a agroindustria enfrenta complejos desafíos productivos y ambientales, derivados de la creciente presión que ejerce el mercado para contar con alimentos más seguros, saludables y nutritivos, pero sin que el aumento en la cantidad o calidad de los mismos, dañe al medioambiente. En este contexto, el desarrollo científico y biotecnológico se posiciona como uno de los aliados más trascendentes y relevantes para el sector, no solo por su capacidad para impulsar la innovación creativa, sino también para desarrollar herramientas que permitan a los productores enfrentar de mejor forma los cambios de tendencias de mercado y el estrés hídrico-climático que hoy impera en gran parte del mundo, especialmente en Chile. Un camino desafiante y complejo, pero que al mismo tiempo abre interesantes y atractivas oportunidades para concretar nuevos negocios, en la medida que todos los actores del ecosistema innovador trabajen de manera mancomunada, para así aunar esfuerzos e impulsar el posicionamiento definitivo de Chile como potencia ecoalimentaria. Precisamente con ese objetivo en mente, la Dirección de Transferencia e Innovación de la Universidad de O’Higgins (UOH), con el cofinanciamiento de Corfo, el evento realizó en su campus de San Fernando, la primera edición del seminario internacional Agro-Tech O’Higgins, evento que espera posicionarse como hub de emprendimiento e innovación científica y biotecnológica, en una de las regiones que tiene la riqueza agroalimentaria más variada de nuestro país. El encuentro convocó, en dos jornadas, a investigadores, académicos, empresas, emprendedores, productores y representantes del mundo público y privado, consolidándose como una plataforma que promueve la transferencia tecnológica, el intercambio de conocimientos y la colaboración entre los distintos actores del ecosistema agroalimentario. APOYO AL ECOSISTEMA Durante la sesión inaugural, la Rectora de la Universidad de O’Higgins, Fernanda Kri Amar, destacó que la alta convocatoria y la calidad de las expositores participantes reflejan la pertinencia de impulsar espacios de encuentro entre la academia y el sector productivo, especialmente en una región donde la agricultura constituye uno de sus principales motores de desarrollo. “Agro-Tech demuestra que cuando la academia, el sector productivo y las instituciones trabajan de manera articulada es posible acelerar la incorporación de innovación, sin perder de vista las necesidades de nuestros territorios, la agricultura campesina y las comunidades rurales. Ese es precisamente el sello que queremos seguir fortaleciendo como universidad regional”, enfatizó la autoridad académica. Por su parte, el director regional de Corfo O’Higgins, Andrés Mejía, valoró el evento como una instancia estratégica para acercar la innovación a quienes forman parte del ecosistema agroalimentario regional. “Nuestro compromiso es impulsar la innovación y acercarla a quienes la necesitan. Por eso promovemos instancias como Agro-Tech, donde investigadores, empresas y productores comparten soluciones que contribuyen a construir una agricultura más sostenible, competitiva y preparada para los desafíos del futuro”, afirmó el personero, destacando además el trabajo conjunto desarrollado entre Corfo y la Universidad de O’Higgins. CONECTANDO CIENCIA Y TERRITORIO Durante las dos jornadas los asistentes participaron de valiosas presentaciones técnicas, realizadas por conferencistas de Chile, Brasil, España, Estados Unidos y Uruguay, entre otros países, donde se abordaron temáticas de alta trascendencia e impacto como, por ejemplo:
La directora de Transferencia e Innovación de la UOH, María Alejandra Cuevas, destacó precisamente esta transversalidad temática, enfatizando que uno de los principales resultados del encuentro fue demostrar “cómo la investigación aplicada desarrollada por la Universidad y otras organizaciones puede responder a desafíos concretos del sector productivo”. “Recibimos a más de 200 participantes provenientes de las tres provincias de la región, junto a más de 40 empresas, emprendimientos y startups, además de 20 expositores nacionales e internacionales que compartieron experiencias en fruticultura, producción de alimentos, inteligencia artificial, nuevas tecnologías y ganadería”, agregó Cuevas, recalcando que a partir de este balance, Agro-Tech O’Higgins “permite demostrar cómo la ciencia entrega soluciones concretas para el territorio y cómo la investigación que desarrollan nuestros institutos aporta al desarrollo productivo y a la calidad de vida de las personas”. La directiva destacó, asimismo, la participación de diversas iniciativas provenientes del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3), el Instituto de Ciencias de la Ingeniería (ICI) y el Instituto de Ciencias de la Salud de la UOH, reflejando el carácter interdisciplinario del encuentro. TECNOLOGÍA AL SERVICIO DE LA AGRICULTURA LOCAL El impacto del encuentro también fue destacado por los propios participantes. El coordinador de Prodesal Paredones, Héctor Sebastián González, quien asistió junto a pequeños agricultores y productores del secano costero, valoró la posibilidad de acceder a herramientas e innovaciones aplicables a la realidad de los territorios. “Espacios como Agro-Tech nos permiten acercar el conocimiento sobre innovación y nuevas tecnologías al territorio, y transformarlo en oportunidades concretas para nuestros agricultores, especialmente en ámbitos como la trazabilidad, la sanidad y la eficiencia de los procesos productivos”, puntualizó. Uno de los ejemplos de esta eficiencia pudo comprobarse en la participación de la startup Fudmi, que utiliza los descartes de frutas y hortalizas generadas en el mercado de Lo Valledor de Santiago, para producir alimentos con propiedades funcionales y alto valor agregado. Dentro de su gama, destacaron las nuevas sopas instantáneas en formato individual, preparadas con vegetales y cereales deshidratados, así como mermeladas, salsas de tomate e innovadores hogazas de pan enriquecidas con vegetales, que ofrecen mayor contenido de vitaminas, minerales y fibra, en comparación con los panes de harina blanca. De este modo, la primera versión, Agro-Tech O’Higgins abre múltiples oportunidades para proyectarla como una plataforma que fortalecerá la vinculación entre ciencia, innovación y sector productivo, promoviendo la transferencia tecnológica, la colaboración y el desarrollo de soluciones para una agricultura más sostenible, resiliente y competitiva. Objetivos que abren, al mismo tiempo, la oportunidad de consolidar una auténtica red de colaboración capaz de seguir impulsando la transformación del sector agroalimentario, desde la Región de O’Higgins hacia Chile y el mundo, y promoviendo a nuestro país como la nueva gran potencia ecoalimentaria del siglo XXI. GALERÍAOTROS REPORTAJES
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l sector productivo agropecuario chileno atraviesa, en la actualidad, uno de los escenarios más complejos y desafiantes de su historia, caracterizado por la incertidumbre económica y geopolítica internacional, el aumento de la competencia regional y el creciente estrés ambiental que afecta a las regiones más fértiles de nuestro país. Todo ello en un contexto que exige innovar y evolucionar, para adaptarse en forma más ágil y eficiente a un mercado cada vez más competitivo y que, al mismo tiempo, demanda alimentos más saludables e inocuos, pero también más sostenibles, lo cual genera presión tanto a nivel de los grandes productores como de la agricultura familiar campesina. Estos fueron, precisamente, los puntos centrales de la XX versión del seminario “¿Cómo viene la temporada? 2026-2027?”, organizado por la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), y que convocó a representantes gremiales, autoridades, consejeros y protagonistas transversales del sector agrícola. Durante la jornada se realizaron diversas presentaciones técnicas que abordaron en profundidad el escenario económico, productivo y geopolítico que enfrentará la agricultura chilena durante el presente ciclo productivo, ahondando con especial interés aspectos de relevancia trans sectorial tales como, por ejemplo:
AMENAZAS Y OPORTUNIDADES La presentación inicial correspondió al presidente de la SNA, Antonio Walker, quien llamó a enfrentar con decisión los desafíos que vive el sector, en un contexto marcado por la incertidumbre internacional, el aumento de los costos de producción y la desaceleración económica. En su exposición, Walker detalló que este contexto desafiante se estructura a partir de factores externos, internos, de infraestructura, laborales y de seguridad: Entre los factores externos enumeró los conflictos internacionales, que generan efectos negativos como el aumento del precio del petróleo, complicaciones en la cadena logística y alza en los costos de insumos estratégicos como fertilizantes, agroquímicos y energía. También puso énfasis en la creciente incertidumbre y volatilidad de los mercados, así como en la pérdida de competitividad que ha experimentado nuestro país frente a otras economías de la región, lo cual podría traducirse, eventualmente, en la pérdida de mercados y menores oportunidades para la exportación hacia mercados emergentes, como India y el sudeste asiático. El presidente de la SNA también tuvo tiempo para criticar los cambios arancelarios injustificados impuestos por el gobierno de Estados Unidos y que, a su juicio, “alteran las condiciones de la relación diplomática y comercial histórica que Chile ha mantenido con dicho país, afectando de paso la cadena de abastecimiento y la seguridad alimentaria”. Walker destacó, asimismo, la necesidad de fortalecer la competitividad del país, y de avanzar en temas clave como seguridad rural, crisis hídrica, sanidad vegetal y animal, migración ordenada y apertura de nuevos mercados para los productos agrícolas chilenos. En ese sentido, el directivo puso especial énfasis en la necesidad de avanzar con urgencia estratégica y mayor decisión en el desarrollo de nueva infraestructura hídrica, incluyendo la construcción de mayores embalses y la implementación de sistemas de desalación en aquellas zonas geográficas donde dicha tecnología sea viable. También recalcó la urgencia de avanzar en un plan de recarga de acuíferos, de modernización y ampliación de la cobertura del riego tecnificado, y en el desarrollo de una institucionalidad más robusta. “Todo esto es necesario -recalcó- porque cuando el campo avanza, Chile avanza. Los agricultores no solo producimos alimentos, sino que cultivamos bienestar y desarrollo, lo que nos permite reafirmar nuestro compromiso con el desarrollo del país y con la construcción de un Chile que sea Potencia Ecoalimentaria”. PERSPECTIVA PÚBLICA Quien también tuvo la oportunidad de entregar su visión respecto de los desafíos y oportunidades del sector, fue el ministro de Agricultura, Jaime Campos, cuya intervención se centró en plantear los principales ejes o pilares estratégicos a partir de los cuales se estructurará la gestión del gobierno en el área agrícola. Al respecto, el secretario de Estado recalcó que la actual administración se concentrará en darle renovado impulso a los siguientes temas macro: 1. Preservar el patrimonio físico-sanitario nacional, para impulsar el éxito y operatividad de todo el modelo de desarrollo agroexportador. 2. Fomentar una política de riego que privilegie el uso tecnificado y eficiente del recurso hídrico, para así aumentar la productividad e impulsar una mejor adaptación a los cambios del entorno. 3. Reimpulsar el desarrollo forestal, especialmente en aquellas regiones donde este recurso aún es generoso, pero está subvalorado. 4. Mantener y profundizar la conquista de nuevos mercados, reafirmando la política de apertura y consolidando la colocación de productos con valor agregado en destinos internacionales emergentes (incluyendo los países que forman parte o aspiran a integrar el Tratado de Integración Económica Multilateral en la región de Asia-Pacífico o TPP11). 5. Impulsar un mayor avance en innovación, ciencia, tecnología, investigación y transferencia tecnológica, como base fundamental para consolidar el éxito estratégico presente y futuro de todo el sector. Respecto de la crisis derivada del estrés hídrico que atraviesa nuestro país, el ministro Campos puso énfasis en que el gobierno planea abordarla a través de soluciones técnicas con enfoque multipropósito, entre las cuales se cuenta:
El ministro Campos también fue enfático en manifestar que, “debido a las dificultades de la caja fiscal para costear por si sola estas obras (que requieren miles de millones de dólares de financiamiento), todo desarrollo de corto o mediano plazo que se implemente en cualquiera de estas variables, deberá avanzar por la vía de las concesiones”. Del mismo modo, el secretario de Estado explicó que el financiamiento de algunas de estas obras, como los grandes embalses, deberá integrar a otras áreas productivas, como la minería y el consumo domiciliario, por ejemplo, “dado que no se sustentan económicamente de forma exclusiva con la actividad agrícola”. Campos también enfatizó que para no depender de las fluctuaciones de la ley anual de presupuesto (que fija los recursos año a año y puede generar retrasos inesperados en algunos proyectos), “el gobierno trabaja en buscar formas de financiamiento más permanentes y estables, que permitan proyectar las obras en el mediano y largo plazo”. El ministro, asimismo, reiteró que ante los complejos desafíos productivos que hoy enfrentan sectores específicos, como la vitivinicultura, la ganadería y los productores de remolachas y cerezas, entre otros, es esencial avanzar en la “diversificación de mercados, la reconversión productiva y la modernización normativa”. ECONOMÍA E INCERTIDUMBRE Uno de los bloques más esperados del seminario correspondió al análisis económico realizado por Alejandro Weber, decano de la Facultad de Economía y Gobierno de la Universidad San Sebastián y exsubsecretario de Hacienda, quien presentó las perspectivas macroeconómicas para la temporada 2026-2027. Durante su exposición, Weber advirtió que hoy “vivimos un escenario de desaceleración económica tanto a nivel global como nacional, y que tanto la incertidumbre internacional, como las tensiones geopolíticas externas y el alza en los costos de la energía, continuarán presionando las expectativas de inflación y afectando el crecimiento. Frente a este escenario, el académico enfatizó la necesidad de recuperar la inversión y fortalecer la competitividad del país, para lo cual propuso implementar lo antes posibles las siguientes acciones concretas: Competir por valor agregado en lugar de precio: Transformar a Chile una "potencia eco agroalimentaria", para que sus productos lleguen al consumidor de una manera distinta, con una marca consolidada y una experiencia de servicio diferente. Aplicar diferenciación e innovación tecnológica: Introducir procesos biotecnológicos de punta, inteligencia artificial y nuevas metodologías digitales de trazabilidad y sostenibilidad, para adaptarse mejor a los cambios en las conductas y preferencias de los consumidores mundiales. Diversificar y buscar nuevos horizontes exportadores: Para ingresar y consolidarse con éxito en mercados con alto potencial demográfico y de consumo, específicamente en regiones como Medio Oriente, norte de África, India y el sudeste asiático (donde destacan, especialmente, países como India, Indonesia, Bangladesh y Pakistán, que hoy ofrecen interesantes y valiosas oportunidades a los productos agropecuarios chilenos, especialmente si tienen valor agregado diferenciado, trazable y sostenible). Integrar y coordinar mejor los esfuerzos público-privados: Involucrar de manera más comprometida y estrecha a entidades como ProChile, el Ministerio de Agricultura e InvestChile. Mejorar la gestión pública: Dejar de recurrir constantemente a cambios regulatorios (a veces innecesarios), centrándose más en administrar de manera eficiente para obtener buenos resultados. Fomentar la inversión: Mediante cambios que eliminen las trabas burocráticas e impulsen mejores condiciones para impulsar la inversión, el empleo y el crecimiento). VISIÓN Y DIAGNÓSTICOS SECTORIALES La jornada también incluyó dos mesas redondas multisectoriales, que entregaron su diagnóstico y visión particular desde la óptica de distintos protagonistas de la agroindustria. En primer término se hicieron presentes los representantes de los sectores de granos, lácteos y carnes, que por diversos motivos han estado en el centro de la noticia en los últimos meses. Primero fue el turno de Gastón Caminondo, vicepresidente de la Sociedad de Fomento Agrícola, SOFO, quien destacó que “la temporada de granos se proyecta mejor de lo esperado gracias a las favorables condiciones climáticas, al buen desarrollo de los cultivos y a una expectativa de mejora en los precios”. Sin embargo, también advirtió “sobre las dificultades de acceso al financiamiento y la necesidad de mantener los avances en seguridad en la Macrozona Sur (que aún se ve afectada por hechos de violencia). Posteriormente, Marcos Winkler, presidente de Fedeleche, manifestó que el sector lácteo acumula un crecimiento cercano al 4% en la producción, consolidando tres años consecutivos de expansión. No obstante, también enfatizó la preocupación del gremio “por el aumento de los costos laborales, energéticos y de insumos”, y destacó los esfuerzos tendientes a posicionar la leche chilena en mercados internacionales mediante la marca sectorial ChileMilk. A su vez, Ignacio Besoaín, presidente de Fedecarne, indicó que el sector ganadero atraviesa un ciclo favorable de precios que podría extenderse durante los próximos cinco años, pese a que la masa ganadera nacional ha disminuido cerca de 35% en las últimas dos décadas. En su opinión, esto también hace necesario “fortalecer la competitividad de la producción local, avanzando en mayores exigencias de trazabilidad para las importaciones”. En particular, Besoaín hizo un llamado a “emparejar la cancha” exigiendo trazabilidad individual a las carnes provenientes de Brasil y Paraguay, tal como se exige actualmente a los productores nacionales, para poder competir en igualdad de condiciones en el mercado interno. El dirigente también destacó el trabajo conjunto que está desarrollando la cadena cárnica bajo el alero de la SNA, para enfrentar los desafíos del sector. La segunda mesa redonda estuvo enfocada en los sectores exportadores y contó con la participación de Iván Marambio, presidente de Frutas de Chile; Alfonso Undurraga, presidente de Vinos de Chile; y Juan Manuel Mira, presidente de Chilealimentos. Durante el panel, Iván Marambio, destacó la solidez del sector frutícola, cuyas exportaciones se acercan a US$7.000 millones, y subrayó que el principal desafío para sostener el crecimiento “sigue siendo la disponibilidad de agua y el desarrollo de infraestructura hídrica”. En ese contexto, el directivo planteó la necesidad de impulsar un rol más activo del sector privado para enfrentar la crisis hídrica, especialmente en la Región de Coquimbo, donde llamó a realizar esfuerzos concretos y decididos para “recuperar cerca de 40.000 hectáreas productivas afectadas por la escasez de agua”. Asimismo, coincidió con el ministro Campos en la necesidad de avanzar hacia la implementación de un modelo de concesiones para aplicar tecnologías como plantas desaladoras, “que permitan asegurar el suministro para la agricultura mediante inversión privada”. Marambio explicó, que “la meta más inmediata es incorporar hasta 100.000 nuevas hectáreas bajo riego, lo que requiere una inversión estimada de US$15.000 millones” (lo cual solo podría alcanzarse con aportes de capital privado), pero al mismo tiempo recordó que esto avances “podrían generar alrededor de US$8.000 millones anuales en actividad económica, y más de 160.000 empleos permanentes”. El presidente de Frutas de Chile también recalcó que “resolver el problema hídrico es fundamental para que Chile pueda aprovechar plenamente las oportunidades que ofrecen mercados emergentes como India y el sudeste asiático”. A su vez, Juan Manuel Mira, de Chilealimentos puntualizó que la agroindustria ha mantenido un crecimiento promedio de 11% durante los últimos cinco años, impulsada por productos con mayor valor agregado y exportaciones a más de 100 mercados alrededor del mundo, lo que demuestra de manera concreta las oportunidades que hoy tiene Chile para conquistar nuevos mercados con alimentos procesados de nueva generación. En tanto, Alfonso Undurraga, abordó el proceso de adaptación que hoy atraviesa la industria vitivinícola tras enfrentar uno de los períodos más complejos de su historia reciente. “Hoy nuestro sector se encuentra en una etapa de ajuste, marcada por la reducción de cerca de 30.000 hectáreas de viñedos, y por cambios en las preferencias de los consumidores a nivel mundial”, enfatizó. En ese sentido, Undurraga destacó como factor positivo el creciente dinamismo de los vinos blancos, cuyos precios superan actualmente a los de los tintos, pero también planteó la necesidad de modernizar la normativa vigente para permitir la elaboración y comercialización de vinos con menor graduación alcohólica. “Esto permitiría a nuestro sector adaptarse de manera más ágil y certera a las nuevas tendencias de consumo, como ya lo han hecho los sectores vitivinícolas de otros países exportadores, y fortalecer la competitividad de la industria chilena en los mercados internacionales”, puntualizó. Miradas convergentes y sinérgicas que demuestran la voluntad de todos los sectores productivos silvoagropecuarios para reimpulsar el posicionamiento de nuestro país como potencia ecoalimentaria, diversificando y mejorando la producción mediante biotecnología de punta, y consolidando a Chile como proveedor global de alimentos de calidad, saludables y sostenibles. GALERÍAOTROS REPORTAJES os complejos desafíos que hoy enfrenta la industria de alimentos y bebidas, exigen la implementación urgente de nuevas estrategias productivas que permitan satisfacer de manera inocua, sostenible y eficiente, las necesidades nutricionales de una población que crece, pero también envejece. Esto no solo implica perfeccionar las actividades industriales propiamente tales, sino también poner en práctica acciones de innovación y mejora continua, tendientes a optimizar y eficientar la explotación de la riqueza natural de nuestro país, tanto a nivel de ecosistemas terrestres como acuáticos, pues solo de este modo será posible contar con insumos de calidad, capaces de incrementar la riqueza productiva y exportadora de nuestro país. Este fue, precisamente, uno de los principales objetivos del workshop “Desafíos del Encadenamiento Productivo Agrosalmón”, que se realizó recientemente en la ciudad de Osorno, gracias una iniciativa conjunta del Consejo del Salmón, la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), la Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco (SOFO), la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno (SAGO) y el Consorcio Agrícola del Sur (CAS). La actividad, que se desarrolló en el marco de la alianza Agrosalmón, reunió a representantes del sector agrícola, la industria salmonera, gremios, autoridades gubernamentales y actores del ecosistema de innovación, quienes analizaron mecanismos para fortalecer el desarrollo de proveedores, la innovación aplicada y la generación de valor agregado para el país. Este trabajo transversal permitió identificar oportunidades concretas de colaboración entre la agricultura y la salmonicultura, que hoy conforman dos de las principales cadenas alimentarias de Chile. DIAGNÓSTICO TRANSVERSAL Durante la jornada, estuvieron presentes algunos de los más destacados representantes de los mundos público-privado y del conocimiento, entre los que destacaron el presidente de SOFO, Eduardo Renner; el gobernador regional de Los Lagos, Alejandro Santana; la presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel; la presidenta de SOFOFA, Rosario Navarro; el director ejecutivo de CeTA, Jean Paul Veas; y el jefe de la División de Desarrollo Productivo Sostenible del Ministerio de Economía, Gonzalo Villanueva. Uno de los puntos centrales del evento, correspondió a la presentación de la directora de Estudios Aplicados del Consejo del Salmón, Alejandra Bustamante, y del secretario ejecutivo de SOFO, Carlo Rojas, quienes expusieron los avances alcanzados por la alianza Agrosalmón, así como el trabajo desarrollado para construir una agenda común orientada a generar valor compartido entre ambos sectores productivos. A ello se sumó la exposición del cofundador de la Cooperativa Agrícola de Granos, Mauricio Magnasco, quien analizó el escenario productivo actual del agro chileno. Otro de los temas trascendentales del encuentro, fue la necesidad de incorporar en forma progresiva más capacidades agrícolas internas a las cadenas de suministro de insumos que se utilizan en la alimentación de salmones. Actualmente, cerca del 60% de esta matriz alimentaria proviene de granos cosechados en el extranjero, como trigo, soja, canola o raps, lo cual genera alta vulnerabilidad sectorial ante los vaivenes geopolíticos y económicos del comercial internacional. En ese contexto, Agrosalmón busca promover una colaboración que vaya más allá del abastecimiento, incorporando innovación, trazabilidad, sofisticación productiva y generación de valor agregado desde las regiones de La Araucanía, Biobío y Los Lagos. COLABORACIÓN PARA EL DESARROLLO PRODUCTIVO A lo largo de toda la jornada, los participantes del evento recalcaron la necesidad de reforzar el desarrollo productivo de nuestro país, a través del trabajo colaborativo entre todos los sectores estratégicos involucrados. Al respecto, la presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel, enfatizó que “Agrosalmón no es solo una alianza entre agricultura y salmonicultura, sino una agenda que habla de cómo Chile puede conectar mejor sus capacidades productivas (transversales)”. “Tenemos una industria salmonera que compite en los mercados más exigentes del mundo y un sector agrícola con tradición, conocimiento y presencia territorial. En consecuencia, Chile tiene mucho que ganar cuando sus sectores estratégicos dejan de mirarse por separado y empiezan a construir futuro juntos”, agregó la ejecutiva. A su vez, el presidente de SOFO, Eduardo Renner, destacó el aporte que puede realizar el sector agrícola en esta nueva etapa de articulación intersectorial, recalcando que el agro del sur “tiene mucho que aportar a esta conversación”. “Contamos -puntualizó Renner- con productores, conocimiento territorial y una historia ligada a la producción de alimentos. Por ello, el desafío es transformar esa experiencia en nuevas oportunidades de encadenamiento, innovación y desarrollo productivo, entendiendo que la colaboración con la salmonicultura puede abrir espacios relevantes para el futuro agrícola del país”. Visión que también comparte el director de Asuntos Públicos de SAGO A.G., Hermann Rusch, quien valoró el trabajo conjunto entre las principales cadenas alimentarias del sur de Chile. “Hoy hacer esta vinculación, empezar a buscar las cosas que nos unen para producir alimentos de mejor calidad, lo cual es el inicio de un trabajo que estamos esperanzadas de que mostrará avances sustantivos”, puntualizó. INNOVACIÓN, COMPETITIVIDAD Y DESARROLLO SOSTENIBLE Otro de los expositores destacados del evento, fue la presidenta de SOFOFA, Rosario Navarro, quien puso énfasis en la necesidad de fortalecer la colaboración entre los sectores productivos involucrados, “para impulsar una economía más sofisticada y competitiva”. “Chile -precisó Navarro- necesita mirar sus capacidades productivas de manera integrada, porque el futuro de la industria no se construye desde sectores aislados, sino desde cadenas de valor más colaborativas, con innovación, tecnología y visión de largo plazo”. La dirigente gremial también dejó en claro que Agrosalmón “es un ejemplo concreto de cómo distintos sectores se unen para impulsar nuevas oportunidades de desarrollo y crecimiento para el país”. Desde el ámbito público, en tanto, el jefe de la División de Desarrollo Productivo Sostenible del Ministerio de Economía, Gonzalo Villanueva, elogió la relevancia de esta alianza para los objetivos nacionales de transformación productiva. “La alianza Agrosalmón se vincula directamente con los objetivos de la política de Desarrollo Productivo Sostenible, porque apunta a transformar la matriz productiva nacional para crecer mejor”, puntualizó el personero de gobierno. En ese sentido, Villanueva fue enfático en recordar la importancia estratégica que tienen, tanto la industria acuícola como el sector agropecuario para el éxito a largo plazo de esta iniciativa. “Aquí hay una oportunidad concreta de impulsar nuevas capacidades productivas y acompañar, desde el Estado, una agenda que permita escalar soluciones, fortalecer cadenas de valor y generar crecimiento sostenible para Chile”, señaló. Otro expositor invitado fue el director ejecutivo de CeTA, Jean Paul Veas, quien abordó el rol de la innovación aplicada y el desarrollo tecnológico para transformar oportunidades en soluciones concretas. “Para que una agenda como Agrosalmón avance, es clave prototipar, probar y validar soluciones, porque la innovación aplicada permite reducir brechas, generar evidencia y transformar oportunidades en modelos concretos de colaboración productiva”, detalló Veas, cuya institución ya puso en marcha una iniciativa similar en el norte de Chile, denominada precisamente “AgroMar”. Aquí existe un espacio muy relevante para conectar tecnología, alimentos y capacidades regionales”, aseguró Jean Paul Veas. Durante la jornada también se realizaron mesas de trabajo orientadas a identificar brechas, oportunidades y ámbitos prioritarios de acción. En cada una de estas instancias técnicas, se avanzó significativamente en el establecimiento de acuerdos preliminares que ayuden a consolidar una visión compartida sobre cómo fortalecer el vínculo entre el agro chileno y la salmonicultura. A juicio de los asistentes, esto solo puede lograrse impulsando a proveedores locales, desarrollando acciones de innovación aplicada y aprovechando nuevas oportunidades de desarrollo productivo para las regiones del sur y también del país. GALERÍAOTRAS NOTICIAS n los últimos años el debate sobre la calidad e inocuidad de los alimentos ha alcanzado un inusitado grado de virulencia, debido al creciente número de opiniones críticas que responsabilizan a la gran industria por el aumento en los índices de sobrepeso y obesidad en todo el mundo. Si bien este último fenómeno es indiscutible, pues entre 1990 y 2024 la prevalencia de esta enfermedad no transmisible se triplicó en todo el mundo (de acuerdo con estudios publicados por la Organización Mundial de La Salud), su origen no radica solo en la oferta de alimentos o bebidas, sino en la conjunción de diversos factores como, por ejemplo, personales, familiares, económicos, sociales e, incluso, psicológicos. Todo ello se traduce en que, a la fecha, cerca de 1.000 millones de personas en todo el mundo sufren algún grado de obesidad (incluyendo un alto porcentaje de niños y adolescentes); mientras que otros 2.500 millones conviven con algún grado de sobrepeso, debido a mal nutrición por exceso (ingesta diaria de calorías superior a las que precisa el organismo para sobrevivir). Un fenómeno extremadamente negativo, que los expertos de la OMS definen como la “nueva pandemia invisible”, y cuyos efectos impactan tanto a nivel de calidad de vida, como de salud pública, debido a las consecuencias y costos asociados a esta condición, y que generalmente derivan en otras patologías asociadas, tales como hipertensión, diabetes, fallas renales, deterioro cognitivo, enfermedades del tracto gastrointestinal e incremento del riesgo de sufrir accidentes cerebro vasculares, infartos, fallas multisistémicas y hasta algunos tipos de cáncer. ¿DIAGNÓSTICO CERTERO O “CACERÍA DE BRUJAS”? Pero aun cuando la mayoría de los expertos internacionales en nutrición y salud coincide en que la obesidad no tiene una sola causa aislada, gran número de influencers y “creadores de contenido digital, insisten en que la industria de alimentos es la gran responsable de este deterioro en la salud de la población (escenario donde Chile, por desgracia, es uno de los principales exponentes Latinoamericanos y mundiales). Más aún, toda estas voces críticas (que por lo general no respaldan sus opiniones con evidencia científica certera y contundente), apuntan a un “solo gran responsable”, al cual identifican con un nombre que resulta tan oportunamente popular y efectista, como ambiguo y difícil de entender: el “consumo de alimentos ultraprocesados”. El concepto “ultraprocesado” nación hace casi dos décadas a partir de los trabajos realizados por el médico brasilero Carlos Monteiro, creador de la llamada “Clasificación NOVA de los Alimentos”. Una tipología que, a pesar de todo su impacto comunicacional y mediático, no tiene mayor asidero ni base científico tecnológica, pues ni siquiera identifica con claridad el criterio básico para determinar qué tipo de alimento es “ultraprocesado” y cuál no lo es. Más aún, el propio Carlos Monteiro ha fallado reiteradamente al tratar de precisar los nebulosos límites de su clasificación, pues aunque en un principio se habló de un umbral máximo de “5 ingredientes” (a partir del cual todos los alimentos o bebidas, sin distinción, serían clasificados como “ultraprocesados”), con el paso del tiempo, la conceptualización derivó hacia el mayor o menor “procesamiento” (entendiendo como tal la cantidad de procesos industriales que se aplican a las materias primas durante la elaboración de un alimento, sin importar la clase, el tipo o la cantidad de tiempo requerida para efectuar cada uno de estos procesos). En otras palabras, primero se habló de cantidad de ingredientes, pero cuando quedó claro que dicho criterio era extremadamente impreciso (¿por qué cinco ingredientes y no seis o cuatro?) la discusión se desvió hacia la cantidad de procesos industriales que se realizan antes de comercializar un producto en el mercado (ya sea liofilización, deshidratación, pasteurización, extrusión o fermentación, entre otros muchos posibles). Procesos que, paradojalmente, se aplican para asegurar la calidad e inocuidad de los alimentos, tal como lo establecen las diversas entidades regulatorias internacionales que velan por el desarrollo seguro, saludable y eficiente de la industria, como el Codex Alimentarius, por ejemplo. Al respecto, la Dra. en Ciencias Químicas de la Universidad de Buenos Aires, científica especializada en Alimentos y presidenta electa de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Ciencias y Tecnología de los Alimentos, ALACCTA, Susana Socolovsky, reafirmó -durante su reciente participación en el seminario “Análisis de Políticas Públicas, Desafíos y Tendencias de la Industria Alimentaria”, organizado en Santiago de Chile, por la Universidad de California Davis-, que “el término ultraprocesado fue inventado por Carlos Monteiro y no tiene base científica ni tecnológica”. “Los que sí existen son diversos tipos de alimentos, más o menos ricos en nutrientes de diverso tipo y con diferentes etapas de procesamiento, pero esto no implica que esos alimentos sean más o menos saludables solo por tener este distinto grado de procesamiento, ni menos por tener más o menos ingredientes”, enfatiza la científica. Más aún, Socolovsky es enfática para recalcar que “la clasificación NOVA suele incluir en el grupo de ‘ultraprocesados’ a alimentos de alto contenido nutricional (como la leche pura, los productos que se entregan a los adultos mayores en los consultorios y las raciones de emergencia que se distribuyen a la población desnutrida en zonas de crisis humanitaria, entre otros), lo que es extremadamente confuso para los consumidores y, además, genera más dificultad para generar adecuadas políticas de educación nutricional”. Frente a este escenario de incertidumbre, desinformación y falta de rigurosidad que suele abundar en los mensajes de quienes atacan a la industria, basándose en los parámetros ambiguos de la Clasificación Nova, la científica y académica argentina concluye que “toda argumentación seria debe partir desde la ciencia, porque solo esta se basa en evidencia validada, precisa, confiable y reproducible”. SUPERAR LA "QUIMIOFOBIA" Un punto de vista similar expresó, durante la misma jornada técnica realizada en Santiago por la Universidad de California Davis, la Dra. Marcela Rodríguez, directora administrativa y de Asuntos Científicos y Regulatorios de la Alianza Latinoamericana de Asociaciones de la Industria de Alimentos y Bebidas (ALAIAB), quien puntualizó que en el actual debate “existe un predominio de los argumentos ideológicos por sobre los científicos, que ha llevado a demonizar sin razón las materias primas químicas, solo por el hecho de tener tal característica”. Esto ha derivado, a su juicio, en un miedo irracional e injustificado a los aditivos, “a pesar de que está científicamente comprobado que son seguros e inocuos para la población, siempre y cuando se consuman dentro de los márgenes establecidos por las dosis diarias admisibles correspondientes a cada producto”. Para la científica y académica costarricense, este criterio erróneo ha sido cada vez más exacerbado por diversos influencers y opinólogos (que en la mayoría de los casos no cuentan con estudios que avalen sus planteamientos), quienes se encargaron de crear y expandir una especie de “quimiofobia” entre la población, lo que se entendería como un “rechazo exagerado hacia las sustancias químicas, especialmente aquellas percibidas como artificiales o sintéticas”. Rodríguez planteó, asimismo, que esta quimiofobia injustificada se propaga cada vez más debido al uso de argumentos falaces, artículos médicos descontextualizados y fake news, que llegan incluso hasta la irracionalidad de instalar como verdad absoluta la creencia errada de que “si algo no se puedes pronunciar, entonces es malo para la salud”. Ello, a pesar de que “numerosos compuestos presentes naturalmente en muchos alimentos de consumo cotidiano, tienen nombres químicos complejos”, puntualizó la Dra. Rodríguez “¿Qué sucedería si no pudiésemos pronunciar los componentes químicos presentes en una manzana, como el ácido ascórbico y el acetaldehído, entre otros?, ¿Tampoco la comeríamos?”, ejemplificó la doctora, quien defendió el uso de aditivos en la industria alimentaria, enfatizando que todos ellos cumplen funciones clave para preservar la calidad y seguridad de los alimentos, como, por ejemplo, evitar la oxidación, mantener inalterable el contenido vitamínico o prolongar la vida útil de los productos. La experta también recordó que detrás del uso de aditivos está presente la necesidad de resguardar la seguridad alimentaria de la población, y que para ello “existe un extenso sistema de evaluación científica y regulatoria internacional, liderado por organismos como el Códex Alimentarius y el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA)”. Al respecto, puntualizó que todos los aditivos alimentarios -tanto de origen natural como sintético- “deben pasar por evaluaciones toxicológicas y revisiones regulatorias antes de ser autorizados, por lo que hoy son más seguros e inocuos que nunca”. LEGISLAR CON BASE CIENTÍFICA A pesar de esta innegable evidencia técnica y científica, la fobia injustificada a los aditivos y al procesamiento de alimentos ha continuado escalando y ganando adeptos, incluso entre las autoridades de gobierno y los representantes de otros poderes del Estado, quienes se han hecho eco erróneo de esta confusión ideológica, para sindicar a la industria como la gran responsable del aumento de la obesidad. Esto se ha traducido en decisiones limitadas y carentes de base técnica real, como sucedió, por ejemplo en Chile, con la presentación del proyecto de Ley presentado mediados de 2025 por la senadora María José Gatica, con el patrocinio de sus pares Juan Luis Castro, Alejandro Kusanovic y Francisco Chahuán, que buscaba establecer la obligatoriedad de disponer un nuevo sello frontal de advertencia que identificara como “ultraprocesados” a todos los alimentos compuestos por más de cinco ingredientes (sin importar su naturaleza, origen o valor nutritivo). A pesar de que esta medida hubiese significado una acción injustificada y carente de lógica, pues habría afectado a una gran cantidad de alimentos que se consideran transversalmente saludables (como el yogur griego, la leche pura larga vida o las sopas nutritivas que se entregan a los adultos mayores), la iniciativa ya había superado el primer trámite legislativo, luego de que la Comisión de Salud del Senado aprobara, en enero de este año, la idea de legislar sobre la materia. Sin embargo, una intensa ofensiva técnica desplegada por diversas entidades relacionadas con el sector, como AB Chile, Chile Alimentos y el Colegio de Ingenieros Alimentos de Chile, CIACh, entre otras, logró que la misma comisión revisara más en profundidad los diversos argumentos técnicos existentes, lo que derivó en la postergación del proyecto, hasta recabar más antecedentes. Una decisión que comparte el presidente de CIACh, Gabriel Vivanco, quien precisamente realizó a principios de marzo una extensa presentación técnica ante la comisión de Salud del Senado, donde defendió el valor del procesamiento alimentario y rechazó con energía la definición de “alimentos ultraprocesados” planteada por la Clasificación NOVA, “debido a que está basada solo en estudios observacionales no concluyentes”. En dicha oportunidad, Vivanco también recalcó que las decisiones legislativas deben tomarse solo a partir de la evidencia que proporcionan la ciencia y tecnología de los alimentos, pues solo de esta manera se puede implementar un estrategia estructural que ayude a enfrentar el problema de la obesidad en Chile”. Ante este cúmulo de evidencias, el propio senador Juan Luis Castro, quien patrocinó el proyecto original y hoy preside la Comisión de Salud del senado, reconoció que la idea de establecer un nuevo etiquetado frontal, perdió su sentido, ante la solidez de los argumentos técnicos planteados en contra del uso del término “ultraprocesado”. El parlamentario también validó -durante su participación en el seminario organizado por la UC Davis en Santiago- la necesidad de establecer otras estrategias para determinar, combatir y eliminar de raíz las causas de la obesidad en nuestro país. REACCIONES INTERNACIONALES Este complejo debate técnico y legislativo no pasó inadvertido en el exterior, pues si la iniciativa de la senadora Gatica hubiese prosperado en el Congreso, se habría sentado un precedente extremadamente negativo, en términos de legislar sin bases científicas concretas. De hecho, en cuanto se hizo pública esta discusión legislativa, tanto ALACCTA como la International Union of Food Science and Technology (IUFoST), enviaron una carta abierta a FAO, donde hicieron hincapié en que “cualquier marco de clasificación o etiquetado de alimentos, destinado a orientar las políticas públicas, debe basarse en pruebas científicas sólidas y desarrollarse mediante consultas inclusivas entre las disciplinas científicas pertinentes”. En la misiva, ambas organizaciones enfatizaron que los recientes debates sobre políticas regulatorias alimentarias, incluido el proyecto de ley examinado por la Comisión de Salud del Senado chileno, que proponía que los alimentos que contengan más de cinco ingredientes industriales se etiqueten como ‘ultraprocesados’, “ilustran los riesgos asociados a confiar prematuramente en marcos de clasificación que siguen siendo objeto de un debate científico en curso (como es la Clasificación Nova)”. “Estas preocupaciones se acentúan cuando dichos enfoques reciben el respaldo público de funcionarios de organizaciones internacionales, incluida la FAO, mientras que los fundamentos científicos y las definiciones subyacentes siguen siendo objeto de un debate activo entre los científicos”, subraya la carta, firmada por el Dr. Samuel Godefroy, president de IUFoST; y el Dr. Rommy Zúñiga, académico chileno de la UTEM y actual presidente en ejercicio de ALACCTA. Ambos directivos puntualizan, en su comunicación a FAO, que el procesamiento de alimentos “desempeña un papel fundamental para garantizar la seguridad alimentaria, prolongar la vida útil, reducir el desperdicio de alimentos, mejorar la calidad nutricional y permitir un acceso asequible a los alimentos”. “Las tecnologías de procesamiento -afirman en la misiva- también respaldan el desarrollo de alimentos enriquecidos y especializados, que abordan las deficiencias de micronutrientes y las necesidades dietéticas de diversas poblaciones”. Es así como frente a este tipo de iniciativas legales sin fundamento (como la impulsada por la senadora María José Gatica), los expertos de IUFoST y ALACCT, recordaron que “los regímenes de etiquetado basados únicamente en el nivel de procesamiento, podrían estigmatizar involuntariamente importantes tecnologías y productos alimentarios, incluidos los alimentos de larga duración, enriquecidos y de origen vegetal, que contribuyen a la seguridad nutricional, especialmente en regiones de ingresos bajos y medios. En razón de ello, ambas organización abogaron por un amplio diálogo científico en el que participen científicos especializados en nutrición, científicos alimentarios, tecnólogos, expertos en salud pública, reguladores, representantes de la industria y organizaciones de consumidores. “Dicha colaboración -enfatizan- ayudará a garantizar que las futuras iniciativas políticas sean científicamente sólidas, transparentes y estén en consonancia con los objetivos globales en materia de seguridad alimentaria, nutrición y sistemas alimentarios sostenibles”. Si bien los voceros de IUFoST y ALACCTA reafirmaron el compromiso de sus respectivas entidades, para colaborar de forma constructiva con instituciones internacionales, como FAO y la OMS, también recalcaron la necesidad de que dicha cooperación se estructure sobre la base de “enfoques equilibrados y basados en la ciencia, que mejoren la calidad de la alimentación, al tiempo que se salvaguarda la seguridad alimentaria, la innovación y el acceso equitativo a alimentos nutritivos en todo el mundo”. Ecos de un debate que creció más allá de los límites de la cordura y racionalidad, debido a la imprecisión y al actuar imprudente de los influenciadores digitales, lo que causó que se perdiera la perspectiva central de un problema real, como es el flagelo de la obesidad, pero que debe abordarse con visión estratégica y sentido común, pues la solución requiere mucho más que estallidos ideológicos. En otras palabras, el actual escenario de crisis exige pasar a la acción, pero sobre la base de evidencia científica comprobada y estrategias integrales que aborden todas las diversas variables personales, familiares, sociales, económicas y psicológicas que hoy inciden en el auge desmedido de esta nueva pandemia. GALERÍAOTROS REPORTAJES a Inteligencia Artificial o IA ha alcanzado un posicionamiento estratégico cada vez más relevante en diversos sectores estratégicos de la economía, especialmente en la industria de alimentos. Por ejemplo, hoy es cada vez más común utilizar sus algoritmos para impulsar análisis de datos en tiempo real que ayudan a tomar decisiones estratégicas cada vez más eficientes y mejor informadas. Uno de los campos donde esta tecnología ha prestado apoyo relevante, es la inocuidad, pues no solo ayuda a automatizar acciones o a agilizar la capacidad de respuesta ante contingencias (como los brotes de ETA, por ejemplo), sino que también contribuye al diseño de estrategias tendientes a crear una auténtica cultura de seguridad alimentaria. Así lo asegura, por ejemplo, María Teresa Pino, subdirectora nacional de I+D del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA, quien enfatiza que la aplicación de IA en seguridad agroalimentaria constituye una transformación fundamental en gestión de riesgos, trazabilidad y toma de decisiones en sistemas productivos complejos. “En Chile -precisa-, este avance está estrechamente vinculado con la vigilancia fitosanitaria, la trazabilidad en la cadena de valor, la calidad de los alimentos, el acceso a mercados de exportación y la reputación nacional”. Una visión que también comparte Miguel Ulloa, CEO de la startup tecnológica chilena Techmark-IA, para quien la IA generativa representa un cambio de paradigmas sectorial de enorme impacto, pues permitió pasar de modelos reactivos a sistemas predictivos y autónomos. “Tradicionalmente -explica Miguel-, la inocuidad alimentaria se gestionaba a base de controles posteriores o auditorías periódicas; hoy, en cambio, con IA es posible anticipar riesgos antes de que ocurran”. “Por ejemplo, mediante nuestro ecosistema ION (Inteligencia Operativa Neuronal), integramos múltiples fuentes de datos en tiempo real, como temperatura, trazabilidad, condiciones logísticas, comportamiento de la cadena de frío, variables ambientales y operativas, para detectar patrones invisibles al ojo humano. Esto permite identificar desviaciones críticas que podrían derivar en contaminación por patógenos, fallas químicas o alteraciones del producto, entre otras variables”, destaca Miguel. Consecuentemente, la IA ayuda a que la inocuidad deje de ser un simple protocolo estático y se transforme en un sistema vivo, dinámico y autoajustable, capaz de prevenir brotes antes de que escalen, protegiendo al consumidor y resguardando la reputación de las empresas y sus respectivas marcas. Quien también comparte este entusiasta diagnóstico es Solange Brevis, ingeniera en Alimentos de la UBB; aspirante a doctora en Biomedicina y Ciencias de la Salud de la Universidad Europea; expresidenta del Colegio de Ingenieros Alimentos de Chile, CIACh; y actual coordinadora y docente de la carrera de Nutrición y Dietética de la Facultad de Medicina de la Universidad del Desarrollo, UDD. Brevis considera por ejemplo que, en el actual escenario evolutivo impulsado por la IA, los algoritmos de machine learning aplicados a datos de parámetros de proceso, condiciones ambientales, trazabilidad y reportes sanitarios internacionales, permiten anticipar desviaciones en puntos críticos de control (PCC), modelar el crecimiento microbiano en función de variables como temperatura, pH y actividad de agua, y detectar señales tempranas de contaminación cruzada, entre otras múltiples ventajas operativas estratégicas. “A esto se suman los sistemas de visión computacional y sensores hiperespectrales que realizan inspección en línea con una sensibilidad superior al control muestral convencional, identificando cuerpos extraños, micotoxinas o defectos en tiempo real. En la práctica, esto se traduce en planes HACCP dinámicos, sistemas de alerta temprana más robustos y una gestión del riesgo respaldada por evidencia cuantitativa, lo que fortalece tanto la protección del consumidor como la eficiencia operacional de la industria”, precisa la docente e investigadora. VENTAJAS DECISIVAS Junto con impulsar un cambio trascendental en los paradigmas, la tecnología de IA está impulsando avances decisivos en diversos puntos de la cadena alimentaria productiva, logística y comercial. Tal como indica María Teresa Pino, de INIA, esto se refleja, por ejemplo en acciones concretas como: 1. Reducción de riesgos sanitarios: Los modelos predictivos a base de IA permiten disminuir entre 20 y 40% la incidencia de eventos críticos en las cadenas alimentarias, según experiencias internacionales. 2. Optimización de procesos productivos: Los sistemas de monitoreo inteligente incrementan la eficiencia operacional en aproximadamente 10–15 %, minimizando pérdidas y mermas. 3. Mejora en trazabilidad: Las tecnologías basadas en análisis de datos agilizan considerablemente los tiempos de respuesta ante incidentes de inocuidad, pasando de días a horas. Fortalecimiento del cumplimiento normativo: La automatización de controles y registros simplifica los procesos de auditoría y certificación para exportación. Miguel Ulloa, CEO de Techmark-IA, comenta a su vez que este aporte tecnológico potencia constantemente toda la cadena de valor, desde el campo a la mesa, impactando en forma directa e inmediata en procesos clave como: Monitoreo de cadena de frío en tiempo real: mediante la detección anticipada de quiebres que comprometan la calidad del producto. Trazabilidad inteligente: a través del seguimiento automatizado y preciso desde el origen hasta el consumidor final, facilitando retiros selectivos y eficientes. Control de calidad integral automatizado: a partir del análisis mediante visión computacional, para detectar anomalías en productos o envases. Gestión predictiva de riesgos sanitarios: gracias a la identificación de condiciones propicias para proliferación de bacterias o contaminantes. Optimización logística: mediante uso de rutas inteligentes y adaptativas que reducen los tiempos y la exposición a riesgos. Cumplimiento normativo dinámico: aplicando sistemas que se ajustan automáticamente a estándares sanitarios locales e internacionales. “En este contexto -puntualiza el emprendedor-, la IA no solo mejora procesos, sino que redefine el estándar operativo, elevando la precisión, reduciendo pérdidas y fortaleciendo la confianza del consumidor”. Solange Brevis, por su parte, pone énfasis en el salto cuántico que la IA impulsa en los distintos procesos de control sanitario preventivo, los cuales pueden adaptarse en forma ágil, y precisa a los distintos requerimientos de los múltiples actores de la cadena alimentaria. En tal sentido, separa estos aportes en dos áreas centrales de aplicación diferenciada: En el eslabón agroindustrial, destacan los modelos predictivos de riesgo de contaminación por Salmonella o E. coli en cultivos frescos, que integran datos satelitales, climáticos y de manejo agronómico para orientar decisiones de cosecha; a estos se suman también los sistemas de visión artificial montados en líneas de selección que detectan daño mecánico, residuos o presencia de micotoxinas en granos y frutas. En el trabajo de planta, en tanto, Brevis comenta que los ejemplos más disruptivos incluyen la propuesta de Nestlé, que mediante su departamento de inocuidad alimentaria digital usa IA para dilucidar en tiempo real la vida útil de los productos; y plataformas como HorizonScan o el sistema FOODAKAI, que rastrean miles de fuentes globales; alertas RASFF, retiros de producto, literatura científica; para anticipar riesgos emergentes. “También destacan los gemelos digitales de procesos térmicos, la espectroscopía NIR acoplada a redes neuronales para detección de fraude, y la analítica predictiva del microbioma ambiental de las salas de producción, que identifica nichos persistentes de Listeria antes de que generen un brote”, añade la ingeniera, investigadora y docente universitaria. VALOR AGREGADO NACIONAL Y aunque un observador externo podría suponer que todos estos logros provienen del exterior, lo cierto es que el talento nacional ha impulsado un alto porcentaje de cambios disruptivos, gracias al conocimiento aportado por la academia y las instituciones de investigación especializada, y al vigor creativo del ecosistema emprendedor interno. En tal sentido, María Teresa Pino destaca que Chile cuenta con capacidades avanzadas en áreas específicas de esta tecnología, que le permiten posicionarse en un sitial de liderazgo regional e, incluso, superar a otro países más desarrollados desde el punto de vista técnico, aunque todavía falta para alcanzar un desarrollo más integral y colaborativo. “Hay aplicaciones de inteligencia artificial en el sector agroalimentario como monitoreo de cultivos, detección de plagas, optimización de riego, clasificación y trazabilidad, además de plataformas emergentes como Agrinexus -comenta-, pero estas soluciones varían en madurez y aún no forman un sistema nacional integrado basado en IA, por lo que el principal reto hoy consiste en integrar, escalar y gestionar estas tecnologías para mantener el posicionamiento de nuestro país como proveedor confiable de alimentos”. En ese contexto, la investigadora destaca las capacidades alcanzadas por INIA en sistemas inteligentes de vigilancia fitosanitaria, plataformas agroclimáticas, agricultura de precisión, biotecnología y tecnologías postcosecha, entre otros desarrollos destacados. Algunos de estos, son los siguientes: OST LAB AGRO: laboratorio digital portátil que integra sensores, análisis espectral y modelos predictivos para evaluar en tiempo real la calidad de la fruta en terreno. Sistema de alerta temprana para el Tizón Tardío: aplicación de modelos predictivos en sanidad vegetal, basado en la integración de variables agroclimáticas, que permite anticipar, por ejemplo, riesgos de infección causados por el hongo que afecta la producción de papa. Espectroscopía (NIRS): tecnología que, en combinación con técnicas como la espectroscopia Raman o NIR, permite detectar adulteraciones en la composición de los alimentos (incluyendo fraudes). Envases Activos: alternativa complementaria y sustentable desarrollada para interactuar con los alimentos y prolongar su vida útil mediante la creación de dispositivos a base de biopolímeros obtenidos a partir de aceites esenciales de mostaza e hinojo. Solange Brevis, por su parte, también considera que Chile se encuentra en una etapa intermedia de desarrollo en el campo de la IA, pues existe conciencia institucional y casos pioneros, aunque estos esfuerzos aún no se reflejan en una adopción sistémica. La investigadora y docente reconoce que ACHIPIA ha posicionado el tema en la agenda pública, con seminarios dedicados a la IA aplicada a la inocuidad, que convocan a academia, industria y sector público. Además, puntualiza que la recientemente aprobada “Política Nacional de Inocuidad y Calidad Alimentaria 2026–2036” incorpora como ejes la anticipación de riesgos, el avance en trazabilidad y control del fraude alimentario, así como la modernización de la red de laboratorios con diversas tecnologías (incluyendo IA), pero que todos estos avances no ocultan el hecho de que aún persisten brechas estructurales complejas y que ralentizan el logro de los objetivos de largo plazo. Para Brevis, una de las dificultades más evidentes radica en que el Sistema Nacional de Vigilancia en Inocuidad Alimentaria es fragmentado, debido a la presencia de múltiples entidades responsables como MINSAL, SAG, ACHIPIA, SERNAPESCA, ISP y SEREMIS, que carecen de interoperabilidad, lo que dificulta la trazabilidad y la respuesta ante brotes de ETA. Al mismo tiempo, precisa que la adopción de IA en planta es liderada principalmente por grandes exportadoras del sector frutícola, salmonero y lácteo, mientras que las PYMES; que concentran buena parte del abastecimiento interno; siguen limitadas por brechas de digitalización, costos y capital humano especializado. Por ende, Brevis concluye que el desafío país es claro: “transformar esos casos aislados en una capacidad sistémica, interoperable y equitativa”. Por ello, y aun cuando se espera que en el corto a mediano plazo se consolide la convergencia entre IA y otras tecnologías de punta como genómica, IoT y blockchain como infraestructura integrada de inocuidad, para avanzar tanto en estrategias de inocuidad preventiva como en detección de fraudes alimentarios, también se requiere una mejor integración entre los sistemas que hoy operan de manera fragmentada, para así estructurar una nueva arquitectura de datos interoperable y capaz de optimizar la interacción positiva entre academia, mundo público, empresas privadas y ecosistema emprendedor. Claro que para Solange Brevis esto requiere de acciones urgentes, como formar capital humano en ciencia de datos aplicada a alimentos, y construir marcos regulatorios que equilibren innovación con protección del consumidor; incluyendo consideraciones éticas sobre sesgos algorítmicos y gobernanza de datos. “Desde mi mirada como investigadora -concluye-, el mayor desafío no será tecnológico sino institucional. Es decir, lograr que la IA sea una herramienta al servicio de la salud pública, la soberanía alimentaria y los sistemas agroalimentarios sostenibles, y no solo un atributo de competitividad exportadora”. Desde el ecosistema emprendedor, en tanto, Miguel Ulloa plantea que Chile de todo modos ya tiene la ventaja estratégica de combinar talento técnico con alta capacidad de adaptación e innovación en contextos complejos, lo que permite desarrollar soluciones altamente eficientes, escalables y competitivas a nivel global, abriendo oportunidades valiosas para escalar tanto a nivel interno como externo. “En Techmark-AI esto se materializa en ION, nuestro ecosistema de Inteligencia Operativa Neuronal, que no es solo una herramienta tecnológica, sino una arquitectura completa que integra analítica avanzada, automatización, aprendizaje continuo y toma de decisiones autónoma”, detalla. Ulloa también considera que el valor del talento chileno radica en la forma cómo los emprendedores abordan los problemas, pues no lo hacen simplemente desde la teoría, sino desde la operación real, para lo cual diseñan soluciones que entienden la dinámica del negocio, la logística latinoamericana, las brechas de infraestructura y los desafíos regulatorios. “Eso permite que nuestras tecnologías no solo funcionen en Chile, sino que sean exportables y adaptables a distintos mercados. Además, incorporamos una mirada creativa que cruza tecnología con estrategia, permitiendo mejorar la eficiencia e inocuidad, y al mismo tiempo avanzar en sostenibilidad, reduciendo desperdicios, optimizando recursos y disminuyendo la huella operativa”. Ejemplos concretos de cómo el talento chileno está aportando soluciones de clase mundial, posicionándose como actor relevante en esta nueva etapa de transformación industrial, y donde, tal como enfatiza Miguel Ulloa, la IA deja de ser una promesa y se convierte en infraestructura crítica capaz de aportar a procesos trascendentales para el desarrollo tanto de Chile como de toda la humanidad. GALERÍAOTROS REPORTAJES a prestigiosa feria italiana TUTTOFOOD 2026 cerró sus puertas tras cuatro glamorosos días de exhibición, marcando un récor absoluto de asistencia de público, conferencias internacionales y cifras de negocios. Los resultados de la muestra son muy elocuentes, pues se contabilizaron más de 123.000 asistentes, incluidos 27.000 visitantes internacionales, lo que supone un aumento de 30 % en comparación con la edición de 2025. La participación de tan elevado número de operadores profesionales, entre los que se incluyen representantes de la industria, la distribución, la restauración, los importadores y los compradores, demuestra la capacidad de la feria (organizada por segundo año consecutivo por Fiere di Parma) para convertir la demanda global de alimentos de alta calidad en relaciones comerciales sólidas, acceso a nuevos mercados y desarrollo empresarial eficiente, seguro y sostenible. Al mismo tiempo, estos resultados, confirman el papel cada vez más importante de TUTTOFOOD como plataforma económica internacional clave para el desarrollo estratégico del sector de alimentos y bebidas. Según explican los organizadores de la feria, este exitoso resultado es fruto directo de la alianza estratégica firmada recientemente entre Fiere di Parma y Fiera Milano, con el apoyo internacional de Koelnmesse, organizadora de la mayor feria alimentaria del mundo, Anuga, en Colonia. CRECIMIENTO DESTACADO La edición 2026 de TUTTOFOOD abarcó 10 pabellones, que totalizaron 82.000 metros cuadrados de espacio de exposición totalmente reservado (lo que equivale a un crecimiento de 15 % respecto del año pasado). En ellos se acogió a 5.000 marcas, de las cuales cerca de 30% procedían del extranjero (lo que constituye un aumento de 20 % en comparación con los expositores presentes en la versión 2025). La feria recibió además a 4.000 compradores internacionales de primer nivel, lo que permite consolidarla como uno de los hub de negocios e intercambio comercial más importantes del mundo. América Latina contó este año con 21 empresas expositoras, entre ellas 8 de Chile; 6 de Perú; 3 de Costa Rica y 3 de Ecuador, a las cuales se sumaron empresas de Cuba, Brasil y Argentina. Todo ello destaca el creciente interés y compromiso del sector empresarial latinoamericano con el evento. Al respecto, Antonio Cellie, director general de Fiere di Parma, destacó que las cifras y comentarios unánimemente positivos de expositores, compradores, visitantes y asistentes habituales a ferias alimentarias mundiales de larga tradición, confirman el alto nivel de éxito alcanzado con la presente versión. “Hemos llenado un espacio que aún estaba inesperadamente abierto, creando un evento internacional completamente nuevo para el sector agroalimentario, y que refleja plenamente el saber hacer italiano en la organización de ferias comerciales, ofreciendo una plataforma para que expositores de todo el mundo conecten con los mercados internacionales, dentro de un ecosistema empresarial totalmente integrado”, enfatizó el ejecutivo. Cielle también puso énfasis en que las ferias de hoy en día, “no son solo escaparates de productos, sino centros de negocios donde las empresas evalúan la demanda internacional, desarrollan mercados, establecen relaciones comerciales y convierten las oportunidades en resultados económicos tangibles”. “El aumento de la asistencia demuestra que las empresas y los operadores buscan espacios físicos y cualificados para desenvolverse en un mercado global cada vez más fragmentado, selectivo y competitivo”, agregó. VALOR DEL “MADE IN ITALY” Este destacado crecimiento de la asistencia es especialmente significativo para los organizadores de TUTTOFOOD, dado el contexto actual de tensiones geopolíticas, aranceles, que se traduce en presiones sobre los costos energéticos, volatilidad de las materias primas y reestructuración de las cadenas de suministro globales. Pese a estas externalidades negativas, los compradores provenientes de EE.UU., Latinoamérica, Asia, el Golfo y países europeos como Francia y Alemania, reconocieron la gran reputación que ha alcanzado el concepto Made in Italy (destacado también por las autoridades presentes en la ceremonia de inauguración), que se ha transformado en el caballo de batalla no solo de TUTTOFOOD, sino también de otras ferias como CIBUS y el conjunto de la industria alimentaria y la cocina italianas. Todo ello, gracias a la innegable calidad de las materias primas, la autenticidad, la fiabilidad de la producción, las ofertas distintivas y el valor gastronómico y cultural que conllevan los productos e insumos que la nación peninsular puede ofrecer al mundo (y que le permitieron a su cocina ser declarada “Patrimonio de la Humanidad”). Por ejemplo, un comprador europeo destacó que aproximadamente 70% de su negocio de restauración gira en torno a los productos italianos, lo que demuestra que la cocina italiana se ha convertido en un elemento estructural de la oferta internacional de restauración. Asimismo, otras categorías italianas clave como el aceite de oliva extra virgen, el vinagre balsámico, la harina, la pasta, las galletas y el chocolate se consideran insustituibles en muchos mercados. De hecho, para diversos operadores del mercado internacional, como Cencosud (presente en Chile y Latinoamérica) y City Super Group (de Hong Kong), Italia representa el principal mercado europeo de abastecimiento de productos alimenticios. Otra conclusión interesante que se desprende de la actual versión de TUTTOFOOD, radica en que la gastronomía italiana no solo se percibe como clásica o tradicional, sino también como innovadora. Es decir, más allá de sus valores y sabores típicos, también es capaz de experimentar y crear nuevas recetas culinarias, anticipándose a las tendencias de consumo que hoy impulsan el desarrollo disruptivo de toda la industria alimentaria mundial. Al respecto, Ben Costantini, de Sesamers (empresa francesa que trajo a la feria a startups de siete países, especializadas en plataformas de software, bebidas funcionales, salsas artesanales y maquinaria de procesamiento), afirmó que “TUTTOFOOD no es solo un lugar para vender los productos de hoy; es donde la próxima generación de innovadores alimentarios encuentra su mercado”. Pero el compromiso con la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente también fueron un compromiso profundo del evento. De hecho, al cierre de TUTTOFOOD, Banco Alimentare Lombardia recogió aproximadamente 25 toneladas de alimentos de más de 600 empresas que donaron generosamente sus excedentes. Estos productos (que podrían haberse perdido) fueron distribuidos a más de 1.000 organizaciones locales asociadas (incluyendo comedores, centros de acogida y hogares familiares, entre otros destinatarios). Todo ello, en conjunto, benefició a más de 200.000 personas necesitadas. PRINCIPALES COMPRADORES Una de las características más destacadas de TUTTOFOOD, es su capacidad para posicionarse como uno de los hub de negocios más importantes, no solo de Europa sino de todo el mundo. Esto se refleja, por ejemplo, en la presencia de destacadas empresas compradoras, entre las cuales destacan las siguientes: SYSCO: con ingresos anuales de aproximadamente entre 81.000 y 84.000 millones de dólares, 75.000 empleados, una capitalización bursátil de alrededor de 35.000 millones de dólares, más de 730.000 clientes y más de 330 centros de distribución en todo el mundo, es el mayor distribuidor de servicios de restauración de EE. UU., centrado en restaurantes, hoteles, hospitales, colegios y catering. Asiste a TUTTOFOOD por su alcance internacional, fundamental para establecer relaciones directas con productores y compradores. Sus voceros explican que el aumento de los precios en EE. UU. no frena la demanda de productos de calidad, pues los aranceles e impuestos se consideran secundarios frente a la seguridad de la cadena de suministro. Además, la sostenibilidad y la trazabilidad cobran cada vez más importancia en respuesta a la creciente preocupación por el suministro alimentario mundial. Esta demanda en evolución también impulsa el crecimiento de la comida italiana en EE. UU., lo que ha llevado a Sysco a nombrar especialistas en productos italianos en todas las empresas de su grupo. Los consumidores estadounidenses reconocen y buscan productos italianos auténticos, incluidas opciones de alta gama, con una oferta más amplia que la tradicional, pues el mercado ya no es solo “étnico”, sino mainstream. CENCOSUD: es uno de los mayores grupos minoristas de América Latina, con sede en Santiago de Chile, y una historia de 50 años operando en supermercados, hipermercados, centros comerciales, tiendas de bricolaje y mejoras para el hogar, grandes almacenes y servicios financieros en Chile, Argentina, Brasil, Perú, Colombia y EE. UU. Hoy emplea a 100.000 personas, cuenta con 1.500 tiendas, ingresos de 17.000 millones de dólares anuales y un EBITDA de aproximadamente 1.500 millones de dólares. Los representantes de CENCOSUD asisten a TUTTOFOOD para crear surtidos internacionales destinados a los lineales sudamericanos. En sus propias palabras, de la feria se llevan “un pedazo de cada país europeo”, con un fuerte enfoque en la innovación. Todo ello con el objetivo declarado de ser los primeros en traer a Sudamérica las innovaciones presentadas en la feria, ya que tienen plena conciencia de que los consumidores latinoamericanos son cada vez más curiosos, abiertos a la experimentación e interesados en recetas que combinen ingredientes de múltiples países. En este contexto, Italia confirma su papel como referencia europea estratégica para la exportación de alimentos, mientras que crece el abastecimiento procedente de Alemania, Portugal, Francia, el Reino Unido y España, así como de Tailandia, Corea y Australia. Perú es el mercado latinoamericano más dinámico, mientras que Argentina registró un excepcional aumento de 100 % en las importaciones de productos europeos en los últimos 12 meses. De este modo, los ejecutivos de CENCOSUD tienen claro que el mensaje clave hoy es que “a pesar de la ralentización del consumo, la alimentación europea —en particular la italiana— sigue percibiéndose como sinónimo de calidad, innovación y singularidad”. SPINNEYS: Cadena de supermercados premium que opera principalmente en los Emiratos Árabes Unidos, Omán y Arabia Saudí. Es uno de los principales minoristas de gama alta del Golfo, centrado en la calidad, el surtido internacional y los productos premium. En 2025, registró ingresos de alrededor de 1.000 millones de dólares, con un crecimiento interanual de 13 %. Atiende a más de 100 millones de clientes al año y asiste a TUTTOFOOD (por cuarta vez) para reforzar las colaboraciones con los productores —especialmente italianos— y ampliar aún más su oferta premium para los mercados del Golfo. Sus ejecutivos describen a la feria como “estratégica y muy positiva para el desarrollo del negocio”, a la vez que reconocen a Italia como un socio privilegiado para los productos de marca propia (que muestran un fuerte crecimiento, de hasta 40% interanual) debido a la reconocida calidad del Made in Italy y a una logística más sencilla en comparación con otros mercados de abastecimiento. Su objetivo es identificar nuevas oportunidades de negocio, ampliar las gamas existentes y seleccionar nuevos productores premium y artesanales para incluirlos en los surtidos. Las categorías más dinámicas incluyen el aceite de oliva, las conservas, las legumbres, la harina, el atún premium, las anchoas, los productos ecológicos y las especialidades italianas de alto valor. En este sentido, Spinneys está especialmente interesado en los antipasti de alta gama, las aceitunas y la pasta, que son cada vez más relevantes para los consumidores de alto nivel del Golfo, así como en los productos ecológicos y orientados a la salud. Según sus voceros, los productos ecológicos también son una de las tendencias más fuertes del mercado y podrían incluso duplicar su valor en un futuro próximo debido a la creciente atención de los consumidores por la salud, la calidad y los ingredientes naturales. PROMOCASH: la unidad de cash & carry del Grupo Carrefour, está especializada en el suministro a operadores profesionales del sector de la restauración. Aproximadamente 95 % de su actividad está vinculada a los restaurantes y, dentro de esta cuota, alrededor de 70 % corresponde a productos italianos. Sus representantes asistieron a TUTTOFOOD para consolidar las relaciones con los proveedores actuales e identificar nuevos productos y productores para sus estanterías, aprovechando la oportunidad para probar y seleccionar nuevas líneas para el mercado francés. Al respecto, describen a Italia como una referencia esencial para la restauración francesa, especialmente en categorías como aceite de oliva, arroz, pasta, harina y conservas vegetales. Su objetivo declarado es “llevar el auténtico estilo italiano a Francia”, ofreciendo a los restauradores productos genuinos y que aún no están ampliamente disponibles a nivel local. Por ello, consideran que esta feria es estratégica, porque permite comparar numerosos productores dentro de las mismas categorías en un mismo lugar, lo que facilita la evaluación de la calidad, el surtido y el posicionamiento. También destacan la exhaustividad de la exposición, que representa casi toda la gama de alimentos internacionales. De hecho, en comparación con otras ferias internacionales como SIAL París, perciben a TUTTOFOOD como más accesible y funcional para los compradores,” gracias a unos espacios bien organizados para reuniones y degustaciones, y a una gestión sencilla y eficiente de la experiencia ferial”. COUPANG: es uno de los principales actores del comercio electrónico en Asia, a menudo denominado “el Amazon de Corea”. Fue fundado en 2010 y hoy lidera el mercado surcoreano gracias a su sistema logístico ultrarrápido Rocket Delivery. El grupo integra un mercado online, logística propia, reparto de comida a domicilio, streaming y tecnología financiera, con ventas anuales que superan los USD 35.000 millones. Sus ejecutivos asistieron a TUTTOFOOD para reforzar el abastecimiento de productos italianos auténticos para el mercado coreano, prestando especial atención a las líneas premium y a las categorías emblemáticas del Made in Italy, como aceite de oliva, espaguetis y vinagre balsámico. La comida italiana ya es muy popular en Corea del Sur y sigue creciendo año tras año, especialmente entre los consumidores urbanos cada vez más centrados en la calidad, la autenticidad y la cocina internacional. Sus actividades en la feria fueron intensas, con unas diez reuniones de negocios al día entre proveedores actuales y nuevas empresas que se incorporarán a la plataforma. Para ellos el desarrollo B2B es fundamental, y el objetivo no es solo comprender qué productos podrían tener éxito en el mercado coreano, sino también determinar cómo Coupang puede apoyar concretamente a las empresas presentes en TUTTOFOOD en el desarrollo comercial y la distribución de productos en Corea. El potencial de crecimiento de la alimentación italiana en el mercado surcoreano sigue siendo muy alto, y Coupang espera un aumento significativo de los volúmenes de compra tras la feria. CITY SUPER GROUP: este grupo minorista premium fundado en Hong Kong en 1996, se especializa en supermercados gourmet, productos internacionales importados, vinos y licores, y venta al por menor de estilo de vida a través de su marca principal, City’super. Considerado un referente de alta gama para la compra de alimentos en Asia, el grupo opera en Hong Kong, Shanghái, Nankín y Taiwán, con un posicionamiento centrado en la calidad, la selección internacional y la experiencia minorista premium. City Super Group asistió a TUTTOFOOD para consolidar y ampliar el abastecimiento directo desde Italia, considerada ahora el principal proveedor del grupo. La empresa importa sin intermediarios y considera el Made in Italy como un elemento central de su estrategia de surtido, especialmente para las categorías premium dirigidas a consumidores asiáticos sofisticados y atentos a la autenticidad de los productos. En ese sentido, la feria representa una importante oportunidad para reunirse en persona con proveedores consolidados y descubrir nuevas marcas alineadas con las demandas de los mercados de Hong Kong y Taiwán. También muestran un gran interés por las empresas familiares y las producciones altamente especializadas, consideradas sinónimo de calidad y singularidad. Entre las categorías más demandadas se encuentran frutos secos, condimentos, aceite de oliva virgen extra, vinagre balsámico, chocolate y crema de pistacho premium con alto contenido en materia prima. En consecuencia, la comida italiana sigue siendo valorada como referente de calidad en el segmento gourmet asiático, y City Super Group espera un aumento de al menos 10% en los volúmenes importados de Italia tras la feria. Luego de asistir a numerosos eventos internacionales, TUTTOFOOD es descrita por los ejecutivos del grupo “como la mejor tanto por la calidad y cantidad de expositores, como por la organización de los espacios de reuniones de negocios, en entornos amplios, claros y eficientes”. GALERÍAOTROS REPORTAJES os constantes cambios en las tendencias de consumo han dejado una profunda huella en el mercado de alimentos y bebidas, debido a los nuevos requerimientos de una población cada vez más informada y exigente. La producción vitivinícola no es la excepción a esta regla, y así lo entienden algunas de las viñas más destacadas de nuestro país, que poco a poco exploran su capacidad para reinventarse mediante diversas estrategias orientadas a la conquista de nuevos nichos y a la fidelización de su público tradicional, mediante el perfeccionamiento y la mejora continua de su oferta. Sin embargo, se trata de un camino mucho más complejo de lo que podría suponerse, pues el sector ha sufrido durante los últimos años un cúmulo de graves contingencias económicas, ambientales y comerciales que se traduce en un fenómeno que muy pocos anticipaban a comienzos de la presente década: la baja sostenida en el consumo de vinos. Las alarmas ya se habían encendido a fines de 2024 y principios de 2025, cuando diversos estudios elaborados por viñas privadas mostraron una caída de entre 35 y 40% en la cantidad de hectáreas de uva plantadas. Sin embargo, la alerta total se disparó con fuerza comienzos del presente año, luego de que las estadísticas elaboradas por la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, ODEPA, mostraran que durante el año 2025 solo se produjeron 8.386.122 hectolitros de vino. Esta cifra no solo es la más baja desde 2006 a la fecha, sino que además refleja una situación compleja para un sector protagonista del comercio exterior chileno, y cuya producción, hace tan solo cuatro años, superaba holgadamente los 13 millones de hectolitros. Aunque las causas de este declive son diversas, los expertos las acotan a dos aspectos clave: pérdida de competitividad de la uva frente a cultivos más baratos y productivos (como la ciruela, la guinda o el arándano, entre otros); y baja generalizada de consumo de alcohol en las nuevas generaciones, cuya tendencia a la vida sana y sostenible los impulsa a experimentar otras opciones de coctelería, en especial la denominada mocktelería (o consumo de cócteles sin alcohol). Sin embargo, los actores clave del ecosistema productivo ven más allá de la contingencia y apuestan por su capacidad para reinventarse y aprovechar la crisis como una nueva oportunidad de crecimiento, marcada por la evolución hacia un consumo más restringido en cifras totales, pero más exclusivo y selectivo. Al respecto, Mario Pablo Silva, Presidente del Consorcio I+D Vinos de Chile, reconoce que el sector enfrenta un escenario global complejo, marcado por una baja en la demanda, el cambio climático y un ajuste en la superficie cultivada. Sin embargo, también enfatiza que la industria vitivinícola nacional tiene la madurez necesaria para hacer frente a este momento, y emerger más fuerte. “Atributos tenemos de sobra: diversidad de territorios y climas, consistencia técnica y un compromiso inquebrantable y reconocido con la sostenibilidad”, asegura el ejecutivo. En este contexto, Silva pone sobre el tapete el destacado desarrollo tecnológico del sector, que se traduce en adopción de nuevas herramientas, mecanización y uso de datos y sensores para optimizar la producción, manteniendo la calidad y sostenibilidad que son hoy requisitos indispensables en los mercados más exigentes. “En esto, ha sido importante la presencia del Consorcio I+D Vinos de Chile, junto a las viñas, y el apoyo de Corfo, que ha permitido desarrollar herramientas concretas para la toma de decisiones, como el Código de Sustentabilidad, el desarrollo de material vegetal de alta calidad sanitaria, y la implementación de una nueva red meteorológica”, detalla el representante del gremio. A juicio del ejecutivo, todos estos factores, sumados a la capacidad de adaptación y diversificación del sector, también contribuyen a mantener la competitividad internacional, tanto en los mercados tradicionales, como China (que hoy muestran volatilidad y menor demanda), como en nuevos destinos emergentes, incluyendo a Brasil e India, donde hoy se abren nuevas oportunidades estratégicas de gran potencial. “Esto implica -asegura Mario Pablo Silva-, que debemos mantener nuestro liderazgo como el cuarto exportador mundial, pero compitiendo cada vez más a través de la premiumización (orientación al segmento premium), la sostenibilidad certificada y un precio promedio que haga justicia a la calidad excepcional de nuestros vinos”. En el ámbito local, en tanto, se requiere aplicar una profunda estrategia de reordenamiento, pues ya quedaron atrás los días de producción en serie y lucha por inundar los mercados con producciones masivas. “Hoy el objetivo no es otro que reforzar la estrategia de valor para posicionar a Chile como un líder en vinos premium y sostenibles. “Necesitamos que nuestros vinos valgan más y se reconozcan por lo que son, pues nuestra resiliencia, sostenibilidad, diversidad y calidad ya están probadas. Chile ya no puede seguir siendo solo sinónimo de ‘buen vino barato’, sino que debe capturar segmentos más altos, donde el consumidor valora la historia, la diversidad de terroirs (desde el desierto hasta la Patagonia, y de mar a cordillera), y la consistencia técnica”, puntualiza Mario Pablo Silva. GENERAR VALOR AGREGADO Esta renovada orientación del sector vitivinícola nacional hacia productos premium no implica, necesariamente, el abandono del mercado masivo, sino que representa adecuarse a un mercado que hoy también experimenta cambios en sus orientaciones de consumo. En otros palabras, los vinos “buenos, bonitos y baratos” no dejarán de existir, sino que las viñas comenzarán a centrar sus estratégicas de crecimiento hacia compradores dispuestos a pagar más por vinos de mayor exclusividad y que, al mismo tiempo, brinden experiencias con “valor agregado”. Esto significa, por ejemplo, potenciar el mercado de los vinos boutique e incorporar en mayor proporción el concepto de enoturismo, tanto a nivel vitivinícola como gastronómico. Así lo reconoce Alex Abarza Stark, gerente comercial de Marketing y Ventas de Viña Doña Aurora, quien enfatiza que la evolución del mercado, especialmente entre las viñas boutique hoy tiene una lógica mucho más enfocada en la generación de valor agregado que en volumen. “En producción -explica Abarza-, se ha priorizado la calidad, con rendimientos más controlados y mayor atención al detalle en cada etapa, mientras que en tecnología, ya no se trata de industrializar, sino de ser más precisos, aplicando mejor gestión hídrica, monitoreo del viñedo y decisiones más informadas”. El ejecutivo concluye que, en el ámbito comercial, estos cambios derivan en un nuevo escenario, donde la dependencia ya no radica en exportaciones masivas, sino que se combinan otros factores, como los mercados de nicho, la venta directa y el enoturismo, que hoy emergen como los nuevos pilares esenciales para construir marca y capturar valor. Opinión con la que concuerda Alejandro Abarca, Gerente General de Viña Terranoble, quien destaca que el enoturismo “se ha convertido en un verdadero motor de adaptación para la industria vitivinícola, ya que permite acercar al consumidor al origen, al terroir y al proceso productivo”. En tal sentido, Abarca precisa que en un escenario económico de mayor cautela en el gasto, el enoturismo se posiciona como herramienta de diferenciación estratégica, pues más allá de ser un ingreso adicional, “permite fidelizar al cliente al mostrarle directamente el terroir y el trabajo humano detrás de cada botella”. En ese sentido, el ejecutivo destaca que, para una viña tradicional como TerraNoble, abrir las puertas de la bodegas en valles como el Maule, “es la mejor forma de comunicar nuestra historia y sostener el valor de nuestra marca, permitiéndonos enfrentar de mejor manera la volatilidad de los mercados internacionales”. ÉNFASIS EN SOSTENIBILIDAD Claro que este nuevo enfoque comercial no puede, ni debe, dejar de lado la preocupación por el del medio ambiente, pues en la actualidad el sector también debe coexistir con otro escenario altamente desafiante: el cambio climático y el estrés hídrico que hoy afectan a las principales zonas de producción vitivinícola. Al respecto, Mario Pablo Silva es enfático en resaltar que en los últimos 20 años, el sector vitivinícola chileno ha experimentado una evolución significativa en materia de sostenibilidad, posicionándose como referente a nivel internacional. “Hemos sido pioneros a nivel nacional en la creación de un estándar de sostenibilidad propio, pues el desarrollo del Código de Sustentabilidad del sector vitivinícola chileno, ha permitido avanzar de manera asociativa en la incorporación de prácticas ambientales, sociales, productivas y de gobernanza a lo largo de toda la cadena de valor”, indica el ejecutivo. Silva también puntualiza que el Código de Sustentabilidad ha sido clave para ordenar, medir y mejorar el desempeño del sector, facilitando la adopción de buenas prácticas y alineando a las viñas bajo un marco común, lo que ha contribuido a dar mayor transparencia y credibilidad frente a mercados cada vez más exigentes. “En paralelo -agrega-, se observa una creciente adopción de prácticas sustentables en el manejo productivo en las viñas en general, incluyendo el uso eficiente de recursos como el agua y la energía, mientras que en materia de economía circular, el sector ha mostrado avances concretos, como la reducción de residuos y una mayor revalorización de los subproductos generados durante la vendimia y la poda, ya sea para el desarrollo de nuevos productos o mediante su reincorporación al viñedo”. Álex Abarza, en tanto, también considera que la sostenibilidad ha pasado de ser un discurso a una práctica real, con una adopción mucho más concreta de enfoques orgánicos, biodinámicos y regenerativos, con foco en suelos vivos y equilibrio del ecosistema, que permiten trabajar activamente para mejorar el entorno productivo. “En paralelo -detalla Abarza-, la reutilización de subproductos como el orujo ha tomado fuerza, pues se incorpora en compostaje, se valoriza en otros usos y se integra dentro de una lógica de economía circular cada vez más presente. También hay avances en eficiencia energética y optimización de procesos en bodega, pero lo más relevante es el cambio de mentalidad, pues hoy producir bien implica hacerse cargo del impacto (ambiental)”. Punto de vista que comparte Alejandro Abarca, quien comenta que la sostenibilidad hoy es un pilar de competitividad y una exigencia de los mercados, más que una opción. “En TerraNoble -detalla el ejecutivo-, hemos pasado de la teoría a la acción con la implementación de una planta de reutilización de orujos, lo que nos permite reintegrar estos residuos sólidos al suelo a través del compostaje. Además, bajo la certificación Sustainable Wine of Chile, buscamos aplicar un modelo de economía circular donde los subproductos del proceso, como las aguas de limpieza y residuos orgánicos, se recuperen para minimizar nuestro impacto ambiental de manera real y medible”. ADAPTABILIDAD GENERACIONAL Pero entre todos los desafíos que hoy enfrenta la industria vitivinícola, ninguno parece más complejo que el cambio en las tendencias de consumo. Esto se debe a que tanto las contingencias comerciales como ambientales pueden abordarse con lógica estructural adaptativa convencional. Sin embargo, el factor valórico que hoy rige los patrones de conducta de un sector importante de la población, implica reducir, e incluso eliminar, el consumo de alcohol, privilegiando la salud ante todo. Esta nueva concepción de la vida resulta extremadamente difícil de manejar para los productores, pues el vino es, por esencia y tradición, una bebida que basa su posicionamiento en las reacciones sensoriales que brinda el alcohol obtenido a partir de la fermentación de la uva. Por ende, y a diferencia de otros productos presentes en el mercado como la cerveza analcohólica o los mocktails, resulta prácticamente imposible pensar en el desarrollo de “vinos sin alcohol” para el consumo de las nuevas generaciones. Sin embargo, el presidente del Consorcio I+D Vinos de Chile, aún confía en el valor intrínseco de un producto enraizado en la cultura nacional y en su capacidad para encantar y reencantar a diversos públicos, precisamente a partir de la apuesta por mayor calidad y valor agregado. “El consumo de vino es perfectamente compatible con un estilo de vida saludable, pues es parte de la dieta mediterránea y no debemos olvidar que lo importante son los patrones de consumo. Es ahí donde hay que poner foco, junto con el consumo de vinos de alta calidad”, destaca Mario Pablo Silva. El ejecutivo también enfatiza que las nuevas tendencias NOLO (acrónimo de “No or Low Alcohol/ “Sin o con Bajo Alcohol”), son “comprensibles” desde un punto de vista integral, pero que eso no implica que el vino no siga existiendo como “producto vivo y cultural”. En su opinión, es posible que este nuevo nicho de productos con bajo grado alcohólico (generalmente utilizados para elaborar coctelería), siga existiendo, pues diversas viñas ya lo han estado explorando, “pero la verdadera solución a largo plazo no es quitarle al vino lo que es, sino apostar por la calidad”. “Esta es una industria milenaria -puntualiza Silva- y el futuro no está necesariamente en la desnaturalización del vino, como sería un vino sin alcohol, sino en lograr vinos cada vez mejores, más honestos y con una expresión del territorio que invite a conocer más el trabajo que hay detrás de cada copa. Hay que recordar, que el vino ya ha pasado antes por prohibiciones, plagas y cambios de moda radicales, por lo tanto, un producto que intente imitarlo, sin su esencia, puede ser una moda pasajera o quedarse con una demanda reducida. Lo que sí puede ser una oportunidad real que hay que considerar, es la producción de vinos con buen equilibrio y graduaciones menores, pero como resultado de un manejo integral del viñedo o de la ubicación geográfica”. Punto de vista que comparte Álex Abarza, de viña Doña Aurora, quien comenta que la evolución hacia los productos “NOLO” es válida, siempre y cuando se haga en el momento apropiado. “Para una viña boutique, por ejemplo, el valor está en el origen y la autenticidad. Por ello, la clave radica en adaptarse a nuevos hábitos de consumo sin diluir lo que hace único al vino. En ese equilibrio está la oportunidad”, enfatiza el ejecutivo. Sin embargo, para otro sector de la industria, esta tendencia restrictiva ofrece interesantes oportunidades para generar nuevos negocios y crecer hacia otros nichos. Así lo estima, por ejemplo, Alejandro Abarca de viña TerraNoble quien reconoce que muchos productores se han ido sumando a esta nueva tendencia de desarrollar vinos con menor graduación alcohólica por motivos de salud y bienestar, especialmente en mercados jóvenes y urbanos, pues los consumidores globales demandan opciones más ligeras, con menor impacto en el cuerpo y en el comportamiento. “En ese marco -detalla-, la industria está respondiendo con líneas específicas de vinos de baja graduación, técnica de cosechas tempranas, y selecciones de uvas con menor azúcar. Es un nicho interesante no solo para captar jóvenes, sino también para ampliar la oferta hacia consumidores más conscientes, donde se combina salud, disfrute y responsabilidad”. Variable que también destaca Elier Álvarez, sommelier de Morandé Wine Group, quien recalca que la industria debe evolucionar hacia nuevas formulaciones con menos alcohol y formatos diferentes, como cocteles a base de vino dulce, para conquistar al público que busca nuevos sabores. “Hay que volver a enamorar al público tradicional con productos premium, y conquistar a los más jóvenes con propuestas innovadoras, atractivas y de fácil acceso”, indica el profesional. Aspecto con el que concuerda Millaray García, anfitriona vitivinícola y representante de la Generación Z, quien recalca que los consumidores más jóvenes no se sienten atraídos por las propiedades organolépticas del vino, por lo que las viñas deben hacer un mayor esfuerzo por brindarle a ese público la posibilidad de explorar preparaciones más atractivas, como el vino sour o la sangría enlatada, entre otras. “También es muy importante que los productores demuestren trazabilidad sustentable y orgánica como argumento de venta, pues la gran mayoría de los jóvenes de mi generación preguntan si los vinos se producen con técnicas orgánicas o inocuas para el medio ambiente”, asegura. Pasos evolutivos que hoy demuestran que la industria vitivinícola nacional dispone de las herramientas y estrategias para seguir siendo competitiva, adaptándose tanto a las contingencias territoriales, como a las nuevas exigencias de un consumidor más consciente, pero que no desea perder la posibilidad de disfrutar un instante de placer sensorial intenso, responsable y cuidadoso. GALERÍAOTROS REPORTAJES l mercado global de foodservice está entrando en una etapa de crecimiento constante y moderado, acercándose a un valor de €2,98 billones en 2025, a medida que el sector deja atrás los efectos de la pandemia y entra en un entorno más estable y de evolución estructural. Así lo establece el estudio Foodservice Market Monitor 2026 de Deloitte, dado a conocer en el marco de las actividades previas a la apertura de la feria TUTTOFOOD, uno de los eventos sectoriales más importantes del mundo. En este trabajo, se muestra que el crecimiento global del sector alcanzó +2,2 % en 2025 frente a 2024, impulsado principalmente por Europa (+6,0 %) y Asia-Pacífico (+3,8%). Al respecto, Antonio Cellie, CEO de Fiere di Parma manifestó que “el foodservice está entrando en una nueva etapa marcada por la evolución de los modelos de consumo y la complejidad de las cadenas de suministro”. “En este contexto, TUTTOFOOD, la principal plataforma de negocios para la industria alimentaria del sur de Europa, ayuda a transformar la inteligencia de mercado en oportunidades comerciales concretas, al conectar a proveedores internacionales con más de 4.000 top buyers, respaldados por un Buyers Program organizado en cooperación con ITA – Italian Trade Agency”, enfatizó el ejecutivo. Por su parte, Tommaso Nastasi, socio de Deloitte y líder de Value Creation Services comentó que en los últimos años, el crecimiento del foodservice ha estado determinado por dos grandes dinámicas:
Nastasi también precisó que, como resultado de esta evolución, “el canal se está volviendo progresivamente más atractivo para toda la cadena de valor”. “Las alianzas con cadenas estructuradas están permitiendo a los proveedores no solo optimizar sus esfuerzos comerciales y mejorar el costo de servicio, sino también participar en iniciativas de codesarrollo, ofreciendo propuestas más personalizadas y generando un mayor valor para todo el ecosistema”, destacó el experto. Este cambio marca una transición hacia una “nueva normalidad”, en la que la eficiencia operativa, la innovación en formatos y la integración de la cadena de suministro se están convirtiendo en los principales motores de competitividad de la industria. VARIACIONES REGIONALES Los resultados del estudio de Deloitte muestran que el sector foodservice de Latinoamérica, valorado en €230,2 mil millones en 2025, se mantuvo estable, registrando una variación de 0,0 % frente a 2024. Dentro de este panorama, el modelo de Quick Service Restaurants (QSR) se destacó al registrar un crecimiento positivo de 3,0%. La categoría QSR, en tanto, que impulsó al sector latinoamericano en 2025, se perfila como uno de los segmentos de mayor crecimiento en los próximos años, junto con el street food, mientras que Norteamérica y Asia-Pacífico lideran el crecimiento global impulsado por estos dos modelos. También se espera que el mercado foodservice de Latinoamérica mantenga una perspectiva sólida hasta 2030, lo que refleja oportunidades continuas para la inversión estratégica en la industria de alimentos. PRINCIPALES TENDENCIAS GLOBALES A nivel mundial, las preferencias de los consumidores están evolucionando rápidamente. El empaque premium está surgiendo como un motor clave del crecimiento en delivery, con un 90% de los consumidores dispuestos a pedir una mayor variedad de platos cuando este tipo de empaque está disponible, y un 53 % dispuesto a pagar un valor adicional. Al mismo tiempo, la relación calidad-precio es cada vez más importante, mientras que aproximadamente el 80 % de los consumidores exige una mayor digitalización a lo largo de toda la experiencia del cliente, aunque estos procesos aún no están plenamente optimizados en todos los mercados. Desde el lado de la oferta, el crecimiento del consumo fuera del establecimiento está impulsando el rediseño de formatos, con un 41% de los operadores planeando más espacios dedicados a delivery y takeaway; y un 34% de los QSR enfocados en puntos de venta exclusivamente para takeaway. La automatización también avanza rápidamente, con 74% de los operadores incorporando tecnologías para mejorar la productividad. Aunque solo un 28% reporta actualmente beneficios en rentabilidad, esta tendencia abre oportunidades claras para seguir mejorando la eficiencia y promover la innovación. Feria de Impacto Mundial
a feria especializada TUTTOFOOD es la principal plataforma de negocios de alimentos del sur de Europa, donde convergen la innovación alimentaria global, el abastecimiento y el crecimiento de mercado.
Con sede en Milán, funciona como un hub dinámico para construir alianzas comerciales estratégicas sólidas entre productores, distribuidores y mercados internacionales. Organizada por Fiere di Parma, uno de los principales operadores de la industria ferial en Italia y Europa, TUTTOFOOD se ha consolidado como un referente, tanto nacional como internacional, para el desarrollo del sector y la evolución permanente de la industria de alimentos. GALERÍAOTROS REPORTAJES a industria acuícola mundial volverá a poner sus ojos en la Región de Los Lagos entre el 24 y el 26 de marzo durante la realización de Aquasur 2026, la principal feria acuícola y pesquera del hemisferio sur. La decimotercera versión de esta exhibición se realizará en un recinto de 20.000 metros cuadrados ubicado en el kilómetro 1.009 de la Ruta 5 Sur, en las afueras de la ciudad de Puerto Varas. Organizada por FISA, parte del grupo francés GL events, la exhibición reunirá en un mismo lugar a compañías de Chile y el mundo, autoridades, representantes de la academia y emprendedores, permitiendo a sus visitantes conocer la vanguardia tecnológica de una acuicultura cada vez más eficiente y comprometida con el cuidado del medio ambiente. SOSTENIBILIDAD, MOVILIDAD Y RECOMENDACIONES PARA VISITANTES En línea con el foco en sostenibilidad, Aquasur 2026 implementará una campaña de reciclaje a escala en conjunto con la empresa Tresol. Esta campaña está orientada a promover la economía circular y una gestión responsable de residuos durante los tres días de exhibición. Asimismo, la organización definió un Plan Integral de Movilidad en coordinación con la Sociedad Concesionaria Los Lagos, la Seremi de Transportes y Telecomunicaciones, la Dirección de Vialidad, Carabineros de Chile, la Dirección de Concesiones y las municipalidades de Puerto Montt y Puerto Varas, entre otros organismos. El plan, además de priorizar el uso de transporte compartido, contempla un estacionamiento satélite en Puerto Montt y dispondrá de buses y transfer gratuitos de acercamiento desde puntos estratégicos en Puerto Montt, Puerto Varas y el Aeropuerto El Tepual. Asimismo, se dispondrá de un acuerdo con una aplicación de transporte privado que entregará códigos promocionales para facilitar el traslado de visitantes. Sin embargo, para quienes opten por vehículos particulares, el recinto contará con más de 2.500 estacionamientos habilitados. A su vez, la organización recomienda a los asistentes planificar su visita con anticipación, gestionar previamente su acreditación y código QR de ingreso, revisar el programa oficial del Congreso, coordinar agenda de reuniones y considerar las condiciones climáticas propias del sur de Chile al momento de definir su estadía y traslados. PLATAFORMA INTERNACIONAL PARA LA ACUICULTURA La feria se realiza cada dos años en la Región de Los Lagos, principal centro productivo acuícola del país, y se ha consolidado como el mayor punto de encuentro internacional para el sector en esta parte del mundo. Aquasur 2026 proyecta recibir a miles de profesionales en un recinto que, además de su superficie expositiva, contará servicios complementarios diseñados para la operación de un evento de gran escala. La muestra abarcará toda la cadena de valor de la acuicultura, con énfasis en salmonicultura, mitilicultura y otras especies marinas, incluyendo proveedores de alimento y nutrición, genética y ovas, sistemas de tratamiento de aguas y recirculación (RAS), salud y bienestar animal, soluciones para manejo de residuos, ingeniería y construcción naval, servicios especializados y eficiencia energética. A esto se suma la participación de empresas provenientes de 34 países, entre ellos Noruega y Dinamarca, referentes en salmonicultura global; junto a compañías de Alemania, Canadá, Corea del Sur, España, Estados Unidos, Italia, Nueva Zelanda, Países Bajos, Portugal, Suecia y Suiza, lo que refuerza el carácter internacional de la convocatoria. LIDERAZGO REGIONAL Y RESPALDO INSTITUCIONAL El presidente honorario de Aquasur 2026 será el Gobernador de la Región de Los Lagos, Alejandro Santana Tirachini, quien ha puesto el foco de su gestión en el impulso a los sectores productivos estratégicos del sur de Chile, con especial énfasis en la acuicultura. “Para la Región de Los Lagos es muy importante acoger eventos de esta magnitud, que posicionan a nuestro territorio a nivel nacional e internacional y que, al mismo tiempo, dinamizan la economía regional, generan empleo y fortalecen a las distintas cadenas productivas vinculadas a la acuicultura”, destacó el directivo. A este liderazgo se suma el del alcalde de Puerto Montt, Rodrigo Wainraihgt, quien ha destacado el impacto de Aquasur en la actividad económica local y su aporte a la atracción de inversión, innovación y desarrollo para la ciudad. En esa línea, Carola Fuentes, gerente general de FISA, enfatizó que “junto al liderazgo regional y municipal, Aquasur se consolida como una plataforma internacional que contribuye a proyectar una visión de largo plazo para la acuicultura, en línea con los desafíos y lineamientos que plantea el Plan Salmón 2050, iniciativa que promueve el municipio de Puerto Montt”. En línea con estos esfuerzos durante la primera jornada de la feria se presentará el Plan Salmón 2050 ante empresas, gremios, sindicatos y otros actores relevantes del sector, en una actividad encabezada por el alcalde Wainraihgt. Además, está confirmada la presencia de quince embajadores en el evento, reflejando el interés y la expectativa que genera Aquasur a escala global. La feria cuenta con el patrocinio del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo; la Cámara de Comercio, Industria y Turismo de Puerto Montt; ProChile; SalmonChile; el Consejo del Salmón; Salmonicultores de Magallanes y Endeavor. En el plano empresarial, CMPC participa como Main Sponsor, mientras que AquaChile y Blumar se suman como socios estratégicos, junto al respaldo gremial de SalmonChile, el Consejo del Salmón y Salmonicultores de Magallanes, consolidando la transversalidad de la convocatoria. CONGRESO INTERNACIONAL Y WORKSHOP GSI Paralelamente a la exhibición se desarrollará el Congreso Internacional Aquasur 2026, principal plataforma de diálogo público-privado, científico-industrial e internacional de la acuicultura en el hemisferio sur. El programa abordará los desafíos estructurales de la industria en torno a cuatro grandes ejes: sostenibilidad productiva; innovación tecnológica y biotecnológica; salud humana y bienestar animal; y gobernanza, estándares internacionales y cooperación global. Entre los expositores confirmados se cuentan representantes de la Organización Mundial de Sanidad Animal, de la Asociación Gremial de Médicos Veterinarios Especialistas en Acuicultura, de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile y de empresas líderes del sector, quienes profundizarán en temas como innovación aplicada a todo el ciclo productivo, beneficios del consumo de salmón en la salud humana, bienestar animal en acuicultura y edición génica. Uno de los hitos del programa será el workshop de Global Salmon Initiative (GSI), red de liderazgo colaborativo que agrupa a CEOs de las principales productoras de salmón del mundo. Esta iniciativa está enfocada en liderazgo corporativo, transparencia y colaboración global. El encuentro, estructurado como un seminario–taller, abordará perspectivas de liderazgo sobre el futuro del salmón, en línea con la agenda de sostenibilidad y mejora continua de la salmonicultura mundial. Durante la primera jornada del Congreso, además, se realizará un panel de políticas públicas centrado en regulación, estándares internacionales, cooperación y desarrollo sostenible del sector. A su vez, el jueves 26 estará dedicado a ponencias sobre innovación, biotecnología y futuro productivo, con énfasis en soluciones tecnológicas para una acuicultura sostenible y competitiva. De este modo, el Congreso articulará ciencia, industria, regulación y emprendimiento en un programa coherente que refuerza el posicionamiento de Chile y de Aquasur como hub regional de innovación acuícola y sostenibilidad. NOCHE AQUASUR, CENA PROTOCOLAR Y DÍA DE LA FAMILIA El programa de actividades incluye una agenda institucional y social que busca fortalecer la cooperación público-privada, el networking sectorial y el vínculo de la industria. Así, el martes 24 de marzo, a las 20 horas, se llevará a cabo una cena protocolar por invitación en el Hotel Radisson de Puerto Varas, la que reunirá a embajadores acreditados en Chile, autoridades nacionales y regionales, líderes gremiales y referentes del sector, con el objetivo de profundizar el diálogo institucional y la vinculación internacional en torno al desarrollo sostenible de la acuicultura. El miércoles 25 tendrá lugar la Noche Aquasur 2026 en el Centro de Vinculación Ciudad Puerto de la Empresa Portuaria de Puerto Montt (Empormontt), actividad que se ha consolidado como uno de los encuentros sociales más relevantes del calendario acuícola. Este espacio está orientado a generar oportunidades de networking estratégico entre compañías, gremios, autoridades y academia, y busca proyectar nuevas alianzas de cooperación en el marco de la feria. El jueves 26 se desarrollará el Día de la Familia Aquasur, actividad exclusiva para las familias de expositores y productores de salmón que se extenderá entre las 17 y las 19 horas. La jornada contemplará dinámicas orientadas a niños, espacios de cocina interactiva y presentaciones musicales en vivo, reforzando transversalidad comunitaria de la industria acuícola y su vínculo con las comunidades del sur de Chile. INNOVACIÓN, EMPRENDIMIENTO Y BIENESTAR ANIMAL La versión 2026 de Aquasur tendrá un foco especial en innovación y emprendimiento. Por eso, en la denominada Zona Pyme, se instalarán 26 startups seleccionadas en el concurso “Despega tu emprendimiento”. Esta iniciativa es impulsada por FISA junto a AquaGroup e InfoSalmón, y busca potenciar soluciones tecnológicas para la acuicultura. En total participaron 50 emprendimientos en el proceso de postulación, lo que refleja el dinamismo del ecosistema de innovación vinculado a la industria y el interés en el evento. En el ámbito académico y científico, la feria contará con la participación de instituciones como la Universidad San Sebastián (USS) y la Universidad de Chile, además del Centro Tecnológico de Economía Circular CeTEC Los Lagos, que desarrolla proyectos de investigación aplicada y transferencia tecnológica orientados a la valorización de residuos y el uso eficiente de recursos. Esta articulación entre industria, academia y centros tecnológicos busca fortalecer la formación de capital humano avanzado y la adopción de tecnologías que permitan avanzar hacia una acuicultura más sostenible. PREMIOS HAPPY SALMÓN El bienestar animal también tendrá un espacio destacado a través de la premiación Happy Salmon, reconocimiento sectorial que será entregado por SalmonExpert, medio especializado con más de 15 años de trayectoria en la cobertura de la industria y parte del grupo noruego Oceanspace Media. El galardón, que se otorgará en la primera jornada de la feria, busca relevar buenas prácticas y esfuerzos concretos en materia de salud y bienestar de los peces en los distintos eslabones de la cadena productiva. De esta forma, Aquasur 2026 se prepara para vivir tres jornadas que combinarán exhibición tecnológica, reflexión estratégica, innovación, vinculación comunitaria y una fuerte apuesta por la sostenibilidad de la acuicultura en Chile y el mundo. GALERÍAOTROS REPORTAJES pesar de la urgente necesidad de mitigar el negativo impacto de las actividades industriales y productivas en el medio ambiente, la industria de envasado de alimentos o packaging food aún no logra producir de manera masiva materias primas biodegradables que reemplacen a los polímeros sintéticos con los mismos niveles de eficiencia e inocuidad. Un desafío pendiente y de proporciones enormes, debido a la que la emergencia ambiental que hoy enfrenta nuestro planeta, exige el desarrollo inmediato de envases biodegradables o compostables, que ofrezcan la misma capacidad de proteger y mantener a los alimentos durante los largos períodos que suelen transcurrir desde su elaboración, hasta su distribución y consumo. La mayor dificultad para alcanzar este objetivo, radica, según la gran mayoría de las voces expertas de Chile y el extranjero, radica en que aún no resulta viable desarrollar envases alimentarios a partir de biopolímeros o materiales biodegradables, debido a la imposibilidad técnica y económica de superar las barreras logísticas y de inocuidad que impone la tecnología actualmente disponible. Sin embargo, esta premisa que hasta hace muy poco parecía tan ominosamente definitiva, se ha ido resquebrajando poco a poco, debido al surgimiento de diversas iniciativas que lograron alcanzar exitosamente este objetivo. Todo ello mediante la reinvención de procesos biotecnológicos conocidos, a partir de los cuales se diseñó una nueva generación de envases bio-based (bio-basados o con materia prima de base biológica), que no solo prometen cuidar la inocuidad de los alimentos, sino también contribuir al logro de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) impulsados por las Naciones Unidas. EXITOSA INNOVACIÓN NACIONAL Uno de los casos de éxito más recientes concretados en Chile, es el de Hera Materials, cuya directora de Investigación y Desarrollo, Romina Pacheco, comenta que el desarrollo de envases bio-basados y efectivamente compostables, ya dejó de ser una tendencia para transformarse en un componente estructural de la competitividad. “La implementación de la Ley REP y la Ley de Plásticos de un Solo Uso (PUSU) en Chile, junto con estándares internacionales cada vez más exigentes, están elevando el umbral mínimo de cumplimiento, a lo que se suma un consumidor que hoy exige coherencia ambiental real y verificable”, indica Romina, quien también puntualiza que en Hera Materials se logró este cambio a partir del diseño, desde cero, de un nuevo material denominado Woodpack®, el cual está elaborado a partir de una solución basada en fibra de papel reciclado y biomasa local renovable, “completamente libre de combustibles fósiles”. “Este material -enfatiza Romina- está concebido para integrarse a esquemas de economía circular, ya que puede reciclarse dentro del flujo del papel, y también es compostable bajo condiciones controladas. Esa combinación técnica y ambiental es la que hoy marca una diferencia estratégica”. Y si bien aún surgen voces escépticas que ponen en duda la real viabilidad de estos materiales, para Romina Pacheco se trata de una certeza incuestionable. “En nuestro caso -asegura-, podemos afirmar que la viabilidad es industrial y concreta, pues Woodpack ha sido diseñado para responder a requerimientos reales de desempeño, particularmente en aplicaciones donde la exigencia estructural es clave”. La experta agrega que Hera Materials actualmente produce soluciones bio-basadas para alimentos secos —como café y cereales— principalmente en forma de envases secundarios y aplicaciones de baja y media exigencia de barrera, donde el material brinda estabilidad dimensional, resistencia mecánica y buen comportamiento logístico. Pero Romina Pacheco también detalla que se han logrado importantes avances en el sector frutícola, especialmente en soluciones orientadas a exportación, donde la presión por alternativas sostenibles es cada vez mayor. “La combinación de reciclabilidad y compostabilidad -explica- amplía las opciones de gestión al final de vida, lo que resulta especialmente relevante en mercados con regulaciones estrictas”. Por ello, para la ejecutiva de Hera Materials, la pregunta ya no es si estos nuevo biomateriales son viables o no, “sino quién liderará la transición”. ACADEMIA Y GRAN INDUSTRIA Otra interesante iniciativa que se apronta a ver la luz es el proyecto liderado por la Dra. Carolina Quezada, académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), que busca generar una solución ecológica y biodegradable, mediante el desarrollo de envases alimentarios biodegradables y antimicrobianos a partir de alcohol polivinílico (PVA) y nanofibras de celulosa (CNF); ambos compuestos biodegradables, reciclables y no tóxicos. Durante la presentación de su proyecto, que recientemente obtuvo el financiamiento FONDEF IDeA I+D 2025, la dra. Quezada enfatizó que el objetivo de su equipo, integrado también por las académicas de la UCSC, Dra. Fabiola Valdebenito y Dra. Elizabeth Elgueta, es optimizar y escalar la producción de este material para su uso en la industria de envasado de alimentos. “Por ello, nos interesa que tenga alta capacidad antimicrobiana sin adición de agentes”, comenta la investigadora. La Dra. Quezada también precisa que el uso de nanofibras de celulosa mejora la resistencia mecánica, la estabilidad térmica y las propiedades de barrera, “características que son esenciales para prolongar la duración de los alimentos, pues reducen la permeabilidad de gases y la humedad, y además favorecen la capacidad antimicrobiana”. De este modo, se espera consolidar en el corto a mediano plazo un reemplazo viable y efectivo de los materiales convencionales derivados de la industria del petróleo y de los plásticos, mediante el uso combinado de PVA/CNFs. “Esto implica una potencial mejora en la biodegradabilidad de los envases de alimentos y una significativa disminución de residuos, lo que contribuye así́ a mitigar el impacto ambiental relacionado con los envases plásticos”, agrega la investigadora de la UCSC. Desde el ámbito de la gran industria, en tanto, también destacan ejemplos de alto impacto positivo, como, por ejemplo, las recientes innovaciones implementada por la firma Tetra Pak en el nicho de envases específicamente destinados al mercado lácteo. Al respecto Alejandro Chan, director general de Tetra Pak Cono Sur, comentó -durante una exposición realizada en la Cumbre Mundial de la Leche 2025, en octubre pasado en Santiago- que la compañía “está desarrollando los envases de alimentos más sostenibles del mundo, reduciendo su huella de carbono y ayudando a los clientes a disminuir el impacto ambiental de la industria”. “En concreto explicó Chan- estamos avanzando en la eliminación del aluminio como componente, reemplazándolo por una barrera de papel que también garantice la inocuidad del alimento”. Si bien esta innovación aún no está presente en los mercados del Cono Sur, representa un paso clave hacia el uso viable de materiales renovables bio-basados en la comercialización de leche larga vida y de otros productos estratégicos, como jugos, yogures líquidos y bebidas lácteas fortificadas que también utilizan esta tecnología de envasado. De este modo, la empresa espera comercializar, en el corto plazo, envases cuyo reciclabilidad supere el 90% (actualmente alcanzan el 88%), lo que aseguraría que pudiesen reciclarse fácilmente junto con el cartón común. TECNOLOGÍA VIABLE Estos ejemplos aplicados por el ecosistema emprendedor, la academia y la gran industria, no solo demuestran que existe tecnología para avanzar hacia un desarrollo mucho más sostenible en materia de packaging food sino que también, con perseverancia, capacidad innovadora y voluntad, se pueden lograr avances totalmente viables para potenciar la eficiencia sostenible transversal de la industria alimentaria. En tal sentido, Romina Pacheco destaca que esta transición hacia materiales más sostenibles y carbono neutrales puede realizarse utilizando, incluso, infraestructura existente. “En el caso de Woodpack -detalla-, fue posible implementar su producción mediante retrofitting (modernización) de máquinas papeleras, muchas de las cuales hoy se encuentran subutilizadas o en desuso. Esto no solo reduce tiempos y costos de implementación, sino que además extiende la vida útil de activos industriales, alineándose con una lógica de economía circular también a nivel productivo”. Para la experta este enfoque también permite escalar de manera más rápida y eficiente la producción de envases ecosostenibles, facilitando su expansión hacia mercados internacionales sin requerir inversiones completamente disruptivas. “La barrera actual no es tecnológica, sino de coordinación industrial, certificación y consolidación de demanda, por lo que al contar con marcos regulatorios bien definidos -como la Ley de Plásticos de un solo uso y la Ley REP-, la demanda comenzará a alinearse rápidamente. Cuando convergen regulación, tecnología y mercado, la masificación ocurre y la expansión internacional es totalmente factible, especialmente en regiones donde las exigencias ambientales ya son más estrictas que en Latinoamérica”, detalla Romina. Claro que este éxito radica además en la voluntad de impulsar un profundo cambio de paradigma cultural en las empresas e instituciones, derribando silos y antiguas creencias para comenzar o “recrear” desde cero. En el caso concreto de Hera materiales el cambio de mentalidad implicó ir más allá de un simple reemplazo del plástico, e implementar un rediseño completo del sistema, lo que se tradujo en la combinación de ciencia de materiales con tecnología avanzada, para acelerar la transición hacia soluciones bio-basadas. A ello se sumó el uso de una plataforma de Inteligencia Artificial propia, bautizada Marie Curie, que permitió modelar, simular y optimizar formulaciones en ciclos mucho más cortos que los métodos tradicionales. “Esto nos ayudó a mejorar ciertas propiedades mecánicas, tales como el comportamiento frente a la humedad y la estabilidad del material, además de agilizar la adaptación de los procesos ante nuevas exigencias regulatorias o técnicas. Por ello, más que desarrollar un producto aislado, hemos construido una capacidad tecnológica que nos permite evolucionar continuamente Woodpack y ajustarlo a distintos mercados y aplicaciones, manteniendo siempre coherencia con principios de circularidad, porque nuestro objetivo es ofrecer soluciones que no solo sean sostenibles, sino también competitivas y escalables”, puntualiza Romina Pacheco. El mismo parámetro innovador que impulsó la investigación del equipo de la UCSC, pues sus expertas tomaron los principios básicos del proceso de extrusión (técnica que permite moldear un material para obtener una determinada forma y que hoy se utiliza para elaborar snacks dulces y salados), para desarrollar un material en formato pellet capaz de adoptar la forma necesaria para generar un determinado envase alimentario. Gracias a este prototipo, diseñado a partir de la experticia de las doctoras Fabiola Valdebenito y Elizabeth Elgueta, muy pronto será posible contar con un material en forma de pellet, biodegradable, termoestable, antimicrobiano y con propiedades mecánicas y de barrera apropiadas para generar envases de alimentos, que además puede elaborarse a partir de residuos de la industria agrícola, proporcionando, de este modo, una solución totalmente viable para la producción de envases biodegradables, antimicrobianos y termoestables. PASOS FUTUROS A partir de estos exitosos ejemplos de reingeniería e innovación biotecnológica, es posible afirmar con plena certeza que, en el corto a mediano plazo, Chile y América Latina dispondrán de una completa nueva generación de envases bio-basados, biodegradables y capaces de impulsar un salto exponencial en materia de packaging food. En ese sentido, Romina Pacheco considera que, a nivel global, el mercado de envases alimentarios biodegradables seguirá creciendo de manera sostenida, impulsado por regulación, presión comercial y las propias exigencias del consumidor. “Europa continuará marcando estándares, mientras Chile ya tiene una posición relativamente adelantada dentro de la región, avanzando con marcos como la ley REP y la de Plásticos de un Solo Uso, lo que posiciona al país en una fase activa de transformación”, asegura. En su opinión, esto también implica que dentro de poco veremos mayor énfasis en soluciones realmente circulares, con trazabilidad, certificaciones claras y métricas ambientales transparentes, pues la sostenibilidad dejará de ser un atributo diferenciador para convertirse en un requisito mínimo de acceso al mercado. “Por tanto -enfatiza Romina- en los próximos cinco años habrá una clara división entre las empresas que integren circularidad real desde el diseño, y aquellas que perderán acceso a mercados internacionales. También se fortalecerán alianzas entre fabricantes de materiales, transformadores y marcas, entendiendo que la transición requiere colaboración a lo largo de toda la cadena de valor”. Y aunque, por desgracia, para muchas compañías miopes o con escasa visión de largo plazo, el costo seguirá siendo un factor relevante para la masificación de estas tecnologías, la directora de Investigación y Desarrollo de Hera Materials también considera que muy pronto el peso creciente de la regulación y del riesgo reputacional, hará que las decisiones empresariales se evalúen más desde la perspectiva de un horizonte más amplio, “pues será mayor el costo de quedar fuera de mercados o enfrentar restricciones regulatorias”. “Por eso en Hera Materials trabajamos para que la transición sea técnicamente robusta y económicamente viable, apoyándonos en optimización avanzada y en modelos productivos que aprovechan la infraestructura existente, pues creemos que la sostenibilidad, cuando está bien diseñada, no es un sobrecosto estructural, sino una inversión en competitividad futura”, enfatiza Romina. Ejemplos concretos de que la tecnología y la capacidad innovadora para desarrollar “bio-envases” de última generación ya están presentes, y no solo son capaces de mejorar las propiedades funcionales del packaging food, sino que también brindan una solución concreta, viable y eficiente a la creciente demanda de materiales sostenibles y no contaminantes. GALERÍAOTROS REPORTAJES |
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