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CeTA Norte presenta Programa AgroMar

12/30/2025

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Portadilla PDT AgroMar 2025
Bajada PDT AgroMar 2025
Letra A
l degustar una clásica preparación de la gastronomía internacional, como el Strudel con crema, normalmente se espera que las propiedades organolépticas de sus ingredientes -así como la magia creativa del chef- deleiten al máximo los sentidos, brindando una experiencia culinaria única y deliciosa.
 
Sin embargo, ¿Qué pensarían esos mismos comensales si se enterasen de que esa fina preparación de repostería que acaban de disfrutar -y alabar-, está elaborada con harina de algas marinas?

Probablemente la sorpresa sería mayúscula, más aún si comprobasen que el humilde, pero nutritivo cochayuyo puede formar parte, sin complejos ni inconvenientes, de una de las recetas más finas de la gastronomía internacional y que, más aún, es capaz de brindar una experiencia culinaria extremadamente placentera.
 
Dicha sorpresa fue, precisamente, uno de los detalles más atractivos y potentes de la ceremonia de lanzamiento del revolucionario Programa de Difusión Tecnológica “AgroMar”, implementado por CeTA Zona Norte, y que permitirá visibilizar la capacidad creativa del dinámico ecosistema innovador agroalimentario presente en la región de Coquimbo.
 
En concreto esta iniciativa brindará asistencia especializada a 40 emprendedores y pymes de las comunas de La Higuera, Vicuña y Río Hurtado, para que fortalezcan sus capacidades tecnológicas y contribuyan al desarrollo de una nueva generación de harinas sostenibles con propiedades nutritivas y funcionales, elaboradas a partir de materias primas naturales y sostenibles, como algas marinas, descartes de la industria pesquera y subproductos agroindustriales, incluyendo también orujo de uvas y aceitunas.

VISIBILIZAR AL ECOSISTEMA RURAL

El programa, que es financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Regional y cuenta además con el apoyo de Corfo Coquimbo y de la Corporación Regional de Desarrollo Productivo, CRDP, contempla una inversión de $128 millones, que permitirá entregar asistencia técnica y brindar transferencia tecnológica a pequeños productores, con el objetivo de promover innovación agroalimentaria sostenible y circular, generando simultáneamente una alianza virtuosa entre productores marinos y el ecosistema regional agrifoodtech.
 
Durante la ceremonia de presentación, Lorena Pacheco, jefa de innovación de CeTA Norte, destacó la importancia de esta iniciativa, pues “permitirá que numerosos emprendedores de las tres comunas beneficiadas, optimicen su producción, acceden a mejor posicionamiento de mercado y, al mismo tiempo, contribuyan al desarrollo de una nueva generación de alimentos sostenibles y saludables, revalorizando materias primas del mar chileno y contribuyendo, además, a la reducción del desperdicio, de acuerdo con los principios de la economía circular”.
 
Queremos fortalecer la competitividad de los emprendedores y las miPymes de la región, a través del acompañamiento técnico de CeTA, buscando profesionalizar los procesos, mejorar los productos y abriendo nuevas oportunidades de negocio. En ese sentido, la transferencia tecnológica será esencial para impulsar la economía local, fomentar la innovación y avanzar hacia la consolidación de una economía circular con recursos sostenibles”, destacó Pacheco.
 
Por su parte, Francisco Velásquez, jefe de la división de Fomento e Industria (DIFOI) del Gobierno Regional de Coquimbo, destacó que durante este año, el Comité de Desarrollo Productivo Regional ha gestionado casi $8.000 millones a una cantidad importante de proyectos y beneficiarios, que permitido reforzar el fomento, el emprendimiento, la innovación y la transferencia tecnológica en la zona, e ir posicionando temáticas como la Economía Circular y la reutilización de recursos marinos.
 
“En tal sentido valoramos profundamente el trabajo que realiza CeTA y que se demuestra en esta iniciativa concreta, porque pone en valor el trabajo que pueden desarrollar los emprendedores locales, desde los territorios”, puntualizó.
 
Aportes que también valoró el director Regional de Corfo, Andrés Zurita, quien enfatizó la importancia trascendental de este programa, no solo para visibilizar a los emprendedores agroalimentarios de la región, sino para impulsar el crecimiento sostenible de todo el ecosistema emprendedor.
 
“Este programa, en concreto tiene varios componentes relevantes porque busca recuperar, reutilizar y valorizar residuos, y además incorporar valor, así como transferir capacitades y competencias, para que los emprendedores trabajen de manera colaborativa, generando nuevas oportunidades de negocio”, precisó el directivo, agregando que “estas iniciativas deben continuar fortaleciéndose a lo largo d todo el país, para llegar con recursos y transferencia tecnológica a todos los emprendedores que hoy precisan de nuevas herramientas para enfrentar el cambio climático y desarrollar proyectos que potencien a los distintos territorios y los productos locales, no solo en las grandes ciudades, sino también en las zonas rurales, donde también abunda el talento innovador, como ha quedado demostrado durante esta presentación”.

INNOVACIÓN TRANSVERSAL

El Programa AgroMar contempla diversas instancias de apoyo directo a los emprendedores, que incluyen capacitaciones técnicas, demostraciones en planta piloto, prototipado de productos, apoyo en normativas y etiquetado, y elaboración de un manual técnico de libre acceso.
 
Estas acciones se desarrollarán con el respaldo de infraestructura tecnológica especializada y la validación técnica y nutricional de la Universidad Católica del Norte, lo que permitirá asegurar adecuados estándares de calidad e inocuidad.
 
Además, pone de relieve la importancia de implementar proyectos de innovación con mirada estratégica. Para tales efectos, esta iniciativa se alinea con los desafíos de la denominada “Transformación Azul”, que permite impulsar soluciones creativa y proactivas a diversas contingencias como la adecuada gestión de descartes agroindustriales, la diversificación productiva y la generación de nuevos modelos de negocio sostenibles.
 
Todo ello, con el objetivo de generar un impacto positivo directo en las economías locales de las zonas de rezago, que hoy ofrecen diversos ejemplos de talento creativo, pero que requieren de asistencia especializada para acceder a tecnología que optimice su eficiencia productiva, su orientación a la mejora continua, su capacidad para ajustarse a los requerimientos de inocuidad y sostenibilidad, y apego a la normativa vigente de etiquetado, entre otras variables críticas para la competitividad.
 
Al respecto, Francisco Aguirre, gerente de la Corporación Regional de Desarrollo Productivo, CRDP, explicó que “a través del eje alimentario de la corporación, apuntamos a establecer un trabajo conjunto entre las distintas instituciones, con foco en la agregación de valor, mediante la introducción de tecnología, un marketing alimentario más atractivo para el consumo de alimentos y el fortalecimiento de las estructuras sociales en torno a la actividad de producción y/o extracción de alimentos con valor nutricional, de modo de apoyar la generación de nuevos negocios, además de un uso más eficiente de los recursos”.
 
Durante la presentación del Programa AgroMar, realizada en las dependencias de CeTA Norte, que se ubican al interior de la planta Nutrisco de Coquimbo, se presentó la estructura y etapas del programa, y también se degustaron productos de pastelería y repostería elaborados con harina de cochayuyo, incluyendo una receta de Strudel y postres frescos, que permitieron a los invitado comprobar, de primera mano, las ventajas de impulsar la innovación alimentaria a partir de la revalorización de materias primas marinas de alto valor nutritivo y que también pueden alcanzar un elevado estándar de sabor y valor organoléptico.
 
También se realizó un recorrido por las instalaciones de CeTA Norte y una variada presentación de diversos productos elaborados por emprendedores de la zona, entre los que destacaron quesos, yogures y suero lácteo de cabra, snacks saludables a base aceitunas y frutillas deshidratadas, aceites de oliva extra virgen, bombones rellenos con pimientos y mermelada de copao, queques (panes dulces) a base de zanahorias, y preparaciones tradicionales de mariscos, crustáceos y moluscos provenientes de Caleta Chungungo, entre otros diversos ejemplos de la creatividad y el esfuerzo productivo regional.
 
También se exhibió una completa muestra de los diversos prototipados alimentarios desarrollados por CeTA Norte, ricos en ingredientes nutritivos y con propiedades funcionales, cuyo detalle puede verse directamente en el Catálogo de Empresas PDTR de la Región de Coquimbo, publicado en la página web de la institución.

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Firma Francisco Javier González Salvo

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Programa Agroalimentos en el Desierto alcanza con éxito sus metas

8/22/2025

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Titular agroalimentos en el desierto
Foto: Gentileza Programa Agroalimentos en el Desierto
En medio del paisaje más árido del mundo, un valeroso programa pionero ha promovido el desarrollo de agricultura extrema, que en poco tiempo ha permitido desarrollar diversos productos gourmet con identidad local, cuyo posicionamiento ha fomentado la sostenibilidad, el talento innovador regional y liderazgo femenino. 
Letra E
n pleno corazón del árido e inhóspito desierto de Atacama, donde la vida desafía a diario los límites de la resistencia, y el sol domina el paisaje, florece una revolución silenciosa que parece ir más allá de los límites de la lógica humana.
 
Se trata del Programa Territorial Integrado (PTI) “Agroalimentos del Desierto”, iniciativa impulsada por el Comité Corfo Antofagasta, y agenciado por GEDES, que ha convertido las condiciones extremas del norte chileno en una oportunidad para la innovación agroalimentaria.
 
El PTI “Agroalimentos del Desierto” se alinea con políticas nacionales y regionales que promueven la diversificación productiva en zonas áridas, como el Programa Transforma Alimentos, la Estrategia Regional de Innovación (ERI), la Estrategia Regional de Desarrollo (ERD) y el Plan Regional de Gobierno 2021–2024.
 
Este último refuerza la visión de una economía basada en pymes con valor agregado, articulando sectores líderes e incipientes, y priorizando el desarrollo de laboratorios naturales (como la agricultura del desierto y la biotecnología en ambientes extremos), así como el turismo especializado, las energías renovables, el uso sostenible del agua y la consolidación de un hub logístico bioceánico.
 
El PTI fue aprobado en noviembre de 2021, a partir de un diagnóstico que identificó doce brechas estructurales que limitaban el desarrollo de la agricultura en zonas áridas de la región. Esta son las siguientes:
 
● Falta de coordinación y de objetivos comunes entre actores del rubro.
● Escasa formalización de los productores.
● Baja profesionalización y ausencia de conocimientos técnicos.
● Carencia de profesionales especializados en agricultura del desierto.
● Discontinuidad en proyectos del sector.
● Escasez hídrica.
● Débil difusión de buenas prácticas agrícolas.
● Dificultades de comercialización,
● Bajo nivel de emprendimiento y agregación de valor.
● Restricciones de financiamiento e inversión.
● Lenta adopción de tecnologías.
● Escasa inversión en I+D+i.
● Baja calidad de suelos y agua.
 
La hoja de ruta, que contempla tres periodos de gestión y finaliza en septiembre del año 2025, fue diseñada con el propósito de abordar las brechas identificadas anteriormente, en coherencia con la Estrategias Regionales y con el objetivo de posicionar al desierto como un laboratorio natural.
 
Es así como desde 2021, el programa ha articulado a actores del mundo público, privado, académico y comunitario, para fortalecer la cadena de valor agroalimentaria, poniendo especial énfasis en el procesamiento y generación de valor agregado en productos con identidad local.
 
La gobernanza, participativa y basada en un enfoque de cuádruple hélice, ha integrado a instituciones públicas, privadas y académicas, entre ellas: Gobierno Regional, Seremi de Agricultura, INDAP, INIA, FIA, Aguas Antofagasta, SQM, CODELCO, Fundación RONDO, representantes de las cuatro comunas de intervención, así como la UCN —a través de CEITSAZA— y la UA, junto al Centro de Bionnovación.

PRIMEROS OBJETIVOS

Durante su primera etapa, el programa identificó y categorizó a los productores del litoral y la zona altiplánica, generando una base sólida para la intervención.
 
Esta caracterización reveló una geografía productiva diversa, que se extiende desde las comunas de San Pedro de Atacama hasta Taltal, incluyendo también Antofagasta y Calama, y abarcando sectores periurbanos, entre ellos Altos La Portada y zonas rurales como Toconao.
 
● En el altiplano y la precordillera, predominan los cultivos tradicionales como papa y maíz, hierbas medicinales, frutas y hortalizas; Y de igual manera destaca la producción de licores, vinos, mermeladas y arropes.
 
● En la zona litoral, en tanto, se encuentran el aceite de oliva, las hortalizas de hoja, las flores comestibles y los productos en conserva y deshidratados.
 
● En los sectores periurbanos, a su vez, como Altos La Portada y La Chimba, el enfoque está en cultivos hidropónicos y microgreens que se realizan mediante tecnologías controladas.
 
Este mapeo territorial ha permitido orientar las acciones técnicas del programa de acuerdo con las condiciones agroecológicas y las potencialidades comerciales de cada zona.

A lo largo del primer periodo, se ejecutaron diversas actividades clave orientadas a fortalecer las capacidades productivas y de gestión del ecosistema agroalimentario regional.
 
Entre ellas se incluyeron asistencias técnicas para el mejoramiento competitivo de la oferta hidropónica en las comunas de Antofagasta y Taltal, que incorporaron mejoras en etiquetado mediante la inclusión de tablas nutricionales, sellos “Altos en…”, ficha técnica del producto y remasterización de logos.
 
Además se brindó asesoría para la elaboración de un plan de autogeneración eléctrica sustentable para emprendimientos silvoagropecuarios, y se entregó apoyo para el fortalecimiento de cooperativas agrícolas a nivel rural o comunal.
 
También se diseñó un plan regional de regularización sanitaria para emprendimientos agrícolas rurales y comunitarios, junto con entregar asesoría legal para la regularización de terrenos de uso agrícola en productores vitivinícolas de la comuna de San Pedro de Atacama.
 
En paralelo, se llevó a cabo un ciclo de charlas que abordó temáticas como diseño de imagen y packaging, manejo de redes sociales, estrategias de marketing, creación de empresas en un día y formalización ante el SII, además de una charla especializada en Buenas Prácticas Agrícolas (BPA).
 
Se diseñó, así mismo, un programa de formación y certificación de competencias laborales en los sectores agrícola y alimentario, y se elaboró el primer catálogo digital regional de la oferta de agro productos de la Región de Antofagasta. A
 
También se participó en una Feria de la Vendimia en San Pedro de Atacama, donde se visibilizaron productos locales con identidad territorial.
 
Complementariamente, se realizó una gira de prospección a centros de innovación gastronómica en Santiago, se llevaron a cabo jornadas de intercambio técnico-productivo entre emprendedores del litoral y del altiplano, se organizó una ronda comercial para vincular oferta y demanda, y se desarrolló una actividad de cierre con balance de resultados y proyección estratégica.
 
Estas acciones permitieron dinamizar la red de actores del ecosistema agroalimentario del desierto, y sentaron las bases para el crecimiento sostenido del programa en sus etapas siguientes.
 
PASOS DE EXPANSIÓN
 
La segunda fase del programa permitió intensificar el trabajo territorial con más de diez actividades destacadas.
 
Entre ellas se incluyeron sesiones de gobernanza, la evaluación del potencial gastronómico local y un ciclo de talleres donde se abordaron temáticas de innovación, fijación de precios, determinación de costos y buenas prácticas agrícolas y de manufactura.
 
Adicionalmente se ejecutó una consultoría de gestión logística y servicios de última milla, tanto a nivel local y nacional, orientada al mercado de demanda gourmet, promovió una consultoría para la formación de liderazgos femeninos, fortaleciendo el rol de las mujeres en la cadena agroalimentaria.
 
Posteriormente se realizó una gira internacional a Costa Rica, que permitió conocer experiencias de agroinnovación en ambientes tropicales, y se desarrolló una asesoría en packaging, explorando diferentes alternativas de envases acordes al concepto y requerimientos de los agroalimentos orientados a la exportación.
 
Además, se impulsaron procesos de mentoring y coaching empresarial, junto con asesorías especializadas en modelos de negocio de triple impacto. Luego se
desarrolló el segundo Catálogo Digital Regional de productos, que amplió la visibilidad de la oferta local.
 
Hitos relevantes fueron el trabajo colaborativo entre los emprendimientos Stück y Dalay, que marcó un precedente en el desarrollo conjunto de productos gourmet, así como la vinculación con el Instituto AIEP, que permitió articular acciones formativas y técnicas con el ámbito académico, reforzando la sostenibilidad del modelo.
 
Muy trascendente ha sido también la articulación con actores claves que han fortalecido el desarrollo del programa y su vinculación estratégica con el sector turismo, especialmente a través de la promoción de productos con identidad local en espacios como la vitrina de Ladera Sur junto al Servicio Nacional de Turismo, Sernatur, de la región de Antofagasta.
 
Finalmente se consolido un Programa de Formación de competencias que certificó a siete productores de Altos la Portada en las Buenas prácticas agrícolas (BPA). 

IMPULSO PARA EL TALENTO REGIONAL
 
Uno de los elementos más destacables del programa ha sido su enfoque inclusivo y territorial, pues más del 66 % de las organizaciones beneficiarias están lideradas por mujeres, quienes han asumido un rol protagónico en el desarrollo de productos con identidad cultural, valor agregado y proyección gourmet.
 
Esta perspectiva ha sido clave para la sostenibilidad social del modelo, al integrar saberes ancestrales con tecnología moderna.
 
Algunos casos de éxito son los Vinos Ayllu, Licores Don Mateo, Sabores Escondidos, Tomates Verdes, Stuck Chocolates y Kenko Vida, que reflejan el impacto tangible del PTI.
 
Estas iniciativas han logrado formalizarse, mejorar sus empaques, acceder a ferias nacionales e incluso aspirar a la exportación.
 
Por ejemplo, Ada Zuleta, de Ckachi Hoiri, llevó sus mermeladas artesanales con rica-rica y rosa de Jere al Centro de Innovación Gastronómica de INACAP en Santiago, donde chefs profesionales validaron su potencial gourmet.
 
Entre otras iniciativas destacadas se encuentra Licores Don Mateo y Kenko Vida, empresa dedicada a alimentos fermentados, seleccionadas como parte del Catálogo de Innovación Alimentaria de Transforma Alimentos en los años 2023 y 2024 respectivamente.
 
Asimismo, la productora Apicultura Pereira ha incorporado terapias respiratorias con aire de colmena, fortaleciendo además el vínculo entre apicultura y polinización agrícola.
 
A su vez, la Cooperativa Campesina Lickanantay, enfocada en la producción de vinos de altura, constituye otro ejemplo concreto del alcance y profundidad del programa.
 
El PTI también ha destacado por su impulso a la asociatividad y la comercialización. En esta línea, ha organizado participaciones en la Feria Espacio Food & Service (2023 y 2024), el evento alimentario más importante de Chile, llevando a más de diez emprendedores de Taltal, Antofagasta, Calama y San Pedro de Atacama.
 
A través de su cuenta oficial de Instagram, el programa ha fortalecido su visibilidad y vinculación con la comunidad.
 
Es así como en esta red social se difunden testimonios de beneficiarios —como el de Dalay Noemí—, videos de talleres de costos en San Pedro de Atacama, visitas a productores de Calama, y muestras de productos como bombones rellenos de peras al vino con arrope de chañar.
 
Esta estrategia digital ha permitido mostrar la riqueza del territorio en formatos visuales accesibles, incrementando el reconocimiento del proyecto tanto a nivel regional como nacional.
 
Durante el tercer año, actualmente en ejecución, el trabajo del PTI apunta a la apertura de mercados, la participación en ferias especializadas y la internacionalización de la oferta regional.
 
Para ello se realizaron sesiones de gobernanza, el acto de adjudicación de fondos del programa Desarrolla Inversión 2024, y se participó en instancias relevantes como el Encuentro de Turismo Costero y la Feria Mipyme.
 
También se organizaron mesas técnicas, visitas a beneficiarios en Altos La Portada, y diversas acciones de vinculación productiva y territorial.
 
Entre las actividades destacadas del plan de trabajo de esta etapa se incluyen la elaboración de una plataforma virtual inmersiva, la actualización del Catálogo Regional de Agroalimentos del Desierto y un nuevo ciclo de talleres formativos, enfocados en fortalecer capacidades de gestión y comercialización.
 
Asimismo, se han desarrollado talleres como "Marca Chile" y "Región Antofagasta: un universo por descubrir", que han contribuido al posicionamiento territorial de la oferta agroalimentaria.
 
En cuanto a innovación tecnológica, el PTI ha abordado temas como el uso de bioestimulantes para mejorar suelos áridos.
 
En paralelo, se diseñó una tercera versión del catálogo digital regional que permite posicionar los productos de los beneficiarios y facilitar su ingreso a nuevos mercados especializados. Además, coorganizó el Congreso Agropecuario junto a SQM Litio, instancia en la que productores del desierto presentaron sus productos y el trabajo realizado.
 
El programa ha fortalecido el tejido productivo local, con más de 90 emprendedores beneficiados en el primer año y cerca de 100 al cierre del PTI.
 
Entre los logros destacan la formación de cooperativas, las capacitaciones en comercialización y buenas prácticas, así como la incorporación de identidad cultural en los relatos de marca.
 
Además, se ha generado un impacto positivo en la colaboración interinstitucional lo que ha permitido articular soluciones a problemáticas estructurales del sector.

ESCALAMIENTO ROBUSTO Y SOSTENIBLE

Es importante mencionar que, junto con el plan de actividades, se desarrolló una cartera de iniciativas de escalamiento competitivo que contribuyeron significativamente al desarrollo de la agricultura y los agroalimentos en el desierto.
 
De este modo, a lo largo de sus tres años de implementación, el programa ha demostrado solidez y resultados concretos en materia de innovación, asociatividad, diversificación productiva e impacto social.
 
Esta experiencia constituye hoy un referente replicable para otras regiones extremas de Chile y América Latina, gracias a su modelo de intervención basado en la articulación público-privada, la activación de economías locales con identidad cultural, y la generación de valor agregado desde territorios tradicionalmente marginados del mapa agroindustrial.
 
Del mismo modo, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, el PTI ha contribuido de manera concreta al ODS 1 (fin de la pobreza), ODS 2 (hambre cero), ODS 5 (igualdad de género), ODS 8 (trabajo decente y crecimiento económico), ODS 12 (producción y consumo responsables) y ODS 13 (acción por el clima), fortaleciendo el ecosistema agroalimentario regional desde una perspectiva resiliente, inclusiva y tecnológicamente adaptada al desierto.
 
Hoy, los Agroalimentos del desierto no solo son una realidad consolidada, sino una propuesta de futuro para una región que ha sabido transformar la adversidad en una plataforma de innovación, identidad y crecimiento sostenible.

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Chile a la vanguardia de la biotecnología agrícola

8/14/2025

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Un brillante e inédito capítulo de desarrollo comenzó a escribirse en nuestro país, luego de que el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) aprobara formalmente el cultivo a gran escala del nuevo trigo alto en fibra editado genéticamente por Neocrop Technologies, mediante la técnica CRISPR; hito internacional y aliciente para todo el ecosistema emprendedor alimentario chileno, de base científica y tecnológica.
Letra P
ara nadie es un misterio que la población mundial crece constantemente a un ritmo exponencial, planteando múltiples y complejos desafíos a los sistemas alimentarios internacionales.
 
Uno de estos retos consiste en la necesidad de incrementar de manera significativa la producción de alimentos y bebidas con propiedades funcionales. Es decir, que en estado natural, o fortificados, ayuden a mejorar la salud y calidad de vida de las personas que los consumen.
 
Este objetivo se ha convertido en una prioridad tanto para las grandes empresas, como para el ecosistema de emprendedores Foodtech y Agtech, no solo por su impacto positivo en la calidad de vida, sino también porque los propios consumidores lo consideran un factor relevante de sus respectivas opciones de compra.
 
Sin embargo, al mismo tiempo se trata de una meta con características muy complejas, si se considera que debe alcanzarse en medio de un escenario de estrés climático y deterioro ambiental, donde la población también exige a los fabricantes un mayor cuidado y respeto por los ecosistemas planetarios.
 
Esto implica la necesidad de aplicar más y mejores estrategias de innovación que ayuden a desarrollar nuevos alimentos con propiedades funcionales, pero sin dañar más el medioambiente, y respondiendo de manera oportuna y eficiente a los requerimientos de un consumidor cada vez más informado y empoderado.
 
En opinión de los expertos, tal como se pudo comprobar en los recientes seminarios organizados en nuestro país por ALACCTA-SOCHITAL y la Red Biofuturo CYTED, la respuesta más efectiva para resolver esta disyuntiva radica en abrir más espacios a los emprendimientos alimentarios de base científica y tecnológica.
 
Una estrategia que, especialmente en los últimos años, ha dado muestras concretas de su capacidad para responder con éxito a estos retos, no solo en el ámbito internacional, sino también en Chile.

Todo ello nos ha permitido ser testigos de disruptivas innovaciones alimentarias, impulsadas por un vigoroso ecosistema emprendedor, que ha apostado por el desarrollo de nuevos productos fortificados con diversos nutrientes esenciales, como proteínas, aminoácidos, vitaminas, minerales y, por supuesto, fibra.

Francisca Castillo en Campex Baer
la Dra. Francisca Castillo, CEO y Directora Científica de Neocrop Technologies, durante el trabajo de campo realizado en 2024 en los predios de Campex Baer. Foto: Neocrop.
DESARROLLO NUTRICIONAL CLAVE
 
La fibra es, junto a las proteínas, uno de los nutrientes que ha adquirido cada vez más importancia en el contexto de una dieta equilibrada y saludable. No solo por su valor para la digestión, sino también por su positivo aporte para el cuidado de la microbiota y el sistema inmune en general.
 
Por ejemplo, los expertos de Mayo Clinic, afirman que la fibra destaca tanto por sus cualidades para prevenir o aliviar el estreñimiento, como por su capacidad para ayudar a mantener un peso saludable y reducir el riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles, como diabetes, obesidad, hipertensión e, incluso, algunos tipos de cáncer.
 
Por esta razón, los especialistas recomiendan consumir a diario entre 25 a 30 gramos de fibra como eje esencial para mantener una vida sana. Sin embargo, este objetivo no siempre se alcanza con total efectividad, porque no todas las personas consumen con agrado o tienen a su alcance alimentos ricos en fibra como, por ejemplo, frutas, verduras de hojas verdes, frutos secos, avena, cebada, cereales y granos integrales.
 
Esta situación fue la que impulsó a los fundadores de Neocrop Technologies, startup chilena Foodtech especializada en edición genética de precisión, a buscar una solución biotecnológica que permitiera cumplir este objetivo, sin alterar significativamente la dieta de los consumidores.
 
En otras palabras, el objetivo era incrementar el consumo de fibra, sin que ello significara sacrificar sabor o placer organoléptico, brindando una solución que fuese “indulgentemente saludable” y que, al mismo tiempo, estuviera dentro de los marcos de la normativa vigente tanto en Chile como en otros países.
 
Fue entonces que los análisis de los entusiastas emprendedores de NeoCrop se orientaron hacia uno de los productos estrella de la mesa nacional: el pan blanco, cuyo consumo anual per cápita hoy supera los 90 kg, de acuerdo con estadísticas de la Asociación Gremial de Industriales del Pan de Santiago, INDUPAN, posicionando a nuestro país en el Top 3 mundial de este competitivo mercado, detrás de Turquía y Alemania.
 
Sin embargo, el producto estrella de la población chilena, la marraqueta, no es alta en fibra, característica que se replica en todo el pan blanco, debido a que el proceso de refinamiento de la harina elimina prácticamente toda la fibra soluble presente en los granos enteros.
 
Por ello, los científicos de Neocrop decidieron investigar, probar y evaluar técnicas de modificación genética que permitieran devolver su alto contenido de fibra a las harinas blancas, sin que ello significara agregarle elementos extraños o no pertenecientes a su ADN.
 
La respuesta ha dicho dilema fue, precisamente, aplicar edición genómica de cultivos mediante la técnica CRISPR (abreviatura en inglés de Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats, o Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Espaciadas), bautizada por algunos investigadores como “tijera genética”, para lograr que los granos refinados retuviesen su contenido de fibra.
 
La técnica CRISPR fue adaptada de un sistema natural de edición genómica que las bacterias utilizan como defensa inmunológica. De este modo, cuando se infectan con un virus, las bacterias capturan o “recortan” pequeños fragmentos del ADN del patógeno invasor y los insertan en su propio ADN lo que les permite "recordar" a los virus y protegerse mejor contra futuros ataques.

En el ámbito alimentario, esta “tijera genética” permite, literalmente, recortar secciones del genoma de un producto (en este caso particular, por ejemplo, de la cubierta exterior del grano entero del trigo), y reinsertarlas en otras zonas interiores para que sus células no pierdan el alto contenido de fibra, incluso después de ser trituradas y refinadas, como sucede durante la elaboración de harina blanca.
 
Con este objetivo en mente, el equipo de Neocrop Technologies llevó a cabo un intenso trabajo de estudio y ensayo, que le permitió consolidar su primer desarrollo de mejoramiento genético de precisión, el cual se tradujo, finalmente, en el desarrollo de un trigo con más fibra.
 
Para tales efectos se utilizó una tecnología patentada por la propia startup chilena, denominada Neotrait Engine® y que combina tecnología digital con edición genética CRISPR de vanguardia, que permite resultados significativamente más rápidos y eficientes.
Marraquetas de harina blanca
Le metodología de edición genética de Neocrop permitiría que, por ejemplo, una tradicional marraqueta de harina blanca tenga más fibra que un pan integral. Foto: Puratos.
IMPACTO TRANSVERSAL

La exitosa apuesta de Neocrop no solo se traduce en beneficios concretos para la salud de la población. También implica importantes beneficios comerciales para toda la economía nacional, pues una producción masiva en nuestro país de trigo alto, permitiría posicionar a Chile a la vanguardia de un mercado destinado a ocupar un puesto de privilegio en las estrategias de desarrollo sostenible mundial.

De hecho, según recientes estudios internacionales, el mercado global de fibra de trigo se valoró, solo en 2025, en USD 1.4 mil millones. Más aún, se espera que supere los USD 2.5 mil millones en 2033, marcando tasas de crecimiento anual promedio (CAGR) de casi 8%.
 
En ese contexto, América Latina mostrará todavía mayor, con una CAGR cercana a 8.8 %, impulsada por la creciente demanda de ingredientes nutricionales funcionales en productos masivos.
 
Por ello, la investigación de Neocrop suscitó el interés de dos grandes compañías del sector, las cuales creyeron en su proyecto y apostaron por invertir en él, seguras de que el retorno a corto y mediano plazo sería generoso.
 
Las empresas asociadas a este proyecto son Campex Baer, la semillera privada más antigua de Chile; y Buck Semillas, una de las compañías semilleras más relevantes de Argentina. Ambas aportaron líneas de élite que fueron editadas genéticamente por los expertos de NeoCrop, para incrementar su contenido de fibra.
 
A su vez, este proyecto binacional recibió también al apoyo inicial de fondos públicos para I+D entregados por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), que permitieron el despegue de esta línea tecnológica pionera en la región.
Cita Daniel Norero
ENRIQUECIENDO LA DIETA

El resultado del trabajo de Neocrop podría convertirse en uno de los avances más trascendentes de toda la industria alimentaria mundial, tanto en términos económicos como medicinales.
 
En primer término, actualmente el consumo promedio de fibra dietaria en Chile representa menos de la mitad de lo recomendado por las guías oficiales de salud y nutrición (25 a 30 gramos diarios), situación que también se replica en Argentina.
 
En contraparte, ambos países figuran entre los cinco mayores consumidores globales de pan blanco y otros productos elaborados con harina blanca refinada (como repostería y bollería, por ejemplo).
 
De ahí nace la trascendencia del exitoso proyecto concretado por NeoCrop, pues la producción masiva de trigo para harina blanca, con mayor contenido de fibra, permite dar una respuesta efectiva a un desafío nutricional y de salud importante, abriendo al mismo tiempo la oportunidad de crear un nuevo nicho de mercado para alimentos con propiedades funcionales, en un contexto donde son cada vez más necesarios y demandados por la población.
 
Hasta la fecha, la industria había intentado cubrir esta brecha nutricional mediante harinas enriquecidas con almidón resistente de maíz o papa, como fuente de fibra dietética adicional. Sin embargo, estas alternativas suelen afectar negativamente la calidad y las propiedades organolépticas del producto, además de elevar sus costos.
 
También se ha utilizado harinas integrales, elaboradas de grano entero, pero estas no cuenta con la aceptación generalizada de los consumidores, debido a múltiples factores como, por ejemplo, su sabor, textura, hábitos de consumo y un mayor precio.
 
Al respecto, Daniel Norero, Gerente de Negocios de Neocrop Technologies, comenta que “para abordar este problema con una solución pragmática, Neocrop y las empresas asociadas apuntamos a desarrollar líneas comerciales de trigo con 5 a 10 veces más fibra, lo cual permitiría producir harinas blancas con un beneficio nutricional mayor al de las harinas integrales, ayudando a cerrar la brecha de bajo consumo de fibra en el cono-sur, a través de alimentos tan comunes como el pan y otros derivados de la harina blanca de trigo”.
Edición genómica CRISPR
La sencillez, eficacia y seguridad de la metodología CRISPR, se reflejan en resultados satisfactorios en mucho menos tiempo que los programas de mejora genética convencional. Foto: Chile BIO.
DESAFÍOS TÉCNICOS

Según explican los expertos de Neocrop trabajar con un cultivo como el trigo harinero, que aporta aproximadamente el 20% de las calorías y proteínas diarias consumidas a nivel global, implica un desafío técnico considerable debido a la complejidad de su genoma.
 
Este es cinco veces más grande que el del ser humano, y cada gen presenta seis copias, lo que dificulta aún más el mejoramiento mediante técnicas convencionales basadas en cruzamientos aleatorios y selección.
 
“Si bien el trigo es un alimento de alto consumo en el mundo, la adopción de nuevas tecnologías de mejoramiento (NBTs) se ha retrasado en este cultivo porque su genoma es muy complejo”, afirma la Dra. Francisca Castillo, CEO y Directora Científica de Neocrop Technologies.
 
“Para tener una idea de esta complejidad, si imprimiéramos el genoma del trigo en hojas de carta en letra Arial 12, por ambos lados, y las apiláramos, alcanzaríamos una altura equivalente a la torre del edificio Costanera Center (la más alta de Chile con 300 metros de altura)”, agrega la científica.
 
Por ende, los programas de mejora convencional, en base técnicas como múltiples generaciones de cruzamiento o inducción de mutaciones por agentes químicos o radioactivos, no eran en absoluto viables para este objetivo, pues en promedio demoran entre 12 y 15 años para entregar resultados satisfactorios.
 
“Hoy, en cambio, existe una herramienta biotecnológica conocida como CRISPR, que nosotros utilizamos y funciona como tijera molecular que realiza ajustes precisos y dirigidos dentro del genoma de la misma planta, entregando un producto final sin genes exógenos, es decir, un producto no-transgénico”, enfatiza la Dra. Castillo.
 
Estas características permiten alcanzar resultados satisfactorios en plazos mucho más breves, tal como lo recalca la Dra. Claudia Payacán, Lead de Edición del Genoma en Neocrop Technologies, quien destaca que gracias a esta ventaja temporal, “CRISPR se ha convertido en el sistema de edición genómica más utilizado para introducir rápidamente rasgos de interés a nivel agronómico”.
 
“Su sencillez, eficacia y seguridad lo posicionan como la herramienta líder en este ámbito, permitiendo obtener nuevas variedades de interés en la mitad -o incluso menos- del tiempo que demoran los programas de mejora genética convencionales”, agrega.

Cita Dra. Francisca Castillo
LOGRO INÉDITO EN LATAM

En 2023 Neocrop logró los primeros resultados de transformación genética en laboratorio y crecimiento del trigo editado bajo cámaras de crecimiento acelerado (speed breeding).
 
Posteriormente, en 2024 la empresa solicitó una patente provisional para la protección de la estrategia de transformación genética que permite aumentar el contenido de fibra en líneas comerciales de trigo harinero.
 
Esto permitió que durante este año se pongan en marcha los primeros ensayos de campo con líneas de trigo editadas pertenecientes a sus dos socios comerciales.
 
Es por ello que la reciente resolución, emitida el 25 de julio de 2025, por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) representa un impulso decisivo para avanzar hacia una nueva era alimentación biogenéticamente mejora en nuestro país.
 
En dicha resolución, el SAG concluyó que las líneas de trigo alto en fibra desarrolladas por Neocrop Technologies, mediante la edición genética CRISPR, “no se encuentran dentro del alcance de la normativa nacional para organismos genéticamente modificados (OGM), por no presentar una nueva combinación de material genético”.
 
En otra palabras, dichas líneas pueden avanzar a las fases de cultivo en campo y validación comercial, como cualquier trigo obtenido mediante técnicas convencionales de mejoramiento.
 
“Esta resolución representa un hito regulatorio sin precedentes en América, ya que se trataría del primer trigo editado con CRISPR en recibir una respuesta favorable por parte de un marco regulatorio en el continente” afirma Daniel Norero.
 
“De hecho -agrega- sería el segundo caso conocido a nivel mundial, luego de que en 2024 China aprobará un trigo editado con CRISPR para resistencia a enfermedades”.
Productos de panadería
Neocrop y su socios apuntan a desarrollar líneas comerciales de trigo con 5 a 10 veces más fibra, para aumentar su bajo consumo a través de alimentos comunes como el pan y otros derivados de la harina blanca. Foto: FreePik.
PRÓXIMOS PASOS
 
Como parte de su estrategia de internacionalización, Neocrop junto a su asociado trasandino, Buck Semillas, ya sometió las líneas avanzadas de trigo alto en fibra a consulta ante CONABIA, organismo regulador en Argentina.
 
Así mismo, los directivos de Neocrop realizarán consultas ante los organismos reguladores de mercados estratégicos como Brasil y Estados Unidos, con el objetivo de realizar pruebas de campo en dichos territorios.
 
De este modo, se espera entregar una contribución decisiva para seguir posicionando a Chile como líder internacional en el desarrollo y adopción de tecnologías de edición génica aplicadas a cultivos alimentarios.
 
“El trigo alto en fibra permite lograr un producto más saludable para la alimentación humana. Es un producto que nos permite ampliar nuestra paleta de variedades con cultivares de calidad diferenciada”, comenta Diana Martino, Mejoradora de Trigo y Directora Científica de Buck Semillas.
 
En forma simultánea Neocrop está coordinando pilotos con grandes empresas del rubro alimentario en Latinoamérica, que durante 2026 explorarán la incorporación de esta innovación en productos de consumo masivo como pan y galletería.
 
Esto permite generar más y mejores oportunidades de valor agregado en el creciente mercado de ingredientes con propiedades funcionales y alimentos saludables, tanto a nivel regional como internacional, concretando otro paso trascendental para posicionar a Chile como potencia exportadora bioalimentaria.

GALERÍA

Trigo modificado genéticamente
Placas de callos de trigo editado genéticamente
Genes de trigo in vitro.
Daniel Norero
Dra. Francisca Castillo
Dra. Claudia Payacán.
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Autor

Francisco Javier González Salvo
Periodista y Editor Revista Indualimentos

Francisco Javier González Salvo

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En busca de panes más saludables

8/1/2025

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Buscan pan del futuro
Gracias al trabajo colaborativo entre actores de la academia, la gran industria, el ecosistema emprendedor, la agricultura familiar campesina y la pequeña empresa, se logró desarrollar una innovadora formulación más nutritiva, saludable y sostenible, para el producto estrella de la dieta nacional.
Letra A
lo largo de la historia, el tradicional pan de panadería se ha posicionado de manera exitosa, como uno de los alimentos más representativos y característicos de la dieta nacional.
 
De hecho, según estadísticas de la Asociación Gremial de Industriales del Pan de Santiago, Indupan A.G., Chile tiene actualmente un consumo per cápita anual que supera los 90 kilos, lo que ubica a nuestro país en el top tres del “ranking panadero mundial”, siendo solo superado por Turquía y Alemania.
 
Y se trata de una estadística que día a día se fortalece, pues un reciente estudio elaborado por Walmart Chile en 2024, detalló que, en promedio, cada familia chilena destina unos $28.000 de su presupuesto mensual (aproximadamente USD 28) para compra de pan, lo equivale a unos 16 kilos de consumo promedio por hogar cada 30 días.
 
El informe de Walmart, también establece que la marraqueta (o pan batido), en sus distintas variedades, sigue siendo el producto estrella de los consumidores locales (con el 53% de las preferencias); seguido por la hallulla que también ha ganado terreno en el último tiempo, y por la ciabatta de masa madre, que registró un crecimiento explosivo de 600% durante 2024.

POTENCIAR LA SALUD
 
Si bien las nuevas tendencias de consumo saludable se orientan a reducir el consumo excesivo de pan, debido a su incidencia en el aumento de los índices de obesidad de la población, los especialistas concuerdan en que el clásico producto de panadería, elaborado solo con harina, agua y sal, puede jugar un papel nutritivo clave, si se ingiere en forma moderada y dentro del contexto de una dieta equilibrada.
 
Así se expuso, por ejemplo, durante el Primer Congreso Colaborativo de la Industria Alimentaria Chilena, “Unidos por el Pan”, organizado por la Federación Chilena de Industriales Panaderos, FECHIPAN, la Asociación de Molineros del Sur – Chile y el Centro de Innovación Gastronómica de Inacap, donde se presentaron, precisamente, diversas iniciativas de base científico tecnológica orientadas a desarrollar el “pan del futuro”, a base de nuevas materias primas fortificadas y con mayores propiedades funcionales.
 
El objetivo de estos esfuerzos es ofrecer al consumidor, nuevas y más atractivas variedades de pan de panadería a base de masa madre, que cuenten con mayor cantidad de nutrientes esenciales, como fibra, proteínas, aminoácidos esenciales y probióticos, entre otros.
 
De este modo, se podrá mejorar la salud y calidad de vida de los consumidores y, al mismo tiempo, maximizar las tradicionales propiedades organolépticas que han posicionado al pan chileno en un sitial de prestigio, no solo a nivel local y regional, sino también mundial.
 
Así lo manifestó una de las expositoras del evento, Ximena López, Gerente Técnico e Innovación Corporativo de IIMAS, empresa chilena emergente que transforma legumbres y cereales en soluciones alimentarias de alto valor, funcionales, saludables y sostenibles.
 
Su participación en el evento refleja el posicionamiento creciente de IIMAS como actor estratégico para quienes buscan anticiparse a las tendencias alimentarias globales y responder a los desafíos nutricionales del futuro.
 
Durante su presentación López, expuso los éxitos alcanzados hasta la fecha en el desarrollo de ingredientes para los “panes del futuro”, fortificados con nuevos ingredientes funcionales y aditivos naturales de origen chileno, que hoy permiten brindar al consumidor nuevas y atractivas formulaciones de masa madre, aún más naturales y saludables.

Foto
Actualmente, diversas entidades público-privadas desarrollan iniciativas biotecnológicas para ofrecer al consumidor, nuevas y más atractivas variedades de pan de panadería a base de masa madre, con mayor cantidad de nutrientes esenciales, como fibra, proteínas, aminoácidos esenciales y probióticos, entre otros. Foto: FreePik.
“Todo ello con el objetivo de entregar un aporte real a la diversificación y sofisticación de la oferta de la industria panadera del país, posicionando de este modo a Chile como líder internacional en esta materia”, enfatizó la experta, destacado al mismo tiempo que estas iniciativas “surgieron en el contexto de las crecientes exigencias regulatorias y a partir de la mayor conciencia de los consumidores sobre la alimentación saludable”.
 
“El motivo -indicó- es la necesidad de desarrollar productos que no solo satisfagan las demandas del mercado, sino que también aporten beneficios nutricionales y se alineen con tendencias globales como el consumo de productos de origen natural-vegetal y la sostenibilidad”.

Dentro de estas variables, López destaca la mayor demanda por productos que cumplan las siguientes condiciones:
 
● Tengan "etiqueta limpia" (con ingredientes naturales y reconocibles).
● Sean de origen vegetal (plant-based).
● Posean propiedades funcionales (ofreciendo beneficios adicionales para la salud).
● Se produzcan de manera sostenible.
 
“A partir de este contexto, visualizamos una gran oportunidad en la complementación del uso de la harina de legumbres junto con la harina de trigo. De esta manera logramos conseguir una solución alimentaria que se traduce en productos de panadería tradicional que pueden ser aún más saludables, asequibles y respetuosos con el medio ambiente y, a su vez, dinamizar la economía rural promoviendo el cultivo de legumbres a nivel nacional”, agrega la experta.
Cita Ximena López
EXITOSO ESFUERZO MANCOMUNADO
 
La propuesta expuesta por Ximena López (quien también es directora de Ingredientes Funcionales y Aditivos Naturales, IFAN, programa público privado que surge de la alianza entre la industria alimentaria y la Academia), pone de manifiesto que este no es un esfuerzo aislado de la industria.
 
Por el contrario, desde sus inicios ha contado con el respaldo de importantes entidades públicas y académicas, consolidándose como un exitoso modelo de colaboración público-privada.
 
De hecho, el papel de CORFO y Transforma Alimentos ha sido fundamental para el financiamiento y apoyo estratégico, en especial para promover nuevos productos directamente en la zona donde surgen (que en este caso corresponde a la región de O’Higgins).
 
Sus esfuerzos se suman a los de la empresa IIMAS, que ha absorbido gran parte de la transferencia tecnológica y el posterior escalamiento e industrialización de las iniciativas.
 
“Estos proyectos han representado un trabajo arduo, pero significativo, que ha permitido desarrollar una amplia gama de soluciones para la industria panadera, que incluyen desde harinas funcionales, hasta masas madre de origen nativo y que mejoran la calidad y el perfil nutricional del pan”, detalla Ximena López.
 
Un exitoso trabajo conjunto que se traduce en un claro ejemplo de cómo la industria puede responder de manera proactiva a los desafíos del mercado, transformándolos en oportunidades de innovación y desarrollo.
Nuevos panes de masa madre
Uno de los proyectos impulsados por IIMAS permitió desarrollar una innovadora masa madre liquida, obtenida gracias a la fermentación de microorganismos provenientes de uvas carmenere cultivadas en el valle de Colchagua. Foto: FreePik.
PRINCIPALES PROYECTOS
 
Gracias a este trabajo colaborativo, que aúna esfuerzos de la agricultura, la gran industria y el sector público, se logró consolidar dos proyectos que ya superaron el escalamiento industrial para posicionarse exitosamente en el mercado.
 
Ximena López explica que la primera de estas iniciativas responde a la necesidad directa de fomentar el consumo de legumbres en el país, ofreciendo una solución moderna y conveniente a las barreras tradicionales de preparación.
 
“El punto de partida -indica- fue la constatación de una paradoja en el consumo chileno: a pesar de los reconocidos beneficios nutricionales de las legumbres y su importancia en una dieta sostenible, su ingesta per cápita es baja. La principal razón identificada fue el largo tiempo de preparación que requieren, que incluye horas de remojo y cocción prolongada”.
 
Ante este desafío, y en línea con las tendencias globales de alimentación saludable, se propuso el desarrollo de nuevos productos a base de legumbres, que fueran nutritivos y, sobre todo, fáciles y rápidos de preparar, para así transformar la legumbre de un producto básico, a un ingrediente versátil y de alto valor agregado.
 
Así nacieron las “Esferas de proteína de legumbre instantáneas” en versión garbanzo y poroto, que hoy ya están presentes en diversas tiendas de retail.
 
El segundo caso de éxito, que está directamente relacionado con la industria panadera, corresponde al desarrollo de una innovadora masa madre liquida obtenida gracias a la fermentación de microorganismos provenientes de uvas carmenere cultivadas en el valle de Colchagua.
 
Esta formulación, que también incorpora harinas de legumbres, logró un sabor y aroma placentero para el paladar chileno, brindando al mismo tiempo mayores beneficios nutricionales, gracias a la mejora en la digestibilidad de las proteínas y al aporte que sus componentes activos entregan para fortalecer la microbiota intestinal, gracias a su alto contenido de fibra.
Pan del futuro fortificado en Chile
Las innovaciones de IIMAS, que también incorporan harinas de legumbres, logran un sabor y aroma placentero para el paladar chileno, brindando al mismo tiempo mayores beneficios nutricionales que fortalecen la microbiota intestinal, gracias a su alto contenido de fibra. Foto: FreePik.
Según detalla Ximena López, este producto de masas madre nativas, elaborado por Incubadora de Innovación Más Alimentos Saludables, IIMAS, representa una de las innovaciones más importantes para la panadería chilena en los últimos años. “Su implementación en panaderías de la Región de O'Higgins es un ejemplo de cómo se busca revalorizar el pan chileno a través de la ciencia, la tradición y el concepto de terroir", enfatiza la experta.

“De hecho -agrega-, el proyecto se estructura sobre la base de desarrollar masas madre nativas y nace de una idea revolucionaria: explorar la biodiversidad de microorganismos (levaduras y bacterias lácticas) presentes de forma natural en distintos ecosistemas de Chile, para rescatar aquellos que ya se usaban en la panadería tradicional antes de la industrialización y el uso de levadura comercial”.
 
López enfatiza que la comercialización de este nuevo y revolucionario producto en la región de O'Higgins, tiene el doble propósito de reforzar la fuerte identidad agrícola de esta zona, y al mismo tiempo, levantar un modelo que demuestre sus beneficios, antes de expandirlo a nivel nacional.
 
“Al respecto, ya contamos con panaderías innovadoras que se sumaron a este esfuerzo, y cuyos propietarios constataron mejoras tanto en el proceso tecnológico como en las características sensoriales de la marraqueta, confirmando la aceptación del consumidor a través de encuestas sensoriales”, destaca la Gerente Técnico e Innovación corporativo de IIMAS.
 
Ejemplo que demuestra cómo las instancias de cooperación multisectorial, así como la realización de foros de divulgación técnica (como el primer encuentro “Unidos por el Pan”), ayudan a potenciar los vínculos entre actores estratégicos del mercado, brindando cimientos indispensables para construir un futuro sólido y colaborativo tanto para la panadería, como para el conjunto de la industria alimentaria chilena.
 
“Más que simples encuentros, estas instancias son pasos cruciales para transitar desde una coexistencia pasiva a una colaboración activa. De hecho, estas jornadas son tan valiosas como la creación de Confianza y Capital Social, pues el ecosistema emprendedor (que incluye startups, centros de innovación como IIMAS, proveedores de tecnología), y los gremios tradicionales como FECHIPAN, a menudo operamos en mundos paralelos, con lenguajes y prioridades distintas”, explica Ximena López.
 
“Por ello -agrega-, sentarse a la misma mesa y, sobre todo, hablar de nuestro amor común por el pan, derriba barreras, pues para nosotros, poder explicar cara a cara a un industrial panadero de larga trayectoria los beneficios de una masa madre nativa y nutritiva, y al mismo tiempo escuchar de él los desafíos reales que a diario experimenta en costos y mano de obra, crea un puente de empatía y confianza que ningún correo electrónico o llamada puede lograr”.
 
Muestras concretas de cómo la innovación puede mejorar la nutrición, optimizar procesos y crear nuevas líneas de negocio que responden plenamente a las demandas de los consumidores modernos por productos más saludables y con "etiqueta limpia", entregando más y mejores alternativas para que los productores puedan adaptarse en forma ágil, oportuna y eficiente, a los cambios de un mercado cada vez más desafiante, tanto desde el punto de vista productivo como nutritivo.

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Ximena López
Masa madre nativa chilena
Panes de masa madre autóctona O'Higgins
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Francisco Javier González Salvo
Periodista y Editor Revista Indualimentos

Francisco Javier González Salvo

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Futuro productivo biotecnológico

7/11/2025

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Cada vez más emprendimientos y startups de base científico tecnológica desarrollan diversas iniciativas y proyectos gracias a esta disciplina, cuyas ventajas optimizan el valor nutritivo de alimentos y bebidas, incrementan sus propiedades organolépticas e impulsan una producción más eficiente y sostenible.
Letra L
os expertos y analistas internacionales coinciden en que una de las principales características del actual desarrollo de la industria de alimentos y bebidas, es la constante búsqueda de nuevas sensaciones y emociones, lo que se suma a la necesidad de optimizar el contenido nutricional, potenciar las propiedades saludables e impulsar procesos verdaderamente sostenibles.  
 
Todo estos objetivos buscan una mejor adecuación a los constantes cambios experimentados por el mercado, que simultáneamente se traducen en mayores exigencias de parte de un público consumidor cada vez más “digitalmente empoderado”.
 
En este desafiante y cambiante contexto, la biotecnología se posiciona como un valioso aliado para superar estos desafíos, actuando como catalizador y vehículo para lograr la innovación y eficiencia que necesita el sector. Todo lo cual se traduce en un aporte esencial en diversos campos, que van desde mejoras en la calidad nutricional y organoléptica de los productos, hasta la optimización de los procesos de fabricación, logística y distribución.
 
Estas innegables ventajas permiten concluir que esta disciplina científica ha cambiado por completo la forma en que se procesan, conservan, almacenan y mejoran los alimentos y bebidas. De hecho, no solo garantiza el desarrollo de productos más saludables, nutritivos y atractivos para el paladar, sino que también permite diseñar y aplicar métodos más eficientes, seguros y sostenibles a lo largo de toda la cadena productivo-logística.

Emprendimiento de base científico-tecnologica
Según recientes estudios, en Chile existen actualmente más de 1.200 emprendimientos alimentarios de base científico tecnológica. Foto: FreePik.
​CAMPOS DE APLICACIÓN
 
Las propiedades de la biotecnología y sus innegables ventajas, hoy se expresan en una amplia gama de aplicaciones alimentarias, cuyos efectos positivos poco a poco están transformando por completo a la industria agroalimentaria. Algunos de estos campos, son los siguientes:
 
Innovación en el desarrollo de ingredientes
Mediante modificación genética y fermentación, por ejemplo, se crean ingredientes de origen natural, que mejoran la calidad nutricional de los alimentos y, al mismo tiempo, optimizan sus propiedades organolépticas.
 
Más inocuidad y seguridad
La biotecnología hoy brinda herramientas de alta eficiencia para garantizar la inocuidad a lo largo de toda la cadena productiva incluyendo, por ejemplo:
 
  • Detección de patógenos a nivel molecular.
  • Trazabilidad genética.
  • Uso de microorganismos para eliminar el riesgo de transmisión de ETA.
 
Eficiencia y sostenibilidad productiva
Ante un público cada vez más consciente del impacto ambiental de las actividades industriales, la biotecnología ayuda, por ejemplo, a prolongar la vida útil de los alimentos, lo que reduce significativamente el desperdicio.
 
Adaptabilidad al clima
Los expertos internacionales concuerdan en que la modificación genética de cultivos de frutas y verduras, ayuda a incrementar tanto su resistencia a enfermedades y plagas, como a los fenómenos extremos derivados del cambio climático.
 
Esto no solo ayuda a reducir las pérdidas antes y después de la cosecha, sino que también contribuye a reforzar la seguridad alimentaria de una población que crece exponencialmente.
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Todas estas ventajas permiten asegurar, con plena certeza, que esta disciplina científica juega un papel fundamental en el desarrollo de más y mejores alimentos, pues tal como comenta Miguel Ángel Sánchez, doctor en Ciencias Biológicas y director ejecutivo de ChileBio, “la biotecnología moderna ha transformado profundamente la producción de alimentos, al introducir herramientas como la ingeniería genética y la edición del genoma, que permiten desarrollar cultivos más resistentes, productivos y sostenibles”.
 
El Dr. Sánchez también enfatiza que este aporte ha optimizado los sistemas productivos, reduciendo el uso de insumos como agua y agroquímicos, mejorando la eficiencia e incrementando la sostenibilidad agrícola.
 
“Además -agrega-, a nivel del ecosistema emprendedor ha abierto nuevas oportunidades para startups y empresas tecnológicas que desarrollan soluciones basadas en biotecnología, desde biofertilizantes, hasta proteínas alternativas o cultivos diseñados para mercados específicos”.
 
Opinión que comparte Jean Paul Veas, director ejecutivo de CeTA, para quien la biotecnología “ha sido clave en el desarrollo de nuevos sistemas de producción de alimentos, permitiendo crear productos con características específicas, adaptados tanto a las necesidades de los consumidores, como a las exigencias del mercado”.
 
En este sentido, Veas destaca que, según el Tercer Estudio de Caracterización de Empresas de Base Científico-Tecnológica (EBCT), en Chile existen 6.702 empresas identificadas, de las cuales 1.227 califican como EBCT. Y si bien la mayoría de estas unidades productivas aún son jóvenes y con resultados incipientes, su sola existencia demuestra la importancia que el sector alimentario confiere al desarrollo biotecnológico para lograr una producción más saludable y sostenible.
 
De hecho, en su opinión, muchos de los nuevos desarrollos alimenticios se deben precisamente a los avances que actualmente se desarrollan en nuestro país, “donde la biotecnología tiene un rol fundamental”, asegura.
Tomates mejorados genéticamente
Parte importante del esfuerzo biotecnológico nacional se ha orientado al mejoramiento genético de cultivos, para prevenir efectos de plagas, sequías u otros eventos. Foto: FreePik.
ALIANZAS POSITIVAS

Uno de los aspectos que ha permitido un amplio posicionamiento de la biotecnología en la industria alimentaria, es el mayor acercamiento entre academia y empresas. Así lo manifiesta el Dr. Miguel Ángel Sánchez, quien asegura que uno de los grandes impulsores de la innovación biotecnológica ha sido, precisamente, “la colaboración entre centros de investigación, universidades, empresas del agro y nuevas startups”.
 
Sánchez asegura que “esta triple hélice” ha generado plataformas de innovación abierta, alianzas público-privadas y consorcios que aceleran el desarrollo y escalamiento de nuevas tecnologías; y detalla que algunos de los ejemplos globales más representativos de esta tendencia son los desarrollos conjuntos de cultivos editados genéticamente entre universidades y empresas; así como también de cultivos OGM (orgánicamente modificados) tolerantes a la sequía, entre otros.
 
“En Chile también se han visto esfuerzos colaborativos para investigación en fruticultura, resistencia a estrés hídrico y uso de microorganismos benéficos”, añade el director ejecutivo de ChileBio.
 
Una visión algo más crítica plantea Jean Paul Veas, quien precisa que uno de los principales desafíos para estructurar una mejor interacción intersectorial biotecnológica, sigue siendo el acceso a inversión privada, “ya que cerca de dos tercios de los emprendimientos nacionales del sector EBCT, no han recibido financiamiento de este tipo”, asegura.
 
Y si bien, en opinión del director ejecutivo de CeTA esta situación refleja una debilidad importante para consolidar el actual proceso de desarrollo, también “abre una gran oportunidad para fomentar alianzas entre estas empresas, academia e industria tradicional, facilitando así su escalamiento, operación y crecimiento comercial”, enfatiza.
Biotecnología alimentaria saludable
Hoy existe pleno consenso respecto de que la biotecnología permite desarrollar productos más saludables, nutritivos y atractivos para el paladar. Foto: FreePik.
EJEMPLOS ACTUALES

Las auspiciosas perspectivas de desarrollo que la biotecnología brinda a todo el sector agroalimentario en general, han permitido que un número mayor de empresas y startups, la apliquen en diversos campos productivos a nivel nacional e internacional, impulsadas por la constante necesidad de innovar y mejorar continuamente tanto procesos como productos.
 
Algunas de estas aplicaciones son las siguientes:
 
Alimentos de base vegetal
La nueva generación plant based hoy incorpora más materias primas y nutrientes de origen natural, con mejor biodisponibilidad, y abandonando la necesidad de “imitar” a productos cárnicos o lácteos.
 
Carne cultivada
Las carnes rojas y blancas de laboratorio, producidas a partir de células animales, sin necesidad de crianza y sacrificio, es una de las innovaciones biotecnológicas más prometedoras de la industria.
 
Fermentación de precisión
Esta tecnología utiliza microorganismos diseñados para producir ingredientes específicos tales, como, por ejemplo, proteínas, enzimas y vitaminas. Esto permite una producción más eficiente y sostenible de ingredientes clave para la industria alimentaria.
 
Mejoramiento genético
Mediante la edición genética CRISPR cas-9, que ya cuenta con importantes exponentes en Chile, es posible diseñar, en mucho menor tiempo, especies vegetales con mejoras específicas para el consumidor (como tomates con más antioxidantes, o trigo sin gluten, por ejemplo).
 
También ayudará a desarrollar cultivos adaptados a sequías; arroces resistentes a altas temperaturas; o especies que crezcan en suelos salinos, entre otras múltiples posibilidades.
 
Cultivo de microorganismos benéficos
En este campo los avances han sido revolucionarios, pues la bioingeniería mejorada con Inteligencia Artificial, hoy permite, por ejemplo, cultivar y utilizar fagos (virus que solo atacan bacterias), para prevenir la contaminación patógena en la industria cárnica y en la acuicultura, entre otros usos.
 
Asimismo, también ya se pueden utilizar microorganismos editados genéticamente, para mejorar la salud del suelo y la eficiencia en la nutrición vegetal.
 
Todos estos son ejemplos concretos de que la biotecnología no solo está cambiando radicalmente la forma en que se producen alimentos, sino que ya es un eslabón fundamental de la futura cadena de alimentación saludable, inocua y sostenible que requiere el mundo.
 
Al respecto, Miguel Ángel Sánchez precisa que la biotecnología ha permitido producir más alimentos en menos superficie, con menos impacto ambiental y con mejor calidad nutricional. “Un ejemplo clásico -precisa-, son los cultivos genéticamente modificados resistentes a insectos, que han aumentado rendimientos y reducido el uso de pesticidas”.
 
El Dr. Sánchez también asegura que en los próximos años veremos aún más avances, tales como alimentos editados para tener menos alérgenos, frutas con mayor vida útil postcosecha, cultivos tolerantes al calor o la sequía, y vegetales biofortificados. “Todo esto contribuirá no solo a la cantidad, sino también a la calidad de los alimentos disponibles”, explica.
 
LOGROS EN CHILE

Toda este esfuerzo innovador también se ha replicado en Chile, no solo a nivel de emprendedores individuales y startups, sino también de entidades privadas y organizaciones dedicadas específicamente al desarrollo de la ciencia y tecnología alimentarias. En tal sentido, Miguel Ángel Sánchez, explica que Chile “tiene una industria semillera biotecnológica muy activa, principalmente orientada a la multiplicación de semillas OGM para exportación”.
 
Sánchez puntualiza, asimismo, que gracias a un marco regulatorio funcional y eficiente, nuestro país se ha posicionado en el hemisferio sur como gran productor de semillas biotecnológicas para exportación, especialmente de semillas de contraestación destinadas al hemisferio norte. “Por ejemplo -detalla-, todos los cultivos GM de maíz, soja y canola que se comercializan en el mundo, han pasado por Chile para investigación de campo y/o multiplicación de semillas”.
 
De acuerdo con estudios de ChileBio, las exportaciones totales de semillas en 2023, incluyendo convencionales y OGM, alcanzaron los US$448 millones, de los cuales 26,9% corresponde a semilleros de cultivos OGM. De este último total, los envíos de semillas de maíz, soja y canola OGM fueron de US$101,8 millones, más US$26 millones de I+D, lo que generó ventas por US$128 millones. Asimismo, la superficie de terrenos plantados con semillas transgénicas aumentó de 9.456 a 12.639 hectáreas, durante el período 2021-2023.
 
Esto se suma al hecho de que el sistema regulatorio de Chile es uno de los que ha evaluado más productos editados genéticamente, lo que ha permitido que más de 50 variedades de cultivos puedan hoy ser modificados, con el objetivo de lograr una producción más segura y sostenible.
 
Si bien el uso comercial directo de estas tecnologías dentro del país aún es limitado, especialmente en cultivos destinados al mercado interno, el director ejecutivo de ChileBio agrega que actualmente destacan múltiples iniciativas de investigación en frutales editados genéticamente, como cerezas sin semilla, vides resistentes a enfermedades, y trigo con mayor contenido de fibra, entre otros ejemplos, lo que suma a un ecosistema académico y emprendedor cada vez más interesado en aplicaciones agrícolas sostenibles.
Cita Jean Paul Veas Biotecnología
Por su parte, Jean Paul Veas comenta que CeTA trabaja activamente con biorreactores para ayudar a distintos clientes del ecosistema emprendedor, produciendo materias primas innovadoras que hoy permiten el desarrollo de nuevos alimentos y bebidas, especialmente en el segmento de los productos con propiedades funcionales.  “Actualmente contamos con dos biorreactores, de 10 y 100 litros, que permiten generar concentrados o polvos proteicos, incluyendo todo el proceso de downstream”, detalla.
 
Veas también destaca el esfuerzo de muchas empresas chilenas de base científico-tecnológica que con su propio esfuerzo han logrado proyectarse en el mercado interno y de exportación, “como Luyef Biotechnologies, que ha logrado avanzar con fuerza en el desarrollo de compuestos animales a partir de cultivos celulares, y que ya comienza a posicionarse con éxito en este campo”.
 
Y si bien el director ejecutivo de CeTA considera que el ecosistema chileno de biotecnología alimentaria aún está en etapa de maduración, también asegura que “cada vez más emprendedores con formación sólida están impulsando nuevos proyectos, lo que sin duda es una señal positiva y un aporte para el país”.
 
En tal sentido, pone como ejemplo la reciente inauguración en Puerto Varas del primer centro de biotecnología, Patagonia Biotech Hub. Dicha iniciativa se suma a otros proyectos de incubación y aceleración de emprendimientos alimentarios EBCT, que poco a poco comienzan a consolidar su participación exitosa en un mercado que no solo promete, sino también garantiza, una auténtica revolución cuántica de salud, nutrición, inocuidad, placer sensorial y sostenibilidad.

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Autor

Francisco Javier González Salvo
Periodista y Editor de Revista Indualimentos

Francisco Javier González Salvo

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Legislación chilena e innovación
El avance superlativo de la biotecnología exige una modernización urgente y decidida de la legislación vigente, para que sea acorde con los nuevos desafíos que hoy enfrenta la producción segura de alimentos más saludables, innovadores, inocuos y sostenibles.
Letra E
l desarrollo y perfeccionamiento de la moderna industria alimentaria está significativamente marcado por el constante auge de los procesos de Investigación, desarrollo e innovación, también conocido como I+D+i. 

Esto no solo constituye una simple estrategia de mercadotecnia, sino que es una necesidad vital e ineludible para responder de manera eficiente, ágil y oportuna, a las complejas necesidades de un mercado cada vez más competitivo y cambiante, donde los consumidores actúan de acuerdo a tendencias extremadamente dinámicas. 

Un escenario donde lo que fue válido y viable durante años, de un momento a otro se volvió obsoleto, y donde solo las empresas que entiendan y apliquen esta filosofía de cambio y mejora continua, a base de I+D+i, podrán adaptarse y sobrevivir a la evolución cultural y comercial de los mercados actuales y futuros. Por el contrario, las que no tengan esa visión estratégica y flexibilidad, están condenadas a perder competitividad y desparecer del mercado.

Sin embargo, para que esta innovación se desarrolle acorde con la celeridad que exige el público consumidor, también requiere un marco regulatorio ágil y flexible; algo que en nuestro país no siempre existe, pues la normativa vigente no ha sido capaz de adaptarse con la suficiente celeridad y eficiencia, al salto cuántico experimentado por la ciencia y biotecnología.

MARCO LEGAL EN CHILE

El principal cuerpo normativo vigente en Chile para producir y comercializar alimentos y bebidas, es el Reglamento Sanitario de los Alimentos (RSA). Dicho cuerpo legal establece las condiciones sanitarias para la producción, importación, elaboración, envasado, almacenamiento, distribución y venta de alimentos para consumo humano, con el objetivo de proteger la salud y nutrición de la población y garantizar el suministro de productos sanos e inocuos. 

Asimismo, el RSA establece los límites y condiciones de la información nutricional que se entrega a la población mediante el etiquetado de los alimentos y/o sus correspondientes mensajes publicitarios, con el objetivo de impedir la divulgación de contenidos falsos, erróneos o que puedan ser mal interpretados. 

Innovación Biotecnológica Alimentaria
Los desarrollos I+D+i incorporados por la industria alimentaria, deben cumplir los parámetros establecidos por el RSA, lo cual no siempre favorece el emprendimiento. Foto: FreePik.
Durante una de las sesiones del seminario-taller FoodTech 2024, organizado por Transforma Alimentos, Víctor Rivera, coordinador del área de asuntos internacionales y regulatorios de la Agencia Chilena para la Inocuidad y Calidad Alimentaria, ACHIPIA, explicó que la norma actualmente nos brinda “la posibilidad de conocer qué elementos podemos agregar a los alimentos con fines tecnológicos, como aditivos o ingredientes con propiedades saludables” y además nos permite “ver qué propiedades nutricionales podemos resaltar”.

Esto implica desde saber a qué podemos denominar “suplemento alimentario”, hasta conocer las restricciones específicas que existen para vender o publicitar determinadas materias primas o ingredientes, que puedan ser utilizados para mejorar o complementar la nutrición de las personas. 

Al respecto, el artículo 110 del RSA establece que la rotulación y publicidad “no debe contener palabras, ilustraciones y/u otras representaciones gráficas que puedan inducir a equívocos, engaños o falsedades, o que de alguna forma sean susceptibles de crear una impresión errónea respecto de la naturaleza, composición o calidad del producto”.

La clave, enfatiza Víctor Rivera, es no engañar a la población ni entregar información falsa, por lo que cada expresión o característica que se desee incluir en una etiqueta alimentaria, o en un mensaje publicitario (sea gráfico o audiovisual) debe estar objetivamente basado en información científica fidedigna, comprobable y autorizada por el ministerio de Salud (MINSAL), y además debe respetar los marcos regulatorios establecidos por el RSA. “Esta es la única forma en que se puede garantizar el cumplimiento de la normativa vigente en Chile”, precisa.

Asimismo, el etiquetado no debe indicar, o sugerir, efectos terapéuticos, curativos ni posologías, aun cuando los alimentos tengan propiedades saludables o funcionales demostradas científicamente, pues “las dietas saludables no pueden, por si solas, contribuir a mejorar la salud, ni tampoco están destinadas a curar enfermedades, de modo que no podemos comunicar este tipo de propiedades a la población”, enfatiza Rivera. 

Además, el RSA prohíbe añadir a los alimentos sustancias con principios terapéuticamente activos o sustancias calificadas como productos farmacéuticos. “Es decir, el producto no debe tener características farmacológicas, y tampoco le podemos añadir principios terapéuticos o medicinales que combatan enfermedades, porque los alimentos no están destinados a estos fines”, detalla el experto de ACHIPIA.

CATEGORÍAS ESPECÍFICAS
 
La norma chilena sobre etiquetado de alimentos establece que solo puede incluirse actualmente información general relacionada con la identificación del productor (nombre, razón social, dirección, etc.); las condiciones productivas (lote, fecha de elaboración, fecha de vencimiento, etc.) y la información propia del producto (nombre del alimento, contenido neto, etc.).

El RSA también permite incluir rotulación nutricional, que comprende toda la información sobre las características nutricionales del alimento. Esta información se divide, a su vez, en elementos obligatorios y opcionales. 

Los elementos obligatorios incluyen, por ejemplo, la utilización de sellos negros de advertencia “altos en”, en todos los casos donde haya presencia excesiva de nutrientes críticos como azúcares añadidas, sodio, grasas saturadas y calorías totales. A su vez, los componentes voluntarios, son los mensajes destinados a resaltar las propiedades nutricionales y saludables del alimento.

¿CÓMO DIVULGAR LO SALUDABLE?

La actual innovación alimentaria se orienta cada vez con más fuerza al desarrollo de ingredientes y materias primas naturales, saludables y sustentables, acorde con las nuevas tendencias de consumo de la población. Por ello, Víctor Rivera, de ACHIPIA, recalca que “es fundamental que los emprendedores entiendan que el RSA hoy solo permite destacar las propiedades nutricionales y saludables de un alimento”. 

En el caso de las propiedades nutricionales, puede hacerse mediante representaciones que afirmen, sugieran o impliquen que el alimento posee propiedades nutricionales particulares, como por ejemplo, valor energético y alto contenido de proteínas, grasas saludables, vitaminas, minerales y fibras dietéticas, entre otros componentes. 
Consumidora revisando etiquetas de alimentos
El reglamento vigente prohíbe el uso de declaraciones de propiedades nutritivas o saludables no incluidas entre las 18 asociaciones definidas. Foto: FreePik.
La normativa también permite destacar que un producto es bajo en aspectos negativos como colesterol o calorías totales, por ejemplo, y/o informar que tiene menor porcentaje o menos cantidad total de nutrientes críticos, comprado con un alimento normal, o sin modificaciones. 

Al respecto, Víctor Rivera destaca que emprendedores e innovadores deben recordar que solo está permitido utilizar los descriptores indicados en el artículo 120 del RSA. “Además, deben incluir en la declaración nutricional (o tabla nutricional) de la etiqueta, la cantidad de nutrientes o factores alimentarios correspondientes, utilizados en la formulación del alimento o bebida”, detalla.

Algunos ejemplos característicos de los mensajes autorizados por el RSA, en el caso de aquellos nutrientes críticos que han sido reducidos o eliminados de la formulación del alimento son: “libre”, “no contiene”, “exento”, “reducido” y “sin azúcares añadidos”, entre otros. 

A su vez, en el caso de los ingredientes con propiedades saludables que se deseen destacar, los mensajes autorizados son: “fuente”, “buena fuente”, “contiene”, “con”, “excelente fuente”, “enriquecido con” y “fortificado con”, entre otros. 

Para la declaración de propiedades saludables, en tanto, el RSA define que se pueden destacar mediante mensajes que relacionan los alimentos, o a sus componentes, con una condición de salud. Estas declaraciones también deben ser científicamente comprobadas, o consensuadas internacionalmente, y además tienen que estar incluidas dentro de las normas técnicas aprobadas por el MINSAL (de acuerdo con la resolución 860/2018). 

Los alimentos que declaren propiedades saludables deben estar incluidos dentro de la dieta de la población, e informar claramente la concentración de nutrientes o factores alimentarios correspondientes, en su respectiva tabla nutricional. 

La normativa nacional establece que no se pueden divulgar mensajes saludables para hacer asociaciones falsas, ni inducir el consumo innecesario de un producto, ya sea con expresiones, rótulos o imágenes publicitarias (gráficas y/o audiovisuales). 

Los mensajes sobre propiedades saludables tampoco se deben utilizar en alimentos destinados a niños menores de cuatro años; en suplementos y alimentos con presentación de medicamento (polvos, grageas, granulados, líquidos, comprimidos, tabletas, cápsulas u otros formatos similares); ni en productos que contengan sellos negros de advertencia.

Tampoco se pueden usar estos mensajes en alimentos que contengan 26 gramos o más de grasa total, o 120 mg de colesterol, en 100 gramos listos para el consumo; o 13 gramos de grasa total o más de 60 mg de colesterol, por porción de consumo (excepto huevos y pescados).

Según la norma técnica 191 establecida en la resolución 860/2018 de MINSAL, actualmente existen 18 asociaciones permitidas entre propiedades de alimentos y alguna enfermedad que podrían ayudar a prevenir (o en su defecto provocar), de acuerdo con el contenido de ciertos ingredientes. Estas asociaciones son las siguientes:

● Grasas saturadas, trans, colesterol y enfermedades cardiovasculares.
● Grasa total y cáncer.
● Calcio y osteoporosis.
● Sodio e hipertensión arterial.
● Fibra dietética y cáncer.
● Fibra dietética soluble y enfermedades cardiovasculares.
● Frutas y vegetales y cáncer.
● Hierro y anemia nutricional.
● Ácido fólico y defectos del tubo neural.
● Lactobacillus spp., Bifidobacterium spp. y otros bacilos específicos, y flora intestinal y/o tránsito intestinal y/o inmunidad.
● Fitoesteroles, fitoestanoles y enfermedad cardiovascular.
● Polioles y caries dentales.
● Soya y enfermedades cardiovasculares.
● Oligosacáridos como prebióticos (incluidos: inulina, polidextrosa y otros) y flora intestinal.
● Potasio e hipertensión arterial y otras enfermedades cardiovasculares.
● DHA/EPA (Omega-3) y enfermedades cardiovasculares.
● Lactosa e intolerancia a la lactosa
● DHA y sistema nervioso visual.
 
A partir de estas asociaciones, las etiquetas de los alimentos y los mensajes publicitarios pueden estructurarse en diversos mensajes, en la medida que estos cumplan los requisitos técnicos obligatorios establecidos, y se enmarquen dentro de los parámetros establecidos por el RSA.

Algunos ejemplos típicos de estos mensajes permitidos son: 

“Entre los muchos factores de riesgo que inciden en las enfermedades cardiovasculares, las dietas bajas en grasas saturadas, colesterol y libres de ácidos grasos trans, contribuyen a reducir el riesgo de estas enfermedades”.

“Las dietas bajas en grasa total pueden reducir el riesgo de algunos cánceres. El desarrollo de cáncer depende de muchos factores de riesgo”.

“Las dietas bajas en grasa total, y que contienen alimentos con elevado contenido de fibra dietética, como las leguminosas, cereales integrales, frutas y verduras, pueden reducir el riesgo de algunos tipos de cánceres. El desarrollo de cáncer está asociado a numerosos factores de riesgo”.

Respecto de los suplementos alimentarios, el RSA establece que son productos elaborados o preparados especialmente para suplementar la dieta, con fines saludables, y contribuir a mantener o proteger estados fisiológicos característicos, tales como niñez, adolescencia, adultez o vejez.

Estos suplementos pueden ser nutrientes, mezclas de nutrientes y otros componentes presentes naturalmente en los alimentos (como vitaminas, minerales, aminoácidos, lípidos, fibra dietética o sus fracciones); y sus formas de presentación pueden ser en polvos, líquidos, granulados, grageas, comprimidos, tabletas, cápsulas u otras propias de los medicamentos.

La resolución 394/02 fija directrices nutricionales sobre suplementos alimentarios y sus contenidos en vitaminas y minerales. Si sobrepasan estos límites, se consideran productos farmacológicos y no pueden publicitarse como alimentos. Del mismo modo, las vitaminas o minerales que no tengan límites definidos en la resolución, tampoco pueden agregarse a este tipo de productos.

En el caso de los productos destinados o provenientes de mercados internacionales, el RSA prohíbe la fabricación, tenencia, distribución, comercialización o transferencia de alimentos elaborados o envasados en el país, que, aún siendo destinados a la exportación, provengan de establecimientos que no hayan sido autorizados por la autoridad de salud competente.

Los alimentos de exportación fabricados por empresas autorizadas, que no cumplan las normas de rotulación y etiquetado establecidas en el RSA, deberán llevar impreso en su envase, en forma destacada e indeleble la expresión “Clave Z”, para identificar claramente que están destinados a otros mercados externos. La normativa autoriza la producción de estos alimentos, solo para su exportación y establece que no podrán ser comercializados en el país, en ninguna circunstancia.

Respecto de los aditivos alimentarios, el RSA establece que “son cualquier sustancia que no se consume normalmente como alimento por sí misma, ni se usa como ingrediente típico del alimento, tenga o no valor nutritivo, y cuya adición intencional al alimento para un fin tecnológico (inclusive organoléptico) en la fabricación, elaboración, tratamiento, envasado, empaquetado, transporte o almacenamiento, provoque o pueda esperarse razonablemente que provoque (directa o indirectamente), que ella misma, o sus subproductos, lleguen a ser un complemento del alimento o afecten a sus características”.

El RSA permite el uso de aditivos cuando su inocuidad ha sido evaluada toxicológicamente, considerando especialmente los efectos carcinogénicos, mutagénicos y teratogénicos. Además, solo autoriza la incorporación de un aditivo a un alimento, “si este cumple un fin tecnológico, tanto en la producción, preparación, elaboración, acondicionamiento, envasado, transporte, o almacenamiento; o contribuye a mantener la calidad nutritiva, previniendo la destrucción de componentes valiosos y permite mejorar sus características organolépticas”.

Se prohíbe el uso de aditivos cuando disminuyan sensiblemente el valor nutritivo del alimento, al substituir un ingrediente importante, o al posibilitar la pérdida de componentes nutritivos valiosos, salvo cuando se trate de alimentos para regímenes especiales. Tampoco se permite su uso para disimular una calidad defectuosa o la aplicación de técnicas de elaboración o manipulación prohibidas; o cuando induzca a engaño al consumidor, respecto de la cantidad o naturaleza del alimento, o al organismo contralor, por contribuir a falsear resultados de análisis.  

Los aditivos se etiquetan en orden decreciente de proporciones. Primero el nombre específico, según el Codex Alimentarius; luego, el sinónimo establecido en el RSA; y a continuación el nombre genérico de la familia a la cual pertenecen (también según el RSA). Se exceptúan de esta norma los saborizantes y/o aromatizantes, que pueden declararse en forma genérica, sin detallar sus componentes, según la clasificación que les corresponda de acuerdo con el artículo 155 del RSA.


LOS NUEVOS ALIMENTOS

El auge de nuevas tendencias de consumo saludable y sustentable se ha traducido, en el último tiempo, en el incremento del consumo mundial de nuevas fuentes de proteínas, muchas de ellas desconocidas por la gran industria, como algas, microalgas, insectos, carne cultivada, hongos y levaduras, entre otras diversas opciones disruptivas explotadas por el ecosistema FoodTech.

Parte importante de este auge se basa, asimismo, en la mayor valoración del impacto ambiental que tiene el consumo de proteínas tradicionales (particularmente las generadas por la industria agropecuaria), así como una mayor preocupación por el bienestar animal, lo que se traduce en una creciente difusión de dietas a base de ingredientes no cárnicos.

Ello ha derivado en una revolución industrial que ha dado origen al concepto de “nuevos alimentos”, los que, tal como explica Víctor Rivera de ACHIPIA, “se definen en general como productos nuevos para el mercado y de alta disrupción tecnológica, que incluyen elaboraciones a base de insectos, macroalgas, microalgas, fermentación de precisión (con bacterias, hongos, algas y levaduras), células madres (cell based), impresión 3D, proteínas vegetales y micoproteínas, entre otras múltiples opciones”.

Pese a su crecimiento exponencial en los últimos años, hoy no existe una definición técnica concreta para estos “nuevos alimentos”, ni tampoco se han fijado marcos regulatorios consensuados o normas internacionales de referencia. En Chile, el único acercamiento regulatorio es el artículo 3 del RSA, que establece que todos los alimentos y materias primas “deberán responder en su composición química, condición microbiológica y características organolépticas, a las nomenclaturas, denominaciones legales y reglamentarias ya establecidas”.

Del mismo modo, los nuevos elementos biotecnológicos que se utilicen en los alimentos y/o materias primas alimentarias destinados al consumo humano, “deberán figurar en la nómina dictada por el ministerio de Salud para tales efectos, mediante la correspondiente norma técnica basada en evidencia científica internacionalmente aceptada”. La autorización respectiva será otorgada mediante una resolución emitida por el Servicio de Salud competente.    

Sin embargo, este marco es claramente insuficiente para abarcar una evolución disruptiva cada día más intensa, especialmente entre los emprendimientos I+D+i que ofrecen respuestas novedosas, creativas, ágiles y oportunas a un mercado que, precisamente, exige soluciones innovadoras. Todo esto implica la urgente necesidad de actualizar las normativas internacionales, incluyendo el RSA, para identificar las nuevas propiedades saludables y nutritivas de los alimentos producidos con ingredientes de última generación.

Una mejora que requiere esfuerzos conjuntos público-privados, que incluyan también a la industria y la academia, y abran más espacios de participación al ecosistema emprendedor, cuyo ritmo de avance va siempre mucho más adelantado que la regulación, y que requiere una modernización urgente y decidida, acorde con los nuevos desafíos que hoy enfrenta la producción de alimentos seguros, saludables, innovadores, inocuos y sostenibles.

GALERÍA

Etiquetas de alimentos
Tendencias de consumo
Víctor Rivera, de ACHIPIA.
Innovación alimentaria
Innovación alimentaria biotecnológica
Nuevos aditivos biotecnológicos
Francisco Javier González Salvo

Autor

Francisco Javier González Salvo
Periodista, editor de Revista Indualimentos

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Talento femenino que impulsa
El desarrollo biotecnológico
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El crecimiento del ecosistema emprendedor alimentario nacional, se ha beneficiado en los últimos años por el destacado aporte de un creciente número de mujeres innovadoras, cuya presencia no solo crea nuevas oportunidades de negocio en los mercados interno y externo, sino que también forja una valiosa plataforma de I+D+i, para el desarrollo de conocimiento técnico y científico.
Letra P
ara nadie es un misterio, que el empuje femenino se ha transformado, gradual y sostenidamente, en un elemento clave para el crecimiento del ecosistema emprendedor nacional.

De hecho, según estadísticas del ministerio de Economía, hoy las mujeres representan 38,6% del universo de emprendimientos operativos, lo que equivale a cerca de 795 mil empresas.

En otras palabras, su aporte es esencial para impulsar el crecimiento de un sector que cada día genera nuevas oportunidades para la creación de empleos, la apertura de nuevas oportunidades de negocio y la conquista de atractivos mercados internos y de exportación.

Variables que, simultáneamente, se suman a la disponibilidad de atractivas herramientas de I+D+i, que contribuyen a la generación de valioso conocimiento científico y biotecnológico, no solo para nuestro país, sino también para toda la humanidad.

INNOVACIONES SALUDABLES, NUTRITIVAS Y SOSTENIBLES

Este trascendental aporte también se refleja de manera elocuente en el sector alimentario, pues en la última edición del Catálogo de Innovación Alimentaria, producido por el programa Transforma Alimentos de CORFO, 25 de las 50 empresas seleccionadas, son lideradas por mujeres.

Una proporción significativa que, según comentan desde la institución, cada año crece de manera sostenida y que en el corto a mediano plazo posicionará a las emprendedoras como el motor fundamental para la consolidación de la nueva generación de startups alimentarias.

Una tendencia que se refleja especialmente en los emprendimientos de base científico tecnológica, que están llamados a convertirse en el nuevo eje impulsor de las exportaciones sectoriales.

Según explica Carolina Muñoz, directora de Gestión de Redes y Nuevas Iniciativas de Transforma Alimentos, recientes estudios asocian el liderazgo femenino de empresas, a variables de alto impacto tales como:

● Negocios de buen crecimiento
● Innovación
● Desarrollo de nuevas oportunidades. 

Un panorama del que tampoco está exento la industria alimentaria, pues “hoy más que nunca, el rol de las mujeres es esencial para dinamizar este ecosistema y responder a las demandas de un mercado cada vez más exigente y consciente con el planeta”, asegura Carolina Muñoz. 

La directiva también comenta que esta tendencia ha permitido el nacimiento de nuevos emprendimientos en el sector, comprometidos con el desafío de ser sostenibles y que, apoyados en sus capacidades científico-tecnológicas, han explorado el desarrollo de nuevos productos a base de novedosos ingredientes y procesos. 

“Todo esto -afirma-, utilizando materias primas únicas, de alto valor e impulsando enfoques de producción colaborativos, justos y responsables con el territorio”. 

“Este sello femenino de trabajo en equipo, conciliación y empatía -enfatiza Carolina-, no solo abre oportunidades de negocios, sino que además promueve la diversificación de la oferta y la adopción de prácticas más éticas en toda la cadena de valor”. 

Esto incluye, a su juicio, desde la creación de alimentos saludables y funcionales, hasta la utilización de subproductos para reducir el desperdicio, pasando por la inclusión de ecodiseño e Inteligencia Artificial (IA) en el desarrollo de envases y embalajes.

Características en que las mujeres han demostrado gran capacidad para diseñar soluciones que impactan positivamente, tanto al consumidor como a las economías locales. 

Por ende, “con la creciente demanda de alimentos saludables, sostenibles y nutritivos, su presencia es un factor clave para fortalecer un sector alimentario competitivo y coherente con tendencias locales y globales”, destaca la directiva de TA.

Opinión que comparte Solange Brevis, presidenta del Colegio de Ingenieros Alimentos de Chile, CIACh, para quien “las mujeres emprendedoras han sido una fuerza transformadora en el ecosistema de innovación alimentaria chileno”. 

“Su contribución -asegura- puede catalogarse como fundamental y disruptiva, aportando no solo diversidad sino también nuevas perspectivas a un sector tradicionalmente dominado por hombres”.

Solange Brevis también enfatiza que el impacto de las mujeres ha sido especialmente notable en la creación de soluciones innovadoras, que abordan problemáticas actuales como:

● Sostenibilidad, salud y bienestar.
● Conexión con las tradiciones culinarias locales. 

La presidenta de CIACh considera que, en estos campos, las emprendedoras “han demostrado una destacada capacidad para identificar nichos de mercado desatendidos y desarrollar productos que respondan a las crecientes demandas de los consumidores por alternativas más saludables, sostenibles y éticamente producidas”.

“Además -añade-, han sido pioneras en la implementación de modelos de negocios que priorizan el triple impacto: económico, social y ambiental, lo que ha elevado los estándares de la industria, y ha influido positivamente en las prácticas del sector en general”.

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Aproximadamente la mitad de los emprendimientos alimentarios innovadores que se consolidan todos los años, es liderado por mujeres. Una proporción que crece día a día. Foto: FreePik.
PRESENCIA MULTISECTORIAL

Uno de los aspectos más destacados de este significativo aporte creativo y vigorizador del talento femenino, radica en que no se reduce solo a segmentos de servicios o de mono producción.

Por el contrario, cada vez se registran más casos de éxito de startups lideradas por mujeres, que han brindado destacados aportes en biotecnología, reutilización de subproductos y desarrollo de materias primas disruptivas, entre otros avances.

En tal sentido, Carolina Muñoz comenta con orgullo, que hoy las mujeres “estamos presentes a lo largo de toda la cadena de valor del sector alimentario”. 

“Podemos encontrarnos como referentes en el cultivo y extracción de materias primas sostenibles y rescatando el patrimonio gastronómico de una zona, liderando el desarrollo de soluciones biotecnológicas de alta demanda en el mercado, o dirigiendo iniciativas y tomando decisiones estratégicas, que impulsan grandes transformaciones en la industria”, destaca.

Muñoz también recalca que la experiencia femenina se traduce en mayor diversidad de puntos de vista, así como en abordajes disruptivos a los complejos desafíos del sector, y en la construcción de redes de colaboración de largo plazo, tanto en Chile como en el extranjero.

“Con ello -agrega-, se abre un espacio cada vez más visible para las mujeres en la industria, promoviendo la equidad y la inclusión en ámbitos donde las miradas y capacidades femeninas resultan fundamentales para impulsar el tránsito hacia sistemas alimentarios más innovadores y sostenibles”.

Aporte que para Solange Brevis no solo es trascendentalmente valioso, sino que actualmente también impulsa el crecimiento en cinco áreas estratégicas para el sector:

1. Alimentos funcionales y nutracéuticos: Desarrollo de productos con beneficios específicos para la salud, “donde el enfoque holístico de muchas mujeres ha sido clave”.

2. Economía circular y valorización de subproductos: Proyectos innovadores que transforman residuos de la industria alimentaria en nuevos productos de valor agregado, “contribuyendo a la sostenibilidad del sector”.

3. Biotecnología aplicada a alimentos: Desarrollo de fermentos, probióticos y procesos biotecnológicos para mejorar propiedades nutricionales.

4. Alimentos de origen vegetal: Un sector en crecimiento explosivo, “donde las mujeres lideran el desarrollo de alternativas vegetales innovadoras”.

5. Rescate y revalorización de ingredientes nativos: Emprendimientos que valorizan materias primas autóctonas y saberes ancestrales, “contribuyendo además a la preservación del patrimonio alimentario chileno”.
Emprendedoras alimentarias biotecnológicas
El desarrollo del emprendimiento femenino ha permitido la consolidación de un importante grupo de nuevas startups de base científica y biotecnológica. Foto: FreePik.
CRECIMIENTO SOSTENIDO

Claro que todos estos ejemplos son solo el punto de partida para un desarrollo que, en opinión de los expertos nacionales y extranjeros, crecerá a un ritmo exponencial.

Ello, a la larga, permitirá que el aporte emprendedor femenino alimentario, abarque cada vez más rubros, expandiendo la posibilidades de desarrollo a todo el conjunto de la economía nacional.

En tal sentido, Carolina Muñoz está segura de que, a la luz del desarrollo exponencial de los años recientes, la participación de las mujeres en el sector alimentario está llamada a seguir creciendo, no solo en Chile, sino también a nivel global. 

“Actualmente -afirma-, se vive una convergencia de factores que impulsa este aumento, incluyendo la búsqueda de sistemas alimentarios más seguros y sostenibles, las tendencias por alimentos saludables y funcionales, y la búsqueda de modelos de producción más responsables y resilientes”.

La directora de Transforma Alimentos pone como ejemplo el crecimiento, año a año, de las empresas postulantes y seleccionadas en el Catálogo de Innovación Alimentaria de Chile.

“Allí podemos ver de forma agregada -explica-, que 40% de ellas son lideradas por mujeres, siendo un 38% de regiones y en su mayoría, MiPymes”. 

“Este liderazgo femenino no solo está dinamizando nuestra economía, sino también abriendo camino a otras emprendedoras, aportando talento, resiliencia, adaptación y soluciones creativas”, explica Muñoz.

Visión optimista que reafirma en forma entusiasta Solange Brevis, quien también anticipa una fuerte expansión del talento femenino hacia sectores emergentes tales como:

● Tecnología alimentaria avanzada: incluyendo impresión 3D de alimentos, desarrollo de proteínas alternativas y nuevos sistemas de procesamiento.

● Inteligencia artificial aplicada a formulación alimentaria: incluyendo optimización de procesos y desarrollo de nuevos productos mediante algoritmos y Big Data.

● Sistemas alimentarios regenerativos: Implementando soluciones no solo sostenibles, sino que también regeneren ecosistemas.

● Personalización nutricional: Mediante desarrollo de soluciones alimentarias adaptadas a perfiles genéticos y necesidades individuales.

“Todo este crecimiento -asegura Brevis-, será fundamental para el desarrollo del país, ya que aportará diversificación a la matriz productiva, agregará valor a nuestras materias primas, impulsará la innovación y contribuirá a posicionar a Chile como polo de emprendimiento alimentario global”.

Por ello, resulta imprescindible que el sector, en general, continúe comprometiéndose a apoyar y potenciar este proceso, eliminando barreras y generando más y mejores condiciones de participación equitativa, que faciliten el surgimiento de más liderazgos femeninos en el sector alimentario nacional.

GALERÍA

Emprendedora en el sector tecnológico alimentario.
Emprendedora en agroindustria.
Carolina Muñoz, directora de Gestión de Redes y Nuevas Iniciativas de Transforma Alimentos
Francisco Javier González Salvo editor Indualimentos

Autor

Francisco Javier González Salvo
Periodista, editor de Revista Indualimentos

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