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Por Verónica Arancibia Ingeniera en Alimentos, Mag. en Nutrición y Alimentos Investigadora INIA Intihuasi l programa “Sello de Origen” es una iniciativa conjunta del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo y del Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI). Es un programa destinado a la creación, promoción, preservación, protección y desarrollo de productos tradicionales o singulares de nuestro país, caracterizados por contar con un fuerte componente local y reconociendo y retribuyendo el esfuerzo y el trabajo asociados a ellos, mediante su reconocimiento como Indicaciones Geográficas (I.G.), Denominaciones de Origen (D.O.), Marcas Colectivas o Marcas de Certificación. De esta forma, se espera contribuir a la revalorización de productos tradicionales y singulares de nuestro país, con el fin último de impulsar el emprendimiento y el desarrollo productivo de las comunidades locales y la conservación de sus tradiciones, preservando y estimulando formas especiales de manufactura, oficios tradicionales y productos singulares de nuestro país. Las Denominaciones de Origen a nivel mundial, son un importante factor de desarrollo rural con un impacto económico para los territorios. El champagne francés, el tequila mexicano y el café colombiano son excelentes ejemplos de productos protegidos que entregan una ventaja competitiva a sus productores. El Programa Sello de Origen ha demostrado ser una política pública eficiente para promocionar productos tradicionales y singulares de Chile, que desde sus inicios ha considerado el trabajo coordinado con las autoridades regionales y locales, con los ministerios y agencias de gobierno con competencias en estas materias, y con organizaciones privadas y entidades educacionales, entre otros, para servir a la adecuada promoción y posicionamiento de los productos de origen protegidos. En la región de Atacama y, en específico, en el Valle del Huasco, existen cuatro productos con D.O., tres de ellos obtenidos por ley (pisco, pajarete y vino), y la D.O del Aceite de Oliva del Valle del Huasco, único obtenido por mérito. Esto significa que cada temporada agrícola, los aceites que postulan a la certificación deben someterse a controles analíticos estipulados en el reglamento de uso y control de la D.O., para poder obtener la certificación de calidad única atribuida a las condiciones edafoclimáticas del Valle del Huasco, que lo diferencian de otras zonas de producción, siendo a la fecha el único aceite de oliva de América con Denominación de Origen. CARACTERÍSTICAS DEL ACEITE DE OLIVA DEL VALLE DEL HUASCO El aceite de Oliva del Valle del Huasco con certificación D.O., es un aceite de calidad extra virgen, extraído solamente por métodos físicos, provenientes de olivas recién cosechadas, utilizando al menos un 10% de la variedad de oliva sevillana, que presenta características únicas en su tipo que se asocian al territorio. Para certificarse, cada año el aceite de oliva producido en el territorio debe cumplir con parámetros químicos y sensoriales. Desde el punto de vista químico, éste debe contener más de 400 ppm de polifenoles totales (antioxidantes naturales); una acidez inferior a 0.8 % y, en lo referente al perfil de ácidos grasos, el contenido de ácido oleico debe ser mayor al 70 % (componente al que se atribuyen innumerables beneficios en la salud). Desde el punto de vista de su calidad sensorial, en tanto, debe presentar el atributo de frutado y ausencia de defectos. La administración de la Denominación de Origen del Aceite de Oliva del Valle del Huasco está en manos del Comité de Administración de la D.O., órgano profesional formado por representantes del sector productivo, público y técnico, quienes deben velar cada temporada agrícola por la certificación de los aceites que postulan al sello D.O. y por el cumplimiento de la normativa estipulada en el reglamento de uso y control de la D.O. de los aceites producidos en el valle atacameño. GALERÍA
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La nueva líder de esta entidad, que coordina la interacción solidaria entre grandes empresas productoras y distribuidoras, con centros sociales y personas vulnerables, confía en incrementar las donaciones, llegar a más personas afectadas por inseguridad, reducir el desperdicio de alimentos, y mitigar la emisión de gases de efecto invernadero. na sonrisa de satisfacción y orgullo ilumina el rostro de Alicia Hidalgo, cuando comenta en detalle el trascendental trabajo solidario que constantemente realiza Red de Alimentos. Y aun cuando esta energética y motivada ingeniera comercial, asumió solo hace muy poco como gerenta general de esta organización sin fines de lucro, de inmediato se imbuyó del profundo espíritu solidario que caracteriza su trascendental labor. Un enorme, complejo y agotador trabajo de equipo, que anualmente permite entregar cerca de 14.000 toneladas de alimentos a 335 organizaciones sociales, que a su vez atienden más de 1.500 centros de asistencia a la comunidad a lo largo del país. Universo que incluye un importante núcleo de hogares de niños y adultos mayores en situación de vulnerabilidad social. Todo ello se traduce en más de 300.000 personas beneficiadas a lo largo de todo Chile, y que cuentan con alimentos seguros, inocuos, nutritivos y esenciales para su calidad de vida, pero que adicionalmente también reciben cerca de 7 millones de unidades de productos de cuidado e higiene personal (gracias a los convenios establecidos por la Red, con diversas empresas productoras y distribuidoras). SOLIDARIDAD MULTIPLICADA Claro que, tal como explica Alicia Hidalgo, el trabajo de Red de Alimentos, no solo representa un valioso aporte para la salud y nutrición de la población, sino que también constituye un trascendental esfuerzo por cuidar el medio ambiente. De hecho, el trabajo de recolectar alimentos y distribuirlos entre quienes los necesitan, significa que, desde 2010 a la fecha, la Red ha evitado que se emitan más de 200.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera (según estudios realizados por la Pontificia Universidad Católica de Chile). Este dañino Gas de Efecto Invernadero (GEI), que tiene incidencia directa en el cambio climático, se hubiese generado si todos los alimentos frescos “rescatados” por la Red hubiesen terminado en un relleno sanitario, en lugar de ser entregados a miles de niños y adultos vulnerables. Y es precisamente este doble trabajo esencial, lo que hoy motiva tanto a Alicia Hidalgo como a todo su equipo, a seguir redoblando esfuerzos para sumar a más empresas, tanto productoras como agrícolas. Con estas armas y voluntad, esta red solidaria aspira a terminar no solo con la inseguridad alimentaria que hoy vive un segmento importante de la población chilena (alrededor de 19%, según cifras de FAO), sino también con el absurdo e insensible desperdicio de productos aptos para el consumo. - Alicia, ¿Qué significa para ti asumir este desafío al frente de Red de Alimentos, en un contexto donde la industria precisamente debe ser más eficiente, inocua y sostenible? Me siento contenta y orgullosa por la oportunidad de sumarme a este gran equipo, que ya lleva 14 años trabajando para hacer de nuestro país un mejor lugar para vivir; porque no debemos olvidar que una parte muy importante de nuestra población, especialmente niños menores de 5 años y adultos mayores, vive en una permanente inseguridad alimentaria. En ese aspecto, estamos seguros de que, como red, haremos un aporte realmente importante. - ¿Cómo se dio esta instancia de liderar Red de Alimentos? ¿Es parte de tu vocación? De todas maneras. De hecho, ya tengo experiencia en temas sociales y medioambientales, porque trabajé en manejo de residuos industriales impulsando a numerosas organizaciones privadas hacia el Zero Waste (cero residuos). Por lo tanto, he estado involucrada en temas de sostenibilidad y una parte muy importante de nuestros clientes pertenecían, precisamente, a la industria de alimentos, así que este sector no es desconocido para mí. Además, la responsabilidad social siempre me ha atraído, y este último tiempo estuve trabajando para disminuir las brechas de desarrollo en sectores vulnerables rurales a lo largo de Chile. Así que he visto de cerca que aún existe una gran cantidad de chilenos vulnerables y en riesgo alimentario, a quienes tenemos el deber de sumar al desarrollo de nuestro país. - ¿Cuáles son los principales desafíos que te planteas en este nuevo cargo? ¿Qué proyectos aspiras a implementar o impulsar? Bueno, tenemos desafíos muy importantes, aunque quiero recalcar que no son solo míos, sino de todo el equipo. En primer lugar, nos interesa ser más conocidos, porque una parte muy importante de nuestro trabajo no ha sido tan difundido. Además, queremos aumentar la cantidad de beneficiarios, para reforzar la cobertura de la población que hoy vive inseguridad alimentaria y, al mismo tiempo, contribuir a la carbono neutralidad del sector alimentario y del país en general. Y eso podemos lograrlo si reducimos de manera importante las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) que se generan, cuando miles de toneladas de alimentos frescos y saludables terminan en un relleno sanitario, por mala gestión o desconocimiento. COBERTURA NACIONAL - ¿A cuántas personas en situación de vulnerabilidad ayudan actualmente, y en cuánto aportan a la reducción de GEI? Hoy atendemos a cerca de 300.000 personas a través de la distribución directa de alimentos, o mediante convenios con organizaciones sociales. Esto se traduce en la reducción aproximada de 14.000 toneladas de GEI anuales, gracias a la recuperación y aprovechamiento efectivo de alimentos frescos y en buen estado. - ¿Atienden a todas ellas en forma directa? Atendemos directamente a cerca de 5.000 personas mediante nuestras “despensas sociales”, ubicadas cerca de comunas con alto porcentaje de población en riesgo alimentario, especialmente adultos mayores con ingresos muy inferiores al sueldo mínimo. A eso se suman los convenios establecidos con más de 300 instituciones sociales a lo largo de todo el país, que nos permiten alcanzar nuestra cobertura actual. Sin embargo, sabemos que todavía hay muchísimas personas en la misma condición, que necesitan ayuda urgente. Por eso, queremos aumentar la cantidad de beneficiarios, aunque para ello también necesitamos incrementar la cantidad de productos que somos capaces de rescatar, incluyendo frutas, verduras y también alimentos procesados o envasados. - ¿Cómo se organizan para atender oportunamente las necesidades alimentarias de tantas personas? Mediante un trabajo logístico en el que participan numerosas empresas productoras y las principales cadenas de retail del país. Con ellos tenemos una relación muy positiva, lo que nos permite acceder a una importante cantidad de alimentos e, incluso, artículos de aseo personal, como pañales, desodorantes y jabón, entre otros. Cuando recopilamos estos productos, los identificamos y clasificamos en nuestro centro de distribución ubicado en la comuna de San Bernardo, luego los almacenamos en nuestras bodegas o cámaras de frío, según corresponda, y los dejamos listos para ser distribuidos en el tamaño o formato más adecuado. Simultáneamente podemos conectar directamente a las organizaciones sociales asociadas con diversas empresas productoras de alimentos, supermercados o almacenes que tengan productos próximos a vencer, pero aún aptos para consumo humano. De hecho, en el último tiempo hemos ampliado esta acción, para que también abarque alimentación de mascotas. Esto nos ha permitido rescatar una cantidad importante de alimentos para animales, que también podría haber terminado descomponiéndose en un relleno sanitario y generando más GEI. De este modo logramos que los costos de alimentación, de las organizaciones sociales que forman parte de nuestra red, incluyendo hogares de niños y ancianos, disminuyan en forma importante. Esto a su vez les permite destinar esos recursos a otras labores, lo cual es un orgullo, pues nos permite contribuir de manera significativa a sus respectivos logros. - ¿Y cómo logran coordinarse oportunamente con todas estas empresas y organizaciones sociales de todo el país? Tenemos una plataforma digital que nos permite agrupar a las organizaciones y, al mismo tiempo, identificar las necesidades de alimentación de la población vulnerable que atienden. Esta plataforma s propia y cuenta con un algoritmo capaz de encontrar e identificar alimentos para donación, en empresas productoras o de retail que estén geográficamente cerca de las respectivas organizaciones, lo que aseguran un recolección y distribución oportuna. La rapidez de este sistema es vital, porque en ocasiones encontramos y recibimos productos que están a días de vencer y necesitamos geolocalizar inmediatamente a quiénes los necesitan. Para ello, el algoritmo identifica y caracteriza a las organizaciones sociales, clasifica sus necesidades y disponibiliza los productos que requieren. Esto permite que se les hagan llegar, o los retiren ellas mismas, lo antes posible. - ¿Es muy complejo sumar a organizaciones que no siempre se comunican o entienden el lenguaje digital? Ha sido complejo. Pero nuestra área de gestión social se encarga de capacitar y orientar la digitalización de todas las organizaciones que se incorporan a la Red. En ese sentido, nuestras asistentes sociales hacen un trabajo intenso en terreno, siempre atentas a entregar el servicio cuando alguien presenta un problema. Quienes trabajan en la red desde sus inicios, me comentan que antes era mucho más complejo, porque había que capacitar una a una a prácticamente todas las organizaciones, y también a las asistentes sociales, pero hoy ya tenemos una base consolidada de competencias y habilidades digitales, así que el trabajo es más sencillo y puede hacerse más rápido. - ¿Sienten que están marcando una pauta para que esta solidaridad alimentaria crezca en todo el país? Más que ser referentes, nuestra meta principal es demostrar que, cuando hay voluntad, deseos y un norte muy claro, todo es posible, especialmente en materia de solidaridad con quienes viven en situación de vulnerabilidad e inseguridad alimentaria. De hecho, cuando la red comenzó a trabajar, tampoco teníamos recursos para armar esta plataforma digital, y se logró con iniciativa y decisión para postular a un fondo de Google. Hoy estamos postulando también a otros fondos de innovación internacional, que nos ayudarán a modernizar la plataforma e incorporar nuevas tecnologías. Esa determinación fue lo que visualicé cuando me incorporé a este equipo, y es lo que queremos transmitir a toda la sociedad, pues eso hace que, finalmente, las cosas ocurran para bien. RED EN CRECIMIENTO - ¿Cuántas empresas forman parte de la red actualmente, y a cuántas desean incorporar en el corto plazo? Hoy tenemos más de 200 empresas de diversos rubros vinculadas a la red, incluyendo, como mencioné antes, grandes marcas de alimentos procesados y las cuatro principales cadenas de retail del país. Pero siempre tenemos el desafío de ir incorporando más, en especial del mundo agrícola. En ese sentido, hemos estado haciendo un trabajo intenso, porque la agroindustria no ha estado tan involucrada con la red. Por eso ampliamos nuestra infraestructura para incorporar a más empresas de ese sector. - ¿Y a cuántas personas esperan atender en el corto a mediano plazo? Este año esperamos incrementar entre 20% y 25% la cantidad de alimentos recepcionados, y eso inmediatamente nos permitirá atender a más personas. - ¿Es una meta factible? ¿Consideran que hay suficiente sensibilidad, conciencia o empatía por parte de las empresas, o aún faltan brechas importantes por cerrar? Como todo en la vida, hay empresas u organizaciones que tienen sus propósitos sociales, comunitarios y medioambientales mucho más claros que otras. De hecho, hay algunas que realmente incluyen el relacionamiento comunitario solidario como uno de sus pilares estratégicos. Sin embargo, también tuvimos algunas experiencias negativas hace algunos años, aunque en ese sentido creo que hoy existe una conciencia mucho mayor. Por eso, nuestro trabajo es tratar de sensibilizar no solo a las empresas, sino también a la población en general, para que todos se involucren con esta causa, porque la idea es ir sumando más socios a esta red, de todos los rubros y sectores. - ¿Y la industria agroalimentaria es su mayor desafío actual? Lo que ocurre con el agro, es que no todas la empresas o productores tienen cercanía con las plataformas digitales, y además son, en general, mono productores. Entonces, hace falta diversificar su capacidad de entregar donaciones y, además, debemos superar el desafío logístico que implica ir hasta a los campos a retirar los alimentos, porque no siempre los vienen a dejar. Hay agricultores con mayor sensibilidad que transportan sus productos a nuestro centro de distribución, pero no son todos. Así que, básicamente ahora nuestro esfuerzo está dedicado a tocar puertas, hacer contactos y lograr que todos se vayan sumando a la red. - ¿Y en qué zonas están concentrados de momento? La red funciona muy bien tanto para el centro de distribución en la Región Metropolitana, como para el retiro “directo en tienda” que organizamos mediante nuestra plataforma digital, desde Arica a Punta Arenas. - ¿Es posible retirar directamente en el local o sucursal del donador? Por supuesto, en esos casos conectamos a la tienda de retail o al productor, con alguna de nuestras organizaciones sociales que esté ubicada cerca, para que puedan retirar los alimentos directamente. Esto opera de la siguiente forma. Cuando algún local o mercado regional pone a disposición de la red cierta cantidad de productos, los sube a nuestra plataforma virtual y de inmediato las organizaciones mapeadas e incorporadas a la red, que estén más cerca del donante, pueden acceder a esos alimentos. Para eso se consideran anillos concéntricos de 5 km a la redonda, donde el algoritmo identifica a todas las organizaciones sociales aptas para recibir el producto. Si no aparece ninguna, se incrementa el radio concéntricamente hacia afuera, hasta que encontremos alguna organización a la que se asignan los alimentos para que los retire “directo en la tienda”. Alrededor del 10% de todas las toneladas de alimentos que nosotros entregamos al año, se asignan mediante esta red virtual de retiro directo en tienda. - ¿Esperan implementar nuevas iniciativas como, por ejemplo, relaciones con instituciones públicas o ampliar su red de colaboradores hacia otras instituciones? Siempre estamos disponibles a incorporar a cualquier organización que atienda a población vulnerable y requiera que colaboremos con su alimentación. Además, nos coordinamos constantemente con instituciones gubernamentales, como el Servicio de Impuestos Internos y los diferentes Servicios de Salud, porque este es un proceso complejo, donde debemos asegurar la transparencia del proceso de donación y, al mismo tiempo, cumplir normas tributarias y de higiene. De hecho, al momento de recibir los productos emitimos y entregamos un certificado de donación, que es un muy relevante para las empresas, en términos de cumplimiento tributario. - ¿Y cómo supervisan la inocuidad? En nuestro centro de distribución tenemos almacenes, cámaras de frío y frigoríficos, que nos permiten refrigerar y congelar alimentos perecibles, asegurando que, las frutas por ejemplo, se mantengan en las mejores condiciones hasta su entrega. Esto nos brinda la capacidad de asegurar la plena inocuidad de todos los productos agrícolas, característica que además se asegura mediante certificados de origen y siguiendo todas las indicaciones técnicas entregadas por el productor. Además, al momento de recibir las donaciones las clasificamos de manera rigurosa, de modo que todo lo que no está apto para el consumo se recicla. - ¿Y en los próximos años esperan incrementar esa infraestructura? En términos de infraestructura física ya estamos bien preparados para recibir una mayor cantidad de productos y cumplir las metas de crecimiento estipuladas. El desafío se orienta ahora a optimizar la capacidad de nuestra plataforma digital, pues eso nos permitirá atender cada vez más rápido y con mayor eficiencia. Asimismo, nos ayudará dar nuestro siguiente gran paso, que es sumar a la red al segmento de casinos y banquetería, donde se producen muchos alimentos preparados que están en riesgo de desperdiciarse. La plataforma modernizada nos permitirá acceder a esos alimentos preparados y ampliar, así, la variedad nutritiva de nuestra cobertura, tanto para organizaciones sociales, como para personas. Esperamos que ya en 2026 todo este se encuentre plenamente operativo. SOLIDARIDAD Y CONVIVENCIA
ed de Alimentos atiende a un importante número de beneficiarios individuales en situación de riesgo y vulnerabilidad social de la Región Metropolitana, principalmente personas de la tercera edad, quienes pueden retirar alimentos desde las despensas sociales.
Para ello, las asistentes sociales de la institución entrevistan a las personas en situación de vulnerabilidad que solicitan este beneficio, a través de la página web o de visitas directas. Luego de realizar una evaluación preliminar, les hacen completar una ficha que las incorpora como “socios” de estas despensas sociales, lo que les permite retirar alimentos una vez a la semana. Y, tal como explica Alicia Hidalgo, en estas instancias se genera un doble efecto positivo, porque más del 70% de los adultos mayores que concurre a retirar sus alimentos viven solos, así que cada despensa se transforma en un verdadero centro comunitario donde también se han comenzado a dictar talleres, y los adultos mayores pueden interactuar y socializar entre ellos. “Es decir, no solo es una red de alimentación, sino también una red de amistad e interacción, que les brinda apoyo y compañía”, enfatiza la gerenta general de Red de Alimentos. GALERÍA
OTRAS ENTREVISTAS“Las Empresas DebenValorar y Reconocer,el Trascendente Aportede Nuestros Profesionales”Para la líder gremial, es fundamental reforzar la interacción técnica y comunicacional con los sectores público, privado y académico, así como avanzar hacia tres objetivos específicos: reconocer y potenciar el papel de la mujer ingeniera, impulsar la descentralización en innovación y desarrollar alimentos más nutritivos y saludables. a gestión de calidad y la mejora continua son esenciales para el desarrollo de la industria alimentaria. En especial, para responder de manera ágil y oportuna a los constantes cambios en las tendencias de consumo de un público que día a día reordena sus prioridades al momento de tomar decisiones. Esto implica, necesariamente, aplicar estrategias cada vez más revolucionarias y disruptivas, que permitan innovar de manera constante, atractiva y segura. Sin embargo, para alcanzar este objetivo no solo se requiere espíritu emprendedor o tecnología de última generación. También se necesitan profesionales especializados que apoyen al ecosistema emprendedor con conocimientos y experiencia, para que estos esfuerzos innovadores se traduzcan en oportunidades para que las empresas desarrollen productos más inocuos y sustentables. Así lo entiende la académica de la Universidad del Desarrollo y presidenta del Colegio de Ingenieros Alimentos de Chile (CIACH), Solange Brevis, quien es una entusiasta promotora de la colaboración multidisciplinaria entre los profesionales del sector y una decidida defensora de la importancia de incorporar nuevas tecnologías y desarrollos en nutrición y dietética. De este modo sería posible -asegura- elevar la calidad de los productos y ofrecer a la población una alimentación saludable y nutritiva, especialmente a los sectores etarios más vulnerables. Un desafío complejo y estratégicamente trascendente, que sin embargo no atemoriza esta experimentada Ingeniera de la Universidad de Bio-Bio de Chillán y Magíster en Políticas Públicas de la Universidad del Desarrollo; que en marzo se convirtió en la primera mujer en presidir CIACH, y que asumió dicha tarea completamente orientada a “reducir las asimetrías de información en el ecosistema de la industria alimentaria y de la academia, para potenciar el rol de nuestra carrera”. REFUNDANDO EL GREMIOSolange Brevis no solo es una experimentada académica y dirigente gremial. También cuenta con una destacada trayectoria en instituciones públicas ligadas a la nutrición, innovación y emprendimiento alimentario, incluyendo a CORFO y otras agrupaciones como el Capitulo Chileno de Composición de Alimentos (CAPCHICAL), la Sociedad Chilena de Ciencia y Tecnología de Alimentos (SOCHITAL) y mesas técnicas en FAO, ACHIPIA y del ministerio de Salud, entre otras. Por ello, muchas voces del sector coinciden en que su elección como presidenta de CIACH es un merecido reconocimiento a su experiencia profesional, así como a su compromiso con la mejora continua, la excelencia nutricional y la salud de la población. - ¿Qué representa asumir este cargo en el actual contexto desafiante que enfrenta el sector alimentario nacional y mundial? Es un desafío muy importante y emocionante, con tres aristas bien específicas: reconocer y potenciar el papel de la mujer en este mundo, impulsar la descentralización en materia de innovación y potenciar el desarrollo de nuevos alimentos especialmente orientados a grupos vulnerables, como niños y adultos mayores. Estas inquietudes nacieron cuando egresé de la universidad y luego se potenciaron cuando ingresé a CIACH, un año después de su fundación. En ese momento, hicimos una encuesta y descubrimos que más del 70% de los profesionales ingenieros en alimentos son mujeres, y por ello es importante que su presencia se visibilice en todos los ámbitos. Además, a lo largo de todos estos años he comprobado que debemos reforzar la importancia de las regiones, porque la innovación no puede ser solo un atributo de Santiago. Al mismo tiempo, tenemos que alcanzar un nivel de conocimientos que nos permita innovar en el desarrollo de alimentos de alta calidad nutritiva, específicamente orientados a grupos etarios vulnerables. Objetivos que siempre han estado presentes desde mi niñez, y que hoy impulso más que nunca, junto con la directiva que me acompaña. Además, queremos evitar que se sigan cerrando sedes que imparten esta carrera, como ya ha pasado en La Serena, Valparaíso y Los Ríos, porque es un escenario de retroceso que afecta el objetivo de potenciar, conjuntamente, todo el ecosistema alimentario de nuestro país. - ¿Este cierre de sedes podría afectar el desarrollo equilibrado de la industria de alimentos? Por supuesto, y se debe en parte a que aún la industria no sabe valorar lo que representa un ingeniero en alimentos para el crecimiento de las empresas. Por ello, si no actuamos ahora, podría suceder lo mismo que pasó con la carrera de ingeniería en pesca, que hoy no existe en Chile, a pesar de la importancia de este sector para la economía. Por eso, si la industria no valora la formación y las funciones de un ingeniero de alimentos, que incluyen desde diseñar una planta, hasta analizar rendimientos y trazar metodologías para la eficiencia, entonces las jóvenes generaciones perderán más y más interés en estudiar, y nuestra carrera puede enfrentar su desaparición. Por eso, insisto en que este punto es fundamental. Hoy la industria nos desconoce y no aprovecha este potencial, por lo que se produce un desconcierto generalizado, donde además los sueldos en general son bajos y los profesionales egresados deben tener hasta dos o tres trabajos simultáneos, o bien, estudiar otras carreras paralelas, para subsistir. Es muy complejo y decepcionante que la industria no conozca la real función del ingeniero en alimentos y no valore su aporte para el crecimiento eficiente. Eso me llama poderosamente la atención, porque, por ejemplo, en gremios como Chilealimentos y AB Chile, dos organizaciones muy prestigiosas y especializadas, sí hay ingenieros en alimentos a cargo de áreas estratégicas de gestión. ¿Y por qué no pasa lo mismo en las empresas? Creo que ya es tiempo de que esa pregunta se responda en forma coherente. - ¿Por qué este sesgo o visión errada de la industria ha permanecido por tanto tiempo? Creo que no solo se trata de un problema de desconocimiento, sino también de falta de comunicación de las propias universidades, que no posicionan correctamente el valor y prestigio de esta carrera, que es extensa y muy exigente, porque tenemos un nivel formativo tan complementario con las nuevas tendencias tecnológicas como biotecnología e inteligencia artificial, que nuestros egresados pueden incluso realizar formación de posgrado en temas genéticos como los vinculados a nuevas propuestas de matrices alimenticias. Por eso resulta tan paradójico que muchas universidades no refuercen su trabajo informativo para hacer entender a las empresas que no somos solo técnicos, sino profesionales de muy alta calificación. Hace unos años creamos el Consejo Superior de Alimentos donde invitamos a participar a todos los directores de carrera de las universidades, para reposicionar el valor de nuestros profesionales, pero fue un esfuerzo truncado pues no todas las Universidades colaboraron de la misma forma. Sin embargo, ahora que numerosas sedes han cerrado la carrera, se volvió a crear de emergencia otra instancia que es el Consejo de Decanos de Ingeniería en Alimentos, que busca aunar esfuerzos para levantar la importancia de la carrera en el Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH) a nivel nacional, formado por las propias autoridades universitarias, para resaltar el papel transversal del ingeniero en alimentos dentro de la cadena alimentaria. Una función que cobra cada vez mayor trascendencia, porque podemos aportar en diversas áreas de especialización como desarrollo e implementación de políticas públicas, trabajo de laboratorio, fomento de industria pesquera, modernización de agricultura e investigación de altas tecnologías, como en temas de Upcycling, etc. Gracias a nuestra formación profesional podemos tener un extenso abanico de especializaciones, por eso nuestro gremio trata de motivar tanto a sus alumnos, como a las nuevas generaciones. - ¿Y qué otros esfuerzos se deben hacer, para potenciar la figura del ingeniero en alimentos y permitirle entregar un mayor aporte para el desarrollo eficiente de la industria? Primero difusión, tal como en esta entrevista. Hay que estar en primera línea y hacernos conocidos tanto en nuestro ecosistema, como ante la opinión pública. Nuestra primera responsabilidad, como gremio, es siempre posicionar la carrera. Y esto es absolutamente necesario si vemos cómo las tendencias de conducta impactan en el desarrollo de nuevos alimentos, incluyendo, por ejemplo, las formulaciones plant based o el uso de desperdicios o pérdidas alimentarias como materia prima para nuevas preparaciones. El ingeniero en alimentos es el match más adecuado para estas tareas, porque somos expertos en evaluación sensorial, control de calidad o analizar texturas de alimentos y desarrollamos desde la idea a un diseño experimental, para generar, por ejemplo, una formulación de nuevos proyectos alimenticios. Para que los protagonistas del sector comprendan esto, debemos dar entrevistas de nuestra experticia, realizar charlas temáticas de tendencias, asistir a seminarios y aparecer en medios de comunicación. Una tarea que enfrentaremos con mucha energía junto a la actual directiva. - ¿Además de este esfuerzo vocacional, que otros desafíos asume como dirigenta y profesional para este período? Como gremio aspiramos también a ampliar nuestra red de colaboración interna, porque hace poco realizamos un catastro y en Chile actualmente existen más de siete mil ingenieros en alimentos, de los cuales solo muy pocos están colegiados. Es muy importante congregarlos, porque así podemos reforzar la importancia de nuestro gremio, alcanzar mayor impacto y formalizar una auténtica red de contactos que reduzca las asimetrías en información, para entregar respuestas certeras, tanto a las industrias como a las consultas públicas que se realicen en materia de regulación, por ejemplo. Y el desafío es generar redes tanto dentro como fuera de Chile, porque pudimos encontrar a profesionales que se desempeñan exitosamente en puestos directivos de prestigiosas empresas europeas. Así que podemos poner también esa experiencia al servicio de nuestra carrera en Chile. Es un desafío complejo, pero muy relevante, que enfrentamos con mucho optimismo, porque ya hay gente que se ha acercado a nuestra directiva para ofrecer su apoyo en esta tarea. FRENTES PENDIENTES- ¿Cree que la industria alimentaria ha tenido en este último tiempo, un desarrollo armónico y sustentable, acorde con las nuevas tendencias de alimentación saludable? Sinceramente, creo que no, porque ha habido errores muy fuertes justamente por no validar información mediante consultas públicas con participación efectiva de nuestro gremio. Así sucedió, por ejemplo, con la implementación de los sellos de advertencia, el desarrollo de algunos alimentos plant based y la elaboración de diversas etiquetas nutricionales. Todo eso favorece la desinformación y también el fraude alimentario, como sucedió recientemente con algunos productos lácteos de consumo masivo en nuestro país. Y sucede porque empresas y autoridades no reconocen el valor y aporte de los ingenieros en alimentos, que pueden desde desarrollar un alimento con todas sus aristas, hasta testearlo en terreno y validar lo que es realmente viable. Un ingeniero en alimentos puede aplicar modelos matemáticos, además de utilizar estudios físicos, químicos y económicos, entre otras múltiples tareas y eso no se reconoce oportunamente dentro del ecosistema público y privado. Por ejemplo, muchas empresas no cumplen el Reglamento Sanitario de los Alimentos (RSA) en sus formulaciones o se dejan llevar por sesgos extranjeros que no corresponden a la normativa pública vigente en Chile, por no recurrir a nuestros profesionales. De hecho, creo que estas empresas todavía no entienden qué es el RSA y por eso cometen tantos errores como, por ejemplo, determinar mal los contenidos proteicos o equivocarse en el contenido nutricional de las etiquetas o los mensajes publicitarios. - ¿En ese sentido, los ingenieros en alimentos también pueden contribuir de manera importante a la sustentabilidad de la industria? Podemos entregar una contribución valiosa, desde el punto de vista de la complementariedad de experiencias, junto con otras profesiones que hoy se desempeñan en el sector. Por ejemplo, en materia de sustentabilidad y economía circular, el ingeniero en alimentos debe trabajar a la par con otros especialistas, como bioquímicos y agrónomos, porque ellos tienen más experticia en la interacción con otros componentes del ambiente. Pero nuestro conocimiento entrega el input específico para que se cumplan normativas como el RSA, como de la interacción tecnológica con los ingredientes. Por ejemplo, podemos orientar a las empresas para que reutilicen desperdicios cuya carga microbiológica sea consecuente y segura para el consumo de las personas. Estas áreas no siempre se monitorean de manera adecuada, aunque han ido mejorando prácticas de inocuidad en el tiempo. Así ha pasado antes, por ejemplo, con el uso excesivo de aditivos/edulcorantes y esas son áreas donde un ingeniero en alimentos puede brindar aportes extremadamente valiosos, no solo para el éxito de un producto, sino para que su consumo sea seguro e inocuo para la población. - ¿Cómo podemos corregir estos errores, enmendar el camino y superar este desafío? Primero, dialogando adecuadamente. Por eso, tener difusión en los medios es fundamental. Es muy importante comunicarse, participar en mesas técnicas y generar espacios para darnos a conocer como gremio. De hecho, queremos hacer en el corto plazo más encuentros temáticos y de conversación, donde no tengamos miedo de plantear nuestros desacuerdos, sea en temas de normativa, como de valores, tendencias de consumo y filosofías de vida. Queremos hablar de nutrición saludable con nuevos alimentos, veganismo, creencias culturales, manejo genético del ganado vacuno, etc., sin restricción de temas y compartiendo con otras disciplinas, porque es muy valioso conversar de todo con científicos, autoridades, empresarios, estudiantes y público en general, para tener una mejor visión de conjunto de lo que las personas quieren y necesitan. A veces, las empresas quisieran, por ejemplo, producir una galleta multifuncional que cubra todas las necesidades nutritivas, pero en realidad lo que se necesita es crear múltiples fuentes de alimentos complementarios. Por eso es importante hacer conversatorios temáticos y que el gremio se acerque a los problemas ya existentes, para relevar tanto los problemas como las soluciones, y para eso es vital tener comunicación con todos los sectores. - ¿Y qué aporte juegan en este desarrollo los emprendedores y startups? ¿Son una influencia positiva para el desarrollo armónico y sustentable de la industria alimentaria? Por supuesto que sí, y su aporte es extraordinariamente positivo, por el gran número de startups que existen en nuestro ecosistema. Conocí a varias cuando trabajé en CORFO y fui Asesora Sectorial en Alimentos de una gran cantidad de proyectos que incluso llegaban desde el extranjero para desarrollarse en Chile, cuando impulsé Programas Estratégicos Sectoriales de Alimentos. Y ese desarrollo está muy ligado a nuestro aporte profesional. Hoy los emprendedores e innovadores son quienes más valoran nuestra experiencia, y prácticamente todos cuentan en sus equipos con uno o más ingenieros de alimentos. Conjuntamente están desarrollando proyectos muy disruptivos, creando nuevas líneas o generando nuevo valor a diversos productos en todas sus fases, como ya lo hizo NotCo, o como lo hacen actualmente otros esforzados emprendedores, como InnovaGreen Alimentos en la región del Maule, por ejemplo. En ese sentido, las startups son más eficientes y flexibles, porque no se rigen por protocolos rígidos y saben reconocer y reaccionar a tiempo ante las señales de su entorno. Por eso tienen alto nivel de éxito y además cuentan con más acceso a fondos públicos para acciones de I+D+i, especialmente de parte de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile (ANID). Hoy cada año, surgen más de 80 proyectos FoodTech y AgTech seleccionados por cada concurso, lo cual es extraordinariamente relevante en materia de desarrollo biotecnológico para todo el mercado nacional. - ¿Hay una mejor relación del gremio con esta nueva generación de emprendedores? Sí, completamente, por eso queremos invitar a las startups donde hay más ingenieros de alimentos, para que den a conocer sus experiencias de éxito en todo el país, y así haya más emprendimientos alimentarios a lo largo de nuestro territorio, donde podamos a su vez, entregar nuestros conocimientos y experiencia. Gracias a este ecosistema innovador, las nuevas empresas alimentarias son más ágiles, disruptivas y capaces de responder a lo que espera el consumidor moderno. Y gracias a su innovación biotecnológica estamos dando pasos enormes para mejorar la productividad e inocuidad. De hecho, con su aporte podemos cumplir nuestro objetivo de mejorar la percepción sensorial de productos destinados a los adultos mayores y contribuir a su adecuada nutrición, entre otros avances importantes. Y quizás en un futuro cercano, gracias a las startups también podamos llegar a desarrollar alimentos que no requieran refrigeración, por ejemplo, porque para los emprendedores no hay límites. - ¿Y cuando llegue al término de su gestión, que le haría decir que alcanzó sus objetivos y que la misión está cumplida? Bueno, siempre que se alcanza un objetivo surge otro, así que esta es una ‘misión permanente”, pero un primer paso positivo será generar la red colaborativa durante este período, así como también ampliar la motivación y participación entre las nuevas generaciones de profesionales y estudiantes. También me sentiría satisfecha si organizamos más mesas técnicas formalizadas de conversación que puedan ayudar a generar respuestas certeras a consultas públicas. Así como también ser reconocidos a largo plazo en el RSA, por una resolución del ministerio de Salud, como profesionales garantes de calidad, tal como hoy son reconocidos los veterinarios. Este es un llamado a las autoridades para que valoricen con entera justicia a una profesión que tiene mucho más que aportar al ecosistema y a la gestión de calidad alimentaria en Chile. Del mismo modo, hay que reforzar las distintas áreas de experticia de cada universidad, sea en acuicultura, energía, agricultura, biotecnología, etc., para que la oferta de escuelas que hoy dictan esta carrera se mantenga y se potencie a futuro, para que haya más y mejores ingenieros en alimentos. GALERÍA
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