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Recientes estudios revelaron que cinco variedades alimentarias poseen alto contenido de estos componentes, esenciales para equilibrar la flora bacteriana, fortalecer el sistema inmunológico, regular el metabolismo y preservar la salud integral. as tendencias de vida son, sin lugar a dudas, algunas de las instancias donde resulta más complejo resolver conflictos y alcanzar consensos. Esto se debe a que lo que es bueno para algunos grupos humanos, no siempre es igual de positivo para otros. Esta disyuntiva también se refleja en la alimentación, como sucede por ejemplo, entre quienes defienden las ventajas de las dietas veganas o vegetarianas, y quienes, por el contrario, prefieren optar por estilos más omnívoros, flexitarianos, pescetarianos u ovo-láctico-vegetarianos, entre otras múltiples y cada vez más variadas opciones. Sin embargo, más allá de estas diferencias valórico culturales que pueden manifestarse entre la población, lo cierto es que sí existe una instancia objetivamente cierta e incuestionable: la buena salud intestinal es absolutamente clave para mantener una óptima calidad de vida en todos los grupos etarios. Y no se trata solo de una afirmación retórica, pues los especialistas internacionales en salud y nutrición coinciden en que cada vez hay más evidencia científica que demuestra que el consumo diario de alimentos prebióticos nos ayuda a mantener un microbioma intestinal saludable. EL VALOR DE LOS PREBIÓTICOS Los prebióticos son alimentos a base de fibras vegetales que actúan como fertilizantes capaces de estimular el crecimiento de las bacterias sanas que habitan en el intestino grueso. Es decir, actúan como nutrientes directos de la macrobiota humana. Por ello, incorporar estos alimentos ricos en prebióticos a la dieta diaria fortalece y mejora el equilibrio de estos microorganismos (que algunos expertos también definen como un “organismo dentro de nuestro organismo”). Los prebióticos, además, tienen el potencial de modular el movimiento del tubo digestivo, para así transportar mejor los alimentos digeridos. Esta condición es clave para optimizar el funcionamiento del sistema inmune y del metabolismo, aspectos que a su vez son esenciales para mantener la salud integral de las personas. Uno de los aportes más recientes sobre la importancia de incrementar el consumo de alimentos ricos en prebióticos, corresponde a las conclusiones obtenidas durante “Nutrition 2023”; reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Nutrición (American Society for Nutrition o ASN), que se realizó en la ciudad de Boston, Massachussets, entre el 22 y 25 de julio. En dicha oportunidad se presentó un estudio elaborado por los investigadores Cassandra Boyd y John Gieng, de la Universidad de San José, Estados Unidos, quienes evaluaron el contenido de prebióticos en más de 8.000 tipos de alimentos. A partir de sus análisis los investigadores concluyeron que el 37% de los alimentos estudiados tiene un contenido de prebióticos relevante para nutrir la flora intestinal. De este grupo, destacaron particularmente cinco: ● El diente de dragón ● Los tupinambos (también conocidos como “papas alcachofas” o “alcachofas de Jerusalén”) ● Los ajos ● Los puerros ● Las cebollas Cada uno de estos “Top 5” tiene, en promedio, un contenido de entre 100 y 240 mg de prebióticos por gramo, lo que los posiciona en la primera línea de los alimentos beneficiosos para la salud intestinal El trabajo de Cassandra Boyd y John Gieng también relaciona el consumo de prebióticos con una mejor regulación de la glucosa en la sangre y una mayor absorción de minerales como el calcio. ¿CUÁNTOS PREBIÓTICOS NATURALES PODEMOS CONSUMEN AL DÍA? La mayoría de las actuales directrices dietéticas no especifica la cantidad diaria exacta de consumo recomendado. Sin embargo, la Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos (organización sin fines de lucro que estableció la definición actual de prebióticos) sí recomienda, al menos, ingerir cinco gramos de prebióticos al día para mantener una adecuada salud intestinal. A partir de estas estimaciones, y de los cálculos realizados durante su estudio, la investigadora Cassandra Boyd estima que una persona adulta necesitaría consumir al día, aproximadamente, la mitad de una cebolla pequeña para obtener cinco gramos de prebióticos. “Los hallazgos de nuestra revisión preliminar de la literatura sugieren que las cebollas y los alimentos relacionados contienen múltiples formas de prebióticos, lo que lleva a un mayor contenido total. Por ende, como las cebollas aparecen en una gran variedad de platos, tanto en forma de ingredientes principales como de saborizantes, su consumo masivo sería un objetivo factible para que la gente aumente su ingesta de prebióticos”, enfatiza Boyd. En el mismo trabajo, los investigadores Boyd y Gieng también concluyeron que los alimentos que contienen trigo ocupan los últimos puestos de la lista en la cantidad de prebióticos por gramo. Así mismo, los alimentos con poco o ningún contenido prebiótico son los productos lácteos no fermentados, los huevos, los aceites y las carnes. El estudio tomó como base los resultados científicos publicados anteriormente, para analizar el contenido en prebióticos de 8.690 alimentos incluidos en la “Base de Datos de Alimentos y Nutrientes para Estudios Dietéticos”. Este recurso actualmente es utilizado por numerosos científicos que estudian sobre la relación entre nutrición y salud. Además, los investigadores Boyd y Gieng esperan que su estudio sirva de base para ayudar a otros científicos a evaluar las repercusiones de los prebióticos en la salud, e informar las futuras directrices dietéticas relacionadas con ellos. Al respecto, también enfatizaron que se necesita más investigación para comprender cómo influye la cocción de los alimentos en el contenido de prebióticos, y para evaluar mejor el aporte de aquellos productos naturales que contienen múltiples ingredientes. LA IMPORTANCIA DE UNA DIETA INFORMADA Junto con incrementar el consumo de prebióticos, las personas también deben cuidar y preservar todas las variables que fortalecen la salud intestinal. Al respecto, el decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma de Chile, Dr. Luis Castillo, comenta que la salud intestinal es esencial “para mantener un sistema digestivo en buen estado, y así mejorar la absorción de nutrientes”. Por ende, “una dieta equilibrada y rica en ciertos alimentos puede favorecer la salud intestinal”, añade. Opinión que comparte la jefa de la unidad de salud pública de la misma casa de estudios, Dra. Karla Rubilar Barahona, quien precisa que además de los prebióticos hay otros alimentos que también pueden ser altamente beneficiosos para la salud intestinal, “como la avena, cebada, frijoles, lentejas, zanahorias, manzanas y peras, pues entran en la categoría de las fibras solubles, que ayudan a suavizar las heces y facilitar el tránsito intestinal”, explica. La docente y facultativa también destaca el aporte saludable de otros alimentos pertenecientes al grupo de las fibras insolubles, “como salvado de trigo, cereales integrales, espinacas, brócoli y coliflor”. Según recientes investigaciones este grupo además de fortalecer la salud digestiva, ayuda a reducir el riesgo de diabetes. En el caso de los alimentos ricos en probióticos, la Dra. Rubilar también agrega al listado con mayor proporción “el yogur, el kéfir, el chucrut, el kimchi y otros alimentos fermentados”. Si bien estas recomendaciones generales son muy importantes para la salud de la población, también es importante recordar que cada persona es diferente y, tal como lo mencionamos al comienzo de esta nota, lo que beneficia a una, puede no tener el mismo efecto en otra. Al respecto, el Dr. Luis Castillo recomienda siempre consultar a un profesional de la salud o a un nutricionista, para obtener asesoramiento personalizado y adecuado a las necesidades específicas de cada persona. OTROS ALIMENTOS IMPORTANTES Junto con los prebióticos, los expertos de la Universidad Autónoma de Chile también identifican otros grupos de alimentos importantes para preservar una buena salud intestinal. Estos son los siguientes: ● Alimentos ricos en antioxidantes: Los antioxidantes ayudan a reducir la inflamación y el estrés oxidativo en el intestino. Este grupo incluye alimentos como bayas, nueces, espinacas, remolacha y tomates. ● Grasas saludables: Las grasas saludables, como las presentes en el aceite de oliva, la palta y los frutos secos, pueden ayudar a reducir la inflamación y promover una digestión adecuada. ● Pescado rico en omega-3: Los ácidos grasos omega-3 presentes en pescados grasos, como el salmón y las sardinas, tienen propiedades antiinflamatorias. ● Agua: Mantenerse bien hidratado es crucial para una buena salud intestinal, ya que el agua ayuda a mantener las heces blandas y favorece el tránsito intestinal. ● Té verde: El té verde contiene compuestos antioxidantes que también pueden ser beneficiosos para la salud intestinal. GALERÍA
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