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Tetra Pak reafirma compromiso con la innovación y sostenibilidad láctea

12/30/2025

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Portadilla TetraPak en WDS 2025
Bajada TetraPak en WDS 2025
Letra L
os desafíos de sostenibilidad a lo largo de toda la cadena de valor, el bienestar animal en los sistemas de producción y la innovación tecnológica aplicada al procesamiento y desarrollo de nuevos productos fueron algunos de los temas centrales del World Dairy Summit 2025 (Cumbre Mundial de la Leche).

Este evento, organizado por la Federación Internacional de Lechería (IDF) junto a Aproval, FEDELECHE y Consorcio Lechero, con el respaldo del Ministerio de Agricultura y ProChile, se realizó por primera vez en Latinoamérica y en Santiago de Chile.
 
El encuentro reunió a expertos, productores, investigadores y empresas de todo el mundo para debatir sobre el futuro del sector lácteo. En este contexto, destacó la participación de Tetra Pak, que abordó los principales desafíos y oportunidades que enfrenta la industria a nivel global.
 
En primera término Henry Yu, Director de Ventas South North West, China – Tetra Pak, presentó en la Mesa Redonda “Políticas y Economía Láctea” una visión estratégica sobre el desarrollo del sector lácteo en Asia, destacando los marcos regulatorios y las tendencias económicas que están dando forma a su futuro.
 
Por su parte, Katarina Ternström, Centre of Expertise & Commercial Manager Dairy Ambient, PSE Liquid Food Solutions – Tetra Pak Suecia, participó en la Mesa Redonda “Avances en Ciencia y Tecnología UHT”, donde explicó cómo las distintas tecnologías de tratamiento térmico afectan la eficiencia operativa, la calidad de los productos y la experiencia del consumidor.

INNOVACIÓN TRANSFORMADORA

Simultáneamente, Tetra Pak fue patrocinador de los IDF Dairy Innovation Awards 2025, premios que reconocieron las iniciativas más innovadoras en la industria láctea global, incluyendo desde nuevas tecnologías de procesamiento, hasta prácticas sostenibles alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
 
Al respecto, Alejandro Chan, director General de Tetra Pak Cono Sur, destacó los desafíos vinculados a la sustentabilidad y la innovación tecnológica aplicada al procesamiento y desarrollo de nuevos productos.
 
“La industria láctea está evolucionando hacia formulaciones de alto valor nutricional, lo que exige procesos más sofisticados y eficientes. En este contexto, estar donde hay innovación es estar en el alma y el corazón de lo que pensamos como compañía. Sin innovación, no hay motor de crecimiento. Por eso, participar en este tipo de eventos y reconocer a quienes impulsan el cambio nos conecta con una industria que sigue viva, que crece, se reinventa y avanza hacia soluciones más sostenibles para toda la cadena de valor”, afirmó el ejecutivo.
 
En materia de innovación, Chan comentó que la compañía está trabajando para desarrollar el envase de alimentos más sostenible del mundo, reduciendo su huella de carbono y ayudando a los clientes a disminuir el impacto ambiental de la industria.
 
“Esto implica -recalcó- reducir la huella de carbono del envase y, al mismo tiempo, ayudar a nuestros clientes a disminuir el impacto total de la industria. En concreto, estamos avanzando en la eliminación del aluminio como componente, reemplazándolo por una barrera de papel que garantice la inocuidad del alimento”.
 
Aunque esta innovación aún no está presente en Cono Sur, representa un paso clave hacia el aumento del uso de materiales renovables, que en la región ya alcanzan hasta un 88% del contenido del envase. En tal sentido, el ejecutivo puntualizó que el objetivo de la compañía es superar el 90%, asegurando además que el material del envase pueda reciclarse fácilmente junto con el cartón común.
 
EFICIENCIA LOCAL
 
Desde el punto de vista de la operación local, Guillermo Yáñez, Country Manager de Tetra Pak Chile, destacó que la sustentabilidad es uno de los pilares estratégicos de Tetra Pak.
 
“Si bien el reciclaje forma parte esencial de ese compromiso, también es fundamental comprender el impacto total que genera la producción de alimentos a lo largo de toda la cadena de abastecimiento y logística”, indicó, enfatizando que el sistema de Tetra Pak ha sido diseñado para generar eficiencia y un impacto positivo en el medio ambiente: desde el transporte de los envases y el origen de los materiales, hasta la tecnología aplicada en el procesamiento y envasado.
 
“Todo está orientado a minimizar la huella ambiental y a apoyar a nuestros clientes en el cumplimiento de sus metas de sustentabilidad, sin comprometer la calidad del producto”, detalló

TENDENCIAS PRESENTES Y FUTURAS

Respecto de las tendencias de consumo que hoy influyen en el desarrollo de nuevos alimentos y bebidas más saludables, funcionales y sostenible, Alejandro Chan comentó que durante esta cumbre se observó un interés creciente y una preocupación muy marcada por los temas medioambientales.
 
“Esta tendencia comenzó con fuerza en Europa y hoy se está expandiendo rápidamente al resto del mundo y muchas de las tecnologías que ya se aplican en Europa, están comenzando a llegar a otros mercados. Por ello, creemos que contar con un perfil ambiental sólido será, cada vez más, una condición indispensable para operar”.
 
En este contexto, Chan también comentó que “se proyecta una transformación profunda tanto en el procesamiento como en el desarrollo de productos. En producción, el foco estará puesto en reducir el impacto medioambiental de toda la cadena, mediante tecnologías que optimicen el uso de energía, agua y materiales renovables. Paralelamente, los productos lácteos evolucionarán hacia formulaciones de alto valor nutricional, con mayor contenido de proteínas, vitaminas y otros componentes funcionales”.
 
Esto, a su juicio, es consecuencia de una nueva realidad demográfica, dado que en países como Chile, Argentina y gran parte de Latinoamérica, la pirámide poblacional se ha invertido, con menos niños y más adultos mayores.
 
Por ende, “a medida que aumenta la expectativa de vida, crece la necesidad de alimentos que promuevan un envejecimiento activo y saludable. Ante a este escenario, la industria láctea se adapta para entregar soluciones que respondan a las nuevas demandas del consumidor”, concluyó el ejecutivo.

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CeTA Norte presenta Programa AgroMar

12/30/2025

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Portadilla PDT AgroMar 2025
Bajada PDT AgroMar 2025
Letra A
l degustar una clásica preparación de la gastronomía internacional, como el Strudel con crema, normalmente se espera que las propiedades organolépticas de sus ingredientes -así como la magia creativa del chef- deleiten al máximo los sentidos, brindando una experiencia culinaria única y deliciosa.
 
Sin embargo, ¿Qué pensarían esos mismos comensales si se enterasen de que esa fina preparación de repostería que acaban de disfrutar -y alabar-, está elaborada con harina de algas marinas?

Probablemente la sorpresa sería mayúscula, más aún si comprobasen que el humilde, pero nutritivo cochayuyo puede formar parte, sin complejos ni inconvenientes, de una de las recetas más finas de la gastronomía internacional y que, más aún, es capaz de brindar una experiencia culinaria extremadamente placentera.
 
Dicha sorpresa fue, precisamente, uno de los detalles más atractivos y potentes de la ceremonia de lanzamiento del revolucionario Programa de Difusión Tecnológica “AgroMar”, implementado por CeTA Zona Norte, y que permitirá visibilizar la capacidad creativa del dinámico ecosistema innovador agroalimentario presente en la región de Coquimbo.
 
En concreto esta iniciativa brindará asistencia especializada a 40 emprendedores y pymes de las comunas de La Higuera, Vicuña y Río Hurtado, para que fortalezcan sus capacidades tecnológicas y contribuyan al desarrollo de una nueva generación de harinas sostenibles con propiedades nutritivas y funcionales, elaboradas a partir de materias primas naturales y sostenibles, como algas marinas, descartes de la industria pesquera y subproductos agroindustriales, incluyendo también orujo de uvas y aceitunas.

VISIBILIZAR AL ECOSISTEMA RURAL

El programa, que es financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Regional y cuenta además con el apoyo de Corfo Coquimbo y de la Corporación Regional de Desarrollo Productivo, CRDP, contempla una inversión de $128 millones, que permitirá entregar asistencia técnica y brindar transferencia tecnológica a pequeños productores, con el objetivo de promover innovación agroalimentaria sostenible y circular, generando simultáneamente una alianza virtuosa entre productores marinos y el ecosistema regional agrifoodtech.
 
Durante la ceremonia de presentación, Lorena Pacheco, jefa de innovación de CeTA Norte, destacó la importancia de esta iniciativa, pues “permitirá que numerosos emprendedores de las tres comunas beneficiadas, optimicen su producción, acceden a mejor posicionamiento de mercado y, al mismo tiempo, contribuyan al desarrollo de una nueva generación de alimentos sostenibles y saludables, revalorizando materias primas del mar chileno y contribuyendo, además, a la reducción del desperdicio, de acuerdo con los principios de la economía circular”.
 
Queremos fortalecer la competitividad de los emprendedores y las miPymes de la región, a través del acompañamiento técnico de CeTA, buscando profesionalizar los procesos, mejorar los productos y abriendo nuevas oportunidades de negocio. En ese sentido, la transferencia tecnológica será esencial para impulsar la economía local, fomentar la innovación y avanzar hacia la consolidación de una economía circular con recursos sostenibles”, destacó Pacheco.
 
Por su parte, Francisco Velásquez, jefe de la división de Fomento e Industria (DIFOI) del Gobierno Regional de Coquimbo, destacó que durante este año, el Comité de Desarrollo Productivo Regional ha gestionado casi $8.000 millones a una cantidad importante de proyectos y beneficiarios, que permitido reforzar el fomento, el emprendimiento, la innovación y la transferencia tecnológica en la zona, e ir posicionando temáticas como la Economía Circular y la reutilización de recursos marinos.
 
“En tal sentido valoramos profundamente el trabajo que realiza CeTA y que se demuestra en esta iniciativa concreta, porque pone en valor el trabajo que pueden desarrollar los emprendedores locales, desde los territorios”, puntualizó.
 
Aportes que también valoró el director Regional de Corfo, Andrés Zurita, quien enfatizó la importancia trascendental de este programa, no solo para visibilizar a los emprendedores agroalimentarios de la región, sino para impulsar el crecimiento sostenible de todo el ecosistema emprendedor.
 
“Este programa, en concreto tiene varios componentes relevantes porque busca recuperar, reutilizar y valorizar residuos, y además incorporar valor, así como transferir capacitades y competencias, para que los emprendedores trabajen de manera colaborativa, generando nuevas oportunidades de negocio”, precisó el directivo, agregando que “estas iniciativas deben continuar fortaleciéndose a lo largo d todo el país, para llegar con recursos y transferencia tecnológica a todos los emprendedores que hoy precisan de nuevas herramientas para enfrentar el cambio climático y desarrollar proyectos que potencien a los distintos territorios y los productos locales, no solo en las grandes ciudades, sino también en las zonas rurales, donde también abunda el talento innovador, como ha quedado demostrado durante esta presentación”.

INNOVACIÓN TRANSVERSAL

El Programa AgroMar contempla diversas instancias de apoyo directo a los emprendedores, que incluyen capacitaciones técnicas, demostraciones en planta piloto, prototipado de productos, apoyo en normativas y etiquetado, y elaboración de un manual técnico de libre acceso.
 
Estas acciones se desarrollarán con el respaldo de infraestructura tecnológica especializada y la validación técnica y nutricional de la Universidad Católica del Norte, lo que permitirá asegurar adecuados estándares de calidad e inocuidad.
 
Además, pone de relieve la importancia de implementar proyectos de innovación con mirada estratégica. Para tales efectos, esta iniciativa se alinea con los desafíos de la denominada “Transformación Azul”, que permite impulsar soluciones creativa y proactivas a diversas contingencias como la adecuada gestión de descartes agroindustriales, la diversificación productiva y la generación de nuevos modelos de negocio sostenibles.
 
Todo ello, con el objetivo de generar un impacto positivo directo en las economías locales de las zonas de rezago, que hoy ofrecen diversos ejemplos de talento creativo, pero que requieren de asistencia especializada para acceder a tecnología que optimice su eficiencia productiva, su orientación a la mejora continua, su capacidad para ajustarse a los requerimientos de inocuidad y sostenibilidad, y apego a la normativa vigente de etiquetado, entre otras variables críticas para la competitividad.
 
Al respecto, Francisco Aguirre, gerente de la Corporación Regional de Desarrollo Productivo, CRDP, explicó que “a través del eje alimentario de la corporación, apuntamos a establecer un trabajo conjunto entre las distintas instituciones, con foco en la agregación de valor, mediante la introducción de tecnología, un marketing alimentario más atractivo para el consumo de alimentos y el fortalecimiento de las estructuras sociales en torno a la actividad de producción y/o extracción de alimentos con valor nutricional, de modo de apoyar la generación de nuevos negocios, además de un uso más eficiente de los recursos”.
 
Durante la presentación del Programa AgroMar, realizada en las dependencias de CeTA Norte, que se ubican al interior de la planta Nutrisco de Coquimbo, se presentó la estructura y etapas del programa, y también se degustaron productos de pastelería y repostería elaborados con harina de cochayuyo, incluyendo una receta de Strudel y postres frescos, que permitieron a los invitado comprobar, de primera mano, las ventajas de impulsar la innovación alimentaria a partir de la revalorización de materias primas marinas de alto valor nutritivo y que también pueden alcanzar un elevado estándar de sabor y valor organoléptico.
 
También se realizó un recorrido por las instalaciones de CeTA Norte y una variada presentación de diversos productos elaborados por emprendedores de la zona, entre los que destacaron quesos, yogures y suero lácteo de cabra, snacks saludables a base aceitunas y frutillas deshidratadas, aceites de oliva extra virgen, bombones rellenos con pimientos y mermelada de copao, queques (panes dulces) a base de zanahorias, y preparaciones tradicionales de mariscos, crustáceos y moluscos provenientes de Caleta Chungungo, entre otros diversos ejemplos de la creatividad y el esfuerzo productivo regional.
 
También se exhibió una completa muestra de los diversos prototipados alimentarios desarrollados por CeTA Norte, ricos en ingredientes nutritivos y con propiedades funcionales, cuyo detalle puede verse directamente en el Catálogo de Empresas PDTR de la Región de Coquimbo, publicado en la página web de la institución.

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Nuevas tendencias en confites

11/28/2025

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Portada confites más saludables e indulgentes
Bajada confites más saludables e indulgentes
Por Francisco Javier González Salvo
Periodista – Editor Indualimentos
Letra L
as actuales tendencias de alimentación que manifiestan los consumidores, se orientan principalmente a la búsqueda de productos más saludables y nutritivos. Así lo afirman los más recientes estudios publicados por destacadas consultoras internacionales, como Euromonitor, Innova Market Insights y McKinsey, entre otras.
 
Sin embargo, los análisis de mercado también enfatizan que esta orientación hacia lo natural y saludable no implica renunciar al placer de lo “organolépticamente atractivo”. Es decir, los consumidores buscan cuidar su salud y calidad de vida, pero no se conforman solo con degustar sabores poco atractivos, sino que esperan “mimos” y atenciones especiales, en términos de presentación y, por cierto, de placer sensorial y palatabilidad.
 
Tendencia que se engloba dentro de lo que hoy se conoce como concepto “Mejor para Ti” o BFY (Better for You), el cual define precisamente la orientación hacia alimentos que tengan más ingredientes con propiedades funcionales (como proteínas, vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra, entre otros), y que se traduzcan en beneficios concretos para la salud y calidad de vida, pero que, al mismo tiempo, proporcionen deleite y disfrute para los sentidos.
 
Por ejemplo, el estudio “Disfrutando la Salud”, publicado a principios de año por Innova Market Insights, muestra que más de la mitad de los consumidores modernos se orientan hacia dicha tendencia, adaptando sus respectivas decisiones de compra de acuerdo con esos atributos.
 
Ello ha motivado a los fabricantes de alimentos y bebidas a desarrollar nuevos productos que, precisamente, den respuestas concretas, eficientes y ágiles a esa necesidad de salud y bienestar, pero que también entreguen mayores márgenes de “indulgencia”. En otras palabras, ofrecer “caprichos reconfortantes” con beneficios de salud y bienestar añadidos.
 
De hecho, para los autores del estudio, esto ha permitido que la categoría Better for You (que originalmente surgió como una respuesta neutra al exceso de alimentos con nutrientes críticos), se esté volviendo más indulgente, incorporando sabores, texturas o ingredientes de primera calidad organoléptica, y que no pierdan su capacidad de nutrir en forma saludable.

EN BUSCA DEL PLACER SALUDABLE

Pero, más allá de los cambios en las tendencias, ¿Qué significa que un alimento sea “saludablemente indulgente”? Si analizamos la etimología técnica de esta expresión, descubriremos que la indulgencia alimentaria es la búsqueda de productos (alimentos y bebidas) con propiedades que no necesariamente son “normales” o “indispensables”, tal como se entiende en el contexto de una dieta nutritiva y balanceada.
 
En otras palabras, no tienen como objetivo principal nutrir de manera saludable, sino que solo responden a la necesidad de entregar placer sensorial y organoléptico, a partir de ciertas características muy específicas tales como crocancia, frescura, combinación de sabores exóticos y, por supuesto, dulzor, entre otros diversos atributos que generan apetencia (preferencia) hacia uno u otro producto.
 
Durante muchos años, la principal fuente de indulgencia fueron los chocolates, golosinas, pasteles, postres y bebidas endulzadas con azúcar simple (sacarosa), cuyo consumo siempre fue amplia y transversalmente aceptado.

Sin embargo, el auge de las nuevas tendencias de alimentación saludable, así como la adopción de nuevos marcos regulatorios que marcan a estos productos (en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, México y muy pronto también en Perú) con sellos negros que advierten a la población sobre la presencia de nutrientes críticos (como azúcar, grasas saturadas y calorías), hacen que su consumo esté cada vez más en entredicho, debido a que pueden favorecer la aparición de enfermedades no transmisibles de alto impacto (como obesidad, hipertensión y diabetes, entre otras)

Todo ello derivó en la necesidad de optimizar los procesos de producción, para reorientar la oferta hacia formulaciones que pudieran equilibrar la capacidad de ser saludables y, al mismo tiempo, indulgentes. Y si bien se trata de un desafío extremadamente complejo, dada la innata preferencia del ser humano hacia los sabores dulces (heredada del contacto con la leche materna), los principales actores de la industria creen que es perfectamente factible hoy en día, producir una nueva generación de dulces, golosinas y confites con propiedades saludables y que, al mismo tiempo, no pierdan su capacidad de “encantar los sentidos”.
 
Así lo asegura, por ejemplo, Valeria Jiménez Castro, ingeniera de Desarrollo de la empresa Taglerfood, quien explica que hoy ya existen confites más nutritivos y que no sacrifican su atractivo sensorial. “La clave -explica- está en aplicar un enfoque integral de innovación alimentaria, que combine la ciencia de los ingredientes, la percepción del consumidor y las tendencias del mercado”.
 
La profesional enfatiza que, desde el punto de vista tecnológico, hoy la industria dispone de materias primas funcionales (como fibras vegetales, fibras prebióticas, proteínas vegetales, extractos naturales antioxidantes y edulcorantes de bajo índice glicémico), que permiten reformular confites sin comprometer textura, sabor o estabilidad. “Por otro lado -añade-, los avances en microencapsulación y tecnologías de liberación controlada, facilitan incorporar nutrientes sensibles, como vitaminas, minerales o compuestos bioactivos, sin alterar las características organolépticas del producto”.
 
Sin embargo, para Valeria Jiménez la verdadera diferenciación de esta nueva generación de confites saludables e indulgentes, no proviene solo de “mejorar la etiqueta”, sino de crear una experiencia placentera y coherente con los valores del consumidor moderno, que son indulgencia consciente, naturalidad y transparencia.
 
“Por eso -detalla Valeria-, el desafío para el desarrollador no es eliminar el placer del confite, sino redefinirlo, logrando un equilibrio entre salud, sensorialidad y emoción. En resumen, el futuro de los confites saludables no está en hacerlos ‘menos malos’, sino en transformarlos en vehículos de bienestar, donde cada ingrediente tenga un propósito funcional y cada bocado conecte con una historia de disfrute responsable”, enfatiza
 
Opinión que comparte Laura Matiola, ingeniera en alimentos de la Universidad Estatal de Campinas, Brasil, con posgrado en gestión de negocios, y coordinadora de Marketing de Categorías en la empresa Master Science. Durante una reciente exposición realizada en el marco del seminario del Colegio de Ingenieros Alimentos (CIACh) “Construyendo el Futuro Alimentario, que tuvo lugar durante la reciente versión 2025 de Expo Food & Service, Laura enfatizó que hoy la moderna industria alimentaria “dispone del conocimiento, la herramientas y la capacidad para desarrollar una nueva generación de confites que sean más simples, innovadores, saludables y, al mismo tiempo, sostenibles” (producidos mediante procesos que no impacten negativamente en el medio ambiente).
 
“Esto implica -recalca-, ofrecer soluciones que puedan impactar a un consumidor mundial y local, brindando sabores capaces de despertar emociones intensas, como los recuerdos de infancia y, simultáneamente, entregar beneficios de salud, mediante la incorporación de ingredientes funcionales, como la fibra y la proteína, que contribuyen a fortalecer la microbiota y a entregar más energía, respectivamente”.
 
Estos objetivos y capacidades industriales se enmarcan de manera precisa con las recientes orientaciones que expresan los consumidores tanto de Chile como América Latina y que, de acuerdo con los estudios de Innova Market Insights, muestran una marcada tendencia hacia el “sentirse bien”, tanto física como mentalmente. Un camino que necesariamente lleva a la búsqueda de nuevos placeres sensoriales y a la valorización de propuestas más disruptivas, pero que no pierdan de vista la salud, la tradición culinaria y el bienestar integral.
 
Casos recientes de éxito, dentro de este camino evolutivo, son los emprendimientos chilenos Granolin y Kiwicha, que ofrecen una amplia variedad de barras proteicas naturalmente endulzadas, en formulación tradicional o vegana, y que combinan sabores altamente atractivos y novedosos, propios de la tradición latinoamericano, como cacao, maracuyá y amaranto, pero combinándolos precisamente, con ingredientes funcionales de alto valor nutritivo, como proteínas y fibra.
 
Al respecto, Valeria Jiménez comenta que estos ejemplos responden precisamente al fenómeno de que los consumidores chilenos y latinoamericanos están experimentando una transformación “muy interesante en su relación con los confites y dulces, pues ya no buscan solamente comer o beber “algo rico”, sino degustar una experiencia que combine placer, autenticidad y propósito.
 
“Esto significa -precisa la profesional- que el consumidor actual valora tanto el sabor como el significado detrás del producto. Es decir, por un lado, sigue existiendo un fuerte componente emocional, pues los confites evocan momentos de infancia, celebración y recompensa, y ese vínculo afectivo sigue siendo central; mientras que por otro lado, el consumidor moderno, especialmente las nuevas generaciones, es más consciente de su bienestar, salud y nutrición, por lo que espera opciones más naturales, transparentes y equilibradas. En otras palabras, quiere disfrutar, pero sin culpa”.
 
La profesional de Taglerfood también destaca que las actuales tendencias de consumo se orientan cada vez más a productos prácticos y convenientes, que se adapten a su ritmo de vida, y permitan más control sobre el tiempo y la calidad de preparación. Es decir, “productos fáciles de elegir, disponibles en formatos accesibles, con mensajes claros y coherentes con su estilo de vida (como los snacks dulces saludables, por ejemplo)”.
 
Variables que, en Chile y gran parte de Latinoamérica, se combinan con el interés creciente por productos que reduzcan el azúcar, utilicen colorantes y sabores naturales, e incluyan ingredientes con valor funcional, como frutas reales, fibras o vitaminas. “También hay una búsqueda por marcas honestas y cercanas, que comuniquen de forma clara sus ingredientes y procesos”, añade Valeria Jiménez.
 
“Además -agrega-, el consumidor latino tiene un perfil muy sensorial, pues disfruta los sabores intensos, las texturas marcadas y las experiencias multisensoriales. Por eso, el desafío para las marcas no es solo hacer más saludable al confite, sino mantener su carácter lúdico y emocional, mientras se avanza hacia formulaciones más limpias y sostenibles”.
 
En síntesis, tal como explica la especialista de Taglerfood, la industria enfrenta el desafío de responder en forma ágil y oportuna a una “búsqueda de placer con propósito”, porque los consumidores quieren que un confite los haga sentir bien, pero también que esté alineado con sus valores de salud, sostenibilidad y autenticidad. “Esa es la nueva frontera de innovación en la categoría”, asegura Valeria.

INNOVACIONES FUTURAS
 
Si bien el desafío sigue siendo complejo desde el punto de vista comercial y tecnológico, los expertos coinciden en que la industria, tanto a nivel de emprendedores como de compañías tradicionales, está preparada para responder en forma exitosa, pues el avance disruptivo de la tecnología y la biociencia, promete un futuro cada vez más sorprendente en materia de desarrollo de nuevos productos, capaces de ofrecer no solo indulgencia saludable, sino de consolidarse como verdaderos exponentes de lo que podría denominarse como la nueva “era de la indulgencia nutracéutica”.
 
Así lo sostiene Valeria Jiménez, quien enfatiza que el escenario actual es solo el preámbulo de una nueva y disruptiva era en confitería. “El concepto de “confites saludables e indulgentes” ya no es una contradicción, sino una tendencia consolidada que seguirá evolucionando, impulsada por la ciencia de los alimentos, la sostenibilidad y los cambios en el comportamiento del consumidor”.
 
“El avance en nuevos ingredientes funcionales, como fibras con efecto prebiótico, extractos botánicos adaptógenos o proteínas vegetales con propiedades texturizantes (entre otras opciones), abre oportunidades enormes para reformular productos con beneficios reales para la salud, pero que sigan siendo placenteros. A esto se suma la exploración de endulzantes naturales de nueva generación, que permiten mantener la experiencia sensorial del azúcar sin sus efectos metabólicos”, añade.
 
En cuanto a la irrupción de nuevos sabores, Jiménez comenta que seremos testigos de una fuerte influencia de la identidad latinoamericana, con el uso de frutas autóctonas, hierbas y especias locales reinterpretadas desde la innovación. “En Taglerfood estamos trabajando en esa dirección: rescatar ingredientes tradicionales y darles un nuevo protagonismo dentro de una categoría históricamente asociada a lo artificial”.
 
“También creemos -indica- que la tecnología seguirá siendo clave, mediante procesos más precisos, como controles de textura mediante hidrocoloides naturales, y microencapsulación avanzada para preservar compuestos sensibles. Todo esto permitirá desarrollar confites con perfiles sensoriales más complejos, pero también con propiedades funcionales diferenciadas”.
 
Aspectos que también resalta Laura Matiola, quien puntualiza que hoy nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial y la Ciencia de Datos, “permitirán analizar mejor tanto las necesidades del consumidor, como la capacidad de la industria para marchar a la vanguardia, sin perder de vista las tradiciones culinarias latinoamericanas, como los sabores exóticos locales, aplicando ciencia y tecnología para desarrollar alimentos atractivos y a la vez capaces de brindar mejor salud corporal y también mental”.
 
En suma, el futuro de los confites saludables será dinámico y diverso, lo que nos permitirá asistir al pronto advenimiento de una nueva y revolucionaria generación de productos que integrarán nutrición, placer y propósito. “Esto transformará al confite de un simple gusto pasajero, a un vehículo cotidiano de bienestar y emoción”, concluye Valeria Jiménez.

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Por Francisco Javier González Salvo
Periodista y editor Indualimentos
Letra L
a industria panificadora ha experimentado grandes y significativos cambios durante los últimos años, a medida que la dinámicas tendencias de consumo le plantean nuevos y complejos desafíos de formulación.
 
Así lo estiman los principales actores del sector, quienes coinciden en que los principales objetivos hoy apuntan a ofrecer a los consumidores un producto que mantenga las características propiedades organolépticas del pan tradicional, pero que, al mismo tiempo, ofrezca mayores propiedades funcionales y/o nutracéuticas, mediante la incorporación de nutrientes de alto valor como, por ejemplo, vitaminas, proteínas y fibra.
 
Esto implica, necesariamente, incorporar nuevas tecnologías, materias primas y procesos a la panadería tradicional de barrio, que, de acuerdo con estudios realizados por las principales asociaciones gremiales del sector, produce el 82% del pan consumido por los chilenos.

Al respecto, Juan Mendiburu Azcárraga, presidente de la Asociación Gremial de Industriales del Pan de Santiago, INDUPAN A.G., entidad que representa a las Panaderías Pyme de la Región Metropolitana, comenta que el sector “ha experimentado una evolución trascendental durante los últimos 30 años, que se refleja en mayor presencia de procesos mecanizados, debido a la escasez de mano de obra, y en la incorporación de técnicas más avanzadas de amasado, de harinas más fortificadas y de procesos destinado a hacer un uso más eficiente de la energía y el agua”.
 
“Sin embargo, esta modernización no reemplaza los métodos tradicionales y característicos con que se elabora el pan fresco de cada día, en especial de la marraqueta (que sigue siendo la variedad más preferida por los chilenos), que debe ser fresca, crujiente y apetitosa”, enfatiza el directivo.
 
Del mismo modo, Mendiburu destaca el esfuerzo realizado por el sector para desarrollar productos más saludables, inocuos y variados, que ofrezcan más y mejores opciones para atender los requerimientos de un mercado que experimenta constantes cambios en sus tendencias de consumo.

Cita destacada Juan Mendiburu
“Hoy los consumidores, especialmente la juventud, buscan panes con granos, probióticos y vitaminas, y las panaderías han hecho esfuerzos muy importantes para responder a esas demandas. Esto nos ha permitido tener mayor variedad de productos disponibles, incluyendo panes integrales y especiales, hechos con masa madre y semillas, por ejemplo, pero siempre respetando la frescura y calidad que nos caracterizan, porque 82% de la población sigue prefiriendo el pan que sale de los hornos cada día, y solo 18% opta por variantes envasadas”, comenta Mendiburu.
 
Opinión similar manifiesta Fabiola Fuentealba Arévalo, vicerrectora adjunta de vinculación con el medio y Proyectos Institucionales de la Universidad de San Sebastián, sede Concepción, quien estima que la industria panificadora en Chile “ha tenido avances importantes en los últimos años, ligados principalmente al desarrollo tecnológico”.
 
“Es innegable que la tecnología ha transformado la panadería en términos de eficiencia y producción. Desde la introducción de maquinarias y equipos más avanzados, hasta sistemas de automatización que controlan en general el proceso de elaboración y cocción”, explica la docente e investigadora.
 
Sin embargo, Fabiola Fuentealba también enfatiza que esta evolución no debe ceñirse sólo a aspectos tecnológicos orientados a optimizar la producción, porque “la panadería tradicional chilena es mucho más que volumen”.
 
“En ese sentido -destaca- el pan es parte de nuestra historia e indudablemente es un reflejo de lo que somos, y la forma cómo lo hacemos, lo vendemos y distribuimos habla también un poco de la evolución de la sociedad propiamente tal. En dichos términos, todavía hay brechas que aún es necesario superar, como, por ejemplo, el hecho de que el pan es un alimento básico de la alimentación de los chilenos y como tal, no debe ser demonizado”.

Cita destacada Fabiola Arévalo
Para la docente, esto es esencial, pues la panadería tradicional ha realizado esfuerzos significativos, tanto humanos como tecnológicos, ambientales y de gestión de recursos, para mantener e incluso potenciar las características nutricionales y organolépticas de sus productos. Variables que han permitido posicionar al pan fresco de panadería (especialmente la marraqueta), “como un alimento noble, funcional y nutritivo”.

Este esfuerzo por optimizar la producción, incorporando más tecnologías y mejores materias primas se traduce, simultáneamente, en amplias oportunidades de desarrollo para la industria de proveedores, concretadas en el desarrollo de una amplia gama de insumos que hoy facilitan el amasado, leuda y horneado, por ejemplo, y también maximizan la incorporación de nutrientes esenciales, sin dejar de lado el característico sabor atractivo del pan chileno.

Así lo afirma Marcela Minder Hetz, gerente de marketing de Granotec, empresa especializada en el desarrollo de nutrientes e ingredientes especializados para la industria alimentaria, quien destaca la “evolución positiva y sostenida en la industria panificadora chilena”.
 
“Las grandes empresas han incorporado tecnologías de automatización, control de calidad y trazabilidad, lo que ha permitido mejorar la eficiencia productiva, reducir mermas y elevar los estándares de inocuidad. Esto abre nuevas oportunidades para la optimización operativa de las panaderías y, al mismo tiempo, plantea un desafío para los proveedores, como Granotec, en términos de formulación y recomendación de mezclas de ingredientes que se adapten a dichos cambios”, detalla la ejecutiva.
 
Para Minder, esta evolución es parte de la esencia de su compañía, en términos de que están muy bien preparados para “interpretar resultados que permitan caracterizar las harinas, analizar en detalle el comportamiento reológico de las masas y conocer en profundidad el efecto de la aplicación de enzimas y complejos enzimáticos específicos que permitan adecuarse a estos nuevos procesos, obteniendo productos terminados estandarizados y con óptimos resultados”.
 
FORMULACIONES MÁS SALUDABLES

Si bien este proceso ha sido generalizado dentro del sector, aún existen ciertas brechas que se deben superar, especialmente en términos de garantizar acceso equitativo a las nuevas tecnologías y materias primas. Desde este punto de vista, Marcela Minder comenta que si bien la evolución no ha sido la misma para todo el sector, dado que muchas panaderías de barrio aún enfrentan desafíos estructurales como acceso limitado a tecnología, financiamiento y capacitación, sí se observa un denominador común y transversal, tanto en pequeñas, medianas o grandes compañías, que es “la disposición a trabajar para entregar un pan cada vez mejor”.
Cita destacada Marcela Minder
Minder explica que esta necesidad de superación, incentiva a las panaderías a buscar asesorías y apoyos que les permitan mejorar permanentemente el sistema productivo. “En línea con esto -añade-, algunas panaderías tradicionales han comenzado a adoptar prácticas más eficientes y sostenibles, acogiéndose a programas como los Acuerdos de Producción Limpia (APL), y al apoyo de instituciones públicas”.
 
Prácticas que para Fabiola Fuentealba no hacen sino reafirmar la vocación de superación que siempre han expresado los panaderos de Chile, trabajando en forma incansable y manteniendo a diario los hornos encendidos, los siete días de la semana, para abastecer de este alimento a gran parte de los hogares de nuestro país.
 
Para responder en forma adecuada a esta orientación al logro y a la mejora continua, la industria de proveedores ha realizado constantes esfuerzos por entregar materias primas de mayor valor nutricional, lo que hoy se refleja en una generosa oferta de ingredientes capaces de posicionar al pan chileno (desde la marraqueta que solo se elabora con agua, harina y sal, hasta las más sofisticadas variedades de masa madre), en un auténtico alimento de propiedades funcionales.
 
Así lo expresa Marcela Minder, quien destaca el esfuerzo realizado por la industria de proveedores para desarrollar formulaciones “que respondan a las nuevas demandas del consumidor por productos más saludables”.  En el caso de Granotec, Minder destaca, por ejemplo, la presencia de productos tales como:
 
Soluciones para la reducción de sal y grasa en pan, innovación que los hizo merecedores del premio AVONNI2013 y que redujo en 50% el uso de sodio y grasa en la elaboración de hallullas, “sin alterar las características de volumen, crocancia y sabor de este pan”.
 
Mezclas funcionales con alto contenido de fibra y bajo índice glicémico, que permiten hornear panes blancos con alto contenido de fibra.
 
Formulaciones sin aditivos artificiales, mediante el uso de enzimas que reemplazan a los ingredientes químicos, permitiendo obtener productos con etiqueta limpia.
 
Nuevas mezclas de vitaminas y minerales, para fortificar el pan con hierro, zinc y ácido fólico, en línea con las políticas públicas de salud.
 
Incorporación de granos ancestrales y legumbres, para aumentar la densidad nutricional del pan.
 
Ejemplos concretos del enorme esfuerzo realizado por los panaderos y sus proveedores para entregar a la población un producto saludable y nutritivo, y que elimina de golpe los estigmas asociados al consumo de pan. Por el contrario, hoy es posible asegurar con plena certeza y evidencia científica, que este alimento constituye un aporte concreto y objetivo a la calidad de vida integral de las personas.
 
En tal sentido, Fabiola Fuentealba asegura que es innegable que el pan tradicional de panadería aporta beneficios funciones para la salud, que van más allá de los aspectos propiamente nutricionales. “A lo largo de Chile, en muchas panaderías tradicionales, de barrio he visto ejemplos de variedades de pan realmente excelentes en su formulación, que aportan sustancias nutritivas importantes para la nutrición humana”, destaca la académica.
 
CAMBIOS POSITIVOS

Este significativo proceso de transformación y evolución del sector sigue avanzando día a día. De hecho, los expertos advierten que en el corto plazo, se concretarán cambios aún más significativos, que pueden posicionar al pan como un auténtico producto nutracéutico. Es decir, capaz de contribuir a la prevención de enfermedades, si se consume de manera moderada y dentro de un régimen de ingesta equilibrado y racional.
 
“Esto se traducirá, por ejemplo, en el desarrollo de nuevas variedades de masa madre artesanal, e incluso, de la aparición de marraquetas con más vitaminas y fibra, lo que nos permitirá revertir la baja de consumo experimentada en los últimos años, pues los consumidores se darán cuenta de que el pan no es dañino, sino que, al contrario, es un aporte a la salud y calidad de vida”, explica Juan Mendiburu.
 
El dirigente incluso comenta, que ya hay molinos que están desarrollando harinas con mayor cantidad de fibra, lo que, sumado al impulso experimentado por la biociencia nacional y la ingeniería genética, podría traducirse en el corto plazo, en la venta de marraquetas con potencial para incrementar la salud intestinal y el sistema inmunológico de las personas.
 
Opinión similar manifiesta Marcela Minder, quien considera que, en el corto plazo a mediano plazo, se concretarán avances en producción muy importantes, tales como:
 
Mayor incorporación de ingredientes bioactivos, como proteínas alternativas y antioxidantes naturales.
Desarrollo de matrices alimentarias específicas, para grupos como adultos mayores, personas con diabetes o deportistas.
Aplicación de biotecnología y fermentación natural, para mejorar la biodisponibilidad de nutrientes y reducir el uso de aditivos sintéticos.
 
Avances que, a juicio de Fabiola Fuentealba también demuestran que el pan de panadería cumplirá muy pronto los desafíos que impone la aparición de nuevas tendencias de consumo saludable entre la población chilena, posicionándose como “un verdadero vehículo de nutrientes”.
Panes fortificados en Chile
El constante desarrollo de nuevas materias primas permite obtener panes frescos, crocantes y, a la vez, más nutritivos. Foto: FreePik.
EFICIENCIA E INNOVACIÓN SOSTENIBLE

Otro aspecto que el sector ha potenciado de manera contante en los últimos años y se valora de manera transversal, es la incorporación de métodos de producción más responsables y amigables con el medio ambiente.
 
“La sostenibilidad se ha convertido en un eje estratégico para la industria -comenta Marcela Minder, de Granotec- y por eso hoy vemos avances concretos en esta materia, como uso de materias primas locales para reducir la huella de carbono; desarrollo de ingredientes con menor impacto ambiental; fomento de la eficiencia energética y la reducción de desperdicios en los procesos de panificación; y participación en iniciativas de economía circular, como la reutilización de subproductos agrícolas”.
 
Esfuerzo que también implica la adopción de nuevas tecnologías destinadas a optimizar el consumo de energía y recursos naturales valiosos (como el agua), y que para el presidente de Indupan Santiago, demuestra el compromiso de los panaderos con el cuidado del medioambiente.
 
“La eficiencia es un aspecto esencial de esta evolución, por eso hoy contamos con hornos más eficientes, repartimos con vehículos eléctricos e incorporamos paneles solares para ahorrar en consumo energético. Además, como la panaderías están insertas en barrios residenciales, también se han modernizado los procesos, para que los turnos sean más cortos y el trabajo en sí mismo sea más silencioso y menos invasivo”, explica Mendiburu.
 
Desde el ámbito académico, Fabiola Fuentealba valora estos cambios, pero al mismo tiempo cree que se requieren mayores esfuerzos, para que el rubro avance aún más en sostenibilidad. “Hoy es necesario mejorar y optimizar los procesos productivos, para que sean más amigables con el medio ambiente, y en este sentido hay una serie de acciones que se pueden comenzar a adoptar, en forma planificada y responsable”, explica.
 
Un camino donde, tal como en otras áreas de la industria alimentaria, los emprendedores juegan un rol decisivo, debido a su mayor cercanía con el desarrollo sostenible. Al respecto, Marcela Minder comenta que el ecosistema emprendedor ha sido un motor clave de la innovación sectorial, pues “en Chile, hemos visto cómo numerosos emprendedores han introducido productos diferenciados, tales como panes sin gluten, veganos o con ingredientes funcionales; modelos de negocio sostenibles y de cercanía, apoyados en canales digitales; y en colaboraciones efectivas con centros de I+D y empresas, como Granotec, para validar y escalar nuevas formulaciones”.
 
En este contexto, la ejecutiva cree firmemente “que la colaboración entre industria, academia y emprendimiento, es esencial para seguir avanzando hacia una panificación más saludable, eficiente y sostenible”.
 
Aspectos que también valora Fabiola Fuentealba, aunque enfatizando la necesidad de que los emprendedores brinden más apoyo especializado, como la producción de variedades de pan que incorporen nuevos nutrientes protectores para la salud, tales como granos enteros, fibra dietaria, variedades de semillas, harinas no tradicionales (lentejas, porotos o garbanzos, entre otras), y nuevas materias grasas.
 
“También pueden potenciar a las panaderías tradicionales a través de la capacitación del capital humano, ayudándoles a implementar procesos productivos estandarizados según las recetas establecidas, y a estar más en contacto con situación nutricional de la población, para adaptarse a las nuevas tendencias y ofrecer productos acordes a esa realidad”, añade la académica de la USS.
 
Avances que, en su conjunto, permitirán consolidar aún más el rol relevante que la panadería tradicional hoy cumple en la salud y nutrición de la población chilena, proyectándola como eje central de la acciones destinadas a enfrentar el futuro con mejores perspectivas de desarrollo.

GALERÍA

Panes fortificados con fibra, vitamina B y proteínas.
Nuevos panes no tradicionales
Juan Mendiburu, presidente Indupan Santiago.
Fabiola Fuentealba, académica de la Universidad San Sebastián Concepción.
Marcela Minder, gerenta de marketing de Granotec.
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Espacio Food & Service 2025 bate récord de visitantes

10/10/2025

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Exitosa Food Service 2025
Foto gentileza Espacio Food & Service
Bajada exitosa Food Service 2025
Letra U
na histórica convocatoria de público tuvo la decimotercera versión de la feria Espacio Food & Service, evento que, como ya es tradicional, cada año congrega a los diversos protagonistas transversales del sector.
 
Durante los tres días que duró la muestra, congregó a más de 50.000 visitantes, lo que la consolida como el mayor encuentro de la industria alimentaria en Latinoamérica.
 
En esta versión, la feria (que se realizó entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre en el centro de convenciones Espacio Riesco) contó con una exhibición de 35.000 metros cuadrados, donde se reunieron más de 800 empresas expositoras.

Al término de la exhibición, el CEO de GL events Chile, Francisco Sotomayor, destacó que “estamos muy contentos con la gran asistencia a esta última versión y el respaldo de nuestros expositores. Fue una exhibición exitosa donde pudimos apreciar innumerables actividades como las cocinas interactivas, las catas, lanzamientos de productos e importantes premiaciones”.
 
Sotomayor agregó, q ue esta versión fue muy importante “porque Espacio Food & Service se unió al portafolio de ferias FISA, filial del grupo GL events, líder mundial en eventos del sector gastronómico, a través de su división Sirha Food”.

De esta manera, la gran feria alimentaria de Chile ya es parte del ecosistema de eventos que conecta en el mundo a los actores de la industria, marcas y tomadores de decisiones.
 
Así mismo, forma parte de una comunidad de más de 750.000 profesionales y 92.000, lo que permite a Chile conectarse aún más al circuito internacional de la gastronomía, potenciando la innovación y el desarrollo del sector.
 
Al respecto, el director de Espacio Food & Service, Andrés Ilabaca, comentó que la “feria representa para nuestro país una gran vitrina y una valiosa oportunidad y así lo demuestra la presencia de 22 países con sus stands corporativos que permite mostrar al mundo las bondades que ofrece Chile en sus diversas dimensiones”.
 
“Entre ellas -agregó- destacan nuestras condiciones naturales y también nuestras ventajas comerciales, que nos han posicionado como líderes en múltiples categorías de alimentos, reconocidos por ser sanos, sabrosos y de alta calidad”.
 
Ilabaca también resaltó las variadas actividades que se realizaron durante la muestra, como el encuentro de quesos 2025 donde jueces internacionales eligieron el mejor queso mantecoso de Chile y la elección de la mejor marraqueta, galardón que este año correspondió a la Panadería Departamental, de San Miguel.
 
“También tuvimos, el pabellón de innovación Food Tech, donde participaron 50 emprendedores; y vivimos los 10 años de la copa culinaria Carozzi. Adicionalmente, para la promoción y visibilización de la feria fueron clave las actividades de cocina interactiva nacional e internacional, las catas, así como el protagonismo de los pabellones del Pan, del Mar, del Vino, del Retail, del queso e Internacional”, puntualizó Andrés Ilabaca.

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Escuela de alimentos de la PUCV celebra su aniversario 70

10/10/2025

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Aniversario 70 escuela alimentos PUCV
Bajada aniversario escuela alimentos PUCV
Por Francisco Javier González Salvo
Periodista y Editor Indualimentos
Letra L
a alimentación nutritiva, balanceada, inocua y segura es, sin lugar a dudas, uno de los pilares esenciales de toda estrategia destinada a fortalecer la salud integral y calidad de vida de la población.  
 
Sin embargo, para alcanzar dicho objetivo, es esencial que los protagonistas estratégicos del sector, como industrias, agricultores, emprendedores, cadenas de retail, distribuidores logísticos, establecimientos horeca y transportistas, entre muchos otros, cuenten con respaldo técnico especializado.
 
Dicho apoyo proviene, necesariamente, de profesionales formados y capacitados para reconocer, recopilar y analizar críticamente, las distintas variables que intervienen en la producción inocua, segura, eficiente y sostenible de alimentos y bebidas.

Solo de este modo es posible asegurar que las personas tengan acceso seguro y equitativo a productos elaborados a partir de los nutrientes que necesitan para potenciar su salud, y aspirar a una buena calidad de vida.
 
Estos profesionales son los ingenieros en alimentos, que a pesar de no tener la visibilidad mediática de otras áreas del conocimiento, brindan un aporte trascendental en términos de garantizar la inocuidad, seguridad y valor nutricional de la producción agroalimentaria.

INSTITUCIÓN DECANA Y PIONERA

Para que este aporte sea cada vez más valioso, se requiere de entidades educacionales capaces de ofrecer programas de formación, desarrollo y perfeccionamiento constante, que preparen a los ingenieros para enfrentarse de manera flexible y adaptativa, a los constantes desafíos de un mercado en permanente transformación tecnológica, digital y, por sobre todo, cultural.
 
Una de las entidades educacionales que precisamente contribuye a lograr exitosamente estos objetivos estratégicos, es la Escuela de Alimentos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, que esta semana celebró 70 años de historia y tradición formativa.

Aniversario que no solo confirma la inmensa contribución que esta casa de estudios superiores ha entregado, desde 1955, al desarrollo eficiente y la mejora continua de la industria alimentaria nacional, sino que también refleja el esfuerzo permanente de su cuerpo directivo y docente, por realizar actividades de investigación, desarrollo, innovación, perfeccionamiento y vinculación con el medio, que contribuyan a su mejora continua.

Doctor Andrés Córdova
Doctor Andrés Córdova, director de la Escuela de Alimentos de la PUCV, expone durante la ceremonia de conmemoración del aniversario número 70 del histórico plantel porteño.
De hecho, durante la ceremonia conmemorativa realizada en la sede de la escuela, ubicada en Playa Ancha, el secretario general de la Universidad, José Marín, quien asistió en representación del rector Nelson Vásquez, destacó el aporte realizado por profesores, funcionarios y estudiantes a lo largo de estos 70 años de trayectoria, enfatizando que son “varias generaciones de esfuerzo y dedicadas a un quehacer que se ha realizado con alto sentido de vocación y permanente responsabilidad, y que también se proyecta al futuro”.

Futuro que precisamente encuentra a la Escuela en medio de un intenso proceso de modernización de infraestructura y currículum; el cual, de acuerdo con lo expresado por sus autoridades académicas, permitirá enfrentar en mejor forma los desafíos de un contexto dinámico y cada vez más desafiante, debido a los cambios experimentados tanto en las tendencias de consumo de la población, como en los propios procesos productivos.

Desafío complejo, pero que al mismo tiempo representa una valiosa oportunidad de crecimiento, tal como lo reconoce el director de la escuela, Doctor Andrés Córdova, quien destaca como principal hito de esta nueva etapa la construcción de las nuevas instalaciones en el Campus Curauma.

“Trasladarnos a Curauma nos permitirá continuar de mejor forma el trabajo que realizamos en todas las áreas de formación de pre y pos grado, y también favorecerá nuestra comunicación directa con las otras facultades que están en el campus”, enfatiza el directivo.

“Desde esa perspectiva -agrega-, también nos abre más oportunidades para ofrecer a la universidad y a la comunidad en general, todo lo que podemos entregar desde nuestro quehacer de formación, investigación y desarrollo”.

Visión que también comparte la secretaria académica de la Escuela de Alimentos, Lorena González, quien recordó con orgullo la contribución de la carrera a la formación de profesionales en el país.
 
“Estamos muy contentos con los 70 años que estamos cumpliendo, porque desde 1955 que nuestra carrera está formando ingenieros que se desempeñan exitosamente en las empresas de alimentos, en organizaciones vinculadas a la industria y al rubro”, afirma.

“Por eso -agrega-, tenemos la esperanza y la certeza de que seguiremos construyendo futuro y aportando al desarrollo alimentario de Chile y el mundo”.

FORMACIÓN DE EXCELENCIA

A lo largo de su 70 años de historia, la Escuela de Alimentos de la PUCV no solo se ha posicionado como entidad decana de la Ingeniería de Alimentos en Chile, sino también como referente de prestigio para América Latina, en la formación de profesionales capacitados para afrontar los desafíos del sector.
 
Esto permite que el Ingeniero de Alimentos de la PUCV domine conocimientos actualizados de ciencias básicas, ciencias de la ingeniería, ingeniería aplicada y gestión, lo que se traduce en mayor capacidad para administrar, diseñar, y/o mejorar procesos de producción industrial de alimentos, garantizando, al mismo tiempo, su calidad, inocuidad y sostenibilidad ambiental.
Cita Doctor Andrés Córdova
“Nuestros profesionales se destacan por sus excelentes habilidades interpersonales en el trabajo, desplegando en su actuar, los valores éticos de respeto y búsqueda del bien común que transmite nuestra universidad. Ello les permite ser un aporte valioso en cualquier organización relacionada al ámbito de los alimentos”, enfatiza el Dr. Andrés Córdova.

“Gracias a esta trayectoria -enfatiza- hoy nos hemos posicionado como referentes nacionales e internacionales en formación de profesionales, en investigación y en la vinculación con el medio social en general y agroalimentario en particular”.

“Por ello, estamos orgullosos de que, desde 1955 a la fecha, nuestra escuela ha formado a miles de profesionales que se han insertado con éxito en el sector agroalimentario, nacional e internacional, liderando procesos de producción, innovación y aseguramiento de calidad, aportando excelencia académica y sello valórico, y realizando una contribución decisiva para el desarrollo del país.  Por lo tanto, formar ingenieros e ingenieras de alimentos ha sido y seguirá siendo, para nosotros, un factor primordial para el desarrollo estratégico para Chile”, puntualiza Córdova.

INNOVACIÓN MULTIDISCIPLINARIA

El valioso aporte educativo que hoy brinda la escuela de alimentos de la PUCV no termina en la titulación de sus estudiantes.
 
De hecho, la institución hoy también es un referente internacional de formación continua, gracias a la implementación de programas que han marcado hitos fuera de nuestras fronteras, como por ejemplo, el diplomado en micro cervecería, que cuenta con más de 12 años de trayectoria y del cual han egresado 250 profesionales, cuyas competencias son reconocidas en diversas latitudes del continente.
Diplomado en microcervería alimentos PUCV
El diplomado en microcervecería se dicta desde hace 12 años brindando formación altamente especializada a más de 250 egresados de Chile y el extranjero. Foto: FreePik.
Este diplomado está dirigido a profesionales y emprendedores relacionados con la producción y/o comercialización de cerveza artesanal en Chile y en el extranjero, y que deseen ampliar sus conocimientos y competencias en aspectos clave, tales como producción, calidad, marketing y valorización de oportunidades de negocio.

Para ello, entrega diversas herramientas científicas y tecnológicas relacionadas con la producción y comercialización de cerveza, que permitan al estudiante identificar y desarrollar proyectos de innovación; crear modelos de negocios; introducir mejoras en los procesos productivos; e impulsar una auténtica cultura de calidad para el desarrollo de productos y servicios en el competitivo mercado cervecero.


Otro programa destacado es el International Diploma in Craft Distiling (Diploma Internacional en Destilación, que consta de una serie de cursos diseñados para proporcionar al alumno los conocimientos necesarios sobre la ciencia y tecnología detrás de la destilación.
 
Sus temas principales incluyen historia, técnicas y tecnología de varios tipos de bebidas espirituosas destiladas para consumo humano de todo el mundo (como whisky, brandy, ron, vodka, coñac, pisco y ginebra, entre otras).

También cubre áreas como química aplicada, física, microbiología y conocimientos de ingeniería necesarios para operar diferentes tipo de alambiques de etanol.

Aborda, así mismo, algunos de los diversos aspectos legales relacionados con la producción de alcohol y, además, incluye una práctica de destilación de whisky o pisco, así como visitas a destilerías en funcionamiento.

Otro programa de alto valor educacional es el diplomado en Ingeniería de Alimentos, cien por ciento online y que fue pionero en esta modalidad.

Esta iniciativa cuenta con 20 años de vigencia, y ha permitido actualizar los conocimientos de cientos de profesionales en áreas críticas de la producción de alimentos.
 
A ellos se suma el doctorado en ciencias agroalimentarias, programa en el que convergen de forma armónica los saberes de las ciencias agrarias y de la ingeniería de alimentos, y que se realiza con la participación equitativa de profesionales de la escuela de Agronomía.
 
Y como la mejora continua también requiere el perfeccionamiento de las estrategias, herramientas y metodologías destinadas a la enseñanza, la escuela también espera poner en marcha, en el corto plazo, nuevos programas de formación continua relacionados con las necesidades actuales del sector agroalimentario, en especial la adopción de tecnologías disruptivas y la obligación de implementar sistemas de producción regenerativos, sostenibles y amigables con el medio ambiente.

“Todo esto -explica el profesor Andrés Córdova, se ha logrado gracias a la visión estratégica de nuestra facultad, que se traduce en un trabajo mancomunado que en pocos años ha demostrado ser una excelente herramienta para construir un espacio de excelencia y colaboración. Y a pesar de que se trata de un programa relativamente joven, ya se encuentra acreditado por 5 años, y se ha logrado articular con diversas áreas de investigación de frontera como bioingeniería, sostenibilidad, investigación y calidad de la producción agroalimentaria”.
 
Al respecto, el directivo destacó también que en la actualidad la escuela de alimentos de la PUCV desarrolla proyectos financiados por FONDEF, fondos internos de la universidad y aportes privados, para llevar adelante importantes iniciativas en temáticas tales como biorrefinería de materiales agroalimentarios, con énfasis en la valorización de residuos agroindustriales para generar nuevos ingredientes y compuestos de nueva generación que permitan, por ejemplo:


  • Formular alimentos especiales para adultos mayores.
  • Generar prevención de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
  • Producir combustibles verdes.
  • Crear nuevos pigmentos naturales que puedan ser usados tanto en aplicaciones alimentarias como cosméticas.
 
Algunas de estas tecnologías emergentes de procesamiento se traducen, por ejemplo, en la producción de nuevos alimentos saludables y con propiedades funcionales, incluyendo proteínas hidrolizadas; así como en el desarrollo de nuevos productos fermentados que entregan bienestar y valor al patrimonio cultural de Chile.

Uno de estos proyectos corresponde al trabajo con algas marinas locales, que lleva a cabo el profesor Sebastián Pizarro, cuyos avances prometen alcanzar nuevos umbrales de sostenibilidad de procesos, así como también brindar un fuerte reimpulso a la economía circular, mediante la innovación tecnológica de frontera.

Todo ello, tal como asegura el Dr. Córdova, con el objetivo final "de avanzar en la construcción y consolidación de una agroindustria más verde y amigable con el ambiente".
 
“Estos proyectos no solo generan publicaciones científicas de alto impacto, sino que también algunos de ellos están contribuyendo a crear soluciones que van directamente aplicadas a la industria de alimentos local, manteniendo un diálogo permanente con el sector productivo”, destaca.
Foto
El Laboratorio de Asistencia Técnica, ASISTEC, brinda apoyo especializado a empresas e instituciones públicas y privadas, emprendedores y startups. Foto: Gentileza Escuela Alimentos PUCV.
VINCULACIÓN CON EL MEDIO

La escuela de alimentos de la PUCV también ha mantenido un fuerte y permanente compromiso con la sociedad, que se plasma, por ejemplo, en las actividades que realiza su Laboratorio de Asistencia Técnica, ASISTEC, que brinda apoyo especializado a empresas e instituciones mediante acciones de alto impacto para todo el ecosistema agroalimentario, como análisis de control microbiológico y químico, estudios de vida útil, análisis de agua y muestreo de controles sanitarios, entre otros servicios.

La escuela también ha realizado un extenso programa de capacitaciones que han beneficiado a más de 13.000 personas en 35 comunas a lo largo de todo el país, lo que ha permitido fortalecer los conocimientos, competencias y habilidades de una gran cantidad de capital humano, tanto en el sector público como privado, y así como también cubrir las necesidades de microemprendimientos y grandes empresas.

Asimismo, se han llevado a cabo diversos proyectos de alto impacto comunitario en soberanía alimentaria, como el fortalecimiento de los ecomercados solidarios.

A ellos se suman diversos talleres para adultos mayores y pasantías escolares, que demuestran que la ingeniería en alimentos no solo transforma a la industria, sino también vidas.
 
Sin embargo, este trabajo no termina ahí, pues hoy la escuela de Alimentos de la PUCV está abocada a abordar con mayor energía los desafíos que hoy interpelan a la industria y a toda la sociedad, como el cambio climático, la inflación alimentaria, las enfermedades no transmisibles, y las nuevos requerimientos nutricionales de una población que crece, pero al mismo tiempo, también envejece.
 
“Es importante reconocer que si queremos que nuestro país avance hacia su consolidación como potencia agroalimentaria, nuestro esfuerzo disciplinar no bastará por sí solo, sino que debemos tener la flexibilidad para adaptarnos a estos nuevos escenarios”, explica Andrés Córdova.

En ese sentido el directivo enfatiza que uno de los principales objetivos estratégicos presentes, radica en trabajar conjunta e inter disciplinariamente, para potenciar el denominado concepto One Health. 

“Este nos invita a realizar un enfoque integral, donde se reconozca la interconexión que existe entre la salud humana, la salud animal y la del medio ambiente, entendiendo que estos tres componentes están estrechamente vinculados y deben abordarse de forma coordinada, para garantizar sistemas alimentarios que sean seguros, sostenibles y resilientes”, asegura.


“Para ello necesitamos conectar mejor con nuestros colegas de las ciencias agronómicas, ambientales, veterinarias, de la nutrición y de la medicina, teniendo presente, de todos modos, que la ingeniería de alimentos tiene el rol de ser una piedra angular y servir como puente entre todas estas disciplinas, para así construir significativamente al bienestar de las personas”, agrega el Dr. Córdova.
 
Objetivos que demuestran que la escuela de alimentos de la PUCV seguirá siendo, un valioso semillero de conocimiento, así como un motor de transformación social, en la medida que tanto su cuerpo docente como sus alumnos, reafirman a diario su convicción de que “alimentar a Chile y al mundo es, en esencia, alimentar la esperanza de un mañana más justo, saludable y sostenible”.
Versión Reportaje PUCV en PDF

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Firma Francisco Javier González Salvo

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Agricultura Regenerativa

8/28/2025

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Portada agricultura regenerativa
En un mundo azotado por el cambio climático y los fenómenos meteorológicos adversos, este método surge como el más viable para que el sector agropecuario reemplace sus modelos invasivos y contribuya efectivamente a reparar la riqueza orgánica y la biodiversidad de los suelos, regenerando así su capacidad para entregarnos alimentos nutritivos y saludables.
Letra M
ás allá de los slogans o de las frases políticamente correctas, la lucha contra los efectos del cambio climático exige trabajo constante y compromiso permanente de manera transversal.
 
Esta premisa es particularmente relevante para el sector agropecuario, que según recientes estudios del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), es responsable del 23% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI).
 
Dato extraordinariamente significativo, si se toma en cuenta que más de 5.000 megahectáreas, equivalentes a 38% de la superficie de nuestro planeta, se destinan a tierras de cultivo (un tercio del total), o bien a praderas y pastizales para ganadería (dos tercios).
 
Por ello, no es extraño que este sector, vital para producir los alimentos que garantizan la supervivencia de la humanidad, sea a la vez el principal afectado por los fenómenos climáticos adversos extremos cada vez más frecuentes en todo el mundo, como megasequías, tormentas intensas y heladas fuera de temporada, entre otros.
 
Contingencia aún más grave si se considera que los mismos estudios de FAO estiman que alrededor de 33% de los suelos agrícolas del mundo se encuentran moderada o altamente degradados, incluyendo las tierras de clase I y II, que ya muestran niveles medios o altos de compactación.
 
Ante este complejo escenario, numerosos científicos y especialistas internacionales plantean, cada vez con más energía, la necesidad de implementar cambios radicales en las estrategias de cultivo.
 
De este modo se contrarrestarán de mejor forma los devastadores efectos del agotamiento de los suelos, la deforestación, la escasez hídrica y los desequilibrios biológicos causados por la actividad agropecuaria intensiva.
 
Si bien, la mayoría de los agricultores estima que la mejor forma de encauzar estos esfuerzos, consiste en acelerar la transformación tecnológica del sector, tal como también lo ha manifestado el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Antonio Walker; otro grupo importante de expertos a nivel mundial considera que la estrategia más adecuada para enmendar el rumbo y recuperar el equilibrio biológico de la tierra, esencial para “la salud del planeta”, es cambiar el actual modelo de producción invasiva por otro conocido como “agricultura regenerativa”.
 
“Gran parte de los problemas actuales se asocian a la parte física, como la compactación de suelos y a la parte química, como manejo de pesticidas y fertilizantes sintéticos. Pero nunca tomamos en cuenta la parte biológica de esta ecuación. Es un error, porque el suelo está vivo y respetar ese equilibrio biológico es esencial para restaurar la riqueza orgánica y la biodiversidad de los suelos, y así regenerar su capacidad para entregarnos alimentos saludables”, destaca Rodrigo Sapiaín, ingeniero agrónomo y director de la empresa consultora agrícola AIN.

¿QUÉ ES LA AGRICULTURA REGENERATIVA?

La agricultura regenerativa no es un concepto nuevo. De hecho, sus orígenes se remontan a la década de 1980, cuando The Rodale Institute (líder mundial en estudios de agricultura orgánica) publicó sus primeras investigaciones sobre uso y degradación de suelos agrícolas.
 
En esa época, los trabajos académicos destinados a optimizar la producción agropecuaria se centraban principalmente en determinar y prevenir los efectos negativos de pesticidas, herbicidas y fertilizantes sintéticos en la salud humana.
 
Sin embargo, pronto esos primeros esfuerzos dieron paso a un nuevo campo de estudio, relacionado directamente con el diseño y aplicación de nuevas estrategias de cultivo que ayudasen a combatir los efectos en el medioambiente de la producción agroindustrial intensiva.
 
En especial, controlar la emisión de GEI y reducir la huella de carbono de este tipo de actividades en todo el mundo.
 
Esto permitió determinar con mayor certeza el concepto de agricultura regenerativa como el uso de diferentes técnicas de cultivo destinadas a reconstruir la materia orgánica y la biodiversidad del suelo.
 
Todo ello con el objetivo de revertir los efectos generados por el calentamiento global y la sobreexplotación de los suelos.
 
Hoy los especialistas coinciden en que esta agricultura se traduce en suelos más saludables y en cultivos con más capacidad de absorber nutrientes y de resistir condiciones climáticas adversas (como las tormentas causadas por “ríos atmosféricos que azotaron el centro-sur de Chile en 2023 y 2024).
 
Consecuentemente, esta técnica se posiciona como la herramienta más efectiva para reparar los daños generados por la agricultura industrial tradicional, y reducir sustancialmente su huella de carbono.
 
“Si logramos aplicar estas técnicas con éxito, lograremos un cambio muy importante -destaca Rodrigo Sapiaín-, sobre todo en frutales leñosos de hoja caduca, aunque teóricamente esta agricultura también puede aplicarse a todo tipo de cultivo, e incluso a la producción ganadera”.

IMPACTO GLOBAL

A nivel mundial, uno de los principales impulsores de la agricultura regenerativa es The Regen Academy, fundada por el agricultor e ingeniero agrícola Francesc Font, que actualmente se dedica a realizar diversos cursos y programas de capacitación en todo el mundo.
  
En Chile, en tanto, desde hace una década existen diversas iniciativas asociadas a la implementación de agricultura y ganadería regenerativa.
 
Algunas de ellas son impulsadas por Organizaciones No Gubernamentales como Regenerativa; y otras por entidades internacionales estratégicas, como Rabobank, que actualmente está muy comprometido en apoyar a los pequeños productores agropecuarios que deseen sumarse a esta tendencia.
 
Cambio que además se alinea con las nuevas tendencias sustentables de producción de alimentos que exige la población y que ya han comenzado a implementar gigantes de la comida mundial, como Nestlé, PepsiCo y Wallmart, entre otros, quienes ya anunciaron planes para exigir que, en el corto a mediano plazo, sus proveedores solo utilicen, precisamente, sistemas de agricultura regenerativa.
 
¿CUÁLES SON SUS TÉCNICAS?

Si quisiéramos representar la agricultura regenerativa de manera práctica, tendríamos que imaginar, por ejemplo, a una empresa agrícola X que agotó los recursos del suelo en una zona del país, y que en lugar de expandirse a otras áreas, deforestando o alterando el medio ambiente, prefiere invertir en la reconstrucción de los suelos degradados, mediante estrategias regenerativas, sustentables y circulares.
 
Esto no necesariamente implica uso de tecnología de punta, sino más bien de técnicas que combinan lo que para muchos expertos es “sentido común biológico” y “sabiduría telúrica ancestral”.
 
De este modo, aplicar agricultura regenerativa implica una serie de cambios radicales y sustancialmente opuestos a las técnicas que tradicionalmente se han utilizado para trabajar la tierra.
 
Estos cambios se ciñen a los siguientes principios:
 
Reducir el daño biológico de los suelos: Esto implica, entre otras acciones, no arar la tierra y eliminar cualquier producto químico que pueda dañar a los microorganismos que viven en ella (como pesticidas y fertilizantes sintéticos).
 
Esto reducirá la emisión de carbono a la atmósfera, evitará la compactación de los suelos y mejorará su nutrición e infiltración.
 
Cubrir el suelo con material vegetal: Se debe permitir el crecimiento de una cubierta vegetal limitada, que puede variar en tipo y extensión, dependiendo de cada cultivo.
 
Esto mejorará la retención del agua de riego, prevendrá la erosión de la tierra y aumentará la calidad de los suelos.
 
Promover la biodiversidad: No hay que eliminar a los insectos u otros organismos que vivan cerca de las raíces, pues la diversidad biológica es esencial para cuidar la salud de los suelos y mejorar la capacidad de las plantas para absorber más nutrientes.

Mantener las raíces vivas en el suelo: Es imprescindible sembrar semillas de cobertura antes de eliminar las raíces. Así se mantendrá el ciclo del agua y de los nutrientes.
 
Integrar a los animales: Los expertos aseguran que el pastoreo sobre los cultivos de cobertura, es muy útil para fertilizar la tierra en forma natural. Además, ayuda a prevenir en forma natural los efectos de cualquier tipo de plaga.

VENTAJAS Y DESVENTAJAS

Aunque muchas de estas acciones, así como los principios que las sustentan, pueden parecer sorprendentes e, incluso, incomprensibles para los agricultores, su impacto tanto en el corto como largo plazo es extraordinariamente positivo para la salud de los suelos y la calidad los cultivos.
 
En términos concretos algunas de las ventajas más importantes de la agricultura regenerativa son las siguientes:
 
● Permite contar con suelos más saludables y con mayor capacidad productiva.
● Ayuda a producir alimentos con mayor carga nutricional y libres de los químicos presentes en pesticidas y fertilizantes sintéticos.
● Aumenta la biodiversidad del suelo y de las zonas donde se desarrolla la actividad agrícola.
● Contribuye a purificar el medio ambiente.
● Ofrece mejores condiciones de vida para las comunidades agrícolas.
 
Todo esto se traduce en numerosos efectos positivos para el medio ambiente y, en especial, para reducir la emisión de GEI, que son los principales impulsores del cambio climático.
 
“Podemos fijar cantidades de carbono muy importantes que hoy se emiten libremente a la atmósfera, que dependiendo del tamaño del huerto incluso pueden superar las 20 toneladas por año”, enfatiza Rodrigo Sapiaín.
 
“Además -agrega-, podemos disponer in situ de todo lo que la planta necesita para vivir, como la propia materia orgánica”.
 
En términos concretos esto implica revivir la biología de los suelos, eliminar el principal factor que incrementa el cambio climático y, además, ayudar a que el agricultor ahorre recursos. “Por eso es tan importante que rompamos los paradigmas actuales respecto de que todo debe hacerse con insumos artificiales”, recalca el experto chileno.

EDUCAR PARA REVIVIR LA TIERRA
 
Si bien esta transformación puede ser muy compleja, pues implica adquirir nuevos conocimientos y habilidades, además de contar con visión estratégica y paciencia para entender que se requiere trabajar a largo plazo; para los expertos es un paso que el sector debe dar lo antes posible, más allá de que los agricultores utilicen, o no, todas las herramientas de la agricultura regenerativa.
 
Al respecto, Rodrigo Sapiaín enfatiza que esto “no se trata solo de llegar y plantar maleza, por ejemplo, pues cada cultivo requiere una cubierta vegetal distinta, y claramente hay zonas donde no se puede aplicar por la falta de agua”.
 
“Por eso -explica- se requiere un intenso programa de capacitación orientado a todo el mundo agrícola, para que sus protagonistas aprendan a no disturbar el suelo, a incorporar fertilizantes orgánicos, a fomentar la biodiversidad mediante el uso de la cubierta vegetal más adecuada para sus campos, y a respetar la vida orgánica y microorgánica del suelo”.
 
En su opinión, probablemente en algunos suelos bastará utilizar solo algunas de las herramientas de la agricultura regenerativa, mientras que en otros habrá que “utilizar un tratamiento de choque”, pero lo esencial en actuar ahora, entregando apoyo técnico y teórico a los agricultores.
 
“Evidentemente es un proceso complejo, porque para muchos agricultores implica trabajar de manera completamente distinta -añade-, pero si la estrategia se aplica en forma correcta obtendrán beneficios económicos concretos y generarán un impacto extraordinariamente positivo para la salud de las personas y del planeta”.
 
Conclusiones que permiten a los expertos asegurar que la agricultura regenerativa es “la vía” del futuro, considerando que hoy lo único cierto dentro de la incerteza del cambio climático, es que nos seguirá afectando cada vez con mayor fuerza.

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Claves de la nutracéutica

8/28/2025

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El advenimiento de la innovación como eje central del desarrollo industrial y productivo, sumado al auge de nuevas tendencias de consumo, ha impulsado el crecimiento sostenido de la oferta de productos, suplementos e ingredientes que potencian las propiedades saludables de los alimentos, con el objetivo de brindar un aporte más sustancial a la calidad de vida de las personas.
Letra L
a acelerada y constante transformación tecnológica y cultural que experimenta la sociedad moderna, se expresa en cada uno de los aspectos de la economía, la producción y la vida misma.
 
Todo como consecuencia del impulso creativo de una nueva generación de visionarios que convirtieron a la Investigación, el desarrollo y la innovación, en los ejes centrales de este nuevo camino evolutivo.
 
La industria de alimentos y bebidas también se ha sumado con entusiasmo a este cambio. Ello ha permitido el surgimiento de una amplia gama de productos innovadores y disruptivos, que buscan responder en forma ágil y directa a las necesidades cada vez más específicas de una población que se define a sí misma como “más exigente, responsable y consciente”.
 
Es decir, la industria debe rendir cuentas a una nueva generación de consumidores que ya no están dispuestos a comprar solo lo que la publicidad quiere venderles.
 
Por el contrario, son clientes empoderados y críticos que buscan alimentos y bebidas inocuos y seguros, tanto para su salud como para el medio ambiente.
 
En este ultra competitivo escenario, donde las empresas deben proporcionar respuestas satisfactorias en muy corto plazo (si no quieren desaparecer del mercado), constantemente surgen nuevos conceptos o líneas de acción técnicas orientadas, precisamente a cumplir dicho objetivo, una de las cuales se conoce como “nutracéutica”.

¿POR QUÉ LA NUTRACÉUTICA ES TAN RELEVANTE?
 
Desde un punto de vista conceptual, la nutracéutica se entiende como la producción o desarrollo de nuevos alimentos, suplementos, ingredientes o materias primas alimentarias, con el de objetivo de optimizar el bienestar y la salud corporal.
 
En otras palabras, buscan cuidar y reforzar la salud de quienes los consumen, a partir del potenciamiento de las propiedades naturales de los propios alimentos.
 
Para ello se refuerza la cantidad o concentración de ciertos componentes como vitaminas, proteínas o minerales, entre otros (que ya están presentes en frutas, verduras, lácteos o productos cárnicos).
 
Esto permite elaborar suplementos (como cápsulas o concentrados), o bien, producir nuevos tipos de alimentos y bebidas que luego se comercializan entre la población.
 
Ejemplos de esta tendencia son, por ejemplo:
 
● Suplementos a base de Omega 3 que se comercializan en farmacias.
● Yogures con alto contenido de proteínas.
● Bebidas lácteas con probióticos añadidos.
● Panes integrales enriquecidos con semillas y fórmulas multigrano, entre otros.
 
Aunque la nutracéutica responde de manera precisa y directa a las nuevas tendencias alimentarias saludables de la población, su base conceptual no es precisamente “nueva”.
 
De hecho, la idea de que los alimentos deben ser esencialmente beneficiosos para la salud, existe desde que Hipócrates la planteó hace más de 2.000 años.
 
El auge de la revolución industrial y de la producción en masa hizo que este principio se perdiera de vista durante un largo tiempo. Sin embargo, la idea se retomó en Japón a principios de los años 1980, luego de que se demostrara que una óptima nutrición prolonga la vida.
 
Este planteamiento se masificó durante los siguientes años en Europa, donde también se estructuró definitivamente la teoría de la nutracéutica, tal como lo establecen los aportes específicos de diversos investigadores, como la científica española Gloria Terrats Ruiz.
 
Ella, en su artículo de 2017 “Los nutracéuticos como coadyuvantes de las terapias farmacológicas en el trastorno bipolar: revisión sistemática”, planteó que “los nutrientes (nutra) presentes en los alimentos pueden tener cierta actividad medicinal (ceutica)”.
 
De este modo, el actual desarrollo científico y tecnológico, permite a la industria producir y comercializar alimentos y bebidas “funcionales”. Es decir, alimentos que, sin ser medicamentos, tienen la posibilidad de generar beneficios medicinales para la salud humana.
 
Esto ha permitido la consolidación de un nuevo segmento de productos, ingredientes e incluso suplementos nutracéuticos, que en opinión de los especialistas, efectivamente entregan estos aportes que hoy se consideran indispensables para fortalecer la salud y calidad de vida de las personas.
 
Al respecto, el doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Adriano Costa de Camargo, académico del Instituto de Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile, INTA, manifiesta que los productos nutracéuticos “generalmente contienen alta concentración de una o más sustancias derivadas de una fuente natural, como un alimento o una planta. (Además), pueden tener varias formas de presentación, entre ellas las píldoras”.
 
Del mismo modo, agrega que “considerando que los productos nutracéuticos podrían aportar beneficios a la salud humana y que muchos de ellos contienen moléculas o grupos de moléculas derivadas de alimentos, es natural que la materia prima inicial pase a recibir más atención cuando un nutracéutico, basado en ella, llega al mercado”.
 
Un punto de vista similar manifiesta Cristina Vergara, investigadora del programa Alimentos del Futuro y Coordinadora de Ciencia Aplicada del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA. En su opinión, todos los productos nutracéuticos, sea en formato de cápsulas, comprimidos, jarabes u otros similares, “contienen diferentes compuestos saludables, en una cantidad mayor a la posible de ingerir en un alimento, y que pueden estar aislados y purificados en diferentes niveles”.
 
“Por tanto -asegura-, los nutracéuticos son una alternativa para consumir compuestos saludables, en cantidades o concentraciones diarias que puedan incidir o favorecer las condiciones de salud”.
 
La experta de INIA también destalla que estos compuestos “incluyen vitaminas como la C y E, entre otras; antioxidantes derivados del vino, la uva y los cranberries, por nombrar algunos; fibras solubles; minerales; pre y probióticos; y compuestos que disminuyen el colesterol y azúcar en sangre, entre otros muchos disponibles en el mercado”.
 
Asimismo, Vergara también enfatiza que todos ellos “están, de uno u otro modo, orientados a favorecer el manejo o prevención de enfermedades como las Crónicas No Transmisibles”.
 
Entre estas se incluyen algunas de las grandes epidemias de la modernidad, como la hipertensión, la diabetes y la obesidad.
 
Los expertos internacionales también coinciden en que los productos y alimentos nutracéuticos ayudan a prevenir los efectos del envejecimiento celular y a disminuir considerablemente el peligro de sufrir accidentes cerebro vasculares, ACV.
 
Si bien el mercado hoy ofrece una extensa gama de productos y suplementos que podrían definirse comercialmente como nutracéuticos, existe consenso de que, en términos generales, para tener tal denominación deben cumplir las siguientes características:
 
● Deben ser alimentos, productos o suplementos que las personas consuman en forma cotidiana.
● La cantidad de nutrientes que se encuentran en esos alimentos o suplementos, son necesarios o beneficiosos para el organismo.
● Su consumo no debe producir efectos adversos, como sí sucede con algunos medicamentos.
● Deben ayudar, en conjunto con un estilo de vida adecuado, a prevenir diversos trastornos.
 
Asimismo, los componentes nutracéuticos también pueden aislarse y consumirse como suplementos o complejos vitamínicos, en las cantidades que surtan el efecto deseado.
 
Esto es, favorecer la salud y la calidad de vida de las personas. Especialmente en edades más avanzadas.

¿ALIMENTOS O MEDICAMENTOS?

En la actualidad, la industria de productos nutraceúticos está íntimamente relacionada con el desarrollo de alimentos o suplementos alimenticios más saludables, “dado que muchos de los compuestos de interés de esta industria son componentes de los alimentos y eso impulsa a nuevos desarrollos y formulaciones”, explica Cristina Vergara, de INIA.
 
Estas propiedades, sumadas a las características propias de lo que se considera como “nutracéutico”, pueden hacer surgir dudas respecto de si este tipo de productos son, efectivamente, comida o medicina.
 
Sin embargo, entre la comunidad científica existe acuerdo en que la nutracéutica no es, de ningún modo, una terapia medicinal, ni menos una actividad destinada a desarrollar medicamentos.
 
Solo constituye el esfuerzo de un sector más consciente de la industria, que se orienta a producir alimentos o suplementos enriquecidos con nutrientes (como vitaminas, minerales, proteínas, etc.) con el propósito específico de ayudar mantener una buena salud.
 
Es decir, no son medicamentos, porque no tratan enfermedades, sino que ayudan, junto a otros hábitos y comportamientos apropiados, a preservar la calidad de vida.
 
Esto ha permitido el desarrollo específico de una “industria nutracéutica”, orientada a la producción concreta de “suplementos con propiedades medicinales” (no medicamentos), en amplia gama de presentaciones, formatos y variedades.
 
Tal como explica Cristina Vergara, de INIA, la industria nutraceútica propiamente tal, “oferta sus productos vía farmacias o tiendas de especialidad; donde tradicionalmente se ofrecen como productos en cápsulas o similares, de tal manera de ingerir una dosis diaria para obtener los beneficios buscados”.
 
“En forma paralela -aclara la experta-, la industria de alimentos y bebidas desarrolla productos o formulaciones específicas, que pueden incluir ingredientes saludables, pero sobre la base de ingestas propias de alimentos que pudiesen encontrarse en la naturaleza”.
 
En este último caso, Vergara también precisa que cualquier nuevo desarrollo destinado al consumo de la población “debe ceñirse a los parámetros que establece el Reglamento Sanitario de los Alimentos en Chile, para la producción y formulación de alimentos y bebidas”.

VALOR DEL CAPITAL HUMANO

Para que todas estas iniciativas sean exitosas, también requieren apoyo técnico y profesional altamente especializado, tanto desde el punto de vista de la industria como de la academia.
 
En tal sentido, el académico Adriano Costa de Camargo, asegura que “uno de los pasos más importantes es la formación de capital humano”.
 
De Camargo comenta que en INTA actualmente existe un magíster en Nutrición y Alimentos con mención en Alimentos Saludables, “que ofrece bases teóricas y prácticas que aportan a la formación de profesionales que podrían ser incorporados a empresas del sector de alimentos saludables, nutraceúticos y similares”.
 
“Además -explica-, tenemos contacto con nuevos emprendedores y grandes empresas que han participado o participan del mercado, aunque se reconoce que todavía hay mucho espacio para crecimiento”.

EVOLUCIÓN FUTURA

Si bien el desarrollo de productos y alimentos con propiedades nutracéuticas aún está en una etapa de crecimiento, todas las características, potencialidades y beneficios ya expuestos auguran un futuro muy promisorio para su masificación en el corto plazo.
 
Evolución que se beneficia de los efectos de vivir en una cultura en constante evolución e innovación, donde todos los agentes productivos buscan siempre desarrollar ideas novedosas que logren adaptarse en forma ágil y eficiente a las tendencias de consumo, y así captar nuevos públicos objetivos cada vez más exigentes y segmentados.
 
Esto, a su vez, abre más y múltiples posibilidades para el desarrollo de nuevos productos, ingredientes o suplementos cada vez más específicos y capaces de cumplir las múltiples exigencias de cada uno de los grupos que los busquen o soliciten.
 
De hecho, los especialistas consideran que cada vez hay mayor número de clientes y consumidores que buscan el máximo beneficio de los alimentos que comen, y que gracias al acceso a la información que hoy brindan los canales digitales, saben que pueden lograr dicho objetivo mediante productos o suplementos nutracéuticos.
 
En el futuro incluso, no se descarta la posibilidad de producir alimentos con propiedades funcionales a la medida de cada consumidor, pues la digitalización permitirá una relación más directa e instantánea entre empresas y clientes.
 
Al respecto, el doctor Adriano Costa de Camargo, considera que aún queda bastante camino por recorrer en materia de educación hacia la población, pero que “el desarrollo de productos (nutracéuticos) exitosos, sobre la base de un buen plan de negocios y estudios de mercado, potencia la competitividad de cualquier industria”.
 
En tal sentido el académico de INTA enfatiza que, “antes de todo la población tendría que comprender mejor el concepto de alimento funcional (o con mensaje saludable), para después reconocer una eventual nueva generación de alimentos funcionales”.
 
A su juicio, el primer paso para implementar una estrategia satisfactoria sería aumentar su participación en el mercado. “Para esto -explica-, la industria debe, por supuesto, considerar tendencias y nichos específicos”.
 
“Es importante recordar que hoy los nutraceúticos no son (necesariamente) alimentos, pero al contener componentes de origen alimentario reconocidos como beneficiosos para la salud humana, podrían influenciar las nuevas tendencias alimentarias a través del aumento del consumo de un alimento en particular. Esto también puede generar el interés de la industria en desarrollar nuevos productos a partir de ello”.

EXPERIENCIAS EN CHILE

Nuestro país no es ajeno a esta tendencia mundial. De hecho, ya es posible ver desarrollos interesantes a partir de la producción y comercialización tanto de suplementos como de productos a base de ingredientes nutracéuticos.
 
“Lo principal es invertir en investigación y valorar la biodiversidad local siempre considerando las tendencias de mercado”, asegura Adriano Costa de Camargo.
 
“Además -agrega el académico-, avanzar en los aspectos regulatorios también es extremamente importante. Y a ello hay que sumar que cualquier mensaje saludable, también debe tener respaldo científico.
 
El doctor Costa de Camargo comenta, asimismo, que INTA cuenta con académicos y profesionales con distintas formaciones que han participado activamente en la generación de conocimiento de frontera en el área de nutrición y alimentos, incluyendo la ciencia básica y aplicada involucrada en el desarrollo de alimentos que, por sus características, llevan o podrían llevar mensajes e ingredientes alimentarios saludables.
 
“El equipo del INTA también trabaja activamente en los aspectos regulatorios e impulsando la generación de políticas públicas para promover una alimentación saludable”, añade.
 
Para Cristina Vergara, en tanto, la formulación y producción de nuevos alimentos con propiedades saludables y/o funcionales, “sin duda, potencia la competitividad del país, ya que estos desarrollos están en línea con las tendencias a nivel global, y corresponden a una forma de agregación de valor a materias primas”.
 
En su opinión, esto implica que la industria nutracéutica seguirá creciendo en Chile, y que “las principales tendencias que ya se comienzan a observar son el uso de materias primas o de alimentos con identidad de origen, para utilizar como fuente de compuestos saludables”.
 
“Así se evidencia, por ejemplo, que en el país existe una diversidad importante para extraer compuestos únicos, como fibras provenientes de algas, proteínas extraídas de materias primas propias, vitaminas y minerales desde materias primas vegetales, entre otros”, enfatiza.
 
La experta destaca, asimismo, que INIA ha participado en proyectos íntimamente relacionados con el desarrollo de alimentos saludables y de ingredientes con doble mirada, tanto para su uso en alimentos, como también en la industria nutracéutica específica.
 
“Algunos ejemplos son el desarrollo de colorantes y antioxidantes naturales derivados de zanahorias moradas; papas de colores y frutales nativos que son fuente de antocianinas con reconocida capacidad antioxidante. Además, podemos citar los extractos de clorofila obtenidos a partir de fuentes como alfalfa y espinaca”, destaca.
 
“Actualmente, INIA trabaja en iniciativas para la obtención de extractos proteicos, fibras con efectos saludables y productos para la industria de alimentos y también cosmética. Y en proyectos para la obtención de colorantes amarillos con propiedades saludables, lácteos funcionales y aceites de origen vegetal con propiedades saludables, entre otros”, agrega la experta.
 
Avances y ejemplos que demuestran que la nutracéutica ofrece la posibilidad de alcanzar objetivos estratégicos trascendentales para la industria alimentaria, en especial a medida que las nuevas generaciones de consumidores profundicen sus preferencias hacia productos que les permitan llevar una vida verdaderamente saludable.

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Chile a la vanguardia de la biotecnología agrícola

8/14/2025

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Un brillante e inédito capítulo de desarrollo comenzó a escribirse en nuestro país, luego de que el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) aprobara formalmente el cultivo a gran escala del nuevo trigo alto en fibra editado genéticamente por Neocrop Technologies, mediante la técnica CRISPR; hito internacional y aliciente para todo el ecosistema emprendedor alimentario chileno, de base científica y tecnológica.
Letra P
ara nadie es un misterio que la población mundial crece constantemente a un ritmo exponencial, planteando múltiples y complejos desafíos a los sistemas alimentarios internacionales.
 
Uno de estos retos consiste en la necesidad de incrementar de manera significativa la producción de alimentos y bebidas con propiedades funcionales. Es decir, que en estado natural, o fortificados, ayuden a mejorar la salud y calidad de vida de las personas que los consumen.
 
Este objetivo se ha convertido en una prioridad tanto para las grandes empresas, como para el ecosistema de emprendedores Foodtech y Agtech, no solo por su impacto positivo en la calidad de vida, sino también porque los propios consumidores lo consideran un factor relevante de sus respectivas opciones de compra.
 
Sin embargo, al mismo tiempo se trata de una meta con características muy complejas, si se considera que debe alcanzarse en medio de un escenario de estrés climático y deterioro ambiental, donde la población también exige a los fabricantes un mayor cuidado y respeto por los ecosistemas planetarios.
 
Esto implica la necesidad de aplicar más y mejores estrategias de innovación que ayuden a desarrollar nuevos alimentos con propiedades funcionales, pero sin dañar más el medioambiente, y respondiendo de manera oportuna y eficiente a los requerimientos de un consumidor cada vez más informado y empoderado.
 
En opinión de los expertos, tal como se pudo comprobar en los recientes seminarios organizados en nuestro país por ALACCTA-SOCHITAL y la Red Biofuturo CYTED, la respuesta más efectiva para resolver esta disyuntiva radica en abrir más espacios a los emprendimientos alimentarios de base científica y tecnológica.
 
Una estrategia que, especialmente en los últimos años, ha dado muestras concretas de su capacidad para responder con éxito a estos retos, no solo en el ámbito internacional, sino también en Chile.

Todo ello nos ha permitido ser testigos de disruptivas innovaciones alimentarias, impulsadas por un vigoroso ecosistema emprendedor, que ha apostado por el desarrollo de nuevos productos fortificados con diversos nutrientes esenciales, como proteínas, aminoácidos, vitaminas, minerales y, por supuesto, fibra.

Francisca Castillo en Campex Baer
la Dra. Francisca Castillo, CEO y Directora Científica de Neocrop Technologies, durante el trabajo de campo realizado en 2024 en los predios de Campex Baer. Foto: Neocrop.
DESARROLLO NUTRICIONAL CLAVE
 
La fibra es, junto a las proteínas, uno de los nutrientes que ha adquirido cada vez más importancia en el contexto de una dieta equilibrada y saludable. No solo por su valor para la digestión, sino también por su positivo aporte para el cuidado de la microbiota y el sistema inmune en general.
 
Por ejemplo, los expertos de Mayo Clinic, afirman que la fibra destaca tanto por sus cualidades para prevenir o aliviar el estreñimiento, como por su capacidad para ayudar a mantener un peso saludable y reducir el riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles, como diabetes, obesidad, hipertensión e, incluso, algunos tipos de cáncer.
 
Por esta razón, los especialistas recomiendan consumir a diario entre 25 a 30 gramos de fibra como eje esencial para mantener una vida sana. Sin embargo, este objetivo no siempre se alcanza con total efectividad, porque no todas las personas consumen con agrado o tienen a su alcance alimentos ricos en fibra como, por ejemplo, frutas, verduras de hojas verdes, frutos secos, avena, cebada, cereales y granos integrales.
 
Esta situación fue la que impulsó a los fundadores de Neocrop Technologies, startup chilena Foodtech especializada en edición genética de precisión, a buscar una solución biotecnológica que permitiera cumplir este objetivo, sin alterar significativamente la dieta de los consumidores.
 
En otras palabras, el objetivo era incrementar el consumo de fibra, sin que ello significara sacrificar sabor o placer organoléptico, brindando una solución que fuese “indulgentemente saludable” y que, al mismo tiempo, estuviera dentro de los marcos de la normativa vigente tanto en Chile como en otros países.
 
Fue entonces que los análisis de los entusiastas emprendedores de NeoCrop se orientaron hacia uno de los productos estrella de la mesa nacional: el pan blanco, cuyo consumo anual per cápita hoy supera los 90 kg, de acuerdo con estadísticas de la Asociación Gremial de Industriales del Pan de Santiago, INDUPAN, posicionando a nuestro país en el Top 3 mundial de este competitivo mercado, detrás de Turquía y Alemania.
 
Sin embargo, el producto estrella de la población chilena, la marraqueta, no es alta en fibra, característica que se replica en todo el pan blanco, debido a que el proceso de refinamiento de la harina elimina prácticamente toda la fibra soluble presente en los granos enteros.
 
Por ello, los científicos de Neocrop decidieron investigar, probar y evaluar técnicas de modificación genética que permitieran devolver su alto contenido de fibra a las harinas blancas, sin que ello significara agregarle elementos extraños o no pertenecientes a su ADN.
 
La respuesta ha dicho dilema fue, precisamente, aplicar edición genómica de cultivos mediante la técnica CRISPR (abreviatura en inglés de Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats, o Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Espaciadas), bautizada por algunos investigadores como “tijera genética”, para lograr que los granos refinados retuviesen su contenido de fibra.
 
La técnica CRISPR fue adaptada de un sistema natural de edición genómica que las bacterias utilizan como defensa inmunológica. De este modo, cuando se infectan con un virus, las bacterias capturan o “recortan” pequeños fragmentos del ADN del patógeno invasor y los insertan en su propio ADN lo que les permite "recordar" a los virus y protegerse mejor contra futuros ataques.

En el ámbito alimentario, esta “tijera genética” permite, literalmente, recortar secciones del genoma de un producto (en este caso particular, por ejemplo, de la cubierta exterior del grano entero del trigo), y reinsertarlas en otras zonas interiores para que sus células no pierdan el alto contenido de fibra, incluso después de ser trituradas y refinadas, como sucede durante la elaboración de harina blanca.
 
Con este objetivo en mente, el equipo de Neocrop Technologies llevó a cabo un intenso trabajo de estudio y ensayo, que le permitió consolidar su primer desarrollo de mejoramiento genético de precisión, el cual se tradujo, finalmente, en el desarrollo de un trigo con más fibra.
 
Para tales efectos se utilizó una tecnología patentada por la propia startup chilena, denominada Neotrait Engine® y que combina tecnología digital con edición genética CRISPR de vanguardia, que permite resultados significativamente más rápidos y eficientes.
Marraquetas de harina blanca
Le metodología de edición genética de Neocrop permitiría que, por ejemplo, una tradicional marraqueta de harina blanca tenga más fibra que un pan integral. Foto: Puratos.
IMPACTO TRANSVERSAL

La exitosa apuesta de Neocrop no solo se traduce en beneficios concretos para la salud de la población. También implica importantes beneficios comerciales para toda la economía nacional, pues una producción masiva en nuestro país de trigo alto, permitiría posicionar a Chile a la vanguardia de un mercado destinado a ocupar un puesto de privilegio en las estrategias de desarrollo sostenible mundial.

De hecho, según recientes estudios internacionales, el mercado global de fibra de trigo se valoró, solo en 2025, en USD 1.4 mil millones. Más aún, se espera que supere los USD 2.5 mil millones en 2033, marcando tasas de crecimiento anual promedio (CAGR) de casi 8%.
 
En ese contexto, América Latina mostrará todavía mayor, con una CAGR cercana a 8.8 %, impulsada por la creciente demanda de ingredientes nutricionales funcionales en productos masivos.
 
Por ello, la investigación de Neocrop suscitó el interés de dos grandes compañías del sector, las cuales creyeron en su proyecto y apostaron por invertir en él, seguras de que el retorno a corto y mediano plazo sería generoso.
 
Las empresas asociadas a este proyecto son Campex Baer, la semillera privada más antigua de Chile; y Buck Semillas, una de las compañías semilleras más relevantes de Argentina. Ambas aportaron líneas de élite que fueron editadas genéticamente por los expertos de NeoCrop, para incrementar su contenido de fibra.
 
A su vez, este proyecto binacional recibió también al apoyo inicial de fondos públicos para I+D entregados por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), que permitieron el despegue de esta línea tecnológica pionera en la región.
Cita Daniel Norero
ENRIQUECIENDO LA DIETA

El resultado del trabajo de Neocrop podría convertirse en uno de los avances más trascendentes de toda la industria alimentaria mundial, tanto en términos económicos como medicinales.
 
En primer término, actualmente el consumo promedio de fibra dietaria en Chile representa menos de la mitad de lo recomendado por las guías oficiales de salud y nutrición (25 a 30 gramos diarios), situación que también se replica en Argentina.
 
En contraparte, ambos países figuran entre los cinco mayores consumidores globales de pan blanco y otros productos elaborados con harina blanca refinada (como repostería y bollería, por ejemplo).
 
De ahí nace la trascendencia del exitoso proyecto concretado por NeoCrop, pues la producción masiva de trigo para harina blanca, con mayor contenido de fibra, permite dar una respuesta efectiva a un desafío nutricional y de salud importante, abriendo al mismo tiempo la oportunidad de crear un nuevo nicho de mercado para alimentos con propiedades funcionales, en un contexto donde son cada vez más necesarios y demandados por la población.
 
Hasta la fecha, la industria había intentado cubrir esta brecha nutricional mediante harinas enriquecidas con almidón resistente de maíz o papa, como fuente de fibra dietética adicional. Sin embargo, estas alternativas suelen afectar negativamente la calidad y las propiedades organolépticas del producto, además de elevar sus costos.
 
También se ha utilizado harinas integrales, elaboradas de grano entero, pero estas no cuenta con la aceptación generalizada de los consumidores, debido a múltiples factores como, por ejemplo, su sabor, textura, hábitos de consumo y un mayor precio.
 
Al respecto, Daniel Norero, Gerente de Negocios de Neocrop Technologies, comenta que “para abordar este problema con una solución pragmática, Neocrop y las empresas asociadas apuntamos a desarrollar líneas comerciales de trigo con 5 a 10 veces más fibra, lo cual permitiría producir harinas blancas con un beneficio nutricional mayor al de las harinas integrales, ayudando a cerrar la brecha de bajo consumo de fibra en el cono-sur, a través de alimentos tan comunes como el pan y otros derivados de la harina blanca de trigo”.
Edición genómica CRISPR
La sencillez, eficacia y seguridad de la metodología CRISPR, se reflejan en resultados satisfactorios en mucho menos tiempo que los programas de mejora genética convencional. Foto: Chile BIO.
DESAFÍOS TÉCNICOS

Según explican los expertos de Neocrop trabajar con un cultivo como el trigo harinero, que aporta aproximadamente el 20% de las calorías y proteínas diarias consumidas a nivel global, implica un desafío técnico considerable debido a la complejidad de su genoma.
 
Este es cinco veces más grande que el del ser humano, y cada gen presenta seis copias, lo que dificulta aún más el mejoramiento mediante técnicas convencionales basadas en cruzamientos aleatorios y selección.
 
“Si bien el trigo es un alimento de alto consumo en el mundo, la adopción de nuevas tecnologías de mejoramiento (NBTs) se ha retrasado en este cultivo porque su genoma es muy complejo”, afirma la Dra. Francisca Castillo, CEO y Directora Científica de Neocrop Technologies.
 
“Para tener una idea de esta complejidad, si imprimiéramos el genoma del trigo en hojas de carta en letra Arial 12, por ambos lados, y las apiláramos, alcanzaríamos una altura equivalente a la torre del edificio Costanera Center (la más alta de Chile con 300 metros de altura)”, agrega la científica.
 
Por ende, los programas de mejora convencional, en base técnicas como múltiples generaciones de cruzamiento o inducción de mutaciones por agentes químicos o radioactivos, no eran en absoluto viables para este objetivo, pues en promedio demoran entre 12 y 15 años para entregar resultados satisfactorios.
 
“Hoy, en cambio, existe una herramienta biotecnológica conocida como CRISPR, que nosotros utilizamos y funciona como tijera molecular que realiza ajustes precisos y dirigidos dentro del genoma de la misma planta, entregando un producto final sin genes exógenos, es decir, un producto no-transgénico”, enfatiza la Dra. Castillo.
 
Estas características permiten alcanzar resultados satisfactorios en plazos mucho más breves, tal como lo recalca la Dra. Claudia Payacán, Lead de Edición del Genoma en Neocrop Technologies, quien destaca que gracias a esta ventaja temporal, “CRISPR se ha convertido en el sistema de edición genómica más utilizado para introducir rápidamente rasgos de interés a nivel agronómico”.
 
“Su sencillez, eficacia y seguridad lo posicionan como la herramienta líder en este ámbito, permitiendo obtener nuevas variedades de interés en la mitad -o incluso menos- del tiempo que demoran los programas de mejora genética convencionales”, agrega.

Cita Dra. Francisca Castillo
LOGRO INÉDITO EN LATAM

En 2023 Neocrop logró los primeros resultados de transformación genética en laboratorio y crecimiento del trigo editado bajo cámaras de crecimiento acelerado (speed breeding).
 
Posteriormente, en 2024 la empresa solicitó una patente provisional para la protección de la estrategia de transformación genética que permite aumentar el contenido de fibra en líneas comerciales de trigo harinero.
 
Esto permitió que durante este año se pongan en marcha los primeros ensayos de campo con líneas de trigo editadas pertenecientes a sus dos socios comerciales.
 
Es por ello que la reciente resolución, emitida el 25 de julio de 2025, por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) representa un impulso decisivo para avanzar hacia una nueva era alimentación biogenéticamente mejora en nuestro país.
 
En dicha resolución, el SAG concluyó que las líneas de trigo alto en fibra desarrolladas por Neocrop Technologies, mediante la edición genética CRISPR, “no se encuentran dentro del alcance de la normativa nacional para organismos genéticamente modificados (OGM), por no presentar una nueva combinación de material genético”.
 
En otra palabras, dichas líneas pueden avanzar a las fases de cultivo en campo y validación comercial, como cualquier trigo obtenido mediante técnicas convencionales de mejoramiento.
 
“Esta resolución representa un hito regulatorio sin precedentes en América, ya que se trataría del primer trigo editado con CRISPR en recibir una respuesta favorable por parte de un marco regulatorio en el continente” afirma Daniel Norero.
 
“De hecho -agrega- sería el segundo caso conocido a nivel mundial, luego de que en 2024 China aprobará un trigo editado con CRISPR para resistencia a enfermedades”.
Productos de panadería
Neocrop y su socios apuntan a desarrollar líneas comerciales de trigo con 5 a 10 veces más fibra, para aumentar su bajo consumo a través de alimentos comunes como el pan y otros derivados de la harina blanca. Foto: FreePik.
PRÓXIMOS PASOS
 
Como parte de su estrategia de internacionalización, Neocrop junto a su asociado trasandino, Buck Semillas, ya sometió las líneas avanzadas de trigo alto en fibra a consulta ante CONABIA, organismo regulador en Argentina.
 
Así mismo, los directivos de Neocrop realizarán consultas ante los organismos reguladores de mercados estratégicos como Brasil y Estados Unidos, con el objetivo de realizar pruebas de campo en dichos territorios.
 
De este modo, se espera entregar una contribución decisiva para seguir posicionando a Chile como líder internacional en el desarrollo y adopción de tecnologías de edición génica aplicadas a cultivos alimentarios.
 
“El trigo alto en fibra permite lograr un producto más saludable para la alimentación humana. Es un producto que nos permite ampliar nuestra paleta de variedades con cultivares de calidad diferenciada”, comenta Diana Martino, Mejoradora de Trigo y Directora Científica de Buck Semillas.
 
En forma simultánea Neocrop está coordinando pilotos con grandes empresas del rubro alimentario en Latinoamérica, que durante 2026 explorarán la incorporación de esta innovación en productos de consumo masivo como pan y galletería.
 
Esto permite generar más y mejores oportunidades de valor agregado en el creciente mercado de ingredientes con propiedades funcionales y alimentos saludables, tanto a nivel regional como internacional, concretando otro paso trascendental para posicionar a Chile como potencia exportadora bioalimentaria.

GALERÍA

Trigo modificado genéticamente
Placas de callos de trigo editado genéticamente
Genes de trigo in vitro.
Daniel Norero
Dra. Francisca Castillo
Dra. Claudia Payacán.
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Autor

Francisco Javier González Salvo
Periodista y Editor Revista Indualimentos

Francisco Javier González Salvo

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Contaminación por microplásticos
La presencia de miles de polímeros microscópicos en muestras de agua embotellada, descubierta hace un tiempo por investigadores estadounidenses, volvió a encender las alarmas sobre el enorme riesgo que implica esta “contaminación invisible” para la salud de la población en todo el mundo.
Letra D
urante más de medio siglo el plástico fue un baluarte para la industria y la economía, en la medida que facilitaba procesos y tareas, especialmente en materia de preservación y envasado de alimentos.

Sin embargo, con el paso de los años esta favorable condición dio paso a un escenario opuesto y extremadamente negativo, a medida que los desechos provenientes de este material (especialmente los de un solo uso), comenzaron a acumularse de manera descontrolada, contaminando múltiples ecosistemas terrestres y acuáticos de todo el mundo.
 
Las cifras de esta contaminación son elocuentes, pues según un reporte de la Organización para La Cooperación y Desarrollo Económicos, OCDE, la producción mundial de plástico se duplicó en los últimos 20 años, ascendiendo actualmente a más de 460 millones de toneladas anuales.

Consecuentemente, la generación global de residuos plásticos también se duplicó en las últimas dos décadas, superando los 360 millones de toneladas anuales. Casi dos tercios de estos residuos provienen de plásticos con vida útil inferior a cinco años, de los cuales 40% corresponde a envases.
 
El mismo estudio de OCDE establece que solo 9% de los residuos plásticos se recicla, mientras que 19% se incinera, 50% se usa como relleno sanitario y 22% termina en rellenos sanitarios no controlados, se quema en fosas abiertas, o acaba en entornos terrestres o acuáticos, especialmente en los países más pobres.
 
Peor aún, los expertos de OCDE estiman que en la actualidad hay más de 30 Millones de toneladas (Mt) de residuos plásticos en los mares y océanos, y que otros 109 Mt se han acumulado en los ríos, lo cual implica que las filtraciones contaminantes hacia los océanos continuarán durante décadas, aun cuando se optimicen los sistemas de reciclaje y se reduzcan significativamente los residuos plásticos mal gestionados.
 
Si bien existe plena conciencia del desastroso impacto que esta ominosa contaminación tiene en el medio ambiente, el problema parece alcanzar proporciones cada vez más alarmantes y complejas para la salud humana.

Así lo confirma un estudio publicado a principios de 2024 por investigadores de las universidades de Columbia y Rutgers, Estados Unidos, quienes descubrieron la presencia de miles de diminutas partículas de este material, en diversas muestras de agua embotellada.
 
En concreto, los investigadores descubrieron que el agua embotellada comercializada en las tiendas, puede contener hasta 240.000 partículas de microplásticos y nanoplásticos, diminutos e invisibles, lo que representa hasta 100 veces más de lo que se estimaba anteriormente.
 
En otras palabras, el plástico ya no solo destruye ecosistemas y atenta contra la vida salvaje, sino que también constituye un riesgo cada vez más patente para la seguridad alimentaria y la salud de las personas.
 
Una advertencia que ya había planteado la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura, FAO, en un informe publicado en 2017 donde advertía que, debido a su tamaño, “los nanoplásticos pueden incorporarse fácilmente en los diferentes eslabones de las redes tróficas alimentarias, hecho que genera preocupación, en vista de que causan efectos adversos en la salud humana”.

El mismo informe establecía que, ya en esa fecha, los nanoplásticos habían sido identificados en diferentes tipos de alimentos de amplio consumo humano, como la sal marina, pescado, crustáceos, cerveza y el agua embotellada, entre otros. 


Foto
Los micro y nanoplásticos han invadido todos los ecosistemas del planeta, y hoy ya pueden encontrarse incluso dentro de los envases de agua embotellada. Foto: FreePik.
¿QUÉ SON LOS NANOPLÁSTICOS?

Desde el punto de vista técnico, los plásticos son compuestos sintéticos complejos y heterogéneos que se originan a partir de combustibles fósiles. Se componen de una estructura polimérica basada en el carbono, a la cual se le agregan una serie de sustancias químicas adicionales durante la producción, para conferirles ciertas características específicas.
 
En la actualidad, el mayor peligro detectado por científicos e investigadores son los micro/nano plásticos (MNP), que corresponden a diminutas partículas de plástico de menos de 5 milímetros de tamaño.
 
Según explica un informe publicado por el Instituto de Salud Global de Barcelona, los MNP se pueden clasificar en dos categorías principales, de acuerdo con su origen:
 
MNP primarios: Son partículas de plástico fabricadas específicamente para ser pequeñas, como las microperlas utilizadas en productos de cuidado personal (como cremas exfoliantes y pastas dentales, por ejemplo). También se emplean en procesos industriales abrasivos, o como materia prima para producir otros plásticos.
 
MNP secundarios: Se forman como resultado de la degradación de artículos de plástico de mayor tamaño arrojados al medio ambiente, como bolsas, botellas y redes de pesca, entre otros. Estos elementos de mayor tamaño pueden descomponerse con el tiempo, debido a procesos físicos, químicos o biológicos, como la exposición a la luz solar o a la fuerza mecánica ejercida por las olas del mar.


PELIGROS PARA LA SALUD HUMANA
 
Esta fragmentación en el medio ambiente puede ser constante y permanente, lo que permite la formación de partículas cada vez más microscópicas, y que pueden medir desde 5 mm (microplásticos) hasta menos de 1 micra, es decir menos de mil millonésimas de metro (nanoplásticos).
 
Además, este tamaño microscópico les a dichas partículas confiere gran movilidad, por lo que ya pueden encontrarse en los rincones más remotos de la Tierra, desde las más altas cumbres del Himalaya, hasta los glaciares de la Antártica y las profundidades del océano.
 
Esto permite, asimismo, que puedan ser absorbidos o ingeridos por la mayoría de los organismos vivos, desde seres unicelulares hasta grandes criaturas marinas. Ello se traduce en que, de uno u otro modo, formen parte de la cadena alimentaria global, extendiendo su presencia hasta el mismo organismo humano.
 
Esta progresiva y creciente acumulación en el medio ambiente, y sus posibles efectos sobre la salud de las personas, concita gran preocupación medioambiental, siendo incluso calificada como una crisis de salud pública mundial.
 
De hecho los académicos y expertos aseguran que estas minúsculas partículas de MNP pueden invadir fácilmente células y tejidos individuales en órganos importantes, “interrumpiendo potencialmente procesos celulares y depositando en el cuerpo sustancias químicas que alteran el sistema endocrino, como bisfenoles, ftalatos, retardantes de llama, sustancias perfluoradas y polifluoradas (PFAS), y metales pesados”, como afirma el reporte del Instituto de Salud Global de Barcelona.
 
Conclusión que comparten los autores de la investigación publicada a comienzos de año por las universidades de Columbia y Rutgers, quienes afirman que “estas sustancias químicas pueden llegar al hígado, al riñón y al cerebro, e incluso atravesar el límite placentario y terminar en el feto”.
 
“En estudios con ratones preñados, los investigadores han encontrado químicos plásticos en el cerebro, corazón, hígado, riñón y pulmones del bebé en desarrollo, 24 horas después de que la madre embarazada ingirió o respiró partículas de plástico”, afirma la coautora de este estudio, Phoebe Stapleton, profesora asociada de farmacología y toxicología de la Facultad de Farmacia Ernest Mario, de la Universidad de Rutgers en Piscataway, Nueva Jersey.
 
“En este momento ya se han encontrado micro y nanoplásticos en la placenta humana”, agrega Stapleton, y también “se han encontrado en tejidos pulmonares humanos, en heces humanas y en la sangre humana”.
Cita Phoebe Stapleton Rutgers University
Riesgos que se suman a la posibilidad de que los propios polímeros con que se fabrican los MNP también dañen el cuerpo. “La nueva frontera en plásticos es comprender los polímeros, la parte plástica del plástico. Nuestra capacidad para comprender el impacto potencial de los polímeros en la salud humana ha sido muy limitada, porque no hemos podido detectar hasta ese nivel. Ahora, con este nuevo enfoque, podremos empezar a hacerlo”, explicó recientemente al medio CNN, Sherri “Sam” Mason, directora de sostenibilidad de Penn State Behrend en Erie, Pennsylvania.

ACCIONES DECIDIDAS E INMEDIATAS

Si bien los científicos e investigadores a nivel mundial coinciden que aún se requieren más estudios para determinar el real impacto de la ingesta de MNP para la salud humana, también enfatizan que se trata de un problema que requiere acciones urgentes y decididas para reducir el enorme riesgo que implica para la seguridad alimentaria a nivel mundial.
 
Esto implica reforzar la conciencia de las personas, para que incrementen su contribución tanto al reciclaje como a la reducción en el consumo de plásticos, especialmente de un solo uso, así como reforzar los llamados a empresas y organismos gubernamentales, que son las entidades con mayor influencia, para que adopten estrategias y acciones que resuelvan de manera eficiente la actual contingencia.
 
Un ejemplo concreto sería fomentar más acciones I+D+i tanto a nivel de emprendedores, como de grandes compañías, para desarrollar una nueva generación de envases compostables, biodegradables e incluso digeribles (como ya existen), que eliminen de raíz los polímeros contaminantes y no se conviertan en nuevo foco de contaminación o de peligro para la salud de los consumidores.
 
Al respecto, el ingeniero industrial Eduardo Requena, diplomado en la Pontificia Universidad Católica de Chile en administración de operaciones, y gerente comercial de la empresa Drug Plastics Arcadia, expuso, durante la última versión del Simposio de Bioplástico en Santiago, los avances sostenidos en la fabricación en Chile de envases de plástico biodegradable de grado farmacéutico, abordando la importancia “de promover estos desarrollos de una manera práctica, para que sean factibles en escenarios reales de la industria local, con la maquinaria y tecnología disponible en la región, para garantizar que no se queden solo como investigaciones”.
Cita Eduardo Requena Biopolímeros
En dicha oportunidad Requena también resaltó la importancia de adoptar material eco amigable en los procesos productivos de las empresas y enfatizó que “el bioplástico resultó ser una alternativa viable y prometedora, ya que se deriva de fuentes renovables, como el maíz o la caña de azúcar, en contraposición a los plásticos tradicionales que se obtienen del petróleo”.

En su opinión, esto no solo reduce la dependencia de los recursos fósiles, sino que también disminuye las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la producción de plásticos convencionales, las que actualmente llegan a 3,4% y según todas las estimaciones de OCDE pueden aumentar a más de 6% en 2060, si no se adoptan medidas tendientes a reducir la dependencia industrial del plástico convencional.
 
Al respecto Requena planteó la urgente necesidad de mantener altos estándares de calidad en los productos fabricados con bioplástico, argumentando que “es muy importante la investigación y el desarrollo continuo, para garantizar que estos materiales eco amigables cumplan los requisitos técnicos y de desempeño necesarios en diversos sectores industriales”.
 
En tal sentido, concluyó que “es muy relevante la innovación en procesos de producción, con el fin de optimizar la eficiencia y reducir los costos asociados”.

Pasos concretos que ayudarían a mitigar y contrarrestar, la maldición resultante del auge de la “Era del Plástico”.

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