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Por Enrique Hargreaves Gerente de Ventas de SIG para Chile y Latinoamérica a conversación sobre sustentabilidad y reciclaje ha ido ganando cada vez mayor relevancia en los últimos años, impulsando avances importantes en toda la cadena de envases y embalajes. Sin embargo, el desarrollo de soluciones cada vez más circulares depende de múltiples factores, entre ellos requisitos regulatorios, seguridad alimentaria, desempeño técnico y viabilidad operacional. Actualmente, el reciclaje de envases es una realidad consolidada en distintos mercados. No obstante, la incorporación de materiales reciclados en todos los componentes de un envase alimentario aún enfrenta limitaciones regulatorias en diversos países, especialmente en aplicaciones que requieren contacto directo con alimentos. La industria ha avanzado significativamente en reciclabilidad y en el desarrollo de materiales alternativos. Sin embargo, existen regulaciones de seguridad alimentaria que establecen criterios específicos para el uso de materiales reciclados en contacto directo con alimentos. Son aspectos que toda la industria debe considerar mientras continúa desarrollando nuevas soluciones. Frente a este escenario, el sector ha impulsado distintas estrategias para reducir el impacto ambiental de los envases. Entre ellas se encuentran el uso de materiales reciclados en componentes que no tienen contacto directo con el producto, así como la incorporación de materias primas de origen renovable, como polímeros vinculados a fuentes vegetales y papel con certificaciones responsables. Hoy existen distintas tecnologías y alternativas disponibles que permiten avanzar en sustentabilidad manteniendo los estándares de calidad, seguridad y desempeño que requiere la industria alimentaria. Otro aspecto relevante es que algunos materiales reciclados pueden requerir ajustes estructurales para mantener el mismo desempeño mecánico y funcional del envase. Esto implica equilibrar variables como resistencia, eficiencia logística, diseño y cumplimiento regulatorio. Además, normativas como la Ley REP en Chile consideran el peso de los envases dentro de sus criterios, lo que lleva a la industria a buscar soluciones que integren sustentabilidad y eficiencia de materiales de manera equilibrada. Desarrollar soluciones sustentables implica analizar múltiples factores al mismo tiempo como, por ejemplo, requisitos regulatorios, desempeño técnico, necesidades de los clientes y eficiencia operativa, entre otros. La industria continúa evolucionando para encontrar el mejor balance posible entre todos estos elementos. Al mismo tiempo, la sustentabilidad se ha consolidado como un tema estratégico dentro de la industria de alimentos y bebidas. Consumidores, marcas y fabricantes buscan cada vez más soluciones que reduzcan impactos ambientales y aporten mayor circularidad a los envases. En este contexto, la innovación tecnológica ha permitido el desarrollo de nuevas estructuras de envases y materiales alternativos que buscan optimizar reciclabilidad, reducir el uso de determinados materiales y mantener altos estándares de protección y conservación de alimentos. Un ejemplo, es el desarrollo por parte de SIG de envases asépticos que eliminan la capa de aluminio en determinadas aplicaciones, manteniendo propiedades de protección y desempeño para distintas categorías de productos. El principal desafío del mercado sigue siendo equilibrar innovación, sustentabilidad y competitividad. La industria está avanzando constantemente en nuevas tecnologías y soluciones más sustentables. Al mismo tiempo, existe una expectativa de mantener competitividad y eficiencia en costos. Ese equilibrio es parte importante de la evolución del sector. GALERÍAOTROS PROTAGONISTAS
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n el ecosistema de innovación agroalimentaria, a menudo nos deslumbramos con el producto final: el ingrediente funcional o el packaging inteligente. Sin embargo, también existe una capa invisible, más “sucia” y desafiante, que sostiene toda esa cadena: la gestión masiva de los descartes y la energía que mueve el proceso. Nuestra participación en el Programa TT Green Foods, liderado por CREAS y CORFO, ha consistido en hacernos cargo de esa infraestructura basal. Así, mientras el portafolio avanza en la sofisticación de productos, en el Proyecto P13 hemos asumido el rol de validar la “ingeniería dura” necesaria para cerrar el ciclo energético a escala real. Al entrar en nuestra fase decisiva de operación y tras ajustar estratégicamente nuestros objetivos hacia un TRL 7-8, confirmamos una hipótesis vital: la industria nacional no necesita más “fierros” importados ni diseños teóricos, sino certezas operativas y viabilidad económica. Nuestra operación en el Bioparque de Quilpué no es solo un hito constructivo; es un laboratorio de estrés. Al iniciar el procesamiento de cargas reales de 300 kg diarios de residuos complejos, estamos sentando las bases operativas para la inminente generación de biogás. Pero más allá de la energía, utilizamos la realidad física para calibrar el “cerebro” del sistema, aprovechando las capacidades especializadas de nuestro Holding ProCycla a través de Modela. Gracias a esta integración, hemos detectado que los modelos tradicionales suelen sobreestimar la producción energética en un 10-20% al ignorar las “zonas muertas” de los reactores. Estamos corrigiendo esa matemática mediante una hipótesis de compartimentalización automatizada. Aunque el objetivo inmediato es validar que una hidrodinámica optimizada reduce la agitación a solo 30 minutos diarios (desplomando el OPEX), la proyección de este hallazgo trasciende al proyecto: esta metodología tiene el potencial de revolucionar el diseño de grandes plantas industriales, permitiendo escalar reactores con precisión predictiva antes de construir la infraestructura física. Esta búsqueda de eficiencia no se limita al proceso, sino que se extiende a la estructura misma. El contexto económico global, marcado por la volatilidad del acero, aceleró una reflexión técnica necesaria: la viabilidad comercial no puede depender de materiales de costos impredecibles y alta corrosión. La operación actual nos ha permitido confirmar que el escalamiento comercial (posproyecto) debe migrar desde el acero estructural hacia soluciones modulares en polímeros de alta densidad (HDPE). El «Paquete de Conocimiento» que estamos consolidando entrega precisamente eso: la ingeniería de detalle para transitar de una obra civil costosa a un producto industrial manufacturable y logísticamente ágil. Entendemos que el desarrollo sostenible es una carrera de resistencia. Al extender nuestra validación operativa hasta 2026, aseguramos que el activo a transferir al ecosistema TT Green Foods no sea un prototipo prematuro, sino una plataforma tecnológica con riesgos mitigados. El MDA de ProCycla se erige así como una pieza complementaria clave para los demás coejecutores: somos la plataforma que permite imaginar un futuro donde los residuos de la industria de ingredientes no sean un pasivo, sino la fuente de energía de su propio proceso. GALERÍAOTRAS COLUMNASPor Jaime Vicente Gerente Comercial de Silbertec n un mundo donde la tecnología avanza a ritmo vertiginoso, mantenerse actualizado ya no es una opción, sino una necesidad. Como empresa especializada en soluciones tecnológicas para la industria alimentaria, en Silbertec entendemos que la única forma de liderar es estar donde se definen los próximos pasos del sector. Por eso, nuestra participación en IFFA 2025, la feria internacional más relevante del mundo para la industria de productos cárnicos y proteicos, fue mucho más que una visita: fue una inversión estratégica. IFFA no es solo una vitrina de marketing, sino un punto de encuentro técnico, donde las marcas líderes exponen avances concretos en automatización, sostenibilidad, eficiencia energética y seguridad alimentaria. Asistir es mirar el futuro de frente y traerlo de vuelta al país para implementarlo con visión local. Esta edición reafirmó algo que ya venimos observando: la automatización de procesos, la digitalización de datos productivos y la integración de soluciones más sostenibles son las grandes prioridades de la industria alimentaria a nivel global. Y Chile no puede quedar atrás. Durante la feria, tuvimos la oportunidad de acompañar a nuestros clientes en visitas técnicas a las marcas internacionales que representamos. Recorrimos plantas, analizamos flujos productivos y evaluamos tecnologías de última generación que ya están revolucionando el trabajo en faenas de alimentos en Europa y otros continentes. Fue una experiencia que nos reafirma cuán importante es mirar fuera de nuestras fronteras para elevar los estándares dentro de ellas. Como Silbertec, compartimos activamente estos aprendizajes y avances con nuestra comunidad, porque creemos que el conocimiento debe circular. La innovación no es solo una ventaja competitiva, es una responsabilidad. Si aspiramos a una industria alimentaria más eficiente, segura y sustentable en Chile, debemos asumir el compromiso de anticiparnos a los desafíos, no reaccionar a ellos cuando ya es tarde. Hoy más que nunca, el éxito de una empresa alimentaria no depende solo de su capacidad productiva, sino también de su capacidad de adaptarse, de evolucionar con las nuevas tecnologías, y de integrar soluciones que respondan a los exigentes estándares del consumidor actual y del mercado global. IFFA 2025 nos dejó muchas lecciones, pero quizá la más importante es esta: aún queda camino por recorrer en eficiencia productiva, pero no estamos partiendo de cero. Hoy tenemos más herramientas, más conocimiento y más aliados que nunca. Lo clave está en cómo las usamos para transformar nuestros procesos, y sobre todo, en cómo las compartimos para hacer crecer al ecosistema completo. En Silbertec seguiremos trabajando para acercar a la industria alimentaria chilena las soluciones más innovadoras, sostenibles y eficaces. Porque sabemos que el futuro no se espera: se construye. GALERÍAOTRAS COLUMNAS |
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