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Biofilms y contaminación patógena

4/30/2026

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Portada Biofilms y contaminación patógena
Fotografía generada mediante IA
Bajada Biofilms y contaminación patógena
Letra L
a inocuidad alimentaria es un requisito indispensable para garantizar una vida plena y saludable. De hecho, la propia Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura, FAO, ha establecido en forma taxativa que si un alimento no es inocuo, entonces no es alimento.
 
Y no se trata de simple eslogan alarmista, pues cualquier falla en la cadena de inocuidad alimentaria, se traduce en alto riesgo de contaminación patógena capaz de generar, a su vez, distintos brotes de Enfermedades de Transmisión Alimentaria, ETA. Así ocurrió hace pocos días, por ejemplo, en Curanilahue, Región de Biobío, donde un niño de 8 años falleció debido a complicaciones asociadas al consumo de una hamburguesa contaminada con la bacteria Escherichia Colli.

Aunque estos brotes de ETA no siempre tienen complicaciones tan severas, sí causan un enorme impacto acumulativo en la salud de la población. De hecho, las estadísticas actualizadas de la OMS demuestran que 600 millones de personas enferman cada año por comer alimentos contaminados con bacterias, virus, parásitos, toxinas o sustancias químicas. Y de este total, 420.000 mueren debido a complicaciones multisistémicas asociadas a la acción del patógeno contaminante.
 
Esto implica que la falta de inocuidad no solo impide el crecimiento y desarrollo normal de las personas, sino que también las expone continuamente al riesgo de contraer diversas enfermedades que, en los casos más severos, pueden causar la muerte. Escenario que suele agravarse exponencialmente, cuando se detecta la presencia de biofilms o biopelículas, en cualquiera de las plantas, bodegas, líneas de packaging o recintos Horeca, donde se procesen, almacenen o trasladen alimentos.

IMPACTO HIGIÉNICO Y PRODUCTIVO

En términos técnicos, un biofilm o biopelícula, es una comunidad estructurada de microorganismos, principalmente bacterias, hongos y otros agentes contaminantes, “que se adhieren a una superficie y quedan impregnados en una matriz extracelular polimérica que ellos mismos producen”, explica Felipe Astorquiza, socio fundador de la startup nacional EKO3, especializada en desinfección sostenible de entornos productivos alimentarios.
 
Astorquiza comenta que esta matriz se compone, por lo general, de polisacáridos, proteínas, lípidos y ácidos nucleicos, los que actúan como una barrera física y química que protege a los microorganismos del ambiente externo, permitiendo su reproducción acelerada.

“En la industria alimentaria -enfatiza el fundador de EKO3- esto representa un riesgo muy serio, porque los biofilms pueden formarse sobre diversas superficies de contacto con alimentos, tuberías, cintas transportadoras, estanques, drenajes, equipos de proceso y zonas de difícil acceso. Además, una vez establecidos, son mucho más difíciles de remover que los microorganismos en estado libre, ya que presentan mayor tolerancia a detergentes, desinfectantes y condiciones adversas”.

Opinión que comparte el experto Jimmy K. Larsen, CEO and managing director de la compañía danesa JIMCO, quien detalla que los biofilms constituyen hoy en día uno de los más importantes factores de riesgo, no solo para la inocuidad de los alimentos, sino también para la operatividad global de las empresas que los producen.

“Representan un riesgo especial -comenta Jimmy-, ya que pueden actuar como reservorio persistente de bacterias, incluidos microorganismos patógenos de alto riesgo como la Listeria. Esto puede provocar desde contaminaciones repetidas hasta problemas de seguridad alimentaria y, en el peor de los casos, detenciones inesperadas en la cadena productiva o retiradas de productos”, puntualiza el ejecutivo danés.
 
HACIA UNA CULTURA PREVENTIVA
 
Otra característica especialmente negativa de los biofilms, radica en que son invisibles y particularmente resistentes a los métodos tradicionales de limpieza y desinfección, lo que puede generar alteraciones importantes dentro de cualquier planta, tanto a nivel técnico como sistémico.
 
“Los biofilms, incluso, pueden interferir en los muestreos microbiológicos y generar resultados que no siempre reflejan la carga real presente, lo que puede dar lugar a falsos negativos”, indica Héctor Vargas Montes, ingeniero en alimentos de la PUCV y actual jefe de Aseguramiento de la Calidad en la firma Invertec Foods. “Esto eventualmente se traduciría -agrega el profesional-, en una falsa sensación de seguridad, que puede favorecer la aparición de más brotes ETA, con todo lo que ello significa en términos de daño a la población, y pérdida de reputación de la empresa afectada”.
 
Estas circunstancias exigen, entonces, aplicar enfoques y métodos esencialmente preventivos para así erradicar de una vez la amenaza de los biofilms, dado que las condiciones necesarias para su formación (tales como alta humedad, nutrientes, contaminación de superficies y temperatura, entre otras), están naturalmente presentes en las plantas de alimentos. Por ende solo una auténtica cultura de inocuidad, basada en la prevención y mejora continua de los procesos, asegura una mayor tasa de éxito.
 
Claro que, tal como expone Jimmy K. Larsen, no se trata solo de limpiar, sino de eliminar continuamente la carga microbiana, para que los biofilms no tengan oportunidad de desarrollarse. En tal sentido, “las empresas que trabajan de forma sistemática en prevención suelen lograr mejor higiene, operaciones más estables y documentación más sólida”, detalla el experto.
 
Opinión que comparte Felipe Astorquiza, quien enfatiza a su vez que cuando un biofilm ya está maduro, su control se vuelve mucho más complejo, costoso y muchas veces intermitente, “por ello, en términos simples, prevenir siempre es mucho más eficiente que corregir”. Esto implica poner especial atención a las áreas críticas, como superficies de contacto directo, zonas húmedas, líneas de lavado, áreas de corte, envasado o cámaras, que son especialmente vulnerables a la contaminación patógena. En estos casos, “si no se implementan estrategias preventivas robustas, el biofilm puede instalarse silenciosamente y transformarse en una fuente crónica de contaminación”, reitera el socio fundador de EKO3.
 
Más allá de estas recomendaciones, las empresas también deben recordar que el valor de la prevención no se reduce solo al cuidado y protección de la calidad microbiológica del alimento, sino que “también permite reducir tiempos muertos de limpieza profunda, evitar sobreuso de químicos, mejorar la eficiencia operacional y disminuir el desgaste de equipos”, complementa Felipe Astorquiza, agregando que en la actualidad las empresas “necesitan sanitizar de manera validable, constante, segura para las personas y compatible con las metas de sostenibilidad”. Para alcanzar estos objetivos, Astorquiza propone implementa una nueva estrategia que integre tres elementos esenciales:
 
  • Diseño higiénico.
  • Monitoreo riguroso.
  • Tecnologías de limpieza y desinfección que actúen antes de que el biofilm se consolide.

AVANCES SIGNIFICATIVOS

Claro que para erradicar en forma definitiva el riesgo de los biofilms, las empresas del sector deben actualizar constantemente sus conocimientos, herramientas tecnológicas y procedimientos. Además, deben brindar capacitación permanente al personal a cargo, para que pueda implementar estrategias que, efectivamente, prevengan el riesgo de contaminación y propagación de ETA.
 
Así lo entiende el CEO de EKO3, quien comenta que uno de los principales avances materializados en el último tiempo en esta materia, ha sido “entender que el problema no se resuelve solo aumentando la carga química, sino combinando mejor remoción física, oxidación, monitoreo y prevención continua”. A partir de esta base, Felipe Astorquiza considera que los principales logros alcanzados hasta la fecha, en esta lucha constante, son:
 
  • Mejor entendimiento de la estructura y comportamiento de un biofilm, “pues hoy sabemos que no es una simple capa de suciedad, sino un sistema biológico dinámico con comunicación microbiana, gradientes internos y alta capacidad de adaptación”.
  • Desarrollo de soluciones oxidantes más eficientes y limpias, capaces de alterar la matriz extracelular y debilitar la adhesión microbiana. “Esto es clave, porque para controlar el biofilm no basta con matar a los microorganismos superficiales; sino que también hay que afectar la matriz que los protege”, puntualiza Astorquiza.
  • Avance de tecnologías de monitoreo, trazabilidad y validación, incluyendo sensores, sistemas IoT, mediciones de uso y metodologías basadas en datos precisos.
  • Impulso de soluciones más sostenibles, que permitan reemplazar o reducir químicos tradicionales, disminuir residuos y bajar la huella ambiental de los procesos sanitarios.
 
Por su parte, Jimmy K. Larsen pone énfasis en la necesidad de aplicar con más energía un cambio de paradigma que implique reemplazar la limpieza reactiva por soluciones preventivas y más automatizadas.

“En JIMCO -comenta el ejecutivo-, trabajamos, por ejemplo, con procesos de oxidación fotolítica basada en uso de UV-C y ozono, que se aplica en nuestros sistemas FLO-D para desinfección de superficies”. Según el experto danés, esto permite descomponer los compuestos orgánicos, eliminar los microorganismos de las superficies y llegar a aquellas zonas donde la limpieza manual resulta difícil (como juntas, desagües y grietas en el piso, entre otras).
 
“Al eliminar la base orgánica y, al mismo tiempo, los microorganismos del entorno de producción, esta tecnología contribuye a prevenir y controlar la formación de biopelículas”, agrega Larsen, quien también es enfático en recordar que “la tecnología no sustituye a la limpieza, sino que actúa como un complemento que respalda un proceso de higiene más consistente y continuo”.
 
Asimismo, en opinión del CEO de JIMCO estas soluciones no deben ser vistas como un “gasto extra” por las organizaciones, sino como “un beneficio económico”, ya que la inversión suele recuperarse en un periodo relativamente corto, gracias a factores tales como garantía de producción más estable, y ahorro en el uso de agua, mano de obra y químicos. “Esto se explica porque hoy la tecnología permite usar productos de limpieza más neutros en las operaciones diarias, lo que mejora la calidad de las aguas residuales y favorece un tratamiento más sostenible”, añade.

BRECHAS Y DESAFÍOS PENDIENTES

Si bien estos avances tecnológicos brindan una adecuada base de desarrollo para implementar estrategias preventivas más eficientes y ágiles, los expertos coinciden en que aún subsisten brechas, tanto operativas como culturales, que deben abordarse de manera urgente. Así lo reconoce Héctor Vargas, quien especifica que uno de los mayores desafíos consiste, precisamente, en que las organizaciones asuman la inocuidad como un eje estratégico del mismo nivel y trascendencia que la producción.
 
“También es necesario generar conciencia de que convivimos constantemente con microorganismos, y que nuestras prácticas influyen directamente en su presencia y proliferación, así como implementar iniciativas de actualización constante, para transferir más conocimiento a las organizaciones y generar cambios reales en la operación”, agrega el ingeniero en alimentos de la PUCV.
 
Felipe Astorquiza, en tanto, considera vital abordar las falsas sensaciones de seguridad y aplicar nuevas estrategias que se adapten de mejor forma a las distintas variables ambientales que existen en las plantas productivas, como tipo de alimento, carga orgánica, dureza del agua, materiales de las superficies, temperaturas, tiempos de contacto, diseño de equipos y frecuencia de limpieza, entre otras.

“Todo eso -explica-, influye en la formación y persistencia del biofilm, a lo cual deben sumarse otros factores colaterales negativos, como la dependencia excesiva de ciertos químicos y protocolos de limpieza desactualizados, que pueden ser útiles para lograr reducciones superficiales, pero no para erradicar en forma definitiva el problema”.
 
A su vez, Jimmy Larsen considera que las empresas aún deben superar dificultades logísticas y estratégicas derivadas de variables tales como:
 
• Aparición de biofilms en zonas de difícil acceso, como desagües y equipos.
• Variaciones en las rutinas de limpieza.
• Producir bajo constante presión temporal.
• Mala documentación de procesos.
 
Para superar esta brechas, Larsen recomienda utilizar soluciones que permitan realizar, por ejemplo, registro de datos y monitoreo basado en la nube, lo cual ayudaría a documentar los ciclos de desinfección completados; brindaría mejor trazabilidad de auditorías y requisitos normativos; uniformaría la calidad en las distintas plantas; y mejoraría el control y visión general de los procesos de higiene.

EXPECTATIVAS FUTURAS

Mas allá de la superación de estas barreras, la tecnología también plantea la posibilidad de lograr avances aún más significativos para la implementación de una auténtica cultura de inocuidad preventiva.
 
Héctor Vargas considera, por ejemplo, que el desarrollo de nuevas tecnologías de análisis, permitirá obtener resultados microbiológicos en menor tiempo, facilitando la toma de decisiones oportunas, mientras que la implementación de monitoreos frecuentes y basados en riesgo ayudará a que los sistemas de vigilancia evolucionen hacia modelos más preventivos.

​El profesional de la PUCV también enfatiza la necesidad de potenciar la difusión de conocimiento científico y tecnológico a nivel local, para lograr mayor potencial de innovación en la industria. “Esto también pasa por comprender que la inocuidad no depende únicamente de controles, sino de comprender que trabajamos constantemente con microorganismos, y que cada decisión operativa impacta directamente en su control”, destaca.
 
Por su parte, Felipe Astorquiza está convencido de que muy pronto habrá una convergencia muy clara entre tres grandes ejes: oxidación avanzada, digitalización y sostenibilidad, lo que en su opinión se traducirá en el desarrollo de tecnologías cada vez más capaces de generar soluciones desinfectantes eficaces en el punto de uso, reduciendo la dependencia de químicos convencionales, envases, transporte y manipulación. “Esto no solo tiene ventajas ambientales -asegura el ejecutivo chileno-, sino también operacionales y de seguridad para los trabajadores”.
 
El cofundador de EKO3 también espera un fuerte crecimiento en los sistemas de monitoreo inteligente, lo que optimizará la trazabilidad de uso, la validación de rutinas, la sensorización y el análisis de datos en tiempo real. Esto implica que la sanitización del futuro “no solo consistirá aplicar un producto, sino demostrar cuándo, cuánto, dónde y con qué resultado se aplicó, lo que impulsará más desarrollo en materiales, diseño higiénico de superficies y tecnologías complementarias orientadas a impedir la adhesión microbiana o facilitar la remoción temprana de biofilms”.
 
Esto consolidaría, en su opinión, el avance hacia estrategias preventivas más eficientes microbiológicamente, más inocuas para las personas y los alimentos, y más sostenibles para la operación y el medio ambiente, lo cual también aseguraría el reemplazo progresivo de los modelos basados en químicos agresivos “por soluciones más limpias, activas, medibles y compatibles con las nuevas exigencias de la industria alimentaria”.
 
Por su parte, Jimmy K. Larsen espera que en el corto plazo se concrete un desarrollo continuo hacia soluciones más automatizadas y preventivas, así como un mayor uso de datos y documentación, de tecnologías sostenibles sin productos químicos, e integración entre los sistemas de higiene, operaciones y calidad. “En JIMCO, trabajamos precisamente en esta intersección, combinando estos elementos con enfoque en eficiencia, documentación y sostenibilidad”, destaca.

​GALERÍA

Biofilms en juntas, desagües y grietas en el piso.
Soluciones tecnológicas para desinfección de superficies.
Felipe Astorquiza, socio fundador EKO3
Héctor Vargas Montes, ingeniero en alimentos de la PUCV y jefe de Aseguramiento de la Calidad en Invertec Foods.
Jimmy K. Larsen, CEO and managing director JIMCO.
Firma riesgos biofilms

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Portada CirclePack 2026
Foto: Gentileza comunicaciones CENEM
Bajada Circlepack 2026
Letra C
on una gran convocatoria de público y en con gran cantidad de conferencias, charlas magistrales y foros especializados, se realizó la cuarta versión de la feria  CIRCLEPACK.
 
De este modo, el evento, que este año reunió a más de 200 expositores provenientes de más de 30 países, se consolida como un punto de encuentro clave para la industria del packaging no solo en Chile, sino también en América Latina.
 
La ceremonia de apertura comenzó con las palabras de la presidenta de CENEM, Pamela Pavez, quien destacó la capacidad para reunir a empresas, profesionales, autoridades, academia y organizaciones de toda la cadena de valor del packaging, en una plataforma que no solo exhibe innovación, sino que impulsa el futuro de nuestra industria y de nuestro país.
 
“Es importante visibilizar que nuestro sector aporta el 13,86% del PIB de manufactura, equivalente a una producción de 3.900 millones de dólares”, enfatizó.

El corte de cinta se realizó en el escenario central de la feria, ubicada en Espacio Riesco, y contó con la participación de diversas autoridades, entre ellas el embajador de Brasil en Chile, Paulo Soares; el director general de ProChile, Ignacio Fernández Ruiz; el director de Tecnología de CORFO, Carlos Arboleda; la gerente general de CENEM, Mariana Soto; y la directora de la Oficina de la Italian Trade Agency, ICE, Eliana Zappalá.

CONFERENCIAS DE ALTO IMPACTO

Durante la primera jornada se desarrollaron las tres primeras conferencias magistrales. La primera, titulada “Películas compostables como alternativa a los envases de plástico para líquidos en sobres”, fue dictada por David Craggan, vicepresidente comercial para las Américas de Futamura, quien presentó Natural Flex, un film derivado de pulpa de madera proveniente de bosques gestionados responsablemente.
 
Respecto a su masificación, Craggan manifestó que “tenemos una gran escala de producción, tanto en Estados Unidos como en Inglaterra. Pero al tratarse de un material nuevo, necesitamos realizar diversas pruebas, por ejemplo en la industria de aderezos, ya que todos se producen de manera diferente”.
 
Posteriormente, fue el turno de la empresa H.B. Fuller que presentó la conferencia “La conexión invisible que impulsa la circularidad”, a cargo de Elisabeth Staad, directora de Sostenibilidad de Producto en HHC, y donde se abordó la importancia de los adhesivos sostenibles para reducir el impacto de los plásticos de un solo uso en el medio ambiente.

“Es muy importante encontrar el equilibrio que mejor permita construir un empaque sustentable, ya que cada solución responde a distintas necesidades, como el tipo de producto o la región donde se desarrolla”, precisó la experta.
 
Luego fue el turno de Ana Vasconcelos Azevedo, Business Development Latam de la firma Aimplas, quien presentó la conferencia “Nuevas regulaciones y los desafíos para las exportaciones chilenas”, donde enfatizó que “cumplir con la legislación es fundamental, pues hoy un consumidor informado presiona a la industria, y la sostenibilidad ya no es un diferencial, sino una condición mínima para competir en los mercados”.
 
CONVOCANDO A LOS LÍDERES DEL SECTOR

La agenda del segundo día estuvo marcada por diversas conferencias magistrales y foros técnicos de alto nivel que abordaron los principales desafíos de la industria de Packaging, desde la innovación en distintos materiales, hasta el análisis del desperdicio de alimentos en Chile y las oportunidades de la economía circular.
 
El encuentro reunió a líderes del sector público y privado para reflexionar sobre el presente y futuro de la industria.
 
Durante la mañana, se realizó la cuarta conferencia magistral titulada: “Innovación y sustentabilidad de la industria de cartulinas para embalajes” a cargo de Helio Bustamante Regional Sales Director, Americas Market de APP, quien explicó cómo los envases pueden apoyar a la transición de un mundo más sostenible.
 
“El consumo global de cartón de fibra virgen está en ascenso por las demandas de sostenibilidad, calidad y eficiencia”, enfatizó Bustamante.
 
Luego se realizó el primer foro magistral de la feria, denominado “Pérdida y desperdicio de alimentos: ¿En qué está Chile?” y que fue dictado de manera telemática por Nerida Kelton, Executive Director, AIP, Vice President Sustainability & Save Food, de la World Packaging Organisation (WPO).
 
A continuación se dio paso al segundo foro, titulado “Packaging del Futuro: Sostenibilidad y Economía Circular como ejes de transformación”.
 
Dicho encuentro fue liderado por Gianfranco Raglianti, abogado consultor senior junto a un gran panel compuesto por Barbara Peñafiel, directora de la oficina de economía circular del Ministerio de Medio Ambiente; Marcia Nova, gerente general de GIRO; Gisella Escobar, gerente general de ReSimple; Josephine Célerý Pfeiffer; y José Manuel Rebolledo, director de Medio Ambiente de la Municipalidad de Huechuraba.
 
Posteriormente se realizó el tercer foro de la jornada “País Invitado de Honor: Brasil, un socio estratégico”, el cual fue liderado por Selma Nunes, Presidenta de la Cámara Chileno Brasilera y contó con un panel integrado por Hugo Corales, Director Comercial de ProChile Brasil; Carlos Moreira, CEO de Think Plastic Brazil; Fernando PEixoto, Director Comercial de Videplast; y Carlos Hugo, Gerente de Desarrollo de Negocios Internacionales de Antilhas Flexibles.

Durante su intervención, Hugo Corales enfatizó que “estamos en el mejor momento de las relaciones económicas con este mercado, pues en términos de inversión, Brasil es nuestro principal destino de la inversión chilena; y en exportaciones, es nuestro tercer mercado a nivel mundial, siendo el primero en América Latina”.
 
La jornada finalizó con un cocktail de camaradería durante el cual se evidenció que la industria del packaging avanza hacia un modelo cada vez más colaborativo, donde la innovación en materiales, el perfeccionamiento regulatorio y la articulación público-privada, son claves para enfrentar los desafíos globales de este complejo mercado.
 
CIERRE DE ALTA EMOCIÓN

El tercer día de Circlepack 2026 estuvo marcado por conferencias sobre circularidad y productividad, foros con líderes de la industria, y la esperada premiación del certamen “Viva Chile Packaging”, que proyecta a Chile hacia el escenario internacional.
 
Esta jornada estuvo marcada por tema de gran relevancia, como innovación, sostenibilidad y tecnología, durante una jornada que reunió a los principales líderes de la industria del packaging para abordar los desafíos actuales y proyectar el futuro del sector.
 
Durante la mañana, el ejecutivo de la compañía internacional Gneuß, Andrés Grunewald subió al escenario para dictar una charla magistral sobre circularidad de los empaques plásticos PCR y su impacto en el futuro del packaging.
 
Luego se desarrolló el cuarto foro, titulado “Packaging que transforma: innovación sostenible en acción”, moderado por Alfredo Gili, director de CENEM y líder del pilar de innovación.
 
En la instancia expuso María José Ascenzo, Sustainability Lead Americas Region de Siegwerk, junto a un panel de especialistas integrado por Hemson Jordan, de Tosaf Mastercol; Camilo Ramírez, de Tesa Chile, Argentina y LATAM; Martha García,  de Artecola; Erasmo Rojas, de Agricovial; y Constanza Zúñiga, de BO Packaging.
 
Posteriormente, se dio paso al quinto foro, “Productividad industrial en la era de la IA: de la presión de costos a la ventaja competitiva”, presentado por Tatiana Malfanti, gerente ferial de CIRCLEPACK.
 
Esta conversación fue liderada por la experta Luz María García, gerente de ACTI, junto a los panelistas Benjamín Germany, de C4I; María Paz Hasenohr, de Cencosud; y Carlos Campillo, de Coexpam.
 
La última conferencia magistral estuvo centrada en innovación, donde Heysler Hey, de Grafisoft Group, abordó las nuevas herramientas y enfoques para la optimización de procesos en la industria.
 
DISTINCIÓN PARA INNOVADORES
 
Durante la tarde, se vivió uno de los momentos más esperados: el Pitch Day de los Premios Viva Chile Packaging.
 
En esta instancia, los primeros lugares de cada categoría presentaron sus proyectos en tres minutos, buscando representar a Chile en los World Packaging Awards.
 
Los vencedores fueron:
 
  • Categoría alimentos: Amalia Madrid, de CMPC, con el proyecto “Longitud 9”.
  • Categoría bebidas: Constanza Saavedra y Juan Aravena, de CCL Chile, con su proyecto “Sangría Brunna”.
  • Categoría Cuidado Personal, del Hogar y Farmacia: Morena Soria y Clara Jové, de Freemet and ReDi Ecodesign, con la “Caja Megalodón”.
  • Categoría Delivery: Romy Cuellar, de La Papelera, con su proyecto “Caja de pizza apilable / Sistema incrustable”.
  • Categoría E-Commerce: Ian Walker, de Corrupac, con “Sistema Dual de Protección en Papel para eCommerce”.
  • Categoría Otros: Fernanda Morán de I am not plastic, con “Bolsa de sellado al vacío compostable”.
  • Categoría Marketing: María Prieto, de Kombuchacha, con “Mate Energía”.
  • Categoría Save Food / Funcionalidad: Paulina Olguín, de CMPC, con el proyecto “Thermo Check”.
  • Categoría Sustentabilidad: Javiera Ramírez, con “Aluminio reciclado – Alianza Natura y Nespresso”.

Tras la presentación de los respectivos pitch de cada vencedor, la Gerente General, Mariana Soto Urzúa destacó que “desde CENEM nos sentimos especialmente orgullosos de impulsar esta tercera edición de los premios Viva Chile Packaging, que pone en valor la creatividad, la innovación y el compromiso de nuestras empresas, reafirmando la calidad del trabajo que se desarrolla en Chile y su posicionamiento a nivel internacional”.
 
Posteriormente, se dieron a conocer los proyectos seleccionados para representar a Chile en los Worldstar Global Packaging Awards 2027 de la World Packaging Organization, uno de los reconocimientos más importantes de la industria a nivel internacional.
 
Los seleccionados para participar de este certamen internacional fueron “Longitud 9” y “Thermo Check” de CMPC, ambos galardonados con el primer lugar en las categorías Alimentos y Save Food, respectivamente.
 
Respecto a las propuestas, “Latitude 9°” fue diseñado considerando al consumidor final, incorporando atributos funcionales y una experiencia diferenciadora en el punto de venta.
 
Por su parte, “ThermoCheck” integra una solución que permite mayor trazabilidad del producto, asegurando condiciones óptimas sin comprometer la reciclabilidad del envase.
 
De esta manera, los Premios Viva Chile Packaging se consolidan como una plataforma clave para visibilizar la innovación y el talento de la industria nacional, proyectando a sus ganadores hacia escenarios de clase mundial.
 
En este contexto, la participación de innovaciones nacionales en los Worldstar Awards 2027 (donde competirán propuestas de más de 35 países), no solo representa una oportunidad de reconocimiento internacional, sino también una vitrina estratégica para posicionar a Chile como actor relevante en el desarrollo de soluciones de packaging a nivel internacional.
 
Durante el cierre de la feria se dieron a conocer, además, los tres stands más destacados, que fueron: Smurfit Westrock, Xcellence y Giro.

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Sector Foodservice de Latinoamérica se estabiliza

4/30/2026

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Portada fortalecimiento Food Service LATAM
Foto: Gentileza Tutto Food Fiere di Parma.
Bajada fortalecimiento sector Food Service LATAM
Letra E
l mercado global de foodservice está entrando en una etapa de crecimiento constante y moderado, acercándose a un valor de €2,98 billones en 2025, a medida que el sector deja atrás los efectos de la pandemia y entra en un entorno más estable y de evolución estructural.
 
Así lo establece el estudio Foodservice Market Monitor 2026 de Deloitte, dado a conocer en el marco de las actividades previas a la apertura de la feria TUTTOFOOD, uno de los eventos sectoriales más importantes del mundo.

En este trabajo, se muestra que el crecimiento global del sector alcanzó +2,2 % en 2025 frente a 2024, impulsado principalmente por Europa (+6,0 %) y Asia-Pacífico (+3,8%).
 
Al respecto, Antonio Cellie, CEO de Fiere di Parma manifestó que “el foodservice está entrando en una nueva etapa marcada por la evolución de los modelos de consumo y la complejidad de las cadenas de suministro”.
 
“En este contexto, TUTTOFOOD, la principal plataforma de negocios para la industria alimentaria del sur de Europa, ayuda a transformar la inteligencia de mercado en oportunidades comerciales concretas, al conectar a proveedores internacionales con más de 4.000 top buyers, respaldados por un Buyers Program organizado en cooperación con ITA – Italian Trade Agency”, enfatizó el ejecutivo.
 
Por su parte, Tommaso Nastasi, socio de Deloitte y líder de Value Creation Services comentó que en los últimos años, el crecimiento del foodservice ha estado determinado por dos grandes dinámicas:
 
  • La expansión de formatos, con los restaurantes de servicio rápido (QSR) desempeñando un papel central.
  • La creciente penetración de los operadores de cadenas, que están demostrando ser especialmente eficaces al combinar servicio, calidad y experiencia del cliente.
 
Nastasi también precisó que, como resultado de esta evolución, “el canal se está volviendo progresivamente más atractivo para toda la cadena de valor”.
 
“Las alianzas con cadenas estructuradas están permitiendo a los proveedores no solo optimizar sus esfuerzos comerciales y mejorar el costo de servicio, sino también participar en iniciativas de codesarrollo, ofreciendo propuestas más personalizadas y generando un mayor valor para todo el ecosistema”, destacó el experto.
 
Este cambio marca una transición hacia una “nueva normalidad”, en la que la eficiencia operativa, la innovación en formatos y la integración de la cadena de suministro se están convirtiendo en los principales motores de competitividad de la industria.

VARIACIONES REGIONALES

Los resultados del estudio de Deloitte muestran que el sector foodservice de Latinoamérica, valorado en €230,2 mil millones en 2025, se mantuvo estable, registrando una variación de 0,0 % frente a 2024.
 
Dentro de este panorama, el modelo de Quick Service Restaurants (QSR) se destacó al registrar un crecimiento positivo de 3,0%.
 
La categoría QSR, en tanto, que impulsó al sector latinoamericano en 2025, se perfila como uno de los segmentos de mayor crecimiento en los próximos años, junto con el street food, mientras que Norteamérica y Asia-Pacífico lideran el crecimiento global impulsado por estos dos modelos.
 
También se espera que el mercado foodservice de Latinoamérica mantenga una perspectiva sólida hasta 2030, lo que refleja oportunidades continuas para la inversión estratégica en la industria de alimentos.
 
PRINCIPALES TENDENCIAS GLOBALES
 
A nivel mundial, las preferencias de los consumidores están evolucionando rápidamente.
 
El empaque premium está surgiendo como un motor clave del crecimiento en delivery, con un 90% de los consumidores dispuestos a pedir una mayor variedad de platos cuando este tipo de empaque está disponible, y un 53 % dispuesto a pagar un valor adicional.
 
Al mismo tiempo, la relación calidad-precio es cada vez más importante, mientras que aproximadamente el 80 % de los consumidores exige una mayor digitalización a lo largo de toda la experiencia del cliente, aunque estos procesos aún no están plenamente optimizados en todos los mercados.
​
Desde el lado de la oferta, el crecimiento del consumo fuera del establecimiento está impulsando el rediseño de formatos, con un 41% de los operadores planeando más espacios dedicados a delivery y takeaway; y un 34% de los QSR enfocados en puntos de venta exclusivamente para takeaway.
 
La automatización también avanza rápidamente, con 74% de los operadores incorporando tecnologías para mejorar la productividad.
 
Aunque solo un 28% reporta actualmente beneficios en rentabilidad, esta tendencia abre oportunidades claras para seguir mejorando la eficiencia y promover la innovación.

Feria de Impacto Mundial

Tuttofood 2025
Inauguración TUTTOFOOD 2025. Foto: Gentileza Fiere de Parma.
Letra L
a feria especializada TUTTOFOOD es la principal plataforma de negocios de alimentos del sur de Europa, donde convergen la innovación alimentaria global, el abastecimiento y el crecimiento de mercado.
 
Con sede en Milán, funciona como un hub dinámico para construir alianzas comerciales estratégicas sólidas entre productores, distribuidores y mercados internacionales.
 
Organizada por Fiere di Parma, uno de los principales operadores de la industria ferial en Italia y Europa, TUTTOFOOD se ha consolidado como un referente, tanto nacional como internacional, para el desarrollo del sector y la evolución permanente de la industria de alimentos.

​GALERÍA

TUTTOFOOD principal plataforma de negocios de alimentos del sur de Europa.
TUTTOFOOD referente para el desarrollo del sector y la evolución permanente de la industria de alimentos.
TUTOFOOD hub dinámico para construir alianzas comerciales.
Tuttofood una de las mayores ferias especializadas del mundo.
Degustaciones en TUTTOFOOD.
Firma estudio foodservice LATAM

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Salchichas veganas con ingredientes no tradicionales y mejor textura

4/10/2026

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Letra E
l mercado alimentario se caracteriza por su constante evolución hacia el desarrollo de productos innovadores y cada vez más rupturistas, que buscan satisfacer de mejor forma los constantes cambios experimentados en las tendencias de consumo.
 
Esta premisa se traduce en el desarrollo de nuevas apuestas gastronómicas que buscan posicionarse con mayor competitividad entre aquellos segmentos de la población que, por razones éticas o de principios, no consumen productos cárnicos.
 
Uno de los ejemplos más recientes de esta cadena evolutiva, es la nueva “salchicha alternativa” de base vegetal (plant based), elaborada por el Centro Regional de Estudios en Alimentos Saludables (CREAS), que se caracteriza por ser más simple, natural y agradable al paladar, en comparación con las variedades conocidas hasta la fecha.

GOLPE AL MERCADO

Para alcanzar este objetivo, que promete marcar un hito trascendental en el segmento plant based nacional y mundial, los expertos de CREAS desarrollaron una nueva formulación con menos ingredientes y textura significativamente superior a la mayoría de las alternativas disponibles hoy en el mercado.
 
De acuerdo con el equipo creativo de CREAS, uno de los principales factores diferenciales de esta propuesta radica en su formulación, que no solo reduce la lista de ingredientes, sino que también promete mejorar la experiencia sensorial del consumidor.
 
Esta simplificación permite ofrecer un etiquetado más limpio y además responde a la demanda creciente por disponer de alimentos menos procesados y más transparentes, “pues hoy el consumidor no solo busca más alternativas vegetales, sino también productos con menor carga de aditivos”, destacan desde la institución.
 
Pero este desarrollo también abordó exitosamente uno de los principales desafíos del segmento alternativo: mejorar la experiencia del consumidor.
 
Para ello, apostó por enfocarse en la resolución de dos variables históricamente complejas para los productos plant based que buscan replicar las características de los alimentos cárnicos: la experiencia en el paladar y la consistencia.
 
Ambas fueron intensamente trabajadas desde el proceso productivo, dado que la mezclas de ingredientes vegetales son más densas y difíciles de manejar que las de origen cárnico.
 
Así lo explica la ingeniera de Desarrollo de CREAS, Bárbara Guzmán, quien comentó que el principal desafío “fue lograr un producto sensorialmente competitivo, porque la textura siempre ha sido el punto más crítico en este tipo de alimentos”.
 
“Para ello trabajamos fuertemente en la masticabilidad, la jugosidad y la estructura del producto, ajustando tanto la formulación como las condiciones del proceso para conseguir una matriz más estable”, destaca la ingeniera, quien también aseguró que ese trabajo permitió que los investigadores pudieran acercarse mucho más a la experiencia de un embutido tradicional, “pero con base completamente vegetal y menos ingredientes”.
 
El desarrollo de CREAS incluye cinco variedades, que van desde versiones más tradicionales a base de proteína de soya, hasta opciones innovadoras con quínoa y hongos (como el hongo de pino y ostra rey), que aportan sabor, funcionalidad y diferenciación.
 
Estas materias primas locales fortalecen la identidad del producto y también abren oportunidades para consolidar una cadena de valor más sostenible y competitiva.

TRANSFERENCIA TECNOLÓGICA PARA EMPRENDEDORES

Si bien el logro tecnológico y organoléptico implica, por sí mismo, un hito científico trascendental para el ecosistema académico, los objetivos del proyecto van mucho más allá del simple registro estadístico.
 
Esto se debe a que el proyecto fue desarrollado en el marco del programa tecnológico TT Green Foods, liderado por CREAS y cofinanciado por CORFO, con un objetivo estratégico claro: lograr que la innovación escale rápidamente desde el laboratorio al mercado.
 
“Existe una oportunidad concreta para que emprendedores y empresas participen desarrollando este producto, y lo principal, es que no tienen que partir desde cero, pues nosotros ya desarrollamos, validamos y probamos el producto”, explica Julissa Santis, gerenta del programa TT Green Foods.
 
Claro que el alcance va más allá de una receta, pues desde CREAS se ofrece un paquete tecnológico completo que incluye formulaciones listas, procesos productivos validados, pruebas industriales, acompañamiento en las primeras etapas e incluso, la facilitación de maquinarias para primeras pruebas.
 
 “Lo que buscamos es que los emprendedores puedan llegar al mercado mucho más rápido, acelerando el negocio. Incluso existe la posibilidad de desarrollar primeras partidas con nosotros, antes de invertir en equipamiento propio”, enfatiza Santis.
 
En la práctica, para un emprendedor esto significa acortar entre dos a tres años de desarrollo, lo cual reduce los factores de riesgo y facilita la entrada competitiva a una categoría que hoy está en pleno crecimiento, alineada con las nuevas tendencias de consumo.
 
Por ende, la apuesta de CREAS es clara, transformar este avance en una oportunidad concreta de negocio, donde ciencia, industria y emprendimiento se conecten para llevar al mercado una alternativa vegetal más simple, más rica y con potencial real de crecimiento tanto en Chile como en todo el mundo.
 
TRANSICIÓN ALIMENTARIA
 
Desde el punto de vista nutricional, en tanto, el desarrollo de CREAS también responde a cambios estructurales en la forma en que las personas se alimentan, pues cada vez hay mayor interés por contar con opciones más saludables y sostenibles.
 
En ese contexto, la nutricionista Tamara Olmos, que trabaja con la institución, comenta que este tipo de innovaciones “amplía la oferta disponible y mejora la calidad de las alternativas existentes en el mercado”.
 
“Me parece una gran oportunidad que podamos contar con una mayor cantidad de productos a base de plantas, que además sean más atractivos al paladar, más económicos que el resto de las alternativas y, principalmente, más saludables”, puntualiza la especialista.

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Proyecto busca aumentar competitividad forrajera y ganadera

4/10/2026

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Letra L
​a escasez hídrica y el aumento sostenido en los costos de producción exige adoptar nuevas estrategias de gestión de recursos en el sector agropecuario, con el objetivo de optimizar tanto su capacidad productiva, como su sostenibilidad a largo plazo.
 
En dicho contexto, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias INIA La Cruz, puso en marcha un innovador proyecto, directamente orientado a potenciar el agro de la Región de Valparaíso, denominado “Aumento de la competitividad de la producción forrajera y ganadera en la Región de Valparaíso a través de la absorción de tecnologías que aumenten la mecanización, la eficiencia del uso del agua y los fertilizantes”.
 
Este trabajo, financiado por CORFO a través del Programa de Absorción Tecnológica para la Innovación (PATI), se alinea directamente con el eje estratégico ministerial de seguridad hídrica, el cual busca ampliar la superficie regada, fortalecer la infraestructura y promover la eficiencia en el uso del agua, como base para una productividad sostenible.
 
BRECHAS TECNOLÓGICAS EN EL SECTOR
 
La iniciativa es liderada por el Dr. Carlos Zúñiga Espinoza, PhD en Agricultura de Precisión, y busca implementar un programa de difusión y adopción de herramientas de alta precisión en un sector estratégico para la producción láctea y cárnica, pero que aún experimenta grandes brechas tecnológicas en la producción de forraje, incluyendo alfalfa, maíz y avena.
 
Estos elementos constituyen la base de la alimentación del ganado bovino, y su cultivo eficiente es indispensable para el fortalecimiento de la producción láctea y cárnica regional.
 
El trabajo del Dr. Zúñiga comenzó con un diagnóstico inicial entre 10 productores de los valles de Aconcagua, Nogales y Casablanca, donde se identificaron los siguientes problemas comunes:
 
  • Riego por surco con pérdidas de hasta 70% de agua.
  • Decisiones basadas solo en experiencia visual.
  • Fertilización limitada al inicio del ciclo, por imposibilidad de ingreso de maquinaria.
  • Nulo uso de sensores o monitoreo digital.
 
Tal como explica el Dr. Zúñiga, esta evaluación previa negativa permitió comprobar de primera fuente las graves deficiencias productivas de un sector clave para la agroindustria regional y nacional, pero que hoy sufre las consecuencias de la escasez de agua, el encarecimiento de los insumos y la reiteración de prácticas productivas insostenibles.
 
El investigador también precisa que, a partir de este diagnóstico, se pondrá en práctica un trabajo en terreno que demostrará (con datos duros obtenidos directamente en el campo de cada agricultor), cómo las modernas herramientas tecnológicas pueden ayudar a ahorrar dinero, aumentar la producción y reforzar la resiliencia ante al cambio climático.
 
TECNOLOGÍA A MEDIDA

La intervención del proyecto es completamente personalizada, pues cada productor recibirá las tecnologías que mejor se adapten a su brecha más crítica.
 
Los beneficiarios también contarán con acompañamiento técnico permanente del equipo de INIA, integrado por Sebastián Meier (experto en fertilidad de suelos) y Paulina Etcheverría (especialista en forrajeras y ganadería). A ellos se sumarán los profesionales Alberto Espinoza, Diego García y Camila Martínez.
 
Las soluciones tecnológicas que considera esta iniciativa, abarcan desde la migración del riego por surco a sistemas de alta eficiencia como carril o goteo subterráneo, complementados con sensores de humedad que permiten saber con exactitud cuándo y cuánto regar; hasta el uso de drones de aplicación (modelos T25 y T50), capaces de fertilizar y aplicar productos fitosanitarios con precisión milimétrica en cualquier etapa del cultivo.
 
Esto incrementa la eficacia de los insumos en torno a 20% y reduce la exposición de los trabajadores a sustancias que puedan ser potencialmente nocivas para su salud.
 
A esto se suma la incorporación de tractores con piloto automático para labores como siembra y arado (que brindan ahorros de hasta 20% en combustible), junto a un carro compostador de precisión que reemplaza el trabajo manual en la aplicación de enmiendas orgánicas.
 
El monitoreo basado en datos se completa con el uso de drones equipados con cámaras multiespectrales, capaces de detectar estrés hídrico o deficiencias nutricionales antes de que sean visibles al ojo humano; y porómetros que miden el estrés fisiológico de las plantas.
 
Todo ello permitirá, tal como enfatiza el Dr. Martínez, “transformar la toma de decisiones desde lo empírico a lo objetivo”.
 
El proyecto contempla dos fases:
 
En la fase de difusión tecnológica, se realizarán charlas, diagnósticos detallados y la instalación de tres unidades demostrativas, donde se compararán distintas tecnologías en días de campo abiertos a más productores de la región.
 
En la fase de absorción tecnológica, cada beneficiario implementará la tecnología en su predio con acompañamiento del equipo INIA durante toda una temporada. Allí se medirán variables como volumen de agua ahorrado, producción de forraje, consumo de combustible y costos operativos.
 
“La clave es la validación local, pues vamos a generar datos técnicos y económicos verificables de la realidad de la Región de Valparaíso. Al final, tendremos una ficha por cada predio que demuestre, por ejemplo, cuánto ahorró este productor y cuánto aumentó su rendimiento”, destacó el Dr. Carlos Zúñiga.
 
IMPACTO ESPERADO
 
El proyecto busca optimizar el uso de agua y fertilizantes, pero también fortalecer la competitividad y resiliencia de la ganadería regional, factores que son clave para garantizar su aportes a la seguridad alimentaria.
 
De este modo, al generar protocolos y conocimiento replicable, se sientan las bases para una modernización escalable del sector.
 
“Este proyecto encarna el objetivo social del INIA, pues vinculamos investigación de punta con las necesidades concretas de los agricultores. En otras palabras, no solo transferimos tecnología, sino que cocreamos conocimiento con ellos, para que se apropien de las herramientas y sean protagonistas de su propio desarrollo sostenible”, concluye el especialista.
 
Con esta iniciativa, INIA La Cruz apuesta por un campo más tecnificado, eficiente y preparado para afrontar con éxito los desafíos del futuro productivo agroalimentario en Chile y el mundo.

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Los trascendentales objetivos de la nueva ingeniería en alimentos

4/10/2026

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Letra L
a industria alimentaria está inmersa en una profunda revolución transformadora, que a diario se materializa en cambios vertiginosos, disruptivos y de alto impacto, tanto a nivel tecnológico como social y comercial.
 
Esta contexto se traduce en la urgente necesidad de crear y desarrollar alimentos de acceso transversal, que optimicen la seguridad a nivel global, pero que además refuercen la salud de la población, sin que ello genere más estrés al planeta.
 
En este contexto, la academia cumple un rol de gran trascendencia, pues sus representantes (incluyendo tanto a docentes como investigadores) cuentan con el conocimiento necesario para impulsar una mayor cantidad de acciones de I+D+i que se orienten exitosamente hacia dichos objetivos.

Sin embargo, esta doble oportunidad y responsabilidad exige a los exponentes del mundo académico, potenciar su capacidad para adaptarse en forma más ágil a los constantes cambios que hoy experimenta el escenario productivo, lo cual también implica aplicar transformaciones profundas en la malla curricular de una profesión estratégica para el éxito evolutivo de la industria a nivel mundial: la ingeniería de alimentos.
 
Una de las entidades que hoy se posiciona en un sitial de privilegio para impulsar esta modernización formativa, es la Escuela de Alimentos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, que recientemente inauguró su año académico una ceremonia que convocó a autoridades, representantes de la Asociación de Empresas de la Región de Valparaíso (ASIVA), académicos, futuros profesionales y jóvenes investigadores doctorales.
 
En dicha instancia, el Dr. Francisco Rossier, Ingeniero en Alimentos de la PUCV, Doctor en Ingeniería de Procesos Alimentarios por la Wageningen University & Research de Países Bajos y que este año se incorporó a la planta docente del histórico plantel porteño, dictó un charla donde precisamente se abordó la necesidad de potenciar la capacidad de la industria y de la academia, para dar respuestas más ágiles, eficaces y oportunas a una tendencia que hoy se conoce como “Ingeniería de Alimentos de Nueva Generación” o Next Generation Food Engineering.

DESAFÍOS TÉCNICOS Y ACADÉMICOS
 
En su presentación, el Dr. Rossier (quien cuenta con más de 15 años de experiencia en investigación, innovación y gestión tecnológica en destacadas entidades ligadas al sector agroalimentario, tales como la Fundación Wageningen Chile y el programa Transforma Alimentos), abordó el trasfondo de esta propuesta, enfatizando que esta no solo busca redefinir el rol de la ingeniería en alimentos frente a los desafíos emergentes del sistema alimentario global, sino también impulsar una integración real y efectiva con disciplinas como la biotecnología, la ciencia de datos, la salud humana y la sostenibilidad.
 
Esto permitiría desarrollar una nueva visión transversal que ayude a enfrentar de mejor forma los desafíos de un mercado, una sociedad y un mundo alimentario en constante transformación.
 
Rossier también recalcó que este enfoque responde a un nuevo contexto, donde los alimentos “ya no se entienden únicamente como productos, sino como sistemas complejos con impacto directo en la salud, el medio ambiente y la economía”.
 
Por ello, y a partir de un proceso de análisis estratégico, el académico puntualizó que hoy es posible identificar diez megatendencias que están reconfigurando el futuro de la profesión, entre las cuales hay dos “particularmente críticas”, por su nivel de desarrollo tecnológico e impacto potencial en la industria.
 
La primera tendencia es la evolución de la inocuidad alimentaria, que hoy transita desde modelos reactivos hacia sistemas predictivos y en tiempo real.
 
En este sentido, Rossier precisó que las nuevas tecnologías como biosensores, diagnóstico rápido y plataformas de monitoreo continuo, “están permitiendo detectar alérgenos y contaminantes microbiológicos y químicos, entre otros, de manera más temprana y precisa”.
 
Este cambio, en su opinión, no solo mejora la gestión de riesgos, “sino que también abre nuevas oportunidades para optimizar procesos productivos, reducir pérdidas y fortalecer la trazabilidad a lo largo de toda la cadena de valor”.
 
“En un contexto de mercados cada vez más exigentes, estas herramientas se proyectan como un estándar ineludible en la industria alimentaria”, destacó el profesor Rossier.
 
La segunda tendencia es la transformación profunda de la relación entre alimentación y salud, y que se expresa en un desplazamiento de los paradigmas productivos desde el desarrollo de alimentos tradicionalmente conocidos como “fortificados” hacia el diseño de sistemas biofuncionales, donde convergen compuestos bioactivos, microbiota intestinal, estructuración de alimentos y herramientas avanzadas como la metabolómica.
 
“Este enfoque -precisa el Dr. Rossier- permite avanzar hacia una nutrición más personalizada y basada en evidencia, con aplicaciones que van desde la prevención de enfermedades crónicas hasta la optimización del bienestar”.
 
Para la industria alimentaria, esto implica el desarrollo de productos con mayor valor agregado, respaldados por conocimiento científico y capacidades tecnológicas sofisticadas.
 
Otro de los mensajes centrales de la presentación del Dr. Rossier, fue la necesidad de alinear la formación de los futuros ingenieros de alimentos con estas transformaciones, lo cual implica no solo actualizar contenidos, sino también incorporar nuevas competencias, como el análisis de datos, la integración interdisciplinaria y la capacidad de innovar en entornos complejos.
 
En el caso de Chile, donde el sector agroalimentario es la segunda fuerza exportadora, estas tendencias representan una oportunidad estratégica para avanzar hacia una industria más intensiva en conocimiento, capaz de diferenciarse en mercados globales y de generar mayor valor económico y social.
 
Aspectos que permitirían, tal como alguna vez expresó el presidente de Fundación Chile, Pablo Zamora, que nuestro país pase de ser una potencia exportadora de Commodities, a un proveedor de bioalimentos, ciencia y conocimiento vivo.
 
De este modo, el concepto de Next Generation Food Engineering se posiciona como una hoja de ruta para la evolución ágil y adaptativa del sector, invitando tanto a la academia como a la industria, a repensar sus modelos de desarrollo y a anticiparse a los desafíos del presente y futuro.

POLO DE ACADÉMICO TRANSFORMACIÓN

Quien también asume con entusiasmo esta tarea, es el director de la Escuela de Alimentos de la PUCV, Dr. Nicolás Córdova, quien enfatizó que durante este año la institución continuará reforzando su orientación hacia un modelo formativo que no solo responda a las necesidades actuales de la industria, sino que además sea capaz de anticipar y liderar los cambios que están transformando los sistemas alimentarios a nivel global.
 
“Este enfoque reconoce que la ingeniería de alimentos ya no puede entenderse únicamente desde una lógica tradicional, sino que debe integrarse con dimensiones como la sostenibilidad, la digitalización, la biotecnología, la economía circular y la salud humana, todo en línea con el concepto de Next Generation Food Engineering”, puntualiza Córdova
 
Para el académico este profundo cambio de paradigmas, exige tanto el desarrollo de nuevas competencias, como de herramientas pertinentes, así como la consolidación de una nueva mirada integradora que articule ciencia, tecnología e innovación.
 
“En coherencia con esta visión, nuestra Escuela ha estado trabajando en una nueva oferta de formación continua que pretende poner a disposición de quienes se desarrollan profesionalmente en el ámbito de los alimentos, para lo cual esperamos tener muy pronto importantes novedades”, enfatiza el Dr. Córdova.
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