l actual escenario de cambio climático, estrés hídrico y fenómenos atmosféricos extremos que enfrenta nuestro país, representan un complejo desafío para la producción segura y eficiente de alimentos. Tomando en cuenta dicho contexto, el Doctor en Recursos Genéticos Vegetales y académico del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3), de la Universidad de O’Higgins (UOH) Virgilio Gavicho Uarrota, puso en marcha una interesante investigación denominada “Crecimiento y asignación de carbono en maíz en respuesta al sombreamiento”. Este estudio busca aportar nuevas estrategias para el desarrollo de variedades más resilientes de este cereal para enfrentar en forma más efectiva eventuales escenarios de disminución de radiación solar, alto crecimiento poblacional e incremento exponencial de la demanda alimentaria. Para el investigador esta variables ya están presentes en el escenario actual, lo que exige producir mayor cantidad de alimentos en condiciones cada vez más complejas, entre las cuales destaca una disminución constante de la radiación solar, que abarca 4% en los últimos 50 años. “Nuestro primer paso en el estudio -explica el académico de la UOH- fue comprender cómo respondía el maíz híbrido de variedad T-540 frente al efecto de sombreamiento, desde la etapa del crecimiento vegetativo V6 hasta el final del crecimiento vegetativo (etapa VT), caracterizada por la aparición de la panoja (flor masculina), obteniendo resultados sobre parámetros morfológicos y fisiológicos”. En esta fase del estudio se verificó que las plantas en condiciones de sombreamiento presentaron mayor altura y contenido de clorofila b, “como una estrategia para captar más luz con la cual sostener la producción de carbono”, puntualiza el Dr. Uarrota. Esto significa que ciertas plantas de maíz poseen mecanismos naturales para adaptarse a condiciones de baja luz y mantener parcialmente su desarrollo, así como el rendimiento del grano, lo que, en opinión del académico representa indicios prometedores en términos de proyecciones de cultivo. IDENTIFICACIÓN GENÉTICA El Dr. Uarrota, quien también se desempeña como docente de la escuela de Ingeniería Agronómica en la UOH, asegura que en futuros estudios incorporarán mediciones asociadas a temperatura del suelo, intensidad lumínica y velocidad del viento en las parcelas experimentales, “además de evaluar variedades provenientes de distintas regiones del país orientadas a comparar el comportamiento genético, fisiológico y productivo”. Uarrota considera que esta actividad prevé el mayor aprovechamiento de la diversidad genética disponible, especialmente de aquella que se encuentran en las semillas cultivadas por agricultores locales que ya pudieran tener cierta tolerancia al sombreamiento, o estar adaptadas a diferentes territorios debido al paso del tiempo. “Los agricultores locales, que en su mayoría son los guardianes de semillas conservan materiales genéticos que han sido cultivados por generaciones en distintas condiciones ambientales del país”, enfatiza, especificando que muchas de esas variedades tradicionales probablemente ya desarrollaron mecanismos naturales de adaptación a la menor radiación solar. “El desafío -agrega el académico- consiste en identificar y aprovechar esa diversidad genética a partir de ensayos agronómicos en distintas condiciones de luz, análisis fisiológicos, bioquímicos, caracterización molecular del ADN, y evaluación de bancos de germoplasma para identificar genes asociados a tolerancia al sombreamiento que nos permitan avanzar hacia cultivos de maíz más resilientes, productivos y preparados para las futuras condiciones climáticas”. MAYOR SEGURIDAD ALIMENTARIA Virgilio Uarrota, también considera que esta investigación constituye una estrategia para la seguridad alimentaria del país de cara a las próximas décadas, considerando que Chile podría enfrentar mayores exigencias de producción agrícola asociadas al crecimiento demográfico, variaciones climáticas y reducción de condiciones óptimas para los cultivos. En tal sentido, el académico cree necesario continuar con la validación de semillas en distintas zonas agroclimáticas, desarrollar nuevas líneas adaptadas y posteriormente incorporar estos cultivos a sistemas productivos capaces de sustentar rendimientos estables frente a escenarios de menor luminosidad, estrés hídrico y altas temperaturas. “En los próximos 20 años -asegura- Chile necesitará producir más alimentos utilizando menos recursos y enfrentando condiciones ambientales distintas a las actuales. Por eso debemos avanzar desde ahora en investigaciones que permitan seleccionar materiales más eficientes y adaptados”. Para el Dr. Uarrota la idea no es solamente obtener maíces que toleren menor radiación, sino también cultivos capaces de mantener productividad, estabilidad y calidad en diferentes territorios del país. “Todo este trabajo requiere etapas de evaluación fisiológica, análisis genético, validación en campo y transferencia tecnológica para que, a futuro, podamos responder a las nuevas demandas agrícolas y alimentarias”, concluye el docente de la UOH, reiterando la importancia de avanzar en investigaciones sobre tolerancia genética en otras semillas. GALERÍAOTRAS NOTICIAS
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