ras cuatro días de intensa actividad, la feria internacional Alimentec | Anuga Select Colombia 2026 cerró su edición número trece, congregando a más de 39.000 visitantes profesionales y 650 expositores provenientes de 22 países. Estas cifras ratifican el creciente posicionamiento y liderazgo del evento colombiano, como el principal escenario de negocios, innovación y conocimiento para la industria de alimentos y bebidas de la región. Tal distinción no es fruto de la casualidad, pues por primera vez en sus 13 ediciones, la feria se integró de manera oficial a la red global Anuga, el mayor ecosistema ferial especializado en alimentos y bebidas del mundo. Este hito marca una nueva etapa para la feria y fortalece su capacidad para conectar a productores, empresarios y compradores de Latinoamérica y el Caribe con oportunidades de negocio y destacados mercados internacionales en todo el mundo. Con esta incorporación, Alimentec | Anuga Select Colombia fortalece su papel como plataforma estratégica para la internacionalización de la industria alimentaria colombiana y regional. CAPACIDAD DE ADAPTACIÓN La edición 2026 también confirmó una tendencia que está redefiniendo de manera cada vez evidente a la industria alimentaria a nivel global, a través del poder de decisión de consumidores más informados, empoderados e interesados en conocer el origen de los alimentos, sus procesos de producción y el impacto que generan tanto en la cadena de valor como en el propio ecosistema. En dicho contexto, el concepto Origin Matters (El origen importa) se consolidó como eje central de la feria, lo que se expresó en el lanzamiento de un pabellón dedicado a alimentos no procesados y al valor del origen, el cual fue, precisamente, uno de los espacios más visitados por compradores, empresarios y profesionales del sector. Allí pudieron conocer de primera mano una muestra de las tendencias que hoy impulsan las decisiones de consumo y compra en los mercados internacionales. Al respecto, Doris Chingaté, jefa de Proyecto de Corferias (entidad organizadora del evento), detalló que la edición 2026 de la muestra “demostró que la conversación sobre lo que comemos ya no es solo una tendencia de consumo, sino una reorganización de toda la cadena, pues los compradores ahora, también preguntan de dónde viene el alimento, cómo se produjo y qué hay detrás”. RENOVADA PROPUESTA DE VALOR Más allá de ser una muestra comercial, Alimentec | Anuga Select Colombia 2026 fortaleció su propuesta de valor a través de una agenda de eventos diseñada para impulsar el conocimiento, la innovación y las conexiones dentro de la industria. De hecho la agenda académica y experiencial de la feria reunió aproximadamente a 220 speakers en 168 actividades (143 charlas, 17 talleres y 8 masterclasses) distribuidas en nueve espacios: Food Innovation Summit, Cooking Shows, HORECA Talks, Franquicias, Food Service Summit, Club del Asado y Bake & Arts. En dichos espacios, empresarios, compradores, chefs, productores y expertos de la región accedieron a contenidos especializados, demostraciones en vivo y análisis de tendencias que complementaron la experiencia ferial. HITOS COMERCIALES DE LA VERSIÓN 2026 El fortalecimiento del componente internacional y la participación de compradores de diferentes mercados se reflejaron en los resultados comerciales de la feria. Así por ejemplo, la rueda de negocios desarrollada en forma paralela a la muestra reunió a 107 compradores nacionales e internacionales de 18 países y a 384 expositores participantes, generando expectativas comerciales superiores a 16 millones de USD y concretando 1.270 citas de negocio durante los días del evento. El impacto de la feria también se reflejó en los resultados de sus expositores. Para Grupo Diana, por ejemplo, que estuvo presente en el Gran Salón, la edición representó el lanzamiento oficial de Diana Profesional, ecosistema de ocho categorías orientadas al canal food service e institucional. Estos resultados entusiasmaron a Ana Catalina Bolívar, directora de Negocio B2B de Grupo Diana, quien enfatizó que este evento se ha posicionado como algo que va más mucho más allá de un espacio comercial, abriendo espacios para la participación de marcas “que no se veían hace casi diez años”. “Es un escenario donde están los actores que realmente están transformando la industria gastronómica y alimentaria del país”, afirmó la ejecutiva. Asimismo, Alimentec | Anuga Select Colombia 2026 también abrió importantes puertas para que las empresas colombianas puedan conquistar nuevos mercados, como pudo comprobarlo Avícola El Guamito, compañía con más de 40 años de trayectoria y una producción superior a 600 millones de huevos al año, que aprovechó la feria para reunirse con clientes internacionales y avanzar en oportunidades de exportación. “Tuvimos la posibilidad de abrir nuevos mercados, en el caso de Chile y Grecia para activar exportaciones”, indicó Andrés Hernández, Director Comercial de la compañía. REPOSTERÍA DE LUJO Uno de los momentos más destacados de la agenda fue la eliminatoria nacional del Premio Internacional de Alta Pastelería Paco Torreblanca a la Mejor Tarta de Chocolate del Mundo. En la categoría profesional, el chef Jonathan Buitrago obtuvo el primer lugar con su creación “Macondo”, convirtiéndose en el representante de Colombia en la final que se realizará en España. A su vez, en la categoría estudiantil, la ganadora fue la chef Alicia Castañeda con su tarta “Armonía 70”, reconocimiento que le otorgó una beca para formarse en la Escuela Paco Torreblanca. Todos estos hitos comerciales, productivos y operacionales permiten a los organizadores del evento manifestar su plena satisfacción por el logro de los objetivos trazados previamente. Así lo manifestó Alberto Almanza, Project Manager de Koelnmesse para Alimentec | Anuga Select Colombia, quien enfatizó que la integración de Alimentec a la red Anuga, “fue más que un cambio de nombre”, dado que en esta edición “se pudo conectar con más fuerza a Colombia con el ecosistema ferial de alimentos y bebidas más importante del mundo”. “Los expositores colombianos tienen ahora acceso directo a una brand family que reúne a más de 8.000 expositores de 110 países y que se celebra en cuatro continentes. Esta edición demostró que Colombia está lista para ese escenario", recalcó el ejecutivo. La próxima edición de Alimentec | Anuga Select Colombia está prevista para realizarse del 6 al 9 de junio de 2028. Los Organizadores
uego de una edición que marcó el inicio de una nueva etapa bajo la red global Anuga, Alimentec | Anuga Select Colombia 2026 reafirma su papel como principal punto de encuentro para la industria de alimentos y bebidas de Latinoamérica y el Caribe.
Para ello fue fundamental su alianza con Koelnmesse - Ferias sectoriales para la industria de la alimentación, líder internacional en la celebración de certámenes dedicados a la alimentación. Además, Koelnmesse presenta en mercados importantes a lo largo y ancho de todo el mundo como, por ejemplo, en Brasil, India, Italia, España, Japón, Colombia, Tailandia y los Emiratos Árabes Unidos, ofreciendo a sus clientes eventos y ferias de referencia regionales a medida en diferentes mercados, garantizando un negocio sostenido a nivel internacional. En el campo de la tecnología alimentaria, Koelnmesse está también óptimamente posicionada con sus ferias de referencia mundial Anuga FoodTec y ISM Manufacturing, así como con su red global que incluye otros certámenes feriales. Corferias – Centro Internacional de Negocios y Exposiciones de Bogotá, a su vez, cuenta con más de 70 años de experiencia, como principal recinto ferial de Colombia y uno de los más importantes de América Latina. Su misión es promover el desarrollo empresarial, social y cultural mediante ferias, eventos y convenciones que impulsan la innovación y la actividad económica en la región. GALERÍAOTROS REPORTAJES
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comienzos del presente siglo la economía nacional descansaba con plena tranquilidad en la producción hortofrutícola para consolidar el posicionamiento de Chile como potencia alimentaria de clase mundial. Sin embargo, tan solo dos décadas después, los graves efectos del “cambio climático” y la escasez crónica de precipitaciones que afecta a gran parte del territorio nacional, trazan un escenario de estrés hídrico agudo que representa uno de los desafíos más críticos para el desarrollo presente y futuro de la agroindustria nacional. De hecho, según datos de la Dirección Meteorológica de Chile, las precipitaciones han disminuido en promedio entre 15 % y un 20 % en todo el territorio nacional durante las dos últimas décadas, mientras que solo en la zona central (donde tradicionalmente se concentra gran parte de la producción agrícola, incluyendo los principales cultivos de exportación hortofrutícola) esta reducción alcanza una proporción de entre 25 % a 40 %, debido a la megasequía que ya se extiende por más de 15 años. Esta disminución de la precipitaciones es una de las principales causas del estrés hídrico que hoy afecta tanto a la agricultura, como a la generación hidroeléctrica y al abastecimiento de agua potable en Chile. Escenario que en años recientes también se ha combinado con una mayor prevalencia de fenómenos climáticos adversos de carácter repentino y extremo como, por ejemplo, olas de calor, heladas fuera de temporada, lluvias breves muy intensas, aluviones e incendios forestales estivales. Todo estos eventos son altamente destructivos y pueden provocar pérdidas económicas muy importantes para toda la economía, incluyendo pérdida de cosechas, daños a la infraestructura productiva y reducción en la calidad de frutas y hortalizas de exportación. Algunos de estos ejemplos hoy son claramente evidentes a lo largo de la zona central, donde ya se dejan sentir con fuerza fenómenos como:
A su vez, la falta de riego y el aumento excesivo de las temperaturas promedio, incluso durante el invierno (con días en que las máximas han superado los 20 grados Celsius en meses tradicionalmente fríos, como mayo, junio y julio) favorece la expansión y supervivencia de contaminantes biológicos, como insectos, hongos y microorganismos patógenos. Esto genera tanto pérdidas a nivel de cosechas, como mayores gastos en control fitosanitario, así como alto riesgo para la calidad, inocuidad y seguridad alimentaria. Consecuentemente, el sector también enfrenta mayor riesgo para sus exportaciones, debido a la pérdida de cosechas, la baja en la calidad de los productos y la pérdida de competitividad derivada del potencial incumplimiento de exigencias internacionales relacionadas con inocuidad, sostenibilidad y huella de carbono. A lo cual se suma el impacto socioeconómico para los pequeños agricultores, que son más sensibles ante los escenarios de crisis y contingencia. Al respecto, Maurice Streit, Ejecutivo de Innovación Agraria de la Fundación para la Innovación Agraria, FIA, comenta que el aumento de la temperatura, la disminución de las precipitaciones, así como la mayor ocurrencia de eventos climáticos extremos y/o extemporáneos, como sequias, lluvias intensas, granizos, olas de calor y heladas, entre otros, hoy son una realidad innegable y “afectan directamente la producción silvoagropecuaria del país”. “Esta afectación -precisa- puede ocurrir también de manera más indirecta, mediante cambios en los patrones de comportamiento de plagas y enfermedades, aunque en ambos casos, se produce en general un efecto negativo en la producción, calidad y costo de los productos silvoagropecuarios, lo que representa un desafío económico, pero también social, ambiental e institucional para el sector”. Opinión que comparte Carlos Zúñiga, experto en riego e investigador del Centro INIA La Cruz, quien detalla que el volumen actual de precipitaciones registradas en Chile es menor que las cantidades de agua que los cultivos necesitan en el año para llegar a sus rendimientos potenciales. “Esto es especialmente marcado en la zona norte y central, donde hoy se debe suplementar la cantidad de agua que las precipitaciones no entregan, a través del riego, durante los períodos estivales de mayor demanda hídrica”, precisa el especialista. Zúñiga también recalca que la agricultura utiliza alrededor de 75 % del uso consuntivo del agua, siendo el sector económico que maneja la mayor cantidad de este recurso, por lo que “cualquier disminución en la cantidad de precipitaciones genera un desbalance que afecta enorme y principalmente a la producción agrícola, lo que puede afectar el crecimiento de los cultivos y, por lo tanto, su producción o calidad. Esto significa menor rendimiento y calidad de frutales, hortalizas o forraje”. RESILIENCIA Y ADAPTACIÓN TECNOLÓGICA Este desafiante escenario, en términos generales, hoy obliga a la agricultura y la agroindustria chilena a evolucionar desde un modelo productivo tradicionalmente basado en la abundancia relativa de recursos hídricos, hacia uno más centrado en la escasez creciente de agua y en la necesidad de optimizar la eficiencia en el consumo, con el objetivo de incrementar tanto la capacidad de resiliencia como la adaptación permanente al contexto. Algo que solo puede lograrse mediante el uso de mejores prácticas y herramientas biotecnológicas avanzadas. Así se expuso recientemente durante la versión 2026 de AgroTrade y Agronight Chile, evento organizado por la Asociación de Viveros de Chile, AGV; y en el vigésimo Seminario “¿Cómo viene la Temporada para el Agro Nacional?”, organizado por la Sociedad Nacional de Agricultura, SNA. En ambas instancias diversos paneles de expertos multisectoriales concluyeron que se deben adoptar medidas más enérgicas para impulsar el uso de nuevas soluciones biotecnológicas, como el mejoramiento genético de suelos, cultivos y especies hortofrutícolas, para hacerlas más resistentes a las nuevas condiciones meteorológicas y ambientales. También se abogó por el uso intensivo de nuevas soluciones digitales, como riego de precisión, sistemas automatizados y herramientas controladas por redes neuronales, Inteligencia Artificial y analítica de datos, entre otras posibilidades que la ciencia del siglo XXI ya ha comenzado a incorporar exitosamente al rubo agropecuario, en especial gracias al aporte del ecosistema emprendedor. Esta iniciativas se suman a la urgente necesidad de cambiar los paradigmas que aún prevalecen en la gestión hídrica a nivel macro, objetivo que abre paso (tal como lo sugieren el ministro de Agricultura, Jaime Campos, y el presidente de la SNA, Antonio Walker), a la implementación de un modelo de concesiones, que permita mayor participación de capitales privados en la construcción de nueva infraestructura de riego (como embalses y redes de riego automatizado), y en la implementación de más soluciones tecnológicas de punta, incluyendo futuras plantas de desalinización de agua de mar, en aquellas zonas donde sea más urgente y viable (como, por ejemplo, en la región de Coquimbo). Es decir, apostar a fondo y en profundidad por un cambio de paradigma absoluto, que “derribe los silos de la agroindustria tradicional” y de paso un nuevo modelo de gestión más moderno, eficiente y sostenible, que permita enfrentar de mejor forma los efectos del estrés hídrico, para optimizar los cultivos y brindar tanto seguridad alimentaria a la población como nuevas oportunidades de posicionamiento en los mercados internacionales, a los productores que hoy están amenazados por sequías, eventos meteorológicos extremos y riesgos fitosanitarios desconocidos. SALTO TECNOLÓGICO Este cambio de paradigma, de acuerdo con las voces expertas, requiere de soluciones inmediatas y avanzadas como, por ejemplo:
En tal sentido, Maurice Streit, comenta que los desafíos impuestos por el cambio climático han obligado al sector a reevaluar la localización de proyectos agrícolas, privilegiar el uso de especies y variedades mejor adaptadas a las nuevas condiciones climáticas, y adoptar cada vez más tecnología. “Por ejemplo -detalla el experto de FIA-, en el aspecto tecnológico ya se han desarrollado simulaciones climáticas que permiten evaluar la conveniencia de comenzar o mantener proyectos agrícolas, así como también otras soluciones que incluyen plataformas de pronóstico y alerta meteorológica, de riesgo fitosanitario, de gestión del agua a nivel de cuenca, programación satelital del riego, agricultura de precisión, cámaras montadas en drones para evaluación de cultivos, riego inteligente (con uso de sensores de humedad de suelo, condición hídrica de la planta y nuevas estrategias de riego), insumos que aumentan la resiliencia de los cultivos frente al estrés hídrico, monitorización de implementos de riego y, más recientemente, la incorporación de herramientas de inteligencia artificial”. Visión que comparte Carlos Zúñiga, de INIA La Cruz, quien de todos modos enfatiza que si Chile desea mantener su posicionamiento como potencia alimentaria, “requiere de mayor producción agrícola, la cual, a su vez, requiere de agua, y eso va a seguir siendo así, independientemente del grado de tecnologización del que se disponga”. “En este sentido -enfatiza Zúñiga-, es necesario recalcar que la primera pregunta que se debe responder es con cuánta agua se dispone, qué es lo que verdaderamente se puede producir con ella y cómo puedo hacer lo más eficiente posible en su utilización. Una vez establecida la cantidad de agua disponible para la producción de cualquier cultivo, y lo que potencialmente se puede producir con ella, se debe determinar la manera de ocupar el recurso de la forma más eficiente posible”. Para este propósito, el experto de INIA detalla que hoy existen una serie de herramientas tecnológicas que permiten alcanzar esa eficiencia, entre las cuales destaca las siguientes: ● Programar el riego de acuerdo a la demanda real de agua de las plantas, mediante estaciones meteorológicas automáticas que determinen la evapotranspiración de referencia, a partir de la cual se puede calcular el tiempo y frecuencia de los riegos. Carlos Zúñiga precisa que estas estaciones están disponibles de manera comercial, “aunque también existe la Red Aagrometeorológica de INIA, que cuenta con estaciones meteorológicas públicas desde donde se puede descargar la información de la estación meteorológica más cercana”. ● Uso de sensores de capacitancia, también llamados sensores FDR o TDR, que permiten un monitoreo continuo y frecuente del contenido de agua del suelo a distintas profundidades, permitiendo “vigilar” que el contenido de agua del suelo se mantenga dentro de niveles que no signifiquen estrés para las plantas. ● Empleo de microtensiómetros, que obtienen el potencial hídrico xilemático de las plantas a través de sensores insertados en el xilema (variable que indica el nivel de estrés hídrico). ● Utilización de imágenes satelitales u obtenidas mediante drones, para analizar la velocidad de crecimiento de los cultivos, o bien, para obtener el estado nutricional de las plantas (mediante cámaras especiales). ● Adquisición de medidores volumétricos electrónicos que entreguen información sobre la cantidad de agua que se entrega en cada riego, la cual es clave para hacer la “contabilidad” del agua utilizada. Zúñiga también destaca que INIA, encabeza diversos proyectos de eficiencia hídrica en todas las zonas del país, con el objetivo de apoyar la adaptación de la agricultura chilena a los efectos del cambio climático y la condición de escasez hídrica que afecta ya a algunos territorios. “Para lograr lo anterior -precisa-, es indispensable el uso de dispositivos tecnológicos y de agricultura 4.0, para así contar con datos precisos para la toma de decisiones y realizar un riego optimizado a las reales necesidades de agua en los cultivos; a lo cual se suman otras iniciativas de riego tecnificado, por goteo o subterráneo, por nombrar algunas opciones. Sin embargo, también es relevante contar con variedades de cultivos adaptadas a este nuevo escenario de estrés hídrico, y en esa línea también la institución tiene propuestas novedosas, que con un buen manejo, permiten tener rendimientos óptimos con un uso moderado de agua”. Líneas de trabajo que también destaca Mauricio Streit, quien comenta que FIA actualmente apoya numerosas iniciativas de innovación biotecnológicas dedicadas a esta materia, y que como parte del Comité Técnico Intraministerial de Cambio Climático (CTICC), asesora al ministerio de Agricultura en la formulación de estrategias de adaptación y mitigación frente al cambio climático. En ese contexto, detalla que entre las diversas iniciativas apoyadas por FIA en el ámbito del cambio climático y gestión del déficit hídrico destacan, entre otras:
Acciones que se suman a numerosos emprendimientos puestos en marcha durante la última década, por el ecosistema emprendedor, que van desde la implementación de soluciones de riego mediante IA hasta el uso de edición genómica para desarrollar cultivos más nutritivos y resistentes a las olas de calor, heladas y lluvias extremas. Todo lo cual demuestra que, con una hoja de ruta coherente, un trabajo coordinado entre academia, sector privado e instituciones públicas, y visión de futuro, es posible impulsar una adaptación eficiente, resiliente y sostenible de la agroindustria chilena a los efectos del cambio climático, fortaleciendo su capacidad para garantizar la seguridad alimentaria de la población y posicionar a nuestro país como una potencia ecoalimentaria mundial. GALERÍAOTROS REPORTAJES l sector productivo agropecuario chileno atraviesa, en la actualidad, uno de los escenarios más complejos y desafiantes de su historia, caracterizado por la incertidumbre económica y geopolítica internacional, el aumento de la competencia regional y el creciente estrés ambiental que afecta a las regiones más fértiles de nuestro país. Todo ello en un contexto que exige innovar y evolucionar, para adaptarse en forma más ágil y eficiente a un mercado cada vez más competitivo y que, al mismo tiempo, demanda alimentos más saludables e inocuos, pero también más sostenibles, lo cual genera presión tanto a nivel de los grandes productores como de la agricultura familiar campesina. Estos fueron, precisamente, los puntos centrales de la XX versión del seminario “¿Cómo viene la temporada? 2026-2027?”, organizado por la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), y que convocó a representantes gremiales, autoridades, consejeros y protagonistas transversales del sector agrícola. Durante la jornada se realizaron diversas presentaciones técnicas que abordaron en profundidad el escenario económico, productivo y geopolítico que enfrentará la agricultura chilena durante el presente ciclo productivo, ahondando con especial interés aspectos de relevancia trans sectorial tales como, por ejemplo:
AMENAZAS Y OPORTUNIDADES La presentación inicial correspondió al presidente de la SNA, Antonio Walker, quien llamó a enfrentar con decisión los desafíos que vive el sector, en un contexto marcado por la incertidumbre internacional, el aumento de los costos de producción y la desaceleración económica. En su exposición, Walker detalló que este contexto desafiante se estructura a partir de factores externos, internos, de infraestructura, laborales y de seguridad: Entre los factores externos enumeró los conflictos internacionales, que generan efectos negativos como el aumento del precio del petróleo, complicaciones en la cadena logística y alza en los costos de insumos estratégicos como fertilizantes, agroquímicos y energía. También puso énfasis en la creciente incertidumbre y volatilidad de los mercados, así como en la pérdida de competitividad que ha experimentado nuestro país frente a otras economías de la región, lo cual podría traducirse, eventualmente, en la pérdida de mercados y menores oportunidades para la exportación hacia mercados emergentes, como India y el sudeste asiático. El presidente de la SNA también tuvo tiempo para criticar los cambios arancelarios injustificados impuestos por el gobierno de Estados Unidos y que, a su juicio, “alteran las condiciones de la relación diplomática y comercial histórica que Chile ha mantenido con dicho país, afectando de paso la cadena de abastecimiento y la seguridad alimentaria”. Walker destacó, asimismo, la necesidad de fortalecer la competitividad del país, y de avanzar en temas clave como seguridad rural, crisis hídrica, sanidad vegetal y animal, migración ordenada y apertura de nuevos mercados para los productos agrícolas chilenos. En ese sentido, el directivo puso especial énfasis en la necesidad de avanzar con urgencia estratégica y mayor decisión en el desarrollo de nueva infraestructura hídrica, incluyendo la construcción de mayores embalses y la implementación de sistemas de desalación en aquellas zonas geográficas donde dicha tecnología sea viable. También recalcó la urgencia de avanzar en un plan de recarga de acuíferos, de modernización y ampliación de la cobertura del riego tecnificado, y en el desarrollo de una institucionalidad más robusta. “Todo esto es necesario -recalcó- porque cuando el campo avanza, Chile avanza. Los agricultores no solo producimos alimentos, sino que cultivamos bienestar y desarrollo, lo que nos permite reafirmar nuestro compromiso con el desarrollo del país y con la construcción de un Chile que sea Potencia Ecoalimentaria”. PERSPECTIVA PÚBLICA Quien también tuvo la oportunidad de entregar su visión respecto de los desafíos y oportunidades del sector, fue el ministro de Agricultura, Jaime Campos, cuya intervención se centró en plantear los principales ejes o pilares estratégicos a partir de los cuales se estructurará la gestión del gobierno en el área agrícola. Al respecto, el secretario de Estado recalcó que la actual administración se concentrará en darle renovado impulso a los siguientes temas macro: 1. Preservar el patrimonio físico-sanitario nacional, para impulsar el éxito y operatividad de todo el modelo de desarrollo agroexportador. 2. Fomentar una política de riego que privilegie el uso tecnificado y eficiente del recurso hídrico, para así aumentar la productividad e impulsar una mejor adaptación a los cambios del entorno. 3. Reimpulsar el desarrollo forestal, especialmente en aquellas regiones donde este recurso aún es generoso, pero está subvalorado. 4. Mantener y profundizar la conquista de nuevos mercados, reafirmando la política de apertura y consolidando la colocación de productos con valor agregado en destinos internacionales emergentes (incluyendo los países que forman parte o aspiran a integrar el Tratado de Integración Económica Multilateral en la región de Asia-Pacífico o TPP11). 5. Impulsar un mayor avance en innovación, ciencia, tecnología, investigación y transferencia tecnológica, como base fundamental para consolidar el éxito estratégico presente y futuro de todo el sector. Respecto de la crisis derivada del estrés hídrico que atraviesa nuestro país, el ministro Campos puso énfasis en que el gobierno planea abordarla a través de soluciones técnicas con enfoque multipropósito, entre las cuales se cuenta:
El ministro Campos también fue enfático en manifestar que, “debido a las dificultades de la caja fiscal para costear por si sola estas obras (que requieren miles de millones de dólares de financiamiento), todo desarrollo de corto o mediano plazo que se implemente en cualquiera de estas variables, deberá avanzar por la vía de las concesiones”. Del mismo modo, el secretario de Estado explicó que el financiamiento de algunas de estas obras, como los grandes embalses, deberá integrar a otras áreas productivas, como la minería y el consumo domiciliario, por ejemplo, “dado que no se sustentan económicamente de forma exclusiva con la actividad agrícola”. Campos también enfatizó que para no depender de las fluctuaciones de la ley anual de presupuesto (que fija los recursos año a año y puede generar retrasos inesperados en algunos proyectos), “el gobierno trabaja en buscar formas de financiamiento más permanentes y estables, que permitan proyectar las obras en el mediano y largo plazo”. El ministro, asimismo, reiteró que ante los complejos desafíos productivos que hoy enfrentan sectores específicos, como la vitivinicultura, la ganadería y los productores de remolachas y cerezas, entre otros, es esencial avanzar en la “diversificación de mercados, la reconversión productiva y la modernización normativa”. ECONOMÍA E INCERTIDUMBRE Uno de los bloques más esperados del seminario correspondió al análisis económico realizado por Alejandro Weber, decano de la Facultad de Economía y Gobierno de la Universidad San Sebastián y exsubsecretario de Hacienda, quien presentó las perspectivas macroeconómicas para la temporada 2026-2027. Durante su exposición, Weber advirtió que hoy “vivimos un escenario de desaceleración económica tanto a nivel global como nacional, y que tanto la incertidumbre internacional, como las tensiones geopolíticas externas y el alza en los costos de la energía, continuarán presionando las expectativas de inflación y afectando el crecimiento. Frente a este escenario, el académico enfatizó la necesidad de recuperar la inversión y fortalecer la competitividad del país, para lo cual propuso implementar lo antes posibles las siguientes acciones concretas: Competir por valor agregado en lugar de precio: Transformar a Chile una "potencia eco agroalimentaria", para que sus productos lleguen al consumidor de una manera distinta, con una marca consolidada y una experiencia de servicio diferente. Aplicar diferenciación e innovación tecnológica: Introducir procesos biotecnológicos de punta, inteligencia artificial y nuevas metodologías digitales de trazabilidad y sostenibilidad, para adaptarse mejor a los cambios en las conductas y preferencias de los consumidores mundiales. Diversificar y buscar nuevos horizontes exportadores: Para ingresar y consolidarse con éxito en mercados con alto potencial demográfico y de consumo, específicamente en regiones como Medio Oriente, norte de África, India y el sudeste asiático (donde destacan, especialmente, países como India, Indonesia, Bangladesh y Pakistán, que hoy ofrecen interesantes y valiosas oportunidades a los productos agropecuarios chilenos, especialmente si tienen valor agregado diferenciado, trazable y sostenible). Integrar y coordinar mejor los esfuerzos público-privados: Involucrar de manera más comprometida y estrecha a entidades como ProChile, el Ministerio de Agricultura e InvestChile. Mejorar la gestión pública: Dejar de recurrir constantemente a cambios regulatorios (a veces innecesarios), centrándose más en administrar de manera eficiente para obtener buenos resultados. Fomentar la inversión: Mediante cambios que eliminen las trabas burocráticas e impulsen mejores condiciones para impulsar la inversión, el empleo y el crecimiento). VISIÓN Y DIAGNÓSTICOS SECTORIALES La jornada también incluyó dos mesas redondas multisectoriales, que entregaron su diagnóstico y visión particular desde la óptica de distintos protagonistas de la agroindustria. En primer término se hicieron presentes los representantes de los sectores de granos, lácteos y carnes, que por diversos motivos han estado en el centro de la noticia en los últimos meses. Primero fue el turno de Gastón Caminondo, vicepresidente de la Sociedad de Fomento Agrícola, SOFO, quien destacó que “la temporada de granos se proyecta mejor de lo esperado gracias a las favorables condiciones climáticas, al buen desarrollo de los cultivos y a una expectativa de mejora en los precios”. Sin embargo, también advirtió “sobre las dificultades de acceso al financiamiento y la necesidad de mantener los avances en seguridad en la Macrozona Sur (que aún se ve afectada por hechos de violencia). Posteriormente, Marcos Winkler, presidente de Fedeleche, manifestó que el sector lácteo acumula un crecimiento cercano al 4% en la producción, consolidando tres años consecutivos de expansión. No obstante, también enfatizó la preocupación del gremio “por el aumento de los costos laborales, energéticos y de insumos”, y destacó los esfuerzos tendientes a posicionar la leche chilena en mercados internacionales mediante la marca sectorial ChileMilk. A su vez, Ignacio Besoaín, presidente de Fedecarne, indicó que el sector ganadero atraviesa un ciclo favorable de precios que podría extenderse durante los próximos cinco años, pese a que la masa ganadera nacional ha disminuido cerca de 35% en las últimas dos décadas. En su opinión, esto también hace necesario “fortalecer la competitividad de la producción local, avanzando en mayores exigencias de trazabilidad para las importaciones”. En particular, Besoaín hizo un llamado a “emparejar la cancha” exigiendo trazabilidad individual a las carnes provenientes de Brasil y Paraguay, tal como se exige actualmente a los productores nacionales, para poder competir en igualdad de condiciones en el mercado interno. El dirigente también destacó el trabajo conjunto que está desarrollando la cadena cárnica bajo el alero de la SNA, para enfrentar los desafíos del sector. La segunda mesa redonda estuvo enfocada en los sectores exportadores y contó con la participación de Iván Marambio, presidente de Frutas de Chile; Alfonso Undurraga, presidente de Vinos de Chile; y Juan Manuel Mira, presidente de Chilealimentos. Durante el panel, Iván Marambio, destacó la solidez del sector frutícola, cuyas exportaciones se acercan a US$7.000 millones, y subrayó que el principal desafío para sostener el crecimiento “sigue siendo la disponibilidad de agua y el desarrollo de infraestructura hídrica”. En ese contexto, el directivo planteó la necesidad de impulsar un rol más activo del sector privado para enfrentar la crisis hídrica, especialmente en la Región de Coquimbo, donde llamó a realizar esfuerzos concretos y decididos para “recuperar cerca de 40.000 hectáreas productivas afectadas por la escasez de agua”. Asimismo, coincidió con el ministro Campos en la necesidad de avanzar hacia la implementación de un modelo de concesiones para aplicar tecnologías como plantas desaladoras, “que permitan asegurar el suministro para la agricultura mediante inversión privada”. Marambio explicó, que “la meta más inmediata es incorporar hasta 100.000 nuevas hectáreas bajo riego, lo que requiere una inversión estimada de US$15.000 millones” (lo cual solo podría alcanzarse con aportes de capital privado), pero al mismo tiempo recordó que esto avances “podrían generar alrededor de US$8.000 millones anuales en actividad económica, y más de 160.000 empleos permanentes”. El presidente de Frutas de Chile también recalcó que “resolver el problema hídrico es fundamental para que Chile pueda aprovechar plenamente las oportunidades que ofrecen mercados emergentes como India y el sudeste asiático”. A su vez, Juan Manuel Mira, de Chilealimentos puntualizó que la agroindustria ha mantenido un crecimiento promedio de 11% durante los últimos cinco años, impulsada por productos con mayor valor agregado y exportaciones a más de 100 mercados alrededor del mundo, lo que demuestra de manera concreta las oportunidades que hoy tiene Chile para conquistar nuevos mercados con alimentos procesados de nueva generación. En tanto, Alfonso Undurraga, abordó el proceso de adaptación que hoy atraviesa la industria vitivinícola tras enfrentar uno de los períodos más complejos de su historia reciente. “Hoy nuestro sector se encuentra en una etapa de ajuste, marcada por la reducción de cerca de 30.000 hectáreas de viñedos, y por cambios en las preferencias de los consumidores a nivel mundial”, enfatizó. En ese sentido, Undurraga destacó como factor positivo el creciente dinamismo de los vinos blancos, cuyos precios superan actualmente a los de los tintos, pero también planteó la necesidad de modernizar la normativa vigente para permitir la elaboración y comercialización de vinos con menor graduación alcohólica. “Esto permitiría a nuestro sector adaptarse de manera más ágil y certera a las nuevas tendencias de consumo, como ya lo han hecho los sectores vitivinícolas de otros países exportadores, y fortalecer la competitividad de la industria chilena en los mercados internacionales”, puntualizó. Miradas convergentes y sinérgicas que demuestran la voluntad de todos los sectores productivos silvoagropecuarios para reimpulsar el posicionamiento de nuestro país como potencia ecoalimentaria, diversificando y mejorando la producción mediante biotecnología de punta, y consolidando a Chile como proveedor global de alimentos de calidad, saludables y sostenibles. GALERÍAOTROS REPORTAJES no de los pilares más trascendentales para la producción, distribución y comercialización segura de alimentos y bebidas, radica en garantizar de manera precisa y permanente, que estos no causarán ningún daño, dolencia o perjuicio a quienes los consumen a diario. Esta propiedad esencial, conocida como inocuidad, es uno de los principales objetivos que debe trazarse la sociedad en su conjunto, tanto a nivel de autoridades gubernamentales, como de empresas, organismos internacionales, instituciones académicas y productores primarios, pues hoy más que nunca el mundo necesita alimentos nutritivos y saludables para cubrir de mejor forma las necesidades de una población que crece y, al mismo tiempo, envejece. Y en este desafiante contexto siempre es esencial recordar que, tal como plantean FAO y la Organización Mundial de la Salud, "si algo no es inocuo, entonces no es alimento". Aunque todos estos conceptos parecen extremadamente lógicos, racionales y obvios. La cruda realidad se encarga de recordarnos que, de cuando en cuando, no todos los actores involucrados en esta cadena parecen actuar o razonar de esta misma manera. De hecho, aún en la actualidad, cerca de 800 millones de personas enferman en todo el mundo, y más de 400 mil mueren cada año, debido al consumo de alimentos contaminados, ya sea por agentes biológicos (bacterias, esporas, hongos, mohos, etc.), químicos (pesticidas o fertilizantes mal aplicados) o físicos (manipulación indebida o contaminación cruzada). Estas dolencias, conocidas como Enfermedades de Transmisión Alimentaria, o ETA, no solo generan efectos severos en la salud, incluyendo complicaciones sistémicas y fallecimientos, sino que también se traducen en severos perjuicios económicos, que hoy se estiman en alrededor de USD 110.000 millones anuales, según estudios recientes de la OMS. Y aunque estas cifras ya son de por sí alarmantes, a principios de junio la propia OMS publicó nuevas estimaciones que sugieren que el impacto de las ETA en la salud de las personas podría ser incluso mayor: con 866 millones de casos de enfermedad y 1,5 millones de muertes anuales asociadas a alimentos insalubres. IMPACTO EN CHILE Nuestro país no es ajeno a este complejo escenario, pues las ETA también tienen un impacto relevante tanto en salud pública como en economía. Y aunque la magnitud de este problema es menor que en muchos países en desarrollo, gracias a los sistemas de vigilancia e inocuidad alimentaria, ello no implica dejar de trabajar en pos de un mejor sistema de fiscalización, prevención y cumplimiento normativo. De hecho, solo durante 2024 el Ministerio de Salud detectó 1.349 brotes de enfermedades transmitidas por alimentos. Más aún, sin sin retroceder demasiado en el tiempo, hace tan solo una semana, la Seremi de Salud de Ñuble emitió una alerta sanitaria urgente, debido a detección de la bacteria Listeria monocytogenes en una importante partida de “arrollado de huaso laminado”, fabricada por una conocida empresa de cecinas de la región. Esto demuestra que incluso, hasta las empresas más importantes o conocidas, pueden cometer errores que lleven al surgimiento de un brote de ETA, fundamentalmente por carecer de una adecuada política de inocuidad preventiva. Este tipo de anomalías en la cadena productiva puede afectar a cualquier compañía o establecimiento que no tenga la suficiente prolijidad para poner en práctica una estrategia de prevención y mejora continua en inocuidad. Así lo comprobó, por ejemplo, la comunidad de Curanilahue, en la región de Biobío, cuando a mediados de abril un niño de ocho años enfermó y falleció tras consumir una hamburguesa mal cocida y contaminada con bacteria Escherichia coli, cuyos efectos son especialmente graves en niños pequeños, adultos mayores y personas con cuadro inmunodeprimidos. Este escenario de alto riesgo, fue precisamente el que motivó a los expertos de la Agencia Nacional para la Inocuidad y Calidad de los Alimentos, ACHIPIA, a impulsar el diseño e implementación de la nueva Política Nacional de Inocuidad y Calidad Alimentaria 2026-2036, la cual fue dada a conocer el martes 9, durante un seminario multisectorial organizado por la entidad, con motivo del “Día Mundial de la Inocuidad Alimentaria”. Este instrumento, aprobado en diciembre de 2025 por el Consejo de Subsecretarias y Subsecretarios de ACHIPIA tras un extenso período de discusión y análisis, establece la nueva hoja de ruta destinada a orientar, durante la próxima década, el trabajo de las distintas instituciones académicas, organismos públicos, empresas y entidades público-privadas que interactúan en el sector, en materia de inocuidad y calidad alimentaria. Al respecto, el Secretario Ejecutivo de ACHIPIA, Dionisio Faulbaum, destacó que la necesidad de reconocer sin ambages ni dobles lecturas, que la inocuidad alimentaria “es una responsabilidad compartida que involucra a gobiernos, productores, la academia, consumidores y a todos los actores de la cadena alimentaria”. “Cada uno de ellos -agrega- cumple un rol esencial para garantizar que los alimentos que llegan a la población sean seguros, y por ello esta nueva política refleja un compromiso de Estado orientado a abordar, de manera articulada y coordinada, los desafíos presentes y futuros que enfrenta nuestro sistema alimentario”. EJES CENTRALES Durante el primer segmento del seminario, Víctor Rivera, coordinador de Asuntos Internacionales y Regulatorios de ACHIPIA, expuso los principales lineamientos de la nueva Política Nacional de Inocuidad y Calidad Alimentaria, precisando que su “objetivo es proteger la salud de las personas garantizando el acceso seguro, equitativo y permanente a alimentos inocuos y de calidad, resguardando los derechos de los consumidores y fortaleciendo, al mismo tiempo, la competitividad y sostenibilidad del sector productivo”. En razón de ello, el texto promueve un enfoque sistémico sustentado en principios como la evidencia científica, la gestión preventiva de riesgos, la responsabilidad compartida, la participación ciudadana y la perspectiva de "Una Sola Salud" (One Health), que reconoce la estrecha relación entre salud humana, animal, vegetal y ambiental. Rivera explicó que este documento define ocho objetivos estratégicos que orientarán el trabajo del país durante los próximos diez años. Entre ellos destacan:
Estos objetivos se engloban y resumen en cuatro pilares de trabajo, los cuales abordan los siguientes aspectos: 1. Institucionalidad en la higiene y calidad alimentaria: Es esencial definir, crear y formalizar la conceptualización del "Sistema Nacional de Inocuidad y Calidad Alimentaria", recogiendo la experticia de todos los actores involucrados e incorporando dentro de la regulación el principio de análisis de riesgo. También hay que fortalecer a las instituciones que tengan amplia competencia en la materia, reconociendo el rol articulador de ACHIPIA. Se debe armonizar las normas internas con los parámetros establecidos en el Codex Alimentarius y fomentar las buenas prácticas regulatorias para brindar información y entendimiento de la regulación a quienes deban aplicarla. 2. Control de la producción y comercio de alimentos Es necesario avanzar hacia un sistema de control más preventivo e integrador, que permita compartir datos e integrar la acción de los distintos actores bajo el enfoque de "Una Sola Salud". También se requiere modernizar los procesos de importación y exportación utilizando herramientas actualizadas; y generar una estrategia coordinada de apertura y mantención de mercados. 3. Fomento productivo, trazabilidad y cultura de inocuidad: Para avanzar hacia este objetivo hay que desarrollar y modernizar los instrumentos de fomento productivo del Estado, de modo de llegar con financiamiento y asistencia técnica a pequeños y medianos productores (fomentando buenas prácticas agrícolas, de manufactura e higiene). Asimismo, se debe relevar y seguir fomentando la trazabilidad y el autocontrol; así como también transformar los antiguos paradigmas ya obsoletos de capacitación clásica para que se articule de acuerdo con la nueva "cultura de inocuidad". Esto permitirá modificar comportamientos, consensuando un marco común para aplicarlo en políticas públicas, industria y educación (con énfasis en infancia y adolescencia). 4. Capacidades científicas: Del mismo modo, es esencial fomentar el conocimiento y las capacidades de las personas que trabajan en inocuidad y calidad alimentaria (tanto en el Estado, como en el sector productivo y la academia). Esto también implica reforzar la investigación, innovación y desarrollo (tanto básica como aplicada a las necesidades públicas y del sector productivo), y generar una convergencia de la información científica (evitando que la investigación generada en universidades y centros de estudio quede aislada o fragmentada). A su vez, es imprescindible formalizar un nexo directo entre el Estado y la academia para la toma de decisiones. PRINCIPALES DESAFÍOS Si bien los ejes básicos y los principios generales del nuevo plan brindan claridad y certeza respecto de cómo debe avanzarse en su aplicación, este proceso no estará exento de dificultades, en especial desde el punto de vista práctico. En ese sentido, los principales desafíos que aborda la nueva política nacional de inocuidad alimentaria en Chile, se relacionan principalmente con los siguientes puntos: 1. Enfoque "Una Sola Salud" (One Health): Hay que definir e implementar estrategias concretas para integrar la salud humana y pública con la sanidad animal, vegetal y medioambiental, que usualmente se trataban por separado. 2. Evolucionar de manera certera hacia un modelo preventivo moderno: Se necesita fortalecer el enfoque preventivo basado en los riesgos alimentarios, mediante el uso de herramientas modernas como la genómica, la inteligencia artificial y el apoyo que brindan las certificaciones de empresas privadas para el control de alimentos. 3. Gestión de la cadena y brechas de trazabilidad: Es imprescindible superar las brechas de trazabilidad fragmentada que aún prevalecen, especialmente en las empresas de menor tamaño, además de realizar un combate más activo y permanente al “fraude alimentario”. 4. Consolidar una cultura de inocuidad: Se debe dejar de entender la inocuidad solo como normas y reglas, para generar comportamientos responsables en las personas y la sociedad en su conjunto. 5. Gestión de datos científicos: Hay que dejar atrás la super abundancia de datos científicos aislados para organizarlos a partir del enfoque de análisis de riesgo (evaluación, gestión y comunicación de riesgo) sumado a la mejora continua. Esto permitirá formalizar un nexo real de convergencia entre Estado, academia y sector productivo. 6. Inclusión de nuevos principios transversales: Por ejemplo, aplicar el principio precautorio para tomar decisiones cuando la salud pública peligre, aunque no se disponga de toda la información en el momento. 7. Integridad del alimento: Se requiere potenciar el concepto de calidad a partir de la perspectiva de "integridad del alimento". Esta última idea se entiende como la propiedad de que sea genuino, íntegro y propio de su género, para evitar el engaño al consumidor. AVANCES CONCRETOS A diferencia de la primera política nacional publicada en 2009, y de sus posteriores actualizaciones aplicadas en 2018 y 2022, esta nueva versión proyecta una planificación más estratégica y alineada con las agendas de trabajo internacional. Para ello se propone pasar de lo reactivo a lo preventivo y tecnológico, incorporando tecnologías de vanguardia (como genómica e inteligencia artificial) y el reconocimiento de certificaciones privadas. También se plantea optimizar la actual gobernanza en el sistema de control de alimentos que tradicionalmente ha sido compartida entre distintos ministerios (Agricultura, Economía y Salud). Esto implica formalizar y consolidar un único "Sistema Nacional de Inocuidad y Calidad de los Alimentos" que coordine de manera sistémica y colaborativa a todos los actores (Estado, sector productivo, academia y consumidores) y, eventualmente de paso a una nueva institucionalidad que podría, incluso, generar una subsecretaría específica, dada la relevancia que tiene la alimentación saludable e inocua para el desarrollo equitativo de la sociedad. También se espera fortalecer el relacionamiento interministerial, y la participación ciudadana, mediante estrategias de escrutinio público (como talleres presenciales, virtuales y consultas online). De hecho, Víctor Rivera comentó que una primera etapa ya se recogieron observaciones en 39 áreas temáticas para el plan, las cuales derivaron en 21 modificaciones directas al documento. Asimismo, y a diferencia de procesos previos, se dará más énfasis al uso de herramientas de diagnóstico internacional. Por ejemplo, para la priorización de las acciones de esta política ya se utilizó la herramienta objetiva de evaluación del sistema de control de alimentos de la FAO. BRECHAS Y DESAFÍOS Si bien el análisis de la nueva política de inocuidad consideró la participación de sectores relevantes del mundo alimentario y agropecuario, aún existen brechas de comunicación e interacción que deben superarse. Particularmente en la relación con gremios y empresas productoras, cuyos representantes hicieron notar que el llamado a la participación fue tardío, y “pudo haberse hecho antes”. Al respecto, la gerente general de Alimentos y Bebidas de Chile, hizo presente dicha situación durante su participación en uno de los bloques conversatorios del seminario organizado por ACHIPIA, destacando que el gremio presentó más de 600 observaciones al plan, de las cuales solo se han recogido un poco más de 20. Sin embargo, Figueroa también valoró la voluntad de continuar trabajando en conjunto, lo cual demuestra la importancia que hoy las instituciones del Estado le dan a la participación de las empresas y los sectores productivos para la elaboración de un plan que, necesariamente, debe sumar a todas las fuerzas participantes si se espera lograr un resultado transversalmente exitoso. Ecos de una discusión aún en curso y que debe profundizarse con más detalle, a medida que los ejes básicos y los principios generales del nuevo plan, se decantan en regulaciones, recomendaciones o normas concretas, cuyo alcance debe ser lo más preciso y eficiente posible, para garantizar que casos como los del pequeño que falleció en Curanilahue, solo por la negligencia de no aplicar controles preventivos adecuados, vuelvan a repetirse. GALERÍAOTROS REPORTAJES l mercado mundial de productos lácteos es, sin lugar a dudas, uno de los más relevantes y trascendentes de la industria alimentaria, tanto por su impacto social y económico, como por innegables beneficios para la salud de la población. Desde el punto de vista económico, el valor de toda la cadena productiva (incluyendo la leche, quesos, yogures, bebidas lacteadas, suero, mantecas y mantequillas, leche en polvo y suplementos, entre muchos otros derivados), supera los USD 1.000 billones, lo que a su vez se traduce en cientos de millones de empleos directos e indirectos en todo el mundo, desde producción primaria a la venta directa a público, pasando por recolección, procesamiento, logística, comercio y servicios asociados. Asimismo, con más de 900 mil millones de toneladas de leche fresca producidas en todo el mundo, el mercado de los lácteos juega hoy un rol estructural indispensable en los sistemas alimentarios globales, contribuyendo además a fortalecer la salud y nutrición de la población. De hecho, basta solo recordar que durante las últimas décadas del siglo XX, Chile venció la desnutrición infantil e incrementó la calidad de vida de su población adulta, gracias a los programas de alimentación diseñados por el Dr. Fernando Monckeberg, a base de la distribución gratuita de leche en polvo fortificada en consultorios y centros de atención médica primaria. ESTADÍSTICAS POSITIVAS Si bien la producción láctea interna ha sufrido diversas vicisitudes en los últimos años, debido a las crisis sanitarias y geopolíticas acaecidas durante la presente década, a partir de 2023 el sector comenzó a mostrar un ligero repunte, gracias a los esfuerzos realizados para reforzar la eficiencia, seguridad y sostenibilidad de los principales actores del sector. Fue así como entre enero y diciembre de 2025, la elaboración de productos lácteos en Chile presentó un desempeño en general al alza en 9 de las 12 categorías analizadas por el boletín de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, ODEPA, lo que permitió cerrar el año con cifras positivas respecto del mismo periodo de 2024. En total, la recepción nacional de leche cruda durante el año pasado totalizó 2.371,1 millones de litros, cifra que representa un aumento de 6,5% y que permitió el favorable desempeño en la mayoría de los procesos de la Industria Láctea Mayor. Por ejemplo, la elaboración de quesos (principal destino de la leche cruda ordeñada en nuestro país), registró una variación positiva de 6,7% frente a 2024; mientras la producción de leche condensada (el principal lácteo exportado por Chile), se incrementó 28,8%. El volumen de producción de la leche fluida, en tanto, se elevó 3,5% hasta alcanzar 522,2 millones de litros distribuidos al mercado (17,4 millones de litros más que en 2024). De igual forma, creció la elaboración de manjar (2,4% con 40,9 millones de kilos), yogur (0,4% con 222,4 millones de litros), mantequilla (5% con 31,6 millones de kilos), leche modificada (72,6% con 146 mil kilos), y leche en polvo (3,4% con 75,3 millones de kilos). Los únicos subsegmentos que registraron rendimiento productivo negativo fueron quesillo (que tuvo -4,1% con 14,5 millones de kilos); crema (-0,4% con 35,9 millones de kilos) y suero en polvo (-5,2% con 22,8 millones de kilos). Para los principales protagonistas de este sector, el aumento generalizado en la elaboración de productos lácteos refleja una mejora integral en la cadena productiva, que se desprende de una mayor recepción de materia prima, procesos industriales más dinámicos y mejores resultados en productos con valor agregado. A su vez, el fuerte crecimiento en la producción de leche condensada sugiere un renovado impulso exportador, que en el corto plazo podría traspasarse a otros subsegmentos dada la mayor demanda externa por lácteos inocuos, sostenibles y de alta calidad, como los que se elaboran en nuestro país. Sin embargo, las caídas en ciertos productos advierten que esta recuperación no es homogénea y que algunos subsectores enfrentan desafíos que requieren atención, entre los cuales se cuenta la necesidad de reencantar a un mercado que hoy sufre un bombardeo continuo e intensivo de desinformación injustificada. Según las estadísticas de ODEPA, hoy el sector lácteo chileno cuenta con alrededor de 3.750 explotaciones (unidades productivas) y una masa ganadera de 370.000 vacas lecheras. Asimismo, cerca del 82% de la producción láctea nacional se concentra en las regiones de Los Lagos y Los Ríos, destacando por su alto nivel de eficiencia, calidad, sostenibilidad e inocuidad, gracias al uso creciente de nuevas técnicas que incluyen desde robotización a mejores prácticas de cuidado animal y perfeccionamiento del capital humano empleado en las granjas. A su vez, los estudios de mercado muestran que el consumo en el largo plazo ha marcado una tendencia homogénea al alza, lo que se traduce en un aumento aproximado de 2,2% en el consumo per cápita entre 2018 y 2024, lo que equivalente a cerca de 3,4 litros adicionales por persona al año. COMBATIR LA DESINFORMACIÓN Si bien Chile ha aumentado su consumo de lácteos per cápita durante las últimas décadas, este crecimiento no ha sido uniforme y todavía se encuentra por debajo de los niveles recomendados por organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura FAO y la Organización Mundial de la Salud, OMS. Más aún, diversas fuentes del sector, citadas por el Diario Lechero, argumentan que el consumo aparente habría retrocedido en 2025 hasta cerca de 140 litros por habitante, debido a factores económicos y cambios en los hábitos de consumo, incitados por la desinformación reinante en las redes sociales. Esto implica que el consumo lácteo nacional sigue siendo inferior a los niveles considerados óptimos que se recomiendan en todo el mundo, para mantener una dieta saludable (tres porciones diarias). Por ello, y relevando la importancia de entregar información basada en la ciencia, para contribuir a que la comunidad conozca el valor de los lácteos en su vida, el International Milk Promotion Group (IMP) realizó recientemente su reunión anual en Montreal, Canadá. El IMP es un grupo que es parte del Comité de Marketing de la IDF, formado por instituciones de 16 países (entre los que se cuentan Francia, Estados Unidos, Canadá, Australia y Sudáfrica, entre otros) que realizan programas de comunicación y promoción genérica de los lácteos. Sus integrantes son especialistas en comunicación, marketing, nutrición y quienes llevan en la actualidad exitosas campañas de promoción de consumo. Esta reunión fue presidida por el gerente del Consorcio Lechero, Octavio Oltra, quien destacó que ésta es la primera vez que Chile lidera este grupo de trabajo mundial, el cual funciona dentro de la International Dairy Federation (IDF-FIL) y tiene un espacio de colaboración con el Global Dairy Platform (GDP). El programa “Gracias a la Leche” cuenta hoy con una vasta red de científicos que apoyan la investigación y difusión en nutrición de los lácteos, lo que ha permitido difundir información tendiente a desmitificar supuestas barreras de consumo como la intolerancia a la lactosa. Foto: Generada por ChatGPT IA. Como ya es tradición, esta reunión anual comenzó con la reunión del Comité de Marketing de la IDF, para luego dar paso a la conferencia de comunicación y marketing que realizan conjunto el IMP con el GDP. Posteriormente tuvo lugar la reunión anual del IMP donde los diferentes países comparten las experiencias y aprendizajes obtenidos de sus respectivos programas y campañas de promoción. Además, se eligió a los finalistas de Trofeo IMP a las mejores campañas de promoción genérica de lácteos, premio que se entrega cada año en la cumbre de la IDF que este año será en Auckland, Nueva Zelanda. En las diferentes reuniones, se tocaron temas claves para una mejor comunicación hacia los consumidores en variables críticas tales como:
En este contexto se profundizó en el rol de las redes sociales y de la inteligencia artificial en la comunicación hacia generaciones más jóvenes. PARTICIPACIÓN DE CHILE En el marco de los 20 años del Consorcio Lechero, la participación de Chile en estas instancias internacionales de trabajo contribuye a fortalecer el trabajo del programa “Gracias a la Leche” en la comunicación sobre los beneficios del consumo de lácteos en todas las etapas de la vida. Al respecto, el gerente del Consorcio Lechero, Octavio Oltra, destacó que la participación de la entidad en estos grupos de trabajo permite hacer una comparación positiva de las acciones que se realizan en Chile con las iniciativas más importantes de promoción del consumo de lácteos a nivel mundial. “Este grupo de trabajo destaca por el nivel de especialización e impacto en sus países, en que vemos cómo se orienta la difusión de los beneficios de los lácteos en un contexto desafiante por las nuevas generaciones y por las tecnologías como la IA”, enfatiza el directivo. Oltra también puso de relieve que en cambiante contexto global, “una de las pocas certezas es la importancia que la comunicación con el consumidor sea siempre basada en evidencia científica, lo que es un denominador común en los países que integran estos grupos”. IMPACTO ESTRATÉGICO La participación del Consorcio Lechero en distintos grupos de trabajo internacionales también genera un valioso aporte permanente para el sector lácteo chileno. Tal como puntualiza Octavio Oltra, esto se traduce en mayor acceso a conocimiento, actualización respecto de los nuevos desafíos productivos e industriales en el mundo; más cercanía con los requerimientos de los consumidores; adaptación a las tendencias de consumo; reducción del impacto ambiental; incremento del bienestar animal; y, sobre todo, integración al enfoque de sustentabilidad del sector global”. Un ejemplo concreto de estas exitosas iniciativas son los avances y resultados del programa “Gracias a la Leche” del Consorcio Lechero, que cuenta hoy con una vasta red de científicos que apoyan la investigación y difusión en nutrición de los lácteos, y que además “ha permitido tener la primera campaña a consumidores apuntada a desmitificar supuestas barreras de consumo como la intolerancia a la lactosa”, detalla Octavio Oltra. Precisamente durante esta reunión, el programa Gracias a la Leche fue representado por el coordinador del área de Lácteos y Nutrición del Consorcio Lechero, Roberto Koch, quien compartió ante los asistentes a las reuniones realizadas en Mont-Tremblant, los exitosos resultados de la campaña “Educando sobre la lactosa”. Esta iniciativa ha incluido desde comunicación en prensa, hasta anuncios en distintos formatos, incluyendo videos educativos y cómics; todos orientados a informar que una intolerancia a la lactosa, sea diagnosticada o por sospecha, no significa que se deban eliminar los lácteos de la dieta. “Nuestro Comité Científico ha tenido un papel protagónico en el desafío de desmitificar y aclarar puntos clave sobre este tema”, afirma Koch, quien también puntualiza que el principal objetivo de este esfuerzo fue corregir la desinformación existente entre la población. “Los consumidores no evitaban los lácteos por falta de disponibilidad, sino porque creían que no podían consumirlos de forma segura”, recalca el especialista. Pese a esta barrera, gracias a la recurrente presencia en medios y al aumento de información clara sobre el contenido de lactosa en los productos, se logró que muchas personas dejaran atrás el miedo y comenzaran a tomar decisiones bien informadas. “Según nuestras encuestas, hemos visto un avance significativo en el cambio de concepto; pues hoy el consumidor maneja mejor el tema y es capaz de decidir, con argumentos, qué y cómo consumir en materia de lácteos”, enfatiza Koch. En su exposición ante los especialistas globales del International Milk Promotion (IMP), Koch también informó que la campaña fue muy bien evaluada por sus pares internacionales. Asimismo, lo que más llamó la atención de los expertos internacionales fue el compromiso de los miembros del Comité Científico de Lácteos al sumarse a la iniciativa y actuar como los transmisores directos del conocimiento hacia los consumidores. GALERÍAOTROS REPORTAJESHace tan solo unos días, el Presidente de la República, José Antonio Kast, encabezó en el Salón O’Higgins del Palacio de La Moneda, la ceremonia de creación del Premio Nacional “Dr. Fernando Monckeberg”. Este reconocimiento, que destacará cada año las iniciativas más sobresalientes en materia de nutrición infantil, promoción de hábitos saludables y prevención de la malnutrición, también honra el enorme legado del facultativo y profesor emérito de la Universidad de Chile, quien hace 50 años implementó las campañas de alimentación para madres embarazadas mediante el consumo de leche fortificada “Purita”. Un aporte que, a la postre, fue decisivo para erradicar de raíz la desnutrición infantil en Chile, y que se suma al apoyo personal que el Dr. Monckeberg también dio a diversas políticas públicas e instituciones, como INTA (de la cual fue fundador) cuya aplicación mejoró significativamente las condiciones de vida de miles de niños y niñas en todo el país. Sin embargo, más allá del homenaje puntual, este reconocimiento también busca proyectar el legado del Dr. Monckeberg hacia los desafíos sanitarios actuales, pues aún cuando Chile logró derrotar a la desnutrición infantil gracias a la implementación de políticas públicas sostenidas, hoy enfrenta una nueva realidad marcada por el aumento del sobrepeso y la obesidad (adulta e infantil). De hecho, la obesidad se ha consolidado como uno de los principales desafíos de salud pública en Chile, pues tal como lo establece el informe Panorama de la Salud 2025 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), actualmente 31% de los adultos chilenos presenta algún grado de obesidad, cifra que supera holgadamente el promedio de los demás integrantes de este organismo internacional, que alcanza a 19%. Esto se traduce, según todas las observaciones médicas, en mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes, trastornos de salud mental e, incluso, algunos tipos de cáncer, lo que afecta significativamente la calidad de vida de las personas en etapas complejas de la vida. ADVERTENCIA ACADÉMICA En este escenario, que resulta tan paradójico como incomprensible, las instituciones académicas han realizado reiterados y potentes llamados a implementar nuevas acciones e iniciativas que resuelvan en forma definitiva esta situación crítica. Así lo expresa, por ejemplo, la nutricionista del Departamento de Salud Estudiantil de la Universidad de La Serena, Angélica Henríquez Cerna, quien asegura que “la obesidad es una condición compleja y multifactorial, por lo que no puede atribuirse únicamente a conductas propias e individuales de cada persona obesa”. Todo ello implica que tampoco puede abordarse con miradas simplistas o restrictivas, pues aun cuando se ataque uno de los factores causantes, los otros que no hayan sido identificados a tiempo, seguirán impulsando a la persona hacia un círculo vicioso de inacción y escasos resultados. Como primer paso, Angélica Henríquez recalca que entre los factores alimentarios que mayor impacto tienen en el incremento de los índices de obesidad, están la baja ingesta de verduras, frutas, legumbres y otros alimentos de alta calidad nutricional, “así como también un alto consumo de productos procesados y de baja calidad nutricional como bebidas azucaradas, embutidos y alimentos con elevada densidad energética”, añade la especialista. Sin embargo, la nutricionista de la universidad de La Serena enfatiza que “en los casos de malnutrición por exceso también influyen factores sociales, económicos y culturales. El ritmo de vida actual favorece el consumo de comidas rápidas, una alimentación más desorganizada y menos tiempo para cocinar. A esto se suman el sedentarismo, el estrés crónico, la falta de sueño y las desigualdades en el acceso a alimentos saludables”. Según explica la nutricionista, “para revertir esta tendencia es fundamental promover hábitos sostenibles (en lugar de imponer más dietas restrictivas), fortaleciendo la educación alimentaria, el acceso a alimentos saludables y la actividad física regular”. “La evidencia -agrega Henríquez- muestra que los cambios progresivos y mantenidos en el tiempo tienen mejores resultados que las estrategias centradas exclusivamente en la restricción o la pérdida de peso”. Ahondando en este punto, la especialista hace hincapié en que esta problemática requiere un abordaje integral que combine políticas públicas, educación, prevención y atención de salud. “Una de las estrategias más importantes es promover hábitos alimentarios sostenibles desde edades tempranas, junto con mejorar el acceso a alimentos saludables, espacios seguros para la actividad física y programas de salud que integren aspectos nutricionales, psicológicos y sociales”, detalla. Además, Henríquez recalca que es importante avanzar desde un enfoque centrado exclusivamente en el peso hacia uno centrado en salud y bienestar, “promoviendo conductas saludables que puedan mantenerse a lo largo de la vida y evitando intervenciones que favorezcan la culpa, el miedo, el estigma de peso o una relación conflictiva con la alimentación”. FENÓMENO SISTÉMICO Esta combinación de factores de diversa índole, exige, consecuentemente que las acciones diseñadas para revertir este cuadro de prevalencia en la población, requieran la opinión y apoyo de profesionales pertenecientes a distintas áreas del conocimiento. Al respecto, el sociólogo y coordinador General del Área de Formación Integral (AGGDFI) de la Universidad de La Serena, Cristian Blanco, advierte que “la obesidad en Chile es fundamentalmente resultado de un entorno obesogénico (combinación de factores que promueven e incentivan el consumo de alimentos poco saludables y un estilo de vida sedentario), arraigado en la estructura social, económica y urbana del país. “Esto ha permitido que hayamos pasado de la desnutrición en la década de 1970 a las altas tasas de obesidad actuales”, indica el experto. El sociólogo también puntualiza que “la obesidad está fuertemente determinada por la desigualdad de clase y se concentra con mayor fuerza en sectores vulnerables, ya que los alimentos más saludables suelen ser más caros y las clases más acomodadas cuentan con mayor acceso a información nutricional, redes de apoyo y tiempo para cuidar su salud”. Blanco también enfatiza que “la transformación laboral, con jornadas extensas y traslados prolongados, ha generado un sedentarismo forzado, lo que reduce la preparación de alimentos frescos y fomenta el consumo de comida rápida y platos listos para servir”. “Además -agrega- muchos empleos pasaron de requerir esfuerzo físico a desarrollarse principalmente en oficinas y servicios”. Según el sociólogo, otro de los motivos de este escenario es que “los supermercados han desplazado a las ferias libres, aumentando la disponibilidad de alimentos altos en nutrientes críticos, que siguen siendo los más accesibles y rápidos de consumir. “A ello se suma que las bebidas azucaradas, los alimentos altos en calorías y el alcohol siguen siendo parte habitual de la socialización”, externalidades que a su juicio se potencian por la falta de áreas verdes y la inseguridad en los barrios. “Esto dificulta la práctica de ejercicio, lo que sumado al estilo de vida cada vez más digitalizado, han transformado el tiempo libre en una actividad de gasto energético casi nulo”. EL IMPACTO PSICOLÓGICO A su vez, el psicólogo clínico y académico del Departamento de Psicología de la Universidad de La Serena, Sebastián Maluenda, recalca que “la obesidad es una condición que trasciende el ámbito físico y tiene repercusiones a nivel psicológico y social. Además, el proceso genera diferentes consecuencias cuando se es adolescente, niño o adulto”. En línea con esto, el magíster en Psicología explicó que “las personas con obesidad suelen enfrentar estigmas, prejuicios y discriminación en ámbitos como salud, trabajo, educación y relaciones interpersonales, lo que puede generar un mayor malestar en sus relaciones de pareja, familiares e incluso consigo mismas”. Y en tal sentido agregó que “esto puede causar vergüenza, culpa y baja autoestima, favoreciendo la aparición de problemas de salud mental como depresión, ansiedad y trastornos de la conducta alimentaria”. “Además -indica- la presión de los estándares de belleza y las redes sociales puede generar aparición de ansiedad, depresión, aislamiento social e insatisfacción corporal”. Este desorden, de acuerdo con el psicólogo, implica que “el estigma asociado al peso lleva a muchas personas a evitar la atención médica o limitar su participación en actividades sociales, por eso, es fundamental comprender la obesidad desde una perspectiva biopsicosocial, considerando tanto la salud física como la salud mental”. En consecuencia, “la atención no debe centrarse solo en los kilos, sino también en el bienestar y el progreso de cada persona”, factores que son fundamentales para impulsar una auténtica solución integral o aislada, porque la lucha contra la obesidad ya no depende solo del éxito de unos cuantos sellos de advertencia, sino de una terapia integral, transdisciplinaria y segura. GALERÍAOTROS REPORTAJES os complejos desafíos que hoy enfrenta la industria de alimentos y bebidas, exigen la implementación urgente de nuevas estrategias productivas que permitan satisfacer de manera inocua, sostenible y eficiente, las necesidades nutricionales de una población que crece, pero también envejece. Esto no solo implica perfeccionar las actividades industriales propiamente tales, sino también poner en práctica acciones de innovación y mejora continua, tendientes a optimizar y eficientar la explotación de la riqueza natural de nuestro país, tanto a nivel de ecosistemas terrestres como acuáticos, pues solo de este modo será posible contar con insumos de calidad, capaces de incrementar la riqueza productiva y exportadora de nuestro país. Este fue, precisamente, uno de los principales objetivos del workshop “Desafíos del Encadenamiento Productivo Agrosalmón”, que se realizó recientemente en la ciudad de Osorno, gracias una iniciativa conjunta del Consejo del Salmón, la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), la Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco (SOFO), la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno (SAGO) y el Consorcio Agrícola del Sur (CAS). La actividad, que se desarrolló en el marco de la alianza Agrosalmón, reunió a representantes del sector agrícola, la industria salmonera, gremios, autoridades gubernamentales y actores del ecosistema de innovación, quienes analizaron mecanismos para fortalecer el desarrollo de proveedores, la innovación aplicada y la generación de valor agregado para el país. Este trabajo transversal permitió identificar oportunidades concretas de colaboración entre la agricultura y la salmonicultura, que hoy conforman dos de las principales cadenas alimentarias de Chile. DIAGNÓSTICO TRANSVERSAL Durante la jornada, estuvieron presentes algunos de los más destacados representantes de los mundos público-privado y del conocimiento, entre los que destacaron el presidente de SOFO, Eduardo Renner; el gobernador regional de Los Lagos, Alejandro Santana; la presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel; la presidenta de SOFOFA, Rosario Navarro; el director ejecutivo de CeTA, Jean Paul Veas; y el jefe de la División de Desarrollo Productivo Sostenible del Ministerio de Economía, Gonzalo Villanueva. Uno de los puntos centrales del evento, correspondió a la presentación de la directora de Estudios Aplicados del Consejo del Salmón, Alejandra Bustamante, y del secretario ejecutivo de SOFO, Carlo Rojas, quienes expusieron los avances alcanzados por la alianza Agrosalmón, así como el trabajo desarrollado para construir una agenda común orientada a generar valor compartido entre ambos sectores productivos. A ello se sumó la exposición del cofundador de la Cooperativa Agrícola de Granos, Mauricio Magnasco, quien analizó el escenario productivo actual del agro chileno. Otro de los temas trascendentales del encuentro, fue la necesidad de incorporar en forma progresiva más capacidades agrícolas internas a las cadenas de suministro de insumos que se utilizan en la alimentación de salmones. Actualmente, cerca del 60% de esta matriz alimentaria proviene de granos cosechados en el extranjero, como trigo, soja, canola o raps, lo cual genera alta vulnerabilidad sectorial ante los vaivenes geopolíticos y económicos del comercial internacional. En ese contexto, Agrosalmón busca promover una colaboración que vaya más allá del abastecimiento, incorporando innovación, trazabilidad, sofisticación productiva y generación de valor agregado desde las regiones de La Araucanía, Biobío y Los Lagos. COLABORACIÓN PARA EL DESARROLLO PRODUCTIVO A lo largo de toda la jornada, los participantes del evento recalcaron la necesidad de reforzar el desarrollo productivo de nuestro país, a través del trabajo colaborativo entre todos los sectores estratégicos involucrados. Al respecto, la presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel, enfatizó que “Agrosalmón no es solo una alianza entre agricultura y salmonicultura, sino una agenda que habla de cómo Chile puede conectar mejor sus capacidades productivas (transversales)”. “Tenemos una industria salmonera que compite en los mercados más exigentes del mundo y un sector agrícola con tradición, conocimiento y presencia territorial. En consecuencia, Chile tiene mucho que ganar cuando sus sectores estratégicos dejan de mirarse por separado y empiezan a construir futuro juntos”, agregó la ejecutiva. A su vez, el presidente de SOFO, Eduardo Renner, destacó el aporte que puede realizar el sector agrícola en esta nueva etapa de articulación intersectorial, recalcando que el agro del sur “tiene mucho que aportar a esta conversación”. “Contamos -puntualizó Renner- con productores, conocimiento territorial y una historia ligada a la producción de alimentos. Por ello, el desafío es transformar esa experiencia en nuevas oportunidades de encadenamiento, innovación y desarrollo productivo, entendiendo que la colaboración con la salmonicultura puede abrir espacios relevantes para el futuro agrícola del país”. Visión que también comparte el director de Asuntos Públicos de SAGO A.G., Hermann Rusch, quien valoró el trabajo conjunto entre las principales cadenas alimentarias del sur de Chile. “Hoy hacer esta vinculación, empezar a buscar las cosas que nos unen para producir alimentos de mejor calidad, lo cual es el inicio de un trabajo que estamos esperanzadas de que mostrará avances sustantivos”, puntualizó. INNOVACIÓN, COMPETITIVIDAD Y DESARROLLO SOSTENIBLE Otro de los expositores destacados del evento, fue la presidenta de SOFOFA, Rosario Navarro, quien puso énfasis en la necesidad de fortalecer la colaboración entre los sectores productivos involucrados, “para impulsar una economía más sofisticada y competitiva”. “Chile -precisó Navarro- necesita mirar sus capacidades productivas de manera integrada, porque el futuro de la industria no se construye desde sectores aislados, sino desde cadenas de valor más colaborativas, con innovación, tecnología y visión de largo plazo”. La dirigente gremial también dejó en claro que Agrosalmón “es un ejemplo concreto de cómo distintos sectores se unen para impulsar nuevas oportunidades de desarrollo y crecimiento para el país”. Desde el ámbito público, en tanto, el jefe de la División de Desarrollo Productivo Sostenible del Ministerio de Economía, Gonzalo Villanueva, elogió la relevancia de esta alianza para los objetivos nacionales de transformación productiva. “La alianza Agrosalmón se vincula directamente con los objetivos de la política de Desarrollo Productivo Sostenible, porque apunta a transformar la matriz productiva nacional para crecer mejor”, puntualizó el personero de gobierno. En ese sentido, Villanueva fue enfático en recordar la importancia estratégica que tienen, tanto la industria acuícola como el sector agropecuario para el éxito a largo plazo de esta iniciativa. “Aquí hay una oportunidad concreta de impulsar nuevas capacidades productivas y acompañar, desde el Estado, una agenda que permita escalar soluciones, fortalecer cadenas de valor y generar crecimiento sostenible para Chile”, señaló. Otro expositor invitado fue el director ejecutivo de CeTA, Jean Paul Veas, quien abordó el rol de la innovación aplicada y el desarrollo tecnológico para transformar oportunidades en soluciones concretas. “Para que una agenda como Agrosalmón avance, es clave prototipar, probar y validar soluciones, porque la innovación aplicada permite reducir brechas, generar evidencia y transformar oportunidades en modelos concretos de colaboración productiva”, detalló Veas, cuya institución ya puso en marcha una iniciativa similar en el norte de Chile, denominada precisamente “AgroMar”. Aquí existe un espacio muy relevante para conectar tecnología, alimentos y capacidades regionales”, aseguró Jean Paul Veas. Durante la jornada también se realizaron mesas de trabajo orientadas a identificar brechas, oportunidades y ámbitos prioritarios de acción. En cada una de estas instancias técnicas, se avanzó significativamente en el establecimiento de acuerdos preliminares que ayuden a consolidar una visión compartida sobre cómo fortalecer el vínculo entre el agro chileno y la salmonicultura. A juicio de los asistentes, esto solo puede lograrse impulsando a proveedores locales, desarrollando acciones de innovación aplicada y aprovechando nuevas oportunidades de desarrollo productivo para las regiones del sur y también del país. GALERÍAOTRAS NOTICIAS n hecho indiscutible y fehacientemente comprobado en los últimos años es la enorme trascendencia que ha alcanzado la salmonicultura para el desarrollo integral de la economía nacional, tanto a nivel interno como de comercio exterior. De hecho, a nivel transversal existe pleno acuerdo de que constituye el principal producto de exportación no minero del país. Según recientes informes elaborados por Salmón Chile, a partir de las estadísticas sectoriales publicadas por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), durante 2025, las exportaciones de salmón y trucha chilena alcanzaron aproximadamente US$ 6.549 millones, cifra que representa alrededor del 6% de todo el comercio exterior nacional. Estos resultados consolidan al salmón como uno de los alimentos más importantes que nuestro país vende al mundo, lo cual se potencia aún más con el positivo crecimiento que ha tenido la producción interna durante la presente década. De acuerdo con los reportes actualizados de Subpesca, a diciembre de 2025 la cosecha total de peces (salmones y truchas) fue de 1.146.000 de toneladas, cifra superior en 14,9% a la registrada en igual período del 2024, y que constituye el 76,3% de toda la acuicultura nacional. El principal exponente de este crecimiento es el salmón atlántico, cuya cosecha durante 2025 alcanzó 815.300 toneladas, cantidad que marca un importante crecimiento de 16% respecto de 2024, y que además representa, por si solo, el 54,3% del total acuícola chileno. Este recurso se cosechó principalmente en las Regiones de Aysén y Los Lagos, con 407.000 toneladas (49,9%) y 258.700 toneladas (31,7%), respectivamente. La cosecha de salmón coho también tuvo un crecimiento importante, pues durante el año pasado se produjeron 281.400 toneladas. Esto marca un incremento de 21,6% en comparación con 2024, y constituye 18,7% del total acuícola chileno. El reverso de esta moneda corresponde a la trucha arcoíris, pues la cosecha durante 2025 fue de solo lo 50.000 toneladas (3,3% del total de producción acuícola nacional), lo que significa una caída de 21,6% respecto de 2024. Por su parte, la producción acumulada de ovas a diciembre de 2025, fue de 629,8 millones (9,1% menos que 2024), la que se dividió en 61,6% de salmón del Atlántico; 29,4% de salmón coho; y 9% de trucha arcoíris. Todos estos recursos se cosechan entre las regiones de Biobío y Magallanes (con participación mayoritaria de Los Lagos y Aysén), generando actualmente más de 86.000 empleos directos e indirectos, que incluyen desde las propias tareas de producción en las granjas acuícolas, hasta la prestación de servicios externos o tercerizados, que incluyen tareas de transporte, logística, alimentación, mantención, laboratorios, medicina veterinaria, construcción naval, buceo y procesamiento, entre muchas otras. FUTURO EFICIENTE Y SOSTENIBLE La trascendente importancia de estas cifras se traduce, por consiguiente, en la urgente necesidad de impulsar una profunda optimización de la cadena productiva salmonera, lo que es aún acucioso si se considera que hoy el sector enfrenta un escenario altamente desafiante y cada vez más competitivo. Dicha condición exige, consecuentemente, dar pasos concretos para:
Estas dificultadas se amplifican exponencialmente si se considera que el actual contexto mundial está fuertemente influido por factores con alto grado de incertidumbre, como la volatilidad geopolítica, los cambios en las tendencias de compra y consumo interno y externo, el alza en el valor de los insumos y la creciente competitividad de industrias salmoneras extranjeras. Casos particularmente desafiantes son los de Escocia y Noruega, que recientemente han impulsado fuertes desarrollos tecnológicos y ambientales, para reafirmar su liderazgo internacional lo que les ha asegurado un gran crecimiento de su participación de mercado. Un camino en el que Chile mostró cierto rezago durante las últimas décadas, en especial por la falta de certezas regulatorias hacia productores e inversionistas, variable que, efectivamente, ha generado un notorio freno al desarrollo más eficiente y competitivo de la industria salmonera chilena. Estas carencias, riesgos y desafíos fueron los que impulsaron la creación del denominado Plan Salmón 2050, hoja de ruta estratégica impulsada desde la Municipalidad de Puerto Montt y el Gobierno Regional de Los Lagos, para optimizar la sostenibilidad y eficiencia de la salmonicultura en la macrozona sur-austral de nuestro país. Todo ello con el objetivo de compatibilizar la producción con la protección ambiental, mejorar la confusa normativa vigente y potenciar la aplicación en el corto plazo de más acciones de Innovación y Desarrollo (I+D), para así alcanzar pleno liderazgo regional y mundial entre las décadas de 2030 a 2050. Como parte de esta hoja de ruta, durante la reciente versión de la feria Aqua Sur 2026 (que además se consolidó como la más importante del mundo en su rubro), los integrantes del comité ejecutivo del Plan Salmón 2050 se reunieron al término de la ceremonia inaugural, para analizar los desafíos y oportunidades del sector y presentar oficialmente una serie de propuestas orientadas a fortalecer el desarrollo sostenible de la industria. Esta ocasión estuvo engalanada por la presencia, inédita, de autoridades sectoriales gubernamentales, como el subsecretario de Pesa y Acuicultura, Osvaldo Urrutia Silva, y del expresidente de la República, Eduardo Frei-Ruiz Tagle, quien precisamente ha asumido un rol protagónico para conjugar a los actores técnicos, políticos, gremiales y académicos que forman parte de esta mesa de trabajo. ENFOQUE AMBICIOSO PERO VIABLE En concreto, la mesa nacional de trabajo del Plan Salmón presentó ante las autoridades y la opinión pública, las siguientes propuestas de trabajo:
Si bien los diversos participantes de esta instancia reconocieron que este listado recoge en forma precisa los principales ejes de desarrollo que ayudarán a modernizar el sector, también recalcaron que aún existen “brechas estructurales” que superan el ámbito de acción de las empresas. Por ende, hicieron un llamado a avanzar, al mismo tiempo, hacia la implementación de una estrategia de Estado que permita abordar estos desafíos de manera integral y efectiva, dejando atrás la retórica y aplicando acciones concretas. LEGISLACIÓN ATRASADA Y RESTRICTIVA Uno de las principales externalidades que se abordaron en la discusión, es la prevalencia de graves problemas regulatorios en el borde costero, pues las regulaciones relativas a las operaciones productivas en estas zonas se traducen en una serie de problemas que dificultan el desarrollo armónico de las distintas actividades y que, además, generan conflictos evitables entre actores. Por ejemplo, para los integrantes del comité del Plan Salmón 2050, la falta de una aplicación racional de la Política Nacional de Borde Costero, junto con la carencia de actualización y flexibilidad de dicha normativa, “ha provocado retrasos significativos en la tramitación administrativa para obtener concesiones acuícolas, llegando en algunos casos a superar los 10 años de espera”. De este modo, a juicio de los representantes de las empresas, gremios, trabajadores del sector y también de las autoridades regionales y comunales, esta situación desincentiva el uso del borde costero para actividades acuícolas, tal como sucede con la aplicación de la Ley Lafkenche (Nº20.249) y la Ley SBAP (N°21.600), que, en su opinión, hoy generan “graves retrasos en la puesta en marcha de nuevas iniciativas productivas y amenazan con reducir significativamente la competitividad internacional de la salmonicultura nacional”, por culpa de lo que denominan “una normativa carente de bases racionales de aplicación”. Los distintos actores que impulsan el Plan Salmón 2050 también advierten sobre múltiples deficiencias en la implementación eficiente y efectiva de las leyes, por parte de los órganos del Estado. En ese contexto, comentan que el proceso de fusiones y relocalizaciones, clave para el medio ambiente y la producción, ha enfrentado obstáculos debido a la incorporación de nuevos requisitos y a una burocracia excesiva, lo que, en opinión de los protagonistas del sector productivo y laboral, “deriva en un sistema poco eficiente”. Al respecto, es importante recordar que la salmonicultura chilena se desarrolla en zonas específicas conocidas como “Áreas Apropiadas para la Acuicultura (AAA)” y que las empresas, ya sean pertenecientes a capitales nacionales o extranjeros, solo pueden solicitar concesiones dentro de estas zonas designadas por el Estado. Una limitación que, según plantean los impulsores del Plan Salmón 2050, “debe revisarse en el corto plazo”. Asimismo, en la actualidad todo el sector salmonero del país opera en apenas 4.120 hectáreas de concesiones acuícolas al año, lo que equivale a un irrisorio 0,001% de la Zona Económica Exclusiva de Chile (o al 3% de la superficie total de la ciudad de Puerto Montt, por ejemplo) que apenas utiliza el 0,03% del total de las aguas protegidas de nuestro país. Cifras que reimpulsan el debate y que, a juicio de empresarios, trabajadores, gremios y autoridades regionales, demuestran que el impacto de la salmonicultura nacional es ínfimo, comparado con otras actividades mucho más invasivas desde el punto de vista ambiental, y que todavía “hay mucho espacio para que el sector se desarrolle en forma moderna, competitiva y sostenible, sin afectar el equilibrio o la protección de los ecosistemas”. VOCES DE LOS PROTAGONISTAS Tras la presentación de este ambicioso plan de trabajo, los protagonistas de su diseño e implementación se dieron tiempo para plantear todo tipo de visiones críticas, pero también de ofrecer soluciones concretas para las externalidades que, en su opinión, amenazan la competitividad y el desarrollo equilibrado del sector. Así por ejemplo, el alcalde de Puerto Montt, Rodrigo Wainraihgt Galilea, valoró la participación del ex mandatario Eduardo Frei Ruiz-Tagle en la sesión, junto con la del subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, como “señales positivas de un mayor involucramiento público en la materia”, pero también recordó que el impacto de la permisología (otra de las externalidades que el Plan Salmón espera eliminar), todavía sigue generado efectos “demasiado perjudiciales para la actividad”. Entre ellos mencionó pérdidas por US$66 millones en la Región de Los Lagos durante 2024, además de la destrucción de 3.165 empleos, debido a las demoras excesivas causadas por el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). “Esto contrasta con la posibilidad de generar 3 mil nuevos empleos regionales y de hasta 100 mil a nivel nacional, que se ve truncada por el exceso de trámites, evaluaciones y solicitudes de permisos”, enfatiza el jefe edilicio puertomontino. Aspectos que también abordó el presidente de la Multisindical de Trabajadores del Salmón, Alejandro Santibáñez, quien enfatizó que los desafíos del sector no solo se relacionan con la industria, sino también con el desarrollo de las comunidades. En tal sentido, Santibáñez recalcó que hoy tanto alcaldes como gobernadores están comprometidos con el crecimiento de las regiones del sur, “pero es fundamental que ese crecimiento sea sostenible”, puntualizó. Santibáñez agregó que destrabar los procesos actuales debe garantizar que la industria crezca de manera responsable, evitando crisis sanitarias como la provocada por la acción del virus ISA, que afectó fuertemente al sector en el pasado. “Los trabajadores necesitamos más empleos de calidad, porque la subcontratación nos está golpeando muy duro. En ese sentido, hemos mejorado, pero aún queda mucho por avanzar”, agregó el líder laboral. Por su parte, el gerente general de Salmón Chile, José Tomás Monge, valoró la disposición de las autoridades regionales para impulsar esta iniciativa, recalcando que hoy lo más relevante “es sentar las bases para contar con una mirada país respecto del segundo producto exportador de Chile, que encadena a seis regiones y también a otros sectores como el agro, el transporte y el cabotaje”. A su vez, desde la acera gubernamental, el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, agradeció la invitación a participar de esta instancia y valoró el trabajo desarrollado por el Plan, así como sus respectivas conclusiones técnicas. “Es un documento muy impresionante en su elaboración; que constituye un tremendo trabajo para un año y además es inédito por el grado de legitimidad que tiene esta mesa”, planteó el personero. “Estoy muy satisfecho -añadió- de ver que muchas de las propuestas coinciden con las que ya hemos comenzado a abordar desde la subsecretaría y los ministerios”. La autoridad sectorial también enfatizó que esta coincidencia transversal de diagnósticos entre los sectores público, privado, laboral, gremial y académico, debe servir de aliciente para generar las condiciones regulatorias necesarias que permitan a la industria retomar una senda de crecimiento sólido y sostenible. Un objetivo que ya no parece tan lejano y que bien podría alcanzarse en el corto plazo, en la medida que se privilegie un trabajo técnico y científico real, por sobre las discusiones ideológicas y partidistas sin base coherente, que han primado en el último tiempo. GALERÍAOTROS REPORTAJES |
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