a búsqueda de materiales más sostenibles para la construcción ha llevado a investigadores de la Universidad de La Serena a desarrollar paneles aglomerados utilizando semillas de papaya. Esta revolucionaria iniciativa busca transformar este subproducto en una alternativa viable, circular y sostenible a los tableros tradicionales de madera, aportando a la reducción del impacto ambiental y al aprovechamiento de residuos orgánicos que, de otro modo, contribuirían a aumentar la crisis de desperdicio. “Observamos que la semilla de papaya, que queda tras su procesamiento comercial, puede tener potencial para generar un material alternativo para la construcción”, comentó el académico del Departamento de Ingeniería en Construcción de la Universidad de La Serena, Dr. Amin Nazer Varela (quien es uno de los investigadores que participa en este proyecto). “Consecuentemente propusimos utilizarla como sustituto de madera aglomerada, por sus propiedades biológicas y fibrosas, y basándonos en experiencias previas con residuos como cáscaras de nuez y orujo de oliva. Además, descubrimos que no existían investigaciones internacionales previas sobre el uso de semillas de papaya en este tipo de materiales”, agregó el investigador. Este trabajo se enmarca en la publicación de la tesina titulada “Evaluación técnica de un panel aislante aglomerado basado en semillas de papaya”, desarrollada por el exalumno de la Universidad de La Serena Franklin Ogalde junto con el Dr. Nazer. Dicho estudio evaluó la viabilidad técnica de reutilizar semillas de papaya en la fabricación de paneles aislantes para construcción, aportando a la valorización de residuos agroindustriales y al desarrollo de materiales más sostenibles en la región de Coquimbo. Respecto de este punto, el doctor Nazer, quien es especialista en Ingeniería de la Construcción y cuenta también con un Máster en Energías Renovables, explicó que durante los estudios de laboratorio se logró transformar la semilla de papaya en un material con potencial para la construcción, con propiedades térmicas, acústicas y buena estabilidad, “aunque requiere protección frente a la humedad”. “Más allá de eso -añade-, se cumplió el objetivo de recuperar y valorizar un residuo de manera interesante para el sector”. Nazer también enfatiza que “el proceso comenzó con el muestreo, lavado y secado de semillas de papaya provenientes de una empresa familiar. Luego, una etapa clave fue definir el tamaño adecuado de las partículas mediante curvas granulométricas y pruebas de trituración, hasta lograr una distribución óptima con menos espacios vacíos”. El investigador también puntualizó que para conformar las placas se utilizó un adhesivo comercial, acetato de polivinilo (PVAc), que es de bajo costo y fácil acceso, probando distintas dosificaciones hasta obtener un material estable y resistente. “Para optimizar este proceso trabajamos con las semillas en condición de humedad controlada denominada ‘saturado superficialmente seco’, lo que permitió reducir a la mitad la cantidad de adhesivo necesario, y conformar las placas del prototipo denominado internamente como Papaya SIP”, detalló. El Dr. Nazer también recalcó que aun cuando el objetivo inicial era desarrollar un material para construcción sustentable y de bajo costo, “el producto también permite fabricar elementos biodegradables como maceteros, cajas o souvenirs, ya que puede moldearse, pintarse y adquirir gran solidez al endurecer”. El siguiente paso del proyecto es avanzar hacia la transferencia tecnológica y acercar esta innovación a pymes o empresas que tengan la capacidad de producción industrial necesaria para su lanzamiento al mercado. GALERÍAOTRAS NOTICIAS
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