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Opinión, brecha científica entre hombres y mujeres

3/12/2026

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Opinión investigación femenina en Chile
Opinión mujer e investigación en Chile
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Por Dra. Araceli Olivares
Investigadora CT CREAS
Letra E
n el marco de una nueva conmemoración del Día Internacional de la Mujer, me han solicitado escribir una columna de opinión respecto a “cómo se ha visto la reducción de la brecha entre hombres y mujeres en el mundo de la investigación científica”.
 
En ese contexto, me puse a pensar y recordé que hace más de 10 años también escribí al respecto para esta fecha.

Tengamos presente, en primer lugar, que el Día Internacional de la Mujer es un día reconocido por la Organización de Naciones Unidas, ONU, donde se conmemora la lucha de la mujer por su participación en igualdad de condiciones con los hombres, en las distintas instancias de nuestra sociedad.
 
Como Centro de Investigación Científico- Tecnológico, no podemos dejar de mencionar la importancia de la mujer en el desarrollo de la ciencia y la tecnología en el país.
 
Nosotros mismos tenemos una gran cantidad de mujeres en CREAS, por encima del promedio de otras instituciones. Algo destacable al pensar en el desafío de la equidad.
 
Sin embargo, si lo vemos a nivel país, hace más de 10 años (cuando escribí la columna anterior), los proyectos liderados por mujeres (según datos de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo – ANID) eran el 40% (un 45% más que 10 años antes de esa fecha, es decir hace más de 20 años), pero resulta que en la actualidad los proyectos adjudicados por mujeres son el 34.5%.
 
Estos números parecen un poco desalentadores, ya que si bien 10 años atrás había subido la participación de mujeres, hoy vemos una baja.
 
En ese sentido, también debemos puntualizar que los porcentajes de postulación a proyectos por parte de mujeres siguen siendo bajos respecto al porcentaje de hombres que postula (también del orden del 35% de proyectos admisibles).
 
Es destacable, eso sí, que existen en ANID otras instancias de participación femenina en proyectos específicos de equidad de género, posiblemente, allí esté la diferencia, ya que dicho valor (cercano al 35%) se ha mantenido en los últimos 5 años.
 
A nivel mundial, Chile aparece en el puesto N° 22 del ranking mundial de brecha de género (Word Economic Forum, Global Gender Gap-2025) de un total de 148 países, aumentando significativamente desde el puesto N°46 (el año 2011) y desde el lugar N°78 el 2006, lo que refleja que las mujeres pueden competir de igual a igual con hombres y demostrar sus habilidades y capacidades.
 
Ahora, si miramos los números anteriores puede parecer un gran salto, lo que debería alegrarnos ya que algo se ha hecho al respecto.
 
Sin embargo, nuevamente, este es un valor global, ya que en el sub ítem “igualdad salarial para un trabajo similar”, Chile ocupa el puesto 85 (año 2025), alejado del ideal pero bastante mejor que el puesto 128 que ocupaba el 2011.
 
Esta cifra es bastante negativa, y así como en el área de la ciencia y la tecnología se han desarrollado planes para disminuir esta brecha y aumentar la participación de mujeres, igualmente debiera ser aplicado a otras áreas de desarrollo de la economía de nuestro país.
 
Por el momento, me quedo con los números del ranking mundial. Esto nos indica que vamos en la dirección correcta, por lo que espero que sigamos avanzando para un país más equitativo con las mujeres trabajadoras.

​GALERÍA

Participación mundial de Chile en equidad de género en investigación. Foto: FreePik.
Participación de mujeres en ANID
Investigación femenina en Chile.
Firma columna equidad en investigación

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Opinión Gabriel Vivanco legislar en alimentos
Columna Felipe Marín
Opinión Daniela Chávez
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Opinión: Extrusión de alimentos

11/11/2025

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Titular columna extrusión Francisca Rojas
Francisca Rojas CREAS columna extrusión
Bajada columna Francisca Rojas extrusión
Por Francisca Rojas
Asistente de Investigación CREAS
Proyecto ANID Regional R23F0004
Picture
a valorización de los subproductos agroindustriales, antes considerados simples desechos, representa hoy una oportunidad estratégica para impulsar la economía circular y promover el desarrollo de alimentos más sostenibles.
 
Gracias a la innovación tecnológica, estos materiales pueden transformarse en ingredientes funcionales de alto valor agregado, contribuyendo a reducir el impacto ambiental y a generar nuevos beneficios económicos.
 
Para lograr alimentos de calidad, resulta esencial conocer en profundidad la composición de las materias primas y los procesos de elaboración, ya que ambos factores determinan las propiedades y el comportamiento del producto final.

Entre las tecnologías más versátiles, destaca la cocción por extrusión, ampliamente utilizada en la industria alimentaria por su capacidad de modificar la estructura física de las materias primas, consolidándose así como una herramienta prometedora para el aprovechamiento de descartes agroindustriales y la creación de nuevos alimentos.
 
Este proceso de extrusión, favorece la liberación de compuestos bioactivos que suelen encontrarse atrapados en matrices complejas, lo que resulta interesante cuando se trabaja con estos subproductos ricos en componentes de difícil acceso.
 
Los subproductos agroindustriales, como cáscaras, bagazo, tallos, vainas o semillas, representan una fuente valiosa de compuestos bioactivos con alto potencial nutracéutico.
 
Y en CREAS, trabajamos precisamente en esta línea, aplicando tecnologías limpias y eficientes que permitan revalorizar estos residuos y transformarlos en alimentos innovadores y saludables.
 
Una de las aplicaciones que le hemos dado a la cocción por extrusión dentro del proyecto ANID Regional R23F0004, es para generar un alimento extruido a base de bagazo de uva, subproducto de la producción vitivinícola.
 
Este orujo o bagazo se somete a pretratamientos y se mezcla con otras materias primas para desarrollar un alimento mediante esta tecnología alimentaria, la cual ha mostrado ventajas tanto en la composición como en la bioaccesibilidad de compuestos bioactivos después del procesamiento.
 
Estos resultados confirman el potencial de la extrusión como una herramienta eficaz para valorizar subproductos agroindustriales, aportando así al desarrollo de una alimentación más sostenible y funcional.
 
Es motivante observar cómo la tendencia de generar alimentos con valor funcional a partir de subproductos agroindustriales está tomando fuerza en la industria alimentaria y que podemos contribuir como centro científico-tecnológico.
 
Lo que antes se consideraba un residuo hoy se transforma en una fuente de innovación, dando origen a alimentos sabrosos, nutritivos y ricos en moléculas bioactivas que ejercen efectos beneficiosos en el organismo.
 
Más allá del aporte nutricional, esta nueva mirada representa un cambio cultural y tecnológico. Se demuestra que la ciencia y la creatividad pueden convertir los descartes en oportunidades, impulsando una industria innovadora, más sostenible, consciente y alineada con el cuidado del medio ambiente y las personas.

Firma columna Francisca Rojas

OTRAS COLUMNAS

Columna Alicia Hidalgo Inseguridad alimentaria
Columna Tábata Zamorano
Columna Gabriel Vivanco capacitación
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Opinión: Mala economía y salud

8/1/2025

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Titular columna Fernanda Álvarez
Fernanda Álvarez columna huevos
Por Fernanda Álvarez
Jefa de Laboratorio CREAS
Letra N
o es desconocido que el huevo es uno de los alimentos casi esenciales en la dieta de las personas.

Sea por su versatilidad de preparaciones o por todas sus características nutricionales bien conocidas, tales como su calidad proteica, alto contenido de minerales y vitaminas esenciales, el huevo sin duda es un favorito en los hogares de Chile.
 
Hoy, la constante alza del valor de este alimento a la que nos hemos visto enfrentados genera, quizás, una dificultad adquisitiva para una alta disposición de este alimento en nuestras mesas.
 
Actualmente, por una caja de 30 huevos, estamos pagando alrededor de $9.000 que no deja de ser un monto importante para una familia promedio chilena.
 
Esto ha generado que las familias comiencen a buscar puntos de ventas más asequibles para el bolsillo, pasando muchas veces por alto ciertos criterios como el origen del producto con tal de adquirirlo por un precio más conveniente.
 
En Chile, el SAG y el Ministerio de Salud se encargan de regular exhaustivamente los criaderos de gallinas y la inocuidad de los huevos que son vendidos en tiendas habilitadas para este propósito, lo que nos permite tener certeza de que este huevo viene libre de plagas tales como podría ser la salmonelosis, o gripe aviar, entre otras enfermedades que bien se sabe generan zoonosis (enfermedades infecciosas transmisibles naturalmente desde animales vertebrados al ser humano) en la población.
 
Sin embargo, a través de los medios de comunicación, hemos podido enterarnos del contrabando de huevos y otras especies alimentarias que se vive en el norte de nuestro país; situación grave ya que, debido a lo caro que se encuentra este producto de alta demanda, las personas se ven atraídas a considerar puntos de adquisición más económicos, muchas veces bajo la popular premisa de que “pepito compró, pero no le pasó nada”.
 
Quizás a este “pepito”, que compró este huevo barato de contrabando que no se vio sometido a ninguna regulación, afortunadamente no le pasó nada, pero eso no quiere decir que otra persona tenga la misma suerte.
 
De hecho, en mayo de este año Tarapacá fue la segunda región con más brotes de ETA (Enfermedades Transmitidas por Alimentos), y esto no deja de ser coincidente con que también sea la región con más decomisos de alimentos de contrabando, situación que fue especialmente alta durante la reciente Fiesta de la Tirana, llevando a un problema sanitario de atención.
 
Dentro de las enfermedades, la gripe aviar es la más analizada en el ojo del microscopio últimamente, ya que ya no solo es un problema que afecta la sobrevivencia de aves silvestres, o de criadero, sino que este virus se ha extendido a mamíferos tanto terrestres como marinos, pudiendo llegar hasta la especie humana.
 
Como bien ha dado a conocer la OMS, a la fecha se han reportado alrededor de 973 casos de humanos con Influenza aviar A en el mundo, de los cuales cerca del 48% de estos termina con resultado fatal. Una cifra alarmante si la ponemos en perspectiva.
 
Entonces, es importante resaltar en este escenario la importancia de las regulaciones que hacen las entidades sanitarias chilenas, por las cuales ciertamente no han pasado estos productos traídos de manera ilegal.
 
Aquí es donde debemos cuestionarnos y ser más rigurosos al momento de comprar alimentos que no estén bajo una venta autorizada, porque al final de cuentas lo que podría estar ahorrándonos unos billetes en el bolsillo, podría estar cobrando en nuestra salud y la de nuestras familias.

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Opinión: Lidiana Velázquez

7/9/2025

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Lidiana Velázquez
​Por Lidiana Velázquez
Investigadora Postdoctoral Centro CREAS
Letra C
ada año, 600 millones de personas enferman y más de 400 mil mueren por consumir alimentos contaminados, según la Organización Mundial de la Salud. Es una cifra que no debería pasar inadvertida, sobre todo cuando sabemos que los niños menores de 5 años son los más vulnerables.
 
En Chile, solo en 2024 se registraron 1349 brotes de Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA), muchos de ellos evitables.
 
Por eso el Día Mundial de la Inocuidad Alimentaria, que se conmemora cada 7 de junio, no puede ser solo una fecha más en el calendario. Es una oportunidad para reflexionar: ¿cómo estamos enfrentando este problema? ¿Qué hacemos como sociedad para evitar que los alimentos causen daño al ser ingeridos?
 
La inocuidad alimentaria no es un tema nuevo. Desde finales del siglo XIX, y con más fuerza tras la creación de organismos como la FAO o la Comisión del Codex Alimentarius, se ha venido consolidando como un pilar clave de salud pública.
 
No se trata únicamente de evitar intoxicaciones. También se trata de proteger a los consumidores frente a peligros biológicos, químicos y alergénicos. Y para lograrlo, no basta con controles en la industria: la inocuidad debe garantizarse desde la producción hasta el consumo.
 
En Chile, contamos con normativas claras, fiscalización y campañas educativas, pero los brotes de ETA continúan, con consecuencias sanitarias y económicas importantes.
 
Por eso, tanto productores como consumidores debemos asumir una responsabilidad activa. Implementar buenas prácticas de manufactura, cumplir con el reglamento sanitario de los alimentos, y educarnos sobre la correcta manipulación de alimentos no son tareas opcionales, sino urgentes.
 
Evitar enfermedades por alimentos contaminados es posible. Pero requiere un compromiso transversal, donde todos seamos parte de la solución.

​GALERÍA

Inspección de alimentos
Prevención de brotes de ETA
Estudios de laboratorio
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Autora
​
Lidiana Velázquez,
Investigadora posdoctoral Centro CREAS

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Nuestra microbiota intestinal

4/17/2025

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El biosensor que
Revela cómo comemos
Doctora María José Vargas Microbiota
Por María José Vargas
Doctora en Microbiología
Investigadora postdoctoral de CREAS
Letra S
i comenzáramos esta columna refiriéndonos al “Monitoreo de hábitos alimenticios mediante biodispositivos inteligentes”, podría parecer el título de un artículo futurista, pero no lo es.

Se trata de un título sensacionalista para un relato acerca de sensores microscópicos que cargamos todas las personas en nuestros intestinos. 

Estos “biodispositivos inteligentes”, no son aparatos tecnológicos de última generación, sino un sistema que, a pesar de ¿tener qué ver? con nosotros, no pareciera ser muy familiar: la microbiota intestinal.

Nuestra microbiota está compuesta por billones de microorganismos que viven en el intestino y que, lejos de ser dañinos, cumplen funciones vitales: ayudan a fermentar los componentes de algunos alimentos, producir vitaminas esenciales, eliminar desechos y mantener a raya a microorganismos patógenos, entre otras. 

Pero, además, tienen una sorprendente capacidad: son capaces de “leer” nuestra dieta.

¿Cómo lo hacen? La microbiota se adapta constantemente al entorno intestinal, y su principal fuente de alimento es, justamente, lo que nosotros comemos. Por ende, lo que incluimos en nuestra dieta es más importante de lo que creemos.

Los nutrientes de nuestra comida están compuestos, principalmente, por moléculas como carbohidratos, proteínas, grasas agua. 

Nuestro sistema digestivo está diseñado para degradar la mayoría de estas moléculas, las cuales son absorbidas y utilizadas metabólicamente. 

Sin embargo, dentro de estos nutrientes hay un grupo de carbohidratos especiales conocidos como “fibra”, presentes en frutas, verduras, cereales, legumbres y semillas. 

Nuestro cuerpo no puede digerirlos del todo, pero nuestra microbiota sí, siendo capaz de fermentarlos para obtener su propia energía. Y cuando la alimentamos con ellos, crece en diversidad y cantidad. 

Una microbiota diversa es sinónimo de salud. Se asocia a menor estreñimiento, mejor control de glucosa y colesterol, e incluso a una menor incidencia de enfermedades crónicas. 

Se ha demostrado en diferentes estudios que si nuestra dieta incluye vegetales ricos en fibra, nuestra microbiota se volverá más diversa y nos privilegiará con los beneficios mencionados anteriormente. 

Por el contrario, dietas pobres en estos nutrientes —como la conocida “dieta occidental”, alta en alimentos procesados y baja en fibra— reducen su diversidad, afectando negativamente nuestra salud.

En contraste a esto, la “dieta mediterránea”, la cual prioriza el consumo de alimentos frescos, de temporada y cultivados localmente, genera una microbiota intestinal rica en diversas especies de microorganismos.

Entonces, si nuestra dieta afecta tan directamente a la composición de nuestra microbiota, esta se convierte en un verdadero biosensor de nuestros hábitos alimenticios. 

En otras palabras: si comes variado, tu microbiota también lo será. Y eso es lo que marca la diferencia.

GALERÍA

Alimentos altos en fibra
Microbiota intestinal
Alimentación saludable y prebiótica
María José Vargas

AUTORA

María José Vargas
Doctora en Microbiología
Investigadora postdoctoral de CREAS

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