l sector productivo agropecuario chileno atraviesa, en la actualidad, uno de los escenarios más complejos y desafiantes de su historia, caracterizado por la incertidumbre económica y geopolítica internacional, el aumento de la competencia regional y el creciente estrés ambiental que afecta a las regiones más fértiles de nuestro país. Todo ello en un contexto que exige innovar y evolucionar, para adaptarse en forma más ágil y eficiente a un mercado cada vez más competitivo y que, al mismo tiempo, demanda alimentos más saludables e inocuos, pero también más sostenibles, lo cual genera presión tanto a nivel de los grandes productores como de la agricultura familiar campesina. Estos fueron, precisamente, los puntos centrales de la XX versión del seminario “¿Cómo viene la temporada? 2026-2027?”, organizado por la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), y que convocó a representantes gremiales, autoridades, consejeros y protagonistas transversales del sector agrícola. Durante la jornada se realizaron diversas presentaciones técnicas que abordaron en profundidad el escenario económico, productivo y geopolítico que enfrentará la agricultura chilena durante el presente ciclo productivo, ahondando con especial interés aspectos de relevancia trans sectorial tales como, por ejemplo:
AMENAZAS Y OPORTUNIDADES La presentación inicial correspondió al presidente de la SNA, Antonio Walker, quien llamó a enfrentar con decisión los desafíos que vive el sector, en un contexto marcado por la incertidumbre internacional, el aumento de los costos de producción y la desaceleración económica. En su exposición, Walker detalló que este contexto desafiante se estructura a partir de factores externos, internos, de infraestructura, laborales y de seguridad: Entre los factores externos enumeró los conflictos internacionales, que generan efectos negativos como el aumento del precio del petróleo, complicaciones en la cadena logística y alza en los costos de insumos estratégicos como fertilizantes, agroquímicos y energía. También puso énfasis en la creciente incertidumbre y volatilidad de los mercados, así como en la pérdida de competitividad que ha experimentado nuestro país frente a otras economías de la región, lo cual podría traducirse, eventualmente, en la pérdida de mercados y menores oportunidades para la exportación hacia mercados emergentes, como India y el sudeste asiático. El presidente de la SNA también tuvo tiempo para criticar los cambios arancelarios injustificados impuestos por el gobierno de Estados Unidos y que, a su juicio, “alteran las condiciones de la relación diplomática y comercial histórica que Chile ha mantenido con dicho país, afectando de paso la cadena de abastecimiento y la seguridad alimentaria”. Walker destacó, asimismo, la necesidad de fortalecer la competitividad del país, y de avanzar en temas clave como seguridad rural, crisis hídrica, sanidad vegetal y animal, migración ordenada y apertura de nuevos mercados para los productos agrícolas chilenos. En ese sentido, el directivo puso especial énfasis en la necesidad de avanzar con urgencia estratégica y mayor decisión en el desarrollo de nueva infraestructura hídrica, incluyendo la construcción de mayores embalses y la implementación de sistemas de desalación en aquellas zonas geográficas donde dicha tecnología sea viable. También recalcó la urgencia de avanzar en un plan de recarga de acuíferos, de modernización y ampliación de la cobertura del riego tecnificado, y en el desarrollo de una institucionalidad más robusta. “Todo esto es necesario -recalcó- porque cuando el campo avanza, Chile avanza. Los agricultores no solo producimos alimentos, sino que cultivamos bienestar y desarrollo, lo que nos permite reafirmar nuestro compromiso con el desarrollo del país y con la construcción de un Chile que sea Potencia Ecoalimentaria”. PERSPECTIVA PÚBLICA Quien también tuvo la oportunidad de entregar su visión respecto de los desafíos y oportunidades del sector, fue el ministro de Agricultura, Jaime Campos, cuya intervención se centró en plantear los principales ejes o pilares estratégicos a partir de los cuales se estructurará la gestión del gobierno en el área agrícola. Al respecto, el secretario de Estado recalcó que la actual administración se concentrará en darle renovado impulso a los siguientes temas macro: 1. Preservar el patrimonio físico-sanitario nacional, para impulsar el éxito y operatividad de todo el modelo de desarrollo agroexportador. 2. Fomentar una política de riego que privilegie el uso tecnificado y eficiente del recurso hídrico, para así aumentar la productividad e impulsar una mejor adaptación a los cambios del entorno. 3. Reimpulsar el desarrollo forestal, especialmente en aquellas regiones donde este recurso aún es generoso, pero está subvalorado. 4. Mantener y profundizar la conquista de nuevos mercados, reafirmando la política de apertura y consolidando la colocación de productos con valor agregado en destinos internacionales emergentes (incluyendo los países que forman parte o aspiran a integrar el Tratado de Integración Económica Multilateral en la región de Asia-Pacífico o TPP11). 5. Impulsar un mayor avance en innovación, ciencia, tecnología, investigación y transferencia tecnológica, como base fundamental para consolidar el éxito estratégico presente y futuro de todo el sector. Respecto de la crisis derivada del estrés hídrico que atraviesa nuestro país, el ministro Campos puso énfasis en que el gobierno planea abordarla a través de soluciones técnicas con enfoque multipropósito, entre las cuales se cuenta:
El ministro Campos también fue enfático en manifestar que, “debido a las dificultades de la caja fiscal para costear por si sola estas obras (que requieren miles de millones de dólares de financiamiento), todo desarrollo de corto o mediano plazo que se implemente en cualquiera de estas variables, deberá avanzar por la vía de las concesiones”. Del mismo modo, el secretario de Estado explicó que el financiamiento de algunas de estas obras, como los grandes embalses, deberá integrar a otras áreas productivas, como la minería y el consumo domiciliario, por ejemplo, “dado que no se sustentan económicamente de forma exclusiva con la actividad agrícola”. Campos también enfatizó que para no depender de las fluctuaciones de la ley anual de presupuesto (que fija los recursos año a año y puede generar retrasos inesperados en algunos proyectos), “el gobierno trabaja en buscar formas de financiamiento más permanentes y estables, que permitan proyectar las obras en el mediano y largo plazo”. El ministro, asimismo, reiteró que ante los complejos desafíos productivos que hoy enfrentan sectores específicos, como la vitivinicultura, la ganadería y los productores de remolachas y cerezas, entre otros, es esencial avanzar en la “diversificación de mercados, la reconversión productiva y la modernización normativa”. ECONOMÍA E INCERTIDUMBRE Uno de los bloques más esperados del seminario correspondió al análisis económico realizado por Alejandro Weber, decano de la Facultad de Economía y Gobierno de la Universidad San Sebastián y exsubsecretario de Hacienda, quien presentó las perspectivas macroeconómicas para la temporada 2026-2027. Durante su exposición, Weber advirtió que hoy “vivimos un escenario de desaceleración económica tanto a nivel global como nacional, y que tanto la incertidumbre internacional, como las tensiones geopolíticas externas y el alza en los costos de la energía, continuarán presionando las expectativas de inflación y afectando el crecimiento. Frente a este escenario, el académico enfatizó la necesidad de recuperar la inversión y fortalecer la competitividad del país, para lo cual propuso implementar lo antes posibles las siguientes acciones concretas: Competir por valor agregado en lugar de precio: Transformar a Chile una "potencia eco agroalimentaria", para que sus productos lleguen al consumidor de una manera distinta, con una marca consolidada y una experiencia de servicio diferente. Aplicar diferenciación e innovación tecnológica: Introducir procesos biotecnológicos de punta, inteligencia artificial y nuevas metodologías digitales de trazabilidad y sostenibilidad, para adaptarse mejor a los cambios en las conductas y preferencias de los consumidores mundiales. Diversificar y buscar nuevos horizontes exportadores: Para ingresar y consolidarse con éxito en mercados con alto potencial demográfico y de consumo, específicamente en regiones como Medio Oriente, norte de África, India y el sudeste asiático (donde destacan, especialmente, países como India, Indonesia, Bangladesh y Pakistán, que hoy ofrecen interesantes y valiosas oportunidades a los productos agropecuarios chilenos, especialmente si tienen valor agregado diferenciado, trazable y sostenible). Integrar y coordinar mejor los esfuerzos público-privados: Involucrar de manera más comprometida y estrecha a entidades como ProChile, el Ministerio de Agricultura e InvestChile. Mejorar la gestión pública: Dejar de recurrir constantemente a cambios regulatorios (a veces innecesarios), centrándose más en administrar de manera eficiente para obtener buenos resultados. Fomentar la inversión: Mediante cambios que eliminen las trabas burocráticas e impulsen mejores condiciones para impulsar la inversión, el empleo y el crecimiento). VISIÓN Y DIAGNÓSTICOS SECTORIALES La jornada también incluyó dos mesas redondas multisectoriales, que entregaron su diagnóstico y visión particular desde la óptica de distintos protagonistas de la agroindustria. En primer término se hicieron presentes los representantes de los sectores de granos, lácteos y carnes, que por diversos motivos han estado en el centro de la noticia en los últimos meses. Primero fue el turno de Gastón Caminondo, vicepresidente de la Sociedad de Fomento Agrícola, SOFO, quien destacó que “la temporada de granos se proyecta mejor de lo esperado gracias a las favorables condiciones climáticas, al buen desarrollo de los cultivos y a una expectativa de mejora en los precios”. Sin embargo, también advirtió “sobre las dificultades de acceso al financiamiento y la necesidad de mantener los avances en seguridad en la Macrozona Sur (que aún se ve afectada por hechos de violencia). Posteriormente, Marcos Winkler, presidente de Fedeleche, manifestó que el sector lácteo acumula un crecimiento cercano al 4% en la producción, consolidando tres años consecutivos de expansión. No obstante, también enfatizó la preocupación del gremio “por el aumento de los costos laborales, energéticos y de insumos”, y destacó los esfuerzos tendientes a posicionar la leche chilena en mercados internacionales mediante la marca sectorial ChileMilk. A su vez, Ignacio Besoaín, presidente de Fedecarne, indicó que el sector ganadero atraviesa un ciclo favorable de precios que podría extenderse durante los próximos cinco años, pese a que la masa ganadera nacional ha disminuido cerca de 35% en las últimas dos décadas. En su opinión, esto también hace necesario “fortalecer la competitividad de la producción local, avanzando en mayores exigencias de trazabilidad para las importaciones”. En particular, Besoaín hizo un llamado a “emparejar la cancha” exigiendo trazabilidad individual a las carnes provenientes de Brasil y Paraguay, tal como se exige actualmente a los productores nacionales, para poder competir en igualdad de condiciones en el mercado interno. El dirigente también destacó el trabajo conjunto que está desarrollando la cadena cárnica bajo el alero de la SNA, para enfrentar los desafíos del sector. La segunda mesa redonda estuvo enfocada en los sectores exportadores y contó con la participación de Iván Marambio, presidente de Frutas de Chile; Alfonso Undurraga, presidente de Vinos de Chile; y Juan Manuel Mira, presidente de Chilealimentos. Durante el panel, Iván Marambio, destacó la solidez del sector frutícola, cuyas exportaciones se acercan a US$7.000 millones, y subrayó que el principal desafío para sostener el crecimiento “sigue siendo la disponibilidad de agua y el desarrollo de infraestructura hídrica”. En ese contexto, el directivo planteó la necesidad de impulsar un rol más activo del sector privado para enfrentar la crisis hídrica, especialmente en la Región de Coquimbo, donde llamó a realizar esfuerzos concretos y decididos para “recuperar cerca de 40.000 hectáreas productivas afectadas por la escasez de agua”. Asimismo, coincidió con el ministro Campos en la necesidad de avanzar hacia la implementación de un modelo de concesiones para aplicar tecnologías como plantas desaladoras, “que permitan asegurar el suministro para la agricultura mediante inversión privada”. Marambio explicó, que “la meta más inmediata es incorporar hasta 100.000 nuevas hectáreas bajo riego, lo que requiere una inversión estimada de US$15.000 millones” (lo cual solo podría alcanzarse con aportes de capital privado), pero al mismo tiempo recordó que esto avances “podrían generar alrededor de US$8.000 millones anuales en actividad económica, y más de 160.000 empleos permanentes”. El presidente de Frutas de Chile también recalcó que “resolver el problema hídrico es fundamental para que Chile pueda aprovechar plenamente las oportunidades que ofrecen mercados emergentes como India y el sudeste asiático”. A su vez, Juan Manuel Mira, de Chilealimentos puntualizó que la agroindustria ha mantenido un crecimiento promedio de 11% durante los últimos cinco años, impulsada por productos con mayor valor agregado y exportaciones a más de 100 mercados alrededor del mundo, lo que demuestra de manera concreta las oportunidades que hoy tiene Chile para conquistar nuevos mercados con alimentos procesados de nueva generación. En tanto, Alfonso Undurraga, abordó el proceso de adaptación que hoy atraviesa la industria vitivinícola tras enfrentar uno de los períodos más complejos de su historia reciente. “Hoy nuestro sector se encuentra en una etapa de ajuste, marcada por la reducción de cerca de 30.000 hectáreas de viñedos, y por cambios en las preferencias de los consumidores a nivel mundial”, enfatizó. En ese sentido, Undurraga destacó como factor positivo el creciente dinamismo de los vinos blancos, cuyos precios superan actualmente a los de los tintos, pero también planteó la necesidad de modernizar la normativa vigente para permitir la elaboración y comercialización de vinos con menor graduación alcohólica. “Esto permitiría a nuestro sector adaptarse de manera más ágil y certera a las nuevas tendencias de consumo, como ya lo han hecho los sectores vitivinícolas de otros países exportadores, y fortalecer la competitividad de la industria chilena en los mercados internacionales”, puntualizó. Miradas convergentes y sinérgicas que demuestran la voluntad de todos los sectores productivos silvoagropecuarios para reimpulsar el posicionamiento de nuestro país como potencia ecoalimentaria, diversificando y mejorando la producción mediante biotecnología de punta, y consolidando a Chile como proveedor global de alimentos de calidad, saludables y sostenibles. GALERÍAOTROS REPORTAJES
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