pesar de los cambios regulatorios, la promulgación de la Ley de Sellos (que ya cumplió 10 años de vigencia) y del enorme esfuerzo realizado por la industria para adecuarse a las nuevas exigencias de formulación y publicidad a menores, la obesidad continúa aumentando de manera alarmante y sostenida en Chile. Así lo establecen diversos estudios realizados a nivel nacional e internacional, entre los que destaca el Atlas Mundial de la Obesidad 2025, el cual establece que 42% de la población adulta muestra algún grado de prevalencia de esta enfermedad no transmisible. Esto implica que durante las dos primeras décadas del presente siglo, la obesidad ha aumentado en más de 20%, lo que posiciona a Chile como el país más obeso de América Latina y como el segundo entre todos los integrantes de la OCDE, siendo solo superado en último este listado por Estados Unidos. Un flamante “deshonor” que resulta aún más grave y complejo de asimilar si se considera que no solo afecta a la población adulta, sino también a niños y adolescentes. De hecho, el último Mapa Nutricional publicado por JUNAEB, muestra que 51,7% de la población chilena en edad escolar (entre 4 y 18 años), muestra algún grado de malnutrición por exceso. De este total, 24,8% padece algún grado de obesidad (que puede ser leve a moderada), mientras que 6,4% vive directamente en condiciones de obesidad severa o mórbida (que genera un deterioro significativo de la calidad de vida). Todo eso constituye, al mismo tiempo, un factor de alto riesgo para la salud, pues generalmente la obesidad es precursora de otras patologías graves como, por ejemplo, hipertensión, diabetes grado 2, deficiencias cardíacas, daño hepático y renal, e incluso ciertos tipos de cáncer. Si bien esta situación ha generado impacto transversal y multisectorial, las previsiones a corto plazo son aún más sombrías y ominosas, pues el mismo Atlas Mundial de la Obesidad estima que a finales de la presente década, más de 14 millones de chilenos (cerca del 82% de la población) tendrá algún grado de sobrepeso, y cerca de 3 millones vivirán con obesidad severa. Todo ello a pesar de que nuestro país ha sido pionero en la implementación de políticas regulatorias estrictas, como el etiquetado frontal de advertencia para los alimentos procesados altos en nutrientes críticos (azúcares añadidos, grasas saturadas, calorías y sodio); las restricciones a la publicidad dirigida a niños; y la progresiva mejora en la alimentación escolar. Todas medidas que fueron muy aplaudidas (y también criticadas), pero que, por desgracia, solo parecieron desacelerar un poco el impacto de la obesidad en los números gruesos, pero sin llegar a revertir la tendencia general de su incremento tanto en la población infantil, como adulta. Frente a este negativo escenario, los expertos concuerdan en que la única forma de detener esta auténtica “epidemia en las sombras”, radica en la implementación a corto plazo, de medidas multidisciplinarias integrales, que abarquen no solo los aspectos relacionados con la ingesta de alimentos procesados, sino también aquellos relacionados con factores externos como:
Estos y otros puntos de interés fueron precisamente abordados durante el “Primer Encuentro de Innovación Alimentaria: Alimentos Ultraprocesados”, organizado por la Asociación de Empresas Región de Valparaíso (ASIVA), a través de su Comisión de Alimentos. La actividad, realizada en la sede Viña del Mar de la Universidad Técnica Federico Santa María, reunió a representantes de la industria alimentaria, academia, entidades gremiales y especialistas del sector, quienes reflexionaron sobre los desafíos que enfrenta el país en materia de salud pública, nutrición e innovación alimentaria. Una instancia que para la presidenta de la Comisión de Alimentos de ASIVA, Javiera González, precisamente permite abordar estos desafíos desde distintas perspectivas, “generando valiosas instancias de diálogo entre expertos, representantes de la industria alimentaria y la academia”. Gonzalez también considera muy valioso que estos temas se analicen en espacios técnicos objetivos, “que permitan mirar la situación actual de manera más integral, con evidencia, responsabilidad y apertura”. En tal sentido, la directiva considera que la jornada no solo permitió conversar sobre cómo la industria puede aportar desde la innovación, la mejora continua y el trabajo colaborativo, sino también “avanzar en el diseño de nuevas estrategias que vayan en directo beneficio de los consumidores y del desarrollo alimentario del país”. Desde ASIVA también enfatizaron que este encuentro forma parte del trabajo que impulsa el gremio para fortalecer la vinculación entre el sector productivo, la academia y los organismos especializados, “promoviendo una discusión informada sobre los desafíos alimentarios y de salud pública que hoy enfrenta Chile”. AVANZAR CON CRITERIO TÉCNICO Durante la jornada, Marisol Figueroa, gerenta general de AB Chile, abordó la evidencia científica disponible respecto de los alimentos procesados y los desafíos regulatorios asociados al uso cada vez más generalizado del concepto “ultraprocesado” que, tal como recordó la directiva, “no tiene base ni sustento científico”. En su exposición, Figueroa también destacó que el aumento de la obesidad responde a múltiples factores, entre ellos el sedentarismo, los cambios en los estilos de vida y el entorno alimentario, advirtiendo además que “actualmente no existe consenso científico internacional respecto de una definición uniforme de alimentos ultraprocesados, ni sobre su utilización como herramienta regulatoria, pues ninguno de los argumentos utilizados para definirlos, como la cantidad de procesos o el número de ingredientes, está basado en ciencia”. En este contexto, la también ingeniera en alimentos y experta en políticas públicas alimentarias e innovación, enfatizó que ante el aumento desmedido de los índices de obesidad que padece la población chilena, es más relevante evaluar y controlar la composición nutricional de los alimentos, más que su grado de procesamiento o la cantidad de ingredientes que contengan. Figueroa hizo hincapié, asimismo, en que la “así llamados alimentos ultraprocesados no conllevan por si mismos a una mala nutrición, pues el 70% de los alimentos que consume la población chilena no tiene información nutricional, ni de etiquetado ni tampoco restricciones de publicidad, es decir, escapa por completo a la regulación impuesta por la Ley de Sellos”. Al respecto, la gerenta general de AB Chile concluyó que eventos como los organizados por ASIVA “son muy importantes porque reúnen a la academia, a la industria y diversas áreas del conocimiento en torno a temas que hoy están en un profundo análisis”. “Los (así llamados) alimentos ultraprocesados son un concepto complejo que requiere que todos los sectores se detengan a reflexionar y conversar, y este encuentro de ASIVA cumplió con esa misión a cabalidad”, agregó la directiva y experta en regulación alimentaria. NO CREAR MÁS ENEMIGOS CONCEPTUALES El segundo exponente central de la jornada fue Gabriel Vivanco, presidente del Colegio de Ingenieros Alimentos de Chile (CIACh), quien también descartó la validez técnica del concepto “ultraprocesado” y enfatizó la necesidad de abordar la obesidad desde una perspectiva integral. “Si buscamos combatir la obesidad y, simultáneamente, reducir la prevalencia de las enfermedades no transmisibles que se derivan de ella, demonizar los alimentos no es el camino”, recalcó el líder gremial. Vivanco fue enfático en manifestar que las autoridades deben regular en la materia, pero con base y evidencia científica, haciéndose cargo de que el aumento en los índices de masa corporal y mal nutrición por exceso no se explican solo por la ingesta de comida. “Hoy tenemos cambios que han ocurrido en el mundo entero respecto del avance de la ciencia y la tecnología, lo que se refleja en la facilidad de tener más acceso a internet desde la infancia, lo que provoca un aumento significativo del sedentarismo en la población por el mayor tiempo que se pasa frente a una pantalla”, recalcó. A su juicio, esto exige diseñar e implementar soluciones multifactoriales, principalmente haciéndonos cargo de modernizar la gobernanza de los alimentos en Chile e impulsando la creación de un Ministerio de Alimentos, que tenga las atribuciones para enfrentar esta situación de manera más eficiente aplicando todas las medidas necesarias, con las atribuciones legales pertinentes, tal como lo hicieron España y Francia, que fueron los dos países de la OCDE que lograron reducir sus índices de obesidad, junto con Corea, precisamente por decidieron implementar cambios drásticos en su gobernanza”. Un camino que, para Vivanco, implica dejar de crear nuevos enemigos conceptuales (como los llamados alimentos “ultraprocesados”) y avanzar en la implementación de una estrategia preventiva integral, como auténtica política de Estado”. GALERÍAOTROS REPORTAJES
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l sector productivo agropecuario chileno atraviesa, en la actualidad, uno de los escenarios más complejos y desafiantes de su historia, caracterizado por la incertidumbre económica y geopolítica internacional, el aumento de la competencia regional y el creciente estrés ambiental que afecta a las regiones más fértiles de nuestro país. Todo ello en un contexto que exige innovar y evolucionar, para adaptarse en forma más ágil y eficiente a un mercado cada vez más competitivo y que, al mismo tiempo, demanda alimentos más saludables e inocuos, pero también más sostenibles, lo cual genera presión tanto a nivel de los grandes productores como de la agricultura familiar campesina. Estos fueron, precisamente, los puntos centrales de la XX versión del seminario “¿Cómo viene la temporada? 2026-2027?”, organizado por la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), y que convocó a representantes gremiales, autoridades, consejeros y protagonistas transversales del sector agrícola. Durante la jornada se realizaron diversas presentaciones técnicas que abordaron en profundidad el escenario económico, productivo y geopolítico que enfrentará la agricultura chilena durante el presente ciclo productivo, ahondando con especial interés aspectos de relevancia trans sectorial tales como, por ejemplo:
AMENAZAS Y OPORTUNIDADES La presentación inicial correspondió al presidente de la SNA, Antonio Walker, quien llamó a enfrentar con decisión los desafíos que vive el sector, en un contexto marcado por la incertidumbre internacional, el aumento de los costos de producción y la desaceleración económica. En su exposición, Walker detalló que este contexto desafiante se estructura a partir de factores externos, internos, de infraestructura, laborales y de seguridad: Entre los factores externos enumeró los conflictos internacionales, que generan efectos negativos como el aumento del precio del petróleo, complicaciones en la cadena logística y alza en los costos de insumos estratégicos como fertilizantes, agroquímicos y energía. También puso énfasis en la creciente incertidumbre y volatilidad de los mercados, así como en la pérdida de competitividad que ha experimentado nuestro país frente a otras economías de la región, lo cual podría traducirse, eventualmente, en la pérdida de mercados y menores oportunidades para la exportación hacia mercados emergentes, como India y el sudeste asiático. El presidente de la SNA también tuvo tiempo para criticar los cambios arancelarios injustificados impuestos por el gobierno de Estados Unidos y que, a su juicio, “alteran las condiciones de la relación diplomática y comercial histórica que Chile ha mantenido con dicho país, afectando de paso la cadena de abastecimiento y la seguridad alimentaria”. Walker destacó, asimismo, la necesidad de fortalecer la competitividad del país, y de avanzar en temas clave como seguridad rural, crisis hídrica, sanidad vegetal y animal, migración ordenada y apertura de nuevos mercados para los productos agrícolas chilenos. En ese sentido, el directivo puso especial énfasis en la necesidad de avanzar con urgencia estratégica y mayor decisión en el desarrollo de nueva infraestructura hídrica, incluyendo la construcción de mayores embalses y la implementación de sistemas de desalación en aquellas zonas geográficas donde dicha tecnología sea viable. También recalcó la urgencia de avanzar en un plan de recarga de acuíferos, de modernización y ampliación de la cobertura del riego tecnificado, y en el desarrollo de una institucionalidad más robusta. “Todo esto es necesario -recalcó- porque cuando el campo avanza, Chile avanza. Los agricultores no solo producimos alimentos, sino que cultivamos bienestar y desarrollo, lo que nos permite reafirmar nuestro compromiso con el desarrollo del país y con la construcción de un Chile que sea Potencia Ecoalimentaria”. PERSPECTIVA PÚBLICA Quien también tuvo la oportunidad de entregar su visión respecto de los desafíos y oportunidades del sector, fue el ministro de Agricultura, Jaime Campos, cuya intervención se centró en plantear los principales ejes o pilares estratégicos a partir de los cuales se estructurará la gestión del gobierno en el área agrícola. Al respecto, el secretario de Estado recalcó que la actual administración se concentrará en darle renovado impulso a los siguientes temas macro: 1. Preservar el patrimonio físico-sanitario nacional, para impulsar el éxito y operatividad de todo el modelo de desarrollo agroexportador. 2. Fomentar una política de riego que privilegie el uso tecnificado y eficiente del recurso hídrico, para así aumentar la productividad e impulsar una mejor adaptación a los cambios del entorno. 3. Reimpulsar el desarrollo forestal, especialmente en aquellas regiones donde este recurso aún es generoso, pero está subvalorado. 4. Mantener y profundizar la conquista de nuevos mercados, reafirmando la política de apertura y consolidando la colocación de productos con valor agregado en destinos internacionales emergentes (incluyendo los países que forman parte o aspiran a integrar el Tratado de Integración Económica Multilateral en la región de Asia-Pacífico o TPP11). 5. Impulsar un mayor avance en innovación, ciencia, tecnología, investigación y transferencia tecnológica, como base fundamental para consolidar el éxito estratégico presente y futuro de todo el sector. Respecto de la crisis derivada del estrés hídrico que atraviesa nuestro país, el ministro Campos puso énfasis en que el gobierno planea abordarla a través de soluciones técnicas con enfoque multipropósito, entre las cuales se cuenta:
El ministro Campos también fue enfático en manifestar que, “debido a las dificultades de la caja fiscal para costear por si sola estas obras (que requieren miles de millones de dólares de financiamiento), todo desarrollo de corto o mediano plazo que se implemente en cualquiera de estas variables, deberá avanzar por la vía de las concesiones”. Del mismo modo, el secretario de Estado explicó que el financiamiento de algunas de estas obras, como los grandes embalses, deberá integrar a otras áreas productivas, como la minería y el consumo domiciliario, por ejemplo, “dado que no se sustentan económicamente de forma exclusiva con la actividad agrícola”. Campos también enfatizó que para no depender de las fluctuaciones de la ley anual de presupuesto (que fija los recursos año a año y puede generar retrasos inesperados en algunos proyectos), “el gobierno trabaja en buscar formas de financiamiento más permanentes y estables, que permitan proyectar las obras en el mediano y largo plazo”. El ministro, asimismo, reiteró que ante los complejos desafíos productivos que hoy enfrentan sectores específicos, como la vitivinicultura, la ganadería y los productores de remolachas y cerezas, entre otros, es esencial avanzar en la “diversificación de mercados, la reconversión productiva y la modernización normativa”. ECONOMÍA E INCERTIDUMBRE Uno de los bloques más esperados del seminario correspondió al análisis económico realizado por Alejandro Weber, decano de la Facultad de Economía y Gobierno de la Universidad San Sebastián y exsubsecretario de Hacienda, quien presentó las perspectivas macroeconómicas para la temporada 2026-2027. Durante su exposición, Weber advirtió que hoy “vivimos un escenario de desaceleración económica tanto a nivel global como nacional, y que tanto la incertidumbre internacional, como las tensiones geopolíticas externas y el alza en los costos de la energía, continuarán presionando las expectativas de inflación y afectando el crecimiento. Frente a este escenario, el académico enfatizó la necesidad de recuperar la inversión y fortalecer la competitividad del país, para lo cual propuso implementar lo antes posibles las siguientes acciones concretas: Competir por valor agregado en lugar de precio: Transformar a Chile una "potencia eco agroalimentaria", para que sus productos lleguen al consumidor de una manera distinta, con una marca consolidada y una experiencia de servicio diferente. Aplicar diferenciación e innovación tecnológica: Introducir procesos biotecnológicos de punta, inteligencia artificial y nuevas metodologías digitales de trazabilidad y sostenibilidad, para adaptarse mejor a los cambios en las conductas y preferencias de los consumidores mundiales. Diversificar y buscar nuevos horizontes exportadores: Para ingresar y consolidarse con éxito en mercados con alto potencial demográfico y de consumo, específicamente en regiones como Medio Oriente, norte de África, India y el sudeste asiático (donde destacan, especialmente, países como India, Indonesia, Bangladesh y Pakistán, que hoy ofrecen interesantes y valiosas oportunidades a los productos agropecuarios chilenos, especialmente si tienen valor agregado diferenciado, trazable y sostenible). Integrar y coordinar mejor los esfuerzos público-privados: Involucrar de manera más comprometida y estrecha a entidades como ProChile, el Ministerio de Agricultura e InvestChile. Mejorar la gestión pública: Dejar de recurrir constantemente a cambios regulatorios (a veces innecesarios), centrándose más en administrar de manera eficiente para obtener buenos resultados. Fomentar la inversión: Mediante cambios que eliminen las trabas burocráticas e impulsen mejores condiciones para impulsar la inversión, el empleo y el crecimiento). VISIÓN Y DIAGNÓSTICOS SECTORIALES La jornada también incluyó dos mesas redondas multisectoriales, que entregaron su diagnóstico y visión particular desde la óptica de distintos protagonistas de la agroindustria. En primer término se hicieron presentes los representantes de los sectores de granos, lácteos y carnes, que por diversos motivos han estado en el centro de la noticia en los últimos meses. Primero fue el turno de Gastón Caminondo, vicepresidente de la Sociedad de Fomento Agrícola, SOFO, quien destacó que “la temporada de granos se proyecta mejor de lo esperado gracias a las favorables condiciones climáticas, al buen desarrollo de los cultivos y a una expectativa de mejora en los precios”. Sin embargo, también advirtió “sobre las dificultades de acceso al financiamiento y la necesidad de mantener los avances en seguridad en la Macrozona Sur (que aún se ve afectada por hechos de violencia). Posteriormente, Marcos Winkler, presidente de Fedeleche, manifestó que el sector lácteo acumula un crecimiento cercano al 4% en la producción, consolidando tres años consecutivos de expansión. No obstante, también enfatizó la preocupación del gremio “por el aumento de los costos laborales, energéticos y de insumos”, y destacó los esfuerzos tendientes a posicionar la leche chilena en mercados internacionales mediante la marca sectorial ChileMilk. A su vez, Ignacio Besoaín, presidente de Fedecarne, indicó que el sector ganadero atraviesa un ciclo favorable de precios que podría extenderse durante los próximos cinco años, pese a que la masa ganadera nacional ha disminuido cerca de 35% en las últimas dos décadas. En su opinión, esto también hace necesario “fortalecer la competitividad de la producción local, avanzando en mayores exigencias de trazabilidad para las importaciones”. En particular, Besoaín hizo un llamado a “emparejar la cancha” exigiendo trazabilidad individual a las carnes provenientes de Brasil y Paraguay, tal como se exige actualmente a los productores nacionales, para poder competir en igualdad de condiciones en el mercado interno. El dirigente también destacó el trabajo conjunto que está desarrollando la cadena cárnica bajo el alero de la SNA, para enfrentar los desafíos del sector. La segunda mesa redonda estuvo enfocada en los sectores exportadores y contó con la participación de Iván Marambio, presidente de Frutas de Chile; Alfonso Undurraga, presidente de Vinos de Chile; y Juan Manuel Mira, presidente de Chilealimentos. Durante el panel, Iván Marambio, destacó la solidez del sector frutícola, cuyas exportaciones se acercan a US$7.000 millones, y subrayó que el principal desafío para sostener el crecimiento “sigue siendo la disponibilidad de agua y el desarrollo de infraestructura hídrica”. En ese contexto, el directivo planteó la necesidad de impulsar un rol más activo del sector privado para enfrentar la crisis hídrica, especialmente en la Región de Coquimbo, donde llamó a realizar esfuerzos concretos y decididos para “recuperar cerca de 40.000 hectáreas productivas afectadas por la escasez de agua”. Asimismo, coincidió con el ministro Campos en la necesidad de avanzar hacia la implementación de un modelo de concesiones para aplicar tecnologías como plantas desaladoras, “que permitan asegurar el suministro para la agricultura mediante inversión privada”. Marambio explicó, que “la meta más inmediata es incorporar hasta 100.000 nuevas hectáreas bajo riego, lo que requiere una inversión estimada de US$15.000 millones” (lo cual solo podría alcanzarse con aportes de capital privado), pero al mismo tiempo recordó que esto avances “podrían generar alrededor de US$8.000 millones anuales en actividad económica, y más de 160.000 empleos permanentes”. El presidente de Frutas de Chile también recalcó que “resolver el problema hídrico es fundamental para que Chile pueda aprovechar plenamente las oportunidades que ofrecen mercados emergentes como India y el sudeste asiático”. A su vez, Juan Manuel Mira, de Chilealimentos puntualizó que la agroindustria ha mantenido un crecimiento promedio de 11% durante los últimos cinco años, impulsada por productos con mayor valor agregado y exportaciones a más de 100 mercados alrededor del mundo, lo que demuestra de manera concreta las oportunidades que hoy tiene Chile para conquistar nuevos mercados con alimentos procesados de nueva generación. En tanto, Alfonso Undurraga, abordó el proceso de adaptación que hoy atraviesa la industria vitivinícola tras enfrentar uno de los períodos más complejos de su historia reciente. “Hoy nuestro sector se encuentra en una etapa de ajuste, marcada por la reducción de cerca de 30.000 hectáreas de viñedos, y por cambios en las preferencias de los consumidores a nivel mundial”, enfatizó. En ese sentido, Undurraga destacó como factor positivo el creciente dinamismo de los vinos blancos, cuyos precios superan actualmente a los de los tintos, pero también planteó la necesidad de modernizar la normativa vigente para permitir la elaboración y comercialización de vinos con menor graduación alcohólica. “Esto permitiría a nuestro sector adaptarse de manera más ágil y certera a las nuevas tendencias de consumo, como ya lo han hecho los sectores vitivinícolas de otros países exportadores, y fortalecer la competitividad de la industria chilena en los mercados internacionales”, puntualizó. Miradas convergentes y sinérgicas que demuestran la voluntad de todos los sectores productivos silvoagropecuarios para reimpulsar el posicionamiento de nuestro país como potencia ecoalimentaria, diversificando y mejorando la producción mediante biotecnología de punta, y consolidando a Chile como proveedor global de alimentos de calidad, saludables y sostenibles. GALERÍAOTROS REPORTAJESExpertos internacionales plantean las estrategias más efectivas para nutrir a la población5/29/2026 no de los diagnósticos más complejos e inquietantes que se ciernen sobre la sociedad moderna, es el constante deterioro de la salud nutricional, lo que se traduce en un alarmante incremento de los índices de obesidad y sobrepeso. Chile no es ajeno a dicha situación. De hecho, recientes informes de la OCDE lo ubican como el país que tiene los mayores índices de prevalencia para esta enfermedad no transmisible, después de Estados Unidos. Situación que resulta, a lo menos paradójica y hasta incomprensible, pues recién en las últimas décadas del siglo XX la población chilena logró vencer a la desnutrición infantil, gracias al trabajo mancomunado de la academia y el sector público (y que tuvo entre sus líderes más brillantes al Dr. Fernando Monckeberg). Hoy, en cambio, Chile lidera el ranking de obesidad en Latinoamérica, y en el futuro podría posicionarse como uno de los países con más obesos a nivel mundial. De hecho, según la Federación Mundial de la Obesidad, el 42% de los chilenos mayores de 20 años tiene esta enfermedad, y si la tendencia se mantiene, en cinco años más la cifra podría superar los 14 millones de personas y afectar hasta el 85% de la población. Un diagnóstico que, de manera simplista, siempre se justificó a partir de la estigmatización de los alimentos procesados a quienes se sindicó como “principales responsables” de lo que hoy se conoce como “mal nutrición por exceso” (debido a la ingesta descontrolada de nutrientes críticos como azúcar añadida, calorías, grasas saturadas y sodio), pero que en realidad obedece a un conjunto de factores asociados que deben estudiarse de manera integral, para aplicar estrategias de solución realmente efectivas a largo plazo. Este fue precisamente el eje central del seminario “Análisis de políticas públicas, desafíos y tendencias en la industria alimentaria”, donde destacados exponentes nacionales e internacionales analizaron durante dos días, las causas y efectos de la mal nutrición por exceso de la población, y cómo puede enfrentarse dicho flagelo de manera seria, responsable e informada. El evento, organizado en Santiago de Chile por la Universidad de California Davis de Estados Unidos, UC Davis, contó con gran asistencia de público durante sus dos jornadas, y abordó las principales tendencias que hoy buscan orientar el desarrollo saludable, inocuo, seguro y sostenible de la industria alimentaria. DIAGNÓSTICOS CERTEROS Durante la jornada inaugural, el presidente de AB Chile A.G., Eduardo Ffrench Davis, manifestó que “Chile ha sido un laboratorio de políticas públicas en materia alimentaria, pues la discusión sobre sedentarismo, etiquetado frontal, impuestos, reformulación, edulcorantes y clasificación de alimentos ha sido intensa”. “En este contexto, resulta especialmente valiosa la participación de expertos nacionales e internacionales en este seminario, quienes analizarán regulación, obesidad, seguridad de alimentos procesados, aditivos y nutrición, aportando evidencia científica”, agregó el directivo. La apertura de la jornada técnica estuvo a cargo de la decana asociada de Educación Legal Global de UC Davis, Beth Greenwood, quien dictó la conferencia “Regulación, innovación, transferencia y emprendimiento: recomendaciones y experiencias para un círculo virtuoso”. En ella se refirió a las tendencias y consideraciones regulatorias en el desarrollo de leyes y políticas públicas de alimentos. “Vivimos en un mundo donde podemos introducir nuevos productos en la industria alimentaria. La tecnología existe en un mundo interconectado y con una ciencia dinámica que busca respuestas a nuevas preguntas e hipótesis”, manifestó la decana Greenwood. A continuación, intervino el director del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Dr. Rodrigo Valenzuela, quien desarrolló la ponencia titulada “Análisis de la obesidad a nivel mundial, en EE. UU. y en Chile: una solución multifactorial”. Durante su exposición, el académico enfatizó que los estudios más recientes muestran que la obesidad en nuestro país, se dispara a partir de la niñez, especialmente cuando la población en edad escolar alcanza el quinto grado (alrededor de los 10 años de vida), “debido a la combinación de dos factores negativos, la ingesta excesiva de calorías y el incremento del sedentarismo, por la influencia de la tecnología y la falta de educación física”. “Hoy 75% de las personas entre 13 y 60 años en nuestro país presenta malnutrición por exceso, lo que plantea un desafío estructural que requiere respuestas estructurales y no solo medidas paliativas parciales”, enfatizó el académico, agregando que algunas de las medidas más urgentes que hoy deben implementarse, son las siguientes:
El Dr. Valenzuela también precisó que en la población adulta la ganancia de peso y la mayor prevalencia de obesidad va más allá del consumo de alimentos procesados (como suelen reiterar los así llamados influencers de las redes sociales), pues también considera otros factores como, por ejemplo:
Por ende, en su opinión, hay que desarrollar estrategias más integrales y de mayor alcance, como el mayor consumo de fibra dietética, dormir más, incentivar la actividad física y asegurar más equidad social, para avanzar hacia una solución permanente y de largo plazo. El primer bloque técnico fue cerrado por el economista de la UC Davis, Richard Sexton, quien presentó una interesante ponencia titulada “¿Son los impuestos una buena herramienta para reducir la obesidad?”, en la cual planteó la inconveniencia de regular la ingesta de nutriente críticos mediante la imposición de nuevos aranceles. En su intervención, el académico enfatizó que “este tipo de impuestos suelen ser ineficaces e, incluso, contraproducentes”, pues aun cuando más de medio centenar de países los utiliza para regular el consumo de alimentos azucarados, “en ningún lugar donde ha sido aplicados, han logrado reducir la ingesta calórica”. Por el contrario, Sexton fue enfático para concluir que “cada vez que se imponen impuestos a la comida, estos golpean a los más pobres”, en lugar de entregar una contribución real a la salud pública. El experto de UC Davis también puntualizó que gravar con nuevos impuestos a los alimentos procesados (tal como se discutió hasta principios de año en la comisión de Salud del Senado de Chile, durante los análisis técnicos del proyecto de ley de etiquetado frontal impulsado por la senadora María José Gatica), “no solo es una acción difícil de aplicar, que no se traspasa por completo a los consumidores, sino que tampoco genera cambios de hábitos o conductas”. “En USA, por ejemplo, solo la mitad de los nuevos impuestos se traspasaron a los consumidores, por lo que tuvieron un impacto muy limitado en las ventas. Además no se registró evidencia de cambios significativos en la compra de alimentos más saludables, y tampoco hubo una baja significativa en la venta de productos más altos en calorías”, detalló Sexton. ESFUERZOS LEGISLATIVOS Uno de los momentos más esperados de la primera jornada, fue la exposición del nuevo presidente de la comisión de Salud del Senado, senador Juan Luis Castro, quien participó de un conversatorio a cargo del Dr. Rodrigo Valenzuela, donde se abordaron las alarmantes cifras de obesidad y sobrepeso que hoy registra la población chilena. En la oportunidad, el senador Castro reconoció que esta situación “refleja un divorcio entre el etiquetado de los alimentos y la interpretación del consumidor, lo que no solo se arregla con más leyes”, enfatizando al mismo tiempo que se requieren otras iniciativas paralelas como reforzar las políticas públicas de educación nutricional orientadas a la población, y corregir ciertas actitudes negativas como, por ejemplo, el sedentarismo, la adicción a las pantallas, el deterioro de la salud mental y la falta de actividad física. “Este último factor se hace crítico desde el quinto año de enseñanza básica, lo cual es particularmente negativo”, manifestó el congresista. El senador Castro también enfatizó que “tenemos que generar lo antes posible el shock necesario para cambiar esta situación crítica, porque la leyes son insuficientes, dado que surgen después de las crisis y esto no puede seguir así”. En ese sentido, destacó que “es importante evaluar en profundidad el real impacto de la Ley de Etiquetado, y ver en detalle qué otros factores o variables inciden en el impacto actual de la obesidad en la población adulta e infantil de Chile”. Al respeto, anunció que en las próximas semanas la comisión de Salud del Senado organizará un evento donde se evaluará esta situación desde el punto de vista técnico y científico, convocando a todos los actores públicos, privados, académicos y gremiales involucrados, para “pasar de la retórica a la acción, y forzar una intervención que se traduzca en mayor colaboración público-privada en beneficio de toda la comunidad”. SUPERAR LA “QUIMIOFOBIA” En el seminario también estuvo presente la Dra. Marcela Rodríguez, directora Administrativa y de Asuntos Científicos y Regulatorios de la Alianza Latinoamericana de Asociaciones de la Industria de Alimentos y Bebidas (ALAIAB), quien se refirió a la “Seguridad de los aditivos alimentarios: Modelo Codex”. La experta se refirió al actual ambiente de “quimiofobia”, que hoy se extiende entre la población, especialmente debido al impacto negativo que ejercen en redes sociales los influenciadores y creadores de contenido que demonizan el uso de aditivos, sin tener conocimientos o bases técnicas que fundamenten sus opiniones. “Esta fobia a lo químico y a todo lo que no proviene de lo natural, es completamente injustificada”, enfatizó la doctora Rodríguez, “pues nuestra comida es hoy más segura que nunca”. En tal sentido, la experta de ALAIAB agregó que esta condición es innegable y se debe a que “la industria de los alimentos cuenta con profesionales competentes, ingenieros en alimentos y químicos que están detrás de lo que comemos”. Rodríguez también fue enfática en asegurar que, a nivel internacional, la existencia de importantes agencias regulatorias de gran valor científico y técnico, como el Códex Alimentarius (que en septiembre de 2025 realizó una de sus jornadas de trabajo en Santiago de Chile) y el JECFA, garantizan un trabajo constante para velar por la inocuidad de los alimentos en todo el mundo. PROCESAMIENTO: SINÓNIMO DE CALIDAD Y SEGURIDAD La segunda parte de la primera jornada se centró en otro tema de alto impacto para la comunidad, el procesamiento de alimentos como garantía de calidad, eficiencia e inocuidad. La primera ponencia que abordó esta temática estuvo a cargo del Dr. Samuel Durán, director del Magíster en Nutrición en Salud Pública de la Universidad San Sebastián, quien expuso sobre “Uso de edulcorantes (bajos o nulos en calorías): los últimos hallazgos científicos”, destacando la inocuidad y seguridad de su uso en la industria de los alimentos. Durán recordó que el factor más relevante para entender el consumo de edulcorantes es la Ingesta Diaria Admitida, IDA, la cual “en todos los estudios recientes realizados en nuestro país se mantiene dentro de los estándares permitidos”. “Por ende -agregó- debemos preguntarnos también cuál es el efecto de todos los demás factores identificados por la comunidad científica, como el sedentarismo, la falta de sueño, la adicción a las pantallas y los ‘dobles desayunos’, en el aumento de la obesidad desde la infancia, en lugar de centrar toda la culpa en un solo alimento o aditivo, como los edulcorantes, por ejemplo”. El punto más destacado de este segmento correspondió a la intervención de la doctora en Ciencias Químicas por la Universidad de Buenos Aires, Susana Socolovsky, quien abordó directamente la validez técnica del concepto “alimentos ultraprocesados”. Este término, que cada vez adquiere mayor presencia en redes, debido a su uso indiscriminado por parte de comunicadores que desconocen su imprecisión y falta de rigurosidad, ha sido el centro de constantes debates, aun cuando no tiene bases técnicas que permitan siquiera definirlo con claridad. Al respecto, la Dra. Socolovsky, quien ha visitado nuestro país en numerosas oportunidades y también expuso ante la comisión de Salud del Senado, enfatizó que la definición de “alimentos ultraprocesados” es totalmente errónea e injustificada, pues nace de la clasificación NOVA, que “no es reconocida por los organismos internacionales”. “No existen los alimentos ultraprocesados -puntualizó la experta-, lo que sí existe es el procesamiento de alimentos, que es algo que se hace en la casa y en la industria. Lo importante es que las afirmaciones estén respaldadas por la evidencia científica (lo cual no existe en el caso de la clasificación NOVA)”. Socolovsky también puntualizó que “los alimentos no son más o menos saludables por tener más o menos ingredientes o mayor nivel de procesamiento” y que “no hay evidencia científica que establezca causalidad entre consumo de alimentos procesados y obesidad”. La primera jornada finalizó con la exposición de la Dra. Barbara Schneeman, profesora emérita del departamento de Nutrición de la UC Davis, quien presentó el tema “Nuevo Esquema de clasificación de alimentos: formulación y procesamiento (IF&PC) de la International Union of Food Science and Technology (o Unión Internacional de Ciencia y Tecnología de los Alimentos, IUFoST. CHILE, POLO DE INNOVACIÓN La segunda jornada del seminario, comenzó con la ponencia “Estrategia de Prosperidad Agropecuaria de CAF”, que fue presentada vía telemática por Ignacio Lorenzo Arana, director de Asesoramiento Técnico en Biodiversidad y Clima de la Gerencia de Acción Climática y Biodiversidad Positiva, del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). En su presentación, el experto indicó que “América Latina y el Caribe es una región que puede ofrecer solución a los grandes desafíos globales, pero aún tenemos un 28% de inseguridad alimentaria”. “El desafío -añadió- es avanzar hacia una producción agropecuaria sostenible, resiliente y regenerativa, que permita asegurar la seguridad alimentaria y la prosperidad del sector”. Luego, correspondió el turno a Jean Paul Veas, director ejecutivo del Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria, CeTA quien se refirió al nuevo papel de Chile como polo de innovación alimentaria y nutricional. Este tema adquiere cada vez mayor trascendencia, gracias al constante impulso del ecosistema emprendedor, especialmente de base científico y tecnológica, que desarrolla constantes avances en materia de alimentación saludable y sostenible, especialmente a partir de materias primas recicladas y de alto valor nutritivo. “Alimentar a una población creciente de manera sustentable no es fácil, y ahí la tecnología es clave. Chile tiene ventajas, como calidad de materias primas, acceso a mercados y un ecosistema robusto, pero el desafío es avanzar hacia mayor valor agregado e innovación en alimentos”, manifestó el director ejecutivo del CeTA. Por su parte, Rodrigo Chamorro, presidente de la Sociedad Chilena de Nutrición (SOCHINUT), expuso la ponencia “Alimentación y nutrición desafíos en salud”, donde abordó algunas de las principales variables que influyen en la mal nutrición de las personas, como población creciente, falta de educación y factores demográficos y culturales, entre otras. “Estamos envejeciendo rápidamente y no estamos preparados desde el punto de vista sanitario ni alimentario. A la vez, estamos bastante enfermos y tenemos una alta prevalencia de obesidad, que es un problema complejo y multifactorial”, afirmó Chamorro. El experto puntualizó, asimismo que esta epidemia hoy tiene causas individuales, familiares y ambientales, que inciden en su aparición desde la primera infancia, y que para ello deben impulsarse acciones educativas más profundas como, por ejemplo:
El seminario finalizó con una mesa redonda donde se realizó un resumen, análisis y conclusiones respecto de la adecuada nutrición poblacional, que estuvo a cargo de la Dra. Susana Socolovsky, la Dra. Barbara Schneemann, la Dra. Marcela Rodríguez, el Dr. Samuel Durán y el Dr. Rodrigo Valenzuela. Visiones que permiten concluir que el actual impacto de la obesidad y el sobrepeso en nuestro país, se deben al efecto conjunto de una serie de variables, como la falta de educación nutricional, el sedentarismo, el consumo excesivo de alimentos tanto procesados como caseros, la mala información y el efecto nocivo del estrés o los influenciadores, entre muchos otros. Todo ello, exige dejar de lado, de una vez por todas, las concepciones estrechas y miopes que hoy dominan el debate público (incluyendo a la “ultra valorada” clasificación NOVA y la demonización de los aditivos), y priorizar los argumentos técnicamente validados, así como la evidencia científica acumulada, que hoy se dejan de lado, especialmente en las redes sociales, aunque son esenciales para comprobar que los aditivos alimentarios hoy son garantía tanto de calidad como inocuidad para toda la población. De hecho, basta recordar que el procesamiento de alimentos ha salvado vidas (tal como puntualizó la Dra. Socolovsky) y que en forma paralela existe un enorme “mercado gris” de alimentos no regulados, de venta callejera y fácil acceso para toda la población, que también tiene una fuerte incidencia en el aumento de grasa corporal y del sobrepeso. En otras palabras, si se quiere avanzar hacia una cura para esta epidemia desatada, hay que dejar de dar “palos de ciego” satanizando solo a los alimentos y buscar una cura integral, que considere a todos los factores personales, familiares, sociales y ambientales que hoy inciden en esta condición, pues si nos quedamos solo en los síntomas superficiales, nunca seremos capaces de encontrar una cura real y permanente. Y, tal como lo mencionó el Dr. Rodrigo Valenzuela, si una vez fuimos capaces de derrotar la desnutrición infantil, gracias al trabajo serio y la evidencia científica, sin lugar a dudas, hoy también somos capaces de derrotar a la obesidad, si realmente nos esforzamos por hacerlo de manera seria y responsable. GALERÍAOTROS REPORTAJES urante dos vibrantes jornadas plenas de entusiasmo, dedicación y energía creativa, la región de Maule y su vibrante ecosistema emprendedor, se convirtieron en epicentro de la innovación agroalimentaria de Chile y América Latina. Todo esto fue posible, gracias al seminario Agrorevolution Maule 4.0, que se realizó en las ciudades de Curicó y Talca, los días 28 y 29 de agosto. El evento, organizado por Blue Oak Corp con el apoyo del Programa Viraliza de Corfo Maule e INACAP, tuvo como objetivo principal visibilizar y fortalecer el ecosistema de emprendimiento regional, entre los cuales se cuentan múltiples startups de base científico tecnológica, así como empresas provenientes de la agricultura familiar campesina, dedicadas al desarrollo de alimentos de origen más natural, saludable y sostenible. El seminario se estructuró a partir de una extensa planilla temática que abordó los principales desafíos de desarrollo que hoy enfrenta el ecosistema emprendedor regional, así como las principales herramientas y soluciones biotecnológicas que pueden impulsar su crecimiento y desarrollo, tanto a nivel nacional como internacional. Durante las dos jornadas, realizadas en las sedes de Curicó y Talca de INACAP, se contó con la participación de diversos especialistas, académicos y profesionales, chilenos y extranjeros, así como de representantes de startups y aceleradoras tecnológicas que hoy trabajan en soluciones 4.0 para la agroindustria. APORTE TRASCENDENTE AL DESARROLLO SECTORIAL La primera jornada, realizada el jueves 28 en la sede Curicó de Inacap, se enfocó en experiencias de innovación y sustentabilidad aplicadas a la cadena agroalimentaria. Para ello, se contó con la presentación de diversos casos de éxito provenientes de Chile, Latinoamérica y otras regiones del mundo. El viernes 29, en tanto, las jornadas de trabajo se trasladaron a la sede Inacap de Talca, donde se presentaron nuevas experiencias de aplicación tecnológica sostenible en la agroindustria. Ambas jornadas también brindaron espacios para el diálogo directo, la construcción de redes y la presentación de productos innovadores creados por emprendedores de la zona. Todo ello consolidó a la región de Maule como epicentro de las tendencias en Industria 4.0, aplicadas al desarrollo de Chile como potencia productora y exportadora de agro tecnificado sostenible. Las principales áreas temáticas abordadas durante los dos días, fueron las siguientes:
Cada una de estas perspectivas se abordó a través de presentaciones técnicas y mesas de conversación, que permitieron analizar en detalle los aspectos críticos de la evolución tecnológica y cultural de la agroindustria en el actual escenario de cambios disruptivos, tanto desde el punto de vista productivo, como comercial y ambiental. Algunas de estas perspectivas fueron profundizadas en charlas específicas, entre las cuales destacaron, por ejemplo: “Iniciativas de aplicación de tecnologías 4.0 en el sector agrícola”, a cargo de Stanley Best, especialista del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA. “Nuevos negocios e innovaciones en desarrollo de Alimentos”, presentada por Solange Brevis. “Tecnologías 4.0 y tendencias de Inteligencia Artificial aplicadas a la industria agroalimentaria”, expuesta por el especialista español Jordi Albo Canals. “Experiencia en Industria 4.0 en la cadena agroalimentaria de Alemania y Latinoamérica”, presentada por el experto alemán Marnix Doorn. Destacó también, la exposición realizada el viernes 29 en Curicó, por Fernanda Soza, directora ejecutiva de la aceleradora tecnológica ChileMass, entidad que brinda oportunidades de crecimiento, especialización y escalamiento a startups chilenas, en Boston, Massachussets (uno de los mayores centros académicos y de investigación tecnológica de Estados Unidos). En su presentación, Soza abordó las diferentes oportunidades que ChileMass ofrece al ecosistema emprendedor para perfeccionar competencias, conocimientos y habilidades, y cómo esto impacta positivamente en su desarrollo a nivel nacional e internacional. Uno de los casos de éxito más emblemáticos mencionado por la ejecutiva, fue el de Neocrop Technologies, que hace tan solo tres años participó en una de las iniciativas de apoyo impulsadas por ChileMass para emprendedores chilenos. Dicho impulso le permitió escalar a un nivel más competitivo y dar sus primeros pasos en el mercado, incorporando conocimiento y tecnología de vanguardia destinado a desarrollar nuevos y mejores alimentos. Es así como hoy Neocrop logró convertirse en la primera compañía de Latinoamérica capaz de producir trigo modificado genéticamente mediante metodología CRISPR de crecimiento acelerado, a partir del cual se puede obtener harina blanca con alto contenido de fibra. “Esto demuestra que Chile es un laboratorio natural para la innovación agrícola, pues contamos con el conocimiento y el talento, para generar avances muy interesantes que se pueden aplicar tanto el país como en el resto del mundo”, asegura Fernanda Soza. COOPERACIÓN TRANSVERSAL Una de las claves del éxito alcanzado por el seminario Agrorevolution 4.0, fue la cooperación transversal entre academia, sector público, empresas y emprendedores, variable que precisamente fue destacada por los panelistas como clave para que el desarrollo científico y técnico se traduzca en aportes concretos para el ecosistema agroalimentaria. Al respecto, Patricia Fuentes Bórquez, CEO de Blue Oak Corp destacó la importancia de esta iniciativa para el desarrollo de un ecosistema emprendedor fuerte y visible a nivel regional. “Estamos muy felices con el éxito de esta iniciativa, que pudimos realizar gracias al financiamiento de la dirección regional de Corfo Maule, y con el apoyo conjunto de INACAP y muchas otras entidades de la región”, enfatizó. “En ese sentido -agregó-, fue un evento tremendo, con invitados internacionales de Estados Unidos, Argentina, Alemania y España que han querido sumar y entregar este conocimiento valioso para fomentar la innovación, desarrollo y emprendimiento de todas las industrias 4.0 y tecnologías en el sector agroalimentario”. La ejecutiva también resaltó la importancia de contar en ambas jornadas con una feria tecnológica alimentaria, que contó con más de 16 stands, “donde los más de 200 asistentes pudieron compartir con diversos emprendedores de la región de Maule”. Análisis positivo que también comparte Carmen Paz Henríquez, directora del área Agroindustria y Medioambiente de Inacap Talca, quien se manifestó “muy satisfecha con el desarrollo de este seminario internacional, pues es fundamental para la formación de nuestros estudiantes, así como también para estar a la vanguardia de la agricultura 4.0”. A su vez, Pablo Elvenberg director regional subrogante de Corfo Maule, destacó que “este seminario cumplió el objetivo principal de impulsar el ecosistema regional de emprendimiento e innovación, a través de la transferencia de conocimiento, prácticas y metodologías, además de la experiencia aportada por conferencistas de nivel internacional”. El directivo también puntualizó que estas iniciativas se enmarcan en una línea de trabajo muy importante para la institución, que hoy está enfocada en impulsar los avances de la industria 4.0 en el sector agroalimentaria. GALERÍA
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