edir la forma y estructura de un racimo de uva, ya no depende únicamente de observaciones visuales o de extensas labores manuales en terreno. Al menos, así lo demuestra el creciente uso de la biotecnología y las herramientas digitales en viticultura. Es así como en la actualidad diversos avances disruptivos como las imágenes tridimensionales, el análisis automatizados y la genética molecular están permitiendo abordar este tipo de caracteres complejos con un nivel de precisión inédito para el sector. Ese fue el foco del workshop “Viejos senderos y nuevas autopistas: feno/genotipado de alto rendimiento en vides”, realizado en el Auditorio de INIA La Platina. La actividad se desarrolló en el marco del Proyecto FONDECYT N°1221410, orientado a estudiar la compacidad del racimo en uva de mesa y sus bases genéticas, un rasgo clave tanto para el manejo agronómico como para la eficiencia productiva. El encuentro reunió a investigadores de INIA y especialistas internacionales, abordando nuevas metodologías de fenotipado y genotipado de alto rendimiento, aplicadas al mejoramiento genético. El coordinador de la jornada, Patricio Hinrichsen, investigador de INIA La Platina y especialista en biotecnología, explicó el momento que atraviesa el proyecto y la proyección de estas herramientas. “Estamos terminando un cuarto año de este proyecto FONDECYT, donde hemos ido avanzando desde la implementación de nuevas metodologías, muy nuevas para nuestro medio, de mediciones morfológicas basadas en máquinas, basadas en imágenes tridimensionales, que permiten ahorrar mucho esfuerzo”, destacó el especialista. Hinrichsen precisó que el proyecto también considera proyectar el uso de esta tecnología en otros cultivos, especialmente aquellas que necesitan estudiar volúmenes, rendimientos y diferencias pequeñas en morfología, donde actualmente hay muchos campos de proyección. Para tales efecto, el trabajo se ha complementado con proceso de análisis genético molecular orientado a entender la base de los diferentes rasgos productivos. “Hemos ido escudriñando las diferencias menores y mayores del genoma, para poder tratar de encontrar las regiones, los genes y luego más allá, las variaciones dentro de cada gen, que son finalmente las responsables de que las plantas tengan una u otras características”, indicó. “A partir de esos datos -agrega el investigador-, podemos deducir pequeñas señales que nos sirven como puntos de anclaje para desarrollar marcadores de selección, todo esto pensando en el desarrollo de nuevas variedades”. CONCLUSIONES RELEVANTES Durante la jornada de presentación de resultados, Marco Meneses, doctor en Ciencias Agropecuarias e investigador de INIA La Platina, destacó que los principales hallazgos están relacionados con la localización de regiones específicas del genoma de la vid, que tienen relación con caracteres que determinan a su vez la compacidad del racimo, proceso en el que se han encontrado numerosos genes candidatos relacionados a este tipo de características. Meneses también puso en valor la incorporación de nuevas metodologías de análisis, “como la implementación de metodologías de escaneo 3D, que son metodologías complejas, pero bastante precisas y reproducibles de un lugar a otro”. “Los tiempos de medición disminuyen bastante, lo que nos permite concluir que esta tecnología eventualmente pueda aplicarse a nivel de industria, para acelerar procesos que hoy son muy costosos en términos de manualidad”, agregó el investigador. El workshop también permitió relevar el rol de los recursos genéticos como base del desarrollo científico. En este contexto, Erika Salazar, investigadora de INIA La Platina, explicó que la institución resguarda una colección estratégica para este tipo de estudios. “Formamos parte de la Unidad de Recursos Genéticos y somos responsables de la colección de INIA, que incluye 205 genotipos representados en 374 accesiones, y ahí está la diversidad que sirve y es la base para el estudio que se está desarrollando en este proyecto, pero también en otros proyectos que desarrolla INIA”. Salazar también detalló que su trabajo apunta a habilitar el uso efectivo de esa diversidad, para que también lo puedan usar las otras líneas de investigación que hoy buscan respuestas a distintos rasgos o necesidades”. “Hoy tenemos una colección con buena diversidad, muy bien caracterizada, que está siendo usada no solo por distintos grupos de trabajo de INIA, sino que también es demandada por grupos de investigación fuera de la institución, pues la conservación por la mera conservación no tiene mucho sentido, si no se pone al servicio del desarrollo”, enfatiza. El encuentro contó además con la participación de la investigadora Katja Herzog, del JKI Geilweilerhof (Alemania), quien abordó el uso de sensores e inteligencia artificial para el fenotipado de vides, reforzando el carácter colaborativo e internacional de esta línea de investigación. GALERIAOTRAS INFORMACIONES
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