n hecho indiscutible y fehacientemente comprobado en los últimos años es la enorme trascendencia que ha alcanzado la salmonicultura para el desarrollo integral de la economía nacional, tanto a nivel interno como de comercio exterior. De hecho, a nivel transversal existe pleno acuerdo de que constituye el principal producto de exportación no minero del país. Según recientes informes elaborados por Salmón Chile, a partir de las estadísticas sectoriales publicadas por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), durante 2025, las exportaciones de salmón y trucha chilena alcanzaron aproximadamente US$ 6.549 millones, cifra que representa alrededor del 6% de todo el comercio exterior nacional. Estos resultados consolidan al salmón como uno de los alimentos más importantes que nuestro país vende al mundo, lo cual se potencia aún más con el positivo crecimiento que ha tenido la producción interna durante la presente década. De acuerdo con los reportes actualizados de Subpesca, a diciembre de 2025 la cosecha total de peces (salmones y truchas) fue de 1.146.000 de toneladas, cifra superior en 14,9% a la registrada en igual período del 2024, y que constituye el 76,3% de toda la acuicultura nacional. El principal exponente de este crecimiento es el salmón atlántico, cuya cosecha durante 2025 alcanzó 815.300 toneladas, cantidad que marca un importante crecimiento de 16% respecto de 2024, y que además representa, por si solo, el 54,3% del total acuícola chileno. Este recurso se cosechó principalmente en las Regiones de Aysén y Los Lagos, con 407.000 toneladas (49,9%) y 258.700 toneladas (31,7%), respectivamente. La cosecha de salmón coho también tuvo un crecimiento importante, pues durante el año pasado se produjeron 281.400 toneladas. Esto marca un incremento de 21,6% en comparación con 2024, y constituye 18,7% del total acuícola chileno. El reverso de esta moneda corresponde a la trucha arcoíris, pues la cosecha durante 2025 fue de solo lo 50.000 toneladas (3,3% del total de producción acuícola nacional), lo que significa una caída de 21,6% respecto de 2024. Por su parte, la producción acumulada de ovas a diciembre de 2025, fue de 629,8 millones (9,1% menos que 2024), la que se dividió en 61,6% de salmón del Atlántico; 29,4% de salmón coho; y 9% de trucha arcoíris. Todos estos recursos se cosechan entre las regiones de Biobío y Magallanes (con participación mayoritaria de Los Lagos y Aysén), generando actualmente más de 86.000 empleos directos e indirectos, que incluyen desde las propias tareas de producción en las granjas acuícolas, hasta la prestación de servicios externos o tercerizados, que incluyen tareas de transporte, logística, alimentación, mantención, laboratorios, medicina veterinaria, construcción naval, buceo y procesamiento, entre muchas otras. FUTURO EFICIENTE Y SOSTENIBLE La trascendente importancia de estas cifras se traduce, por consiguiente, en la urgente necesidad de impulsar una profunda optimización de la cadena productiva salmonera, lo que es aún acucioso si se considera que hoy el sector enfrenta un escenario altamente desafiante y cada vez más competitivo. Dicha condición exige, consecuentemente, dar pasos concretos para:
Estas dificultadas se amplifican exponencialmente si se considera que el actual contexto mundial está fuertemente influido por factores con alto grado de incertidumbre, como la volatilidad geopolítica, los cambios en las tendencias de compra y consumo interno y externo, el alza en el valor de los insumos y la creciente competitividad de industrias salmoneras extranjeras. Casos particularmente desafiantes son los de Escocia y Noruega, que recientemente han impulsado fuertes desarrollos tecnológicos y ambientales, para reafirmar su liderazgo internacional lo que les ha asegurado un gran crecimiento de su participación de mercado. Un camino en el que Chile mostró cierto rezago durante las últimas décadas, en especial por la falta de certezas regulatorias hacia productores e inversionistas, variable que, efectivamente, ha generado un notorio freno al desarrollo más eficiente y competitivo de la industria salmonera chilena. Estas carencias, riesgos y desafíos fueron los que impulsaron la creación del denominado Plan Salmón 2050, hoja de ruta estratégica impulsada desde la Municipalidad de Puerto Montt y el Gobierno Regional de Los Lagos, para optimizar la sostenibilidad y eficiencia de la salmonicultura en la macrozona sur-austral de nuestro país. Todo ello con el objetivo de compatibilizar la producción con la protección ambiental, mejorar la confusa normativa vigente y potenciar la aplicación en el corto plazo de más acciones de Innovación y Desarrollo (I+D), para así alcanzar pleno liderazgo regional y mundial entre las décadas de 2030 a 2050. Como parte de esta hoja de ruta, durante la reciente versión de la feria Aqua Sur 2026 (que además se consolidó como la más importante del mundo en su rubro), los integrantes del comité ejecutivo del Plan Salmón 2050 se reunieron al término de la ceremonia inaugural, para analizar los desafíos y oportunidades del sector y presentar oficialmente una serie de propuestas orientadas a fortalecer el desarrollo sostenible de la industria. Esta ocasión estuvo engalanada por la presencia, inédita, de autoridades sectoriales gubernamentales, como el subsecretario de Pesa y Acuicultura, Osvaldo Urrutia Silva, y del expresidente de la República, Eduardo Frei-Ruiz Tagle, quien precisamente ha asumido un rol protagónico para conjugar a los actores técnicos, políticos, gremiales y académicos que forman parte de esta mesa de trabajo. ENFOQUE AMBICIOSO PERO VIABLE En concreto, la mesa nacional de trabajo del Plan Salmón presentó ante las autoridades y la opinión pública, las siguientes propuestas de trabajo:
Si bien los diversos participantes de esta instancia reconocieron que este listado recoge en forma precisa los principales ejes de desarrollo que ayudarán a modernizar el sector, también recalcaron que aún existen “brechas estructurales” que superan el ámbito de acción de las empresas. Por ende, hicieron un llamado a avanzar, al mismo tiempo, hacia la implementación de una estrategia de Estado que permita abordar estos desafíos de manera integral y efectiva, dejando atrás la retórica y aplicando acciones concretas. LEGISLACIÓN ATRASADA Y RESTRICTIVA Uno de las principales externalidades que se abordaron en la discusión, es la prevalencia de graves problemas regulatorios en el borde costero, pues las regulaciones relativas a las operaciones productivas en estas zonas se traducen en una serie de problemas que dificultan el desarrollo armónico de las distintas actividades y que, además, generan conflictos evitables entre actores. Por ejemplo, para los integrantes del comité del Plan Salmón 2050, la falta de una aplicación racional de la Política Nacional de Borde Costero, junto con la carencia de actualización y flexibilidad de dicha normativa, “ha provocado retrasos significativos en la tramitación administrativa para obtener concesiones acuícolas, llegando en algunos casos a superar los 10 años de espera”. De este modo, a juicio de los representantes de las empresas, gremios, trabajadores del sector y también de las autoridades regionales y comunales, esta situación desincentiva el uso del borde costero para actividades acuícolas, tal como sucede con la aplicación de la Ley Lafkenche (Nº20.249) y la Ley SBAP (N°21.600), que, en su opinión, hoy generan “graves retrasos en la puesta en marcha de nuevas iniciativas productivas y amenazan con reducir significativamente la competitividad internacional de la salmonicultura nacional”, por culpa de lo que denominan “una normativa carente de bases racionales de aplicación”. Los distintos actores que impulsan el Plan Salmón 2050 también advierten sobre múltiples deficiencias en la implementación eficiente y efectiva de las leyes, por parte de los órganos del Estado. En ese contexto, comentan que el proceso de fusiones y relocalizaciones, clave para el medio ambiente y la producción, ha enfrentado obstáculos debido a la incorporación de nuevos requisitos y a una burocracia excesiva, lo que, en opinión de los protagonistas del sector productivo y laboral, “deriva en un sistema poco eficiente”. Al respecto, es importante recordar que la salmonicultura chilena se desarrolla en zonas específicas conocidas como “Áreas Apropiadas para la Acuicultura (AAA)” y que las empresas, ya sean pertenecientes a capitales nacionales o extranjeros, solo pueden solicitar concesiones dentro de estas zonas designadas por el Estado. Una limitación que, según plantean los impulsores del Plan Salmón 2050, “debe revisarse en el corto plazo”. Asimismo, en la actualidad todo el sector salmonero del país opera en apenas 4.120 hectáreas de concesiones acuícolas al año, lo que equivale a un irrisorio 0,001% de la Zona Económica Exclusiva de Chile (o al 3% de la superficie total de la ciudad de Puerto Montt, por ejemplo) que apenas utiliza el 0,03% del total de las aguas protegidas de nuestro país. Cifras que reimpulsan el debate y que, a juicio de empresarios, trabajadores, gremios y autoridades regionales, demuestran que el impacto de la salmonicultura nacional es ínfimo, comparado con otras actividades mucho más invasivas desde el punto de vista ambiental, y que todavía “hay mucho espacio para que el sector se desarrolle en forma moderna, competitiva y sostenible, sin afectar el equilibrio o la protección de los ecosistemas”. VOCES DE LOS PROTAGONISTAS Tras la presentación de este ambicioso plan de trabajo, los protagonistas de su diseño e implementación se dieron tiempo para plantear todo tipo de visiones críticas, pero también de ofrecer soluciones concretas para las externalidades que, en su opinión, amenazan la competitividad y el desarrollo equilibrado del sector. Así por ejemplo, el alcalde de Puerto Montt, Rodrigo Wainraihgt Galilea, valoró la participación del ex mandatario Eduardo Frei Ruiz-Tagle en la sesión, junto con la del subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, como “señales positivas de un mayor involucramiento público en la materia”, pero también recordó que el impacto de la permisología (otra de las externalidades que el Plan Salmón espera eliminar), todavía sigue generado efectos “demasiado perjudiciales para la actividad”. Entre ellos mencionó pérdidas por US$66 millones en la Región de Los Lagos durante 2024, además de la destrucción de 3.165 empleos, debido a las demoras excesivas causadas por el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). “Esto contrasta con la posibilidad de generar 3 mil nuevos empleos regionales y de hasta 100 mil a nivel nacional, que se ve truncada por el exceso de trámites, evaluaciones y solicitudes de permisos”, enfatiza el jefe edilicio puertomontino. Aspectos que también abordó el presidente de la Multisindical de Trabajadores del Salmón, Alejandro Santibáñez, quien enfatizó que los desafíos del sector no solo se relacionan con la industria, sino también con el desarrollo de las comunidades. En tal sentido, Santibáñez recalcó que hoy tanto alcaldes como gobernadores están comprometidos con el crecimiento de las regiones del sur, “pero es fundamental que ese crecimiento sea sostenible”, puntualizó. Santibáñez agregó que destrabar los procesos actuales debe garantizar que la industria crezca de manera responsable, evitando crisis sanitarias como la provocada por la acción del virus ISA, que afectó fuertemente al sector en el pasado. “Los trabajadores necesitamos más empleos de calidad, porque la subcontratación nos está golpeando muy duro. En ese sentido, hemos mejorado, pero aún queda mucho por avanzar”, agregó el líder laboral. Por su parte, el gerente general de Salmón Chile, José Tomás Monge, valoró la disposición de las autoridades regionales para impulsar esta iniciativa, recalcando que hoy lo más relevante “es sentar las bases para contar con una mirada país respecto del segundo producto exportador de Chile, que encadena a seis regiones y también a otros sectores como el agro, el transporte y el cabotaje”. A su vez, desde la acera gubernamental, el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, agradeció la invitación a participar de esta instancia y valoró el trabajo desarrollado por el Plan, así como sus respectivas conclusiones técnicas. “Es un documento muy impresionante en su elaboración; que constituye un tremendo trabajo para un año y además es inédito por el grado de legitimidad que tiene esta mesa”, planteó el personero. “Estoy muy satisfecho -añadió- de ver que muchas de las propuestas coinciden con las que ya hemos comenzado a abordar desde la subsecretaría y los ministerios”. La autoridad sectorial también enfatizó que esta coincidencia transversal de diagnósticos entre los sectores público, privado, laboral, gremial y académico, debe servir de aliciente para generar las condiciones regulatorias necesarias que permitan a la industria retomar una senda de crecimiento sólido y sostenible. Un objetivo que ya no parece tan lejano y que bien podría alcanzarse en el corto plazo, en la medida que se privilegie un trabajo técnico y científico real, por sobre las discusiones ideológicas y partidistas sin base coherente, que han primado en el último tiempo. GALERÍAOTROS REPORTAJES
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