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Hace tan solo unos días, el Presidente de la República, José Antonio Kast, encabezó en el Salón O’Higgins del Palacio de La Moneda, la ceremonia de creación del Premio Nacional “Dr. Fernando Monckeberg”. Este reconocimiento, que destacará cada año las iniciativas más sobresalientes en materia de nutrición infantil, promoción de hábitos saludables y prevención de la malnutrición, también honra el enorme legado del facultativo y profesor emérito de la Universidad de Chile, quien hace 50 años implementó las campañas de alimentación para madres embarazadas mediante el consumo de leche fortificada “Purita”. Un aporte que, a la postre, fue decisivo para erradicar de raíz la desnutrición infantil en Chile, y que se suma al apoyo personal que el Dr. Monckeberg también dio a diversas políticas públicas e instituciones, como INTA (de la cual fue fundador) cuya aplicación mejoró significativamente las condiciones de vida de miles de niños y niñas en todo el país. Sin embargo, más allá del homenaje puntual, este reconocimiento también busca proyectar el legado del Dr. Monckeberg hacia los desafíos sanitarios actuales, pues aún cuando Chile logró derrotar a la desnutrición infantil gracias a la implementación de políticas públicas sostenidas, hoy enfrenta una nueva realidad marcada por el aumento del sobrepeso y la obesidad (adulta e infantil). De hecho, la obesidad se ha consolidado como uno de los principales desafíos de salud pública en Chile, pues tal como lo establece el informe Panorama de la Salud 2025 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), actualmente 31% de los adultos chilenos presenta algún grado de obesidad, cifra que supera holgadamente el promedio de los demás integrantes de este organismo internacional, que alcanza a 19%. Esto se traduce, según todas las observaciones médicas, en mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes, trastornos de salud mental e, incluso, algunos tipos de cáncer, lo que afecta significativamente la calidad de vida de las personas en etapas complejas de la vida. ADVERTENCIA ACADÉMICA En este escenario, que resulta tan paradójico como incomprensible, las instituciones académicas han realizado reiterados y potentes llamados a implementar nuevas acciones e iniciativas que resuelvan en forma definitiva esta situación crítica. Así lo expresa, por ejemplo, la nutricionista del Departamento de Salud Estudiantil de la Universidad de La Serena, Angélica Henríquez Cerna, quien asegura que “la obesidad es una condición compleja y multifactorial, por lo que no puede atribuirse únicamente a conductas propias e individuales de cada persona obesa”. Todo ello implica que tampoco puede abordarse con miradas simplistas o restrictivas, pues aun cuando se ataque uno de los factores causantes, los otros que no hayan sido identificados a tiempo, seguirán impulsando a la persona hacia un círculo vicioso de inacción y escasos resultados. Como primer paso, Angélica Henríquez recalca que entre los factores alimentarios que mayor impacto tienen en el incremento de los índices de obesidad, están la baja ingesta de verduras, frutas, legumbres y otros alimentos de alta calidad nutricional, “así como también un alto consumo de productos procesados y de baja calidad nutricional como bebidas azucaradas, embutidos y alimentos con elevada densidad energética”, añade la especialista. Sin embargo, la nutricionista de la universidad de La Serena enfatiza que “en los casos de malnutrición por exceso también influyen factores sociales, económicos y culturales. El ritmo de vida actual favorece el consumo de comidas rápidas, una alimentación más desorganizada y menos tiempo para cocinar. A esto se suman el sedentarismo, el estrés crónico, la falta de sueño y las desigualdades en el acceso a alimentos saludables”. Según explica la nutricionista, “para revertir esta tendencia es fundamental promover hábitos sostenibles (en lugar de imponer más dietas restrictivas), fortaleciendo la educación alimentaria, el acceso a alimentos saludables y la actividad física regular”. “La evidencia -agrega Henríquez- muestra que los cambios progresivos y mantenidos en el tiempo tienen mejores resultados que las estrategias centradas exclusivamente en la restricción o la pérdida de peso”. Ahondando en este punto, la especialista hace hincapié en que esta problemática requiere un abordaje integral que combine políticas públicas, educación, prevención y atención de salud. “Una de las estrategias más importantes es promover hábitos alimentarios sostenibles desde edades tempranas, junto con mejorar el acceso a alimentos saludables, espacios seguros para la actividad física y programas de salud que integren aspectos nutricionales, psicológicos y sociales”, detalla. Además, Henríquez recalca que es importante avanzar desde un enfoque centrado exclusivamente en el peso hacia uno centrado en salud y bienestar, “promoviendo conductas saludables que puedan mantenerse a lo largo de la vida y evitando intervenciones que favorezcan la culpa, el miedo, el estigma de peso o una relación conflictiva con la alimentación”. FENÓMENO SISTÉMICO Esta combinación de factores de diversa índole, exige, consecuentemente que las acciones diseñadas para revertir este cuadro de prevalencia en la población, requieran la opinión y apoyo de profesionales pertenecientes a distintas áreas del conocimiento. Al respecto, el sociólogo y coordinador General del Área de Formación Integral (AGGDFI) de la Universidad de La Serena, Cristian Blanco, advierte que “la obesidad en Chile es fundamentalmente resultado de un entorno obesogénico (combinación de factores que promueven e incentivan el consumo de alimentos poco saludables y un estilo de vida sedentario), arraigado en la estructura social, económica y urbana del país. “Esto ha permitido que hayamos pasado de la desnutrición en la década de 1970 a las altas tasas de obesidad actuales”, indica el experto. El sociólogo también puntualiza que “la obesidad está fuertemente determinada por la desigualdad de clase y se concentra con mayor fuerza en sectores vulnerables, ya que los alimentos más saludables suelen ser más caros y las clases más acomodadas cuentan con mayor acceso a información nutricional, redes de apoyo y tiempo para cuidar su salud”. Blanco también enfatiza que “la transformación laboral, con jornadas extensas y traslados prolongados, ha generado un sedentarismo forzado, lo que reduce la preparación de alimentos frescos y fomenta el consumo de comida rápida y platos listos para servir”. “Además -agrega- muchos empleos pasaron de requerir esfuerzo físico a desarrollarse principalmente en oficinas y servicios”. Según el sociólogo, otro de los motivos de este escenario es que “los supermercados han desplazado a las ferias libres, aumentando la disponibilidad de alimentos altos en nutrientes críticos, que siguen siendo los más accesibles y rápidos de consumir. “A ello se suma que las bebidas azucaradas, los alimentos altos en calorías y el alcohol siguen siendo parte habitual de la socialización”, externalidades que a su juicio se potencian por la falta de áreas verdes y la inseguridad en los barrios. “Esto dificulta la práctica de ejercicio, lo que sumado al estilo de vida cada vez más digitalizado, han transformado el tiempo libre en una actividad de gasto energético casi nulo”. EL IMPACTO PSICOLÓGICO A su vez, el psicólogo clínico y académico del Departamento de Psicología de la Universidad de La Serena, Sebastián Maluenda, recalca que “la obesidad es una condición que trasciende el ámbito físico y tiene repercusiones a nivel psicológico y social. Además, el proceso genera diferentes consecuencias cuando se es adolescente, niño o adulto”. En línea con esto, el magíster en Psicología explicó que “las personas con obesidad suelen enfrentar estigmas, prejuicios y discriminación en ámbitos como salud, trabajo, educación y relaciones interpersonales, lo que puede generar un mayor malestar en sus relaciones de pareja, familiares e incluso consigo mismas”. Y en tal sentido agregó que “esto puede causar vergüenza, culpa y baja autoestima, favoreciendo la aparición de problemas de salud mental como depresión, ansiedad y trastornos de la conducta alimentaria”. “Además -indica- la presión de los estándares de belleza y las redes sociales puede generar aparición de ansiedad, depresión, aislamiento social e insatisfacción corporal”. Este desorden, de acuerdo con el psicólogo, implica que “el estigma asociado al peso lleva a muchas personas a evitar la atención médica o limitar su participación en actividades sociales, por eso, es fundamental comprender la obesidad desde una perspectiva biopsicosocial, considerando tanto la salud física como la salud mental”. En consecuencia, “la atención no debe centrarse solo en los kilos, sino también en el bienestar y el progreso de cada persona”, factores que son fundamentales para impulsar una auténtica solución integral o aislada, porque la lucha contra la obesidad ya no depende solo del éxito de unos cuantos sellos de advertencia, sino de una terapia integral, transdisciplinaria y segura. GALERÍAOTROS REPORTAJES
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os complejos desafíos que hoy enfrenta la industria de alimentos y bebidas, exigen la implementación urgente de nuevas estrategias productivas que permitan satisfacer de manera inocua, sostenible y eficiente, las necesidades nutricionales de una población que crece, pero también envejece. Esto no solo implica perfeccionar las actividades industriales propiamente tales, sino también poner en práctica acciones de innovación y mejora continua, tendientes a optimizar y eficientar la explotación de la riqueza natural de nuestro país, tanto a nivel de ecosistemas terrestres como acuáticos, pues solo de este modo será posible contar con insumos de calidad, capaces de incrementar la riqueza productiva y exportadora de nuestro país. Este fue, precisamente, uno de los principales objetivos del workshop “Desafíos del Encadenamiento Productivo Agrosalmón”, que se realizó recientemente en la ciudad de Osorno, gracias una iniciativa conjunta del Consejo del Salmón, la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), la Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco (SOFO), la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno (SAGO) y el Consorcio Agrícola del Sur (CAS). La actividad, que se desarrolló en el marco de la alianza Agrosalmón, reunió a representantes del sector agrícola, la industria salmonera, gremios, autoridades gubernamentales y actores del ecosistema de innovación, quienes analizaron mecanismos para fortalecer el desarrollo de proveedores, la innovación aplicada y la generación de valor agregado para el país. Este trabajo transversal permitió identificar oportunidades concretas de colaboración entre la agricultura y la salmonicultura, que hoy conforman dos de las principales cadenas alimentarias de Chile. DIAGNÓSTICO TRANSVERSAL Durante la jornada, estuvieron presentes algunos de los más destacados representantes de los mundos público-privado y del conocimiento, entre los que destacaron el presidente de SOFO, Eduardo Renner; el gobernador regional de Los Lagos, Alejandro Santana; la presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel; la presidenta de SOFOFA, Rosario Navarro; el director ejecutivo de CeTA, Jean Paul Veas; y el jefe de la División de Desarrollo Productivo Sostenible del Ministerio de Economía, Gonzalo Villanueva. Uno de los puntos centrales del evento, correspondió a la presentación de la directora de Estudios Aplicados del Consejo del Salmón, Alejandra Bustamante, y del secretario ejecutivo de SOFO, Carlo Rojas, quienes expusieron los avances alcanzados por la alianza Agrosalmón, así como el trabajo desarrollado para construir una agenda común orientada a generar valor compartido entre ambos sectores productivos. A ello se sumó la exposición del cofundador de la Cooperativa Agrícola de Granos, Mauricio Magnasco, quien analizó el escenario productivo actual del agro chileno. Otro de los temas trascendentales del encuentro, fue la necesidad de incorporar en forma progresiva más capacidades agrícolas internas a las cadenas de suministro de insumos que se utilizan en la alimentación de salmones. Actualmente, cerca del 60% de esta matriz alimentaria proviene de granos cosechados en el extranjero, como trigo, soja, canola o raps, lo cual genera alta vulnerabilidad sectorial ante los vaivenes geopolíticos y económicos del comercial internacional. En ese contexto, Agrosalmón busca promover una colaboración que vaya más allá del abastecimiento, incorporando innovación, trazabilidad, sofisticación productiva y generación de valor agregado desde las regiones de La Araucanía, Biobío y Los Lagos. COLABORACIÓN PARA EL DESARROLLO PRODUCTIVO A lo largo de toda la jornada, los participantes del evento recalcaron la necesidad de reforzar el desarrollo productivo de nuestro país, a través del trabajo colaborativo entre todos los sectores estratégicos involucrados. Al respecto, la presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel, enfatizó que “Agrosalmón no es solo una alianza entre agricultura y salmonicultura, sino una agenda que habla de cómo Chile puede conectar mejor sus capacidades productivas (transversales)”. “Tenemos una industria salmonera que compite en los mercados más exigentes del mundo y un sector agrícola con tradición, conocimiento y presencia territorial. En consecuencia, Chile tiene mucho que ganar cuando sus sectores estratégicos dejan de mirarse por separado y empiezan a construir futuro juntos”, agregó la ejecutiva. A su vez, el presidente de SOFO, Eduardo Renner, destacó el aporte que puede realizar el sector agrícola en esta nueva etapa de articulación intersectorial, recalcando que el agro del sur “tiene mucho que aportar a esta conversación”. “Contamos -puntualizó Renner- con productores, conocimiento territorial y una historia ligada a la producción de alimentos. Por ello, el desafío es transformar esa experiencia en nuevas oportunidades de encadenamiento, innovación y desarrollo productivo, entendiendo que la colaboración con la salmonicultura puede abrir espacios relevantes para el futuro agrícola del país”. Visión que también comparte el director de Asuntos Públicos de SAGO A.G., Hermann Rusch, quien valoró el trabajo conjunto entre las principales cadenas alimentarias del sur de Chile. “Hoy hacer esta vinculación, empezar a buscar las cosas que nos unen para producir alimentos de mejor calidad, lo cual es el inicio de un trabajo que estamos esperanzadas de que mostrará avances sustantivos”, puntualizó. INNOVACIÓN, COMPETITIVIDAD Y DESARROLLO SOSTENIBLE Otro de los expositores destacados del evento, fue la presidenta de SOFOFA, Rosario Navarro, quien puso énfasis en la necesidad de fortalecer la colaboración entre los sectores productivos involucrados, “para impulsar una economía más sofisticada y competitiva”. “Chile -precisó Navarro- necesita mirar sus capacidades productivas de manera integrada, porque el futuro de la industria no se construye desde sectores aislados, sino desde cadenas de valor más colaborativas, con innovación, tecnología y visión de largo plazo”. La dirigente gremial también dejó en claro que Agrosalmón “es un ejemplo concreto de cómo distintos sectores se unen para impulsar nuevas oportunidades de desarrollo y crecimiento para el país”. Desde el ámbito público, en tanto, el jefe de la División de Desarrollo Productivo Sostenible del Ministerio de Economía, Gonzalo Villanueva, elogió la relevancia de esta alianza para los objetivos nacionales de transformación productiva. “La alianza Agrosalmón se vincula directamente con los objetivos de la política de Desarrollo Productivo Sostenible, porque apunta a transformar la matriz productiva nacional para crecer mejor”, puntualizó el personero de gobierno. En ese sentido, Villanueva fue enfático en recordar la importancia estratégica que tienen, tanto la industria acuícola como el sector agropecuario para el éxito a largo plazo de esta iniciativa. “Aquí hay una oportunidad concreta de impulsar nuevas capacidades productivas y acompañar, desde el Estado, una agenda que permita escalar soluciones, fortalecer cadenas de valor y generar crecimiento sostenible para Chile”, señaló. Otro expositor invitado fue el director ejecutivo de CeTA, Jean Paul Veas, quien abordó el rol de la innovación aplicada y el desarrollo tecnológico para transformar oportunidades en soluciones concretas. “Para que una agenda como Agrosalmón avance, es clave prototipar, probar y validar soluciones, porque la innovación aplicada permite reducir brechas, generar evidencia y transformar oportunidades en modelos concretos de colaboración productiva”, detalló Veas, cuya institución ya puso en marcha una iniciativa similar en el norte de Chile, denominada precisamente “AgroMar”. Aquí existe un espacio muy relevante para conectar tecnología, alimentos y capacidades regionales”, aseguró Jean Paul Veas. Durante la jornada también se realizaron mesas de trabajo orientadas a identificar brechas, oportunidades y ámbitos prioritarios de acción. En cada una de estas instancias técnicas, se avanzó significativamente en el establecimiento de acuerdos preliminares que ayuden a consolidar una visión compartida sobre cómo fortalecer el vínculo entre el agro chileno y la salmonicultura. A juicio de los asistentes, esto solo puede lograrse impulsando a proveedores locales, desarrollando acciones de innovación aplicada y aprovechando nuevas oportunidades de desarrollo productivo para las regiones del sur y también del país. GALERÍAOTRAS NOTICIAS n hecho indiscutible y fehacientemente comprobado en los últimos años es la enorme trascendencia que ha alcanzado la salmonicultura para el desarrollo integral de la economía nacional, tanto a nivel interno como de comercio exterior. De hecho, a nivel transversal existe pleno acuerdo de que constituye el principal producto de exportación no minero del país. Según recientes informes elaborados por Salmón Chile, a partir de las estadísticas sectoriales publicadas por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), durante 2025, las exportaciones de salmón y trucha chilena alcanzaron aproximadamente US$ 6.549 millones, cifra que representa alrededor del 6% de todo el comercio exterior nacional. Estos resultados consolidan al salmón como uno de los alimentos más importantes que nuestro país vende al mundo, lo cual se potencia aún más con el positivo crecimiento que ha tenido la producción interna durante la presente década. De acuerdo con los reportes actualizados de Subpesca, a diciembre de 2025 la cosecha total de peces (salmones y truchas) fue de 1.146.000 de toneladas, cifra superior en 14,9% a la registrada en igual período del 2024, y que constituye el 76,3% de toda la acuicultura nacional. El principal exponente de este crecimiento es el salmón atlántico, cuya cosecha durante 2025 alcanzó 815.300 toneladas, cantidad que marca un importante crecimiento de 16% respecto de 2024, y que además representa, por si solo, el 54,3% del total acuícola chileno. Este recurso se cosechó principalmente en las Regiones de Aysén y Los Lagos, con 407.000 toneladas (49,9%) y 258.700 toneladas (31,7%), respectivamente. La cosecha de salmón coho también tuvo un crecimiento importante, pues durante el año pasado se produjeron 281.400 toneladas. Esto marca un incremento de 21,6% en comparación con 2024, y constituye 18,7% del total acuícola chileno. El reverso de esta moneda corresponde a la trucha arcoíris, pues la cosecha durante 2025 fue de solo lo 50.000 toneladas (3,3% del total de producción acuícola nacional), lo que significa una caída de 21,6% respecto de 2024. Por su parte, la producción acumulada de ovas a diciembre de 2025, fue de 629,8 millones (9,1% menos que 2024), la que se dividió en 61,6% de salmón del Atlántico; 29,4% de salmón coho; y 9% de trucha arcoíris. Todos estos recursos se cosechan entre las regiones de Biobío y Magallanes (con participación mayoritaria de Los Lagos y Aysén), generando actualmente más de 86.000 empleos directos e indirectos, que incluyen desde las propias tareas de producción en las granjas acuícolas, hasta la prestación de servicios externos o tercerizados, que incluyen tareas de transporte, logística, alimentación, mantención, laboratorios, medicina veterinaria, construcción naval, buceo y procesamiento, entre muchas otras. FUTURO EFICIENTE Y SOSTENIBLE La trascendente importancia de estas cifras se traduce, por consiguiente, en la urgente necesidad de impulsar una profunda optimización de la cadena productiva salmonera, lo que es aún acucioso si se considera que hoy el sector enfrenta un escenario altamente desafiante y cada vez más competitivo. Dicha condición exige, consecuentemente, dar pasos concretos para:
Estas dificultadas se amplifican exponencialmente si se considera que el actual contexto mundial está fuertemente influido por factores con alto grado de incertidumbre, como la volatilidad geopolítica, los cambios en las tendencias de compra y consumo interno y externo, el alza en el valor de los insumos y la creciente competitividad de industrias salmoneras extranjeras. Casos particularmente desafiantes son los de Escocia y Noruega, que recientemente han impulsado fuertes desarrollos tecnológicos y ambientales, para reafirmar su liderazgo internacional lo que les ha asegurado un gran crecimiento de su participación de mercado. Un camino en el que Chile mostró cierto rezago durante las últimas décadas, en especial por la falta de certezas regulatorias hacia productores e inversionistas, variable que, efectivamente, ha generado un notorio freno al desarrollo más eficiente y competitivo de la industria salmonera chilena. Estas carencias, riesgos y desafíos fueron los que impulsaron la creación del denominado Plan Salmón 2050, hoja de ruta estratégica impulsada desde la Municipalidad de Puerto Montt y el Gobierno Regional de Los Lagos, para optimizar la sostenibilidad y eficiencia de la salmonicultura en la macrozona sur-austral de nuestro país. Todo ello con el objetivo de compatibilizar la producción con la protección ambiental, mejorar la confusa normativa vigente y potenciar la aplicación en el corto plazo de más acciones de Innovación y Desarrollo (I+D), para así alcanzar pleno liderazgo regional y mundial entre las décadas de 2030 a 2050. Como parte de esta hoja de ruta, durante la reciente versión de la feria Aqua Sur 2026 (que además se consolidó como la más importante del mundo en su rubro), los integrantes del comité ejecutivo del Plan Salmón 2050 se reunieron al término de la ceremonia inaugural, para analizar los desafíos y oportunidades del sector y presentar oficialmente una serie de propuestas orientadas a fortalecer el desarrollo sostenible de la industria. Esta ocasión estuvo engalanada por la presencia, inédita, de autoridades sectoriales gubernamentales, como el subsecretario de Pesa y Acuicultura, Osvaldo Urrutia Silva, y del expresidente de la República, Eduardo Frei-Ruiz Tagle, quien precisamente ha asumido un rol protagónico para conjugar a los actores técnicos, políticos, gremiales y académicos que forman parte de esta mesa de trabajo. ENFOQUE AMBICIOSO PERO VIABLE En concreto, la mesa nacional de trabajo del Plan Salmón presentó ante las autoridades y la opinión pública, las siguientes propuestas de trabajo:
Si bien los diversos participantes de esta instancia reconocieron que este listado recoge en forma precisa los principales ejes de desarrollo que ayudarán a modernizar el sector, también recalcaron que aún existen “brechas estructurales” que superan el ámbito de acción de las empresas. Por ende, hicieron un llamado a avanzar, al mismo tiempo, hacia la implementación de una estrategia de Estado que permita abordar estos desafíos de manera integral y efectiva, dejando atrás la retórica y aplicando acciones concretas. LEGISLACIÓN ATRASADA Y RESTRICTIVA Uno de las principales externalidades que se abordaron en la discusión, es la prevalencia de graves problemas regulatorios en el borde costero, pues las regulaciones relativas a las operaciones productivas en estas zonas se traducen en una serie de problemas que dificultan el desarrollo armónico de las distintas actividades y que, además, generan conflictos evitables entre actores. Por ejemplo, para los integrantes del comité del Plan Salmón 2050, la falta de una aplicación racional de la Política Nacional de Borde Costero, junto con la carencia de actualización y flexibilidad de dicha normativa, “ha provocado retrasos significativos en la tramitación administrativa para obtener concesiones acuícolas, llegando en algunos casos a superar los 10 años de espera”. De este modo, a juicio de los representantes de las empresas, gremios, trabajadores del sector y también de las autoridades regionales y comunales, esta situación desincentiva el uso del borde costero para actividades acuícolas, tal como sucede con la aplicación de la Ley Lafkenche (Nº20.249) y la Ley SBAP (N°21.600), que, en su opinión, hoy generan “graves retrasos en la puesta en marcha de nuevas iniciativas productivas y amenazan con reducir significativamente la competitividad internacional de la salmonicultura nacional”, por culpa de lo que denominan “una normativa carente de bases racionales de aplicación”. Los distintos actores que impulsan el Plan Salmón 2050 también advierten sobre múltiples deficiencias en la implementación eficiente y efectiva de las leyes, por parte de los órganos del Estado. En ese contexto, comentan que el proceso de fusiones y relocalizaciones, clave para el medio ambiente y la producción, ha enfrentado obstáculos debido a la incorporación de nuevos requisitos y a una burocracia excesiva, lo que, en opinión de los protagonistas del sector productivo y laboral, “deriva en un sistema poco eficiente”. Al respecto, es importante recordar que la salmonicultura chilena se desarrolla en zonas específicas conocidas como “Áreas Apropiadas para la Acuicultura (AAA)” y que las empresas, ya sean pertenecientes a capitales nacionales o extranjeros, solo pueden solicitar concesiones dentro de estas zonas designadas por el Estado. Una limitación que, según plantean los impulsores del Plan Salmón 2050, “debe revisarse en el corto plazo”. Asimismo, en la actualidad todo el sector salmonero del país opera en apenas 4.120 hectáreas de concesiones acuícolas al año, lo que equivale a un irrisorio 0,001% de la Zona Económica Exclusiva de Chile (o al 3% de la superficie total de la ciudad de Puerto Montt, por ejemplo) que apenas utiliza el 0,03% del total de las aguas protegidas de nuestro país. Cifras que reimpulsan el debate y que, a juicio de empresarios, trabajadores, gremios y autoridades regionales, demuestran que el impacto de la salmonicultura nacional es ínfimo, comparado con otras actividades mucho más invasivas desde el punto de vista ambiental, y que todavía “hay mucho espacio para que el sector se desarrolle en forma moderna, competitiva y sostenible, sin afectar el equilibrio o la protección de los ecosistemas”. VOCES DE LOS PROTAGONISTAS Tras la presentación de este ambicioso plan de trabajo, los protagonistas de su diseño e implementación se dieron tiempo para plantear todo tipo de visiones críticas, pero también de ofrecer soluciones concretas para las externalidades que, en su opinión, amenazan la competitividad y el desarrollo equilibrado del sector. Así por ejemplo, el alcalde de Puerto Montt, Rodrigo Wainraihgt Galilea, valoró la participación del ex mandatario Eduardo Frei Ruiz-Tagle en la sesión, junto con la del subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, como “señales positivas de un mayor involucramiento público en la materia”, pero también recordó que el impacto de la permisología (otra de las externalidades que el Plan Salmón espera eliminar), todavía sigue generado efectos “demasiado perjudiciales para la actividad”. Entre ellos mencionó pérdidas por US$66 millones en la Región de Los Lagos durante 2024, además de la destrucción de 3.165 empleos, debido a las demoras excesivas causadas por el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). “Esto contrasta con la posibilidad de generar 3 mil nuevos empleos regionales y de hasta 100 mil a nivel nacional, que se ve truncada por el exceso de trámites, evaluaciones y solicitudes de permisos”, enfatiza el jefe edilicio puertomontino. Aspectos que también abordó el presidente de la Multisindical de Trabajadores del Salmón, Alejandro Santibáñez, quien enfatizó que los desafíos del sector no solo se relacionan con la industria, sino también con el desarrollo de las comunidades. En tal sentido, Santibáñez recalcó que hoy tanto alcaldes como gobernadores están comprometidos con el crecimiento de las regiones del sur, “pero es fundamental que ese crecimiento sea sostenible”, puntualizó. Santibáñez agregó que destrabar los procesos actuales debe garantizar que la industria crezca de manera responsable, evitando crisis sanitarias como la provocada por la acción del virus ISA, que afectó fuertemente al sector en el pasado. “Los trabajadores necesitamos más empleos de calidad, porque la subcontratación nos está golpeando muy duro. En ese sentido, hemos mejorado, pero aún queda mucho por avanzar”, agregó el líder laboral. Por su parte, el gerente general de Salmón Chile, José Tomás Monge, valoró la disposición de las autoridades regionales para impulsar esta iniciativa, recalcando que hoy lo más relevante “es sentar las bases para contar con una mirada país respecto del segundo producto exportador de Chile, que encadena a seis regiones y también a otros sectores como el agro, el transporte y el cabotaje”. A su vez, desde la acera gubernamental, el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, agradeció la invitación a participar de esta instancia y valoró el trabajo desarrollado por el Plan, así como sus respectivas conclusiones técnicas. “Es un documento muy impresionante en su elaboración; que constituye un tremendo trabajo para un año y además es inédito por el grado de legitimidad que tiene esta mesa”, planteó el personero. “Estoy muy satisfecho -añadió- de ver que muchas de las propuestas coinciden con las que ya hemos comenzado a abordar desde la subsecretaría y los ministerios”. La autoridad sectorial también enfatizó que esta coincidencia transversal de diagnósticos entre los sectores público, privado, laboral, gremial y académico, debe servir de aliciente para generar las condiciones regulatorias necesarias que permitan a la industria retomar una senda de crecimiento sólido y sostenible. Un objetivo que ya no parece tan lejano y que bien podría alcanzarse en el corto plazo, en la medida que se privilegie un trabajo técnico y científico real, por sobre las discusiones ideológicas y partidistas sin base coherente, que han primado en el último tiempo. GALERÍAOTROS REPORTAJESExpertos internacionales plantean las estrategias más efectivas para nutrir a la población5/29/2026 no de los diagnósticos más complejos e inquietantes que se ciernen sobre la sociedad moderna, es el constante deterioro de la salud nutricional, lo que se traduce en un alarmante incremento de los índices de obesidad y sobrepeso. Chile no es ajeno a dicha situación. De hecho, recientes informes de la OCDE lo ubican como el país que tiene los mayores índices de prevalencia para esta enfermedad no transmisible, después de Estados Unidos. Situación que resulta, a lo menos paradójica y hasta incomprensible, pues recién en las últimas décadas del siglo XX la población chilena logró vencer a la desnutrición infantil, gracias al trabajo mancomunado de la academia y el sector público (y que tuvo entre sus líderes más brillantes al Dr. Fernando Monckeberg). Hoy, en cambio, Chile lidera el ranking de obesidad en Latinoamérica, y en el futuro podría posicionarse como uno de los países con más obesos a nivel mundial. De hecho, según la Federación Mundial de la Obesidad, el 42% de los chilenos mayores de 20 años tiene esta enfermedad, y si la tendencia se mantiene, en cinco años más la cifra podría superar los 14 millones de personas y afectar hasta el 85% de la población. Un diagnóstico que, de manera simplista, siempre se justificó a partir de la estigmatización de los alimentos procesados a quienes se sindicó como “principales responsables” de lo que hoy se conoce como “mal nutrición por exceso” (debido a la ingesta descontrolada de nutrientes críticos como azúcar añadida, calorías, grasas saturadas y sodio), pero que en realidad obedece a un conjunto de factores asociados que deben estudiarse de manera integral, para aplicar estrategias de solución realmente efectivas a largo plazo. Este fue precisamente el eje central del seminario “Análisis de políticas públicas, desafíos y tendencias en la industria alimentaria”, donde destacados exponentes nacionales e internacionales analizaron durante dos días, las causas y efectos de la mal nutrición por exceso de la población, y cómo puede enfrentarse dicho flagelo de manera seria, responsable e informada. El evento, organizado en Santiago de Chile por la Universidad de California Davis de Estados Unidos, UC Davis, contó con gran asistencia de público durante sus dos jornadas, y abordó las principales tendencias que hoy buscan orientar el desarrollo saludable, inocuo, seguro y sostenible de la industria alimentaria. DIAGNÓSTICOS CERTEROS Durante la jornada inaugural, el presidente de AB Chile A.G., Eduardo Ffrench Davis, manifestó que “Chile ha sido un laboratorio de políticas públicas en materia alimentaria, pues la discusión sobre sedentarismo, etiquetado frontal, impuestos, reformulación, edulcorantes y clasificación de alimentos ha sido intensa”. “En este contexto, resulta especialmente valiosa la participación de expertos nacionales e internacionales en este seminario, quienes analizarán regulación, obesidad, seguridad de alimentos procesados, aditivos y nutrición, aportando evidencia científica”, agregó el directivo. La apertura de la jornada técnica estuvo a cargo de la decana asociada de Educación Legal Global de UC Davis, Beth Greenwood, quien dictó la conferencia “Regulación, innovación, transferencia y emprendimiento: recomendaciones y experiencias para un círculo virtuoso”. En ella se refirió a las tendencias y consideraciones regulatorias en el desarrollo de leyes y políticas públicas de alimentos. “Vivimos en un mundo donde podemos introducir nuevos productos en la industria alimentaria. La tecnología existe en un mundo interconectado y con una ciencia dinámica que busca respuestas a nuevas preguntas e hipótesis”, manifestó la decana Greenwood. A continuación, intervino el director del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Dr. Rodrigo Valenzuela, quien desarrolló la ponencia titulada “Análisis de la obesidad a nivel mundial, en EE. UU. y en Chile: una solución multifactorial”. Durante su exposición, el académico enfatizó que los estudios más recientes muestran que la obesidad en nuestro país, se dispara a partir de la niñez, especialmente cuando la población en edad escolar alcanza el quinto grado (alrededor de los 10 años de vida), “debido a la combinación de dos factores negativos, la ingesta excesiva de calorías y el incremento del sedentarismo, por la influencia de la tecnología y la falta de educación física”. “Hoy 75% de las personas entre 13 y 60 años en nuestro país presenta malnutrición por exceso, lo que plantea un desafío estructural que requiere respuestas estructurales y no solo medidas paliativas parciales”, enfatizó el académico, agregando que algunas de las medidas más urgentes que hoy deben implementarse, son las siguientes:
El Dr. Valenzuela también precisó que en la población adulta la ganancia de peso y la mayor prevalencia de obesidad va más allá del consumo de alimentos procesados (como suelen reiterar los así llamados influencers de las redes sociales), pues también considera otros factores como, por ejemplo:
Por ende, en su opinión, hay que desarrollar estrategias más integrales y de mayor alcance, como el mayor consumo de fibra dietética, dormir más, incentivar la actividad física y asegurar más equidad social, para avanzar hacia una solución permanente y de largo plazo. El primer bloque técnico fue cerrado por el economista de la UC Davis, Richard Sexton, quien presentó una interesante ponencia titulada “¿Son los impuestos una buena herramienta para reducir la obesidad?”, en la cual planteó la inconveniencia de regular la ingesta de nutriente críticos mediante la imposición de nuevos aranceles. En su intervención, el académico enfatizó que “este tipo de impuestos suelen ser ineficaces e, incluso, contraproducentes”, pues aun cuando más de medio centenar de países los utiliza para regular el consumo de alimentos azucarados, “en ningún lugar donde ha sido aplicados, han logrado reducir la ingesta calórica”. Por el contrario, Sexton fue enfático para concluir que “cada vez que se imponen impuestos a la comida, estos golpean a los más pobres”, en lugar de entregar una contribución real a la salud pública. El experto de UC Davis también puntualizó que gravar con nuevos impuestos a los alimentos procesados (tal como se discutió hasta principios de año en la comisión de Salud del Senado de Chile, durante los análisis técnicos del proyecto de ley de etiquetado frontal impulsado por la senadora María José Gatica), “no solo es una acción difícil de aplicar, que no se traspasa por completo a los consumidores, sino que tampoco genera cambios de hábitos o conductas”. “En USA, por ejemplo, solo la mitad de los nuevos impuestos se traspasaron a los consumidores, por lo que tuvieron un impacto muy limitado en las ventas. Además no se registró evidencia de cambios significativos en la compra de alimentos más saludables, y tampoco hubo una baja significativa en la venta de productos más altos en calorías”, detalló Sexton. ESFUERZOS LEGISLATIVOS Uno de los momentos más esperados de la primera jornada, fue la exposición del nuevo presidente de la comisión de Salud del Senado, senador Juan Luis Castro, quien participó de un conversatorio a cargo del Dr. Rodrigo Valenzuela, donde se abordaron las alarmantes cifras de obesidad y sobrepeso que hoy registra la población chilena. En la oportunidad, el senador Castro reconoció que esta situación “refleja un divorcio entre el etiquetado de los alimentos y la interpretación del consumidor, lo que no solo se arregla con más leyes”, enfatizando al mismo tiempo que se requieren otras iniciativas paralelas como reforzar las políticas públicas de educación nutricional orientadas a la población, y corregir ciertas actitudes negativas como, por ejemplo, el sedentarismo, la adicción a las pantallas, el deterioro de la salud mental y la falta de actividad física. “Este último factor se hace crítico desde el quinto año de enseñanza básica, lo cual es particularmente negativo”, manifestó el congresista. El senador Castro también enfatizó que “tenemos que generar lo antes posible el shock necesario para cambiar esta situación crítica, porque la leyes son insuficientes, dado que surgen después de las crisis y esto no puede seguir así”. En ese sentido, destacó que “es importante evaluar en profundidad el real impacto de la Ley de Etiquetado, y ver en detalle qué otros factores o variables inciden en el impacto actual de la obesidad en la población adulta e infantil de Chile”. Al respeto, anunció que en las próximas semanas la comisión de Salud del Senado organizará un evento donde se evaluará esta situación desde el punto de vista técnico y científico, convocando a todos los actores públicos, privados, académicos y gremiales involucrados, para “pasar de la retórica a la acción, y forzar una intervención que se traduzca en mayor colaboración público-privada en beneficio de toda la comunidad”. SUPERAR LA “QUIMIOFOBIA” En el seminario también estuvo presente la Dra. Marcela Rodríguez, directora Administrativa y de Asuntos Científicos y Regulatorios de la Alianza Latinoamericana de Asociaciones de la Industria de Alimentos y Bebidas (ALAIAB), quien se refirió a la “Seguridad de los aditivos alimentarios: Modelo Codex”. La experta se refirió al actual ambiente de “quimiofobia”, que hoy se extiende entre la población, especialmente debido al impacto negativo que ejercen en redes sociales los influenciadores y creadores de contenido que demonizan el uso de aditivos, sin tener conocimientos o bases técnicas que fundamenten sus opiniones. “Esta fobia a lo químico y a todo lo que no proviene de lo natural, es completamente injustificada”, enfatizó la doctora Rodríguez, “pues nuestra comida es hoy más segura que nunca”. En tal sentido, la experta de ALAIAB agregó que esta condición es innegable y se debe a que “la industria de los alimentos cuenta con profesionales competentes, ingenieros en alimentos y químicos que están detrás de lo que comemos”. Rodríguez también fue enfática en asegurar que, a nivel internacional, la existencia de importantes agencias regulatorias de gran valor científico y técnico, como el Códex Alimentarius (que en septiembre de 2025 realizó una de sus jornadas de trabajo en Santiago de Chile) y el JECFA, garantizan un trabajo constante para velar por la inocuidad de los alimentos en todo el mundo. PROCESAMIENTO: SINÓNIMO DE CALIDAD Y SEGURIDAD La segunda parte de la primera jornada se centró en otro tema de alto impacto para la comunidad, el procesamiento de alimentos como garantía de calidad, eficiencia e inocuidad. La primera ponencia que abordó esta temática estuvo a cargo del Dr. Samuel Durán, director del Magíster en Nutrición en Salud Pública de la Universidad San Sebastián, quien expuso sobre “Uso de edulcorantes (bajos o nulos en calorías): los últimos hallazgos científicos”, destacando la inocuidad y seguridad de su uso en la industria de los alimentos. Durán recordó que el factor más relevante para entender el consumo de edulcorantes es la Ingesta Diaria Admitida, IDA, la cual “en todos los estudios recientes realizados en nuestro país se mantiene dentro de los estándares permitidos”. “Por ende -agregó- debemos preguntarnos también cuál es el efecto de todos los demás factores identificados por la comunidad científica, como el sedentarismo, la falta de sueño, la adicción a las pantallas y los ‘dobles desayunos’, en el aumento de la obesidad desde la infancia, en lugar de centrar toda la culpa en un solo alimento o aditivo, como los edulcorantes, por ejemplo”. El punto más destacado de este segmento correspondió a la intervención de la doctora en Ciencias Químicas por la Universidad de Buenos Aires, Susana Socolovsky, quien abordó directamente la validez técnica del concepto “alimentos ultraprocesados”. Este término, que cada vez adquiere mayor presencia en redes, debido a su uso indiscriminado por parte de comunicadores que desconocen su imprecisión y falta de rigurosidad, ha sido el centro de constantes debates, aun cuando no tiene bases técnicas que permitan siquiera definirlo con claridad. Al respecto, la Dra. Socolovsky, quien ha visitado nuestro país en numerosas oportunidades y también expuso ante la comisión de Salud del Senado, enfatizó que la definición de “alimentos ultraprocesados” es totalmente errónea e injustificada, pues nace de la clasificación NOVA, que “no es reconocida por los organismos internacionales”. “No existen los alimentos ultraprocesados -puntualizó la experta-, lo que sí existe es el procesamiento de alimentos, que es algo que se hace en la casa y en la industria. Lo importante es que las afirmaciones estén respaldadas por la evidencia científica (lo cual no existe en el caso de la clasificación NOVA)”. Socolovsky también puntualizó que “los alimentos no son más o menos saludables por tener más o menos ingredientes o mayor nivel de procesamiento” y que “no hay evidencia científica que establezca causalidad entre consumo de alimentos procesados y obesidad”. La primera jornada finalizó con la exposición de la Dra. Barbara Schneeman, profesora emérita del departamento de Nutrición de la UC Davis, quien presentó el tema “Nuevo Esquema de clasificación de alimentos: formulación y procesamiento (IF&PC) de la International Union of Food Science and Technology (o Unión Internacional de Ciencia y Tecnología de los Alimentos, IUFoST. CHILE, POLO DE INNOVACIÓN La segunda jornada del seminario, comenzó con la ponencia “Estrategia de Prosperidad Agropecuaria de CAF”, que fue presentada vía telemática por Ignacio Lorenzo Arana, director de Asesoramiento Técnico en Biodiversidad y Clima de la Gerencia de Acción Climática y Biodiversidad Positiva, del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). En su presentación, el experto indicó que “América Latina y el Caribe es una región que puede ofrecer solución a los grandes desafíos globales, pero aún tenemos un 28% de inseguridad alimentaria”. “El desafío -añadió- es avanzar hacia una producción agropecuaria sostenible, resiliente y regenerativa, que permita asegurar la seguridad alimentaria y la prosperidad del sector”. Luego, correspondió el turno a Jean Paul Veas, director ejecutivo del Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria, CeTA quien se refirió al nuevo papel de Chile como polo de innovación alimentaria y nutricional. Este tema adquiere cada vez mayor trascendencia, gracias al constante impulso del ecosistema emprendedor, especialmente de base científico y tecnológica, que desarrolla constantes avances en materia de alimentación saludable y sostenible, especialmente a partir de materias primas recicladas y de alto valor nutritivo. “Alimentar a una población creciente de manera sustentable no es fácil, y ahí la tecnología es clave. Chile tiene ventajas, como calidad de materias primas, acceso a mercados y un ecosistema robusto, pero el desafío es avanzar hacia mayor valor agregado e innovación en alimentos”, manifestó el director ejecutivo del CeTA. Por su parte, Rodrigo Chamorro, presidente de la Sociedad Chilena de Nutrición (SOCHINUT), expuso la ponencia “Alimentación y nutrición desafíos en salud”, donde abordó algunas de las principales variables que influyen en la mal nutrición de las personas, como población creciente, falta de educación y factores demográficos y culturales, entre otras. “Estamos envejeciendo rápidamente y no estamos preparados desde el punto de vista sanitario ni alimentario. A la vez, estamos bastante enfermos y tenemos una alta prevalencia de obesidad, que es un problema complejo y multifactorial”, afirmó Chamorro. El experto puntualizó, asimismo que esta epidemia hoy tiene causas individuales, familiares y ambientales, que inciden en su aparición desde la primera infancia, y que para ello deben impulsarse acciones educativas más profundas como, por ejemplo:
El seminario finalizó con una mesa redonda donde se realizó un resumen, análisis y conclusiones respecto de la adecuada nutrición poblacional, que estuvo a cargo de la Dra. Susana Socolovsky, la Dra. Barbara Schneemann, la Dra. Marcela Rodríguez, el Dr. Samuel Durán y el Dr. Rodrigo Valenzuela. Visiones que permiten concluir que el actual impacto de la obesidad y el sobrepeso en nuestro país, se deben al efecto conjunto de una serie de variables, como la falta de educación nutricional, el sedentarismo, el consumo excesivo de alimentos tanto procesados como caseros, la mala información y el efecto nocivo del estrés o los influenciadores, entre muchos otros. Todo ello, exige dejar de lado, de una vez por todas, las concepciones estrechas y miopes que hoy dominan el debate público (incluyendo a la “ultra valorada” clasificación NOVA y la demonización de los aditivos), y priorizar los argumentos técnicamente validados, así como la evidencia científica acumulada, que hoy se dejan de lado, especialmente en las redes sociales, aunque son esenciales para comprobar que los aditivos alimentarios hoy son garantía tanto de calidad como inocuidad para toda la población. De hecho, basta recordar que el procesamiento de alimentos ha salvado vidas (tal como puntualizó la Dra. Socolovsky) y que en forma paralela existe un enorme “mercado gris” de alimentos no regulados, de venta callejera y fácil acceso para toda la población, que también tiene una fuerte incidencia en el aumento de grasa corporal y del sobrepeso. En otras palabras, si se quiere avanzar hacia una cura para esta epidemia desatada, hay que dejar de dar “palos de ciego” satanizando solo a los alimentos y buscar una cura integral, que considere a todos los factores personales, familiares, sociales y ambientales que hoy inciden en esta condición, pues si nos quedamos solo en los síntomas superficiales, nunca seremos capaces de encontrar una cura real y permanente. Y, tal como lo mencionó el Dr. Rodrigo Valenzuela, si una vez fuimos capaces de derrotar la desnutrición infantil, gracias al trabajo serio y la evidencia científica, sin lugar a dudas, hoy también somos capaces de derrotar a la obesidad, si realmente nos esforzamos por hacerlo de manera seria y responsable. GALERÍAOTROS REPORTAJESAcadémicos de USACH aplican biociencia para desarrollar nuevas variedades de whisky chileno5/29/2026 nivel mundial, el whisky constituye uno de los segmentos más destacados dentro del mercado de las bebidas alcohólicas destiladas, alcanzando altos niveles de producción y comercialización que le confieren gran nivel agregado. Según reportes publicados por diversas consultoras de mercado, las ventas anuales de este destilado alcanzan un rango de entre USD$70 mil a 90 mil millones, tanto a nivel de comercio minorista como internacional. Si bien los líderes de este mercado son India (que concentra el mayor consumo a nivel global), Escocia (que encabeza las ventas y exportaciones de productos premium) y Estados Unidos (que siempre marca tendencias con la línea bourbon), América Latina también ha comenzado a jugar un papel cada vez más importante como productor y exportador, convirtiéndose en un interesante polo de desarrollo para productos tipo blended, que han ganado mayor posicionamiento en los últimos años. En ese sentido, un estudio publicado en febrero de este año por la consultora internacional Market Data Forecast, reveló que la producción latinoamericana ha ganado mayor protagonismo, gracias al crecimiento experimentado por la clase media regional, que es actualmente la principal consumidora de whisky. Sus estimaciones valoran al mercado latinoamericano en alrededor de USD$ 5 mil a 6 mil millones anuales, lo que representa entre 7 a 8% del total mundial. Una fracción relativamente pequeña, pero que presenta altas proyecciones de crecimiento sostenido durante la próxima década, debido al creciente interés que muestran diversos grupos productores de Brasil, México y Colombia, que hoy lideran el consumo en la región. En este contexto de producción y consumo emergente, Chile juega un papel bastante peculiar, pues no es un productor mundial significativo de whisky (a diferencia de lo que ocurre con el vino o el pisco), pero sí se posiciona como un mercado importador sofisticado y relativamente intensivo en el consumo de variedades premium. Diversos reportes internacionales publicados a mediados de 2024 establecen que nuestro país concentra aproximadamente el 10% del mercado latinoamericano de whisky, lo que podría parecer poco relevante en términos absolutos, pero en realidad representa una participación alta, si se considera la gran diferencia poblacional que existe con los líderes sectoriales. Otro dato importante radica en que el mercado chileno está fuertemente dominado por las variedades premium, pues cerca de 91% del consumo interno corresponde al scotch whisky (de mayor valor comercial), seguido por el bourbon estadounidense. Esto le confiere alto valor agregado e interesante potencial de crecimiento a cualquier emprendimiento que decida producir estos destilados de alta calidad en nuestro territorio, pues aun cuando los whiskies escoceses tienen un mercado cautivo, las actuales tendencias de mercado muestran que el público nacional está cada vez más abierto a probar cosas nuevas, en especial si son de alta calidad. Así ha sucedido efectivamente en los mercados del vino y el pisco, gracias al trabajo de viñas y destilerías nuevas, que poco a poco se han ganado un espacio de prestigio y competitividad debido al aporte de una nueva generación de productores que utilizan tanto la sabiduría ancestral como el conocimiento biotecnológico, para lanzar concretar nuevos y atractivos lanzamientos. De este modo, en los próximos años nuestro país podría posicionarse como un destacado productor de whisky, tanto a nivel latinoamericano como mundial, gracias a los recursos biológicos y genéticos presentes en el territorio nacional. Esto permitiría a los emprendedores chilenos desarrollar y ofrecer variedades únicas en el mercado, lo que constituiría una gran oportunidad para conquistar a ese público que hoy busca calidad, pero también innovación creativa en sabores y aromas. TALENTO Y CONOCIMIENTO CHILENOS En este contexto, la Universidad de Santiago de Chile busca contribuir al desarrollo de esta naciente industria, fomentando soluciones innovadoras basadas en la biodiversidad local y en procesos productivos más sostenibles, a través de la ejecución del proyecto de I+D “Generación de levaduras híbridas de origen nacional para la producción de whisky”. La iniciativa es financiada por ANID, y cuenta con la colaboración de Destilería Esenlid (como entidad asociada) y el apoyo de la Dirección de Gestión Tecnológica (DGT) de la Vicerrectoría de Investigación, Innovación y Creación (VRIIC), de la USACH. La ejecución de este proyecto está a cargo del Dr. Francisco Cubillos, y la Dra.(a) Javiera Hunda, investigadores de la Facultad de Química y Biología de esta prestigiosa casa de estudios, cuyo aporte institucional a la generación y transmisión de conocimiento científico, ya se ha traducido en otros valiosos proyectos de investigación asociados a la industria alimentaria. Precisamente esta experticia ha sido muy importante para el desarrollo del actual proyecto, pues, tal como comenta el Dr. Francisco Cubillos, este trabajo da continuidad a una investigación anterior, en la cual ya se había elaborado una levadura propia para destilación de whisky. “Tras esa experiencia, hoy tenemos como objetivo diversificar sus perfiles aromáticos, a partir del uso de cepas de levaduras nativas provenientes de la Patagonia”, precisa el académico. En forma paralela, la investigación también espera reducir el impacto ambiental asociado a las prácticas tradicionales de producción, como la quema de turba, “al promover la síntesis natural de compuestos fenólicos por parte de las levaduras”, enfatiza el Dr. Cubillos. BIOTECNOLOGÍA APLICADA La primera etapa de esta investigación, que comenzó el año pasado, se ha enfocado en la generación de nuevas levaduras mediante distintas técnicas de mejoramiento genético. Tras esta fase se evaluarán los perfiles que van generando dichos microorganismos, en cuanto a “su capacidad para fermentar el mosto que dará origen al whisky, además de su resistencia al estrés y su desempeño a distintas temperaturas”, explica el Dr. Cubillos. El académico agrega que, con los resultados obtenidos a nivel de laboratorio, se seleccionarán las levaduras con mejor rendimiento “para estudiar los sabores y aromas que aportan al destilado, así como su potencial de convertirse en nuevas cepas de interés comercial para la industria”. Al finalizar la investigación, “esperamos generar un nuevo portafolio de levaduras chilenas con potencial para llegar al mercado, capaz de fortalecer la identidad del whisky nacional y abrir nuevas oportunidades para el sector en el mercado (nacional e internacional)”, concluye el investigador. VINCULACIÓN Y PROYECCIÓN CON LA INDUSTRIA Si bien la academia cumple un rol trascendental en la generación del conocimiento biocientífico necesario para la producción de las nuevas levaduras, la empresa privada también juega un papel muy importante para visibilizar y viabilizar económicamente los resultados de cualquier investigación orientada a crear u optimizar procesos productivos. Es así como uno de los actores claves de este proyecto es la Destilería Esenlid, empresa que tendrá un rol fundamental en la validación de los resultados de la investigación en condiciones reales de producción. “Ellos tienen todo el conocimiento para ensamblar el destilado final con los sabores y aromas deseados”, comenta el Dr. Cubillos. Al respecto, Tomás Schaerer, gerente general de Esenlid y maestro destilador, confirma que “esta colaboración con la USACH, nos permite, como industria, generar un producto innovador, abriendo una propuesta nueva y atractiva para el consumidor basada en un modelo productivo circular y sostenible”. Schaerer también manifiesta que esta apuesta representa un valiosa oportunidad para poner el nombre de Chile en el mapa mundial de la industria, con “un whisky que no utiliza materias primas importadas en ningún punto de su proceso y que, por lo tanto, es 100% representativo del territorio donde se cultivan y crecen sus ingredientes”. El ejecutivo añade, que la biodiversidad chilena no es solo un argumento decorativo de esta inédita alianza productiva, sino su principal materia prima. “Esa singularidad biológica es un recurso que la industria de espirituosos chilena aún no ha aprendido a leer”, enfatiza. Schaerer espera, asimismo, que este modelo de trabajo colaborativo entre la universidad, el sector de destilerías y el financiamiento público, continúe ampliándose hacia otras empresas del rubro. “Hay otros productos chilenos esperando este tipo de articulación. (De modo que) si este proyecto funciona, espero que sirva de antecedente para que más destiladores se acerquen a la academia, y que esta misma vea a la industria local como una contraparte para la investigación”, puntualiza. Un nuevo ejemplo de que Chile cuenta con el talento y la capacidad biocientífica necesaria para impulsar nuevos e interesantes polos de desarrollo para convertirse en una real potencia productora y exportadora bioalimentaria. Solo se requiere generar los puentes necesarios entre academia, sector público, empresas privadas y ecosistema emprendedor para lograr que ese objetivo se materialice en más y mejores iniciativas como la que actualmente encabezan los académicos de USACH y que está muy pronta a convertirse en una nueva fuente de riqueza y prestigio para nuestro mercado. GALERÍAOTROS REPORTAJES n los últimos años el debate sobre la calidad e inocuidad de los alimentos ha alcanzado un inusitado grado de virulencia, debido al creciente número de opiniones críticas que responsabilizan a la gran industria por el aumento en los índices de sobrepeso y obesidad en todo el mundo. Si bien este último fenómeno es indiscutible, pues entre 1990 y 2024 la prevalencia de esta enfermedad no transmisible se triplicó en todo el mundo (de acuerdo con estudios publicados por la Organización Mundial de La Salud), su origen no radica solo en la oferta de alimentos o bebidas, sino en la conjunción de diversos factores como, por ejemplo, personales, familiares, económicos, sociales e, incluso, psicológicos. Todo ello se traduce en que, a la fecha, cerca de 1.000 millones de personas en todo el mundo sufren algún grado de obesidad (incluyendo un alto porcentaje de niños y adolescentes); mientras que otros 2.500 millones conviven con algún grado de sobrepeso, debido a mal nutrición por exceso (ingesta diaria de calorías superior a las que precisa el organismo para sobrevivir). Un fenómeno extremadamente negativo, que los expertos de la OMS definen como la “nueva pandemia invisible”, y cuyos efectos impactan tanto a nivel de calidad de vida, como de salud pública, debido a las consecuencias y costos asociados a esta condición, y que generalmente derivan en otras patologías asociadas, tales como hipertensión, diabetes, fallas renales, deterioro cognitivo, enfermedades del tracto gastrointestinal e incremento del riesgo de sufrir accidentes cerebro vasculares, infartos, fallas multisistémicas y hasta algunos tipos de cáncer. ¿DIAGNÓSTICO CERTERO O “CACERÍA DE BRUJAS”? Pero aun cuando la mayoría de los expertos internacionales en nutrición y salud coincide en que la obesidad no tiene una sola causa aislada, gran número de influencers y “creadores de contenido digital, insisten en que la industria de alimentos es la gran responsable de este deterioro en la salud de la población (escenario donde Chile, por desgracia, es uno de los principales exponentes Latinoamericanos y mundiales). Más aún, toda estas voces críticas (que por lo general no respaldan sus opiniones con evidencia científica certera y contundente), apuntan a un “solo gran responsable”, al cual identifican con un nombre que resulta tan oportunamente popular y efectista, como ambiguo y difícil de entender: el “consumo de alimentos ultraprocesados”. El concepto “ultraprocesado” nación hace casi dos décadas a partir de los trabajos realizados por el médico brasilero Carlos Monteiro, creador de la llamada “Clasificación NOVA de los Alimentos”. Una tipología que, a pesar de todo su impacto comunicacional y mediático, no tiene mayor asidero ni base científico tecnológica, pues ni siquiera identifica con claridad el criterio básico para determinar qué tipo de alimento es “ultraprocesado” y cuál no lo es. Más aún, el propio Carlos Monteiro ha fallado reiteradamente al tratar de precisar los nebulosos límites de su clasificación, pues aunque en un principio se habló de un umbral máximo de “5 ingredientes” (a partir del cual todos los alimentos o bebidas, sin distinción, serían clasificados como “ultraprocesados”), con el paso del tiempo, la conceptualización derivó hacia el mayor o menor “procesamiento” (entendiendo como tal la cantidad de procesos industriales que se aplican a las materias primas durante la elaboración de un alimento, sin importar la clase, el tipo o la cantidad de tiempo requerida para efectuar cada uno de estos procesos). En otras palabras, primero se habló de cantidad de ingredientes, pero cuando quedó claro que dicho criterio era extremadamente impreciso (¿por qué cinco ingredientes y no seis o cuatro?) la discusión se desvió hacia la cantidad de procesos industriales que se realizan antes de comercializar un producto en el mercado (ya sea liofilización, deshidratación, pasteurización, extrusión o fermentación, entre otros muchos posibles). Procesos que, paradojalmente, se aplican para asegurar la calidad e inocuidad de los alimentos, tal como lo establecen las diversas entidades regulatorias internacionales que velan por el desarrollo seguro, saludable y eficiente de la industria, como el Codex Alimentarius, por ejemplo. Al respecto, la Dra. en Ciencias Químicas de la Universidad de Buenos Aires, científica especializada en Alimentos y presidenta electa de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Ciencias y Tecnología de los Alimentos, ALACCTA, Susana Socolovsky, reafirmó -durante su reciente participación en el seminario “Análisis de Políticas Públicas, Desafíos y Tendencias de la Industria Alimentaria”, organizado en Santiago de Chile, por la Universidad de California Davis-, que “el término ultraprocesado fue inventado por Carlos Monteiro y no tiene base científica ni tecnológica”. “Los que sí existen son diversos tipos de alimentos, más o menos ricos en nutrientes de diverso tipo y con diferentes etapas de procesamiento, pero esto no implica que esos alimentos sean más o menos saludables solo por tener este distinto grado de procesamiento, ni menos por tener más o menos ingredientes”, enfatiza la científica. Más aún, Socolovsky es enfática para recalcar que “la clasificación NOVA suele incluir en el grupo de ‘ultraprocesados’ a alimentos de alto contenido nutricional (como la leche pura, los productos que se entregan a los adultos mayores en los consultorios y las raciones de emergencia que se distribuyen a la población desnutrida en zonas de crisis humanitaria, entre otros), lo que es extremadamente confuso para los consumidores y, además, genera más dificultad para generar adecuadas políticas de educación nutricional”. Frente a este escenario de incertidumbre, desinformación y falta de rigurosidad que suele abundar en los mensajes de quienes atacan a la industria, basándose en los parámetros ambiguos de la Clasificación Nova, la científica y académica argentina concluye que “toda argumentación seria debe partir desde la ciencia, porque solo esta se basa en evidencia validada, precisa, confiable y reproducible”. SUPERAR LA "QUIMIOFOBIA" Un punto de vista similar expresó, durante la misma jornada técnica realizada en Santiago por la Universidad de California Davis, la Dra. Marcela Rodríguez, directora administrativa y de Asuntos Científicos y Regulatorios de la Alianza Latinoamericana de Asociaciones de la Industria de Alimentos y Bebidas (ALAIAB), quien puntualizó que en el actual debate “existe un predominio de los argumentos ideológicos por sobre los científicos, que ha llevado a demonizar sin razón las materias primas químicas, solo por el hecho de tener tal característica”. Esto ha derivado, a su juicio, en un miedo irracional e injustificado a los aditivos, “a pesar de que está científicamente comprobado que son seguros e inocuos para la población, siempre y cuando se consuman dentro de los márgenes establecidos por las dosis diarias admisibles correspondientes a cada producto”. Para la científica y académica costarricense, este criterio erróneo ha sido cada vez más exacerbado por diversos influencers y opinólogos (que en la mayoría de los casos no cuentan con estudios que avalen sus planteamientos), quienes se encargaron de crear y expandir una especie de “quimiofobia” entre la población, lo que se entendería como un “rechazo exagerado hacia las sustancias químicas, especialmente aquellas percibidas como artificiales o sintéticas”. Rodríguez planteó, asimismo, que esta quimiofobia injustificada se propaga cada vez más debido al uso de argumentos falaces, artículos médicos descontextualizados y fake news, que llegan incluso hasta la irracionalidad de instalar como verdad absoluta la creencia errada de que “si algo no se puedes pronunciar, entonces es malo para la salud”. Ello, a pesar de que “numerosos compuestos presentes naturalmente en muchos alimentos de consumo cotidiano, tienen nombres químicos complejos”, puntualizó la Dra. Rodríguez “¿Qué sucedería si no pudiésemos pronunciar los componentes químicos presentes en una manzana, como el ácido ascórbico y el acetaldehído, entre otros?, ¿Tampoco la comeríamos?”, ejemplificó la doctora, quien defendió el uso de aditivos en la industria alimentaria, enfatizando que todos ellos cumplen funciones clave para preservar la calidad y seguridad de los alimentos, como, por ejemplo, evitar la oxidación, mantener inalterable el contenido vitamínico o prolongar la vida útil de los productos. La experta también recordó que detrás del uso de aditivos está presente la necesidad de resguardar la seguridad alimentaria de la población, y que para ello “existe un extenso sistema de evaluación científica y regulatoria internacional, liderado por organismos como el Códex Alimentarius y el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA)”. Al respecto, puntualizó que todos los aditivos alimentarios -tanto de origen natural como sintético- “deben pasar por evaluaciones toxicológicas y revisiones regulatorias antes de ser autorizados, por lo que hoy son más seguros e inocuos que nunca”. LEGISLAR CON BASE CIENTÍFICA A pesar de esta innegable evidencia técnica y científica, la fobia injustificada a los aditivos y al procesamiento de alimentos ha continuado escalando y ganando adeptos, incluso entre las autoridades de gobierno y los representantes de otros poderes del Estado, quienes se han hecho eco erróneo de esta confusión ideológica, para sindicar a la industria como la gran responsable del aumento de la obesidad. Esto se ha traducido en decisiones limitadas y carentes de base técnica real, como sucedió, por ejemplo en Chile, con la presentación del proyecto de Ley presentado mediados de 2025 por la senadora María José Gatica, con el patrocinio de sus pares Juan Luis Castro, Alejandro Kusanovic y Francisco Chahuán, que buscaba establecer la obligatoriedad de disponer un nuevo sello frontal de advertencia que identificara como “ultraprocesados” a todos los alimentos compuestos por más de cinco ingredientes (sin importar su naturaleza, origen o valor nutritivo). A pesar de que esta medida hubiese significado una acción injustificada y carente de lógica, pues habría afectado a una gran cantidad de alimentos que se consideran transversalmente saludables (como el yogur griego, la leche pura larga vida o las sopas nutritivas que se entregan a los adultos mayores), la iniciativa ya había superado el primer trámite legislativo, luego de que la Comisión de Salud del Senado aprobara, en enero de este año, la idea de legislar sobre la materia. Sin embargo, una intensa ofensiva técnica desplegada por diversas entidades relacionadas con el sector, como AB Chile, Chile Alimentos y el Colegio de Ingenieros Alimentos de Chile, CIACh, entre otras, logró que la misma comisión revisara más en profundidad los diversos argumentos técnicos existentes, lo que derivó en la postergación del proyecto, hasta recabar más antecedentes. Una decisión que comparte el presidente de CIACh, Gabriel Vivanco, quien precisamente realizó a principios de marzo una extensa presentación técnica ante la comisión de Salud del Senado, donde defendió el valor del procesamiento alimentario y rechazó con energía la definición de “alimentos ultraprocesados” planteada por la Clasificación NOVA, “debido a que está basada solo en estudios observacionales no concluyentes”. En dicha oportunidad, Vivanco también recalcó que las decisiones legislativas deben tomarse solo a partir de la evidencia que proporcionan la ciencia y tecnología de los alimentos, pues solo de esta manera se puede implementar un estrategia estructural que ayude a enfrentar el problema de la obesidad en Chile”. Ante este cúmulo de evidencias, el propio senador Juan Luis Castro, quien patrocinó el proyecto original y hoy preside la Comisión de Salud del senado, reconoció que la idea de establecer un nuevo etiquetado frontal, perdió su sentido, ante la solidez de los argumentos técnicos planteados en contra del uso del término “ultraprocesado”. El parlamentario también validó -durante su participación en el seminario organizado por la UC Davis en Santiago- la necesidad de establecer otras estrategias para determinar, combatir y eliminar de raíz las causas de la obesidad en nuestro país. REACCIONES INTERNACIONALES Este complejo debate técnico y legislativo no pasó inadvertido en el exterior, pues si la iniciativa de la senadora Gatica hubiese prosperado en el Congreso, se habría sentado un precedente extremadamente negativo, en términos de legislar sin bases científicas concretas. De hecho, en cuanto se hizo pública esta discusión legislativa, tanto ALACCTA como la International Union of Food Science and Technology (IUFoST), enviaron una carta abierta a FAO, donde hicieron hincapié en que “cualquier marco de clasificación o etiquetado de alimentos, destinado a orientar las políticas públicas, debe basarse en pruebas científicas sólidas y desarrollarse mediante consultas inclusivas entre las disciplinas científicas pertinentes”. En la misiva, ambas organizaciones enfatizaron que los recientes debates sobre políticas regulatorias alimentarias, incluido el proyecto de ley examinado por la Comisión de Salud del Senado chileno, que proponía que los alimentos que contengan más de cinco ingredientes industriales se etiqueten como ‘ultraprocesados’, “ilustran los riesgos asociados a confiar prematuramente en marcos de clasificación que siguen siendo objeto de un debate científico en curso (como es la Clasificación Nova)”. “Estas preocupaciones se acentúan cuando dichos enfoques reciben el respaldo público de funcionarios de organizaciones internacionales, incluida la FAO, mientras que los fundamentos científicos y las definiciones subyacentes siguen siendo objeto de un debate activo entre los científicos”, subraya la carta, firmada por el Dr. Samuel Godefroy, president de IUFoST; y el Dr. Rommy Zúñiga, académico chileno de la UTEM y actual presidente en ejercicio de ALACCTA. Ambos directivos puntualizan, en su comunicación a FAO, que el procesamiento de alimentos “desempeña un papel fundamental para garantizar la seguridad alimentaria, prolongar la vida útil, reducir el desperdicio de alimentos, mejorar la calidad nutricional y permitir un acceso asequible a los alimentos”. “Las tecnologías de procesamiento -afirman en la misiva- también respaldan el desarrollo de alimentos enriquecidos y especializados, que abordan las deficiencias de micronutrientes y las necesidades dietéticas de diversas poblaciones”. Es así como frente a este tipo de iniciativas legales sin fundamento (como la impulsada por la senadora María José Gatica), los expertos de IUFoST y ALACCT, recordaron que “los regímenes de etiquetado basados únicamente en el nivel de procesamiento, podrían estigmatizar involuntariamente importantes tecnologías y productos alimentarios, incluidos los alimentos de larga duración, enriquecidos y de origen vegetal, que contribuyen a la seguridad nutricional, especialmente en regiones de ingresos bajos y medios. En razón de ello, ambas organización abogaron por un amplio diálogo científico en el que participen científicos especializados en nutrición, científicos alimentarios, tecnólogos, expertos en salud pública, reguladores, representantes de la industria y organizaciones de consumidores. “Dicha colaboración -enfatizan- ayudará a garantizar que las futuras iniciativas políticas sean científicamente sólidas, transparentes y estén en consonancia con los objetivos globales en materia de seguridad alimentaria, nutrición y sistemas alimentarios sostenibles”. Si bien los voceros de IUFoST y ALACCTA reafirmaron el compromiso de sus respectivas entidades, para colaborar de forma constructiva con instituciones internacionales, como FAO y la OMS, también recalcaron la necesidad de que dicha cooperación se estructure sobre la base de “enfoques equilibrados y basados en la ciencia, que mejoren la calidad de la alimentación, al tiempo que se salvaguarda la seguridad alimentaria, la innovación y el acceso equitativo a alimentos nutritivos en todo el mundo”. Ecos de un debate que creció más allá de los límites de la cordura y racionalidad, debido a la imprecisión y al actuar imprudente de los influenciadores digitales, lo que causó que se perdiera la perspectiva central de un problema real, como es el flagelo de la obesidad, pero que debe abordarse con visión estratégica y sentido común, pues la solución requiere mucho más que estallidos ideológicos. En otras palabras, el actual escenario de crisis exige pasar a la acción, pero sobre la base de evidencia científica comprobada y estrategias integrales que aborden todas las diversas variables personales, familiares, sociales, económicas y psicológicas que hoy inciden en el auge desmedido de esta nueva pandemia. GALERÍAOTROS REPORTAJES a gestión de alérgenos ha sido, durante muchos años, uno de los focos más intensos de trabajo y mejora continua en la industria alimentaria, debido al impacto que las alergias alimentarias tienen en un amplio porcentaje de la población mundial. Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura, FAO, y de la Organización Mundial de la Salud, OMS-WHO, cerca de 220 millones de personas viven actualmente con algún tipo de alergia alimentaria en todo el mundo. Esta condición se entiende como cualquier reacción inmunológica potencialmente grave, producida luego de consumir algún alimento o bebida que contenga (o esté contaminado) alguna sustancia o materia prima capaz de producir dicha reacción. Si a esta cifra se añaden las personas que padecen algún tipo de intolerancia alimentaria (problemas metabólicos o digestivos asociados al consumo de algún producto y/o ingrediente sólido o líquido), el número de personas en situación de riesgo asciende casi al doble, lo que equivale, aproximadamente, a entre 15% y 20% de la población mundial. Los mismos estudios detallan que las alergias y/o intolerancias más comunes se producen al consumir productos tales como leche, huevos, maní y otros frutos secos, pescados, mariscos, soja y harina de trigo, entre una larga lista que cada día parece extenderse más. Asimismo, otras investigaciones y artículos publicados en revistas médicas y científicas de todo el mundo, coinciden en que la prevalencia de las alergias e intolerancias se ha incrementado en los últimos años, especialmente en los países industrializados, debido a múltiples factores que, si bien, aún no se individualizan de manera certera, sí generan preocupación tanto a nivel clínico como industrial. En Chile la situación es muy similar, pues diversos estudios realizados por entidades académicas, estiman que entre 800 mil y 2.000.000 de personas padecen actualmente alergias o intolerancias alimentarias, especialmente en zonas urbanas. Para la industria alimentaria, este complejo escenario se traduce en la urgente necesidad de optimizar en forma exponencial la gestión de alérgenos, aplicando estrategias preventivas y mejora continua, para evitar tanto el uso de ingredientes que generen reacciones adversas, como para eliminar cualquier riesgo de contaminación cruzada, tanto en la cadena de producción como de distribución y logística. Sin embargo, esta tarea no exenta de dificultades, pues el reemplazo de alérgenos suele generan un alza desmedida en el costo de los alimentos (como sucede con las leches hipoalergénicas, por ejemplo). Además, aun cuando se implementen medidas estrictas de control y prevención a lo largo de la cadena productiva, siempre existirá alguna probabilidad error, en especial por la gran cantidad de ingredientes que podrían generar alergias o intolerancias alimentarias, lo que conlleva una dificultad crónica para aplicar una estrategia de prevención integral realmente efectiva. LECHE, EL PRIMER PASO Esta situación es especialmente compleja en el ámbito de la industria láctea, pues las alergias reportadas debido al consumo de productos lácteos son las más características y expandidas entre la población, especialmente durante la infancia y adolescencia. Esta situación se producen debido a que el sistema inmunológico identifica erróneamente ciertas proteínas de la leche como si fueran sustancias peligrosas. De este modo, en vez de tolerarlas como alimentos normales, el organismo activa una respuesta defensiva exagerada, mediante la liberación de histamina y otras moléculas inflamatorias, que finalmente producen los síntomas alérgicos, cuyas consecuencias pueden ser muy severas, dependiendo de las características de cada persona. Las principales proteínas responsables son de estas reacciones alérgicas son la caseína (la principal proteína de la leche) y otras proteínas presentes en el suero lácteo, como la beta-lactoglobulina y la alfa-lactoalbúmina Frente a este cuadro complejo, la única solución clínica consistía en eliminar de raíz el consumo de productos lácteos, o bien, reemplazarlos por sucedáneos de origen vegetal o suplementos especializados, que no tienen las mismas condiciones organolépticas ni el valor nutritivo de la leche, o bien, tienen un precio que los hace inalcanzables para el grueso de la población. Sin embargo, una reciente investigación académica, emprendida por los doctores Rodrigo Maldonado Águila, de la Universidad San Sebastián; y Aníbal Concha Meyer, de la Universidad Austral, promete contribuir al desarrollo de una herramienta biotecnológica capaz de eliminar el riesgo de alergias a la leche, mediante el uso de aptámeros. El proyecto, denominado “Desarrollo y validación de un filtro basado en aptámeros para depurar leche de beta-lactoglobulina” (ID25I10174), busca ofrecer, en concreto, una solución más accesible y efectiva para la población que hoy debe reemplazar la leche, por sucedáneos vegetales o suplementos de alto valor comercial. Para tales efectos, los investigadores esperan desarrollar en el corto plazo un innovador prototipo de filtro que permita eliminar selectivamente la beta-lactoglobulina mediante el uso de aptámeros. Los aptámeros son anticuerpos sintéticos formados de ARN o ADN, cuya principal característica radica en que son capaces de unirse a moléculas diana con alta afinidad y especificidad. El trabajo realizado por ambos investigadores, ha permitido diseñar aptámeros oligonucleótidos con alta afinidad y especificidad, los cuales han sido inmovilizados en filtros de celulosa, capaces de adherirse a las proteínas alérgenas de la leche, permitiendo, eventualmente, eliminarlas de la composición final del alimento. Tal como explica el Dr. Rodrigo Maldonado, esta tecnología ofrecería ventajas significativas frente a los tratamientos convencionales, que se basan fundamentalmente en el reemplazo de la leche por fórmulas hipoalergénicas importadas (cuyo costo hoy supera los $30.000 por litro). “Por el contrario, esta nueva biotecnología desarrollada en Chile, ofrece una alternativa más económica, segura, reutilizable y de producción nacional, que reduciría significativamente los costos de tratamiento de las personas afectadas por este mal (fundamentalmente niños y bebés en edad de lactancia), e incrementaría la calidad de vida de un sector importante de la población”, explica el investigador. Actualmente, la iniciativa se encuentra en su fase de validación en laboratorio. Una vez superada dicha etapa, se podría proceder a su escalamiento industrial y a la transferencia tecnológica, lo que permitiría lograr su implementación en la producción masiva de leche, en cualquier planta ubicada en el territorio nacional. La presentación de este proyecto se realizó durante la segunda jornada del seminario Sur Futuro 2026, iniciativa impulsada por el Gobierno Regional de Los Ríos y ejecutada por la Corporación Regional de Desarrollo Productivo (CRDP), con el objetivo de transformar el potencial científico de la zona en soluciones económicas concretas y escalables. INNOVACIÓN CON SENTIDO Para el Dr. Rodrigo Maldonado, la motivación principal de este revolucionario proyecto nació de la urgente necesidad de impulsar innovación que permita enfrentar un problema que, más allá de sus implicaciones comerciales, hoy es fundamentalmente de salud pública, “porque todo conocemos o tenemos amigos y/o familiares que sufren de alguna alergia y sus complicaciones clínicas, y además sabemos lo que implica comprar productos hipoalergénicos que son extremadamente caros”, enfatiza. “Además -agrega-, la región de Los Ríos es una de las principales productoras de leche de nuestro país así que eso nos proporciona un contexto ideal para comenzar este camino, que hasta ahora ha sido satisfactorio, porque pudimos adjudicarnos los fondos necesarios a través de ANID, y además logramos el apoyo de importantes empresas privadas que confiaron en nuestras ideas, así que tenemos plena confianza de superar todos los desafíos técnicos que aún tenemos por delante”. Un punto que también destaca el Dr. Aníbal Concha quien recalca que sigue siendo difícil conseguir el apoyo de empresas privadas, “porque cuesta mucho sacarlas de sus respectivas zonas de confort, pero de todos modos es vital para poder avanzar, así que nunca hay que rendirse, sino intentarlo con más energía, escribiendo correos, llamando, golpeando puertas e insistiendo, hasta conseguir el objetivo”. “Además. estamos en el momento preciso para que las empresas se decidan a apoyar con más decisión a las iniciativas I+D, tanto a nivel de la academia como del ecosistema emprendedor”, añade el investigador de la UACH. “Las empresas deben abrir en los ojos para entender que este tipo de iniciativas las ayudan a ser más competitivas, a captar mayor participación de mercado, a ser más innovadoras y a conectarse mejor con el público, dándole a entender que también están tratando de generar mejores soluciones, para todo el conjunto del mercado y la sociedad”, precisa el Dr. Concha. Sin embargo, el investigador también enfatiza que los representantes de la academia deben ser más eficientes en el diálogo con el sector privado, “para demostrarles que somos capaces de lograr resultados concretos y exitosos, que además permiten generar soluciones que van a impactar positivamente en muchas personas”. PROXIMOS PASOS El Dr. Rodrigo Maldonado comenta que hoy el proyecto se encuentra en la etapa de generar aptámeros nuevos mediante protocolos especializados, para posteriormente liarlos a las moléculas (alérgenas) que se quiere aislar. “Eso nos permitirá tener un set de aptámeros que podremos validar in vitro, para después unir los aptámeros en un filtro de celulosa y pasar a las pruebas de campo. Esperamos completar esta etapa antes de agosto de 2027, fecha en la que ya podríamos contar con un prototipo funcional preindustrial”, precisa. Su coinvestigador, Aníbal Concha, destaca a su vez que esto representa un hito trascendental para todo el país, “porque no solo nos estaría instalando en un avanzado sitial de liderazgo científico y biotecnológico, sino que también le brindaría a la industria láctea nacional una capacidad única para producir lácteos de buena calidad, que puede entregar beneficios de comercio interior y exterior”. El proyecto de los doctores Maldonado y Concha también tiene implicaciones potencialmente muy amplias, porque si se logra eliminar el riesgo de alergias lácteas mediante esta biotecnología, también sería teóricamente factible desarrollar otros aptámeros específicos para eliminar, por ejemplo, el riesgo de alergias al maní, al pescado o a la soja, así como también las intolerancias al gluten y a la propia, entre otras diversas posibilidades. “Las aplicaciones pueden ser muchísimas -puntualiza el Dr. Maldonado-, y aunque hoy vamos paso a paso, podríamos eventualmente estar dando los primeros pasos para avanzar hacia una biotecnología de base que nos permita a mediano plazo aplicar una gestión integral de alérgenos en toda la industria alimentaria. Creo que vamos por muy buen camino, para pensar en un objetivo final como ese”. El Vital Aporte Privado
i bien este proyecto es liderado por dos destacadas universidades nacionales, también cuenta con la valiosa colaboración del sector privado, cuyo aporte ha sido fundamental para avanzar hacia el objetivo final de producir, a nivel industrial masivo, leche sin riesgo de generar alergias y/o intolerancias.
Al respecto, Enrique Bombal, gerente de desarrollo de mercado para Latinoamérica de la firma DeLaval (una de las que creyó en la potencialidad y viabilidad de esta iniciativa), destacó que este proyecto aborda una problemática urgente en Chile y en el mundo. “Desarrollar un producto que venga a solucionar, desde la granja hasta el consumidor, el problema de la presencia de alérgenos en un alimento tan rico como la leche, es un avance tremendo, y por eso estamos muy entusiasmados con la tecnología y los avances que puedan surgir de este trabajo”, afirmó. Otra importante compañía nacional que brindó su apoyo al trabajo de los doctores Maldonado y Concha es Soprole, cuya subgerenta de Innovación y desarrollo, explicó durante el seminario Sur Innova, que participar de esta iniciativa “es muy atingente, pues genera una estrecha relación con los programas de alimentación complementaria del Ministerio de Salud”. “Esperamos que pronto se pueda tener el escalamiento industrial para ofrecer una solución efectiva a quienes sufren de alergia alimentaria a la proteína de la leche”, enfatizó la ejecutiva, quien no ocultó su entusiasmo por lo que representa dar a la academia la posibilidad de desarrollar y transferir conocimiento biotecnológico avanzado, tanto a la gran industria láctea, como a los emprendedores de todo Chile. GALERÍAOTROS REPORTAJES a Inteligencia Artificial o IA ha alcanzado un posicionamiento estratégico cada vez más relevante en diversos sectores estratégicos de la economía, especialmente en la industria de alimentos. Por ejemplo, hoy es cada vez más común utilizar sus algoritmos para impulsar análisis de datos en tiempo real que ayudan a tomar decisiones estratégicas cada vez más eficientes y mejor informadas. Uno de los campos donde esta tecnología ha prestado apoyo relevante, es la inocuidad, pues no solo ayuda a automatizar acciones o a agilizar la capacidad de respuesta ante contingencias (como los brotes de ETA, por ejemplo), sino que también contribuye al diseño de estrategias tendientes a crear una auténtica cultura de seguridad alimentaria. Así lo asegura, por ejemplo, María Teresa Pino, subdirectora nacional de I+D del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA, quien enfatiza que la aplicación de IA en seguridad agroalimentaria constituye una transformación fundamental en gestión de riesgos, trazabilidad y toma de decisiones en sistemas productivos complejos. “En Chile -precisa-, este avance está estrechamente vinculado con la vigilancia fitosanitaria, la trazabilidad en la cadena de valor, la calidad de los alimentos, el acceso a mercados de exportación y la reputación nacional”. Una visión que también comparte Miguel Ulloa, CEO de la startup tecnológica chilena Techmark-IA, para quien la IA generativa representa un cambio de paradigmas sectorial de enorme impacto, pues permitió pasar de modelos reactivos a sistemas predictivos y autónomos. “Tradicionalmente -explica Miguel-, la inocuidad alimentaria se gestionaba a base de controles posteriores o auditorías periódicas; hoy, en cambio, con IA es posible anticipar riesgos antes de que ocurran”. “Por ejemplo, mediante nuestro ecosistema ION (Inteligencia Operativa Neuronal), integramos múltiples fuentes de datos en tiempo real, como temperatura, trazabilidad, condiciones logísticas, comportamiento de la cadena de frío, variables ambientales y operativas, para detectar patrones invisibles al ojo humano. Esto permite identificar desviaciones críticas que podrían derivar en contaminación por patógenos, fallas químicas o alteraciones del producto, entre otras variables”, destaca Miguel. Consecuentemente, la IA ayuda a que la inocuidad deje de ser un simple protocolo estático y se transforme en un sistema vivo, dinámico y autoajustable, capaz de prevenir brotes antes de que escalen, protegiendo al consumidor y resguardando la reputación de las empresas y sus respectivas marcas. Quien también comparte este entusiasta diagnóstico es Solange Brevis, ingeniera en Alimentos de la UBB; aspirante a doctora en Biomedicina y Ciencias de la Salud de la Universidad Europea; expresidenta del Colegio de Ingenieros Alimentos de Chile, CIACh; y actual coordinadora y docente de la carrera de Nutrición y Dietética de la Facultad de Medicina de la Universidad del Desarrollo, UDD. Brevis considera por ejemplo que, en el actual escenario evolutivo impulsado por la IA, los algoritmos de machine learning aplicados a datos de parámetros de proceso, condiciones ambientales, trazabilidad y reportes sanitarios internacionales, permiten anticipar desviaciones en puntos críticos de control (PCC), modelar el crecimiento microbiano en función de variables como temperatura, pH y actividad de agua, y detectar señales tempranas de contaminación cruzada, entre otras múltiples ventajas operativas estratégicas. “A esto se suman los sistemas de visión computacional y sensores hiperespectrales que realizan inspección en línea con una sensibilidad superior al control muestral convencional, identificando cuerpos extraños, micotoxinas o defectos en tiempo real. En la práctica, esto se traduce en planes HACCP dinámicos, sistemas de alerta temprana más robustos y una gestión del riesgo respaldada por evidencia cuantitativa, lo que fortalece tanto la protección del consumidor como la eficiencia operacional de la industria”, precisa la docente e investigadora. VENTAJAS DECISIVAS Junto con impulsar un cambio trascendental en los paradigmas, la tecnología de IA está impulsando avances decisivos en diversos puntos de la cadena alimentaria productiva, logística y comercial. Tal como indica María Teresa Pino, de INIA, esto se refleja, por ejemplo en acciones concretas como: 1. Reducción de riesgos sanitarios: Los modelos predictivos a base de IA permiten disminuir entre 20 y 40% la incidencia de eventos críticos en las cadenas alimentarias, según experiencias internacionales. 2. Optimización de procesos productivos: Los sistemas de monitoreo inteligente incrementan la eficiencia operacional en aproximadamente 10–15 %, minimizando pérdidas y mermas. 3. Mejora en trazabilidad: Las tecnologías basadas en análisis de datos agilizan considerablemente los tiempos de respuesta ante incidentes de inocuidad, pasando de días a horas. Fortalecimiento del cumplimiento normativo: La automatización de controles y registros simplifica los procesos de auditoría y certificación para exportación. Miguel Ulloa, CEO de Techmark-IA, comenta a su vez que este aporte tecnológico potencia constantemente toda la cadena de valor, desde el campo a la mesa, impactando en forma directa e inmediata en procesos clave como: Monitoreo de cadena de frío en tiempo real: mediante la detección anticipada de quiebres que comprometan la calidad del producto. Trazabilidad inteligente: a través del seguimiento automatizado y preciso desde el origen hasta el consumidor final, facilitando retiros selectivos y eficientes. Control de calidad integral automatizado: a partir del análisis mediante visión computacional, para detectar anomalías en productos o envases. Gestión predictiva de riesgos sanitarios: gracias a la identificación de condiciones propicias para proliferación de bacterias o contaminantes. Optimización logística: mediante uso de rutas inteligentes y adaptativas que reducen los tiempos y la exposición a riesgos. Cumplimiento normativo dinámico: aplicando sistemas que se ajustan automáticamente a estándares sanitarios locales e internacionales. “En este contexto -puntualiza el emprendedor-, la IA no solo mejora procesos, sino que redefine el estándar operativo, elevando la precisión, reduciendo pérdidas y fortaleciendo la confianza del consumidor”. Solange Brevis, por su parte, pone énfasis en el salto cuántico que la IA impulsa en los distintos procesos de control sanitario preventivo, los cuales pueden adaptarse en forma ágil, y precisa a los distintos requerimientos de los múltiples actores de la cadena alimentaria. En tal sentido, separa estos aportes en dos áreas centrales de aplicación diferenciada: En el eslabón agroindustrial, destacan los modelos predictivos de riesgo de contaminación por Salmonella o E. coli en cultivos frescos, que integran datos satelitales, climáticos y de manejo agronómico para orientar decisiones de cosecha; a estos se suman también los sistemas de visión artificial montados en líneas de selección que detectan daño mecánico, residuos o presencia de micotoxinas en granos y frutas. En el trabajo de planta, en tanto, Brevis comenta que los ejemplos más disruptivos incluyen la propuesta de Nestlé, que mediante su departamento de inocuidad alimentaria digital usa IA para dilucidar en tiempo real la vida útil de los productos; y plataformas como HorizonScan o el sistema FOODAKAI, que rastrean miles de fuentes globales; alertas RASFF, retiros de producto, literatura científica; para anticipar riesgos emergentes. “También destacan los gemelos digitales de procesos térmicos, la espectroscopía NIR acoplada a redes neuronales para detección de fraude, y la analítica predictiva del microbioma ambiental de las salas de producción, que identifica nichos persistentes de Listeria antes de que generen un brote”, añade la ingeniera, investigadora y docente universitaria. VALOR AGREGADO NACIONAL Y aunque un observador externo podría suponer que todos estos logros provienen del exterior, lo cierto es que el talento nacional ha impulsado un alto porcentaje de cambios disruptivos, gracias al conocimiento aportado por la academia y las instituciones de investigación especializada, y al vigor creativo del ecosistema emprendedor interno. En tal sentido, María Teresa Pino destaca que Chile cuenta con capacidades avanzadas en áreas específicas de esta tecnología, que le permiten posicionarse en un sitial de liderazgo regional e, incluso, superar a otro países más desarrollados desde el punto de vista técnico, aunque todavía falta para alcanzar un desarrollo más integral y colaborativo. “Hay aplicaciones de inteligencia artificial en el sector agroalimentario como monitoreo de cultivos, detección de plagas, optimización de riego, clasificación y trazabilidad, además de plataformas emergentes como Agrinexus -comenta-, pero estas soluciones varían en madurez y aún no forman un sistema nacional integrado basado en IA, por lo que el principal reto hoy consiste en integrar, escalar y gestionar estas tecnologías para mantener el posicionamiento de nuestro país como proveedor confiable de alimentos”. En ese contexto, la investigadora destaca las capacidades alcanzadas por INIA en sistemas inteligentes de vigilancia fitosanitaria, plataformas agroclimáticas, agricultura de precisión, biotecnología y tecnologías postcosecha, entre otros desarrollos destacados. Algunos de estos, son los siguientes: OST LAB AGRO: laboratorio digital portátil que integra sensores, análisis espectral y modelos predictivos para evaluar en tiempo real la calidad de la fruta en terreno. Sistema de alerta temprana para el Tizón Tardío: aplicación de modelos predictivos en sanidad vegetal, basado en la integración de variables agroclimáticas, que permite anticipar, por ejemplo, riesgos de infección causados por el hongo que afecta la producción de papa. Espectroscopía (NIRS): tecnología que, en combinación con técnicas como la espectroscopia Raman o NIR, permite detectar adulteraciones en la composición de los alimentos (incluyendo fraudes). Envases Activos: alternativa complementaria y sustentable desarrollada para interactuar con los alimentos y prolongar su vida útil mediante la creación de dispositivos a base de biopolímeros obtenidos a partir de aceites esenciales de mostaza e hinojo. Solange Brevis, por su parte, también considera que Chile se encuentra en una etapa intermedia de desarrollo en el campo de la IA, pues existe conciencia institucional y casos pioneros, aunque estos esfuerzos aún no se reflejan en una adopción sistémica. La investigadora y docente reconoce que ACHIPIA ha posicionado el tema en la agenda pública, con seminarios dedicados a la IA aplicada a la inocuidad, que convocan a academia, industria y sector público. Además, puntualiza que la recientemente aprobada “Política Nacional de Inocuidad y Calidad Alimentaria 2026–2036” incorpora como ejes la anticipación de riesgos, el avance en trazabilidad y control del fraude alimentario, así como la modernización de la red de laboratorios con diversas tecnologías (incluyendo IA), pero que todos estos avances no ocultan el hecho de que aún persisten brechas estructurales complejas y que ralentizan el logro de los objetivos de largo plazo. Para Brevis, una de las dificultades más evidentes radica en que el Sistema Nacional de Vigilancia en Inocuidad Alimentaria es fragmentado, debido a la presencia de múltiples entidades responsables como MINSAL, SAG, ACHIPIA, SERNAPESCA, ISP y SEREMIS, que carecen de interoperabilidad, lo que dificulta la trazabilidad y la respuesta ante brotes de ETA. Al mismo tiempo, precisa que la adopción de IA en planta es liderada principalmente por grandes exportadoras del sector frutícola, salmonero y lácteo, mientras que las PYMES; que concentran buena parte del abastecimiento interno; siguen limitadas por brechas de digitalización, costos y capital humano especializado. Por ende, Brevis concluye que el desafío país es claro: “transformar esos casos aislados en una capacidad sistémica, interoperable y equitativa”. Por ello, y aun cuando se espera que en el corto a mediano plazo se consolide la convergencia entre IA y otras tecnologías de punta como genómica, IoT y blockchain como infraestructura integrada de inocuidad, para avanzar tanto en estrategias de inocuidad preventiva como en detección de fraudes alimentarios, también se requiere una mejor integración entre los sistemas que hoy operan de manera fragmentada, para así estructurar una nueva arquitectura de datos interoperable y capaz de optimizar la interacción positiva entre academia, mundo público, empresas privadas y ecosistema emprendedor. Claro que para Solange Brevis esto requiere de acciones urgentes, como formar capital humano en ciencia de datos aplicada a alimentos, y construir marcos regulatorios que equilibren innovación con protección del consumidor; incluyendo consideraciones éticas sobre sesgos algorítmicos y gobernanza de datos. “Desde mi mirada como investigadora -concluye-, el mayor desafío no será tecnológico sino institucional. Es decir, lograr que la IA sea una herramienta al servicio de la salud pública, la soberanía alimentaria y los sistemas agroalimentarios sostenibles, y no solo un atributo de competitividad exportadora”. Desde el ecosistema emprendedor, en tanto, Miguel Ulloa plantea que Chile de todo modos ya tiene la ventaja estratégica de combinar talento técnico con alta capacidad de adaptación e innovación en contextos complejos, lo que permite desarrollar soluciones altamente eficientes, escalables y competitivas a nivel global, abriendo oportunidades valiosas para escalar tanto a nivel interno como externo. “En Techmark-AI esto se materializa en ION, nuestro ecosistema de Inteligencia Operativa Neuronal, que no es solo una herramienta tecnológica, sino una arquitectura completa que integra analítica avanzada, automatización, aprendizaje continuo y toma de decisiones autónoma”, detalla. Ulloa también considera que el valor del talento chileno radica en la forma cómo los emprendedores abordan los problemas, pues no lo hacen simplemente desde la teoría, sino desde la operación real, para lo cual diseñan soluciones que entienden la dinámica del negocio, la logística latinoamericana, las brechas de infraestructura y los desafíos regulatorios. “Eso permite que nuestras tecnologías no solo funcionen en Chile, sino que sean exportables y adaptables a distintos mercados. Además, incorporamos una mirada creativa que cruza tecnología con estrategia, permitiendo mejorar la eficiencia e inocuidad, y al mismo tiempo avanzar en sostenibilidad, reduciendo desperdicios, optimizando recursos y disminuyendo la huella operativa”. Ejemplos concretos de cómo el talento chileno está aportando soluciones de clase mundial, posicionándose como actor relevante en esta nueva etapa de transformación industrial, y donde, tal como enfatiza Miguel Ulloa, la IA deja de ser una promesa y se convierte en infraestructura crítica capaz de aportar a procesos trascendentales para el desarrollo tanto de Chile como de toda la humanidad. GALERÍAOTROS REPORTAJES a prestigiosa feria italiana TUTTOFOOD 2026 cerró sus puertas tras cuatro glamorosos días de exhibición, marcando un récor absoluto de asistencia de público, conferencias internacionales y cifras de negocios. Los resultados de la muestra son muy elocuentes, pues se contabilizaron más de 123.000 asistentes, incluidos 27.000 visitantes internacionales, lo que supone un aumento de 30 % en comparación con la edición de 2025. La participación de tan elevado número de operadores profesionales, entre los que se incluyen representantes de la industria, la distribución, la restauración, los importadores y los compradores, demuestra la capacidad de la feria (organizada por segundo año consecutivo por Fiere di Parma) para convertir la demanda global de alimentos de alta calidad en relaciones comerciales sólidas, acceso a nuevos mercados y desarrollo empresarial eficiente, seguro y sostenible. Al mismo tiempo, estos resultados, confirman el papel cada vez más importante de TUTTOFOOD como plataforma económica internacional clave para el desarrollo estratégico del sector de alimentos y bebidas. Según explican los organizadores de la feria, este exitoso resultado es fruto directo de la alianza estratégica firmada recientemente entre Fiere di Parma y Fiera Milano, con el apoyo internacional de Koelnmesse, organizadora de la mayor feria alimentaria del mundo, Anuga, en Colonia. CRECIMIENTO DESTACADO La edición 2026 de TUTTOFOOD abarcó 10 pabellones, que totalizaron 82.000 metros cuadrados de espacio de exposición totalmente reservado (lo que equivale a un crecimiento de 15 % respecto del año pasado). En ellos se acogió a 5.000 marcas, de las cuales cerca de 30% procedían del extranjero (lo que constituye un aumento de 20 % en comparación con los expositores presentes en la versión 2025). La feria recibió además a 4.000 compradores internacionales de primer nivel, lo que permite consolidarla como uno de los hub de negocios e intercambio comercial más importantes del mundo. América Latina contó este año con 21 empresas expositoras, entre ellas 8 de Chile; 6 de Perú; 3 de Costa Rica y 3 de Ecuador, a las cuales se sumaron empresas de Cuba, Brasil y Argentina. Todo ello destaca el creciente interés y compromiso del sector empresarial latinoamericano con el evento. Al respecto, Antonio Cellie, director general de Fiere di Parma, destacó que las cifras y comentarios unánimemente positivos de expositores, compradores, visitantes y asistentes habituales a ferias alimentarias mundiales de larga tradición, confirman el alto nivel de éxito alcanzado con la presente versión. “Hemos llenado un espacio que aún estaba inesperadamente abierto, creando un evento internacional completamente nuevo para el sector agroalimentario, y que refleja plenamente el saber hacer italiano en la organización de ferias comerciales, ofreciendo una plataforma para que expositores de todo el mundo conecten con los mercados internacionales, dentro de un ecosistema empresarial totalmente integrado”, enfatizó el ejecutivo. Cielle también puso énfasis en que las ferias de hoy en día, “no son solo escaparates de productos, sino centros de negocios donde las empresas evalúan la demanda internacional, desarrollan mercados, establecen relaciones comerciales y convierten las oportunidades en resultados económicos tangibles”. “El aumento de la asistencia demuestra que las empresas y los operadores buscan espacios físicos y cualificados para desenvolverse en un mercado global cada vez más fragmentado, selectivo y competitivo”, agregó. VALOR DEL “MADE IN ITALY” Este destacado crecimiento de la asistencia es especialmente significativo para los organizadores de TUTTOFOOD, dado el contexto actual de tensiones geopolíticas, aranceles, que se traduce en presiones sobre los costos energéticos, volatilidad de las materias primas y reestructuración de las cadenas de suministro globales. Pese a estas externalidades negativas, los compradores provenientes de EE.UU., Latinoamérica, Asia, el Golfo y países europeos como Francia y Alemania, reconocieron la gran reputación que ha alcanzado el concepto Made in Italy (destacado también por las autoridades presentes en la ceremonia de inauguración), que se ha transformado en el caballo de batalla no solo de TUTTOFOOD, sino también de otras ferias como CIBUS y el conjunto de la industria alimentaria y la cocina italianas. Todo ello, gracias a la innegable calidad de las materias primas, la autenticidad, la fiabilidad de la producción, las ofertas distintivas y el valor gastronómico y cultural que conllevan los productos e insumos que la nación peninsular puede ofrecer al mundo (y que le permitieron a su cocina ser declarada “Patrimonio de la Humanidad”). Por ejemplo, un comprador europeo destacó que aproximadamente 70% de su negocio de restauración gira en torno a los productos italianos, lo que demuestra que la cocina italiana se ha convertido en un elemento estructural de la oferta internacional de restauración. Asimismo, otras categorías italianas clave como el aceite de oliva extra virgen, el vinagre balsámico, la harina, la pasta, las galletas y el chocolate se consideran insustituibles en muchos mercados. De hecho, para diversos operadores del mercado internacional, como Cencosud (presente en Chile y Latinoamérica) y City Super Group (de Hong Kong), Italia representa el principal mercado europeo de abastecimiento de productos alimenticios. Otra conclusión interesante que se desprende de la actual versión de TUTTOFOOD, radica en que la gastronomía italiana no solo se percibe como clásica o tradicional, sino también como innovadora. Es decir, más allá de sus valores y sabores típicos, también es capaz de experimentar y crear nuevas recetas culinarias, anticipándose a las tendencias de consumo que hoy impulsan el desarrollo disruptivo de toda la industria alimentaria mundial. Al respecto, Ben Costantini, de Sesamers (empresa francesa que trajo a la feria a startups de siete países, especializadas en plataformas de software, bebidas funcionales, salsas artesanales y maquinaria de procesamiento), afirmó que “TUTTOFOOD no es solo un lugar para vender los productos de hoy; es donde la próxima generación de innovadores alimentarios encuentra su mercado”. Pero el compromiso con la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente también fueron un compromiso profundo del evento. De hecho, al cierre de TUTTOFOOD, Banco Alimentare Lombardia recogió aproximadamente 25 toneladas de alimentos de más de 600 empresas que donaron generosamente sus excedentes. Estos productos (que podrían haberse perdido) fueron distribuidos a más de 1.000 organizaciones locales asociadas (incluyendo comedores, centros de acogida y hogares familiares, entre otros destinatarios). Todo ello, en conjunto, benefició a más de 200.000 personas necesitadas. PRINCIPALES COMPRADORES Una de las características más destacadas de TUTTOFOOD, es su capacidad para posicionarse como uno de los hub de negocios más importantes, no solo de Europa sino de todo el mundo. Esto se refleja, por ejemplo, en la presencia de destacadas empresas compradoras, entre las cuales destacan las siguientes: SYSCO: con ingresos anuales de aproximadamente entre 81.000 y 84.000 millones de dólares, 75.000 empleados, una capitalización bursátil de alrededor de 35.000 millones de dólares, más de 730.000 clientes y más de 330 centros de distribución en todo el mundo, es el mayor distribuidor de servicios de restauración de EE. UU., centrado en restaurantes, hoteles, hospitales, colegios y catering. Asiste a TUTTOFOOD por su alcance internacional, fundamental para establecer relaciones directas con productores y compradores. Sus voceros explican que el aumento de los precios en EE. UU. no frena la demanda de productos de calidad, pues los aranceles e impuestos se consideran secundarios frente a la seguridad de la cadena de suministro. Además, la sostenibilidad y la trazabilidad cobran cada vez más importancia en respuesta a la creciente preocupación por el suministro alimentario mundial. Esta demanda en evolución también impulsa el crecimiento de la comida italiana en EE. UU., lo que ha llevado a Sysco a nombrar especialistas en productos italianos en todas las empresas de su grupo. Los consumidores estadounidenses reconocen y buscan productos italianos auténticos, incluidas opciones de alta gama, con una oferta más amplia que la tradicional, pues el mercado ya no es solo “étnico”, sino mainstream. CENCOSUD: es uno de los mayores grupos minoristas de América Latina, con sede en Santiago de Chile, y una historia de 50 años operando en supermercados, hipermercados, centros comerciales, tiendas de bricolaje y mejoras para el hogar, grandes almacenes y servicios financieros en Chile, Argentina, Brasil, Perú, Colombia y EE. UU. Hoy emplea a 100.000 personas, cuenta con 1.500 tiendas, ingresos de 17.000 millones de dólares anuales y un EBITDA de aproximadamente 1.500 millones de dólares. Los representantes de CENCOSUD asisten a TUTTOFOOD para crear surtidos internacionales destinados a los lineales sudamericanos. En sus propias palabras, de la feria se llevan “un pedazo de cada país europeo”, con un fuerte enfoque en la innovación. Todo ello con el objetivo declarado de ser los primeros en traer a Sudamérica las innovaciones presentadas en la feria, ya que tienen plena conciencia de que los consumidores latinoamericanos son cada vez más curiosos, abiertos a la experimentación e interesados en recetas que combinen ingredientes de múltiples países. En este contexto, Italia confirma su papel como referencia europea estratégica para la exportación de alimentos, mientras que crece el abastecimiento procedente de Alemania, Portugal, Francia, el Reino Unido y España, así como de Tailandia, Corea y Australia. Perú es el mercado latinoamericano más dinámico, mientras que Argentina registró un excepcional aumento de 100 % en las importaciones de productos europeos en los últimos 12 meses. De este modo, los ejecutivos de CENCOSUD tienen claro que el mensaje clave hoy es que “a pesar de la ralentización del consumo, la alimentación europea —en particular la italiana— sigue percibiéndose como sinónimo de calidad, innovación y singularidad”. SPINNEYS: Cadena de supermercados premium que opera principalmente en los Emiratos Árabes Unidos, Omán y Arabia Saudí. Es uno de los principales minoristas de gama alta del Golfo, centrado en la calidad, el surtido internacional y los productos premium. En 2025, registró ingresos de alrededor de 1.000 millones de dólares, con un crecimiento interanual de 13 %. Atiende a más de 100 millones de clientes al año y asiste a TUTTOFOOD (por cuarta vez) para reforzar las colaboraciones con los productores —especialmente italianos— y ampliar aún más su oferta premium para los mercados del Golfo. Sus ejecutivos describen a la feria como “estratégica y muy positiva para el desarrollo del negocio”, a la vez que reconocen a Italia como un socio privilegiado para los productos de marca propia (que muestran un fuerte crecimiento, de hasta 40% interanual) debido a la reconocida calidad del Made in Italy y a una logística más sencilla en comparación con otros mercados de abastecimiento. Su objetivo es identificar nuevas oportunidades de negocio, ampliar las gamas existentes y seleccionar nuevos productores premium y artesanales para incluirlos en los surtidos. Las categorías más dinámicas incluyen el aceite de oliva, las conservas, las legumbres, la harina, el atún premium, las anchoas, los productos ecológicos y las especialidades italianas de alto valor. En este sentido, Spinneys está especialmente interesado en los antipasti de alta gama, las aceitunas y la pasta, que son cada vez más relevantes para los consumidores de alto nivel del Golfo, así como en los productos ecológicos y orientados a la salud. Según sus voceros, los productos ecológicos también son una de las tendencias más fuertes del mercado y podrían incluso duplicar su valor en un futuro próximo debido a la creciente atención de los consumidores por la salud, la calidad y los ingredientes naturales. PROMOCASH: la unidad de cash & carry del Grupo Carrefour, está especializada en el suministro a operadores profesionales del sector de la restauración. Aproximadamente 95 % de su actividad está vinculada a los restaurantes y, dentro de esta cuota, alrededor de 70 % corresponde a productos italianos. Sus representantes asistieron a TUTTOFOOD para consolidar las relaciones con los proveedores actuales e identificar nuevos productos y productores para sus estanterías, aprovechando la oportunidad para probar y seleccionar nuevas líneas para el mercado francés. Al respecto, describen a Italia como una referencia esencial para la restauración francesa, especialmente en categorías como aceite de oliva, arroz, pasta, harina y conservas vegetales. Su objetivo declarado es “llevar el auténtico estilo italiano a Francia”, ofreciendo a los restauradores productos genuinos y que aún no están ampliamente disponibles a nivel local. Por ello, consideran que esta feria es estratégica, porque permite comparar numerosos productores dentro de las mismas categorías en un mismo lugar, lo que facilita la evaluación de la calidad, el surtido y el posicionamiento. También destacan la exhaustividad de la exposición, que representa casi toda la gama de alimentos internacionales. De hecho, en comparación con otras ferias internacionales como SIAL París, perciben a TUTTOFOOD como más accesible y funcional para los compradores,” gracias a unos espacios bien organizados para reuniones y degustaciones, y a una gestión sencilla y eficiente de la experiencia ferial”. COUPANG: es uno de los principales actores del comercio electrónico en Asia, a menudo denominado “el Amazon de Corea”. Fue fundado en 2010 y hoy lidera el mercado surcoreano gracias a su sistema logístico ultrarrápido Rocket Delivery. El grupo integra un mercado online, logística propia, reparto de comida a domicilio, streaming y tecnología financiera, con ventas anuales que superan los USD 35.000 millones. Sus ejecutivos asistieron a TUTTOFOOD para reforzar el abastecimiento de productos italianos auténticos para el mercado coreano, prestando especial atención a las líneas premium y a las categorías emblemáticas del Made in Italy, como aceite de oliva, espaguetis y vinagre balsámico. La comida italiana ya es muy popular en Corea del Sur y sigue creciendo año tras año, especialmente entre los consumidores urbanos cada vez más centrados en la calidad, la autenticidad y la cocina internacional. Sus actividades en la feria fueron intensas, con unas diez reuniones de negocios al día entre proveedores actuales y nuevas empresas que se incorporarán a la plataforma. Para ellos el desarrollo B2B es fundamental, y el objetivo no es solo comprender qué productos podrían tener éxito en el mercado coreano, sino también determinar cómo Coupang puede apoyar concretamente a las empresas presentes en TUTTOFOOD en el desarrollo comercial y la distribución de productos en Corea. El potencial de crecimiento de la alimentación italiana en el mercado surcoreano sigue siendo muy alto, y Coupang espera un aumento significativo de los volúmenes de compra tras la feria. CITY SUPER GROUP: este grupo minorista premium fundado en Hong Kong en 1996, se especializa en supermercados gourmet, productos internacionales importados, vinos y licores, y venta al por menor de estilo de vida a través de su marca principal, City’super. Considerado un referente de alta gama para la compra de alimentos en Asia, el grupo opera en Hong Kong, Shanghái, Nankín y Taiwán, con un posicionamiento centrado en la calidad, la selección internacional y la experiencia minorista premium. City Super Group asistió a TUTTOFOOD para consolidar y ampliar el abastecimiento directo desde Italia, considerada ahora el principal proveedor del grupo. La empresa importa sin intermediarios y considera el Made in Italy como un elemento central de su estrategia de surtido, especialmente para las categorías premium dirigidas a consumidores asiáticos sofisticados y atentos a la autenticidad de los productos. En ese sentido, la feria representa una importante oportunidad para reunirse en persona con proveedores consolidados y descubrir nuevas marcas alineadas con las demandas de los mercados de Hong Kong y Taiwán. También muestran un gran interés por las empresas familiares y las producciones altamente especializadas, consideradas sinónimo de calidad y singularidad. Entre las categorías más demandadas se encuentran frutos secos, condimentos, aceite de oliva virgen extra, vinagre balsámico, chocolate y crema de pistacho premium con alto contenido en materia prima. En consecuencia, la comida italiana sigue siendo valorada como referente de calidad en el segmento gourmet asiático, y City Super Group espera un aumento de al menos 10% en los volúmenes importados de Italia tras la feria. Luego de asistir a numerosos eventos internacionales, TUTTOFOOD es descrita por los ejecutivos del grupo “como la mejor tanto por la calidad y cantidad de expositores, como por la organización de los espacios de reuniones de negocios, en entornos amplios, claros y eficientes”. GALERÍAOTROS REPORTAJES os protagonistas de la industria internacional de alimentos y bebidas se congregan en una nueva versión de la feria TUTTOFOOD, para analizar los más recientes avances tecnológicos del sector, así como las nuevas tendencias culturales y comerciales del mercado. El evento, que se realiza en el centro de convenciones Fiera Milano Rho, ofrece un detallado programa de conferencias y eventos que reunirá a los principales actores de la cadena de suministro agroalimentaria: incluyendo industria, distribución, instituciones y academia, tanto de Italia como de todo el mundo. Entre las novedades de la presente versión, se podrá explorar un espacio especial creado en colaboración con T-OOL (una empresa derivada de UniPR) y la Universidad de Parma. Dicho espacio se concibió como una tienda digital que, mediante sofisticados sistemas de reconocimiento facial y ocular, registra e interpreta la aceptación que tendrán los consumidores de nuevos productos inspirados en los principios de responsabilidad social y ambiental. También habrá una zona completamente renovada dedicada a los productos frescos, denominada “TUTTO Fruit & Veg”, que explora las trayectorias evolutivas de las frutas y verduras frescas y procesadas. En la tarde del primer día, tendrá lugar el evento Fresh & Produce Retail Europe Observatory, que acogerá el taller “Unión AOP Cuarta Gama: de la hipercompetencia a la gobernanza del valor a lo largo de la cadena de suministro”. Esta será la presentación oficial de la Unión AOP Cuarta Gamma, una asociación de reciente creación formada por nueve productores italianos líderes, cuyo objetivo es desarrollar el sector en su relación con el comercio minorista moderno y el consumidor final a nivel europeo. También se presentarán los resultados de un estudio para identificar a los mejores minoristas europeos en la gestión de productos frescos, según sus clientes, lo que dará lugar a la entrega del primer Premio Fresh & Produce Retail. Asimismo, entre las diversas conferencias y charlas técnicas programadas, destaca la presentación "Dos mundos, una dirección: La evolución del comercio minorista entre Europa y Latinoamérica". Esta será organizada por Cibus Link durante el tercer día de la feria, en colaboración con el Ministerio de Economía de Paraguay, y ofrecerá una visión de las oportunidades de exportación a la luz del reciente acuerdo con Mercosur. Durante dicha jornada, Nahuel Pianarosa, gerente argentino de Grupo Vierci (el mayor grupo empresarial privado de Paraguay), presentará los resultados de una iniciativa legislativa de gran interés para Italia y otros países. AGENDA NUTRIDA Las indicaciones geográficas europeas debutan en TUTTOFOOD gracias a la Asociación Europea de Regiones de Origen, AREPO, que organiza un estreno internacional para productos locales, lo que constituye una primicia dentro del contexto de las ferias agroalimentarias mundiales. El programa de premios también es imperdible, con iniciativas que van desde la entrega del Premio Better Future (en colaboración con Mark Up y Gdoweek), que reconoce las innovaciones de producto basadas en nuevas categorías relacionadas con el canal Horeca, responsabilidad social y marcas blancas, hasta los “Premios Alimentando” (organizados por Alimentando.info), que premiarán a las mejores empresas del sector agroalimentario, centrándose en las categorías de innovación de producto, el marketing y la comunicación. Otra novedad de este año será la Global Sourcing Experience, programa dirigido a los principales compradores y distribuidores que, guiados por un líder de opinión del sector, descubrirán productos internacionales con gran potencial. Estas y otras diversas actividades, permitirán ofrecer una visión general de las transformaciones en curso en un sector en constante evolución, fomentando un diálogo constructivo sobre los principales temas que serán tendencia durante los próximos años. MÚLTIPLES ACTIVIDADES Los aspectos más destacados de la primera jornada serán la inauguración de la muestra, un Foro Internacional de la Cocina Italiana, y la presentación de la AOP Unione Quarta, además de exhibiciones de marcas blancas y venta minorista. La inauguración de la feria está prevista para el lunes 11 de mayo a las 11:00 (hora de Milán) en el Pabellón TUTTOFOOD, Corso Italia. Dicha ceremonia contará con la presencia del ministro de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Silvicultura de Italia, Francesco Lollobrigida, quien ya destacó la importancia de este evento “como promotor de un valioso modelo gastronómico y cultural, el italiano, para ser compartido con el mundo”, durante la rueda de prensa institucional de presentación realizada en marzo pasado. También estarán presentes los presidentes de Fiera Milano, Carlo Bonomi; de Fiere di Parma, Franco Mosconi; de la región de Lombardía, Attilio Fontana; y la región de Emilia-Romaña, Michele de Pascale; el director general de FoodDrinkEurope, Dirk Jacobs; y el presidente de la ICE-Agenzia, Matteo Zoppas. A su vez, el ministro de Empresa y Made in Italy, senador Adolfo Urso, enviará un mensaje en vídeo. Durante la tarde, tendrá lugar el evento Fresh & Produce Retail Europe Observatory, que acogerá el taller “AOP Unione Quarta Gamma: de la hipercompetencia a la gobernanza del valor a lo largo de la cadena de suministro», así como el primer “Foro Internacional de la Gastronomía Italiana”, programado para las 16:00 horas en el Auditorio Stella Polare del Centro de Congresos. Este foro, organizado en colaboración con el Ministerio de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Silvicultura, abordará el tema de la gastronomía italiana, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, como herramienta de diplomacia cultural y un poderoso instrumento de influencia para impulsar el desarrollo económico del país. La primera jornada también tratará uno de los fenómenos más relevantes del consumo masivo: la marca blanca, protagonista del “Premio a la Excelencia en Marca Blanca” y del primer Observatorio Internacional de Marcas Blancas. Además, se dedicará un espacio considerable a la evolución del comercio minorista a gran escala, con el foro “Comercio Minorista Basado en Datos”, que se centrará en el uso de datos en decisiones estratégicas y nuevos enfoques de inversión en el sector minorista. A su vez, la charla “Principales Tendencias 2026 en Alimentos y Bebidas”, ofrecerá una visión prospectiva de la evolución del mercado. La jornada también explorará temas clave como:
Durante el segundo día, destacan diversos foros que abordarán temas de sostenibilidad, mercados globales y nuevos Modelos de Consumo. La jornada comenzará con una importante reflexión sobre el desperdicio de alimentos y el impacto social y económico de los excedentes, en una conferencia organizada por el Banco de Alimentos. A continuación, se explorarán las oportunidades de los productos ecológicos en los mercados internacionales y la evolución de los alimentos de origen vegetal. Uno de los momentos clave será el debate sobre el cambio generacional en la industria alimentaria y un análisis en profundidad de la economía de los medios de comunicación minoristas, que explorará nuevos modelos de ingresos y la relación entre la industria y la distribución. También se dedicará un espacio importante al comercio minorista global, con una serie de reuniones centradas en los principales mercados internacionales (Italia, España, Brasil, Francia) y el nuevo equilibrio entre industria y distribución, incluyendo los medios de comunicación minoristas y las estrategias de posicionamiento para el Made in Italy en Estados Unidos. El tercer día estará dedicado a la innovación y sostenibilidad a lo largo de toda la cadena de suministro. Para ello se abordarán algunos de los desafíos más complejos del sector: como logística internacional de productos frescos en un contexto geopolítico inestable, sostenibilidad de las cadenas de producción y el creciente papel de los criterios ESG (Environmental, Social and Governance). Otros temas clave incluirán la futura relación entre la industria de marcas y la de marca blanca, la innovación en envases sostenibles y el desarrollo de proteínas alternativas. También habrá numerosas oportunidades para el debate internacional sobre el comercio minorista entre Europa y Latinoamérica, destacando las convergencias y las nuevas trayectorias de crecimiento. Durant la jornada de cierre, en tanto, se analizará el futuro de las cadenas de suministro y el uso de tecnologías aplicadas a la alimentación. Entre los temas clave se incluyen el desarrollo de cadenas de suministro sostenibles y transparentes, el uso de datos para mejorar el rendimiento empresarial y la innovación tecnológica en ganadería, con especial atención al bienestar animal y la sostenibilidad. También se abordará la importancia estratégica de los datos en el marketing alimentario, que resulta cada vez más determinante para generar valor a lo largo del proceso de compra. Las jornadas de trabajo destacarán cómo la digitalización, la sostenibilidad y la calidad representan palancas fundamentales para la competitividad del sector agroalimentario. MIXOLOGY EXPERIENCE El mundo de las bebidas para consumo fuera del hogar se explorará en profundidad en Mixology Experience 2026, feria internacional de bares y bebidas que se celebrará en el Pabellón 6 de Rho Fiera Milano, durante los cuatro días de TUTTOFOOD. Este evento analizará los temas más relevantes del sector, incluyendo:
Al respecto, Luca Pirola, uno de los principales expertos italianos en el sector de coctelería, fundador de Bartender.it y creador de Mixology Experience, afirma que la pregunta desde la que parte Mixology Experience “es deliberadamente sencilla: ¿Qué como mientras bebo?” “La respuesta -precisa- presupone un reto cultural, gastronómico y económico, pues durante años, el maridaje se ha asociado casi exclusivamente con el vino, mientras que hoy en día la evolución de los cócteles, los licores, las fermentaciones, las bebidas sin alcohol premium, las bebidas bajas en alcohol, la cerveza gourmet y las bebidas funcionales está ampliando radicalmente el campo”. De este modo, el maridaje se convierte en una herramienta que trasciende a las bebidas y se expande hacia una experiencia más integradora. Todo ello y mucho más podrá descubrirse a partir de este lunes 11, y hasta el 14 de mayo, en una nueva versión de una de las ferias alimentarias más importantes del mundo. GALERÍAOTROS REPORTAJES |
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