a constante evolución de la industria alimentaria no solo se basa en el desarrollo científico-tecnológico de laboratorio. También requiere de un incesante trabajo de campo, con el objetivo de optimizar y perfeccionar tanto los métodos de producción como las estrategias de seguridad e inocuidad que se requieren para fabricar alimentos, ingredientes y materias primas. Parte importante de este trabajo en terreno, es realizado por las propias empresas del sector, lo cual se refleja a su vez, en nuevas oportunidades para implementar procesos de innovación y desarrollo que permiten ampliar y mejorar la oferta de alimentos y bebidas nutritivas, saludables y funcionales. Una de las empresas que mayores avances ha alcanzado en el campo de la I+D es Beneo, que desde hace 20 años produce en nuestro país, fibras prebióticas elaboradas a partir de raíces de achicoria, que se cultivan localmente en las modernas instalaciones ubicadas en la planta de Pemuco (región de Ñuble). Esta compleja y especializada labor, que recientemente celebró su vigésimo aniversario de operaciones en nuestro país, se orienta a impulsar procesos I+D que contribuyan a mejorar la salud y nutrición de personas y animales de todo el mundo. Para ello no solo cuenta con tecnología de punta y procesos de alta calidad y exigencia, sino también con experimentado equipo humano, compuesto por más de 290 técnicos, investigadores y operarios, que orientan sus esfuerzos al desarrollo de ingredientes alimentarios que hoy se utilizan en una gran variedad de aplicaciones de alimentos y bebidas, tanto para público adulto como infantil. Según explica Claudia Silva, Country Manager Chile, Argentina, Perú, Uruguay y Paraguay de BENEO, la decisión de instalar esta planta en Pemuco, en 2006, respondió a la necesidad estratégica de acompañar el crecimiento sostenido de la demanda por nuestras fibras prebióticas de raíz de achicoria y asegurar el suministro a nuestros clientes a nivel global. “Ya contábamos con nuestra planta en Oreye, Bélgica, y sumar una operación en el hemisferio sur nos permitió procesar la raíz de achicoria —un cultivo estacional— dos veces al año, fortaleciendo de manera significativa la seguridad de abastecimiento”, detalla la ejecutiva. “Además -agrega-, observábamos un interés creciente de los consumidores por ingredientes con respaldo científico, especialmente en el ámbito de la salud digestiva, lo que reforzó nuestra apuesta por expandir la capacidad productiva”. DESARROLLO INNOVADOR Cuando se inició la construcción del proyecto Beneo en Chile, la achicoria prácticamente no se cultivaba en la zona. Hoy, en cambio, la planta de Pemuco forma parte activa del ecosistema agrícola local, contando con cerca de 300 colaboradores, de los cuales alrededor de 230 participan en producción y administración; y 70 en el área agrícola. Claudia Silva detalla que, desde el punto de vista comercial, producir en Chile le permitió a la empresa posicionarse como un proveedor más cercano y confiable para Latinoamérica, reduciendo tiempos de entrega y riesgos logísticos. “Al mismo tiempo -añade-, ofrecer producción local de un ingrediente de alto valor agregado fortalece nuestras alianzas con fabricantes regionales, que pueden innovar con mayor continuidad y seguridad de suministro”. Del mismo modo, la elección de Ñuble como locación estratégica, tampoco fue algo que se decidió de manera aleatoria, pues, tal como indica la country manager de la compañía, la región reunía condiciones muy favorables para el proyecto, incluyendo atributos como suelos adecuados, clima propicio y disponibilidad de tierras agrícolas. “También fue clave la tradición agrícola de la zona y la disposición de los productores locales a incorporar un cultivo nuevo”, indica Claudia Silva. La ejecutiva explica, así mismo, que la combinación de estos factores permitió introducir y escalar el cultivo de raíz de achicoria de manera sólida y sostenible. “Además, la ubicación facilita el acceso a infraestructura de transporte, lo que respalda tanto la distribución nacional como las exportaciones a América, Europa, Asia y Oceanía”, enfatiza. Todo esto ha permitido que, con el tiempo y tras 20 años de exitoso desempeño, las operaciones de la planta de Pemuco, se hayan integrado profundamente con la economía local, aportando empleo, diversificación agrícola y desarrollo para la región. APORTE PARA LA SALUD DE LA POBLACIÓN El trabajo que hoy se realiza en Pemuco incluye el procesamiento de raíces de achicoria para producir inulina y oligofructosa, fibras prebióticas que brindan beneficios ampliamente documentados para la salud digestiva. De hecho, más de 25 años de investigaciones científicas y académicas, respaldan la valiosa contribución de estas fibras para el equilibrio del microbioma intestinal, la mejora de la función digestiva y efectos positivos asociados a la inmunidad y la salud metabólica. “Nuestros ingredientes se utilizan en alimentos, bebidas, nutrición especializada, industria farmacéutica y alimentación animal. Permiten mejorar el perfil nutricional de los productos incorporando fibra prebiótica y, al mismo tiempo, reducir el contenido de azúcar”, explica Claudia Silva “Además -puntualiza-, más allá de la reformulación, existen beneficios clínicamente documentados, como el apoyo a la regularidad intestinal y la promoción de la saciedad, especialmente relevantes para productos orientados al bienestar digestivo y al control de peso”. Todas estos beneficios de nutrición funcional permiten que las fibras de raíz de achicoria producidas en las instalaciones Beneo de Pemuco, formen parte del reducido grupo de prebióticos reconocidos por la Asociación Científica Internacional para Probióticos y Prebióticos (ISAPP). Esto asegura que las fibras de Beneo cumplan la definición científica de prebiótico; es decir, son utilizadas selectivamente por microorganismos beneficiosos y generan efectos medibles en la salud. Al respecto, la evidencia científica demuestra que algunos de estos efectos beneficiosos son los siguientes:
Claudia Silva también recalca que los estudios más recientes indican que una ingesta diaria de 3 gramos de fibra de raíz de achicoria, es suficiente para estimular significativamente el crecimiento de bacterias beneficiosas como las bifidobacterias. “Asimismo, se han observado mejoras significativas en parámetros de la función intestinal en adultos y niños en diferentes estudios”. CONEXIÓN INTEGRAL CON EL ECOSISTEMA Para asegurar la eficiencia operativa de esta cadena productiva, la planta de Pemuco trabaja con una red estructurada de agricultores locales que cultivan raíz de achicoria, bajo estándares agronómicos definidos directamente por Beneo. Para tales efectos, se les entrega acompañamiento técnico y asesoría permanente, lo que resulta clave para asegurar calidad y rendimiento. Esto ha permitido que, durante estas dos décadas de operaciones, la achicoria se haya convertido en un cultivo estable y atractivo para la región, fortaleciendo el conocimiento agrícola local y generando empleo rural. “Esto ha contribuido a un ecosistema agrícola más resiliente y diversificado en Ñuble”, explica Claudia Silva. La ejecutiva también detalla que el modelo integrado que implementó la compañía, les permite asegurar calidad, volumen y trazabilidad, ofreciendo a sus clientes ingredientes obtenidos de manera responsable y con un fuerte arraigo local. APORTE A LA SALUD Y EL PROGRESO DE CHILE El trabajo realizado por Beneo en Pemuco, se traduce en trascendentales ventajas de positivo impacto transversal para el país. En tal sentido, Claudia Silva comenta que desde el punto de vista, la compañía se ha consolidado como uno de los empleadores más relevantes de la región. “Además, hemos sido reconocidos como una de las ‘Mejores Empresas Pagadoras’ del país, lo que refleja nuestro compromiso con relaciones transparentes y pagos oportunos a agricultores y proveedores”. A su vez, desde el ámbito de la nutrición integral, las fibras elaboradas en Pemuco están alineadas con las principales tendencias en salud digestiva, salud mental —a través del eje intestino-cerebro— y control de peso, incluyendo el manejo de la glucosa y el apoyo a la saciedad. “Las fibras prebióticas de raíz de achicoria no solo permiten reducir azúcar y mejorar el perfil nutricional, sino que también apoyan activamente la salud digestiva y contribuyen al bienestar general mediante su impacto positivo en el microbioma intestinal”, comenta Claudia. Del mismo modo, la investigación sobre la conexión intestino-cerebro refuerza el rol de las fibras prebióticas dentro de un enfoque de salud holístico. PRODUCCIÓN SOSTENIBLE Claro que todo este esfuerzo no solo representa un aporte para el posicionamiento de Chile como proveedor de ingredientes saludables y funcionales para todo el mundo, sino que también demuestra el compromiso cada vez más profundo que la gran industria tiene con el cuidado del medioambiente. “Para nosotros -enfatiza Claudia Silva-, el crecimiento y la sostenibilidad deben avanzar de manera conjunta, pues la mayor demanda por ingredientes naturales y respaldados científicamente, nos exige asegurar suministro, pero también hacerlo de manera responsable”. Esto se traduce, por ejemplo, en acciones concretas como incrementar la producción sin que ello implique un mayor gasto de energía o consumo de recursos. En tal sentido Claudia Silva destaca que a nivel global se incrementó la capacidad en 30%, mientras que el consumo energético específico se redujo en 35%. En la planta de Pemuco esto fue posible gracias a un análisis exhaustivo del proceso productivo, que permitió identificar todas las oportunidades de mejora en eficiencia energética. “A partir de ello, actualizamos equipos e incorporamos nuevas tecnologías, como sistemas de evaporación más eficientes”, detalla Claudia, destacando que “estas inversiones reducen el consumo energético y mejoran la continuidad del proceso, ya que permiten limpiar equipos sin detener la operación completa, generando ahorros adicionales”. Un ejemplo concreto y medible de que la mejora continua forma parte integral del compromiso ambiental de la compañía y, al mismo tiempo, responde a las exigencias de sus clientes, que hoy (al igual que los consumidores en todo el mundo) buscan socios con trayectoria sólida en sostenibilidad. CRECIMIENTO Y EXPANSIÓN FUTURA
os principales objetivos de la empresa en el corto y mediano plazo, son fortalecer y optimizar el negocio principal, aumentando capacidad productiva y mejorando rentabilidad.
Al mismo tiempo, trabajan en expandirse hacia nuevos segmentos, sin descuidar la consolidación de los actuales. En Chile se han realizado inversiones importantes en ampliación de capacidad en los últimos años, lo que los deja bien posicionados para acompañar el crecimiento sostenido del mercado de ingredientes funcionales. GALERIAOTROS REPORTAJES
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l desarrollo de Novel Foods constituye uno de los principales ejes evolutivos impulsados durante los últimos años por la industria alimentaria internacional, gracias al uso de biotecnologías disruptivas e innovadoras. En este revolucionario contexto, una investigación liderada por el académico de la Escuela de Alimentos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Sebastián Pizarro Oteíza, promete posicionar a Chile y a la región como uno de los más importantes polos de innovación bioalimentaria de Latinoamérica. El estudio, cuyos resultados preliminares acaben de ser publicados, propone reemplazar la técnica tradicional de deshidratación de macroalgas, por una fermentación láctica que permitirá crear avanzados prototipos de bebidas con numerosas propiedades probióticas y antioxidantes. INNOVACIÓN DE FRONTERA El estudio del Dr. Pizarro se inició tras la comprobación en terreno de la alta disponibilidad de macroalgas en el litoral de la región de Valparaíso, y busca valorizar un recurso que actualmente no es aprovechado. Para ello, el académico utiliza la sacarificación enzimática (proceso que transforma azúcares complejos en simples), con el objetivo de permitir el crecimiento de microorganismos beneficiosos. Al respecto, el Dr. Pizarro explica que “el proyecto busca otorgar un valor agregado a los recursos marinos locales y fortalecer el vínculo con las comunidades algueras mediante el desarrollo de productos funcionales”. “La innovación del estudio es la sacarificación enzimática, pues las macroalgas tienen azúcares complejos por naturaleza y lo que yo propuse fue usar enzimas para cortar esa estructura en partes pequeñas, generando azúcares simples –monosacáridos y disacáridos– que son los más convenientes para las fermentaciones lácticas, como las que se usan en la elaboración de yogur o queso”, precisa el investigador. Actualmente, el proyecto avanza hacia pruebas de simulación gastrointestinal in vitro, para validar científicamente la absorción de estas bacterias y su potencial impacto positivo en la salud humana. “En Chile, una bebida se considera probiótica si tiene un recuento sobre 10 elevado a 6 UFC/ml (Unidades Formadoras de Colonias/ml); nosotros en el prototipo llegamos a 10 elevado a 10 (UFC/ml), pero debemos ver cuánto sobrevive a la digestión. Después de los ensayos in vitro vendrían las pruebas in vivo, y recién ahí podríamos avanzar a la parte comercial”, profundiza Pizarro. El investigador y académico precisó, así mismo, que los siguientes pasos del proyecto consideran el establecimiento de una línea de investigación interdisciplinaria junto a la académica de Tecnología Médica de la PUCV, Alejandra Sandoval. De este modo se espera mejorar los métodos de secado de las macroalgas y estudiar la propiedad anticancerígena de los extractos en células gástricas y de mama. En esta iniciativa también participa el académico Fernando Salazar González del Laboratorio de Fermentaciones Industriales de la Escuela de Alimentos PUCV, el cual cuenta con estaciones de microbiología y análisis físico-químicos para desarrollar productos fermentados como yogur, quesos, cerveza, vino y destilados. Para ello se utilizan equipos como biorreactores, fermentadores presurizados y alambiques para investigación y producción a escala. ALIMENTOS NOVELES Los Novel Foods son productos alimentarios que han sido introducidos recientemente en el mercado y presentan características distintas a los alimentos convencionales en términos de composición, estructura molecular, método de producción o uso previsto. Su consumo solo comenzó a ser significativo en mercados desarrollados, como la Unión Europea, con posterioridad a 1997; y una de sus principales características es que son elaborados a partir de fuentes innovadoras como, por ejemplo, insectos, carne cultivada, microorganismos, extractos de plantas exóticas, o productos creados con nuevas tecnologías (nanotecnología). Al respecto, el Dr. Sebastián Pizarro comenta que, según los reglamentos establecidos en la Unión Europea, las algas entran en la categoría de Novel Foods, aunque aún no hay claridad sobre los prototipos o derivados específicos utilizados. “Ahí se considera el aporte de nuestra generación de conocimiento, pues estamos abocados a demostrar que se pueden hacer estas bebidas con macroalgas pardas (huiro negro), rojas y verdes, evaluando sus propiedades bioactivas y funcionales relacionadas con la salud”, enfatiza. “Al mismo tiempo -agrega el académico- queremos destacar que la PUCV está logrando estos resultados con la motivación de desarrollar productos responsables, saludables y sostenibles”. GALERÍAOTROS REPORTAJESRecientes estudios revelaron que cinco variedades alimentarias poseen alto contenido de estos componentes, esenciales para equilibrar la flora bacteriana, fortalecer el sistema inmunológico, regular el metabolismo y preservar la salud integral. as tendencias de vida son, sin lugar a dudas, algunas de las instancias donde resulta más complejo resolver conflictos y alcanzar consensos. Esto se debe a que lo que es bueno para algunos grupos humanos, no siempre es igual de positivo para otros. Esta disyuntiva también se refleja en la alimentación, como sucede por ejemplo, entre quienes defienden las ventajas de las dietas veganas o vegetarianas, y quienes, por el contrario, prefieren optar por estilos más omnívoros, flexitarianos, pescetarianos u ovo-láctico-vegetarianos, entre otras múltiples y cada vez más variadas opciones. Sin embargo, más allá de estas diferencias valórico culturales que pueden manifestarse entre la población, lo cierto es que sí existe una instancia objetivamente cierta e incuestionable: la buena salud intestinal es absolutamente clave para mantener una óptima calidad de vida en todos los grupos etarios. Y no se trata solo de una afirmación retórica, pues los especialistas internacionales en salud y nutrición coinciden en que cada vez hay más evidencia científica que demuestra que el consumo diario de alimentos prebióticos nos ayuda a mantener un microbioma intestinal saludable. EL VALOR DE LOS PREBIÓTICOS Los prebióticos son alimentos a base de fibras vegetales que actúan como fertilizantes capaces de estimular el crecimiento de las bacterias sanas que habitan en el intestino grueso. Es decir, actúan como nutrientes directos de la macrobiota humana. Por ello, incorporar estos alimentos ricos en prebióticos a la dieta diaria fortalece y mejora el equilibrio de estos microorganismos (que algunos expertos también definen como un “organismo dentro de nuestro organismo”). Los prebióticos, además, tienen el potencial de modular el movimiento del tubo digestivo, para así transportar mejor los alimentos digeridos. Esta condición es clave para optimizar el funcionamiento del sistema inmune y del metabolismo, aspectos que a su vez son esenciales para mantener la salud integral de las personas. Uno de los aportes más recientes sobre la importancia de incrementar el consumo de alimentos ricos en prebióticos, corresponde a las conclusiones obtenidas durante “Nutrition 2023”; reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Nutrición (American Society for Nutrition o ASN), que se realizó en la ciudad de Boston, Massachussets, entre el 22 y 25 de julio. En dicha oportunidad se presentó un estudio elaborado por los investigadores Cassandra Boyd y John Gieng, de la Universidad de San José, Estados Unidos, quienes evaluaron el contenido de prebióticos en más de 8.000 tipos de alimentos. A partir de sus análisis los investigadores concluyeron que el 37% de los alimentos estudiados tiene un contenido de prebióticos relevante para nutrir la flora intestinal. De este grupo, destacaron particularmente cinco: ● El diente de dragón ● Los tupinambos (también conocidos como “papas alcachofas” o “alcachofas de Jerusalén”) ● Los ajos ● Los puerros ● Las cebollas Cada uno de estos “Top 5” tiene, en promedio, un contenido de entre 100 y 240 mg de prebióticos por gramo, lo que los posiciona en la primera línea de los alimentos beneficiosos para la salud intestinal El trabajo de Cassandra Boyd y John Gieng también relaciona el consumo de prebióticos con una mejor regulación de la glucosa en la sangre y una mayor absorción de minerales como el calcio. ¿CUÁNTOS PREBIÓTICOS NATURALES PODEMOS CONSUMEN AL DÍA? La mayoría de las actuales directrices dietéticas no especifica la cantidad diaria exacta de consumo recomendado. Sin embargo, la Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos (organización sin fines de lucro que estableció la definición actual de prebióticos) sí recomienda, al menos, ingerir cinco gramos de prebióticos al día para mantener una adecuada salud intestinal. A partir de estas estimaciones, y de los cálculos realizados durante su estudio, la investigadora Cassandra Boyd estima que una persona adulta necesitaría consumir al día, aproximadamente, la mitad de una cebolla pequeña para obtener cinco gramos de prebióticos. “Los hallazgos de nuestra revisión preliminar de la literatura sugieren que las cebollas y los alimentos relacionados contienen múltiples formas de prebióticos, lo que lleva a un mayor contenido total. Por ende, como las cebollas aparecen en una gran variedad de platos, tanto en forma de ingredientes principales como de saborizantes, su consumo masivo sería un objetivo factible para que la gente aumente su ingesta de prebióticos”, enfatiza Boyd. En el mismo trabajo, los investigadores Boyd y Gieng también concluyeron que los alimentos que contienen trigo ocupan los últimos puestos de la lista en la cantidad de prebióticos por gramo. Así mismo, los alimentos con poco o ningún contenido prebiótico son los productos lácteos no fermentados, los huevos, los aceites y las carnes. El estudio tomó como base los resultados científicos publicados anteriormente, para analizar el contenido en prebióticos de 8.690 alimentos incluidos en la “Base de Datos de Alimentos y Nutrientes para Estudios Dietéticos”. Este recurso actualmente es utilizado por numerosos científicos que estudian sobre la relación entre nutrición y salud. Además, los investigadores Boyd y Gieng esperan que su estudio sirva de base para ayudar a otros científicos a evaluar las repercusiones de los prebióticos en la salud, e informar las futuras directrices dietéticas relacionadas con ellos. Al respecto, también enfatizaron que se necesita más investigación para comprender cómo influye la cocción de los alimentos en el contenido de prebióticos, y para evaluar mejor el aporte de aquellos productos naturales que contienen múltiples ingredientes. LA IMPORTANCIA DE UNA DIETA INFORMADA Junto con incrementar el consumo de prebióticos, las personas también deben cuidar y preservar todas las variables que fortalecen la salud intestinal. Al respecto, el decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma de Chile, Dr. Luis Castillo, comenta que la salud intestinal es esencial “para mantener un sistema digestivo en buen estado, y así mejorar la absorción de nutrientes”. Por ende, “una dieta equilibrada y rica en ciertos alimentos puede favorecer la salud intestinal”, añade. Opinión que comparte la jefa de la unidad de salud pública de la misma casa de estudios, Dra. Karla Rubilar Barahona, quien precisa que además de los prebióticos hay otros alimentos que también pueden ser altamente beneficiosos para la salud intestinal, “como la avena, cebada, frijoles, lentejas, zanahorias, manzanas y peras, pues entran en la categoría de las fibras solubles, que ayudan a suavizar las heces y facilitar el tránsito intestinal”, explica. La docente y facultativa también destaca el aporte saludable de otros alimentos pertenecientes al grupo de las fibras insolubles, “como salvado de trigo, cereales integrales, espinacas, brócoli y coliflor”. Según recientes investigaciones este grupo además de fortalecer la salud digestiva, ayuda a reducir el riesgo de diabetes. En el caso de los alimentos ricos en probióticos, la Dra. Rubilar también agrega al listado con mayor proporción “el yogur, el kéfir, el chucrut, el kimchi y otros alimentos fermentados”. Si bien estas recomendaciones generales son muy importantes para la salud de la población, también es importante recordar que cada persona es diferente y, tal como lo mencionamos al comienzo de esta nota, lo que beneficia a una, puede no tener el mismo efecto en otra. Al respecto, el Dr. Luis Castillo recomienda siempre consultar a un profesional de la salud o a un nutricionista, para obtener asesoramiento personalizado y adecuado a las necesidades específicas de cada persona. OTROS ALIMENTOS IMPORTANTES Junto con los prebióticos, los expertos de la Universidad Autónoma de Chile también identifican otros grupos de alimentos importantes para preservar una buena salud intestinal. Estos son los siguientes: ● Alimentos ricos en antioxidantes: Los antioxidantes ayudan a reducir la inflamación y el estrés oxidativo en el intestino. Este grupo incluye alimentos como bayas, nueces, espinacas, remolacha y tomates. ● Grasas saludables: Las grasas saludables, como las presentes en el aceite de oliva, la palta y los frutos secos, pueden ayudar a reducir la inflamación y promover una digestión adecuada. ● Pescado rico en omega-3: Los ácidos grasos omega-3 presentes en pescados grasos, como el salmón y las sardinas, tienen propiedades antiinflamatorias. ● Agua: Mantenerse bien hidratado es crucial para una buena salud intestinal, ya que el agua ayuda a mantener las heces blandas y favorece el tránsito intestinal. ● Té verde: El té verde contiene compuestos antioxidantes que también pueden ser beneficiosos para la salud intestinal. GALERÍA
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