os protagonistas de la industria internacional de alimentos y bebidas se congregan en una nueva versión de la feria TUTTOFOOD, para analizar los más recientes avances tecnológicos del sector, así como las nuevas tendencias culturales y comerciales del mercado. El evento, que se realiza en el centro de convenciones Fiera Milano Rho, ofrece un detallado programa de conferencias y eventos que reunirá a los principales actores de la cadena de suministro agroalimentaria: incluyendo industria, distribución, instituciones y academia, tanto de Italia como de todo el mundo. Entre las novedades de la presente versión, se podrá explorar un espacio especial creado en colaboración con T-OOL (una empresa derivada de UniPR) y la Universidad de Parma. Dicho espacio se concibió como una tienda digital que, mediante sofisticados sistemas de reconocimiento facial y ocular, registra e interpreta la aceptación que tendrán los consumidores de nuevos productos inspirados en los principios de responsabilidad social y ambiental. También habrá una zona completamente renovada dedicada a los productos frescos, denominada “TUTTO Fruit & Veg”, que explora las trayectorias evolutivas de las frutas y verduras frescas y procesadas. En la tarde del primer día, tendrá lugar el evento Fresh & Produce Retail Europe Observatory, que acogerá el taller “Unión AOP Cuarta Gama: de la hipercompetencia a la gobernanza del valor a lo largo de la cadena de suministro”. Esta será la presentación oficial de la Unión AOP Cuarta Gamma, una asociación de reciente creación formada por nueve productores italianos líderes, cuyo objetivo es desarrollar el sector en su relación con el comercio minorista moderno y el consumidor final a nivel europeo. También se presentarán los resultados de un estudio para identificar a los mejores minoristas europeos en la gestión de productos frescos, según sus clientes, lo que dará lugar a la entrega del primer Premio Fresh & Produce Retail. Asimismo, entre las diversas conferencias y charlas técnicas programadas, destaca la presentación "Dos mundos, una dirección: La evolución del comercio minorista entre Europa y Latinoamérica". Esta será organizada por Cibus Link durante el tercer día de la feria, en colaboración con el Ministerio de Economía de Paraguay, y ofrecerá una visión de las oportunidades de exportación a la luz del reciente acuerdo con Mercosur. Durante dicha jornada, Nahuel Pianarosa, gerente argentino de Grupo Vierci (el mayor grupo empresarial privado de Paraguay), presentará los resultados de una iniciativa legislativa de gran interés para Italia y otros países. AGENDA NUTRIDA Las indicaciones geográficas europeas debutan en TUTTOFOOD gracias a la Asociación Europea de Regiones de Origen, AREPO, que organiza un estreno internacional para productos locales, lo que constituye una primicia dentro del contexto de las ferias agroalimentarias mundiales. El programa de premios también es imperdible, con iniciativas que van desde la entrega del Premio Better Future (en colaboración con Mark Up y Gdoweek), que reconoce las innovaciones de producto basadas en nuevas categorías relacionadas con el canal Horeca, responsabilidad social y marcas blancas, hasta los “Premios Alimentando” (organizados por Alimentando.info), que premiarán a las mejores empresas del sector agroalimentario, centrándose en las categorías de innovación de producto, el marketing y la comunicación. Otra novedad de este año será la Global Sourcing Experience, programa dirigido a los principales compradores y distribuidores que, guiados por un líder de opinión del sector, descubrirán productos internacionales con gran potencial. Estas y otras diversas actividades, permitirán ofrecer una visión general de las transformaciones en curso en un sector en constante evolución, fomentando un diálogo constructivo sobre los principales temas que serán tendencia durante los próximos años. MÚLTIPLES ACTIVIDADES Los aspectos más destacados de la primera jornada serán la inauguración de la muestra, un Foro Internacional de la Cocina Italiana, y la presentación de la AOP Unione Quarta, además de exhibiciones de marcas blancas y venta minorista. La inauguración de la feria está prevista para el lunes 11 de mayo a las 11:00 (hora de Milán) en el Pabellón TUTTOFOOD, Corso Italia. Dicha ceremonia contará con la presencia del ministro de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Silvicultura de Italia, Francesco Lollobrigida, quien ya destacó la importancia de este evento “como promotor de un valioso modelo gastronómico y cultural, el italiano, para ser compartido con el mundo”, durante la rueda de prensa institucional de presentación realizada en marzo pasado. También estarán presentes los presidentes de Fiera Milano, Carlo Bonomi; de Fiere di Parma, Franco Mosconi; de la región de Lombardía, Attilio Fontana; y la región de Emilia-Romaña, Michele de Pascale; el director general de FoodDrinkEurope, Dirk Jacobs; y el presidente de la ICE-Agenzia, Matteo Zoppas. A su vez, el ministro de Empresa y Made in Italy, senador Adolfo Urso, enviará un mensaje en vídeo. Durante la tarde, tendrá lugar el evento Fresh & Produce Retail Europe Observatory, que acogerá el taller “AOP Unione Quarta Gamma: de la hipercompetencia a la gobernanza del valor a lo largo de la cadena de suministro», así como el primer “Foro Internacional de la Gastronomía Italiana”, programado para las 16:00 horas en el Auditorio Stella Polare del Centro de Congresos. Este foro, organizado en colaboración con el Ministerio de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Silvicultura, abordará el tema de la gastronomía italiana, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, como herramienta de diplomacia cultural y un poderoso instrumento de influencia para impulsar el desarrollo económico del país. La primera jornada también tratará uno de los fenómenos más relevantes del consumo masivo: la marca blanca, protagonista del “Premio a la Excelencia en Marca Blanca” y del primer Observatorio Internacional de Marcas Blancas. Además, se dedicará un espacio considerable a la evolución del comercio minorista a gran escala, con el foro “Comercio Minorista Basado en Datos”, que se centrará en el uso de datos en decisiones estratégicas y nuevos enfoques de inversión en el sector minorista. A su vez, la charla “Principales Tendencias 2026 en Alimentos y Bebidas”, ofrecerá una visión prospectiva de la evolución del mercado. La jornada también explorará temas clave como:
Durante el segundo día, destacan diversos foros que abordarán temas de sostenibilidad, mercados globales y nuevos Modelos de Consumo. La jornada comenzará con una importante reflexión sobre el desperdicio de alimentos y el impacto social y económico de los excedentes, en una conferencia organizada por el Banco de Alimentos. A continuación, se explorarán las oportunidades de los productos ecológicos en los mercados internacionales y la evolución de los alimentos de origen vegetal. Uno de los momentos clave será el debate sobre el cambio generacional en la industria alimentaria y un análisis en profundidad de la economía de los medios de comunicación minoristas, que explorará nuevos modelos de ingresos y la relación entre la industria y la distribución. También se dedicará un espacio importante al comercio minorista global, con una serie de reuniones centradas en los principales mercados internacionales (Italia, España, Brasil, Francia) y el nuevo equilibrio entre industria y distribución, incluyendo los medios de comunicación minoristas y las estrategias de posicionamiento para el Made in Italy en Estados Unidos. El tercer día estará dedicado a la innovación y sostenibilidad a lo largo de toda la cadena de suministro. Para ello se abordarán algunos de los desafíos más complejos del sector: como logística internacional de productos frescos en un contexto geopolítico inestable, sostenibilidad de las cadenas de producción y el creciente papel de los criterios ESG (Environmental, Social and Governance). Otros temas clave incluirán la futura relación entre la industria de marcas y la de marca blanca, la innovación en envases sostenibles y el desarrollo de proteínas alternativas. También habrá numerosas oportunidades para el debate internacional sobre el comercio minorista entre Europa y Latinoamérica, destacando las convergencias y las nuevas trayectorias de crecimiento. Durant la jornada de cierre, en tanto, se analizará el futuro de las cadenas de suministro y el uso de tecnologías aplicadas a la alimentación. Entre los temas clave se incluyen el desarrollo de cadenas de suministro sostenibles y transparentes, el uso de datos para mejorar el rendimiento empresarial y la innovación tecnológica en ganadería, con especial atención al bienestar animal y la sostenibilidad. También se abordará la importancia estratégica de los datos en el marketing alimentario, que resulta cada vez más determinante para generar valor a lo largo del proceso de compra. Las jornadas de trabajo destacarán cómo la digitalización, la sostenibilidad y la calidad representan palancas fundamentales para la competitividad del sector agroalimentario. MIXOLOGY EXPERIENCE El mundo de las bebidas para consumo fuera del hogar se explorará en profundidad en Mixology Experience 2026, feria internacional de bares y bebidas que se celebrará en el Pabellón 6 de Rho Fiera Milano, durante los cuatro días de TUTTOFOOD. Este evento analizará los temas más relevantes del sector, incluyendo:
Al respecto, Luca Pirola, uno de los principales expertos italianos en el sector de coctelería, fundador de Bartender.it y creador de Mixology Experience, afirma que la pregunta desde la que parte Mixology Experience “es deliberadamente sencilla: ¿Qué como mientras bebo?” “La respuesta -precisa- presupone un reto cultural, gastronómico y económico, pues durante años, el maridaje se ha asociado casi exclusivamente con el vino, mientras que hoy en día la evolución de los cócteles, los licores, las fermentaciones, las bebidas sin alcohol premium, las bebidas bajas en alcohol, la cerveza gourmet y las bebidas funcionales está ampliando radicalmente el campo”. De este modo, el maridaje se convierte en una herramienta que trasciende a las bebidas y se expande hacia una experiencia más integradora. Todo ello y mucho más podrá descubrirse a partir de este lunes 11, y hasta el 14 de mayo, en una nueva versión de una de las ferias alimentarias más importantes del mundo. GALERÍAOTROS REPORTAJES
0 Comentarios
os constantes cambios en las tendencias de consumo han dejado una profunda huella en el mercado de alimentos y bebidas, debido a los nuevos requerimientos de una población cada vez más informada y exigente. La producción vitivinícola no es la excepción a esta regla, y así lo entienden algunas de las viñas más destacadas de nuestro país, que poco a poco exploran su capacidad para reinventarse mediante diversas estrategias orientadas a la conquista de nuevos nichos y a la fidelización de su público tradicional, mediante el perfeccionamiento y la mejora continua de su oferta. Sin embargo, se trata de un camino mucho más complejo de lo que podría suponerse, pues el sector ha sufrido durante los últimos años un cúmulo de graves contingencias económicas, ambientales y comerciales que se traduce en un fenómeno que muy pocos anticipaban a comienzos de la presente década: la baja sostenida en el consumo de vinos. Las alarmas ya se habían encendido a fines de 2024 y principios de 2025, cuando diversos estudios elaborados por viñas privadas mostraron una caída de entre 35 y 40% en la cantidad de hectáreas de uva plantadas. Sin embargo, la alerta total se disparó con fuerza comienzos del presente año, luego de que las estadísticas elaboradas por la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, ODEPA, mostraran que durante el año 2025 solo se produjeron 8.386.122 hectolitros de vino. Esta cifra no solo es la más baja desde 2006 a la fecha, sino que además refleja una situación compleja para un sector protagonista del comercio exterior chileno, y cuya producción, hace tan solo cuatro años, superaba holgadamente los 13 millones de hectolitros. Aunque las causas de este declive son diversas, los expertos las acotan a dos aspectos clave: pérdida de competitividad de la uva frente a cultivos más baratos y productivos (como la ciruela, la guinda o el arándano, entre otros); y baja generalizada de consumo de alcohol en las nuevas generaciones, cuya tendencia a la vida sana y sostenible los impulsa a experimentar otras opciones de coctelería, en especial la denominada mocktelería (o consumo de cócteles sin alcohol). Sin embargo, los actores clave del ecosistema productivo ven más allá de la contingencia y apuestan por su capacidad para reinventarse y aprovechar la crisis como una nueva oportunidad de crecimiento, marcada por la evolución hacia un consumo más restringido en cifras totales, pero más exclusivo y selectivo. Al respecto, Mario Pablo Silva, Presidente del Consorcio I+D Vinos de Chile, reconoce que el sector enfrenta un escenario global complejo, marcado por una baja en la demanda, el cambio climático y un ajuste en la superficie cultivada. Sin embargo, también enfatiza que la industria vitivinícola nacional tiene la madurez necesaria para hacer frente a este momento, y emerger más fuerte. “Atributos tenemos de sobra: diversidad de territorios y climas, consistencia técnica y un compromiso inquebrantable y reconocido con la sostenibilidad”, asegura el ejecutivo. En este contexto, Silva pone sobre el tapete el destacado desarrollo tecnológico del sector, que se traduce en adopción de nuevas herramientas, mecanización y uso de datos y sensores para optimizar la producción, manteniendo la calidad y sostenibilidad que son hoy requisitos indispensables en los mercados más exigentes. “En esto, ha sido importante la presencia del Consorcio I+D Vinos de Chile, junto a las viñas, y el apoyo de Corfo, que ha permitido desarrollar herramientas concretas para la toma de decisiones, como el Código de Sustentabilidad, el desarrollo de material vegetal de alta calidad sanitaria, y la implementación de una nueva red meteorológica”, detalla el representante del gremio. A juicio del ejecutivo, todos estos factores, sumados a la capacidad de adaptación y diversificación del sector, también contribuyen a mantener la competitividad internacional, tanto en los mercados tradicionales, como China (que hoy muestran volatilidad y menor demanda), como en nuevos destinos emergentes, incluyendo a Brasil e India, donde hoy se abren nuevas oportunidades estratégicas de gran potencial. “Esto implica -asegura Mario Pablo Silva-, que debemos mantener nuestro liderazgo como el cuarto exportador mundial, pero compitiendo cada vez más a través de la premiumización (orientación al segmento premium), la sostenibilidad certificada y un precio promedio que haga justicia a la calidad excepcional de nuestros vinos”. En el ámbito local, en tanto, se requiere aplicar una profunda estrategia de reordenamiento, pues ya quedaron atrás los días de producción en serie y lucha por inundar los mercados con producciones masivas. “Hoy el objetivo no es otro que reforzar la estrategia de valor para posicionar a Chile como un líder en vinos premium y sostenibles. “Necesitamos que nuestros vinos valgan más y se reconozcan por lo que son, pues nuestra resiliencia, sostenibilidad, diversidad y calidad ya están probadas. Chile ya no puede seguir siendo solo sinónimo de ‘buen vino barato’, sino que debe capturar segmentos más altos, donde el consumidor valora la historia, la diversidad de terroirs (desde el desierto hasta la Patagonia, y de mar a cordillera), y la consistencia técnica”, puntualiza Mario Pablo Silva. GENERAR VALOR AGREGADO Esta renovada orientación del sector vitivinícola nacional hacia productos premium no implica, necesariamente, el abandono del mercado masivo, sino que representa adecuarse a un mercado que hoy también experimenta cambios en sus orientaciones de consumo. En otros palabras, los vinos “buenos, bonitos y baratos” no dejarán de existir, sino que las viñas comenzarán a centrar sus estratégicas de crecimiento hacia compradores dispuestos a pagar más por vinos de mayor exclusividad y que, al mismo tiempo, brinden experiencias con “valor agregado”. Esto significa, por ejemplo, potenciar el mercado de los vinos boutique e incorporar en mayor proporción el concepto de enoturismo, tanto a nivel vitivinícola como gastronómico. Así lo reconoce Alex Abarza Stark, gerente comercial de Marketing y Ventas de Viña Doña Aurora, quien enfatiza que la evolución del mercado, especialmente entre las viñas boutique hoy tiene una lógica mucho más enfocada en la generación de valor agregado que en volumen. “En producción -explica Abarza-, se ha priorizado la calidad, con rendimientos más controlados y mayor atención al detalle en cada etapa, mientras que en tecnología, ya no se trata de industrializar, sino de ser más precisos, aplicando mejor gestión hídrica, monitoreo del viñedo y decisiones más informadas”. El ejecutivo concluye que, en el ámbito comercial, estos cambios derivan en un nuevo escenario, donde la dependencia ya no radica en exportaciones masivas, sino que se combinan otros factores, como los mercados de nicho, la venta directa y el enoturismo, que hoy emergen como los nuevos pilares esenciales para construir marca y capturar valor. Opinión con la que concuerda Alejandro Abarca, Gerente General de Viña Terranoble, quien destaca que el enoturismo “se ha convertido en un verdadero motor de adaptación para la industria vitivinícola, ya que permite acercar al consumidor al origen, al terroir y al proceso productivo”. En tal sentido, Abarca precisa que en un escenario económico de mayor cautela en el gasto, el enoturismo se posiciona como herramienta de diferenciación estratégica, pues más allá de ser un ingreso adicional, “permite fidelizar al cliente al mostrarle directamente el terroir y el trabajo humano detrás de cada botella”. En ese sentido, el ejecutivo destaca que, para una viña tradicional como TerraNoble, abrir las puertas de la bodegas en valles como el Maule, “es la mejor forma de comunicar nuestra historia y sostener el valor de nuestra marca, permitiéndonos enfrentar de mejor manera la volatilidad de los mercados internacionales”. ÉNFASIS EN SOSTENIBILIDAD Claro que este nuevo enfoque comercial no puede, ni debe, dejar de lado la preocupación por el del medio ambiente, pues en la actualidad el sector también debe coexistir con otro escenario altamente desafiante: el cambio climático y el estrés hídrico que hoy afectan a las principales zonas de producción vitivinícola. Al respecto, Mario Pablo Silva es enfático en resaltar que en los últimos 20 años, el sector vitivinícola chileno ha experimentado una evolución significativa en materia de sostenibilidad, posicionándose como referente a nivel internacional. “Hemos sido pioneros a nivel nacional en la creación de un estándar de sostenibilidad propio, pues el desarrollo del Código de Sustentabilidad del sector vitivinícola chileno, ha permitido avanzar de manera asociativa en la incorporación de prácticas ambientales, sociales, productivas y de gobernanza a lo largo de toda la cadena de valor”, indica el ejecutivo. Silva también puntualiza que el Código de Sustentabilidad ha sido clave para ordenar, medir y mejorar el desempeño del sector, facilitando la adopción de buenas prácticas y alineando a las viñas bajo un marco común, lo que ha contribuido a dar mayor transparencia y credibilidad frente a mercados cada vez más exigentes. “En paralelo -agrega-, se observa una creciente adopción de prácticas sustentables en el manejo productivo en las viñas en general, incluyendo el uso eficiente de recursos como el agua y la energía, mientras que en materia de economía circular, el sector ha mostrado avances concretos, como la reducción de residuos y una mayor revalorización de los subproductos generados durante la vendimia y la poda, ya sea para el desarrollo de nuevos productos o mediante su reincorporación al viñedo”. Álex Abarza, en tanto, también considera que la sostenibilidad ha pasado de ser un discurso a una práctica real, con una adopción mucho más concreta de enfoques orgánicos, biodinámicos y regenerativos, con foco en suelos vivos y equilibrio del ecosistema, que permiten trabajar activamente para mejorar el entorno productivo. “En paralelo -detalla Abarza-, la reutilización de subproductos como el orujo ha tomado fuerza, pues se incorpora en compostaje, se valoriza en otros usos y se integra dentro de una lógica de economía circular cada vez más presente. También hay avances en eficiencia energética y optimización de procesos en bodega, pero lo más relevante es el cambio de mentalidad, pues hoy producir bien implica hacerse cargo del impacto (ambiental)”. Punto de vista que comparte Alejandro Abarca, quien comenta que la sostenibilidad hoy es un pilar de competitividad y una exigencia de los mercados, más que una opción. “En TerraNoble -detalla el ejecutivo-, hemos pasado de la teoría a la acción con la implementación de una planta de reutilización de orujos, lo que nos permite reintegrar estos residuos sólidos al suelo a través del compostaje. Además, bajo la certificación Sustainable Wine of Chile, buscamos aplicar un modelo de economía circular donde los subproductos del proceso, como las aguas de limpieza y residuos orgánicos, se recuperen para minimizar nuestro impacto ambiental de manera real y medible”. ADAPTABILIDAD GENERACIONAL Pero entre todos los desafíos que hoy enfrenta la industria vitivinícola, ninguno parece más complejo que el cambio en las tendencias de consumo. Esto se debe a que tanto las contingencias comerciales como ambientales pueden abordarse con lógica estructural adaptativa convencional. Sin embargo, el factor valórico que hoy rige los patrones de conducta de un sector importante de la población, implica reducir, e incluso eliminar, el consumo de alcohol, privilegiando la salud ante todo. Esta nueva concepción de la vida resulta extremadamente difícil de manejar para los productores, pues el vino es, por esencia y tradición, una bebida que basa su posicionamiento en las reacciones sensoriales que brinda el alcohol obtenido a partir de la fermentación de la uva. Por ende, y a diferencia de otros productos presentes en el mercado como la cerveza analcohólica o los mocktails, resulta prácticamente imposible pensar en el desarrollo de “vinos sin alcohol” para el consumo de las nuevas generaciones. Sin embargo, el presidente del Consorcio I+D Vinos de Chile, aún confía en el valor intrínseco de un producto enraizado en la cultura nacional y en su capacidad para encantar y reencantar a diversos públicos, precisamente a partir de la apuesta por mayor calidad y valor agregado. “El consumo de vino es perfectamente compatible con un estilo de vida saludable, pues es parte de la dieta mediterránea y no debemos olvidar que lo importante son los patrones de consumo. Es ahí donde hay que poner foco, junto con el consumo de vinos de alta calidad”, destaca Mario Pablo Silva. El ejecutivo también enfatiza que las nuevas tendencias NOLO (acrónimo de “No or Low Alcohol/ “Sin o con Bajo Alcohol”), son “comprensibles” desde un punto de vista integral, pero que eso no implica que el vino no siga existiendo como “producto vivo y cultural”. En su opinión, es posible que este nuevo nicho de productos con bajo grado alcohólico (generalmente utilizados para elaborar coctelería), siga existiendo, pues diversas viñas ya lo han estado explorando, “pero la verdadera solución a largo plazo no es quitarle al vino lo que es, sino apostar por la calidad”. “Esta es una industria milenaria -puntualiza Silva- y el futuro no está necesariamente en la desnaturalización del vino, como sería un vino sin alcohol, sino en lograr vinos cada vez mejores, más honestos y con una expresión del territorio que invite a conocer más el trabajo que hay detrás de cada copa. Hay que recordar, que el vino ya ha pasado antes por prohibiciones, plagas y cambios de moda radicales, por lo tanto, un producto que intente imitarlo, sin su esencia, puede ser una moda pasajera o quedarse con una demanda reducida. Lo que sí puede ser una oportunidad real que hay que considerar, es la producción de vinos con buen equilibrio y graduaciones menores, pero como resultado de un manejo integral del viñedo o de la ubicación geográfica”. Punto de vista que comparte Álex Abarza, de viña Doña Aurora, quien comenta que la evolución hacia los productos “NOLO” es válida, siempre y cuando se haga en el momento apropiado. “Para una viña boutique, por ejemplo, el valor está en el origen y la autenticidad. Por ello, la clave radica en adaptarse a nuevos hábitos de consumo sin diluir lo que hace único al vino. En ese equilibrio está la oportunidad”, enfatiza el ejecutivo. Sin embargo, para otro sector de la industria, esta tendencia restrictiva ofrece interesantes oportunidades para generar nuevos negocios y crecer hacia otros nichos. Así lo estima, por ejemplo, Alejandro Abarca de viña TerraNoble quien reconoce que muchos productores se han ido sumando a esta nueva tendencia de desarrollar vinos con menor graduación alcohólica por motivos de salud y bienestar, especialmente en mercados jóvenes y urbanos, pues los consumidores globales demandan opciones más ligeras, con menor impacto en el cuerpo y en el comportamiento. “En ese marco -detalla-, la industria está respondiendo con líneas específicas de vinos de baja graduación, técnica de cosechas tempranas, y selecciones de uvas con menor azúcar. Es un nicho interesante no solo para captar jóvenes, sino también para ampliar la oferta hacia consumidores más conscientes, donde se combina salud, disfrute y responsabilidad”. Variable que también destaca Elier Álvarez, sommelier de Morandé Wine Group, quien recalca que la industria debe evolucionar hacia nuevas formulaciones con menos alcohol y formatos diferentes, como cocteles a base de vino dulce, para conquistar al público que busca nuevos sabores. “Hay que volver a enamorar al público tradicional con productos premium, y conquistar a los más jóvenes con propuestas innovadoras, atractivas y de fácil acceso”, indica el profesional. Aspecto con el que concuerda Millaray García, anfitriona vitivinícola y representante de la Generación Z, quien recalca que los consumidores más jóvenes no se sienten atraídos por las propiedades organolépticas del vino, por lo que las viñas deben hacer un mayor esfuerzo por brindarle a ese público la posibilidad de explorar preparaciones más atractivas, como el vino sour o la sangría enlatada, entre otras. “También es muy importante que los productores demuestren trazabilidad sustentable y orgánica como argumento de venta, pues la gran mayoría de los jóvenes de mi generación preguntan si los vinos se producen con técnicas orgánicas o inocuas para el medio ambiente”, asegura. Pasos evolutivos que hoy demuestran que la industria vitivinícola nacional dispone de las herramientas y estrategias para seguir siendo competitiva, adaptándose tanto a las contingencias territoriales, como a las nuevas exigencias de un consumidor más consciente, pero que no desea perder la posibilidad de disfrutar un instante de placer sensorial intenso, responsable y cuidadoso. GALERÍAOTROS REPORTAJES l cambio en las tendencias de consumo impulsado por la búsqueda de mejor calidad de vida y bienestar integral, obligó a las industrias a desarrollar una nueva generación de productos y suplementos capaces de nutrir mejor y, al mismo tiempo, de brindar efectos positivos permanentes en la salud. Esto se tradujo, poco a poco, en el desarrollo de nuevas formulaciones con mayor proporción de ingredientes con “propiedades funcionales” (como establece el Reglamento Sanitario de los Alimentos, RSA), que incluyen, por ejemplo, vitaminas, aminoácidos, proteínas y antioxidantes específicos. Todos ello, además de entregar beneficios nutricionales de amplio espectro, pueden ayudar a prevenir diversas enfermedades (incluyendo desde patologías no transmisibles como la obesidad y la hipertensión, hasta algunos tipos de cáncer, como el de colon). Una de las “estrellas” de esta nueva generación funcional, es el grupo de microorganismos conocido como “probióticos”, cuya utilización como ingredientes funcionales ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años. Este fenómeno se expresa tanto en la producción de alimentos y materias primas, como de suplementos fortificados y con propiedades nutracéuticas (que ayudan a prevenir enfermedades, sin ser considerados medicamentos). Esta creciente “popularidad” de los probióticos se basa en que constituyen un aporte fundamental para el cuidado de la salud intestinal, característica que hoy los expertos de todo el mundo destacan como eje fundamental de cualquier estrategia preventiva destinada a mantener una vida longeva, activa y saludable. MERCADO DE ALTO IMPACTO Y no se trata solo de hechos aislados o locales, pues de acuerdo con estudios de diferentes consultoras especializadas, como Gartner, Innova Market Insights, Euromonitor y Fortune Business Insights, entre otras, el mercado global de probióticos (incluyendo suplementos y alimentos fortificados para consumo humano) supera actualmente los USD 70 mil millones, y muestra una tasa de crecimiento anual que pasó de 6 a 13% en los últimos cinco años. Más aún, los analistas estiman que este crecimiento se duplicará durante la próxima década, impulsado precisamente por el auge de la salud preventiva y las tendencias de consumo orientadas a la búsqueda de productos que ayuden a fortalecer la salud intestinal. Esto se refleja, a su vez, en un crecimiento exponencial de la oferta de alimentos y bebidas enriquecidos con probióticos, no solo en el tradicional segmento de lácteos fermentados (pionero en el uso de probióticos específicos conocidos como “lactobacilos”), sino también en otras áreas menos tradicionales como panadería, repostería e, incluso, confitería, entre muchas otras. Todo ello impulsado por al aumento en la demanda de productos que, precisamente, ayuden a cuidar la salud del ecosistema digestivo, también conocido como “macrobiota” o “microbioma”. DEMANDA CRECIENTE En términos técnicos, los probióticos son microorganismos vivos específicos, generalmente bacterias o levaduras, que favorecen la digestión de los alimentos y que también pueden ser capaces de aliviar los síntomas de ciertas enfermedades propias del aparato digestivo. Esto les brinda propiedades nutritivas y funcionales que, poco a poco, generan mayor popularidad entre fabricantes, consumidores y especialistas, quienes reconocen su gran valor dentro de todas las estrategias diseñadas para fortalecer la salud integral de la población. Al respecto, el médico Claudio Aldunate, CEO de laboratorio Biosamer (uno de los pioneros en uso de probióticos para producción de ingredientes y suplementos alimentarios en nuestro país), comenta que el mercado de probióticos en Chile “pasó de ser una categoría más bien asociada a lácteos de nicho, a formar parte de una conversación mucho más amplia sobre salud preventiva, bienestar digestivo, inmunidad y equilibrio del microbioma”. “Ese cambio -enfatiza el Dr. Aldunate- ocurre además en un contexto donde el mundo sigue expandiendo esta categoría, con un mercado global proyectado al alza y con Latinoamérica mostrando un crecimiento sostenido en la demanda y consumo de alimentos funcionales y suplementos asociados a salud digestiva”. A juicio del especialista, en Chile esta tendencia se ve también reforzada por dos factores clave: el crecimiento en las tendencias de consumo saludable de un mercado consumidor cada vez más informado; y el envejecimiento constante de la población, que en 2050 tendrá cerca de 30% de adultos mayores de 65 años. Todo ello, según precisa el Dr. Aldunate, impulsa una demanda constante y permanente por soluciones de bienestar y prevención, como el uso creciente de alimentos y suplementos enriquecidos con probióticos, lo que a su vez se traduce en mayor oferta de propuestas disruptivas e innovadoras, tanto en el segmento de lácteos, como en los demás componentes de la cadena alimentaria. Una variable que se vuelve cada vez más estratégica desde el punto de vista técnico y comercial, tal como destaca el ingeniero politécnico Claudio Pinto, gerente general corporativo de Biosamer, quien enfatiza que en este desafiante contexto, “las oportunidades para las empresas pioneras y que se atreven a innovar constantemente, son especialmente interesantes”. “Hoy ya no basta con participar en la categoría, sino que se abren espacios para liderarla, con nuevas y atractivas oportunidades para el cuidado de la infancia, de los adultos mayores, de la salud femenina y la deportiva; donde es posible desarrollar nuevas formulaciones, presentaciones y formatos, incluyendo cápsulas, polvos, gummies y bebidas funcionales, entre otros”, explica el ejecutivo. “A estas oportunidades -añade Claudio Pinto- se suman también propuestas de mayor sofisticación, donde la diferenciación viene dada por la calidad de las cepas, la estabilidad del producto, la evidencia científica y la trazabilidad”. El ejecutivo de Biosamer también comenta que en la actualidad ProChile identifica a los probióticos, las fibras dietéticas, el microbioma y las bebidas fermentadas, dentro de las tendencias con alto potencial de desarrollo comercial, “lo que confirma que esta no es una moda pasajera, sino una categoría con proyección internacional”, precisa. Opinión que comparte la nutricionista de la Universidad Mayor, Sofía Montes, experta en capacitación nutricional para empresas, quien considera que los probióticos constituyen hoy un tema de creciente interés en el ámbito de la salud y la nutrición, “posicionándose como una herramienta de salud real y concreta dentro de la alimentación cotidiana”. “Esto aplica en todas las etapas de la vida, desde la infancia hasta la tercera edad, pues desde una mirada práctica y orientada a resultados, la evidencia actual muestra que, la suplementación con alimentos procesados y enriquecidos con probióticos se posiciona como una herramienta más precisa y eficiente para generar un impacto real en la salud de la microbiota”, puntualiza la especialista. EVIDENCIA CIENTÍFICA En el contexto actual, la innovación en salud alimentaria apunta al desarrollo de soluciones estandarizadas, con cepas específicas, dosis definidas y respaldo clínico, capaces de responder a necesidades concretas que van desde el equilibrio digestivo hasta el soporte del sistema inmune. Objetivos que, de acuerdo con múltiples voces especializadas, tanto del ámbito ciéntifico como industrial, pueden alcanzarse de manera más segura, mediante el uso de ingredientes alimentarios fortificados con probióticos y suplementos específicos”. En este sentido, los expertos detallan que, a diferencia de los alimentos naturales (que pueden ser una excelente fuente de probióticos, pero no siempre están disponibles para toda la población en buen estado), los suplementos permiten asegurar la viabilidad de los microorganismos y una acción dirigida, especialmente en contextos donde la microbiota se ve alterada, como el uso de antibióticos, el estrés o los cambios en el estilo de vida. Del mismo modo, diversos estudios publicados tanto en Europa como en Estados Unidos, confirman que, si se busca potencia la salud de toda la población en forma equilibrada, no basta solo consumir probióticos de manera genérica, sino que también es clave elegir aquellos desarrollados bajo criterios técnicos rigurosos, y donde cada cepa ha sido estudiada y validada para cumplir una función específica. En el ámbito de la salud infantil, por ejemplo, la innovación en probióticos es promovida por la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica, cuyos especialistas destacan que el uso de cepas específicas como Lacticaseibacillus rhamnosus GG y Saccharomyces boulardii, son esenciales por su eficacia en la prevención de la diarrea asociada a antibióticos, una de las complicaciones más frecuentes en pediatría. “Asimismo, el uso de Limosilactobacillus reuteri ha demostrado beneficios en la reducción de cólicos en lactantes, posicionando a los probióticos como soluciones concretas dentro del desarrollo de productos infantiles con base científica”, explica la nutricionista Sofía Montes. En los adultos, en tanto, la evidencia científica y los ensayos clínicos muestran que los probióticos no colonizan de forma permanente el intestino, pero sí ejercen efectos relevantes mientras se consumen. “Este hallazgo ha impulsado el desarrollo de una nueva generación de productos que combinan probióticos con prebióticos (fibras funcionales que ayudan al crecimiento de la flora intestinal), logrando una acción sinérgica que favorece la estabilidad del microbioma a largo plazo, especialmente frente a cambios en la dieta, estrés o estilo de vida”, agrega la especialista. En la población mayor, a su vez, la salud digestiva impacta directamente en la calidad de vida pues es un factor esencial para el fortalecimiento del sistema inmune y prevenir la aparición de enfermedades complejas. Respecto de este segmento etario, que con el paso de los años va creciendo en importancia, debido al envejecimiento sostenido de la población (tanto en Chile como en todo el mundo), Sofía Montes índica que un metaanálisis que incluyó 18 ensayos clínicos y más de 1.400 pacientes, demostró que la presencia de la bacteria Bifidobacterium longum BB536 mejora significativamente el tránsito intestinal, aumentando la frecuencia de las deposiciones y la consistencia fecal. “Este tipo de desarrollos abre espacio al uso de soluciones enfocadas en envejecimiento saludable, un segmento con creciente relevancia económica”, detalla Montes. NO SOLO EN HUMANOS Si bien toda esta evidencia científica especializada permite asegurar que la salud intestinal se ha convertido en uno de los pilares fundamentales del bienestar de las personas, durante los últimos años también se ha generado un fuerte movimiento de cuidado hacia la vida animal, que a su vez se traduce en una mayor demanda de productos orientados al cuidado de la salud intestinal de las mascotas. En este contexto, el uso de probióticos veterinarios está ganando cada vez mayor relevancia entre médicos veterinarios y tutores de animales, por su capacidad para fortalecer la microbiota intestinal y contribuir a una mejor salud digestiva, fortalecer el sistema inmune y apoyar procesos de recuperación ante distintos trastornos gastrointestinales en perros, gatos y otros animales domésticos de compañía. Los estudios así lo demuestran, pues según recientes investigaciones realizadas por consultoras como 360 Research, Mordor Intelligence y Market Report Analytics, entre otras, el mercado de alimentos y suplementos de uso veterinario, enriquecidos con probióticos, ya alcanza los USD 2.000 millones y muestra una tasa de crecimiento global de entre 7 a 10% anual, con proyecciones de llegar hasta 15% para finales de la presente década. Al respecto, el doctor Claudio Aldunate, comenta que el uso de estos microorganismos en mascotas “puede ser clave en situaciones como episodios de diarrea, estrés, cambios de alimentación, tratamientos con antibióticos o alteraciones digestivas frecuentes”. “Diversos estudios veterinarios -indica Aldunate- han demostrado que mantener un microbioma intestinal saludable en las mascotas no solo impacta la digestión, sino también el sistema inmunológico, la absorción de nutrientes e incluso el bienestar general del animal”. Opinión que comparte el médico veterinario Eduardo Baldrich, quien enfatiza que “el intestino influye directamente en el bienestar general de perros y gatos, desde la digestión hasta el sistema inmune e incluso la conducta, pues cuando existe un buen equilibrio intestinal, los animales pueden absorber mejor los nutrientes y mantenerse más sanos”. Esto ha derivado en que, además de uso como medicamentos, los probióticos también se están incorporando cada vez más como parte de la prevención y el cuidado diario de las mascotas a través de su dieta cotidiana, lo que les ayuda a mantener un sistema digestivo saludable y también mejora su calidad de vida. “Hoy las mascotas son parte de la familia, pero muchas veces su salud digestiva no recibe la misma atención preventiva que la salud humana. Por ello, y a partir de nuestra experiencia, podemos asegurar que muchos problemas digestivos, inmunológicos e incluso cutáneos, en perros y gatos, están relacionados con la microbiota intestinal”, agrega el Dr. Baldrich. Frente a esta realidad innegable, la industria especializada poco a poco ha comenzado a desarrollar soluciones probióticas específicas, que ayudan a mantener ese equilibrio y contribuyen a una mejor salud y calidad de vida en las mascotas. Objetivos que impulsarán más y mejores desarrollos técnicos y científicos, como los que actualmente realiza, por ejemplo, la marca Probiovet en Chile, abriendo nuevas oportunidades para mejorar la salud y longevidad de perros y gatos. “Dado el aumento en la preocupación por el bienestar animal y el vínculo entre humanos y mascotas, el desarrollo de soluciones científicas enfocadas en la salud preventiva se seguirá posicionando como una de las principales tendencias en medicina veterinaria”, puntualiza el Dr. Baldrich. GALERÍAOTROS REPORTAJES a inocuidad alimentaria es un requisito indispensable para garantizar una vida plena y saludable. De hecho, la propia Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura, FAO, ha establecido en forma taxativa que si un alimento no es inocuo, entonces no es alimento. Y no se trata de simple eslogan alarmista, pues cualquier falla en la cadena de inocuidad alimentaria, se traduce en alto riesgo de contaminación patógena capaz de generar, a su vez, distintos brotes de Enfermedades de Transmisión Alimentaria, ETA. Así ocurrió hace pocos días, por ejemplo, en Curanilahue, Región de Biobío, donde un niño de 8 años falleció debido a complicaciones asociadas al consumo de una hamburguesa contaminada con la bacteria Escherichia Colli. Aunque estos brotes de ETA no siempre tienen complicaciones tan severas, sí causan un enorme impacto acumulativo en la salud de la población. De hecho, las estadísticas actualizadas de la OMS demuestran que 600 millones de personas enferman cada año por comer alimentos contaminados con bacterias, virus, parásitos, toxinas o sustancias químicas. Y de este total, 420.000 mueren debido a complicaciones multisistémicas asociadas a la acción del patógeno contaminante. Esto implica que la falta de inocuidad no solo impide el crecimiento y desarrollo normal de las personas, sino que también las expone continuamente al riesgo de contraer diversas enfermedades que, en los casos más severos, pueden causar la muerte. Escenario que suele agravarse exponencialmente, cuando se detecta la presencia de biofilms o biopelículas, en cualquiera de las plantas, bodegas, líneas de packaging o recintos Horeca, donde se procesen, almacenen o trasladen alimentos. IMPACTO HIGIÉNICO Y PRODUCTIVO En términos técnicos, un biofilm o biopelícula, es una comunidad estructurada de microorganismos, principalmente bacterias, hongos y otros agentes contaminantes, “que se adhieren a una superficie y quedan impregnados en una matriz extracelular polimérica que ellos mismos producen”, explica Felipe Astorquiza, socio fundador de la startup nacional EKO3, especializada en desinfección sostenible de entornos productivos alimentarios. Astorquiza comenta que esta matriz se compone, por lo general, de polisacáridos, proteínas, lípidos y ácidos nucleicos, los que actúan como una barrera física y química que protege a los microorganismos del ambiente externo, permitiendo su reproducción acelerada. “En la industria alimentaria -enfatiza el fundador de EKO3- esto representa un riesgo muy serio, porque los biofilms pueden formarse sobre diversas superficies de contacto con alimentos, tuberías, cintas transportadoras, estanques, drenajes, equipos de proceso y zonas de difícil acceso. Además, una vez establecidos, son mucho más difíciles de remover que los microorganismos en estado libre, ya que presentan mayor tolerancia a detergentes, desinfectantes y condiciones adversas”. Opinión que comparte el experto Jimmy K. Larsen, CEO and managing director de la compañía danesa JIMCO, quien detalla que los biofilms constituyen hoy en día uno de los más importantes factores de riesgo, no solo para la inocuidad de los alimentos, sino también para la operatividad global de las empresas que los producen. “Representan un riesgo especial -comenta Jimmy-, ya que pueden actuar como reservorio persistente de bacterias, incluidos microorganismos patógenos de alto riesgo como la Listeria. Esto puede provocar desde contaminaciones repetidas hasta problemas de seguridad alimentaria y, en el peor de los casos, detenciones inesperadas en la cadena productiva o retiradas de productos”, puntualiza el ejecutivo danés. HACIA UNA CULTURA PREVENTIVA Otra característica especialmente negativa de los biofilms, radica en que son invisibles y particularmente resistentes a los métodos tradicionales de limpieza y desinfección, lo que puede generar alteraciones importantes dentro de cualquier planta, tanto a nivel técnico como sistémico. “Los biofilms, incluso, pueden interferir en los muestreos microbiológicos y generar resultados que no siempre reflejan la carga real presente, lo que puede dar lugar a falsos negativos”, indica Héctor Vargas Montes, ingeniero en alimentos de la PUCV y actual jefe de Aseguramiento de la Calidad en la firma Invertec Foods. “Esto eventualmente se traduciría -agrega el profesional-, en una falsa sensación de seguridad, que puede favorecer la aparición de más brotes ETA, con todo lo que ello significa en términos de daño a la población, y pérdida de reputación de la empresa afectada”. Estas circunstancias exigen, entonces, aplicar enfoques y métodos esencialmente preventivos para así erradicar de una vez la amenaza de los biofilms, dado que las condiciones necesarias para su formación (tales como alta humedad, nutrientes, contaminación de superficies y temperatura, entre otras), están naturalmente presentes en las plantas de alimentos. Por ende solo una auténtica cultura de inocuidad, basada en la prevención y mejora continua de los procesos, asegura una mayor tasa de éxito. Claro que, tal como expone Jimmy K. Larsen, no se trata solo de limpiar, sino de eliminar continuamente la carga microbiana, para que los biofilms no tengan oportunidad de desarrollarse. En tal sentido, “las empresas que trabajan de forma sistemática en prevención suelen lograr mejor higiene, operaciones más estables y documentación más sólida”, detalla el experto. Opinión que comparte Felipe Astorquiza, quien enfatiza a su vez que cuando un biofilm ya está maduro, su control se vuelve mucho más complejo, costoso y muchas veces intermitente, “por ello, en términos simples, prevenir siempre es mucho más eficiente que corregir”. Esto implica poner especial atención a las áreas críticas, como superficies de contacto directo, zonas húmedas, líneas de lavado, áreas de corte, envasado o cámaras, que son especialmente vulnerables a la contaminación patógena. En estos casos, “si no se implementan estrategias preventivas robustas, el biofilm puede instalarse silenciosamente y transformarse en una fuente crónica de contaminación”, reitera el socio fundador de EKO3. Más allá de estas recomendaciones, las empresas también deben recordar que el valor de la prevención no se reduce solo al cuidado y protección de la calidad microbiológica del alimento, sino que “también permite reducir tiempos muertos de limpieza profunda, evitar sobreuso de químicos, mejorar la eficiencia operacional y disminuir el desgaste de equipos”, complementa Felipe Astorquiza, agregando que en la actualidad las empresas “necesitan sanitizar de manera validable, constante, segura para las personas y compatible con las metas de sostenibilidad”. Para alcanzar estos objetivos, Astorquiza propone implementa una nueva estrategia que integre tres elementos esenciales:
AVANCES SIGNIFICATIVOS Claro que para erradicar en forma definitiva el riesgo de los biofilms, las empresas del sector deben actualizar constantemente sus conocimientos, herramientas tecnológicas y procedimientos. Además, deben brindar capacitación permanente al personal a cargo, para que pueda implementar estrategias que, efectivamente, prevengan el riesgo de contaminación y propagación de ETA. Así lo entiende el CEO de EKO3, quien comenta que uno de los principales avances materializados en el último tiempo en esta materia, ha sido “entender que el problema no se resuelve solo aumentando la carga química, sino combinando mejor remoción física, oxidación, monitoreo y prevención continua”. A partir de esta base, Felipe Astorquiza considera que los principales logros alcanzados hasta la fecha, en esta lucha constante, son:
Por su parte, Jimmy K. Larsen pone énfasis en la necesidad de aplicar con más energía un cambio de paradigma que implique reemplazar la limpieza reactiva por soluciones preventivas y más automatizadas. “En JIMCO -comenta el ejecutivo-, trabajamos, por ejemplo, con procesos de oxidación fotolítica basada en uso de UV-C y ozono, que se aplica en nuestros sistemas FLO-D para desinfección de superficies”. Según el experto danés, esto permite descomponer los compuestos orgánicos, eliminar los microorganismos de las superficies y llegar a aquellas zonas donde la limpieza manual resulta difícil (como juntas, desagües y grietas en el piso, entre otras). “Al eliminar la base orgánica y, al mismo tiempo, los microorganismos del entorno de producción, esta tecnología contribuye a prevenir y controlar la formación de biopelículas”, agrega Larsen, quien también es enfático en recordar que “la tecnología no sustituye a la limpieza, sino que actúa como un complemento que respalda un proceso de higiene más consistente y continuo”. Asimismo, en opinión del CEO de JIMCO estas soluciones no deben ser vistas como un “gasto extra” por las organizaciones, sino como “un beneficio económico”, ya que la inversión suele recuperarse en un periodo relativamente corto, gracias a factores tales como garantía de producción más estable, y ahorro en el uso de agua, mano de obra y químicos. “Esto se explica porque hoy la tecnología permite usar productos de limpieza más neutros en las operaciones diarias, lo que mejora la calidad de las aguas residuales y favorece un tratamiento más sostenible”, añade. BRECHAS Y DESAFÍOS PENDIENTES Si bien estos avances tecnológicos brindan una adecuada base de desarrollo para implementar estrategias preventivas más eficientes y ágiles, los expertos coinciden en que aún subsisten brechas, tanto operativas como culturales, que deben abordarse de manera urgente. Así lo reconoce Héctor Vargas, quien especifica que uno de los mayores desafíos consiste, precisamente, en que las organizaciones asuman la inocuidad como un eje estratégico del mismo nivel y trascendencia que la producción. “También es necesario generar conciencia de que convivimos constantemente con microorganismos, y que nuestras prácticas influyen directamente en su presencia y proliferación, así como implementar iniciativas de actualización constante, para transferir más conocimiento a las organizaciones y generar cambios reales en la operación”, agrega el ingeniero en alimentos de la PUCV. Felipe Astorquiza, en tanto, considera vital abordar las falsas sensaciones de seguridad y aplicar nuevas estrategias que se adapten de mejor forma a las distintas variables ambientales que existen en las plantas productivas, como tipo de alimento, carga orgánica, dureza del agua, materiales de las superficies, temperaturas, tiempos de contacto, diseño de equipos y frecuencia de limpieza, entre otras. “Todo eso -explica-, influye en la formación y persistencia del biofilm, a lo cual deben sumarse otros factores colaterales negativos, como la dependencia excesiva de ciertos químicos y protocolos de limpieza desactualizados, que pueden ser útiles para lograr reducciones superficiales, pero no para erradicar en forma definitiva el problema”. A su vez, Jimmy Larsen considera que las empresas aún deben superar dificultades logísticas y estratégicas derivadas de variables tales como: • Aparición de biofilms en zonas de difícil acceso, como desagües y equipos. • Variaciones en las rutinas de limpieza. • Producir bajo constante presión temporal. • Mala documentación de procesos. Para superar esta brechas, Larsen recomienda utilizar soluciones que permitan realizar, por ejemplo, registro de datos y monitoreo basado en la nube, lo cual ayudaría a documentar los ciclos de desinfección completados; brindaría mejor trazabilidad de auditorías y requisitos normativos; uniformaría la calidad en las distintas plantas; y mejoraría el control y visión general de los procesos de higiene. EXPECTATIVAS FUTURAS Mas allá de la superación de estas barreras, la tecnología también plantea la posibilidad de lograr avances aún más significativos para la implementación de una auténtica cultura de inocuidad preventiva. Héctor Vargas considera, por ejemplo, que el desarrollo de nuevas tecnologías de análisis, permitirá obtener resultados microbiológicos en menor tiempo, facilitando la toma de decisiones oportunas, mientras que la implementación de monitoreos frecuentes y basados en riesgo ayudará a que los sistemas de vigilancia evolucionen hacia modelos más preventivos. El profesional de la PUCV también enfatiza la necesidad de potenciar la difusión de conocimiento científico y tecnológico a nivel local, para lograr mayor potencial de innovación en la industria. “Esto también pasa por comprender que la inocuidad no depende únicamente de controles, sino de comprender que trabajamos constantemente con microorganismos, y que cada decisión operativa impacta directamente en su control”, destaca. Por su parte, Felipe Astorquiza está convencido de que muy pronto habrá una convergencia muy clara entre tres grandes ejes: oxidación avanzada, digitalización y sostenibilidad, lo que en su opinión se traducirá en el desarrollo de tecnologías cada vez más capaces de generar soluciones desinfectantes eficaces en el punto de uso, reduciendo la dependencia de químicos convencionales, envases, transporte y manipulación. “Esto no solo tiene ventajas ambientales -asegura el ejecutivo chileno-, sino también operacionales y de seguridad para los trabajadores”. El cofundador de EKO3 también espera un fuerte crecimiento en los sistemas de monitoreo inteligente, lo que optimizará la trazabilidad de uso, la validación de rutinas, la sensorización y el análisis de datos en tiempo real. Esto implica que la sanitización del futuro “no solo consistirá aplicar un producto, sino demostrar cuándo, cuánto, dónde y con qué resultado se aplicó, lo que impulsará más desarrollo en materiales, diseño higiénico de superficies y tecnologías complementarias orientadas a impedir la adhesión microbiana o facilitar la remoción temprana de biofilms”. Esto consolidaría, en su opinión, el avance hacia estrategias preventivas más eficientes microbiológicamente, más inocuas para las personas y los alimentos, y más sostenibles para la operación y el medio ambiente, lo cual también aseguraría el reemplazo progresivo de los modelos basados en químicos agresivos “por soluciones más limpias, activas, medibles y compatibles con las nuevas exigencias de la industria alimentaria”. Por su parte, Jimmy K. Larsen espera que en el corto plazo se concrete un desarrollo continuo hacia soluciones más automatizadas y preventivas, así como un mayor uso de datos y documentación, de tecnologías sostenibles sin productos químicos, e integración entre los sistemas de higiene, operaciones y calidad. “En JIMCO, trabajamos precisamente en esta intersección, combinando estos elementos con enfoque en eficiencia, documentación y sostenibilidad”, destaca. GALERÍAOTROS REPORTAJES on una gran convocatoria de público y en con gran cantidad de conferencias, charlas magistrales y foros especializados, se realizó la cuarta versión de la feria CIRCLEPACK. De este modo, el evento, que este año reunió a más de 200 expositores provenientes de más de 30 países, se consolida como un punto de encuentro clave para la industria del packaging no solo en Chile, sino también en América Latina. La ceremonia de apertura comenzó con las palabras de la presidenta de CENEM, Pamela Pavez, quien destacó la capacidad para reunir a empresas, profesionales, autoridades, academia y organizaciones de toda la cadena de valor del packaging, en una plataforma que no solo exhibe innovación, sino que impulsa el futuro de nuestra industria y de nuestro país. “Es importante visibilizar que nuestro sector aporta el 13,86% del PIB de manufactura, equivalente a una producción de 3.900 millones de dólares”, enfatizó. El corte de cinta se realizó en el escenario central de la feria, ubicada en Espacio Riesco, y contó con la participación de diversas autoridades, entre ellas el embajador de Brasil en Chile, Paulo Soares; el director general de ProChile, Ignacio Fernández Ruiz; el director de Tecnología de CORFO, Carlos Arboleda; la gerente general de CENEM, Mariana Soto; y la directora de la Oficina de la Italian Trade Agency, ICE, Eliana Zappalá. CONFERENCIAS DE ALTO IMPACTO Durante la primera jornada se desarrollaron las tres primeras conferencias magistrales. La primera, titulada “Películas compostables como alternativa a los envases de plástico para líquidos en sobres”, fue dictada por David Craggan, vicepresidente comercial para las Américas de Futamura, quien presentó Natural Flex, un film derivado de pulpa de madera proveniente de bosques gestionados responsablemente. Respecto a su masificación, Craggan manifestó que “tenemos una gran escala de producción, tanto en Estados Unidos como en Inglaterra. Pero al tratarse de un material nuevo, necesitamos realizar diversas pruebas, por ejemplo en la industria de aderezos, ya que todos se producen de manera diferente”. Posteriormente, fue el turno de la empresa H.B. Fuller que presentó la conferencia “La conexión invisible que impulsa la circularidad”, a cargo de Elisabeth Staad, directora de Sostenibilidad de Producto en HHC, y donde se abordó la importancia de los adhesivos sostenibles para reducir el impacto de los plásticos de un solo uso en el medio ambiente. “Es muy importante encontrar el equilibrio que mejor permita construir un empaque sustentable, ya que cada solución responde a distintas necesidades, como el tipo de producto o la región donde se desarrolla”, precisó la experta. Luego fue el turno de Ana Vasconcelos Azevedo, Business Development Latam de la firma Aimplas, quien presentó la conferencia “Nuevas regulaciones y los desafíos para las exportaciones chilenas”, donde enfatizó que “cumplir con la legislación es fundamental, pues hoy un consumidor informado presiona a la industria, y la sostenibilidad ya no es un diferencial, sino una condición mínima para competir en los mercados”. CONVOCANDO A LOS LÍDERES DEL SECTOR La agenda del segundo día estuvo marcada por diversas conferencias magistrales y foros técnicos de alto nivel que abordaron los principales desafíos de la industria de Packaging, desde la innovación en distintos materiales, hasta el análisis del desperdicio de alimentos en Chile y las oportunidades de la economía circular. El encuentro reunió a líderes del sector público y privado para reflexionar sobre el presente y futuro de la industria. Durante la mañana, se realizó la cuarta conferencia magistral titulada: “Innovación y sustentabilidad de la industria de cartulinas para embalajes” a cargo de Helio Bustamante Regional Sales Director, Americas Market de APP, quien explicó cómo los envases pueden apoyar a la transición de un mundo más sostenible. “El consumo global de cartón de fibra virgen está en ascenso por las demandas de sostenibilidad, calidad y eficiencia”, enfatizó Bustamante. Luego se realizó el primer foro magistral de la feria, denominado “Pérdida y desperdicio de alimentos: ¿En qué está Chile?” y que fue dictado de manera telemática por Nerida Kelton, Executive Director, AIP, Vice President Sustainability & Save Food, de la World Packaging Organisation (WPO). A continuación se dio paso al segundo foro, titulado “Packaging del Futuro: Sostenibilidad y Economía Circular como ejes de transformación”. Dicho encuentro fue liderado por Gianfranco Raglianti, abogado consultor senior junto a un gran panel compuesto por Barbara Peñafiel, directora de la oficina de economía circular del Ministerio de Medio Ambiente; Marcia Nova, gerente general de GIRO; Gisella Escobar, gerente general de ReSimple; Josephine Célerý Pfeiffer; y José Manuel Rebolledo, director de Medio Ambiente de la Municipalidad de Huechuraba. Posteriormente se realizó el tercer foro de la jornada “País Invitado de Honor: Brasil, un socio estratégico”, el cual fue liderado por Selma Nunes, Presidenta de la Cámara Chileno Brasilera y contó con un panel integrado por Hugo Corales, Director Comercial de ProChile Brasil; Carlos Moreira, CEO de Think Plastic Brazil; Fernando PEixoto, Director Comercial de Videplast; y Carlos Hugo, Gerente de Desarrollo de Negocios Internacionales de Antilhas Flexibles. Durante su intervención, Hugo Corales enfatizó que “estamos en el mejor momento de las relaciones económicas con este mercado, pues en términos de inversión, Brasil es nuestro principal destino de la inversión chilena; y en exportaciones, es nuestro tercer mercado a nivel mundial, siendo el primero en América Latina”. La jornada finalizó con un cocktail de camaradería durante el cual se evidenció que la industria del packaging avanza hacia un modelo cada vez más colaborativo, donde la innovación en materiales, el perfeccionamiento regulatorio y la articulación público-privada, son claves para enfrentar los desafíos globales de este complejo mercado. CIERRE DE ALTA EMOCIÓN El tercer día de Circlepack 2026 estuvo marcado por conferencias sobre circularidad y productividad, foros con líderes de la industria, y la esperada premiación del certamen “Viva Chile Packaging”, que proyecta a Chile hacia el escenario internacional. Esta jornada estuvo marcada por tema de gran relevancia, como innovación, sostenibilidad y tecnología, durante una jornada que reunió a los principales líderes de la industria del packaging para abordar los desafíos actuales y proyectar el futuro del sector. Durante la mañana, el ejecutivo de la compañía internacional Gneuß, Andrés Grunewald subió al escenario para dictar una charla magistral sobre circularidad de los empaques plásticos PCR y su impacto en el futuro del packaging. Luego se desarrolló el cuarto foro, titulado “Packaging que transforma: innovación sostenible en acción”, moderado por Alfredo Gili, director de CENEM y líder del pilar de innovación. En la instancia expuso María José Ascenzo, Sustainability Lead Americas Region de Siegwerk, junto a un panel de especialistas integrado por Hemson Jordan, de Tosaf Mastercol; Camilo Ramírez, de Tesa Chile, Argentina y LATAM; Martha García, de Artecola; Erasmo Rojas, de Agricovial; y Constanza Zúñiga, de BO Packaging. Posteriormente, se dio paso al quinto foro, “Productividad industrial en la era de la IA: de la presión de costos a la ventaja competitiva”, presentado por Tatiana Malfanti, gerente ferial de CIRCLEPACK. Esta conversación fue liderada por la experta Luz María García, gerente de ACTI, junto a los panelistas Benjamín Germany, de C4I; María Paz Hasenohr, de Cencosud; y Carlos Campillo, de Coexpam. La última conferencia magistral estuvo centrada en innovación, donde Heysler Hey, de Grafisoft Group, abordó las nuevas herramientas y enfoques para la optimización de procesos en la industria. DISTINCIÓN PARA INNOVADORES Durante la tarde, se vivió uno de los momentos más esperados: el Pitch Day de los Premios Viva Chile Packaging. En esta instancia, los primeros lugares de cada categoría presentaron sus proyectos en tres minutos, buscando representar a Chile en los World Packaging Awards. Los vencedores fueron:
Tras la presentación de los respectivos pitch de cada vencedor, la Gerente General, Mariana Soto Urzúa destacó que “desde CENEM nos sentimos especialmente orgullosos de impulsar esta tercera edición de los premios Viva Chile Packaging, que pone en valor la creatividad, la innovación y el compromiso de nuestras empresas, reafirmando la calidad del trabajo que se desarrolla en Chile y su posicionamiento a nivel internacional”. Posteriormente, se dieron a conocer los proyectos seleccionados para representar a Chile en los Worldstar Global Packaging Awards 2027 de la World Packaging Organization, uno de los reconocimientos más importantes de la industria a nivel internacional. Los seleccionados para participar de este certamen internacional fueron “Longitud 9” y “Thermo Check” de CMPC, ambos galardonados con el primer lugar en las categorías Alimentos y Save Food, respectivamente. Respecto a las propuestas, “Latitude 9°” fue diseñado considerando al consumidor final, incorporando atributos funcionales y una experiencia diferenciadora en el punto de venta. Por su parte, “ThermoCheck” integra una solución que permite mayor trazabilidad del producto, asegurando condiciones óptimas sin comprometer la reciclabilidad del envase. De esta manera, los Premios Viva Chile Packaging se consolidan como una plataforma clave para visibilizar la innovación y el talento de la industria nacional, proyectando a sus ganadores hacia escenarios de clase mundial. En este contexto, la participación de innovaciones nacionales en los Worldstar Awards 2027 (donde competirán propuestas de más de 35 países), no solo representa una oportunidad de reconocimiento internacional, sino también una vitrina estratégica para posicionar a Chile como actor relevante en el desarrollo de soluciones de packaging a nivel internacional. Durante el cierre de la feria se dieron a conocer, además, los tres stands más destacados, que fueron: Smurfit Westrock, Xcellence y Giro. GALERÍAOTROS REPORTAJES l mercado global de foodservice está entrando en una etapa de crecimiento constante y moderado, acercándose a un valor de €2,98 billones en 2025, a medida que el sector deja atrás los efectos de la pandemia y entra en un entorno más estable y de evolución estructural. Así lo establece el estudio Foodservice Market Monitor 2026 de Deloitte, dado a conocer en el marco de las actividades previas a la apertura de la feria TUTTOFOOD, uno de los eventos sectoriales más importantes del mundo. En este trabajo, se muestra que el crecimiento global del sector alcanzó +2,2 % en 2025 frente a 2024, impulsado principalmente por Europa (+6,0 %) y Asia-Pacífico (+3,8%). Al respecto, Antonio Cellie, CEO de Fiere di Parma manifestó que “el foodservice está entrando en una nueva etapa marcada por la evolución de los modelos de consumo y la complejidad de las cadenas de suministro”. “En este contexto, TUTTOFOOD, la principal plataforma de negocios para la industria alimentaria del sur de Europa, ayuda a transformar la inteligencia de mercado en oportunidades comerciales concretas, al conectar a proveedores internacionales con más de 4.000 top buyers, respaldados por un Buyers Program organizado en cooperación con ITA – Italian Trade Agency”, enfatizó el ejecutivo. Por su parte, Tommaso Nastasi, socio de Deloitte y líder de Value Creation Services comentó que en los últimos años, el crecimiento del foodservice ha estado determinado por dos grandes dinámicas:
Nastasi también precisó que, como resultado de esta evolución, “el canal se está volviendo progresivamente más atractivo para toda la cadena de valor”. “Las alianzas con cadenas estructuradas están permitiendo a los proveedores no solo optimizar sus esfuerzos comerciales y mejorar el costo de servicio, sino también participar en iniciativas de codesarrollo, ofreciendo propuestas más personalizadas y generando un mayor valor para todo el ecosistema”, destacó el experto. Este cambio marca una transición hacia una “nueva normalidad”, en la que la eficiencia operativa, la innovación en formatos y la integración de la cadena de suministro se están convirtiendo en los principales motores de competitividad de la industria. VARIACIONES REGIONALES Los resultados del estudio de Deloitte muestran que el sector foodservice de Latinoamérica, valorado en €230,2 mil millones en 2025, se mantuvo estable, registrando una variación de 0,0 % frente a 2024. Dentro de este panorama, el modelo de Quick Service Restaurants (QSR) se destacó al registrar un crecimiento positivo de 3,0%. La categoría QSR, en tanto, que impulsó al sector latinoamericano en 2025, se perfila como uno de los segmentos de mayor crecimiento en los próximos años, junto con el street food, mientras que Norteamérica y Asia-Pacífico lideran el crecimiento global impulsado por estos dos modelos. También se espera que el mercado foodservice de Latinoamérica mantenga una perspectiva sólida hasta 2030, lo que refleja oportunidades continuas para la inversión estratégica en la industria de alimentos. PRINCIPALES TENDENCIAS GLOBALES A nivel mundial, las preferencias de los consumidores están evolucionando rápidamente. El empaque premium está surgiendo como un motor clave del crecimiento en delivery, con un 90% de los consumidores dispuestos a pedir una mayor variedad de platos cuando este tipo de empaque está disponible, y un 53 % dispuesto a pagar un valor adicional. Al mismo tiempo, la relación calidad-precio es cada vez más importante, mientras que aproximadamente el 80 % de los consumidores exige una mayor digitalización a lo largo de toda la experiencia del cliente, aunque estos procesos aún no están plenamente optimizados en todos los mercados. Desde el lado de la oferta, el crecimiento del consumo fuera del establecimiento está impulsando el rediseño de formatos, con un 41% de los operadores planeando más espacios dedicados a delivery y takeaway; y un 34% de los QSR enfocados en puntos de venta exclusivamente para takeaway. La automatización también avanza rápidamente, con 74% de los operadores incorporando tecnologías para mejorar la productividad. Aunque solo un 28% reporta actualmente beneficios en rentabilidad, esta tendencia abre oportunidades claras para seguir mejorando la eficiencia y promover la innovación. Feria de Impacto Mundial
a feria especializada TUTTOFOOD es la principal plataforma de negocios de alimentos del sur de Europa, donde convergen la innovación alimentaria global, el abastecimiento y el crecimiento de mercado.
Con sede en Milán, funciona como un hub dinámico para construir alianzas comerciales estratégicas sólidas entre productores, distribuidores y mercados internacionales. Organizada por Fiere di Parma, uno de los principales operadores de la industria ferial en Italia y Europa, TUTTOFOOD se ha consolidado como un referente, tanto nacional como internacional, para el desarrollo del sector y la evolución permanente de la industria de alimentos. GALERÍAOTROS REPORTAJES l mercado alimentario se caracteriza por su constante evolución hacia el desarrollo de productos innovadores y cada vez más rupturistas, que buscan satisfacer de mejor forma los constantes cambios experimentados en las tendencias de consumo. Esta premisa se traduce en el desarrollo de nuevas apuestas gastronómicas que buscan posicionarse con mayor competitividad entre aquellos segmentos de la población que, por razones éticas o de principios, no consumen productos cárnicos. Uno de los ejemplos más recientes de esta cadena evolutiva, es la nueva “salchicha alternativa” de base vegetal (plant based), elaborada por el Centro Regional de Estudios en Alimentos Saludables (CREAS), que se caracteriza por ser más simple, natural y agradable al paladar, en comparación con las variedades conocidas hasta la fecha. GOLPE AL MERCADO Para alcanzar este objetivo, que promete marcar un hito trascendental en el segmento plant based nacional y mundial, los expertos de CREAS desarrollaron una nueva formulación con menos ingredientes y textura significativamente superior a la mayoría de las alternativas disponibles hoy en el mercado. De acuerdo con el equipo creativo de CREAS, uno de los principales factores diferenciales de esta propuesta radica en su formulación, que no solo reduce la lista de ingredientes, sino que también promete mejorar la experiencia sensorial del consumidor. Esta simplificación permite ofrecer un etiquetado más limpio y además responde a la demanda creciente por disponer de alimentos menos procesados y más transparentes, “pues hoy el consumidor no solo busca más alternativas vegetales, sino también productos con menor carga de aditivos”, destacan desde la institución. Pero este desarrollo también abordó exitosamente uno de los principales desafíos del segmento alternativo: mejorar la experiencia del consumidor. Para ello, apostó por enfocarse en la resolución de dos variables históricamente complejas para los productos plant based que buscan replicar las características de los alimentos cárnicos: la experiencia en el paladar y la consistencia. Ambas fueron intensamente trabajadas desde el proceso productivo, dado que la mezclas de ingredientes vegetales son más densas y difíciles de manejar que las de origen cárnico. Así lo explica la ingeniera de Desarrollo de CREAS, Bárbara Guzmán, quien comentó que el principal desafío “fue lograr un producto sensorialmente competitivo, porque la textura siempre ha sido el punto más crítico en este tipo de alimentos”. “Para ello trabajamos fuertemente en la masticabilidad, la jugosidad y la estructura del producto, ajustando tanto la formulación como las condiciones del proceso para conseguir una matriz más estable”, destaca la ingeniera, quien también aseguró que ese trabajo permitió que los investigadores pudieran acercarse mucho más a la experiencia de un embutido tradicional, “pero con base completamente vegetal y menos ingredientes”. El desarrollo de CREAS incluye cinco variedades, que van desde versiones más tradicionales a base de proteína de soya, hasta opciones innovadoras con quínoa y hongos (como el hongo de pino y ostra rey), que aportan sabor, funcionalidad y diferenciación. Estas materias primas locales fortalecen la identidad del producto y también abren oportunidades para consolidar una cadena de valor más sostenible y competitiva. TRANSFERENCIA TECNOLÓGICA PARA EMPRENDEDORES Si bien el logro tecnológico y organoléptico implica, por sí mismo, un hito científico trascendental para el ecosistema académico, los objetivos del proyecto van mucho más allá del simple registro estadístico. Esto se debe a que el proyecto fue desarrollado en el marco del programa tecnológico TT Green Foods, liderado por CREAS y cofinanciado por CORFO, con un objetivo estratégico claro: lograr que la innovación escale rápidamente desde el laboratorio al mercado. “Existe una oportunidad concreta para que emprendedores y empresas participen desarrollando este producto, y lo principal, es que no tienen que partir desde cero, pues nosotros ya desarrollamos, validamos y probamos el producto”, explica Julissa Santis, gerenta del programa TT Green Foods. Claro que el alcance va más allá de una receta, pues desde CREAS se ofrece un paquete tecnológico completo que incluye formulaciones listas, procesos productivos validados, pruebas industriales, acompañamiento en las primeras etapas e incluso, la facilitación de maquinarias para primeras pruebas. “Lo que buscamos es que los emprendedores puedan llegar al mercado mucho más rápido, acelerando el negocio. Incluso existe la posibilidad de desarrollar primeras partidas con nosotros, antes de invertir en equipamiento propio”, enfatiza Santis. En la práctica, para un emprendedor esto significa acortar entre dos a tres años de desarrollo, lo cual reduce los factores de riesgo y facilita la entrada competitiva a una categoría que hoy está en pleno crecimiento, alineada con las nuevas tendencias de consumo. Por ende, la apuesta de CREAS es clara, transformar este avance en una oportunidad concreta de negocio, donde ciencia, industria y emprendimiento se conecten para llevar al mercado una alternativa vegetal más simple, más rica y con potencial real de crecimiento tanto en Chile como en todo el mundo. TRANSICIÓN ALIMENTARIA Desde el punto de vista nutricional, en tanto, el desarrollo de CREAS también responde a cambios estructurales en la forma en que las personas se alimentan, pues cada vez hay mayor interés por contar con opciones más saludables y sostenibles. En ese contexto, la nutricionista Tamara Olmos, que trabaja con la institución, comenta que este tipo de innovaciones “amplía la oferta disponible y mejora la calidad de las alternativas existentes en el mercado”. “Me parece una gran oportunidad que podamos contar con una mayor cantidad de productos a base de plantas, que además sean más atractivos al paladar, más económicos que el resto de las alternativas y, principalmente, más saludables”, puntualiza la especialista. a escasez hídrica y el aumento sostenido en los costos de producción exige adoptar nuevas estrategias de gestión de recursos en el sector agropecuario, con el objetivo de optimizar tanto su capacidad productiva, como su sostenibilidad a largo plazo. En dicho contexto, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias INIA La Cruz, puso en marcha un innovador proyecto, directamente orientado a potenciar el agro de la Región de Valparaíso, denominado “Aumento de la competitividad de la producción forrajera y ganadera en la Región de Valparaíso a través de la absorción de tecnologías que aumenten la mecanización, la eficiencia del uso del agua y los fertilizantes”. Este trabajo, financiado por CORFO a través del Programa de Absorción Tecnológica para la Innovación (PATI), se alinea directamente con el eje estratégico ministerial de seguridad hídrica, el cual busca ampliar la superficie regada, fortalecer la infraestructura y promover la eficiencia en el uso del agua, como base para una productividad sostenible. BRECHAS TECNOLÓGICAS EN EL SECTOR La iniciativa es liderada por el Dr. Carlos Zúñiga Espinoza, PhD en Agricultura de Precisión, y busca implementar un programa de difusión y adopción de herramientas de alta precisión en un sector estratégico para la producción láctea y cárnica, pero que aún experimenta grandes brechas tecnológicas en la producción de forraje, incluyendo alfalfa, maíz y avena. Estos elementos constituyen la base de la alimentación del ganado bovino, y su cultivo eficiente es indispensable para el fortalecimiento de la producción láctea y cárnica regional. El trabajo del Dr. Zúñiga comenzó con un diagnóstico inicial entre 10 productores de los valles de Aconcagua, Nogales y Casablanca, donde se identificaron los siguientes problemas comunes:
Tal como explica el Dr. Zúñiga, esta evaluación previa negativa permitió comprobar de primera fuente las graves deficiencias productivas de un sector clave para la agroindustria regional y nacional, pero que hoy sufre las consecuencias de la escasez de agua, el encarecimiento de los insumos y la reiteración de prácticas productivas insostenibles. El investigador también precisa que, a partir de este diagnóstico, se pondrá en práctica un trabajo en terreno que demostrará (con datos duros obtenidos directamente en el campo de cada agricultor), cómo las modernas herramientas tecnológicas pueden ayudar a ahorrar dinero, aumentar la producción y reforzar la resiliencia ante al cambio climático. TECNOLOGÍA A MEDIDA La intervención del proyecto es completamente personalizada, pues cada productor recibirá las tecnologías que mejor se adapten a su brecha más crítica. Los beneficiarios también contarán con acompañamiento técnico permanente del equipo de INIA, integrado por Sebastián Meier (experto en fertilidad de suelos) y Paulina Etcheverría (especialista en forrajeras y ganadería). A ellos se sumarán los profesionales Alberto Espinoza, Diego García y Camila Martínez. Las soluciones tecnológicas que considera esta iniciativa, abarcan desde la migración del riego por surco a sistemas de alta eficiencia como carril o goteo subterráneo, complementados con sensores de humedad que permiten saber con exactitud cuándo y cuánto regar; hasta el uso de drones de aplicación (modelos T25 y T50), capaces de fertilizar y aplicar productos fitosanitarios con precisión milimétrica en cualquier etapa del cultivo. Esto incrementa la eficacia de los insumos en torno a 20% y reduce la exposición de los trabajadores a sustancias que puedan ser potencialmente nocivas para su salud. A esto se suma la incorporación de tractores con piloto automático para labores como siembra y arado (que brindan ahorros de hasta 20% en combustible), junto a un carro compostador de precisión que reemplaza el trabajo manual en la aplicación de enmiendas orgánicas. El monitoreo basado en datos se completa con el uso de drones equipados con cámaras multiespectrales, capaces de detectar estrés hídrico o deficiencias nutricionales antes de que sean visibles al ojo humano; y porómetros que miden el estrés fisiológico de las plantas. Todo ello permitirá, tal como enfatiza el Dr. Martínez, “transformar la toma de decisiones desde lo empírico a lo objetivo”. El proyecto contempla dos fases: En la fase de difusión tecnológica, se realizarán charlas, diagnósticos detallados y la instalación de tres unidades demostrativas, donde se compararán distintas tecnologías en días de campo abiertos a más productores de la región. En la fase de absorción tecnológica, cada beneficiario implementará la tecnología en su predio con acompañamiento del equipo INIA durante toda una temporada. Allí se medirán variables como volumen de agua ahorrado, producción de forraje, consumo de combustible y costos operativos. “La clave es la validación local, pues vamos a generar datos técnicos y económicos verificables de la realidad de la Región de Valparaíso. Al final, tendremos una ficha por cada predio que demuestre, por ejemplo, cuánto ahorró este productor y cuánto aumentó su rendimiento”, destacó el Dr. Carlos Zúñiga. IMPACTO ESPERADO El proyecto busca optimizar el uso de agua y fertilizantes, pero también fortalecer la competitividad y resiliencia de la ganadería regional, factores que son clave para garantizar su aportes a la seguridad alimentaria. De este modo, al generar protocolos y conocimiento replicable, se sientan las bases para una modernización escalable del sector. “Este proyecto encarna el objetivo social del INIA, pues vinculamos investigación de punta con las necesidades concretas de los agricultores. En otras palabras, no solo transferimos tecnología, sino que cocreamos conocimiento con ellos, para que se apropien de las herramientas y sean protagonistas de su propio desarrollo sostenible”, concluye el especialista. Con esta iniciativa, INIA La Cruz apuesta por un campo más tecnificado, eficiente y preparado para afrontar con éxito los desafíos del futuro productivo agroalimentario en Chile y el mundo. a industria alimentaria está inmersa en una profunda revolución transformadora, que a diario se materializa en cambios vertiginosos, disruptivos y de alto impacto, tanto a nivel tecnológico como social y comercial. Esta contexto se traduce en la urgente necesidad de crear y desarrollar alimentos de acceso transversal, que optimicen la seguridad a nivel global, pero que además refuercen la salud de la población, sin que ello genere más estrés al planeta. En este contexto, la academia cumple un rol de gran trascendencia, pues sus representantes (incluyendo tanto a docentes como investigadores) cuentan con el conocimiento necesario para impulsar una mayor cantidad de acciones de I+D+i que se orienten exitosamente hacia dichos objetivos. Sin embargo, esta doble oportunidad y responsabilidad exige a los exponentes del mundo académico, potenciar su capacidad para adaptarse en forma más ágil a los constantes cambios que hoy experimenta el escenario productivo, lo cual también implica aplicar transformaciones profundas en la malla curricular de una profesión estratégica para el éxito evolutivo de la industria a nivel mundial: la ingeniería de alimentos. Una de las entidades que hoy se posiciona en un sitial de privilegio para impulsar esta modernización formativa, es la Escuela de Alimentos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, que recientemente inauguró su año académico una ceremonia que convocó a autoridades, representantes de la Asociación de Empresas de la Región de Valparaíso (ASIVA), académicos, futuros profesionales y jóvenes investigadores doctorales. En dicha instancia, el Dr. Francisco Rossier, Ingeniero en Alimentos de la PUCV, Doctor en Ingeniería de Procesos Alimentarios por la Wageningen University & Research de Países Bajos y que este año se incorporó a la planta docente del histórico plantel porteño, dictó un charla donde precisamente se abordó la necesidad de potenciar la capacidad de la industria y de la academia, para dar respuestas más ágiles, eficaces y oportunas a una tendencia que hoy se conoce como “Ingeniería de Alimentos de Nueva Generación” o Next Generation Food Engineering. DESAFÍOS TÉCNICOS Y ACADÉMICOS En su presentación, el Dr. Rossier (quien cuenta con más de 15 años de experiencia en investigación, innovación y gestión tecnológica en destacadas entidades ligadas al sector agroalimentario, tales como la Fundación Wageningen Chile y el programa Transforma Alimentos), abordó el trasfondo de esta propuesta, enfatizando que esta no solo busca redefinir el rol de la ingeniería en alimentos frente a los desafíos emergentes del sistema alimentario global, sino también impulsar una integración real y efectiva con disciplinas como la biotecnología, la ciencia de datos, la salud humana y la sostenibilidad. Esto permitiría desarrollar una nueva visión transversal que ayude a enfrentar de mejor forma los desafíos de un mercado, una sociedad y un mundo alimentario en constante transformación. Rossier también recalcó que este enfoque responde a un nuevo contexto, donde los alimentos “ya no se entienden únicamente como productos, sino como sistemas complejos con impacto directo en la salud, el medio ambiente y la economía”. Por ello, y a partir de un proceso de análisis estratégico, el académico puntualizó que hoy es posible identificar diez megatendencias que están reconfigurando el futuro de la profesión, entre las cuales hay dos “particularmente críticas”, por su nivel de desarrollo tecnológico e impacto potencial en la industria. La primera tendencia es la evolución de la inocuidad alimentaria, que hoy transita desde modelos reactivos hacia sistemas predictivos y en tiempo real. En este sentido, Rossier precisó que las nuevas tecnologías como biosensores, diagnóstico rápido y plataformas de monitoreo continuo, “están permitiendo detectar alérgenos y contaminantes microbiológicos y químicos, entre otros, de manera más temprana y precisa”. Este cambio, en su opinión, no solo mejora la gestión de riesgos, “sino que también abre nuevas oportunidades para optimizar procesos productivos, reducir pérdidas y fortalecer la trazabilidad a lo largo de toda la cadena de valor”. “En un contexto de mercados cada vez más exigentes, estas herramientas se proyectan como un estándar ineludible en la industria alimentaria”, destacó el profesor Rossier. La segunda tendencia es la transformación profunda de la relación entre alimentación y salud, y que se expresa en un desplazamiento de los paradigmas productivos desde el desarrollo de alimentos tradicionalmente conocidos como “fortificados” hacia el diseño de sistemas biofuncionales, donde convergen compuestos bioactivos, microbiota intestinal, estructuración de alimentos y herramientas avanzadas como la metabolómica. “Este enfoque -precisa el Dr. Rossier- permite avanzar hacia una nutrición más personalizada y basada en evidencia, con aplicaciones que van desde la prevención de enfermedades crónicas hasta la optimización del bienestar”. Para la industria alimentaria, esto implica el desarrollo de productos con mayor valor agregado, respaldados por conocimiento científico y capacidades tecnológicas sofisticadas. Otro de los mensajes centrales de la presentación del Dr. Rossier, fue la necesidad de alinear la formación de los futuros ingenieros de alimentos con estas transformaciones, lo cual implica no solo actualizar contenidos, sino también incorporar nuevas competencias, como el análisis de datos, la integración interdisciplinaria y la capacidad de innovar en entornos complejos. En el caso de Chile, donde el sector agroalimentario es la segunda fuerza exportadora, estas tendencias representan una oportunidad estratégica para avanzar hacia una industria más intensiva en conocimiento, capaz de diferenciarse en mercados globales y de generar mayor valor económico y social. Aspectos que permitirían, tal como alguna vez expresó el presidente de Fundación Chile, Pablo Zamora, que nuestro país pase de ser una potencia exportadora de Commodities, a un proveedor de bioalimentos, ciencia y conocimiento vivo. De este modo, el concepto de Next Generation Food Engineering se posiciona como una hoja de ruta para la evolución ágil y adaptativa del sector, invitando tanto a la academia como a la industria, a repensar sus modelos de desarrollo y a anticiparse a los desafíos del presente y futuro. POLO DE ACADÉMICO TRANSFORMACIÓNQuien también asume con entusiasmo esta tarea, es el director de la Escuela de Alimentos de la PUCV, Dr. Nicolás Córdova, quien enfatizó que durante este año la institución continuará reforzando su orientación hacia un modelo formativo que no solo responda a las necesidades actuales de la industria, sino que además sea capaz de anticipar y liderar los cambios que están transformando los sistemas alimentarios a nivel global. “Este enfoque reconoce que la ingeniería de alimentos ya no puede entenderse únicamente desde una lógica tradicional, sino que debe integrarse con dimensiones como la sostenibilidad, la digitalización, la biotecnología, la economía circular y la salud humana, todo en línea con el concepto de Next Generation Food Engineering”, puntualiza Córdova Para el académico este profundo cambio de paradigmas, exige tanto el desarrollo de nuevas competencias, como de herramientas pertinentes, así como la consolidación de una nueva mirada integradora que articule ciencia, tecnología e innovación. “En coherencia con esta visión, nuestra Escuela ha estado trabajando en una nueva oferta de formación continua que pretende poner a disposición de quienes se desarrollan profesionalmente en el ámbito de los alimentos, para lo cual esperamos tener muy pronto importantes novedades”, enfatiza el Dr. Córdova. no de las principales efectos inmediatos de la crisis climática que vive el mundo, es la ocurrencia cada vez más frecuente, de fenómenos atmosféricos extremos, como prolongadas megasequías y tormentas repentinas de lluvia y granizo, cuyos efectos no solo perjudican calidad de vida de la población, sino que también ponen en riesgo la riqueza productiva de la agricultura tradicional. De hecho, según el estudio “Siniestros agrícolas por fenómenos climáticos” elaborado por la consultora Gallagher Chile, y reproducido en diversos canales de información sectorial, solo durante 2025 los daños causados al sector por fenómenos atmosféricos adversos, requirieron más de $2.800 millones en indemnizaciones. El mismo estudio detalla que los principales fenómenos adversos registrados durante el año pasado, fueron lluvias excesivas o fuera de temporada y heladas inesperadas, que derivaron en pagos por más de $1.500 millones. Las zonas más afectadas fueron las comunas de San Javier, San Carlos y Los Ángeles (ubicadas en las regiones de Maule, Ñuble y Biobío, respectivamente), totalizando más de 2.600 hectáreas de cultivos esenciales para el consumo humano, como trigo de invierno, papa de guarda, avena en grano y tomate de mesa. Si bien el estudio de Gallagher Chile solo abarca los predios de cultivos asegurado, representa en sí mismo una clara muestra del enorme daño que el cambio climático puede generar en la riqueza agroalimentaria nacional, pues establece con claridad que “los siniestros agrícolas originados por causas climáticas aumentaron 8% respecto de 2024; y 15%, si se comparan con las cifras de 2023”. Fenómeno que también abordó el analista experto en mitigación del cambio climático, Jaime Giacomozzi, en un artículo producido y editado en 2023 por la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, ODEPA, del ministerio de Agricultura, donde establece que “la agricultura chilena está experimentando condiciones desafiantes e impactos negativos debido a la mayor frecuencia e intensidad de eventos extremos, los que afectan no solo la cantidad y calidad de los alimentos que produce el sector, sino que también las condiciones de vida de los agricultores, especialmente la pequeña agricultura”. El estudio de Giacomozzi también plantea que esta situación crea alto riesgo de inseguridad alimentaria para la población nacional, debido al impacto que se generaría en la disponibilidad y los precios de los productos agrícolas, a medida que los siniestros climáticos se hagan más recurrentes y destructivos. ACCIONES URGENTES Frente a esta compleja realidad, cada vez más frecuente e innegable en el territorio nacional, la agroindustria enfrenta el desafío complejo de adaptarse en forma ágil y eficiente al estrés hídrico, los “ríos atmosféricos” inesperados, la escasez de recursos energéticos y la pérdida de fertilidad en suelos que, tradicionalmente, han sido vitales para la riqueza productiva del sector, incluyendo vastas extensiones de las macrozonas centro-norte y sur. Para abordar dicha contingencia, los expertos recomiendan adoptar nuevas estrategias de gestión de suelos y recursos, que van desde el traslado territorial de cultivos estratégicos, hasta la adopción de tecnologías digitales que optimicen la eficiencia de los cultivos, tanto desde el punto de vista de la distribución de los suelos, como de la administración de recursos. Al respecto, el director nacional del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), Carlos Furche, comenta que “el cambio climático dejó de ser un escenario futuro y pasó a convertirse en el marco operativo del sistema agroalimentario”, y que en consecuencia, “la menor disponibilidad de agua y la mayor frecuencia de eventos climáticos extremos afectan directamente la estabilidad productiva, la calidad de las materias primas y la continuidad del abastecimiento para la industria”. Por ello, “el principal desafío es gestionar esa incertidumbre, porque cuando la producción se vuelve impredecible, aumentan los costos, se tensiona la planificación industrial y se pierde competitividad a lo largo de la cadena”, enfatiza Furche. El director de INIA recuerda, asimismo, que el impacto del cambio climático no es homogéneo, y que los sistemas productivos más dependientes del agua y más sensibles a los extremos térmicos son los que enfrentan los mayores riesgos, lo cual repercute directamente en la disponibilidad y estandarización de insumos para la industria alimentaria. "De este modo -precisa-, las estrategias de adaptación deben ser diferenciadas según cultivo, territorio y destino productivo, pues una discusión clave es identificar qué producciones seguirán siendo viables y competitivas, y cuáles (por el contrario), requerirán procesos de reconversión para sostener una oferta industrial estable en el tiempo”. En su opinión, esta adaptación del sector agroalimentario nacional también requiere soluciones estructurales y de largo plazo, lo que implica, en primer lugar, aplicar una gestión hídrica más robusta, que considere tecnificación del riego, obras con mayor viabilidad ambiental, infiltración de acuíferos y desalación de acuerdo con modelos validados internacionalmente (donde corresponda). El director de INIA también considera que es clave fortalecer el sistema de investigación, adopción y transferencia tecnológica, pues en el actual escenario la producción de alimentos de manera competitiva, con menos agua, menos suelo y menos mano de obra, “solo es posible incorporando ciencia y tecnología de forma sistemática en los procesos productivos”. Una opinión similar manifiesta Ignacio Streeter Ortega, CEO y cofundador de la startup nacional Neutral Farming, quien destaca el hecho de que Chile hoy exporta más de USD 7.000 millones anuales solo en frutas, y además compite en mercados globales donde la eficiencia productiva, la trazabilidad y la sostenibilidad son requisitos de entrada y no atributos diferenciadores opcionales. “Al mismo tiempo -agrega-, somos uno de los países de América Latina más vulnerables al cambio climático, con una reducción proyectada del recurso hídrico en la zona central que ya está impactando la viabilidad de cultivos enteros. Por ello, seguir gestionando operaciones agrícolas con procesos manuales y datos fragmentados es sencillamente insostenible. La eficiencia en la producción mediante una mejor toma de decisiones, tomando en cuenta los datos, es una variable crítica para aumentar la rentabilidad del negocio”, enfatiza. Streeter también puntualiza que los principales mercados de destino de las exportaciones agroalimentarias chilenas (Europa, Estados Unidos y Asia), están comenzando a exigir evidencia cuantitativa del desempeño en sostenibilidad, incluyendo variables esenciales como huella de carbono, eficiencia hídrica y salud del suelo. “Por ello -explica-, no basta con declarar buenas prácticas; hay que demostrarlas con datos duros. Esa es precisamente una de las capacidades centrales de nuestra plataforma: entregar trazabilidad de impacto con métricas cuantitativas y verificables, no estimaciones. Para el exportador chileno, eso empieza a ser muy importante para seguir participando de cadenas de compra globales”. EL APORTE DE LA TECNOLOGÍA Es así como en un escenario de tan alta exigencia, y donde los agricultores deben producir más y mejor (luchando contra los efectos de los siniestros ambientales y esforzándose por cumplir los nuevos requisitos de entrada de sus mercados de destino), la tecnología digital y especialmente las aplicaciones de Inteligencia Artificial, constituyen un aliado cada vez más valioso para la agroindustria, en la medida que contribuyen a diseñar e implementar estrategias que no solo mitiguen los efectos del cambio climático, sino que también los prevengan. Al respecto, Ignacio Streeter, recalca el valor que ha adquirido esta tecnología como apoyo especializado para el agro, pero también enfatiza que los agricultores requieren más capacitación y mejores soluciones integrales, para así hacer un uso más eficiente de los datos disponibles. En su opinión, aunque existe gran disponibilidad de instrumentos tecnológicos que recopilan información de los campos, su uso no es el más adecuado, pues los agricultores manejan datos dispersos levantados por analíticas de laboratorio, equipos de riego tecnificado, sondas meteorológicas y reportes satelitales. Todo esto solo crea “silos de información”, que pueden ser precisos, pero a la vez complejos de procesar en tiempo real, que es el momento cuando son más necesarios. “Por ello, en una industria extremadamente multifactorial como la agricultura, la Inteligencia Artificial marca la diferencia”, comenta. Para superar esa deficiencia, Streeter propone el uso de “gemelos digitales” (modelos virtuales) que repliquen la realidad del campo en forma continua, integrando todas esas fuentes de datos en un solo sistema que no solo muestre lo que ocurre, sino que también sea capaz de predecir lo que ocurrirá en el futuro. A partir de la experiencia adquirida en el desarrollo de su solución, el CEO de Neutral Farming asegura que el uso de estos gemelos digitales representa un salto cuántico transformador en contextos de estrés climático, “pues el agricultor deja de reaccionar y empieza a anticipar”. “Nuestro ‘copiloto agrícola’ convierte esa información compleja en instrucciones claras y accionables como, por ejemplo, qué hacer, cuándo hacerlo y cuál será el impacto medible de esa decisión, antes de que una helada, una sequía o un exceso hídrico genere pérdidas irreversibles”, enfatiza Streeter, quien también comenta que el trabajo realizado por Neutral Farming, tanto en laboratorio como en terreno, permite que los agricultores dispongan de una herramienta que brinda las siguientes ventajas: ● Contar con un modelo que predice más de 20 propiedades de suelo con exactitud mayor a 85% y brinda datos representativos que, a su vez, optimizan la toma de decisiones en variables críticas como, por ejemplo, riego y fertilización. ● Incorporar observaciones de campo en tiempo real, capturadas mediante notas de voz o video geo-referenciadas, que también mejoran la alimentación del modelo predictivo mediante el conocimiento tácito del agricultor y de su equipo técnico. Como resultado, explica Ignacio Streeter, el sistema literalmente “aprende” de la realidad específica de cada predio y se vuelve más preciso con el tiempo, lo que brinda a los agricultores mejores bases de información para tomar decisiones preventivas (y no solo reactivas), ante el riesgo que representan los cada vez más frecuentes siniestros climáticos. CONVERTIR DESAFÍOS EN OPORTUNIDADES Estas ventajas competitivas permiten trazar una proyección optimista para el sector -a pesar de la crudeza de los siniestros climáticos-, en la medida que todos los actores involucrados actúen de manera coordinada para utilizar todas las variables e instrumentos a su disposición (especialmente la tecnología digital), e impulsar una adaptación coherente, ordenada y eficiente de todo el campo chileno. En tal sentido, el director nacional de INIA, comenta que el nuevo escenario obliga a ajustar estrategias, pero también abre oportunidades para diversificar la base productiva y desarrollar nuevos cultivos y soluciones con potencial agroindustrial. “Aprovechar esas oportunidades depende de anticipación, investigación aplicada y capacidad de validar desarrollos que respondan a requerimientos industriales y de mercado, más que de respuestas reactivas frente a la crisis”, precisa. Carlos Furche también reconoce que, en este contexto, se han dado avances, pero que todavía persisten brechas importantes, especialmente en coordinación y ejecución. Por ello, recuerda que “la adaptación al cambio climático y la gestión del agua requieren una mirada sistémica que articule política pública, inversión privada y capacidades técnicas. Además, integrar de mejor forma a la pequeña y mediana agricultura a los procesos de innovación y a los mercados formales, sigue siendo clave para asegurar una base de abastecimiento confiable y competitiva para la industria alimentaria”. El directivo comenta que, desde INIA, se trabaja a nivel nacional en gestión hídrica, mejoramiento genético y adaptación de sistemas productivos. no solo para generar conocimiento, sino también para actuar como socio tecnológico de la agroindustria, facilitando validación, pruebas de aplicación y transferencia en condiciones cercanas a la escala industrial. “El objetivo es que estas soluciones puedan incorporarse progresivamente a los sistemas productivos, reduciendo riesgos, mejorando eficiencia y aportando mayor estabilidad a la cadena agroindustrial en el mediano plazo”, enfatiza. Furche concluye que todas estas variables permiten asegurar que ya se alcanzó el punto de inflexión y que si la agroindustria necesita cambios urgentes para sostener su base productiva y experiencia exportadora. “Esa adaptación es posible -asegura-, pero no automática. Requiere inversión, adopción tecnológica y decisiones oportunas. Si se fortalece el sistema de innovación y se avanza desde la investigación hacia el escalamiento industrial, existen condiciones reales para una adaptación efectiva y sostenible en el tiempo”. Ignacio Streeter también cree en el valor de la tecnología, especialmente de la IA, como eje articulador de esta evolución, pero también coincide en que dicho aporte no será completamente decisivo, mientras no se superen las brechas aún existentes en el sector, como la fragmentación tecnológica cultural y el prejuicio cultural. “Hoy muchos agricultores ya tienen equipos de riego, sondas, laboratorios y datos satelitales, pero operan en silos que no se comunican entre sí. El valor de la IA aparece justamente cuando se integran esas fuentes, y eso requiere una capa de orquestación que muy pocos productores tienen hoy. Además, el hombre de campo también necesita ver resultados concretos y medibles antes de confiar en un sistema automatizado para tomar decisiones críticas”, explica. Para abordar esa brechas, Streeter propone trazar una hoja de ruta de tres etapas. “En el corto plazo, demostrar valor con métricas que el agricultor entienda y defienda. En el mediano plazo, articular con entidades como CORFO, INDAP y gremios exportadores, para generar programas de cofinanciamiento que democraticen el acceso. Y en paralelo, diseñar soluciones que se integren al flujo de trabajo existente del agricultor —como hacemos en Neutral Farming—, y no que le exijan aprender un sistema completamente nuevo desde cero”. El CEO de Neutral Farming también considera que las startups nacionales de base científico tecnológica, son claves para impulsar a la agroindustria por este camino, porque están dispuestas y preparadas para resolver problemas complejos en realidades operativas muy específicas. “Desarrollar un gemelo digital que funcione para un predio de paltos en el valle del Limarí, con sus condiciones de suelo, su microclima y las fuentes de datos disponibles en esa operación particular, no es un proyecto que una gran tecnológica global vaya a priorizar. Eso lo hacemos nosotros (los emprendedores), pero más allá del desarrollo tecnológico, el rol más importante que cumplimos es acompañar al agricultor. Por ejemplo, en Neutral Farming no solo entregamos un software y nos vamos, sino que hacemos que la IA funcione en un contexto agrícola, integrándonos al flujo de trabajo del equipo en terreno, ayudando a interpretar los datos, ajustando los modelos a la realidad del predio, y midiendo el impacto de cada decisión tomada con nuestra plataforma”. A su juicio, esa cercanía permite que una tecnología de punta como la IA (que en un primer momento puede generar rechazo en un agricultor que no la conoce) pase de ser solo una promesa abstracta, a una herramienta que se incorpore en la operación diaria y genere beneficios comprobables con números concretos. “Y en esa capacidad de generar confianza a través de resultados concretos, es donde el ecosistema emprendedor tiene una ventaja real frente a cualquier otro actor del sistema”, precisa Ignacio Streeter. Visiones que se conjugan en un camino común, y permiten brindar al sector agroalimentario chileno una estrategia concreta y eficiente para abordar con éxito el desafío de adaptarse satisfactoriamente las nuevas condiciones climáticas, contribuyendo a la seguridad alimentaria de la población y reposicionando a nuestro país como potencia exportadora de alimentos, pero también de conocimiento técnico y científico. GALERIAOTROS REPORTAJES |
Archivos
Mayo 2026
Categorías
|












































Canal RSS