l orujo de uva, es uno de los subproductos de la vinicultura más subvalorados, pues gran parte del mismo termina siendo arrojado en campos o rellenos sanitarios, como simple desecho orgánico. Tan solo una pequeña proporción se utiliza como compostaje, o bien, como materia prima para la elaboración de pilotajes destinados a desarrollos biotecnológicos impulsados por entidades académicas, científicas o emprendimientos locales. Sin embargo, múltiples estudios científicos y académicos demuestran que el orujo concentra la mayor parte de la fibra y los antioxidantes de la uva, lo cual lo posiciona como un recurso de alto valor. De hecho, en los últimos años se ha comprobado que tiene múltiples aplicaciones para el desarrollo de alimentos, materias primas, suplementos e ingredientes farmacéuticos de alto valor funcional y nutracéutico. APORTE DEL ECOSISTEMA EMPRENDEDOR En un contexto donde el consumo de alcohol disminuye progresivamente, por la influencia de las nuevas tendencias de consumo saludable de la población, la industria del vino necesita diversificar su matriz de valor para no perder competitividad. En dicho contexto, el orujo de uva adquiere un mayor valor comercial, debido a que brinda nuevas y atractivas oportunidades de negocio, tanto para que el sector vitivinícola como para el ecosistema emprendedor. Uno de los protagonistas de esta evolución productiva es la startup chilena Delavid, originaria de la región de Biobío y perteneciente al segmento foodtech, que ha desarrollado una amplia experiencia transformando el orujo de uva vinificada (principal subproducto de la industria vitivinícola) en alimentos funcionales deshidratados y suplementos ricos en fibra dietaria y polifenoles antioxidantes. Tras cinco años de desarrollo técnico, validación científica y construcción de marca, este esfuerzo se tradujo en un acuerdo que permitirá el ingreso oficial de los productos Delavid a la red de supermercados Jumbo, en la categoría Mundo Bio. Dicho convenio, permitirá que el alimento deshidratado Delavid Malbec se distribuya en 40 locales de la cadena perteneciente al holding Cencosud. Para el CEO y fundador de Delavid, Felipe Guzmán Pérez, este hito abre vastas oportunidades para que la empresa se posicione en un sitial de mayor competitividad, con una propuesta “que no solo abre una nueva categoría de mercado, sino que además reconecta a la vitivinicultura con los principios de sostenibilidad y alimentación saludable”. Felipe comenta que la producción de estos alimentos deshidratados se realiza a través de tecnología de deshidratación y molienda controlada. “De este modo estabilizamos pieles y pepitas vinificadas para obtener un polvo 100% natural, sin gluten, alcohol, azúcar añadida y ni aditivos, que se incorpora fácilmente en yogures, batidos, repostería, infusiones y diversas aplicaciones gastronómicas”, explica. También agrega que desde los viñedos del Valle del Itata y del Biobío, “estamos demostrando que la uva puede tener una segunda vida más allá del vino, agregando valor a la cadena productiva regional y generando nuevas oportunidades dentro del retail masivo”. Esta iniciativa no solo representa una simple expansión comercial, sino que constituye la consolidación de una innovación de base biotecnológica desarrollada en regiones, que abre una categoría inexistente hasta ahora en supermercados nacionales y demuestra toda la extraordinaria potencialidad creativa del ecosistema innovador nacional. GALERÍAOTRAS INFORMACIONES
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