l ecosistema de emprendimiento e innovación se ha convertido en uno de los pilares estratégicos para el desarrollo de una industria alimentaria eficiente, saludable, sostenible y capaz de posicionar a Chile como exportador de productos procesados y conocimiento. Así lo demuestran, por ejemplo, los esforzados emprendedores de los valles de Arica y Parinacota, cuyas recetas ancestrales poco a poco comienzan a proyectarse hacia nuevos mercados, gracias al respaldo del programa regional "Academia de Agroalimentos Territorios y Sabores”, impulsado por el Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria, CeTA Norte y Corfo. Uno de los casos de éxito que rescata esta valiosa iniciativa es “Rincón de Sabores”, emprendimiento liderado por Jéssica Valdez, quien está dando un paso clave en la profesionalización de su negocio, desarrollando nuevos formatos de packaging profesional, pero sin perder el sello identitario de su territorio. Su historia fue, precisamente, uno de los ejes de trabajo destacados durante el lanzamiento de este programa, que busca fortalecer a emprendedores alimentarios de la Región de Arica y Parinacota, especialmente de zonas rurales y altiplánicas. La Academia —ejecutada por CeTA y financiada a través de la línea Viraliza Formación del Comité de Desarrollo Productivo de Arica y Parinacota de Corfo— entrega herramientas en innovación alimentaria, desarrollo de productos, tendencias de consumo y estrategias comerciales, con un fuerte énfasis en el valor del territorio. SABORES ANCESTRALES PARA EL MUNDO El programa Academia de Agroalimentos Territorios y Sabores, seleccionó a 46 emprendedores de comunas fundamentalmente rurales, como Putre, Camarones y General Lagos, para ser parte de este inédito proceso formativo. Todos ellos comparten un desafío común: transformar productos con identidad local en propuestas con potencial de crecimiento y proyección comercial. La presentación se realizó en el Hotel del Valle Azapa, en una jornada que reunió a cerca de 60 asistentes, entre emprendedores, autoridades e instituciones del ecosistema. Participaron representantes de Corfo Arica y Parinacota, del Gobierno Regional, el CDN Arica, el Programa Estratégico Regional Agro Alimentos y la Municipalidad de Arica. La instancia marcó, asimismo, el primer hito formal del programa Viraliza Formación, financiado por el Comité de Desarrollo Productivo de Arica y Parinacota de Corfo, y combinó trabajo colaborativo, identificación de brechas y espacios de vinculación. Uno de los momentos más destacados fue la aplicación de una dinámica de inteligencia colectiva facilitada por Xcopex M&M a través de LEGO Serious Play®, instancia que permitió a los participantes y actores del ecosistema identificar las principales brechas del emprendimiento alimentario en la región. La jornada también contempló espacios de networking y trabajo en mesas temáticas junto a mentores provenientes de diversas instituciones, favoreciendo la generación de redes y la resolución de dudas técnicas entre los beneficiarios. ESCALAR EL TALENTO REGIONAL Más allá del evento de lanzamiento, este es un avance concreto para los emprendimientos de Arica y Parinacota que formarán parte de la academia. Al respecto, Lorena Pacheco, Jefa de Innovación de CeTA Zona Norte, destacó el enfoque territorial y colaborativo de la iniciativa, enfatizando que “la innovación en alimentos, que habitualmente se desarrolla en laboratorios, plantas y oficinas, también está presente en zonas apartadas del país”. La directiva agregó que “este trabajo conjunto con el Gore y Corfo contribuye a acortar la brecha entre las ideas de productos alimentarios locales y su llegada efectiva al mercado. Por ello, el programa busca y logra que emprendimientos con identidad territorial puedan dar el salto hacia mercados más exigentes, incorporando innovación, mejorando sus procesos, fortaleciendo su propuesta de valor y generando redes que favorecen su crecimiento sostenible en el tiempo.” Tal fue el caso de “Rincón de Sabores”, uno de los emprendimientos destacados durante la jornada, y que, en palabras de su creadora, Jéssica Valdez, reúne tanto parte de su historia personal como la tradición del propio valle de Codpa. “Lo que buscamos es que cada una de nuestras infusiones lleve un pedacito de ese territorio, de sus tradiciones y su gente. Antes era un proyecto muy artesanal, pero hoy siento que tenemos una base mucho más sólida para crecer, llegar a nuevos espacios y mostrar lo que hacemos desde Codpa sin perder esa esencia”, afirma Jéssica. Gracias a su perseverancia y al apoyo de CeTA Norte, ese proceso ya ha permitido dar los primeros pasos hacia una nueva etapa de escalamiento comercial, mediante el diseño de un nuevo envase, que fue trabajado junto a los profesionales de CeTA y cuya presentación se realizó durante el lanzamiento del programa. Este paso mejora la presentación del producto y abre nuevas posibilidades de comercialización, proyectándolo incluso a instancias de reconocimiento mayor, ya que simultáneamente postula al Premio “Viva Chile Packaging 2026”, impulsado por el Centro de Envases y Embalajes de Chile, CENEM. “Para mí, ser parte de esta academia ha sido una oportunidad muy importante, porque me ha permitido mejorar mi producto sin perder su esencia. El nuevo envase que presentamos hoy es un paso clave para llegar a más personas, pero siempre manteniendo la identidad y las tradiciones del Valle de Codpa”, reconoce Jéssica. La Academia “Territorios y Sabores” se extenderá durante los próximos meses con módulos formativos en innovación, marketing territorial y estrategias de comercialización. Quienes deseen conocer más sobre el programa o las actividades de CeTA en la región, pueden contactarse a través de los canales institucionales indicados en su página web. GALERIAOTRAS INFORMACIONES
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l orujo de uva, es uno de los subproductos de la vinicultura más subvalorados, pues gran parte del mismo termina siendo arrojado en campos o rellenos sanitarios, como simple desecho orgánico. Tan solo una pequeña proporción se utiliza como compostaje, o bien, como materia prima para la elaboración de pilotajes destinados a desarrollos biotecnológicos impulsados por entidades académicas, científicas o emprendimientos locales. Sin embargo, múltiples estudios científicos y académicos demuestran que el orujo concentra la mayor parte de la fibra y los antioxidantes de la uva, lo cual lo posiciona como un recurso de alto valor. De hecho, en los últimos años se ha comprobado que tiene múltiples aplicaciones para el desarrollo de alimentos, materias primas, suplementos e ingredientes farmacéuticos de alto valor funcional y nutracéutico. APORTE DEL ECOSISTEMA EMPRENDEDOR En un contexto donde el consumo de alcohol disminuye progresivamente, por la influencia de las nuevas tendencias de consumo saludable de la población, la industria del vino necesita diversificar su matriz de valor para no perder competitividad. En dicho contexto, el orujo de uva adquiere un mayor valor comercial, debido a que brinda nuevas y atractivas oportunidades de negocio, tanto para que el sector vitivinícola como para el ecosistema emprendedor. Uno de los protagonistas de esta evolución productiva es la startup chilena Delavid, originaria de la región de Biobío y perteneciente al segmento foodtech, que ha desarrollado una amplia experiencia transformando el orujo de uva vinificada (principal subproducto de la industria vitivinícola) en alimentos funcionales deshidratados y suplementos ricos en fibra dietaria y polifenoles antioxidantes. Tras cinco años de desarrollo técnico, validación científica y construcción de marca, este esfuerzo se tradujo en un acuerdo que permitirá el ingreso oficial de los productos Delavid a la red de supermercados Jumbo, en la categoría Mundo Bio. Dicho convenio, permitirá que el alimento deshidratado Delavid Malbec se distribuya en 40 locales de la cadena perteneciente al holding Cencosud. Para el CEO y fundador de Delavid, Felipe Guzmán Pérez, este hito abre vastas oportunidades para que la empresa se posicione en un sitial de mayor competitividad, con una propuesta “que no solo abre una nueva categoría de mercado, sino que además reconecta a la vitivinicultura con los principios de sostenibilidad y alimentación saludable”. Felipe comenta que la producción de estos alimentos deshidratados se realiza a través de tecnología de deshidratación y molienda controlada. “De este modo estabilizamos pieles y pepitas vinificadas para obtener un polvo 100% natural, sin gluten, alcohol, azúcar añadida y ni aditivos, que se incorpora fácilmente en yogures, batidos, repostería, infusiones y diversas aplicaciones gastronómicas”, explica. También agrega que desde los viñedos del Valle del Itata y del Biobío, “estamos demostrando que la uva puede tener una segunda vida más allá del vino, agregando valor a la cadena productiva regional y generando nuevas oportunidades dentro del retail masivo”. Esta iniciativa no solo representa una simple expansión comercial, sino que constituye la consolidación de una innovación de base biotecnológica desarrollada en regiones, que abre una categoría inexistente hasta ahora en supermercados nacionales y demuestra toda la extraordinaria potencialidad creativa del ecosistema innovador nacional. GALERÍAOTRAS INFORMACIONES ño a año, y a pesar de todas las vicisitudes comerciales y ambientales sufridas durante la última década, la palta sigue ratificando su posición privilegiada en la mesa de los consumidores chilenos. Esto quedó plenamente de manifiesto tras los últimos estudios realizados por el Comité de Paltas de Chile, donde se estableció que el consumo per cápita anual llegó a 8,9 kilos en 2025, cifra que supera los 8,6 kilos de 2024. Esto ratifica la tendencia al alza registrada durante los últimos años, y que mantiene a los chilenos como los segundos mayores consumidores de palta Hass en el mundo, solo superados por los mexicanos. De acuerdo con los investigadores del Comité de Paltas, este avance se explica por dos factores:
Otro factor relevante fueron las más de 60 mil toneladas de importación que se destinaron al consumo interno, lo que totaliza un volumen de comercio interno cercano a 178 mil toneladas. Al respecto, Francisco Contardo Sfeir, presidente ejecutivo del Comité de Paltas, afirmó que “cuando un país consume casi 9 kilos por persona al año, estamos frente a un mercado maduro y sólido”. “Además, las buenas condiciones de producción -agrega el ejecutivo- nos han permitido abastecer mejor al mercado interno, lo que habla muy bien del nivel de competitividad de nuestro sector, considerando que el tamaño de las hectáreas productivas se ha mantenido sin mayores cambios durante los últimos años”. Contardo también precisó que el desafío actual radica en seguir avanzando con responsabilidad, “cuidando los recursos y manteniendo los estándares de calidad que distinguen a la palta chilena”. FRUTO DE ALTO VALOR Durante las dos últimas décadas, la palta Hass se ha posicionado de manera sostenida, como una fruta imprescindible en la dieta de la población chilena. En 2000 el promedio per cápita estimado era de 2 kilos por persona. Sin embargo, a partir de entonces la demanda fue en aumento, escalando un 74,5% en el último quinquenio, y pasando de 5,1 kilos por persona a los 8,9 kilos actuales. Este escenario permite a la industria trazar un futuro positivo, considerando que las proyecciones de producción para la temporada 2025-26 apuntan a 255 mil toneladas, lo que representa un incremento de 6% respecto del período 2024-25. A esto se suma el hecho de que la palta es considera un alimento de alto valor nutritivo, debido a que es fuente natural de vitaminas A, B y E, potasio y ácido fólico, además de grasas saludables que contribuyen al cuidado del corazón. De este modo, la combinación entre sabor, versatilidad y beneficios nutricionales permiten fortalecer su posicionamiento como alimento clave en la dieta chilena. GALERIAOTRAS INFORMACIONES edir la forma y estructura de un racimo de uva, ya no depende únicamente de observaciones visuales o de extensas labores manuales en terreno. Al menos, así lo demuestra el creciente uso de la biotecnología y las herramientas digitales en viticultura. Es así como en la actualidad diversos avances disruptivos como las imágenes tridimensionales, el análisis automatizados y la genética molecular están permitiendo abordar este tipo de caracteres complejos con un nivel de precisión inédito para el sector. Ese fue el foco del workshop “Viejos senderos y nuevas autopistas: feno/genotipado de alto rendimiento en vides”, realizado en el Auditorio de INIA La Platina. La actividad se desarrolló en el marco del Proyecto FONDECYT N°1221410, orientado a estudiar la compacidad del racimo en uva de mesa y sus bases genéticas, un rasgo clave tanto para el manejo agronómico como para la eficiencia productiva. El encuentro reunió a investigadores de INIA y especialistas internacionales, abordando nuevas metodologías de fenotipado y genotipado de alto rendimiento, aplicadas al mejoramiento genético. El coordinador de la jornada, Patricio Hinrichsen, investigador de INIA La Platina y especialista en biotecnología, explicó el momento que atraviesa el proyecto y la proyección de estas herramientas. “Estamos terminando un cuarto año de este proyecto FONDECYT, donde hemos ido avanzando desde la implementación de nuevas metodologías, muy nuevas para nuestro medio, de mediciones morfológicas basadas en máquinas, basadas en imágenes tridimensionales, que permiten ahorrar mucho esfuerzo”, destacó el especialista. Hinrichsen precisó que el proyecto también considera proyectar el uso de esta tecnología en otros cultivos, especialmente aquellas que necesitan estudiar volúmenes, rendimientos y diferencias pequeñas en morfología, donde actualmente hay muchos campos de proyección. Para tales efecto, el trabajo se ha complementado con proceso de análisis genético molecular orientado a entender la base de los diferentes rasgos productivos. “Hemos ido escudriñando las diferencias menores y mayores del genoma, para poder tratar de encontrar las regiones, los genes y luego más allá, las variaciones dentro de cada gen, que son finalmente las responsables de que las plantas tengan una u otras características”, indicó. “A partir de esos datos -agrega el investigador-, podemos deducir pequeñas señales que nos sirven como puntos de anclaje para desarrollar marcadores de selección, todo esto pensando en el desarrollo de nuevas variedades”. CONCLUSIONES RELEVANTES Durante la jornada de presentación de resultados, Marco Meneses, doctor en Ciencias Agropecuarias e investigador de INIA La Platina, destacó que los principales hallazgos están relacionados con la localización de regiones específicas del genoma de la vid, que tienen relación con caracteres que determinan a su vez la compacidad del racimo, proceso en el que se han encontrado numerosos genes candidatos relacionados a este tipo de características. Meneses también puso en valor la incorporación de nuevas metodologías de análisis, “como la implementación de metodologías de escaneo 3D, que son metodologías complejas, pero bastante precisas y reproducibles de un lugar a otro”. “Los tiempos de medición disminuyen bastante, lo que nos permite concluir que esta tecnología eventualmente pueda aplicarse a nivel de industria, para acelerar procesos que hoy son muy costosos en términos de manualidad”, agregó el investigador. El workshop también permitió relevar el rol de los recursos genéticos como base del desarrollo científico. En este contexto, Erika Salazar, investigadora de INIA La Platina, explicó que la institución resguarda una colección estratégica para este tipo de estudios. “Formamos parte de la Unidad de Recursos Genéticos y somos responsables de la colección de INIA, que incluye 205 genotipos representados en 374 accesiones, y ahí está la diversidad que sirve y es la base para el estudio que se está desarrollando en este proyecto, pero también en otros proyectos que desarrolla INIA”. Salazar también detalló que su trabajo apunta a habilitar el uso efectivo de esa diversidad, para que también lo puedan usar las otras líneas de investigación que hoy buscan respuestas a distintos rasgos o necesidades”. “Hoy tenemos una colección con buena diversidad, muy bien caracterizada, que está siendo usada no solo por distintos grupos de trabajo de INIA, sino que también es demandada por grupos de investigación fuera de la institución, pues la conservación por la mera conservación no tiene mucho sentido, si no se pone al servicio del desarrollo”, enfatiza. El encuentro contó además con la participación de la investigadora Katja Herzog, del JKI Geilweilerhof (Alemania), quien abordó el uso de sensores e inteligencia artificial para el fenotipado de vides, reforzando el carácter colaborativo e internacional de esta línea de investigación. GALERIAOTRAS INFORMACIONES |
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Marzo 2026
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