l cambio en las tendencias de consumo impulsado por la búsqueda de mejor calidad de vida y bienestar integral, obligó a las industrias a desarrollar una nueva generación de productos y suplementos capaces de nutrir mejor y, al mismo tiempo, de brindar efectos positivos permanentes en la salud. Esto se tradujo, poco a poco, en el desarrollo de nuevas formulaciones con mayor proporción de ingredientes con “propiedades funcionales” (como establece el Reglamento Sanitario de los Alimentos, RSA), que incluyen, por ejemplo, vitaminas, aminoácidos, proteínas y antioxidantes específicos. Todos ello, además de entregar beneficios nutricionales de amplio espectro, pueden ayudar a prevenir diversas enfermedades (incluyendo desde patologías no transmisibles como la obesidad y la hipertensión, hasta algunos tipos de cáncer, como el de colon). Una de las “estrellas” de esta nueva generación funcional, es el grupo de microorganismos conocido como “probióticos”, cuya utilización como ingredientes funcionales ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años. Este fenómeno se expresa tanto en la producción de alimentos y materias primas, como de suplementos fortificados y con propiedades nutracéuticas (que ayudan a prevenir enfermedades, sin ser considerados medicamentos). Esta creciente “popularidad” de los probióticos se basa en que constituyen un aporte fundamental para el cuidado de la salud intestinal, característica que hoy los expertos de todo el mundo destacan como eje fundamental de cualquier estrategia preventiva destinada a mantener una vida longeva, activa y saludable. MERCADO DE ALTO IMPACTO Y no se trata solo de hechos aislados o locales, pues de acuerdo con estudios de diferentes consultoras especializadas, como Gartner, Innova Market Insights, Euromonitor y Fortune Business Insights, entre otras, el mercado global de probióticos (incluyendo suplementos y alimentos fortificados para consumo humano) supera actualmente los USD 70 mil millones, y muestra una tasa de crecimiento anual que pasó de 6 a 13% en los últimos cinco años. Más aún, los analistas estiman que este crecimiento se duplicará durante la próxima década, impulsado precisamente por el auge de la salud preventiva y las tendencias de consumo orientadas a la búsqueda de productos que ayuden a fortalecer la salud intestinal. Esto se refleja, a su vez, en un crecimiento exponencial de la oferta de alimentos y bebidas enriquecidos con probióticos, no solo en el tradicional segmento de lácteos fermentados (pionero en el uso de probióticos específicos conocidos como “lactobacilos”), sino también en otras áreas menos tradicionales como panadería, repostería e, incluso, confitería, entre muchas otras. Todo ello impulsado por al aumento en la demanda de productos que, precisamente, ayuden a cuidar la salud del ecosistema digestivo, también conocido como “macrobiota” o “microbioma”. DEMANDA CRECIENTE En términos técnicos, los probióticos son microorganismos vivos específicos, generalmente bacterias o levaduras, que favorecen la digestión de los alimentos y que también pueden ser capaces de aliviar los síntomas de ciertas enfermedades propias del aparato digestivo. Esto les brinda propiedades nutritivas y funcionales que, poco a poco, generan mayor popularidad entre fabricantes, consumidores y especialistas, quienes reconocen su gran valor dentro de todas las estrategias diseñadas para fortalecer la salud integral de la población. Al respecto, el médico Claudio Aldunate, CEO de laboratorio Biosamer (uno de los pioneros en uso de probióticos para producción de ingredientes y suplementos alimentarios en nuestro país), comenta que el mercado de probióticos en Chile “pasó de ser una categoría más bien asociada a lácteos de nicho, a formar parte de una conversación mucho más amplia sobre salud preventiva, bienestar digestivo, inmunidad y equilibrio del microbioma”. “Ese cambio -enfatiza el Dr. Aldunate- ocurre además en un contexto donde el mundo sigue expandiendo esta categoría, con un mercado global proyectado al alza y con Latinoamérica mostrando un crecimiento sostenido en la demanda y consumo de alimentos funcionales y suplementos asociados a salud digestiva”. A juicio del especialista, en Chile esta tendencia se ve también reforzada por dos factores clave: el crecimiento en las tendencias de consumo saludable de un mercado consumidor cada vez más informado; y el envejecimiento constante de la población, que en 2050 tendrá cerca de 30% de adultos mayores de 65 años. Todo ello, según precisa el Dr. Aldunate, impulsa una demanda constante y permanente por soluciones de bienestar y prevención, como el uso creciente de alimentos y suplementos enriquecidos con probióticos, lo que a su vez se traduce en mayor oferta de propuestas disruptivas e innovadoras, tanto en el segmento de lácteos, como en los demás componentes de la cadena alimentaria. Una variable que se vuelve cada vez más estratégica desde el punto de vista técnico y comercial, tal como destaca el ingeniero politécnico Claudio Pinto, gerente general corporativo de Biosamer, quien enfatiza que en este desafiante contexto, “las oportunidades para las empresas pioneras y que se atreven a innovar constantemente, son especialmente interesantes”. “Hoy ya no basta con participar en la categoría, sino que se abren espacios para liderarla, con nuevas y atractivas oportunidades para el cuidado de la infancia, de los adultos mayores, de la salud femenina y la deportiva; donde es posible desarrollar nuevas formulaciones, presentaciones y formatos, incluyendo cápsulas, polvos, gummies y bebidas funcionales, entre otros”, explica el ejecutivo. “A estas oportunidades -añade Claudio Pinto- se suman también propuestas de mayor sofisticación, donde la diferenciación viene dada por la calidad de las cepas, la estabilidad del producto, la evidencia científica y la trazabilidad”. El ejecutivo de Biosamer también comenta que en la actualidad ProChile identifica a los probióticos, las fibras dietéticas, el microbioma y las bebidas fermentadas, dentro de las tendencias con alto potencial de desarrollo comercial, “lo que confirma que esta no es una moda pasajera, sino una categoría con proyección internacional”, precisa. Opinión que comparte la nutricionista de la Universidad Mayor, Sofía Montes, experta en capacitación nutricional para empresas, quien considera que los probióticos constituyen hoy un tema de creciente interés en el ámbito de la salud y la nutrición, “posicionándose como una herramienta de salud real y concreta dentro de la alimentación cotidiana”. “Esto aplica en todas las etapas de la vida, desde la infancia hasta la tercera edad, pues desde una mirada práctica y orientada a resultados, la evidencia actual muestra que, la suplementación con alimentos procesados y enriquecidos con probióticos se posiciona como una herramienta más precisa y eficiente para generar un impacto real en la salud de la microbiota”, puntualiza la especialista. EVIDENCIA CIENTÍFICA En el contexto actual, la innovación en salud alimentaria apunta al desarrollo de soluciones estandarizadas, con cepas específicas, dosis definidas y respaldo clínico, capaces de responder a necesidades concretas que van desde el equilibrio digestivo hasta el soporte del sistema inmune. Objetivos que, de acuerdo con múltiples voces especializadas, tanto del ámbito ciéntifico como industrial, pueden alcanzarse de manera más segura, mediante el uso de ingredientes alimentarios fortificados con probióticos y suplementos específicos”. En este sentido, los expertos detallan que, a diferencia de los alimentos naturales (que pueden ser una excelente fuente de probióticos, pero no siempre están disponibles para toda la población en buen estado), los suplementos permiten asegurar la viabilidad de los microorganismos y una acción dirigida, especialmente en contextos donde la microbiota se ve alterada, como el uso de antibióticos, el estrés o los cambios en el estilo de vida. Del mismo modo, diversos estudios publicados tanto en Europa como en Estados Unidos, confirman que, si se busca potencia la salud de toda la población en forma equilibrada, no basta solo consumir probióticos de manera genérica, sino que también es clave elegir aquellos desarrollados bajo criterios técnicos rigurosos, y donde cada cepa ha sido estudiada y validada para cumplir una función específica. En el ámbito de la salud infantil, por ejemplo, la innovación en probióticos es promovida por la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica, cuyos especialistas destacan que el uso de cepas específicas como Lacticaseibacillus rhamnosus GG y Saccharomyces boulardii, son esenciales por su eficacia en la prevención de la diarrea asociada a antibióticos, una de las complicaciones más frecuentes en pediatría. “Asimismo, el uso de Limosilactobacillus reuteri ha demostrado beneficios en la reducción de cólicos en lactantes, posicionando a los probióticos como soluciones concretas dentro del desarrollo de productos infantiles con base científica”, explica la nutricionista Sofía Montes. En los adultos, en tanto, la evidencia científica y los ensayos clínicos muestran que los probióticos no colonizan de forma permanente el intestino, pero sí ejercen efectos relevantes mientras se consumen. “Este hallazgo ha impulsado el desarrollo de una nueva generación de productos que combinan probióticos con prebióticos (fibras funcionales que ayudan al crecimiento de la flora intestinal), logrando una acción sinérgica que favorece la estabilidad del microbioma a largo plazo, especialmente frente a cambios en la dieta, estrés o estilo de vida”, agrega la especialista. En la población mayor, a su vez, la salud digestiva impacta directamente en la calidad de vida pues es un factor esencial para el fortalecimiento del sistema inmune y prevenir la aparición de enfermedades complejas. Respecto de este segmento etario, que con el paso de los años va creciendo en importancia, debido al envejecimiento sostenido de la población (tanto en Chile como en todo el mundo), Sofía Montes índica que un metaanálisis que incluyó 18 ensayos clínicos y más de 1.400 pacientes, demostró que la presencia de la bacteria Bifidobacterium longum BB536 mejora significativamente el tránsito intestinal, aumentando la frecuencia de las deposiciones y la consistencia fecal. “Este tipo de desarrollos abre espacio al uso de soluciones enfocadas en envejecimiento saludable, un segmento con creciente relevancia económica”, detalla Montes. NO SOLO EN HUMANOS Si bien toda esta evidencia científica especializada permite asegurar que la salud intestinal se ha convertido en uno de los pilares fundamentales del bienestar de las personas, durante los últimos años también se ha generado un fuerte movimiento de cuidado hacia la vida animal, que a su vez se traduce en una mayor demanda de productos orientados al cuidado de la salud intestinal de las mascotas. En este contexto, el uso de probióticos veterinarios está ganando cada vez mayor relevancia entre médicos veterinarios y tutores de animales, por su capacidad para fortalecer la microbiota intestinal y contribuir a una mejor salud digestiva, fortalecer el sistema inmune y apoyar procesos de recuperación ante distintos trastornos gastrointestinales en perros, gatos y otros animales domésticos de compañía. Los estudios así lo demuestran, pues según recientes investigaciones realizadas por consultoras como 360 Research, Mordor Intelligence y Market Report Analytics, entre otras, el mercado de alimentos y suplementos de uso veterinario, enriquecidos con probióticos, ya alcanza los USD 2.000 millones y muestra una tasa de crecimiento global de entre 7 a 10% anual, con proyecciones de llegar hasta 15% para finales de la presente década. Al respecto, el doctor Claudio Aldunate, comenta que el uso de estos microorganismos en mascotas “puede ser clave en situaciones como episodios de diarrea, estrés, cambios de alimentación, tratamientos con antibióticos o alteraciones digestivas frecuentes”. “Diversos estudios veterinarios -indica Aldunate- han demostrado que mantener un microbioma intestinal saludable en las mascotas no solo impacta la digestión, sino también el sistema inmunológico, la absorción de nutrientes e incluso el bienestar general del animal”. Opinión que comparte el médico veterinario Eduardo Baldrich, quien enfatiza que “el intestino influye directamente en el bienestar general de perros y gatos, desde la digestión hasta el sistema inmune e incluso la conducta, pues cuando existe un buen equilibrio intestinal, los animales pueden absorber mejor los nutrientes y mantenerse más sanos”. Esto ha derivado en que, además de uso como medicamentos, los probióticos también se están incorporando cada vez más como parte de la prevención y el cuidado diario de las mascotas a través de su dieta cotidiana, lo que les ayuda a mantener un sistema digestivo saludable y también mejora su calidad de vida. “Hoy las mascotas son parte de la familia, pero muchas veces su salud digestiva no recibe la misma atención preventiva que la salud humana. Por ello, y a partir de nuestra experiencia, podemos asegurar que muchos problemas digestivos, inmunológicos e incluso cutáneos, en perros y gatos, están relacionados con la microbiota intestinal”, agrega el Dr. Baldrich. Frente a esta realidad innegable, la industria especializada poco a poco ha comenzado a desarrollar soluciones probióticas específicas, que ayudan a mantener ese equilibrio y contribuyen a una mejor salud y calidad de vida en las mascotas. Objetivos que impulsarán más y mejores desarrollos técnicos y científicos, como los que actualmente realiza, por ejemplo, la marca Probiovet en Chile, abriendo nuevas oportunidades para mejorar la salud y longevidad de perros y gatos. “Dado el aumento en la preocupación por el bienestar animal y el vínculo entre humanos y mascotas, el desarrollo de soluciones científicas enfocadas en la salud preventiva se seguirá posicionando como una de las principales tendencias en medicina veterinaria”, puntualiza el Dr. Baldrich. 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