a miel es un alimento ampliamente consumido a nivel mundial, estando asociada su ingesta principalmente a su gran poder endulzante. No obstante, desde sus inicios ha sido utilizada para diversos fines, no solo alimenticios. Hay indicios de que en la prehistoria ya se utilizaba como conservante de alimentos como frutas, peces y otros tipos de carnes; y luego con fines cosmetológicos, para elaborar velas y para tratamientos médicos de diversas alteraciones cutáneas. Hipócrates, el padre de la medicina, la empleaba para el tratamiento de úlceras. Por tanto, las propiedades beneficiosas de este producto no constituyen un descubrimiento reciente. En las últimas décadas la ciencia ha profundizado en su estudio, permitiendo validar y respaldar mediante evidencia las propiedades nutricionales, y los efectos positivos que su consumo moderado puede aportar a la salud. Si bien la calidad nutricional de la miel pura depende de varios factores, como él o los tipos de néctar que las abejas consumen de flores, por lo general, contiene azúcar simple, como glucosa y fructosa, encargadas de darle sabor y de entregar energía de rápida utilización. Además, contiene vitaminas del complejo B, asociadas a la salud neurológica, por otorgar energía y fortalecer el sistema inmune; y vitamina C, con gran poder antioxidante, que evita ciertos tipos de cáncer, el envejecimiento celular y fortalece el sistema inmune. También posee minerales como calcio, potasio, hierro, zinc, magnesio, fósforo, que ayudan a la salud ósea, cardiovascular, la contracción muscular, regulación de la presión arterial, la cicatrización y regeneración del tejido. Asimismo, tiene propiedades antimicrobianas, siendo de gran utilidad en el tratamiento de quemaduras leves y heridas cutáneas. Además, destacan los polifenoles y flavonoides que poseen propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, ideal para el uso coadyuvante en tratamiento de enfermedades autoinmunes inflamatorias como lupus eritematoso sistémica, artritis reumatoide y Síndrome de Sjögren. Otros beneficios del consumo moderado de la miel pura están asociados al tratamiento de la tos y dolor de garganta. Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda su consumo como tratamiento natural, siempre y cuando sea para mayores de un año, para evitar riesgo de botulismo infantil, asociado a las esporas de Clostridium botulinum. Dentro de los últimos estudios se ha evidenciado que la miel ayuda a la salud gastrointestinal, pues contribuye al equilibrio de la microbiota intestinal. Si bien la miel es un alimento natural y funcional, con varios beneficios para la salud, sigue siendo una fuente de carbohidratos simples, por lo tanto, su consumo debe ser moderado y con la recomendación individualizada de un nutricionista, donde se consideran múltiples factores personales, como, por ejemplo, la composición corporal, estado fisiológico o patológico, edad, sexo, si hay alteración del metabolismo de la glucosa, nivel de actividad física, entre otros.
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