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Primer encuentro nacional de ecosistemas regionales de innovación 2026

1/22/2026

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Portada exitoso primer encuentro de ecosistemas regionales 2026
Foto: Gentileza Ecosistema Regional Biobío
Bajada exitoso primer encuentro ecosistemas regionales
Letra E
l ecosistema regional de innovación y emprendimiento es, sin lugar a dudas, uno de los más importantes ejes basales para consolidar el desarrollo económico de Chile durante el Siglo XXI, tanto desde el punto de vista comercial y productivo, como biotecnológico.
 
Sin embargo, para que esas valiosas oportunidades se concreten en soluciones reales y concretas, es imprescindible forjar lazos de cooperación sólidos y permanentes, entre los diversos actores intersectoriales que hoy componen este trascendental sector.
 
Esta fue una de las principales conclusiones del primer encuentro nacional de ecosistemas regionales de innovación y emprendimiento, que se realizó a principios de mes en el anfiteatro de la Escuela de Humanidades de la Universidad de Concepción.
 
Esta inédita instancia de diálogo, estudio y networking activo, reunió a más de 60 representantes provenientes de 7 regiones del país, lo que le permitió consolidarse como un hito para la articulación interregional y la construcción de confianzas entre los diversos actores públicos, privados, académicos y de la sociedad civil que hoy están vinculados al desarrollo productivo, la innovación y el emprendimiento.
 
Durante toda la jornada, participantes de ecosistemas de Valparaíso, Antofagasta, Biobío, Los Lagos y otras regiones compartieron experiencias, aprendizajes y desafíos, con el objetivo de avanzar hacia una agenda común que fortalezca el trabajo colaborativo desde los territorios, reconociendo sus particularidades y potenciando sus capacidades.
 
Al respecto, Gonzalo del Río, Presidente del Ecosistema Biobío, sostuvo que “nuestra evaluación ha sido de “excelente”, se cumplieron todos los objetivos, tuvimos más de siete regiones compartiendo y colaborando en una jornada de mucho aprendizaje, de compartir experiencias, desafíos comunes y lo más interesante es que se confirma que hay un compromiso y una motivación para poder seguir avanzando con esta iniciativa y ya tenemos fijado el próximo encuentro que se va a realizar en la región de Valparaíso”.

CONEXIÓN, IDEAS Y VISIÓN COMPARTIDA

El primer encuentro nacional de ecosistemas regionales comenzó en la mañana con un espacio de bienvenida y acreditación, seguido por una dinámica de speed networking que permitió romper el hielo entre los asistentes y generar las primeras conexiones estratégicas.

A lo largo del día, la agenda combinó instancias de conversación, presentaciones y reflexión colectiva.
 
Uno de los momentos clave fue el bloque dedicado a tendencias y desafíos de los ecosistemas regionales, que contó con exposiciones de referentes nacionales en innovación y emprendimiento, además de una presentación técnica sobre medición y fortalecimiento de ecosistemas, a cargo de Corfo.
 
En dicha oportunidad, José Miguel Benavente, Vicepresidente Ejecutivo de Corfo, destacó la importancia del apoyo público para generar estas instancias, enfatizando que “los ecosistemas son un conjunto de agentes que interactúan entre ellos, tal como en Biobío, donde parte de esos agentes ya estaban, por cuanto tiene un tejido productivo e industrial fuerte, con universidades que están vinculadas a la ingeniería y a los negocios, y una base científico tecnológica muy fuerte".

"El desafío es justamente vincularlos con otros ecosistemas, con el apoyo público en el tiempo, en el que se va generando un capital social de gran importancia para el desarrollo productivo”, agregó el directivo.
 
Posteriormente, un panel de discusión reunió a representantes de distintos territorios, quienes compartieron modelos de gobernanza, experiencias de articulación y aprendizajes desde ecosistemas emergentes, evidenciando los avances y brechas comunes que enfrentan las regiones fuera de la capital.

CAMARADERÍA Y COOPERACIÓN DESDE EL TERRITORIO
 
Durante la tarde, el encuentro se trasladó al Bar Concepción, un espacio que aportó un ambiente más distendido y cercano para el trabajo colaborativo, favoreciendo la camaradería y el intercambio genuino entre los participantes.

​En este contexto, se desarrolló un laboratorio de ideas, donde los asistentes trabajaron en grupos para abordar brechas estructurales como el desarrollo de capital humano, el acceso a financiamiento y la articulación interinstitucional.
 
Este formato permitió fortalecer el networking, generar vínculos de confianza y avanzar en la construcción de redes sólidas de cooperación y articulación entre los distintos ecosistemas regionales, uno de los principales objetivos del encuentro.
 
En cuanto a las impresiones y experiencias que significó este evento, Julio Brintrup, Director del Centro de Innovación de Los Lagos, sostuvo que “fue un gran encuentro, donde pudimos conversar compartir experiencias, proyectar lo que viene para este año, y también hablar desde lo que se está desarrollando en cada una de las regiones que pudieran participar en esta instancia. Sin duda es relevante replicar este tipo de iniciativas; donde la descentralización tome protagonismo para ir pensando el desarrollo de emprendimiento e innovación desde los distintos lugares del país”. 
 
Las propuestas levantadas durante el trabajo grupal fueron compartidas en una plenaria final, dando paso a un espacio de construcción colectiva de una agenda común, orientada a definir acciones futuras, compromisos concretos y mecanismos de seguimiento que permitan sostener este trabajo colaborativo en el tiempo.
 
La jornada concluyó con una Fiesta de Ecosistemas, concebida como un cierre celebratorio que reafirmó el espíritu de colaboración, la confianza construida y el éxito de un encuentro que marcó un antes y un después en la articulación interregional.
 
En la instancia, además, se proyectó que la próxima versión del encuentro se realizará en Valparaíso en 2027, dando continuidad a este espacio de articulación nacional.

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Firma Francisco Javier González Salvo encuentro nacional ecosistemas regionales

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Inteligencia Artificial

1/22/2026

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Portada Inteligencia Artificial y producción alimentaria
Foto: FreePik
Bajada Inteligencia Artificial en producción alimentaria
Letra U
no de los avances más notorios y disruptivos experimentados por la industria alimentaria en los últimos años, es el uso de Inteligencia Artificial (IA); herramienta que en muy poco tiempo evolucionó desde una simple plataforma para impulsar innovación creativa, a convertirse en sustento esencial de toda la cadena de valor sectorial.
 
Esto no solo se traduce en mayor búsqueda de eficiencia productiva, sino también en avances trascendentales en otras áreas de igual importancia como, por ejemplo, inocuidad, desarrollo de ingredientes o materias primas más saludables, uso más eficiente de recursos naturales, reutilización de descartes, lucha contra el desperdicio alimentario y más sostenibilidad global.
 
Los agricultores, por ejemplo, pueden utilizar diversas app de IA para optimizar el riego en zonas aquejadas por sequías, distribuir los cultivos de acuerdo con la características topográficas de cada terreno, programar la ordeña de ganado en granjas robotizadas y controlar mejor las plagas mediante drones operados mediante dispositivo móviles, entre otras posibilidades.
 
La gran industria, a su vez, puede utilizar IA y analítica de datos para aplicar mejora continua en prevención de riesgos, desarrollar nuevos ingredientes sucedáneos, explorar las potencialidades que ofrecen las proteínas alternativas, combinar sabores y características organolépticas disruptivas e, incluso, diseñar productos orientados a públicos con necesidades y requerimientos específicos.
 
Las cadenas logísticas, en tanto, pueden emplear redes de sensores monitoreados por equipos programados mediante algoritmos específicos, para mejorar el cuidado de las cadena de frío, automatizar la gestión de bodega, y agilizar el despacho de productos.
 
El retail, por su parte, podría utilizar analítica de datos para mejorar su capacidad de reponer stock y responder en forma más ágil y eficiente a las demandas de los consumidores.
 
Y los emprendedores, pueden recurrir a la IA para mejorar su capacidad de adaptarse a los cambios en las tendencias de consumo, ofrecer nuevos productos de nicho y aprovechar de mejor forma las oportunidades de impactar mediante formulaciones funcionales e ingredientes disruptivos.

Cita destacada Francisco Pérez Bravo
Un extenso abanico de posibilidades, que hoy abre enormes perspectivas de desarrollo a todo el ecosistema agrifoodtech y que, a juicio del profesor Francisco Pérez Bravo, Licenciado en Bioquímica de la Universidad de Santiago de Chile, Doctor en Ciencias Biológicas, con mención Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid, España, y director del Instituto de Tecnología de los Alimentos, INTA, de la Universidad de Chile, demuestra la enorme (y aún inexplorada) capacidad de la IA para impulsar el desarrollo de una industria alimentaria mucho más eficiente, “gracias a la optimización de prácticamente toda la cadena de valor, desde la producción agrícola hasta la distribución y el consumo”.
 
El Dr. Pérez Bravo destaca, por ejemplo, que una industria más precisa y eficiente gracias al uso de IA, automatiza el procesamiento y la manufactura, mejora la gestión de inventarios y la predicción de la demanda, acelera el desarrollo de nuevos productos y refuerza el control de calidad e inocuidad. “Además -señala-, contribuye a la sostenibilidad, al reducir desperdicios y su consecuente impacto ambiental”.
 
Ventajas que también resalta Pedro Saa Higuera, investigador asociado del Centro Nacional de Inteligencia Artificial, CENIA, para la RL4 “Aprendizaje automático basado en la física”, para quien la IA puede transformar por completo la industria alimentaria, “permitiendo una gestión más eficiente en toda la cadena de valor, desde el desarrollo de productos, pasando por la producción, hasta el diseño de nuevos alimentos y bebidas basados en las preferencias del consumidor”.
 
“Por ejemplo -detalla Saa-, mediante algoritmos predictivos que incorporan elementos de IA, se puede optimizar la planificación de la producción y el control de inventarios, reduciendo costos y haciendo más eficiente la operación. Mientras que en procesos de elaboración, se están usando cada vez más sistemas de visión por computador basados en modelos de aprendizaje de máquinas, para controlar la calidad de los productos, garantizando estándares sin ralentizar procesos”.
 
El experto de CENIA detalla, asimismo, que en el ámbito agrícola la IA aplicada al uso de sensores y drones, ha facilitado el desarrollo de la agricultura de precisión, optimizando los procesos de riego y fertilización, lo que mejora el rendimiento y la sostenibilidad.
 
“Además, el análisis avanzado de datos permite desarrollar productos innovadores adaptados a las preferencias del consumidor y a requerimientos nutricionales específicos, impulsando la competitividad y diferenciación en el mercado”, agrega.
Etiquetado limpio con IA
El uso de esta tecnología ha permitido que los emprendedores mejoren, entre otros aspectos, su capacidad para desarrollar etiquetado limpio. Foto: FreePik.
IMPACTO EN EXPANSIÓN

Este destacado protagonismo, que comenzó de manera tímida, como en la mayor parte de los sectores productivos e industriales donde la IA se ha posicionado, hoy alcanza niveles de enorme impacto, que ayudan a impulsar la mejora continua de todo el sector y prometen abrir nuevos espacios para innovaciones cada vez más exitosas y atractivas, en ámbitos que antes solo parecían formar parte de la ficción literaria y cinematográfica.
 
En tal sentido, Pedro Saa enfatiza que, aun cuando la IA en la industria alimentaria aún se encuentra en fase de consolidación, actualmente se observa un uso más intenso en áreas de predicción de demanda, optimización logística y control de calidad mediante visión computacional, mientras que en agricultura de precisión y desarrollo de nuevos productos, se observa una adopción más incipiente, aunque acelerada”.

De todos modos, el experto de CENIA asegura que en el corto y mediano plazo, su importancia aumentará significativamente debido a la presión experimentada por el sector agroalimentario para cumplir objetivos que también son demandados por clientes y consumidores, como reducir desperdicios, mejorar la sostenibilidad y responder a las tendencias cada vez más exigentes de un mercado que demanda más valor nutricional e ingredientes saludables.
 
“Además -añade Saa-, la integración con tecnologías como IoT (Internet of Things), modelos de lenguaje como ChatGPT, Large Language Models, LLMs, y análisis avanzado de datos, permitirá una automatización más profunda, posicionando a la IA como eje estratégico de la competitividad sectorial”.
 
Diagnóstico que comparte el Dr. Francisco Pérez, quien agrega por su parte que el crecimiento exponencial de IA en la industria alimentaria ha pasado rápidamente de proyectos piloto a estándares operativos, expandiéndose desde las startups y emprendimientos biotecnológicos, a grandes empresas que hoy ya integran esta tecnología en toda la cadena de suministro.
 
“La automatización avanzada por parte de la industria, la agricultura y la mejora en logística basada en predicción de demanda, son ya prácticas habituales (en todo el sector). Como resultado, se han logrado reducciones significativas de desperdicio (20 a 40%), y mejoras sustanciales en eficiencia global”, enfatiza el académico.

PILAR ESTRATÉGICO

Gracias a esta expansiva influencia, comercial y operativa, la IA se posiciona actualmente como un eje vital del crecimiento del sector, permitiendo desde una mejor eficiencia a la apertura de interesantes oportunidades de negocio, tanto en el mercado interno, como en el extranjero.
 
De Hecho, los principales campos de aplicación de la IA en la industria alimentaria actual abarcan diversas dimensiones de gran impacto estratégico, incluyendo la mejora continua de procesos en tiempo real, la optimización de la inocuidad, la reducción de desperdicios y la mejora en gestión de inventarios.
 
Uno de los ejemplos más característicos de estas aplicaciones estratégicas, tal como explica Pedro Saa, es el uso de los llamados “gemelos digitales” o réplicas digitales de procesos reales, que permiten simular en tiempo real cualquier eslabón de la cadena productiva (incluyendo la operación completa de una fábrica, por ejemplo), mediante la combinación de diferentes tipos de modelos físicos y sistemas de aprendizaje automático.

Esto se traduce, directamente, en mejor capacidad para prevenir fallas, corregir errores y optimizar todo el proceso de elaboración de un alimento, desde la granja hasta la mesa del consumidor.
 
“En mi experiencia profesional, nos ha tocado digitalizar procesos en la industria de bebidas fermentadas, generando importantes avances en la eficiencia de procesos. A su vez, la inocuidad alimentaria también se beneficia de tecnologías de visión computacional y análisis predictivo, para garantizar máximos estándares sanitarios en tiempo real”, enfatiza Saa, quien también detalla que la sostenibilidad ha sido un factor clave para impulsar el mayor uso de IA, “ganando terreno en áreas como la agricultura de precisión para el manejo óptimo de recursos hídricos y agrícolas”.
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El investigador de CENIA destaca, asimismo, el aporte que esta tecnología ha brindado para que la nutrición de precisión se posicione como área innovadora de gran potencial de crecimiento, apoyada en el análisis de datos para diseñar productos adaptados a perfiles específicos, tal como ya lo hacen diversas startups que siguieron el ejemplo de la firma NotCo.
 
Saa también recalca que el posicionamiento de mercado se potencia mediante el uso de IA aplicada al análisis de tendencias y comportamiento del consumidor, “identificando nichos de mercado no ocupados, o bien, permitiendo una diferenciación más efectiva”.
 
Para el Dr. Francisco Pérez todos estos avances también han ayudado a optimizar la cadena de suministro, especialmente en variables críticas como pronóstico de demanda, gestión de inventarios y reducción del desperdicio, donde la adopción de IA se refleja directamente en reducción de costos, aumento de eficiencia y mejores resultados operativos, con beneficios rápidos, concretos y medibles.

Y si bien -tal como comenta el director de INTA- este recorrido de la IA en la industria ha sido “silencioso”, en muy poco tiempo ha logrado incrementar su productividad y reducir sus costos, impulsándola hacia la consolidación de un sistema alimentario más responsable, inocuo, seguro y sostenible. “Hoy, por ejemplo, la IA es un instrumento clave en la automatización de fábricas, en la agricultura digitalizada y en el mejoramiento logístico, logrando además importantes reducciones de desperdicio y mejoras de eficiencia global”, detalla el académico.
 
En su opinión, en el corto plazo la IA debiera impulsar una transformación aún mayor, lo que permitiría contar, por ejemplo, con fábricas y explotaciones agrícolas con autonomía casi total; lanzamiento de productos alimentarios de diseño específico para grupos de riesgo; y desarrollo de cadenas de suministro autoajustables con enfoque avanzado en sostenibilidad. Ejemplos que, en conjunto, consolidarían a esta tecnología como eje central y estructural del presente y futuro de la industria alimentaria en todo el mundo.
 
IMPACTO EN EL ECOSISTEMA

Parte importante de esta evolución progresiva proviene de la necesidad de dar a la industria mejores herramientas para responder en forma ágil y eficiente a las cambiantes tendencias de consumo de la población. Objetivo que, además, impulsa con gran energía el crecimiento de un entusiasta ecosistema emprendedor, que decidió aprovechar a tiempo y al máximo, todas las ventajas de competitividad y posicionamiento que entrega esta tecnología.
 
En tal sentido, Pedro Saa asegura que los cambios en las tendencias de consumo están siendo un motor cada vez más clave para la adopción de IA en el sector Agrifoodtech, y que seguirán impulsando su crecimiento en el corto y mediano plazo.
 
Como ejemplo, cita la demanda por alimentos más saludables, personalizados y sostenibles, que hoy obliga a las empresas a incorporar soluciones basadas en IA para analizar grandes volúmenes de datos respecto de preferencias, hábitos, salud y perfiles nutricionales.
 
“En este contexto, la IA no solo será una herramienta complementaria, sino un factor estratégico para responder a consumidores cada vez más informados y exigentes”, precisa el experto de CIENA, agregando que “frente a estas exigencias el ecosistema emprendedor ha sido más rápido para reaccionar que las empresas tradicionales”.
 
A su juicio, esto se debe, probablemente, a la estructura más flexible de las startups, así como a su mayor adaptabilidad y capacidad para pivotear hacia modelos de negocio innovadores y sin las limitaciones propias de las empresas tradicionales.
 
“Además -agrega-, las tecnologías actuales basadas en IA han permitido, hasta cierto punto, democratizar el acceso a herramientas clave. En contraste, las empresas tradicionales suelen enfrentar procesos más largos de integración tecnológica por su tamaño, mayores regulaciones internas y costos de transformación menos flexibles, aunque en el último tiempo hemos visto que muchas están acelerando su adopción, para no perder competitividad”.
 
Por su parte, el Dr. Francisco Pérez cree que la IA también ha jugado el papel de catalizador de diversos cambios en las tendencias de consumo en los distintos segmentos de la población, evolución que, en su opinión, fue más notoria luego de la pandemia de Covid19, gracias a que los algoritmos expandieron de manera exponencial entre la población las posibilidades de búsqueda e información respecto del valor nutricional de los alimentos.
 
“En este sentido -indica el director de INTA-, las apps han jugado un papel fundamental en estos perfiles de elección, pues, por ejemplo, en el grupo objetivo de 18 a 35 años aparecen las tendencias de sin azúcar, sin gluten, sin ultraprocesados, y con más alimentos plant-based y sostenibles; mientras que en adultos y grupos familiares, la IA se utiliza para búsqueda de alimentos rápidos, pero saludables y de etiquetas claras e inteligentes que expliquen tanto sus ingredientes, como el valor nutricional”.
 
El Dr. Pérez Bravo también asegura que los consumidores mayores se han sumado a este uso de la tecnología, para buscar alimentos funcionales, productos de fácil digestibilidad y personalizados, para prevenir o mitigar enfermedad crónica.
 
Al mismo tiempo, toda esta segmentación potenciada por los softwares y agentes de IA ha brindado múltiples oportunidades a los emprendedores y pequeños productores de alimentos, para mejorar la eficiencia, calidad y sostenibilidad de sus negocios.
 
“Este es un aspecto que no se veía con mucha claridad, pero la evidencia ha demostrado que la IA impacta positivamente en el mundo emprendedor, ayudándoles a mejorar aspectos como etiquetado, envasado y gestión del inventario para reducir desperdicios. En otras palabras, los ha ayudado a mejorar su posicionamiento y a conocer mejor al consumidor, para enfocar el desarrollo de nuevos productos”, destaca el director de INTA, agregando que estas ventajas impulsan a los pequeños productores “a adoptar herramientas de IA más accesibles, que les permiten mejorar su competitividad y sostenibilidad a medida que crecen”.
IA y IoT en poscosecha
Los procesos de cosecha y poscosecha serán cada vez más precisos, eficientes y sostenibles, gracias al uso de IA, automatización e Internet de las Cosas. Foto: FreePik.
DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES

Todos estos cambios, sin embargo, también plantean múltiples desafíos para todo el ecosistema que, en opinión de Pedro Saa, incluyen la integración tecnológica en infraestructuras existentes, la gestión responsable de datos a gran escala, la adaptación de procesos, y la captación de talento especializado que sepa implementar y mantener soluciones basadas en IA.
 
“También persisten barreras relacionadas con inversión inicial y resistencia cultural al cambio en empresas tradicionales, aunque al mismo tiempo se pueden identificar grandes oportunidades en mejora de procesos, control de calidad, predicción de demanda y preferencias del consumidor, y desarrollo de nuevos alimentos para públicos más exigentes”, enfatiza el investigador de CIENA.

Por su parte, el Dr. Pérez Bravo considera que, a largo plazo, el uso de IA deberá tener presente la prevención de “algunos impactos que pueden marcar diferencias entre los diferentes actores de la industria alimentaria”. Entre ellos menciona la necesidad de garantizar acceso igualitario a la tecnología y ampliar el foco de la capacitación, “para disminuir la brecha tecnológica entre las grandes empresas y los emprendedores”.
 
“Otra gran reto -agrega- es mantener la confianza del consumidor y la sostenibilidad del sector, mediante una regulación ética y una adaptación cultural y laboral, más ágil y eficiente, a un sistema que llegó para quedarse”.
 
Variables que abren más y mejores perspectivas de desarrollo para una tecnología que recién da sus primeros pasos en un sector trascendental para la supervivencia de la humanidad, y cuyo crecimiento podría dar paso a la implementación de soluciones cada vez más innovadoras, e incluso desconocidas, pero que son necesarias para alcanzar el objetivo de cuidar la salud de la población y también del planeta.

​GALERÍA

Búsqueda de alimentos personalizados con IA
IA en la gran industria alimentaria
Inocuidad y calidad de los alimentos con IA
Francisco Pérez Bravo
Pedro Saa Higuera
Algoritmos IA en industria alimentaria
Firma Francisco Javier González Salvo Inteligencia Artificial producción alimentos

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Alimentos e Ingredientes Funcionales

1/22/2026

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Portadilla claves alimentos funcionales
Foto: FreePik
Bajada claves alimentos funcionales
Letra E
l potente cambio de paradigma experimentado en los últimos años por la industria alimentaria, se ha traducido en la búsqueda y desarrollo de nuevas formulaciones y materias primas que cumplan objetivos muchos más ambiciosos y trascendentes, que los tradicionalmente conocidos.
 
Esto implica, consecuentemente, el desarrollo de una nueva y atractiva generación de alimentos, bebidas, snacks y suplementos alimentarios que no solo fortalecen la salud y bienestar de los consumidores, sino que también buscan protegerlos de diversas enfermedades, incluyendo las no transmisibles (como obesidad, hipertensión y diabetes, entre otras), como las causadas por agentes patógenos (como por ejemplo, influenza, infecciones gastrointestinales e, incluso, algunos tipos de cáncer).
 
Gracias a esta premisa, se ha incrementado la oferta y demanda de un grupo muy especial de alimentos e ingredientes, denominados “funcionales” o “de propiedades funcionales”, los cuales hoy se encuentran presentes en diversos segmentos, que incluyen desde snacks y productos lácteos, hasta bebidas y suplementos especializados para deportistas, pasando por toda una amplia gama de preparaciones y formulaciones de nicho, que buscan responder a los requerimientos específicos de todos los diferentes grupos de consumidores que hoy interactúan en el mercado (niños, adultos jóvenes, adultos mayores, mujeres embarazadas, deportistas novatos o de alto rendimiento, etc.).
 
La industria alimentaria chilena no es ajena a esta tendencia. De hecho, prácticamente todos los actores del ecosistema innovador y productivo han enfocado sus esfuerzos en el desarrollo de una interesante y disruptiva gama de alimentos, bebidas e ingredientes con propiedades funcionales, que pueden adquirirse en grandes cadenas de retail, mercados boutique, tiendas online e, incluso, en páginas de Instagram o marketplace.

¿QUÉ ENTENDEMOS POR FUNCIONALIDAD?

Para valorar y aprovechar de manera efectiva los beneficios nutricionales concretos de los alimentos funcionales, es importante entender muy bien el concepto técnico que subyace en u definición, pues gran parte de los consumidores tiende a malinterpretarlos o a confundir su verdadero alcance.
 
Si bien el Reglamento Sanitario de los Alimentos de nuestro país, RSA, no establece una definición concreta de alimento funcional (pues solo plantea reglas para entregar declaraciones saludables/funcionales), hoy existe pleno consenso entre académicos, investigadores y especialistas, respecto de lo que puede o no, considerarse como “funcional”.

Cita destacada Cristina Vergara
Al respecto, Cristina Vergara Hinostroza, ingeniera en Alimentos, Dra. en Nutrición y Alimentos e Investigadora del Programa “Alimentos del Futuro” del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), explica que, técnicamente, un alimento funcional (o ingrediente con propiedades funcionales) es aquel que, además de nutrir, contiene compuestos biológicamente activos con efectos benéficos comprobados en la salud. “Es decir, estos compuestos ejercen funciones específicas y probadas científicamente, siendo capaces de incidir positivamente en la disminución de riesgos de enfermedades, como las cardiovasculares, o en condiciones de salud específicas”, detalla.
 
La Dra. Vergara también precisa que esta característica de funcionalidad está relacionada con la cantidad o concentración de estos compuestos biológicamente activos, “por lo que un alimento funcional debe ser formulado y elaborado específicamente como tal”, enfatiza.
 
Julissa Santis, gerenta del Programa TT Green Foods de CREAS Alimentos Saludables, plantea a su vez, que los alimentos funcionales son los que, además de nutrir, aportan beneficios específicos y medibles mediante evidencia científica, cuando se consumen en porciones habituales dentro de la dieta cotidiana. Esto se traduce, por ejemplo, en mejor salud digestiva, más control de glucemia, reducción de colesterol y más soporte inmune, entre otros.
 
Del mismo modo, la especialista recalca que todo alimento funcional debe tener ingredientes cuyo rol sea claro, estén presentes en dosis efectivas y cuenten con respaldo técnico coherente con los aspectos regulatorios.
 
A partir de esta base, precisa Santis, “los beneficios para el consumidor se presentan mediante mejoras incrementales, es decir, estos alimentos no son milagrosos; ejemplo de ello, es la mejora del tránsito intestinal y de una mayor saciedad, mediante la incorporación de fibras; o una mejora de la calidad del microbiota, por el consumo de pre y probióticos”.
 
Por su parte, Solange Brevis ingeniera en alimentos, Coordinadora y Docente en la Carrera de Nutrición y Dietética, de la Facultad de Medicina UDD, PhD(c) en Biomedicina y expresidenta del Colegio de Ingenieros Alimentos de Chile, CIACh, explica que los alimentos funcionales “no son medicamentos”, sino que solo poseen la capacidad de brindar efectos beneficiosos específicos demostrables sobre una función determinada del organismo (como el sistema inmune, el control de la saciedad y del colesterol, o la salud ósea, entre otras).
 
Brevis también puntualiza que la funcionalidad declarada del alimento, bebida o suplemento, debe sostenerse en características detalladas y específicas como: composición clara, dosis efectivas, evidencia basada en estudios y claim (mensaje presente en las etiquetas y avisos publicitarios) que pueda justificarse debidamente de acuerdo con las reglas de declaraciones nutricionales/saludables que sí se establecen en el RSA chileno.

¿LOS ALIMENTOS SALUDABLES TAMBIÉN SON FUNCIONALES?

Cada vez es más elocuente que las actuales tendencias de consumo realzan la búsqueda de propiedades saludables en todos los alimentos. Sin embargo, en este punto los expertos también recalcan que existen diferencias claras entre lo que se entiende como “saludable” y “funcional”, pues aun cuando una amplia gama de alimentos naturales y procesados pueden ser más o menos saludables, no todos necesariamente tienen propiedades funcionales.
 
Al respecto, la Dra. Cristina Vergara explica que un alimento natural como el arándano, es muy saludable por sus conocidos beneficios antioxidantes. Pero, en cambio, un alimento procesado que incorpore los compuestos antioxidantes biológicamente activos del arándano en forma aislada o mezclados con otros que también tengan cualidades positivas, como por ejemplo, en formato de bebida con extracto de arándanos y fibra, será además funcional, porque aporta más beneficios que la fruta sola.
 
“Otro ejemplo interesante es el pescado, alimento que es saludable por su omega-3, pero es solo eso. Mientras que los batidos o productos concentrados como aceites y cápsulas blandas, sí son alimentos funcionales, por sus diversos beneficios para la salud cardiovascular y neurológica que están respaldados científicamente”, agrega la investigadora de INIA.
Cita destacada Julissa Díaz
Un punto de vista similar plantea Julissa Santis, de CREAS, quien explica, a su vez, que “un alimento saludable es aquel que presenta un buen perfil nutricional general y se asocia, por ejemplo, a una mejor calidad global de ingredientes y a un menor contenido de nutrientes críticos, como azúcares o grasas saturadas; mientras que un alimento funcional apunta a una función fisiológica específica, más allá de la nutrición básica, idealmente respaldada por un bioactivo identificado, una dosis efectiva y evidencia científica”.
 
Santis también enfatiza que la funcionalidad puede estar, asimismo, condicionada por otros factores externos, como el contexto y el instante en que se consume el alimento. Para aclarar más este punto, pone como ejemplo los geles energéticos.

“Un gel básico -detalla- cumple una función funcional al aportar carbohidratos de rápida absorción para sostener el rendimiento en deportes de resistencia. Esta funcionalidad puede incrementarse cuando (estos geles) se formulan con electrolitos, cafeína u otros compuestos con un rol fisiológico definido (brindar más energía en situaciones que exigen alto esfuerzo físico, por ejemplo). Sin embargo, fuera del contexto deportivo (como ocurre con las personas que consumen estos geles sin practicar ejercicio físico), este tipo de producto no entrega un beneficio funcional relevante y su consumo no responde a un objetivo nutricional saludable cotidiano, lo que refuerza la importancia del contexto de uso al momento de hablar de alimentos funcionales”.
 
Por su parte, Solange Brevis pone énfasis en que la funcionalidad, a diferencia del concepto general de saludable, apunta a un beneficio fisiológico específico que debe estar claramente especificado en el etiquetado del alimento o bebida. “Por ejemplo -detalla-, los claims deben decir: ‘contiene beta-glucanos para apoyo en el control del colesterol’ o ‘formulación con probióticos para una mejor función intestinal’, entre otras posibilidades”.
 
“Todos estos mensajes exigen mayor respaldo técnico y cuidado regulatorio, para lo cual deben ceñirse a las directrices vigentes para declarar propiedades saludables/funcionales, que están presentes en el Reglamento Sanitario de los Alimentos”, añade Brevis.

APORTES E INFLUENCIA DE LAS NUEVAS TENDENCIAS

Otra certeza con la que actualmente trabaja la industria, tanto en Chile como en el extranjero, radica en que el crecimiento de la demanda por alimentos con propiedades funcionales no representa un simple fenómeno comercial. Por el contrario, se basa en un cambio profundo en las tendencias de consumo de un segmento importante de población, que busca en estos productos una herramienta efectiva para cuidar su calidad de vida y prevenir enfermedades.
 
Ante ello, la industria responde constantemente con nuevos lanzamientos que, en forma gradual y sostenida, incorporan avances y desarrollos biotecnológicos aplicados específicamente al logro de este objetivo. Un trabajo en el que hoy sobresalen tanto el ecosistema innovador nacional, como el profundo conocimiento biotecnológico desarrollado por las entidades universitarias de nuestro país.
 
En tal sentido, la Dra. Vergara comenta que hoy las tendencias en el sector de salud y bienestar continúan situando a los alimentos funcionales entre las principales preferencias del mercado. “Se destaca, por ejemplo, el desarrollo de ingredientes con propiedades y compuestos bioactivos, ofreciendo un amplio portafolio de opciones de origen natural, tales como antioxidantes, polifenoles, food coloring (colorantes alimentarios), ácidos grasos omega-3 (ALA, EPA y DHA), prebióticos y probióticos, y fitoesteroles, entre otros”.
 
La investigadora de INIA también recalca que en la actualidad, se están abordando desafíos relacionados con una mayor estabilidad, concentración, bioaccesibilidad y biodisponibilidad de los alimentos e ingredientes funcionales, además de otras ventajas como la liberación controlada de los componentes e, incluso, su focalización en zonas específicas del cuerpo.
 
Opinión que comparte Julissa Santis de CREAS, quien considera que esta mayor demanda ha permitido un cambio decisivo de los paradigmas estratégicos de la industria, lo que se tradujo “en una emigración desde el simple concepto de alimentar, a la necesidad de entregar productos que cuiden la salud y resuelven objetivos concretos de bienestar, lo cual empuja fuerte la innovación en ingredientes y formulación”.
 
Esto ha permitido que, tal como detalla Solange Brevis, el mercado de alimentos funcionales a nivel global haya alcanzado un valor de USD 329,7 mil millones en 2023, proyectándose que hacia 2030 alcance los USD 586,1 mil millones. Ello implica que alcanzará una tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) de 8,6% para el período 2024–2030. “Eso empuja a la industria a reformular y a innovar en ingredientes funcionales como fibra, proteínas, prebióticos, bioactivos y fortificantes”, destaca la académica de la UDD.
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Un suplemento funcional para deportistas solo cumplirá dicha función en personas que desarrollen actividad física permanente y constante. Foto: FreePik.
PRINCIPALES DESAFÍOS PENDIENTES

Este auspicioso escenario abre múltiples opciones de desarrollo para la industria y los emprendedores nacionales, no solo para lograr mayor posicionamiento interno, sino también para lanzarse a la conquista de nuevos mercados internacionales, donde también existen importantes oportunidades de negocio para el talento nacional.

Un ejemplo concreto de este esfuerzo pudo apreciarse en la presentación del Programa de Difusión Tecnológica “AgroMar” de CeTA Norte, donde más de 40 emprendedores y pymes de las comunas de La Higuera, Vicuña y Río Hurtado presentaron sus aportes para el desarrollo de harinas sostenibles con propiedades funcionales desarrolladas a partir de algas, descartes pesqueros y subproductos agroindustriales.
 
En tal sentido, la Dra. Cristina Vergara asegura que la evolución del segmento de alimentos y bebidas funcionales continuará su tendencia ascendente en Chile, lo cual ha queda demostrado en el creciente número de startups y emprendedores que han explotado de manera muy intensa las oportunidades de negocio que brinda este particular segmento, especialmente en términos de innovación, proyección de raíces culturales y, en especial, respeto por el medio ambiente.
 
“Recientemente -detalla-, Transforma Alimentos presentó su sexto catálogo de innovación, en el cual resaltan productos alimenticios y bebidas funcionales que poseen relatos de origen, con atributos diferenciados y un enfoque orientado a la sustentabilidad alimentaria”.
 
La investigadora de INIA también destaca el hecho de que en los últimos años, ha surgido una fuerte tendencia impulsada por nuevas generaciones, como la Z, que opta por bebidas sin alcohol. “Esto ha hecho que los mocktails (bebidas sin alcohol) aumenten notablemente en popularidad y en este contexto, se demandan cada vez más bebidas y jugos funcionales, que no solo sean agradables al paladar, sino que también ofrezcan beneficios para la salud”, enfatiza.
 
Al respecto, la Dra. Vergara recuerda que el programa “Alimentos del Futuro” de INIA Chile, trabaja en línea con estas tendencias y colabora con la industria, los emprendedores y productores de frutas y hortalizas, para impulsar mayor innovación en este sector. “Entre sus desarrollos recientes -puntualiza- destacan extractos colorantes para jugos ricos en antioxidantes, creados junto a pequeños productores, en el marco del proyecto Corfo PDT, así como alianzas con empresas vitivinícolas para lanzar prontamente al mercado jugos de uva altos en resveratrol”.
 
“También hemos desarrollado y probado en forma piloto, ingredientes naturales como food coloring que, además de aportar color, ofrecen funcionalidad antioxidante. Igualmente, avanzamos en extractos microencapsulados aptos para agregarse a bebidas y productos instantáneos”, agrega.
 
Avances que también resalta Julissa Santis, quien comenta que las nuevas tendencias de consumo han influido de manera decisiva en el desarrollo de nuevos alimentos funcionales, “pues hoy nos enfrentamos a un consumidor mucho más informado y exigente, que no solo evalúa el perfil nutricional de un producto, sino también qué beneficio concreto le aporta”.
 
La experta de CREAS también asegura que el segmento de alimentos y bebidas funcionales seguirá evolucionando en Chile hacia mejores formulaciones, con mayor respaldo científico y una comunicación publicitaria más responsable, “especialmente frente a la desinformación que hoy circula con fuerza en las redes sociales”, detalla.
 
“En el corto plazo -agrega-, es esperable un mayor foco en áreas como salud digestiva y metabólica, mediante el uso de fibras funcionales; ingredientes que apoyen un bajo índice glucémico; y propuestas alineadas con el bienestar cotidiano, manteniendo formatos de consumo convenientes como snacks, bebidas y polvos para reconstituir”.
 
Todo ello se traducirá, a su juicio, en un avance destacado hacia la innovación aplicada, donde el valor estará en mejorar la biodisponibilidad, la estabilidad, la experiencia sensorial y la validación real de los beneficios funcionales.
 
“En este contexto -explica Santis-, la experiencia acumulada por CREAS en el desarrollo de alimentos saludables y funcionales, integrando ciencia aplicada, formulación, validación y escalamiento, ha permitido transformar ideas o reformular productos existentes para elevar su calidad y funcionalidad, acompañando a emprendedores y PyMES, en su llegada al mercado con soluciones innovadoras, técnicamente sólidas y alineadas con las expectativas del consumidor actual”.
 
Sin embargo, Santis también considera que tanto la industria como los emprendedores enfrentan diversos desafíos pendientes como el uso responsable y preciso de los claims publicitarios y la mejora en la calidad sensorial, para que los productos funcionales sean organolépticamente atractivos en sabor, textura o experiencia de consumo, simplemente no escala.
 
“En este contexto, se abren importantes oportunidades para las empresas que logren articularse con proveedores de ingredientes, centros de I+D y universidades, permitiendo reducir riesgos, acelerar desarrollos y lanzar productos funcionales validados, consistentes y confiables para el consumidor”, destaca.
Cita destacada Solange Brevis funcionales
A su vez, Solange Brevis cree que en Chile, la respuesta a los cambios normativos (incluida la reformulación evolutiva aplicada pos “Ley de Etiquetado”) han acelerado el foco en el bienestar y en el desarrollo de propuestas con valor agregado, lo cual abre, a su juicio, más perspectivas de desarrollo para los alimentos funcionales, a base de la profundización de características diferenciadoras propias para cada producto, como beneficios claros (digestión, energía, inmunidad, salud metabólica) y formatos claramente identificables (para snacks, lácteos/alternativos, bebidas y suplementos alimentarios).

Sin embargo, también recalca que esto plantea desafíos complejos, como contar con respaldo de evidencia y cumplimiento regulatorio al comunicar beneficios (para justificar sus claims y no prometer “curas milagrosas”); potenciar el sabor y textura de los alimentos (pues lo funcional no puede ser “castigo sensorial”); optimizar costos; y asegurar un adecuado abastecimiento de ingredientes funcionales estables y trazables.
 
En ese contexto, Brevis considera que el segmento seguirá creciendo en Chile, principalmente vía reformulación inteligente, fortificación, “funcionalidad cotidiana” (a base de propiedades como mayor contenido de fibras, proteínas e ingredientes para cuidar y potenciar la microbiota), y más foco en sustentabilidad y economía circular como valores básicos.
 
“En el corto plazo, lo más probable es que veremos innovaciones rápidas y aplicables como mezclas (pre/probióticos + fibra), proteínas alternativas mejoradas, ingredientes bioactivos de origen local, y personalización apoyada por datos (aplicada a segmentos por edad, estilos de vida, salud digestiva/metabólica), pero siempre teniendo como filtro clave que el beneficio se pueda formular, medir y comunicar de forma responsable”, concluye la docente de la UDD.
 
Visiones que confirman la importancia trascendental de los alimentos funcionales como parte de la vida cotidiana, y que abren más y mejores perspectivas de desarrollo, tanto para las industrias como para los emprendedores, las instituciones de desarrollo tecnológico y la academia, entendiendo que todos ellos juegan un papel fundamental para impulsar la evolución de los alimentos hacia una auténtica dimensión de cuidado integral de la salud de población y del planeta.

GALERÍA

Alimentos funcionales no son medicamentos
Bebida funcional antioxidante INIA.
Alimentos del futuro INIA
Cristina Vergara
Julissa Santis
Solange Brevis.
Firma Claves alimentos funcionales

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