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Opinión: Innovación alimentaria

6/27/2025

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Por Jaime Vicente
Gerente Comercial de Silbertec
Letra E
n un mundo donde la tecnología avanza a ritmo vertiginoso, mantenerse actualizado ya no es una opción, sino una necesidad. Como empresa especializada en soluciones tecnológicas para la industria alimentaria, en Silbertec entendemos que la única forma de liderar es estar donde se definen los próximos pasos del sector.
 
Por eso, nuestra participación en IFFA 2025, la feria internacional más relevante del mundo para la industria de productos cárnicos y proteicos, fue mucho más que una visita: fue una inversión estratégica.
 
IFFA no es solo una vitrina de marketing, sino un punto de encuentro técnico, donde las marcas líderes exponen avances concretos en automatización, sostenibilidad, eficiencia energética y seguridad alimentaria. Asistir es mirar el futuro de frente y traerlo de vuelta al país para implementarlo con visión local.
 
Esta edición reafirmó algo que ya venimos observando: la automatización de procesos, la digitalización de datos productivos y la integración de soluciones más sostenibles son las grandes prioridades de la industria alimentaria a nivel global. Y Chile no puede quedar atrás.
 
Durante la feria, tuvimos la oportunidad de acompañar a nuestros clientes en visitas técnicas a las marcas internacionales que representamos. Recorrimos plantas, analizamos flujos productivos y evaluamos tecnologías de última generación que ya están revolucionando el trabajo en faenas de alimentos en Europa y otros continentes.
 
Fue una experiencia que nos reafirma cuán importante es mirar fuera de nuestras fronteras para elevar los estándares dentro de ellas.
 
Como Silbertec, compartimos activamente estos aprendizajes y avances con nuestra comunidad, porque creemos que el conocimiento debe circular. La innovación no es solo una ventaja competitiva, es una responsabilidad.
 
Si aspiramos a una industria alimentaria más eficiente, segura y sustentable en Chile, debemos asumir el compromiso de anticiparnos a los desafíos, no reaccionar a ellos cuando ya es tarde.
 
Hoy más que nunca, el éxito de una empresa alimentaria no depende solo de su capacidad productiva, sino también de su capacidad de adaptarse, de evolucionar con las nuevas tecnologías, y de integrar soluciones que respondan a los exigentes estándares del consumidor actual y del mercado global.
 
IFFA 2025 nos dejó muchas lecciones, pero quizá la más importante es esta: aún queda camino por recorrer en eficiencia productiva, pero no estamos partiendo de cero.
 
Hoy tenemos más herramientas, más conocimiento y más aliados que nunca. Lo clave está en cómo las usamos para transformar nuestros procesos, y sobre todo, en cómo las compartimos para hacer crecer al ecosistema completo.
 
En Silbertec seguiremos trabajando para acercar a la industria alimentaria chilena las soluciones más innovadoras, sostenibles y eficaces. Porque sabemos que el futuro no se espera: se construye.

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Pabellón central IFFA 2025
Expositores IFFA 2025
Equipos en IFFA 2025
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Autor

Jaime Vicente,
Gerente general de Silbertec​

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Opinión: Inocuidad versus certificación

5/15/2025

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¿Primero el huevo?
¿O la gallina?
Gabriel Vivanco Ocampo Columna inocuidad
Anticipémonos a los requerimientos comerciales, a las urgencias y a la inmediatez. Si reconocemos y valorizamos la importancia de la inocuidad alimentaria, la certificación será la consecuencia de un trabajo bien hecho, que dará retornos positivos a la sociedad y al negocio.
Por Gabriel Vivanco Ocampo
Ingeniero en Alimentos
Gerente general de Focqus Consultores
Letra S
i miramos el mercado de la industria de alimentos, a la hora de cerrar negocios nos encontramos con un conjunto de condiciones que se deben cumplir: Precio, oportunidad de entrega, calidad de producto, garantías, condiciones de pago, etc.
 
Pero ya desde hace años se ha incorporado en el proceso de cierre la “validación del área de calidad” por parte del comprador.
 
Según el riesgo del producto en cuestión, normalmente el cliente a través de sus definiciones de selección y evaluación de proveedores es quien define estos criterios, siendo en algunos casos aplicable sólo pedir la copia de un certificado otorgado por un organismo acreditado; o bien una auditoría, normalmente basada en algún esquema normativo reconocido por GFSI o estándar del propio cliente, como muy comúnmente ocurre en las grandes cadenas de supermercados y servicios de alimentación, y que puede ser realizada por la propia Empresa o por un ente externo “competente”.
 
El “bonito problema” surge cuando el oferente no cumple con los requisitos de este nuevo cliente, o bien, necesita mejorar su estándar actual. En nuestra cultura país, y yo diría “región”, es común ver cómo una empresa–fabricante de alimentos, es capaz de hacer toda una transformación, a todo nivel, para “a como dé lugar” lograr el estándar de inocuidad esperado por este nuevo cliente, y normalmente con la premura que la parte comercial requiere.
 
Como si adoptar un estándar significara comprar un producto X, que tiene un determinado valor, y que después de una fecha Y, nos va a dar retorno inmediato.
 
Por supuesto que adoptar un esquema normativo “tiene un valor”, implica una asignación de recursos, humanos, técnicos, monetarios, pero esta nueva condición no viene envuelta en un paquete.
 
Se trata de un proceso paulatino, que debiera partir desde la base de mirar nuestra cultura de inocuidad actual y autoanalizarnos respecto de las brechas, en el intertanto se deben asignar recursos “en el tiempo”.
 
Esto puede ser para apoyarse en una consultora de manera externa, o bien para gestionar estos recursos de manera interna: más personal, análisis, mejoras de infraestructura, mejoras de producto, capacitación, y todo lo que el esquema bien implementado demanda.
 
Tampoco se trata de llamar a un consultor externo y exponer: “Debo tener la certificación en dos meses”, y antes de comenzar a implementar ya tener cotizado al organismo certificador y con fecha comprometida desde ya pues, ese organismo certificador va a prestar el servicio de auditoría el día pactado, y si la planta está limpia, el producto bien cuidado, una estructura documental robusta con sus registros completos y ordenados “ese día”, la certificación será un hecho. La premisa del auditor es: “Si lo que veo en el momento cumple, apruebo”.
 
Por esto debemos preguntarnos… ¿es correcto y sostenible trabajar de esta forma?
 
De acuerdo a mi experiencia, desde el momento en que decidimos tener esta visión, se comienza a escribir un patrón en esa Empresa: obtenemos el logro, se cumplió el objetivo, lo gritamos a los cuatro vientos y está todo Ok.
 
El negocio va a crecer sobre la inmediatez, pero al no contar con un sistema bien implementado respetando los tiempos que cada cultura amerita, el caos interno no será menor, con un área de calidad sometida a la presión de sostener prácticamente sola, todo lo que implica un sistema de gestión, y simultáneamente con cada área de la empresa reenfocando sus esfuerzos a los objetivos por los cuales se les mide periódicamente.
 
Porque también es cierto que ver objetivos de calidad e inocuidad en todas las áreas, es muy poco común.
 
Por ende, anticipémonos a los requerimientos comerciales, a las urgencias y a la inmediatez. Cuando un empresario reconoce lo delicada y crítica que es la inocuidad alimentaria para su negocio, y el impacto negativo que se puede generar cuando ocurre un evento de intoxicación, tanto en lo social como en el daño de su propia marca, la organización de una u otra forma adopta este patrón, y la certificación pasa a ser una consecuencia de un trabajo bien hecho, que será sostenible y retornará a la sociedad y al negocio resultados positivos.
 
Primero implementemos bien, luego nos certificamos y crecemos…

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AUTOR

Gabriel Vivanco Ocampo
Ingeniero en Alimentos
Gerente general de Focqus Consultores

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Graciela Urrutia, Gerenta de Transforma Alimentos

1/26/2025

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“Los Emprendedores

 son Indispensables,

para el Desarrollo Sustentable 

de la Industria Alimentaria”

Entrevista publicada en edición impresa número 141 / junio de 2023

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La directiva, y experta en emprendimiento, destaca la importancia de consolidar más redes de colaboración entre los sectores público-privado y la academia, para así impulsar el crecimiento sostenible del sector, aprovechando el aporte creativo de las diversas startups que hoy coexisten a lo largo del país.
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i algo caracteriza a Graciela Urrutia, gerenta del Programa Transforma Alimentos, además de su profundo conocimiento y experticia en la Industria Agroalimentaria nacional, es su entusiasmo por abordar con agilidad y energía creativa los enormes desafíos que hoy enfrenta el sector.

Y si bien este camino está plagado de contingencias y situaciones críticas amenazantes, ninguna de ellas parece perturbarla. Más aún, cada vez que se le menciona la complejidad de este escenario, responde con entusiasmo que la “incertidumbre o la volatilidad, son los mejores alicientes para descubrir las oportunidades que hoy tiene el sector alimentario para evolucionar, cultural y tecnológicamente, hacia una nueva dimensión de productividad saludable y sustentable”.

- ¿Qué ha significado para usted liderar al equipo técnico que guía, desde Transforma Alimentos, este trascendental camino de innovación?
Es un desafío muy complejo, pero estoy feliz de haberlo aceptado, porque en los escenarios de mayor riesgo o incertidumbre es donde surgen las mejores oportunidades, y así lo demuestran actualmente las startup nacionales con su gran cantidad de innovaciones. De hecho, la época de pandemia permitió que la innovación alimentaria tomara más fuerza, porque nos ofreció la oportunidad de conectarnos, de compartir soluciones y resolver problemáticas que hoy son muy relevantes. Y justamente después de la crisis se visibilizó aún más la importancia de los alimentos para la estabilidad de los países, de la sociedad y la salud general. Incluso diría que adquirió más relevancia que nunca. Y si bien hoy enfrentamos un escenario lleno de desafíos e incertidumbre, también tenemos la oportunidad de actuar, lo que nos tiene completamente motivados, no solo a mi en lo personal sino también a todo el equipo de Transforma Alimentos, y a nuestras redes de colaboración institucional, pública, privada y académica.

- ¿Sienten que están en el momento más complejo de la crisis? ¿No sienten un poco de temor o de ansiedad, ante la complejidad de las contingencias actuales?
Sí, es una situación de alta complejidad, pero tampoco es insalvable. Además, es tan simple como reconocer que tenemos dos caminos de acción: o te deprimes y empiezas a culpar a los demás por tus desgracias, o te haces cargo de la situación y dices, “bueno, ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo contribuyo a ser parte de la solución y no parte del problema?” Y ante esta disyuntiva estoy convencida de que hay muchas oportunidades para ser parte de la solución. Y eso incluye conectarnos en red, colaborar multisectorialmente y salir adelante. No debemos olvidar que en el actual escenario, el cambio es lo único permanente, así que debemos acostumbrarnos a convivir con estos cambios, no solo en términos de contingencias sanitarias, sociales o económicas, sino también en término de abordar nuevas formas de producir y comercializar alimentos. Es cierto que hay profundos cambios, pero estoy segura de habrá cambios todavía mayores, y debemos estar preparados para adaptarnos a ellos y aprovechar las oportunidades que nos brinden.

- ¿Y cuáles son los principales desafíos que debemos sortear en este escenario de cambios?
Bueno, hoy no es un secreto que el sector agroalimentario atraviesa un contexto de crisis climática muy severa, caracterizado por una sequía que viene de hace muchos años. Pero lo positivo es que también existe más conciencia de que los actuales modelos productivos, que dieron buenos resultados en años o décadas anteriores, han generado un fuerte agotamiento de los recursos y, por ende, debemos diseñar y adoptar nuevos sistemas de producción más eficientes.

También tenemos que tener claro que hoy ya no se trata solo de satisfacer una mayor demanda de alimentos para una población que crece. También debemos enfrentar cambios profundos en las preferencias de consumidores más conscientes, exigentes y conectados, así como internalizar nuevas regulaciones ambientales o alimentarias. Esto implica que, en materia de innovación, también debemos avanzar hacia escenarios más sostenibles, donde podamos conjugar las dietas saludables con la necesidad de cuidar el planeta, para alcanzar un desarrollo productivo que brinde bienestar social y económico. Lo importante es que como sociedad hemos tomado conciencia de que el actual modelo de producción no es sostenible y que debemos impulsar un nuevo modelo de producción circular. También debemos aceptar que la industria alimentaria es un sistema de múltiples conexiones, donde hay muchos actores, por lo que abordar la solución para estos desafíos implica ver más allá de cuatro paredes y buscar la forma de conectarnos con otros actores, para transformar en forma urgente la manera.

El desafío entonces es reconocer conjuntamente todas aquellas variables que puedan ser amenazas y transformarlas en oportunidades. Y eso pasa además por entender que la producción rentable de alimentos debe equilibrarse con el cuidado del medio ambiente. Si queremos participar en esta cadena no podemos generar más impactos negativos en el ecosistema, porque eso al final nos perjudica a todos.

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Para Graciela Urrutia es indispensable que Transforma Alimentos potencie su rol, para asegurar que las innovaciones biotecnológicas se sumen al esfuerzo productor interno y exportador. Crédito foto: Freepik.
- ¿Y es posible seguir posicionando a Chile como potencia alimentaria mundial en un escenario de riesgo que también puede afectar la seguridad alimentaria interna?
Es cierto que el actual escenario impacta la seguridad alimentaria global, y que eventualmente esto puede perjudicar al comercio exterior, pero incluso en este contexto diría que el desempeño de Chile ha sido notable en esta materia. Nuestra industria alimentaria de exportación ha mostrado gran nivel de resiliencia y dinamismo y las cifras así lo demuestran. En 2022 las exportaciones agropecuarias alcanzaron cerca de USD 11,300 millones de dólares, incluyendo productos frescos, congelados y procesados, y eso implica un crecimiento superior a 10% respecto del año anterior.

Es decir, tuvo una recuperación importante después del impacto pandémico, a pesar de la crisis climática, las contingencias internacionales y los actuales problemas de logística. Además nuestros productos hoy llegan a más de 170 países, y a pesar de nuestra lejanía geográfica ocupamos el numero 25 en el ranking de los principales exportadores a nivel mundial.

Además, el Banco Central dijo que las exportaciones de alimentos durante el primer trimestre fueron un 9% superior a las del mismo período de 2022. Es decir, seguimos creciendo y somos reconocidos como un país abierto al mundo, que cuenta con gran oferta y diversidad de productos, que pueden generar un impacto muy positivo y jugar un rol clave en la seguridad alimentaria global. En otras palabras, tenemos una base sólida y consolidada para reconocer nuestras vulnerabilidades, hacernos cargo de ellas y transformarlas también en oportunidades de crecimiento para el sector exportador. 

- ¿Y qué papel juegan los innovadores dentro de esta estrategia? ¿Son claves para incorporar nuevos desarrollos alimentarios sostenibles y circulares? 
Claro que sí. De hecho, en los últimos cinco o seis años hemos visto un cambio súper relevante en esta materia, impulsado por el ejemplo de empresas que surgieron en este escenario de crisis y que hoy han alcanzado la categoría de unicornio, con valoración y levantamiento de capital a nivel internacional.

Todo eso reimpulsó el despertar de una generación de emprendedores a los que hemos tratado de visibilizar mediante nuestro “Catálogo de Innovación Alimentaria”, del cual ya lanzamos la convocatoria 2024. En esta publicación se reúnen las 50 innovaciones más destacadas del año, tanto en materia de productos como de servicios, las que son evaluadas y seleccionadas por expertos de todo el país.

Y a lo largo de estos cuatro años que hemos lanzado la convocatoria a participar de este catálogo, hemos comprobado que en cada una de las iniciativas presentes hay una lectura correcta de las necesidades del consumidor, y que las nuevas generaciones de emprendedores se adaptan a estas nuevas tendencias, con una mirada global que es muy interesante, pues le permite resolver problemáticas muy vigentes como el cuidado de la salud de las personas y la protección del medioambiente. 

- ¿Sienten que hoy nuestros emprendedores han potenciado su capacidad para responder al desafía del entorno y además posicionarse rápidamente en un sitial competitivo, a nivel local e internacional?
Sí, porque todas estas preocupaciones los impulsan a desarrollar iniciativas para mejorar los sistemas de producción y comercialización, incorporando nuevas tecnologías como inteligencia artificial, o mejorando los envases para hacerlos más reciclables. Es decir, hay muchas innovaciones y aunque el 90% de estas nuevas empresas son pequeñas y medianas, y el 50% de ellas tienen menos de cinco años, demuestran que se puede innovar en tiempos difíciles, y además es clave hacerlo para lograr transformaciones necesarias y así contribuir con soluciones que aporten más valor, tanto para el mercado interno como para la exportación.

Ahora el desafío es potenciar nuestro rol para asegurar que estas innovaciones logran llegar al mercado y se sumen también al esfuerzo productor interno y exportador. Esto implica trabajar en conjunto con diversas instituciones públicas y privadas que ofrecen instrumentos de apoyo. También implica fortalecer conexiones entre startups y grandes empresas, lo cual ya está ocurriendo en forma creciente, tanto en intercambio de conocimientos como de tecnología. Esas prácticas nos demuestran que estamos en presencia de un ecosistema que madura y es capaz de asegurar mayor participación a todos los actores. 

Por eso, nuestro rol como Transforma Alimentos, en conjunto con otras instituciones y entidades, es velar porque estos emprendimientos no queden solo en el intento. Para eso los apoyamos y los conectamos con nuevos canales de ventas, potenciales inversionistas y socios. Por ejemplo, hoy apoyamos la interacción entre emprendedores y centros de pilotaje de las universidades, lo que ayuda a dinamizar a todo el ecosistema.

- ¿Estamos a la par del mundo industrializado en este tema?
Es difícil generalizar, porque encontramos sectores que están más avanzados que otros. A pesar de ello, el Índice Global de Innovación publicado a fines de 2022 nos sitúa en un puesto de liderazgo dentro de Latinoamérica en temas de innovación. A nivel general ocupamos el número 50 entre los 132 países que componente este índice, lo que comprueba que aún hay ciertos rezagos en ciertas temáticas como acceso a Internet y a Tecnologías de la Información, pero en contrapartida somos muy eficientes para implementar rápidamente cambios e innovaciones en áreas críticas como reciclaje, circularidad y uso de envases eco amigables, entre otras. No podemos llegar a la meta de un día para otro, porque los grandes cambios demoran, incluso en los países desarrollados, pero siento que estamos en el camino correcto, y avanzando a la par de la nueva conciencia planetaria.

- ¿Qué se necesita para eliminar estos rezagos y nivelar la cancha?
En realidad no hay recetas ni soluciones únicas. Sólo se necesita aplicar mirada analítica de largo plazo, para tomar conciencia de las dificultades que enfrentamos y de la necesidad de forjar estrategias conjuntas para todo el sector agroalimentario, que nos permitan contribuir al diagnóstico certero, priorizar acciones, ejecutar tareas, implementar innovaciones, apoyar a los demás y colaborar en red. Es decir, avanzar en acciones coordinadas que tengan impacto real, porque si al final todos hacemos lo mismo, solo lograremos impactos aislados o duplicados. Pero si tenemos esta mirada de avanzar mancomunadamente, asignando roles clave y priorizando tareas, lograremos mejores oportunidades de desarrollo y eso es esencial para avanzar exitosamente.

- ¿Y cree que hoy estemos bien encaminados?
Permanentemente recibimos señales positivas al respecto, aunque reitero que es un camino de largo plazo, de transformaciones que no ocurren por completo en menos de 20 a 25 años. Por eso, lo importante es comenzar lo antes posible, sumando esfuerzos y abordando todos los temas que no hayamos considerado antes, para así concretar los cambios.

- ¿Se sienten satisfechos con el trabajo realizado hasta la fecha?
Sin duda hemos avanzado muchísimo, porque además del Catálogo anual hay muchas otras iniciativas de apoyo a la innovación, como el desarrollo de programas y consorcios que se abocan a proyectos y tareas concretos. Hemos apoyado iniciativas en diversas áreas, coordinamos redes interinstitucionales, impulsamos iniciativas en conjunto con el sector privado y la academia, como las plantas de pilotajes, y hemos logrado potenciar proyectos muy interesantes, como nuevas fuentes de proteínas, alimentos resistentes a condiciones climáticas, desarrollo de nuevos embalajes que extienden la vida útil de los productos de exportación y el desarrollo de ingredientes naturales que aprovechen el potencial de nuestras materias primas, etc.

También conectamos a emprendedores y startups con el mundo exportador, apoyándolos para la incorporación de tecnologías, o para enfrentar los efectos del cambio climático, entre otras iniciativas. Por ejemplo, hoy tenemos programas que trabajan desde las regiones de Coquimbo a Los Lagos en nuevas variedades de alimentos capaces de resistir el cambio climático, y también hay un consorcio del desierto que, mediante el desarrollo o transferencia de tecnología, logra producir alimentos en la zona más árida del mundo. 

- Un auténtico esfuerzo multisectorial e interdisciplinario.
Por cierto, porque estamos en distintos frentes abordando distintos desafíos, pero no lo hacemos solo nosotros, sino que también lideran este esfuerzo grupos de investigadores, en alianza con las empresas y con apoyo del sector público. Gracias esto, tenemos a la fecha más del 80% del portafolio innovador ejecutado. Hace seis años, hablar de nuevos ingredientes naturales, nuevas fuentes proteicas o de envases inteligentes no eran temas tan comentados, y en cambio hoy son muy conocidos, lo que nos tiene muy satisfechos.

Por ello, nuestro próximo desafío es justamente que todo este esfuerzo innovador se incorpore a las regiones con mucha más fuerza. Como país tenemos vocación productiva y diversidad en las regiones. Por ello debemos contribuir para que los nuevos exportadores-innovadores, venzan las distancias geográficas y de desconexión digital, para que se tracen metas más ambiciosas en materia de exportación. Todo ellos cuentan con amplias ofertas de productos que además rescatan lo patrimonial y tienen identidad local, y justamente estamos prontos para potenciar esa oferta para que esté presente en cualquier supermercado, vitrina o feria del mundo. 

- ¿Podemos esperar que esta nueva generación de emprendedores alimentarios nos brinde un futuro de alimentos más seguros, inocuos y sustentables, tanto para Chile como para el mundo?
Claro que sí, pero además es importante que seamos continuamente desafiantes, porque el mundo es dinámico y por eso debemos coordinar y compartir los que hacemos como entidad, empresa o institución académica con estos emprendedores. Entender cómo colaboramos para ayudarnos entre todos a reconocer las oportunidades y adoptar nuevas herramientas para enfrentar exitosamente un mundo cambiante y dinámico, tanto en tecnologías, como en valores culturales y marcos regulatorios, entre otras variables estratégicas.

- ¿Estamos dando los pasos correctos?
Lo más prioritario es potenciar la cooperación, para que este no sea un solo ecosistema nacional de innovación, sino que haya también participación de ecosistemas regionales y locales que incorporen el aporte de distintos actores a la cadena de valor, tanto para el mercado interno como para la exportación, alineándose con las nuevas tendencias y también aprovechando todas las fortalezas que hoy surgen de este contexto desafiante.

- ¿Hay nuevos emprendimientos que efectivamente respondan a las nuevas tendencias del mercado, de desarrollar alimentos más naturales, saludables y veganos, entre otras alternativas?
Absolutamente, este grupo de empresas con las que ya trabajamos constituyen una buena radiografía de la realidad innovadora nacional, y sus trabajos están orientados, por ejemplo, a potenciar las legumbres, desarrollar fuentes alternativas de proteínas y producir materias primas naturales para alimentos de consumo masivo, entre otras iniciativas. Y esperamos que pronto se sumen nuevos emprendimientos orientados al uso de biotecnológicas para optimizar la inocuidad, calidad y atributos organolépticos de los alimentos.

En este punto las tecnologías cumplen un rol fundamental porque también nos ayudan a definir la calidad de los productos a lo largo de toda la cadena, desde el eslabón primario ubicado en el campo, hasta las salas de venta. Así podremos avanzar en mayor cantidad de innovaciones que ofrezcan soluciones tecnológicas y plataformas informáticas, para tareas tales como monitoreo de clima, fertilización, reducción en el uso de agroquímicos, uso eficiente de los recursos, certificación de trazabilidad y desarrollo de nuevos materiales biodegradables para envases. 

- En este contexto, ¿la sostenibilidad también juega un papel esencial?
Por supuesto, porque se suman iniciativas tendientes a reducir las emisiones, reciclar y reutilizar residuos, conectar a los productores con los consumidores a través de plataformas con circuitos más cortos para reducir los niveles de intermediación que suelen elevar los costos y no aportan demasiado valor. Ahí podemos afirmar que están pasando muchas cosas positivas que se abordan constantemente desde distintas miradas, para abarcar todas las distintas etapas de la cadena productiva o del sistema alimentario. Todo ello pensando además en satisfacer las demandas del cliente o las nuevas preferencias de los consumidores que hoy quieren alimentos más sanos y más frescos, pero que también brinden una buena experiencia de consumo. 

Son múltiples desafíos y si bien no hay un caminos únicos para abordarlos, debemos recordar que nuestra tarea es potenciar estas innovaciones, para que no sean solo intentos o anécdotas y lleguen a generar el impacto positivo que buscan y además puedan contribuir a la evolución hacia sistemas de producción respetuosos con la naturaleza.Paragraph. Haz clic aquí para editar.

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Presentación Catálogo de Innovación Alimentaria 2024.
Graciela Urrutia en presentación de Catálogo 2024.
Transforma Alimentos en INOFOOD.
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Autor

Redacción Indualimentos
Con la participación de Graciela Urrutia, Gerenta de Transforma Alimentos

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