Tecnologías de deshidratación impulsan proyección internacional de frutas y verduras chilenas8/22/2025 Esta tecnología agrega valor a productos frescos y descartes, conserva nutrientes y preserva los sabores, abriendo nuevas oportunidades de negocio en mercados nacionales e internacionales, alineándose con la demanda global por alimentos más naturales y funcionales. l mercado mundial de frutas y hortalizas deshidratadas está en plena expansión, gracias a la demanda de consumidores cada vez más interesados en alimentos saludables, naturales y prácticos. De hecho, según recientes reportes en los próximos años el sector tendrá una tasa de crecimiento anual compuesto de 8%, lo que permite proyectar que en 2033 alcanzará un valor cercano a USD 150.000 millones. Parte importante del crecimiento de este mercado se basa en la popularidad alcanzada por materias primas deshidratadas en polvo, entre las que destacan una amplia variedad de frutas como uvas, manzanas, mangos, plátanos, bayas, naranjas, limones y piñas. Estas se utilizan en diversas aplicaciones, especialmente para la elaboración de productos de panadería y confitería; snacks y bocados listos para consumir (RTE o Ready to Eat), lácteos, distintos tipos de bebestibles, sopas y salsas, entre otras opciones. Del mismo modo, el auge de las dietas vegetales y veganas ha incrementado el uso de frutas en polvo como aromatizantes y colorantes naturales, sumándose a la cada vez mayor oferta de ingredientes funcionales con beneficios para la salud, que brindan apoyo inmunológico, digestivo o cognitivo. TECNOLOGÍA SOSTENIBLE El gran valor de la deshidratación radica en que prolonga la vida útil de frutas y hortalizas, conservando nutrientes, colores y aromas. Pero al mismo tiempo reduce su peso y volumen, lo que facilita su transporte y almacenamiento. Además, esta tecnología permite aprovechar subproductos y descartes (frutas y verduras que no cumplen los estándares estéticos para el mercado fresco), transformándolos en ingredientes valiosos para nuevos productos. Al respecto, Pamela Carrillo, jefa del Centro de Innovación CeTA Sur, destaca que “mediante la deshidratación podemos estabilizar diferentes productos, aumentando su vida útil en el tiempo, ofreciendo mayor versatilidad en diferentes aplicaciones alimentarias y reduciendo costos de almacenamiento y transporte”. La especialista agrega que esto es aplicable a diferentes productos, como frutas y hortalizas, los que pueden convertirse en polvo o harinas con capacidad para utilizarse como materias primas destinadas a otras matrices alimentarias, incluyendo producción de alimento procesados, aplicaciones culinarias e ingredientes para alimentos destinados a mascotas, entre otros usos. Pamela Carrillo, detalla así mismo, que CeTA dispone de la infraestructura tecnológica necesaria para adaptar procesos de deshidratación a distintos productos y necesidades de mercado, garantizando calidad y funcionalidad. Entre ellas destaca las siguientes: Secado por atomización (spray-drying): ideal para líquidos y microencapsulación de compuestos bioactivos. Secado por convección: ampliamente utilizado para elaborar snacks saludables y diversos ingredientes. Secado por microondas al vacío: acelera el proceso preservando la calidad original, siendo ideal para materias sólidas sensibles. Liofilización (secado por sublimación): conserva al máximo propiedades biológicas, químicas y físicas, facilitando almacenamiento y rehidratación. OPORTUNIDADES PARA CHILE La creciente preferencia global por alimentos naturales y plant-based, junto con las ventajas competitivas de Chile (como la calidad de su fruta, su estacionalidad opuesta y una imagen país asociada a productos naturales), brinda a los productores nacionales nuevas oportunidades estratégicas para posicionar sus frutas deshidratadas como ingredientes esenciales en sectores estratégicos de la industria. De hecho, solo durante la pasada temporada, Chile exportó fruta deshidratada por un valor FOB de USD 179,7 millones, cifra que representa 6,8% de las colocaciones frutícolas nacionales en el extranjero. Este rendimiento se produce en un contexto donde las frutas chilenas gozan de gran demanda internacional, especialmente en la región Asia-Pacífico, que es líder mundial en producción y consumo de frutas en polvo. “Hoy existe una clara tendencia hacia alimentos más naturales y con menos aditivos. En este escenario, y considerando que frutas como uvas, cerezas, arándanos y manzanas lideran las exportaciones chilenas, consolidando al país como potencia frutícola global, la deshidratación surge como una vía para abrir nuevos mercados”, destaca Pamela Carrillo. “En CeTA -añade-, es posible transformar frutas y verduras frescas en polvos con aplicaciones en snacks saludables, repostería, cereales y barras energéticas, bebidas instantáneas, nutrición deportiva y suplementos. Así, se pueden realizar ensayos iniciales y caracterizar productos para explorar el mercado a menor escala, sin invertir en equipamiento costoso ni interrumpir procesos productivos”. De este modo, con el apoyo de centros tecnológicos como CeTA, sumada a la innovación en formatos y empaques, así como al uso de estrategias comerciales alineadas con las tendencias globales, la deshidratación será un motor clave para agregar valor, reducir desperdicios y abrir nuevos mercados para productores y empresas chilenas.
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