Las pistas detrás de la “desaparición” del jurel
Claves académicas para un problema que podría ser crítico


Para nadie resulta un misterio que encontrar jurel en las pescaderías, ferias libres, terminales, góndolas de supermercados y almacenes se ha vuelto cada vez más difícil durante los últimos meses.
La menor disponibilidad de uno de los pescados más tradicionales de la mesa chilena tiene su origen en una fuerte caída de las capturas, luego de que las embarcaciones comenzaran a detectar una inusual ausencia del recurso en las zonas donde habitualmente se concentra.
Aunque todavía no existe una explicación definitiva, una de las hipótesis apunta a las condiciones oceanográficas asociadas al fenómeno de El Niño, que podrían estar modificando la distribución y comportamiento de los cardúmenes.
El escenario ha abierto interrogantes sobre dónde se encuentra actualmente el jurel, si se trata de un desplazamiento temporal y qué herramientas científicas, entre ellas los estudios genéticos, pueden ayudar a comprender la respuesta de esta especie frente a los cambios que experimenta el océano.
Al respecto, el académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Serena, Cristian Araya-Jaime, explica que “El Niño calienta y reorganiza el océano, y eso puede cambiar dónde se concentra el jurel, ya sea más lejos de la costa, más al sur o a otra profundidad, también puede modificar la disponibilidad de alimento y las condiciones en que sobreviven las larvas y juveniles”.
De acuerdo al Magíster en Ciencias Biológicas, mención Ecología de Zonas Áridas, también precisa que “durante un evento cálido -como ocurre en la actualidad-, podría haber menos jurel disponible en un sector, aunque la especie siga presente en otras áreas”.
“El antecedente de 1997-1998 muestra que el jurel puede modificar su distribución, pero cada evento es distinto”, agrega el experto.
Ahondando en esto, el PhD. en Genética también advirtió que “no basta con observar una baja de capturas en una semana o en una caleta, se deben comparar cruceros científicos, registros de pesca, tamaños de los peces, presencia de huevos y larvas, y datos del océano como temperatura, corrientes y productividad”.
“Por ahora, el desplazamiento es una hipótesis plausible que debe confirmarse con esa evidencia antes de presentarlo como un hecho”, recalca.
LLAMADO A NO ALARMARSE
Respecto de si la baja disponibilidad actual pone en riesgo la diversidad genética del jurel, el Dr. Cristian Araya afirma de manera taxativa que “una menor disponibilidad local no permite afirmar que exista un riesgo para la diversidad genética. Ese riesgo se esperaría si hubiera una reducción grande y sostenida de los reproductores durante varias generaciones”.
“La información genética disponible -añade- muestra una población ampliamente conectada a gran escala, y la evaluación oficial más reciente clasificó la pesquería en plena explotación”.
El investigador asegura, asimismo, que “la interpretación prudente es que podría tratarse de un cambio temporal en la distribución o en la accesibilidad del recurso, lo que debe seguirse con monitoreo científico”.
“No podemos concluir que el jurel haya desaparecido o que el stock esté en riesgo solo porque haya menos disponibilidad en una zona; primero debemos verificar si cambió su ubicación y comportamiento en respuesta a las condiciones del océano”, manifiesta.
Sobre la afectación que la desaparición del Jurel podría significar para la pesca artesanal en la Región de Coquimbo y en otros sectores del país, el académico alerta que “el principal riesgo no es necesariamente que el jurel haya disminuido, sino que se vuelva menos predecible y más difícil de encontrar cerca de la costa”.
“Si los cardúmenes se desplazan hacia zonas más alejadas o profundas, los pescadores podrían requerir salidas más largas, mayores gastos de combustible y enfrentar un menor éxito de captura. Esto puede afectar especialmente a las caletas de la Región de Coquimbo y de otros sectores del país que dependen de la disponibilidad local del recurso”, puntualiza.
GALERÍA
El Niño calienta y reorganiza el océano, y eso puede cambiar dónde se concentra el jurel. El principal riesgo no es que el jurel haya disminuido, sino que se vuelva menos predecible. Cristián Araya-Jaime académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Serena.







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