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Por Francisco Javier González Salvo Periodista y editor Indualimentos a industria panificadora ha experimentado grandes y significativos cambios durante los últimos años, a medida que la dinámicas tendencias de consumo le plantean nuevos y complejos desafíos de formulación. Así lo estiman los principales actores del sector, quienes coinciden en que los principales objetivos hoy apuntan a ofrecer a los consumidores un producto que mantenga las características propiedades organolépticas del pan tradicional, pero que, al mismo tiempo, ofrezca mayores propiedades funcionales y/o nutracéuticas, mediante la incorporación de nutrientes de alto valor como, por ejemplo, vitaminas, proteínas y fibra. Esto implica, necesariamente, incorporar nuevas tecnologías, materias primas y procesos a la panadería tradicional de barrio, que, de acuerdo con estudios realizados por las principales asociaciones gremiales del sector, produce el 82% del pan consumido por los chilenos. Al respecto, Juan Mendiburu Azcárraga, presidente de la Asociación Gremial de Industriales del Pan de Santiago, INDUPAN A.G., entidad que representa a las Panaderías Pyme de la Región Metropolitana, comenta que el sector “ha experimentado una evolución trascendental durante los últimos 30 años, que se refleja en mayor presencia de procesos mecanizados, debido a la escasez de mano de obra, y en la incorporación de técnicas más avanzadas de amasado, de harinas más fortificadas y de procesos destinado a hacer un uso más eficiente de la energía y el agua”. “Sin embargo, esta modernización no reemplaza los métodos tradicionales y característicos con que se elabora el pan fresco de cada día, en especial de la marraqueta (que sigue siendo la variedad más preferida por los chilenos), que debe ser fresca, crujiente y apetitosa”, enfatiza el directivo. Del mismo modo, Mendiburu destaca el esfuerzo realizado por el sector para desarrollar productos más saludables, inocuos y variados, que ofrezcan más y mejores opciones para atender los requerimientos de un mercado que experimenta constantes cambios en sus tendencias de consumo. “Hoy los consumidores, especialmente la juventud, buscan panes con granos, probióticos y vitaminas, y las panaderías han hecho esfuerzos muy importantes para responder a esas demandas. Esto nos ha permitido tener mayor variedad de productos disponibles, incluyendo panes integrales y especiales, hechos con masa madre y semillas, por ejemplo, pero siempre respetando la frescura y calidad que nos caracterizan, porque 82% de la población sigue prefiriendo el pan que sale de los hornos cada día, y solo 18% opta por variantes envasadas”, comenta Mendiburu. Opinión similar manifiesta Fabiola Fuentealba Arévalo, vicerrectora adjunta de vinculación con el medio y Proyectos Institucionales de la Universidad de San Sebastián, sede Concepción, quien estima que la industria panificadora en Chile “ha tenido avances importantes en los últimos años, ligados principalmente al desarrollo tecnológico”. “Es innegable que la tecnología ha transformado la panadería en términos de eficiencia y producción. Desde la introducción de maquinarias y equipos más avanzados, hasta sistemas de automatización que controlan en general el proceso de elaboración y cocción”, explica la docente e investigadora. Sin embargo, Fabiola Fuentealba también enfatiza que esta evolución no debe ceñirse sólo a aspectos tecnológicos orientados a optimizar la producción, porque “la panadería tradicional chilena es mucho más que volumen”. “En ese sentido -destaca- el pan es parte de nuestra historia e indudablemente es un reflejo de lo que somos, y la forma cómo lo hacemos, lo vendemos y distribuimos habla también un poco de la evolución de la sociedad propiamente tal. En dichos términos, todavía hay brechas que aún es necesario superar, como, por ejemplo, el hecho de que el pan es un alimento básico de la alimentación de los chilenos y como tal, no debe ser demonizado”. Para la docente, esto es esencial, pues la panadería tradicional ha realizado esfuerzos significativos, tanto humanos como tecnológicos, ambientales y de gestión de recursos, para mantener e incluso potenciar las características nutricionales y organolépticas de sus productos. Variables que han permitido posicionar al pan fresco de panadería (especialmente la marraqueta), “como un alimento noble, funcional y nutritivo”. Este esfuerzo por optimizar la producción, incorporando más tecnologías y mejores materias primas se traduce, simultáneamente, en amplias oportunidades de desarrollo para la industria de proveedores, concretadas en el desarrollo de una amplia gama de insumos que hoy facilitan el amasado, leuda y horneado, por ejemplo, y también maximizan la incorporación de nutrientes esenciales, sin dejar de lado el característico sabor atractivo del pan chileno. Así lo afirma Marcela Minder Hetz, gerente de marketing de Granotec, empresa especializada en el desarrollo de nutrientes e ingredientes especializados para la industria alimentaria, quien destaca la “evolución positiva y sostenida en la industria panificadora chilena”. “Las grandes empresas han incorporado tecnologías de automatización, control de calidad y trazabilidad, lo que ha permitido mejorar la eficiencia productiva, reducir mermas y elevar los estándares de inocuidad. Esto abre nuevas oportunidades para la optimización operativa de las panaderías y, al mismo tiempo, plantea un desafío para los proveedores, como Granotec, en términos de formulación y recomendación de mezclas de ingredientes que se adapten a dichos cambios”, detalla la ejecutiva. Para Minder, esta evolución es parte de la esencia de su compañía, en términos de que están muy bien preparados para “interpretar resultados que permitan caracterizar las harinas, analizar en detalle el comportamiento reológico de las masas y conocer en profundidad el efecto de la aplicación de enzimas y complejos enzimáticos específicos que permitan adecuarse a estos nuevos procesos, obteniendo productos terminados estandarizados y con óptimos resultados”. FORMULACIONES MÁS SALUDABLES Si bien este proceso ha sido generalizado dentro del sector, aún existen ciertas brechas que se deben superar, especialmente en términos de garantizar acceso equitativo a las nuevas tecnologías y materias primas. Desde este punto de vista, Marcela Minder comenta que si bien la evolución no ha sido la misma para todo el sector, dado que muchas panaderías de barrio aún enfrentan desafíos estructurales como acceso limitado a tecnología, financiamiento y capacitación, sí se observa un denominador común y transversal, tanto en pequeñas, medianas o grandes compañías, que es “la disposición a trabajar para entregar un pan cada vez mejor”. Minder explica que esta necesidad de superación, incentiva a las panaderías a buscar asesorías y apoyos que les permitan mejorar permanentemente el sistema productivo. “En línea con esto -añade-, algunas panaderías tradicionales han comenzado a adoptar prácticas más eficientes y sostenibles, acogiéndose a programas como los Acuerdos de Producción Limpia (APL), y al apoyo de instituciones públicas”. Prácticas que para Fabiola Fuentealba no hacen sino reafirmar la vocación de superación que siempre han expresado los panaderos de Chile, trabajando en forma incansable y manteniendo a diario los hornos encendidos, los siete días de la semana, para abastecer de este alimento a gran parte de los hogares de nuestro país. Para responder en forma adecuada a esta orientación al logro y a la mejora continua, la industria de proveedores ha realizado constantes esfuerzos por entregar materias primas de mayor valor nutricional, lo que hoy se refleja en una generosa oferta de ingredientes capaces de posicionar al pan chileno (desde la marraqueta que solo se elabora con agua, harina y sal, hasta las más sofisticadas variedades de masa madre), en un auténtico alimento de propiedades funcionales. Así lo expresa Marcela Minder, quien destaca el esfuerzo realizado por la industria de proveedores para desarrollar formulaciones “que respondan a las nuevas demandas del consumidor por productos más saludables”. En el caso de Granotec, Minder destaca, por ejemplo, la presencia de productos tales como: Soluciones para la reducción de sal y grasa en pan, innovación que los hizo merecedores del premio AVONNI2013 y que redujo en 50% el uso de sodio y grasa en la elaboración de hallullas, “sin alterar las características de volumen, crocancia y sabor de este pan”. Mezclas funcionales con alto contenido de fibra y bajo índice glicémico, que permiten hornear panes blancos con alto contenido de fibra. Formulaciones sin aditivos artificiales, mediante el uso de enzimas que reemplazan a los ingredientes químicos, permitiendo obtener productos con etiqueta limpia. Nuevas mezclas de vitaminas y minerales, para fortificar el pan con hierro, zinc y ácido fólico, en línea con las políticas públicas de salud. Incorporación de granos ancestrales y legumbres, para aumentar la densidad nutricional del pan. Ejemplos concretos del enorme esfuerzo realizado por los panaderos y sus proveedores para entregar a la población un producto saludable y nutritivo, y que elimina de golpe los estigmas asociados al consumo de pan. Por el contrario, hoy es posible asegurar con plena certeza y evidencia científica, que este alimento constituye un aporte concreto y objetivo a la calidad de vida integral de las personas. En tal sentido, Fabiola Fuentealba asegura que es innegable que el pan tradicional de panadería aporta beneficios funciones para la salud, que van más allá de los aspectos propiamente nutricionales. “A lo largo de Chile, en muchas panaderías tradicionales, de barrio he visto ejemplos de variedades de pan realmente excelentes en su formulación, que aportan sustancias nutritivas importantes para la nutrición humana”, destaca la académica. CAMBIOS POSITIVOS Este significativo proceso de transformación y evolución del sector sigue avanzando día a día. De hecho, los expertos advierten que en el corto plazo, se concretarán cambios aún más significativos, que pueden posicionar al pan como un auténtico producto nutracéutico. Es decir, capaz de contribuir a la prevención de enfermedades, si se consume de manera moderada y dentro de un régimen de ingesta equilibrado y racional. “Esto se traducirá, por ejemplo, en el desarrollo de nuevas variedades de masa madre artesanal, e incluso, de la aparición de marraquetas con más vitaminas y fibra, lo que nos permitirá revertir la baja de consumo experimentada en los últimos años, pues los consumidores se darán cuenta de que el pan no es dañino, sino que, al contrario, es un aporte a la salud y calidad de vida”, explica Juan Mendiburu. El dirigente incluso comenta, que ya hay molinos que están desarrollando harinas con mayor cantidad de fibra, lo que, sumado al impulso experimentado por la biociencia nacional y la ingeniería genética, podría traducirse en el corto plazo, en la venta de marraquetas con potencial para incrementar la salud intestinal y el sistema inmunológico de las personas. Opinión similar manifiesta Marcela Minder, quien considera que, en el corto plazo a mediano plazo, se concretarán avances en producción muy importantes, tales como: Mayor incorporación de ingredientes bioactivos, como proteínas alternativas y antioxidantes naturales. Desarrollo de matrices alimentarias específicas, para grupos como adultos mayores, personas con diabetes o deportistas. Aplicación de biotecnología y fermentación natural, para mejorar la biodisponibilidad de nutrientes y reducir el uso de aditivos sintéticos. Avances que, a juicio de Fabiola Fuentealba también demuestran que el pan de panadería cumplirá muy pronto los desafíos que impone la aparición de nuevas tendencias de consumo saludable entre la población chilena, posicionándose como “un verdadero vehículo de nutrientes”. EFICIENCIA E INNOVACIÓN SOSTENIBLE Otro aspecto que el sector ha potenciado de manera contante en los últimos años y se valora de manera transversal, es la incorporación de métodos de producción más responsables y amigables con el medio ambiente. “La sostenibilidad se ha convertido en un eje estratégico para la industria -comenta Marcela Minder, de Granotec- y por eso hoy vemos avances concretos en esta materia, como uso de materias primas locales para reducir la huella de carbono; desarrollo de ingredientes con menor impacto ambiental; fomento de la eficiencia energética y la reducción de desperdicios en los procesos de panificación; y participación en iniciativas de economía circular, como la reutilización de subproductos agrícolas”. Esfuerzo que también implica la adopción de nuevas tecnologías destinadas a optimizar el consumo de energía y recursos naturales valiosos (como el agua), y que para el presidente de Indupan Santiago, demuestra el compromiso de los panaderos con el cuidado del medioambiente. “La eficiencia es un aspecto esencial de esta evolución, por eso hoy contamos con hornos más eficientes, repartimos con vehículos eléctricos e incorporamos paneles solares para ahorrar en consumo energético. Además, como la panaderías están insertas en barrios residenciales, también se han modernizado los procesos, para que los turnos sean más cortos y el trabajo en sí mismo sea más silencioso y menos invasivo”, explica Mendiburu. Desde el ámbito académico, Fabiola Fuentealba valora estos cambios, pero al mismo tiempo cree que se requieren mayores esfuerzos, para que el rubro avance aún más en sostenibilidad. “Hoy es necesario mejorar y optimizar los procesos productivos, para que sean más amigables con el medio ambiente, y en este sentido hay una serie de acciones que se pueden comenzar a adoptar, en forma planificada y responsable”, explica. Un camino donde, tal como en otras áreas de la industria alimentaria, los emprendedores juegan un rol decisivo, debido a su mayor cercanía con el desarrollo sostenible. Al respecto, Marcela Minder comenta que el ecosistema emprendedor ha sido un motor clave de la innovación sectorial, pues “en Chile, hemos visto cómo numerosos emprendedores han introducido productos diferenciados, tales como panes sin gluten, veganos o con ingredientes funcionales; modelos de negocio sostenibles y de cercanía, apoyados en canales digitales; y en colaboraciones efectivas con centros de I+D y empresas, como Granotec, para validar y escalar nuevas formulaciones”. En este contexto, la ejecutiva cree firmemente “que la colaboración entre industria, academia y emprendimiento, es esencial para seguir avanzando hacia una panificación más saludable, eficiente y sostenible”. Aspectos que también valora Fabiola Fuentealba, aunque enfatizando la necesidad de que los emprendedores brinden más apoyo especializado, como la producción de variedades de pan que incorporen nuevos nutrientes protectores para la salud, tales como granos enteros, fibra dietaria, variedades de semillas, harinas no tradicionales (lentejas, porotos o garbanzos, entre otras), y nuevas materias grasas. “También pueden potenciar a las panaderías tradicionales a través de la capacitación del capital humano, ayudándoles a implementar procesos productivos estandarizados según las recetas establecidas, y a estar más en contacto con situación nutricional de la población, para adaptarse a las nuevas tendencias y ofrecer productos acordes a esa realidad”, añade la académica de la USS. Avances que, en su conjunto, permitirán consolidar aún más el rol relevante que la panadería tradicional hoy cumple en la salud y nutrición de la población chilena, proyectándola como eje central de la acciones destinadas a enfrentar el futuro con mejores perspectivas de desarrollo. GALERÍAOTROS REPORTAJES
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Reunión del Comité del Codex sobre Residuos de Plaguicidas se realiza por primera vez en Chile10/10/2025 ositivas conclusiones entregó la reunión número 56 del Comité del Codex sobre Residuos de Plaguicidas (CCPR), que por primera vez en la historia se realizó en nuestro país. El encuentro congregó a más de 200 delegados de todo el mundo, quienes se reunieron en el Hotel Intercontinental de Santiago, para analizar las diferentes estrategias necesarias para hacer más seguro e inocuo el uso de plaguicidas. Al respecto, el presidente del CCPR, Weili Shan, expresó su gran satisfacción por poder coorganizar esta instancia en Chile, manifestando que “nuestros dos países están separados por océanos y montañas; sin embargo, nos unimos porque estamos comprometidos con la seguridad alimentaria mundial”. La reunión fue inaugurada oficialmente por la ministra de Agricultura de Chile, Ignacia Fernández, y el agrónomo jefe del Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de China, Pan Wenbo. Aunque los países están geográficamente muy separados, ambos ministros hablaron de unidad y cooperación por una causa común. Fernández detalló el profundo compromiso de Chile con la labor del Codex y su liderazgo, en particular en la labor del CCPR sobre sustancias de baja preocupación para la salud pública, mientras que Pan subrayó el objetivo de China de “controlar los residuos de plaguicidas y la calidad y seguridad de los productos agrícolas... eliminando los plaguicidas de alta toxicidad y altos residuos”. Fernández también subrayó la importancia estratégica del trabajo realizado por el CCPR, enfatizando que la cooperación científica y el diálogo internacional “son fundamentales para encontrar soluciones que equilibren la salud humana, la productividad, la sostenibilidad y el comercio, en beneficio de los consumidores, los productores y las comunidades rurales. Pan, a su vez, refrendo este punto de vista, enfatizando que “la seguridad de los productos agrícolas y los alimentos no solo repercute en la salud y la seguridad públicas, sino que también tiene profundas implicaciones en el panorama económico mundial y la estabilidad social”. “Los países y las regiones pueden variar en cuanto a su nivel de desarrollo económico, producción y seguridad alimentaria, pero comparten los mismos objetivos: mejorar la seguridad alimentaria y proteger la salud de los consumidores. Los países también sienten la necesidad de profundizar en la cooperación multilateral: el comercio justo de productos agrícolas y alimentos requiere que todos refuercen la cooperación con otros países”, agregó el directivo. Por su parte, el presidente de la Comisión del Codex Alimentarius, Allan Azegele, abordó en su discurso inaugural las profundas y amplias repercusiones de la labor del CCPR. “El Comité del Codex sobre Residuos de Plaguicidas ha sido durante mucho tiempo uno de los pilares del sistema del Codex, y las decisiones que se toman en esta sala tienen un alcance que va mucho más allá de nuestras deliberaciones, ya que llegan a los agricultores en sus campos, a los reguladores en sus oficinas, a los comerciantes en los mercados mundiales y, en última instancia, a los consumidores en sus mesas”. Azegele también reconoció y expresó su respeto por «la enorme complejidad» de la labor del CCPR. La secretaria del Codex Alimentarius, Sarah Cahill, también se refirió a la importancia de la labor de este Comité, señalando que “los residuos de plaguicidas encabezan sistemáticamente la lista de preocupaciones comerciales específicas relacionadas con la seguridad alimentaria planteadas en el Comité MSF de la OMC”. En su opinión “esto subraya la importancia de su labor y la necesidad de seguir esforzándose por elaborar, adoptar y aplicar los límites máximos de residuos (LMR) del Codex», declaró en la reunión. También comentó la importancia y el impacto de la coorganización de comités, que «mejora la accesibilidad y contribuye a una mayor participación en las reuniones del Codex en todas las regiones”. En nombre de la FAO, Maya Takagaki continuó con el llamamiento al diálogo. «Quiero animarles a todos a que aprovechen este importante espacio para fomentar el diálogo y la cooperación con el fin de seguir reforzando la coordinación entre las autoridades fitosanitarias y de seguridad alimentaria de cada uno de nuestros países miembros», afirmó. Giovanni Escalante, representante de la OMS en Chile, también pidió una participación aún más amplia en las reuniones del Comité, incluida «la participación activa de los consumidores y la sociedad civil en los procesos de toma de decisiones y de adopción de sistemas. Este Comité tiene una responsabilidad técnica, pero también ética, porque detrás de cada LMR, de cada norma técnica, hay millones de vidas que dependen del rigor, la coherencia y la voluntad política de nuestro trabajo». CONCLUSIONES RELEVANTES Durante las sesiones realizadas entre el 8 y 13 de septiembre, el CCPR abordó diversas temáticas de alto impacto, como los LMR para los plaguicidas en los alimentos y piensos, para la leche y la grasa láctea y para el quimbombó. También se estudiaron las directrices para supervisar la estabilidad y pureza de los materiales de referencia y las soluciones madre correspondientes de los plaguicidas durante el almacenamiento prolongado. Los delegados debatieron, así mismo, la gestión de los compuestos no respaldados que no plantean problemas de salud pública y la coordinación del trabajo entre el CCPR y el Comité del Codex sobre Residuos de Medicamentos Veterinarios en los Alimentos. Al término de las sesiones, los delegados se manifestaron conformes con el trabajo realizado durante toda la reunión. El presidente del Comité, el Dr. Weili Shan, expresó su gratitud a los delegados y a Chile por coorganizar la reunión. Además, elogió la dedicación de los presidentes de los grupos de trabajo especiales por “facilitar los debates y preparar rápidamente los documentos de trabajo”, lo que a su juicio, supuso una “contribución significativa a la reunión”. A su vez, el copresidente de la reunión, Eduardo Aylwin, agradeció a China y a los delegados la confianza y el apoyo que le brindaron para ejercer este importante cargo. “Ha sido un honor para mi país, para la ACHIPIA y, por supuesto, para mí”, manifestó. Sarah Cahill, secretaria del Codex, se hizo eco de las diferentes palabras de agradecimiento expresadas por los presidentes de la mesa, alabando “la naturaleza intensa y colaborativa y la increíble energía dedicada a impulsar nuestro trabajo por parte de todos los participantes en la sesión plenaria y entre bastidores”. Tras las intensas reuniones de trabajo realizadas en Santiago, el Comité enviará los respectivas conclusiones LMR a la Comisión del Codex Alimentarius (CAC) para su adopción, junto con las enmiendas al Manual de Procedimiento del Codex pertinentes para la labor del CCPR. Además, se analizaron nuevas directrices para el control de la pureza y la estabilidad de los materiales de referencia y las soluciones madre relacionadas de plaguicidas durante el almacenamiento prolongado, iniciado en 2021, que también se han presentado a la CAC para su adopción en el trámite 8. Este documento representa un paso crucial hacia el desarrollo de una orientación armonizada y exhaustiva que permita a los laboratorios controlar la estabilidad y la pureza de los materiales de referencia de plaguicidas y sus soluciones madre durante un almacenamiento prolongado. Estas Directrices tienen por objeto orientar a los laboratorios en el control de la estabilidad y la pureza de los materiales de referencia para su posible uso más allá de sus fechas de caducidad, y para el uso continuado de soluciones madre que conservan su estabilidad y pureza. Para Víctor Rivera, coordinador de Asuntos Internacionales y Regulatorios de ACHIPIA, estos resultados “ponen de relieve, una vez más, el compromiso inquebrantable del Codex, sus miembros y observadores, de utilizar las pruebas científicas y la colaboración internacional para alcanzar el mismo objetivo: proteger la salud de los consumidores y facilitar prácticas justas en el comercio de alimentos”. De cara al futuro, el CCPR reiteró la importancia de mejorar la coordinación entre el CCPR y la JMPR, e identificó algunas medidas que deben adoptarse para mejorar la eficiencia en el establecimiento de LMR, basados en datos científicos para los plaguicidas. Durante la ceremonia de clausura, la mesa directiva del comité también brindó un reconocimiento al Dr. Warren Hughes, de Nueva Zelanda, por sus más de 30 años de dedicado servicio y contribución al trabajo del comité. Por Francisco Javier González Salvo Periodista y Editor Indualimentos a alimentación nutritiva, balanceada, inocua y segura es, sin lugar a dudas, uno de los pilares esenciales de toda estrategia destinada a fortalecer la salud integral y calidad de vida de la población. Sin embargo, para alcanzar dicho objetivo, es esencial que los protagonistas estratégicos del sector, como industrias, agricultores, emprendedores, cadenas de retail, distribuidores logísticos, establecimientos horeca y transportistas, entre muchos otros, cuenten con respaldo técnico especializado. Dicho apoyo proviene, necesariamente, de profesionales formados y capacitados para reconocer, recopilar y analizar críticamente, las distintas variables que intervienen en la producción inocua, segura, eficiente y sostenible de alimentos y bebidas. Solo de este modo es posible asegurar que las personas tengan acceso seguro y equitativo a productos elaborados a partir de los nutrientes que necesitan para potenciar su salud, y aspirar a una buena calidad de vida. Estos profesionales son los ingenieros en alimentos, que a pesar de no tener la visibilidad mediática de otras áreas del conocimiento, brindan un aporte trascendental en términos de garantizar la inocuidad, seguridad y valor nutricional de la producción agroalimentaria. INSTITUCIÓN DECANA Y PIONERA Para que este aporte sea cada vez más valioso, se requiere de entidades educacionales capaces de ofrecer programas de formación, desarrollo y perfeccionamiento constante, que preparen a los ingenieros para enfrentarse de manera flexible y adaptativa, a los constantes desafíos de un mercado en permanente transformación tecnológica, digital y, por sobre todo, cultural. Una de las entidades educacionales que precisamente contribuye a lograr exitosamente estos objetivos estratégicos, es la Escuela de Alimentos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, que esta semana celebró 70 años de historia y tradición formativa. Aniversario que no solo confirma la inmensa contribución que esta casa de estudios superiores ha entregado, desde 1955, al desarrollo eficiente y la mejora continua de la industria alimentaria nacional, sino que también refleja el esfuerzo permanente de su cuerpo directivo y docente, por realizar actividades de investigación, desarrollo, innovación, perfeccionamiento y vinculación con el medio, que contribuyan a su mejora continua. De hecho, durante la ceremonia conmemorativa realizada en la sede de la escuela, ubicada en Playa Ancha, el secretario general de la Universidad, José Marín, quien asistió en representación del rector Nelson Vásquez, destacó el aporte realizado por profesores, funcionarios y estudiantes a lo largo de estos 70 años de trayectoria, enfatizando que son “varias generaciones de esfuerzo y dedicadas a un quehacer que se ha realizado con alto sentido de vocación y permanente responsabilidad, y que también se proyecta al futuro”. Futuro que precisamente encuentra a la Escuela en medio de un intenso proceso de modernización de infraestructura y currículum; el cual, de acuerdo con lo expresado por sus autoridades académicas, permitirá enfrentar en mejor forma los desafíos de un contexto dinámico y cada vez más desafiante, debido a los cambios experimentados tanto en las tendencias de consumo de la población, como en los propios procesos productivos. Desafío complejo, pero que al mismo tiempo representa una valiosa oportunidad de crecimiento, tal como lo reconoce el director de la escuela, Doctor Andrés Córdova, quien destaca como principal hito de esta nueva etapa la construcción de las nuevas instalaciones en el Campus Curauma. “Trasladarnos a Curauma nos permitirá continuar de mejor forma el trabajo que realizamos en todas las áreas de formación de pre y pos grado, y también favorecerá nuestra comunicación directa con las otras facultades que están en el campus”, enfatiza el directivo. “Desde esa perspectiva -agrega-, también nos abre más oportunidades para ofrecer a la universidad y a la comunidad en general, todo lo que podemos entregar desde nuestro quehacer de formación, investigación y desarrollo”. Visión que también comparte la secretaria académica de la Escuela de Alimentos, Lorena González, quien recordó con orgullo la contribución de la carrera a la formación de profesionales en el país. “Estamos muy contentos con los 70 años que estamos cumpliendo, porque desde 1955 que nuestra carrera está formando ingenieros que se desempeñan exitosamente en las empresas de alimentos, en organizaciones vinculadas a la industria y al rubro”, afirma. “Por eso -agrega-, tenemos la esperanza y la certeza de que seguiremos construyendo futuro y aportando al desarrollo alimentario de Chile y el mundo”. FORMACIÓN DE EXCELENCIA A lo largo de su 70 años de historia, la Escuela de Alimentos de la PUCV no solo se ha posicionado como entidad decana de la Ingeniería de Alimentos en Chile, sino también como referente de prestigio para América Latina, en la formación de profesionales capacitados para afrontar los desafíos del sector. Esto permite que el Ingeniero de Alimentos de la PUCV domine conocimientos actualizados de ciencias básicas, ciencias de la ingeniería, ingeniería aplicada y gestión, lo que se traduce en mayor capacidad para administrar, diseñar, y/o mejorar procesos de producción industrial de alimentos, garantizando, al mismo tiempo, su calidad, inocuidad y sostenibilidad ambiental. “Nuestros profesionales se destacan por sus excelentes habilidades interpersonales en el trabajo, desplegando en su actuar, los valores éticos de respeto y búsqueda del bien común que transmite nuestra universidad. Ello les permite ser un aporte valioso en cualquier organización relacionada al ámbito de los alimentos”, enfatiza el Dr. Andrés Córdova. “Gracias a esta trayectoria -enfatiza- hoy nos hemos posicionado como referentes nacionales e internacionales en formación de profesionales, en investigación y en la vinculación con el medio social en general y agroalimentario en particular”. “Por ello, estamos orgullosos de que, desde 1955 a la fecha, nuestra escuela ha formado a miles de profesionales que se han insertado con éxito en el sector agroalimentario, nacional e internacional, liderando procesos de producción, innovación y aseguramiento de calidad, aportando excelencia académica y sello valórico, y realizando una contribución decisiva para el desarrollo del país. Por lo tanto, formar ingenieros e ingenieras de alimentos ha sido y seguirá siendo, para nosotros, un factor primordial para el desarrollo estratégico para Chile”, puntualiza Córdova. INNOVACIÓN MULTIDISCIPLINARIA El valioso aporte educativo que hoy brinda la escuela de alimentos de la PUCV no termina en la titulación de sus estudiantes. De hecho, la institución hoy también es un referente internacional de formación continua, gracias a la implementación de programas que han marcado hitos fuera de nuestras fronteras, como por ejemplo, el diplomado en micro cervecería, que cuenta con más de 12 años de trayectoria y del cual han egresado 250 profesionales, cuyas competencias son reconocidas en diversas latitudes del continente. Este diplomado está dirigido a profesionales y emprendedores relacionados con la producción y/o comercialización de cerveza artesanal en Chile y en el extranjero, y que deseen ampliar sus conocimientos y competencias en aspectos clave, tales como producción, calidad, marketing y valorización de oportunidades de negocio. Para ello, entrega diversas herramientas científicas y tecnológicas relacionadas con la producción y comercialización de cerveza, que permitan al estudiante identificar y desarrollar proyectos de innovación; crear modelos de negocios; introducir mejoras en los procesos productivos; e impulsar una auténtica cultura de calidad para el desarrollo de productos y servicios en el competitivo mercado cervecero. Otro programa destacado es el International Diploma in Craft Distiling (Diploma Internacional en Destilación, que consta de una serie de cursos diseñados para proporcionar al alumno los conocimientos necesarios sobre la ciencia y tecnología detrás de la destilación. Sus temas principales incluyen historia, técnicas y tecnología de varios tipos de bebidas espirituosas destiladas para consumo humano de todo el mundo (como whisky, brandy, ron, vodka, coñac, pisco y ginebra, entre otras). También cubre áreas como química aplicada, física, microbiología y conocimientos de ingeniería necesarios para operar diferentes tipo de alambiques de etanol. Aborda, así mismo, algunos de los diversos aspectos legales relacionados con la producción de alcohol y, además, incluye una práctica de destilación de whisky o pisco, así como visitas a destilerías en funcionamiento. Otro programa de alto valor educacional es el diplomado en Ingeniería de Alimentos, cien por ciento online y que fue pionero en esta modalidad. Esta iniciativa cuenta con 20 años de vigencia, y ha permitido actualizar los conocimientos de cientos de profesionales en áreas críticas de la producción de alimentos. A ellos se suma el doctorado en ciencias agroalimentarias, programa en el que convergen de forma armónica los saberes de las ciencias agrarias y de la ingeniería de alimentos, y que se realiza con la participación equitativa de profesionales de la escuela de Agronomía. Y como la mejora continua también requiere el perfeccionamiento de las estrategias, herramientas y metodologías destinadas a la enseñanza, la escuela también espera poner en marcha, en el corto plazo, nuevos programas de formación continua relacionados con las necesidades actuales del sector agroalimentario, en especial la adopción de tecnologías disruptivas y la obligación de implementar sistemas de producción regenerativos, sostenibles y amigables con el medio ambiente. “Todo esto -explica el profesor Andrés Córdova, se ha logrado gracias a la visión estratégica de nuestra facultad, que se traduce en un trabajo mancomunado que en pocos años ha demostrado ser una excelente herramienta para construir un espacio de excelencia y colaboración. Y a pesar de que se trata de un programa relativamente joven, ya se encuentra acreditado por 5 años, y se ha logrado articular con diversas áreas de investigación de frontera como bioingeniería, sostenibilidad, investigación y calidad de la producción agroalimentaria”. Al respecto, el directivo destacó también que en la actualidad la escuela de alimentos de la PUCV desarrolla proyectos financiados por FONDEF, fondos internos de la universidad y aportes privados, para llevar adelante importantes iniciativas en temáticas tales como biorrefinería de materiales agroalimentarios, con énfasis en la valorización de residuos agroindustriales para generar nuevos ingredientes y compuestos de nueva generación que permitan, por ejemplo:
Algunas de estas tecnologías emergentes de procesamiento se traducen, por ejemplo, en la producción de nuevos alimentos saludables y con propiedades funcionales, incluyendo proteínas hidrolizadas; así como en el desarrollo de nuevos productos fermentados que entregan bienestar y valor al patrimonio cultural de Chile. Uno de estos proyectos corresponde al trabajo con algas marinas locales, que lleva a cabo el profesor Sebastián Pizarro, cuyos avances prometen alcanzar nuevos umbrales de sostenibilidad de procesos, así como también brindar un fuerte reimpulso a la economía circular, mediante la innovación tecnológica de frontera. Todo ello, tal como asegura el Dr. Córdova, con el objetivo final "de avanzar en la construcción y consolidación de una agroindustria más verde y amigable con el ambiente". “Estos proyectos no solo generan publicaciones científicas de alto impacto, sino que también algunos de ellos están contribuyendo a crear soluciones que van directamente aplicadas a la industria de alimentos local, manteniendo un diálogo permanente con el sector productivo”, destaca. VINCULACIÓN CON EL MEDIO La escuela de alimentos de la PUCV también ha mantenido un fuerte y permanente compromiso con la sociedad, que se plasma, por ejemplo, en las actividades que realiza su Laboratorio de Asistencia Técnica, ASISTEC, que brinda apoyo especializado a empresas e instituciones mediante acciones de alto impacto para todo el ecosistema agroalimentario, como análisis de control microbiológico y químico, estudios de vida útil, análisis de agua y muestreo de controles sanitarios, entre otros servicios. La escuela también ha realizado un extenso programa de capacitaciones que han beneficiado a más de 13.000 personas en 35 comunas a lo largo de todo el país, lo que ha permitido fortalecer los conocimientos, competencias y habilidades de una gran cantidad de capital humano, tanto en el sector público como privado, y así como también cubrir las necesidades de microemprendimientos y grandes empresas. Asimismo, se han llevado a cabo diversos proyectos de alto impacto comunitario en soberanía alimentaria, como el fortalecimiento de los ecomercados solidarios. A ellos se suman diversos talleres para adultos mayores y pasantías escolares, que demuestran que la ingeniería en alimentos no solo transforma a la industria, sino también vidas. Sin embargo, este trabajo no termina ahí, pues hoy la escuela de Alimentos de la PUCV está abocada a abordar con mayor energía los desafíos que hoy interpelan a la industria y a toda la sociedad, como el cambio climático, la inflación alimentaria, las enfermedades no transmisibles, y las nuevos requerimientos nutricionales de una población que crece, pero al mismo tiempo, también envejece. “Es importante reconocer que si queremos que nuestro país avance hacia su consolidación como potencia agroalimentaria, nuestro esfuerzo disciplinar no bastará por sí solo, sino que debemos tener la flexibilidad para adaptarnos a estos nuevos escenarios”, explica Andrés Córdova. En ese sentido el directivo enfatiza que uno de los principales objetivos estratégicos presentes, radica en trabajar conjunta e inter disciplinariamente, para potenciar el denominado concepto One Health. “Este nos invita a realizar un enfoque integral, donde se reconozca la interconexión que existe entre la salud humana, la salud animal y la del medio ambiente, entendiendo que estos tres componentes están estrechamente vinculados y deben abordarse de forma coordinada, para garantizar sistemas alimentarios que sean seguros, sostenibles y resilientes”, asegura. “Para ello necesitamos conectar mejor con nuestros colegas de las ciencias agronómicas, ambientales, veterinarias, de la nutrición y de la medicina, teniendo presente, de todos modos, que la ingeniería de alimentos tiene el rol de ser una piedra angular y servir como puente entre todas estas disciplinas, para así construir significativamente al bienestar de las personas”, agrega el Dr. Córdova. Objetivos que demuestran que la escuela de alimentos de la PUCV seguirá siendo, un valioso semillero de conocimiento, así como un motor de transformación social, en la medida que tanto su cuerpo docente como sus alumnos, reafirman a diario su convicción de que “alimentar a Chile y al mundo es, en esencia, alimentar la esperanza de un mañana más justo, saludable y sostenible”. GALERÍAOTROS REPORTAJES esde los albores de la civilización, los cereales han sido un alimento básico para el hombre. De hecho, los registros históricos indican que los primeros imperios de la Era Antigua prosperaron, en parte, gracias al cultivo de cereales en los fértiles valles del Nilo, el Tigris, el Éufrates y el Indo. Esta crucial importancia ha perdurado hasta la actualidad. Tanto que hoy los cereales son parte esencial de la llamada “dieta mediterránea” (a base de vegetales y sólo con pequeñas cantidades de carne de vacuno y ave), dado que son alimentos ricos en hidratos de carbono, una de las principales fuentes de energía para el organismo. Claro que su importancia también radica en su extensa variedad de especies, entre las que se cuentan trigo, arroz, maíz, cebada, avena, centeno, sorgo, mijo y triticale (cruza entre maíz y centeno), entre otras. Esta diversidad permite, asimismo, que los cereales se utilicen como materia prima para elaborar una amplia gama de alimentos y bebidas, incluyendo pan, pastas, bollería, pastelería, galletas y confites, productos para el desayuno, barras energéticas, suplementos nutritivos, sucedáneos de café, cerveza y whisky. Pero su valor también proviene del gran aporte nutricional que brindan a la salud de las personas. De hecho, los expertos coinciden en que los cereales son uno de los alimentos más completos de la naturaleza y, por ello, deben ser consumidos a diario. Más aún, los especialistas enfatizan que su alto valor nutricional mejora cuando se combinan entre sí, o bien con otros productos de la pirámide alimentaria, como legumbres o alimentos de origen animal. COMPOSICIÓN Los granos de cereal tienen, en general, la siguiente composición común: ● Las cubiertas o envolturas, formadas por fibra y ricas en vitamina B1. Por lo general se retiran durante la molienda que forma parte del proceso de refinado, y de ellas se obtiene el salvado. Si, por el contrario, se dejan intactas, se dice que el cereal es integral. ● El núcleo, es la parte más grande del grano (equivale al 75% de su peso) y está compuesto por almidón y proteínas especiales. ● La aleurona, es la envoltura del núcleo y su importancia nutricional radica en su contenido de proteínas de alto valor biológico. ● El germen o embrión, es de elevado contenido en proteínas, grasas insaturadas, vitamina B1 y E, y algunos minerales esenciales. Si bien todos los cereales constituyen por sí mismos una gran fuente de nutrientes para el cuerpo, también es importante destacar que, si durante el proceso de molienda-refinado se quitan el germen y la aleurona, se reduce significativamente su contenido de vitamina B1, minerales y fibra vegetal. Ello redunda en un menor valor nutritivo. BENEFICIOS PARA LA SALUD Los cereales son muy apreciados por su aporte energético, dado que contienen gran cantidad de hidratos de carbono, sobre todo en forma de almidón. No en vano, deportistas de élite como triatletas y fondistas, consumen grandes cantidades de cereal antes de una competencia importante. Además, son ricos en proteínas, vitaminas del grupo B (tiamina, riboflavina y niacina fundamentalmente), y fibra, todo lo cual aporta un balance óptimo en aminoácidos esenciales. Contienen, asimismo, una pequeña proporción de minerales como fosforo y potasio, y en menor proporción, magnesio, calcio y hierro. A esto se suma otra pequeña proporción de grasas, fundamentalmente del tipo ácidos grasos insaturados. Según explica Delia Ghiardo, nutricionista de Clínica Las Condes, “los alimentos considerados como cereales aportan energía en forma principalmente de carbohidratos tipo almidones, los cuales son utilizados como glucosa por nuestro organismo, principalmente el cerebro, los músculos esqueléticos, los músculos respiratorios y el corazón, entre otros. Además, son fuente de fibras, si estos son integrales y aportadores de vitaminas y minerales”. Punto de vista que comparte la doctora Verónica Irribarra, nutrióloga de UC CHRISTUS, quien precisa que “los cereales son principalmente una fuente de energía, pero también aportan proteínas, fibra y minerales”. La doctora Irribarra puntualiza asimismo que “en general los cereales son alimentos de bajo costo por lo que son fácilmente accesibles, y la forma de prepararlos incide en los aportes nutritivos. Es decir, tendrán diferentes aportes de fibra si se trata de un cereal refinado o uno integral”. Estas características les permiten ser considerados los alimentos más completos después de la leche, a lo cual se suma el hecho de que se consideran básicos por su alta disponibilidad y bajo costo, en comparación con la cantidad de calorías y proteínas que proporcionan. Aunque básicamente los cereales son parte de un misma familia, existen algunas diferencias basadas en el contenido de fibra y de sales minerales de cada especie. Desde este punto de vista, la avena es el cereal más rico en fibra. El trigo, el maíz, la cebada y el centeno, en tanto, son fuentes ricas en hidratos de carbono, aunque su respectivo valor nutritivo varía de acuerdo con cada especie. EL ALTO VALOR DE LO INTEGRAL Si bien una dieta variada y equilibrada siempre debe incluir todo tipo de cereales, es importante recordar que, durante el proceso de refinado al que se les somete (para fabricar harinas, por ejemplo), estos pueden perder fibra insoluble, sales minerales y vitaminas. Por ello, los especialistas recomiendan consumir, en la medida de lo posible, cereales de grano entero o integrales. Y siempre, en el formato más natural disponible, sin agregados artificiales o ultraprocesados (como ocurre, por ejemplo, con los productos de pastelería y los denominados “cereales para el desayuno”, que suelen ser de muy alto contenido en grasas y azúcares y por ello, tienen escaso valor nutritivo). “Se prefiere el aporte de cereales integrales, porque al refinarlos se pierden elementos nutritivos”, destaca la doctora Verónica Irribarra. “Los cereales integrales -añade-, conservan todas sus capas y mantienen la fibra, vitaminas del grupo B, vitamina E, minerales y proteínas. En cambio, los cereales refinados conservan sólo el almidón que está en el endosperma”. Por su parte, Daniela Ghiardo enfatiza que “los cereales integrales son protectores de la salud, ya que nos ayudan a mantener niveles saludables de colesterol, de glucosa y (regulan) el tránsito intestinal”. “Además, producen mayor sensación de saciedad, contribuyendo al control del apetito y mantienen el equilibrio de la Microbiota de nuestro intestino, lo que también es un factor protector de nuestra salud”, agrega la profesional de Clínica Las Condes. PRODUCCIÓN MASIVA Actualmente los cereales que más se consumen y producen en el mundo son el trigo, el arroz y el maíz. De hecho, el trigo es el más ampliamente cultivado, ya que es uno de los ingredientes más característicos de la famosa “Dieta Mediterránea”, por su alto contenido de vitaminas, principalmente del grupo B y E, a lo cual se suman minerales como potasio, fósforo, magnesio y calcio. El arroz, en tanto, se compone mayoritariamente de hidratos de carbono. Casi no tiene grasas y aporta mayormente vitaminas, sobre todo del grupo B, ácido fólico y minerales como el potasio. En cuanto al maíz, se destaca a su vez por el contenido de vitaminas del grupo B y E. También se puede incorporar en este grupo a los denominados “pseudocereales”, entre los que destacan el trigo sarraceno y la quinoa. Si bien técnicamente no son cereales, se producen y consumen del mismo modo que los cereales tradicionales. La doctora Irribarra de UC CHRISTUS destaca, precisamente, el valor de la quinoa, dado “que es muy relevante por su importante aporte de proteínas, y (por esta condición) se le ha denominado un superalimento”. IMPACTO DEL GLUTEN Si bien todas las personas pueden y deben consumir a diario todo tipo de cereales, en diferentes formas (como pan, arroz o pastas, entre otros), quienes son intolerantes al gluten (conjunto de proteínas contenidas en las semillas de algunos cereales de secano) deben eliminar un grupo importante de ellos de su dieta, incluyendo el trigo, la cebada y la avena. Sin embargo, existen algunos cereales que no contienen gluten, como es el caso del maíz, el arroz, el mijo o la quinoa, entre otros. Aunque se trata de una contraindicación concreta, los especialistas también advierten que en los últimos años se ha extendido la tendencia injustificada de eliminar el gluten de la dieta, sin que exista ninguna razón médica para ello. En tal sentido, es importante recordar que, de no existir alguna intolerancia u otra contraindicación real, no es conveniente suprimir de la dieta diaria ni a los cereales ni a ningún otro producto que forme parte de la “Pirámide de la Alimentación Saludable”. Por ello, aunque se sospeche la presencia de una intolerancia alimentaria, como la enfermedad celíaca por ejemplo, nunca hay que actuar en forma precipitada ni menos copiar conductas sociales “de moda”. Por el contrario, es indispensable concurrir primero a un especialista que ordene los exámenes pertinentes e indique, luego, el diagnóstico y tratamiento más apropiado para cada caso particular. Quienes no sufren de esta contraindicación clínica pueden incorporar a su dieta cotidiana cualquier tipo de cereal, respetando siempre la porción máxima recomendable que corresponda. En estos casos donde no hay ninguna restricción, la cantidad máxima de cereales que se recomienda consumir al día “responde más bien a una proporción de aportes de hidratos de carbono”, explica la doctora Irribarra. “En general el aporte de hidratos de carbono varía entre un 45 a 65% de las calorías totales (que se deben ingerir al día), pero (todo) depende de los requerimientos (de cada persona) según la actividad física que se desarrolle. Las personas que hacen deporte necesitan una mayor proporción en relación a sus episodios de entrenamiento”, agrega la especialista de UC CHRISTUS. A su vez, y a modo de recomendación general, Daniela Ghiardo de Clínica Las Condes, detalla que toda persona activa, deportista o que se encuentre en etapa de crecimiento, “requerirá mayor cantidad diaria de cereales, que en un adulto sedentario”. GALERÍA os recientes cambios experimentados por las tendencias de consumo, se traducen en una transformación constante del mercado y la propia industria, la cual se profundiza a medida que las personas adquieren mayor conciencia del impacto que sus decisiones tienen, tanto en su salud como en el propio medioambiente. Esto exige a los productores un esfuerzo constante de investigación, desarrollo e innovación, de modo de responder de manera más ágil y oportuna a los requerimientos de un público que eleva de manera exponencial su capacidad para redefinir el mercado de alimentos, a partir de su propio análisis crítico. Esta tendencia transformadora no solo se advierte en los grandes segmentos sectoriales. También se ha expandido a un nicho muy específico y que ha experimentado un importante crecimiento durante los últimos años, el de los snacks, que en muy poco tiempo evolucionaron (en formulación y presentación), para pasar de ser “golosinas complementarias”, a auténticos reemplazantes de comidas, incorporando para ello ingredientes más nutritivos, naturales y con propiedades funcionales. Esto ha permitido que la producción de snacks se oriente, precisamente, al desarrollo de productos que entregan más beneficios integrales, pero que, al mismo tiempo, logran una potente conexión emocional y sensorial con su consumidores, gracias a la combinación de atributos como sabores disruptivos, ingredientes exóticos regionales, presentaciones más atractivas y alto contenido de nutrientes claves como fibra, proteínas y vitaminas, entre otros. LA INESPERADA INCIDENCIA DEL FACTOR TIEMPO Los expertos consideran que este fenómeno evolutivo también se explica por otro cambio relevante en las tendencias de consumo, y que dice relación con el hecho de que el actual ritmo de vida cotidiano acelerado se traduce en que un número cada vez mayor de personas pierde una o más comidas durante el día (como el almuerzo o la cena), porque simplemente no tienen tiempo suficiente. Para suplir esa carencia, el snack se presenta como un sustituto rápido y eficiente, que ayuda a enfrentar de mejor forma los ayunos forzados de la jornada cotidiana. Sin embargo, esto no implica que hoy las personas estén dispuestas a comer cualquier cosa, pues si hace 10 años un envase de papas fritas o de galletas dulces, acompañadas de una gaseosa, eran suficientes para cumplir este objetivo, hoy la mayor conciencia respecto del impacto negativo que el exceso de nutrientes críticos (como el azúcar, el sodio y las grasas saturadas) tienen en la calidad de vida, hacen que los consumidores recurran a alternativas más saludables, para cumplir esta misma función. Esto ha permitido la consolidación de una nueva categoría de snacks saludables conocida como “Mejor para Ti” o BYF (Better for You), que pueden ser dulces o salados, y se caracterizan por su capacidad para brindar una “indulgencia consciente” a quienes los consumen. Es decir, ofrecen formulaciones con mayor cantidad de proteínas biodisponibles, probióticos, antioxidantes, fibra y vitaminas, entre otros ingredientes saludables, pero al mismo tiempo entregan una experiencia sensorial más agradable y placentera, de sabor, aroma y textura. Esta evolución representa un gran desafío para las empresas, pues requiere aplicar nueva tecnologías para optimizar el equilibrio entre los ingredientes naturales y funcionales, con procedimientos que efectivamente brinden experiencias degustativas placenteras. Sin embargo, el snack BFY también ofrece una valiosa oportunidad para innovar en forma proactiva y disruptiva (como ya lo hace el vibrante ecosistema emprendedor chileno, por ejemplo), para conquistar a ese público cada vez más deseoso de valorar tanto el placer sensorial, como el cuidado de la salud. ¿QUÉ SE ESPERA DE UN SNACK SALUDABLE? Desde el punto de vista comercial, los snacks saludables se definen como productos de consumo rápido u ocasional, bajos en azúcares añadidos, calorías, sodio y grasas saturadas, pero al mismo tiempo ricos en nutrientes valiosos para el organismo, como proteínas, fibras, probióticos y antioxidantes, entre otros. Por lo general se comercializan en formatos de consumo individual, como barras masticables o bocados deshidratados envasados en presentaciones que no superan los 100 gr de contenido neto. Además, se componen de ingredientes más específicos, como frutas, verduras, cereales integrales (quinoa, arroz y avena, entre otros), y utilizan preservantes, colorantes o saborizantes exclusivamente de origen natural y, en algunas ocasiones, preferentemente vegetal y/o sin gluten. Consecuentemente, esta formulación permite diseñar etiquetas más limpias desde el punto de vista informativo e incorporar mensajes que puedan exaltar eventuales propiedades funcionales (que deben ser comprobables), como, por ejemplo, controlar el colesterol LDL (“malo”), ayudar a mantener un peso saludable, reforzar el sistema inmunológico, reducir los niveles de azúcar en sangre y prevenir la aparición de ciertas enfermedades no transmisibles, como diabetes, hipertensión y obesidad, entre otras. Según explican los expertos de la consultora Innova Market Insight, en su reciente reporte global “La nueva generación de Snacks: Explorando el Panorama mundial de los snacks dulces saludables frente a los salados”, eta propiedades son las que han permitido un crecimiento constante de la categoría en los últimos años. De hecho, actualmente cerca de 60% de los consumidores mundiales reconocen que ingieren a diario uno o más snacks de estas características, porque consideran que les ayudan a mejorar su salud. Más aún, este mismo grupo de personas evita o elimina de su dieta cotidiana cualquier tipo de snack, aperitivo o bocadillo que tenga uno o más ingredientes considerados “negativos” (como sucede con los productos etiquetados con sellos negros de advertencia, vigentes en Chile y otros países de América Latina, como Argentina, Brasil, Uruguay y México). De acuerdo con los análisis de la consultora, esta proporción de consumidores que buscan snacks saludables, crece de manera significativa cada año, debido a la mayor importancia que se da a ciertos parámetros considerados esenciales para mantener una buena calidad de vida. Según los expertos de Innova Market Insights, estos parámetros son los siguientes: 1. Opción por formulaciones más saludables Hoy los consumidores consideran que los snacks con ingredientes positivos potenciados (como fibra, antioxidantes y proteínas), y con nutrientes críticos reducidos (como azúcares añadidos, sodio y grasas saturadas), son claves para cuidar su salud. Esta condición es primordial para conformar un producto BFY y se traduce en una ventaja competitiva que cada día capta más adherentes, no solo entre quienes buscan alimentos “para llevar”, sino también entre quienes buscan opciones atractivas y nutritivas para reemplazar el almuerzo, la merienda o la cena. 2. Impacto de los mensajes El comportamiento de los consumidores ante la presencia o ausencia de materias primas e ingredientes de propiedades funcionales ha ido evolucionando cada vez más hacia una búsqueda directa de formulaciones que cuiden su salud. Esto se traduce, según los expertos de Innova Market Insights, en que más de la mitad de los consumidores de todo el mundo son conscientes de que deben limitar el azúcar; mientras que un tercio, o más, reduce el consumo de grasas saturadas o sal. Esto se traduce en mayor preferencia por aquellos snacks saludables que presentan en sus envases declaraciones tales como “sin azúcares añadidos”, “reducido en azúcares”, “bajo en grasas”, “bajo en colesterol” o “bajo en sodio”, entre otras, tanto en formulaciones dulces como saladas. 3. Propiedades funcionales El informe de Innova Market también destaca como estímulo para las decisiones de consumo la incorporación de ingredientes funcionales. Es decir, las personas hoy buscan snacks que ofrezcan beneficios reales y comprobables para la prevención de enfermedades, más allá de la nutrición básica. Esto implica, que cerca del 20% de las personas prefieren snacks que les entreguen beneficios directos como reforzar la salud intestinal, mejorar el sueño, reducir el riesgo de hipertensión u obesidad y potenciar el sistema inmunológico, entre otras variables. 4. Innovación y revolución en sabores Al momento de optar por un snack saludable, el placer y la “palatabilidad agradable” también son argumentos esenciales para captar las preferencias de los consumidores. Esto implica que aquellos productos que ofrecen formulaciones capaces de estimular los sentidos y brindar “placer en boca” tendrán mayores perspectivas de éxito y posicionamiento en el largo plazo, especialmente si recurren a sabores disruptivos. 5. Conciencia ambiental Como los consumidores modernos no sólo se preocupan por su salud, sino también por la sostenibilidad y el consumo consciente, cada vez serán más populares los snacks BFY que prioricen el uso de ingredientes sostenibles y cuya producción tenga huella de carbono reducida. Esto implica, además, utilizar envases que no impacten negativamente el entorno y uso reducido de recursos críticos, como el agua. ¿QUÉ SUCEDE HOY EN CHILE? Según recientes estudios de mercado, el mercado nacional de snacks saludables ha experimentado una evolución similar al contexto mundial, esperándose que tenga una tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) de 6,70%, entre 2025 y 2034. Esto se explica, de acuerdo con un reciente estudio elaborado por la firma EMR, por la creciente conciencia de la población nacional, respecto de la importancia de los hábitos de alimentación y su impacto en la calidad de vida. Dicha tendencia, que explica el crecimiento constante de la demanda por este tipo de alimentos, ha sido especialmente abordada por un importante grupo de emprendedores nacionales, cuyos innovadores productos ofrecen precisamente, mayor nutrición, beneficios funcionales y placer sensorial. Al respecto, Francisca Mohor, CEO y fundadora de la startup nacional Kiwicha Chile (especialista en alimentos funcionales que benefician el bienestar físico y mental, mediante el uso de ingredientes ciento por ciento naturales, como superalimentos andinos, cereales integrales y frutas secas), “en los últimos años, hemos visto cómo el mercado de snacks saludables ha crecido de forma sostenida tanto en América Latina como a nivel global”. En su opinión, este crecimiento -que también se advierte con fuerza en nuestro país-, obedece a factores como mayor conciencia sobre la alimentación, la búsqueda de ingredientes naturales y el rechazo a productos procesados con sellos negros. “En América Latina -explica-, el crecimiento ha sido impulsado por marcas emergentes que aportan innovación y autenticidad, mientras que a nivel mundial las grandes empresas han incorporado líneas better for you para adaptarse a la demanda. En Chile, en tanto, la pandemia aceleró el interés por opciones que combinen salud, sabor y conveniencia”. Francisca Mohor comenta que esto ha permitido la consolidación de un amplio portafolio de productos que hoy responden a las principales tendencias que sigue el consumidor de snacks saludables, entre las cuales destaca las siguientes: Ingredientes funcionales: Alimentos que, además de nutrir, aportan beneficios específicos como, por ejemplo, alto contenido en proteínas vegetales, fibra y antioxidantes. Etiquetas limpias: Listas cortas de ingredientes reconocibles y sin aditivos artificiales. Experiencia sensorial cuidada: Texturas atractivas y sabores auténticos, buscando que lo saludable sea también indulgente. Esto se traduce en que, a nivel general, los productores de snacks saludables, introduzcan nuevos ingredientes más saludables como avena y harinas sin gluten, chocolate a base de cacao puro (sin leche o azúcar añadida) y margarinas o mantecas orgánicas, así como sucedáneos de lácteos que responden a los requerimientos de consumidores celíacos o que sufren algún grado de alergia o intolerancia. Fenómeno que en nuestro país también se ha potenciado con el uso de ingredientes autóctonos y de amplias propiedades funcionales, como el maqui, la chía, la quínoa y otros, que ofrecen beneficios nutritivos y antioxidantes. “En Kiwicha Chile, por ejemplo, combinamos amaranto, cacao, chía y frutos secos para lograr el equilibrio entre nutrición y placer”, destaca Francisca Mohor. Respuestas que, precisamente, buscan cubrir en forma ágil, adaptativa y eficiente las nuevas exigencias de un consumidor que quiere más salud, pero también experimentar más y mejores sensaciones placenteras en su vida diaria. “Por eso, a corto plazo, se espera que el sector siga creciendo en torno a la innovación en ingredientes y formatos. Esto incluye, desde la exploración de proteínas alternativas (como legumbres, algas, carnitina, maca, ashwagandha, etc.); hasta el desarrollo de nuevas texturas, (como snacks inflados, crujientes y cremosos), aromas diferenciadores, y sabores inspirados en gastronomías regionales y de proximidad”, enfatiza la CEO de Kiwicha Chile. La emprendedora comenta, además, que en Latinoamérica (y en nuestro país), hay gran potencial para revalorizar ingredientes ancestrales como amaranto, quinoa o maíz morado. “También veremos más envases sostenibles y modelos de negocio circulares, algo que en Kiwicha Chile ya trabajamos con iniciativas de compensación de envases”, destaca. Otros factores que también impulsarán en el corto plazo el desarrollo disruptivo del mercado de snacks saludables, tanto en Chile como en resto del mundo, es el creciente uso de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, que permitirá analizar el comportamiento de los consumidores, para desarrollar ofertas más personalizadas y segmentadas. Esto influirá, con toda certeza, en la progresiva aparición de nuevos productos BFY, incluyendo opciones como cereales y barritas de ingredientes exóticos y autóctonos, y aperitivos a base de frutos secos, carne, frutas deshidratadas y proteínas de origen alternativo, entre otras opciones, profundizando una evolución, que tal como enfatizan los expertos, recién está comenzado. GALERÍA
OTROS REPORTAJESEl advenimiento de la innovación como eje central del desarrollo industrial y productivo, sumado al auge de nuevas tendencias de consumo, ha impulsado el crecimiento sostenido de la oferta de productos, suplementos e ingredientes que potencian las propiedades saludables de los alimentos, con el objetivo de brindar un aporte más sustancial a la calidad de vida de las personas. a acelerada y constante transformación tecnológica y cultural que experimenta la sociedad moderna, se expresa en cada uno de los aspectos de la economía, la producción y la vida misma. Todo como consecuencia del impulso creativo de una nueva generación de visionarios que convirtieron a la Investigación, el desarrollo y la innovación, en los ejes centrales de este nuevo camino evolutivo. La industria de alimentos y bebidas también se ha sumado con entusiasmo a este cambio. Ello ha permitido el surgimiento de una amplia gama de productos innovadores y disruptivos, que buscan responder en forma ágil y directa a las necesidades cada vez más específicas de una población que se define a sí misma como “más exigente, responsable y consciente”. Es decir, la industria debe rendir cuentas a una nueva generación de consumidores que ya no están dispuestos a comprar solo lo que la publicidad quiere venderles. Por el contrario, son clientes empoderados y críticos que buscan alimentos y bebidas inocuos y seguros, tanto para su salud como para el medio ambiente. En este ultra competitivo escenario, donde las empresas deben proporcionar respuestas satisfactorias en muy corto plazo (si no quieren desaparecer del mercado), constantemente surgen nuevos conceptos o líneas de acción técnicas orientadas, precisamente a cumplir dicho objetivo, una de las cuales se conoce como “nutracéutica”. ¿POR QUÉ LA NUTRACÉUTICA ES TAN RELEVANTE? Desde un punto de vista conceptual, la nutracéutica se entiende como la producción o desarrollo de nuevos alimentos, suplementos, ingredientes o materias primas alimentarias, con el de objetivo de optimizar el bienestar y la salud corporal. En otras palabras, buscan cuidar y reforzar la salud de quienes los consumen, a partir del potenciamiento de las propiedades naturales de los propios alimentos. Para ello se refuerza la cantidad o concentración de ciertos componentes como vitaminas, proteínas o minerales, entre otros (que ya están presentes en frutas, verduras, lácteos o productos cárnicos). Esto permite elaborar suplementos (como cápsulas o concentrados), o bien, producir nuevos tipos de alimentos y bebidas que luego se comercializan entre la población. Ejemplos de esta tendencia son, por ejemplo: ● Suplementos a base de Omega 3 que se comercializan en farmacias. ● Yogures con alto contenido de proteínas. ● Bebidas lácteas con probióticos añadidos. ● Panes integrales enriquecidos con semillas y fórmulas multigrano, entre otros. Aunque la nutracéutica responde de manera precisa y directa a las nuevas tendencias alimentarias saludables de la población, su base conceptual no es precisamente “nueva”. De hecho, la idea de que los alimentos deben ser esencialmente beneficiosos para la salud, existe desde que Hipócrates la planteó hace más de 2.000 años. El auge de la revolución industrial y de la producción en masa hizo que este principio se perdiera de vista durante un largo tiempo. Sin embargo, la idea se retomó en Japón a principios de los años 1980, luego de que se demostrara que una óptima nutrición prolonga la vida. Este planteamiento se masificó durante los siguientes años en Europa, donde también se estructuró definitivamente la teoría de la nutracéutica, tal como lo establecen los aportes específicos de diversos investigadores, como la científica española Gloria Terrats Ruiz. Ella, en su artículo de 2017 “Los nutracéuticos como coadyuvantes de las terapias farmacológicas en el trastorno bipolar: revisión sistemática”, planteó que “los nutrientes (nutra) presentes en los alimentos pueden tener cierta actividad medicinal (ceutica)”. De este modo, el actual desarrollo científico y tecnológico, permite a la industria producir y comercializar alimentos y bebidas “funcionales”. Es decir, alimentos que, sin ser medicamentos, tienen la posibilidad de generar beneficios medicinales para la salud humana. Esto ha permitido la consolidación de un nuevo segmento de productos, ingredientes e incluso suplementos nutracéuticos, que en opinión de los especialistas, efectivamente entregan estos aportes que hoy se consideran indispensables para fortalecer la salud y calidad de vida de las personas. Al respecto, el doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Adriano Costa de Camargo, académico del Instituto de Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile, INTA, manifiesta que los productos nutracéuticos “generalmente contienen alta concentración de una o más sustancias derivadas de una fuente natural, como un alimento o una planta. (Además), pueden tener varias formas de presentación, entre ellas las píldoras”. Del mismo modo, agrega que “considerando que los productos nutracéuticos podrían aportar beneficios a la salud humana y que muchos de ellos contienen moléculas o grupos de moléculas derivadas de alimentos, es natural que la materia prima inicial pase a recibir más atención cuando un nutracéutico, basado en ella, llega al mercado”. Un punto de vista similar manifiesta Cristina Vergara, investigadora del programa Alimentos del Futuro y Coordinadora de Ciencia Aplicada del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA. En su opinión, todos los productos nutracéuticos, sea en formato de cápsulas, comprimidos, jarabes u otros similares, “contienen diferentes compuestos saludables, en una cantidad mayor a la posible de ingerir en un alimento, y que pueden estar aislados y purificados en diferentes niveles”. “Por tanto -asegura-, los nutracéuticos son una alternativa para consumir compuestos saludables, en cantidades o concentraciones diarias que puedan incidir o favorecer las condiciones de salud”. La experta de INIA también destalla que estos compuestos “incluyen vitaminas como la C y E, entre otras; antioxidantes derivados del vino, la uva y los cranberries, por nombrar algunos; fibras solubles; minerales; pre y probióticos; y compuestos que disminuyen el colesterol y azúcar en sangre, entre otros muchos disponibles en el mercado”. Asimismo, Vergara también enfatiza que todos ellos “están, de uno u otro modo, orientados a favorecer el manejo o prevención de enfermedades como las Crónicas No Transmisibles”. Entre estas se incluyen algunas de las grandes epidemias de la modernidad, como la hipertensión, la diabetes y la obesidad. Los expertos internacionales también coinciden en que los productos y alimentos nutracéuticos ayudan a prevenir los efectos del envejecimiento celular y a disminuir considerablemente el peligro de sufrir accidentes cerebro vasculares, ACV. Si bien el mercado hoy ofrece una extensa gama de productos y suplementos que podrían definirse comercialmente como nutracéuticos, existe consenso de que, en términos generales, para tener tal denominación deben cumplir las siguientes características: ● Deben ser alimentos, productos o suplementos que las personas consuman en forma cotidiana. ● La cantidad de nutrientes que se encuentran en esos alimentos o suplementos, son necesarios o beneficiosos para el organismo. ● Su consumo no debe producir efectos adversos, como sí sucede con algunos medicamentos. ● Deben ayudar, en conjunto con un estilo de vida adecuado, a prevenir diversos trastornos. Asimismo, los componentes nutracéuticos también pueden aislarse y consumirse como suplementos o complejos vitamínicos, en las cantidades que surtan el efecto deseado. Esto es, favorecer la salud y la calidad de vida de las personas. Especialmente en edades más avanzadas. ¿ALIMENTOS O MEDICAMENTOS? En la actualidad, la industria de productos nutraceúticos está íntimamente relacionada con el desarrollo de alimentos o suplementos alimenticios más saludables, “dado que muchos de los compuestos de interés de esta industria son componentes de los alimentos y eso impulsa a nuevos desarrollos y formulaciones”, explica Cristina Vergara, de INIA. Estas propiedades, sumadas a las características propias de lo que se considera como “nutracéutico”, pueden hacer surgir dudas respecto de si este tipo de productos son, efectivamente, comida o medicina. Sin embargo, entre la comunidad científica existe acuerdo en que la nutracéutica no es, de ningún modo, una terapia medicinal, ni menos una actividad destinada a desarrollar medicamentos. Solo constituye el esfuerzo de un sector más consciente de la industria, que se orienta a producir alimentos o suplementos enriquecidos con nutrientes (como vitaminas, minerales, proteínas, etc.) con el propósito específico de ayudar mantener una buena salud. Es decir, no son medicamentos, porque no tratan enfermedades, sino que ayudan, junto a otros hábitos y comportamientos apropiados, a preservar la calidad de vida. Esto ha permitido el desarrollo específico de una “industria nutracéutica”, orientada a la producción concreta de “suplementos con propiedades medicinales” (no medicamentos), en amplia gama de presentaciones, formatos y variedades. Tal como explica Cristina Vergara, de INIA, la industria nutraceútica propiamente tal, “oferta sus productos vía farmacias o tiendas de especialidad; donde tradicionalmente se ofrecen como productos en cápsulas o similares, de tal manera de ingerir una dosis diaria para obtener los beneficios buscados”. “En forma paralela -aclara la experta-, la industria de alimentos y bebidas desarrolla productos o formulaciones específicas, que pueden incluir ingredientes saludables, pero sobre la base de ingestas propias de alimentos que pudiesen encontrarse en la naturaleza”. En este último caso, Vergara también precisa que cualquier nuevo desarrollo destinado al consumo de la población “debe ceñirse a los parámetros que establece el Reglamento Sanitario de los Alimentos en Chile, para la producción y formulación de alimentos y bebidas”. VALOR DEL CAPITAL HUMANO Para que todas estas iniciativas sean exitosas, también requieren apoyo técnico y profesional altamente especializado, tanto desde el punto de vista de la industria como de la academia. En tal sentido, el académico Adriano Costa de Camargo, asegura que “uno de los pasos más importantes es la formación de capital humano”. De Camargo comenta que en INTA actualmente existe un magíster en Nutrición y Alimentos con mención en Alimentos Saludables, “que ofrece bases teóricas y prácticas que aportan a la formación de profesionales que podrían ser incorporados a empresas del sector de alimentos saludables, nutraceúticos y similares”. “Además -explica-, tenemos contacto con nuevos emprendedores y grandes empresas que han participado o participan del mercado, aunque se reconoce que todavía hay mucho espacio para crecimiento”. EVOLUCIÓN FUTURA Si bien el desarrollo de productos y alimentos con propiedades nutracéuticas aún está en una etapa de crecimiento, todas las características, potencialidades y beneficios ya expuestos auguran un futuro muy promisorio para su masificación en el corto plazo. Evolución que se beneficia de los efectos de vivir en una cultura en constante evolución e innovación, donde todos los agentes productivos buscan siempre desarrollar ideas novedosas que logren adaptarse en forma ágil y eficiente a las tendencias de consumo, y así captar nuevos públicos objetivos cada vez más exigentes y segmentados. Esto, a su vez, abre más y múltiples posibilidades para el desarrollo de nuevos productos, ingredientes o suplementos cada vez más específicos y capaces de cumplir las múltiples exigencias de cada uno de los grupos que los busquen o soliciten. De hecho, los especialistas consideran que cada vez hay mayor número de clientes y consumidores que buscan el máximo beneficio de los alimentos que comen, y que gracias al acceso a la información que hoy brindan los canales digitales, saben que pueden lograr dicho objetivo mediante productos o suplementos nutracéuticos. En el futuro incluso, no se descarta la posibilidad de producir alimentos con propiedades funcionales a la medida de cada consumidor, pues la digitalización permitirá una relación más directa e instantánea entre empresas y clientes. Al respecto, el doctor Adriano Costa de Camargo, considera que aún queda bastante camino por recorrer en materia de educación hacia la población, pero que “el desarrollo de productos (nutracéuticos) exitosos, sobre la base de un buen plan de negocios y estudios de mercado, potencia la competitividad de cualquier industria”. En tal sentido el académico de INTA enfatiza que, “antes de todo la población tendría que comprender mejor el concepto de alimento funcional (o con mensaje saludable), para después reconocer una eventual nueva generación de alimentos funcionales”. A su juicio, el primer paso para implementar una estrategia satisfactoria sería aumentar su participación en el mercado. “Para esto -explica-, la industria debe, por supuesto, considerar tendencias y nichos específicos”. “Es importante recordar que hoy los nutraceúticos no son (necesariamente) alimentos, pero al contener componentes de origen alimentario reconocidos como beneficiosos para la salud humana, podrían influenciar las nuevas tendencias alimentarias a través del aumento del consumo de un alimento en particular. Esto también puede generar el interés de la industria en desarrollar nuevos productos a partir de ello”. EXPERIENCIAS EN CHILE Nuestro país no es ajeno a esta tendencia mundial. De hecho, ya es posible ver desarrollos interesantes a partir de la producción y comercialización tanto de suplementos como de productos a base de ingredientes nutracéuticos. “Lo principal es invertir en investigación y valorar la biodiversidad local siempre considerando las tendencias de mercado”, asegura Adriano Costa de Camargo. “Además -agrega el académico-, avanzar en los aspectos regulatorios también es extremamente importante. Y a ello hay que sumar que cualquier mensaje saludable, también debe tener respaldo científico. El doctor Costa de Camargo comenta, asimismo, que INTA cuenta con académicos y profesionales con distintas formaciones que han participado activamente en la generación de conocimiento de frontera en el área de nutrición y alimentos, incluyendo la ciencia básica y aplicada involucrada en el desarrollo de alimentos que, por sus características, llevan o podrían llevar mensajes e ingredientes alimentarios saludables. “El equipo del INTA también trabaja activamente en los aspectos regulatorios e impulsando la generación de políticas públicas para promover una alimentación saludable”, añade. Para Cristina Vergara, en tanto, la formulación y producción de nuevos alimentos con propiedades saludables y/o funcionales, “sin duda, potencia la competitividad del país, ya que estos desarrollos están en línea con las tendencias a nivel global, y corresponden a una forma de agregación de valor a materias primas”. En su opinión, esto implica que la industria nutracéutica seguirá creciendo en Chile, y que “las principales tendencias que ya se comienzan a observar son el uso de materias primas o de alimentos con identidad de origen, para utilizar como fuente de compuestos saludables”. “Así se evidencia, por ejemplo, que en el país existe una diversidad importante para extraer compuestos únicos, como fibras provenientes de algas, proteínas extraídas de materias primas propias, vitaminas y minerales desde materias primas vegetales, entre otros”, enfatiza. La experta destaca, asimismo, que INIA ha participado en proyectos íntimamente relacionados con el desarrollo de alimentos saludables y de ingredientes con doble mirada, tanto para su uso en alimentos, como también en la industria nutracéutica específica. “Algunos ejemplos son el desarrollo de colorantes y antioxidantes naturales derivados de zanahorias moradas; papas de colores y frutales nativos que son fuente de antocianinas con reconocida capacidad antioxidante. Además, podemos citar los extractos de clorofila obtenidos a partir de fuentes como alfalfa y espinaca”, destaca. “Actualmente, INIA trabaja en iniciativas para la obtención de extractos proteicos, fibras con efectos saludables y productos para la industria de alimentos y también cosmética. Y en proyectos para la obtención de colorantes amarillos con propiedades saludables, lácteos funcionales y aceites de origen vegetal con propiedades saludables, entre otros”, agrega la experta. Avances y ejemplos que demuestran que la nutracéutica ofrece la posibilidad de alcanzar objetivos estratégicos trascendentales para la industria alimentaria, en especial a medida que las nuevas generaciones de consumidores profundicen sus preferencias hacia productos que les permitan llevar una vida verdaderamente saludable. GALERÍAAunque las empresas han comenzado a implementar objetivos de sostenibilidad que incluyen el desarrollo de nuevos envases alimentarios reciclables o compostables, los expertos también consideran que los consumidores deben tener un papel más activo, para alcanzar más rápido el objetivo de mitigar los efectos de la contaminación por plásticos de un solo uso. ada vez es más evidente que las modernas tendencias de consumo de la población se expresan en marcadas preferencias por productos más naturales, saludables, "éticos" y también sostenibles. Esto necesariamente exige a las empresas adoptar enfoques productivos más armónicos con el medio ambiente, especialmente en el mercado alimentario. Consecuentemente, se ha registrado un aumento cada vez más relevante en el desarrollo de envases y empaques respetuosos con el medio ambiente, los cuales contribuyen a reducir la huella de carbono de alimentos y bebidas, y a mejorar la propia conducta de los consumidores, respecto de la acumulación desmedida de desechos en el ambiente. De hecho, recientes estudios publicados por la firma especializada Mordor Intelligence, muestran que el mercado de envases sostenibles registrará, en el quinquenio 2023-2028 una tasa de crecimiento anual compuesta de 7,67%. Ello implica pasar de USD 271,86 mil millones en la actualidad, a USD 393,39 mil millones al final de dicho período. Estas proyecciones fueron confirmadas por los resultados de una encuesta de la consultora internacional Gartner, donde 20% de las organizaciones mundiales que impulsan iniciativas de envases sostenibles, afirmó que optimizarán significativamente su metodología de reciclaje y eliminación de plásticos, para así reducir sus respectivas huellas de carbono. En este nuevo contexto, que conjuga tanto los valores de la población, como la renovada visión de sostenibilidad de las empresas, el “packaging verde” o “packaging sostenible” se posiciona como la opción más viable para que las empresas alimentarias logren un impacto más tangible en sostenibilidad y reducción de sus huellas de carbono. ESFUERZOS Y DESAFÍOS Este camino complejo y altamente desafiante, requiere esfuerzos cada vez más intensos como, por ejemplo, modernizar y modificar de manera ostensible tanto las materias primas como los sistemas de producción actualmente en uso, pues solo de este modo pueden desarrollarse envases que sean realmente sostenibles. Es decir, que cumplan, al menos, con una de las siguientes características: ser reutilizables, reciclables y/o biodegradables en el corto plazo. Esto no solo implica reemplazar los polímeros elaborados a base de derivados del petróleo, por alternativas de vidrio, papel o cartón, sino también invertir en procesos de I+D+i para desarrollar alternativas más amigables con el ecosistema, como bioplásticos (plásticos vegetales), materiales compostables a base de plantas e, incluso, tejidos naturales como algodón o seda, entre otras diversas opciones. Al respecto, Arthur de Azevedo, gerente de Estrategia de Procesamiento y Comercial – Latinoamérica, de Tetra Pak, considera que la transición hacia soluciones de packaging más sostenibles en la industria alimentaria, como sustituir los envases tradicionales por materiales alternativos (bioplásticos o papel), aún enfrenta diversas complejidades asociadas, como menor nivel de protección, barrera y durabilidad; mayor costo de producción, innovación y tecnología; y percepción del consumidor. Opinión con la que concuerda Jaime Vicente, gerente comercial de SILBERTEC S.A., para quien el desafío fundamental “hoy está enfocado en el ecodiseño de nuevos envases que, junto con cumplir los atributos de presentación, protección, traslado y aumento de vida útil del alimento, también cumplan los estándares legales y exigencias de los consumidores en los aspectos de sustentabilidad y reciclaje”. Vicente estima, asimismo, que estas consideraciones no solo abarcan el envase primario del producto alimenticio, sino que también “se han extendido a la caja o envase secundario, que tiene una mayor presencia en vitrinas y puntos de venta”. TENDENCIAS DE CONSUMO Y SU IMPACTO Gran parte de esta necesidad de optimizar las estrategias de packaging sustentable, se basan, asimismo, en las exigencias del consumidor, las cuales derivan a su vez, de la evolución cultural en sus tendencias de consumo y decisión de compra. En tal sentido, Arthur de Azevedo, precisa que todos estos desafíos son “una respuesta directa a las tendencias y expectativas cambiantes de los consumidores”. En razón de ello, de Azevedo enfatiza que las empresas “deben equilibrar estas demandas con la viabilidad técnica y económica”, de modo que la transición hacia soluciones de packaging más sostenibles, “no solo sea un reto, sino también una oportunidad para la innovación”. Oportunidades que para Jaime Vicente deben enmarcarse en la necesidad de estar absolutamente alineados, no solo con las tendencias, sino también con las necesidades de los consumidores “por un aspecto de responsabilidad, que trasciende las obligaciones legales, y se enmarca en la preocupación por el cambio climático que es un problema de ayer”. “Los nuevos envases que no cumplan con estas tendencias no solo tienen un impacto negativo en los puntos de ventas, una multa legal en Chile y un riesgo de no ser preferidos por los consumidores, sino que atentan contra un objetivo global que es la protección del planeta en que vivimos”, enfatiza el gerente comercial de SILBERTEC. COMPROMISO DE LAS EMPRESAS Esta necesidad de alinearse simultáneamente con tendencias de consumo, valores culturales, exigencias legales y compromisos medioambientales, ha tenido una respuesta muy positiva en las nuevas generaciones de emprendedores y startups, que hacen de la sustentabilidad, circularidad y descarbonización un eje fundamental de sus respectivos proyectos, especialmente en nuestro país. Esfuerzos que las grandes empresas poco a poco también han ido internalizando, pues, a pesar de las dificultades técnicas, operativas y logísticas que implican, en su mayoría entienden que no sumarse a tiempo a esta evolución, implica sacrificar gran parte de su posicionamiento de mercado y crecimiento estratégico. En tal sentido, André de Azevedo comenta que “este compromiso ha ido en aumento en los últimos años, aunque con diferentes niveles de avance, dependiendo de la empresa y el país”, y agrega que el actual escenario cultural, comercial y legal ya ha impulsado a numerosas empresas multinacionales, regionales y locales que operan en América Latina, a establecer metas claras de sostenibilidad en sus operaciones globales, en las cuales están incluidas sus respectivas estrategias de packaging. “Chile, por ejemplo, ha sido líder en la región en cuanto a políticas medioambientales. Esto ha impulsado a las empresas a buscar soluciones más sostenibles y a invertir en innovación en este ámbito”, enfatiza el ejecutivo de Tetra Pak. Una posición que también destaca Jaime Vicente, y que atribuye en parte a la implementación de la ley de Responsabilidad Extendida del Productos (REP). Sin embargo, a su juicio también se requiere concientizar más a los consumidores, respecto de su responsabilidad en el manejo de los residuos. “Ya no basta eliminar bolsas plásticas que no llegaron solas al mar, sino que la gestión de estos residuos industriales y domiciliarios parte por la educación en los colegios”, afirma. En ese sentido, considera que “estamos muy atrás respecto de Europa, aunque bastante adelantados en conceptos como las 3R, la sustentabilidad y la comprensión de que la responsabilidad en la gestión de residuos no solo es obligación de los fabricantes de envases, sino que toda la población debe tener un rol activo en un proceso eficiente de económica circular”, agrega. APORTES TECNOLÓGICOS Si bien los expertos coinciden en que el avance hacia un ecosistema más armónico y circular debe ser un esfuerzo conjunto de todos quienes interactúan en él, también destacan que la tecnología está llamada a ser un pilar fundamental para desarrollar packaging sostenibles. Para André de Azevedo, este aporte puede concretarse en plataformas que conecten a empresas, recicladores y consumidores para fomentar la reutilización y reciclaje de empaques. “Estas plataformas están diseñadas para apoyar modelos de negocio sostenibles que priorizan la circularidad de los materiales. De acuerdo con los desarrollos regionales, vemos un avance muy importante en valor para la cadena de economía circular”, destaca. Por su parte, Jaime Vicente recalca que la innovación en envases ha empujado a que las empresas inviertan en investigación y desarrollo para innovar en tecnologías de envasado, materias primas y proceso de producción más eficientes. Por ello, considera que ninguna empresa que sea parte de la industria del packaging y tenga auténtica mirada de futuro “puede quedar atrás en estas implementaciones”. “Por ejemplo -indica- nosotros hoy tomamos decisiones respecto de los proveedores que representamos en Chile, considerando su enfoque en nuevos envases sustentables, su experiencia con reciclabilidad y cumplimiento de estándares mundiales. Un proveedor que no haya innovado en estos aspectos está destinado a desaparecer y, en ese sentido Silbertec, y sus socios de negocios están a la vanguardia de los requerimientos de los consumidores y nuestros clientes, que son las fábricas de alimentos en Chile”. EVOLUCIÓN FUTURA De este modo, la acción conjunta de la voluntad de cambio organizacional, las nuevas tendencias de consumo ético, el apoyo de las normativas vigentes y el refuerzo de las estrategias de participación ciudadana, trazan un escenario favorable para que las empresas sigan avanzando hacia nuevas y más eficientes estrategias y tecnologías de packaging sustentable. Evolución que para André de Azevedo debe centrarse en la creación de nuevos materiales que sean tanto renovables como reciclables. En tal sentido, comenta que en Tetra Pak se está trabajando para aumentar el contenido renovable de los nuestros productos, como, por ejemplo, introduciendo pajitas a base de papel, y capas y tapas de plástico elaborado a base de caña de azúcar. “Estamos trabajando para lograr un futuro en el que todos los polímeros que utilicemos estén fabricados con materiales de origen vegetal o reciclados, garantizando al mismo tiempo los mismos niveles de calidad y seguridad. Además, ofertamos herramientas de análisis de datos para optimizar la eficiencia de procesos de producción y minimizar el impacto ambiental, con ahorros de agua, energía y optimización de las líneas de nuestros clientes”, enfatiza el ejecutivo. Por su parte, Jaime Vicente estima que los esfuerzos futuros debieran enfocarse más hacia la optimización de las estrategias de reciclaje y economía circular, pues “gran parte de los envases que podían migrar a materiales reciclables, sin perder las propiedades del packaging, ya lo hicieron”. En su opinión, el desafío actual está enfocado en reciclar mejor los envases que, por sus propiedades de barrera y vida útil, mantienen la cadena de valor de los alimentos, “sin aumentar la cantidad de desechos que eliminamos por vencimiento y pudrición”. “Estamos convencidos -señala- de que el plástico sigue siendo un envase superior en muchos aspectos, y (por ello) la generación de una economía circular para este tipo de envases es un objetivo prioritario, para así seguir aportando al cuidado del planeta sin alterar los hábitos de consumo y los costos de nuestros clientes”. Un brillante e inédito capítulo de desarrollo comenzó a escribirse en nuestro país, luego de que el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) aprobara formalmente el cultivo a gran escala del nuevo trigo alto en fibra editado genéticamente por Neocrop Technologies, mediante la técnica CRISPR; hito internacional y aliciente para todo el ecosistema emprendedor alimentario chileno, de base científica y tecnológica. ara nadie es un misterio que la población mundial crece constantemente a un ritmo exponencial, planteando múltiples y complejos desafíos a los sistemas alimentarios internacionales. Uno de estos retos consiste en la necesidad de incrementar de manera significativa la producción de alimentos y bebidas con propiedades funcionales. Es decir, que en estado natural, o fortificados, ayuden a mejorar la salud y calidad de vida de las personas que los consumen. Este objetivo se ha convertido en una prioridad tanto para las grandes empresas, como para el ecosistema de emprendedores Foodtech y Agtech, no solo por su impacto positivo en la calidad de vida, sino también porque los propios consumidores lo consideran un factor relevante de sus respectivas opciones de compra. Sin embargo, al mismo tiempo se trata de una meta con características muy complejas, si se considera que debe alcanzarse en medio de un escenario de estrés climático y deterioro ambiental, donde la población también exige a los fabricantes un mayor cuidado y respeto por los ecosistemas planetarios. Esto implica la necesidad de aplicar más y mejores estrategias de innovación que ayuden a desarrollar nuevos alimentos con propiedades funcionales, pero sin dañar más el medioambiente, y respondiendo de manera oportuna y eficiente a los requerimientos de un consumidor cada vez más informado y empoderado. En opinión de los expertos, tal como se pudo comprobar en los recientes seminarios organizados en nuestro país por ALACCTA-SOCHITAL y la Red Biofuturo CYTED, la respuesta más efectiva para resolver esta disyuntiva radica en abrir más espacios a los emprendimientos alimentarios de base científica y tecnológica. Una estrategia que, especialmente en los últimos años, ha dado muestras concretas de su capacidad para responder con éxito a estos retos, no solo en el ámbito internacional, sino también en Chile. Todo ello nos ha permitido ser testigos de disruptivas innovaciones alimentarias, impulsadas por un vigoroso ecosistema emprendedor, que ha apostado por el desarrollo de nuevos productos fortificados con diversos nutrientes esenciales, como proteínas, aminoácidos, vitaminas, minerales y, por supuesto, fibra. DESARROLLO NUTRICIONAL CLAVE La fibra es, junto a las proteínas, uno de los nutrientes que ha adquirido cada vez más importancia en el contexto de una dieta equilibrada y saludable. No solo por su valor para la digestión, sino también por su positivo aporte para el cuidado de la microbiota y el sistema inmune en general. Por ejemplo, los expertos de Mayo Clinic, afirman que la fibra destaca tanto por sus cualidades para prevenir o aliviar el estreñimiento, como por su capacidad para ayudar a mantener un peso saludable y reducir el riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles, como diabetes, obesidad, hipertensión e, incluso, algunos tipos de cáncer. Por esta razón, los especialistas recomiendan consumir a diario entre 25 a 30 gramos de fibra como eje esencial para mantener una vida sana. Sin embargo, este objetivo no siempre se alcanza con total efectividad, porque no todas las personas consumen con agrado o tienen a su alcance alimentos ricos en fibra como, por ejemplo, frutas, verduras de hojas verdes, frutos secos, avena, cebada, cereales y granos integrales. Esta situación fue la que impulsó a los fundadores de Neocrop Technologies, startup chilena Foodtech especializada en edición genética de precisión, a buscar una solución biotecnológica que permitiera cumplir este objetivo, sin alterar significativamente la dieta de los consumidores. En otras palabras, el objetivo era incrementar el consumo de fibra, sin que ello significara sacrificar sabor o placer organoléptico, brindando una solución que fuese “indulgentemente saludable” y que, al mismo tiempo, estuviera dentro de los marcos de la normativa vigente tanto en Chile como en otros países. Fue entonces que los análisis de los entusiastas emprendedores de NeoCrop se orientaron hacia uno de los productos estrella de la mesa nacional: el pan blanco, cuyo consumo anual per cápita hoy supera los 90 kg, de acuerdo con estadísticas de la Asociación Gremial de Industriales del Pan de Santiago, INDUPAN, posicionando a nuestro país en el Top 3 mundial de este competitivo mercado, detrás de Turquía y Alemania. Sin embargo, el producto estrella de la población chilena, la marraqueta, no es alta en fibra, característica que se replica en todo el pan blanco, debido a que el proceso de refinamiento de la harina elimina prácticamente toda la fibra soluble presente en los granos enteros. Por ello, los científicos de Neocrop decidieron investigar, probar y evaluar técnicas de modificación genética que permitieran devolver su alto contenido de fibra a las harinas blancas, sin que ello significara agregarle elementos extraños o no pertenecientes a su ADN. La respuesta ha dicho dilema fue, precisamente, aplicar edición genómica de cultivos mediante la técnica CRISPR (abreviatura en inglés de Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats, o Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Espaciadas), bautizada por algunos investigadores como “tijera genética”, para lograr que los granos refinados retuviesen su contenido de fibra. La técnica CRISPR fue adaptada de un sistema natural de edición genómica que las bacterias utilizan como defensa inmunológica. De este modo, cuando se infectan con un virus, las bacterias capturan o “recortan” pequeños fragmentos del ADN del patógeno invasor y los insertan en su propio ADN lo que les permite "recordar" a los virus y protegerse mejor contra futuros ataques. En el ámbito alimentario, esta “tijera genética” permite, literalmente, recortar secciones del genoma de un producto (en este caso particular, por ejemplo, de la cubierta exterior del grano entero del trigo), y reinsertarlas en otras zonas interiores para que sus células no pierdan el alto contenido de fibra, incluso después de ser trituradas y refinadas, como sucede durante la elaboración de harina blanca. Con este objetivo en mente, el equipo de Neocrop Technologies llevó a cabo un intenso trabajo de estudio y ensayo, que le permitió consolidar su primer desarrollo de mejoramiento genético de precisión, el cual se tradujo, finalmente, en el desarrollo de un trigo con más fibra. Para tales efectos se utilizó una tecnología patentada por la propia startup chilena, denominada Neotrait Engine® y que combina tecnología digital con edición genética CRISPR de vanguardia, que permite resultados significativamente más rápidos y eficientes. IMPACTO TRANSVERSAL La exitosa apuesta de Neocrop no solo se traduce en beneficios concretos para la salud de la población. También implica importantes beneficios comerciales para toda la economía nacional, pues una producción masiva en nuestro país de trigo alto, permitiría posicionar a Chile a la vanguardia de un mercado destinado a ocupar un puesto de privilegio en las estrategias de desarrollo sostenible mundial. De hecho, según recientes estudios internacionales, el mercado global de fibra de trigo se valoró, solo en 2025, en USD 1.4 mil millones. Más aún, se espera que supere los USD 2.5 mil millones en 2033, marcando tasas de crecimiento anual promedio (CAGR) de casi 8%. En ese contexto, América Latina mostrará todavía mayor, con una CAGR cercana a 8.8 %, impulsada por la creciente demanda de ingredientes nutricionales funcionales en productos masivos. Por ello, la investigación de Neocrop suscitó el interés de dos grandes compañías del sector, las cuales creyeron en su proyecto y apostaron por invertir en él, seguras de que el retorno a corto y mediano plazo sería generoso. Las empresas asociadas a este proyecto son Campex Baer, la semillera privada más antigua de Chile; y Buck Semillas, una de las compañías semilleras más relevantes de Argentina. Ambas aportaron líneas de élite que fueron editadas genéticamente por los expertos de NeoCrop, para incrementar su contenido de fibra. A su vez, este proyecto binacional recibió también al apoyo inicial de fondos públicos para I+D entregados por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), que permitieron el despegue de esta línea tecnológica pionera en la región. ENRIQUECIENDO LA DIETA El resultado del trabajo de Neocrop podría convertirse en uno de los avances más trascendentes de toda la industria alimentaria mundial, tanto en términos económicos como medicinales. En primer término, actualmente el consumo promedio de fibra dietaria en Chile representa menos de la mitad de lo recomendado por las guías oficiales de salud y nutrición (25 a 30 gramos diarios), situación que también se replica en Argentina. En contraparte, ambos países figuran entre los cinco mayores consumidores globales de pan blanco y otros productos elaborados con harina blanca refinada (como repostería y bollería, por ejemplo). De ahí nace la trascendencia del exitoso proyecto concretado por NeoCrop, pues la producción masiva de trigo para harina blanca, con mayor contenido de fibra, permite dar una respuesta efectiva a un desafío nutricional y de salud importante, abriendo al mismo tiempo la oportunidad de crear un nuevo nicho de mercado para alimentos con propiedades funcionales, en un contexto donde son cada vez más necesarios y demandados por la población. Hasta la fecha, la industria había intentado cubrir esta brecha nutricional mediante harinas enriquecidas con almidón resistente de maíz o papa, como fuente de fibra dietética adicional. Sin embargo, estas alternativas suelen afectar negativamente la calidad y las propiedades organolépticas del producto, además de elevar sus costos. También se ha utilizado harinas integrales, elaboradas de grano entero, pero estas no cuenta con la aceptación generalizada de los consumidores, debido a múltiples factores como, por ejemplo, su sabor, textura, hábitos de consumo y un mayor precio. Al respecto, Daniel Norero, Gerente de Negocios de Neocrop Technologies, comenta que “para abordar este problema con una solución pragmática, Neocrop y las empresas asociadas apuntamos a desarrollar líneas comerciales de trigo con 5 a 10 veces más fibra, lo cual permitiría producir harinas blancas con un beneficio nutricional mayor al de las harinas integrales, ayudando a cerrar la brecha de bajo consumo de fibra en el cono-sur, a través de alimentos tan comunes como el pan y otros derivados de la harina blanca de trigo”. DESAFÍOS TÉCNICOS Según explican los expertos de Neocrop trabajar con un cultivo como el trigo harinero, que aporta aproximadamente el 20% de las calorías y proteínas diarias consumidas a nivel global, implica un desafío técnico considerable debido a la complejidad de su genoma. Este es cinco veces más grande que el del ser humano, y cada gen presenta seis copias, lo que dificulta aún más el mejoramiento mediante técnicas convencionales basadas en cruzamientos aleatorios y selección. “Si bien el trigo es un alimento de alto consumo en el mundo, la adopción de nuevas tecnologías de mejoramiento (NBTs) se ha retrasado en este cultivo porque su genoma es muy complejo”, afirma la Dra. Francisca Castillo, CEO y Directora Científica de Neocrop Technologies. “Para tener una idea de esta complejidad, si imprimiéramos el genoma del trigo en hojas de carta en letra Arial 12, por ambos lados, y las apiláramos, alcanzaríamos una altura equivalente a la torre del edificio Costanera Center (la más alta de Chile con 300 metros de altura)”, agrega la científica. Por ende, los programas de mejora convencional, en base técnicas como múltiples generaciones de cruzamiento o inducción de mutaciones por agentes químicos o radioactivos, no eran en absoluto viables para este objetivo, pues en promedio demoran entre 12 y 15 años para entregar resultados satisfactorios. “Hoy, en cambio, existe una herramienta biotecnológica conocida como CRISPR, que nosotros utilizamos y funciona como tijera molecular que realiza ajustes precisos y dirigidos dentro del genoma de la misma planta, entregando un producto final sin genes exógenos, es decir, un producto no-transgénico”, enfatiza la Dra. Castillo. Estas características permiten alcanzar resultados satisfactorios en plazos mucho más breves, tal como lo recalca la Dra. Claudia Payacán, Lead de Edición del Genoma en Neocrop Technologies, quien destaca que gracias a esta ventaja temporal, “CRISPR se ha convertido en el sistema de edición genómica más utilizado para introducir rápidamente rasgos de interés a nivel agronómico”. “Su sencillez, eficacia y seguridad lo posicionan como la herramienta líder en este ámbito, permitiendo obtener nuevas variedades de interés en la mitad -o incluso menos- del tiempo que demoran los programas de mejora genética convencionales”, agrega. LOGRO INÉDITO EN LATAM En 2023 Neocrop logró los primeros resultados de transformación genética en laboratorio y crecimiento del trigo editado bajo cámaras de crecimiento acelerado (speed breeding). Posteriormente, en 2024 la empresa solicitó una patente provisional para la protección de la estrategia de transformación genética que permite aumentar el contenido de fibra en líneas comerciales de trigo harinero. Esto permitió que durante este año se pongan en marcha los primeros ensayos de campo con líneas de trigo editadas pertenecientes a sus dos socios comerciales. Es por ello que la reciente resolución, emitida el 25 de julio de 2025, por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) representa un impulso decisivo para avanzar hacia una nueva era alimentación biogenéticamente mejora en nuestro país. En dicha resolución, el SAG concluyó que las líneas de trigo alto en fibra desarrolladas por Neocrop Technologies, mediante la edición genética CRISPR, “no se encuentran dentro del alcance de la normativa nacional para organismos genéticamente modificados (OGM), por no presentar una nueva combinación de material genético”. En otra palabras, dichas líneas pueden avanzar a las fases de cultivo en campo y validación comercial, como cualquier trigo obtenido mediante técnicas convencionales de mejoramiento. “Esta resolución representa un hito regulatorio sin precedentes en América, ya que se trataría del primer trigo editado con CRISPR en recibir una respuesta favorable por parte de un marco regulatorio en el continente” afirma Daniel Norero. “De hecho -agrega- sería el segundo caso conocido a nivel mundial, luego de que en 2024 China aprobará un trigo editado con CRISPR para resistencia a enfermedades”. PRÓXIMOS PASOS Como parte de su estrategia de internacionalización, Neocrop junto a su asociado trasandino, Buck Semillas, ya sometió las líneas avanzadas de trigo alto en fibra a consulta ante CONABIA, organismo regulador en Argentina. Así mismo, los directivos de Neocrop realizarán consultas ante los organismos reguladores de mercados estratégicos como Brasil y Estados Unidos, con el objetivo de realizar pruebas de campo en dichos territorios. De este modo, se espera entregar una contribución decisiva para seguir posicionando a Chile como líder internacional en el desarrollo y adopción de tecnologías de edición génica aplicadas a cultivos alimentarios. “El trigo alto en fibra permite lograr un producto más saludable para la alimentación humana. Es un producto que nos permite ampliar nuestra paleta de variedades con cultivares de calidad diferenciada”, comenta Diana Martino, Mejoradora de Trigo y Directora Científica de Buck Semillas. En forma simultánea Neocrop está coordinando pilotos con grandes empresas del rubro alimentario en Latinoamérica, que durante 2026 explorarán la incorporación de esta innovación en productos de consumo masivo como pan y galletería. Esto permite generar más y mejores oportunidades de valor agregado en el creciente mercado de ingredientes con propiedades funcionales y alimentos saludables, tanto a nivel regional como internacional, concretando otro paso trascendental para posicionar a Chile como potencia exportadora bioalimentaria. GALERÍA
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