ras cuatro días de intensa actividad, la feria internacional Alimentec | Anuga Select Colombia 2026 cerró su edición número trece, congregando a más de 39.000 visitantes profesionales y 650 expositores provenientes de 22 países. Estas cifras ratifican el creciente posicionamiento y liderazgo del evento colombiano, como el principal escenario de negocios, innovación y conocimiento para la industria de alimentos y bebidas de la región. Tal distinción no es fruto de la casualidad, pues por primera vez en sus 13 ediciones, la feria se integró de manera oficial a la red global Anuga, el mayor ecosistema ferial especializado en alimentos y bebidas del mundo. Este hito marca una nueva etapa para la feria y fortalece su capacidad para conectar a productores, empresarios y compradores de Latinoamérica y el Caribe con oportunidades de negocio y destacados mercados internacionales en todo el mundo. Con esta incorporación, Alimentec | Anuga Select Colombia fortalece su papel como plataforma estratégica para la internacionalización de la industria alimentaria colombiana y regional. CAPACIDAD DE ADAPTACIÓN La edición 2026 también confirmó una tendencia que está redefiniendo de manera cada vez evidente a la industria alimentaria a nivel global, a través del poder de decisión de consumidores más informados, empoderados e interesados en conocer el origen de los alimentos, sus procesos de producción y el impacto que generan tanto en la cadena de valor como en el propio ecosistema. En dicho contexto, el concepto Origin Matters (El origen importa) se consolidó como eje central de la feria, lo que se expresó en el lanzamiento de un pabellón dedicado a alimentos no procesados y al valor del origen, el cual fue, precisamente, uno de los espacios más visitados por compradores, empresarios y profesionales del sector. Allí pudieron conocer de primera mano una muestra de las tendencias que hoy impulsan las decisiones de consumo y compra en los mercados internacionales. Al respecto, Doris Chingaté, jefa de Proyecto de Corferias (entidad organizadora del evento), detalló que la edición 2026 de la muestra “demostró que la conversación sobre lo que comemos ya no es solo una tendencia de consumo, sino una reorganización de toda la cadena, pues los compradores ahora, también preguntan de dónde viene el alimento, cómo se produjo y qué hay detrás”. RENOVADA PROPUESTA DE VALOR Más allá de ser una muestra comercial, Alimentec | Anuga Select Colombia 2026 fortaleció su propuesta de valor a través de una agenda de eventos diseñada para impulsar el conocimiento, la innovación y las conexiones dentro de la industria. De hecho la agenda académica y experiencial de la feria reunió aproximadamente a 220 speakers en 168 actividades (143 charlas, 17 talleres y 8 masterclasses) distribuidas en nueve espacios: Food Innovation Summit, Cooking Shows, HORECA Talks, Franquicias, Food Service Summit, Club del Asado y Bake & Arts. En dichos espacios, empresarios, compradores, chefs, productores y expertos de la región accedieron a contenidos especializados, demostraciones en vivo y análisis de tendencias que complementaron la experiencia ferial. HITOS COMERCIALES DE LA VERSIÓN 2026 El fortalecimiento del componente internacional y la participación de compradores de diferentes mercados se reflejaron en los resultados comerciales de la feria. Así por ejemplo, la rueda de negocios desarrollada en forma paralela a la muestra reunió a 107 compradores nacionales e internacionales de 18 países y a 384 expositores participantes, generando expectativas comerciales superiores a 16 millones de USD y concretando 1.270 citas de negocio durante los días del evento. El impacto de la feria también se reflejó en los resultados de sus expositores. Para Grupo Diana, por ejemplo, que estuvo presente en el Gran Salón, la edición representó el lanzamiento oficial de Diana Profesional, ecosistema de ocho categorías orientadas al canal food service e institucional. Estos resultados entusiasmaron a Ana Catalina Bolívar, directora de Negocio B2B de Grupo Diana, quien enfatizó que este evento se ha posicionado como algo que va más mucho más allá de un espacio comercial, abriendo espacios para la participación de marcas “que no se veían hace casi diez años”. “Es un escenario donde están los actores que realmente están transformando la industria gastronómica y alimentaria del país”, afirmó la ejecutiva. Asimismo, Alimentec | Anuga Select Colombia 2026 también abrió importantes puertas para que las empresas colombianas puedan conquistar nuevos mercados, como pudo comprobarlo Avícola El Guamito, compañía con más de 40 años de trayectoria y una producción superior a 600 millones de huevos al año, que aprovechó la feria para reunirse con clientes internacionales y avanzar en oportunidades de exportación. “Tuvimos la posibilidad de abrir nuevos mercados, en el caso de Chile y Grecia para activar exportaciones”, indicó Andrés Hernández, Director Comercial de la compañía. REPOSTERÍA DE LUJO Uno de los momentos más destacados de la agenda fue la eliminatoria nacional del Premio Internacional de Alta Pastelería Paco Torreblanca a la Mejor Tarta de Chocolate del Mundo. En la categoría profesional, el chef Jonathan Buitrago obtuvo el primer lugar con su creación “Macondo”, convirtiéndose en el representante de Colombia en la final que se realizará en España. A su vez, en la categoría estudiantil, la ganadora fue la chef Alicia Castañeda con su tarta “Armonía 70”, reconocimiento que le otorgó una beca para formarse en la Escuela Paco Torreblanca. Todos estos hitos comerciales, productivos y operacionales permiten a los organizadores del evento manifestar su plena satisfacción por el logro de los objetivos trazados previamente. Así lo manifestó Alberto Almanza, Project Manager de Koelnmesse para Alimentec | Anuga Select Colombia, quien enfatizó que la integración de Alimentec a la red Anuga, “fue más que un cambio de nombre”, dado que en esta edición “se pudo conectar con más fuerza a Colombia con el ecosistema ferial de alimentos y bebidas más importante del mundo”. “Los expositores colombianos tienen ahora acceso directo a una brand family que reúne a más de 8.000 expositores de 110 países y que se celebra en cuatro continentes. Esta edición demostró que Colombia está lista para ese escenario", recalcó el ejecutivo. La próxima edición de Alimentec | Anuga Select Colombia está prevista para realizarse del 6 al 9 de junio de 2028. Los Organizadores
uego de una edición que marcó el inicio de una nueva etapa bajo la red global Anuga, Alimentec | Anuga Select Colombia 2026 reafirma su papel como principal punto de encuentro para la industria de alimentos y bebidas de Latinoamérica y el Caribe.
Para ello fue fundamental su alianza con Koelnmesse - Ferias sectoriales para la industria de la alimentación, líder internacional en la celebración de certámenes dedicados a la alimentación. Además, Koelnmesse presenta en mercados importantes a lo largo y ancho de todo el mundo como, por ejemplo, en Brasil, India, Italia, España, Japón, Colombia, Tailandia y los Emiratos Árabes Unidos, ofreciendo a sus clientes eventos y ferias de referencia regionales a medida en diferentes mercados, garantizando un negocio sostenido a nivel internacional. En el campo de la tecnología alimentaria, Koelnmesse está también óptimamente posicionada con sus ferias de referencia mundial Anuga FoodTec y ISM Manufacturing, así como con su red global que incluye otros certámenes feriales. Corferias – Centro Internacional de Negocios y Exposiciones de Bogotá, a su vez, cuenta con más de 70 años de experiencia, como principal recinto ferial de Colombia y uno de los más importantes de América Latina. Su misión es promover el desarrollo empresarial, social y cultural mediante ferias, eventos y convenciones que impulsan la innovación y la actividad económica en la región. GALERÍAOTROS REPORTAJES
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Expertos internacionales plantean las estrategias más efectivas para nutrir a la población5/29/2026 no de los diagnósticos más complejos e inquietantes que se ciernen sobre la sociedad moderna, es el constante deterioro de la salud nutricional, lo que se traduce en un alarmante incremento de los índices de obesidad y sobrepeso. Chile no es ajeno a dicha situación. De hecho, recientes informes de la OCDE lo ubican como el país que tiene los mayores índices de prevalencia para esta enfermedad no transmisible, después de Estados Unidos. Situación que resulta, a lo menos paradójica y hasta incomprensible, pues recién en las últimas décadas del siglo XX la población chilena logró vencer a la desnutrición infantil, gracias al trabajo mancomunado de la academia y el sector público (y que tuvo entre sus líderes más brillantes al Dr. Fernando Monckeberg). Hoy, en cambio, Chile lidera el ranking de obesidad en Latinoamérica, y en el futuro podría posicionarse como uno de los países con más obesos a nivel mundial. De hecho, según la Federación Mundial de la Obesidad, el 42% de los chilenos mayores de 20 años tiene esta enfermedad, y si la tendencia se mantiene, en cinco años más la cifra podría superar los 14 millones de personas y afectar hasta el 85% de la población. Un diagnóstico que, de manera simplista, siempre se justificó a partir de la estigmatización de los alimentos procesados a quienes se sindicó como “principales responsables” de lo que hoy se conoce como “mal nutrición por exceso” (debido a la ingesta descontrolada de nutrientes críticos como azúcar añadida, calorías, grasas saturadas y sodio), pero que en realidad obedece a un conjunto de factores asociados que deben estudiarse de manera integral, para aplicar estrategias de solución realmente efectivas a largo plazo. Este fue precisamente el eje central del seminario “Análisis de políticas públicas, desafíos y tendencias en la industria alimentaria”, donde destacados exponentes nacionales e internacionales analizaron durante dos días, las causas y efectos de la mal nutrición por exceso de la población, y cómo puede enfrentarse dicho flagelo de manera seria, responsable e informada. El evento, organizado en Santiago de Chile por la Universidad de California Davis de Estados Unidos, UC Davis, contó con gran asistencia de público durante sus dos jornadas, y abordó las principales tendencias que hoy buscan orientar el desarrollo saludable, inocuo, seguro y sostenible de la industria alimentaria. DIAGNÓSTICOS CERTEROS Durante la jornada inaugural, el presidente de AB Chile A.G., Eduardo Ffrench Davis, manifestó que “Chile ha sido un laboratorio de políticas públicas en materia alimentaria, pues la discusión sobre sedentarismo, etiquetado frontal, impuestos, reformulación, edulcorantes y clasificación de alimentos ha sido intensa”. “En este contexto, resulta especialmente valiosa la participación de expertos nacionales e internacionales en este seminario, quienes analizarán regulación, obesidad, seguridad de alimentos procesados, aditivos y nutrición, aportando evidencia científica”, agregó el directivo. La apertura de la jornada técnica estuvo a cargo de la decana asociada de Educación Legal Global de UC Davis, Beth Greenwood, quien dictó la conferencia “Regulación, innovación, transferencia y emprendimiento: recomendaciones y experiencias para un círculo virtuoso”. En ella se refirió a las tendencias y consideraciones regulatorias en el desarrollo de leyes y políticas públicas de alimentos. “Vivimos en un mundo donde podemos introducir nuevos productos en la industria alimentaria. La tecnología existe en un mundo interconectado y con una ciencia dinámica que busca respuestas a nuevas preguntas e hipótesis”, manifestó la decana Greenwood. A continuación, intervino el director del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Dr. Rodrigo Valenzuela, quien desarrolló la ponencia titulada “Análisis de la obesidad a nivel mundial, en EE. UU. y en Chile: una solución multifactorial”. Durante su exposición, el académico enfatizó que los estudios más recientes muestran que la obesidad en nuestro país, se dispara a partir de la niñez, especialmente cuando la población en edad escolar alcanza el quinto grado (alrededor de los 10 años de vida), “debido a la combinación de dos factores negativos, la ingesta excesiva de calorías y el incremento del sedentarismo, por la influencia de la tecnología y la falta de educación física”. “Hoy 75% de las personas entre 13 y 60 años en nuestro país presenta malnutrición por exceso, lo que plantea un desafío estructural que requiere respuestas estructurales y no solo medidas paliativas parciales”, enfatizó el académico, agregando que algunas de las medidas más urgentes que hoy deben implementarse, son las siguientes:
El Dr. Valenzuela también precisó que en la población adulta la ganancia de peso y la mayor prevalencia de obesidad va más allá del consumo de alimentos procesados (como suelen reiterar los así llamados influencers de las redes sociales), pues también considera otros factores como, por ejemplo:
Por ende, en su opinión, hay que desarrollar estrategias más integrales y de mayor alcance, como el mayor consumo de fibra dietética, dormir más, incentivar la actividad física y asegurar más equidad social, para avanzar hacia una solución permanente y de largo plazo. El primer bloque técnico fue cerrado por el economista de la UC Davis, Richard Sexton, quien presentó una interesante ponencia titulada “¿Son los impuestos una buena herramienta para reducir la obesidad?”, en la cual planteó la inconveniencia de regular la ingesta de nutriente críticos mediante la imposición de nuevos aranceles. En su intervención, el académico enfatizó que “este tipo de impuestos suelen ser ineficaces e, incluso, contraproducentes”, pues aun cuando más de medio centenar de países los utiliza para regular el consumo de alimentos azucarados, “en ningún lugar donde ha sido aplicados, han logrado reducir la ingesta calórica”. Por el contrario, Sexton fue enfático para concluir que “cada vez que se imponen impuestos a la comida, estos golpean a los más pobres”, en lugar de entregar una contribución real a la salud pública. El experto de UC Davis también puntualizó que gravar con nuevos impuestos a los alimentos procesados (tal como se discutió hasta principios de año en la comisión de Salud del Senado de Chile, durante los análisis técnicos del proyecto de ley de etiquetado frontal impulsado por la senadora María José Gatica), “no solo es una acción difícil de aplicar, que no se traspasa por completo a los consumidores, sino que tampoco genera cambios de hábitos o conductas”. “En USA, por ejemplo, solo la mitad de los nuevos impuestos se traspasaron a los consumidores, por lo que tuvieron un impacto muy limitado en las ventas. Además no se registró evidencia de cambios significativos en la compra de alimentos más saludables, y tampoco hubo una baja significativa en la venta de productos más altos en calorías”, detalló Sexton. ESFUERZOS LEGISLATIVOS Uno de los momentos más esperados de la primera jornada, fue la exposición del nuevo presidente de la comisión de Salud del Senado, senador Juan Luis Castro, quien participó de un conversatorio a cargo del Dr. Rodrigo Valenzuela, donde se abordaron las alarmantes cifras de obesidad y sobrepeso que hoy registra la población chilena. En la oportunidad, el senador Castro reconoció que esta situación “refleja un divorcio entre el etiquetado de los alimentos y la interpretación del consumidor, lo que no solo se arregla con más leyes”, enfatizando al mismo tiempo que se requieren otras iniciativas paralelas como reforzar las políticas públicas de educación nutricional orientadas a la población, y corregir ciertas actitudes negativas como, por ejemplo, el sedentarismo, la adicción a las pantallas, el deterioro de la salud mental y la falta de actividad física. “Este último factor se hace crítico desde el quinto año de enseñanza básica, lo cual es particularmente negativo”, manifestó el congresista. El senador Castro también enfatizó que “tenemos que generar lo antes posible el shock necesario para cambiar esta situación crítica, porque la leyes son insuficientes, dado que surgen después de las crisis y esto no puede seguir así”. En ese sentido, destacó que “es importante evaluar en profundidad el real impacto de la Ley de Etiquetado, y ver en detalle qué otros factores o variables inciden en el impacto actual de la obesidad en la población adulta e infantil de Chile”. Al respeto, anunció que en las próximas semanas la comisión de Salud del Senado organizará un evento donde se evaluará esta situación desde el punto de vista técnico y científico, convocando a todos los actores públicos, privados, académicos y gremiales involucrados, para “pasar de la retórica a la acción, y forzar una intervención que se traduzca en mayor colaboración público-privada en beneficio de toda la comunidad”. SUPERAR LA “QUIMIOFOBIA” En el seminario también estuvo presente la Dra. Marcela Rodríguez, directora Administrativa y de Asuntos Científicos y Regulatorios de la Alianza Latinoamericana de Asociaciones de la Industria de Alimentos y Bebidas (ALAIAB), quien se refirió a la “Seguridad de los aditivos alimentarios: Modelo Codex”. La experta se refirió al actual ambiente de “quimiofobia”, que hoy se extiende entre la población, especialmente debido al impacto negativo que ejercen en redes sociales los influenciadores y creadores de contenido que demonizan el uso de aditivos, sin tener conocimientos o bases técnicas que fundamenten sus opiniones. “Esta fobia a lo químico y a todo lo que no proviene de lo natural, es completamente injustificada”, enfatizó la doctora Rodríguez, “pues nuestra comida es hoy más segura que nunca”. En tal sentido, la experta de ALAIAB agregó que esta condición es innegable y se debe a que “la industria de los alimentos cuenta con profesionales competentes, ingenieros en alimentos y químicos que están detrás de lo que comemos”. Rodríguez también fue enfática en asegurar que, a nivel internacional, la existencia de importantes agencias regulatorias de gran valor científico y técnico, como el Códex Alimentarius (que en septiembre de 2025 realizó una de sus jornadas de trabajo en Santiago de Chile) y el JECFA, garantizan un trabajo constante para velar por la inocuidad de los alimentos en todo el mundo. PROCESAMIENTO: SINÓNIMO DE CALIDAD Y SEGURIDAD La segunda parte de la primera jornada se centró en otro tema de alto impacto para la comunidad, el procesamiento de alimentos como garantía de calidad, eficiencia e inocuidad. La primera ponencia que abordó esta temática estuvo a cargo del Dr. Samuel Durán, director del Magíster en Nutrición en Salud Pública de la Universidad San Sebastián, quien expuso sobre “Uso de edulcorantes (bajos o nulos en calorías): los últimos hallazgos científicos”, destacando la inocuidad y seguridad de su uso en la industria de los alimentos. Durán recordó que el factor más relevante para entender el consumo de edulcorantes es la Ingesta Diaria Admitida, IDA, la cual “en todos los estudios recientes realizados en nuestro país se mantiene dentro de los estándares permitidos”. “Por ende -agregó- debemos preguntarnos también cuál es el efecto de todos los demás factores identificados por la comunidad científica, como el sedentarismo, la falta de sueño, la adicción a las pantallas y los ‘dobles desayunos’, en el aumento de la obesidad desde la infancia, en lugar de centrar toda la culpa en un solo alimento o aditivo, como los edulcorantes, por ejemplo”. El punto más destacado de este segmento correspondió a la intervención de la doctora en Ciencias Químicas por la Universidad de Buenos Aires, Susana Socolovsky, quien abordó directamente la validez técnica del concepto “alimentos ultraprocesados”. Este término, que cada vez adquiere mayor presencia en redes, debido a su uso indiscriminado por parte de comunicadores que desconocen su imprecisión y falta de rigurosidad, ha sido el centro de constantes debates, aun cuando no tiene bases técnicas que permitan siquiera definirlo con claridad. Al respecto, la Dra. Socolovsky, quien ha visitado nuestro país en numerosas oportunidades y también expuso ante la comisión de Salud del Senado, enfatizó que la definición de “alimentos ultraprocesados” es totalmente errónea e injustificada, pues nace de la clasificación NOVA, que “no es reconocida por los organismos internacionales”. “No existen los alimentos ultraprocesados -puntualizó la experta-, lo que sí existe es el procesamiento de alimentos, que es algo que se hace en la casa y en la industria. Lo importante es que las afirmaciones estén respaldadas por la evidencia científica (lo cual no existe en el caso de la clasificación NOVA)”. Socolovsky también puntualizó que “los alimentos no son más o menos saludables por tener más o menos ingredientes o mayor nivel de procesamiento” y que “no hay evidencia científica que establezca causalidad entre consumo de alimentos procesados y obesidad”. La primera jornada finalizó con la exposición de la Dra. Barbara Schneeman, profesora emérita del departamento de Nutrición de la UC Davis, quien presentó el tema “Nuevo Esquema de clasificación de alimentos: formulación y procesamiento (IF&PC) de la International Union of Food Science and Technology (o Unión Internacional de Ciencia y Tecnología de los Alimentos, IUFoST. CHILE, POLO DE INNOVACIÓN La segunda jornada del seminario, comenzó con la ponencia “Estrategia de Prosperidad Agropecuaria de CAF”, que fue presentada vía telemática por Ignacio Lorenzo Arana, director de Asesoramiento Técnico en Biodiversidad y Clima de la Gerencia de Acción Climática y Biodiversidad Positiva, del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). En su presentación, el experto indicó que “América Latina y el Caribe es una región que puede ofrecer solución a los grandes desafíos globales, pero aún tenemos un 28% de inseguridad alimentaria”. “El desafío -añadió- es avanzar hacia una producción agropecuaria sostenible, resiliente y regenerativa, que permita asegurar la seguridad alimentaria y la prosperidad del sector”. Luego, correspondió el turno a Jean Paul Veas, director ejecutivo del Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria, CeTA quien se refirió al nuevo papel de Chile como polo de innovación alimentaria y nutricional. Este tema adquiere cada vez mayor trascendencia, gracias al constante impulso del ecosistema emprendedor, especialmente de base científico y tecnológica, que desarrolla constantes avances en materia de alimentación saludable y sostenible, especialmente a partir de materias primas recicladas y de alto valor nutritivo. “Alimentar a una población creciente de manera sustentable no es fácil, y ahí la tecnología es clave. Chile tiene ventajas, como calidad de materias primas, acceso a mercados y un ecosistema robusto, pero el desafío es avanzar hacia mayor valor agregado e innovación en alimentos”, manifestó el director ejecutivo del CeTA. Por su parte, Rodrigo Chamorro, presidente de la Sociedad Chilena de Nutrición (SOCHINUT), expuso la ponencia “Alimentación y nutrición desafíos en salud”, donde abordó algunas de las principales variables que influyen en la mal nutrición de las personas, como población creciente, falta de educación y factores demográficos y culturales, entre otras. “Estamos envejeciendo rápidamente y no estamos preparados desde el punto de vista sanitario ni alimentario. A la vez, estamos bastante enfermos y tenemos una alta prevalencia de obesidad, que es un problema complejo y multifactorial”, afirmó Chamorro. El experto puntualizó, asimismo que esta epidemia hoy tiene causas individuales, familiares y ambientales, que inciden en su aparición desde la primera infancia, y que para ello deben impulsarse acciones educativas más profundas como, por ejemplo:
El seminario finalizó con una mesa redonda donde se realizó un resumen, análisis y conclusiones respecto de la adecuada nutrición poblacional, que estuvo a cargo de la Dra. Susana Socolovsky, la Dra. Barbara Schneemann, la Dra. Marcela Rodríguez, el Dr. Samuel Durán y el Dr. Rodrigo Valenzuela. Visiones que permiten concluir que el actual impacto de la obesidad y el sobrepeso en nuestro país, se deben al efecto conjunto de una serie de variables, como la falta de educación nutricional, el sedentarismo, el consumo excesivo de alimentos tanto procesados como caseros, la mala información y el efecto nocivo del estrés o los influenciadores, entre muchos otros. Todo ello, exige dejar de lado, de una vez por todas, las concepciones estrechas y miopes que hoy dominan el debate público (incluyendo a la “ultra valorada” clasificación NOVA y la demonización de los aditivos), y priorizar los argumentos técnicamente validados, así como la evidencia científica acumulada, que hoy se dejan de lado, especialmente en las redes sociales, aunque son esenciales para comprobar que los aditivos alimentarios hoy son garantía tanto de calidad como inocuidad para toda la población. De hecho, basta recordar que el procesamiento de alimentos ha salvado vidas (tal como puntualizó la Dra. Socolovsky) y que en forma paralela existe un enorme “mercado gris” de alimentos no regulados, de venta callejera y fácil acceso para toda la población, que también tiene una fuerte incidencia en el aumento de grasa corporal y del sobrepeso. En otras palabras, si se quiere avanzar hacia una cura para esta epidemia desatada, hay que dejar de dar “palos de ciego” satanizando solo a los alimentos y buscar una cura integral, que considere a todos los factores personales, familiares, sociales y ambientales que hoy inciden en esta condición, pues si nos quedamos solo en los síntomas superficiales, nunca seremos capaces de encontrar una cura real y permanente. Y, tal como lo mencionó el Dr. Rodrigo Valenzuela, si una vez fuimos capaces de derrotar la desnutrición infantil, gracias al trabajo serio y la evidencia científica, sin lugar a dudas, hoy también somos capaces de derrotar a la obesidad, si realmente nos esforzamos por hacerlo de manera seria y responsable. GALERÍAOTROS REPORTAJES a gestión de alérgenos ha sido, durante muchos años, uno de los focos más intensos de trabajo y mejora continua en la industria alimentaria, debido al impacto que las alergias alimentarias tienen en un amplio porcentaje de la población mundial. Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura, FAO, y de la Organización Mundial de la Salud, OMS-WHO, cerca de 220 millones de personas viven actualmente con algún tipo de alergia alimentaria en todo el mundo. Esta condición se entiende como cualquier reacción inmunológica potencialmente grave, producida luego de consumir algún alimento o bebida que contenga (o esté contaminado) alguna sustancia o materia prima capaz de producir dicha reacción. Si a esta cifra se añaden las personas que padecen algún tipo de intolerancia alimentaria (problemas metabólicos o digestivos asociados al consumo de algún producto y/o ingrediente sólido o líquido), el número de personas en situación de riesgo asciende casi al doble, lo que equivale, aproximadamente, a entre 15% y 20% de la población mundial. Los mismos estudios detallan que las alergias y/o intolerancias más comunes se producen al consumir productos tales como leche, huevos, maní y otros frutos secos, pescados, mariscos, soja y harina de trigo, entre una larga lista que cada día parece extenderse más. Asimismo, otras investigaciones y artículos publicados en revistas médicas y científicas de todo el mundo, coinciden en que la prevalencia de las alergias e intolerancias se ha incrementado en los últimos años, especialmente en los países industrializados, debido a múltiples factores que, si bien, aún no se individualizan de manera certera, sí generan preocupación tanto a nivel clínico como industrial. En Chile la situación es muy similar, pues diversos estudios realizados por entidades académicas, estiman que entre 800 mil y 2.000.000 de personas padecen actualmente alergias o intolerancias alimentarias, especialmente en zonas urbanas. Para la industria alimentaria, este complejo escenario se traduce en la urgente necesidad de optimizar en forma exponencial la gestión de alérgenos, aplicando estrategias preventivas y mejora continua, para evitar tanto el uso de ingredientes que generen reacciones adversas, como para eliminar cualquier riesgo de contaminación cruzada, tanto en la cadena de producción como de distribución y logística. Sin embargo, esta tarea no exenta de dificultades, pues el reemplazo de alérgenos suele generan un alza desmedida en el costo de los alimentos (como sucede con las leches hipoalergénicas, por ejemplo). Además, aun cuando se implementen medidas estrictas de control y prevención a lo largo de la cadena productiva, siempre existirá alguna probabilidad error, en especial por la gran cantidad de ingredientes que podrían generar alergias o intolerancias alimentarias, lo que conlleva una dificultad crónica para aplicar una estrategia de prevención integral realmente efectiva. LECHE, EL PRIMER PASO Esta situación es especialmente compleja en el ámbito de la industria láctea, pues las alergias reportadas debido al consumo de productos lácteos son las más características y expandidas entre la población, especialmente durante la infancia y adolescencia. Esta situación se producen debido a que el sistema inmunológico identifica erróneamente ciertas proteínas de la leche como si fueran sustancias peligrosas. De este modo, en vez de tolerarlas como alimentos normales, el organismo activa una respuesta defensiva exagerada, mediante la liberación de histamina y otras moléculas inflamatorias, que finalmente producen los síntomas alérgicos, cuyas consecuencias pueden ser muy severas, dependiendo de las características de cada persona. Las principales proteínas responsables son de estas reacciones alérgicas son la caseína (la principal proteína de la leche) y otras proteínas presentes en el suero lácteo, como la beta-lactoglobulina y la alfa-lactoalbúmina Frente a este cuadro complejo, la única solución clínica consistía en eliminar de raíz el consumo de productos lácteos, o bien, reemplazarlos por sucedáneos de origen vegetal o suplementos especializados, que no tienen las mismas condiciones organolépticas ni el valor nutritivo de la leche, o bien, tienen un precio que los hace inalcanzables para el grueso de la población. Sin embargo, una reciente investigación académica, emprendida por los doctores Rodrigo Maldonado Águila, de la Universidad San Sebastián; y Aníbal Concha Meyer, de la Universidad Austral, promete contribuir al desarrollo de una herramienta biotecnológica capaz de eliminar el riesgo de alergias a la leche, mediante el uso de aptámeros. El proyecto, denominado “Desarrollo y validación de un filtro basado en aptámeros para depurar leche de beta-lactoglobulina” (ID25I10174), busca ofrecer, en concreto, una solución más accesible y efectiva para la población que hoy debe reemplazar la leche, por sucedáneos vegetales o suplementos de alto valor comercial. Para tales efectos, los investigadores esperan desarrollar en el corto plazo un innovador prototipo de filtro que permita eliminar selectivamente la beta-lactoglobulina mediante el uso de aptámeros. Los aptámeros son anticuerpos sintéticos formados de ARN o ADN, cuya principal característica radica en que son capaces de unirse a moléculas diana con alta afinidad y especificidad. El trabajo realizado por ambos investigadores, ha permitido diseñar aptámeros oligonucleótidos con alta afinidad y especificidad, los cuales han sido inmovilizados en filtros de celulosa, capaces de adherirse a las proteínas alérgenas de la leche, permitiendo, eventualmente, eliminarlas de la composición final del alimento. Tal como explica el Dr. Rodrigo Maldonado, esta tecnología ofrecería ventajas significativas frente a los tratamientos convencionales, que se basan fundamentalmente en el reemplazo de la leche por fórmulas hipoalergénicas importadas (cuyo costo hoy supera los $30.000 por litro). “Por el contrario, esta nueva biotecnología desarrollada en Chile, ofrece una alternativa más económica, segura, reutilizable y de producción nacional, que reduciría significativamente los costos de tratamiento de las personas afectadas por este mal (fundamentalmente niños y bebés en edad de lactancia), e incrementaría la calidad de vida de un sector importante de la población”, explica el investigador. Actualmente, la iniciativa se encuentra en su fase de validación en laboratorio. Una vez superada dicha etapa, se podría proceder a su escalamiento industrial y a la transferencia tecnológica, lo que permitiría lograr su implementación en la producción masiva de leche, en cualquier planta ubicada en el territorio nacional. La presentación de este proyecto se realizó durante la segunda jornada del seminario Sur Futuro 2026, iniciativa impulsada por el Gobierno Regional de Los Ríos y ejecutada por la Corporación Regional de Desarrollo Productivo (CRDP), con el objetivo de transformar el potencial científico de la zona en soluciones económicas concretas y escalables. INNOVACIÓN CON SENTIDO Para el Dr. Rodrigo Maldonado, la motivación principal de este revolucionario proyecto nació de la urgente necesidad de impulsar innovación que permita enfrentar un problema que, más allá de sus implicaciones comerciales, hoy es fundamentalmente de salud pública, “porque todo conocemos o tenemos amigos y/o familiares que sufren de alguna alergia y sus complicaciones clínicas, y además sabemos lo que implica comprar productos hipoalergénicos que son extremadamente caros”, enfatiza. “Además -agrega-, la región de Los Ríos es una de las principales productoras de leche de nuestro país así que eso nos proporciona un contexto ideal para comenzar este camino, que hasta ahora ha sido satisfactorio, porque pudimos adjudicarnos los fondos necesarios a través de ANID, y además logramos el apoyo de importantes empresas privadas que confiaron en nuestras ideas, así que tenemos plena confianza de superar todos los desafíos técnicos que aún tenemos por delante”. Un punto que también destaca el Dr. Aníbal Concha quien recalca que sigue siendo difícil conseguir el apoyo de empresas privadas, “porque cuesta mucho sacarlas de sus respectivas zonas de confort, pero de todos modos es vital para poder avanzar, así que nunca hay que rendirse, sino intentarlo con más energía, escribiendo correos, llamando, golpeando puertas e insistiendo, hasta conseguir el objetivo”. “Además. estamos en el momento preciso para que las empresas se decidan a apoyar con más decisión a las iniciativas I+D, tanto a nivel de la academia como del ecosistema emprendedor”, añade el investigador de la UACH. “Las empresas deben abrir en los ojos para entender que este tipo de iniciativas las ayudan a ser más competitivas, a captar mayor participación de mercado, a ser más innovadoras y a conectarse mejor con el público, dándole a entender que también están tratando de generar mejores soluciones, para todo el conjunto del mercado y la sociedad”, precisa el Dr. Concha. Sin embargo, el investigador también enfatiza que los representantes de la academia deben ser más eficientes en el diálogo con el sector privado, “para demostrarles que somos capaces de lograr resultados concretos y exitosos, que además permiten generar soluciones que van a impactar positivamente en muchas personas”. PROXIMOS PASOS El Dr. Rodrigo Maldonado comenta que hoy el proyecto se encuentra en la etapa de generar aptámeros nuevos mediante protocolos especializados, para posteriormente liarlos a las moléculas (alérgenas) que se quiere aislar. “Eso nos permitirá tener un set de aptámeros que podremos validar in vitro, para después unir los aptámeros en un filtro de celulosa y pasar a las pruebas de campo. Esperamos completar esta etapa antes de agosto de 2027, fecha en la que ya podríamos contar con un prototipo funcional preindustrial”, precisa. Su coinvestigador, Aníbal Concha, destaca a su vez que esto representa un hito trascendental para todo el país, “porque no solo nos estaría instalando en un avanzado sitial de liderazgo científico y biotecnológico, sino que también le brindaría a la industria láctea nacional una capacidad única para producir lácteos de buena calidad, que puede entregar beneficios de comercio interior y exterior”. El proyecto de los doctores Maldonado y Concha también tiene implicaciones potencialmente muy amplias, porque si se logra eliminar el riesgo de alergias lácteas mediante esta biotecnología, también sería teóricamente factible desarrollar otros aptámeros específicos para eliminar, por ejemplo, el riesgo de alergias al maní, al pescado o a la soja, así como también las intolerancias al gluten y a la propia, entre otras diversas posibilidades. “Las aplicaciones pueden ser muchísimas -puntualiza el Dr. Maldonado-, y aunque hoy vamos paso a paso, podríamos eventualmente estar dando los primeros pasos para avanzar hacia una biotecnología de base que nos permita a mediano plazo aplicar una gestión integral de alérgenos en toda la industria alimentaria. Creo que vamos por muy buen camino, para pensar en un objetivo final como ese”. El Vital Aporte Privado
i bien este proyecto es liderado por dos destacadas universidades nacionales, también cuenta con la valiosa colaboración del sector privado, cuyo aporte ha sido fundamental para avanzar hacia el objetivo final de producir, a nivel industrial masivo, leche sin riesgo de generar alergias y/o intolerancias.
Al respecto, Enrique Bombal, gerente de desarrollo de mercado para Latinoamérica de la firma DeLaval (una de las que creyó en la potencialidad y viabilidad de esta iniciativa), destacó que este proyecto aborda una problemática urgente en Chile y en el mundo. “Desarrollar un producto que venga a solucionar, desde la granja hasta el consumidor, el problema de la presencia de alérgenos en un alimento tan rico como la leche, es un avance tremendo, y por eso estamos muy entusiasmados con la tecnología y los avances que puedan surgir de este trabajo”, afirmó. Otra importante compañía nacional que brindó su apoyo al trabajo de los doctores Maldonado y Concha es Soprole, cuya subgerenta de Innovación y desarrollo, explicó durante el seminario Sur Innova, que participar de esta iniciativa “es muy atingente, pues genera una estrecha relación con los programas de alimentación complementaria del Ministerio de Salud”. “Esperamos que pronto se pueda tener el escalamiento industrial para ofrecer una solución efectiva a quienes sufren de alergia alimentaria a la proteína de la leche”, enfatizó la ejecutiva, quien no ocultó su entusiasmo por lo que representa dar a la academia la posibilidad de desarrollar y transferir conocimiento biotecnológico avanzado, tanto a la gran industria láctea, como a los emprendedores de todo Chile. GALERÍAOTROS REPORTAJES a Inteligencia Artificial o IA ha alcanzado un posicionamiento estratégico cada vez más relevante en diversos sectores estratégicos de la economía, especialmente en la industria de alimentos. Por ejemplo, hoy es cada vez más común utilizar sus algoritmos para impulsar análisis de datos en tiempo real que ayudan a tomar decisiones estratégicas cada vez más eficientes y mejor informadas. Uno de los campos donde esta tecnología ha prestado apoyo relevante, es la inocuidad, pues no solo ayuda a automatizar acciones o a agilizar la capacidad de respuesta ante contingencias (como los brotes de ETA, por ejemplo), sino que también contribuye al diseño de estrategias tendientes a crear una auténtica cultura de seguridad alimentaria. Así lo asegura, por ejemplo, María Teresa Pino, subdirectora nacional de I+D del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA, quien enfatiza que la aplicación de IA en seguridad agroalimentaria constituye una transformación fundamental en gestión de riesgos, trazabilidad y toma de decisiones en sistemas productivos complejos. “En Chile -precisa-, este avance está estrechamente vinculado con la vigilancia fitosanitaria, la trazabilidad en la cadena de valor, la calidad de los alimentos, el acceso a mercados de exportación y la reputación nacional”. Una visión que también comparte Miguel Ulloa, CEO de la startup tecnológica chilena Techmark-IA, para quien la IA generativa representa un cambio de paradigmas sectorial de enorme impacto, pues permitió pasar de modelos reactivos a sistemas predictivos y autónomos. “Tradicionalmente -explica Miguel-, la inocuidad alimentaria se gestionaba a base de controles posteriores o auditorías periódicas; hoy, en cambio, con IA es posible anticipar riesgos antes de que ocurran”. “Por ejemplo, mediante nuestro ecosistema ION (Inteligencia Operativa Neuronal), integramos múltiples fuentes de datos en tiempo real, como temperatura, trazabilidad, condiciones logísticas, comportamiento de la cadena de frío, variables ambientales y operativas, para detectar patrones invisibles al ojo humano. Esto permite identificar desviaciones críticas que podrían derivar en contaminación por patógenos, fallas químicas o alteraciones del producto, entre otras variables”, destaca Miguel. Consecuentemente, la IA ayuda a que la inocuidad deje de ser un simple protocolo estático y se transforme en un sistema vivo, dinámico y autoajustable, capaz de prevenir brotes antes de que escalen, protegiendo al consumidor y resguardando la reputación de las empresas y sus respectivas marcas. Quien también comparte este entusiasta diagnóstico es Solange Brevis, ingeniera en Alimentos de la UBB; aspirante a doctora en Biomedicina y Ciencias de la Salud de la Universidad Europea; expresidenta del Colegio de Ingenieros Alimentos de Chile, CIACh; y actual coordinadora y docente de la carrera de Nutrición y Dietética de la Facultad de Medicina de la Universidad del Desarrollo, UDD. Brevis considera por ejemplo que, en el actual escenario evolutivo impulsado por la IA, los algoritmos de machine learning aplicados a datos de parámetros de proceso, condiciones ambientales, trazabilidad y reportes sanitarios internacionales, permiten anticipar desviaciones en puntos críticos de control (PCC), modelar el crecimiento microbiano en función de variables como temperatura, pH y actividad de agua, y detectar señales tempranas de contaminación cruzada, entre otras múltiples ventajas operativas estratégicas. “A esto se suman los sistemas de visión computacional y sensores hiperespectrales que realizan inspección en línea con una sensibilidad superior al control muestral convencional, identificando cuerpos extraños, micotoxinas o defectos en tiempo real. En la práctica, esto se traduce en planes HACCP dinámicos, sistemas de alerta temprana más robustos y una gestión del riesgo respaldada por evidencia cuantitativa, lo que fortalece tanto la protección del consumidor como la eficiencia operacional de la industria”, precisa la docente e investigadora. VENTAJAS DECISIVAS Junto con impulsar un cambio trascendental en los paradigmas, la tecnología de IA está impulsando avances decisivos en diversos puntos de la cadena alimentaria productiva, logística y comercial. Tal como indica María Teresa Pino, de INIA, esto se refleja, por ejemplo en acciones concretas como: 1. Reducción de riesgos sanitarios: Los modelos predictivos a base de IA permiten disminuir entre 20 y 40% la incidencia de eventos críticos en las cadenas alimentarias, según experiencias internacionales. 2. Optimización de procesos productivos: Los sistemas de monitoreo inteligente incrementan la eficiencia operacional en aproximadamente 10–15 %, minimizando pérdidas y mermas. 3. Mejora en trazabilidad: Las tecnologías basadas en análisis de datos agilizan considerablemente los tiempos de respuesta ante incidentes de inocuidad, pasando de días a horas. Fortalecimiento del cumplimiento normativo: La automatización de controles y registros simplifica los procesos de auditoría y certificación para exportación. Miguel Ulloa, CEO de Techmark-IA, comenta a su vez que este aporte tecnológico potencia constantemente toda la cadena de valor, desde el campo a la mesa, impactando en forma directa e inmediata en procesos clave como: Monitoreo de cadena de frío en tiempo real: mediante la detección anticipada de quiebres que comprometan la calidad del producto. Trazabilidad inteligente: a través del seguimiento automatizado y preciso desde el origen hasta el consumidor final, facilitando retiros selectivos y eficientes. Control de calidad integral automatizado: a partir del análisis mediante visión computacional, para detectar anomalías en productos o envases. Gestión predictiva de riesgos sanitarios: gracias a la identificación de condiciones propicias para proliferación de bacterias o contaminantes. Optimización logística: mediante uso de rutas inteligentes y adaptativas que reducen los tiempos y la exposición a riesgos. Cumplimiento normativo dinámico: aplicando sistemas que se ajustan automáticamente a estándares sanitarios locales e internacionales. “En este contexto -puntualiza el emprendedor-, la IA no solo mejora procesos, sino que redefine el estándar operativo, elevando la precisión, reduciendo pérdidas y fortaleciendo la confianza del consumidor”. Solange Brevis, por su parte, pone énfasis en el salto cuántico que la IA impulsa en los distintos procesos de control sanitario preventivo, los cuales pueden adaptarse en forma ágil, y precisa a los distintos requerimientos de los múltiples actores de la cadena alimentaria. En tal sentido, separa estos aportes en dos áreas centrales de aplicación diferenciada: En el eslabón agroindustrial, destacan los modelos predictivos de riesgo de contaminación por Salmonella o E. coli en cultivos frescos, que integran datos satelitales, climáticos y de manejo agronómico para orientar decisiones de cosecha; a estos se suman también los sistemas de visión artificial montados en líneas de selección que detectan daño mecánico, residuos o presencia de micotoxinas en granos y frutas. En el trabajo de planta, en tanto, Brevis comenta que los ejemplos más disruptivos incluyen la propuesta de Nestlé, que mediante su departamento de inocuidad alimentaria digital usa IA para dilucidar en tiempo real la vida útil de los productos; y plataformas como HorizonScan o el sistema FOODAKAI, que rastrean miles de fuentes globales; alertas RASFF, retiros de producto, literatura científica; para anticipar riesgos emergentes. “También destacan los gemelos digitales de procesos térmicos, la espectroscopía NIR acoplada a redes neuronales para detección de fraude, y la analítica predictiva del microbioma ambiental de las salas de producción, que identifica nichos persistentes de Listeria antes de que generen un brote”, añade la ingeniera, investigadora y docente universitaria. VALOR AGREGADO NACIONAL Y aunque un observador externo podría suponer que todos estos logros provienen del exterior, lo cierto es que el talento nacional ha impulsado un alto porcentaje de cambios disruptivos, gracias al conocimiento aportado por la academia y las instituciones de investigación especializada, y al vigor creativo del ecosistema emprendedor interno. En tal sentido, María Teresa Pino destaca que Chile cuenta con capacidades avanzadas en áreas específicas de esta tecnología, que le permiten posicionarse en un sitial de liderazgo regional e, incluso, superar a otro países más desarrollados desde el punto de vista técnico, aunque todavía falta para alcanzar un desarrollo más integral y colaborativo. “Hay aplicaciones de inteligencia artificial en el sector agroalimentario como monitoreo de cultivos, detección de plagas, optimización de riego, clasificación y trazabilidad, además de plataformas emergentes como Agrinexus -comenta-, pero estas soluciones varían en madurez y aún no forman un sistema nacional integrado basado en IA, por lo que el principal reto hoy consiste en integrar, escalar y gestionar estas tecnologías para mantener el posicionamiento de nuestro país como proveedor confiable de alimentos”. En ese contexto, la investigadora destaca las capacidades alcanzadas por INIA en sistemas inteligentes de vigilancia fitosanitaria, plataformas agroclimáticas, agricultura de precisión, biotecnología y tecnologías postcosecha, entre otros desarrollos destacados. Algunos de estos, son los siguientes: OST LAB AGRO: laboratorio digital portátil que integra sensores, análisis espectral y modelos predictivos para evaluar en tiempo real la calidad de la fruta en terreno. Sistema de alerta temprana para el Tizón Tardío: aplicación de modelos predictivos en sanidad vegetal, basado en la integración de variables agroclimáticas, que permite anticipar, por ejemplo, riesgos de infección causados por el hongo que afecta la producción de papa. Espectroscopía (NIRS): tecnología que, en combinación con técnicas como la espectroscopia Raman o NIR, permite detectar adulteraciones en la composición de los alimentos (incluyendo fraudes). Envases Activos: alternativa complementaria y sustentable desarrollada para interactuar con los alimentos y prolongar su vida útil mediante la creación de dispositivos a base de biopolímeros obtenidos a partir de aceites esenciales de mostaza e hinojo. Solange Brevis, por su parte, también considera que Chile se encuentra en una etapa intermedia de desarrollo en el campo de la IA, pues existe conciencia institucional y casos pioneros, aunque estos esfuerzos aún no se reflejan en una adopción sistémica. La investigadora y docente reconoce que ACHIPIA ha posicionado el tema en la agenda pública, con seminarios dedicados a la IA aplicada a la inocuidad, que convocan a academia, industria y sector público. Además, puntualiza que la recientemente aprobada “Política Nacional de Inocuidad y Calidad Alimentaria 2026–2036” incorpora como ejes la anticipación de riesgos, el avance en trazabilidad y control del fraude alimentario, así como la modernización de la red de laboratorios con diversas tecnologías (incluyendo IA), pero que todos estos avances no ocultan el hecho de que aún persisten brechas estructurales complejas y que ralentizan el logro de los objetivos de largo plazo. Para Brevis, una de las dificultades más evidentes radica en que el Sistema Nacional de Vigilancia en Inocuidad Alimentaria es fragmentado, debido a la presencia de múltiples entidades responsables como MINSAL, SAG, ACHIPIA, SERNAPESCA, ISP y SEREMIS, que carecen de interoperabilidad, lo que dificulta la trazabilidad y la respuesta ante brotes de ETA. Al mismo tiempo, precisa que la adopción de IA en planta es liderada principalmente por grandes exportadoras del sector frutícola, salmonero y lácteo, mientras que las PYMES; que concentran buena parte del abastecimiento interno; siguen limitadas por brechas de digitalización, costos y capital humano especializado. Por ende, Brevis concluye que el desafío país es claro: “transformar esos casos aislados en una capacidad sistémica, interoperable y equitativa”. Por ello, y aun cuando se espera que en el corto a mediano plazo se consolide la convergencia entre IA y otras tecnologías de punta como genómica, IoT y blockchain como infraestructura integrada de inocuidad, para avanzar tanto en estrategias de inocuidad preventiva como en detección de fraudes alimentarios, también se requiere una mejor integración entre los sistemas que hoy operan de manera fragmentada, para así estructurar una nueva arquitectura de datos interoperable y capaz de optimizar la interacción positiva entre academia, mundo público, empresas privadas y ecosistema emprendedor. Claro que para Solange Brevis esto requiere de acciones urgentes, como formar capital humano en ciencia de datos aplicada a alimentos, y construir marcos regulatorios que equilibren innovación con protección del consumidor; incluyendo consideraciones éticas sobre sesgos algorítmicos y gobernanza de datos. “Desde mi mirada como investigadora -concluye-, el mayor desafío no será tecnológico sino institucional. Es decir, lograr que la IA sea una herramienta al servicio de la salud pública, la soberanía alimentaria y los sistemas agroalimentarios sostenibles, y no solo un atributo de competitividad exportadora”. Desde el ecosistema emprendedor, en tanto, Miguel Ulloa plantea que Chile de todo modos ya tiene la ventaja estratégica de combinar talento técnico con alta capacidad de adaptación e innovación en contextos complejos, lo que permite desarrollar soluciones altamente eficientes, escalables y competitivas a nivel global, abriendo oportunidades valiosas para escalar tanto a nivel interno como externo. “En Techmark-AI esto se materializa en ION, nuestro ecosistema de Inteligencia Operativa Neuronal, que no es solo una herramienta tecnológica, sino una arquitectura completa que integra analítica avanzada, automatización, aprendizaje continuo y toma de decisiones autónoma”, detalla. Ulloa también considera que el valor del talento chileno radica en la forma cómo los emprendedores abordan los problemas, pues no lo hacen simplemente desde la teoría, sino desde la operación real, para lo cual diseñan soluciones que entienden la dinámica del negocio, la logística latinoamericana, las brechas de infraestructura y los desafíos regulatorios. “Eso permite que nuestras tecnologías no solo funcionen en Chile, sino que sean exportables y adaptables a distintos mercados. Además, incorporamos una mirada creativa que cruza tecnología con estrategia, permitiendo mejorar la eficiencia e inocuidad, y al mismo tiempo avanzar en sostenibilidad, reduciendo desperdicios, optimizando recursos y disminuyendo la huella operativa”. Ejemplos concretos de cómo el talento chileno está aportando soluciones de clase mundial, posicionándose como actor relevante en esta nueva etapa de transformación industrial, y donde, tal como enfatiza Miguel Ulloa, la IA deja de ser una promesa y se convierte en infraestructura crítica capaz de aportar a procesos trascendentales para el desarrollo tanto de Chile como de toda la humanidad. GALERÍAOTROS REPORTAJES os protagonistas de la industria internacional de alimentos y bebidas se congregan en una nueva versión de la feria TUTTOFOOD, para analizar los más recientes avances tecnológicos del sector, así como las nuevas tendencias culturales y comerciales del mercado. El evento, que se realiza en el centro de convenciones Fiera Milano Rho, ofrece un detallado programa de conferencias y eventos que reunirá a los principales actores de la cadena de suministro agroalimentaria: incluyendo industria, distribución, instituciones y academia, tanto de Italia como de todo el mundo. Entre las novedades de la presente versión, se podrá explorar un espacio especial creado en colaboración con T-OOL (una empresa derivada de UniPR) y la Universidad de Parma. Dicho espacio se concibió como una tienda digital que, mediante sofisticados sistemas de reconocimiento facial y ocular, registra e interpreta la aceptación que tendrán los consumidores de nuevos productos inspirados en los principios de responsabilidad social y ambiental. También habrá una zona completamente renovada dedicada a los productos frescos, denominada “TUTTO Fruit & Veg”, que explora las trayectorias evolutivas de las frutas y verduras frescas y procesadas. En la tarde del primer día, tendrá lugar el evento Fresh & Produce Retail Europe Observatory, que acogerá el taller “Unión AOP Cuarta Gama: de la hipercompetencia a la gobernanza del valor a lo largo de la cadena de suministro”. Esta será la presentación oficial de la Unión AOP Cuarta Gamma, una asociación de reciente creación formada por nueve productores italianos líderes, cuyo objetivo es desarrollar el sector en su relación con el comercio minorista moderno y el consumidor final a nivel europeo. También se presentarán los resultados de un estudio para identificar a los mejores minoristas europeos en la gestión de productos frescos, según sus clientes, lo que dará lugar a la entrega del primer Premio Fresh & Produce Retail. Asimismo, entre las diversas conferencias y charlas técnicas programadas, destaca la presentación "Dos mundos, una dirección: La evolución del comercio minorista entre Europa y Latinoamérica". Esta será organizada por Cibus Link durante el tercer día de la feria, en colaboración con el Ministerio de Economía de Paraguay, y ofrecerá una visión de las oportunidades de exportación a la luz del reciente acuerdo con Mercosur. Durante dicha jornada, Nahuel Pianarosa, gerente argentino de Grupo Vierci (el mayor grupo empresarial privado de Paraguay), presentará los resultados de una iniciativa legislativa de gran interés para Italia y otros países. AGENDA NUTRIDA Las indicaciones geográficas europeas debutan en TUTTOFOOD gracias a la Asociación Europea de Regiones de Origen, AREPO, que organiza un estreno internacional para productos locales, lo que constituye una primicia dentro del contexto de las ferias agroalimentarias mundiales. El programa de premios también es imperdible, con iniciativas que van desde la entrega del Premio Better Future (en colaboración con Mark Up y Gdoweek), que reconoce las innovaciones de producto basadas en nuevas categorías relacionadas con el canal Horeca, responsabilidad social y marcas blancas, hasta los “Premios Alimentando” (organizados por Alimentando.info), que premiarán a las mejores empresas del sector agroalimentario, centrándose en las categorías de innovación de producto, el marketing y la comunicación. Otra novedad de este año será la Global Sourcing Experience, programa dirigido a los principales compradores y distribuidores que, guiados por un líder de opinión del sector, descubrirán productos internacionales con gran potencial. Estas y otras diversas actividades, permitirán ofrecer una visión general de las transformaciones en curso en un sector en constante evolución, fomentando un diálogo constructivo sobre los principales temas que serán tendencia durante los próximos años. MÚLTIPLES ACTIVIDADES Los aspectos más destacados de la primera jornada serán la inauguración de la muestra, un Foro Internacional de la Cocina Italiana, y la presentación de la AOP Unione Quarta, además de exhibiciones de marcas blancas y venta minorista. La inauguración de la feria está prevista para el lunes 11 de mayo a las 11:00 (hora de Milán) en el Pabellón TUTTOFOOD, Corso Italia. Dicha ceremonia contará con la presencia del ministro de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Silvicultura de Italia, Francesco Lollobrigida, quien ya destacó la importancia de este evento “como promotor de un valioso modelo gastronómico y cultural, el italiano, para ser compartido con el mundo”, durante la rueda de prensa institucional de presentación realizada en marzo pasado. También estarán presentes los presidentes de Fiera Milano, Carlo Bonomi; de Fiere di Parma, Franco Mosconi; de la región de Lombardía, Attilio Fontana; y la región de Emilia-Romaña, Michele de Pascale; el director general de FoodDrinkEurope, Dirk Jacobs; y el presidente de la ICE-Agenzia, Matteo Zoppas. A su vez, el ministro de Empresa y Made in Italy, senador Adolfo Urso, enviará un mensaje en vídeo. Durante la tarde, tendrá lugar el evento Fresh & Produce Retail Europe Observatory, que acogerá el taller “AOP Unione Quarta Gamma: de la hipercompetencia a la gobernanza del valor a lo largo de la cadena de suministro», así como el primer “Foro Internacional de la Gastronomía Italiana”, programado para las 16:00 horas en el Auditorio Stella Polare del Centro de Congresos. Este foro, organizado en colaboración con el Ministerio de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Silvicultura, abordará el tema de la gastronomía italiana, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, como herramienta de diplomacia cultural y un poderoso instrumento de influencia para impulsar el desarrollo económico del país. La primera jornada también tratará uno de los fenómenos más relevantes del consumo masivo: la marca blanca, protagonista del “Premio a la Excelencia en Marca Blanca” y del primer Observatorio Internacional de Marcas Blancas. Además, se dedicará un espacio considerable a la evolución del comercio minorista a gran escala, con el foro “Comercio Minorista Basado en Datos”, que se centrará en el uso de datos en decisiones estratégicas y nuevos enfoques de inversión en el sector minorista. A su vez, la charla “Principales Tendencias 2026 en Alimentos y Bebidas”, ofrecerá una visión prospectiva de la evolución del mercado. La jornada también explorará temas clave como:
Durante el segundo día, destacan diversos foros que abordarán temas de sostenibilidad, mercados globales y nuevos Modelos de Consumo. La jornada comenzará con una importante reflexión sobre el desperdicio de alimentos y el impacto social y económico de los excedentes, en una conferencia organizada por el Banco de Alimentos. A continuación, se explorarán las oportunidades de los productos ecológicos en los mercados internacionales y la evolución de los alimentos de origen vegetal. Uno de los momentos clave será el debate sobre el cambio generacional en la industria alimentaria y un análisis en profundidad de la economía de los medios de comunicación minoristas, que explorará nuevos modelos de ingresos y la relación entre la industria y la distribución. También se dedicará un espacio importante al comercio minorista global, con una serie de reuniones centradas en los principales mercados internacionales (Italia, España, Brasil, Francia) y el nuevo equilibrio entre industria y distribución, incluyendo los medios de comunicación minoristas y las estrategias de posicionamiento para el Made in Italy en Estados Unidos. El tercer día estará dedicado a la innovación y sostenibilidad a lo largo de toda la cadena de suministro. Para ello se abordarán algunos de los desafíos más complejos del sector: como logística internacional de productos frescos en un contexto geopolítico inestable, sostenibilidad de las cadenas de producción y el creciente papel de los criterios ESG (Environmental, Social and Governance). Otros temas clave incluirán la futura relación entre la industria de marcas y la de marca blanca, la innovación en envases sostenibles y el desarrollo de proteínas alternativas. También habrá numerosas oportunidades para el debate internacional sobre el comercio minorista entre Europa y Latinoamérica, destacando las convergencias y las nuevas trayectorias de crecimiento. Durant la jornada de cierre, en tanto, se analizará el futuro de las cadenas de suministro y el uso de tecnologías aplicadas a la alimentación. Entre los temas clave se incluyen el desarrollo de cadenas de suministro sostenibles y transparentes, el uso de datos para mejorar el rendimiento empresarial y la innovación tecnológica en ganadería, con especial atención al bienestar animal y la sostenibilidad. También se abordará la importancia estratégica de los datos en el marketing alimentario, que resulta cada vez más determinante para generar valor a lo largo del proceso de compra. Las jornadas de trabajo destacarán cómo la digitalización, la sostenibilidad y la calidad representan palancas fundamentales para la competitividad del sector agroalimentario. MIXOLOGY EXPERIENCE El mundo de las bebidas para consumo fuera del hogar se explorará en profundidad en Mixology Experience 2026, feria internacional de bares y bebidas que se celebrará en el Pabellón 6 de Rho Fiera Milano, durante los cuatro días de TUTTOFOOD. Este evento analizará los temas más relevantes del sector, incluyendo:
Al respecto, Luca Pirola, uno de los principales expertos italianos en el sector de coctelería, fundador de Bartender.it y creador de Mixology Experience, afirma que la pregunta desde la que parte Mixology Experience “es deliberadamente sencilla: ¿Qué como mientras bebo?” “La respuesta -precisa- presupone un reto cultural, gastronómico y económico, pues durante años, el maridaje se ha asociado casi exclusivamente con el vino, mientras que hoy en día la evolución de los cócteles, los licores, las fermentaciones, las bebidas sin alcohol premium, las bebidas bajas en alcohol, la cerveza gourmet y las bebidas funcionales está ampliando radicalmente el campo”. De este modo, el maridaje se convierte en una herramienta que trasciende a las bebidas y se expande hacia una experiencia más integradora. Todo ello y mucho más podrá descubrirse a partir de este lunes 11, y hasta el 14 de mayo, en una nueva versión de una de las ferias alimentarias más importantes del mundo. GALERÍAOTROS REPORTAJES l cambio en las tendencias de consumo impulsado por la búsqueda de mejor calidad de vida y bienestar integral, obligó a las industrias a desarrollar una nueva generación de productos y suplementos capaces de nutrir mejor y, al mismo tiempo, de brindar efectos positivos permanentes en la salud. Esto se tradujo, poco a poco, en el desarrollo de nuevas formulaciones con mayor proporción de ingredientes con “propiedades funcionales” (como establece el Reglamento Sanitario de los Alimentos, RSA), que incluyen, por ejemplo, vitaminas, aminoácidos, proteínas y antioxidantes específicos. Todos ello, además de entregar beneficios nutricionales de amplio espectro, pueden ayudar a prevenir diversas enfermedades (incluyendo desde patologías no transmisibles como la obesidad y la hipertensión, hasta algunos tipos de cáncer, como el de colon). Una de las “estrellas” de esta nueva generación funcional, es el grupo de microorganismos conocido como “probióticos”, cuya utilización como ingredientes funcionales ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años. Este fenómeno se expresa tanto en la producción de alimentos y materias primas, como de suplementos fortificados y con propiedades nutracéuticas (que ayudan a prevenir enfermedades, sin ser considerados medicamentos). Esta creciente “popularidad” de los probióticos se basa en que constituyen un aporte fundamental para el cuidado de la salud intestinal, característica que hoy los expertos de todo el mundo destacan como eje fundamental de cualquier estrategia preventiva destinada a mantener una vida longeva, activa y saludable. MERCADO DE ALTO IMPACTO Y no se trata solo de hechos aislados o locales, pues de acuerdo con estudios de diferentes consultoras especializadas, como Gartner, Innova Market Insights, Euromonitor y Fortune Business Insights, entre otras, el mercado global de probióticos (incluyendo suplementos y alimentos fortificados para consumo humano) supera actualmente los USD 70 mil millones, y muestra una tasa de crecimiento anual que pasó de 6 a 13% en los últimos cinco años. Más aún, los analistas estiman que este crecimiento se duplicará durante la próxima década, impulsado precisamente por el auge de la salud preventiva y las tendencias de consumo orientadas a la búsqueda de productos que ayuden a fortalecer la salud intestinal. Esto se refleja, a su vez, en un crecimiento exponencial de la oferta de alimentos y bebidas enriquecidos con probióticos, no solo en el tradicional segmento de lácteos fermentados (pionero en el uso de probióticos específicos conocidos como “lactobacilos”), sino también en otras áreas menos tradicionales como panadería, repostería e, incluso, confitería, entre muchas otras. Todo ello impulsado por al aumento en la demanda de productos que, precisamente, ayuden a cuidar la salud del ecosistema digestivo, también conocido como “macrobiota” o “microbioma”. DEMANDA CRECIENTE En términos técnicos, los probióticos son microorganismos vivos específicos, generalmente bacterias o levaduras, que favorecen la digestión de los alimentos y que también pueden ser capaces de aliviar los síntomas de ciertas enfermedades propias del aparato digestivo. Esto les brinda propiedades nutritivas y funcionales que, poco a poco, generan mayor popularidad entre fabricantes, consumidores y especialistas, quienes reconocen su gran valor dentro de todas las estrategias diseñadas para fortalecer la salud integral de la población. Al respecto, el médico Claudio Aldunate, CEO de laboratorio Biosamer (uno de los pioneros en uso de probióticos para producción de ingredientes y suplementos alimentarios en nuestro país), comenta que el mercado de probióticos en Chile “pasó de ser una categoría más bien asociada a lácteos de nicho, a formar parte de una conversación mucho más amplia sobre salud preventiva, bienestar digestivo, inmunidad y equilibrio del microbioma”. “Ese cambio -enfatiza el Dr. Aldunate- ocurre además en un contexto donde el mundo sigue expandiendo esta categoría, con un mercado global proyectado al alza y con Latinoamérica mostrando un crecimiento sostenido en la demanda y consumo de alimentos funcionales y suplementos asociados a salud digestiva”. A juicio del especialista, en Chile esta tendencia se ve también reforzada por dos factores clave: el crecimiento en las tendencias de consumo saludable de un mercado consumidor cada vez más informado; y el envejecimiento constante de la población, que en 2050 tendrá cerca de 30% de adultos mayores de 65 años. Todo ello, según precisa el Dr. Aldunate, impulsa una demanda constante y permanente por soluciones de bienestar y prevención, como el uso creciente de alimentos y suplementos enriquecidos con probióticos, lo que a su vez se traduce en mayor oferta de propuestas disruptivas e innovadoras, tanto en el segmento de lácteos, como en los demás componentes de la cadena alimentaria. Una variable que se vuelve cada vez más estratégica desde el punto de vista técnico y comercial, tal como destaca el ingeniero politécnico Claudio Pinto, gerente general corporativo de Biosamer, quien enfatiza que en este desafiante contexto, “las oportunidades para las empresas pioneras y que se atreven a innovar constantemente, son especialmente interesantes”. “Hoy ya no basta con participar en la categoría, sino que se abren espacios para liderarla, con nuevas y atractivas oportunidades para el cuidado de la infancia, de los adultos mayores, de la salud femenina y la deportiva; donde es posible desarrollar nuevas formulaciones, presentaciones y formatos, incluyendo cápsulas, polvos, gummies y bebidas funcionales, entre otros”, explica el ejecutivo. “A estas oportunidades -añade Claudio Pinto- se suman también propuestas de mayor sofisticación, donde la diferenciación viene dada por la calidad de las cepas, la estabilidad del producto, la evidencia científica y la trazabilidad”. El ejecutivo de Biosamer también comenta que en la actualidad ProChile identifica a los probióticos, las fibras dietéticas, el microbioma y las bebidas fermentadas, dentro de las tendencias con alto potencial de desarrollo comercial, “lo que confirma que esta no es una moda pasajera, sino una categoría con proyección internacional”, precisa. Opinión que comparte la nutricionista de la Universidad Mayor, Sofía Montes, experta en capacitación nutricional para empresas, quien considera que los probióticos constituyen hoy un tema de creciente interés en el ámbito de la salud y la nutrición, “posicionándose como una herramienta de salud real y concreta dentro de la alimentación cotidiana”. “Esto aplica en todas las etapas de la vida, desde la infancia hasta la tercera edad, pues desde una mirada práctica y orientada a resultados, la evidencia actual muestra que, la suplementación con alimentos procesados y enriquecidos con probióticos se posiciona como una herramienta más precisa y eficiente para generar un impacto real en la salud de la microbiota”, puntualiza la especialista. EVIDENCIA CIENTÍFICA En el contexto actual, la innovación en salud alimentaria apunta al desarrollo de soluciones estandarizadas, con cepas específicas, dosis definidas y respaldo clínico, capaces de responder a necesidades concretas que van desde el equilibrio digestivo hasta el soporte del sistema inmune. Objetivos que, de acuerdo con múltiples voces especializadas, tanto del ámbito ciéntifico como industrial, pueden alcanzarse de manera más segura, mediante el uso de ingredientes alimentarios fortificados con probióticos y suplementos específicos”. En este sentido, los expertos detallan que, a diferencia de los alimentos naturales (que pueden ser una excelente fuente de probióticos, pero no siempre están disponibles para toda la población en buen estado), los suplementos permiten asegurar la viabilidad de los microorganismos y una acción dirigida, especialmente en contextos donde la microbiota se ve alterada, como el uso de antibióticos, el estrés o los cambios en el estilo de vida. Del mismo modo, diversos estudios publicados tanto en Europa como en Estados Unidos, confirman que, si se busca potencia la salud de toda la población en forma equilibrada, no basta solo consumir probióticos de manera genérica, sino que también es clave elegir aquellos desarrollados bajo criterios técnicos rigurosos, y donde cada cepa ha sido estudiada y validada para cumplir una función específica. En el ámbito de la salud infantil, por ejemplo, la innovación en probióticos es promovida por la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica, cuyos especialistas destacan que el uso de cepas específicas como Lacticaseibacillus rhamnosus GG y Saccharomyces boulardii, son esenciales por su eficacia en la prevención de la diarrea asociada a antibióticos, una de las complicaciones más frecuentes en pediatría. “Asimismo, el uso de Limosilactobacillus reuteri ha demostrado beneficios en la reducción de cólicos en lactantes, posicionando a los probióticos como soluciones concretas dentro del desarrollo de productos infantiles con base científica”, explica la nutricionista Sofía Montes. En los adultos, en tanto, la evidencia científica y los ensayos clínicos muestran que los probióticos no colonizan de forma permanente el intestino, pero sí ejercen efectos relevantes mientras se consumen. “Este hallazgo ha impulsado el desarrollo de una nueva generación de productos que combinan probióticos con prebióticos (fibras funcionales que ayudan al crecimiento de la flora intestinal), logrando una acción sinérgica que favorece la estabilidad del microbioma a largo plazo, especialmente frente a cambios en la dieta, estrés o estilo de vida”, agrega la especialista. En la población mayor, a su vez, la salud digestiva impacta directamente en la calidad de vida pues es un factor esencial para el fortalecimiento del sistema inmune y prevenir la aparición de enfermedades complejas. Respecto de este segmento etario, que con el paso de los años va creciendo en importancia, debido al envejecimiento sostenido de la población (tanto en Chile como en todo el mundo), Sofía Montes índica que un metaanálisis que incluyó 18 ensayos clínicos y más de 1.400 pacientes, demostró que la presencia de la bacteria Bifidobacterium longum BB536 mejora significativamente el tránsito intestinal, aumentando la frecuencia de las deposiciones y la consistencia fecal. “Este tipo de desarrollos abre espacio al uso de soluciones enfocadas en envejecimiento saludable, un segmento con creciente relevancia económica”, detalla Montes. NO SOLO EN HUMANOS Si bien toda esta evidencia científica especializada permite asegurar que la salud intestinal se ha convertido en uno de los pilares fundamentales del bienestar de las personas, durante los últimos años también se ha generado un fuerte movimiento de cuidado hacia la vida animal, que a su vez se traduce en una mayor demanda de productos orientados al cuidado de la salud intestinal de las mascotas. En este contexto, el uso de probióticos veterinarios está ganando cada vez mayor relevancia entre médicos veterinarios y tutores de animales, por su capacidad para fortalecer la microbiota intestinal y contribuir a una mejor salud digestiva, fortalecer el sistema inmune y apoyar procesos de recuperación ante distintos trastornos gastrointestinales en perros, gatos y otros animales domésticos de compañía. Los estudios así lo demuestran, pues según recientes investigaciones realizadas por consultoras como 360 Research, Mordor Intelligence y Market Report Analytics, entre otras, el mercado de alimentos y suplementos de uso veterinario, enriquecidos con probióticos, ya alcanza los USD 2.000 millones y muestra una tasa de crecimiento global de entre 7 a 10% anual, con proyecciones de llegar hasta 15% para finales de la presente década. Al respecto, el doctor Claudio Aldunate, comenta que el uso de estos microorganismos en mascotas “puede ser clave en situaciones como episodios de diarrea, estrés, cambios de alimentación, tratamientos con antibióticos o alteraciones digestivas frecuentes”. “Diversos estudios veterinarios -indica Aldunate- han demostrado que mantener un microbioma intestinal saludable en las mascotas no solo impacta la digestión, sino también el sistema inmunológico, la absorción de nutrientes e incluso el bienestar general del animal”. Opinión que comparte el médico veterinario Eduardo Baldrich, quien enfatiza que “el intestino influye directamente en el bienestar general de perros y gatos, desde la digestión hasta el sistema inmune e incluso la conducta, pues cuando existe un buen equilibrio intestinal, los animales pueden absorber mejor los nutrientes y mantenerse más sanos”. Esto ha derivado en que, además de uso como medicamentos, los probióticos también se están incorporando cada vez más como parte de la prevención y el cuidado diario de las mascotas a través de su dieta cotidiana, lo que les ayuda a mantener un sistema digestivo saludable y también mejora su calidad de vida. “Hoy las mascotas son parte de la familia, pero muchas veces su salud digestiva no recibe la misma atención preventiva que la salud humana. Por ello, y a partir de nuestra experiencia, podemos asegurar que muchos problemas digestivos, inmunológicos e incluso cutáneos, en perros y gatos, están relacionados con la microbiota intestinal”, agrega el Dr. Baldrich. Frente a esta realidad innegable, la industria especializada poco a poco ha comenzado a desarrollar soluciones probióticas específicas, que ayudan a mantener ese equilibrio y contribuyen a una mejor salud y calidad de vida en las mascotas. Objetivos que impulsarán más y mejores desarrollos técnicos y científicos, como los que actualmente realiza, por ejemplo, la marca Probiovet en Chile, abriendo nuevas oportunidades para mejorar la salud y longevidad de perros y gatos. “Dado el aumento en la preocupación por el bienestar animal y el vínculo entre humanos y mascotas, el desarrollo de soluciones científicas enfocadas en la salud preventiva se seguirá posicionando como una de las principales tendencias en medicina veterinaria”, puntualiza el Dr. Baldrich. GALERÍAOTROS REPORTAJES ás allá de las vicisitudes económicas, y de la visión crítica manifestada por un sector de la población que reniega de los productos dulces, Chile se ha reafirmado durante los últimos años como un país eminentemente “chocolatero”. Una imagen que se reafirma a diario, gracias a la enorme oferta de alimentos y bebidas que utilizan al chocolate como ingrediente principal, desde los simples snacks individuales, hasta las bebidas lácteas saborizadas de última generación, pasando por brownies, tortas, postres y helados, solo por mencionar algunos productos de alto consumo cotidiano. Todos ellos reflejan la profunda penetración del chocolate en los gustos del consumidor nacional y la constante creatividad que siempre ha caracterizado a productores y distribuidores; factores que en conjunto explican el éxito de un mercado que sigue creciendo, pese al impacto de las recientes crisis económicas y de salud experimentadas tanto en Chile como en el mundo. Al respecto, Andrés Chehtman, consultor senior de investigaciones en Euromonitor International, destaca que durante 2025, el chocolate en Chile registró un aumento de 6% en valor en las ventas minoristas, alcanzando un volumen total de $811 mil millones, lo que representa un retorno al crecimiento tras la leve caída registrada el año anterior. En opinión del analista, este desempeño se explica por diversos factores clave, entre los que destacan la baja en los precios internacionales del cacao; la caída de la inflación y la mejora en la situación económica del país; el aumento en la demanda de chocolates premium; y la creciente diversificación en los canales de venta y distribución. “La baja de los precios mundiales -enfatiza Chehtman- alivió la presión financiera sobre los fabricantes, permitiéndoles reducir costos y, a su vez, ofrecer productos más accesibles para los consumidores, mientras que la mejor situación económica del país también jugó un rol fundamental, ya que el aumento de los ingresos disponibles permitió que más chilenos se dieran el gusto de consumir productos de chocolate. Las empresas aprovecharon este contexto lanzando diversas promociones y programas de fidelización para mantener e incluso impulsar el consumo”. “Además -añade el analista-, la creciente demanda por chocolates premium y de alta calidad, especialmente entre los consumidores más jóvenes, dio origen a un segmento de nicho que, aunque todavía pequeño, mostró un importante potencial de expansión”. Así mismo, la diversificación de los canales de distribución (incluyendo las plataformas online) y el surgimiento de nuevas tiendas especializadas impulsadas por el ecosistema emprendedor, también apoyó el crecimiento de la categoría. “Todo esto asegura que la confitería de chocolate siga siendo popular para los consumidores de snacks en todo Chile”, asegura Andrés Chehtman. MERCADO EN EXPANSIÓN Esta evolución positiva no tendrá freno en el corto plazo pues, de acuerdo con los estudios realizados por Euromonitor, las ventas minoristas de chocolate en Chile crecerán a una tasa compuesta anual (CAGR) de 6% en valor corriente hasta 2030. Esto permitirá que a fines de la presente década, el mercado nacional chocolatero se valorice en $1.083 mil millones. Del mismo modo, se espera que la categoría continúe creciendo, tanto en volumen como en valor, impulsada por la expansión económica prevista para los próximos años, y el consiguiente aumento de los ingresos disponibles entre la población local. Adicionalmente, los expertos de Euromonitor proyectan que las principales compañías presentes en nuestro país, como Nestlé, Carozzi y Mondelez, entre otras, sigan desarrollando propuestas con ingredientes más naturales y aumentando la variedad de chocolates premium y de alta calidad. Movimiento que también se advierte en el segmento de los emprendedores, donde también se registra más uso de cacao puro (en lugar de sucedáneos) y de ingredientes con valor local, como maqui, arándanos, copao y merquén, entre otros, que apuestan por una mayor diversificación de sabores y más disponibilidad de nutrientes, para responder mejor a las nuevas tendencias de consumo saludable de la población. Según explica Andrés Chethman, todas estas innovaciones apuntan a un segmento creciente de consumidores, que está más dispuesto a pagar un precio superior por productos que se alineen con sus preferencias de salud y calidad. “Esta combinación de factores económicos e innovación de productos, impactará positivamente el desempeño del mercado de chocolate hasta 2030, asegurando un crecimiento sólido y un panorama de consumo en evolución en Chile”, enfatiza el analista. Opinión que comparte Leonardo Lembo, gerente comercial LATAM de Unigrà /Master Martini, quien destaca específicamente la fuerte orientación actual hacia la premiumización del producto. “En Europa, por ejemplo -indica Lembo-, se busca cada vez más calidad, mayor trazabilidad de la materia prima y una mirada integral del proceso, desde el origen agrícola hasta el producto final. Además, hoy existe una atención mucho mayor hacia la sostenibilidad y el uso responsable de los recursos”. Punto de vista que secunda Camila Urrutia Debarbieri, brand manager Confites de Carozzi, y que también se expresa en una búsqueda más activa de diferenciación a partir de propuestas de valor más sofisticadas. “En línea con los mercados internacionales, hoy vemos una oferta mucho más diversa y atractiva, pues la categoría ya no se limita a las tradicionales barras de chocolate, sino que incorpora rellenos, combinaciones con distintas inclusiones y formatos de snacking que responden a nuevos momentos de consumo”, destaca la ejecutiva, especificando que esta evolución “refleja una industria dinámica, donde la calidad del producto y la innovación en formatos, sabores y experiencias, se han transformado en ejes centrales para conectar con las personas”. Desde el punto de vista del ecosistema emprendedor, en tanto, esta progresión evolutiva ha abierto nuevas y atractivas oportunidades de crecimiento, que permiten incrementar la apuesta por sabores más novedosos y atractivos, para así captar las preferencias de un público siempre ávido de nuevas experiencias sensoriales que combinen sabor, salud y equilibrio. Así lo entiende Josefa Daniela Riquelme Sáez, fundadora de Bomjoss Chocolates (emprendimiento ubicado en Concepción, región de Biobío), quien recuerda que nuestro país es uno de los mayores consumidores de chocolate en América Latina, con un promedio de 2,1 kg per cápita anual, lo que ofrece constantes oportunidades de posicionamiento competitivo, en la medida que el emprendedor identifique a tiempo las señales del mercado se adapte ágilmente a los cambios. “Hoy por ejemplo -precisa Josefa-, cada vez más personas prefieren el cacao real sobre el sucedáneo, debido a la tendencia de comer más sano, pero sin perder el gusto por los sabores atractivos. Eso lleva a que nos pregunten qué porcentaje de cacao tiene cada uno de nuestros productos, o si tienen azúcar añadida, gluten, soya o lácteos, entre otros ingredientes”. INDULGENCIA NUTRITIVA Esta mayor preocupación por las formulaciones también se expresa en una mayor oferta de productos capaces de “endulzar la vida” (como se define coloquialmente al valor de un buen chocolate), pero que al mismo tiempo son más saludables y nutritivos. Al respecto, Leonardo Lembo cree que la Ley 20.060 de Etiquetado de Los Alimentos (vigente en Chile desde 2016), ha jugado un rol destacado en esta mayor indulgencia saludable, generando mayor transparencia e impulsando a las empresas a reformular sus productos. “Es un gran desafío, especialmente cuando hablamos del azúcar, porque el chocolate tradicionalmente tiene alto contenido de este ingrediente, y en Europa así como en Chile, existe una presión muy fuerte por reducir el azúcar. En LATAM también hay exigencias, pero la dieta sigue siendo alta en consumo de productos azucarados. Aun así, el cambio viene impulsado principalmente por el consumidor, sobre todo los más jóvenes, que buscan productos con menos azúcar”, destaca el ejecutivo de Unigrà, precisando que las empresas realizan grandes esfuerzos para optimizar recetas, reducir el contenido de azúcar, buscar endulzantes alternativos más saludables y mantener siempre un sabor seductor. “El desafío es cumplir con las normas sin perder la experiencia sensorial”, añade. Esfuerzos que también resalta Camila Urrutia, pues la indulgencia y la satisfacción también son esenciales para el desarrollo presente y futuro del mercado de los chocolates. “Por eso que hoy desde Carozzi, a través de nuestras marcas Costa y Ambrosoli, estamos constantemente innovando y trabajando para ofrecer nuevas y más alternativas a los consumidores, que sean para todos los gustos y preferencias”. La ejecutiva también recalca que hoy la gran industria se ha enfocado en desarrollar productos de calidad y con distintos atributos, que permitan llegar a una mayor cantidad de consumidores y responder a sus distintas expectativas. “Dentro de esta evolución -señala-, los chocolates con mayor porcentaje de cacao y sin azúcar añadida (sacarosa) se han consolidado como un mix relevante dentro de la categoría, y han ido creciendo en línea con esta tendencia de consumo”. Todo esto se traduce en la opción concreta de que la nueva generación de chocolates sea, efectivamente, indulgente y saludable, en la medida que los avances recientes de la biotecnología hacen cada vez más posible cumplir simultáneamente dichos objetivos. Al respecto, Leonardo Lembo comenta que las altas exigencias legales y las nuevas tendencias de consumo, que se traducen en mayor preferencia por el chocolate real como fuente de salud y placer, permiten colocar en el mercado productos de alta calidad. “Cumplir con la normativa europea (en Italia un producto debe tener al menos 35% de cacao total, 18% de manteca de cacao y 14% de cacao desgrasado para ser considerado chocolate real) facilita luego la adaptación a otros mercados, como LATAM, donde las exigencias son distintas, pero igualmente importantes”, comenta. Esto, en su opinión, ayuda a que este tipo de productos puedan ser considerados funcionales, pues están mejor concebidos para combinar placer y bienestar. Sin embargo, también recuerda que esto implica reformular recetas, para tener menos azúcar, e incorporar más proteínas o fibras. “No es una categoría fácil para el chocolate, pero es un camino que estamos explorando constantemente”. Todo ello deriva en la opción clara de ofrecer salud e indulgencia, especialmente si el chocolate tiene alto contenido de cacao, pues “un mayor porcentaje de cacao implica menos azúcar, lo que mejora el perfil nutricional, tal como lo respaldan diversos estudios”, señala Lembo. A su juicio, el desafío está en la reformulación inteligente, es decir, reducir azúcar, incorporar grasas de calidad y mantener una experiencia sensorial intensa, porque “el equilibrio entre gusto y perfil nutricional es clave”. Para Camila Urrutia, todas estas variables reafirman la posibilidad de que el mercado también ofrezca más alternativas que efectivamente respondan a las nuevas preferencias y estilos de consumo saludable. “Existen productos con altos porcentajes de cacao, como chocolates 62% y 67%, con combinaciones como naranja o menta, valorados por los consumidores que buscan un perfil más intenso y simple en ingredientes. Además, alternativas sin azúcar como Costa Nuss y Costa Milk, conviven con chocolates tradicionales con leche y almendras, como Costa Nuss o Golden Nuss de Ambrosoli”, destaca Camila Urrutia, lo que demuestra que la categoría “puede ofrecer diversidad, calidad y experiencias distintas, permitiendo que cada consumidor elija el producto que mejor se ajuste a sus gustos y ocasiones de consumo, sin perder de vista que el principal atributo del chocolate es su sabor”. Para lo emprendedores, en tanto, esta tendencia ofrece la oportunidad de probar nuevas formulaciones y recetas que busquen potenciar el placer tradicional y, al mismo tiempo, apuesten por la renovación integral, tanto de recetas como de formatos. “El gusto por el placer tradicional no pierde terreno -enfatiza Josefa Riquelme-, pues nuestro producto más vendido es la trufa artesanal, alta en cacao natural belga, pero que también tiene azúcar y lácteos. Sin embargo, al mismo tiempo ese cliente también compra, por ejemplo, una barra de chocolate sin azúcar, por lo que existe una búsqueda de equilibrio”. Para la fundadora de Bomjoss esta tendencia también se refleja en la búsqueda de nuevas experiencias, “pues los clientes hoy llevan productos tradicionales, como un macizo de almendra o un chocolate con praliné de vainilla europea, pero también optan, por ejemplo, por ingredientes que no han probado nunca como los bombones de lúpulo, porque quieren vivir la experiencia de un sabor diferente”. “Por eso, como emprendedores queremos ir más allá de los chocolates sin azúcar o con alto contenido de cacao, y ofrecer también ingredientes con identidad local, como lo hacemos en Bomjoss, por ejemplo, con los bombones con digüeñe (hongo), maqui, merquén e, incluso, luche. Creo que cada vez más chocolaterías se van a ir sumando a la tendencia de utilizar rellenos más innovadores y, a la vez, saludables. SOSTENIBILIDAD COMO PILAR Claro que esta evolución de formulaciones tampoco pierde de vista la creciente preocupación por el medio ambiente y la carbono neutralidad, en medio de un escenario donde las grandes empresas y startups implementan nuevas y perfeccionadas estrategias de sostenibilidad, que forman parte de sus respectivas culturales organizacionales. En ese sentido, Leonardo Lembo precisa que la sostenibilidad es un eje estratégico para Unigrà, pues “implementamos programas de abastecimiento responsable, contamos con certificaciones internacionales y trabajamos activamente en la reducción de emisiones, eficiencia energética y optimización del uso del agua. Además, reutilizamos residuos industriales, generamos energía renovable y controlamos gran parte de nuestra cadena productiva. Todo esto aporta valor ambiental y económico”. Por su parte, Camila Urrutia destaca que la producción sostenible de chocolates es solo una parte de los esfuerzos que Carozzi realiza en línea con su compromiso permanente por innovar y enfrentar los desafíos de la industria de manera sostenible. La ejecutiva agrega que este esfuerzo no solo se traduce en reconocimientos importantes, como el primer lugar del Packaging Innovation Award 2025, otorgado por el Laboratorio de Envases de la Universidad de Santiago de Chile al chocolate Vizzio de Costa, gracias al rediseño de su estuche, sino que también constituye un avance real en materia de sostenibilidad y carbono neutralidad, pues “permitirá reducir en 22 toneladas anuales el consumo de cartulina y en 26 toneladas las emisiones de CO₂eq, optimizando el uso de recursos a lo largo de toda la cadena, desde la materia prima hasta la logística”. Josefa Riquelme, por su parte, considera que la trazabilidad del chocolate también adquiere más relevancia, porque “el consumidor no solo quiere saber qué ingredientes se utilizan, sino de dónde provienen”. Todo ello como una forma de tener más certeza respecto de la real naturaleza de las materias primas utilizadas, y de su impacto en el medio ambiente. EVOLUCIÓN FUTURA Pero como el mercado es cada vez más dinámico, sus protagonistas consideran que en el corto plazo seremos testigos de nuevos cambios, a medida que las tendencias de consumo se orienten hacia otros rumbos. En este plano, Leonardo Lembo considera que pronto “veremos un mayor desarrollo en reducción de azúcar y grasas saturadas, más trazabilidad y productos plant based, sin lactosa y sin trazas lácteas, mientras que en sabores, seguiremos innovando con combinaciones como chocolate–caramelo o chocolate–avellana, que en Europa ya están consolidadas y en LATAM tienen mucho potencial”. En su opinión, el actual mercado del chocolate exige equilibrio entre innovación, sostenibilidad, experiencia sensorial y tradición; y como cada país tiene requerimientos distintos, la flexibilidad será cada vez más fundamental para responder en forma oportuna y ágil a los cambios. “Por eso, el compromiso de Unigrà es mantener la máxima flexibilidad estratégica para adaptarse a los cambios y nuevas exigencias del mercado”, enfatiza. Por su parte, Camila Urrutia estima que los consumidores hoy también buscan ir más allá del producto en sí, a través de la experiencia. “Un ejemplo claro -indica- es el fenómeno de Dubái, donde el formato y la textura de ciertos productos impactaron fuertemente en medios digitales, se volvieron virales y rápidamente tanto empresas grandes como pequeñas adaptaron sus propuestas para sumarse a esa tendencia”. En tal sentido, la ejecutiva de Carozzi plantea que el principal desafío de la industria es justamente innovar en formulaciones, sabores o experiencias, sin afectar la cualidad que el consumidor más valora en el chocolate: el sabor. De todos modos, esta preferencia por el sabor apetitoso no debe impedir una mayor concientización reflejada en el aumento en la demanda de productos plant-based o libres de alérgenos, pues tal como afirma Josefa Riquelme, más pronto que tarde el mercado evolucionará hacia el uso de materias primas y productos aptos para todos los consumidores. “Por eso en Bomjoss hace 5 años que incorporamos chocolates libres de azúcar, soya, gluten e ingredientes de origen animal, que además son responsables con el medio ambiente y trazables, porque el objetivo es ir siempre mejorando, y tanto nosotros como las demás chocolaterías formadas por emprendedores, aplicaremos más actualización y flexibilidad en la búsqueda de materias primas saludables, deliciosas e innovadoras”. GALERÍAOTROS REPORTAJES n los últimos años, Chile ha reforzado significativamente su papel como potencia exportadora agroalimentaria. Protagonismo que no solo se refleja en la producción y exportación de productos frescos, sino también en otros rubros igualmente estratégicos. Uno de estos segmentos es la producción y exportación de semillas, donde nuestro país se posiciona como el principal exportador del hemisferio sur. De hecho, la producción nacional de contra estación (cultivos que se siembran o cosechan en la temporada contraria a la del hemisferio norte) ayuda a satisfacer la demanda global, reducir la escasez y acelerar el desarrollo de nuevas variedades vegetales. Más aún, de acuerdo con estadísticas de ODEPA y ProChile, sólo en 2024 el total de exportaciones de semillas chilenas alcanzó casi USD$ 400 millones, lo cual representa un volumen de 38 mil toneladas de este producto, incluyendo hortalizas, maíz, canola, soya, flores y forrajeras, entre otras variedades. Esto implica que, a diario, en nuestro país se multiplican nuevas variedades que los genetistas elaboran de acuerdo con la demanda mundial. En algunas especies esta tarea se realiza en forma manual, mediante el trabajo de cientos de operadores que manipulan las flores para polinizar y hacer las hibridaciones necesarias. Y si bien se trata de un proceso minucioso que se realiza con gran precisión, tampoco está exento de errores, lo cual genera eventuales riesgos que pueden traducirse en eventuales perjuicios para todo el sector. Ante este escenario, académicos de la Escuela de Ingeniería Eléctrica y de la Escuela de Agronomía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) participan en una investigación conjunta para diseñar y desarrollar un dispositivo portátil para el monitoreo y trazabilidad del proceso de producción de semillas agrícolas de alto valor. Según explica Daniel Yunge, académico de la Escuela de Ingeniería Eléctrica, del magíster en Ciencias de la Ingeniería mención Ingeniería Eléctrica de la PUCV y director del proyecto FONDEF IT en el que se enmarca esta investigación, el objetivo es que el aparato capture imágenes y efectúe el procesamiento en terreno, detectando errores de manipulación de las flores durante el proceso de hibridación, con la consecuente reducción de pérdidas en la calidad de la producción. “Se trata de una solución tecnológica que, a través de machine learning, detecta patrones en una imagen –en este caso, imágenes de distintos momentos de las flores trabajadas manualmente mediante emasculación y polinización– para dar cuenta de errores en el proceso, y así poder corregirlos a tiempo”, detalla Yunge. El académico también destaca que para tales efectos se espera diseñar y lanzar una aplicación para smartphone, “ya que los teléfonos inteligentes cuentan con la tecnología necesaria y son de menor costo de implementación frente a un dispositivo fabricado especialmente para el monitoreo”. Para ello, el proyecto contempla la participación de la empresa LEM System, que ofrece soluciones tecnológicas para el agro, tales como sistemas de monitoreo de invernadero, de riego, y provisión de datos a los agricultores. MEJOR CONTROL DE CALIDAD La académica de la Escuela de Agronomía y del magíster en Ciencias Agronómicas y Ambientales de la PUCV, y codirectora del proyecto, Patricia Peñaloza, comentó que la agricultura de las semillas en Chile se distingue por su calidad, por lo que es preferida por industrias multinacionales para el proceso de hibridación y creación de nuevas variedades. En este sentido, si se agrega un componente tecnológico en el control de calidad del trabajo que se efectúa manualmente, “nuestro posicionamiento a nivel internacional puede ser aún mejor y este proyecto apunta precisamente a eso”, enfatiza Peñaloza. Respecto de los fallos que el sistema puede detectar, la investigadora manifestó que “la probabilidad de error implícita en la flor tiene que ver con la genética, la dificultad en la manipulación y los procesos de hibridación”. “Hoy día -agrega- los errores no son muy altos, pero sí cuestan mucho porque el mercado compra una variedad, la identidad genética de una semilla, y un mínimo fallo en el proceso puede generar una variedad distinta a la que se busca. El problema con la manipulación de semillas no es un tema de volumen, sino de precisión”. Este proyecto se desarrolla en la Región de Valparaíso, que concentra gran parte de la producción de semilla híbrida manual, con un alto porcentaje de personal femenino involucrado en el proceso. Una de las empresas vinculadas con esta investigación es Agrícola Las Garzas, quienes proveen el servicio de hibridación de semillas, desde el cultivo de las plantas hasta la contratación del personal necesario. MÁS SOSTENIBILIDAD AGROALIMENTARIA La sustentabilidad en el manejo y producción de alimentos es un tema que cada día cobra mayor realce e influye en las políticas públicas tanto a nivel nacional como internacional. En este sentido, para la investigadora y formuladora del proyecto de la Universidad de Concepción, Silvia Riquelme, “el trasfondo del manejo de las semillas es fundamental ya que estamos hablando de asegurar la alimentación para el futuro”. “Se trata de una idea innovadora -indica- que está completamente alineada con lo que nacionalmente se busca en agricultura, con los requerimientos alimentarios a nivel global y con la necesidad de ir incorporando herramientas tecnológicas a la agroindustria”. Estos lineamiento de trabajo demuestran que, gracias al conocimiento académico y el desarrollo tecnológico aplica, Chile se posiciona como un destacado hub de desarrollo agroindustrial, cuyos protagonistas se orientan a la mejora continua para evitar errores, optimizar la producción y mejorar las estrategias de trazabilidad. “Por tal razón, mejor el manejo y análisis de datos es fundamental para el éxito en cualquier empresa del sector”, enfatiza Riquelme. Por su parte, Daniel Yunge destaca que, con este proyecto, también se espera mejorar la productividad de quienes manipulan las flores para la obtención de semillas, así como su calidad de vida. “A nivel mundial -precisa el líder del proyecto-, se apuesta por ir automatizando los procesos para incrementar la productividad, pero la tecnología también ayuda a mejorar las condiciones laborales de las personas que trabajan en este rubro, facilitando los procesos que deben llevar a cabo”. GALERIA os paradigmas que orientan el desarrollo productivo de la industria mundial, han experimentado cambios significativos en los últimos años, lo que se traduce en una búsqueda permanente por formulaciones que cuiden la salud de las personas y, al mismo tiempo, las protejan de diversas enfermedades que afectan su salud y calidad general de vida. Sin embargo, para cumplir en forma adecuada esta premisa también es fundamental que los diversos actores que componen la cadena de producción, distribución y comercialización de alimentos, implementen una estricta política permanente de inocuidad preventiva, pues, tal como plantea la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura, FAO, lo que no es inocuo, no es saludable, ni tampoco es alimento”. Uno de los ejes centrales de toda estrategia integral de inocuidad, radica en desarrollar e implementar acciones que permitan prevenir, de manera proactiva y permanente, la contaminación patógena de los alimentos y la consecuente aparición de brotes de Enfermedades de Transmisión Alimentaria o ETA. Algunas de estas enfermedades son causadas por microorganismos muy comunes y que se reproducen en el ambiente, tales como Escherichia Coli, Listeria monocytogenes, Campylobacter y Salmonella, entre otros, y que pueden causar diversas enfermedades gastrointestinales de graves consecuencias para la salud, en especial para la población más vulnerable, como niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas inmunodeprimidas. La principal causa de estos brotes, algunos de los cuales han afectado recientemente a diversos lotes de alimentos y bebidas en nuestro país durante el presente año (incluyendo alimentos envasados al vacío de consumo masivo), es la falta de higiene y la deficiente manipulación de los productos, tanto en las líneas de producción, como en las cadenas de almacenamiento, distribución y comercialización. Un problema que aqueja tanto a las grandes empresas, como a las compañías de transporte, cadenas de retail y a los establecimientos del canal Horeca (hoteles, restaurantes y casinos). PREVENCIÓN TOTAL ANTE TODO Para hacer frente a estos riesgos, es necesario que todos los actores de la cadena implementen medidas tendientes a optimizar al máximo las estrategias de inocuidad, en cada uno de los pasos que involucran la cadena alimentaria. Pero no solo para cumplir requerimientos legales o normativos, ni para superar auditorías o inspecciones puntuales, sino para implementar lo que los expertos definen como una auténtica “cultura preventiva de inocuidad”, que sea acorde con las exigencias de salud de la población y el nuevo papel que hoy juegan los alimentos dentro del contexto social y cultural. Una evolución que recientemente planteó el Dr. Rommy Zúñiga Pardo, doctor en Ciencias de la Ingeniería con mención en Ingeniería Química y Bioprocesos, académico del departamento de Biotecnología de la Universidad Técnica Metropolitana, y presidente de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Ciencias y Tecnologías de la Alimentación, ALACCTA, durante su exposición en el seminario “Innova Acción Alimentaria”, realizado a principios de diciembre en la ciudad de La Serena. En su presentación, el Dr. Zúñiga explicó que la industria “se ha replanteado para brindar una dieta más saludable y, al mismo tiempo, brindar una mejor protección contra las enfermedades”, lo que precisamente representa el gran cambio de paradigma experimentado durante los últimos años, y que, en su opinión, implicó una evolución desde el “hacer”, al “servir” y luego al “cuidar”. Es en esta última dimensión donde, precisamente, la cultura de prevención proactiva pasó a constituirse en eje central, tanto de la producción saludable, como de la prevención de enfermedades y del control de contaminantes, tanto químicos, como atmosféricos y patógenos, lo que a su vez se refleja en la búsqueda de estrategias más efectivas y eficientes, para prevenir los brotes de ETA. Al respecto, el profesor Aníbal Concha Meyer, Doctor en Ciencias y Tecnologías de la Alimentación de la universidad Virginia Tech, académico del Instituto de Ciencias y Tecnologías de los Alimentos (ICYTAL), director ejecutivo del Centro para la Ciencia y Sustentabilidad Global, y presidente del Consejo Directivo de la Planta Piloto de Alimentos de la Universidad Austral de Chile, plantea que la evolución alcanzada por las diferentes herramientas y estrategias utilizadas hoy por la industria, para prevenir brotes de ETA ha sido profunda, “ya que se ha pasado de enfoques mayoritariamente reactivos (como detección de patógenos y cultivos tradicionales) a sistemas preventivos basados en riesgo, que integran omics (trabajo interdisciplinario), análisis digital y monitoreo continuo del ambiente de proceso”. Esto implica, que junto con el uso de sistemas de aseguramiento clásicos como BPM (Buenas Prácticas de Manufactura) y HACCP (Análisis de Riesgos, Peligros y Puntos de Control Críticos), hoy se incorporan métodos de secuenciación de nueva generación para mapear microbiomas de plantas y superficies. “Esto permite identificar comunidades microbianas completas y cambios sutiles que pueden predecir riesgo de contaminación y potenciales brotes, antes de que aparezcan patógenos detectables por métodos tradicionales, proporcionando una visión ecológica del riesgo en ambientes de producción que fortalece el análisis de peligros y puntos críticos de control”, destaca el académico. “En paralelo -agrega-, el desarrollo e implementación de tecnologías de procesamiento emergentes, como altas presiones hidrostáticas, pulsos eléctricos, plasma frío atmosférico, radiación UV-C, luz pulsada y combinaciones de obstáculos (hurdle technology), ha permitido controlar peligros microbiológicos de manera más efectiva y selectiva, reduciendo la dependencia de tratamientos térmicos intensos y preservando la calidad de los alimentos”. Opinión que comparte el ingeniero en alimentos Gabriel Vivanco Ocampo, gerente general de Focqus Consultores y presidente del Colegio de Ingenieros Alimentos de Chile, CIACh, quien enfatiza que hoy la industria ha implementado nuevas y diversas formas de detectar preventivamente nuevos brotes, entre las que destacan la trazabilidad digital mediante Internet de las Cosas (IoT) + blockchain, y la analítica predictiva (mediante algoritmos de Inteligencia Artificial). “No obstante -añade-, lo que hoy guía la eficiencia preventiva es la mejora de los programas de control microbiológico, siendo estos diseñados en función del riesgo. Esto incluye, por ejemplo, monitoreo de manipuladores, superficies, productos y ambientes con técnicas más sensibles y frecuentes que fortalecen la prevención y nos permiten actuar a tiempo (para prevenir los brotes)”. Una visión similar manifiesta la ingeniera en alimentos Francis Castro, integrante del comité técnico de CIACh, quien explica que en el pasado solo se reaccionaba después de producido algún brote de ETA en la población. En cambio, hoy en día con las múltiples herramientas disponibles, se puede analizar previamente cuáles son los puntos de riesgo, y controlarlos o evitarlos. “Por lo tanto -detalla Francis-, es posible trabajar en forma preventiva todos los posibles riesgos que puedan generar algún desarrollo de microorganismos u otra contaminación química o física en el alimento durante su proceso, incluyendo el análisis ambiental de la planta de procesos y cómo puede influir éste en nuestro producto final”. PRINCIPALES AVANCES TECNOLÓGICOS Un elemento fundamental que impulsa la evolución positiva de las estrategias de inocuidad, es la disponibilidad de herramientas y procesos biotecnológicos de última generación. Así lo asegura, el Dr. Aníbal Concha quien destaca, por ejemplo, avances tales como:
“También se sigue avanzado significativamente en la aplicación industrial de tecnologías emergentes de procesamiento, como altas presiones hidrostáticas, pulsos eléctricos, plasma frío, radiación UV-C y tecnologías de obstáculos, que permiten un control más eficiente de peligros microbiológicos con menor impacto sobre la calidad y valor nutricional de los alimentos”, explica el académico. Gabriel Vivanco destaca, a su vez, los avances logrados desde el punto de vista normativo, enfatizando que Chile fue el primer país de América Latina en implementar una evaluación del sistema nacional de control de alimentos con apoyo de FAO, orientado a identificar brechas, mejorar la planificación estratégica y fortalecer la gobernanza de la inocuidad alimentaria en toda la cadena productiva. “El foro de agencias alimentarias (IHFAF) realizado también en Chile, ayuda a la transferencia de conocimiento y cooperación técnica en temas de vigilancia, regulación y gestión del riesgo. También se ha avanzado en vigilancia de Salmonella y resistencia antimicrobiana (AMR) en lo concerniente a vigilancia genómica”, enfatiza Vivanco. Francis Castro, en tanto, pone énfasis en la utilidad de los Sistemas WMS + Blockchain para optimizar la trazabilidad de los productos, gracias a la recopilación y análisis en tiempo real de grandes cantidades de datos. En su opinión, estos sistemas podrían utilizarse, por ejemplo, para mejorar el monitoreo de equipos de frío, mediante redes de sensores que emitirían alertas instantáneas ante cualquier pérdida de temperatura y serían capaces de enviar mensajes a un dispositivo móvil, para que los operadores logísticos tomaran medidas inmediatas. Estos avances podrían sumarse al trabajo mediante aplicaciones de IA, para predecir y prevenir pérdidas en la cadena de frío. La asesora experta de CIACh, también menciona el aporte vital que hoy entregan tecnologías como los kit rápidos de detección y los biosensores de monitoreo microbiológico, los indicadores reactivos que detectan la presencia agentes químicos, las cámaras de rayos X duales que detectan plásticos o huesos, y las cámaras de detección inteligente, que no sólo detectan elementos extraños, sino que también alertan sobre desviaciones en el packaging y defectos de calidad. DESAFÍOS Y TAREAS PENDIENTES PARA LA INDUSTRIA A pesar de la gran disponibilidad de herramientas digitales y biotecnológicas con que hoy cuenta la industria alimentaria, su adopción no ha sido generalizada. Sin embargo, los constantes cambios que hoy experimenta el mercado, en especial la creciente demanda por alimentos más saludables, sostenibles e inocuos, exige a todas las empresas adoptar rápidamente estos avances, no solo para sumarse a los nuevos paradigmas de salud y cuidado integral, sino también para no perder competitividad y participación. Esto se traduce en esfuerzos cada vez más significativos, por parte de los protagonistas del sector tanto en Chile como en el resto del mundo, por cumplir estas metas y sumarse de manera efectiva y eficiente a la cultura de prevención proactiva. Un esfuerzo, que de todos modos, aún parece insuficiente. Así lo manifiesta el Dr. Aníbal Concha, quien considera que, en términos generales, la industria nacional ha incorporado una cultura de inocuidad más sólida y consciente del riesgo comparada con décadas pasadas, respaldada por normas, auditorías y exigencias de mercados externos, pero no en forma equilibrada o pareja. “Trasladar esta cultura de cumplimiento documental a una práctica preventiva profunda, que incluya pensamiento crítico, análisis de microbiomas, interpretación de datos complejos y respuesta anticipada, aún enfrenta desafíos de implementación, integración y madurez organizacional, lo que evidencia que la cultura existe, pero aún está en consolidación en muchos contextos productivos”. Para el académico, un ejemplo positivo lo representan los sectores exportadores, que sí han adoptado progresivamente estos enfoques avanzados, tales como monitoreo ambiental continuo, sistemas basados en riesgo y algunas herramientas digitales. “Pero aún existen brechas relevantes, especialmente en la adopción sistemática de tecnologías de microbioma, IA, sensores IoT, tecnología de procesamiento emergente y analítica avanzada en muchas PYMES, lo que limita la precisión del análisis de riesgo y la capacidad predictiva. Por lo tanto, esto indica que si bien se ha avanzado, la sofisticación aún no es homogénea ni universal en todo el sector”, indica el Dr. Concha. En tal sentido, el académico estima que los principales desafíos pendientes incluyen la mejora en la gestión de peligros emergentes, como nuevas variantes microbianas o microorganismos no tradicionales identificados mediante técnicas avanzadas, así como la creciente presencia de microorganismos con resistencia a antimicrobianos y otras formas de resistencia relevantes para la industria alimentaria, tales como tolerancia aumentada a desinfectantes, capacidad de formar biofilms persistentes, y adaptación a condiciones de estrés propias de los procesos industriales. “A ello se suma -añade-, la necesidad de integrar grandes volúmenes de datos multidisciplinarios en modelos útiles para la toma de decisiones, fortalecer la capacidad de interpretación de datos complejos como microbiomas y herramientas de inteligencia artificial, para asegurar la transferencia efectiva de estas tecnologías hacia empresas de menor escala, evitando que las estrategias preventivas queden concentradas únicamente en las grandes industrias”. Desafíos que solo pueden superarse en la medida que todas las empresas comprendan que es absolutamente imprescindible sumarse al paradigma del cuidado, y que para ello es necesario trabajar conjuntamente y dejar atrás, en forma definitiva, la cultura reactiva, para lo cual se requiere incorporar tecnología y conocimiento científico, lo cual, a su vez, requiere también de un cambio profundo en el marco normativo y de mayor capacidad de cooperación e interacción dentro de todo el ecosistema. Al respecto, Gabriel Vivanco enfatiza que, por desgracia, en Chile no existe una cultura de inocuidad consolidada y que para alcanzar dicho objetivo, se requieren medidas más potentes, desde el punto de vista normativo. “Hasta que el Estado no se haga cargo institucionalmente de abordar la inocuidad alimentaria como tema central en la industria de alimentos, a partir del establecimiento de una cultura país, y no haya una política nacional de inocuidad debidamente documentada y con acciones concretas, esta tarea seguirá siendo abordada como una opción dependiente solo de la voluntad empresarial y principalmente condicionada a la exigencia de los mercados de su alcance (por ejemplo, cumplimiento de certificaciones)”. Para el presidente de CIACh, esto se traduce, consecuentemente, en una dependencia demasiado funcional de las auditorías y certificaciones, que solo representan momentos efímeros y no son garantía de un cambio cultural efectivo y permanente. En su opinión, esto se traduce en que la industria nacional solo está parcialmente preparada, para asumir plenamente el cambio de paradigma que hoy le exige cuidar activamente la salud de los consumidores, en lugar de solo “no dañar”. “Hay un avance mayor en las industrias exportadoras, que tienen áreas de calidad formalizadas y competentes, pero esto también requieren trabajar más para consolidar un liderazgo real y sistemático en materia de inocuidad alimentaria. Sin embargo, las mayores brechas están en los procesadores nacionales para consumo interno y en el canal HORECA”, enfatiza Vivanco. A su juicio, para abordar las brechas y superar los grandes desafíos presentes, se debe trabajar en los siguientes ejes temáticos:
Opinión que comparte Francis Castro, quien afirma que la cultura de inocuidad ha sido un objetivo bastante difícil de lograr en las empresas chilenas, debido a que se trata de un objetivo que debe asumir el liderazgo superior de cada compañía y no solo el área de calidad. “Por lo general, solo se actúa cuando ya es tarde, lo que implica consecuencias más graves, como detener la producción o retirar un producto del mercado. Por ello, los equipos de producción y finanzas, y la gerencia general, deben alinearse constantemente con el área de calidad para tomar la mejor decisión preventiva, aun cuando esta sea a costa de los KPIs de eficiencia. Mientras la inocuidad sea vista como un 'freno' por el área de producción; o como un 'gasto' por finanzas, solo habrá cumplimiento documental y no cultura preventiva real”, enfatiza. A partir de esa base, la asesora de CIACh plantea que la cultura de inocuidad tiene que ser responsabilidad de cada uno de los actores de una empresa que elabore alimentos, “ya que desde la persona que repara una maquinaria hasta la dirección ejecutiva, son responsables de que un alimento sea completamente inocuo”. Diagnósticos que permiten concluir que ya no hay excusas para sumarse con decisión a un camino indispensable y necesario para todos los actores. Pues más allá de aspirar a ventajas comerciales u oportunidades de posicionamiento, la salud de la población debe ser siempre el principal objetivo de toda empresa productora de alimentos. Y para alcanzar dicha meta, es imprescindible asumir e implementar, a lo largo de toda la cadena, una auténtica cultura de inocuidad eficiente, proactiva y preventiva. Las herramientas existen. Solo falta tener la motivación para usarlas, así como la solidaridad para transferirlas a quienes las necesitan, y la responsabilidad para crear mecanismos de acceso que brinde acceso equitativo e igualitario, a todos los integrantes del ecosistema agroalimentario. GALERÍAOTROS REPORTAJES ara nadie es un misterio que Chile se ha consolidado como un sólido polo de innovación alimentaria, no solo en el contexto regional latinoamericano, sino también como exportador mundial de innovación y conocimiento. Un logro que, en gran parte, ha sido posible gracias al esfuerzo de una nueva generación de emprendedores, capaces de detectar ágilmente nichos de mercado atractivos y de ofrecer respuestas oportunas a un público que, constantemente, busca productos diferenciadores, de origen más natural y con alto valor agregado. Si a ello se suman los esfuerzos cada vez más significativos que estos emprendedores realizan para contribuir al cuidado del medioambiente y de la salud de los consumidores, se genera una ecuación “casi perfecta”, que hoy se traduce en una amplia oferta de nuevos productos y materias primas de alto valor nutritivo, funcional y nutracéutico. Ventajas que se potencian aún más si se considera que un alto porcentaje de estas innovaciones se desarrollan a partir de ingredientes no tradicionales (como algas, insectos y hongos, entre otros), o de descartes y subproductos de la gran industria agroalimentaria. EL VALOR DEL APOYO ESPECIALIZADO ¿Y si se conjugan tantas variables positivas, por qué entonces esta simbiosis no es perfecta? Por la sencilla razón que el ecosistema emprendedor aún depende en gran medida de su propia capacidad para despegar, escalar y posicionarse exitosamente en un mercado altamente exigente y competitivo. Un camino azaroso y complejo, donde abunda la falta de conocimientos especializados y la falta de acceso a herramientas equitativas de financiamiento, desarrollo y escalamiento. Una brecha que, en la mayoría de los casos, se ahonda por el escaso diálogo generado entre emprendedores, instituciones públicas, entidades académicas y empresas privadas, lo cual genera, a su vez, falta de oportunidades y de conocimientos técnicos para apoyar a quienes buscan transformar sus ideas innovadoras en productos concretos. Afortunadamente, durante los últimos años, diversas iniciativas especializadas público-privadas han tomado esta responsabilidad en sus manos, realizando importantes esfuerzos para apoyar a los emprendedores e impulsarlos a través de un auténtico camino de perfeccionamiento competitivo. Una de estas entidades es el Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria, CeTA, que desde 2015 ha trabajado, con el apoyo de CORFO, para posicionar a Chile como potencia mundial en producción de alimentos sofisticados y sustentables. Para ello, hoy cuenta con tres Centros de Innovación ubicados en zonas estratégicas de Chile, además de una extensa Red Nacional de Pilotaje, lo que le permite brindar a empresas y emprendedores alimentarios, las capacidades técnicas necesarias para prototipar, pilotear y escalar sus respectivas innovaciones. Esto ha optimizado la producción de alimentos de última generación en regiones con enorme potencial productivo, añadiendo valor a materias primas y subproductos agroalimentarios, con el objetivo de buscar su incorporación en mercados modernos y altamente competitivos, tanto en Chile como en el extranjero. Durante los últimos tres años este esfuerzo ha fructificado en el desarrollo de productos cada vez más innovadores, saludables y funcionales, como por ejemplo, harinas a base de algas del norte, proteínas cultivadas en biorreactores en Santiago y conservas gourmet desarrolladas en el Biobío. Todos estos desarrollos, así como muchos otros de diverso tipo y origen, hoy forman parte del mapa de la innovación alimentaria chilena. 2025 AÑO DE CONSOLIDACIÓN Los logros de CeTA fueron especialmente exitosos en 2025, pues logró consolidar el trabajo realizado en sus centros regionales de Coquimbo, Metropolitana y Biobío, cerrando el año como actor central del ecosistema de innovación aplicada. Esto se tradujo en un intensa tarea de acompañamiento de empresas, startups y emprendimientos, desde la idea inicial hasta el prototipo validado y listo para escalar, lo que derivó en un amplio porcentaje de iniciativas que lograron posicionarse en el mercado e, incluso, acceder a oportunidades de exportación. Para los directivos de CeTA, este logro derivó de una mayor demanda por soluciones concretas, así como de una fuerte orientación de los emprendedores a las necesidades específicas del mercado, y al auge de nuevos proyectos ligados a economía circular y (re)valorización de subproductos. Al respecto, Verónica Céspedes, jefa de Negocios de CeTA destaca que el logro más importante del año, fue la consolidación de la entidad como socio tecnológico de largo plazo para el sector alimentario chileno. “Esto nos permite ser capaces de acompañar desde una idea hasta un producto validado y escalable, con foco en valor agregado, sostenibilidad e impacto territorial”, enfatiza la ejecutiva. Esto permite entregar una radiografía detallada del trabajo realizado por cada uno de los centros regionales, identificando tanto sus fortalezas como sus respectivas oportunidades de negocio. COQUIMBO: FOCO EN IDENTIDAD TERRITORIAL Y CIRCULARIDAD Un ejemplo que puede definir con toda propiedad el avanzado espíritu innovador que caracteriza el trabajo de CeTA Norte, es el desarrollo de “hamburguesas alternativas” elaboradas a base de algas locales. Y si bien este caso (así como muchos otros) destaca por su curiosidad gastronómica, su valor no radica solo en dicha característica, sino en que representa un trabajo sistemático de apoyo a empresas y emprendimientos, con el objetivo estratégico de lograr la transformación de recursos marinos y agrícolas en nuevos alimentos con alto valor agregado. Gracias a este leitmotiv innovador, el centro de Coquimbo, Ubicado al interior de la planta Nutrisco de La Herradura, destacó en 2025 por el desarrollo de atractivos prototipos, como conservas gourmet de ostiones al merkén, jugos liofilizados de aloe vera y copao, extruidos de setas comestibles, snacks de papaya e incluso diversas variedades de cold brew (bebidas de café frío). A estos ejemplos se sumaron destacados desarrollos de economía circular, como gomitas de betarraga, conservas a partir de descartes acuícolas y harinas enriquecidas con alga, con las cuales se puede preparar deliciosos strudel (sin que el paladar capte alguna diferencia con los productos tradicionales). El trabajo territorial también destacó durante el año, lo que fructificó en la realización de talleres con INDAP y la Seremi de la Mujer, así como en mayor vinculación con universidades regionales, visitas a comunas alejadas de la conurbación y la adjudicación de proyectos estratégicos como FRDP Coquimbo, PDT Viento Norte y Viraliza Formación en Arica. También destacó la articulación constante con redes trascendentes del ecosistema, como Red MAI y Nodo CIV-VAL, gracias al incesante trabajo en terreno desarrollado por el equipo liderado por la jefa de innovación de CeTA Norte, Lorena Pacheco Estay. Claro que la mención más destacada del año, recae en el disruptivo y exitoso Programa AgroMar, que, al igual que Viraliza y otros talleres específicos, se ha posicionado como un exitoso modelo que CeTA buscará replicar en otras regiones del país, interactuando con instituciones públicas y privadas tanto del norte, como del centro y sur de Chile. SANTIAGO: BIORREACTORES QUE ACELERAN ESCALAMIENTOS En la Región Metropolitana, en tanto, el Centro de Innovación CeTA Centro, ubicado en Parque Laguna Carén vivió su año operativo más intenso, alcanzado niveles de uso cercanos al 90% de su capacidad instalada. Esto lo consolidó como un nodo central para servicios complejos de I+D, validación tecnológica y de escalamiento industrial, especialmente para startups foodtech y empresas en fase de crecimiento. Esto permitió que durante 2025, el centro se enfocara en prototipos y formulaciones avanzadas, así como en el pilotaje y validación de procesos productivos mediante tecnologías como biorreactores, secado por aspersión y extrusión. También destacó por su trabajo en escalamiento tecnológico para startups y empresas, servicios de I+D bajo contrato y apoyo a proyectos Corfo. A esto se sumó el uso intensivo de equipamiento de extrusión y procesamiento continuo, concentración, secado y validación piloto, e infraestructura habilitada para pruebas semi industriales. Uno de los hitos más relevantes del año, fue la puesta en marcha de una línea de biorreactores de última generación, que permite cerrar todo el ciclo de bioproceso (desde el cultivo hasta la purificación), para desarrollar proteínas, pigmentos y compuestos funcionales de alto valor. Esta infraestructura también abrió nuevas posibilidades para impulsar innovaciones basadas en fermentación de precisión y biotecnología aplicada. Asimismo, la planta de CeTA Centro formó parte de la vitrina internacional de la IDF World Dairy Summit 2025, encuentro que por primera vez se realizó en Latinoamérica, con Chile como país anfitrión. En ese contexto, se recibió la visita técnica de una delegación internacional de productores y ganaderos, interesados en conocer las capacidades instaladas de CeTA para atender las necesidades del sector lácteo. BIOBÍO: VALOR AGREGADO Y DESARROLLO TERRITORIAL En Coronel, región de Biobío, la planta de CeTA Zona Sur, ubicada en las instalaciones de Nutrisco, reforzó su rol como plataforma de desarrollo territorial, con foco en alimentos, subproductos marinos y economía circular. Fue así como durante el año se realizaron servicios de pilotaje y maquila en deshidratación y concentración de productos líquidos, a los que sumaron el desarrollo de cremas y pastas untables como Vegadelphia y Ajitito, además de conservas y jugos naturales de fruta. También se prestaron servicios con resolución sanitaria para clientes como Delavid (orujo de uva deshidratado) y Kapia (extracto antioxidante de cebolla), abriendo nuevas oportunidades comerciales para emprendimientos regionales. El despliegue territorial también incluyó acciones como trabajo con pesca artesanal en Lebu, salidas a terreno en Ñuble y Biobío, adjudicación de proyectos Súmate a Innovar, participación técnica en Viraliza Formación y una convocatoria FIA, además de su integración al Plan de Fortalecimiento Industrial del Biobío. A esto se sumó una activa articulación con entidades como CorpArauco, Sercotec Talcahuano y ProChile Biobío. HITOS NACIONALES Y POSICIONAMIENTO PAÍS Todos estos logros regionales, permitieron que la innovación alimentaria impulsada por CeTA continuara al alza, traduciéndose en logros concretos como:
En este contexto específico, algunos de los hitos más destacados del año fueron la distinción del presidente del Directorio de CeTA, Roberto Neira, como Profesor Emérito de la Universidad de Chile; y la incorporación al directorio de María Angélica Fellenberg, académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y del profesor Francisco Pérez Bravo, director de Instituto de Tecnología de los Alimentos, INTA. Además, CeTA fue constantemente consultado como organismo experto, tanto por medios nacionales como sectoriales, y sus expertos publicaron columnas de opinión sobre temas relevantes de la industria alimentaria. La institución también participó en instancias relevantes como el Encuentro de Ecosistemas de Emprendimiento de Corfo y la Feria Internacional Food & Service 2025. En estas y otras instancias de alcance nacional, CeTA mostró innovaciones desarrolladas junto a empresas y emprendedores de distintas regiones y avances en el escalamiento de proyectos, como Mix Pop, Bonday, Vegadelphia, Collagen Fans, Paleatos, AWA Solar, Ostiones Marbella, Yu-yo Burgers y Dulce Salud, entre otros. También se impulsaron diversas iniciativas de economía circular con empresas como Camanchaca y Culinary; y se fortaleció la colaboración con aliados estratégicos como Transforma Alimentos, Inacap, Nutrisco y FIA. A nivel internacional, en tanto, durante 2025 se consolidaron acuerdos de colaboración con Eatable Adventures, y se recibieron visitas de empresas de Colombia, Uruguay y México. A esto se sumaron visitas técnicas de compañías globales como Cargill, así como la participación en instancias internacionales como el World Dairy Summit, fortaleciendo el intercambio y la proyección de capacidades para el pilotaje, validación y escalamiento de soluciones alimentarias. El DESAFÍO DE ESCALAR LA INNOVACIÓN NACIONAL Tras estos años de construcción y consolidación, CeTA enfrenta hoy el desafío clave de escalar la innovación alimentaria de Chile. Para alcanzar dicho objetivo se seguirán apoyando desarrollos que no sólo sean creativos, sino que también integren todo el proceso, desde el diseño técnico y el pilotaje, hasta el escalamiento industrial. En razón de ello, se espera potenciar la capacidad para llevar soluciones desde etapas tempranas hasta su validación en entornos productivos reales, asegurando la confidencialidad y la propiedad intelectual de cada proyecto. De este modo, se pondrá énfasis en acelerar la transferencia tecnológica, generar nuevos modelos de negocio a partir de subproductos, y promover la innovación alimentaria con impacto territorial y social. Así lo destaca Jean Paul Veas, director ejecutivo de CeTA, quien comenta que 2026 “es un año clave para la institución”. “Nuestra hoja de ruta apunta a dar un salto en sofisticación tecnológica, profundizar el trabajo territorial en zonas con alto potencial productivo y consolidarnos como un socio estratégico para empresas, startups y el diseño de políticas públicas”, enfatiza. Todo ello en un escenario donde los sistemas alimentarios están cambiando de manera constante y exponencial, “lo que proyecta a CeTA como una verdadera fábrica de pruebas para la nueva generación de alimentos chilenos: más innovadores, más sostenibles y con capacidad real de escalar y competir a nivel internacional, generando impacto productivo, social y ambiental para el país”, concluye Veas. GALERÍAOTROS REPORTAJES |
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