a leche es, desde todo punto de vista, uno de los alimentos más completos, nutritivos, saludables e inocuos que existen en la dieta humana. Así lo avalan diversos estudios científicos, técnicos y académicos, publicados internacionalmente a lo largo de más de medio siglo en todo el mundo, y cuya evidencia es transversal e irrefutable. De hecho, esta importancia trascendental se vuelve incluso más evidente al recordar que Chile derrotó a la desnutrición infantil gracias a la leche, pues a partir de las propuestas técnicas entregadas a mediados de la década de 1970 por el Dr. Fernando Monckeberg Barros, los ministerios de Salud y de Educación implementaron nuevos programas de alimentación complementaria basados en la entrega de leche en polvo enriquecida en los consultorios (la famosa “Leche Purita”). Estas fortalezas nutricionales permiten que hoy se produzcan aproximadamente 800 mil millones de litros leche para consumo humano en prácticamente todos los países del mundo, siendo los principales actores de este mercado la Unión Europea, India y Estados Unidos. En este escenario, la producción nacional de leche alcanza, aproximadamente, 2.500 millones de litros, que equivalen al 0,3% de la producción mundial. Cifra modesta y que no se condice con las reales potencialidades de un territorio que, a juicio de los expertos, tiene condiciones ideales para posicionar a nuestro país como líder sectorial mundial, pero que por diversas circunstancias hoy está subutilizado y desperdiciado. Al respecto, el informe “Sector Lácteo Chileno, diagnóstico de su evolución reciente y perspectivas”, publicado a comienzos de diciembre por el Centro de Información Láctea CIL, (entidad integrada por el Consorcio Lechero, la Asociación de Exportadores de Productos Lácteos, EXPORLAC, y la Federación Nacional de Productores de Leche, FEDELECHE, con el respaldo de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, ODEPA, y el apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria, FIA), es categórico para establecer que, luego de décadas de crecimiento sostenido, la producción nacional efectiva de leche creció apenas en 0,4% anual, durante la década transcurrida entre 2014 y 2024, período que incluso estuvo marcado por algunos años de preocupante caída en las cifras. En contraste, el consumo interno de leche se incrementó en más de 4% anual, lo que naturalmente se tradujo en un aumento constante de las importaciones, que nuevamente posicionaron a Chile como importador neto. Todo ello a pesar de que el plan de desarrollo sectorial proyectaba, en 2010, un aumento promedio de 5% en la producción anual, con expectativas de generar 1.800 millones de litros adicionales y fortalecer, a su vez, las exportaciones. INFLEXIÓN TECNOLÓGICA E INNOVADORA ¿Qué sucedió entonces para que un sector con tan optimistas previsiones enfrentara de golpe una década nefasta de decadencia productiva? En opinión de los expertos, la causa se encuentra en la conjunción de múltiples factores que, a fines de la década pasada, enfrentaron de golpe a la pujante lechería nacional con la compleja realidad de un mercado golpeado inesperadamente por contingencias entre las que se cuentan la sequía agudizada por el cambio climático, baja en los precios de la leche, alza desmedida en el costo de insumos (que se agudizó tras la pandemia y la invasión de Ucrania), aplicación de nuevos impuestos, escasez gradual de mano de obra especializada, promulgación de regulaciones ambientales y laborales más exigentes, sucesión generacional entre los productores y los graves y crecientes conflictos de seguridad en zonas rurales. Todo ello derivó en una reducción gradual y sostenida de la producción interna, que hizo perder competitividad a los productores locales y generó la necesidad de recurrir a las importaciones, para cubrir la demanda creciente por un alimento que, paradojalmente, se hacía más necesario en la dieta cotidiana de la población. De todos modos, pese a este desequilibrio comercial los autores del informe publicado por CIL, consideran que hoy Chile tiene costos competitivos (especialmente en las regiones del sur) y suficiente superficie lechera, como para reimpulsar la producción láctea interna y sostener un crecimiento anual de 2 a 3% anual, lo que, a su vez, motivaría mayor cantidad de inversiones tecnológicas y empresariales. Sin embargo, para alcanzar este objetivo se requiere mejorar la potencialidad sectorial interna mediante un aumento del desarrollo tecnológico, de la capacidad productiva, de la innovación en el desarrollo y comercialización de productos con valor agregado, y del fortalecimiento institucional; así como también esperar que las actuales condiciones del mercado permitan un favorable entorno externo (en términos de regulación, capital humano, crédito y clima de inversión). En tal sentido, los expertos de CIL esperan que el mercado doméstico siga siendo un pilar fundamental, ofreciendo nuevas oportunidades para el consumo de productos diferenciados, y que los mercados externos brinden más opciones para la exportación de productos con mayor valor agregado (como el valor nutritivo-funcional, entre otros), especialmente gracias al acceso preferencial que brindan los acuerdos de libre comercio. El informe también enfatiza que las capacidades institucionales del sector también constituyen un activo estratégico para la planificación y ejecución de un plan de desarrollo sectorial exitoso, que permita impulsar este crecimiento. Las cifras de este año, al menos, permiten trazar un escenario más optimista, pues de acuerdo con las estadísticas de ODEPA la recepción de leche mantiene una tendencia al alza, registrando un incremento acumulado de 7,3% entre enero y octubre de 2025, sumando un total de 1.870,2 millones de litros. De esta cantidad, cerca de 95% es procesada por la industria formal, destinándose a la elaboración de quesos (40%), leche en polvo (24%) y leche fluida (18%). Los análisis de ODEPA proyectan que el crecimiento anual a diciembre se ubicará en un rango de entre 7,5% y 8,0%, lo que permite trazar mejores perspectivas respecto de que el sector puede recuperará en parte el dinamismo exhibido durante la década de 2010. EN BUSCA DE LA RECUPERACIÓN Para los representantes de los distintos gremios lecheros de nuestro país, este crecimiento en la recepción de leche refleja el esfuerzo conjunto del sector, en especial de miles de productores que, a lo largo del país, han apostado por optimizar sus procesos, impulsando al mismo tiempo variables críticas para el éxito, como eficiencia productiva, incorporación de tecnología, mejora continua, sostenibilidad e innovación. Precisamente el gerente de FEDELECHE, Carlos Arancibia, comentó -durante un reciente seminario online organizado por el Observatorio del Sector Lácteo de la Federación Panamericana de Lechería (FEPALE)-, que el sector lácteo chileno, compuesto por una estructura productiva de aproximadamente 2.300 predios y un rodeo de 408 a 410 mil vacas, muestra señales claras de recuperación productiva y exportadora, luego de años de estancamiento, lo que a su juicio refleja que “la recuperación ya está en marcha”. En la oportunidad Arancibia también destacó la baja en las importaciones y el repunte alcanzado en las exportaciones sectoriales durante el período 2024–2025, “siendo los principales mercados de destino Estados Unidos, México, Emiratos Árabes, Colombia y Brasil”. Avances que también se proyectan positivamente entre el público consumidor, especialmente las nuevas generaciones, gracias a la implementación de un marco normativo cada vez más sólido en materia de bienestar animal, que está sustentado en la Ley 20.380 y sus decretos complementarios. “Este grado de implementación es elevado en términos generales, aunque aún se observan brechas entre pequeños y medianos productores, lo que plantea la necesidad de reforzar la capacitación y el apoyo técnico, para asegurar un cumplimiento homogéneo en todo el sector”, puntualizó Arancibia. El directivo también recalcó que “aún se requieren acciones coordinadas entre productores, industria y autoridades para consolidar este crecimiento, mejorar la competitividad y ampliar la presencia en los mercados internacionales”. A su juicio, se requiere diseñar una hoja de ruta sectorial que oriente los esfuerzos en competitividad, inversión, innovación y trazabilidad, así como seguir fortaleciendo la institucionalidad mediante la consolidación de comités público‑privados que aseguren coordinación y continuidad al trabajo conjunto entre instituciones. El gerente de FEDELECHE subrayó, así mismo, la necesidad de diversificar las exportaciones y consolidar la inserción internacional, junto con apoyar a las pymes y pequeños productores en el cumplimiento normativo y la adopción de buenas prácticas. Para ello sugirió implementar un sistema de seguimiento de indicadores sectoriales, que permita evaluar de manera permanente la evolución de la producción, los mercados y la competitividad del sector. Todos estos análisis serán revisados y actualizado durante el próximo Congreso Internacional Chilelácteo 2026, que se llevará a cabo el 17 y 18 de junio en el Hotel Sonesta de la ciudad de Osorno. Un diagnóstico sectorial positivo con el que concuerda Octavio Oltra Hidalgo, médico veterinario PhD en Ciencias de los Alimentos de la Queen´s University Belfast de Reino Unido, gerente del Consorcio Lechero y Secretario Nacional de la Federación Internacional de la Lechería, IDF, quien destaca que, el sector lácteo “no solo ha crecido en términos de volumen de producción, sino también en eficiencia y desarrollo tecnológico, tanto a nivel de producción predial como de industria procesadora”. Al respecto, Oltra enfatiza que la sustentabilidad se ha convertido en un elemento transversal de este proceso de desarrollo y crecimiento, destacando que, a nivel de productores, se han integrado tecnologías como, por ejemplo:
El gerente del Consorcio Lechera también enfatiza que esta lista de avances es mucho más extensa, pero que esta selección constituye una muestra concreta de los avances que hoy están siendo adoptados por productores lecheros de todos los tamaños. “Todo esto -añade-, sumado a la adopción de nuevas tecnologías de pastoreo, nutrición ajustada a las necesidades del rebaño y uso más eficiente del suelo y el ganado, ha permitido una mayor productividad del rebaño y su bienestar, así como una mejora continua en la eficiencia productiva”. Oltra también especifica que los avances han sido muy significativos en el segmento de la industria procesadora, “donde la mejora en eficiencia energética, la incorporación de procesos orientados a una gestión sustentable de los residuos y la formación y capacitación de líderes en estos temas, forman parte del trabajo que impulsa el Acuerdo de Producción Limpia ‘Industria Láctea Procesadora Sustentable Chile Origen Consciente’, que incluye la implementación de indicadores que permitan medir y reportar el desempeño en términos de sustentabilidad”. Según explica el directivo, cerca del 80% de la leche procesada en Chile está inserta en este APL, “lo que constituye una prueba concreta del compromiso sectorial con la sostenibilidad”, puntualiza. Una visión similar manifiesta Nicolás Pizarro Aránguiz, doctor en Ciencias Silvoagropecuarias y veterinarias, e investigador del instituto INIA Remehue de Osorno (una de las entidades más especializadas en desarrollo e investigación de tecnología aplicada al sector lácteo), quien asegura que la industria láctea nacional experimenta una profunda evolución impulsada por la revolución digital y una mayor conciencia de sostenibilidad, cambio que se observa en la rápida adopción de tecnologías de ganadería de precisión, que han transformado la gestión diaria, como los sensores en collares y dispositivos de monitoreo ruminal, que permiten seguir en tiempo real mediante una app en el teléfono u otro dispositivo móvil, la actividad, rumia y patrones de alimentación de cada vaca, facilitando la detección temprana de celos y problemas de salud, entre otras variables. “Esta conectividad -explica el Dr. Pizarro- se extiende a toda la cadena, desde la crianza de terneras, con la nutrición y uso de comederos automatizados que dosifican raciones individuales; hasta el ordeño, mediante robots y sistemas voluntarios que nos ayudan a mejorar la calidad de la leche y la salud de la ubre, mientras otros robots de limpieza aseguran la inocuidad”. El investigador también resalta el trabajo realizado por diversas instituciones especializadas que, como el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA, han impulsado una modernización basada en economía circular y responsabilidad ambiental. Pizarro cita como ejemplo de estos avances, la optimización del manejo de purines (heces del ganado), que ha permitido transformarlos de pasivos a recursos valiosos, y los más de 30 años de investigación en cuantificación y mitigación de Gases de Efecto Invernadero (GEI), todo orientado al logro de eficiencia productiva sostenible. Otros avances importantes mencionados por el Dr. Pizarro son el uso de marcadores genéticos para producción de leche A2 y el desarrollo de quesos diferenciados con identidad territorial. “Ambos -indica- demuestran que la tecnología también se aplica para diversificación y captura de valor en nichos de mercado. Así, la evolución conjuga la inmediatez de la data con una mirada de largo plazo, posicionando a la lechería chilena en un nuevo estándar de competitividad inteligente”. PRODUCCIÓN DE CALIDAD INTERNACIONAL Este extenso muestrario de avances científicos, tecnológicos y medioambientales, posicionan a la industria láctea nacional en un sitial de prestigio, no solo a nivel Latinoamericano, sino también global, lo que abre interesantes perspectivas de negocios para conquistar mercados externos, gracias a la calidad de los procesos realizados en nuestro país y la innegable riqueza de la tradición ganadera láctea nacional. Características que fueron reconocidas y validadas por todas las delegaciones que visitaron nuestro país, durante la Cumbre Láctea Mundial, IDF World Dairy Summit, organizada durante octubre pasado en Santiago. Al respecto, Octavio Oltra comenta que la industria láctea chilena hoy ha alcanzado niveles de eficiencia que se equiparan con cualquier gran productor de los países industrializados. Un escenario donde la mejora continua y la sostenibilidad forman parte del objetivo productivo del sector, y donde tanto los predios lecheros como la industria procesadora, participan desde una mirada conjunta. Según explica Oltra esta visión se materializa en el programa “Chile Origen Consciente”, mediante el cual el ministerio de Agricultura, con el apoyo del Consorcio Lechero, ha certificado a la fecha, la sostenibilidad de los procesos de más de 200 predios lecheros, que representan casi el 20% de la leche procesada en el país. “Este trabajo fue presentado en la reciente Cumbre Mundial de la Leche realizada en Chile, que convocó a casi 1.100 participantes de 51 países, donde los asistentes pudieron comprobar, valorar y felicitar el trabajo desarrollado en Chile, compartiendo con productores lecheros y sus equipos de colaboradores, investigadores y representantes de la industria, y conociendo el sector desde las praderas hasta la planta procesadora. Una muestra tangible de que toda la cadena productiva chilena está avanzando en línea con los principales referentes internacionales”, enfatiza. El gerente del Consorcio Lechero también destaca el hito que representó para Chile organizar una reunión cumbre de tanto relevancia internacional y que por primera vez se realizó en América Latina. “Nos desafiamos a traer a los principales actores del sector lácteo mundial y abrirles nuestras puertas, confiando en que el trabajo realizado en Chile, en materia de sostenibilidad y desarrollo tecnológico, está bien encaminado; aunque también reconociendo que aún debemos impulsar una mayor adopción de tecnologías en algunos segmentos productivos”, comenta el directivo, quien enfatiza así mismo que, desde ese punto de vista, ser anfitriones de la IDF World Dairy Summit permitió poner al sector lácteo de Chile en el mapa mundial y mostrar sus avances a representantes de la industria global, investigadores, potenciales clientes, empresas tecnológicas y otros públicos relevantes. “Fue un escenario inigualable -añade- que nos permitió exhibir el trabajo que la cadena ha realizado en el proceso de certificación de sustentabilidad “Chile Origen Consciente”. Además, pudimos comunicar nuestra identidad y aquello que nos ha llevado a ser lo que somos hoy, apoyados en el diagnóstico sectorial que realizó el CIL y la Universidad Católica, que fue presentado recientemente. Todo ello crea un espacio de energía y motivación para continuar en una senda que nos abre desafíos en todos los ámbitos”. Por su parte, el Dr. Nicolás Pizarro destaca que, frente al mundo industrializado, el sector lácteo nacional ha construido un liderazgo de nicho y regional “absolutamente comparable en sofisticación técnica, estándares de calidad y compromiso con la sostenibilidad”. Para el investigador este avance ha sido fruto del trabajo mancomunado de todos los actores de la cadena láctea, incluyendo a entidades como El Consorcio Lechero, que impulsan a la industria en estas mejoras, y también a los gremios agrupados en FEDELECHE que, en su opinión, son el motor y las bases que aportan energía y dinamismo al sector. Pizarro recalca que este valor ha sido reconocido internacionalmente, tal como lo demostró la elección de nuestro país como sede del IDF World Dairy Summit 2025, “pues nuestra industria no compite por volumen masivo, sino por excelencia, confiabilidad y la consolidación de un modelo productivo integral que hoy se erige como referente”, destaca, poniendo de relieve que las cifras respaldan este posicionamiento, “pues con una producción nacional de 2.241 millones de litros y un crecimiento sostenido, Chile mantiene una calidad composicional envidiable (con 4.1% grasa y 3.6% de proteína) y, lo que es más crucial, con un estatus sanitario de nivel mundial (99.1% de la leche está libre de brucelosis; y 96.8%, de tuberculosis), lo que constituye una base fundamental para la inocuidad alimentaria y la proyección exportadora, como lo muestran los crecientes envíos a mercados exigentes como Estados Unidos y México”. El investigador recalca el papel de INIA en este posicionamiento, traduciendo la investigación de vanguardia en aplicaciones concretas que alinean a Chile con las agendas globales más avanzadas, colocándolo en una élite de naciones que miden y gestionan su impacto con metodologías científicas rigurosas. “Investigaciones pioneras, como la búsqueda de nuevas variedades de forrajeras resistentes al cambio climático, evaluación de nuevas matrices en nutrición aplicada de vacas lecheras, mejoras en bienestar animal, evaluación de algas para reducir emisiones de metano entérico y óxido nitroso, o proyectos para determinar factores de emisión específicos para nuestros sistemas pastoriles, y diferentes investigaciones aplicadas para agregar valor a la leche, demuestran una capacidad de innovación que contribuye directamente al conocimiento mundial”, puntualiza. Este experticia se complementa con transferencia tecnológica práctica, visible en el desarrollo local, y que busca estandarizar y comunicar las buenas prácticas en bienestar animal y sostenibilidad a lo largo de la cadena láctea. “Por lo tanto -enfatiza el Dr. Pizarro-, Chile no solo avanza de manera acorde con las tendencias internacionales, sino que también está forjando un modelo distintivo y atractivo para la lechería global, combinando identidad territorial, innovación y un compromiso ambiental que se proyecta desde Latinoamérica, posicionándose como un socio confiable que aporta a la inocuidad alimentaria con productos de altísima calidad, trazabilidad completa y una producción basada en principios de economía circular y resiliencia climática”. En esencia, para el Dr. Pizarro Chile ofrece una prueba tangible de que es posible contar con una lechería competitiva, tecnológica y profundamente sustentable, consolidándose como un caso de estudio relevante para productores de todo el mundo, tal como quedó demostrado durante las visitas a terreno que las diversas delegaciones presentes en la Cumbre Mundial, realizaron a las instalaciones de INIA Remehue y a otras diversas granjas robotizadas que hoy operan en las regiones del sur, incluyendo Agrícola Ancali (en Ñuble), que con cerca de 5.000 cabezas de ganado ordeñadas por 64 robots de última generación, es la granja lechera robotizada más grande del mundo. BRECHAS Y DESAFÍOS PENDIENTES Si bien este escenario de constante innovación, mejora continua y búsqueda de eficiencia sostenible, se traduce en una evolución que permite trazar un futuro optimista para todo el sector, sus protagonistas también reconocen que aún persisten brechas que deben abordarse a la brevedad, para así asegurar una mejor orientación a los desafíos y objetivos estratégicos de largo plazo. En tal sentido, Octavio Oltra precisa que, como en todas las áreas agrícolas, siempre hay aspectos por mejorar, especialmente en los productores de menor tamaño, aunque al mismo tiempo se observa un avance sostenido en temas como manejo, sanidad y calidad de leche. Del mismo modo, el gerente del Consorcio Lechero considera que el “Estándar de Sustentabilidad de Predios Lecheros” y los Indicadores Sectoriales están visibilizando ámbitos en los que todavía es posible seguir avanzando, y que el Diagnóstico del Sector Lácteo Chileno elaborado por CIL, permite identificar inquietudes y desafíos sectoriales, “que serán de gran ayuda para proyectar y construir el futuro del sector con una mirada compartida”. El directivo enfatiza que este diagnóstico muestra que el sector lácteo chileno ha alcanzado un alto nivel de tecnologización, productividad y manejo empresarial en una parte importante del ámbito productor, junto con innovación de productos y apertura a nuevos mercados en el ámbito procesador. “Sin embargo, persiste una brecha relevante en el consumo interno, ya que hoy registramos alrededor de 140 litros de lácteos por persona al año, cuando las guías alimentarias recomiendan un consumo de entre 180 y 200 litros”, explica. Oltra agrega, asimismo, que el estudio de CIL también plantea interesantes oportunidades en términos de comercio exterior, gracias la posibilidad que brinda la innovación sostenible para exportar productos con mayor valor agregado y acompañados de atributos cada vez más demandados por los mercados internacionales, como trazabilidad, inocuidad y menor impacto ambiental. Sin embargo, para aprovechar al máximo estas posibilidades, el sector productivo nacional debe trabajar con más energía para enfrentar el doble desafío que hoy implica adaptarse a nuevas regulaciones y superar la escasez de trabajadores especializados. “Este problema -detalla Octavio Oltra- se acentúa en un sector altamente disperso geográficamente y que requiere operar de manera continua los 365 días del año. Por ello, la disponibilidad de personal calificado es reconocida como una de las principales restricciones para el desarrollo del sector”. Dentro de este contexto, existe conciencia transversal respecto de que la sostenibilidad debe abordarse como eje transversal y prioritario, tal como se ha impulsado en el programa “Chile Origen Consciente” hasta la fecha. “Esto comprende dimensiones ambientales, sociales y económicas, incluyendo la adaptación al cambio climático, la conservación de los recursos naturales, el bienestar de las comunidades locales y el aporte al desarrollo territorial”, explica Octavio Oltra. Para el Dr. Nicolás Pizarro, en tanto, los principales desafíos presentes y futuros de la lechería nacional provienen de su estructura diversa y dispersa, lo que genera diferencias significativas entre los productores en escala y capacidad tecnológica. “Los datos muestran una concentración productiva, donde los grandes productores (con más de 1.5 millones de litros anuales) aportan 73.8% de la leche recepcionada a nivel nacional, aunque son menos del 30%. En contraste, los pequeños productores (con menos de 500 mil litros al año) constituyen un grupo importante en número, pero su volumen conjunto representa menos del 10% del total”. De todos modos, el investigador de INIA Remehue enfatiza que estas diferencias no constituyen una fractura insalvable entre dos sectores disociados, y que es posible acortar las brechas y potenciar a todos los actores mediante un sistema robusto de apoyo técnico e innovación que ya existe en nuestra institucionalidad. En su opinión, la colaboración activa entre las secretarías regionales ministeriales de agricultura (Seremis), con servicios como INDAP e instituciones como INIA, que trabajan directamente en el desarrollo de tecnologías y conocimientos accesibles y diferenciadores, permitirán cada vez más a los productores acceder a herramientas de alto impacto, independientemente de cuál sea su tamaño o escala productiva. Para el Dr. Pizarro, este trabajo mancomunado coordinado y estratégico, es esencial para que la industria láctea nacional enfrente exitosamente los principales desafíos actuales, entre los que se cuentan la presión por la utilización eficiente y sustentable de los recursos naturales (como suelo, agua), los costos elevados de insumos y energía en un mercado muy competitivo, la necesidad imperiosa de avanzar en sostenibilidad ambiental y en mitigación del cambio climático, la adaptación a las demandas de innovación y valor agregado por parte de los consumidores, y la falta de mano de obra agrícola, tecnificada y regularizada. Para superar con éxito esto retos, Pizarro recalca que se requiere una respuesta unificada y práctica que profundice la colaboración entre el sector público (como el INIA y el Ministerio de Agricultura), los gremios productivos y el Consorcio Lechero, para masificar tecnologías y mejores prácticas. Al respecto, enfatiza la necesidad de priorizar la divulgación del conocimiento y las herramientas, como las estrategias de nutrición para reducir emisiones y los modelos de diferenciación (desarrollo de leche A2 y quesos artesanales, entre otros), para que todos los productores, independiente de su escala, puedan acceder a rutas de competitividad. “El sector debe consolidar y comunicar con una sola voz su marca colectiva de confianza, calidad superior y producción sostenible, basada en sus altos estándares sanitarios y compromiso ambiental, pues la ruta hacia el futuro depende de acelerar esta ejecución colaborativa, centrada en la innovación y sustentabilidad”, explica. A su juicio, esta convergencia hacia estándares de excelencia compartidos y una diversificación inteligente de modelos de negocio, contando además con apoyo de la institucionalidad, brindará al pequeño y mediano productor rutas claras para ser competitivo a través de la calidad, la trazabilidad, la diferenciación y la asociatividad. “Así, el sector avanzará de manera cohesionada, permitiendo que cada eslabón, con sus particularidades, contribuya a la fortaleza, resiliencia y proyección positiva de la lechería nacional. CLUMPIENDO LAS EXPECTATIVAS Avances que, al mismo tiempo, deben ser acorde con los cambios de escenario y demostrar su capacidad para dar respuestas ágiles, oportunas y eficientes a un mercado que cada día se hace más exigente, lo que se manifiesta en nuevas tendencias de consumo que, además, representan una oportunidad para el crecimiento y la competitividad. En tal sentido, Octavio Oltra recuerda que, tanto en Chile como a nivel global, los consumidores están más atentos a la salud, sostenibilidad ambiental, bienestar animal, trazabilidad y origen de los alimentos, pero que lejos de reducir el espacio para los lácteos, estas demandas “permiten reposicionar la oferta, diferenciarla y poner en valor atributos que el sector ya posee o puede desarrollar con rapidez, pues hoy las instituciones internacionales como FAO ven en los lácteos, un aliado para superar brechas en seguridad alimentaria y como parte de un sistema alimentario sostenible”, enfatiza el gerente del Consorcio Lechero, quien destaca además que los lácteos son alimentos únicos dentro de la canasta alimentaria por su alta densidad nutricional, aporte de proteínas de alto valor biológico, minerales, vitaminas y componentes bioactivos irremplazables, y que “no existe un sucedáneo que reemplace integralmente a los lácteos desde el punto de vista nutricional y funcional”. En este contexto, Oltra destaca que las tendencias de consumo actúan como motor de competitividad, pues incentivan mejoras en eficiencia, uso responsable de recursos, reducción de huellas ambientales y al mismo tiempo obligan a comunicar mejor el valor tecnológico, nutricional y social de los lácteos chilenos. “Cumplir con estos estándares que exigen los mercados más desarrollados no solo fortalece el mercado interno, sino que contribuye a posicionar a Chile como un origen confiable de lácteos tecnificados, sostenibles y nutricionalmente superiores”, señala. Nicolás Pizarro también considera que las nuevas tendencias de consumo representan una oportunidad estratégica y prioritaria para el crecimiento y competitividad del sector lácteo chileno, pues la creciente demanda por alimentos saludables, funcionales, de origen ético y producidos de manera sostenible, coincide precisamente con los atributos centrales que la lechería nacional ha desarrollado y puede potenciar. "Estas tendencias -manifiesta- impulsan al sector a innovar y a diferenciar su oferta, capturando un mayor valor en nichos de mercado específicos, y el trabajo del INIA está directamente alineado con esta dirección. La investigación en la producción de leche A2, por ejemplo, responde precisamente a la búsqueda de alimentos más digestibles y tolerables. De manera similar, la línea de desarrollo de quesos artesanales y con identidad territorial aprovecha el valor de la autenticidad, la calidad gourmet y el vínculo con el territorio, que son altamente valorados por un segmento creciente de consumidores”. “Además -agrega el investigador de INIA Remehue-, el compromiso del sector con la sostenibilidad y la inocuidad, pilares del relato sectorial, se convierte en un activo clave, pues el consumidor actual no solo compra un producto; valora el proceso detrás de él. Por ello, la capacidad de Chile para ofrecer trazabilidad completa, bienestar animal verificado y una huella ambiental en reducción es un poderoso argumento competitivo, tanto en el mercado local como en las exportaciones, que en 2024 crecieron un 16% en valor”. Diagnósticos y resultados que hoy permiten asegurar que el sector tiene las herramientas, el conocimiento y los catalizadores para impulsar una evolución robusta y sostenida, que abrirá nuevos espacios para consolidar una lechería más competitiva, resiliente y alineada con el futuro. GALERÍAOTROS REPORTAJES
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