora nativa de Chile está protegida en el “Banco de Semillas del Milenio Kew” del Jardín Botánico de Reino Unido. Ello permite avanzar en la conservación de especies endémicas esenciales para la estabilidad ecológica de los ecosistemas nacionales. Las redes globales de bancos de germoplasma, como la de INIA, no solo resguardan el patrimonio genético de Chile, sino que también han ayudado a otros países en la recuperación de cultivos perdidos.
OTRAS NOTICIASNueva Variedad Adaptadaal Cambio ClimáticoMás de 15 años de investigación y desarrollo permitieron el surgimiento de una especie originaria de la Región de O’Higgins, preparada para resistir las inclemencias del tiempo y que además brinda múltiples beneficios nutricionales. l Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) realizó el lanzamiento de una nueva variedad de quínoa denominada “Mauka”. Este hito, que se realizó en el Centro Experimental INIA Hidango, ubicado en la comuna de Litueche, marca un importante avance en la investigación agroalimentaria y en el fortalecimiento de la agricultura en Chile. La quínoa Mauka es fruto de más de 15 años de trabajo desarrollado por el Programa de Mejoramiento Genético de Quínoa de INIA, con la participación de profesionales de INIA Intihuasi, INIA Rayentué, INIA Quilamapu e INIA Carillanca. El proyecto se originó a partir de una accesión recolectada en la comuna de Paredones, de la Región de O’Higgins, y refleja un profundo respeto por la biodiversidad local y los conocimientos tradicionales. RESPUESTA A DESAFÍOS CLIMÁTICOS La nueva especie destaca por su adaptabilidad a las condiciones de secano, un rendimiento promedio de 2.000 kg/ha, y su resistencia a enfermedades como el mildiú (Peronospora variabilis). Para las autoridades de INIA este lanzamiento es un hito muy importante, porque está en el contexto de los 60 años de la institución y representa, asimismo, una entrega de tecnología directa a los agricultores. Otra característica especial de esta experiencia, radica en que el desarrollo de la se concretó a partir del levantamiento de las necesidades específicas de los productores locales, quienes entregaron a INIA sus semillas de quínoa para que los profesionales de la institución la mejoraran y lograran una mayor adaptación a las nuevas condiciones climáticas. Esto implica que en el mediano plazo se espera poder entregar semillas a todos los productores de la zona, y que este cultivo mejorado pueda masificarse en la zona de agricultura de secano de la región de O’Higgins, desde donde es originario”. BENEFICIOS NUTRICIONALES Y CULTURALES Por su parte, el Seremi de Agricultura de O’Higgins, Cristian Silva, manifestó que el desarrollo de esta nueva variedad beneficia a los productores del secano costero de la región, pues “se adecua a las condiciones climáticas, además de ser un superalimento que nos permite poder alimentar (mejor) a nuestra región y el país”. La quínoa, reconocida como un superalimento a nivel global, posee destacadas características nutricionales que la convierten en un aliado esencial para la seguridad alimentaria. Es rica en proteínas de alto valor biológico, fibra, antioxidantes y minerales como zinc, cobre y hierro, esenciales para una dieta equilibrada. Asimismo, su bajo índice glicémico y su versatilidad en la cocina, la posicionan como un producto ideal tanto para consumidores locales como para mercados internacionales, que buscan alternativas saludables y sostenibles. Al respecto, el Dr. Félix Estrada, investigador a cargo del programa, destacó durante su presentación que “Mauka no solo es una respuesta a las demandas de los agricultores por variedades más productivas y resistentes, sino también una herramienta clave frente al cambio climático”. “Este logro es fruto de la recolección de semillas en Paredones y del trabajo sistemático en mejoramiento genético, para maximizar su potencial en los sistemas de secano”, añadió el experto. El Dr. Estrada también puntualizó que “esta es una variedad del ecotipo costa, la cual se diferencia de otros ecotipos andinos en la respuesta de la floración al fotoperíodo de días largos, como los presentes en primavera/verano de nuestro país”. “Además -agregó-, destaca su composición nutricional, especialmente el contenido de proteínas totales, zinc, cobre y su concentración de ácido oleico, haciendo que la relación omega 6/omega 3 sea alta". La actividad de presentación también permitió realizar una entrega simbólica de semillas a representantes de las comunas involucradas, como un gesto de reconocimiento a los pequeños agricultores que han mantenido vivo el cultivo de la quínoa en la región. Posteriormente se realizó una degustación de preparaciones elaboradas con distintas variedades de quínoa, destacando el valor agregado que este cultivo puede ofrecer a los mercados locales y globales. Durante los próximos meses, el equipo del PMG de Quínoa de INIA estará dedicado a multiplicar la semilla y generar un plan de entrega a quienes soliciten Mauka, con la correspondiente recomendación del manejo agronómico de la variedad.
OTRAS NOTICIASBusca DesarrollarSandías y Melones más Dulces l Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) Rayentué, en colaboración con el Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF), realizó una jornada de trabajo en terreno en las comunas de Quinta de Tilcoco y San Vicente de Tagua-Tagua. Esta actividad es parte del proyecto FIC "Transferencia bioinmunizador endófito para el control de plagas y enfermedades en cucurbitáceas", liderado por INIA y financiado por el Gobierno Regional de O´Higgins que busca desarrollar alternativas biológicas para fortalecer la producción de melones y sandías en la Región. Bárbara Vega, investigadora de INIA Rayentué y directora del proyecto, explicó: "El uso de hongos endófitos en cultivos de cucurbitáceas no solo tiene el potencial de mejorar la nutrición y sanidad de las plantas frente a plagas y enfermedades, sino también de influir positivamente en la calidad de las frutas, como el contenido de azúcares y sustancias antioxidantes. Esta colaboración con el CEAF nos permite profundizar en los análisis de calidad nutricional de las frutas obtenidas de las producciones en donde se usan hongos endófitos, aprovechando sus capacidades para evaluar de manera precisa estos parámetros clave." La jornada incluyó visitas a dos unidades de validación. En el sector El Huapi, comuna de Quinta de Tilcoco, se trabajó en el predio de Miguel Quintanilla, un agricultor que participa en el proyecto con cultivos de melones tratados con hongos endófitos. Posteriormente, se visitó el sector de Tunca, en San Vicente de Tagua-Tagua, donde Bárbara Osorio lidera una unidad experimental con sandías y melones. Ariel Salvatierra, investigador del CEAF y coordinador de su nueva línea hortícola, destacó que CEAF dispone del equipamiento y la experiencia necesarios para evaluar la calidad de la fruta. "Nuestro objetivo -señala- es determinar cómo los tratamientos con hongos endófitos no solo benefician la sanidad de las plantas, sino que también tienen un impacto directo en las características organolépticas, como el sabor y el dulzor, que son fundamentales para los consumidores." Durante la jornada, se realizaron cosechas y se utilizaron drones para estimar la cantidad de frutos por planta, facilitando el análisis comparativo entre métodos convencionales y tratamientos con hongos endófitos. Este proyecto representa un avance en la búsqueda de soluciones sustentables para la agricultura, beneficiando directamente a agricultores locales y fortaleciendo la competitividad del sector hortofrutícola.
OTRAS NOTICIASLideran Mejoramiento Genéticode la Cereza en ChileEspecialistas de INIA y del Consorcio Biofrutales, impulsan la implementación de nuevos y más eficientes programas Biotecnológicos, para mejorar la producción de esta fruta Chile. inco jornadas en terreno, organizadas por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), junto a Biofrutales y Corfo, permitieron a productores y exportadores de cerezas del país, conocer avances clave del Programa de Mejoramiento Genético (PMG). Esta iniciativa específicamente orientada al mercado de la cereza, busca fortalecer la competitividad de esta fruta estrella de las exportaciones agrícolas chilenas. Las actividades se llevaron a cabo en predios ubicados en Ovalle (2 jornadas), Buin y Rengo (2 jornadas), y ofrecieron la oportunidad de evaluar segregantes tempranos, cosechados a partir del 20 de octubre, hasta segregantes tardíos, recolectados en la última semana de noviembre. Estas selecciones reflejan el trabajo de innovación que busca desarrollar variedades adaptadas a distintas condiciones edafoclimáticas, manteniendo altos estándares de calidad. “Estos días de campo han sido fundamentales para mostrar cómo la investigación y el desarrollo pueden aportar al avance de la fruticultura nacional. La cereza es un motor económico para Chile, y contar con variedades mejoradas nos permitirá mantener una posición de liderazgo pero también enfrentar de mejor manera los desafíos del cambio climático,” destacó el Dr. José Manuel Donoso, investigador de INIA Rayentué y líder del Programa de Mejoramiento Genético de Cerezas. En los más de 14 años de trabajo del PMG de Cerezas, se han logrado 74 selecciones intermedias y 4 selecciones avanzadas, cada una evaluada en función de su desempeño en diferentes condiciones de suelo y clima. Estas selecciones intermedias y avanzadas, representan un paso importante hacia la consolidación de alternativas productivas, rentables y adaptadas a las diversas realidades agroclimáticas del país, con fruta de excelente calidad. Para Rodrigo Cruzat, gerente de Biofrutales, estas jornadas “permiten dar a conocer los avances del PMG a los socios de este programa, productores e incluso autoridades ligadas al área. De esta manera queremos asegurar el apoyo de largo plazo para el mejoramiento y escalamiento productivo". "Las etapas iniciales de cruzamiento y selección debieran ser apoyadas tanto por el sector privado como por el público a nivel nacional. Para el escalamiento, podemos trabajar a nivel regional, seleccionando y adaptando para condiciones más específicas. La idea es instalar capacidades transversales con bajadas locales", agrega el directivo. Los participantes de los Días de Campo también tuvieron la posibilidad de observar de cerca cómo cada una de las selecciones se comporta en distintos tipos de suelo y climas. Esto permite ajustar estrategias productivas y fortalecer la transferencia de tecnologías hacia los agricultores, un pilar fundamental para el desarrollo sostenible de la agricultura chilena. Con el futuro del Programa de Mejoramiento Genético de Cerezas enfocado en generar opciones productivas y adaptadas en los próximos 5 años, INIA reafirma su compromiso de liderar procesos de investigación, desarrollo e innovación que impacten directamente en la competitividad y sostenibilidad del sector frutícola nacional.
OTRAS NOTICIASEn Taller internacionalSobre Cultivo de Arrocesde Uso Hídrico EficienteLa Jornada, realizada en Francia, analizó la evidencia científica acerca del aporte del arroz aeróbico como herramienta para reducir las emisiones de metano en la agricultura. n Montpellier, Francia, se llevó a cabo el primer Workshop of Aerobic Rice (Primer Taller de arroz aeróbico), el cual reunió a destacados investigadores y expertos mundiales en cultivo de arroz hídrico-eficiente. En esta ocasión, la investigadora de arroz del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), Dra. Karla Cordero Lara, fue invitada a participar financiada por Global Methane Hub. El objetivo del taller fue revisar evidencia científica acerca del arroz aeróbico como una herramienta para reducir las emisiones de metano en el cultivo. El arroz aeróbico se conoce como aquel que se puede cultivar sin necesidad de mantener una lámina de agua inundando la planta, como se hace de manera tradicional a nivel mundial. El concepto de aerobiosis viene de la disponibilidad de oxígeno en el ambiente el que sería utilizado por raíces de las plantas, ya que cuando el arroz se encuentra en inundación se habla que está en un ambiente anaeróbico, es decir, en ausencia de oxígeno. La condición de anaerobiosis juega un rol crucial, ya que cuando los campos de arroz son inundados, la descomposición de la materia orgánica en el suelo produce metano, un potente gas de efecto invernadero (GEI). Este gas contamina 80 veces más que el CO2, lo cual impacta mayormente en el calentamiento global. Históricamente, las investigaciones para reducir el uso de agua en arroz se enfocaban en la tolerancia o resistencia a la sequía de las plantas, lo que implicaba un estrés en la planta que provocaba una baja en el rendimiento. Sin embargo, hoy se discute sobre un nuevo concepto de arroz, un arroz aeróbico 2.0, que considera una producción con riegos intermitentes, sin necesidad de inundar, sin emisiones de gases de efecto invernadero y de alto nivel productivo. En este contexto se discutieron algunas iniciativas que existen en Brasil, con arroz de secano irrigado por pivotes que puede rendir entre 6 y 10 toneladas por hectárea, en rotación con maíz y soya; en la India donde también en arroz de secano se han realizado rotaciones de arroz aeróbico con trigo; la experiencia realizada por Chile con variedades de uso eficiente de agua y un manejo agronómico adaptado al nuevo escenario de riego del cultivo, que ha permitido alcanzar rendimientos de hasta 10 t/ha. Entre los acuerdos alcanzados por los especialistas destaca la realización de un artículo científico que compile toda la evidencia científica existente, para tener una base de ejecución de proyectos financiables, tanto por el Global Methane Hub y por Bill and Melinda Gates Foundation. Además, se acordó generar un consorcio de arroz aeróbico que sesionará una vez al año, y que incorporará actores claves, como científicos arroceros de EE.UU. y Australia. La investigadora INIA y coordinadora nacional de Seguridad Alimentaria, Karla Cordero, expresó que “es importante para INIA Chile estar presente en este consorcio porque, a pesar de que tenemos una superficie de producción baja en comparación a países de Asia y Latino América, hemos sido capaces de levantar investigación de frontera que realmente aporta al desarrollo productivo de estos países con mayores superficies". "Por lo tanto -agrega-, es una instancia donde vamos a compartir nuestros desarrollos que recién se están realizando a nivel mundial y conectar con quienes están recién avanzando en el cultivo de arroz sin gases de efecto invernadero”. En este workshop internacional de arroz aeróbico participaron científicos de arroz del Instituto Internacional de Investigación de Arroz (IRRI), de Filipinas; del Centre de Coopération Internationale en Recherche Agronomique pour le Développement (CIRAD) de Francia; de La Universidad de Punjab de la India; The Alliance of Bioversity International and CIAT, de Colombia; de la Fundación Bill and Melinda Gates; del Global Methane Hub, del África Rice Center; de EMBRAPA, Brasil e INIA, de Chile.
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