INDUALIMENTOS
  • Home
  • NOTICIAS
  • REPORTAJES
  • PROTAGONISTAS
  • TecFood
  • EDICIONES DIGITALES
  • EMAILING
  • Contacto
Foto
Foto

Cambio climático y estrés productivo

6/19/2026

0 Comentarios

 
Portada estrés productivo
Foto: FreePik
Bajada estrés productivo
Letra A
comienzos del presente siglo la economía nacional descansaba con plena tranquilidad en la producción hortofrutícola para consolidar el posicionamiento de Chile como potencia alimentaria de clase mundial.

Sin embargo, tan solo dos décadas después, los graves efectos del “cambio climático” y la escasez crónica de precipitaciones que afecta a gran parte del territorio nacional, trazan un escenario de estrés hídrico agudo que representa uno de los desafíos más críticos para el desarrollo presente y futuro de la agroindustria nacional.
 
De hecho, según datos de la Dirección Meteorológica de Chile, las precipitaciones han disminuido en promedio entre 15 % y un 20 % en todo el territorio nacional durante las dos últimas décadas, mientras que solo en la zona central (donde tradicionalmente se concentra gran parte de la producción agrícola, incluyendo los principales cultivos de exportación hortofrutícola) esta reducción alcanza una proporción de entre 25 % a 40 %, debido a la megasequía que ya se extiende por más de 15 años.

Esta disminución de la precipitaciones es una de las principales causas del estrés hídrico que hoy afecta tanto a la agricultura, como a la generación hidroeléctrica y al abastecimiento de agua potable en Chile. Escenario que en años recientes también se ha combinado con una mayor prevalencia de fenómenos climáticos adversos de carácter repentino y extremo como, por ejemplo, olas de calor, heladas fuera de temporada, lluvias breves muy intensas, aluviones e incendios forestales estivales.
 
Todo estos eventos son altamente destructivos y pueden provocar pérdidas económicas muy importantes para toda la economía, incluyendo pérdida de cosechas, daños a la infraestructura productiva y reducción en la calidad de frutas y hortalizas de exportación. Algunos de estos ejemplos hoy son claramente evidentes a lo largo de la zona central, donde ya se dejan sentir con fuerza fenómenos como:
 
  • Reducción y pérdida de superficie cultivada en amplias zonas anteriormente fértiles de los valles centrales y el norte Chico (entre las regiones de Coquimbo y Maule).
  • Mayor competencia por el recurso hídrico entre actividades agrícolas, mineras y ecosistemas urbanos.
  • Aumento de los costos de extracción, almacenamiento y distribución del recurso hídrico.
  • Pérdida de calidad en frutales críticos como cerezas, uvas, manzanas y nogales, debido al mayor estrés térmico.
  • Caída en el rendimiento anual de cultivos esenciales como trigo, maíz y hortalizas, debido a la prolongada sequía.
  • Reducción en la productividad en las praderas destinadas a ganadería, lo que incrementa los costos de alimentación animal, entre otras variables negativas.
 
A su vez, la falta de riego y el aumento excesivo de las temperaturas promedio, incluso durante el invierno (con días en que las máximas han superado los 20 grados Celsius en meses tradicionalmente fríos, como mayo, junio y julio) favorece la expansión y supervivencia de contaminantes biológicos, como insectos, hongos y microorganismos patógenos. Esto genera tanto pérdidas a nivel de cosechas, como mayores gastos en control fitosanitario, así como alto riesgo para la calidad, inocuidad y seguridad alimentaria.
 
Consecuentemente, el sector también enfrenta mayor riesgo para sus exportaciones, debido a la pérdida de cosechas, la baja en la calidad de los productos y la pérdida de competitividad derivada del potencial incumplimiento de exigencias internacionales relacionadas con inocuidad, sostenibilidad y huella de carbono. A lo cual se suma el impacto socioeconómico para los pequeños agricultores, que son más sensibles ante los escenarios de crisis y contingencia.
 
Al respecto, Maurice Streit, Ejecutivo de Innovación Agraria de la Fundación para la Innovación Agraria, FIA, comenta que el aumento de la temperatura, la disminución de las precipitaciones, así como la mayor ocurrencia de eventos climáticos extremos y/o extemporáneos, como sequias, lluvias intensas, granizos, olas de calor y heladas, entre otros, hoy son una realidad innegable y “afectan directamente la producción silvoagropecuaria del país”.
 
“Esta afectación -precisa- puede ocurrir también de manera más indirecta, mediante cambios en los patrones de comportamiento de plagas y enfermedades, aunque en ambos casos, se produce en general un efecto negativo en la producción, calidad y costo de los productos silvoagropecuarios, lo que representa un desafío económico, pero también social, ambiental e institucional para el sector”.
 
Opinión que comparte Carlos Zúñiga, experto en riego e investigador del Centro INIA La Cruz, quien detalla que el volumen actual de precipitaciones registradas en Chile es menor que las cantidades de agua que los cultivos necesitan en el año para llegar a sus rendimientos potenciales. “Esto es especialmente marcado en la zona norte y central, donde hoy se debe suplementar la cantidad de agua que las precipitaciones no entregan, a través del riego, durante los períodos estivales de mayor demanda hídrica”, precisa el especialista.
 
Zúñiga también recalca que la agricultura utiliza alrededor de 75 % del uso consuntivo del agua, siendo el sector económico que maneja la mayor cantidad de este recurso, por lo que “cualquier disminución en la cantidad de precipitaciones genera un desbalance que afecta enorme y principalmente a la producción agrícola, lo que puede afectar el crecimiento de los cultivos y, por lo tanto, su producción o calidad. Esto significa menor rendimiento y calidad de frutales, hortalizas o forraje”.
 

RESILIENCIA Y ADAPTACIÓN TECNOLÓGICA
 
Este desafiante escenario, en términos generales, hoy obliga a la agricultura y la agroindustria chilena a evolucionar desde un modelo productivo tradicionalmente basado en la abundancia relativa de recursos hídricos, hacia uno más centrado en la escasez creciente de agua y en la necesidad de optimizar la eficiencia en el consumo, con el objetivo de incrementar tanto la capacidad de resiliencia como la adaptación permanente al contexto. Algo que solo puede lograrse mediante el uso de mejores prácticas y herramientas biotecnológicas avanzadas.
 
Así se expuso recientemente durante la versión 2026 de AgroTrade y Agronight Chile, evento organizado por la Asociación de Viveros de Chile, AGV; y en el vigésimo Seminario “¿Cómo viene la Temporada para el Agro Nacional?”, organizado por la Sociedad Nacional de Agricultura, SNA. En ambas instancias diversos paneles de expertos multisectoriales concluyeron que se deben adoptar medidas más enérgicas para impulsar el uso de nuevas soluciones biotecnológicas, como el mejoramiento genético de suelos, cultivos y especies hortofrutícolas, para hacerlas más resistentes a las nuevas condiciones meteorológicas y ambientales.
 
También se abogó por el uso intensivo de nuevas soluciones digitales, como riego de precisión, sistemas automatizados y herramientas controladas por redes neuronales, Inteligencia Artificial y analítica de datos, entre otras posibilidades que la ciencia del siglo XXI ya ha comenzado a incorporar exitosamente al rubo agropecuario, en especial gracias al aporte del ecosistema emprendedor.
 
Esta iniciativas se suman a la urgente necesidad de cambiar los paradigmas que aún prevalecen en la gestión hídrica a nivel macro, objetivo que abre paso (tal como lo sugieren el ministro de Agricultura, Jaime Campos, y el presidente de la SNA, Antonio Walker), a la implementación de un modelo de concesiones, que permita mayor participación de capitales privados en la construcción de nueva infraestructura de riego (como embalses y redes de riego automatizado), y en la implementación de más soluciones tecnológicas de punta, incluyendo futuras plantas de desalinización de agua de mar, en aquellas zonas donde sea más urgente y viable (como, por ejemplo, en la región de Coquimbo).
 
Es decir, apostar a fondo y en profundidad por un cambio de paradigma absoluto, que “derribe los silos de la agroindustria tradicional” y de paso un nuevo modelo de gestión más moderno, eficiente y sostenible, que permita enfrentar de mejor forma los efectos del estrés hídrico, para optimizar los cultivos y brindar tanto seguridad alimentaria a la población como nuevas oportunidades de posicionamiento en los mercados internacionales, a los productores que hoy están amenazados por sequías, eventos meteorológicos extremos y riesgos fitosanitarios desconocidos.


SALTO TECNOLÓGICO

Este cambio de paradigma, de acuerdo con las voces expertas, requiere de soluciones inmediatas y avanzadas como, por ejemplo:
 
  • Incrementar el acceso al riego tecnificado (por goteo y con monitoreo de humedad), tanto en la agroindustria como en la agricultura familiar campesina.
  • Impulsar nuevas tecnologías y herramientas para reutilización y almacenamiento de agua.
  • Desarrollar nuevas variedades de frutas, cereales y hortalizas más tolerantes a la sequía y el calor, mediante ingeniería genética de última generación (como la edición genómica CRISPR que ya se utiliza exitosamente en nuestro país).
  • Impulsar la agricultura de precisión y la digitalización de todo el sector.
  • Aplicar un mejoramiento genético de los suelos, junto con una estrategia global de manejo sostenible de cultivo, predios, bosques y praderas.
  • Aumentar el uso de energías renovables y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
 
En tal sentido, Maurice Streit, comenta que los desafíos impuestos por el cambio climático han obligado al sector a reevaluar la localización de proyectos agrícolas, privilegiar el uso de especies y variedades mejor adaptadas a las nuevas condiciones climáticas, y adoptar cada vez más tecnología.
 
“Por ejemplo -detalla el experto de FIA-, en el aspecto tecnológico ya se han desarrollado simulaciones climáticas que permiten evaluar la conveniencia de comenzar o mantener proyectos agrícolas, así como también otras soluciones que incluyen plataformas de pronóstico y alerta meteorológica, de riesgo fitosanitario,  de gestión del agua a nivel de cuenca, programación satelital del riego, agricultura de precisión, cámaras montadas en drones para evaluación de cultivos, riego inteligente (con uso de sensores de humedad de suelo, condición hídrica de la planta y nuevas estrategias de riego), insumos que aumentan la resiliencia de los cultivos frente al estrés hídrico, monitorización de implementos de riego y, más recientemente, la incorporación de herramientas de inteligencia artificial”.
 
Visión que comparte Carlos Zúñiga, de INIA La Cruz, quien de todos modos enfatiza que si Chile desea mantener su posicionamiento como potencia alimentaria, “requiere de mayor producción agrícola, la cual, a su vez, requiere de agua, y eso va a seguir siendo así, independientemente del grado de tecnologización del que se disponga”.
 
“En este sentido -enfatiza Zúñiga-, es necesario recalcar que la primera pregunta que se debe responder es con cuánta agua se dispone, qué es lo que verdaderamente se puede producir con ella y cómo puedo hacer lo más eficiente posible en su utilización. Una vez establecida la cantidad de agua disponible para la producción de cualquier cultivo, y lo que potencialmente se puede producir con ella, se debe determinar la manera de ocupar el recurso de la forma más eficiente posible”.
 
Para este propósito, el experto de INIA detalla que hoy existen una serie de herramientas tecnológicas que permiten alcanzar esa eficiencia, entre las cuales destaca las siguientes:
 
● Programar el riego de acuerdo a la demanda real de agua de las plantas, mediante estaciones meteorológicas automáticas que determinen la evapotranspiración de referencia, a partir de la cual se puede calcular el tiempo y frecuencia de los riegos. Carlos Zúñiga precisa que estas estaciones están disponibles de manera comercial, “aunque también existe la Red Aagrometeorológica de INIA, que cuenta con estaciones meteorológicas públicas desde donde se puede descargar la información de la estación meteorológica más cercana”.
 
● Uso de sensores de capacitancia, también llamados sensores FDR o TDR, que permiten un monitoreo continuo y frecuente del contenido de agua del suelo a distintas profundidades, permitiendo “vigilar” que el contenido de agua del suelo se mantenga dentro de niveles que no signifiquen estrés para las plantas.
 
● Empleo de microtensiómetros, que obtienen el potencial hídrico xilemático de las plantas a través de sensores insertados en el xilema (variable que indica el nivel de estrés hídrico).
 
● Utilización de imágenes satelitales u obtenidas mediante drones, para analizar la velocidad de crecimiento de los cultivos, o bien, para obtener el estado nutricional de las plantas (mediante cámaras especiales).
 
● Adquisición de medidores volumétricos electrónicos que entreguen información sobre la cantidad de agua que se entrega en cada riego, la cual es clave para hacer la “contabilidad” del agua utilizada.
 
Zúñiga también destaca que INIA, encabeza diversos proyectos de eficiencia hídrica en todas las zonas del país, con el objetivo de apoyar la adaptación de la agricultura chilena a los efectos del cambio climático y la condición de escasez hídrica que afecta ya a algunos territorios.
 
“Para lograr lo anterior -precisa-, es indispensable el uso de dispositivos tecnológicos y de agricultura 4.0, para así contar con datos precisos para la toma de decisiones y realizar un riego optimizado a las reales necesidades de agua en los cultivos; a lo cual se suman otras iniciativas de riego tecnificado, por goteo o subterráneo, por nombrar algunas opciones. Sin embargo, también es relevante contar con variedades de cultivos adaptadas a este nuevo escenario de estrés hídrico, y en esa línea también la institución tiene propuestas novedosas, que con un buen manejo, permiten tener rendimientos óptimos con un uso moderado de agua”.
 
Líneas de trabajo que también destaca Mauricio Streit, quien comenta que FIA actualmente apoya numerosas iniciativas de innovación biotecnológicas dedicadas a esta materia, y que como parte del Comité Técnico Intraministerial de Cambio Climático (CTICC), asesora al ministerio de Agricultura en la formulación de estrategias de adaptación y mitigación frente al cambio climático.
 
En ese contexto, detalla que entre las diversas iniciativas apoyadas por FIA en el ámbito del cambio climático y gestión del déficit hídrico destacan, entre otras:
 
  • “Elaboración de un Atlas Agroclimático de Chile para la Sustentabilidad de la Agricultura en un Contexto de Cambio Climático”
  • “Incorporación de nuevas especies productivas sobre la base de modelaciones climáticas a 15, 30 y 45 años en la Cuenca del Aconcagua”.
  • “Agregación de valor a la plataforma AGROMET de la Red Agrometeorológica Nacional (RAN) utilizando sistema piloto para envío de alertas meteorológicas y mejoramiento en la gestión de datos”
  • “Plataforma modular de sistematización y procesamiento de datos que contribuya en la gestión hídrica organizacional y la toma de decisión, bajo una perspectiva de cambio climático y eficiencia hídrica”. 
  • “Ajuste del coeficiente de cultivo satelital para el manejo preciso del riego en el cultivo de mandarinas zona centro norte de Chile”. 
  • “Manejo Climáticamente Inteligente de Drosophila suzukii (mosca invasora), en berries de Maule y Ñuble”. 
  • “Desarrollo y determinación de la línea base de potencial hídrico del cultivo del cerezo, con uso de micro tensiómetros y riego deficitario controlado, para desarrollar un nuevo y más eficiente servicio de monitoreo y programación del riego”.
 
Acciones que se suman a numerosos emprendimientos puestos en marcha durante la última década, por el ecosistema emprendedor, que van desde la implementación de soluciones de riego mediante IA hasta el uso de edición genómica para desarrollar cultivos más nutritivos y resistentes a las olas de calor, heladas y lluvias extremas. Todo lo cual demuestra que, con una hoja de ruta coherente, un trabajo coordinado entre academia, sector privado e instituciones públicas, y visión de futuro, es posible impulsar una adaptación eficiente, resiliente y sostenible de la agroindustria chilena a los efectos del cambio climático, fortaleciendo su capacidad para garantizar la seguridad alimentaria de la población y posicionar a nuestro país como una potencia ecoalimentaria mundial.

GALERÍA

Mauricio Streit de FIA
Carlos Zúñiga, experto en riego de INIA
Embalses secos
Modificación genética de suelos y cultivos
Microtensiómetros INIA
Firma Francisco Javier González Salvo

OTROS REPORTAJES

Cómo viene la temporada 2026 - 2027
Alimentec se consolida
Nueva política nacional de inocuidad
MÁS REPORTAJES
Logo Indualimentos
0 Comentarios

Académicos de USACH aplican biociencia para desarrollar nuevas variedades de whisky chileno

5/29/2026

0 Comentarios

 
Estudio USACH para whisky chileno
Foto: FreePik
Bajada USACH whisky chileno
Letra A
 nivel mundial, el whisky constituye uno de los segmentos más destacados dentro del mercado de las bebidas alcohólicas destiladas, alcanzando altos niveles de producción y comercialización que le confieren gran nivel agregado.
 
Según reportes publicados por diversas consultoras de mercado, las ventas anuales de este destilado alcanzan un rango de entre USD$70 mil a 90 mil millones, tanto a nivel de comercio minorista como internacional.
 
Si bien los líderes de este mercado son India (que concentra el mayor consumo a nivel global), Escocia (que encabeza las ventas y exportaciones de productos premium) y Estados Unidos (que siempre marca tendencias con la línea bourbon), América Latina también ha comenzado a jugar un papel cada vez más importante como productor y exportador, convirtiéndose en un interesante polo de desarrollo para productos tipo blended, que han ganado mayor posicionamiento en los últimos años.
 
En ese sentido, un estudio publicado en febrero de este año por la consultora internacional Market Data Forecast, reveló que la producción latinoamericana ha ganado mayor protagonismo, gracias al crecimiento experimentado por la clase media regional, que es actualmente la principal consumidora de whisky.
 
Sus estimaciones valoran al mercado latinoamericano en alrededor de USD$ 5 mil a 6 mil millones anuales, lo que representa entre 7 a 8% del total mundial. Una fracción relativamente pequeña, pero que presenta altas proyecciones de crecimiento sostenido durante la próxima década, debido al creciente interés que muestran diversos grupos productores de Brasil, México y Colombia, que hoy lideran el consumo en la región.
 
En este contexto de producción y consumo emergente, Chile juega un papel bastante peculiar, pues no es un productor mundial significativo de whisky (a diferencia de lo que ocurre con el vino o el pisco), pero sí se posiciona como un mercado importador sofisticado y relativamente intensivo en el consumo de variedades premium.
 
Diversos reportes internacionales publicados a mediados de 2024 establecen que nuestro país concentra aproximadamente el 10% del mercado latinoamericano de whisky, lo que podría parecer poco relevante en términos absolutos, pero en realidad representa una participación alta, si se considera la gran diferencia poblacional que existe con los líderes sectoriales.
 
Otro dato importante radica en que el mercado chileno está fuertemente dominado por las variedades premium, pues cerca de 91% del consumo interno corresponde al scotch whisky (de mayor valor comercial), seguido por el bourbon estadounidense.
 
Esto le confiere alto valor agregado e interesante potencial de crecimiento a cualquier emprendimiento que decida producir estos destilados de alta calidad en nuestro territorio, pues aun cuando los whiskies escoceses tienen un mercado cautivo, las actuales tendencias de mercado muestran que el público nacional está cada vez más abierto a probar cosas nuevas, en especial si son de alta calidad.
 
Así ha sucedido efectivamente en los mercados del vino y el pisco, gracias al trabajo de viñas y destilerías nuevas, que poco a poco se han ganado un espacio de prestigio y competitividad debido al aporte de una nueva generación de productores que utilizan tanto la sabiduría ancestral como el conocimiento biotecnológico, para lanzar concretar nuevos y atractivos lanzamientos.
 
De este modo, en los próximos años nuestro país podría posicionarse como un destacado productor de whisky, tanto a nivel latinoamericano como mundial, gracias a los recursos biológicos y genéticos presentes en el territorio nacional.
 
Esto permitiría a los emprendedores chilenos desarrollar y ofrecer variedades únicas en el mercado, lo que constituiría una gran oportunidad para conquistar a ese público que hoy busca calidad, pero también innovación creativa en sabores y aromas.

Destilación whisky en Chile USACH
La investigación de USACH contribuirá a generar un producto innovador, abriendo una propuesta nueva y atractiva basada en un modelo productivo circular y sostenible. Foto: FreePik.
TALENTO Y CONOCIMIENTO CHILENOS

En este contexto, la Universidad de Santiago de Chile busca contribuir al desarrollo de esta naciente industria, fomentando soluciones innovadoras basadas en la biodiversidad local y en procesos productivos más sostenibles, a través de la ejecución del proyecto de I+D “Generación de levaduras híbridas de origen nacional para la producción de whisky”.
 
La iniciativa es financiada por ANID, y cuenta con la colaboración de Destilería Esenlid (como entidad asociada) y el apoyo de la Dirección de Gestión Tecnológica (DGT) de la Vicerrectoría de Investigación, Innovación y Creación (VRIIC), de la USACH.
 
La ejecución de este proyecto está a cargo del Dr. Francisco Cubillos, y la Dra.(a) Javiera Hunda, investigadores de la Facultad de Química y Biología de esta prestigiosa casa de estudios, cuyo aporte institucional a la generación y transmisión de conocimiento científico, ya se ha traducido en otros valiosos proyectos de investigación asociados a la industria alimentaria.

Precisamente esta experticia ha sido muy importante para el desarrollo del actual proyecto, pues, tal como comenta el Dr. Francisco Cubillos, este trabajo da continuidad a una investigación anterior, en la cual ya se había elaborado una levadura propia para destilación de whisky. “Tras esa experiencia, hoy tenemos como objetivo diversificar sus perfiles aromáticos, a partir del uso de cepas de levaduras nativas provenientes de la Patagonia”, precisa el académico.
 
En forma paralela, la investigación también espera reducir el impacto ambiental asociado a las prácticas tradicionales de producción, como la quema de turba, “al promover la síntesis natural de compuestos fenólicos por parte de las levaduras”, enfatiza el Dr. Cubillos.

BIOTECNOLOGÍA APLICADA

La primera etapa de esta investigación, que comenzó el año pasado, se ha enfocado en la generación de nuevas levaduras mediante distintas técnicas de mejoramiento genético.
 
Tras esta fase se evaluarán los perfiles que van generando dichos microorganismos, en cuanto a “su capacidad para fermentar el mosto que dará origen al whisky, además de su resistencia al estrés y su desempeño a distintas temperaturas”, explica el Dr. Cubillos.
 
El académico agrega que, con los resultados obtenidos a nivel de laboratorio, se seleccionarán las levaduras con mejor rendimiento “para estudiar los sabores y aromas que aportan al destilado, así como su potencial de convertirse en nuevas cepas de interés comercial para la industria”.
 
Al finalizar la investigación, “esperamos generar un nuevo portafolio de levaduras chilenas con potencial para llegar al mercado, capaz de fortalecer la identidad del whisky nacional y abrir nuevas oportunidades para el sector en el mercado (nacional e internacional)”, concluye el investigador.

VINCULACIÓN Y PROYECCIÓN CON LA INDUSTRIA
 
Si bien la academia cumple un rol trascendental en la generación del conocimiento biocientífico necesario para la producción de las nuevas levaduras, la empresa privada también juega un papel muy importante para visibilizar y viabilizar económicamente los resultados de cualquier investigación orientada a crear u optimizar procesos productivos.
 
Es así como uno de los actores claves de este proyecto es la Destilería Esenlid, empresa que tendrá un rol fundamental en la validación de los resultados de la investigación en condiciones reales de producción. “Ellos tienen todo el conocimiento para ensamblar el destilado final con los sabores y aromas deseados”, comenta el Dr. Cubillos.
 
Al respecto, Tomás Schaerer, gerente general de Esenlid y maestro destilador, confirma que “esta colaboración con la USACH, nos permite, como industria, generar un producto innovador, abriendo una propuesta nueva y atractiva para el consumidor basada en un modelo productivo circular y sostenible”.
 
Schaerer también manifiesta que esta apuesta representa un valiosa oportunidad para poner el nombre de Chile en el mapa mundial de la industria, con “un whisky que no utiliza materias primas importadas en ningún punto de su proceso y que, por lo tanto, es 100% representativo del territorio donde se cultivan y crecen sus ingredientes”.  
 
El ejecutivo añade, que la biodiversidad chilena no es solo un argumento decorativo de esta inédita alianza productiva, sino su principal materia prima. “Esa singularidad biológica es un recurso que la industria de espirituosos chilena aún no ha aprendido a leer”, enfatiza.
 
Schaerer espera, asimismo, que este modelo de trabajo colaborativo entre la universidad, el sector de destilerías y el financiamiento público, continúe ampliándose hacia otras empresas del rubro.
 
“Hay otros productos chilenos esperando este tipo de articulación. (De modo que) si este proyecto funciona, espero que sirva de antecedente para que más destiladores se acerquen a la academia, y que esta misma vea a la industria local como una contraparte para la investigación”, puntualiza.
 
Un nuevo ejemplo de que Chile cuenta con el talento y la capacidad biocientífica necesaria para impulsar nuevos e interesantes polos de desarrollo para convertirse en una real potencia productora y exportadora bioalimentaria.
 
Solo se requiere generar los puentes necesarios entre academia, sector público, empresas privadas y ecosistema emprendedor para lograr que ese objetivo se materialice en más y mejores iniciativas como la que actualmente encabezan los académicos de USACH y que está muy pronta a convertirse en una nueva fuente de riqueza y prestigio para nuestro mercado.

GALERÍA

Dr. Francisco Cubillos, y Dra.(a) Javiera Hunda
Levaduras chilenas para destilar whisky nacional
Chile en el mapa mundial del whisky.
Logo Indualimentos

OTROS REPORTAJES

Cómo luchar contra la obesidad
Debate mundial ultraprocesados
Aptámeros como anti alérgenos
MÁS REPORTAJES
Logo Indualimentos
0 Comentarios

Revolucionario proyecto académico utiliza aptámeros para combatir alergia a la leche

5/21/2026

0 Comentarios

 
Foto
Foto
Letra L
a gestión de alérgenos ha sido, durante muchos años, uno de los focos más intensos de trabajo y mejora continua en la industria alimentaria, debido al impacto que las alergias alimentarias tienen en un amplio porcentaje de la población mundial.
 
Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura, FAO, y de la Organización Mundial de la Salud, OMS-WHO, cerca de 220 millones de personas viven actualmente con algún tipo de alergia alimentaria en todo el mundo.
 
Esta condición se entiende como cualquier reacción inmunológica potencialmente grave, producida luego de consumir algún alimento o bebida que contenga (o esté contaminado) alguna sustancia o materia prima capaz de producir dicha reacción.
 
Si a esta cifra se añaden las personas que padecen algún tipo de intolerancia alimentaria (problemas metabólicos o digestivos asociados al consumo de algún producto y/o ingrediente sólido o líquido), el número de personas en situación de riesgo asciende casi al doble, lo que equivale, aproximadamente, a entre 15% y 20% de la población mundial.
 
Los mismos estudios detallan que las alergias y/o intolerancias más comunes se producen al consumir productos tales como leche, huevos, maní y otros frutos secos, pescados, mariscos, soja y harina de trigo, entre una larga lista que cada día parece extenderse más.
 
Asimismo, otras investigaciones y artículos publicados en revistas médicas y científicas de todo el mundo, coinciden en que la prevalencia de las alergias e intolerancias se ha incrementado en los últimos años, especialmente en los países industrializados, debido a múltiples factores que, si bien, aún no se individualizan de manera certera, sí generan preocupación tanto a nivel clínico como industrial.
 
En Chile la situación es muy similar, pues diversos estudios realizados por entidades académicas, estiman que entre 800 mil y 2.000.000 de personas padecen actualmente alergias o intolerancias alimentarias, especialmente en zonas urbanas.
 
Para la industria alimentaria, este complejo escenario se traduce en la urgente necesidad de optimizar en forma exponencial la gestión de alérgenos, aplicando estrategias preventivas y mejora continua, para evitar tanto el uso de ingredientes que generen reacciones adversas, como para eliminar cualquier riesgo de contaminación cruzada, tanto en la cadena de producción como de distribución y logística.
 
Sin embargo, esta tarea no exenta de dificultades, pues el reemplazo de alérgenos suele generan un alza desmedida en el costo de los alimentos (como sucede con las leches hipoalergénicas, por ejemplo).
 
Además, aun cuando se implementen medidas estrictas de control y prevención a lo largo de la cadena productiva, siempre existirá alguna probabilidad error, en especial por la gran cantidad de ingredientes que podrían generar alergias o intolerancias alimentarias, lo que conlleva una dificultad crónica para aplicar una estrategia de prevención integral realmente efectiva.

LECHE, EL PRIMER PASO
 
Esta situación es especialmente compleja en el ámbito de la industria láctea, pues las alergias reportadas debido al consumo de productos lácteos son las más características y expandidas entre la población, especialmente durante la infancia y adolescencia.
 
Esta situación se producen debido a que el sistema inmunológico identifica erróneamente ciertas proteínas de la leche como si fueran sustancias peligrosas.
 
De este modo, en vez de tolerarlas como alimentos normales, el organismo activa una respuesta defensiva exagerada, mediante la liberación de histamina y otras moléculas inflamatorias, que finalmente producen los síntomas alérgicos, cuyas consecuencias pueden ser muy severas, dependiendo de las características de cada persona.
 
Las principales proteínas responsables son de estas reacciones alérgicas son la caseína (la principal proteína de la leche) y otras proteínas presentes en el suero lácteo, como la beta-lactoglobulina y la alfa-lactoalbúmina
 
Frente a este cuadro complejo, la única solución clínica consistía en eliminar de raíz el consumo de productos lácteos, o bien, reemplazarlos por sucedáneos de origen vegetal o suplementos especializados, que no tienen las mismas condiciones organolépticas ni el valor nutritivo de la leche, o bien, tienen un precio que los hace inalcanzables para el grueso de la población.
 
Sin embargo, una reciente investigación académica, emprendida por los doctores Rodrigo Maldonado Águila, de la Universidad San Sebastián; y Aníbal Concha Meyer, de la Universidad Austral, promete contribuir al desarrollo de una herramienta biotecnológica capaz de eliminar el riesgo de alergias a la leche, mediante el uso de aptámeros.
 
El proyecto, denominado “Desarrollo y validación de un filtro basado en aptámeros para depurar leche de beta-lactoglobulina” (ID25I10174), busca ofrecer, en concreto, una solución más accesible y efectiva para la población que hoy debe reemplazar la leche, por sucedáneos vegetales o suplementos de alto valor comercial.
 
Para tales efectos, los investigadores esperan desarrollar en el corto plazo un innovador prototipo de filtro que permita eliminar selectivamente la beta-lactoglobulina mediante el uso de aptámeros.
 
Los aptámeros son anticuerpos sintéticos formados de ARN o ADN, cuya principal característica radica en que son capaces de unirse a moléculas diana con alta afinidad y especificidad.
 
El trabajo realizado por ambos investigadores, ha permitido diseñar aptámeros oligonucleótidos con alta afinidad y especificidad, los cuales han sido inmovilizados en filtros de celulosa, capaces de adherirse a las proteínas alérgenas de la leche, permitiendo, eventualmente, eliminarlas de la composición final del alimento.
 
Tal como explica el Dr. Rodrigo Maldonado, esta tecnología ofrecería ventajas significativas frente a los tratamientos convencionales, que se basan fundamentalmente en el reemplazo de la leche por fórmulas hipoalergénicas importadas (cuyo costo hoy supera los $30.000 por litro).
 
“Por el contrario, esta nueva biotecnología desarrollada en Chile, ofrece una alternativa más económica, segura, reutilizable y de producción nacional, que reduciría significativamente los costos de tratamiento de las personas afectadas por este mal (fundamentalmente niños y bebés en edad de lactancia), e incrementaría la calidad de vida de un sector importante de la población”, explica el investigador.
 
Actualmente, la iniciativa se encuentra en su fase de validación en laboratorio. Una vez superada dicha etapa, se podría proceder a su escalamiento industrial y a la transferencia tecnológica, lo que permitiría lograr su implementación en la producción masiva de leche, en cualquier planta ubicada en el territorio nacional.
 
La presentación de este proyecto se realizó durante la segunda jornada del seminario Sur Futuro 2026, iniciativa impulsada por el Gobierno Regional de Los Ríos y ejecutada por la Corporación Regional de Desarrollo Productivo (CRDP), con el objetivo de transformar el potencial científico de la zona en soluciones económicas concretas y escalables.

Producción láctea sin alérgenos
Esta nueva biotecnología ofrece una alternativa más económica, segura, reutilizable y de producción nacional, en beneficio de las personas afectadas por alergias lácteas. Foto: FreePik.
INNOVACIÓN CON SENTIDO

Para el Dr. Rodrigo Maldonado, la motivación principal de este revolucionario proyecto nació de la urgente necesidad de impulsar innovación que permita enfrentar un problema que, más allá de sus implicaciones comerciales, hoy es fundamentalmente de salud pública, “porque todo conocemos o tenemos amigos y/o familiares que sufren de alguna alergia y sus complicaciones clínicas, y además sabemos lo que implica comprar productos hipoalergénicos que son extremadamente caros”, enfatiza.

“Además -agrega-, la región de Los Ríos es una de las principales productoras de leche de nuestro país así que eso nos proporciona un contexto ideal para comenzar este camino, que hasta ahora ha sido satisfactorio, porque pudimos adjudicarnos los fondos necesarios a través de ANID, y además logramos el apoyo de importantes empresas privadas que confiaron en nuestras ideas, así que tenemos plena confianza de superar todos los desafíos técnicos que aún tenemos por delante”.
 
Un punto que también destaca el Dr. Aníbal Concha quien recalca que sigue siendo difícil conseguir el apoyo de empresas privadas, “porque cuesta mucho sacarlas de sus respectivas zonas de confort, pero de todos modos es vital para poder avanzar, así que nunca hay que rendirse, sino intentarlo con más energía, escribiendo correos, llamando, golpeando puertas e insistiendo, hasta conseguir el objetivo”.
 
“Además. estamos en el momento preciso para que las empresas se decidan a apoyar con más decisión a las iniciativas I+D, tanto a nivel de la academia como del ecosistema emprendedor”, añade el investigador de la UACH.
 
“Las empresas deben abrir en los ojos para entender que este tipo de iniciativas las ayudan a ser más competitivas, a captar mayor participación de mercado, a ser más innovadoras y a conectarse mejor con el público, dándole a entender que también están tratando de generar mejores soluciones, para todo el conjunto del mercado y la sociedad”, precisa el Dr. Concha.
 
Sin embargo, el investigador también enfatiza que los representantes de la academia deben ser más eficientes en el diálogo con el sector privado, “para demostrarles que somos capaces de lograr resultados concretos y exitosos, que además permiten generar soluciones que van a impactar positivamente en muchas personas”.

PROXIMOS PASOS

El Dr. Rodrigo Maldonado comenta que hoy el proyecto se encuentra en la etapa de generar aptámeros nuevos mediante protocolos especializados, para posteriormente liarlos a las moléculas (alérgenas) que se quiere aislar.
 
“Eso nos permitirá tener un set de aptámeros que podremos validar in vitro, para después unir los aptámeros en un filtro de celulosa y pasar a las pruebas de campo. Esperamos completar esta etapa antes de agosto de 2027, fecha en la que ya podríamos contar con un prototipo funcional preindustrial”, precisa.
 
Su coinvestigador, Aníbal Concha, destaca a su vez que esto representa un hito trascendental para todo el país, “porque no solo nos estaría instalando en un avanzado sitial de liderazgo científico y biotecnológico, sino que también le brindaría a la industria láctea nacional una capacidad única para producir lácteos de buena calidad, que puede entregar beneficios de comercio interior y exterior”.
 
El proyecto de los doctores Maldonado y Concha también tiene implicaciones potencialmente muy amplias, porque si se logra eliminar el riesgo de alergias lácteas mediante esta biotecnología, también sería teóricamente factible desarrollar otros aptámeros específicos para eliminar, por ejemplo, el riesgo de alergias al maní, al pescado o a la soja, así como también las intolerancias al gluten y a la propia, entre otras diversas posibilidades.
 
“Las aplicaciones pueden ser muchísimas -puntualiza el Dr. Maldonado-, y aunque hoy vamos paso a paso, podríamos eventualmente estar dando los primeros pasos para avanzar hacia una biotecnología de base que nos permita a mediano plazo aplicar una gestión integral de alérgenos en toda la industria alimentaria. Creo que vamos por muy buen camino, para pensar en un objetivo final como ese”.

El Vital Aporte Privado

Foto
Foto: FreePik.
Letra S
i bien este proyecto es liderado por dos destacadas universidades nacionales, también cuenta con la valiosa colaboración del sector privado, cuyo aporte ha sido fundamental para avanzar hacia el objetivo final de producir, a nivel industrial masivo, leche sin riesgo de generar alergias y/o intolerancias.
 
Al respecto, Enrique Bombal, gerente de desarrollo de mercado para Latinoamérica de la firma DeLaval (una de las que creyó en la potencialidad y viabilidad de esta iniciativa), destacó que este proyecto aborda una problemática urgente en Chile y en el mundo.
 
“Desarrollar un producto que venga a solucionar, desde la granja hasta el consumidor, el problema de la presencia de alérgenos en un alimento tan rico como la leche, es un avance tremendo, y por eso estamos muy entusiasmados con la tecnología y los avances que puedan surgir de este trabajo”, afirmó.
 
Otra importante compañía nacional que brindó su apoyo al trabajo de los doctores Maldonado y Concha es Soprole, cuya subgerenta de Innovación y desarrollo, explicó durante el seminario Sur Innova, que participar de esta iniciativa “es muy atingente, pues genera una estrecha relación con los programas de alimentación complementaria del Ministerio de Salud”.
 
“Esperamos que pronto se pueda tener el escalamiento industrial para ofrecer una solución efectiva a quienes sufren de alergia alimentaria a la proteína de la leche”, enfatizó la ejecutiva, quien no ocultó su entusiasmo por lo que representa dar a la academia la posibilidad de desarrollar y transferir conocimiento biotecnológico avanzado, tanto a la gran industria láctea, como a los emprendedores de todo Chile.

GALERÍA

Dr. Aníbal Concha Meyer
Dr. Rodrigo Maldonado
Estrategia global de alérgenos.
Firma Francisco Javier González Salvo

​OTROS REPORTAJES

Avances en IA alimentaria
TUTTOFOOD Milano 2026 alcanza registros históricos
Desafíos mercado vitivinícola chileno
MÁS REPORTAJES
Logo Indualimentos
0 Comentarios

Avances en Inteligencia Artificial aplicados al desarrollo inocuo de la industria

5/21/2026

0 Comentarios

 
IA en inocuidad y seguridad alimentaria
Foto generada mediante IA
Bajada IA en inocuidad y seguridad alimentaria
Letra L
a Inteligencia Artificial o IA ha alcanzado un posicionamiento estratégico cada vez más relevante en diversos sectores estratégicos de la economía, especialmente en la industria de alimentos.

Por ejemplo, hoy es cada vez más común utilizar sus algoritmos para impulsar análisis de datos en tiempo real que ayudan a tomar decisiones estratégicas cada vez más eficientes y mejor informadas.
 
Uno de los campos donde esta tecnología ha prestado apoyo relevante, es la inocuidad, pues no solo ayuda a automatizar acciones o a agilizar la capacidad de respuesta ante contingencias (como los brotes de ETA, por ejemplo), sino que también contribuye al diseño de estrategias tendientes a crear una auténtica cultura de seguridad alimentaria.
 
Así lo asegura, por ejemplo, María Teresa Pino, subdirectora nacional de I+D del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA, quien enfatiza que la aplicación de IA en seguridad agroalimentaria constituye una transformación fundamental en gestión de riesgos, trazabilidad y toma de decisiones en sistemas productivos complejos. “En Chile -precisa-, este avance está estrechamente vinculado con la vigilancia fitosanitaria, la trazabilidad en la cadena de valor, la calidad de los alimentos, el acceso a mercados de exportación y la reputación nacional”.
 
Una visión que también comparte Miguel Ulloa, CEO de la startup tecnológica chilena Techmark-IA, para quien la IA generativa representa un cambio de paradigmas sectorial de enorme impacto, pues permitió pasar de modelos reactivos a sistemas predictivos y autónomos. “Tradicionalmente -explica Miguel-, la inocuidad alimentaria se gestionaba a base de controles posteriores o auditorías periódicas; hoy, en cambio, con IA es posible anticipar riesgos antes de que ocurran”.
 
“Por ejemplo, mediante nuestro ecosistema ION (Inteligencia Operativa Neuronal), integramos múltiples fuentes de datos en tiempo real, como temperatura, trazabilidad, condiciones logísticas, comportamiento de la cadena de frío, variables ambientales y operativas, para detectar patrones invisibles al ojo humano. Esto permite identificar desviaciones críticas que podrían derivar en contaminación por patógenos, fallas químicas o alteraciones del producto, entre otras variables”, destaca Miguel.
 
Consecuentemente, la IA ayuda a que la inocuidad deje de ser un simple protocolo estático y se transforme en un sistema vivo, dinámico y autoajustable, capaz de prevenir brotes antes de que escalen, protegiendo al consumidor y resguardando la reputación de las empresas y sus respectivas marcas.
 
Quien también comparte este entusiasta diagnóstico es Solange Brevis, ingeniera en Alimentos de la UBB; aspirante a doctora en Biomedicina y Ciencias de la Salud de la Universidad Europea; expresidenta del Colegio de Ingenieros Alimentos de Chile, CIACh; y actual coordinadora y docente de la carrera de Nutrición y Dietética de la Facultad de Medicina de la Universidad del Desarrollo, UDD. Brevis considera por ejemplo que, en el actual escenario evolutivo impulsado por la IA, los algoritmos de machine learning aplicados a datos de parámetros de proceso, condiciones ambientales, trazabilidad y reportes sanitarios internacionales, permiten anticipar desviaciones en puntos críticos de control (PCC), modelar el crecimiento microbiano en función de variables como temperatura, pH y actividad de agua, y detectar señales tempranas de contaminación cruzada, entre otras múltiples ventajas operativas estratégicas.
 
“A esto se suman los sistemas de visión computacional y sensores hiperespectrales que realizan inspección en línea con una sensibilidad superior al control muestral convencional, identificando cuerpos extraños, micotoxinas o defectos en tiempo real. En la práctica, esto se traduce en planes HACCP dinámicos, sistemas de alerta temprana más robustos y una gestión del riesgo respaldada por evidencia cuantitativa, lo que fortalece tanto la protección del consumidor como la eficiencia operacional de la industria”, precisa la docente e investigadora.

Foto
Hoy la IA ayuda a que la inocuidad deje de ser un simple protocolo estático y se transforme en un sistema vivo, dinámico y autoajustable, capaz de prevenir brotes antes de que escalen. Foto: ChatGPT.
​VENTAJAS DECISIVAS
 
Junto con impulsar un cambio trascendental en los paradigmas, la tecnología de IA está impulsando avances decisivos en diversos puntos de la cadena alimentaria productiva, logística y comercial. Tal como indica María Teresa Pino, de INIA, esto se refleja, por ejemplo en acciones concretas como:
 
1. Reducción de riesgos sanitarios: Los modelos predictivos a base de IA permiten disminuir entre 20 y 40% la incidencia de eventos críticos en las cadenas alimentarias, según experiencias internacionales.
2. Optimización de procesos productivos: Los sistemas de monitoreo inteligente incrementan la eficiencia operacional en aproximadamente 10–15 %, minimizando pérdidas y mermas.
3. Mejora en trazabilidad: Las tecnologías basadas en análisis de datos agilizan considerablemente los tiempos de respuesta ante incidentes de inocuidad, pasando de días a horas.
Fortalecimiento del cumplimiento normativo: La automatización de controles y registros simplifica los procesos de auditoría y certificación para exportación.
 
Miguel Ulloa, CEO de Techmark-IA, comenta a su vez que este aporte tecnológico potencia constantemente toda la cadena de valor, desde el campo a la mesa, impactando en forma directa e inmediata en procesos clave como:
 
Monitoreo de cadena de frío en tiempo real: mediante la detección anticipada de quiebres que comprometan la calidad del producto.
Trazabilidad inteligente: a través del seguimiento automatizado y preciso desde el origen hasta el consumidor final, facilitando retiros selectivos y eficientes.
Control de calidad integral automatizado: a partir del análisis mediante visión computacional, para detectar anomalías en productos o envases.
Gestión predictiva de riesgos sanitarios: gracias a la identificación de condiciones propicias para proliferación de bacterias o contaminantes.
Optimización logística: mediante uso de rutas inteligentes y adaptativas que reducen los tiempos y la exposición a riesgos.
Cumplimiento normativo dinámico: aplicando sistemas que se ajustan automáticamente a estándares sanitarios locales e internacionales.
 
“En este contexto -puntualiza el emprendedor-, la IA no solo mejora procesos, sino que redefine el estándar operativo, elevando la precisión, reduciendo pérdidas y fortaleciendo la confianza del consumidor”.
 
Solange Brevis, por su parte, pone énfasis en el salto cuántico que la IA impulsa en los distintos procesos de control sanitario preventivo, los cuales pueden adaptarse en forma ágil, y precisa a los distintos requerimientos de los múltiples actores de la cadena alimentaria. En tal sentido, separa estos aportes en dos áreas centrales de aplicación diferenciada:
 
En el eslabón agroindustrial, destacan los modelos predictivos de riesgo de contaminación por Salmonella o E. coli en cultivos frescos, que integran datos satelitales, climáticos y de manejo agronómico para orientar decisiones de cosecha; a estos se suman también los sistemas de visión artificial montados en líneas de selección que detectan daño mecánico, residuos o presencia de micotoxinas en granos y frutas.
 
En el trabajo de planta, en tanto, Brevis comenta que los ejemplos más disruptivos incluyen la propuesta de Nestlé, que mediante su departamento de inocuidad alimentaria digital usa IA para dilucidar en tiempo real la vida útil de los productos; y plataformas como HorizonScan o el sistema FOODAKAI, que rastrean miles de fuentes globales; alertas RASFF, retiros de producto, literatura científica; para anticipar riesgos emergentes.
 
“También destacan los gemelos digitales de procesos térmicos, la espectroscopía NIR acoplada a redes neuronales para detección de fraude, y la analítica predictiva del microbioma ambiental de las salas de producción, que identifica nichos persistentes de Listeria antes de que generen un brote”, añade la ingeniera, investigadora y docente universitaria.
Foto
Hoy existen diversas aplicaciones de IA aplicadas al desarrollo del sector agroalimentario como monitoreo de cultivos, detección de plagas, optimización de riego, clasificación y trazabilidad, Foto: ChatGPT.
VALOR AGREGADO NACIONAL

Y aunque un observador externo podría suponer que todos estos logros provienen del exterior, lo cierto es que el talento nacional ha impulsado un alto porcentaje de cambios disruptivos, gracias al conocimiento aportado por la academia y las instituciones de investigación especializada, y al vigor creativo del ecosistema emprendedor interno.
 
En tal sentido, María Teresa Pino destaca que Chile cuenta con capacidades avanzadas en áreas específicas de esta tecnología, que le permiten posicionarse en un sitial de liderazgo regional e, incluso, superar a otro países más desarrollados desde el punto de vista técnico, aunque todavía falta para alcanzar un desarrollo más integral y colaborativo.

“Hay aplicaciones de inteligencia artificial en el sector agroalimentario como monitoreo de cultivos, detección de plagas, optimización de riego, clasificación y trazabilidad, además de plataformas emergentes como Agrinexus -comenta-, pero estas soluciones varían en madurez y aún no forman un sistema nacional integrado basado en IA, por lo que el principal reto hoy consiste en integrar, escalar y gestionar estas tecnologías para mantener el posicionamiento de nuestro país como proveedor confiable de alimentos”.
 
En ese contexto, la investigadora destaca las capacidades alcanzadas por INIA en sistemas inteligentes de vigilancia fitosanitaria, plataformas agroclimáticas, agricultura de precisión, biotecnología y tecnologías postcosecha, entre otros desarrollos destacados. Algunos de estos, son los siguientes:
 
OST LAB AGRO: laboratorio digital portátil que integra sensores, análisis espectral y modelos predictivos para evaluar en tiempo real la calidad de la fruta en terreno.
 
Sistema de alerta temprana para el Tizón Tardío: aplicación de modelos predictivos en sanidad vegetal, basado en la integración de variables agroclimáticas, que permite anticipar, por ejemplo, riesgos de infección causados por el hongo que afecta la producción de papa.
 
Espectroscopía (NIRS): tecnología que, en combinación con técnicas como la espectroscopia Raman o NIR, permite detectar adulteraciones en la composición de los alimentos (incluyendo fraudes).
 
Envases Activos: alternativa complementaria y sustentable desarrollada para interactuar con los alimentos y prolongar su vida útil mediante la creación de dispositivos a base de biopolímeros obtenidos a partir de aceites esenciales de mostaza e hinojo.
 
Solange Brevis, por su parte, también considera que Chile se encuentra en una etapa intermedia de desarrollo en el campo de la IA, pues existe conciencia institucional y casos pioneros, aunque estos esfuerzos aún no se reflejan en una adopción sistémica.

La investigadora y docente reconoce que ACHIPIA ha posicionado el tema en la agenda pública, con seminarios dedicados a la IA aplicada a la inocuidad, que convocan a academia, industria y sector público. Además, puntualiza que la recientemente aprobada “Política Nacional de Inocuidad y Calidad Alimentaria 2026–2036” incorpora como ejes la anticipación de riesgos, el avance en trazabilidad y control del fraude alimentario, así como la modernización de la red de laboratorios con diversas tecnologías (incluyendo IA), pero que todos estos avances no ocultan el hecho de que aún persisten brechas estructurales complejas y que ralentizan el logro de los objetivos de largo plazo.
 
Para Brevis, una de las dificultades más evidentes radica en que el Sistema Nacional de Vigilancia en Inocuidad Alimentaria es fragmentado, debido a la presencia de múltiples entidades responsables como MINSAL, SAG, ACHIPIA, SERNAPESCA, ISP y SEREMIS, que carecen de interoperabilidad, lo que dificulta la trazabilidad y la respuesta ante brotes de ETA.
 
Al mismo tiempo, precisa que la adopción de IA en planta es liderada principalmente por grandes exportadoras del sector frutícola, salmonero y lácteo, mientras que las PYMES; que concentran buena parte del abastecimiento interno; siguen limitadas por brechas de digitalización, costos y capital humano especializado. Por ende, Brevis concluye que el desafío país es claro: “transformar esos casos aislados en una capacidad sistémica, interoperable y equitativa”.
 
Por ello, y aun cuando se espera que en el corto a mediano plazo se consolide la convergencia entre IA y otras tecnologías de punta como genómica, IoT y blockchain como infraestructura integrada de inocuidad, para avanzar tanto en estrategias de inocuidad preventiva como en detección de fraudes alimentarios, también se requiere una mejor integración entre los sistemas que hoy operan de manera fragmentada, para así estructurar una nueva arquitectura de datos interoperable y capaz de optimizar la interacción positiva entre academia, mundo público, empresas privadas y ecosistema emprendedor.
 
Claro que para Solange Brevis esto requiere de acciones urgentes, como formar capital humano en ciencia de datos aplicada a alimentos, y construir marcos regulatorios que equilibren innovación con protección del consumidor; incluyendo consideraciones éticas sobre sesgos algorítmicos y gobernanza de datos.  “Desde mi mirada como investigadora -concluye-, el mayor desafío no será tecnológico sino institucional. Es decir, lograr que la IA sea una herramienta al servicio de la salud pública, la soberanía alimentaria y los sistemas agroalimentarios sostenibles, y no solo un atributo de competitividad exportadora”.
 
Desde el ecosistema emprendedor, en tanto, Miguel Ulloa plantea que Chile de todo modos ya tiene la ventaja estratégica de combinar talento técnico con alta capacidad de adaptación e innovación en contextos complejos, lo que permite desarrollar soluciones altamente eficientes, escalables y competitivas a nivel global, abriendo oportunidades valiosas para escalar tanto a nivel interno como externo. “En Techmark-AI esto se materializa en ION, nuestro ecosistema de Inteligencia Operativa Neuronal, que no es solo una herramienta tecnológica, sino una arquitectura completa que integra analítica avanzada, automatización, aprendizaje continuo y toma de decisiones autónoma”, detalla.
 
Ulloa también considera que el valor del talento chileno radica en la forma cómo los emprendedores abordan los problemas, pues no lo hacen simplemente desde la teoría, sino desde la operación real, para lo cual diseñan soluciones que entienden la dinámica del negocio, la logística latinoamericana, las brechas de infraestructura y los desafíos regulatorios. “Eso permite que nuestras tecnologías no solo funcionen en Chile, sino que sean exportables y adaptables a distintos mercados. Además, incorporamos una mirada creativa que cruza tecnología con estrategia, permitiendo mejorar la eficiencia e inocuidad, y al mismo tiempo avanzar en sostenibilidad, reduciendo desperdicios, optimizando recursos y disminuyendo la huella operativa”.
 
Ejemplos concretos de cómo el talento chileno está aportando soluciones de clase mundial, posicionándose como actor relevante en esta nueva etapa de transformación industrial, y donde, tal como enfatiza Miguel Ulloa, la IA deja de ser una promesa y se convierte en infraestructura crítica capaz de aportar a procesos trascendentales para el desarrollo tanto de Chile como de toda la humanidad.

GALERÍA

María Teresa Pino
Miguel Ulloa
Solange Brevis
INIA OST Lab
IA y genómica
Firma Francisco Javier González Salvo

OTROS REPORTAJES

TUTTOFOOD 2026 rompe registros
Prevención de alergias con aptámeros
Mercado vitivinícola chileno
MÁS REPORTAJES
Foto
0 Comentarios

Investigación académica busca aprovechar gran potencial del quitosano

3/12/2026

0 Comentarios

 
Convierten residuos de crustáceos en quitosano
Foto: Gentileza Comunicaciones Universidad de La Serena
Convierten residuos de crustáceos en quitosano
Letra L
a producción eficiente, sostenible y circular es uno de los principales objetivos a lo cuales se orienta, actualmente, la producción de alimentos, bebidas e ingredientes en todo el mundo.
 
Esto se traduce en que el desarrollo de nuevos materiales y materias primas a partir de recursos naturales ya existentes, pero que han sido descartados por diversas razones, se ha convertido en una de las áreas más prometedoras de la investigación científica actual.
 
En ese contexto, la quitina y su derivado, el quitosano (dos polisacáridos presentes en organismos como crustáceos, insectos y hongos) han despertado un creciente interés por sus múltiples propiedades funcionales y aplicaciones potenciales en áreas tales como, por ejemplo:


  • Agricultura
  • Biomedicina
  • Alimentos con propiedades nutracéuticas
  • Biomateriales

Al respecto, el académico del Departamento de Ingeniería en Alimentos de la Universidad de La Serena, Ronny Martínez, lidera actualmente un proyecto que busca explorar todas las atractivas potenciales presentes en este campo.
 
La iniciativa, en la que también participa la académica del departamento de Química de la Universidad de La Serena, Claudia Bernal, se denomina “Towards enzyme-based chitosan production from shrimp processing waste: Improving the performance of chitinase and chitin deacetylase using enzyme engineering” y forma parte del proyecto FONDECYT 1230483.
 
Tal como explica el Dr. Martínez, este proyecto busca impulsar el desarrollo de procesos biotecnológicos más sustentables, para obtener quitina a partir de residuos de crustáceos generados en la Región de Coquimbo y transformarla en quitosano.
 
Para tales efectos “se utilizan enzimas que permiten reemplazar los métodos químicos tradicionales, con el objetivo de reducir el impacto ambiental y económico de su producción, generando compuestos con propiedades útiles para distintas aplicaciones”, detalla el académico e investigador.
 
El Dr. Martínez, PhD en Ingeniería Bioquímica, también detalló que “la quitina es un polisacárido formado por largas cadenas de azúcares llamados N-acetilglucosamina y cuando a esas unidades se les elimina el grupo acetilo, se transforman en glucosamina, con la cual se forma el quitosano”.
 
A diferencia de la quitina, el quitosano es soluble en soluciones ácidas y forma geles, lo que amplía sus aplicaciones en diversas áreas industriales, incluyendo la formulación de alimentos con propiedades funcionales.
 
Sin embargo, su obtención tradicional se realiza mediante procesos químicos intensivos con ácidos y alcalinos concentrados, que son de alto costo y, al mismo tiempo, poco sustentables.
 
Frente a este escenario poco favorable, el proyecto liderado por el Dr. Martínez busca desarrollar métodos más sustentables para transformar la quitina en quitosano mediante el uso de enzimas, “ya que estas son proteínas que catalizan reacciones químicas que permiten modificar estos compuestos”.
 
Esto permite, por ejemplo, “convertir quitina en quitosano de bajo peso molecular, pero en condiciones mucho más amigables desde el punto de vista económico y medioambiental, en comparación con los procesos químicos tradicionales”, enfatizó el académico e investigador.

Cita destacada Dr. Ronny Martínez
ECONOMÍA CIRCULAR
 
Por su parte, la doctora en Ciencias Químicas, Claudia Bernal, recalcó que uno de los aspectos más importantes de esta investigación radica en que la quitina se encuentra en el exoesqueleto de crustáceos e insectos, y en los hongos.
 
Esto abre múltiples e interesantes oportunidades para obtenerla a partir de descartes de la producción de crustáceos, que hoy no son revalorizados de manera conveniente.
 
“Aunque durante décadas recibió menos atención que la celulosa, la cual está presente principalmente en las plantas y es el polímero natural más abundante del planeta, hoy existe un creciente interés en la quitina y su derivado, el quitosano, debido a sus valiosas propiedades como material, sus aplicaciones funcionales y a que no tiene compromiso con la seguridad alimentaria”, explica la Dra. Bernal.
 
“Sin embargo -añade-, para que este gran potencial sea aprovechado se requiere del estudio de procesos químicos sustentables y eficientes, los cuales pueden lograrse desde la biocatálisis que es lo que busca este proyecto”.
Cita destacada Dra. Claudia Bernal Universidad de La Serena
DESAFÍOS

Respecto de los objetivos de mediano y largo plazo, el Dr. Martínez afirma que uno de los principales desafíos radica en que muchas enzimas aún no están preparadas para procesos industriales, porque son más sensibles que los métodos químicos.
 
“(Las enzimas) Funcionan solo en rangos específicos de temperatura, pH y salinidad, y si cambian esas condiciones, pueden desactivarse, lo que dificulta su uso a gran escala”, detalla.
 
Por ello, aunque estos procesos pueden realizarse en laboratorio, a nivel industrial todavía se utilizan métodos químicos.

El investigador también precisa que muchas de estas enzimas no están disponibles en las cantidades necesarias para la producción a gran escala, donde se requieren gramos o incluso kilos para que el proceso sea viable.
 
Para enfrentar estas limitaciones, el proyecto trabaja en la producción y mejoramiento de enzimas mediante ingeniería de proteínas.
 
Esto permite generar miles de variantes mediante mutaciones, para luego seleccionar las que muestran mejor desempeño en condiciones industriales, de manera que puedan incorporarse al sistema productivo.
 
“Tras tres rondas de screening, produciendo miles de versiones de la enzima con mutaciones al azar, logramos identificar una nueva versión de la enzima quitosanasa, que tiene mayor estabilidad a alta temperatura (54°C) y mayor capacidad para degradar quitosano en cadenas cortas y solubles”, puntualiza el Dr. Martínez.
 
Las mutaciones identificadas en esta nueva variante, y las potenciales explicaciones del mecanismo de mejora a nivel molecular, serán reportadas prontamente en revistas científicas, “mientras que hay aplicaciones específicas de la quitosanasa que pueden tener relevancia comercial en el corto plazo”, agrega.
Producción de langostinos en región de Coquimbo
Una de las claves del proyecto radica en aprovechar la gran cantidad de materia prima proveniente de la producción de crustáceos en la región de Coquimbo. Foto generada con Manus AI.
COLABORACIÓN
 
Otro aspecto destacado del proyecto, consiste en el trabajo conjunto realizado con la empresa regional Crustanic, que produce quitosano a partir de residuos de camarones y langostinos procesados en la Región de Coquimbo.
 
“Para la industria, es atractivo producir quitosano con enzimas, pero las empresas no tienen la capacidad de desarrollarlas por sí solas. Ahí entra la academia, aportando investigación y desarrollo para generar estas herramientas biotecnológicas”, enfatiza el líder del proyecto.
 
El Dr. Martínez también detalla que “este trabajo busca obtener quitosanos más pequeños y solubles, lo que facilita su uso en aplicaciones como la agricultura, evitando problemas como la formación de sólidos que pueden obstruir sistemas de riego y mejorando la funcionalidad del producto”.
 
El investigador hizo hincapié, además, en los beneficios a largo plazo de esta iniciativa, “porque abre la posibilidad de que en el futuro podamos aprovechar miles de toneladas de residuos de la industria de camarones y langostinos que hoy se descartan”.
 
De hecho, en la actualidad hasta 80% de los ejemplares capturados en ríos y océanos, termina como desecho, generando altos costos económicos y ambientales.
 
“Esos residuos pueden transformarse en nuevos bioproductos de alto valor, que es algo que nos gustaría mantener a través del proyecto SATREPS de Recuperación de Bioproductos de Alto Valor, para Aumentar la Sustentabilidad de la Industria Pesquera en Chile (ReBiS), que lidero junto a colegas de la Universidad de La Serena y la UCN”, precisa el Dr. Martínez.

​GALERIA

Proyecto liderado por el Dr. Martínez Universidad de La Serena.
Firma genérica Indualimentos

OTROS REPORTAJES

Desarrollo mercado chileno de chocolates
Food Packaging con biomateriales
Beneo Chile cumple 20 años
Logo Indualimentos
Más Reportajes
0 Comentarios

Tecnología chilena busca revolucionar control de calidad en producción de semillas

2/26/2026

0 Comentarios

 
Foto
Foto gentileza comunicaciones PUCV
Foto
Letra E
n los últimos años, Chile ha reforzado significativamente su papel como potencia exportadora agroalimentaria. Protagonismo que no solo se refleja en la producción y exportación de productos frescos, sino también en otros rubros igualmente estratégicos.
 
Uno de estos segmentos es la producción y exportación de semillas, donde nuestro país se posiciona como el principal exportador del hemisferio sur.
 
De hecho, la producción nacional de contra estación (cultivos que se siembran o cosechan en la temporada contraria a la del hemisferio norte) ayuda a satisfacer la demanda global, reducir la escasez y acelerar el desarrollo de nuevas variedades vegetales.
 
Más aún, de acuerdo con estadísticas de ODEPA y ProChile, sólo en 2024 el total de exportaciones de semillas chilenas alcanzó casi USD$ 400 millones, lo cual representa un volumen de 38 mil toneladas de este producto, incluyendo hortalizas, maíz, canola, soya, flores y forrajeras, entre otras variedades.
 
Esto implica que, a diario, en nuestro país se multiplican nuevas variedades que los genetistas elaboran de acuerdo con la demanda mundial.
 
En algunas especies esta tarea se realiza en forma manual, mediante el trabajo de cientos de operadores que manipulan las flores para polinizar y hacer las hibridaciones necesarias.
 
Y si bien se trata de un proceso minucioso que se realiza con gran precisión, tampoco está exento de errores, lo cual genera eventuales riesgos que pueden traducirse en eventuales perjuicios para todo el sector.
 
Ante este escenario, académicos de la Escuela de Ingeniería Eléctrica y de la Escuela de Agronomía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) participan en una investigación conjunta para diseñar y desarrollar un dispositivo portátil para el monitoreo y trazabilidad del proceso de producción de semillas agrícolas de alto valor.
 
Según explica Daniel Yunge, académico de la Escuela de Ingeniería Eléctrica, del magíster en Ciencias de la Ingeniería mención Ingeniería Eléctrica de la PUCV y director del proyecto FONDEF IT en el que se enmarca esta investigación, el objetivo es que el aparato capture imágenes y efectúe el procesamiento en terreno, detectando errores de manipulación de las flores durante el proceso de hibridación, con la consecuente reducción de pérdidas en la calidad de la producción.
 
“Se trata de una solución tecnológica que, a través de machine learning, detecta patrones en una imagen –en este caso, imágenes de distintos momentos de las flores trabajadas manualmente mediante emasculación y polinización– para dar cuenta de errores en el proceso, y así poder corregirlos a tiempo”, detalla Yunge.
 
El académico también destaca que para tales efectos se espera diseñar y lanzar una aplicación para smartphone, “ya que los teléfonos inteligentes cuentan con la tecnología necesaria y son de menor costo de implementación frente a un dispositivo fabricado especialmente para el monitoreo”.
 
Para ello, el proyecto contempla la participación de la empresa LEM System, que ofrece soluciones tecnológicas para el agro, tales como sistemas de monitoreo de invernadero, de riego, y provisión de datos a los agricultores.

MEJOR CONTROL DE CALIDAD

La académica de la Escuela de Agronomía y del magíster en Ciencias Agronómicas y Ambientales de la PUCV, y codirectora del proyecto, Patricia Peñaloza, comentó que la agricultura de las semillas en Chile se distingue por su calidad, por lo que es preferida por industrias multinacionales para el proceso de hibridación y creación de nuevas variedades.
 
En este sentido, si se agrega un componente tecnológico en el control de calidad del trabajo que se efectúa manualmente, “nuestro posicionamiento a nivel internacional puede ser aún mejor y este proyecto apunta precisamente a eso”, enfatiza Peñaloza.
 
Respecto de los fallos que el sistema puede detectar, la investigadora manifestó que “la probabilidad de error implícita en la flor tiene que ver con la genética, la dificultad en la manipulación y los procesos de hibridación”.
 
“Hoy día -agrega- los errores no son muy altos, pero sí cuestan mucho porque el mercado compra una variedad, la identidad genética de una semilla, y un mínimo fallo en el proceso puede generar una variedad distinta a la que se busca. El problema con la manipulación de semillas no es un tema de volumen, sino de precisión”.
 
Este proyecto se desarrolla en la Región de Valparaíso, que concentra gran parte de la producción de semilla híbrida manual, con un alto porcentaje de personal femenino involucrado en el proceso.
 
Una de las empresas vinculadas con esta investigación es Agrícola Las Garzas, quienes proveen el servicio de hibridación de semillas, desde el cultivo de las plantas hasta la contratación del personal necesario.

MÁS SOSTENIBILIDAD AGROALIMENTARIA

La sustentabilidad en el manejo y producción de alimentos es un tema que cada día cobra mayor realce e influye en las políticas públicas tanto a nivel nacional como internacional.
 
En este sentido, para la investigadora y formuladora del proyecto de la Universidad de Concepción, Silvia Riquelme, “el trasfondo del manejo de las semillas es fundamental ya que estamos hablando de asegurar la alimentación para el futuro”.
 
“Se trata de una idea innovadora -indica- que está completamente alineada con lo que nacionalmente se busca en agricultura, con los requerimientos alimentarios a nivel global y con la necesidad de ir incorporando herramientas tecnológicas a la agroindustria”.
 
Estos lineamiento de trabajo demuestran que, gracias al conocimiento académico y el desarrollo tecnológico aplica, Chile se posiciona como un destacado hub de desarrollo agroindustrial, cuyos protagonistas se orientan a la mejora continua para evitar errores, optimizar la producción y mejorar las estrategias de trazabilidad.
 
“Por tal razón, mejor el manejo y análisis de datos es fundamental para el éxito en cualquier empresa del sector”, enfatiza Riquelme.
 
Por su parte, Daniel Yunge destaca que, con este proyecto, también se espera mejorar la productividad de quienes manipulan las flores para la obtención de semillas, así como su calidad de vida.
 
“A nivel mundial -precisa el líder del proyecto-, se apuesta por ir automatizando los procesos para incrementar la productividad, pero la tecnología también ayuda a mejorar las condiciones laborales de las personas que trabajan en este rubro, facilitando los procesos que deben llevar a cabo”.

​GALERIA

Firma genérica Indualimentos
0 Comentarios

PUCV investiga bebidas probióticas a partir de macroalgas de la región de Valparaíso

2/6/2026

0 Comentarios

 
Nueva bebida funcional a base de algas
Foto gentileza comunicaciones PUCV
Bajada nueva bebida probiótica funcional de base de algas
Letra E
l desarrollo de Novel Foods constituye uno de los principales ejes evolutivos impulsados durante los últimos años por la industria alimentaria internacional, gracias al uso de biotecnologías disruptivas e innovadoras.
 
En este revolucionario contexto, una investigación liderada por el académico de la Escuela de Alimentos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Sebastián Pizarro Oteíza, promete posicionar a Chile y a la región como uno de los más importantes polos de innovación bioalimentaria de Latinoamérica.
 
El estudio, cuyos resultados preliminares acaben de ser publicados, propone reemplazar la técnica tradicional de deshidratación de macroalgas, por una fermentación láctica que permitirá crear avanzados prototipos de bebidas con numerosas propiedades probióticas y antioxidantes.

INNOVACIÓN DE FRONTERA
 
El estudio del Dr. Pizarro se inició tras la comprobación en terreno de la alta disponibilidad de macroalgas en el litoral de la región de Valparaíso, y busca valorizar un recurso que actualmente no es aprovechado.
 
Para ello, el académico utiliza la sacarificación enzimática (proceso que transforma azúcares complejos en simples), con el objetivo de permitir el crecimiento de microorganismos beneficiosos.
 
Al respecto, el Dr. Pizarro explica que “el proyecto busca otorgar un valor agregado a los recursos marinos locales y fortalecer el vínculo con las comunidades algueras mediante el desarrollo de productos funcionales”.
 
 “La innovación del estudio es la sacarificación enzimática, pues las macroalgas tienen azúcares complejos por naturaleza y lo que yo propuse fue usar enzimas para cortar esa estructura en partes pequeñas, generando azúcares simples –monosacáridos y disacáridos– que son los más convenientes para las fermentaciones lácticas, como las que se usan en la elaboración de yogur o queso”, precisa el investigador.

Cita destacada Sebastián Pizarro
Actualmente, el proyecto avanza hacia pruebas de simulación gastrointestinal in vitro, para validar científicamente la absorción de estas bacterias y su potencial impacto positivo en la salud humana.
 
“En Chile, una bebida se considera probiótica si tiene un recuento sobre 10 elevado a 6 UFC/ml (Unidades Formadoras de Colonias/ml)
; nosotros en el prototipo llegamos a 10 elevado a 10 (UFC/ml), pero debemos ver cuánto sobrevive a la digestión. Después de los ensayos in vitro vendrían las pruebas in vivo, y recién ahí podríamos avanzar a la parte comercial”, profundiza Pizarro.
 
El investigador y académico precisó, así mismo, que los siguientes pasos del proyecto consideran el establecimiento de una línea de investigación interdisciplinaria junto a la académica de Tecnología Médica de la PUCV, Alejandra Sandoval.
 
De este modo se espera mejorar los métodos de secado de las macroalgas y estudiar la propiedad anticancerígena de los extractos en células gástricas y de mama.
 
En esta iniciativa también participa el académico Fernando Salazar González del Laboratorio de Fermentaciones Industriales de la Escuela de Alimentos PUCV, el cual cuenta con estaciones de microbiología y análisis físico-químicos para desarrollar productos fermentados como yogur, quesos, cerveza, vino y destilados.
 
Para ello se utilizan equipos como biorreactores, fermentadores presurizados y alambiques para investigación y producción a escala.
Recolección algas en región de Valparaíso
El proyecto de la Escuela de Alimentos ofrece una atractiva oportunidad de reutilizar recursos marinos recolectados por comunidades de la región de Valparaíso. Foto: Gentileza PUCV.
ALIMENTOS NOVELES

Los Novel Foods son productos alimentarios que han sido introducidos recientemente en el mercado y presentan características distintas a los alimentos convencionales en términos de composición, estructura molecular, método de producción o uso previsto.
 
Su consumo solo comenzó a ser significativo en mercados desarrollados, como la Unión Europea, con posterioridad a 1997; y una de sus principales características es que son elaborados a partir de fuentes innovadoras como, por ejemplo, insectos, carne cultivada, microorganismos, extractos de plantas exóticas, o productos creados con nuevas tecnologías (nanotecnología).
 
Al respecto, el Dr. Sebastián Pizarro comenta que, según los reglamentos establecidos en la Unión Europea, las algas entran en la categoría de Novel Foods, aunque aún no hay claridad sobre los prototipos o derivados específicos utilizados.
 
“Ahí se considera el aporte de nuestra generación de conocimiento, pues estamos abocados a demostrar que se pueden hacer estas bebidas con macroalgas pardas (huiro negro), rojas y verdes, evaluando sus propiedades bioactivas y funcionales relacionadas con la salud”, enfatiza.
 
“Al mismo tiempo -agrega el académico- queremos destacar que la PUCV está logrando estos resultados con la motivación de desarrollar productos responsables, saludables y sostenibles”.

​GALERÍA

Doctor Sebastián Pizarro
Macroalgas región de Valparaíso
Macroalgas deshidratadas.
Firma bebida probiótica a base de algas

​OTROS REPORTAJES

Nuevas estrategias para prevenir brotes de ETA
CeTA consolida su liderazgo alimentario
Primer encuentro nacional de ecosistemas regionales 2026
Logo Indualimentos
Más Reportajes
0 Comentarios

Exitoso Summit Biofuturo 2025

8/1/2025

0 Comentarios

 
Biotecnología clave para transformación alimentaria
Expertos y representantes del mundo académico y empresarial, provenientes de Estados Unidos, Brasil, Colombia, Nicaragua, Perú, Portugal, El Salvador, España, Mozambique, Uruguay y Chile, analizaron el impacto de las nuevas estrategias diseñadas en la región, para optimizar la economía circular y la innovación sostenible.
Letra E
l mundo moderno enfrenta diversos escenarios de contingencia social, geopolítica, económica y ambiental, cada vez más complejos y desafiantes. Entre ellos, la urgente necesidad de producir alimentos inocuos, seguros, saludables y sostenibles, para una población que crece exponencialmente.
 
Este objetivo no solo exige incrementar al máximo la eficiencia de los sistemas agroalimentarios, en medio de un escenario de incertidumbre geopolítica y de estrés climático, sino también modificar por completo los paradigmas de producción.
 
Esto implica, por ejemplo, ejecutar acciones concretas tales como racionalizar el uso de los recursos naturales, eliminar las prácticas de cultivo intensivo para recuperar la fertilidad de los suelos, garantizar la inocuidad y seguridad de la cadena alimentaria mundial y, al mismo tiempo, redoblar el cuidado de los ecosistemas, reducir la huella de carbono de las actividades agroindustriales, maximizar la circularidad productiva y acabar con el insano desperdicio de productos frescos, entre otras acciones urgentes.
 
Un esfuerzo monumental y hercúleo, que desde el punto de vista de los expertos, solo puede abordarse con reales perspectivas de éxito si impulsa un profundo desarrollo científico y biotecnológico que permita la transformación de los actuales sistemas de producción y reutilización de los alimentos.

DE VALPARAÍSO PARA EL MUNDO
 
Este contexto desafiante, ha permitido que diversas entidades académicas, tanto de Chile como del extranjero, adopten posiciones de liderazgo y organicen valiosos espacios de análisis científico y académico, donde no solo se presentan exitosos ejemplos de esta evolución biotecnológica, sino también se modelan algunas de las estrategias que pueden ayudar a la industria agroalimentaria a ser más eficiente, segura, inocua y sostenible.
 
Uno de los ejemplos más recientes de esta exitosa vinculación entre academia y entorno productivo, fue el exitoso “Summit Biofuturo 2025”, encuentro internacional que impulsa la economía circular y la innovación sostenible en Iberoamérica, organizado en conjunto por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), el Núcleo Biotecnología Curauma (NBC) de la PUCV, la Red Biofuturo de CYTED, la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), y la Red de Innovación e Impacto, AIDIS, con el apoyo y cofinanciamiento de CORFO, a través del instrumento Viraliza Eventos.
 
Durante las tres jornadas de exposiciones, networking y visitas a terreno, se presentaron diversas iniciativas implementadas tanto por entidades académicas, como por startups y grandes empresas, entre las que destacan, por ejemplo:
 
● Nuevas técnicas para valorizar los residuos orgánicos.
● Tecnologías emergentes para el desarrollo de biorrefinerías sostenibles.
● Estrategias de gestión de residuos en la agroindustria.
● Uso de herramientas de estudio como los Análisis de Ciclo de Vida (LCA) para impulsar procesos más limpios y eficientes.
 
Según explicó Rolando Chamy, director del Núcleo Biotecnología Curauma de la PUCV, Biofuturo “permite acercar a los empresarios, a la comunidad científica y a los académicos al nuevo concepto de la bioeconomía, para evolucionar en conjunto de una economía fundamentalmente basada en los combustibles fósiles, a una basada en la naturaleza”.
 
“Desde sus inicios en el NBC, hemos trabajado con valorización de residuos, bioprocesos y economía circular. Además, hemos sido pioneros en temas como mitigación de cambio climático, economía circular y proyectos con impacto social”, agregó Chamy.
 
Puntos de vista con los que concuerda el rector de la PUCV, Nelson Vásquez, quien destacó durante la jornada inaugural del Summit Biofuturo que esta cada de estudios “tiene una gran responsabilidad con su región”.
 
“El networking, las redes, la colaboración con la industria, el desarrollo de un ecosistema de innovación y emprendimiento son muy importantes para ir avanzando en complejidad y desarrollar investigación aplicada. Por ello, hacemos constantes esfuerzos para establecer redes internacionales que nos permitan conocer proyectos y otras formas de abordar los temas, así como establecer una relación estrecha con la industria. Todo ello es fundamental para colaborar en el desarrollo de nuestra región, por lo que seguiremos apoyando el trabajo del NBC”, puntualizó el directivo.
 
Por su parte, Macarena Rosenkranz, directora de Innovación de la PUCV, manifestó que este encuentro está en línea con los objetivos estratégicos institucionales de la Universidad, respecto de impulsar la innovación y la internacionalización de la investigación.
 
“Poder compartir las experiencias con estos invitados internacionales nos permite visibilizar cuáles son las tendencias en el mundo y, por supuesto, la bioeconomía es uno de esos temas. A través del trabajo del NBC, queremos contribuir a la economía circular e impactar en temáticas globales”, agregó la académica
 
Macarena Rosenkranz también enfatizó la necesidad de fortalecer la colaboración entre academia, desarrolladores de biotecnologías y actores gubernamentales, para implementar una economía realmente circular, pues sin el apoyo de investigadores, especialistas, legislaciones apropiadas o, incluso, incentivos fiscales, todo esto es muy difícil de implementar”, indicó.

EXITOSAS EXPERIENCIAS INTERNACIONALES
 
El Summit Biofuturo incluyó conferencias magistrales, paneles de conversación, sesiones de networking y espacios de vinculación, donde académicos, expertos, empresarios y representantes del sector público de Estados Unidos, Brasil, Colombia, Nicaragua, Perú, Portugal, El Salvador, España, Mozambique, Uruguay y Chile, expusieron múltiples casos de éxito en los que la biotecnología ha permitido reinventar los actuales paradigmas de producción, abriendo nuevos y esperanzadores caminos para el desarrollo de una industria más eficiente, sostenible y circular.
 
La jornada comenzó con la presentación de María Eugenia Suárez, profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y coordinadora de la red CYTED Biofuturo, quien realizó una conferencia sobre las nuevas alternativas biotecnológicas para Generar Carboxilatos Sostenibles que ayuden en la reutilización de residuos.
 
Durante su exposición, la Dra. Suárez enfatizó que en el escenario actual, el propio concepto de residuos es anacrónico, “pues para impulsar un real cambio de paradigmas, debemos dejar atrás la noción de que buscamos tratar y gestionar residuos, y tomar conciencia de que en una verdadera economía circular, el objetivo clave es reutilizar recursos no aprovechados, para generar otros recursos, como energías limpias, insumos, materias primas y alimentos, entre otros”.
 
Otras conferencias magistrales destacadas fueron:
 
● “Potencial de los microorganismos fototróficos para el tratamiento de aguas y generación de bioproductos: de las microalgas a las bacterias púrpuras”, a cargo del Doctor Germán Buitrón, director de la unidad Juriquilla del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México.
 
● “Desafíos y oportunidades de la valorización de residuos y la bioeconomía en África, desde la experiencia en el Centro Nacional de Biotecnología y Biociencias”, a cargo de Valter Nuaila, director adjunto del Centro Nacional de Biotecnología y Biociencias, MCTES, de Mozambique.
 
El encuentro también permitió realizar destacados conversatorios con la participación de líderes del entorno académico, privado y público de Chile e Iberoamérica.
 
Estas instancias fueron las siguientes:
 
● Análisis del ciclo de vida y la economía circular como herramientas para la gestión eficiente de recursos oriundos del tratamiento de residuos y aguas residuales, que contó con la participación de Juan Martin Koutoudjian, ex director Nacional de Agua Potable y Saneamiento del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda de Argentina; Ana Passuello, Profesora de la Universidad Federal de Río Grande do Sur, Brasil; Henry Lambis, Profesor-Investigador en Ingeniería de Procesos en la Fundación Universitaria del Instituto Tecnológico Comfenalco Cartagena, de Colombia; Verónica Baquedano, Secretaria Regional de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático de Chile.
 
● Bioeconomía: La economía del Futuro, que tuvo como exponentes a Silvia Aguilera, Coordinadora de Asistencia Técnica en el Centro de Producción más
Limpia, Nicaragua; Ernesto Samayoa, Director del Centro de Operaciones para
Latinoamérica del Global Tander, USA; Álvaro Verdejo, Secretario Ejecutivo del Comité de Empresas Bahía Quintero Puchuncaví de ASIVA, de Chile; y Pablo Kroff, Asesor de Negocios en Innspiral, de Chile.
 
● Sinergias Biotecnológicas para la Economía Circular: Tratamiento de aguas, valorización de recursos y biorrefinería anaeróbica, que contó con las ponencias de Orlando Salgado, Gerente de Depuración en Aguas Andinas, de Chile; Carlos Silvestri, Presidente de ExpoAgua Perú Internacional; y la Dra. Jorgelina Pasqualino, profesora de la Universidad Tecnológica de Bolívar, Colombia.
 
● Innovación académica y biotecnología aplicada: Impulsando la Economía Circular desde la biorrefinería, con la participación del Dr. Cassamo Jr. Mussagui, Profesor del Laboratorio de Desarrollo de Bioprocesos Sostenibles de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Lucilia Ribeiro, Investigadora posdoctoral del departamento de Ingeniería Química de la Facultad de Ingeniería de la Universidad do Porto, Portugal; y el Dr. Lucas Tadeu, profesor del departamento de Hidráulica y Saneamiento de la Escuela de Ingeniería de São Carlos, Universidad de São Paulo, Brasil.
 
Las jornadas de trabajo continuaron el jueves 24 de julio con una intensa ronda de networking y debate sobre los principales ejes de desarrollo de la economía circular en Chile, especialmente la generación de productos de valor agregado desde residuos, para un futuro sostenible, en el que también participó el editor de Revista Indualimentos.
 
Finalmente, los asistentes al Summit Biofuturo, tuvieron la oportunidad de participar en cuatro clases maestras, dictadas en dependencias del NBC. Estas fueron:
 
● LCA y gestión de residuos orgánicos tipo purines, en la agroindustria, dictada por la Dra. Sara González, profesora titular de la Universidad Santiago de Compostela, España.
 
● Metagenómica aplicada a la valorización de residuos, a cargo de la Dra. Claudia Etchebehere, del Instituto Clemente Estable, de Uruguay
 
● Bioeconomía y Economía Circular: Transformando residuos agrícolas en oportunidades, dictada por Dra. Débora Nabarlatz, Profesora titular de la Escuela de Ingeniería Química de la Universidad Industrial de Santander, Colombia.
 
● Agroindustria eficiente, con énfasis en gestión energética, a cargo del Dr. Cristián Cárdenas, subdirector del Centro de Capacitación y Evaluación Industrial, del departamento de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial, de la Universidad de Florida, USA.

0 Comentarios

    Archivos

    Junio 2026
    Mayo 2026
    Abril 2026
    Marzo 2026
    Febrero 2026
    Enero 2026
    Diciembre 2025
    Noviembre 2025
    Octubre 2025
    Septiembre 2025
    Agosto 2025
    Julio 2025
    Junio 2025
    Mayo 2025
    Abril 2025
    Marzo 2025
    Febrero 2025
    Enero 2025

    Categorías
    ​Reportajes

    Todo
    AB Chile
    Academia
    Achicoria
    Achipia
    Acuicultura
    Aditivos
    Adultos Mayores
    Agricultura
    Agricultura Regenerativa
    Agro 4.0
    Agrocultivos
    Agroindustria
    Agrorevolution 4.0
    Agrosalmon
    Agtech
    AI
    ALACCTA
    Alergias Alimentarias
    Alimentación Funcional
    Alimentación Saludable
    Alimentación Sostenible
    Alimentec 2026
    Alimentos Funcionales
    América Latina
    ANID
    Antofagasta
    Anuga
    APPCC
    Aptámeros
    Aquasur
    Beneo
    Biobío
    Biomateriales
    Biosamer
    Biotecnología
    Blue Oak Corp
    Book CORFO 2025
    Cadenas De Frío
    Calidad
    Cambio Climático
    Cambio Climático
    Carnes
    Cenem
    Cereales
    Certificación
    CeTA
    CeTA Norte
    Chile
    Chile Alimentos
    Chile Halal
    Chlle
    Chocolates
    CIACH
    Ciencia
    Ciencia Y Difusión
    Ciencia Y Tecnología
    Circlepack
    Clasificación NOVA
    Cocina Mediterránea
    Codex Alimentarius
    Colombia
    Comercio Internacional
    Comunicaciones
    Concepción
    Conferencias
    Confites
    Consorcio Lechero
    Consumidores
    Contaminación
    Control De Alérgenos
    Coquimbo
    CORFO
    CRDP
    CREAS
    CRISPR
    Cultivos
    Cultura
    Cultura De Inocuidad
    Desarrollo
    Desarrollo Sostenible
    Desierto De Atacama
    Desnutrición
    Destilados
    Digitalización
    Dulces
    Economía
    Economía Circular
    Ecosistemas Innovación
    Ecosistemas Innovación
    Ecosistemas Regionales
    Edición Genómica
    Edulcorantes
    Eficiencia Productiva
    Emprendedores
    Emprendimiento
    Empresas
    Enfermedades Alimentarias
    Envases
    Enzimas
    Escuela De Alimentos PUCV
    Espacio Food And Service
    Estrés Hídrico
    Estudio
    Estudios
    ETA
    Europa
    Eventos
    Evolución
    FAO
    Fedefruta
    Fedeleche
    Ferias Y Eventos
    Fibra
    Flexitarianismo
    Foodservice
    Foodtech
    Fortificación De Alimentos
    Fraude Alimentario
    Fruittrade
    Fruticultura
    Ganadería
    Gobierno Regional Coquimbo
    Gracias A La Leche
    Granotec
    Halal
    Harina
    Hera Materials
    Hortalizas
    IA
    IDF WDS 2025
    I+D+i
    Inacap
    Indupan
    Industria
    Industria Alimentaria
    Industria Cárnica
    Industria Láctea
    Industria Panificadora
    Industria Vitivinícola
    Ingeniería Genética
    INIA
    Innovación
    Innovación
    Innovación
    Innovación Y Desarrollo
    Inocuidad
    Inocuidad Alimentaria
    INTA
    Inteligencia Artificial
    Internacional
    Intolerancias Alimentarias
    Investigación
    Investigación
    Investigación Y Desarrollo
    ISO
    Italia
    IUFOST
    Keto
    Kosher
    Lácteos
    LATAM
    Leche
    Legislación
    Levaduras
    Macroalgas
    Maule
    Medio Ambiente
    Mejora Continua
    Mercado
    Mercado Lácteo
    Mercado Lácteo
    Microbiota
    Mujeres
    Naturaleza
    Neocrop
    Normas Alimentarias
    Normas De Calidad
    Normativas
    Novel Foods
    Nutracéutica
    Nutrición
    Nutrición
    Nutrición Saludable
    Nutrición Saludable
    Ñuble
    Obesidad
    ODS
    Packaging
    Packaging Sostenible
    Pan
    PDT
    Plan Salmón 2050
    Postbióticos
    Prebióticos
    Prevención De Riesgos
    Prevención De Riesgos
    Prevención De Riesgos
    Probióticos
    Procesamiento
    Producción
    Producción
    Producción Agropecuaria
    Producción Agropecuaria
    Producción Eficiente
    Producción Inocua
    Producción Inocua
    Producción Láctea
    Producción Láctea
    Producción Saludable
    Produccion Sostenible
    Producción Sostenible
    Producción Sostenible
    Producción Sostenible
    Productos Gourmet
    Proteínas
    Proyectos
    PUCV
    Puerto Montt
    Puerto Varas
    Región De Los Lagos
    Regulación Internacional
    Reportajes
    Reuniones
    Salmón
    SalmonChile
    Salmonicultura
    Salud Intestinal
    Salud Y Bienestar
    Sector Público
    Seguridad
    Seguridad Alimentaria
    Semillas
    Seminario
    Seminario Internacional
    Sequía
    Sistema Inmune
    SNA
    Snacks Saludables
    Sostenibilidad
    Startups
    Suplementos
    Tecnología
    Tecnología
    Tendencias
    Tendencias De Consumo
    TetraPak
    Tradiciones
    Transformación
    Trazabilidad
    Trigo
    TT Green Foods
    Tuttofood
    Tuttofood 2026
    U La Serena
    UACH
    UC Davis
    UCSC
    Ultraprocesados
    Universidad De La Serena
    Universidades
    Upcycling Food
    USACH
    USS
    Valparaíso
    Veganismo
    Vinos De Chile
    Vitivinicultura
    Whisky
    Workshop

    Canal RSS

    View my profile on LinkedIn
Todos los derechos reservados © Revista Indualimentos 1997 - 2025
  • Home
  • NOTICIAS
  • REPORTAJES
  • PROTAGONISTAS
  • TecFood
  • EDICIONES DIGITALES
  • EMAILING
  • Contacto