|
Por Karel Thurman Portfolio Director de BENEO oy en día, más de mil millones de personas padecen obesidad y las previsiones indican que, para 2030, casi tres mil millones de adultos —aproximadamente la mitad de la población adulta— tendrán sobrepeso u obesidad. La obesidad infantil también está aumentando, lo que es especialmente preocupante dado que el exceso de peso en la infancia suele persistir en la edad adulta. El sobrepeso y la obesidad son dos factores de riesgo importantes para las enfermedades no transmisibles, como la hipertensión y la diabetes tipo 2, lo que supone una presión cada vez mayor para los sistemas sanitarios de todo el mundo. Por eso, nunca ha sido tan importante priorizar la prevención desde los primeros años de vida y a lo largo de todas las etapas de la misma. Destacar la magnitud del problema es el objetivo principal del tema del Día Mundial de la Obesidad de este año, “8000 millones de razones para actuar contra la obesidad”, que se celebra el 4 de marzo. Aunque se trata de un problema que va mucho más allá del ámbito de competencia de cualquier sector por sí solo, la industria alimentaria tiene un papel fundamental que desempeñar y los proveedores de ingredientes como BENEO, junto con los fabricantes, tienen la responsabilidad compartida de ayudar a los consumidores a controlar su peso de forma sostenible mediante la creación de nuevos conceptos de alimentos y bebidas que faciliten los cambios de comportamiento de los consumidores. El impulso del GLP-1 está transformando la industria de alimentos y bebidas, y los fabricantes exploran cada vez más oportunidades para posicionarse en este mercado con productos de valor añadido. Como proveedor de soluciones para la industria, BENEO está observando una creciente demanda de conceptos más versátiles. Mientras que la primera generación de productos para ayudar a perder peso se centraba en la reducción de calorías a corto plazo, ahora se está evolucionando hacia fórmulas que ayudan a controlar el peso a largo plazo. Aunque las terapias con GLP-1 podrían haber llegado para quedarse, muchos consumidores siguen buscando controlar su peso mediante enfoques naturales que pueden conducir a una pérdida de peso más gradual, pero que se consideran más equilibrados. En cualquier caso, la necesidad de dietas de alta calidad sigue siendo esencial, y los ingredientes funcionales tienen un papel crucial que desempeñar. Hoy en día, perder o mantener el peso es solo una pieza del rompecabezas dentro de un enfoque más amplio para llevar una vida saludable, que incluye fomentar una flora intestinal saludable, contribuir a la salud metabólica y mental o favorecer un sueño reparador. Ahí es donde entra en juego la nutrición inteligente, y BENEO está bien posicionada con una amplia gama de soluciones respaldadas por la ciencia que pueden satisfacer estas sofisticadas necesidades. Ofrecer beneficios adicionales para cada etapa del proceso de pérdida de peso será clave para abordar el problema mundial de la obesidad. En este campo, existe un enorme potencial para que los fabricantes reformulen o desarrollen nuevos conceptos que ayuden a los consumidores en este sentido, creando alimentos ricos en nutrientes que ofrezcan perfiles nutricionales mejorados. Tanto si se trata de productos enriquecidos con fibra prebiótica, proteínas de origen vegetal o carbohidratos de bajo índice glucémico, ahora existe una gran variedad de ingredientes dentro de la gama de productos para el control del peso. Una cosa está clara: la educación del consumidor es fundamental para abordar el problema de la obesidad y destacar la importancia de una alimentación saludable. Esto es especialmente importante para evitar el malentendido de que los medicamentos para adelgazar son una solución fácil, sobre todo teniendo en cuenta que recuperar el peso perdido tras dejar de tomarlos es un riesgo importante si no se adaptan los hábitos alimenticios. Los años de experiencia de BENEO en la formulación de productos alimenticios y bebidas con beneficios nutricionales o para la salud añadidos, que además tienen buen sabor, siguen siendo los mismos y nos posicionan bien para ayudar a nuestros clientes a desarrollar productos valiosos que no solo contribuyen a los objetivos de pérdida de peso, sino también a la salud en general. Esta es una ventaja que seguimos aprovechando ahora para asesorar a nuestros clientes a través de nuestra cadena única de experiencia. Esto incluye expertos en tecnología de aplicación para apoyar la reformulación y el desarrollo de productos, así como expertos científicos y legislativos para ofrecer orientación sobre las oportunidades de declaración. Con unas previsiones tan alarmantes sobre el número de personas que sufrirán obesidad en los próximos años, ahora es el momento de actuar. Como industria, contamos con los conocimientos, la experiencia y las soluciones necesarios para abordar este problema de frente y proteger el futuro de nuestra población y nuestros sistemas sanitarios globales. Se trata de una responsabilidad compartida de la que no debemos rehuir, y en BENEO no lo haremos. GALERÍAOTRAS COLUMNAS
0 Comentarios
urante años, en el ámbito de la neurología se creyó que el cerebro era un órgano aislado, casi impermeable a lo que ocurría en otros sistemas del cuerpo. Sin embargo, mi experiencia clínica y la evidencia científica reciente nos han ido mostrando que esta idea ya no se sostiene. Por ejemplo, en el caso del Trastorno del Espectro Autista (TEA), la conexión entre el intestino y el cerebro —el llamado eje intestino–cerebro— se vuelve especialmente relevante para comprender aspectos conductuales, emocionales y metabólicos. Cuando hablamos de microbioma intestinal, nos referimos a todos los organismos que conviven en el intestino: bacterias, hongos, virus, parásitos, levaduras, espiroquetas, además de moléculas como los ácidos grasos de cadena corta que influyen directamente en neurotransmisores y funciones inmunológicas. En este punto, me parece fundamental recordar que cerca del 70% de la serotonina cerebral se produce en el intestino; por lo tanto, cualquier alteración en este ecosistema puede impactar en la regulación emocional, el sueño, el apetito e incluso la función cognitiva. ¿QUÉ DETERMINA UNA MICROBIOTA SANA? En mi práctica clínica observé que una microbiota saludable requiere diversidad y alimentos de buena calidad. El desafío actual es que gran parte de lo que consumimos está expuesto a tóxicos ambientales, agrotóxicos y metales pesados, particularmente en algunos productos del mar. Esto afecta la capacidad depurativa del intestino y su equilibrio microbiano. La microbiota, además, tiene un componente heredado. La madre transmite su microbioma durante el parto, y la lactancia también juega un rol crucial en este proceso. Incluso el estrés materno o el uso temprano de antibióticos pueden modificar significativamente la conformación de la microbiota infantil. Estos factores son determinantes en la salud metabólica, inmunológica y neurológica de los niños. ¿QUÉ DICE LA CIENCIA RECIENTE? Uno de los avances que considero más interesantes es un estudio publicado por la Universidad China de Hong Kong en Nature Microbiology. Según este trabajo, que analizó muestras de más de 1.600 niños, se identificaron 31 marcadores microbianos asociados al TEA. Si bien este tipo de hallazgos no establece causalidad —algo que la ciencia aún investiga— sí abre la puerta a nuevos métodos diagnósticos más precisos y no invasivos, además de orientarnos hacia tratamientos mucho más personalizados. En mis consultas, no es raro encontrar que muchos niños y niñas con TEA presentan mayor permeabilidad intestinal, una condición que permite que toxinas entren al organismo y que nutrientes esenciales se pierdan. Esta alteración del microbioma puede generar disbiosis, sobrecrecimiento bacteriano e incluso enfermedades gastrointestinales que a menudo se traducen en malestar, irritabilidad, sensibilidad alimentaria y dificultades de absorción. Todo esto, por supuesto, puede amplificar síntomas conductuales o emocionales y afectar procesos de aprendizaje. ALIMENTACIÓN, SUPLEMENTOS Y PROBIÓTICOS Siempre digo que la alimentación es una de las herramientas más poderosas que tenemos en el acompañamiento de personas con TEA. Por ello, suelo recomendar evitar ultraprocesados, exceso de azúcar, colorantes y, en varios casos, también el gluten y la caseína, debido a las intolerancias frecuentes que observo. Pero esto no se trata de imponer restricciones sino de personalizar. Por eso, insisto en realizar exámenes específicos y trabajar con acompañamiento médico. A lo largo de los años he visto cómo, mediante ajustes nutricionales, suplementos adecuados y probióticos seleccionados según el perfil microbiano, se pueden lograr transformaciones profundas como, por ejemplo, mejor regulación emocional, disminución de la irritabilidad o del llanto y una mejor adaptación escolar. Incluso cambia la manera en que los adultos perciben y apoyan al niño o niña. Los primeros cambios suelen aparecer entre la tercera y cuarta semana, aunque reequilibrar la microbiota completa puede tomar alrededor de tres meses. Durante ese tiempo, incorporamos intervenciones nutricionales, suplementación dirigida y, cuando corresponde, tratamientos antiparasitarios o antibióticos. MIRANDO HACIA EL FUTURO Estoy convencida de que la medicina del futuro inmediato estará fuertemente enfocada en el microbioma. Los hallazgos recientes —como los marcadores microbianos asociados al TEA— refuerzan la idea de que el intestino es una pieza clave para entender y acompañar mejor a las personas autistas. Aunque todavía falta mucho por descubrir, estamos ante una oportunidad única: utilizar lo que sabemos del microbioma para crear intervenciones más efectivas, menos invasivas y profundamente personalizadas. Y si eso contribuye a mejorar la calidad de vida de las personas con TEA y sus familias, entonces estamos avanzando en la dirección correcta. GALERÍAOTROS PROTAGONISTASPor Dra. Marta Albornoz Directora Proyecto P11 “Consorcios microbianos para la restauración de suelos agrícolas degradados” TT Green Foods ajo nuestros pies, la tierra se desliza como un suspiro antiguo. Lo que alguna vez fue suelo fértil y promesa de alimento, hoy se convierte lentamente en polvo que el viento levanta y dispersa. En la Región de Valparaíso, entre los años 2008 y 2023, hubo un aumento del 68.5% de suelo desnudo, lo que se tradujo en una disminución de la vegetación densa y el incremento de edificaciones, por lo tanto, no se trata solo de un fenómeno ambiental. Corresponde también a la pérdida silenciosa de nuestra base productiva, de nuestra memoria agrícola y de una parte esencial del territorio que nos sostiene. Frente a este panorama, no basta con hacer “más de lo mismo”. Necesitamos una nueva manera de cultivar, una que se apoye en la ciencia, pero también respete los ritmos y equilibrios de la naturaleza. Ahí es donde entran los bioinsumos basados en microorganismos benéficos, pequeños aliados invisibles que están revolucionando el modo en que entendemos la fertilidad del suelo. Hongos, bacterias y levaduras que viven en torno a las raíces y que, en lugar de competir con las plantas, trabajan junto a ellas. Los hongos micorrícico-arbusculares (HMA), por ejemplo, amplían la capacidad de las raíces para absorber nutrientes como el fósforo y ayudan a que el suelo retenga mejor el agua. En un país sediento, eso es oro puro. Las bacterias beneficiosas fijan nitrógeno y liberan compuestos que estimulan el crecimiento vegetal, mientras que las levaduras, aunque menos conocidas, están mostrando un potencial increíble para proteger las plantas contra enfermedades. En conjunto, estos microorganismos no solo mejoran los rendimientos, sino que también reducen el uso de fertilizantes y pesticidas, haciendo de la agricultura una práctica más limpia y sostenible. Desde Centro Ceres, en alianza con investigadores como el Dr. Pablo Cornejo, se ha logrado avanzar en la creación de consorcios microbianos complejos (combinaciones de distintos microorganismos que trabajan en conjunto), alcanzando etapas tecnológicas que ya permiten pensar en productos comerciales. Lo más valioso de este trabajo no es solo la ciencia detrás, sino la visión: ofrecer a los agricultores herramientas reales, accesibles y efectivas, tanto para la producción convencional, la orgánica y agroecológica. En otras palabras, tecnología pensada para el campo y para las personas que lo hacen posible. La importancia del apoyo de CORFO y TT Green Foods a los proyectos de I+D que lo conforman, radica en su capacidad para impulsar la innovación, la competitividad y la sostenibilidad dentro del sector productivo, especialmente en áreas como la agroindustria y la alimentación. Esta colaboración fortalece el ecosistema de innovación nacional, promoviendo sinergias entre el sector público, privado y académico. El desarrollo de proyectos como P11 son una invitación a repensar la relación entre la agricultura y el entorno. Son la prueba de que la innovación no siempre está en los grandes laboratorios, sino también en los suelos y en las raíces que sostienen la vida en los campos. Chile tiene en sus manos una oportunidad única para demostrar que es posible producir alimentos de calidad, cuidando al mismo tiempo el agua, el suelo y la biodiversidad. No se trata sólo de adaptarse al cambio climático, sino de liderar un cambio cultural hacia una agricultura más sabia, más humana y más viva. Porque al final del día, cultivar la tierra también es cultivar el futuro. OTRAS COLUMNASPor Tabata Zamorano Poniggia Ingeniera en Alimentos Vocal del Colegio Ingenieros Alimentos de Chile, CIAC l día mundial de la alimentación, que celebramos cada 16 de octubre, es una fecha muy significativa. Este 2025 celebramos, además, el aniversario número 80 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura, FAO, un recordatorio de la lucha contra el hambre y la necesidad de desarrollar sistemas alimentarios sostenibles. Como ingenieros en alimentos, nuestro enfoque está en mejorar la producción y reducir el desperdicio. Por ello, trabajamos para garantizar que los alimentos sean seguros y de calidad, lo cual es fundamental para mejorar la nutrición. Este año, bajo el eslogan “¿Y tú que miras?, la elección está en tu mano”, se nos invita a reflexionar sobre nuestras elecciones alimentarias y su impacto en el mundo. Este aniversario nos recuerda que aún hay un largo camino por recorrer, y que estamos firmemente comprometidos a contribuir a la transformación de los sistemas alimentarios y al Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 2: “Hambre cero”. Como ingenieros en alimentos, nuestra misión es “hacer la vida más sencilla y segura”, lo que implica no solo desarrollar tecnologías innovadoras, sino también educar y sensibilizar a la población sobre la importancia de las elecciones alimentarias. Por ende, creemos que cada decisión que tomamos, desde la producción hasta el consumo, tiene un impacto significativo en nuestro entorno y en la salud de las comunidades. Al trabajar juntos, podemos crear un futuro en el que todas las personas tengan acceso a alimentos informados, nutritivos y sostenibles, porque esto no solo se trata de garantizar que haya suficiente comida en el mundo, sino también de asegurar que esa comida sea de calidad y contribuya al bienestar de todos. En consecuencia, no debemos olvidar que la colaboración transversal entre productores, consumidores y profesionales del sector alimentario, es clave para construir un sistema que promueva la salud, la equidad y la sostenibilidad para las generaciones venideras. GALERÍAOTRAS COLUMNAS“Hoy, los consumidores buscan alimentos que equilibren sabor, conveniencia y nutrición, privilegiando opciones altas en proteína y bajas en azúcar, libres de advertencias”. Por Verónica Céspedes Jefa de Negocios CeTA l 2025 ha sido un año de transformaciones relevantes para la industria alimentaria. Tres tendencias comienzan a consolidarse como determinantes: la salud entendida como un eje concreto de la oferta de productos, la necesidad de que la funcionalidad esté respaldada por evidencia científica, y la moderación como nuevo patrón de consumo. En un país con un marco regulatorio pionero y consumidores cada vez más informados, estas dinámicas adquieren especial importancia. Hoy, los consumidores buscan alimentos que equilibren sabor, conveniencia y nutrición, privilegiando opciones altas en proteína y bajas en azúcar, libres de advertencias. La Ley 20.606 ha funcionado como catalizador, transformando las exigencias en un estimulante para la creatividad en la reformulación de los alimentos, integrando más innovación, convirtiendo a Chile en un referente en etiquetado nutricional a nivel internacional. La funcionalidad también vive una transformación: los postbióticos se consolidan como un horizonte prometedor, con respaldo científico y estabilidad tecnológica. En un mercado donde la credibilidad se mide en estudios y datos, el verdadero desafío será demostrar, con evidencia clara, que las innovaciones cumplen lo que prometen. Los patrones de consumo refuerzan esta ruta: menor espacio para la compra impulsiva, mayor preferencia por porciones pequeñas, bebidas sin alcohol y productos con densidad nutricional. Más que inventar categorías, el reto es adaptar portafolios con rapidez y coherencia, acompañando al consumidor en su búsqueda de equilibrio. En este escenario, el papel de la infraestructura de innovación es decisivo. Chile cuenta con CeTA, que ha puesto a disposición de empresas y emprendedores capacidades de reformulación, validación y prototipado que permiten transformar tendencias globales en productos concretos. Desde la reducción de azúcares hasta el desarrollo de bebidas sin alcohol o matrices de validación para postbióticos, CeTA se ha consolidado como un aliado estratégico. El desafío para 2026 es claro: convertir salud, evidencia y moderación en bienes tangibles, confiables y accesibles. Chile tiene la oportunidad de consolidarse como referente regional en innovación aplicada y sostenibilidad alimentaria. Aprovecharla dependerá de la capacidad de trabajar juntos —industria, ciencia y Estado— para que cada avance llegue al consumidor con solidez, competitividad y visión de futuro. GALERÍAOTRAS COLUMNASPor Jaime Vicente Gerente Comercial de Silbertec on la llegada de las fiestas masivas a lo largo del país, como el 18 de septiembre, la experiencia de disfrutar un alimento fresco, sabroso y seguro cobra más relevancia que nunca. En estos eventos, donde el flujo de personas y productos se multiplica, garantizar la calidad e inocuidad de los alimentos no es solo una responsabilidad sanitaria, sino también un factor clave en la reputación de productores, organizadores y marcas. En este escenario, el envasado se convierte en el último eslabón, y a la vez, en la primera línea de defensa, en la cadena de valor alimentaria. De hecho, lejos de ser solo un contenedor, el packaging moderno es una tecnología al servicio de la salud pública, el control de calidad y la sostenibilidad. Es por ello que necesitamos trabajar cada día para que nuestras soluciones de envasado cumplan estándares internacionales y respondan a los desafíos actuales del mercado alimentario. Una de las principales amenazas durante la producción y distribución en contextos de alta demanda, como ferias gastronómicas o festivales, es la contaminación por exposición al aire. Por eso, tecnologías como la atmósfera modificada, que sustituye el aire común por una mezcla de gases que protege el alimento de contaminantes y prolonga su frescura, son hoy una herramienta indispensable. Esta innovación permite a los clientes no solo asegurar productos más seguros, sino también optimizar sus procesos y reducir mermas. Pero el compromiso no termina ahí. La sostenibilidad es otro pilar de nuestro trabajo. Sabemos que los consumidores exigen cada vez más envases responsables, y por eso hemos iniciado el desarrollo de empaques con materiales biodegradables y de origen renovable. La seguridad alimentaria y el cuidado del planeta pueden, y deben, avanzar de la mano. En tiempos de celebraciones masivas y altas temperaturas, no basta con preparar buenos alimentos: hay que asegurarse de que lleguen en óptimas condiciones al consumidor. La tecnología de envasado, muchas veces invisible, es la clave para que eso ocurra. Y debemos seguir trabajando para que esa protección sea cada vez más eficiente, sostenible y al alcance de toda la industria. a miel es un alimento ampliamente consumido a nivel mundial, estando asociada su ingesta principalmente a su gran poder endulzante. No obstante, desde sus inicios ha sido utilizada para diversos fines, no solo alimenticios. Hay indicios de que en la prehistoria ya se utilizaba como conservante de alimentos como frutas, peces y otros tipos de carnes; y luego con fines cosmetológicos, para elaborar velas y para tratamientos médicos de diversas alteraciones cutáneas. Hipócrates, el padre de la medicina, la empleaba para el tratamiento de úlceras. Por tanto, las propiedades beneficiosas de este producto no constituyen un descubrimiento reciente. En las últimas décadas la ciencia ha profundizado en su estudio, permitiendo validar y respaldar mediante evidencia las propiedades nutricionales, y los efectos positivos que su consumo moderado puede aportar a la salud. Si bien la calidad nutricional de la miel pura depende de varios factores, como él o los tipos de néctar que las abejas consumen de flores, por lo general, contiene azúcar simple, como glucosa y fructosa, encargadas de darle sabor y de entregar energía de rápida utilización. Además, contiene vitaminas del complejo B, asociadas a la salud neurológica, por otorgar energía y fortalecer el sistema inmune; y vitamina C, con gran poder antioxidante, que evita ciertos tipos de cáncer, el envejecimiento celular y fortalece el sistema inmune. También posee minerales como calcio, potasio, hierro, zinc, magnesio, fósforo, que ayudan a la salud ósea, cardiovascular, la contracción muscular, regulación de la presión arterial, la cicatrización y regeneración del tejido. Asimismo, tiene propiedades antimicrobianas, siendo de gran utilidad en el tratamiento de quemaduras leves y heridas cutáneas. Además, destacan los polifenoles y flavonoides que poseen propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, ideal para el uso coadyuvante en tratamiento de enfermedades autoinmunes inflamatorias como lupus eritematoso sistémica, artritis reumatoide y Síndrome de Sjögren. Otros beneficios del consumo moderado de la miel pura están asociados al tratamiento de la tos y dolor de garganta. Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda su consumo como tratamiento natural, siempre y cuando sea para mayores de un año, para evitar riesgo de botulismo infantil, asociado a las esporas de Clostridium botulinum. Dentro de los últimos estudios se ha evidenciado que la miel ayuda a la salud gastrointestinal, pues contribuye al equilibrio de la microbiota intestinal. Si bien la miel es un alimento natural y funcional, con varios beneficios para la salud, sigue siendo una fuente de carbohidratos simples, por lo tanto, su consumo debe ser moderado y con la recomendación individualizada de un nutricionista, donde se consideran múltiples factores personales, como, por ejemplo, la composición corporal, estado fisiológico o patológico, edad, sexo, si hay alteración del metabolismo de la glucosa, nivel de actividad física, entre otros. Por Fernanda Álvarez Jefa de Laboratorio CREAS o es desconocido que el huevo es uno de los alimentos casi esenciales en la dieta de las personas. Sea por su versatilidad de preparaciones o por todas sus características nutricionales bien conocidas, tales como su calidad proteica, alto contenido de minerales y vitaminas esenciales, el huevo sin duda es un favorito en los hogares de Chile. Hoy, la constante alza del valor de este alimento a la que nos hemos visto enfrentados genera, quizás, una dificultad adquisitiva para una alta disposición de este alimento en nuestras mesas. Actualmente, por una caja de 30 huevos, estamos pagando alrededor de $9.000 que no deja de ser un monto importante para una familia promedio chilena. Esto ha generado que las familias comiencen a buscar puntos de ventas más asequibles para el bolsillo, pasando muchas veces por alto ciertos criterios como el origen del producto con tal de adquirirlo por un precio más conveniente. En Chile, el SAG y el Ministerio de Salud se encargan de regular exhaustivamente los criaderos de gallinas y la inocuidad de los huevos que son vendidos en tiendas habilitadas para este propósito, lo que nos permite tener certeza de que este huevo viene libre de plagas tales como podría ser la salmonelosis, o gripe aviar, entre otras enfermedades que bien se sabe generan zoonosis (enfermedades infecciosas transmisibles naturalmente desde animales vertebrados al ser humano) en la población. Sin embargo, a través de los medios de comunicación, hemos podido enterarnos del contrabando de huevos y otras especies alimentarias que se vive en el norte de nuestro país; situación grave ya que, debido a lo caro que se encuentra este producto de alta demanda, las personas se ven atraídas a considerar puntos de adquisición más económicos, muchas veces bajo la popular premisa de que “pepito compró, pero no le pasó nada”. Quizás a este “pepito”, que compró este huevo barato de contrabando que no se vio sometido a ninguna regulación, afortunadamente no le pasó nada, pero eso no quiere decir que otra persona tenga la misma suerte. De hecho, en mayo de este año Tarapacá fue la segunda región con más brotes de ETA (Enfermedades Transmitidas por Alimentos), y esto no deja de ser coincidente con que también sea la región con más decomisos de alimentos de contrabando, situación que fue especialmente alta durante la reciente Fiesta de la Tirana, llevando a un problema sanitario de atención. Dentro de las enfermedades, la gripe aviar es la más analizada en el ojo del microscopio últimamente, ya que ya no solo es un problema que afecta la sobrevivencia de aves silvestres, o de criadero, sino que este virus se ha extendido a mamíferos tanto terrestres como marinos, pudiendo llegar hasta la especie humana. Como bien ha dado a conocer la OMS, a la fecha se han reportado alrededor de 973 casos de humanos con Influenza aviar A en el mundo, de los cuales cerca del 48% de estos termina con resultado fatal. Una cifra alarmante si la ponemos en perspectiva. Entonces, es importante resaltar en este escenario la importancia de las regulaciones que hacen las entidades sanitarias chilenas, por las cuales ciertamente no han pasado estos productos traídos de manera ilegal. Aquí es donde debemos cuestionarnos y ser más rigurosos al momento de comprar alimentos que no estén bajo una venta autorizada, porque al final de cuentas lo que podría estar ahorrándonos unos billetes en el bolsillo, podría estar cobrando en nuestra salud y la de nuestras familias. Por Lidiana Velázquez Investigadora Postdoctoral Centro CREAS ada año, 600 millones de personas enferman y más de 400 mil mueren por consumir alimentos contaminados, según la Organización Mundial de la Salud. Es una cifra que no debería pasar inadvertida, sobre todo cuando sabemos que los niños menores de 5 años son los más vulnerables. En Chile, solo en 2024 se registraron 1349 brotes de Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA), muchos de ellos evitables. Por eso el Día Mundial de la Inocuidad Alimentaria, que se conmemora cada 7 de junio, no puede ser solo una fecha más en el calendario. Es una oportunidad para reflexionar: ¿cómo estamos enfrentando este problema? ¿Qué hacemos como sociedad para evitar que los alimentos causen daño al ser ingeridos? La inocuidad alimentaria no es un tema nuevo. Desde finales del siglo XIX, y con más fuerza tras la creación de organismos como la FAO o la Comisión del Codex Alimentarius, se ha venido consolidando como un pilar clave de salud pública. No se trata únicamente de evitar intoxicaciones. También se trata de proteger a los consumidores frente a peligros biológicos, químicos y alergénicos. Y para lograrlo, no basta con controles en la industria: la inocuidad debe garantizarse desde la producción hasta el consumo. En Chile, contamos con normativas claras, fiscalización y campañas educativas, pero los brotes de ETA continúan, con consecuencias sanitarias y económicas importantes. Por eso, tanto productores como consumidores debemos asumir una responsabilidad activa. Implementar buenas prácticas de manufactura, cumplir con el reglamento sanitario de los alimentos, y educarnos sobre la correcta manipulación de alimentos no son tareas opcionales, sino urgentes. Evitar enfermedades por alimentos contaminados es posible. Pero requiere un compromiso transversal, donde todos seamos parte de la solución. GALERÍAOTRAS COLUMNAS"La ciruela deshidratada no solo mejora la salud intestinal, sino que también puede ser protagonista de una industria más eficiente, sostenible e innovadora". Por Araceli Olivares Investigadora Centro CREAS n reciente estudio clínico reafirma lo que muchas personas ya saben por experiencia: el consumo de fruta deshidratada puede aliviar el estreñimiento crónico. Y entre estas frutas, la ciruela se ha ganado un lugar destacado gracias a su composición nutricional y a sus beneficios para el tránsito intestinal. La ciruela deshidratada contiene 8% de fibra, y dentro de esta, casi la mitad corresponde a fibra insoluble, que contribuye a la mecánica intestinal por ser menos fermentable. La otra mitad, fibra soluble, no solo ayuda a aumentar el bolo fecal, sino que actúa como un “alimento” para la microbiota, otorgándole un carácter de prebiótico. A esto se suma su contenido de azúcares naturales como fructosa, glucosa y sorbitol, un alcohol de azúcar con leve efecto laxante. Curiosamente, no contiene sacarosa, lo que le da un bajo índice glicémico. Así, consumir entre 6 y 7 ciruelas diarias —menos de 100 Kcal— puede ser una excelente estrategia para mantener un intestino sano y apoyar el equilibrio de nuestra microbiota. Ahora bien, la producción y procesamiento de ciruelas deshidratadas también plantea desafíos. Debido a su contenido de humedad cercano al 30%, esta fruta es susceptible al crecimiento de hongos, por lo que se le aplica una dosis de preservante (sorbato de potasio). En CREAS – TT Green Foods trabajamos con la industria para estandarizar y reducir esta aplicación, manteniéndonos dentro de los márgenes permitidos, pero buscando una mejor cobertura y menor cantidad. También miramos con atención los residuos generados durante su procesamiento: ciruelas dañadas, de bajo calibre o mal despepitadas, que terminan descartadas. En lugar de ver desperdicio, vemos oportunidades. Por eso, en CREAS – TT Green Foods desarrollamos una tecnología para transformar estos residuos en una harina rica en fibra (cuatro veces más insoluble que soluble), baja en carbohidratos y sin sabor a ciruela. Esta harina es ideal para nuevas formulaciones alimentarias como snacks, galletas o barritas. La ciruela deshidratada no solo mejora la salud intestinal: también puede ser protagonista de una industria más eficiente, sostenible e innovadora. GALERÍA
OTRAS COLUMNAS |
Archivos
Febrero 2026
Categorías
|




























Canal RSS