n un escenario marcado por presiones sanitarias, climáticas y productivas sobre el rubro apícola, la apicultura regenerativa se posiciona como una alternativa que amplía el foco tradicional de producción. Más allá de la miel, este enfoque pone atención en la salud de las colmenas, su vínculo con el territorio y el rol estratégico de las abejas en la producción de alimentos, considerando que la polinización entomófila es responsable del 90% de las plantas con flores y del 75% de los cultivos. En ese contexto, APIUOH de la Universidad de O’Higgins desarrolló el curso “Apicultura natural regenerativa”, en el marco del proyecto FIC “Programa de extensión e innovación para la adaptación de la apicultura al cambio climático”, iniciativa financiada por el Gobierno Regional de O’Higgins a través del Fondo de Innovación para la Competitividad. El encuentro, realizado en el Campus Colchagua de la casa de estudios, convocó a apicultores y actores del sector, evidenciando el interés por incorporar nuevas prácticas orientadas a la sustentabilidad. Al respecto, el gobernador regional, Pablo Silva Amaya, destacó “el enorme aporte que este tipo de cursos tienen en la comunidad”, por cuanto permite consolidar “una mirada estratégica respecto a la salud de las colmenas”. La autoridad regional agregó que “también es muy importante continuar con estos encuentros, porque se entregan herramientas a los apicultores con el fin de cuidar el hábitat de las abejas y, con ello, contribuir en la producción de alimentos en nuestra región, dado que las abejas cumplen un rol fundamental en el ciclo de la naturaleza”. Durante la actividad, se abordó la necesidad de repensar la apicultura convencional, incorporando herramientas que permitan enfrentar brechas en manejo sanitario, control de enfermedades y acceso a orientación técnica. “Todo ello en un contexto donde, además, el cambio climático ha modificado las condiciones ambientales y la disponibilidad de flora melífera”, comentó la Dra. Andrea Müller, investigadora y directora del proyecto. CAMBIO DE ENFOQUE PRODUCTIVO La apicultura natural regenerativa propone trabajar en sintonía con los ciclos naturales de las abejas y su entorno, entendiendo la colmena no como una unidad aislada, sino como parte de un sistema ecológico más amplio. Se trata de una metodología de trabajo agroecológica que utiliza como base el conocimiento del comportamiento de las abejas y su relación con el ecosistema. En ese sentido, el presidente de la Red Chilena de Apicultura Natural Regenerativa y relator del curso, Emmanuel Canales, explicó que “este enfoque busca entender la importancia de los ciclos naturales y del contexto ecosistémico en el que viven las abejas, dando el mismo valor a la colmena y al entorno donde se desarrolla”. Dicha mirada también fue valorada por quienes participaron en la actividad, como la apicultura de la comuna de Placilla Loreto Díaz, quien comentó que el curso fue “una gran instancia y oportunidad para conocer otra arista del rubro y abrir espacio a una reflexión sobre la forma en que hoy se trabaja en la apicultura convencional”. Este cambio de enfoque también se traduce en prácticas concretas como, por ejemplo:
En otras palabras, más que una técnica puntual, se trata de una revisión más amplia de la lógica de manejo apícola. FORMACIÓN PARA ENFRENTAR NUEVOS DESAFÍOS Uno de los ejes centrales del proyecto ha sido fortalecer la formación en el sector, debido a la baja oferta de capacitación a nivel nacional y la limitada difusión de los avances en investigación, desarrollo e innovación en apicultura. En respuesta a esta brecha, el curso abordó contenidos técnicos y prácticos relacionados con temas de alto impacto, incluyendo:
“Estos contenidos buscan entregar una mirada integral, donde el bienestar de las abejas no se separa de la productividad, sino que se entiende como una condición para sostenerla en el tiempo. A la vez, se promueve una mayor articulación entre productores, academia e instituciones públicas, con el objetivo de enfrentar de manera conjunta los desafíos del rubro”, puntualizó la Dra. Andrea Müller. En esa línea, iniciativas como esta apuntan a instalar nuevas capacidades en el territorio y a avanzar hacia modelos productivos más resilientes, capaces de adaptarse a escenarios cambiantes y de responder a las exigencias actuales del sector apícola en un contexto de cambio climático y estrés ambiental. GALERÍAOTRAS NOTICIAS
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Investigaciones realizadas en la primera cámara agroclimática de la región de O’Higgins, analizan el impacto del calor y la falta de agua, en la producción de tomates y vides l cambio climático está redefiniendo el futuro de la agricultura en Chile, con temperaturas en aumento, sequías prolongadas y eventos climáticos extremos que desafían la producción de cultivos esenciales. En este contexto, la Universidad de O’Higgins (UOH) puso en marcha un innovador proyecto que busca dar respuestas concretas a esta problemática. Para ello habilitó una moderna Cámara de Simulación Agroclimática, la primera en su tipo en la región de O’Higgins. Esta infraestructura está diseñada para estudiar la forma en que los cultivos responden ante condiciones climáticas extremas y si son capaces de adaptarse a ellas. Esta iniciativa es financiada por el Gobierno Regional de O’Higgins a través del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC). Según explica el gobernador regional, Pablo Silva Amaya, “el objetivo es evaluar la respuesta de cultivos estratégicos como la vid y las hortalizas frente al aumento de temperatura y déficit hídrico”. De este modo, se permite que los agricultores de la zona accedan a información científico-técnica clave para mejorar la resiliencia de la producción. “Estamos felices de apoyar e impulsar este tipo de investigaciones que ayudan tanto al cuidado de los cultivos en nuestra Región de O’Higgins, como de todo el país”, agregó la autoridad regional. A su vez, la Dra. Catalina Pinto, coordinadora del proyecto e investigadora de la UOH, destacó que este trabajo “busca generar conocimiento aplicado que permita a los agricultores tomar decisiones informadas sobre el manejo de sus cultivos ante el cambio climático". En tal sentido, “la cámara agroclimática nos permite simular condiciones futuras, evaluar el impacto en los cultivos y desarrollar soluciones concretas para enfrentar el estrés térmico e hídrico", agregó. RESULTADOS ALENTADORES Uno de los experimentos en desarrollo dentro de la cámara agroclimática se centra en la evaluación del tomate variedad patriota injertado sobre portainjerto robusto, uno de los cultivos que representa el mayor número de hectáreas en la región de O’Higgins. El ensayo busca analizar el comportamiento del tomate en dos escenarios de estrés simultáneo: ● Aumento sostenido de la temperatura durante todo el ciclo de crecimiento del cultivo. ● Riego deficitario sostenido en el tiempo. Al respecto, el Dr. Rodrigo Contreras-Soto, investigador del proyecto, comenta que "el ensayo de tomates es una de las pruebas clave, pues buscamos simular condiciones de cambio climático”. Esto permite evaluar cómo responde este cultivo en relación al crecimiento, desarrollo y producción bajo escenarios de alta temperatura y baja disponibilidad hídrica. Los ensayos permitirán generar información valiosa para los agricultores, entregando recomendaciones específicas sobre variables tales como: ● Manejo agronómico. ● Selección de variedades más resistentes. ● Estrategias de riego eficientes para enfrentar las modificaciones climáticas de la región. INNOVACIÓN PARA EL FUTURO AGRÍCOLA La Cámara de Simulación Agroclimática cuenta con tecnología avanzada que permite controlar variables como temperatura, humedad, radiación lumínica y riego automatizado. Esto permite que los investigadores puedan modelar diferentes escenarios climáticos y medir su impacto en la fisiología de los cultivos. Además de la evaluación de cultivos, el proyecto contempla la capacitación de agricultores, asesores técnicos y estudiantes en el uso de tecnologías de monitoreo climático. Con ello se espera promover la transferencia del conocimiento generado en la cámara a la comunidad agrícola de O’Higgins. "No solo queremos investigar, sino que también buscamos entregar herramientas prácticas para la agricultura del futuro", enfatiza la Dra. Pinto. "Esta instalación -añade-, nos permitirá evaluar distintos cultivos y estrategias de manejo, asegurando que el conocimiento generado tenga un impacto real en el sector agrícola". La información generada en esta cámara no solo beneficiará a los productores locales, sino que también sentará las bases para el desarrollo de políticas y estrategias de adaptación climática en todo el sector agroalimentario nacional. Consecuentemente, la Región de O’Higgins avanza en la construcción de una agricultura más resiliente, adaptada a los desafíos del cambio climático y apoyada en la ciencia y la tecnología.
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