INDUALIMENTOS
  • Home
  • NOTICIAS
  • REPORTAJES
  • PROTAGONISTAS
  • TecFood
  • EDICIONES DIGITALES
  • EMAILING
  • Contacto
Foto
Foto

Nutrición y alimentación

8/28/2025

0 Comentarios

 
Nutrición y alimentación
Si bien existen diferencias técnicas entre ambos términos, es importante recordar que una buena alimentación es clave para asegurar una adecuada nutrición. Esto implica ingerir alimentos saludables, de forma equilibrada y consciente, para así asegurar el mantenimiento de las funciones orgánicas y mantener una óptima salud física, mental e, incluso, emocional.
Letra C
onsumir una dieta saludable es esencial para prevenir la aparición de diversas enfermedades de alto impacto, como por ejemplo, diabetes, hipertensión y obesidad, entre otras que afectan gravemente la calidad de vida de las personas.
 
Para alcanzar este objetivo es indispensable promover distintas campañas público-privadas de concientización social (sea en empresas, colegios, universidades o instituciones), para así difundir los beneficios que una buena alimentación y nutrición entregan a la comunidad.
 
Sin embargo, para que estas acciones informativas sean plenamente exitosas, también es importante aclarar los dos conceptos antes mencionados, pues si bien están relacionados entre sí, no significan lo mismo.
 
En un primer acercamiento, podríamos precisar que alimentarse es la acción voluntaria de comer o ingerir un alimento. Mientras que la nutrición, es un proceso biológico involuntario que se realiza dentro del organismo y que, para llevarse a cabo, necesita que la persona primero se haya alimentado.
 
Vale decir, nutrirse es una actividad involuntaria que realiza el organismo, a través del alimento que voluntariamente ingiere la persona.
 
De hecho, en caso de ayuno (cuando no hay ingesta de alimentos), la persona no se alimenta, pero el organismo si es capaz de nutrirse (aunque de forma inadecuada, e incluso corriendo riesgo de muerte), consumiendo sus propias reservas de grasas y azúcares, para así conseguir energía.
 
Por ello, es necesario contar siempre con toda la información que nos ayude a practicar a diario los hábitos de vida más saludables para nuestro organismo. Esto incluye, por cierto, ingerir una buena alimentación que nos brinde, a su vez, una adecuada nutrición.

¿QUÉ ES LA ALIMENTACIÓN?

La alimentación se define básicamente como la acción de comer o ingerir un alimento determinado, sin importar su origen o condición.
 
Al respecto, Natalia Díaz, académica de la Universidad del Alba, explica que “la alimentación es un proceso voluntario, que consiste en el consumo de alimentos con el fin de satisfacer necesidades fisiológicas requeridas por nuestro organismo”.
 
“A partir de esta acción -añade-, podemos obtener los nutrientes contenidos en los diferentes alimentos, los cuales son esenciales para alcanzar una óptima nutrición”.
 
Por su parte, Andrea Larrazábal, nutrióloga y decana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tarapacá, precisa que “los alimentos son productos naturales o elaborados, susceptibles de ser ingeridos y digeridos, y que están formados por una mezcla de nutrientes, que cumplen determinadas funciones en el organismo”.
 
“Por ejemplo -añade- un bistec de Lomo vetado tiene alto contenido de proteínas y menor cantidad de ácidos grasos, pero también posee micronutrientes como hierro, magnesio, zinc y vitaminas hidrosolubles como la B12, B1, B2, B3, B6 y niacina”.
 
La académica de la Universidad de Magallanes, Andrea Mansilla, complementa estas definiciones, precisando que “un alimento es cualquier tipo de producto que sea inocuo (que no produzca daño al organismo) y que éste sea capaz de digerirlo”.
 
Desde este punto de vista, es posible establecer una primera clasificación, que divide a los alimentos como saludables, como el caso de las frutas, verduras, carnes, pescados, huevos y cereales integrales; o insanos, como ocurre con los productos ultraprocesados o altos en nutrientes críticos como sodio, azúcares añadidas y grasas saturadas (incluyendo golosinas, snacks salados, galletas y productos de pastelería industrial, entre muchos otros).
 
“Es importante recordar que al procesar demasiado los alimentos, estos pierden nutrientes que son inestables frente a diferentes métodos de transformación; por ende, menor será la calidad nutricional (de ese alimento)”, enfatiza Natalia Díaz.
 
El acto de alimentarse implica consumir una mayor o menor cantidad de alimentos sea cual sea su origen o forma. Sin embargo, el hecho de consumir una gran cantidad de cierto alimento no garantiza que esa alimentación sea buena, adecuada o saludable.
 
Es decir, en numerosas ocasiones las personas pueden estar “bien alimentadas” en términos de cantidad, pero no necesariamente recibir una “buena alimentación de calidad”.
 
En otras palabras, resulta mucho más positivo, por ejemplo, ingerir una ensalada de lechugas complementadas con proteínas magras, que atiborrarse con un envase de papas fritas, por ejemplo.
 
Aspecto que siempre conviene recordar y tener en cuenta, en especial si se considera que la última encuesta de alimentación realizada por la Organización Mundial de la Salud, OMS, estableció que más del 13% de la población tiene problemas de sobrepeso, derivados precisamente de los malos hábitos alimentarios, en combinación con un estilo de vida sedentario.

¿CÓMO SE CLASIFICA LA ALIMENTACIÓN?

De acuerdo con su origen, composición y periodicidad, la alimentación puede clasificarse de diversas maneras.
 
Por ejemplo, desde el punto de vista de la salud puede ser sana o insana.
 
La alimentación sana, está formada por alimentos variados que se consumen de manera moderada y equilibrada. Por ejemplo, es la que incluye las cantidades justas de aceite de oliva, frutas, verduras, pescados, carnes blancas, frutos secos, legumbres, cereales y derivados lácteos.
 
La alimentación insana, por el contrario, es rica en productos ultraprocesados, carnes rojas, alcoholes, azúcares y grasas saturadas; y además es pobre en frutas, verduras, legumbres y cereales.
 
También se puede clasificar en función de los alimentos que se consumen o por la forma de procesarlos. Esto permite definir, por ejemplo alimentación omnívora, vegetariana, vegana, flexitariana, crudista y macrobiótica, entre otras diversas opciones.
 
En la omnívora, se come todo tipo de alimento, incluyendo tanto los de origen vegetal como animal. Es la alimentación más común y extendida, pues los seres humanos son, por definición, “animales omnívoros” (que comen de todo).
 
La alimentación vegetariana es aquella en la que se consume principalmente frutas y verduras. Algunas personas pueden consumir algún derivado lácteo o huevos, pero siempre eliminan de sus dietas (o reducen al mínimo, como los flexitarianos) el pescado y la carne.
 
La alimentación vegana, en tanto, es aquella que rechaza todo tipo de productos de origen animal así como los derivados lácteos. Se basa, fundamentalmente, en creencias personales provocadas del rechazo ético al sufrimiento y la explotación animal.
 
La alimentación crudista, está basada en el consumo de alimentos crudos, incluyendo productos de origen vegetal, lácteo y cárnico.
 
La alimentación macrobiótica, a su vez, se basa en el consumo de múltiples nutrientes que se combinan para conseguir un determinado fin.
 
Natalia Díaz explica que la alimentación también se modifica en casos específicos en los cual se da prioridad a ciertos alimentos, para obtener uno o más nutrientes esenciales.
 
“Por ejemplo -detalla-, los deportistas modifican la cantidad y tipos de alimentos que consumen para optimizar su rendimiento físico. Otro caso sucede en presencia de enfermedades que requieren o precisan de algún(os) nutrientes, en los que se debe adecuar la alimentación con el fin de prevenir síntomas adversos y mantener la nutrición optima”.
 
La académica de la Universidad del Alba también menciona el caso de las alergias alimentarias, “donde las personas deben modificar su alimentación para suprimir el consumo del nutriente alérgeno y así prevenir síntomas adversos, manteniendo una óptima nutrición, como sucede por ejemplo, con la alergia al gluten de trigo.
 
Opinión que comparte la académica Andrea Mansilla, quien enfatiza a su vez el carácter voluntario y educable de la alimentación. Esto la lleva, en su opinión, a tener diversos componentes (emocionales, sociales y culturales, entre otros), que hacen posible “hablar de diversas corrientes que adquieren un patrón común, como por ejemplo, la alimentación mapuche, mediterránea y cero génica”.
 
“Por otra parte también hay alimentación que se adapta según la etapa del ciclo vital del individuo, donde se incluyen la alimentación infantil, de embarazadas, de adultos mayores, entre otras”, agrega.

¿QUÉ ES LA NUTRICIÓN?

La nutrición, en cambio, es el proceso orgánico mediante el cual el cuerpo procesa los alimentos ingeridos, para así conseguir los nutrientes necesarios para las funciones vitales.
 
“A diferencia de la alimentación, es un proceso complejo e involuntario que consiste en la transformación e incorporación de los nutrientes a los tejidos de nuestro organismo, para suministrar la energía necesaria que mantiene las funciones orgánicas”, explica Natalia Díaz.
 
“Los nutrientes están presentes en los alimentos formando parte de su estructura y son los protagonistas a nivel orgánico, cumpliendo diversas funciones en conjunto. Aquí encontramos a las proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales”, agrega la académica.
 
Andrea Larrazábal complementa esta idea, planteando que “cuando hablamos de nutrientes nos referimos a sustancias químicas presentes en los alimentos y que el cuerpo utiliza para obtener energía y materia para que las células lleven a cabo sus funciones correctamente”.
 
La decana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tarapacá precisa, asimismo, que los nutrientes se pueden clasificar en dos tipos:
 
Macronutrientes: Aquellos que el cuerpo requiere en grandes cantidades. Corresponden a las proteínas, hidratos de carbono y grasas, necesarios para obtener energía y mantener en buena condición músculos y huesos.
 
Micronutrientes: Aquellos que el cuerpo solo necesita en cantidades muy pequeñas. En este grupo se encuentran las vitaminas, minerales como magnesio, calcio, fósforo y hierro, y elementos como sodio y potasio.
 
También existen aquellos nutrientes que el cuerpo no puede fabricar por si solo, y que precisa ingerir a través de la alimentación. Estos se denominan nutrientes esenciales, e incluyen, por ejemplo, algunos ácidos grasos y aminoácidos.
 
Por ende, para mantener una buena nutrición y no presentar carencias que perjudiquen la salud, es necesario seguir una alimentación sana y variada, que permita disponer de todos los nutrientes necesarios, sin presentar un desequilibrio provocado por el aumento de unos o la falta de otros.
 
En tal sentido, Natalia Díaz, destaca que una buena nutrición consiste en la absorción equilibrada y en cantidades optimas de los respectivos nutrientes, “ya que cada uno tiene funciones específicas en el organismo y trabaja en conjunto con otros, así nuestro cuerpo los utiliza y aprovecha al máximo”.
 
La académica agrega, asimismo, que una buena nutrición siempre parte por una buena alimentación, pues “si se consumen los alimentos de forma equilibrada y consciente considerando las necesidades energéticas y nutricionales diarias, los nutrientes que ingresen a nuestro organismo serán eficientes en el mantenimiento de las funciones orgánicas, alcanzándose una óptima salud física, mental e incluso emocional”.

¿EXISTEN DISTINTOS TIPOS DE NUTRICIÓN?

​Si bien el proceso fisiológico de la nutrición humana es siempre el mismo en todos los individuos, en las demás especies vivas sí existen diferencias que permiten identificar dos tipos de nutrición: la autótrofa y la heterótrofa.
 
La nutrición autótrofa es la que realizan los seres vivos que se nutren produciendo su propia alimentación. Es típica de las plantas, que son capaces de tomar sustancias ambientales y producir su propio alimento.
 
La nutrición heterótrofa, es típica de los animales (y humanos), que consumen sustancias que han tomado previamente otras especies para alimentarse. En este proceso se consumen, por ejemplo, plantas o carnes (o bien ambos, como en el caso de los humanos) y, a través de estos alimentos, se obtienen los nutrientes necesarios para el organismo.

GALERÍA

0 Comentarios

    Archivos

    Febrero 2026
    Enero 2026
    Diciembre 2025
    Noviembre 2025
    Octubre 2025
    Septiembre 2025
    Agosto 2025
    Julio 2025
    Junio 2025
    Mayo 2025
    Abril 2025
    Marzo 2025
    Febrero 2025
    Enero 2025

    Categorías
    ​Reportajes

    Todo
    Academia
    Aditivos
    Adultos Mayores
    Agricultura
    Agricultura Regenerativa
    Agro 4.0
    Agrocultivos
    Agroindustria
    Agrorevolution 4.0
    Agtech
    AI
    Alimentación Saludable
    Alimentación Sostenible
    Alimentos Funcionales
    Antofagasta
    APPCC
    Biobío
    Biotecnología
    Blue Oak Corp
    Cadenas De Frío
    Calidad
    Cambio Climático
    Carnes
    Cereales
    Certificación
    CeTA
    CeTA Norte
    Chile
    Chile Halal
    Chlle
    CIACH
    Ciencia
    Codex Alimentarius
    Concepción
    Conferencias
    Confites
    Consorcio Lechero
    Consumidores
    Contaminación
    Coquimbo
    CORFO
    CRDP
    CREAS
    CRISPR
    Cultivos
    Cultura
    Cultura De Inocuidad
    Desarrollo
    Desarrollo Sostenible
    Desierto De Atacama
    Digitalización
    Dulces
    Economía Circular
    Ecosistemas Innovación
    Ecosistemas Innovación
    Ecosistemas Regionales
    Edición Genómica
    Edulcorantes
    Eficiencia Productiva
    Emprendedores
    Emprendimiento
    Empresas
    Enfermedades Alimentarias
    Envases
    Escuela De Alimentos PUCV
    Espacio Food And Service
    Estudio
    Estudios
    ETA
    Eventos
    Evolución
    FAO
    Fedefruta
    Fedeleche
    Fibra
    Flexitarianismo
    Foodtech
    Fortificación De Alimentos
    Fraude Alimentario
    Fruittrade
    Gobierno Regional Coquimbo
    Granotec
    Halal
    Harina
    IDF WDS 2025
    I+D+i
    Inacap
    Indupan
    Industria
    Industria Cárnica
    Industria Panificadora
    Ingeniería Genética
    INIA
    Innovación
    Innovación
    Innovación
    Inocuidad
    INTA
    Inteligencia Artificial
    Internacional
    Investigación
    Investigación
    ISO
    Keto
    Kosher
    Lácteos
    LATAM
    Leche
    Legislación
    Macroalgas
    Maule
    Medio Ambiente
    Mejora Continua
    Mercado
    Mercado Lácteo
    Microbiota
    Mujeres
    Naturaleza
    Neocrop
    Normas Alimentarias
    Normas De Calidad
    Normativas
    Novel Foods
    Nutracéutica
    Nutrición
    Nutrición
    Nutrición Saludable
    Nutrición Saludable
    Packaging
    Packaging Sostenible
    Pan
    PDT
    Postbióticos
    Prebióticos
    Prevención De Riesgos
    Prevención De Riesgos
    Probióticos
    Producción
    Producción
    Producción Eficiente
    Producción Láctea
    Producción Láctea
    Producción Saludable
    Producción Sostenible
    Producción Sostenible
    Producción Sostenible
    Productos Gourmet
    Proteínas
    Proyectos
    PUCV
    Regulación Internacional
    Reportajes
    Reuniones
    Salud Intestinal
    Sector Público
    Seguridad
    Seguridad Alimentaria
    Seminario
    Sistema Inmune
    Snacks Saludables
    Sostenibilidad
    Startups
    Suplementos
    Tecnología
    Tecnología
    Tendencias
    Tendencias De Consumo
    TetraPak
    Tradiciones
    Transformación
    Trazabilidad
    Trigo
    Universidades
    Upcycling Food
    Valparaíso
    Veganismo

    Canal RSS

    View my profile on LinkedIn
Todos los derechos reservados © Revista Indualimentos 1997 - 2025
  • Home
  • NOTICIAS
  • REPORTAJES
  • PROTAGONISTAS
  • TecFood
  • EDICIONES DIGITALES
  • EMAILING
  • Contacto