l reciclaje y la economía circular, enfrentan hoy un escenario pleno de nuevas y atractivas oportunidades de negocio, vinculadas al packaging alimentario, a medida que las nuevas tendencias de consumo sostenible exigen un mayor preocupación por el cuidado del medio ambiente. Así, lo estima Andrés Grunewald, director para Sud América de Gneuß Kunstoff & Technik, empresa especializada en el desarrollo de packaging y envases de última generación, quien estuvo presente en la reciente versión de la feria Circle Pack by CENEM, exponiendo los avances alcanzados en reciclaje y reutilización de algunos de los plásticos de un solo uso más utilizados por la industria alimentaria, tanto en Chile como a nivel global. - ¿Desde la experticia de Gneuß y el trabajo que han hecho, cómo visualizan el actual desarrollo de iniciativas para impulsar el reciclaje efectivo y eficiente de los plásticos, tanto a nivel latinoamericano como global? A nivel mundial el escenario aún es muy dinámico, pero en el contexto latinoamericano diría que estamos ya en un camino sin vuelta de incorporar cada vez más el reciclado en el uso de plásticos de forma general y en especial en los empaques de un solo uso. De hecho, recuerdo que hace muchos años en las ferias más importantes del mundo como la Feria K (que se realiza cada dos años en Düsseldorf, Alemania), se hablaba poquísimo de reciclado y casi no se veían tecnologías destinadas a recuperación de plásticos. Hoy, en cambio, las empresas que no tienen nada que agregar para el uso de materiales reciclados no pueden participar de una feria como esa. Eso muestra el desarrollo de plástico reciclado de forma muy importante los últimos años y lo que realmente ah refleja lo que pasa en Sudamérica. Algunos países están más avanzados que otros con respecto al uso del material reciclado, el problema no es la tecnología, no son las ganas de poder atender los requerimientos medioambientales. El problema está en la forma de recuperar los desechos, destinar los desechos y el tema está muy relacionado a las leyes regionales y en algunos países eso ya va muy avanzado con la obligatoriedad de uso de material reciclados en los empaques de único uso. Algunos países ya establecieron eso como ley y otros Juan en ese camino. A partir del momento que hay una obligatoriedad de uso de material reciclado en el contenido de empaque de único uso, todo lo demás se ha puesto de forma automática. Eso es lo que ya revisamos, vimos, comprobamos en países a donde esa ley ya está establecida. Entonces, estos últimos años hubo movimientos muy importantes. en el sentido de la conciencia medioambiental para la destinación correcta por parte del usuario, pero también un importante desarrollo de tecnología para poder acompañar a esos nuevos retos, esos nuevos desafíos. Yo diría que el mundo está listo, lo que falta son algunos pequeños ajustes de la cadena, porque la materia prima está, pero a veces no donde debería estar. ¿Y dónde están esos gap, esos pequeños ajustes de la cadena? ¿Cuáles deberían ser los más urgentes o los más importantes ahora en este momento? Iniciativas como la Ley REP ayudan muchísimo, porque la destinación final involucra también los generadores de los empaques y la industria. En algunos rubros eso ya es una realidad, está funcionando. Pero a lo que me refiero que todo esto puede ser mucho más rápido a partir del momento en que haya obligatoriedad. Hay restricciones hoy día todavía con respecto al costo de los materiales reciclados. Experimentamos en los últimos años una importante caída de precio de las resinas por un sobreabastecimiento mundial. Desafortunadamente esto del reciclado tiene sus costos y no hay como regular eso. Entonces la necesidad de aprobar leyes de obligatoriedad de un material reciclado va a ayudar muchísimo, porque ya no es una cuestión económica de sí o no usar reciclado por cuestión de costo, sino por obligatoriedad. Y eso establece un nuevo patamar de precios y costos que son iguales para todos los países. Hoy Europa ya está bastante avanzada en las exigencias de uso de materiales reciclados. Y se ha mostrado muy eficiente para el consumo de estos materiales reciclados, que están disponibles en el mercado. Seguramente no donde debería estar, pero existe. - Hay sectores que también plantean, además de la obligatoriedad, tal vez algún tipo de beneficio o de incentivos tributarios, por ejemplo, para las empresas que implementen el reciclado. ¿En ese sentido qué es más eficiente, implementar una ley que obligue o usar otros mecanismos? Obviamente que la ingeniería de generación de impuestos, siempre es muy eficiente y en verdad estamos sobrecargando de tasas impuestos al defunto, porque durante toda la vida de plástico ya se abonaron las tasas. No lo veo en forma práctica y en muchos países como factible que se prescinda de abrir mano de esta de esta recaudación. Entonces, por esa razón el impuesto es justo sobre el reciclado, no me parece justo, pero seguir en un rumbo opuesto también me parece difícil. Por eso la obligatoriedad, sea cual sea el impuesto, es imperativo. - Considerando el avance tecnológico que ya se ha logrado en este último tiempo, pues hoy se puede reciclar efectivamente el 100% de los plásticos que tienen contacto directo con los alimentos, sin restricciones. ¿Qué podemos esperar dentro del corto a mediano plazo? ¿Es posible ofrecer tecnología incluso aún más más disruptiva, más más avanzada? Sin duda. Ya hemos avanzado muchísimo en los últimos pocos años. Hoy ya es posible reciclar casi cualquier tipo de empaque y para casi cualquier aplicación. Estamos hablando de aplicaciones de exigencias muy importantes, o sea, el contacto con los alimentos exige una calidad de descontaminación muy importante. Más que desarrollar para nuevos productos, creo que hay que utilizar lo que ya está desarrollado. Entonces, ¿por qué no utilizar más materiales reciclados que no sean solo botellas de PET post-uso? Sí, la botella está muy difundida y por eso están muy encarecidas, pero, ¿por qué no reciclar empaques de alimentos de forma general? Sea en PET, en polipropileno, poliestireno, u otros materiales. Hay un campo enorme ahí para crecer en ese rumbo. ¿Por qué no reciclar tapas de botellas? ¿Por qué no reciclar botellas de polietileno para la industria lechera? Entonces, todo esto todavía es un camino enorme abierto, pero sobre todo oportunidad de negocio, porque mientras no exista una ley de obligatoriedad y mientras la conveniencia económica sobre el uso o no de reciclado persista, algunos materiales legales, reciclados, todavía siguen siendo sumamente interesantes bajo el punto de vista económico. Cuando vamos a los materiales más consumidos, polietileno, PET botellas, ya no es competitivo o por lo menos hasta antes de la guerra, con la resina de los mismos materiales. Pero cuando revisamos para otros materiales a donde independiente de la situación actual particular de la guerra, ha subido muchísimo el precio como los estirénicos y por eso mi insistencia sobre el poliestireno, es porque todavía es posible no solo reemplazar una parte de los materiales de resina virgen por reciclado, como obtener una importante ventaja económica. Entonces, independiente de ley, independiente de cualquier otra situación o beneficios fiscales, es atractivo. ¿Y por qué no sea así? Porque se tienen que sentar juntos en la mesa todos los actores de la cadena y todos tienen que estar involucrados. Chile tiene excelentes condiciones para avanzar en muchos rubros que hasta ahora no es. Chile tiene condiciones, por ejemplo, poliestireno que son únicas en toda la región, únicas. En ningún país está tan favorable la posibilidad de reciclar empaques de poliestireno no, como en Chile. - ¿Y por qué no se hace? Es una buena pregunta, pues no hay restricciones legales. Hay tecnología desarrollada. Los productos son favorables, tal cual son fabricados, son favorables a la al reciclado. No hay impresión. Se utilizan etiquetas de papel que son fácilmente separadas. Todos los empaques son blancos o translúcidos para yogur, por ejemplo. Todo favorece muchísimo. El país tiene establecido ya empresas especializadas en lo que es la recuperación de poliestireno de alto impacto. Así que son condiciones favorables. - Y como empresa o como como entidad privada, ¿ustedes han tenido la oportunidad de dialogar con entidades públicas para plantear precisamente este punto de vista y analizar conjuntamente los beneficios de implementar una ley que obligue precisamente al reciclaje de los plásticos? En varias partes del mundo nosotros participamos siempre a través de las asociaciones, porque los órganos públicos en gran parte no están abiertos a hablar con la industria, pero participamos de grupos especiales de desarrollo de productos de difícil reciclabilidad en Europa. Participamos en Brasil de varias asociaciones y esas corresponden a la motivación e incentivo de uso de materiales reciclados. Esa es nuestra forma de traerlo al público, además de participar de eventos como el de hoy de CENEM, que es muy importante porque público es muy variado, está desde la industria de alimentos, el sector público, recicladores y la industria de empaques. - ¿En Chile participan de alguna entidad gremial o asociación? No, tenemos contacto con ASIPLA, CENEM y Pacto por los Plásticos, pero solo como invitados. No es nuestra idea porque tampoco eh podemos eh estar tan presentes. Con todas las asociaciones estamos disponibles para traer las tecnologías, para demostrar las tecnologías y para poder ayudar a los países con su desarrollo. Estamos asociados a varios países, a muchas asociaciones, para contribuir con informaciones, tecnologías, avances para traer esto al público del país. y a la industria. - Y como empresa, como marca, como Gneuß, ¿cuáles son sus proyecciones para participar o si se nace en el mercado chileno dentro de aquí a los próximos años? Chile desde siempre ha sido un importante mercado para Gneuß. Estamos presentes en el país desde hace casi 30 años y nuestras tecnologías están muy aceptadas por la industria chilena de empaques. Además, Chile tiene una particularidad, porque no son tantos rubros en los que actúa el país, porque está muy relacionado lo que son empaques de alimentos y minería, diferente de otras partes donde tenemos industrias textiles, petroquímicas y más, pero los productos de Gneuß desde siempre son muy bienvenidos al mercado chileno con mucho y una muy buena recepción de nuestros equipos. No es un mercado tan grande por el tamaño del país, pero es un mercado muy sólido y muy estable. De hecho, desde fines de los años 90 suministramos con regularidad nuestros equipos en el país. Las proyecciones son las mejores posibles porque Chile siempre tuvo una mirada hacia la alta tecnología, los productos europeos son muy bienvenidos al país, y el camino que sigue Chile respecto del uso cada vez más incorporado del material reciclado solo puede ser creciente. Hace algunos años no se hablaba casi de reciclaje en el país, hoy es un tema muy presente y seguro que cada vez más va a estar presente. GALERÍAOTRAS ENTREVISTAS
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as grandes ferias y exhibiciones alimentarias, juegan un papel vital como ejes estructurales del comercio mundial, las tendencias de consumo y el desarrollo de productos cada vez más innovadores, saludables, inocuos, seguros y sostenibles. Así lo considera Riccardo Caravita, Food & Beverage Global Brand Manager de Fiere di Parma, entidad que acaba de organizar con gran éxito la versión 2026 de TUTTOFOOD Milano, una de las ferias sectoriales más importantes de Europa y del mundo, tanto por la cantidad de visitantes (que este año superó las 130 mil personas), como por el enorme volumen de lanzamientos, negocios y seminarios especializados que se concretan durante su realización. Un polo de desarrollo que poco a poco se ha posicionado en el mismo sitial de prestigio que hoy ocupan otras ferias de gran tradición, como SIAL (en Francia), y Anuga (en Alemania), y que además promete seguir escalando posiciones, gracias al dinamismo creativo exhibido durante los últimos años por la industria y cocina italianas. Un esfuerzo que, para Riccardo Caravita, licenciado en Economía y Gestión por la Universidad de Parma, con especialización en Marketing Comercial y Estrategias Comerciales, y que cuenta con más de 15 años de experiencia en altos cargos de Fiere di Parma (donde hoy está a cargo del desarrollo estratégico de las marcas de ferias dedicadas al sector agroalimentario, entre las que se incluye TUTTOFOOD Milano), permitirá potenciar aún más la internacionalización de las industrias italianas de alimentos y bebidas, fortaleciendo las sinergias entre empresas, territorios productores y compradores de todo el mundo, incluyendo a Latinoamérica y Chile. - Riccardo, ¿Cuál es su valoración general de la última edición de la feria TUTTOFOOD en cuanto a organización, asistencia y resultados comerciales? ¿Superó las expectativas? La última edición de TUTTOFOOD arrojó resultados extremadamente positivos y superó claramente las expectativas en cuanto a asistencia, participación internacional y calidad comercial general. La feria acogió a más de 123.000 visitantes profesionales procedentes de más de 100 países, con una participación internacional que creció significativamente en comparación con la edición anterior. Acogimos a unas 5.000 marcas y 4.000 compradores internacionales de primer nivel, lo que confirma la creciente relevancia de TUTTOFOOD como plataforma empresarial global para la industria alimentaria. Lo que fue especialmente importante para nosotros no fue solo la cantidad de visitantes, sino la calidad de las interacciones comerciales generadas a lo largo del evento. Los expositores informaron de reuniones muy productivas, nuevas oportunidades de exportación y avances comerciales concretos en los canales de venta al por menor, restauración y distribución. - A la vista de los resultados obtenidos, ¿cree que esta feria se encuentra ahora a la altura de las principales ferias alimentarias del mundo, como las de Francia y Alemania? Creemos que TUTTOFOOD se ha incorporado plenamente al grupo de las principales ferias internacionales de alimentación. La combinación de la accesibilidad global y la infraestructura de Milán, junto con la experiencia de Fiere di Parma y la cooperación estratégica con Koelnmesse, ha creado una plataforma internacional muy sólida. Al mismo tiempo, nuestro objetivo es desarrollar un centro europeo complementario y distintivo, centrado en el emparejamiento empresarial de alta calidad y en las oportunidades de abastecimiento internacional. Los comentarios recibidos de compradores y expositores de todo el mundo confirman que el mercado reconoce este posicionamiento. - Hoy en día, como Fiere di Parma, participan en un importante centro de intercambio comercial y tecnológico regional. Por consiguiente, en términos de integración con el ecosistema, ¿cree que han dado los pasos adecuados para posicionarse como un puente que conecta a las industrias, los proveedores, el mundo académico y las startups tanto en Europa como en el resto del mundo? Por supuesto. Una de nuestras prioridades estratégicas es actuar como una plataforma que conecte a todos los actores del ecosistema alimentario: productores, minoristas, operadores de servicios de restauración, startups, centros de investigación, instituciones y proveedores de tecnología. TUTTOFOOD 2026 ha reforzado aún más esta orientación con áreas dedicadas a las startups internacionales, proyectos de innovación ESG, cadenas de suministro ecológicas y más de 200 conferencias centradas en la innovación, la sostenibilidad y los modelos de consumo del futuro. Creemos que las ferias comerciales de hoy en día deben evolucionar de simples espacios de exposición, a ecosistemas capaces de generar intercambio de conocimientos, colaboraciones y desarrollo empresarial a largo plazo. - ¿Qué retos quedan por abordar en este ámbito? La industria alimentaria se enfrenta actualmente a un escenario global muy complejo, marcado por tensiones geopolíticas, la volatilidad de la cadena de suministro, el aumento de los costos, las regulaciones de sostenibilidad y las expectativas de los consumidores en rápida evolución. Uno de los retos clave es ayudar a las empresas, especialmente a las pymes, a navegar por esta transformación sin perder competitividad a nivel internacional. Otro reto importante es crear una integración más sólida entre la innovación, la producción industrial y el acceso al mercado. Las ferias comerciales pueden desempeñar un papel estratégico en este sentido, facilitando el diálogo y acelerando las conexiones comerciales internacionales. - Hoy en día, las tendencias de consumo se están orientando hacia una mayor preferencia por alimentos saludables, nutritivos, éticos y más naturales. En ese sentido, ¿cómo se están adaptando TUTTOFOOD y las empresas alimentarias italianas en general a este nuevo panorama? Las empresas alimentarias italianas se están adaptando de forma muy dinámica a estas tendencias en evolución. Hoy en día, los consumidores buscan cada vez más productos que combinen calidad, autenticidad, bienestar, trazabilidad y sostenibilidad. La cultura gastronómica italiana ya cuenta con muchos puntos fuertes en estas áreas, gracias a su estrecha conexión con los ingredientes naturales, la nutrición equilibrada y las tradiciones regionales. En TUTTOFOOD, estos temas están cobrando cada vez más protagonismo. La feria ha destacado áreas temáticas más específicas dedicadas a los productos ecológicos, la innovación en materia de ESG, las tendencias de consumo saludable y la transparencia alimentaria. También estamos realizando una importante inversión en contenidos y conferencias que abordan el futuro del consumo responsable y los sistemas alimentarios sostenibles. - Y desde la perspectiva de la sostenibilidad y la gestión medioambiental, ¿qué iniciativas concretas se están llevando a cabo, tanto a nivel de TUTTOFOOD como en el conjunto de la industria alimentaria italiana? La sostenibilidad es hoy en día una prioridad estructural para todo el sector alimentario y uno de los pilares fundamentales que determinan la evolución futura de TUTTOFOOD. En este contexto, hemos lanzado recientemente el Manifiesto Alimentario de TUTTOFOOD, un marco estratégico desarrollado conjuntamente con socios institucionales, científicos e industriales para promover un sistema alimentario más responsable, resiliente y orientado al futuro. El Manifiesto Alimentario se inspira en los valores de la dieta mediterránea y tiene como objetivo fomentar una mayor integración entre innovación, sostenibilidad, bienestar y seguridad alimentaria a largo plazo. Refleja la idea de que el futuro de la alimentación debe combinar el crecimiento económico con la responsabilidad medioambiental y el impacto social. A nivel de la feria, esta visión se traduce en iniciativas concretas centradas en la comunicación ESG, el abastecimiento responsable, la producción ecológica, la reducción de residuos y las cadenas de suministro sostenibles. Un ejemplo es el nuevo proyecto ESG Virtual Shop, desarrollado junto con la Universidad de Parma, que analiza cómo los consumidores y compradores perciben las declaraciones de los productos y los envases relacionadas con la sostenibilidad. También estamos ampliando el área TUTTO Bio, dedicada a la excelencia ecológica certificada y a la producción alimentaria responsable. En términos más generales, la industria alimentaria italiana está invirtiendo fuertemente en eficiencia energética, trazabilidad, innovación en el envasado, modelos de economía circular y prácticas agrícolas sostenibles. La sostenibilidad ya no se considera un tema de nicho, sino un factor competitivo clave para el crecimiento internacional. - De cara al futuro, ¿cuáles son los objetivos generales y específicos que se han fijado a corto y largo plazo? Nuestro objetivo es seguir consolidando TUTTOFOOD como una de las principales plataformas internacionales de negocio alimentario de Europa y como puerta de entrada estratégica que conecta los mercados alimentarios mundiales. A corto plazo, nuestro objetivo es aumentar aún más la participación internacional, reforzar nuestro programa de compradores y ampliar el papel de la innovación, la restauración y los contenidos relacionados con los criterios ESG. A largo plazo, queremos contribuir a la construcción de un ecosistema ferial alimentario europeo más integrado, capaz de apoyar el comercio mundial, la innovación y el desarrollo sostenible. - ¿Pretenden, por ejemplo, reforzar sus vínculos comerciales con América Latina y otras regiones fuera de Europa? América Latina es sin duda una de las regiones que muestra un fuerte dinamismo y una creciente relevancia estratégica para la industria alimentaria mundial. Estamos observando una participación cada vez mayor de empresas, compradores y operadores de varios países de América Latina, junto con un creciente interés por los productos europeos y las oportunidades de abastecimiento. En este contexto, el fortalecimiento progresivo de las relaciones comerciales entre la Unión Europea y el Mercosur podría crear nuevas e importantes oportunidades para el desarrollo empresarial internacional y la integración de la cadena de suministro en todo el sector alimentario. En términos más generales, TUTTOFOOD sigue reforzando sus relaciones con mercados fuera de Europa, incluyendo América del Norte, Asia-Pacífico y Oriente Medio, con el objetivo de crear una plataforma empresarial cada vez más global e interconectada. Anunciaremos nuevas iniciativas de desarrollo internacional en un futuro próximo. - ¿Qué estrategias de posicionamiento adoptarán tanto CIBUS como TUTTOFOOD a partir de ahora para seguir consolidando su presencia en el panorama ferial internacional? CIBUS y TUTTOFOOD son plataformas altamente complementarias con estrategias de posicionamiento diferenciadas. CIBUS sigue centrándose firmemente en la promoción de la excelencia alimentaria “Made in Italy” y el desarrollo de las exportaciones, mientras que TUTTOFOOD tiene una vocación internacional más amplia como plataforma global de abastecimiento y negocios que involucra a cadenas de suministro internacionales completas. La alternancia estratégica entre las dos ferias nos permite ofrecer una visibilidad internacional continua al sector alimentario, al tiempo que maximizamos las oportunidades de negocio para expositores y compradores. Las alianzas internacionales, los programas de compradores más sólidos, la innovación en contenidos y la inversión en mercados estratégicos seguirán siendo pilares fundamentales de nuestra estrategia de crecimiento. - ¿Volverán a participar en Espacio Food & Service o Fruittrade en Chile, o en otras ferias y eventos del sector agroalimentario en Chile y Latinoamérica? Latinoamérica es una región cada vez más importante para el comercio internacional de alimentos, la innovación y las dinámicas de abastecimiento, y estamos muy interesados en seguir fortaleciendo nuestras relaciones con las partes interesadas de toda la zona. Evaluamos continuamente oportunidades para participar en las principales ferias comerciales, iniciativas institucionales y eventos internacionales del sector que puedan ayudar a reforzar el diálogo y la cooperación empresarial entre los mercados europeos y latinoamericanos. Chile representa un mercado importante y muy dinámico dentro de esta estrategia más amplia. GALERÍAOTRAS ENTREVISTAS ás allá de los conflictos sociales y la polémicas suscitadas durante algunas apariciones públicas, los primeros meses de gestión de la ministra de Ciencia, Conocimiento, Tecnología e Innovación, Ximena Lincolao, han sido muy intensos desde todo punto de vista. Y si bien su trabajo ha estado marcado por desafíos estratégicos de gran complejidad, profundizados por el actual contexto de crisis económica, ello no ha mermado en ningún momento su energía y entusiasmo. Así lo ha demostrado en cada uno de los diversos encuentros especializados en los que ha participado en estos meses, incluyendo la reciente feria Aquasur (donde encabezó reuniones multisectoriales de gran relevancia), el encuentro Enexpro de ProChile y un extenso número de seminarios y exposiciones académicas. En todas estas instancias, no solo ha demostrado sus profundas competencias profesionales, vocación innovadora y amplia experticia científico-tecnológica, sino que también se ha tomado el tiempo suficiente para conocer, de primera mano, los distintos avances y desarrollos que exponen los innovadores y startups presentes en cada una de estas citas, confirmando que posee una sensibilidad muy especial con el ecosistema emprendedor. Precisamente, durante una de las jornadas de Aquasur 2026, Revista Indualimentos tuvo la oportunidad de tener una conversación exclusiva y amena con la secretaria de Estado, donde se abordaron algunos de los principales desafíos que hoy enfrenta el ecosistema emprendedor Agrifoodtech, así como las diversas oportunidades de desarrollo y generación de nuevos negocios que se derivan de su trabajo, las cuales podrían posicionar a nuestro país como una potencia exportadora de bioconocimiento y de bioalimentos de última generación, capaces de consolidarnos como un nuevo hub mundial para la incubación, escalamiento y consolidación de empresas alimentarias de base científico tecnológica, que se alineen con los objetivos de desarrollo sostenible y que, al mismo tiempo, sean capaces de trabajar con ingredientes de origen local, revalorizar residuos e incorporar la sabiduría ancestral de las comunidades de base. - Ministra, ¿Cuál es la importancia real que hoy tienen la ciencia, la tecnología, el desarrollo y la innovación para el desarrollo de una agroindustria alimentaria que impulse el desarrollo de Chile más allá de la simple exportación de commodities? La tecnología y la ciencia juntas pueden crear productos muy innovadores. De hecho, hoy la innovación científico-tecnológica es transversal e impacta a todas las industrias, entre ellas la agricultura y los productos alimentarios. Por eso, hoy en día se ve muchísima innovación en el sector Agrotech como, por ejemplo, el uso de sensores para el riego, así como de satélites, drones y maquinaria automatizada. Todo ello hace que la industria sea más productiva, se bajen los costos y haya más y mejor integración con las necesidades ambientales. De este modo, podemos ver que el sector Agrotech está evolucionando muy rápido, consolidando un cambio que comenzó con la aparición de la startup Not.co y el uso de Inteligencia Artificial (en el desarrollo de nuevos alimentos) y de otras aplicaciones que hoy también se utilizan en industrias relacionadas, como lo vimos, por ejemplo, durante nuestra visita al centro de innovación de Viña Concha y Toro. Allí conocimos en terreno la estrategia Winetech, que consiste en aplicar tecnología e innovación a la producción de vinos, desde la cosecha y vendimia, hasta la elaboración de envases, y que ayuda a mejorar la calidad del vino. Todo esto implica que estamos viendo un uso intensivo de tecnología en todos los sectores de alimentos y bebidas, lo que también tiene un efecto colateral positivo en la salud de las personas. - ¿Y qué opina del aporte que hoy entregan los emprendimientos alimentarios de base científica tecnológica en términos de generación de conocimiento y desarrollo de acciones innovadoras y sostenibles, como la reutilización de orujos de uva para crear suplementos funcionales, por ejemplo? Ese y otros ejemplos no demuestran que tenemos una capacidad de innovación realmente impresionante, y a la cual tenemos que darle más visibilidad en el exterior. También he visto que la curiosidad del emprendedor chileno y la comprensión de los problemas locales han permitido el surgimiento de compañías extremadamente interesantes y valiosas desde el punto de vista tecnológico y del conocimiento. Por ello, tenemos que apoyarlas más en el ámbito de comercialización y ventas, porque desde el punto de vista de la curiosidad y la creatividad en el desarrollo de soluciones, ya es magnífico todo lo que está pasando en el ecosistema nacional de innovación y emprendimiento desarrollo. De hecho, el mismo caso que expones, donde se reutilizan los desechos de la producción de uva, nos demuestra que lo que durante generaciones se vio como simple desecho o basura, hoy puede reutilizarse y aprovecharse para elaborar productos valiosos por su alto contenido de nutrientes. Además sirve de incentivo para que otras startups y compañías repliquen estas iniciativas y reutilicen otros desechos como las cáscaras de naranja y de limón, por ejemplo, para usarlos en diferentes productos con valor agregado. En la región de Los Lagos tenemos, por ejemplo, las algas que tienen alto valor dentro de la cadena alimentaria, pero que también pueden aportar en la producción de cosméticos, medicamentos y abonos para la agricultura, entre otras opciones. Por eso debemos aprovechar y potenciar toda esa capacidad de invención que tiene el emprendedor chileno. IMPULSO AL ECOSISTEMA EMPRENDEDOR - Entre los diferentes actores que interactúan en el ecosistema I+D, existe consenso de que, a pesar del entusiasmo, aún hace falta una mayor interacción transversal. ¿Como ministra, qué visión tiene de esta eventual carencia y cómo considera que se puede impulsar un mejor encuentro entre el mundo público, privado y académico para que haya un mejor diálogo y cooperación? El Ministerio de Ciencia, Conocimiento, Tecnología e Innovación fue creado, precisamente, para consolidar una política pública transversal a todos los demás ministerios y que se integre de mejor forma con la sociedad civil y los demás ecosistemas. De hecho, por ley, tenemos el mandato y responsabilidad de crear una política pública que ayude a coordinar e integrar a los diferentes agentes que interactúan en este escenario, y por esto estoy presente en esta feria (Aquasur 2026) y estamos además constantemente viajando a todas las regiones, hablando con los alcaldes, conversando con los emprendedores y conectando con todos los actores del ecosistema, porque es parte de nuestra labor de conexión, la cual puede tener la forma de una visita a terreno, una reunión con emprendedores o un llamado telefónico o una participación en seminarios especializados. Todo eso es parte de nuestro trabajo de conectar a los diferentes actores, y es extremadamente importante. - Y desde su perspectiva como jefa de una cartera con profundo impacto en el desarrollo futuro de nuestro país, ¿Coincide con lo que alguna vez planteó el presidente de Fundación Chile, Pablo Zamora, respecto de que nos encontramos en el momento preciso para que la ciencia y el conocimiento se conviertan en el eje impulsor de un ecosistema creativo que posicione a nuestro país como una potencia exportadora bioalimentaria? Claro que sí. De hecho, creo que este es el momento de la innovación, y eso significa tomar todos los recursos de que disponemos en el país, como nuestros científicos, el know-how y el gran desarrollo tecnológico de nuestras industrias más estratégicas, como la salmonicultura, por ejemplo, que ha alcanzado liderazgo mundial, para impulsar una innovación constante, que es lo que en definitiva hace que los países crezcan. No podemos quedarnos estancados en el conocimiento o la innovación ya alcanzados, sino que tenemos que estar constantemente aprendiendo e innovando. En ese sentido, debemos entender que todos los desafíos constituyen una oportunidad para desarrollar nuevas soluciones, por lo cual este es el momento de la innovación, no solamente de las regiones, sino de todo el país, para reforzar nuestro liderazgo mundial. Las regiones no se están quedando atrás y las vamos a apoyar, para que sigan potenciándose en todas las áreas del conocimiento aportando todo lo necesario para consolidar ese camino, pues tal como dice el libro Innovate or Die (“Innova o te mueres" de Robert Oppenheimer), este es el momento de innovar, porque todo está cambiando muy rápido y tenemos que innovar para adaptarnos rápido a esos cambios. - ¿Y en su papel como ministra, se ha trazado, por ejemplo, el objetivo personal de potenciar el nivel de innovación para que escale y llegue al mercado? Por supuesto, porque la innovación está presente en todo, en la forma cómo vivimos, en nuestras relaciones, en lo que tenemos, etc. Y en ese sentido estamos trabajando como equipo, porque yo no estoy sola en el ministerio, para avanzar hacia los objetivos más urgentes, entre los cuales se encuentra, en primer lugar, destrabar los obstáculos que impidan el avance. Esto implica hacer las cosas de manera distinta y de mejor forma, comprendiendo lo que ya se ha logrado, y para eso estamos conversando con todos los actores del ecosistema. Además, vamos a innovar en la utilización de nuestros recursos para potenciar a todos aquellos innovadores que están trabajando para aportar conocimiento y desarrollo al país, porque muchas veces están solos y necesitan más apoyo. Por eso estamos hablando con las empresas, visibilizando al ecosistema en redes sociales y generando nuevas conexiones, para que todo el mundo sepa lo que hoy se crea en Chile, pues sin innovadores no hay crecimiento. GALERÍAOTROS PROTAGONISTAS s la novena oportunidad que el experto noruego Yngve Torgersen está presente en Aquasur, consolidando un vínculo histórico con el encuentro acuícola más importante del hemisferio sur. Aparte de ser un asistente frecuente a la feria, el actual Director General y Jefe del Departamento de Acuicultura en el Ministerio de Comercio e Industria Pesquera de Noruega, es una de las voces más autorizadas a nivel global para hablar sobre el futuro de la industria acuícola. Microbiólogo de la Universidad de Oslo y con una trayectoria que abarca desde la investigación científica en sanidad animal hasta la presidencia del Subcomité de Acuicultura de la FAO, Torgersen ha sido arquitecto de políticas públicas que hoy posicionan a Noruega como líder mundial. En vísperas de una nueva edición de la feria, aborda los desafíos compartidos entre Chile y el país nórdico, así como sus respectivas proyecciones tecnológicas y lo que espera de este reencuentro en la Región de Los Lagos. — Con su experiencia analizando la industria a nivel global, ¿qué desafíos prioritarios enfrentan naciones como Noruega y Chile para escalar la producción de alimentos provenientes del océano? Necesitamos aumentar la producción de productos del mar. El potencial para un aumento significativo en la pesca extractiva es limitado. Por lo tanto, es necesario que la acuicultura produzca más productos del mar. En lo que respecta a Noruega, creo que los principales desafíos que enfrentamos son el acceso a las mejores zonas para la producción de productos del mar, en competencia con otros fines importantes. Además, debemos asegurar que el aumento de la producción de productos del mar sea sostenible, donde los tres pilares del término sostenibilidad, o sea económica, social y ambiental, estén en equilibrio. — En esta nueva versión de Aquasur 2026, ¿Cuáles son sus principales expectativas para el evento y su impacto en el sector? Creo que esta es mi novena visita a Aquasur. En primer lugar, debo felicitar a los organizadores por el excelente trabajo realizado para el evento de este año. Siempre me he sentido bienvenido en esta hermosa región, pudiendo reunirme con amigos y colegas de otras partes del mundo que comparten la misma visión para esta industria tan importante. Confío en que, a mi regreso a Noruega a finales de esta semana, podré recordar una semana productiva, centrada en satisfacer la creciente demanda mundial de productos del mar y en el crecimiento sostenible, incluso en tiempos de incertidumbre. — Respecto al desarrollo del sector, ¿Qué tecnologías considera que definirán el futuro de la acuicultura en los próximos años? No creo que un solo tipo de tecnología defina el futuro de la acuicultura. No debemos olvidar que la acuicultura abarca desde el cultivo de algas marinas y de moluscos, hasta la cría de peces. En lo que respecta a la cría de peces en general, y al cultivo de salmón en particular, creo que no habrá una sola tecnología que defina el futuro. Apuesto más por la diversificación. En Noruega, creo que la tecnología predominante hoy en día, la de jaulas flotantes abiertas, seguirá siendo la base de la acuicultura durante muchos años. Pero en el futuro veremos más instalaciones terrestres, tecnología de contención cerrada en aguas protegidas dentro de los fiordos y piscifactorías marinas operando en mar abierto. Creo que el futuro será una buena combinación de estas tecnologías, y que la innovación y las nuevas tecnologías serán clave para desarrollar una industria más sostenible. GALERÍAOTROS PROTAGONISTASPara la ex asesora senior de Corfo y consultora experta en sistemas productivos agroalimentarios, los desafíos del sector solo pueden superarse si sus protagonistas pierden temor al cambio y se suman con energía a la transformación tecnológica y cultural que se requiere, para responder en forma ágil a los requerimientos de un mercado que exige alimentos más inocuos, saludables, seguros, innovadores y sostenibles. l mundo necesita cada vez más alimentos saludables, seguros, inocuos y nutritivos, para así satisfacer de manera segura y adecuada las necesidades de una población que crece de manera exponencial y, al mismo tiempo envejece. Sin embargo, los actuales métodos productivos agroindustriales son insostenibles desde el punto de vista ético y ambiental, pues incrementan la generación de residuos, degradan los suelos y consumen demasiados recursos hídricos. Además, las actuales actividades agropecuarias aportan un alto porcentaje de Gases de Efecto Invernadero, lo cual, a su vez, genera una angustiante paradoja: la humanidad necesita producir más alimentos, pero hacerlo tal como hasta ahora podría acabar con el equilibrio ecosistémico planetario. Este escenario de contingencia exige implementar nuevas estrategias de producción eficiente y sostenible, que permita disponer de productos más nutritivos y saludables, pero respetuosos del medio ambiente, objetivo que, de acuerdo con lo expertos, solo puede alcanzarse mediante procesos disruptivos de innovación y desarrollo. Un desafío que los emprendedores han asumido con entusiasmo, especialmente en Chile, a pesar de las dificultades existentes para acceder en forma equitativa al conocimiento y las herramientas tecnológicas necesarias. Y si bien aún queda mucho trabajo por realizar en este frente específico, en los últimos años esta brecha tecnológica ha ido reduciéndose, gracias al apoyo de entidades académicas y de organismos de cooperación, que desarrollan diversas iniciativas de divulgación científica, traspaso de conocimientos, aceleración de emprendimientos y construcción de alianzas entre múltiples actores clave de todo el ecosistema agroalimentario. Una de estas iniciativas fue organizada recientemente en la región de Maule por Blue Oak Corp, con el apoyo de Viraliza Eventos de Corfo e Inacap, durante dos jornadas de estudio que se realizaron en las ciudades de Curicó y Talca. Allí, emprendedores, agricultores, docentes y estudiantes pudieron conocer, de primera fuente, cómo las nuevas tecnologías, herramientas y soluciones digitales pueden convertirse en un apoyo valioso para optimizar el desarrollo del ecosistema agroalimentario, y posicionarlo como protagonista de la nueva revolución 4.0 Para Patricia Fuentes Bórquez, CEO de Blue Oak Corp, ex asesora senior de Corfo y consultora experta en investigación, desarrollo e innovación enfocadas al desarrollo de nuevos sistemas productivos agroalimentarios, este objetivo no solo se alcanzó con creces, sino que al mismo tiempo abrió nuevas perspectivas para sumar a más actores regionales a una "revolución agroalimentaria" que podría, incluso, posicionar a Chile como la gran potencia biotecnológica sectorial del Siglo XXI. - ¿Cómo surgió la idea de desarrollar este encuentro con los principales actores del ecosistema agroalimentario del Maule? En Blue Oak Corp siempre desarrollamos acciones de vinculación con el medio. Y en este caso particular recurrimos a un instrumento de Corfo que se llama Viraliza Eventos, que está precisamente orientado a la realización de eventos internacionales destinados a potenciar al ecosistema productivo local. Esta versión de Agrorevolution 4.0, que realizamos en Curicó y Talca, se centró en fortalecer al ecosistema Agtech y Agrifoodtech de la región de Maule, mediante vinculaciones y alianzas con actores clave de la academia, el mundo empresarial y público. Y logramos un éxito rotundo, porque conectamos a los participantes con invitados y especialistas nacionales e internacionales de lujo, pertenecientes al ámbito de la Industria 4.0, lo que nos tiene muy satisfechos y motivados para seguir repitiendo esta experiencia. - ¿Cómo ayudan encuentros, por ejemplo, para que el ecosistema agroalimentario en general evolucione, se digitalice y supere las barreras que dificultan su acceso a la tecnología y a un desarrollo más profundo? Es una buena pregunta, porque llevo 30 años en este medio y aún es difícil lograr esa vinculación con la tecnología, sobre todo porque se debe trabajar en la confianza. Chile es el país más desconfiado del mundo, y en todas estas instancias cuesta que la gente deje atrás esa mentalidad. Por eso es tan importante difundir estas acciones, para que el público las valores y reconozca las oportunidades que ofrecen, sobre todo a nivel regional. De hecho, yo soy de O'Higgins y por eso entiendo lo que significa llevar este conocimiento de punta a regiones, tal como lo trajimos a Curicó y Talca, con charlas magistrales maravillosas dictadas por destacados invitados e invitadas nacionales e internacionales. Pero aunque queremos seguir acercando la tecnología e innovación a los territorios, el territorio también tiene que sumarse a esta ola tecnológica y en ese esfuerzo la academia juega un papel muy importante. Por eso agradezco públicamente a INACAP, con cuyas autoridades hemos trabajado ya en varias oportunidades, en especial a las sedes de Curicó y Talca, porque no solo contamos con el apoyo del cuerpo docente, sino que también se suman a esta iniciativa los estudiantes, cuya participación es muy importante para que interactúen con los emprendedores y expositores expertos. Así estarán mejor preparados para tomar la posta del futuro desarrollo tecnológico, la innovación y el emprendimiento, que son tan necesarios para el desarrollo de nuestro sector agrícola. - ¿Qué acciones específicas de vinculación se realizarán a partir de este seminario? Toda la información presente en las distintas presentaciones, quedará disponible en el canal YouTube de Blue Oak Corp, y en las redes sociales de Agro Revolution Maule 4.0, para que las soliciten, descarguen, estudien y, además, las compartan con todas sus redes y el ecosistema en general. - Desde su experiencia como protagonista del sector agroalimentario, ¿existe la posibilidad de que el salto tecnológico que necesita el sector se dé en el corto a mediano plazo? ¿Podemos vencer con celeridad las barreras y limitaciones que aún existen? Por supuesto que sí. De hecho, todos los obstáculos se pueden superar y para alcanzar ese objetivo ninguna idea es mala. Lo mismo sucede cuando nos preguntan por el desarrollo exitoso de los emprendimientos tecnológicos, porque todas las ideas son buenas y solo hay que trabajarlas. Pero para alcanzar esa meta, también necesitamos el concurso de otros actores las respalden, y esto significa desarrollar estrategias conjuntas para potenciar los instrumentos de apoyo existentes, no solo a nivel público, sino también privado y académico. Además, hay que actuar en forma ágil y oportuna, porque la tecnología avanza muy rápido, y mientras hablamos de agroindustria 4.0, simultáneamente ya existen desarrollos que podrían definirse como propios de la industria 5.0, incluyendo la Inteligencia Artificial que hace mucho rato nos sobrepasó. Esto exige a los actores informarse y participar de manera más activa en todas estas instancias, no solo para que los emprendedores mejoren sus modelos de negocio, o para que los estudiantes y académicos mejoren sus conocimientos y formación, sino también porque desde el punto de vista de la productividad y competitividad del sector agrícola, aún existen muchas brechas que pueden cerrarse y oportunidades de mejora que pueden aprovecharse, si los productores deciden subirse, sin miedo, a este carro de transformación tecnológica y cultural. - En ese sentido, ¿considera que el temor al cambio aún es un freno importante para esta evolución? Es posible, pero es un temor injustificado, porque como se dijo durante una de las exposiciones, la digitalización no nos va a quitar el trabajo, sino todo lo contrario, va a crear más y mejores oportunidades para quien sepa aprovecharlas. Y esto es trascendente, porque en Chile tenemos un déficit de 30 a 32% de mano de obra en el sector agrícola, carencia que se suma a brechas importantes en disponibilidad de maquinaria agrícola y automatización, por ejemplo. Todo ello puede desincentivar a las nuevas generaciones, y es ahí donde debemos poner más esfuerzos. - ¿Hay que modificar entonces los paradigmas productivos? Claro, porque hoy no todos los jóvenes quieren estar trabajando 12 horas en los campos, y por eso necesitamos automatizar, digitalizar y modernizar procesos. Necesitamos robótica y manufactura avanzada, para seducir al talento joven y atraerlo al campo. Por eso es tan valioso contar con la participación de expertos en esto campos, y en este seminario tuvimos, por ejemplo, dos protagonistas de excelencia como Leitat Chile, uno de los líderes en temas de robótica en nuestro país; y de Fraunhofer Chile, que expuso las ventajas de los sistemas agro fotovoltaicos. Por lo tanto, no hay que tenerle miedo al cambio ni a la tecnología, porque no nos van a superar ni absorber. Al contrario, la tecnología es una herramienta, como se habló durante el panel de mujeres, que nos ayudará a superar estas brechas y avanzar hacia el fin último que es la seguridad alimentaria de nuestra población. No debemos olvidar que hoy Chile depende de la importación de muchos productos que forman parte de la canasta alimentaria básica, como cereales, harinas, carnes, lácteos, etc. Por eso, debemos utilizar la tecnología para incrementar la producción interna de todos esos productos básicos y, al mismo tiempo, contribuir al desarrollo económico de nuestras regiones. Claro que para eso también necesitamos inyectar capital humano de avanzada e innovación. En ese contexto, encuentros como Agrorevolution 4.0 nos ayudan a difundir conocimientos que contribuyen a cerrar las brechas y aprovechar las oportunidades de crecimiento, desarrollo y mejora continua. - Ante todo este potencial, ¿cree que Chile está en posición privilegiada para posicionarse como potencia mundial de conocimiento e innovación agroalimentario? Creo que somos un laboratorio natural desde los puntos de vista energético, climático y agrícola, lo que se suma a la disponibilidad de un capital humano de excelencia, que todos los días es capaz de crear nuevos bioinsumos de avanzada. En este seminario, por ejemplo, vimos cómo pronto contaremos con una biorrefinería a gran escala, entre otros desarrollos avanzados, lo que nos demuestra que tenemos el talento y la voluntad para aprovechar todo el potencial de este laboratorio natural en todas las áreas del conocimiento, aunque especialmente en el sector agroalimentario, lo cual abre a su vez, nuevas y mejores oportunidades de innovación, emprendimiento y desarrollo tecnológico. - ¿Y qué pasos esperan dar en Blue Oak Corp para seguir apoyando al ecosistema emprendedor Agrifoodtech? Seguiremos realizando seminarios y encuentros de cooperación. De hecho hace poco tuvimos una jornada muy interesante orientada a la producción vitivinícola en la Región Metropolitana, y ahora estamos implementando un programa de fusión tecnológica para los productores de frutilla en la comuna de Melipilla. En todas esas instancias contaremos con la experiencia y el conocimiento de los mejores especialistas internacionales, para ponerlos a disposición de nuestros productores, autoridades, académicos, estudiantes y emprendedores, especialmente de regiones, que es donde está hoy el motor de la productividad agroalimentaria y de la economía sostenible del futuro. GALERÍAOTRAS ENTREVISTASPara el académico y jefe de Investigación del Grupo de Bioingeniería Agroalimentaria de la Escuela de Alimentos de la PUCV, es fundamental modernizar la formación académica de los estudiantes de pregrado en Chile y América Latina, para que se adaptan mejor a los constantes cambios de escenario y brinden una contribución de calidad, no solo a la industria, sino también a toda la sociedad. na sonrisa de satisfacción surca el rostro de del académico Andrés Córdova Suárez, cuando se le preguntan sus sensaciones tras el cierre del exitoso Congreso SOCHITAL-ALACCTA 2025. Y si bien dicha expresión no logra ocultar del todo, los efectos de las largas jornadas de trabajo que tanto él como todo el equipo de la Escuela de la Alimentos de la PUCV debieron enfrentar, para organizar este trascendente encuentro internacional, el exitoso balance final de sus tres jornadas, permite dejar atrás cualquier estrés, angustia o nerviosismo experimentado a lo largo de casi tres años de intensa preparación. Esfuerzo que fructificó en un seminario altamente especializado y de superlativo valor técnico, que congregó a destacados expertos internacionales, y posicionó tanto a la propia escuela como al país en su conjunto, en el epicentro del conocimiento alimentario científico y tecnológico. - Andrés, ¿cómo se gestó la posibilidad de que la Escuela de Alimentos de la PUCV pudiese organizar este encuentro? Todo comenzó a mediados de 2022, cuando una colega planteó, a raíz de una conversación que tuvo con el Dr. Rommy Zúñiga (entonces presidente de la Sociedad Chilena de Tecnología de los Alimentos), que SOCHITAL estaba buscando una sede para realizar su XXIV congreso anual. La idea se analizó durante una de nuestras reuniones periódicas de trabajo y de inmediato fue bien recibida por todo el equipo, porque como SOCHITAL es socia de ALACCTA, se nos abría también la posibilidad de organizar congreso internacional que tuviese un mayor impacto. Así que finalmente, a principios de 2023, dimos el visto bueno y se formó la comisión organizadora. - ¿Fue un proceso muy complejo, desde el punto de vista de la capacidad organizativa y del trabajo de redes? Por supuesto, pues se trató de un proceso de muy largo aliento y que enfrentó diversas dificultades en el camino, porque si bien la Escuela de Alimentos ya había organizado un congreso importante en 2004, lo hizo gracias a una generación de profesores que hoy ya no está presente. De hecho, en esa época yo era estudiante de pregrado, así que prácticamente ninguna de nosotros tenía experiencia en estas materias. Además, todas nuestras redes están más estructuradas desde el punto de vista académico y solos unos pocos de nosotros teníamos algunos vínculos con empresas, así que todo el camino fue de constante aprendizaje. Asimismo, tuvimos que conciliar las reglamentaciones de nuestra escuela, con las de ALACCTA y SOCHITAL, sin perder de vista el estándar técnico y académico que queríamos dar al evento, lo cual implicó no fue fácil e implicó muchísimos esfuerzos académicos, logísticos y de relacionamiento, que recién a mediados del año pasado empezaron a fructificar en una dinámica de trabajo más concreta. A partir de ese momento ya empezamos a generar jornadas de trabajo semanales a nivel de la escuela, que finalmente fructificaron en la definición de los grandes temas del congreso, en la distribución de las jornadas y en el establecimiento de la parrilla de participantes y expositores. Todo ello se fue armando en conjunto, aprovechando la experiencia de nuestro cuerpo docente y contando con el valioso apoyo de Rommy Zúñiga y de la Dra. Susana Socolovsky (presidenta electa de ALACCTA para el período 2026-2028). De hecho, fue ella quien coordinó la presencia de la mayoría de los expertos internacionales que se presentaron durante el tercer día del congreso. - ¿Y qué otras instituciones les aportaron su experticia durante este período? En primer término, fue muy importante nuestro contacto con Marisol Figueroa, gerenta general de AB Chile, quien precisamente egresó de nuestra escuela. Ella nos brindó un apoyo muy importante para coordinar reuniones con empresas del sector, y quisiera precisar que esa ayuda desinteresada de su parte, refleja, en cierto modo, el cariño que la mayoría de los profesionales que han pasado por estas aulas, siente por nuestra institución. Desde el ámbito académico, a su vez, fueron de gran ayuda las redes que tenemos con investigadores asociados de instituciones muy trascendentes para el país, como CREAS e INIA, por ejemplo, lo que nos permitió contar con una importante base de conocimiento técnico y científico para ir armando paso a paso el programa. - ¿Y cómo establecieron contacto con las empresas participantes? ¿Fue un proceso fluido o tuvieron que golpear muchas puertas para captar su interés? Diría que fue una mezcla de todo un poco. Por una parte nosotros elaboramos un programa de búsqueda de auspicios, donde efectivamente fuimos golpeado de puerta en puerta, aunque en algunos casos las conversaciones fueron muy rápidas y fructíferas, como con Nestlé, por ejemplo. En este punto también contamos con un apoyo importante de Rommy Zúñiga y de SOCHITAL, que nos permitió ir generando feedback positivo con el mundo empresarial. De hecho, en el caso específico de Nestlé, eso se logró a partir de una conversación enriquecedora y participativa, cuyo exitoso resultado se tradujo en la elaboración de una parrilla programática de excelencia para la jornada inaugural del congreso, que fue coordinada directamente con ellos. - ¿Fue muy complejo concitar el interés del ecosistema alimentario en general? La comunicación masiva con todo el ecosistema siempre cuesta más, porque nuestra Escuela de Alimentos es una unidad académica muy pequeña. Somos nueve profesores y de ellos, solo cuatro o cinco integrábamos la comisión organizadora del congreso. Tampoco tenemos equipo o área de prensa, así que tuvimos que ir golpeando otras puertas y contactar a algunos estudiantes de posgrado y periodistas que participan en nuestros programas de doctorado, para que nos ayudaran a difundir la información. También fuimos generando otras redes con profesionales de SOCHITAL y ALACCTA, quienes cooperaron contactando, a su vez, a sus propias redes, así que al final logramos la penetración que buscábamos. Fue una experiencia agotadora, pero que rindió sus frutos y, al mismo tiempo, nos brindó mucho aprendizaje, así que estamos muy contentos con el resultado. - ¿Se sienten también orgullosos de haber sido, el “epicentro del conocimiento tecnológico alimentario”? Sí, y la verdad es que todo esto coincide con un momento bien especial, porque fue un enorme esfuerzo logístico, académico e intelectual para estructurar una parrilla programática diversa, que se ajustara plenamente a los ejes temáticos establecidos, y abordase los distintos intereses que están asociados no solamente a la ingeniería de alimentos como disciplina, sino también a la tarea de conectar a todos los entes públicos, privados y académicos que se relacionan, de una u otra forma, con la producción de alimentos. Y ese orgullo que podemos sentir como equipo, nace también del esfuerzo desplegado por todos los integrantes de la comisión organizadora. Aquí hay muchas horas de trabajo, emprendidas por un grupo muy unido de colegas, que alternaban sus propias responsabilidades académicas con la enorme tarea de organizar un encuentro internacional de esta categoría. Y el resultado fue plenamente satisfactorio. - ¿Y sienten que lograron abordar de manera precisa, los grandes temas que hoy son tendencia en el sector? Sí, porque si bien en un momento se pensó en dar al congreso un enfoque más académico, finalmente decidimos que había que abrirse más al sector privado, en especial se queríamos contar con una amplia participación de empresas. De ese modo no solo logramos obtener auspicios, sino que también pudimos tender puentes para lograr que el sector productivo escuche lo que la academia tiene que aportar, lo que contribuye a reforzar y restaurar los canales de comunicación que a veces se cortan por prejuicios y falta de conocimiento. Eso nos ayudan a escucharnos, intercambiar puntos de vista y saber con certeza que está haciendo cada uno. Eso es lo que quisimos reforzar también con este congreso, y siento que cumplimos plenamente dicho objetivo. - ¿Y qué sensación les genera el hecho de que estas instancias se den, en medio de un escenario donde la carrera de ingeniería en alimentos pasa por una situación tan crítica, con escuelas que cierran y matrículas que bajan más cada año? Sin duda, es una sensación de dulce y agraz, porque por una parte tenemos estas grandes instancias enriquecedoras, que coinciden con el éxito y crecimiento de nuestra unidad académica en términos de investigación, transferencia tecnológica y formación de posgrado; pero al mismo tiempo, nos enfrentamos a un descenso crítico de los alumnos de pregrado, quienes son básicamente los que nos han dado el sustento y la razón de ser. Y es un fenómeno que no solo se da en nuestra escuela, sino también en todas las universidades del país, y que debe ser abordado en forma urgente y decidida. - ¿Y cómo se puede enfrentar esta crisis? ¿Qué acciones concretas se deben aplicar? Bueno, es el momento de dejar de llorar sobre la leche derramada, y enfrentar en profundidad las causas de esta crisis, para entenderlas y buscar cómo resolverlas. Para ello, es necesario conectar mejor con todo el ecosistema para entender en toda su dimensión las necesidades reales tanto de la industria de alimentos como de la sociedad. Solo así podremos tener profesionales preparados para resolver en forma exitosa los nuevos desafíos. Y eso implica no seguir con la lógica anterior de diseñar planes de estudio que prácticamente no se modifican. Por el contrario, hay que aplicar una ingeniería desde cero y replantearnos cómo debe ser este nuevo profesional, considerando cómo ha avanzado y cómo puede seguir avanzando la tecnología, no solamente en términos de procesos, sino también desde el punto de vista de la innovación. Es decir, hay que desarrollar nuevos planes curriculares que estén en contacto directo con las necesidades del entorno y que puedan reajustarse de acuerdo con los cambios de un entorno cada vez más ágil y dinámico. De lo contrario se corre el riesgo de generar profesionales que rápidamente pueden quedar obsoletos y eso, a la vez, se traduce en desinterés de parte de los estudiantes de pregrado. Por ello, este congreso precisamente nos permite recoger experiencias, escuchar, aprender y descubrir cómo evolucionan las nuevas tendencias, así como las nuevas tecnologías y procesos de innovación, para incorporarlas en el desarrollo de profesionales mejor preparados para incorporarse a la industria 4.0; es decir, que estén imbuidos de la transformación digital y cuenten con las habilidades blandas necesarias, como flexibilidad, liderazgo y capacidad de adaptación, entre otras. Todo eso, de cierta forma, ya lo estamos incorporando, pero probablemente nos vamos a quedar cortos, así tenemos que ser capaces de escuchar mejor, implementar cambios con más decisión y aplicarlos en estrategias de formación que realmente sea un aporte para la sociedad. - ¿Esperan aplicar esas transformaciones curriculares lo antes posible? Por el momento, la universidad nos entregó la misión de orientarnos a la formación continua y de posgrado, específicamente en materia de magísteres y doctorados. Ese será nuestro primer hito durante este año, pero eso no significa que abandonaremos el desafío de reformular los programas de pregrado. De hecho, ya hemos tenido acercamientos con personas que tienen cargos relevantes en la toma de decisiones de la industria, para saber cuáles son las áreas donde deberíamos implementar mayores cambios formativos, aunque eso implica considerar que el entorno experimenta cambios cada vez más acelerados. Nuestro objetivo, como académicos, es que en 2 a 3 años, contemos con un nuevo perfil curricular para formar a los “ingenieros de alimentos 4.0”, que incluso podrían tener otro título, pero sin perder la esencia académica de la ingeniería de alimentos. Por eso es tan importante trabajar y seguir haciendo sinergias con todas las casas de estudio, no solo de nuestro país, sino también de Latinoamérica, porque si bien cada institución puede abordar necesidades particulares, debe haber elementos comunes en este nuevo profesional, en especial para hacerse cargo de los desafíos que plantea el futuro biotecnológico. GALERÍA
OTRAS ENTREVISTASPara la presidenta saliente de la Asociación Latinoamericana de Ciencia y Tecnología de Alimentos, el ecosistema alimentario en general, incluyendo empresas, academia, investigadores y estados, debe aunar esfuerzos para que los jóvenes estudiantes y emprendedores tengan la motivación y el deseo de adquirir conocimientos que los ayuden a desarrollar alimentos más saludables, inocuos, seguros y sostenibles. a industria de alimentos avanza por un camino inédito de desarrollo productivo y tecnológico. Sin embargo, esta evolución también plantea nuevos y exigentes desafíos, que se expresan en la necesidad de implementar una producción cada vez más segura, inocua, saludable y sostenible. Metas que, al mismo tiempo, requieren acercar la ciencia y tecnología de alimentos a todo el ecosistema, especialmente a las nuevas generaciones de estudiantes y emprendedores, que están llamados a ser los grandes protagonistas de este sendero evolutivo. Así lo asegura la Doctora Magda Pinzón Fandiño, docente e investigadora colombiana, profesora de pre y posgrado de la Universidad del Quindío, Doctora en Ingeniería de Alimentos, Especialista en Ciencia y Tecnología de Alimentos y en Economía Cafetera, presidenta de ALACCTA durante el período 2022-2025, y con vasta experiencia como conferencista internacional y autora, quien afirma que la industria moderna está plenamente enfocada en su desarrollo inocuo, saludable y sostenible, pero que para seguir avanzando en ese camino, es necesario incorporar más conocimiento científico de base. Un desafío que en su opinión, necesariamente exige acercar este conocimiento a las nuevas generaciones de estudiantes y emprendedores alimentarios, adaptándose a sus intereses, motivaciones y estilos de comunicación, pues solo de esa forma será posible sumar de manera positiva todo el aporte constructivo del ecosistema académico, institucional, emprendedor y productivo. Por ello, para la Dra. Pinzón, experiencias como el reciente Congreso Internacional de ALACCTA 2025, organizado entre el 9 y 11 de abril por la Escuela de Alimentos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, son extremadamente valiosas, no solo para dar a conocer los avances recientes en tecnología de los alimentos, sino para acercar estos desarrollos a la comunidad estudiantil y a las jóvenes generaciones en general. - ¿Cómo fue la experiencia de realizar el XXIII Congreso de ALACCTA en Chile? La experiencia de realizar el vigésimo tercer Congreso Latinoamericano de Ciencia y Tecnología de Alimentos ALACCTA 2025, en la hermosa ciudad de Valparaíso, fue muy gratificante para la organización y para mi particularmente, porque Chile es un país de mis afectos. De hecho, he venido ya más de cinco veces, pues tengo colegas de la Sociedad Chilena de Tecnología de Alimentos, SOCHITAL, con quienes profesamos una larga amistad, y ese fue uno de los motivos por el cual insistí en que el Congreso se realizara en Chile. Además, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, es muy ordenada y nos brindó un muy buen acompañamiento durante todo el tiempo de preparación y planificación del evento, así que finalmente estamos muy complacidos de que todas las jornadas se hayan desarrollado de manera armónica, con temas muy interesantes y expositores internacionales de primera línea. - ¿Este seminario en particular ha sido acorde con las grandes tendencias de consumo y desafíos tecnológico-productivos que hoy enfrenta el sector alimentario? Por supuesto, y no solo eso, sino que también ha sido una muestra del momento crucial que estamos viviendo, en materia de seguridad alimentaria y sostenibilidad. Además, estoy muy contenta de que haya estudiantes de pre y posgrado entre los participantes y asistentes, pues eso demuestra el entusiasmo de la juventud por aportar al crecimiento del sector, y crear conocimiento. Así mismo, quiero destacar que la International Union of Food Science and Technology, IUFoST (Unión Internacional de Tecnología y Ciencia de los Alimentos), entregó becas que incluyen un reconocimiento en dinero a los mejores trabajos expuestos en formato póster durante estos días, y eso es muy alentador para que las nuevas generaciones de estudiantes y científicos, sigan trabajando en pro del desarrollo y la innovación en ciencia y tecnología de alimentos. - ¿Cree que ese desarrollo e innovación se está realizando actualmente de manera positiva, tanto desde el ámbito de la academia como de la propia industria? Claro que sí. Y es importante destacar que, a pesar del complejo devenir del mundo actual, en términos políticos y económicos, se está trabajando en temas muy interesantes para cumplir los objetivos de desarrollo sostenible. Esa es una tendencia muy importante a nivel mundial y los jóvenes también están muy conscientes de ello. De hecho, ya hay desarrollos concretos en nuevos productos, ingredientes, materias primas y procesos biotecnológicos, donde la academia, e instituciones de prestigio como INTA en Chile, el CODEX Alimentarius y las propias empresas, incluyendo a grandes multinacionales, medianas y pequeñas, están trabajando para desarrollar más y mejores propuestas, así como también para impulsar innovaciones en ciencia y tecnología de alimentos. - Y desde el punto de vista de ALACCTA, ¿Cuáles son los desafíos pendientes más importantes? Como en cualquier actividad humana los desafíos siguen siendo grandes, y entre esos podemos destacar la importancia de conquistar a nuevos asociados en países que aún no participan de ALACCTA, como Perú, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Guatemala y Honduras. De hecho, en el Caribe solo participan República Dominicana y Costa Rica, así que nos faltan, entre otros, Puerto Rico, Haití y las Antillas. Además, aún tenemos que desarrollar convenios y entendimientos con diferentes entidades internacionales que nos puedan ayudar a cumplir el gran objetivo de dar a conocer la ciencia y tecnología de alimentos en todo el mundo. - ¿Y qué le parece que las nuevas generaciones de emprendedores, startups e innovadores estén incorporando precisamente esta ciencia, este conocimiento biotecnológico en sus estrategias de mercado, especialmente en Chile? Es muy interesante, y por eso hay que continuar profundizando ese tema. Esto implica, por cierto, darles nuevas herramientas a los jóvenes que recién ingresan, o se interesan por ingresar a este mundo, para que se sientan cómodos y vean que podemos hablarles en su propio lenguaje, que no es el mismo de las personas de más de 40 años. Entonces, tenemos que adaptarnos e invitarlos para que se vinculen y nosotros también, como profesionales, investigadores y académicos, debemos aprender nuevas formas de comunicación y, al mismo tiempo, conocer las nuevas formas de desempeñarse que hoy tienen los jóvenes. Por ejemplo, se habló durante la ceremonia inaugural que ha bajado la matrícula de los estudiantes de pregrado en las universidades chilenas, especialmente en las carreras de ingeniería en alimentos, y eso es un fenómeno que no solamente se da acá, sino en también en todo el mundo. - ¿Y qué opina precisamente de esta crisis que hoy vive la carrera de ingeniería en alimentos en Chile, con bajas matrículas y cierre de facultades, justo cuando el conocimiento científico es más relevante que nunca, para el desarrollo de nuevos alimentos? Bueno, como dije este no es un tema solo de Chile. Yo soy de Colombia, y allá también se vive ese problema en las facultades de ingeniería en alimentos. Aunque diría que no es solo un tema de esta carrera en particular, sino, en general, de la forma como están propuestos los planes de estudio actuales, así como de los temas que se desarrollan y ofrecen a los estudiantes. Es el momento de dar un vuelco, de dar un salto cuántico o cuantitativo, porque las carreras que estamos ofreciendo ya no son atractivas para los jóvenes. Claro, siempre habrá que tener abogados, médicos e ingenieros, pero los enfoques que se den a estas profesiones deben ser más acordes con el presente. - ¿Esto implica, por ejemplo, modificar currículums y planes de estudio? Claro, por supuesto, y hacer cambios significativos como incorporar más tecnologías recientes, incluyendo la Inteligencia Artificial, por ejemplo. Al mismo tiempo, los profesores debemos volvernos a educar. Es decir, no tenemos que pensar que es el estudiante quien se tiene que adaptar, porque eso está errado. Nosotros tenemos que adaptarnos a los nuevos tiempos, para que el conocimiento sea atractivo para las nuevas generaciones. Es cierto que el conocimiento siempre es el mismo, pero las formas de aprendizaje hoy son diferentes y eso es lo que hay que entender y aplicar. - ¿Y qué mensaje daría usted, hoy como primer expresidente de ALACCTA y participante de este Congreso Internacional, a todos esos jóvenes y emprendedores que quieren, por ejemplo, innovar o desarrollar nuevos alimentos, y no saben cómo aplicar conocimiento científico? Que busquen las formas de estudiar, prepararse, asesorarse o de colaborar con empresas, porque estas siempre están muy interesadas en apoyar las innovaciones, nuevos desarrollos e ideas de los jóvenes emprendedores, y que busquen también el apoyo de entidades académicas y estatales. A su vez, los estados también deben reforzar sus mecanismos de ayuda y apoyar a los emprendedores alimentarios, para que empiecen a desarrollar esas ideas y las lleven hasta un grado de maduración que les permita escalarlas hacia la realidad del mercado. Todo eso contribuirá a avanzar hacia el gran objetivo de tener una industria alimentaria sostenible, inocua, segura y que, al mismo tiempo, nos brinde nuevos y mejores alimentos, más saludables y más nutritivos. - ¿Hoy la ciencia y la tecnología pueden ayudar a que la industria cumpla ese desafío? Claro que sí, y de hecho hay que eliminar esos conceptos errados sobre los productos que desarrollan las empresas. Hoy es común referirse a ellos en forma despectiva, llamándolos productos industrializados, ultraprocesados o productos chatarra. Pero no se debe generalizar ni estigmatizar de esa forma. De hecho, en este punto hay varios aspectos que deben tener en cuenta. Por ejemplo, ¿faltó la comida durante algún día de la pandemia? ¿Y quién hizo esa comida? Es cierto que los agricultores se quedaron cultivando la tierra, pero también los industriales e ingenieros de alimentos se quedaron procesando lo que venía del campo, y ninguno de ellos hizo un trabajo negativo. Entonces, no hay que satanizar los alimentos que se producen en grandes cantidades, porque si no existieran, no habría cómo alimentar a toda la población mundial. Lo que sí hay que seguir reforzando es la regulación sobre la correcta composición de los aditivos, que de todas maneras es un tema donde ya existe una regulación muy exigente, y donde constantemente se sigue avanzando, porque hoy los aditivos que se agregan a los alimentos son saludables y están de acuerdo con la normativa e investigación. Además se utilizan en cantidades adecuadas y, más aún, todos los nuevos desarrollos se orientan a incorporar más y más ingredientes naturales. - Es decir, ¿es injusto estigmatizar a las empresas? Claro, porque hoy las grandes empresas invierten altas sumas de dinero para producir alimentos seguros, inocuos y saludables para el consumidor. Además, la normativa está constantemente actualizándose y las investigaciones científicas continúan enfocándose en nuevos ingredientes aún más saludables. Por ello, la población general tiene que confiar en las industrias, pues estas son conscientes de que deben usar los ingredientes que el consumidor quiere y necesita para una vida saludable. Pero eso no implica eliminar los productos industriales, porque entonces, ¿Quién alimentaría a la población? ¿Quién proveería las comidas, por ejemplo, para los pacientes de un hospital, los habitantes de un campamento minero, los trabajadores de una plataforma petrolera, o los mismos asistentes a este congreso? Eso solamente se logra con productos previamente elaborados, así que la industria de alimentos siempre va a estar presente, y siempre va a ser necesaria. - ¿Podemos confiar entonces en que la industria puede avanzar hacia su desarrollo sostenible? Sí, claro que sí, y para eso necesitamos también formar a más ingenieros de alimentos, que vayan a inspeccionar y perfeccionar los procesos productivos industriales, formulen propuestas nuevas y contribuyan, con su conocimiento y experticia, a implementar nuevos reglamentos que ayuden, tanto a los poderes legislativo como ejecutivo, a perfeccionar las normas. Es un esfuerzo conjunto donde todos podemos, y debemos, aportar nuestro conocimiento. GALERÍA
OTRAS ENTREVISTASLa nueva líder de esta entidad, que coordina la interacción solidaria entre grandes empresas productoras y distribuidoras, con centros sociales y personas vulnerables, confía en incrementar las donaciones, llegar a más personas afectadas por inseguridad, reducir el desperdicio de alimentos, y mitigar la emisión de gases de efecto invernadero. na sonrisa de satisfacción y orgullo ilumina el rostro de Alicia Hidalgo, cuando comenta en detalle el trascendental trabajo solidario que constantemente realiza Red de Alimentos. Y aun cuando esta energética y motivada ingeniera comercial, asumió solo hace muy poco como gerenta general de esta organización sin fines de lucro, de inmediato se imbuyó del profundo espíritu solidario que caracteriza su trascendental labor. Un enorme, complejo y agotador trabajo de equipo, que anualmente permite entregar cerca de 14.000 toneladas de alimentos a 335 organizaciones sociales, que a su vez atienden más de 1.500 centros de asistencia a la comunidad a lo largo del país. Universo que incluye un importante núcleo de hogares de niños y adultos mayores en situación de vulnerabilidad social. Todo ello se traduce en más de 300.000 personas beneficiadas a lo largo de todo Chile, y que cuentan con alimentos seguros, inocuos, nutritivos y esenciales para su calidad de vida, pero que adicionalmente también reciben cerca de 7 millones de unidades de productos de cuidado e higiene personal (gracias a los convenios establecidos por la Red, con diversas empresas productoras y distribuidoras). SOLIDARIDAD MULTIPLICADA Claro que, tal como explica Alicia Hidalgo, el trabajo de Red de Alimentos, no solo representa un valioso aporte para la salud y nutrición de la población, sino que también constituye un trascendental esfuerzo por cuidar el medio ambiente. De hecho, el trabajo de recolectar alimentos y distribuirlos entre quienes los necesitan, significa que, desde 2010 a la fecha, la Red ha evitado que se emitan más de 200.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera (según estudios realizados por la Pontificia Universidad Católica de Chile). Este dañino Gas de Efecto Invernadero (GEI), que tiene incidencia directa en el cambio climático, se hubiese generado si todos los alimentos frescos “rescatados” por la Red hubiesen terminado en un relleno sanitario, en lugar de ser entregados a miles de niños y adultos vulnerables. Y es precisamente este doble trabajo esencial, lo que hoy motiva tanto a Alicia Hidalgo como a todo su equipo, a seguir redoblando esfuerzos para sumar a más empresas, tanto productoras como agrícolas. Con estas armas y voluntad, esta red solidaria aspira a terminar no solo con la inseguridad alimentaria que hoy vive un segmento importante de la población chilena (alrededor de 19%, según cifras de FAO), sino también con el absurdo e insensible desperdicio de productos aptos para el consumo. - Alicia, ¿Qué significa para ti asumir este desafío al frente de Red de Alimentos, en un contexto donde la industria precisamente debe ser más eficiente, inocua y sostenible? Me siento contenta y orgullosa por la oportunidad de sumarme a este gran equipo, que ya lleva 14 años trabajando para hacer de nuestro país un mejor lugar para vivir; porque no debemos olvidar que una parte muy importante de nuestra población, especialmente niños menores de 5 años y adultos mayores, vive en una permanente inseguridad alimentaria. En ese aspecto, estamos seguros de que, como red, haremos un aporte realmente importante. - ¿Cómo se dio esta instancia de liderar Red de Alimentos? ¿Es parte de tu vocación? De todas maneras. De hecho, ya tengo experiencia en temas sociales y medioambientales, porque trabajé en manejo de residuos industriales impulsando a numerosas organizaciones privadas hacia el Zero Waste (cero residuos). Por lo tanto, he estado involucrada en temas de sostenibilidad y una parte muy importante de nuestros clientes pertenecían, precisamente, a la industria de alimentos, así que este sector no es desconocido para mí. Además, la responsabilidad social siempre me ha atraído, y este último tiempo estuve trabajando para disminuir las brechas de desarrollo en sectores vulnerables rurales a lo largo de Chile. Así que he visto de cerca que aún existe una gran cantidad de chilenos vulnerables y en riesgo alimentario, a quienes tenemos el deber de sumar al desarrollo de nuestro país. - ¿Cuáles son los principales desafíos que te planteas en este nuevo cargo? ¿Qué proyectos aspiras a implementar o impulsar? Bueno, tenemos desafíos muy importantes, aunque quiero recalcar que no son solo míos, sino de todo el equipo. En primer lugar, nos interesa ser más conocidos, porque una parte muy importante de nuestro trabajo no ha sido tan difundido. Además, queremos aumentar la cantidad de beneficiarios, para reforzar la cobertura de la población que hoy vive inseguridad alimentaria y, al mismo tiempo, contribuir a la carbono neutralidad del sector alimentario y del país en general. Y eso podemos lograrlo si reducimos de manera importante las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) que se generan, cuando miles de toneladas de alimentos frescos y saludables terminan en un relleno sanitario, por mala gestión o desconocimiento. COBERTURA NACIONAL - ¿A cuántas personas en situación de vulnerabilidad ayudan actualmente, y en cuánto aportan a la reducción de GEI? Hoy atendemos a cerca de 300.000 personas a través de la distribución directa de alimentos, o mediante convenios con organizaciones sociales. Esto se traduce en la reducción aproximada de 14.000 toneladas de GEI anuales, gracias a la recuperación y aprovechamiento efectivo de alimentos frescos y en buen estado. - ¿Atienden a todas ellas en forma directa? Atendemos directamente a cerca de 5.000 personas mediante nuestras “despensas sociales”, ubicadas cerca de comunas con alto porcentaje de población en riesgo alimentario, especialmente adultos mayores con ingresos muy inferiores al sueldo mínimo. A eso se suman los convenios establecidos con más de 300 instituciones sociales a lo largo de todo el país, que nos permiten alcanzar nuestra cobertura actual. Sin embargo, sabemos que todavía hay muchísimas personas en la misma condición, que necesitan ayuda urgente. Por eso, queremos aumentar la cantidad de beneficiarios, aunque para ello también necesitamos incrementar la cantidad de productos que somos capaces de rescatar, incluyendo frutas, verduras y también alimentos procesados o envasados. - ¿Cómo se organizan para atender oportunamente las necesidades alimentarias de tantas personas? Mediante un trabajo logístico en el que participan numerosas empresas productoras y las principales cadenas de retail del país. Con ellos tenemos una relación muy positiva, lo que nos permite acceder a una importante cantidad de alimentos e, incluso, artículos de aseo personal, como pañales, desodorantes y jabón, entre otros. Cuando recopilamos estos productos, los identificamos y clasificamos en nuestro centro de distribución ubicado en la comuna de San Bernardo, luego los almacenamos en nuestras bodegas o cámaras de frío, según corresponda, y los dejamos listos para ser distribuidos en el tamaño o formato más adecuado. Simultáneamente podemos conectar directamente a las organizaciones sociales asociadas con diversas empresas productoras de alimentos, supermercados o almacenes que tengan productos próximos a vencer, pero aún aptos para consumo humano. De hecho, en el último tiempo hemos ampliado esta acción, para que también abarque alimentación de mascotas. Esto nos ha permitido rescatar una cantidad importante de alimentos para animales, que también podría haber terminado descomponiéndose en un relleno sanitario y generando más GEI. De este modo logramos que los costos de alimentación, de las organizaciones sociales que forman parte de nuestra red, incluyendo hogares de niños y ancianos, disminuyan en forma importante. Esto a su vez les permite destinar esos recursos a otras labores, lo cual es un orgullo, pues nos permite contribuir de manera significativa a sus respectivos logros. - ¿Y cómo logran coordinarse oportunamente con todas estas empresas y organizaciones sociales de todo el país? Tenemos una plataforma digital que nos permite agrupar a las organizaciones y, al mismo tiempo, identificar las necesidades de alimentación de la población vulnerable que atienden. Esta plataforma s propia y cuenta con un algoritmo capaz de encontrar e identificar alimentos para donación, en empresas productoras o de retail que estén geográficamente cerca de las respectivas organizaciones, lo que aseguran un recolección y distribución oportuna. La rapidez de este sistema es vital, porque en ocasiones encontramos y recibimos productos que están a días de vencer y necesitamos geolocalizar inmediatamente a quiénes los necesitan. Para ello, el algoritmo identifica y caracteriza a las organizaciones sociales, clasifica sus necesidades y disponibiliza los productos que requieren. Esto permite que se les hagan llegar, o los retiren ellas mismas, lo antes posible. - ¿Es muy complejo sumar a organizaciones que no siempre se comunican o entienden el lenguaje digital? Ha sido complejo. Pero nuestra área de gestión social se encarga de capacitar y orientar la digitalización de todas las organizaciones que se incorporan a la Red. En ese sentido, nuestras asistentes sociales hacen un trabajo intenso en terreno, siempre atentas a entregar el servicio cuando alguien presenta un problema. Quienes trabajan en la red desde sus inicios, me comentan que antes era mucho más complejo, porque había que capacitar una a una a prácticamente todas las organizaciones, y también a las asistentes sociales, pero hoy ya tenemos una base consolidada de competencias y habilidades digitales, así que el trabajo es más sencillo y puede hacerse más rápido. - ¿Sienten que están marcando una pauta para que esta solidaridad alimentaria crezca en todo el país? Más que ser referentes, nuestra meta principal es demostrar que, cuando hay voluntad, deseos y un norte muy claro, todo es posible, especialmente en materia de solidaridad con quienes viven en situación de vulnerabilidad e inseguridad alimentaria. De hecho, cuando la red comenzó a trabajar, tampoco teníamos recursos para armar esta plataforma digital, y se logró con iniciativa y decisión para postular a un fondo de Google. Hoy estamos postulando también a otros fondos de innovación internacional, que nos ayudarán a modernizar la plataforma e incorporar nuevas tecnologías. Esa determinación fue lo que visualicé cuando me incorporé a este equipo, y es lo que queremos transmitir a toda la sociedad, pues eso hace que, finalmente, las cosas ocurran para bien. RED EN CRECIMIENTO - ¿Cuántas empresas forman parte de la red actualmente, y a cuántas desean incorporar en el corto plazo? Hoy tenemos más de 200 empresas de diversos rubros vinculadas a la red, incluyendo, como mencioné antes, grandes marcas de alimentos procesados y las cuatro principales cadenas de retail del país. Pero siempre tenemos el desafío de ir incorporando más, en especial del mundo agrícola. En ese sentido, hemos estado haciendo un trabajo intenso, porque la agroindustria no ha estado tan involucrada con la red. Por eso ampliamos nuestra infraestructura para incorporar a más empresas de ese sector. - ¿Y a cuántas personas esperan atender en el corto a mediano plazo? Este año esperamos incrementar entre 20% y 25% la cantidad de alimentos recepcionados, y eso inmediatamente nos permitirá atender a más personas. - ¿Es una meta factible? ¿Consideran que hay suficiente sensibilidad, conciencia o empatía por parte de las empresas, o aún faltan brechas importantes por cerrar? Como todo en la vida, hay empresas u organizaciones que tienen sus propósitos sociales, comunitarios y medioambientales mucho más claros que otras. De hecho, hay algunas que realmente incluyen el relacionamiento comunitario solidario como uno de sus pilares estratégicos. Sin embargo, también tuvimos algunas experiencias negativas hace algunos años, aunque en ese sentido creo que hoy existe una conciencia mucho mayor. Por eso, nuestro trabajo es tratar de sensibilizar no solo a las empresas, sino también a la población en general, para que todos se involucren con esta causa, porque la idea es ir sumando más socios a esta red, de todos los rubros y sectores. - ¿Y la industria agroalimentaria es su mayor desafío actual? Lo que ocurre con el agro, es que no todas la empresas o productores tienen cercanía con las plataformas digitales, y además son, en general, mono productores. Entonces, hace falta diversificar su capacidad de entregar donaciones y, además, debemos superar el desafío logístico que implica ir hasta a los campos a retirar los alimentos, porque no siempre los vienen a dejar. Hay agricultores con mayor sensibilidad que transportan sus productos a nuestro centro de distribución, pero no son todos. Así que, básicamente ahora nuestro esfuerzo está dedicado a tocar puertas, hacer contactos y lograr que todos se vayan sumando a la red. - ¿Y en qué zonas están concentrados de momento? La red funciona muy bien tanto para el centro de distribución en la Región Metropolitana, como para el retiro “directo en tienda” que organizamos mediante nuestra plataforma digital, desde Arica a Punta Arenas. - ¿Es posible retirar directamente en el local o sucursal del donador? Por supuesto, en esos casos conectamos a la tienda de retail o al productor, con alguna de nuestras organizaciones sociales que esté ubicada cerca, para que puedan retirar los alimentos directamente. Esto opera de la siguiente forma. Cuando algún local o mercado regional pone a disposición de la red cierta cantidad de productos, los sube a nuestra plataforma virtual y de inmediato las organizaciones mapeadas e incorporadas a la red, que estén más cerca del donante, pueden acceder a esos alimentos. Para eso se consideran anillos concéntricos de 5 km a la redonda, donde el algoritmo identifica a todas las organizaciones sociales aptas para recibir el producto. Si no aparece ninguna, se incrementa el radio concéntricamente hacia afuera, hasta que encontremos alguna organización a la que se asignan los alimentos para que los retire “directo en la tienda”. Alrededor del 10% de todas las toneladas de alimentos que nosotros entregamos al año, se asignan mediante esta red virtual de retiro directo en tienda. - ¿Esperan implementar nuevas iniciativas como, por ejemplo, relaciones con instituciones públicas o ampliar su red de colaboradores hacia otras instituciones? Siempre estamos disponibles a incorporar a cualquier organización que atienda a población vulnerable y requiera que colaboremos con su alimentación. Además, nos coordinamos constantemente con instituciones gubernamentales, como el Servicio de Impuestos Internos y los diferentes Servicios de Salud, porque este es un proceso complejo, donde debemos asegurar la transparencia del proceso de donación y, al mismo tiempo, cumplir normas tributarias y de higiene. De hecho, al momento de recibir los productos emitimos y entregamos un certificado de donación, que es un muy relevante para las empresas, en términos de cumplimiento tributario. - ¿Y cómo supervisan la inocuidad? En nuestro centro de distribución tenemos almacenes, cámaras de frío y frigoríficos, que nos permiten refrigerar y congelar alimentos perecibles, asegurando que, las frutas por ejemplo, se mantengan en las mejores condiciones hasta su entrega. Esto nos brinda la capacidad de asegurar la plena inocuidad de todos los productos agrícolas, característica que además se asegura mediante certificados de origen y siguiendo todas las indicaciones técnicas entregadas por el productor. Además, al momento de recibir las donaciones las clasificamos de manera rigurosa, de modo que todo lo que no está apto para el consumo se recicla. - ¿Y en los próximos años esperan incrementar esa infraestructura? En términos de infraestructura física ya estamos bien preparados para recibir una mayor cantidad de productos y cumplir las metas de crecimiento estipuladas. El desafío se orienta ahora a optimizar la capacidad de nuestra plataforma digital, pues eso nos permitirá atender cada vez más rápido y con mayor eficiencia. Asimismo, nos ayudará dar nuestro siguiente gran paso, que es sumar a la red al segmento de casinos y banquetería, donde se producen muchos alimentos preparados que están en riesgo de desperdiciarse. La plataforma modernizada nos permitirá acceder a esos alimentos preparados y ampliar, así, la variedad nutritiva de nuestra cobertura, tanto para organizaciones sociales, como para personas. Esperamos que ya en 2026 todo este se encuentre plenamente operativo. SOLIDARIDAD Y CONVIVENCIA
ed de Alimentos atiende a un importante número de beneficiarios individuales en situación de riesgo y vulnerabilidad social de la Región Metropolitana, principalmente personas de la tercera edad, quienes pueden retirar alimentos desde las despensas sociales.
Para ello, las asistentes sociales de la institución entrevistan a las personas en situación de vulnerabilidad que solicitan este beneficio, a través de la página web o de visitas directas. Luego de realizar una evaluación preliminar, les hacen completar una ficha que las incorpora como “socios” de estas despensas sociales, lo que les permite retirar alimentos una vez a la semana. Y, tal como explica Alicia Hidalgo, en estas instancias se genera un doble efecto positivo, porque más del 70% de los adultos mayores que concurre a retirar sus alimentos viven solos, así que cada despensa se transforma en un verdadero centro comunitario donde también se han comenzado a dictar talleres, y los adultos mayores pueden interactuar y socializar entre ellos. “Es decir, no solo es una red de alimentación, sino también una red de amistad e interacción, que les brinda apoyo y compañía”, enfatiza la gerenta general de Red de Alimentos. GALERÍA
OTRAS ENTREVISTAS“Debemos Cumplir la Misión,de Evolucionar Haciauna Nueva Institucionalidad”Entrevista publicada en edición impresa número 135 / junio de 2022 El directivo, que cuenta con más de 13 años de experiencia en el sector, asume con entusiasmo el desafío de convertir a la Agencia Chilena para la Inocuidad y Calidad Alimentaria “en algo más que una comisión asesora presidencial”. onfianza, convicción y compromiso permanente con la inocuidad y calidad de los alimentos, son los principales atributos que destacan en el Secretario Ejecutivo de la Agencia Chilena para la Inocuidad y Calidad Alimentaria, ACHIPIA, Diego Varela Maino. Un profesional de amplia experiencia en el sector y dentro de la propia la institución, que asumió su cargo en 2022, en reemplazo de Nuri Grass, y conoce a fondo las distintas variables que interactúan en este complejo escenario. Además, se declara “plenamente entusiasmado” para impulsar los cambios que ayuden a profundizar y perfeccionar el trabajo de la agencia. Esfuerzo que hoy se focaliza hacia la necesidad de trabajar todos los temas con mirada transversal, coordinando e incluyendo a todos los diferentes sectores protagónicos, e impulsando el trabajo informativo en terreno hacia todos los rincones del país. En entrevista exclusiva con Revista Indualimentos, Diego Varela abordó los principales ejes que delinearán su gestión, destacando como primer objetivo la necesidad de “dejar el capullo para evolucionar y posicionar a ACHIPIA en un nuevo sitial institucional”. - ¿Qué significa liderar un trabajo tan delicado, complejo y especializado como el que conlleva este cargo de secretario ejecutivo de ACHIPIA? Desde el punto de vista de mi carrera es uno de los desafíos más importantes que me ha tocado asumir, junto con ser elegido vicepresidente del Codex mundial (ver recuadro), así que lo tomo con mucha humildad y convicción, porque me siento preparado y porque lideraré a un equipo consolidado en lo técnico y en su relación con todos los actores del sistema alimentario nacional. Además, lo tomo con mucho entusiasmo, porque este un gobierno que se define de cambios, y que viene a reformar y a formular nuevas ideas y propuestas que es necesario hacer. - ¿Dentro de este nuevo escenario cuáles son, actualmente, los principales desafíos que debe enfrentar ACHIPIA, en el marco de impulsar una mayor inocuidad y calidad alimentaria para nuestro país? ¿Son nuevos o pendientes? Lo primero que hay que dejar en claro es que ACHIPIA es una comisión asesora presidencial, creada en 2005 con un propósito: evaluar la institucionalidad en materia de inocuidad y calidad alimentaria y hacer propuestas para su mejora, en base a cierto diagnóstico. Ese mandato está todavía vigente. Estamos en 2022 y seguimos siendo una comisión asesora presidencial que tiene que proponer una institucionalidad. Ese es un primer gran desafío pendiente, porque se ha construido a lo largo de todos esos años una confianza técnica y un reconocimiento público-político de nuestro rol. Sin embargo, nuestro mandato es dejar de ser comisión asesora presidencial y proponer la nueva institucionalidad, y eso también forma parte de los actuales desafíos transformadores. Está también el diagnóstico señalado de que nuestro sistema alimentario debe transitar hacia uno más moderno y sostenible. Esa modernización está por supuesto compuesta de una serie de innovaciones, cambios, reestructuraciones y repensamientos del sistema alimentario. Por ello, tener una institucionalidad coordinadora de un sistema nacional de inocuidad y calidad alimentaria que no aborde las miradas sólo desde un punto de vista sectorial, sino como un todo, en forma coordinada y buscando las sinergias, también forma parte de esos cambios necesarios para la transformación de nuestro sistema alimentario. Y es algo en lo que personalmente tengo propuesto enfocarme. Porque hacia allá apunta la institucionalización de nuestra gestión. Pero también tenemos como gran desafío la publicación de la nueva política nacional de inocuidad y calidad de los alimentos, y eso es algo que también nos está mandatado. Tuvimos una primera política publicada en 2009, y que tenía como horizonte de duración hasta 2015, por lo que estamos al debe en publicar, con firma presidencial, un documento que logre consenso técnico y político sobre cómo en Chile debemos abordar y mapear la hoja de ruta necesaria para el trabajo en inocuidad y calidad alimentaria. - ¿Cómo marchan actualmente los pasos de esa hoja de ruta? Vamos bien, estamos trabajando transversalmente y de manera coordinada con todos los actores del sistema, incluyendo al sector público, privado y académico, para tenerla lista lo antes posible. - ¿Es complejo amalgamar la opinión de todos estos distintos actores? Crear grandes consensos siempre es difícil. Es mucho más fácil trabajar de manera no inclusiva, pero lo que necesitamos ahora cada vez más, es incluir distintas miradas, para que los acuerdos que pretendemos alcanzar sean realmente transversales. Es más sencillo, por supuesto, trabajar de manera individualista, pero no es lo que se necesita. Hoy se requieren grandes consensos. Hay diferencias, por supuesto, pero todas se han ido conversando satisfactoriamente, por lo que pronto esperamos tener un documento que logre incorporar las visiones de todos los organismos competentes en la materia, así como las visiones de la industria, de la academia y de los consumidores, sobre la inocuidad y calidad de los alimentos. - ¿Y eso implica modificar la estructura de ACHIPIA o incorporar nuevos profesionales y equipos? Hay muchas opciones que involucran cambios profundos, y otros no tan profundos, pero hay que evaluar el entorno para ver cuál es la mejor propuesta. Y es una decisión que se va a tomar en conjunto con el consejo directivo (compuesto por los subsecretarios de agricultura, salud, economía, pesca, relaciones económicas internacionales y secretaría general de la presidencia). Ese consejo ya aprobó que se evalúen los posibles cambios que se deben aplicar para modificar la institucionalización de ACHIPIA. - ¿El actual contexto de emergencia sanitaria y de estrés hídrico-climático implica una mayor presión o dificultad para alcanzar los objetivos planteados? Llevo 13 años en el ámbito de la inocuidad y calidad de los alimentos, y siempre hay algo que está presionando o cambiando las reglas del juego. Cuando ya se pensaba que estaba todo cubierto y que se habían escrito todas las medidas y protocolos necesarios para evitar que los alimentos estén contaminados por algún peligro físico, químico o biológico, siempre surge un nuevo peligro emergente o un factor que cambia la dinámica. Entonces, siempre hay que estar evaluando el contexto e ir adaptándose a él. Hoy hay muchas crisis que afectan la dinámica de los sistemas alimentarios y todas tienen una forma diferente de impactar la forma cómo se producen y comercializan alimentos, así como la capacidad para asegurar que sean seguros e inocuos. Por ende, hay que estar siempre preparados para adaptarse a todas esas circunstancias. - ¿Y cómo se han ido preparando para adaptarse a los cambios propios de un entorno tan variable, incierto y dinámico? ¿ACHIPIA está hoy preparada para enfrentar ágilmente esas circunstancias? Una de nuestras grandes contribuciones, para enfrentar este entorno, es generar conocimiento en base a ciencia para la toma de decisiones, porque no somos gestores de riesgo. Somos comunicadores, y para eso hoy estamos desarrollando y potenciando nuestra capacidad para evaluar riesgos, que se basa en habilidades de corte científico-académico para determinar, a base de solicitudes específicas, cuál es el riesgo de un determinado contaminante o enfermedad. Eso lo hacemos a solicitud y de manera constante, y para ello hemos desarrollado la capacidad y pretendemos institucionalizarla, una vez dejemos de ser sólo una comisión asesora presidencial, para que así el sistema pueda tomar mejores decisiones a base de esa evidencia. Y eso responde a nuestra lógica de aplicar el método científico. Es decir, leer el entorno, hacerse preguntas, probar e ir proponiendo distintas hipótesis. - ¿Y cuáles son los principales riesgos que hoy identifican en el entorno? Es una lista muy larga, aunque podemos citar el cambio climático; la inflación (porque cuando se ajusta el precio de los alimentos nuestra relación con ellos cambia y se buscan sistemas alternativos más baratos que conllevan el riesgo de introducir nuevos peligros); el cambio en los patrones de consumo por diversos factores; el valor de la energía, etc. Podríamos organizar un seminario sobre este tema y no alcanzaríamos a enumerar todos los riesgos. Pero la principal conclusión es que estamos llegando a un momento en que nos damos cuenta de que nuestro sistema alimentario no está a la altura y eso es cada vez más evidente. Necesitamos un sistema alimentario sostenible en sus tres pilares: económico, social y medio ambiental. Y para eso necesitamos una serie de cambios en la forma cómo nos relacionamos con los alimentos. Y todos esos cambios pueden influir en la dinámica de su producción, lo cual también modifica las tareas a realizar para que esos alimentos sigan siendo seguros. Algo que se debe hacer constantemente y se puede hacer mucho mejor, si se hace de manera coordinada. Y para eso se requiere concretar la institucionalización de una agencia coordinadora capaz de convocar a la mesa y de comunicar un enfoque coordinado entre todos los actores, para estar a la altura de los cambios que hay que hacer. - ¿Sienten que hemos avanzado efectivamente hacia un escenario de mayor eficiencia, en términos de asegurar adecuados estándares de inocuidad alimentaria a nivel nacional? ¿Marchamos a la par con el resto del mundo en la materia? El trabajo nunca termina, pero si no se hace bien resulta evidente, como ocurre en países donde las noticas sobre brotes de ETA son constantes, y que no es el caso de Chile. Hoy en nuestro país estamos preparándonos para escenarios futuros, pero de manera general el sector productivo está muy consciente de la calidad e inocuidad de los alimentos, y trabaja para que las personas estén sanas y protegidas. De hecho, no existe una agencia como ACHIPIA en otras países de América Latina y el Caribe. El trabajo que hacemos en evaluación de riesgo es observado desde la región con mucho interés, porque es de vanguardia y además requiere recursos y convicción política respecto de la efectividad del abordaje científico de los problemas de calidad e inocuidad alimentaria. Además, el abordaje coordinado es una experiencia poco común en el mundo, y que ha sido citada en distintas publicaciones especializadas de FAO, OMS, Banco Mundial y OCDE. Por supuesto, tenemos cosas que mejorar y continuamos aprendiendo de lo que se hace en otros países de ingresos altos. Tenemos convenios de cooperación internacional en sintonía con las metodologías y los abordajes que se hacen en otras latitudes, como Estados Unidos o la Unión Europea, pero sin duda hoy estamos más avanzados que varios otros países de América Latina y el Caribe. - ¿Podemos considerarnos entonces un referente en la región? Con mucha humildad podríamos decir que sí, que podemos considerarnos un referente en la región y por ello muchas veces compartimos nuestra experiencia, como agencia, con los países que así nos lo solicitan, en el marco de la cooperación existente dentro del Cono Sur. - ¿La industria alimentaria nacional se acopla de manera apropiada a este esfuerzo? Sí, de manera general el sector productivo es cada vez más consciente de la necesidad de producir alimentos inocuos y seguros. Tuvimos, por ejemplo, la reciente semana de la inocuidad alimentaria y en ella resaltamos el hecho de que vamos a trabajar con todos los actores y de todos los tamaños, con énfasis especial en la agricultura familiar campesina, la agricultura de pequeña escala, la pesca artesanal y la apicultura, entre otros, que eran los más atrasados tradicionalmente. Pero cuando estuvimos con ellos nos llevamos la grata sorpresa de que, a diferencia de lo que ocurría hace diez año, también son muy conscientes de la importancia que tiene no sólo producir en volumen y darle valor agregado a sus productos, o que gusten visual y organolépticamente, sino también de tener prácticas que aseguren que sus alimentos no provocarán enfermedades. Hoy están plenamente integrados a este esfuerzo conjunto, y además son socios en nuestras mesas de trabajo y en las propuestas que llevamos al códex nacional alimentario. Así que puedo afirmar, con certeza, que todos son muy conscientes de la importancia de la inocuidad alimentaria y que siempre han mantenido las puertas abiertas para entablar diálogos y ver políticas, porque este es un tema que se aborda mucho mejor en conversaciones y no desde un lado punitivo-regulatorio, o totalmente productivo y que se olvide de la salud pública. Hoy el Estado tiene que rayar la cancha, pero también acompañar al sector productivo, para que pueda cumplir las exigencias que se establecen. Y estamos en ese camino, buscando el permanente equilibrio entre sector productivo y salud pública. - ¿Qué factores consideran que han influido en la positiva evolución de la agricultura familiar campesina y, en general, de los pequeños productores? Nos parece que de su parte cada vez hay más conciencia de que los reglamentos de salud no son sólo una traba regulatoria o para dificultar la producción y comercio de alimentos, sino que están presentes para cuidar la salud de las personas, y para que el comercio de esos productos sea inocuo, cumpliendo requisitos básicos. En ese sentido, podríamos decir que más que tener sectores al debe, tenemos desafíos pendientes. Nosotros tenemos el desafío de concretar nuestra institucionalización; y el sector productivo, el de no quedarse detenido y analizar lo que viene. Así se podrán mejorar los estándares de inocuidad y calidad, sobre todo en un escenario donde están presentes los factores de riesgo antes mencionados como, por ejemplo, la escasez hídrica; porque el agua es fundamental para los procesos de higiene; el cambio climático, aparejado con el mayor o menor uso de plaguicidas, fertilizantes y medicamentos veterinarios; los nuevos compromisos que se han asumido ante el avance microbiano; y todas las alternativas que tienen que llevar a que los alimentos sean seguros. Si aumentamos el volumen de los alimentos producidos, dejando de lado todos los cuidados que hay que tener para que sean inocuos, no vamos a llegar a ningún lado. - ¿Qué acciones específicas tienen contempladas para el corto plazo? Estamos terminando nuestra planificación pero tenemos mucho material que queremos transmitir a través de numerosas herramientas comunicacionales que ya tenemos diseñadas, para llegar a todo el país. La solicitud expresa ha sido trabajar desde y hacia las regiones. Aunque ACHIPIA está centralizada en Santiago, tenemos nuestras comisiones asesoras regionales compuestas por los seremis y las expresiones territoriales de numerosos servicios e instituciones, trabajando además en conjunto con la academia y el sector privado. Y en general estamos viendo cómo los sistemas regionales de inocuidad de los alimentos, pueden levantarnos sus necesidades para que podamos entregarles el material que tenemos desarrollado. Queremos ir a regiones, llevar ese material y buscar la mejor forma de llegar a distintos públicos con un enfoque en la comunicación en los distintos momentos. Es fácil informar cuando hay brotes de enfermedades e infecciones o problemas, pero también es importante informar cuando no hay contingencias, para construir una mejor relación y eso lo hacemos constantemente, haya o no eventos de inocuidad alimentaria. - ¿Cuáles serán los parámetros para decir, en cuatro años más, que las metas se han cumplido satisfactoriamente? Si al final de nuestra actual gestión tenemos una política nacional de inocuidad y calidad alimentaria, aprobada, firmada por el Presidente Boric y publicada; si logramos que ACHIPIA evolucione de manera natural para convertirse en algo más que una comisión asesora presidencial; y si tenemos éxito en potenciar instancias de coordinación y además tenemos mayor presencia y protagonismo en las evaluaciones desde regiones, voy a estar satisfecho con las gestión realizada. Tenemos la confianza y convicción de que alcanzaremos estas metas en el mediano plazo. Liderando los alimentos del futuro
l nombramiento de Diego Varela como Secretario Ejecutivo de ACHIPIA se suma a su elección, en noviembre de 2021, como vicepresidente de la Comisión del Codex Alimentarius.
En dicho organismo, Varela ya ha ejercido anteriormente como integrante del comité ejecutivo entre 2018 y 2020; y además fue presidente del Comité Coordinador FAO/OMS para América Latina y el Caribe, CCLAC 2018-2020; y miembro del subcomité para la construcción del Plan Estratégico del Codex 2020-2025. Ante esta elevada responsabilidad internacional, Varela enfatiza su “compromiso de trabajar en pos del comercio seguro y justo de alimentos”. “Seguro desde el punto de vista de la salud pública, y justo en cuanto a que haya reglas claras para que el sector productivo produzca alimentos que efectivamente pueda comercializar a nivel nacional e internacional, entendiendo la naturaleza del sistema alimentario mundial”, detalla. El directivo también resalta su papel liderando el estudio y desarrollo de nueva regulación para la producción de los denominados “alimentos del futuro”. “Hoy no existe regulación clara respecto de los riesgos relacionados con la producción de estos nuevos tipos de alimentos, como, por ejemplo, las nuevas fuentes de proteínas a base de insectos o plantas, o el desarrollo de ingredientes a partir de microalgas, entre otros. Hay múltiples temas asociados, como la inocuidad de los procesos productivos y la cadena de distribución, la claridad del etiquetado, o la definición misma de qué ingredientes se usan y cómo se transmite dicha información al consumidor. Todo este nuevo desarrollo necesita reglas claras y certeza de inocuidad, y ese es precisamente el trabajo que trato de liderar en el Códex Internacional”, destaca Varela. GALERÍA
OTRAS ENTREVISTAS"La Pequeña AgriculturaDeber ser Motor de Innovación"Entrevista publicada en edición impresa número 137 / octubre de 2022La ejecutiva enfatiza la urgencia de transferir al sector familiar campesino todo el conocimiento disponible en Tecnologías de la Información y Comunicación, para que pueda adaptarse mejor al escenario de crisis climática y estrés hídrico, orientando, simultáneamente, su producción hacia modelos sostenibles. l sector silvoagropecuario es el pilar más importante de la industria alimentaria, pues desde él provienen todos los insumos, ingredientes y materias primas que permiten producir, en forma continua y eficiente, alimentos saludables, inocuos, seguros y sustentables para toda la población. Por ello, en el actual escenario de contingencia climática, económica y social es urgente brindarle todas las oportunidades que necesita para acceder a las modernas herramientas tecnológicas de la revolución digital, e incentivar el desarrollo de proyectos de innovación dentro de sus actuales grupos sociales más relevantes, los jóvenes y las mujeres. Así lo entiende la directora ejecutiva de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), Francine Brossard, DEA (Diploma d’Etudes Approfondies) en Desarrollo Rural del Instituto Agronómico Paris-Grignon, y magíster de Economía Agraria y Tecnología de los alimentos, Alimentación, Nutrición y Bienestar General, del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) Universidad de Chile; quien, desde el inicio de su carrera profesional, ha mostrado permanente interés por apoyar la innovación transversal en todo el mundo agrario campesino. Lo demostró tanto en los orígenes de su carrera profesional, en el área de análisis y estudios de la División Agrícola Conjunta de CEPAL-FAO de Naciones Unidas (donde se desempeñó durante casi una década), como en su posterior ingreso, en 1996, al Ministerio de Agricultura de Chile (MINAGRI), donde precisamente participó en la creación de la actual FIA, haciéndose cargo de su Unidad de Información. Desde allí lideró activamente y durante 15 años, el diseño de iniciativas destinadas a la gestión de información y vigilancia estratégica, en materia de innovación agraria. En 2011 dejó este trabajo para desarrollarse como consultora internacional en Tecnologías de la Información y Comunicación aplicadas al mundo rural, para el Banco Mundial, FAO, IICA y CEPAL, asesorando además, a diversos países de América Latina y África francófona. Algunos de sus principales logros personales de este período fueron su participación directa en la creación de la Comisión Nacional de Igualdad de Oportunidades del MINAGRI; la formación en 2006 de la primera Mesa TIC Rural, con participación de las diferentes instituciones dependientes del MINAGRI; la articulación de la Red de Información Silvoagropecuaria de Chile (Redagrochile); y la creación de las primeras comunidades virtuales agrícolas de Chile (proyecto YoAgricultor BID-FIA). Con toda esta experiencia y experticia acumulada, Brossard aceptó este año el desafío de regresar a FIA y asumir su dirección ejecutiva, con el claro objetivo de potenciar aún más sus diversos instrumentos de innovación, para llegar con ellos a todos los rincones del mundo agrícola nacional, en especial, los pequeños productores pertenecientes a la agricultura familiar campesina. Tarea en extremo compleja, pero que asume con la clara convicción de “seguir potenciando los desafíos estratégicos que presenta nuestro sector, trabajando también para que FIA pase de ser un referente de la innovación, a un guía que impulse y muestre el camino para llegar a más territorios, de manera global y cercana”. Hoja de ruta que se orienta a entregar soluciones capaces de enfrentar satisfactoriamente las agudas problemáticas que hoy enfrenta la agricultura nacional, buscando, al mismo tiempo, llegar a más comunidades del territorio rural, para que estas soluciones sean “replicadas por agricultores, productores, jóvenes, mujeres y pueblos originarios, sin distinción alguna”, enfatiza. - ¿Qué representa para usted asumir este cargo en esta etapa tan compleja y trascendental para el mundo agrícola chileno? En primer término es un orgullo encabezar una institución que conozco desde sus inicios. Y aunque me alejé de ella por 10 años, para trabajar organizaciones como FAO y CEPAL, siempre estuve al tanto de su trabajo. En ese período, mirando a FIA desde lejos y con otra perspectiva, me di cuenta de su enorme relevancia, pues no existe un organismo similar en otros países de América Latina. Y a pesar de ser relativamente pequeña, pues funciona solo con cerca del 1% del presupuesto del ministerio de Agricultura, hace cosas muy trascendentes y de gran impacto para el desarrollo del mundo agropecuario. En ese ámbito quiero destacar que hoy nos encontramos en pleno proceso de descentralización, luego de trabajar durante muchos años solo con oficinas en Santiago, Talca y Temuco. Y si bien aún no tenemos un representante en cada región, creemos que pronto superaremos el desafío de llegar al máximo nivel de participación regional y nacional. - ¿Cuáles son los principales desafíos que en este momento enfrentan como institución? Nuestros lineamientos de trabajo forman parte del diseño de política rural del gobierno del presidente Boric. En ese sentido, apuntamos a desarrollar iniciativas que nos permitan abordar el déficit hídrico, a mitigar el cambio climático y a desarrollar sistemas alimentarios sostenibles. Estos tres pilares de trabajo dan cuenta de las prioridades de Chile, pero también de las necesidades que enfrenta el sector silvoagropecuario a nivel mundial. Además, no debemos olvidar que nos encontramos ante un contexto internacional crítico, debido a la guerra en Ucrania, y estamos ciertos de que eso influirá directamente en el aumento del precio de los alimentos. Por lo tanto, como Fundación para la Innovación Agraria tenemos mucho que decir y apoyar para enfrentar este escenario de contingencia. En ese contexto, quiero destacar que seguimos con la misma estructura de apoyo de instrumentos. De hecho, el pasado 13 de septiembre se abrió la convocatoria nacional de proyectos de innovación, a todas las personas e instituciones que forman parte del sector silvoagropecuario. También reactivamos las “giras tecnológicas”, instrumento que estuvo deprimido, e incluso detenido, durante la pandemia, lo cual ha traído un efecto de tranquilidad, porque es muy bienvenido en todo el mundo agrícola por la gran participación social que brinda a sus participantes. Además, seguimos adelante con nuestros estudios de innovación, que también han sido otra línea de trabajo importante para FIA. En forma paralela realizamos diversos eventos de apoyo, como conversatorios y seminarios, así como consultorías que abordan los diversos problemas del sector, ofreciendo a los participantes las respectivas soluciones de innovación. Todos estos instrumentos se complementan de forma interesante y además le brindan flexibilidad a nuestra gestión. Por ejemplo, muchas veces se decide, por diversas razones, no apoyar un proyecto, pero en su lugar sugerimos una “gira tecnológica”, de modo de brindar la necesaria asistencia técnica a los agricultores, para que nazcan nuevos y mejores proyectos. Esta flexibilidad operacional nos permite cumplir a cabalidad lo que ha sido la misión institucional de FIA, desde su creación. - ¿A cuántos beneficiarios apoyan actualmente con este conjunto de instrumentos? Dentro de lo que es convocatoria nacional, tenemos hasta 200 nuevos proyectos postulantes cada año, de los que se aprueban cerca de 30. Proceso donde destaca la rigurosidad y transparencia del equipo profesional de FIA, para analizar cada una de ellos. Sin embargo, también debemos recordar que las propuestas aprobadas pueden durar hasta 3 o 4 años. Por ende, si sumamos los proyectos en marcha, con todos los nuevos que se van aprobando, hablamos en conjunto de cerca de 100 de estas iniciativas operando simultáneamente cada año. De hecho, cuando asumimos ya había iniciativas aprobadas del año anterior, a las cuales les hemos dado continuidad. A esto hay que sumar todas las demás iniciativas e instrumentos de FIA que mencioné anteriormente como giras, seminarios o consultorías, lo cual nos permite posicionarnos como una institución muy bien evaluada por el mismo sector agropecuario. - ¿Cuánto es el presupuesto que se destina a este concepto, anualmente? Contamos con un presupuesto de alrededor de $8.000 millones de pesos, que naturalmente ha ido variando de acuerdo con ciertas prioridades de los distintos gobiernos en los últimos años. Sin embargo, lo novedoso es que actualmente cerca del 75% pertenece a MINAGRI, mientras que el otro 25% lo aporta el ministerio de Ciencias, Tecnología, Conocimiento e innovación. Es un paso muy importante en nuestra evolución institucional. Por eso, cuando asumí el cargo insistí que hubiese un representante del ministerio de Ciencias en nuestro Consejo Directivo, porque así no solo tenemos una excelente coordinación, sino que además podemos complementar nuestros objetivos, los cuales concuerdan en que los grandes conocimientos teóricos bajen hasta el diario vivir de la gente. Y en nuestro caso particular, que la innovación científica y tecnológica llegue a la pequeña agricultura, para lo cual es muy importante el apoyo del ministerio de Ciencias, especialmente en el desarrollo de nuevos programas. ACCESO EQUITATIVO AL DESARROLLO- ¿Existen hoy condiciones adecuadas para que el mundo agrícola acceda a programas de desarrollo e innovación? Por supuesto, y en esto quisiera destacar que hoy FIA puede mostrar la gran madurez alcanzada en la difusión y consolidación de instrumentos de innovación. En ese sentido, recojo y asumo la crítica que hemos recibido anteriormente de otras instituciones y grupos sociales, en cuanto a que FIA sólo tenía “proyectos de elite”. Algo que me dolió particularmente, porque, en cierto modo, era cierto. Efectivamente apoyamos proyectos de innovación que pertenecen a entornos académicos, pero también sabemos que debemos impulsar esas instancias para que lleguen efectivamente al gestor agrícola. Y esa es una nueva línea de trabajo que estamos impulsando actualmente, en cuanto a concretar transferencia de innovación. - ¿Y cómo esperan concretar esta iniciativa? Tenemos muchas y variadas opciones. Por ejemplo, FIA ha desarrollado desde hace varios años un área de desarrollo de documentos que plasman todo el trabajo de distintos proyectos de innovación. Es un gran trabajo documental, pero que hasta ahora quedaba solo en la biblioteca y no se traspasaba al mundo agrícola. Entonces queremos transferir esta información mediante el aporte específico de otras instituciones que sí desarrollan proyectos tecnológicos concretos, como por ejemplo, INIA, INDAP e IFOR, entre otras. De este modo, FIA captura, analiza y desarrolla la información, y las demás instituciones la traspasan directamente al agricultor mediante iniciativas específicas de desarrollo tecnológico, de acuerdo con el tipo de suelo, la geografía regional, la demanda hídrica local o la idiosincrasia cultural de la población, entre otras múltiples variables. Con ello podemos lograr, entre otras cosas, transferencias de producción, innovación en cultivos no tradicionales, generación de valor agregado a especies nativas, aplicación de tecnologías de riego digital y muchas otras oportunidades de traspaso efectivo de conocimiento. INNOVACIÓN Y CAMBIO CLIMÁTICO- ¿Considerando el actual contexto de estrés climático y crisis económica, qué papel juega la innovación para superar dicho escenario, considerando que ya enfrentamos un complejo diagnóstico de alto riesgo alimentario para nuestro país? La innovación juega un papel fundamental, por eso estamos en el momento preciso para reinstalar la mesa de trabajo TIC rural, que aplicamos entre 2006 y 2011 para avanzar en la tecnologización del agro. Con tal objetivo ya estamos trabajando desde junio con todas las instituciones del ministerio de Agricultura, para abordar desde esta perspectiva temas críticos como el déficit agrícola-hídrico y los sistemas alimentarios sostenibles. Dentro de las herramientas TIC hoy existen múltiples alternativas para optimizar la producción, riego, uso de recursos y control de las contingencias ambientales, entre otras opciones. Hay un sinfín de herramientas que no son conocidas por los agricultores, así que nuestra tarea es darlas a conocer e incorporarlas a la pequeña agricultura, que siempre ha quedado rezagada en estos procesos y donde aún persiste una gran brecha de desconocimiento y alfabetización digital. - ¿Qué tan complejo es impulsar esta conexión del mundo rural con la transformación digital? Es muy complejo. Recordemos que la población agrícola hoy tiene, en promedio, más de 60 años y además está compuesta cada vez más por mujeres que se están quedando solas en el campo. Paralelamente la juventud rural está emigrando a la ciudad, y ese es otro tema que quisiera destacar, porque estamos poniendo énfasis en enfocarnos en esas dos poblaciones objetivo, mujeres y jóvenes. Y digo énfasis, porque igual aportamos a todo el sector en general, pero no podemos desconocer que un gran porcentaje de la población prioritaria en la pequeña agricultura está formado por cooperativas donde participan mujeres, juventud y, también, pueblos originarios. Queremos entregar más y mejores herramientas TIC a las mujeres del mundo rural, que hoy están muy invisibilizadas. Por ejemplo, acabamos de cerrar un concurso para premiar a la “mujer innovadora”, en los ámbitos de producción y academia. Asimismo, estamos desarrollando otro programa para jóvenes innovadores, para que desplieguen y den a conocer todo su potencial de emprendimiento. Ya hemos hecho algunos encuentros donde destacamos, por ejemplo, los valiosos aportes emprendedores de los jóvenes de la región de la Araucanía. - ¿Y existen otros proyectos emblemáticos o estructurantes de este nuevo esfuerzo integrador de FIA? Precisamente en el área de operación queremos destacar un programa que será un hito para la agricultura, al cual hemos denominado “Agrocopinoa”. Este nace de un mandato del ministro de Agricultura, quien nos solicitó desarrollar una estrategia de capacitación hacia las cooperativas agrícolas, para formar una “academia de cooperativas”. Como primer paso empezamos a trabajar con dos grupos importantes, la “Unión Nacional de Agricultura Familiar Campesina” y CAMPOCOOP, con quienes hicimos un diagnóstico conjunto, llegando a la conclusión de que se necesita entregar capacitación orientada exclusivamente a la innovación. Para orientarnos a ese objetivo aportaremos conocimiento para el desarrollo de planes de negocio que integrarán por primera vez el componente I+D+i. En ese punto entra a apoyarnos el ministerio de Ciencias, que por primera vez se incorpora a un trabajo conjunto con el ministerio de Agricultura, con el gran objetivo de llegar a “cooperativas agrícolas 4.0”. Partimos este año con un piloto de 20 cooperativas ya identificadas, y en agosto realizamos el primer seminario para que se conocieran entre ellas y comenzaran a armar planes de negocio apoyados por universidades. En este punto entra además a participar un tercer ministerio, el de Economía, porque es la entidad que acredita a las cooperativas. Queremos que, mediante este gran programa, las cooperativas pasen por estas distintas etapas de capacitación, creación de planes de negocios, incorporación de I+D+i y evolución hacia las TIC, para que, a través del ministerio de Economía, se acredite dicho traspaso mediante un sello especial de innovación, para que estas cooperativas accedan, en forma prioritaria, a concursos de fomento públicos (SERCOTEC o INDAP) y a eventuales instrumentos de la banca privada. Es una iniciativa inédita del ministerio de Agricultura, destacada en forma entusiasta por las mismas cooperativas y, que en cierto modo, retoma el trabajo hecho hace algunos años con las comunidades virtuales, en conjunto con el Banco Interamericano de Desarrollo. - ¿Sienten entonces que se están dando los pasos correctos en cuanto a impulsar la innovación del sector agroalimentario, sobre todo de la pequeña agricultura? Somos optimistas, porque estamos haciendo todos los esfuerzos, primero para cumplir nuestra misión de desarrollar una cultura de innovación; y luego, para avanzar de manera coordinada con otras instituciones del Estado, para que la innovación llegue hasta el agricultor. Y confiamos en que si trabajamos asociados con cooperativas, podremos lograr un resultado trascedente. También estamos trabajando en conjunto con la SNA, para incentivar la innovación en liceos agrícolas. Es una iniciativa que hoy renovamos mediante el programa Savia Lab, que involucra a todos los alumnos de liceos agrícolas desde primero medio hasta cuarto medio. Mediante el apoyo directo de alguna una universidad se incorpora la innovación como programa de estudio, desde el inicio de la enseñanza media. Queremos que esos chicos, con la mirada dirigida desde y hacia la innovación, vean que existe futuro en sus propias localidades. Que ellos mismos identifiquen brechas donde la innovación de alguna respuesta. Hemos visto ya casos muy destacados en la región de Maule, así que confiamos en el éxito de programa. De hecho, tiene tantas oportunidades, que los mismos profesores participantes de Savia Lab obtienen la experticia, y un diploma, que los faculta a seguir impulsando la innovación en sus futuros alumnos de estos y otros establecimientos. Así lograremos que los jóvenes comprendan que hay futuro en el campo y no migren a las ciudades. Necesitamos jóvenes en el campo, o si no, este muere. Algo que es vital, porque la pequeña agricultura entrega casi el 80% de los productos alimenticios de los cuales se nutre toda la población. Claro que también nos hemos percatado de que, producto de la pandemia, muchos jóvenes se fueron al campo e impulsaron numerosas iniciativas en el rubro alimentario, especialmente en el sector gastronómico, por lo que están llevado todo su conocimiento del mercado, para orientar al sector agrícola respecto de las nuevas tendencias de consumo de alimentos orgánicos, vegetarianos o sustentables. Este positivo traspaso de información entre jóvenes emprendedores de origen urbano y pequeña agricultura, también nos hace mirar con optimismo el futuro. - ¿Cómo podrían decir que cumplieron su misión al cabo de este periodo? ¿Con qué parámetros se podría medir ese objetivo? En primer lugar, que transfiramos a la pequeña agricultura toda la innovación necesaria para que enfrente el cambio climático, el estrés hídrico y la producción sustentable; y que a partir de ello cambiemos esa percepción de que FIA solo financia proyectos de elite. Luego, que tengamos el programa Agrocopinoa consolidado y ya beneficiando a las 130 cooperativas agrarias de nuestro país, para que todas tengan planes de negocios donde incorporen la mirada de I+D+i y su respectivo componente de TIC. Todo ello coordinando exitosamente, además, el trabajo tripartito de los ministerios de Agricultura, Ciencias y Tecnología, y Economía. En paralelo, que se vea un resultado positivo del programa de apoyo a la juventud rural, alcanzando un gran porcentaje medible de efecto innovador en su educación, que se refleje en el desarrollo concreto de emprendimientos rurales. Además, necesitamos que las mujeres del campo adopten masivamente la innovación y la apliquen en su trabajo diario de producción o artesanía, desarrollando emprendimientos exitosos que les permitan salir adelante por sí solas. Finalmente, también tenemos como objetivo impulsar el desarrollo de las comunidades indígenas. Hoy FIA hace mucho trabajo con ellas, y quisiera que al final de esta administración, rindamos cuentas positivas de este trabajo particular en innovación. GALERÍA
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