ás allá de las vicisitudes económicas, y de la visión crítica manifestada por un sector de la población que reniega de los productos dulces, Chile se ha reafirmado durante los últimos años como un país eminentemente “chocolatero”. Una imagen que se reafirma a diario, gracias a la enorme oferta de alimentos y bebidas que utilizan al chocolate como ingrediente principal, desde los simples snacks individuales, hasta las bebidas lácteas saborizadas de última generación, pasando por brownies, tortas, postres y helados, solo por mencionar algunos productos de alto consumo cotidiano. Todos ellos reflejan la profunda penetración del chocolate en los gustos del consumidor nacional y la constante creatividad que siempre ha caracterizado a productores y distribuidores; factores que en conjunto explican el éxito de un mercado que sigue creciendo, pese al impacto de las recientes crisis económicas y de salud experimentadas tanto en Chile como en el mundo. Al respecto, Andrés Chehtman, consultor senior de investigaciones en Euromonitor International, destaca que durante 2025, el chocolate en Chile registró un aumento de 6% en valor en las ventas minoristas, alcanzando un volumen total de $811 mil millones, lo que representa un retorno al crecimiento tras la leve caída registrada el año anterior. En opinión del analista, este desempeño se explica por diversos factores clave, entre los que destacan la baja en los precios internacionales del cacao; la caída de la inflación y la mejora en la situación económica del país; el aumento en la demanda de chocolates premium; y la creciente diversificación en los canales de venta y distribución. “La baja de los precios mundiales -enfatiza Chehtman- alivió la presión financiera sobre los fabricantes, permitiéndoles reducir costos y, a su vez, ofrecer productos más accesibles para los consumidores, mientras que la mejor situación económica del país también jugó un rol fundamental, ya que el aumento de los ingresos disponibles permitió que más chilenos se dieran el gusto de consumir productos de chocolate. Las empresas aprovecharon este contexto lanzando diversas promociones y programas de fidelización para mantener e incluso impulsar el consumo”. “Además -añade el analista-, la creciente demanda por chocolates premium y de alta calidad, especialmente entre los consumidores más jóvenes, dio origen a un segmento de nicho que, aunque todavía pequeño, mostró un importante potencial de expansión”. Así mismo, la diversificación de los canales de distribución (incluyendo las plataformas online) y el surgimiento de nuevas tiendas especializadas impulsadas por el ecosistema emprendedor, también apoyó el crecimiento de la categoría. “Todo esto asegura que la confitería de chocolate siga siendo popular para los consumidores de snacks en todo Chile”, asegura Andrés Chehtman. MERCADO EN EXPANSIÓN Esta evolución positiva no tendrá freno en el corto plazo pues, de acuerdo con los estudios realizados por Euromonitor, las ventas minoristas de chocolate en Chile crecerán a una tasa compuesta anual (CAGR) de 6% en valor corriente hasta 2030. Esto permitirá que a fines de la presente década, el mercado nacional chocolatero se valorice en $1.083 mil millones. Del mismo modo, se espera que la categoría continúe creciendo, tanto en volumen como en valor, impulsada por la expansión económica prevista para los próximos años, y el consiguiente aumento de los ingresos disponibles entre la población local. Adicionalmente, los expertos de Euromonitor proyectan que las principales compañías presentes en nuestro país, como Nestlé, Carozzi y Mondelez, entre otras, sigan desarrollando propuestas con ingredientes más naturales y aumentando la variedad de chocolates premium y de alta calidad. Movimiento que también se advierte en el segmento de los emprendedores, donde también se registra más uso de cacao puro (en lugar de sucedáneos) y de ingredientes con valor local, como maqui, arándanos, copao y merquén, entre otros, que apuestan por una mayor diversificación de sabores y más disponibilidad de nutrientes, para responder mejor a las nuevas tendencias de consumo saludable de la población. Según explica Andrés Chethman, todas estas innovaciones apuntan a un segmento creciente de consumidores, que está más dispuesto a pagar un precio superior por productos que se alineen con sus preferencias de salud y calidad. “Esta combinación de factores económicos e innovación de productos, impactará positivamente el desempeño del mercado de chocolate hasta 2030, asegurando un crecimiento sólido y un panorama de consumo en evolución en Chile”, enfatiza el analista. Opinión que comparte Leonardo Lembo, gerente comercial LATAM de Unigrà /Master Martini, quien destaca específicamente la fuerte orientación actual hacia la premiumización del producto. “En Europa, por ejemplo -indica Lembo-, se busca cada vez más calidad, mayor trazabilidad de la materia prima y una mirada integral del proceso, desde el origen agrícola hasta el producto final. Además, hoy existe una atención mucho mayor hacia la sostenibilidad y el uso responsable de los recursos”. Punto de vista que secunda Camila Urrutia Debarbieri, brand manager Confites de Carozzi, y que también se expresa en una búsqueda más activa de diferenciación a partir de propuestas de valor más sofisticadas. “En línea con los mercados internacionales, hoy vemos una oferta mucho más diversa y atractiva, pues la categoría ya no se limita a las tradicionales barras de chocolate, sino que incorpora rellenos, combinaciones con distintas inclusiones y formatos de snacking que responden a nuevos momentos de consumo”, destaca la ejecutiva, especificando que esta evolución “refleja una industria dinámica, donde la calidad del producto y la innovación en formatos, sabores y experiencias, se han transformado en ejes centrales para conectar con las personas”. Desde el punto de vista del ecosistema emprendedor, en tanto, esta progresión evolutiva ha abierto nuevas y atractivas oportunidades de crecimiento, que permiten incrementar la apuesta por sabores más novedosos y atractivos, para así captar las preferencias de un público siempre ávido de nuevas experiencias sensoriales que combinen sabor, salud y equilibrio. Así lo entiende Josefa Daniela Riquelme Sáez, fundadora de Bomjoss Chocolates (emprendimiento ubicado en Concepción, región de Biobío), quien recuerda que nuestro país es uno de los mayores consumidores de chocolate en América Latina, con un promedio de 2,1 kg per cápita anual, lo que ofrece constantes oportunidades de posicionamiento competitivo, en la medida que el emprendedor identifique a tiempo las señales del mercado se adapte ágilmente a los cambios. “Hoy por ejemplo -precisa Josefa-, cada vez más personas prefieren el cacao real sobre el sucedáneo, debido a la tendencia de comer más sano, pero sin perder el gusto por los sabores atractivos. Eso lleva a que nos pregunten qué porcentaje de cacao tiene cada uno de nuestros productos, o si tienen azúcar añadida, gluten, soya o lácteos, entre otros ingredientes”. INDULGENCIA NUTRITIVA Esta mayor preocupación por las formulaciones también se expresa en una mayor oferta de productos capaces de “endulzar la vida” (como se define coloquialmente al valor de un buen chocolate), pero que al mismo tiempo son más saludables y nutritivos. Al respecto, Leonardo Lembo cree que la Ley 20.060 de Etiquetado de Los Alimentos (vigente en Chile desde 2016), ha jugado un rol destacado en esta mayor indulgencia saludable, generando mayor transparencia e impulsando a las empresas a reformular sus productos. “Es un gran desafío, especialmente cuando hablamos del azúcar, porque el chocolate tradicionalmente tiene alto contenido de este ingrediente, y en Europa así como en Chile, existe una presión muy fuerte por reducir el azúcar. En LATAM también hay exigencias, pero la dieta sigue siendo alta en consumo de productos azucarados. Aun así, el cambio viene impulsado principalmente por el consumidor, sobre todo los más jóvenes, que buscan productos con menos azúcar”, destaca el ejecutivo de Unigrà, precisando que las empresas realizan grandes esfuerzos para optimizar recetas, reducir el contenido de azúcar, buscar endulzantes alternativos más saludables y mantener siempre un sabor seductor. “El desafío es cumplir con las normas sin perder la experiencia sensorial”, añade. Esfuerzos que también resalta Camila Urrutia, pues la indulgencia y la satisfacción también son esenciales para el desarrollo presente y futuro del mercado de los chocolates. “Por eso que hoy desde Carozzi, a través de nuestras marcas Costa y Ambrosoli, estamos constantemente innovando y trabajando para ofrecer nuevas y más alternativas a los consumidores, que sean para todos los gustos y preferencias”. La ejecutiva también recalca que hoy la gran industria se ha enfocado en desarrollar productos de calidad y con distintos atributos, que permitan llegar a una mayor cantidad de consumidores y responder a sus distintas expectativas. “Dentro de esta evolución -señala-, los chocolates con mayor porcentaje de cacao y sin azúcar añadida (sacarosa) se han consolidado como un mix relevante dentro de la categoría, y han ido creciendo en línea con esta tendencia de consumo”. Todo esto se traduce en la opción concreta de que la nueva generación de chocolates sea, efectivamente, indulgente y saludable, en la medida que los avances recientes de la biotecnología hacen cada vez más posible cumplir simultáneamente dichos objetivos. Al respecto, Leonardo Lembo comenta que las altas exigencias legales y las nuevas tendencias de consumo, que se traducen en mayor preferencia por el chocolate real como fuente de salud y placer, permiten colocar en el mercado productos de alta calidad. “Cumplir con la normativa europea (en Italia un producto debe tener al menos 35% de cacao total, 18% de manteca de cacao y 14% de cacao desgrasado para ser considerado chocolate real) facilita luego la adaptación a otros mercados, como LATAM, donde las exigencias son distintas, pero igualmente importantes”, comenta. Esto, en su opinión, ayuda a que este tipo de productos puedan ser considerados funcionales, pues están mejor concebidos para combinar placer y bienestar. Sin embargo, también recuerda que esto implica reformular recetas, para tener menos azúcar, e incorporar más proteínas o fibras. “No es una categoría fácil para el chocolate, pero es un camino que estamos explorando constantemente”. Todo ello deriva en la opción clara de ofrecer salud e indulgencia, especialmente si el chocolate tiene alto contenido de cacao, pues “un mayor porcentaje de cacao implica menos azúcar, lo que mejora el perfil nutricional, tal como lo respaldan diversos estudios”, señala Lembo. A su juicio, el desafío está en la reformulación inteligente, es decir, reducir azúcar, incorporar grasas de calidad y mantener una experiencia sensorial intensa, porque “el equilibrio entre gusto y perfil nutricional es clave”. Para Camila Urrutia, todas estas variables reafirman la posibilidad de que el mercado también ofrezca más alternativas que efectivamente respondan a las nuevas preferencias y estilos de consumo saludable. “Existen productos con altos porcentajes de cacao, como chocolates 62% y 67%, con combinaciones como naranja o menta, valorados por los consumidores que buscan un perfil más intenso y simple en ingredientes. Además, alternativas sin azúcar como Costa Nuss y Costa Milk, conviven con chocolates tradicionales con leche y almendras, como Costa Nuss o Golden Nuss de Ambrosoli”, destaca Camila Urrutia, lo que demuestra que la categoría “puede ofrecer diversidad, calidad y experiencias distintas, permitiendo que cada consumidor elija el producto que mejor se ajuste a sus gustos y ocasiones de consumo, sin perder de vista que el principal atributo del chocolate es su sabor”. Para lo emprendedores, en tanto, esta tendencia ofrece la oportunidad de probar nuevas formulaciones y recetas que busquen potenciar el placer tradicional y, al mismo tiempo, apuesten por la renovación integral, tanto de recetas como de formatos. “El gusto por el placer tradicional no pierde terreno -enfatiza Josefa Riquelme-, pues nuestro producto más vendido es la trufa artesanal, alta en cacao natural belga, pero que también tiene azúcar y lácteos. Sin embargo, al mismo tiempo ese cliente también compra, por ejemplo, una barra de chocolate sin azúcar, por lo que existe una búsqueda de equilibrio”. Para la fundadora de Bomjoss esta tendencia también se refleja en la búsqueda de nuevas experiencias, “pues los clientes hoy llevan productos tradicionales, como un macizo de almendra o un chocolate con praliné de vainilla europea, pero también optan, por ejemplo, por ingredientes que no han probado nunca como los bombones de lúpulo, porque quieren vivir la experiencia de un sabor diferente”. “Por eso, como emprendedores queremos ir más allá de los chocolates sin azúcar o con alto contenido de cacao, y ofrecer también ingredientes con identidad local, como lo hacemos en Bomjoss, por ejemplo, con los bombones con digüeñe (hongo), maqui, merquén e, incluso, luche. Creo que cada vez más chocolaterías se van a ir sumando a la tendencia de utilizar rellenos más innovadores y, a la vez, saludables. SOSTENIBILIDAD COMO PILAR Claro que esta evolución de formulaciones tampoco pierde de vista la creciente preocupación por el medio ambiente y la carbono neutralidad, en medio de un escenario donde las grandes empresas y startups implementan nuevas y perfeccionadas estrategias de sostenibilidad, que forman parte de sus respectivas culturales organizacionales. En ese sentido, Leonardo Lembo precisa que la sostenibilidad es un eje estratégico para Unigrà, pues “implementamos programas de abastecimiento responsable, contamos con certificaciones internacionales y trabajamos activamente en la reducción de emisiones, eficiencia energética y optimización del uso del agua. Además, reutilizamos residuos industriales, generamos energía renovable y controlamos gran parte de nuestra cadena productiva. Todo esto aporta valor ambiental y económico”. Por su parte, Camila Urrutia destaca que la producción sostenible de chocolates es solo una parte de los esfuerzos que Carozzi realiza en línea con su compromiso permanente por innovar y enfrentar los desafíos de la industria de manera sostenible. La ejecutiva agrega que este esfuerzo no solo se traduce en reconocimientos importantes, como el primer lugar del Packaging Innovation Award 2025, otorgado por el Laboratorio de Envases de la Universidad de Santiago de Chile al chocolate Vizzio de Costa, gracias al rediseño de su estuche, sino que también constituye un avance real en materia de sostenibilidad y carbono neutralidad, pues “permitirá reducir en 22 toneladas anuales el consumo de cartulina y en 26 toneladas las emisiones de CO₂eq, optimizando el uso de recursos a lo largo de toda la cadena, desde la materia prima hasta la logística”. Josefa Riquelme, por su parte, considera que la trazabilidad del chocolate también adquiere más relevancia, porque “el consumidor no solo quiere saber qué ingredientes se utilizan, sino de dónde provienen”. Todo ello como una forma de tener más certeza respecto de la real naturaleza de las materias primas utilizadas, y de su impacto en el medio ambiente. EVOLUCIÓN FUTURA Pero como el mercado es cada vez más dinámico, sus protagonistas consideran que en el corto plazo seremos testigos de nuevos cambios, a medida que las tendencias de consumo se orienten hacia otros rumbos. En este plano, Leonardo Lembo considera que pronto “veremos un mayor desarrollo en reducción de azúcar y grasas saturadas, más trazabilidad y productos plant based, sin lactosa y sin trazas lácteas, mientras que en sabores, seguiremos innovando con combinaciones como chocolate–caramelo o chocolate–avellana, que en Europa ya están consolidadas y en LATAM tienen mucho potencial”. En su opinión, el actual mercado del chocolate exige equilibrio entre innovación, sostenibilidad, experiencia sensorial y tradición; y como cada país tiene requerimientos distintos, la flexibilidad será cada vez más fundamental para responder en forma oportuna y ágil a los cambios. “Por eso, el compromiso de Unigrà es mantener la máxima flexibilidad estratégica para adaptarse a los cambios y nuevas exigencias del mercado”, enfatiza. Por su parte, Camila Urrutia estima que los consumidores hoy también buscan ir más allá del producto en sí, a través de la experiencia. “Un ejemplo claro -indica- es el fenómeno de Dubái, donde el formato y la textura de ciertos productos impactaron fuertemente en medios digitales, se volvieron virales y rápidamente tanto empresas grandes como pequeñas adaptaron sus propuestas para sumarse a esa tendencia”. En tal sentido, la ejecutiva de Carozzi plantea que el principal desafío de la industria es justamente innovar en formulaciones, sabores o experiencias, sin afectar la cualidad que el consumidor más valora en el chocolate: el sabor. De todos modos, esta preferencia por el sabor apetitoso no debe impedir una mayor concientización reflejada en el aumento en la demanda de productos plant-based o libres de alérgenos, pues tal como afirma Josefa Riquelme, más pronto que tarde el mercado evolucionará hacia el uso de materias primas y productos aptos para todos los consumidores. “Por eso en Bomjoss hace 5 años que incorporamos chocolates libres de azúcar, soya, gluten e ingredientes de origen animal, que además son responsables con el medio ambiente y trazables, porque el objetivo es ir siempre mejorando, y tanto nosotros como las demás chocolaterías formadas por emprendedores, aplicaremos más actualización y flexibilidad en la búsqueda de materias primas saludables, deliciosas e innovadoras”. GALERÍAOTROS REPORTAJES
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a constante evolución de la industria alimentaria no solo se basa en el desarrollo científico-tecnológico de laboratorio. También requiere de un incesante trabajo de campo, con el objetivo de optimizar y perfeccionar tanto los métodos de producción como las estrategias de seguridad e inocuidad que se requieren para fabricar alimentos, ingredientes y materias primas. Parte importante de este trabajo en terreno, es realizado por las propias empresas del sector, lo cual se refleja a su vez, en nuevas oportunidades para implementar procesos de innovación y desarrollo que permiten ampliar y mejorar la oferta de alimentos y bebidas nutritivas, saludables y funcionales. Una de las empresas que mayores avances ha alcanzado en el campo de la I+D es Beneo, que desde hace 20 años produce en nuestro país, fibras prebióticas elaboradas a partir de raíces de achicoria, que se cultivan localmente en las modernas instalaciones ubicadas en la planta de Pemuco (región de Ñuble). Esta compleja y especializada labor, que recientemente celebró su vigésimo aniversario de operaciones en nuestro país, se orienta a impulsar procesos I+D que contribuyan a mejorar la salud y nutrición de personas y animales de todo el mundo. Para ello no solo cuenta con tecnología de punta y procesos de alta calidad y exigencia, sino también con experimentado equipo humano, compuesto por más de 290 técnicos, investigadores y operarios, que orientan sus esfuerzos al desarrollo de ingredientes alimentarios que hoy se utilizan en una gran variedad de aplicaciones de alimentos y bebidas, tanto para público adulto como infantil. Según explica Claudia Silva, Country Manager Chile, Argentina, Perú, Uruguay y Paraguay de BENEO, la decisión de instalar esta planta en Pemuco, en 2006, respondió a la necesidad estratégica de acompañar el crecimiento sostenido de la demanda por nuestras fibras prebióticas de raíz de achicoria y asegurar el suministro a nuestros clientes a nivel global. “Ya contábamos con nuestra planta en Oreye, Bélgica, y sumar una operación en el hemisferio sur nos permitió procesar la raíz de achicoria —un cultivo estacional— dos veces al año, fortaleciendo de manera significativa la seguridad de abastecimiento”, detalla la ejecutiva. “Además -agrega-, observábamos un interés creciente de los consumidores por ingredientes con respaldo científico, especialmente en el ámbito de la salud digestiva, lo que reforzó nuestra apuesta por expandir la capacidad productiva”. DESARROLLO INNOVADOR Cuando se inició la construcción del proyecto Beneo en Chile, la achicoria prácticamente no se cultivaba en la zona. Hoy, en cambio, la planta de Pemuco forma parte activa del ecosistema agrícola local, contando con cerca de 300 colaboradores, de los cuales alrededor de 230 participan en producción y administración; y 70 en el área agrícola. Claudia Silva detalla que, desde el punto de vista comercial, producir en Chile le permitió a la empresa posicionarse como un proveedor más cercano y confiable para Latinoamérica, reduciendo tiempos de entrega y riesgos logísticos. “Al mismo tiempo -añade-, ofrecer producción local de un ingrediente de alto valor agregado fortalece nuestras alianzas con fabricantes regionales, que pueden innovar con mayor continuidad y seguridad de suministro”. Del mismo modo, la elección de Ñuble como locación estratégica, tampoco fue algo que se decidió de manera aleatoria, pues, tal como indica la country manager de la compañía, la región reunía condiciones muy favorables para el proyecto, incluyendo atributos como suelos adecuados, clima propicio y disponibilidad de tierras agrícolas. “También fue clave la tradición agrícola de la zona y la disposición de los productores locales a incorporar un cultivo nuevo”, indica Claudia Silva. La ejecutiva explica, así mismo, que la combinación de estos factores permitió introducir y escalar el cultivo de raíz de achicoria de manera sólida y sostenible. “Además, la ubicación facilita el acceso a infraestructura de transporte, lo que respalda tanto la distribución nacional como las exportaciones a América, Europa, Asia y Oceanía”, enfatiza. Todo esto ha permitido que, con el tiempo y tras 20 años de exitoso desempeño, las operaciones de la planta de Pemuco, se hayan integrado profundamente con la economía local, aportando empleo, diversificación agrícola y desarrollo para la región. APORTE PARA LA SALUD DE LA POBLACIÓN El trabajo que hoy se realiza en Pemuco incluye el procesamiento de raíces de achicoria para producir inulina y oligofructosa, fibras prebióticas que brindan beneficios ampliamente documentados para la salud digestiva. De hecho, más de 25 años de investigaciones científicas y académicas, respaldan la valiosa contribución de estas fibras para el equilibrio del microbioma intestinal, la mejora de la función digestiva y efectos positivos asociados a la inmunidad y la salud metabólica. “Nuestros ingredientes se utilizan en alimentos, bebidas, nutrición especializada, industria farmacéutica y alimentación animal. Permiten mejorar el perfil nutricional de los productos incorporando fibra prebiótica y, al mismo tiempo, reducir el contenido de azúcar”, explica Claudia Silva “Además -puntualiza-, más allá de la reformulación, existen beneficios clínicamente documentados, como el apoyo a la regularidad intestinal y la promoción de la saciedad, especialmente relevantes para productos orientados al bienestar digestivo y al control de peso”. Todas estos beneficios de nutrición funcional permiten que las fibras de raíz de achicoria producidas en las instalaciones Beneo de Pemuco, formen parte del reducido grupo de prebióticos reconocidos por la Asociación Científica Internacional para Probióticos y Prebióticos (ISAPP). Esto asegura que las fibras de Beneo cumplan la definición científica de prebiótico; es decir, son utilizadas selectivamente por microorganismos beneficiosos y generan efectos medibles en la salud. Al respecto, la evidencia científica demuestra que algunos de estos efectos beneficiosos son los siguientes:
Claudia Silva también recalca que los estudios más recientes indican que una ingesta diaria de 3 gramos de fibra de raíz de achicoria, es suficiente para estimular significativamente el crecimiento de bacterias beneficiosas como las bifidobacterias. “Asimismo, se han observado mejoras significativas en parámetros de la función intestinal en adultos y niños en diferentes estudios”. CONEXIÓN INTEGRAL CON EL ECOSISTEMA Para asegurar la eficiencia operativa de esta cadena productiva, la planta de Pemuco trabaja con una red estructurada de agricultores locales que cultivan raíz de achicoria, bajo estándares agronómicos definidos directamente por Beneo. Para tales efectos, se les entrega acompañamiento técnico y asesoría permanente, lo que resulta clave para asegurar calidad y rendimiento. Esto ha permitido que, durante estas dos décadas de operaciones, la achicoria se haya convertido en un cultivo estable y atractivo para la región, fortaleciendo el conocimiento agrícola local y generando empleo rural. “Esto ha contribuido a un ecosistema agrícola más resiliente y diversificado en Ñuble”, explica Claudia Silva. La ejecutiva también detalla que el modelo integrado que implementó la compañía, les permite asegurar calidad, volumen y trazabilidad, ofreciendo a sus clientes ingredientes obtenidos de manera responsable y con un fuerte arraigo local. APORTE A LA SALUD Y EL PROGRESO DE CHILE El trabajo realizado por Beneo en Pemuco, se traduce en trascendentales ventajas de positivo impacto transversal para el país. En tal sentido, Claudia Silva comenta que desde el punto de vista, la compañía se ha consolidado como uno de los empleadores más relevantes de la región. “Además, hemos sido reconocidos como una de las ‘Mejores Empresas Pagadoras’ del país, lo que refleja nuestro compromiso con relaciones transparentes y pagos oportunos a agricultores y proveedores”. A su vez, desde el ámbito de la nutrición integral, las fibras elaboradas en Pemuco están alineadas con las principales tendencias en salud digestiva, salud mental —a través del eje intestino-cerebro— y control de peso, incluyendo el manejo de la glucosa y el apoyo a la saciedad. “Las fibras prebióticas de raíz de achicoria no solo permiten reducir azúcar y mejorar el perfil nutricional, sino que también apoyan activamente la salud digestiva y contribuyen al bienestar general mediante su impacto positivo en el microbioma intestinal”, comenta Claudia. Del mismo modo, la investigación sobre la conexión intestino-cerebro refuerza el rol de las fibras prebióticas dentro de un enfoque de salud holístico. PRODUCCIÓN SOSTENIBLE Claro que todo este esfuerzo no solo representa un aporte para el posicionamiento de Chile como proveedor de ingredientes saludables y funcionales para todo el mundo, sino que también demuestra el compromiso cada vez más profundo que la gran industria tiene con el cuidado del medioambiente. “Para nosotros -enfatiza Claudia Silva-, el crecimiento y la sostenibilidad deben avanzar de manera conjunta, pues la mayor demanda por ingredientes naturales y respaldados científicamente, nos exige asegurar suministro, pero también hacerlo de manera responsable”. Esto se traduce, por ejemplo, en acciones concretas como incrementar la producción sin que ello implique un mayor gasto de energía o consumo de recursos. En tal sentido Claudia Silva destaca que a nivel global se incrementó la capacidad en 30%, mientras que el consumo energético específico se redujo en 35%. En la planta de Pemuco esto fue posible gracias a un análisis exhaustivo del proceso productivo, que permitió identificar todas las oportunidades de mejora en eficiencia energética. “A partir de ello, actualizamos equipos e incorporamos nuevas tecnologías, como sistemas de evaporación más eficientes”, detalla Claudia, destacando que “estas inversiones reducen el consumo energético y mejoran la continuidad del proceso, ya que permiten limpiar equipos sin detener la operación completa, generando ahorros adicionales”. Un ejemplo concreto y medible de que la mejora continua forma parte integral del compromiso ambiental de la compañía y, al mismo tiempo, responde a las exigencias de sus clientes, que hoy (al igual que los consumidores en todo el mundo) buscan socios con trayectoria sólida en sostenibilidad. CRECIMIENTO Y EXPANSIÓN FUTURA
os principales objetivos de la empresa en el corto y mediano plazo, son fortalecer y optimizar el negocio principal, aumentando capacidad productiva y mejorando rentabilidad.
Al mismo tiempo, trabajan en expandirse hacia nuevos segmentos, sin descuidar la consolidación de los actuales. En Chile se han realizado inversiones importantes en ampliación de capacidad en los últimos años, lo que los deja bien posicionados para acompañar el crecimiento sostenido del mercado de ingredientes funcionales. GALERIAOTROS REPORTAJES l ecosistema regional de innovación y emprendimiento es, sin lugar a dudas, uno de los más importantes ejes basales para consolidar el desarrollo económico de Chile durante el Siglo XXI, tanto desde el punto de vista comercial y productivo, como biotecnológico. Sin embargo, para que esas valiosas oportunidades se concreten en soluciones reales y concretas, es imprescindible forjar lazos de cooperación sólidos y permanentes, entre los diversos actores intersectoriales que hoy componen este trascendental sector. Esta fue una de las principales conclusiones del primer encuentro nacional de ecosistemas regionales de innovación y emprendimiento, que se realizó a principios de mes en el anfiteatro de la Escuela de Humanidades de la Universidad de Concepción. Esta inédita instancia de diálogo, estudio y networking activo, reunió a más de 60 representantes provenientes de 7 regiones del país, lo que le permitió consolidarse como un hito para la articulación interregional y la construcción de confianzas entre los diversos actores públicos, privados, académicos y de la sociedad civil que hoy están vinculados al desarrollo productivo, la innovación y el emprendimiento. Durante toda la jornada, participantes de ecosistemas de Valparaíso, Antofagasta, Biobío, Los Lagos y otras regiones compartieron experiencias, aprendizajes y desafíos, con el objetivo de avanzar hacia una agenda común que fortalezca el trabajo colaborativo desde los territorios, reconociendo sus particularidades y potenciando sus capacidades. Al respecto, Gonzalo del Río, Presidente del Ecosistema Biobío, sostuvo que “nuestra evaluación ha sido de “excelente”, se cumplieron todos los objetivos, tuvimos más de siete regiones compartiendo y colaborando en una jornada de mucho aprendizaje, de compartir experiencias, desafíos comunes y lo más interesante es que se confirma que hay un compromiso y una motivación para poder seguir avanzando con esta iniciativa y ya tenemos fijado el próximo encuentro que se va a realizar en la región de Valparaíso”. CONEXIÓN, IDEAS Y VISIÓN COMPARTIDA El primer encuentro nacional de ecosistemas regionales comenzó en la mañana con un espacio de bienvenida y acreditación, seguido por una dinámica de speed networking que permitió romper el hielo entre los asistentes y generar las primeras conexiones estratégicas. A lo largo del día, la agenda combinó instancias de conversación, presentaciones y reflexión colectiva. Uno de los momentos clave fue el bloque dedicado a tendencias y desafíos de los ecosistemas regionales, que contó con exposiciones de referentes nacionales en innovación y emprendimiento, además de una presentación técnica sobre medición y fortalecimiento de ecosistemas, a cargo de Corfo. En dicha oportunidad, José Miguel Benavente, Vicepresidente Ejecutivo de Corfo, destacó la importancia del apoyo público para generar estas instancias, enfatizando que “los ecosistemas son un conjunto de agentes que interactúan entre ellos, tal como en Biobío, donde parte de esos agentes ya estaban, por cuanto tiene un tejido productivo e industrial fuerte, con universidades que están vinculadas a la ingeniería y a los negocios, y una base científico tecnológica muy fuerte". "El desafío es justamente vincularlos con otros ecosistemas, con el apoyo público en el tiempo, en el que se va generando un capital social de gran importancia para el desarrollo productivo”, agregó el directivo. Posteriormente, un panel de discusión reunió a representantes de distintos territorios, quienes compartieron modelos de gobernanza, experiencias de articulación y aprendizajes desde ecosistemas emergentes, evidenciando los avances y brechas comunes que enfrentan las regiones fuera de la capital. CAMARADERÍA Y COOPERACIÓN DESDE EL TERRITORIO Durante la tarde, el encuentro se trasladó al Bar Concepción, un espacio que aportó un ambiente más distendido y cercano para el trabajo colaborativo, favoreciendo la camaradería y el intercambio genuino entre los participantes. En este contexto, se desarrolló un laboratorio de ideas, donde los asistentes trabajaron en grupos para abordar brechas estructurales como el desarrollo de capital humano, el acceso a financiamiento y la articulación interinstitucional. Este formato permitió fortalecer el networking, generar vínculos de confianza y avanzar en la construcción de redes sólidas de cooperación y articulación entre los distintos ecosistemas regionales, uno de los principales objetivos del encuentro. En cuanto a las impresiones y experiencias que significó este evento, Julio Brintrup, Director del Centro de Innovación de Los Lagos, sostuvo que “fue un gran encuentro, donde pudimos conversar compartir experiencias, proyectar lo que viene para este año, y también hablar desde lo que se está desarrollando en cada una de las regiones que pudieran participar en esta instancia. Sin duda es relevante replicar este tipo de iniciativas; donde la descentralización tome protagonismo para ir pensando el desarrollo de emprendimiento e innovación desde los distintos lugares del país”. Las propuestas levantadas durante el trabajo grupal fueron compartidas en una plenaria final, dando paso a un espacio de construcción colectiva de una agenda común, orientada a definir acciones futuras, compromisos concretos y mecanismos de seguimiento que permitan sostener este trabajo colaborativo en el tiempo. La jornada concluyó con una Fiesta de Ecosistemas, concebida como un cierre celebratorio que reafirmó el espíritu de colaboración, la confianza construida y el éxito de un encuentro que marcó un antes y un después en la articulación interregional. En la instancia, además, se proyectó que la próxima versión del encuentro se realizará en Valparaíso en 2027, dando continuidad a este espacio de articulación nacional. GALERÍAOTROS REPORTAJES on un llamado a unificar esfuerzos multisectoriales para optimizar la innovación y desarrollo sostenible de la fruticultura nacional culminó la exitosa versión 2025 de Fruittrade. El evento, que se ha transformado en uno de los más importantes del área de la fruticultura en Latinoamérica, reunió en el centro de eventos Espacio Riesco, de Santiago, a expositores ligados a la producción, servicios, insumos, maquinaria y tecnología, del rubro. Durante la ceremonia de inauguración, el presidente de la Federación de Productores de Frutas de Chile, Fedefruta, Víctor Catán, expresó su satisfacción por los logros del sector, pero a la vez hizo un llamado potente a reforzar el trabajo realizado hasta ahora, para mejorar la competitividad inocua y sostenible de la fruta chilena. Catán señaló que Fruittrade “cumple un papel sumamente relevante, porque es capaz de mostrar lo que hace la fruticultura y cómo impacta y aporta al desarrollo del país y del mundo rural”. Al mismo tiempo, al abordar ¿los desafíos del sector, explicó que “los principales son el tema fitosanitario, el área laboral, la seguridad hídrica y la seguridad en los campos, tanto para las personas como también para sus maquinarias, productos e insumos que utilizan”. Catán recordó, asimismo, que Fedefruta, como gremio, ha estado en el Congreso Nacional y en diversas instancias pidiendo urgente solución a la delincuencia en el mundo rural, proponiendo, colaborando y participando activamente en la generación de Proyectos de Ley en esta dirección. A su vez, respecto de los desafíos fitosanitarios, “hemos participado junto a las autoridades y los organismos competentes, en el combate a la Mosca de la Fruta. En este mismo ámbito, hemos visitado y observado el funcionamiento del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) en el aeropuerto internacional”, precisó. En cuanto a los desafíos hídricos señaló que es crucial invertir en infraestructura y lograr acuerdos sobre soluciones por cuenca, para asegurar el acceso al agua, recurso vital para la producción de frutas, destacando que tres importantes cuencas del valle central no disponen de embalse de cabecera: Aconcagua, Maipo y Cachapoal. En el ámbito laboral, el presidente de Fedefruta dijo que “tenemos el gran desafío de reconocer y potenciar la participación femenina en la fruticultura, la cual es clave para la industria, donde las mujeres representan cerca del 44% de la mano de obra”. “También se requiere un proceso más eficiente y formal para atraer y disponer de mano de obra extranjera, alineando la disponibilidad con las necesidades del campo, como la visa Mercosur, para la cual hemos realizado un trabajo conjunto con la SNA”, agregó. Durante el acto inaugural estuvieron presentes, la ministra de Agricultura, Ignacia Fernández; la directora (s) de Prochile, Paulina Valderrama; el presidente de la SNA, Antonio Walker; el embajador de Brasil, Paulo Pacheco, junto a directores y consejeros de Fedefruta y productores agrícolas, entre otros. CIFRAS SECTORIALES Actualmente, las estimaciones de empleo en el sector indican que la fruticultura chilena es una fuente de trabajo muy determinante, ya que emplea a más de 1.500.000 personas en trabajos directos, de temporada e indirectos, que incluye bienes y servicios generados por logística, agroquímicos, etc. Con respecto a las exportaciones frutícolas, estas se dividen en un 79% de fruta fresca, 5% congelados, 5% conservas, 4% frutos secos, 4% deshidratados y 3% jugos. GALERÍA na histórica convocatoria de público tuvo la decimotercera versión de la feria Espacio Food & Service, evento que, como ya es tradicional, cada año congrega a los diversos protagonistas transversales del sector. Durante los tres días que duró la muestra, congregó a más de 50.000 visitantes, lo que la consolida como el mayor encuentro de la industria alimentaria en Latinoamérica. En esta versión, la feria (que se realizó entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre en el centro de convenciones Espacio Riesco) contó con una exhibición de 35.000 metros cuadrados, donde se reunieron más de 800 empresas expositoras. Al término de la exhibición, el CEO de GL events Chile, Francisco Sotomayor, destacó que “estamos muy contentos con la gran asistencia a esta última versión y el respaldo de nuestros expositores. Fue una exhibición exitosa donde pudimos apreciar innumerables actividades como las cocinas interactivas, las catas, lanzamientos de productos e importantes premiaciones”. Sotomayor agregó, q ue esta versión fue muy importante “porque Espacio Food & Service se unió al portafolio de ferias FISA, filial del grupo GL events, líder mundial en eventos del sector gastronómico, a través de su división Sirha Food”. De esta manera, la gran feria alimentaria de Chile ya es parte del ecosistema de eventos que conecta en el mundo a los actores de la industria, marcas y tomadores de decisiones. Así mismo, forma parte de una comunidad de más de 750.000 profesionales y 92.000, lo que permite a Chile conectarse aún más al circuito internacional de la gastronomía, potenciando la innovación y el desarrollo del sector. Al respecto, el director de Espacio Food & Service, Andrés Ilabaca, comentó que la “feria representa para nuestro país una gran vitrina y una valiosa oportunidad y así lo demuestra la presencia de 22 países con sus stands corporativos que permite mostrar al mundo las bondades que ofrece Chile en sus diversas dimensiones”. “Entre ellas -agregó- destacan nuestras condiciones naturales y también nuestras ventajas comerciales, que nos han posicionado como líderes en múltiples categorías de alimentos, reconocidos por ser sanos, sabrosos y de alta calidad”. Ilabaca también resaltó las variadas actividades que se realizaron durante la muestra, como el encuentro de quesos 2025 donde jueces internacionales eligieron el mejor queso mantecoso de Chile y la elección de la mejor marraqueta, galardón que este año correspondió a la Panadería Departamental, de San Miguel. “También tuvimos, el pabellón de innovación Food Tech, donde participaron 50 emprendedores; y vivimos los 10 años de la copa culinaria Carozzi. Adicionalmente, para la promoción y visibilización de la feria fueron clave las actividades de cocina interactiva nacional e internacional, las catas, así como el protagonismo de los pabellones del Pan, del Mar, del Vino, del Retail, del queso e Internacional”, puntualizó Andrés Ilabaca. GALERÍA as Enfermedades de Transmisión Alimentaria o ETA, constituyen un riesgo latente para la industria alimentaria, el que de cuando en cuando se expresa en brotes potencialmente muy peligrosos para la población. De hecho, tan solo hace unos días, las alertas sanitarias volvieron a dispararse en nuestro país, luego de detectarse la presencia de la temida bacteria Listeria monocytogenes en varias partidas de salmón fresco y ahumado envasado al vacío, de dos conocidas marcas nacionales. Un brote especialmente crítico, pues la Listeria es una patógeno presente en el ambiente que puede contaminar alimentos y causar una infección conocida como Listeriosis. Si bien la mayoría de los casos de Listeriosis son leves, en algunos grupos de riesgo (como recién nacidos, personas inmunodeprimidas, adultos mayores y madres en período de gestación), puede causar severas complicaciones como sepsis generalizada, meningitis e, incluso, pérdidas fetales (en el caso de las embarazadas). Esto demuestra que, incluso los sectores más importantes y consolidados de la industria alimentaria nacional, como la salmonicultura, están expuestos a las consecuencias derivadas de un brote de ETA; con todo lo que ello significa en términos de riesgo sanitario para la población, pérdidas comerciales y daño irreparable para la reputación organizacional. Y aunque los brotes de ETA nunca podrían eliminarse por completo (pues en el mundo de la seguridad industrial no existe el nivel de “riesgo cero”), si pueden reducirse al mínimo, mediante estrategias eficientes de optimización y mejora continua, aplicadas a lo largo de toda la cadena de producción, envasado y distribución de alimentos. PAPEL DEL CAPITAL HUMANO Lo que a primera vista parece un objetivo claro y concreto, no siempre resulta fácil de abordar, pues cuando se trata de adoptar medidas, tanto los prevencionistas de riesgo, como los gerentes de área y la dirección ejecutiva de las empresas, enfrentan una disyuntiva tan profunda como compleja: ¿es mejor perfeccionar las técnicas existentes, o innovar mediante tecnologías disruptivas? Al respecto, Jordan Devine, Regional Business Development Manager de bioMérieux, empresa especializada en soluciones de análisis microbiológico para la industria, enfatiza que la mejor opción es “aplicar lo mejor de ambos mundo, porque eso permite enfrentar de mejor forma el desafío de producir nuevos alimentos inocuos para un mercado que cambia día a día”. Devine recalca que la industria moderna necesita adaptarse a los cambios suscitados en las tendencias de consumo, que se expresan en más preferencias por los alimentos saludables de origen natural, y que esto implica, a su vez, modificar procesos y hacer cambios en la producción, lo que al mismo tiempo puede generar nuevos riesgos de contaminación patógena que antes no se conocían. “Esto significa que también habrá que realizar cambios en los controles de calidad, para que no aparezcan o se reproduzcan microorganismos peligrosos como Salmonella o Listeria, entre otros, y eso significa reforzar o perfeccionar los conocimientos de los equipos a cargo”. Opinión con la que concuerda Edison Salas Huenuleo, director de Investigación y Desarrollo de la empresa AINTECH, compañía especializada en el desarrollo de productos de limpieza industrial a base de nanotecnología, quien enfatiza que “las empresas deben enfocarse particularmente en su capacidad para reforzar las competencias y conocimientos del personal a cargo de los procesos de prevención de riesgos, pues como hoy existen altas tasas de recambio de personal (debido a la rotación laboral), no siempre los equipos a cargo de las tareas de limpieza, desinfección o control tendrán el mismo nivel de experticia”. “El constante recambio de personal -puntualiza Salas-, se refleja en una mayor porcentaje de colaboradores que no siempre tienen el nivel de conocimientos y competencias para aplicar técnicas de desinfección en forma adecuada, y eso exige capacitarlos, lo que por lo general requiere un periodo de aprendizaje importante”. “Ese fenómeno lo hemos visto en todos los países de América Latina que hemos visitado y también pasa en Chile. Por ello, es fundamental que la empresa cuente con sistemas de capacitación que transmitan al trabajador una auténtica cultura de inocuidad, para que entienda la importancia y trascendencia de este concepto”. NUEVOS HORIZONTES TECNOLÓGICOS Más allá de los esfuerzos que se deben aplicar, para inculcar en la fuerza laboral una auténtica cultura de inocuidad organizacional, la empresas también deben aprovechar los múltiples beneficios que ofrece el actual desarrollo científico y técnico. Esto permitirá agilizar la producción de nuevos alimentos, reduciendo al mínimo el riesgo de contaminación patógena. En tal sentido, Jordan Devine comenta que es importante incorporar tecnologías disruptivas, especialmente “porque permiten avanzar hacia mejores métodos de detección y prevención de nuevos riesgos”. Para el ejecutivo de bioMérieux, este punto es especialmente importante, pues como la industria debe ser más ágil para responder en forma oportuna a las exigencias de los consumidores, “también requiere análisis de riesgos capaces de entregar resultados efectivos en menos tiempo, porque esperar 10 o 15 días para decidir si una línea de producción es inocua o está contaminada, hoy ya no es viable”. Uno de los ejemplos más exitosos del avance biotecnológico aplicado a la optimización de las estrategias de inocuidad industrial, es el estudio genómico del microbioma existente al interior de las plantas productivas. De hecho, su uso como instrumento de análisis de riesgo, promete convertirse en un auténtico salto cuántico en materia de prevención de brotes de ETA. De acuerdo con la definición de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura, FAO, los microbiomas están formados por una red compleja y dinámica de microorganismos (tales como, por ejemplo, bacterias, virus, hongos, arqueas) presentes en el ambiente. Estos microorganismos se adaptan y viven en una relación funcional con sus hábitats específicos, incluyendo los sitios donde se producen, almacenan y distribuyen alimentos (fábricas, líneas de packaging, bodegas, camiones refrigerados, etc.). Si bien no todos los microorganismos que componen un microbioma son peligrosos para la salud, las modernas tecnologías “ómicas” (como la genómica), permiten estudiarlos de manera más holística, lo que se traduce en mayor capacidad para evaluar y detectar, con alto grado de certeza, la presencia de los diversos peligros microbianos que puedan estar presentes en todas las etapas de la producción de alimentos. Más aún, las posibilidades que brinda la genómica ayudan a que esta detección no solo se circunscriba al análisis de ingredientes, materias primas y productos finales, sino que también ayudaría a descubrir amenazas en el entorno mismo, incluyendo fábricas y otros puntos de la cadena logística asociada. Esto se traduce en una mejora exponencial de la capacidad de las empresas para identificar riesgos como presencia de patógenos y eventuales casos de resistencia a los antimicrobianos. Al mismo tiempo mejora la capacidad de los equipos de prevención de riesgos, para comprender los factores que influyen en la aparición de los potenciales patógenos en una ubicación determinada, proporcionando así una mejor base para el desarrollo de medidas preventivas más adecuadas y eficaces a largo plazo. Al respecto, Jordan Devine comenta que estudiar los microbiomas presentes en una fábrica o empresa, “ayudará a conocer con más exactitud qué está pasando durante el proceso de producción de alimentos, y asegurar un mejor control de su inocuidad en forma permanente”. “Es como contar con una verificación del estado de salud de la planta, que ayuda a resolver contingencias específicas y a trazar objetivos de estudio a largo plazo, para así prevenir los riesgos que pudiesen aparecer a futuro”, explica. Edison Salas, en tanto, también considera que la automatización y el uso de nuevas tecnologías constituyen un avance fundamental para optimizar las estrategias de inocuidad a nivel industrial, en especial para reducir los factores de riesgo y usar en forma más eficiente los recursos disponibles. “Hoy existen diversas opciones, como el uso de sistemas a base de rayos UV, ozono, nano burbujas y nano partículas de cobre (como las que presentó AINTECH durante la reciente versión de TecFood 2025), que tienen muy buena efectividad, porque permiten adaptar las estrategias a los eventuales cambios que ocurran con las propias bacterias, dado que, al ser microorganismos vivos, pueden mutar, aparecer o crecer por flancos desconocidos”, indica. “Las nanopartículas de cobre, por ejemplo -explica Salas-, permiten elaborar una nueva generación de desinfectantes que brindan amplios beneficios a las empresas, pues son de baja toxicidad (evitando el riesgo de accidentes o enfermedades laborales), no requieren enjuague (lo que ayuda a economizar agua), son de fácil implementación (agilizando los tiempos de trabajo y el entrenamiento de la fuerza laboral), y tienen mayor efectividad de largo plazo”. EL TRASCENDENTAL APORTE EMPRENDEDOR Todas estas tecnologías y desarrollos de punta han sido, en la mayoría de los casos, impulsados por la energía creativa de un destacado ecosistema innovador, que fue capaz de descubrir los beneficios de la ciencia y la biotecnología, de extrapolar sus ventajas y aplicarlas concretamente a la producción de alimentos seguros y saludables. Para Jordan Devine, este punto es muy importante, porque las startups de base científico-tecnológica que trabajan en áreas avanzadas como la genómica y la biología molecular, “nacieron en un entorno de ideas nuevas revolucionarias y tienen la motivación y el entusiasmo para concretarlas en avances concretos”. “En bioMérieux valoramos este aporte del ecosistema emprendedor, y de hecho a principios de año, adquirimos Neoprospecta, empresa con sede en Brasil dedicada a soluciones de datos y genómica para la gestión del riesgo microbiano en las industrias alimentaria y farmacéutica”. Esta adquisición, que se concretó en enero, permitió a bioMérieux ampliar significativamente su portafolio de herramientas estratégicas para la toma de decisiones basadas en información del microbioma. Todo ello se traduce en aportes concretos para que las industrias alimentarias mejoren la calidad y seguridad de su producción, ayudando a rastrear y controlar las potenciales áreas de contaminación, evaluar, gestionando mejor los riesgos, optimizando procesos y definiendo nuevas buenas prácticas de mejora continua para el control microbiológico. Por su parte, Edison Salas asegura que el aporte del ecosistema innovador-emprendedor ha sido fundamental para mejorar las estrategias de inocuidad a nivel industrial y logístico, porque, “en general las nuevas tecnologías no las generan las empresas tradicionales, sino las startup”. “Los emprendedores son quienes plantean estas ideas locas que ni siquiera han sido probadas, pero que pueden convertirse en grandes oportunidades de éxito. Por eso, cuando alguien confía en esas ideas y entrega a la startup los capitales necesarios para desarrollarlas, se logran cosas espectaculares, como nos pasó a nosotros, que demostramos que es posible incorporar nuevas nanotecnologías para mejorar la inocuidad de la industria alimentaria. Por eso, no hay que temerle al cambio. Al contrario, si la industria no cambia, se quedará atrás y perderá competitividad”. Pasos que confirman la importancia de incorporar al talento emprendedor en la búsqueda de soluciones que, en definitiva, ayudan a la industria en su conjunto, a orientarse exitosamente al logro de ofrecer a la población alimentos más seguros, saludables, sostenibles y, por supuesto, inocuos. Pues tal como establecen los expertos de FAO, “si no es inocuo, no es alimento”. GALERÍA
OTROS REPORTAJES urante dos vibrantes jornadas plenas de entusiasmo, dedicación y energía creativa, la región de Maule y su vibrante ecosistema emprendedor, se convirtieron en epicentro de la innovación agroalimentaria de Chile y América Latina. Todo esto fue posible, gracias al seminario Agrorevolution Maule 4.0, que se realizó en las ciudades de Curicó y Talca, los días 28 y 29 de agosto. El evento, organizado por Blue Oak Corp con el apoyo del Programa Viraliza de Corfo Maule e INACAP, tuvo como objetivo principal visibilizar y fortalecer el ecosistema de emprendimiento regional, entre los cuales se cuentan múltiples startups de base científico tecnológica, así como empresas provenientes de la agricultura familiar campesina, dedicadas al desarrollo de alimentos de origen más natural, saludable y sostenible. El seminario se estructuró a partir de una extensa planilla temática que abordó los principales desafíos de desarrollo que hoy enfrenta el ecosistema emprendedor regional, así como las principales herramientas y soluciones biotecnológicas que pueden impulsar su crecimiento y desarrollo, tanto a nivel nacional como internacional. Durante las dos jornadas, realizadas en las sedes de Curicó y Talca de INACAP, se contó con la participación de diversos especialistas, académicos y profesionales, chilenos y extranjeros, así como de representantes de startups y aceleradoras tecnológicas que hoy trabajan en soluciones 4.0 para la agroindustria. APORTE TRASCENDENTE AL DESARROLLO SECTORIAL La primera jornada, realizada el jueves 28 en la sede Curicó de Inacap, se enfocó en experiencias de innovación y sustentabilidad aplicadas a la cadena agroalimentaria. Para ello, se contó con la presentación de diversos casos de éxito provenientes de Chile, Latinoamérica y otras regiones del mundo. El viernes 29, en tanto, las jornadas de trabajo se trasladaron a la sede Inacap de Talca, donde se presentaron nuevas experiencias de aplicación tecnológica sostenible en la agroindustria. Ambas jornadas también brindaron espacios para el diálogo directo, la construcción de redes y la presentación de productos innovadores creados por emprendedores de la zona. Todo ello consolidó a la región de Maule como epicentro de las tendencias en Industria 4.0, aplicadas al desarrollo de Chile como potencia productora y exportadora de agro tecnificado sostenible. Las principales áreas temáticas abordadas durante los dos días, fueron las siguientes:
Cada una de estas perspectivas se abordó a través de presentaciones técnicas y mesas de conversación, que permitieron analizar en detalle los aspectos críticos de la evolución tecnológica y cultural de la agroindustria en el actual escenario de cambios disruptivos, tanto desde el punto de vista productivo, como comercial y ambiental. Algunas de estas perspectivas fueron profundizadas en charlas específicas, entre las cuales destacaron, por ejemplo: “Iniciativas de aplicación de tecnologías 4.0 en el sector agrícola”, a cargo de Stanley Best, especialista del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA. “Nuevos negocios e innovaciones en desarrollo de Alimentos”, presentada por Solange Brevis. “Tecnologías 4.0 y tendencias de Inteligencia Artificial aplicadas a la industria agroalimentaria”, expuesta por el especialista español Jordi Albo Canals. “Experiencia en Industria 4.0 en la cadena agroalimentaria de Alemania y Latinoamérica”, presentada por el experto alemán Marnix Doorn. Destacó también, la exposición realizada el viernes 29 en Curicó, por Fernanda Soza, directora ejecutiva de la aceleradora tecnológica ChileMass, entidad que brinda oportunidades de crecimiento, especialización y escalamiento a startups chilenas, en Boston, Massachussets (uno de los mayores centros académicos y de investigación tecnológica de Estados Unidos). En su presentación, Soza abordó las diferentes oportunidades que ChileMass ofrece al ecosistema emprendedor para perfeccionar competencias, conocimientos y habilidades, y cómo esto impacta positivamente en su desarrollo a nivel nacional e internacional. Uno de los casos de éxito más emblemáticos mencionado por la ejecutiva, fue el de Neocrop Technologies, que hace tan solo tres años participó en una de las iniciativas de apoyo impulsadas por ChileMass para emprendedores chilenos. Dicho impulso le permitió escalar a un nivel más competitivo y dar sus primeros pasos en el mercado, incorporando conocimiento y tecnología de vanguardia destinado a desarrollar nuevos y mejores alimentos. Es así como hoy Neocrop logró convertirse en la primera compañía de Latinoamérica capaz de producir trigo modificado genéticamente mediante metodología CRISPR de crecimiento acelerado, a partir del cual se puede obtener harina blanca con alto contenido de fibra. “Esto demuestra que Chile es un laboratorio natural para la innovación agrícola, pues contamos con el conocimiento y el talento, para generar avances muy interesantes que se pueden aplicar tanto el país como en el resto del mundo”, asegura Fernanda Soza. COOPERACIÓN TRANSVERSAL Una de las claves del éxito alcanzado por el seminario Agrorevolution 4.0, fue la cooperación transversal entre academia, sector público, empresas y emprendedores, variable que precisamente fue destacada por los panelistas como clave para que el desarrollo científico y técnico se traduzca en aportes concretos para el ecosistema agroalimentaria. Al respecto, Patricia Fuentes Bórquez, CEO de Blue Oak Corp destacó la importancia de esta iniciativa para el desarrollo de un ecosistema emprendedor fuerte y visible a nivel regional. “Estamos muy felices con el éxito de esta iniciativa, que pudimos realizar gracias al financiamiento de la dirección regional de Corfo Maule, y con el apoyo conjunto de INACAP y muchas otras entidades de la región”, enfatizó. “En ese sentido -agregó-, fue un evento tremendo, con invitados internacionales de Estados Unidos, Argentina, Alemania y España que han querido sumar y entregar este conocimiento valioso para fomentar la innovación, desarrollo y emprendimiento de todas las industrias 4.0 y tecnologías en el sector agroalimentario”. La ejecutiva también resaltó la importancia de contar en ambas jornadas con una feria tecnológica alimentaria, que contó con más de 16 stands, “donde los más de 200 asistentes pudieron compartir con diversos emprendedores de la región de Maule”. Análisis positivo que también comparte Carmen Paz Henríquez, directora del área Agroindustria y Medioambiente de Inacap Talca, quien se manifestó “muy satisfecha con el desarrollo de este seminario internacional, pues es fundamental para la formación de nuestros estudiantes, así como también para estar a la vanguardia de la agricultura 4.0”. A su vez, Pablo Elvenberg director regional subrogante de Corfo Maule, destacó que “este seminario cumplió el objetivo principal de impulsar el ecosistema regional de emprendimiento e innovación, a través de la transferencia de conocimiento, prácticas y metodologías, además de la experiencia aportada por conferencistas de nivel internacional”. El directivo también puntualizó que estas iniciativas se enmarcan en una línea de trabajo muy importante para la institución, que hoy está enfocada en impulsar los avances de la industria 4.0 en el sector agroalimentaria. GALERÍA
OTROS REPORTAJESAunque las empresas han comenzado a implementar objetivos de sostenibilidad que incluyen el desarrollo de nuevos envases alimentarios reciclables o compostables, los expertos también consideran que los consumidores deben tener un papel más activo, para alcanzar más rápido el objetivo de mitigar los efectos de la contaminación por plásticos de un solo uso. ada vez es más evidente que las modernas tendencias de consumo de la población se expresan en marcadas preferencias por productos más naturales, saludables, "éticos" y también sostenibles. Esto necesariamente exige a las empresas adoptar enfoques productivos más armónicos con el medio ambiente, especialmente en el mercado alimentario. Consecuentemente, se ha registrado un aumento cada vez más relevante en el desarrollo de envases y empaques respetuosos con el medio ambiente, los cuales contribuyen a reducir la huella de carbono de alimentos y bebidas, y a mejorar la propia conducta de los consumidores, respecto de la acumulación desmedida de desechos en el ambiente. De hecho, recientes estudios publicados por la firma especializada Mordor Intelligence, muestran que el mercado de envases sostenibles registrará, en el quinquenio 2023-2028 una tasa de crecimiento anual compuesta de 7,67%. Ello implica pasar de USD 271,86 mil millones en la actualidad, a USD 393,39 mil millones al final de dicho período. Estas proyecciones fueron confirmadas por los resultados de una encuesta de la consultora internacional Gartner, donde 20% de las organizaciones mundiales que impulsan iniciativas de envases sostenibles, afirmó que optimizarán significativamente su metodología de reciclaje y eliminación de plásticos, para así reducir sus respectivas huellas de carbono. En este nuevo contexto, que conjuga tanto los valores de la población, como la renovada visión de sostenibilidad de las empresas, el “packaging verde” o “packaging sostenible” se posiciona como la opción más viable para que las empresas alimentarias logren un impacto más tangible en sostenibilidad y reducción de sus huellas de carbono. ESFUERZOS Y DESAFÍOS Este camino complejo y altamente desafiante, requiere esfuerzos cada vez más intensos como, por ejemplo, modernizar y modificar de manera ostensible tanto las materias primas como los sistemas de producción actualmente en uso, pues solo de este modo pueden desarrollarse envases que sean realmente sostenibles. Es decir, que cumplan, al menos, con una de las siguientes características: ser reutilizables, reciclables y/o biodegradables en el corto plazo. Esto no solo implica reemplazar los polímeros elaborados a base de derivados del petróleo, por alternativas de vidrio, papel o cartón, sino también invertir en procesos de I+D+i para desarrollar alternativas más amigables con el ecosistema, como bioplásticos (plásticos vegetales), materiales compostables a base de plantas e, incluso, tejidos naturales como algodón o seda, entre otras diversas opciones. Al respecto, Arthur de Azevedo, gerente de Estrategia de Procesamiento y Comercial – Latinoamérica, de Tetra Pak, considera que la transición hacia soluciones de packaging más sostenibles en la industria alimentaria, como sustituir los envases tradicionales por materiales alternativos (bioplásticos o papel), aún enfrenta diversas complejidades asociadas, como menor nivel de protección, barrera y durabilidad; mayor costo de producción, innovación y tecnología; y percepción del consumidor. Opinión con la que concuerda Jaime Vicente, gerente comercial de SILBERTEC S.A., para quien el desafío fundamental “hoy está enfocado en el ecodiseño de nuevos envases que, junto con cumplir los atributos de presentación, protección, traslado y aumento de vida útil del alimento, también cumplan los estándares legales y exigencias de los consumidores en los aspectos de sustentabilidad y reciclaje”. Vicente estima, asimismo, que estas consideraciones no solo abarcan el envase primario del producto alimenticio, sino que también “se han extendido a la caja o envase secundario, que tiene una mayor presencia en vitrinas y puntos de venta”. TENDENCIAS DE CONSUMO Y SU IMPACTO Gran parte de esta necesidad de optimizar las estrategias de packaging sustentable, se basan, asimismo, en las exigencias del consumidor, las cuales derivan a su vez, de la evolución cultural en sus tendencias de consumo y decisión de compra. En tal sentido, Arthur de Azevedo, precisa que todos estos desafíos son “una respuesta directa a las tendencias y expectativas cambiantes de los consumidores”. En razón de ello, de Azevedo enfatiza que las empresas “deben equilibrar estas demandas con la viabilidad técnica y económica”, de modo que la transición hacia soluciones de packaging más sostenibles, “no solo sea un reto, sino también una oportunidad para la innovación”. Oportunidades que para Jaime Vicente deben enmarcarse en la necesidad de estar absolutamente alineados, no solo con las tendencias, sino también con las necesidades de los consumidores “por un aspecto de responsabilidad, que trasciende las obligaciones legales, y se enmarca en la preocupación por el cambio climático que es un problema de ayer”. “Los nuevos envases que no cumplan con estas tendencias no solo tienen un impacto negativo en los puntos de ventas, una multa legal en Chile y un riesgo de no ser preferidos por los consumidores, sino que atentan contra un objetivo global que es la protección del planeta en que vivimos”, enfatiza el gerente comercial de SILBERTEC. COMPROMISO DE LAS EMPRESAS Esta necesidad de alinearse simultáneamente con tendencias de consumo, valores culturales, exigencias legales y compromisos medioambientales, ha tenido una respuesta muy positiva en las nuevas generaciones de emprendedores y startups, que hacen de la sustentabilidad, circularidad y descarbonización un eje fundamental de sus respectivos proyectos, especialmente en nuestro país. Esfuerzos que las grandes empresas poco a poco también han ido internalizando, pues, a pesar de las dificultades técnicas, operativas y logísticas que implican, en su mayoría entienden que no sumarse a tiempo a esta evolución, implica sacrificar gran parte de su posicionamiento de mercado y crecimiento estratégico. En tal sentido, André de Azevedo comenta que “este compromiso ha ido en aumento en los últimos años, aunque con diferentes niveles de avance, dependiendo de la empresa y el país”, y agrega que el actual escenario cultural, comercial y legal ya ha impulsado a numerosas empresas multinacionales, regionales y locales que operan en América Latina, a establecer metas claras de sostenibilidad en sus operaciones globales, en las cuales están incluidas sus respectivas estrategias de packaging. “Chile, por ejemplo, ha sido líder en la región en cuanto a políticas medioambientales. Esto ha impulsado a las empresas a buscar soluciones más sostenibles y a invertir en innovación en este ámbito”, enfatiza el ejecutivo de Tetra Pak. Una posición que también destaca Jaime Vicente, y que atribuye en parte a la implementación de la ley de Responsabilidad Extendida del Productos (REP). Sin embargo, a su juicio también se requiere concientizar más a los consumidores, respecto de su responsabilidad en el manejo de los residuos. “Ya no basta eliminar bolsas plásticas que no llegaron solas al mar, sino que la gestión de estos residuos industriales y domiciliarios parte por la educación en los colegios”, afirma. En ese sentido, considera que “estamos muy atrás respecto de Europa, aunque bastante adelantados en conceptos como las 3R, la sustentabilidad y la comprensión de que la responsabilidad en la gestión de residuos no solo es obligación de los fabricantes de envases, sino que toda la población debe tener un rol activo en un proceso eficiente de económica circular”, agrega. APORTES TECNOLÓGICOS Si bien los expertos coinciden en que el avance hacia un ecosistema más armónico y circular debe ser un esfuerzo conjunto de todos quienes interactúan en él, también destacan que la tecnología está llamada a ser un pilar fundamental para desarrollar packaging sostenibles. Para André de Azevedo, este aporte puede concretarse en plataformas que conecten a empresas, recicladores y consumidores para fomentar la reutilización y reciclaje de empaques. “Estas plataformas están diseñadas para apoyar modelos de negocio sostenibles que priorizan la circularidad de los materiales. De acuerdo con los desarrollos regionales, vemos un avance muy importante en valor para la cadena de economía circular”, destaca. Por su parte, Jaime Vicente recalca que la innovación en envases ha empujado a que las empresas inviertan en investigación y desarrollo para innovar en tecnologías de envasado, materias primas y proceso de producción más eficientes. Por ello, considera que ninguna empresa que sea parte de la industria del packaging y tenga auténtica mirada de futuro “puede quedar atrás en estas implementaciones”. “Por ejemplo -indica- nosotros hoy tomamos decisiones respecto de los proveedores que representamos en Chile, considerando su enfoque en nuevos envases sustentables, su experiencia con reciclabilidad y cumplimiento de estándares mundiales. Un proveedor que no haya innovado en estos aspectos está destinado a desaparecer y, en ese sentido Silbertec, y sus socios de negocios están a la vanguardia de los requerimientos de los consumidores y nuestros clientes, que son las fábricas de alimentos en Chile”. EVOLUCIÓN FUTURA De este modo, la acción conjunta de la voluntad de cambio organizacional, las nuevas tendencias de consumo ético, el apoyo de las normativas vigentes y el refuerzo de las estrategias de participación ciudadana, trazan un escenario favorable para que las empresas sigan avanzando hacia nuevas y más eficientes estrategias y tecnologías de packaging sustentable. Evolución que para André de Azevedo debe centrarse en la creación de nuevos materiales que sean tanto renovables como reciclables. En tal sentido, comenta que en Tetra Pak se está trabajando para aumentar el contenido renovable de los nuestros productos, como, por ejemplo, introduciendo pajitas a base de papel, y capas y tapas de plástico elaborado a base de caña de azúcar. “Estamos trabajando para lograr un futuro en el que todos los polímeros que utilicemos estén fabricados con materiales de origen vegetal o reciclados, garantizando al mismo tiempo los mismos niveles de calidad y seguridad. Además, ofertamos herramientas de análisis de datos para optimizar la eficiencia de procesos de producción y minimizar el impacto ambiental, con ahorros de agua, energía y optimización de las líneas de nuestros clientes”, enfatiza el ejecutivo. Por su parte, Jaime Vicente estima que los esfuerzos futuros debieran enfocarse más hacia la optimización de las estrategias de reciclaje y economía circular, pues “gran parte de los envases que podían migrar a materiales reciclables, sin perder las propiedades del packaging, ya lo hicieron”. En su opinión, el desafío actual está enfocado en reciclar mejor los envases que, por sus propiedades de barrera y vida útil, mantienen la cadena de valor de los alimentos, “sin aumentar la cantidad de desechos que eliminamos por vencimiento y pudrición”. “Estamos convencidos -señala- de que el plástico sigue siendo un envase superior en muchos aspectos, y (por ello) la generación de una economía circular para este tipo de envases es un objetivo prioritario, para así seguir aportando al cuidado del planeta sin alterar los hábitos de consumo y los costos de nuestros clientes”. Gracias al trabajo colaborativo entre actores de la academia, la gran industria, el ecosistema emprendedor, la agricultura familiar campesina y la pequeña empresa, se logró desarrollar una innovadora formulación más nutritiva, saludable y sostenible, para el producto estrella de la dieta nacional. lo largo de la historia, el tradicional pan de panadería se ha posicionado de manera exitosa, como uno de los alimentos más representativos y característicos de la dieta nacional. De hecho, según estadísticas de la Asociación Gremial de Industriales del Pan de Santiago, Indupan A.G., Chile tiene actualmente un consumo per cápita anual que supera los 90 kilos, lo que ubica a nuestro país en el top tres del “ranking panadero mundial”, siendo solo superado por Turquía y Alemania. Y se trata de una estadística que día a día se fortalece, pues un reciente estudio elaborado por Walmart Chile en 2024, detalló que, en promedio, cada familia chilena destina unos $28.000 de su presupuesto mensual (aproximadamente USD 28) para compra de pan, lo equivale a unos 16 kilos de consumo promedio por hogar cada 30 días. El informe de Walmart, también establece que la marraqueta (o pan batido), en sus distintas variedades, sigue siendo el producto estrella de los consumidores locales (con el 53% de las preferencias); seguido por la hallulla que también ha ganado terreno en el último tiempo, y por la ciabatta de masa madre, que registró un crecimiento explosivo de 600% durante 2024. POTENCIAR LA SALUD Si bien las nuevas tendencias de consumo saludable se orientan a reducir el consumo excesivo de pan, debido a su incidencia en el aumento de los índices de obesidad de la población, los especialistas concuerdan en que el clásico producto de panadería, elaborado solo con harina, agua y sal, puede jugar un papel nutritivo clave, si se ingiere en forma moderada y dentro del contexto de una dieta equilibrada. Así se expuso, por ejemplo, durante el Primer Congreso Colaborativo de la Industria Alimentaria Chilena, “Unidos por el Pan”, organizado por la Federación Chilena de Industriales Panaderos, FECHIPAN, la Asociación de Molineros del Sur – Chile y el Centro de Innovación Gastronómica de Inacap, donde se presentaron, precisamente, diversas iniciativas de base científico tecnológica orientadas a desarrollar el “pan del futuro”, a base de nuevas materias primas fortificadas y con mayores propiedades funcionales. El objetivo de estos esfuerzos es ofrecer al consumidor, nuevas y más atractivas variedades de pan de panadería a base de masa madre, que cuenten con mayor cantidad de nutrientes esenciales, como fibra, proteínas, aminoácidos esenciales y probióticos, entre otros. De este modo, se podrá mejorar la salud y calidad de vida de los consumidores y, al mismo tiempo, maximizar las tradicionales propiedades organolépticas que han posicionado al pan chileno en un sitial de prestigio, no solo a nivel local y regional, sino también mundial. Así lo manifestó una de las expositoras del evento, Ximena López, Gerente Técnico e Innovación Corporativo de IIMAS, empresa chilena emergente que transforma legumbres y cereales en soluciones alimentarias de alto valor, funcionales, saludables y sostenibles. Su participación en el evento refleja el posicionamiento creciente de IIMAS como actor estratégico para quienes buscan anticiparse a las tendencias alimentarias globales y responder a los desafíos nutricionales del futuro. Durante su presentación López, expuso los éxitos alcanzados hasta la fecha en el desarrollo de ingredientes para los “panes del futuro”, fortificados con nuevos ingredientes funcionales y aditivos naturales de origen chileno, que hoy permiten brindar al consumidor nuevas y atractivas formulaciones de masa madre, aún más naturales y saludables. Actualmente, diversas entidades público-privadas desarrollan iniciativas biotecnológicas para ofrecer al consumidor, nuevas y más atractivas variedades de pan de panadería a base de masa madre, con mayor cantidad de nutrientes esenciales, como fibra, proteínas, aminoácidos esenciales y probióticos, entre otros. Foto: FreePik. “Todo ello con el objetivo de entregar un aporte real a la diversificación y sofisticación de la oferta de la industria panadera del país, posicionando de este modo a Chile como líder internacional en esta materia”, enfatizó la experta, destacado al mismo tiempo que estas iniciativas “surgieron en el contexto de las crecientes exigencias regulatorias y a partir de la mayor conciencia de los consumidores sobre la alimentación saludable”. “El motivo -indicó- es la necesidad de desarrollar productos que no solo satisfagan las demandas del mercado, sino que también aporten beneficios nutricionales y se alineen con tendencias globales como el consumo de productos de origen natural-vegetal y la sostenibilidad”. Dentro de estas variables, López destaca la mayor demanda por productos que cumplan las siguientes condiciones: ● Tengan "etiqueta limpia" (con ingredientes naturales y reconocibles). ● Sean de origen vegetal (plant-based). ● Posean propiedades funcionales (ofreciendo beneficios adicionales para la salud). ● Se produzcan de manera sostenible. “A partir de este contexto, visualizamos una gran oportunidad en la complementación del uso de la harina de legumbres junto con la harina de trigo. De esta manera logramos conseguir una solución alimentaria que se traduce en productos de panadería tradicional que pueden ser aún más saludables, asequibles y respetuosos con el medio ambiente y, a su vez, dinamizar la economía rural promoviendo el cultivo de legumbres a nivel nacional”, agrega la experta. EXITOSO ESFUERZO MANCOMUNADO La propuesta expuesta por Ximena López (quien también es directora de Ingredientes Funcionales y Aditivos Naturales, IFAN, programa público privado que surge de la alianza entre la industria alimentaria y la Academia), pone de manifiesto que este no es un esfuerzo aislado de la industria. Por el contrario, desde sus inicios ha contado con el respaldo de importantes entidades públicas y académicas, consolidándose como un exitoso modelo de colaboración público-privada. De hecho, el papel de CORFO y Transforma Alimentos ha sido fundamental para el financiamiento y apoyo estratégico, en especial para promover nuevos productos directamente en la zona donde surgen (que en este caso corresponde a la región de O’Higgins). Sus esfuerzos se suman a los de la empresa IIMAS, que ha absorbido gran parte de la transferencia tecnológica y el posterior escalamiento e industrialización de las iniciativas. “Estos proyectos han representado un trabajo arduo, pero significativo, que ha permitido desarrollar una amplia gama de soluciones para la industria panadera, que incluyen desde harinas funcionales, hasta masas madre de origen nativo y que mejoran la calidad y el perfil nutricional del pan”, detalla Ximena López. Un exitoso trabajo conjunto que se traduce en un claro ejemplo de cómo la industria puede responder de manera proactiva a los desafíos del mercado, transformándolos en oportunidades de innovación y desarrollo. PRINCIPALES PROYECTOS Gracias a este trabajo colaborativo, que aúna esfuerzos de la agricultura, la gran industria y el sector público, se logró consolidar dos proyectos que ya superaron el escalamiento industrial para posicionarse exitosamente en el mercado. Ximena López explica que la primera de estas iniciativas responde a la necesidad directa de fomentar el consumo de legumbres en el país, ofreciendo una solución moderna y conveniente a las barreras tradicionales de preparación. “El punto de partida -indica- fue la constatación de una paradoja en el consumo chileno: a pesar de los reconocidos beneficios nutricionales de las legumbres y su importancia en una dieta sostenible, su ingesta per cápita es baja. La principal razón identificada fue el largo tiempo de preparación que requieren, que incluye horas de remojo y cocción prolongada”. Ante este desafío, y en línea con las tendencias globales de alimentación saludable, se propuso el desarrollo de nuevos productos a base de legumbres, que fueran nutritivos y, sobre todo, fáciles y rápidos de preparar, para así transformar la legumbre de un producto básico, a un ingrediente versátil y de alto valor agregado. Así nacieron las “Esferas de proteína de legumbre instantáneas” en versión garbanzo y poroto, que hoy ya están presentes en diversas tiendas de retail. El segundo caso de éxito, que está directamente relacionado con la industria panadera, corresponde al desarrollo de una innovadora masa madre liquida obtenida gracias a la fermentación de microorganismos provenientes de uvas carmenere cultivadas en el valle de Colchagua. Esta formulación, que también incorpora harinas de legumbres, logró un sabor y aroma placentero para el paladar chileno, brindando al mismo tiempo mayores beneficios nutricionales, gracias a la mejora en la digestibilidad de las proteínas y al aporte que sus componentes activos entregan para fortalecer la microbiota intestinal, gracias a su alto contenido de fibra. Según detalla Ximena López, este producto de masas madre nativas, elaborado por Incubadora de Innovación Más Alimentos Saludables, IIMAS, representa una de las innovaciones más importantes para la panadería chilena en los últimos años. “Su implementación en panaderías de la Región de O'Higgins es un ejemplo de cómo se busca revalorizar el pan chileno a través de la ciencia, la tradición y el concepto de terroir", enfatiza la experta. “De hecho -agrega-, el proyecto se estructura sobre la base de desarrollar masas madre nativas y nace de una idea revolucionaria: explorar la biodiversidad de microorganismos (levaduras y bacterias lácticas) presentes de forma natural en distintos ecosistemas de Chile, para rescatar aquellos que ya se usaban en la panadería tradicional antes de la industrialización y el uso de levadura comercial”. López enfatiza que la comercialización de este nuevo y revolucionario producto en la región de O'Higgins, tiene el doble propósito de reforzar la fuerte identidad agrícola de esta zona, y al mismo tiempo, levantar un modelo que demuestre sus beneficios, antes de expandirlo a nivel nacional. “Al respecto, ya contamos con panaderías innovadoras que se sumaron a este esfuerzo, y cuyos propietarios constataron mejoras tanto en el proceso tecnológico como en las características sensoriales de la marraqueta, confirmando la aceptación del consumidor a través de encuestas sensoriales”, destaca la Gerente Técnico e Innovación corporativo de IIMAS. Ejemplo que demuestra cómo las instancias de cooperación multisectorial, así como la realización de foros de divulgación técnica (como el primer encuentro “Unidos por el Pan”), ayudan a potenciar los vínculos entre actores estratégicos del mercado, brindando cimientos indispensables para construir un futuro sólido y colaborativo tanto para la panadería, como para el conjunto de la industria alimentaria chilena. “Más que simples encuentros, estas instancias son pasos cruciales para transitar desde una coexistencia pasiva a una colaboración activa. De hecho, estas jornadas son tan valiosas como la creación de Confianza y Capital Social, pues el ecosistema emprendedor (que incluye startups, centros de innovación como IIMAS, proveedores de tecnología), y los gremios tradicionales como FECHIPAN, a menudo operamos en mundos paralelos, con lenguajes y prioridades distintas”, explica Ximena López. “Por ello -agrega-, sentarse a la misma mesa y, sobre todo, hablar de nuestro amor común por el pan, derriba barreras, pues para nosotros, poder explicar cara a cara a un industrial panadero de larga trayectoria los beneficios de una masa madre nativa y nutritiva, y al mismo tiempo escuchar de él los desafíos reales que a diario experimenta en costos y mano de obra, crea un puente de empatía y confianza que ningún correo electrónico o llamada puede lograr”. Muestras concretas de cómo la innovación puede mejorar la nutrición, optimizar procesos y crear nuevas líneas de negocio que responden plenamente a las demandas de los consumidores modernos por productos más saludables y con "etiqueta limpia", entregando más y mejores alternativas para que los productores puedan adaptarse en forma ágil, oportuna y eficiente, a los cambios de un mercado cada vez más desafiante, tanto desde el punto de vista productivo como nutritivo. GALERÍA
OTROS REPORTAJESLos grandes protagonistas del sector no solo han internalizado el desafío que representan los cambios en las tendencias de consumo y el crecimiento del mercado plant-based, sino que se sienten preparados para transformar estas eventuales amenazas en nuevas oportunidades de auténtico desarrollo ético, saludable y sostenible. no de los factores clave de la permanente revolución tecnológica que hoy impulsa el desarrollo económico, industrial y científico de la humanidad, radica en que lo único que no cambia constantemente, es la “certeza de que vivimos en cambio”. En otras palabras, lo único que realmente se mantiene invariable, en medio de la constante “irrupción disruptiva” de nuevas aplicaciones, algoritmos y soluciones digitales, es la certeza de que lo que hoy parece innovador, mañana puede ser obsoleto. Esto implica que las empresas no solo deben adquirir nuevas herramientas tecnológicas para hacer más eficientes sus procesos. También deben impulsar una profunda transformación interna, derribando silos, reformulando estructuras e implementando una cultura del cambio que les permita adaptarse en forma ágil y permanente a cambios que serán cada vez más frecuentes, especialmente en las tendencias de consumo. Para el sector alimentario, sumarse a este proceso es absolutamente indispensable para producir más y mejor, de modo de cubrir en forma eficiente las crecientes necesidades de una población que crece a ritmo exponencial y, al mismo tiempo, exige productos más funcionales y sostenibles. En este escenario tan extremadamente complejo, uno de los sectores que enfrenta mayores retos transformadores, es la industria cárnica tradicional, cuyos protagonistas deben desarrollar nuevos productos acordes con las exigencias del mercado y cumplir estándares cada vez más exigentes de bienestar animal, inocuidad y sustentabilidad. Todo ello en un contexto donde también es imprescindible incorporar en forma decidida las tecnologías emergentes que su competencia directa (la industria plant based), ha internalizado en forma generalizada desde hace más de una década. Y si bien los productos cárnicos tienen a su favor el hecho de ser una de las fuentes más valiosas e importantes de nutrientes fundamentales para el organismo, como proteínas de elevada biodisponibilidad, aminoácidos esenciales y vitamina B, entre otros, también deben soportar el “estigma” de ser considerados como uno de los alimentos más contaminantes y menos sostenibles de toda la cadena productiva mundial. De hecho, según recientes estudios del Instituto de Recursos Mundiales (WIR) y de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), la producción de carne representa aproximadamente el 14.5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Un dato relevante, si se considera que la producción mundial anual de carne en 2024, superó los 360 millones de toneladas, con una estimación de crecimiento superior a 14% para 2030. Más aún, teniendo en cuenta que para mediados de siglo la población superará los 9.000 millones de personas, se espera que esta cifra supere los 570 millones de toneladas. ¿CÓMO EVOLUCIONAR? Las implicaciones ambientales de esta enorme producción, sumada al incremento de la tasa de consumidores que rechaza el “maltrato animal”, se ha traducido en un aumento exponencial del mercado global de alternativas cárnicas elaboradas a base de ingredientes vegetales (plant based), el cual ha alcanzado un valor que hoy supera los USD8.000 millones, con una proyección de crecimiento anual compuesto de 12,4% hasta 2030. Este auge está liderado por mercados como Estados Unidos y Europa, donde los consumidores muestran mayor preferencia por los productos plant based, debido a que los consideran más saludables y sostenibles. Este fenómeno poco a poco comienza a replicarse en América Latina, pues, tal como expone un reciente informe de la consultora internacional Euromonitor, los principales países consumidores de carne de la región, como Brasil, México y Argentina, ya muestran significativas tasas de crecimiento en sus preferencias por alimentos procesados de origen vegetal, aunque todavía con un ritmo más lento que en otras latitudes. Esta lenta, pero constante, progresión, plantea un desafío muy significativo a todo el sector cárnico: revalidar su propuesta de valor nutritivo ante los consumidores y reafirmar su capacidad para adaptarse a los nuevos tiempos. En términos simples, esto se traduce en la necesidad de trabajar sobre la base de cuatro ejes temáticos precisos: ● Reencantar a los consumidores que quieren cuidar su salud, mediante mensajes que resalten las ventajas nutritivas del producto cárnico. ● Reformular los procesos productivos con tecnologías de punta, para optimizar el uso de recursos naturales y reducir la huella de carbono. ● Educar a la población sobre la necesidad de practicar hábitos de alimentación que privilegien la variedad y moderación. ● Impulsar procesos I+D+i, en conjunto con la academia y el ecosistema emprendedor, para implementar nuevos desarrollos biotecnológicos que eliminen el maltrato animal y permitan, por ejemplo, crear procesos de fortificación de los productos cárnicos, tal como se hace en Chile con la leche y las harinas. RESPUESTAS CONCRETAS Si bien estos procesos aún se encuentran en fase de desarrollo inicial, hoy ya es posible advertir cambios en la forma de comercializar y posicionar los productos cárnicos en los mercados. De hecho, gran parte de los productores y asociaciones gremiales han implementado nuevas campañas comunicacionales que buscan realzar los aspectos positivos del consumo moderado y equilibrado, tanto de carnes rojas como blancas, destacando además los avances logrados en la búsqueda de potenciar la calidad de la oferta. Estrategias que, sumadas a más eficiencia, inocuidad y sostenibilidad en la producción, han permitido que la carne siga manteniendo un sitial muy competitivo en el mercado interno, pues según estudios realizados por ChileCarne (organización gremial que reúne a los principales productores y exportadores de carnes blancas), en 2024 el consumo per cápita en Chile alcanzó los 82,7 kg.
Ante estas positivas cifras, Héctor Freire Tassara, presidente de la Asociación Chilena de la Carne, ACHIC (entidad que agrupa a los principales productores e importadores del país), enfatiza que la industria cárnica nacional “ha mostrado una evolución positiva hacia la calidad y variedad”, destacando la gran oferta de productos listos para consumo en segmentos como cerdo, pollo y vacuno. “En vacuno también se han logrado desarrollos como la carne madurada y cortes listos para su consumo, y en las vitrinas de supermercados se pueden observar la variedad de oferta de estos productos”, asegura Freire. Opinión similar, manifiesta Juan Carlos Domínguez, presidente de ChileCarne, quien recuerda que a nivel global y local, la demanda por proteína animal continúa en aumento, impulsada por el crecimiento poblacional y el incremento del ingreso per cápita. A su juicio, “todos estos factores se correlacionan directamente con el consumo de carne”, por lo que debiera esperarse que los consumidores no solo la sigan adquiriendo, sino que al mismo tiempo, la revaloricen de manera apropiada. En dicho contexto, Domínguez considera que las proteínas alternativas, como las plant-based, no son percibidas por el sector como competencia directa, “sino como una propuesta complementaria que responde a nichos específicos”. Esto significa que el sector cárnico “entiende que estos consumidores buscan otras experiencias, y no es necesariamente efectivo intentar reconvertirlos”. Por ello, al sector hoy le resulta más práctico concentrarse en los públicos que sí valoran la carne, por su innegable valor nutritivo a lo largo de todas las etapas de la vida. Más aún, los representantes de los gremios cárnicos creen que hoy el verdadero desafío se plantea para los productores de alimentos plant-based sucedáneos y alternativos, quienes no solo necesitan demostrar que su oferta es saludable y natural (a pesar de ser procesados y muchas veces con múltiples sellos negros de advertencia), sino que además “deben lograr sabores, texturas y precios competitivos que los hagan atractivos para el mercado masivo”, como asevera el presidente de ChileCarne. Una realidad que, efectivamente, aún frena su consumo y disponibilidad en el mercado latinoamericano y chileno. Aspectos que también menciona Héctor Freire, quien recalca que los productos sucedáneos plant-based tienen un nicho muy pequeño, una formulación muy diferente a la carne natural y un precio mayor, lo cual no los posiciona actualmente como “una alternativa que reemplace (de manera efectiva y eficiente) a un buen corte de carne”. En ese sentido, el dirigente asegura que su sector “no los ve como una real competencia de la carne de vacuno”, ni a corto ni mediano plazo. OPTIMIZACIÓN SOSTENIBLE Y mientras el sector plant-based aún lucha por consolidar un posicionamiento que no dependa solo de su mayor o menor capacidad para entregar nutrientes esenciales, sin tener que imitar o replicar las propiedades organolépticas de su competencia; la industria cárnica “continúa invirtiendo en mejoras tecnológicas, calidad y sostenibilidad, para mantener su liderazgo”, tal como enfatiza el presidente de ChileCarne, Juan Carlos Domínguez. Este esfuerzo evolutivo ha sido particularmente profundo en materia de sostenibilidad y cuidado ambiental, pues gran parte de los protagonistas del segmento ya entienden que el crecimiento solo es viable, si se hace de forma responsable. En este contexto, Domínguez comenta que algunos de los principales avances alcanzados por su sector, especialmente en producción porcina, son los siguientes: ● Eficiencia hídrica: “En los últimos 20 años, se ha reducido en 69% el consumo de agua por animal, y actualmente se recircula 62% del agua utilizada, gracias a medidas de reutilización y eficiencia”. ● Gestión de residuos orgánicos: “82% de los purines (residuos semilíquidos procedentes de las crianzas, ricos en nitrógeno, fósforo y potasio) se procesan mediante sistemas avanzados como biodigestores, plantas de lodos activados y lombrifiltros, lo que permite transformarlos en biofertilizantes para una agricultura más sostenible”. ● Reducción de emisiones: “Las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) por animal producido, han disminuido en 24%, lo que reafirma el compromiso del sector con los objetivos climáticos y la economía circular”. Por su parte, Héctor Freire presidente de ACHIC, confía en que los esfuerzos realizados por productores e importadores de carnes rojas, para ampliar la oferta de cortes más saludables y que cumplan los atributos exigidos por el consumidor moderno, se traducirán en frutos muy positivos. “Evidentemente -explica-, hay una corriente creciente en este aspecto, y por eso en Chile ya se consigna en algunas etiquetas que las carnes corresponden, por ejemplo, a producción orgánica, natural, sustentable e, incluso, respetuosa de la aplicación de normas de bienestar animal”. Y si bien estas iniciativas aún están dirigidas a un segmento muy acotado donde hay un público que, según el presidente de ACHIC, “está dispuesto a pagar un valor asociado a esas características”, tales esfuerzos demuestran que el sector ya tiene conciencia de los desafíos, y que no solo está preparado para asumirlos, sino también para superarlos y convertirlos en auténticas oportunidades de desarrollo ético, saludable y sostenible. GALERÍA
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