n el marco de una nueva conmemoración del Día Internacional de la Mujer, me han solicitado escribir una columna de opinión respecto a “cómo se ha visto la reducción de la brecha entre hombres y mujeres en el mundo de la investigación científica”. En ese contexto, me puse a pensar y recordé que hace más de 10 años también escribí al respecto para esta fecha. Tengamos presente, en primer lugar, que el Día Internacional de la Mujer es un día reconocido por la Organización de Naciones Unidas, ONU, donde se conmemora la lucha de la mujer por su participación en igualdad de condiciones con los hombres, en las distintas instancias de nuestra sociedad. Como Centro de Investigación Científico- Tecnológico, no podemos dejar de mencionar la importancia de la mujer en el desarrollo de la ciencia y la tecnología en el país. Nosotros mismos tenemos una gran cantidad de mujeres en CREAS, por encima del promedio de otras instituciones. Algo destacable al pensar en el desafío de la equidad. Sin embargo, si lo vemos a nivel país, hace más de 10 años (cuando escribí la columna anterior), los proyectos liderados por mujeres (según datos de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo – ANID) eran el 40% (un 45% más que 10 años antes de esa fecha, es decir hace más de 20 años), pero resulta que en la actualidad los proyectos adjudicados por mujeres son el 34.5%. Estos números parecen un poco desalentadores, ya que si bien 10 años atrás había subido la participación de mujeres, hoy vemos una baja. En ese sentido, también debemos puntualizar que los porcentajes de postulación a proyectos por parte de mujeres siguen siendo bajos respecto al porcentaje de hombres que postula (también del orden del 35% de proyectos admisibles). Es destacable, eso sí, que existen en ANID otras instancias de participación femenina en proyectos específicos de equidad de género, posiblemente, allí esté la diferencia, ya que dicho valor (cercano al 35%) se ha mantenido en los últimos 5 años. A nivel mundial, Chile aparece en el puesto N° 22 del ranking mundial de brecha de género (Word Economic Forum, Global Gender Gap-2025) de un total de 148 países, aumentando significativamente desde el puesto N°46 (el año 2011) y desde el lugar N°78 el 2006, lo que refleja que las mujeres pueden competir de igual a igual con hombres y demostrar sus habilidades y capacidades. Ahora, si miramos los números anteriores puede parecer un gran salto, lo que debería alegrarnos ya que algo se ha hecho al respecto. Sin embargo, nuevamente, este es un valor global, ya que en el sub ítem “igualdad salarial para un trabajo similar”, Chile ocupa el puesto 85 (año 2025), alejado del ideal pero bastante mejor que el puesto 128 que ocupaba el 2011. Esta cifra es bastante negativa, y así como en el área de la ciencia y la tecnología se han desarrollado planes para disminuir esta brecha y aumentar la participación de mujeres, igualmente debiera ser aplicado a otras áreas de desarrollo de la economía de nuestro país. Por el momento, me quedo con los números del ranking mundial. Esto nos indica que vamos en la dirección correcta, por lo que espero que sigamos avanzando para un país más equitativo con las mujeres trabajadoras. GALERÍAOTRAS COLUMNAS
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"La ciruela deshidratada no solo mejora la salud intestinal, sino que también puede ser protagonista de una industria más eficiente, sostenible e innovadora". Por Araceli Olivares Investigadora Centro CREAS n reciente estudio clínico reafirma lo que muchas personas ya saben por experiencia: el consumo de fruta deshidratada puede aliviar el estreñimiento crónico. Y entre estas frutas, la ciruela se ha ganado un lugar destacado gracias a su composición nutricional y a sus beneficios para el tránsito intestinal. La ciruela deshidratada contiene 8% de fibra, y dentro de esta, casi la mitad corresponde a fibra insoluble, que contribuye a la mecánica intestinal por ser menos fermentable. La otra mitad, fibra soluble, no solo ayuda a aumentar el bolo fecal, sino que actúa como un “alimento” para la microbiota, otorgándole un carácter de prebiótico. A esto se suma su contenido de azúcares naturales como fructosa, glucosa y sorbitol, un alcohol de azúcar con leve efecto laxante. Curiosamente, no contiene sacarosa, lo que le da un bajo índice glicémico. Así, consumir entre 6 y 7 ciruelas diarias —menos de 100 Kcal— puede ser una excelente estrategia para mantener un intestino sano y apoyar el equilibrio de nuestra microbiota. Ahora bien, la producción y procesamiento de ciruelas deshidratadas también plantea desafíos. Debido a su contenido de humedad cercano al 30%, esta fruta es susceptible al crecimiento de hongos, por lo que se le aplica una dosis de preservante (sorbato de potasio). En CREAS – TT Green Foods trabajamos con la industria para estandarizar y reducir esta aplicación, manteniéndonos dentro de los márgenes permitidos, pero buscando una mejor cobertura y menor cantidad. También miramos con atención los residuos generados durante su procesamiento: ciruelas dañadas, de bajo calibre o mal despepitadas, que terminan descartadas. En lugar de ver desperdicio, vemos oportunidades. Por eso, en CREAS – TT Green Foods desarrollamos una tecnología para transformar estos residuos en una harina rica en fibra (cuatro veces más insoluble que soluble), baja en carbohidratos y sin sabor a ciruela. Esta harina es ideal para nuevas formulaciones alimentarias como snacks, galletas o barritas. La ciruela deshidratada no solo mejora la salud intestinal: también puede ser protagonista de una industria más eficiente, sostenible e innovadora. GALERÍA
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